Páginas

sábado, 28 de septiembre de 2019

DE LA NOVEL SERIE “BOLÍVAR”

Por Alexander López Díaz.
 

Qué emoción, se acaba de estrenar la novela sobre Bolívar, ya me imagino cómo retratan su infancia llena de lujos, riquezas y comodidades, como miembro de la más rancia burguesía venezolana. Ciertamente es un personaje difícil de retratar, voluntarioso desde niño, sin ninguna disciplina y acostumbrado a que se le cumpla todo capricho.
 
Aunque me apetece más ver el capítulo en que el libertador firma el Decreto de Guerra a Muerte en el que ordena la muerte de todas las personas nacidas en Europa o en Canarias por su solo origen aunque no tuviesen partido ni militancia política o militar.
 
Espero ansioso el capítulo en el que Bolívar ordena el fusilamiento de miles de presos en Caracas, Valencia y la Guaira sin juicio ni procedimiento previo, ni qué decir de los cientos de enfermos y ancianos ultimados a machete o aplastándoles la cabeza con rocas porque Juan Bautista Arismendi ordenó no gastar más pólvora. Me imagino las referencias al reclutamiento forzado que se hacía de indios y de negros, de campesinos y de esclavos que de negarse a luchar con Bolívar también les esperaba el paredón.
   
No puedo esperar a que retraten sus monumentales retiradas cuando dejaba a sus soldados abandonados a su suerte cuando el pronóstico era la derrota mereciéndole el apodo de “El Napoleón de las retiradas” por parte de Manuel Piar y Atanasio Girardot.
   
Me desvelo imaginándome el capítulo en el que muestren al Bolívar que es capturado tras la derrota de Puertocabello y que con toda mezquindad entrega a Francisco de Miranda a los realistas para salvar su pellejo, vendiendo al único ideólogo de la gesta independentista a quien le robaría el pabellón nacional y todo el supuesto honor de la emancipación.
 
Qué nervios ver cómo retratan el Sitio de Santafé (de Bogotá) de 1814 en el que tras la rendición de la ciudad se ordenó que se saqueara durante 48 horas, y se dio licencia para que se viole a las mujeres y se fusile a los hombres, desmanes que terminaron con la destrucción del observatorio. El sitio de Cartagena de 1815 seguro tampoco se les pasará a los productores de la novela.
   
Ya veo a Bolívar comisionando a Luis López Méndez para que enduede por toda la eternidad a esta republiqueta para lograr sus ansias de poder, comprando mercenarios de Inglaterra e Irlanda tras haber comprometido buena parte del botín con Alejandro Petión y José Antonio Páez. CÓMO SERÁN ESOS CAPÍTULOS EN QUE ORDENA EL GENOCIDIO DEL PUEBLO PASTUSO TRAS NO PODER VENCERLOS NUNCA MILITARMENTE, LA REPRESENTACIÓN DE LA “NAVIDAD NEGRA”, LAS VIOLACIONES MASIVAS EN LA CATEDRAL DE PASTO, EL FUSILAMIENTO DE CIVILES DE TODAS LAS EDADES QUE TIÑEN LAS CALLES DE ROJO. SEGURO NO ESCATIMARON EN DETALLES PARA MOSTRAR LA MEZQUINDAD DEL BOLÍVAR QUE VENDIÓ HASTA LAS BANCAS DE LAS IGLESIAS AL LLEGAR A BOGOTÁ PARA AMASAR MAYOR FORTUNA.
   
Ya quiero ver en la pantalla las epístolas de Bolívar en que manifiesta su más abyecto racismo hacia los pueblos indígenas y hacia los negros.
   
Cómo representarán al Bolívar que impone la Constitución Dictatorial en Bolivia donde se proclama presidente vitalicio con facultad de heredar la monarquía disfrazada, o el Bolívar que se inviste dictador en Colombia.
   
Me imagino la conclusión de la serie, el Bolívar moribundo por tuberculosis y sífilis tras haber organizado todo tipo de orgías y de haber sometido sexualmente a quien le apeteció en las ciudades en que entraba triunfal como libertador, dictando el diario de Bucaramanga y señalando a todo Neogranadino (léase colombiano) de pertenecer a una raza cobarde y sin virtudes políticas y militares, pereciendo en el capítulo final en Santa Marta, cuando se disponía a embarcar hacia Francia huyendo por enésima vez en su vida.

2 comentarios:

  1. «Se entregaron los republicanos a un saqueo por tres días, y asesinatos de indefensos, robos y otros desmanes hasta el extremo de destruir como bárbaros al fin, los archivos públicos y los libros parroquiales, cegando así tan importantes fuentes históricas. La matanza de hombres, mujeres y niños se hizo aunque se acogían a los templos, y las calles quedaron cubiertas con los cadáveres de los habitantes, de modo que “el tiempo de los Rifles” es frase que ha quedado en Pasto para significar una cruenta catástrofe. Quizás el haber permitido Sucre tan nefandos hechos, dio causa a que la Providencia señalara los términos de Pasto ocho años después para que sea sacrificado en términos de La Ventaquemada». (José Rafael Sañudo)

    POR AGUALONGO Y LOS CAÍDOS DE SAN JUAN DE PASTO, ¡NI PERDÓN NI OLVIDO!

    ResponderEliminar
  2. Así es. En la memoria esos martires.

    ResponderEliminar

Preferiblemente, los comentarios (y sus respuestas) deben guardar relación al contenido del artículo. De otro modo, su publicación dependerá de la pertinencia del contenido. La blasfemia está estrictamente prohibida. La administración del blog se reserva el derecho de publicación (sin que necesariamente signifique adhesión a su contenido), y renuncia expresa e irrevocablemente a TODA responsabilidad (civil, penal, administrativa, canónica, etc.) por comentarios que no sean de su autoría.