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domingo, 3 de mayo de 2020

LETANÍAS DOMINICAS A LA SANTÍSIMA VIRGEN

Traducción del artículo publicado en RADIO SPADA.
  
La Santísima Virgen como Patrona de la Orden Dominica (Miguel Cabrera)
   
Las Letanías Dominicas (muy diferentes a las ordinarias) estuvieron en uso casi desde los comienzos de la Orden y parecen compuestas por aquellos primeros fervorosos Apóstoles que ilustraron su primer nacimiento y su primera aparición en la Iglesia, y sin embargo experimentaron eficacísima para obtener por la protección de María los prontos auxilios de la divina Misericordia en presencia de graves tribulaciones de la Orden o de la Fe. Es memorable en la Historia del siglo XIII de fray Galvano Fiamma OP la encendida vejación movida a las primeras dos Órdenes Mendicantes, la de los Predicadores y la de los Minores por un cierto Guillermo de Saint Amour, Doctor y Canónigo, que dictaba en París. Florecían entonces en la Sorbona los dos grandes luminares de la Iglesia Santo Tomás y San Buenaventura, que con la fama de eminente doctrina y santidad de vida atraían a sí numeroso grupo de discípulos. Y tal vez Guillermo, más por envidia que por falta de luces, se movió a combatir estas dos Ordenes poniendo la mira en las bases fundamentales de su profesión: la mendicidad, la pública Salmodia, la predicación y la enseñanza. Dictó un libro con el título De perículis novissimórum témporum (De los peligros de los últimos tiempos) en el cual, abusando de la Sagrada Escritura y de la autoridad de los Padres, pretendía mostrar que la profesión de Mendicantes no andaba separada de la eterna condenación. No es de asombrarse que por cuanto este libro estuviese lleno de errores y de herejías no hiciese mella en el ánimo de muchos, y muchas y graves angustias llegaron a las dos Órdenes mencionadas. Ocupaba entonces la Cátedra Apostólica el Pontífice Inocencio IV, que por una Bula del 21 de noviembre de 1254 revocó todos los privilegios que les habían concedido él y sus antecesores. En tan grave angustia los Frailes Predicadores tuvieron especial recurso en la Madre de Dios. El Beato Humberto de Romans, que entonces regía la Orden, ordenó que en todos los Conventos y monasterios se recitasen después de las Maitines los siete Salmos Penitenciales y las Letanías de la Santísima Virgen, agregándole la Oración al Patriarca Santo Domingo, como aquél que en María instituyó y aseguró su Orden. Y fue en esta circunstancia que un Santo religioso, en el fervor de su confianza ve a la Madre de Dios que insistía ante su dilecto Hijo diciendo: «Fili exáudi eos! Fili exáudi eos!» Fueron de hecho escuchados. Guillermo, citado ante el Pontífice Alejandro IV, sucesor de Inocencio (que al firmar la bula cayó afectado por una parálisis, nuriendo el 7 de diciembre de ese año), a dar cuenta de su libro, tuvo que encontrar en un San Alberto Magno y en un Santo Tomás de Aquino dos valerosos defensores de la verdad que pronto le hicieron descubrir sus errores. El libro fue quemado en presencia del Papa, y su autor severamente castigado con la excomunión y el destierro. Las dos Órdenes vejadas crecieron en respeto y honor, y por el socorro de María, la turbación fue cambiada por la paz y la calma como sucedió en aquellas pruebas que la Providencia suele hacer instrumentos de su obra. Los cardenales de entonces, sorprendidos por tan feliz suceso, tuvieron en proverbio un dicho que permanece todavía en la memoria de la posteridad: «Cavéte a Litaníis Fratrum Prædicatórum, quia mirabília fáciunt» (Cuidado con las Letanías de los Frailes Predicadores, porque hacen maravillas). Tomó mayor vigor entre los Frailes Predicadores el uso y la confianza en estas devotas Letanías, y en alguna Provincia que conocemos se practica el recitarla privadamente y de noche ante el Altar de la Santísima Virgen implorando de ella socorro en los casos difíciles o turbios para la Iglesia, la Orden y la respectiva comunidad. Jamás se ha practicado este piadoso recurso a María que no estuviese seguido por excelente efecto. Los tiempos que corren para la Iglesia no son menores que los del siglo XIII. No faltan en nuestros días discípulos de Guillermo de Saint Amour, tal vez más insolentes y más perversos. La irreligión divulgada y a sueldo ha tomado de su impune dictado la horrenda blasfemia contra la adorada Persona de Jesucristo, ante cuyo nombre se arrodilla y tiembla el Infierno, y contra la pureza de aquella Virgen Inmaculada que forma la consolación y el descanso de los fieles. Dirás que han renacido los nuevos Maniqueos, los nuevos Albigenses del siglo XIII que por su sucia boca escupieron el mismo odio y el mismo veneno. Pero nuestra fe no i sgomenta en medio de las tormentas y las borrascas. Nuestra esperanza está puesta en Aquel que puede llamar a calma los vientos y las olas. Junto a Él está Aquella que vence a todas las Herejías, confunde todos los errores, pone en fuga y dispersa a todos sus enemigos: Ella es MARÍA. (De las Litanie dell’ordine de’ predicatori solite a dirsi nelle grandi necessità)
   
LATÍN
 
LITANÍÆ BEÁTÆ MARÍÆ VÍRGINIS AB ÓRDINE PRÆDICATÓRUM RECÉPTÆ
   
℣. Deus in adjutorium meum intende.
℟. Domine ad adjuvandum me festina.
   
Kýrie, eléison.
Christe, eléison.
Kýrie, eléison.
   
Christe, áudi nos.
Christe, exáudi nos.
   
Pater de cœlis Deus, miserére nobis.
Fili Redémptor mundi Deus, miserére nobis.
Spíritus Sancte Deus, miserére nobis.
Sancta Trínitas, unus Deus, misérere nobis.
   
Sancta María, spes miserórum, et dulcis consolátio tribulántium, ora pro nobis.
Sancta María, Mater Christi sanctíssima, ora pro nobis
Sancta María, Dei Génetrix Virgo, ora pro nobis
Sancta María, Mater innúpta, ora pro nobis
Sancta María, Mater invioláta, ora pro nobis
Sancta María, Virgo vírginum, ora pro nobis.
Sancta María, Virgo perpétua, ora pro nobis.
Sancta María, grátia Dei plena, ora pro nobis.
Sancta María, ætérni Regis fília, ora pro nobis.
Sancta María, Christi Mater et Sponsa, ora pro nobis.
Sancta María, Spíritus Sancti templum, ora pro nobis.
Sancta María, cœlórum Regína, ora pro nobis.
Sancta María, Angelórum Dómina, ora pro nobis.
Sancta María, scala Dei, ora pro nobis.
Sancta María, porta Paradísi, ora pro nobis.
Sancta María, nostra Mater et Dómina, ora pro nobis
Sancta María, nostra spes vera, ora pro nobis.
Sancta María, nova Mater, ora pro nobis.
Sancta María, ómnium fidélium fides, ora pro nobis.
Sancta María, cáritas Dei perfécta, ora pro nobis.
Sancta María, imperátrix nostra, ora pro nobis.
Sancta María, fons dulcédinis, ora pro nobis.
Sancta María, mater misericórdiæ, ora pro nobis.
Sancta María, mater ætérni Príncipis, ora pro nobis.
Sancta María, mater veri consílii, ora pro nobis.
Sancta María, mater veræ fídei, ora pro nobis.
Sancta María, nostra resurréctio, ora pro nobis.
Sancta María, per quam renovátur omnis creatúra, ora pro nobis.
Sancta María, genérans ætérnum Lumen, ora pro nobis.
Sancta María, ómnia portántem portans, ora pro nobis.
Sancta María, virtus divónæ Incarnatiónis, ora pro nobis.
Sancta María, cúbile thesáuri cœléstis, ora pro nobis.
Sancta María, génerans factórem ómnium, ora pro nobis.
Sancta María, consílii cœléstis arcánum, ora pro nobis.
Sancta María, nostra salus vera, ora pro nobis.
Sancta María, thesáurus fidélium, ora pro nobis.
Sancta María, pulchérrima Dómina, ora pro nobis.
Sancta María, iris plena lætítia, ora pro nobis.
Sancta María, mater veri gáudii, ora pro nobis.
Sancta María, iter nostrum ad Dóminum, ora pro nobis.
Sancta María, advocátrix nostra, ora pro nobis.
Sancta María, stella cœli claríssima, ora pro nobis.
Sancta María, præclárior luna, ora pro nobis.
Sancta María, solem lúmine vincens, ora pro nobis.
Sancta María, ætérni Dei Mater, ora pro nobis.
Sancta María, delens tenébras ætérnæ noctis, ora pro nobis.
Sancta María, delens chyrógraphum nostræ perditiónis, ora pro nobis.
Sancta María, fons veræ sapiéntiæ, ora pro nobis.
Sancta María, lumen rectæ sciéntiæ, ora pro nobis.
Sancta María, inæstimáble gáudium nostrum, ora pro nobis.
Sancta María, prǽmium nostrum, ora pro nobis
Sancta María, cœléstis pátriæ desidérium, ora pro nobis.
Sancta María, spéculum divínæ contemplatiónis, ora pro nobis.
Sancta María, ómnium Beatórum beatíssima, ora pro nobis.
Sancta María, omni láude digníssima, ora pro nobis.
Sancta María, clementíssima Dómina, ora pro nobis.
Sancta María, consolátrix ad te confugéntium, ora pro nobis.
Sancta María, plena pietáte, ora pro nobis.
Sancta María, omni dulcédine superabúndans, ora pro nobis.
Sancta María, pulchritúdo Angelórum, ora pro nobis.
Sancta María, flos Patriarchárum, ora pro nobis.
Sancta María, humílitas Prophetárum, ora pro nobis.
Sancta María, thesáurus Apostolórum, ora pro nobis.
Sancta María, laus Mártyrum, ora pro nobis.
Sancta María, glorificátio Sacerdótum, ora pro nobis.
Sancta María, decus Vírginum, ora pro nobis.
Sancta María, castitátis lílium, ora pro nobis.
Sancta María, super omnes fœ́minas benedícta, ora pro nobis.
Sancta María, reparátio ómnium perditórum, ora pro nobis.
Sancta María, laus ómnium justórum, ora pro nobis
Sancta María, secretórum Dei cónscia, ora pro nobis
Sancta María, sanctíssima ómnium fœminárum, ora pro nobis.
Sancta María, præclaríssima Dómina, ora pro nobis.
Sancta María, margaríta cœléstis Sponsi, ora pro nobis.
Sancta María, palátium Christi, ora pro nobis.
Sancta María, immaculáta Virgo, ora pro nobis.
Sancta María, templum Dómini, ora pro nobis.
Sancta María, glória Jerúsalem, ora pro nobis.
Sancta María, lætítia Ísraël, ora pro nobis.
Sancta María, fília Dei, ora pro nobis.
Sancta María, Sponsa Christi amantíssima, ora pro nobis.
Sancta María, stella maris, ora pro nobis.
Sancta María, diadéma in cápite summi Regis, ora pro nobis.
Sancta María, omni honóre digníssima, ora pro nobis.
Sancta María, omni dulcédine plena, ora pro nobis.
Sancta María, regni cœléstis méritum, ora pro nobis.
Sancta María, cœléstis vitæ jánua, ora pro nobis.
Sancta María, porta cláusa et patens, ora pro nobis.
Sancta María, per quam intrátur ad Dóminum, ora pro nobis.
Sancta María, immarcescíbilis rosa, ora pro nobis.
Sancta María, omni mundo pretiósior, ora pro nobis.
Sancta María, omni thesáuro desiderabílior, ora pro nobis.
Sancta María, áltior cœlo, ora pro nobis.
Sancta María, Ángelis múndior, ora pro nobis.
Sancta María, Archangelórum lætítia, ora pro nobis.
Sancta María, ómnium Sanctórum exsultátio, ora pro nobis.
Sancta María, honor et laus, et glória, et fidúcia nostra, ora pro nobis.
Sancta María, exténde manum tuam et tange cor nostrum, ut illúmines et líberes nos peccatóres.
   
Fília Dei, María, nos réspice.
Fília Joáchim, María, nos dílige.
Fília Annæ, María, nos súscipe.
   
Agna Dei, tu porta spei, porta nos ad Fílium
Agna Dei, nos jungas ei, virginále lílium.
Agna Dei, da réquiei regnum post exílium.
   
Pater noster, Ave María et Glória Patri.
  
℣. Ora pro nobis, Sancta Dei Génitrix.
℟. Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.
℣. Dignáre me laudáre te, Virgo sacráta.
℟. Da mihi virtútem contra hostes tuos.
℣. Dómine, exáudi oratiónem meam.
℟. Et clamor meus ad te véniat.
   
ORATIO
Defénde, quǽsumus, Dómine Deus, intercédente beéta et gloriósa Dei Genetríce María cum ómnibus Sanctis tuis, nostram ab omni adversitáte Domum et Congregatiónem, et ab hóstium túere cleménter insídiis. Per Christum Dóminum nostrum. Amen.
   
TRADUCCIÓN
    
LETANÍA DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA RECIBIDA DE LA ORDEN DE PREDICADORES
   
℣. Dios mío ven en mi auxilio.
℟. Señor, date prisa en socorrerme.
    
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
  
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
  
Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Trinidad Santa, un solo Dios, ten piedad de nosotros.
   
Santa María, esperanza de los míseros y dulce consolación de los atribulados, ruega por nosotros.
Santa María, santísima Madre de Cristo, ruega por nosotros.
Santa María, Virgen Madre de Dios, ruega por nosotros.
Santa María, Madre no desposada, ruega por nosotros.
Santa María, Madre inviolada, ruega por nosotros.
Santa María, Virgen de vírgenes, ruega por nosotros.
Santa María, Virgen perpetua, ruega por nosotros.
Santa María, llena de la Gracia de Dios, ruega por nosotros.
Santa María, Hija del Rey eterno, ruega por nosotros.
Santa María, Madre y Esposa de Cristo, ruega por nosotros.
Santa María, Templo del Espíritu Santo, ruega por nosotros.
Santa María, Reina de los Cielos, ruega por nosotros.
Santa María, Señora de los Ángeles, ruega por nosotros.
Santa María, Escala de Dios, ruega por nosotros.
Santa María, Puerta del Paraíso, ruega por nosotros.
Santa María, Madre y Señora nuestra, ruega por nosotros.
Santa María, nuestra verdadera esperanza, ruega por nosotros.
Santa María, nueva Madre, ruega por nosotros.
Santa María, fe de todos los fieles, ruega por nosotros.
Santa María, Carida perfecta de Dios, ruega por nosotros.
Santa María, Emperatriz nuestra, ruega por nosotros.
Santa María, fuente de dulzura, ruega por nosotros.
Santa María, Madre de misericordia, ruega por nosotros.
Santa María, Madre del eterno Príncipe, ruega por nosotros.
Santa María, Madre del verdadero consejo, ruega por nosotros.
Santa María, Madre de la Fe verdadera, ruega por nosotros.
Santa María, nuestra resurrección, ruega por nosotros.
Santa María, por la cual se renueva toda criatura, ruega por nosotros.
Santa María, generadora la Luz eterna, ruega por nosotros.
Santa María, portadora de Aquel que sostiene todo, ruega por nosotros.
Santa María, virtud de la Encarnación divina, ruega por nosotros.
Santa María, sala del tesoro celestial, ruega por nosotros.
Santa María, generadora del Creador de todas las cosas, ruega por nosotros.
Santa María, arcano del consejo celestial, ruega por nosotros.
Santa María, nuestra verdadera salvación, ruega por nosotros.
Santa María, tesoro de los fieles, ruega por nosotros.
Santa María, hermosísima Señora nuestra, ruega por nosotros.
Santa María, iris de llena de alegría, ruega por nosotros.
Santa María, Madre del verdadero gozo, ruega por nosotros.
Santa María, nuestro camino al Señor, ruega por nosotros.
Santa María, abogada nuestra, ruega por nosotros.
Santa María, fulgidísima estrella del Cielo, ruega por nosotros.
Santa María, más brillante que la luna, ruega por nosotros.
Santa María, que vences la luz del sol, ruega por nosotros.
Santa María, Madre del eterno Dios, ruega por nosotros.
Santa María, que disipas las tinieblas de la eterna noche, ruega por nosotros.
Santa María, que cancelas el decreto de nuestra condena, ruega por nosotros.
Santa María, fuente de la verdadera sabiduría, ruega por nosotros.
Santa María, luz de la recta conciencia, ruega por nosotros.
Santa María, nuestra alegría inestimable, ruega por nosotros.
Santa María, nuestro premio, ruega por nosotros.
Santa María, deseo de la patria celestial, ruega por nosotros.
Santa María, espejo de la divina contemplación, ruega por nosotros.
Santa María, beatísima entre todos los bienaventurados, ruega por nosotros.
Santa María, dignísima de toda alabanza, ruega por nosotros.
Santa María, Señora clementísima, ruega por nosotros.
Santa María, consoladora de los que a ti recurren, ruega por nosotros.
Santa María, llena de piedad, ruega por nosotros.
Santa María, sobreabundante de toda dulzura, ruega por nosotros.
Santa María, belleza de los Ángeles, ruega por nosotros.
Santa María, flor de los Patriarcas, ruega por nosotros.
Santa María, humildad de los Profetas, ruega por nosotros.
Santa María, tesoro de los Apóstoles, ruega por nosotros.
Santa María, alabanza de los Mártires, ruega por nosotros.
Santa María, gloria de los Sacerdotes, ruega por nosotros.
Santa María, honor de las Vírgenes, ruega por nosotros.
Santa María, lirio de castidad, ruega por nosotros.
Santa María, bendita entre todas las mujeres, ruega por nosotros.
Santa María, reparación de todos los perdidos, ruega por nosotros.
Santa María, alabanza de todos los Justos, ruega por nosotros.
Santa María, que conoces los secretos de Dios, ruega por nosotros.
Santa María, santísima entre todas las mujeres, ruega por nosotros.
Santa María, esclarecidísima Señora, ruega por nosotros.
Santa María, perla del celestial Esposo, ruega por nosotros.
Santa María, palacio de Cristo, ruega por nosotros.
Santa María, Virgen inmaculada, ruega por nosotros.
Santa María, templo del Señor, ruega por nosotros.
Santa María, gloria de Jerusalén, ruega por nosotros.
Santa María, alegría de Israel, ruega por nosotros.
Santa María, Hija de Dios, ruega por nosotros.
Santa María, amadísima esposa de Cristo, ruega por nosotros.
Santa María, estrella del mar, ruega por nosotros.
Santa María, diadema sobre la corona del Sumo Rey, ruega por nosotros.
Santa María, dignísima de todo honor, ruega por nosotros.
Santa María, llena de toda dulzura, ruega por nosotros.
Santa María, mérito del reino celestial, ruega por nosotros.
Santa María, puerta de la vida celestial, ruega por nosotros.
Santa María, puerta cerrada y abierta, ruega por nosotros.
Santa María, por la cual entramos al Señor, ruega por nosotros
Santa María, rosa immarcesible, ruega por nosotros.
Santa María, preciosísima sobre todo lo puro, ruega por nosotros.
Santa María, deseabilísima sobre todo tesoro, ruega por nosotros.
Santa María, más sublime que Cielo, ruega por nosotros.
Santa María, purísima sobre los Ángeles, ruega por nosotros.
Santa María, alegría de los Arcángeles, ruega por nosotros.
Santa María, exultación de todos los Santos, ruega por nosotros.
Santa María, honor, alabanza, gloria y confianza nuestra, ruega por nosotros.
Santa María, extiende tu mano y toca nuestro corazón para que nos ilumines y liberes a nosotros, pecadores.
  
María, hija de Dios, míranos.
María, hija de Joaquín, ámanos.
María, hija de Ana, acógenos.
  
Cordera de Dios, tú que eres puerta de la esperanza, llévanos a tu Hijo.
Cordera de Dios, únenos a Él, lirio virginal.
Cordera de Dios, danos el descanso en el Reino después de este exilio.
   
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
  
℣. Ruega por nosotros, santa Madre de Dios.
℟. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
℣. Hazme digno de alabarte, Virgen Santa.
℟. Dame virtud contra tus enemigos.
℣. Señor, escucha mi oración.
℟. Y llegue a ti mi clamor.

ORACIÓN
Te suplicamos, Señor, que por la intercesión de la Bienaventurada y gloriosa siempre Virgen Santa María y de todos los Santos, defiendas nuestra Casa y Congregación de toda adversidad; y protégela clemente de las insidias de sus enemigos. Por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.

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