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sábado, 5 de septiembre de 2020

AUTOR DESTRUYE EL MITO DEL “VATICANO II MALINTERPRETADO”

El autor católico estadounidense y padre de siete hijos Eric Sammons, que por años fue parte del fallido programa “Nueva Evangelización”, señala ahora los frutos podridos del Vaticano II, después de haber sido durante años un defensor ardiente del mismo, y admite que el resultado del catolicismo del Vaticano II es una Iglesia que se encoge rápidamente.
   
En su artículo publicado el 1 de Septiembre, y que hoy traducimos, Sammons califica de absurdo el pensar que el Vaticano II fue “malinterpretado” o “secuestrado” (pensamiento común incluso entre los “tradicionalistas”), siendo que los mismos Padres Conciliares redactaron los documentos del Vaticano II, los aprobaron y los implementaron en sus diócesis.
  
CÓMO PASÉ DE DEFENSOR DEL VATICANO II A SU CRÍTICO
    
   
Entré a la Iglesia Católica en 1993, durante el apogeo del papado de Juan Pablo II. Pocos meses después de ser recibido en la Iglesia, asistí a la Jornada Mundial de la Juventud en Denver, junto con un millón de otros jóvenes católicos entusiastas. Así que no sorprenderá que yo era descaradamente un “católico de JPII”, lo que significaba, entre otras cosas, que yo era un feliz defensor del Vaticano II, mientras era un crítico de lo que percibía como su mala implementación. Luego en los 2000’s apoyé la “Reforma de la Reforma” del papa Benedicto XVI, su llamado a repensar, pero no a rechazar, las reformas que vinieron del Vaticano II (esto es, su implementación). No importa cuán crítico podía haber sido de lo que pasó en la Iglesia luego del Concilio, yo era sin embargo un ardiente defensor del Vaticano II.
    
Mi defensa del Concilio me llevó a estudiar a conciencia los documentos del Vaticano II, incluso tomando un curso intensivo dedicado solo a leer e interpretar estos documentos. El curso era impartido por otro “católico de JPII” que también amaba el Concilio pero lamentaba su implementación. Pasamos un semestre entero escudriñando los documentos y determinando su “verdadera interpretación” y cómo debían haber sido implementados. Luego de ese curso continué el estudio de los textos conciliares, y continué creyendo que el único problema era la implementación, no el Concilio mismo. Continué siendo un ardiente defensor del Vaticano II.
    
Pero ahora no lo soy.
    
FRUTO PODRIDO
¿Cómo pasé de ser un defensor del Vaticano II a un crítico? Primero, dejadme notar que “crítico” es un término amplio y puede significar muchas cosas. Significaría que uno piensa que Concilio es inválido o herético. Podría significar que el crítico piensa que el Vaticano II era ambiguo o imprudente. Pero en últimas, significa que la persona está dispuesta a criticar el Concilio en sí, no sólo su interpretación. En mi caso, no pienso que el Vaticano II era inválido; ni lo creo herético (aunque ciertos pasajes pueden ser interpretados en forma que apoyen la herejía). Arguyo que los textos conciliares son a veces intencionalmente ambiguos, imprudentes, y en tensión con un entendimiento histórico del catolicismo.
    
Así, ¿qué me llevó a ser crítico del Vaticano II en sí mismo, y no sólo su implementación? Ciertos factores me llevaron al cambio. El primero fue simplemente práctico. Por décadas he trabajado en la evangelización católica, en los niveles personal, parroquial y diocesano. He leído todos los libros católicos modernos sobre cómo atraer mejor a las personas a la Fe, y revisé los distintos movimientos y programas de la “Nueva Evangelización” que promueve el catolicismo de hoy. Estamos gastando mucha energía tratando de traer personas a la Iglesia, pero si miramos honestamente a las cifras, la Nueva Evangelización, basada en el Vaticano II, ha sido un fracaso abismal. No funciona, al menos en nivel macro. Incluso escribí un libro sobre este fenómeno.
   
A los católicos conservadores pro-Vaticano II les gusta señalar que los católicos liberales del Vaticano II no producen convertidos, pero hay un pequeño secreto: los católicos conservadores pro-Vaticano II, mientras traen unos pocos convertidos, no revierten la marea de católicos que dejan la Iglesia. No importa cómo presentes el catolicismo del Vaticano II, el resultado es una Iglesia que se encoge rápidamente.
   
¿PUEDES SECUESTRARTE A TI MISMO?
Pero mi real epifanía cuando vine al Vaticano II era la realización (que es obvio al comprender en retrospectiva) que los implementadores del Vaticano II fueron los mismos Padres Conciliares. Este punto no puede ser sobreenfatizado. La línea estándar para los conservadores defensores del Vaticano II es que su implementación fue “secuestrado”. Por esto, quieren decir que ciertas fuerzas dentro de la Iglesia usaron el Vaticano II para implementar su propia agenda, una que era contraria al mismo Concilio. 
   
Con todo, este argumento, aunque comúnmente socorrido, lleva la credulidad a un punto crítico. Después de todo, ¿quiénes fueron supuestamente sus nefastos implementadores? El Vaticano II fue implementado por los Cardenales y obispos de la Iglesia, los mismos hombres que fueron responsables de redactar y aprobar los documentos del Concilio. ¿Cómo se entiende que el 99% de estos Padres conciliares malinterpretaron sus propios documentos? ¿Ellos no entendieron lo que votaron? ¿Hubo algún engaño masivo que ocurrió en el episcopado tan pronto acabó el Concilio en el cual pensaron que los documentos ahora decían cosas que nunca pensaron?
    
Claramente eso es absurdo. La realidad es que los hombres que redactaron, debatieron y aprobaron los 16 documentos del Vaticano II fueron los mismos hombres que volvieron a sus diócesis y los implementaron. Con muy pocas excepciones, todos ellos los implementaron exactamente en la misma forma, la forma que llevó a la “Edad Oscura” posconciliar de los 1970’s, que todavía es el fundamento de cualquier parroquia católica promedio de hoy. Todos ellos abrazaron la Nueva Misa; todos ellos abrazaron el movimiento ecuménico; todos ellos el diálogo interreligioso; todos ellos abrazaron el transformar la Iglesia Católica en otra denominación principalmente protestante.
    
Me parece el colmo de la arrogancia que los católicos de hoy miren hacia atrás y digan que la implementación del Concilio fue “secuestrada”. Si fue secuestrada, lo fue por sus dueños legítimos, los Padres Conciliares. ¿Cómo exactamente puede ser un secuestro? La implementación del Vaticano II es un todo con el Concilio mismo; es una característica del Concilio, no un bicho. Criticar la implementación es criticar el fundamento de la implementación: los documentos del Concilio.
    
REMPLAZANDO EL FUNDAMENTO QUE SE DESMORONA
Por décadas ha habido un fiero debate sobre cómo apuntalar la tambaleante Iglesia Católica entre aquellos que quieren continuar la implementación del Vaticano II como se ha estado llevando por más de 50 años, y aquellos que quieren tener una nueva implementación del Vaticano II. Todavía muy pocos dentro de la jerarquía eclesiástica quieren admitir que tal vez el problema no es la implementación del Vaticano II, sino el Concilio en sí. Los Católicos de hoy deben admitir que la razón primaria de por qué la Iglesia está crujiendo es que ha sido construida sobre un fundamento que se desmorona: el Vaticano II. Hasta que reconozcamos este hecho, nunca seremos capaces de levantarnos y reconstruir la Iglesia, que está amenazando ruina.
    

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