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domingo, 27 de septiembre de 2020

LA SUSTITUCIÓN DE SOR LUCÍA, ASUNTO «DE ALTO SECRETO» VATICANO

Entre las cuestiones delicadas que le asignó el Card. [Alfredo] Ottaviani [al Padre Luigi Villa], hubo una reunión con Lucía de Fátima. Un día, el Cardenal Ottaviani le dijo al P. Villa: «Pienso que te enviaré a Fátima para hablar directamente con la Hermana Lucía».
    
Él aceptó con alegría. Lo acompañó un hombre de negocios de Padua, el Sr. [Giuseppe] Pagnossin, un convertido del Padre Pío, quien le ofreció pagarle el viaje y la estadía en Portugal. El Cardenal Ottaviani le había provisto de una carta personal firmada por él, como Prefecto del Santo Oficio. Esa carta estaba dirigida al Obispo de Coímbra, para permitirle arreglar una reunión con la Hermana Lucía. Pero el Obispo de Coímbra, antes de otorgar la entrevista con la vidente, levantó el teléfono y llamó al Vaticano. Le contestó Mons. Giovanni Benelli pero, antes de dar el permiso, le dijo que quería hablar con Paulo VI, porque Roma había dado ordenes estrictas: “una entrevista” con Lucía solo se permitía a la realeza y a los Cardenales.
   
Mons. Benelli, Pro-secretario de Estado, transmitió al Obispo de Coímbra la prohibición de Paulo VI para el pedido de la entrevista con la Hermana Lucía. Inútil fue, entonces, la insistencia del Padre Villa, subrayando su rol como enviado del Prefecto del Santo Oficio. No obstante, permaneció en Portugal tratando de vencer la resistencia del Obispo. Después de diez días, sin embargo, debió resignarse a la derrota. Solo obtuvo permiso del Obispo para celebrar una Misa en la Capilla del Convento.
  
Cuando regresó a Italia, el Padre Luigi fue inmediatamente a referir el incidente al Card. Ottaviani. El Cardenal se sintió ofendido por la conducta de Paulo VI, a quien inmediatamente escribió una carta de protesta. Habiendo regresado más adelante a Roma, el Cardenal Ottaviani dijo al Padre Villa que Paulo VI le había dado una excusa, diciendo, sin embargo, que Mons. Benelli había tomado la decisión. Pero el Cardenal señaló que ese era el método usual del doble juego de Paulo VI.
  
Mientras vivió Pío XII, el Padre Villa era más que bienvenido en el Vaticano: además de las reuniones relativas a sus actividades como agente secreto, el Padre Villa almorzó y cenó al menos cincuenta veces con Cardenales y Obispos. Pero cuando Paulo VI llegó al poder, se encontró privado de toda hospitalidad y de toda oportunidad de tomar cualquier iniciativa en defensade la Fe Católica.
  
Ing. Dr. FRANCO ADESSA. “¿Quién es el Padre Luigi Villa?” (traducción española por Carlos Stuart), págs. 8-9. Negrillas propias del original.

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