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sábado, 3 de agosto de 2019

NOVENA EN HONOR A SANTA CLARA DE ASÍS

Novena dispuesta por un devoto de la Santa, e impresa en Murcia por Antonia Ramírez, viuda de Felipe Teruel, a expensas del Monasterio de Santa Clara la Real de dicha ciudad. Con aprobación eclesiástica.
   
NOVENA DE LA SERÁFICA MADRE SANTA CLARA DE ASÍS

   
Para que los Fieles con más seguridad cojan los frutos de esta Novena, se dispondrán para ella confesando y comulgando el primer día, u otro del Novenario; haciendo especial oración a la gloriosa Virgen y esclarecida Madre Santa Clara, a fin de impretrar, y por su intercesión, lo que necesitan y más les convenga. Y se podrán preparar con los actos siguientes, sacados del Ejercicio cotidiano con que ofrecía a Dios sus obras el Santísimo Padre, el Señor Inocencio Undécimo:
 
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
 
Yo os adoro, Dios mío, Santísima Trinidad, Padre, Hijo, y Espíritu Santo, tres Personas y un solo Dios, en quien creo; y que el Hijo de Dios se hizo Hombre para redimirnos; y ha de juzgarnos, y dar a cada uno el premio o castigo según sus obras.
 
Me humillo en el abismo de mi nada, reconociendo el infinito ser y perfección de vuestra Majestad. Os creo firmísimamente, y pondré mil vidas por defender y testificar todo aquello que os habéis dignado de hacerme entender por medio de la Sagrada Escritura y de vuestra Santa Iglesia. Pongo toda mi esperanza en Vos, y cuanto puedo haber de bienes espirituales y temporales, así en esta vida como en la otra, todo lo deseo, espero, y quiero solo de vuestra mano, Dios mío, vida mía y sola esperanza mía.
  
A Vos entrego, por hoy y para siempre, mi cuerpo y mi alma, mis potencias, memoria, entendimiento y voluntad; y todos mis sentidos. Protesto que no consiento, ni quiero consentir, en cuanto es en mí, en cosa que sea la más mínima ofensa de vuestra Majestad. Propongo firmemente emplearme con todo mi ser en servicio y gloria vuestra. Estoy pronto a recibir cualquier trabajo que me venga de vuestras manos, por daros gusto. Querría emplearme todo, a fin que vuestra Majestad fuese servido, glorificado y amado de todos los hombres del Mundo. Me gozo sumamente de vuestra eterna felicidad, y me alegro que seáis tan glorioso en el Cielo y en la tierra. Os doy infinitas gracias por los beneficios que yo, y todo el mundo recibimos de vuestra Majestad.
  
Amo a vuestra bondad por sí misma, y ser dignísima de ser amada, con todo el afecto de mi corazón y de mi alma; y quisiera saberos amar, como os han amado los Ángeles y Justos; con el amor de los cuales junto con el imperfectísimo amor mío, ofrezco a vuestra Majestad, con los méritos de los Santos, de la Virgen Santísima, y de Cristo, Señor nuestro, mis obras, para siempre bañándolas con la preciosa Sangre de Jesús mi Redentor.
   
Tengo intención de lograr cuantas Indulgencias puedo en las ocasiones y obras de este día: y aplicarlas, por modo de sufragio por las Almas del Purgatorio. También tengo intención de ofrecer todo aquello que puedo en penitencia y satisfacción de mis pecados.
 
Dios mío, por ser Vos minutamente digno de ser amado y servido; porque sois quien sois, y os amo y aprecio sobre todo cuanto puedo amar: me pesa, y me arrepiento con el dolor mas íntimo y verdadero de todos mis pecados; y los detesto, y aborrezco más que a cuantos males hay. Pido humildemente perdón a vuestra Majestad: y propongo firmemente nunca más ofenderos en adelante. Quedo en vuestras Llagas, Jesús mío, tenedme, y dilatadme dentro de ellas hoy, y siempre; hasta que me concedáis veros y amaros eternamente. Amén.

DÍA PRIMERO - 3 DE AGOSTO
Estando la gloriosa Virgen Santa Clara en las entrañas de su madre, orando ésta delante de un Crucifijo, pidiendo a su Majestad la sacase con buen suceso de los peligros del parto: la respondió el Señor en voz sensible, que no temiese, porque pariría con felicidad, y sería el Oriente de una luz clarísima que ilustraría al universo mundo. Nació la Santa Niña, y su nacimiento causó a los ciudadanos de Asís, su Patria, extraordinario jubilo, como presagio cierto de que en ella les nacía la protectora, para su consuelo, amparo y defensa.
  
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Señor mío Jesucristo, Candor de la luz eterna y espejo sin mancha, que con el baño de vuestros Divinos resplandores, ilustrasteis al alma de Santa Clara, previniéndola con bendiciones de dulzura, para que como imagen vuestra, naciese santificada (como piadosamente se cree): humildemente os suplico, por sus altos merecimientos, iluminéis mi entendimiento con el conocimiento de vuestra infinita bondad, y de la malicia de mi pecado; para que amando lo bueno, y aborreciendo lo malo, nunca os ofenda, y siempre os ame de todo corazón. Amén.
 
Rezar cinco Padre nuestros y cinco Avemarías, seguidos por la oración siguiente:
 
ORACIÓN PARA CONCLUSIÓN
Gloriosa y esclarecida Santa Clara, Esposa del Cordero de Dios, imagen viva de María Santísima, y a su imitación fecunda Madre espiritual, Caudillo de Vírgenes Sagradas; fuente de pureza, que riega las místicas plantas del ameno y seráfico Paraíso; Antorcha luminosa, que con el candor de la luz eterna alumbra al universo con rayos de santidad y doctrina destruyendo las sombras de la malicia. Aurora preclarísima y Luna hermosa, que creció con los aumentos de la gracia, adornada con el regimen y presidencia de virgíneas estrellas en la noche de este siglo. Sol escogido para ilustrar al Cielo de la Iglesia. Norte fijo que guía a la Patria Celestial. Huerto cerrado a la culpa, cercado con el vallado espinoso de ásperas penitencias, donde el Divino Labrador cultiva cándidas azucenas y flores maravillosas, en quien tiene sus delicias. Vara de la virtud de Dios, operativa de admirables portentos. Palma victoriosa que triunfasteis de las vanidades del mundo, de las astucias del Demonio y halagos de la carne. Ínclita Capitana y Ejército ordenado y terrible contra los enemigos visibles e invisibles. Protectora del Pueblo Cristiano, y terror de los Infieles, armada con la espada del Pan del Cielo y con el escudo impenetrable de la Fe. Seminario de castos deseos, Maestra de virtudes heroicas y ejemplar de la Evangélica perfección: Humildemente os suplico, por los merecimientos de nuestro Señor Jesucristo, y por vuestra poderosa intercesión, nos alcancéis lo que os pedimos en esta Novena, para la mayor gloria de Dios y bien de nuestras almas. Y caso que por nuestra ignorancia, no acertemos a pedir lo que nos conviene, encaminad nuestra petición al más recto fin y cumplimiento del Divino beneplácito, en el cual nos resignamos y conformamos en todo y por todo; pues nuestra intención es solo obtener de la Divina misericordia lo que más conduzca al cumplimiento de su santísima voluntad. Amén.

GOZOS DE LA SERÁFICA MADRE SANTA CLARA DE ASÍS
 
Pues sois del hermoso Amor
Esposa escogida y rara:
Purísima Virgen Clara,
Escuchad nuestro clamor.
  
Asís admiró en su oriente
Que en vos nació peregrina
La luz que al Orbe ilumina,
Cifra del Omnipotente
La gracia os dió lo luciente
De su Divino candor:
Purísima Virgen Clara,
Escuchad nuestro clamor.
  
Clara Aurora, Esclarecida
Amanecéis luminosa,
A ser como Luna, hermosa;
Y como Sol, escogida.
De la claridad vestida,
Alumbráis con su esplendor:
Purísima Virgen Clara,
Escuchad nuestro clamor.
  
De Maria, Virgen bella,
Sois diseño portentoso;
Y para hallar al Esposo
La seguís con buena estrella.
Vestigio sois de su huella,
Atraída de su olor:
Purísima Virgen Clara,
Escuchad nuestro clamor.
  
El Jardinero Sagrado
Os hizo Místico Huerto,
A la Caridad abierto,
Y a toda culpa cerrado.
En Vos se mira plantado,
Para sus delicias, Flor:
Purísima Virgen Clara,
Escuchad nuestro clamor.
  
Deliciosa os considero,
Gracia, como Paraíso,
Donde el segundo Adán quiso
Se renovase el primero.
Pues en Vos el áspid fiero
Nunca marchitó el verdor:
Purísima Virgen Clara,
Escuchad nuestro clamor.
  
En el fuego de su celo,
Un Serafín os inflama,
Y creciendo en Vos la llama,
Buscó su esfera en el Cielo.
Despreciando lo del suelo
Con impulso superior:
Purísima Virgen Clara,
Escuchad nuestro clamor.
  
De Vírgenes Capitana,
Para hacer al mundo guerra,
En su Custodia os encierra
Francisco en edad temprana.
Del siglo y su gloria vana
Lográis el triunfo mayor:
Purísima Virgen Clara,
Escuchad nuestro clamor.
  
A Jesús en la aspereza
De su Pasión dolorosa
Imitáis, cual fiel Esposa,
Herida de su fineza.
De aquí copias la belleza,
Siendo pincel el Amor:
Purísima Virgen Clara,
Escuchad nuestro clamor.
  
Nuevo Fénix renacido
Entre la flamante aroma,
Meditáis como Paloma,
Haciendo canto al gemido.
En la viva piedra nido
Ponéis, libre del Azor:
Purísima Virgen Clara,
Escuchad nuestro clamor.
  
Para oprimir la violencia
Del pérfido Mahometano,
Con la Custodia en la mano
Castigaisteis su insolencia,
Salvando así a la inocencia,
Armada del Salvador:
Purísima Virgen Clara,
Escuchad nuestro clamor.
  
En los brazos del Esposo,
Al Tálamo inmaculado
Volais, y estais a su lado
Sentada en Trono glorioso,
Donde en eterno reposo
Reináis con gloria y honor:
Purísima Virgen Clara,
Escuchad nuestro clamor.
  
La Iglesia festiva aclama,
Con la voz de la verdad,
Los frutos de santidad,
Que en Vos coge, admira y ama.
Vuestros milagros la fama
Publica en dulce tenor:
Purísima Virgen Clara,
Escuchad nuestro clamor.
  
Por caridad os rogamos
Escuchad nuestro clamor,
CLARA sois, cuyo favor
Con humildad imploramos:
Y en él, por Vos esperamos,
Lograr lo bueno y mejor:
Purísima Virgen Clara,
Escuchad nuestro clamor.
  
Pues sois del hermoso Amor
Esposa escogida y rara:
Purísima Virgen Clara,
Escuchad nuestro clamor.

℣. Ruega por nosotros, bienaventurada Santa Clara.
℟. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Cristo.

ORACIÓN
Te suplicamos, Señor, que por la intervención de tu bienaventurada Virgen Santa Clara, cuyo natalicio al cielo recordamos, hagas a tus siervos partícipes de su gozo en el Cielo y coherederos de tu Hijo Unigénito, que vive y reina contigo por los siglos de los siglos. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
DÍA SEGUNDO - 4 DE AGOSTO
Por la señal...
Oración inicial.
   
Nacida que fue la Santa Virgen, convinieron sus Padres en que en el Bautismo se llamase Clara; nombre nuevo, que con el efecto desempeñó al Oráculo Divino, por tener su origen del Padre de las Lumbres, como luciente anuncio de su admirable santidad; pues vino a ser desde el primer paso que dio en la tierra, sagrado vestigio de la Reina del Cielo, como insigne imitadora de sus preclarísimas virtudes.
  
ORACIÓN
Amantísimo Jesús mío, que con el esmalte de vuestra Sangre y virtud de vuestro santísimo Nombre adornasteis y hermoseásteis para vuestro Tálamo a la Niña Santa Clara, para que al punto que rayó en su feliz oriente, alumbrase con la claridad de sus heroicas obras el camino recto de la Bienaventuranza: Con profundo rendimiento (interpuesta su poderosa intercesión) os ruego, renovéis en mí el nombre glorioso de Cristiano que recibí en el Santo Bautismo, para que atendiendo a la profesión que hice en él, y obligaciones que contraje, las cumpla en todo y por todo, desnudándome del hombre viejo y sus malos actos, y vistiéndome a Vos, que sois hombre nuevo, en novedad de vida y costumbres. Amén.
 
Rezar cinco Padre nuestros y Ave Marías. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.

DÍA TERCERO - 5 DE AGOSTO
Por la señal...
Oración inicial.
   
Con el fecundo rocío de la gracia crecía Santa Clara, mística Planta, con el cultivo y buena educación de Hortelana, su madre, y el oculto Magisterio del Espíritu Santo, en cuyos purísimos incendios abrasada, desde sus primeros años se consagró víctima inocente en las Aras de caridad, empleada en la consideración de la Pasión y muerte de su Divino Esposo; en cuyo ejercicio se liquidaba su corazón amante por los ojos, aspirando fervorosa con penitencias superiores a su tierna edad a copiar en su alma la dolorosa imagen de su amado, para transformarse en él por amor y dolor.
 
ORACIÓN
Dulcísimo Redentor mío, que con las eficacias de vuestro santo amor hicisteis crecer a la Niña Santa Clara, de claridad en claridad, como de virtud en virtud, no solo para sí, sino también para la común edificación. Yo os pido, piadosísimo Señor, que por esta vuestra escogida Esposa, os digneis de apartar de mí todo lo que me impide para llegarme a Vos; aumentando en mi alma la Fe viva, la Esperanza cierta y la Caridad ardiente, para que por este medio, muerto a todo lo visible, solo viva en Vos, y Vos en mí crucificado. Amén.
 
Rezar cinco Padre nuestros y Ave Marías. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.
   
DÍA CUARTO - 6 DE AGOSTO
Por la señal...
Oración inicial.
   
Siendo la bendita Virgen Santa Clara de edad de diez y siete años, por consejo del Seráfico Padre San Francisco, enardecida en sus Seráficos ardores, resolvió abrazar los rigores de la vida Apostólica, pisando con generoso desprecio todo lo caduco y perecedero; para cuyo fin, atropellando todos los inconvenientes, se huyó sola de la casa de sus Padres y se fue al Templo de Santa María de Porciuncula, donde estaba el Santo Patriarca, y donde desnudándose de las galas, se vistió el áspero sayal de penitencia, para celebrar las bodas con su Divino Esposo; haciendo medianera de sus desposorios a María Santísima; y poniéndose a la sombra de su protección, quedó totalmente consagrada y dedicada a Dios en estado de Religiosa.
 
ORACIÓN
Altísimo Señor y Dios eterno, que fuerte y suavemente dispusisteis el virginal corazón de la Santa doncella Clara, para que abandonando las mundanas vanidades y los fueros de la carne y sangre, sin temer los peligros que le amenazaban, se arrojase en brazos de vuestra providencia, para seguiros en el estado de la mayor perfección. Contrito y humillado os suplico me concedáis los esfuerzos de vuestra gracia, para que a su imitación desprecie yo los bienes terrenos y sensuales apetitos, y aprecie con digna estimación las Celestiales y eternas delicias, siguiendo vuestros Mandamientos y consejos por el camino de la mortificación de sentidos y potencias, implorando para ello el auxilio eficacísimo de vuestra Santísima Madre, por quien espero merecerlo. Amén.
 
Rezar cinco Padre nuestros y Ave Marías. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.
 
DÍA QUINTO - 7 DE AGOSTO
Por la señal...
Oración inicial.
   
El Seráfico Patriarca San Francisco, para asegurar a su nueva discípula de la injusta violencia de sus Padres, la depositó en un Convento de Monjas Benedictinas, donde la Santa Virgen se puso con toda confianza a los pies de un Crucifijo, pidiéndole fortaleza para entrar en la batalla que le esperaba, por lo mal que habían sentido sus parientes la piadosa fuga que hizo de su casa: por lo que conspirados contra ella, ya con caricias, y ya con amenazas, pretendieron vencer su constancia; apartándola de sus Santos propósitos. Pero defendida de la Divina diestra, cantó la victoria, logrando por despojos del triunfo traer a su dictamen a su hermana la Venerable Inés, en cuya compañía encerrada en la Ermita de San Damián, dieron principio al Apostólico instituto de su Sagrada Religión.

ORACIÓN
Clementísimo Dios, que con propicia dignación escucháis las súplicas de vuestros siervos y los fortalecéis, asistiéndoles en el conflicto de la tribulación, para que peleando con perseverancia, alcancen la corona de justicia, como lo hicisteis con vuestra Esposa Santa Clara: Yo os suplico, inclinéis vuestra atención a mis humildes ruegos, para que armado con vuestra virtud, resista mi flaqueza a las lisonjas del mundo, a los engaños del Demonio, y a los halagos de la carne; y abrazado con las asperezas de la Cruz, os consagre en sus aras el corazón en suave holocausto y víctima de perfecta caridad. Amén.
 
Rezar cinco Padre nuestros y Ave Marías. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.
 
DÍA SEXTO - 8 DE AGOSTO
Por la señal...
Oración inicial.
   
Puesta en clausura la gloriosa Santa Clara (siendo la primera que la guardo por voto), emprendió una vida más Angélica que humana; y fueron tantos los resplandores de santidad con que comenzó a lucir, y tan activa la fragante suavidad de sus virtudes, que con la luz del desengaño alumbradas y de sus ungüentos atraídas, muchas doncellas la siguieron en el nuevo instituto, despreciando (movidas de su ejemplo) las falacias del siglo, emprendiendo el estado de la perfección cristiana, en la secuela de su Insigne Capitana, para conseguir la conquista del Reino de los Cielos, con las armas de la obediencia, pobreza, castidad y perpetua clausura.
   
ORACIÓN
Amabilísimo Jesus mío, que como flor del campo Virginal de María Santísima, cultivada por obra del Espíritu Santo, nacisteis pobre de bienes temporales, para enriquecernos de virtudes; y os humillasteis a obedecer a los hombres para nuestra enseñanza: Con todo el afecto de mi corazon os ruego infundáis en mi alma aquel generoso espíritu que comunicasteis a vuestra esclarecida esposa Santa Clara; para que con total resolución obedezca vuestros Mandamientos y por Vos a mis superiores, desprecie los terrenos por los Celestiales, y adorne vuestro Tálamo con la hermosa gala de la castidad, cerrando las puertas de los sentidos a todo lo visible. Amén.
 
Rezar cinco Padre nuestros y Ave Marías. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.
 
DÍA SÉPTIMO - 9 DE AGOSTO
Por la señal...
Oración inicial.
   
Crecía más y más la fama de la santidad de la Seráfica Madre, al paso que se aumentaba el número de sus hijas y conventos que se fundaban solo a expensas de la Divina providencia, en suma pobreza y austeridad. Dioles el Seráfico Patriarca Regla, que aprobaron y confirmaron los sumos Pontífices, sin admitir la Santa dispensación en sus rigores. Obrando el Señor estupendas maravillas en crédito de su Apostólico celo: con el cual en aquel Virgíneo Jardín brillaba como la rosa entre las flores; y en aquel nuevo Cielo lucía como el Sol entre las Estrellas, siendo sagrada admiración del mundo, que ya percibía los influjos de esta portentosa luz.

ORACIÓN
¡Oh Buen Jesús, hermosura de los Ángeles!, que tenéis puestas vuestras delicias en estar entre los hijos de los hombres, y especialmente entre las Azucenas Cándidas de la virginidad, apacentándose de su pureza como inmaculado Cordero, cuando como Pastor las apacentáis con vuestra Deífica Carne y Sangre que engendra vírgenes: Yo os suplico, Bondad infinita, sembréis en el terreno de mi alma los castos deseos de serviros y amaros en toda pureza de pensamientos, palabras y obras, como lo hicisteis con vuestra esposa Santa Clara y sus devotas hijas; para que por su intercesión logre yo habitéis en el retiro de mi corazón, sin hallar en él cosa que ofenda vuestros Divinos ojos. Amén.
 
Rezar cinco Padre nuestros y Ave Marías. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.
 
DÍA OCTAVO - 10 DE AGOSTO
Por la señal...
Oración inicial.
   
Haciéndose cargo la Santa Madre de que el Señor la puso en el candelero de la Prelacía para alumbrar la casa de Dios con sus santos ejemplos, vestida de un grosero saco y totalmente descalza, emprendió una vida más para la admiración que para la imitación: pues su sueño era brevísimo, su oración larga y fervorosa, ilustrada en ella con favores Celestiales. Su cama la tierra desnuda, su almohada un madero, sus ayunos continuos, y tanta su abstinencia que aun no comía para alimentarse. Ceñíase a raíz de sus virginales carnes la piel de un cerdudo, cortadas las cerdas, y otros ásperos cilicios; y esto padeciendo calentura continua por espacio de veinte y ocho años. Y en fin, trataba a su cuerpo como pudiera hacerlo el más cruel tirano, viviendo como de milagro.
 
ORACIÓN
Señor mío Jesucristo, Padre de misericordia y Dios de toda consolación, que con tanta gracia fortalecisteis la flaqueza de Santa Clara, haciéndola mujer fuerte, para dejar en ella en vuestra Iglesia un dechado de verdadera penitencia, y un ejemplar de perfección Evangélica. Por sus grandes merecimientos os pido y suplico apartéis de mí el amor desordenado que tengo a mi carne, para que sujeta a las leyes del espíritu, castigue con rigor las ofensas que he cometido contra Vos, mortificando mis apetitos desordenados, corrigiendo la libertad de mis sentidos, y empleando mis potencias solamente en conoceros y amaros, teniendo esculpido en mi memoria lo que Vos padecisteis por mí, para alentarme a padecer por Vos. Amén.
 
Rezar cinco Padre nuestros y Ave Marías. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.
 
DÍA NOVENO - 11 DE AGOSTO
Por la señal...
Oración inicial.
   
Puesta la gloriosa Virgen Santa Clara en la última enfermedad, la honró en la tierra el Sumo Pontífice, Vicario de Cristo, visitándola personalmente, acompañado de toda su Curia, cosa pocas veces vista; pero ¿qué mucho, si los Reyes del Cielo, Jesús y María, la asistían en su cabecera? En esta ocasión entró en la pobre celda de la Santa un Coro de Santas Vírgenes, a las cuales presidía su Divina Capitana, María Santísima, con imponderable hermosura, ceñida la frente con Corona Imperial, que acercándose a la enferma, y echándola los brazos, la acarició con inefable benignidad. Y las demás Vírgenes, dándola los parabienes de sus eternos desposorios, adornaron el Tálamo con un palio preciosísimo para el Rey de la Gloria, en cuyas manos entregó su alma purísima, que acompañada de tan sagrada Comitiva, voló a los Cielos, donde vive en perpetuas eternidades.
 
ORACIÓN
Dulcísimo Jesús, Esposo amantísimo de las almas, que con eterno galardón premiasteis los merecimientos de vuestra Esposa Santa Clara, no sólo con el culto y honra de la Iglesia Mílitante, sino también con la gloria de la Triunfante: Yo os suplico os dignéis de asistirme y favorecerme en la hora de mi muerte, para que venciendo sus horrores y los peligros de la vida, salga hermoseada con la Estola de la inmortalidad, a gozar de vuestra presencia, en compañía de vuestra Santísima Madre y demás Bienaventurados, por los siglos de los siglos. Amén.
 
Rezar cinco Padre nuestros y Ave Marías. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.

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