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jueves, 24 de septiembre de 2020

NOVENA EN HONOR A SANTA TERESITA DEL NIÑO JESÚS

Novena basada en la vida y los escritos de Santa Teresita del Niño Jesús, con aprobación eclesiástica. Los Gozos fueron publicados en catalán en 1931, sin autor conocido.
   
NOVENA EN HONOR A SANTA TERESITA DEL NIÑO JESÚS
    
   
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
ACTO DE OFRECIMIENTO
Oh Dios mío, Trinidad santísima, deseo amarte y hacer que te amen, y trabajar en la glorificación de la Santa Iglesia, salvando las almas que viven en el mundo y liberando a las que padecen en el Purgatorio. Deseo cumplir en absoluto tu voluntad y conseguir la gloria que me has preparado en tu Reino. En una palabra, deseo Santificarme, pero, como conozco mi debilidad, te pido, Dios mío, que seas Tú mismo mi santidad. Y, puesto que tu Amor ha llegado al extremo de darme a tu único Hijo, para que sea mi Salvador y Redentor, y los infinitos tesoros de sus méritos me pertenecen, me complazco en ofrecértelos y te suplico que no me mires sino en la Faz de Jesús y en su Corazón abrasado de amor. Amén.
  
DÍA PRIMERO – 24 DE SEPTIEMBRE
REFLEXIÓN
«Presiento que mi misión va a empezar, la misión de hacer amar a Dios como yo le amo… de enseñar mi caminito a las almas. Quiero pasar mi cielo haciendo el bien en la tierra. Esto no es imposible, puesto que, en el seno mismo de la visión beatifica, los ángeles velan por nosotros. No, no podré tener ningún descanso hasta el fin del mundo.
  
Mi caminito es el camino de la infancia espiritual, el camino de la confianza y del abandono total. Quiero indicarles los medios sencillos y fáciles que a mí me han dado tan excelente resultado y decirles que tan sólo una cosa debe hacerse acá abajo: agradar a Jesús con las flores de los pequeños sacrificios, ganarle con caricias. Así es como yo le he conquistado… Jamás se tiene demasiada confianza en Dios tan potente y misericordioso. ¡Se obtiene de Él todo cuanto se espera!
    
Entre todos los pequeños sacrificios con que obsequiar a Jesús, ¿qué otros podemos hallar más de su agrado que aquellos que nos imponemos para ayudar a los misioneros en su empresa santa de salvar almas?».
  
ORACIÓN
«Todo el que sea pequeño y humilde venga a Mí». Esta sentencia del Salvador fue tu lema, gloriosa Santa Teresita. Por eso anhelaste la humildad verdadera; por eso tu vida escondida fue de grandísimo fruto para gloria de Dios y salvación de las almas. Compadécete de nuestra soberbia y ambición, y alcánzanos la verdadera humildad para que, desengañados de las alabanzas de este mundo, logremos vivir una vida humilde y apostólica que merezca las alabanzas de Jesús. Amén.
  
Pedir la gracia que se desea alcanzar.
   
INVOCACIONES A SANTA TERESITA 
  • ¡Oh Santa Teresita! Por aquella bondad tan grande que te hizo prometer pasar tu cielo haciendo bien en la tierra. Derrama sobre mi alma la lluvia de rosas de tu protección y alcánzame la gracia que te pido. Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
  • ¡Oh Santa Teresita! Por aquel celo de la gloria de Jesús y de la salvación de las almas, que te mereció ser declarada por la Iglesia Patrona de todas las Misiones. Derrama sobre mi alma la lluvia de rosas de tu protección y alcánzame la gracia que te pido. Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
  • ¡Oh Santa Teresita! Por el amor seráfico que te llevó a morir diciendo: «¡Dios mío, te amo!», en un éxtasis de amor. Derrama sobre mi alma la lluvia de rosas de tu protección y alcánzame la gracia que te pido. Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
    
GOZOS EN HONOR A SANTA TERESITA DEL NIÑO JESÚS
   
Flor excelsa del Carmelo
Y de divinal belleza:
Conducidnos, oh Teresa,
Por el camino que nos lleva al Cielo.
    
Bello rebrote de tronco sano,
¡Día feliz!, al mundo venido;
Dios os planta en el huerto feliz
De un hogar bien cristiano.
Pues tenéis tan buena raíz,
¡Cuál será vuestra ufaneza!
Conducidnos, oh Teresa,
Por el camino que nos lleva al Cielo.
   
Si perdéis, pequeña aún
Vuestra madre, toda amor,
Una Madre mucho mejor
Habéis encontrado ya, que os ampara:
Es María, clara Estrella,
Que os sonrió en la orfandad.
Conducidnos, oh Teresa,
Por el camino que nos lleva al Cielo.
    
¿Qué lengua decir podría
El fervor con que os preparó
Para tener el Tesoro sin precio
De Jesús Eucaristía?
¡Cómo recibís al Emanuel
Dentro de Vos, qué dulzura!
Conducidnos, oh Teresa,
Por el camino que nos lleva al Cielo.
   
De Jesús bien sois la amiga,
Pero el corazón no está contento:
Pues el amor va creciendo
De esposarlo la hora os tarda.
El obstáculo os surge, cruel,
Pero le vence vuestra firmeza.
Conducidnos, oh Teresa,
Por el camino que nos lleva al Cielo.
     
Confianza tenéis tanta
En el Esposo muy amado,
Que creyó en verdad
Arribar a ser gran Santa.
Que al deseo sois fiel
Vuestra vida lo patentiza.
Conducidnos, oh Teresa,
Por el camino que nos lleva al Cielo.
     
Cuando pensáis en los salvajes
E infieles, ¡pensamiento triste!,
Anheláis para Jesucristo
Conquistar lejanos parajes.
Satisfecho fuera el anhelo
Cuando la fe raíz fuera tendida.
Conducidnos, oh Teresa,
Por el camino que nos lleva al Cielo.
  
Sufrimiento toca a la puerta
-De tiempos ha que era esperado-;
Es un don del Amado,
Y le recibís con dicha fuerte.
Más que no en la dulce miel,
Halláis gusto en su amargura.
Conducidnos, oh Teresa,
Por el camino que nos conduce al Cielo.
     
Si del Cielo el camino es duro,
-¡Ay, el amor, que es ingenioso!-,
El ascensor hallaréis Vos
Para llevaros bien segura.
Así, a nuestro orgullo rebelde,
Oponéis vuestra debilidad.
Conducidnos, oh Teresa,
Por el camino que nos lleva al Cielo.
    
Queréis siempre ser pequeña,
Que es, el infante, arrullado;
Mas de vuestra santidad
Nada más Dios sabe su alta estatura.
Os dio como a modelo
El Camino de la Infancia.
Conducidnos, oh Teresa,
Por el camino que nos lleva al Cielo.
    
De Jesús Infante juguete,
Nada más ser no queréis:
-Jesusito, jugad, jugad,
Con vuestra Teresita-.
Juguete bien fiel,
En sus brazos os tiene tenida.
Conducidnos, oh Teresa,
Por el camino que nos lleva al Cielo.
    
En el mundo exiliada,
Sumergida en tinieblas,
Es para vos la oración
Llanto del alma ignorada.
El vaso lleno de amarga hiel
Pronto bebéis con fortaleza.
Conducidnos, oh Teresa,
Por el camino que nos lleva al Cielo.
   
Del amor la amplia hoguera
Más y más os va aumentando,
Hasta que sigue un fuego gigante
Que la tierra abrase entera.
¡Si a los corazones nuestros, corazones de hielo,
Una chispa fuese transmitida!
Conducidnos, oh Teresa,
Por el camino que nos lleva al Cielo.
    
No podéis recibir a Nuestramo
Como estáis próxima a morir,
Mas, dejando el mundo mezquino,
Le dijo: -¡Dios mío, os amo!-
Se os quita el negro velo
De la angustia en que estáis presa.
Conducidnos, oh Teresa,
Por el camino que nos lleva al Cielo.
    
Libre ya, el alma se lanza
En los brazos del Amor;
Allí vuestra pequeñez
Halla eterna bienaventuranza.
Del Edén fulgente Estrella,
¿Qué dirá vuestra grandeza?
Conducidnos, oh Teresa,
Por el camino que nos lleva al Cielo.
    
Habiéndoos llegado la hora
Del triunfo más esclarecido:
Santa os dice el Padre Santo,
Todo el mundo mercedes os implora:
Sois para el mísero infiel
Pura Luz en el Cielo encendida.
Conducidnos, oh Teresa,
Por el camino que nos lleva al Cielo.
    
De favores bella rosa
Recogerán vuestros devotos;
Más todavía, de los Sacerdotes
Os hará Dios la Abogada.
Infundidles vuestro celo,
¡Oh gentil Sacerdotisa!
Conducidnos, oh Teresa,
Por el camino que nos lleva al Cielo.
    
Pues estáis ya en el eterno Carmelo,
Del Amado toda cautivada:
Conducidnos, oh Teresa,
Por el camino que nos lleva al Cielo.
  
℣. La gracia fue difundida en tus labios.
℟. Porque el Señor te bendijo eternamente.
   
ORACIÓN
Señor, que has dicho: “Si no os hacéis semejantes a niños, no entraréis en el reino de los cielos”, concédenos que imitemos de tal modo la humildad y sencillez de corazón de la virgen Santa Teresa, que logremos alcanzar las recompensas eternas. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
DÍA SEGUNDO – 25 DE SEPTIEMBRE
Por la señal…
Ofrecimiento.
  
REFLEXIÓN
Se hallaba enferma Santa Teresita en los últimos días de su vida, agotada por la enfermedad. La enfermera, creyendo que el dar un paseo de un cuarto de hora por el jardín podía aliviarle, le aconsejó que lo hiciera. Este consejo fue para la Santa una orden terminante. Cierta tarde, advirtiendo otra religiosa que Sor Teresita andaba trabajosamente, le dijo: «Mejor sería que descanse usted. Su paseo en esas condiciones no le puede hacer ningún provecho. Se fatiga y nada más». «Es verdad - contestó Santa Teresita -, pero ¿sabe usted lo que me da fuerzas? Pues bien, ¡ando por un misionero! Pienso que allá muy lejos puede haber algún misionero casi agotado de fuerzas en sus excursiones apostólicas y para disminuir sus fatigas ofrezco yo las mías».
    
Otro día, a propósito de los reconstituyentes costosos que se compraban para su curación, dijo a la que le acompañaba:
«Estoy convencida de la inutilidad de los medicamentos para curarme, pero me he arreglado con Dios para que aprovechen a los pobres misioneros, que no tienen tiempo ni medios para cuidarse».
  
ORACIÓN
«¡Gracias, Dios mío, por el sufrimiento!», exclamabas, gloriosa Santa Teresita. ¡Qué grandeza y qué bienes verías encerrados en el dolor, cuando toda tu vida fue una continua aspiración hacia Él, a fin de asemejarte a Jesús y salvar muchas almas! Compadécete de nuestra debilidad y egoísmo, y dígnate enseñamos los secretos de santidad y apostolado que se encierran en el sacrificio ofrendado por Dios y por las almas. Amén.
  
Pedir la gracia que se desea alcanzar. Las Invocaciones, los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
   
DÍA TERCERO – 26 DE SEPTIEMBRE
Por la señal…
Ofrecimiento.
     
REFLEXIÓN
«Un domingo, al cerrar el devocionario, después de terminar la Misa, quedó un poco fuera de las páginas una fotografía de nuestro Señor crucificado, asomando tan sólo una de las divinas manos, perforada y ensangrentada.
    
A su vista experimenté un sentimiento nuevo, inexplicable. Partióse mi corazón de dolor al contemplar aquella Sangre preciosa que caía en tierra, sin que nadie se apresurase a recogerla, y resolví permanecer siempre al pie de la cruz en espíritu, para recibir el rocío divino de la salvación y esparcirlo sin pérdida de tiempo en las almas.
   
Desde aquel día el grito de Jesús moribundo: ¡Tengo sed! resonaba a cada instante en mi corazón y lo encendía de un amor vivísimo, hasta entonces para mí desconocido.
  
Anhelaba dar de beber a mi Amado, sentíame yo también devorada por la sed de almas, y a todo trance quería arrancar a los pecadores de las llamas eternas…» (Manuscrito A, 45vº).
  
ORACIÓN
¡Oh gloriosa Santa Teresita!, alma privilegiada que descubriste en el amor de Dios la senda más breve para alcanzar la santidad, compadécete de nuestros débiles esfuerzos en la vida espiritual, y descúbrenos claramente esa prodigiosa senda del amor de Dios, a fin de que viviendo solamente por Él y para Él, logremos alcanzar nuestra perfección y la de nuestros hermanos. Amén.
  
Pedir la gracia que se desea alcanzar. Las Invocaciones, los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
   
DÍA CUARTO – 27 DE SEPTIEMBRE
Por la señal…
Ofrecimiento.
     
REFLEXIÓN
Santa Teresita escribe a un misionero joven que iba a partir para las Misiones; el sacrificio de la separación de su madre y de todos los suyos, así como el dolor que aquélla manifestaba exteriormente, eran para él tormentos muy fuertes que le amargaban en aquel trance.
«Trabajemos juntos -le dice la Santa- en la salvación de las almas. No tenemos sino el único día de esta vida para salvadas y dar así al Señor pruebas de nuestro amor. El mañana de este día será la eternidad, y entonces Jesús le devolverá a usted centuplicadas las alegrías tan dulces que ahora le sacrifica.
   
Él conoce la extensión del sacrificio de usted, y sabe que los padecimientos de los que son queridos aumenta el propio todavía. Pero Él mismo padeció este martirio para salvar nuestras almas: abandonó a su Madre, vio a la Virgen Inmaculada al pie de la Cruz con el corazón traspasado por la espada del dolor. Así confío que nuestro Salvador consolará a la bondadosa madre de usted, lo cual le pido con vivas instancias.
 
¡Ah!, si el divino Maestro dejase entrever a los que usted va a abandonar por su amor la gloria que le reserva, la multitud de almas que formará la escolta de usted en el Cielo, quedarían ya recompensados del gran sacrificio que su separación va a causarles».
  
ORACIÓN
«¡Almas, Señor, almas necesitamos!», exclamabas, gloriosa Santa Teresita. «¡Almas sobre todo de apóstoles y de mártires para inflamar la tierra!». ¡Qué ideal tan grandioso y elevado el de tu corazón! ¡Qué miserables y mezquinos nuestros ideales! Compadécete de nuestra ruindad e infunde en nuestros corazones el gran ideal de la salvación de las almas que son el mayor tesoro de este mundo. Amén.
  
Pedir la gracia que se desea alcanzar. Las Invocaciones, los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
   
DÍA QUINTO – 28 DE SEPTIEMBRE
Por la señal…
Ofrecimiento.
     
REFLEXIÓN
Santa Teresita alimentaba en su corazón un sueño que le parecía irrealizable: el de tener un hermano sacerdote. Pero como sus hermanitos habían volado al Cielo, el Señor iba a realizar con creces este ensueño:
«Cierto día -escribe ella- me llamó aparte la Madre Priora, y me leyó la carta de un joven seminarista, el cual, inspirado según él decía, por Santa Teresa, pedía que una Hermana se dedicase especialmente a pedir su salvación y la de todas las almas que le habrían de estar encomendadas en adelante; él, en cambio, prometía que, cuando pudiera ofrecer el Santo Sacrificio, tendría en él especialmente presente a esa hermana espiritual. Yo fui elegida para ser la hermana del futuro misionero.
   
No podría explicar el contento de mi alma… Parecíame que aquella parte de mi alma era nueva, como si tocasen en ella cuerdas musicales hasta entonces, olvidadas. Considerando las obligaciones que me imponía, puse manos a la obra, procurando redoblar mi fervor, Indudablemente la oración y el sacrificio son la ayuda más eficaz que podemos ofrecer a los misioneros».
  
Poco después la Priora le dio un segundo hermano misionero, y, llena de gozo escribe que espera, con la gracia de Dios, ser útil a más de dos misioneros:
«Quedo particularmente unida a los nuevos hermanos que Jesús me ha dado. Todo cuanto me pertenece, les pertenece a cada uno de ellos, puesto que Dios es demasiado bueno, demasiado generoso para hacer particiones; es tan rico que da sin medida cuanto le pido, aunque no detallo extensamente las necesidades».
  
ORACIÓN
«Roguemos especialmente por los sacerdotes. ¡Consagrémosles nuestra vida!». Este encargo que constantemente repetías, gloriosa Santa Teresita, manifiesta tu comprensión de que no habrá muchas almas santas, si no hay primero sacerdotes santos. Perdona nuestra poca estima del sacerdocio cristiano y comunica tal fervor a nuestras oraciones, que alcancemos del Señor generosas vocaciones y celosos sacerdotes que conviertan y santifiquen las almas. Amén.
  
Pedir la gracia que se desea alcanzar. Las Invocaciones, los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
   
DÍA SEXTO – 29 DE SEPTIEMBRE
Por la señal…
Ofrecimiento.
     
REFLEXIÓN
«Ser tu esposa, Jesús mío, ser carmelita y, por mi unión contigo, la madre de las almas, todo esto debería bastarme, Sin embargo, siento en mí otras vocaciones: siento vocación de guerrero, de sacerdote, de apóstol, de doctor, de mártir…
     
¡La vocación de sacerdote! ¡Oh, Dios mío, con qué amor, oh Jesús, te llevaría en mis manos, cuando a mi voz descendieras a ellas desde el Cielo! ¡Con qué amor te daría a las almas! Pero, aun deseando ser sacerdote, admiro, y envidio la humildad de San Francisco de Asís, que rehusaba la sublime dignidad del sacerdocio, ¿Cómo, pues, juntar estos contrastes?
   
Quisiera iluminar las almas como los profetas y los doctores. Quisiera recorrer la tierra predicando tu Nombre, y plantando, Amado mío, en tierra infiel tu gloriosa cruz. Mas no me bastaría una sola misión, pues desearía poder anunciar a un tiempo tu Evangelio en todas las partes del mundo, hasta en las más lejanas islas, Quisiera ser misionera, no sólo durante algunos años, sino haberlo sido desde la creación del mundo y continuar siéndolo hasta la consumación de los siglos.
    
Mas ¡ay!, sobre todo quisiera el martirio. ¡El martirio! Este ha sido el sueño de mi juventud, sueño que ha crecido conmigo en la celdita del Carmen. Pero ésta es otra de mis locuras; pues no deseo un solo género de suplicio: para satisfacer mis anhelos necesitaría padecerlos todos…».
  
ORACIÓN
«¡Quisiera ser misionera ahora, y siempre y en todas las Misiones!». ¡Qué grandeza especial, qué interés para la gloria divina verías en las Misiones, que así te movías a escribir estas palabras! Compadécete de nuestro escaso espíritu apostólico y alcánzanos una gran predilección por esta empresa tan ansiada del Corazón de Jesús, que nos llene de santos deseos y de valientes resoluciones. Amén.
  
Pedir la gracia que se desea alcanzar. Las Invocaciones, los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
   
DÍA SÉPTIMO – 30 DE SEPTIEMBRE
Por la señal…
Ofrecimiento.
    
REFLEXIÓN
«No hace mucho reflexionaba sobre lo que podría emprender para salvar almas. Una sola palabra del Evangelio me iluminó: La mies es verdaderamente mucha, mas los obreros son pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies que envíe trabajadores a ella…
   
¡Qué misterio! ¿No es acaso Jesús omnipotente? ¿No pertenecen las criaturas a su Creador? ¿Por qué, pues, bajarse hasta decir: Rogad al Señor de la mies que envíe trabajadores a ella…? ¡Ah! Es porque tiene un amor tan incomprensible, tan exquisitamente delicado, que nada quiere emprender sin asociamos a su obra! El Creador del universo está aguardando la súplica de un alma pequeñita para salvar otras muchas que fueron también como ella redimidas con su Sangre preciosa.
     
El Apostolado de la Oración, ¿no es, por decido así, más elevado que el de la palabra? A nosotras nos toca formar obreros evangélicos que salvarán millares de almas, de las cuales seremos madres. ¿Qué tenemos, pues, que envidiar a los sacerdotes del Señor?». (Carta nº 135 a Celina, 15 de Agosto de 1892)
  
ORACIÓN
«Por medio de nuestras pequeñas obras de amor, escondidas, convertiremos almas infieles. Nosotras ayudamos a los misioneros y les conseguimos abundantes limosnas y recursos». Este fue tu apostolado, gloriosa Santa Teresita, apostolado escondido, pero fecundo, como el de los grandes apóstoles. Inspíranos, pues, obras de amor y de generosidad, a fin de que, a imitación tuya, tengamos gran parte en la conversión de las almas infieles. Amén.
  
Pedir la gracia que se desea alcanzar. Las Invocaciones, los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
   
DÍA OCTAVO – 1 DE OCTUBRE
Por la señal…
Ofrecimiento.
    
REFLEXIÓN
«Considerando el cuerpo místico de la Santa Iglesia, no me había reconocido en ninguno de los miembros descritos por San Pablo, o, por mejor decir, quería reconocerme en todos. La Caridad me dio la clave de mi vocación.
  
Comprendí que si la Iglesia tenía un cuerpo compuesto de diferentes miembros, no podía faltarle el más necesario, el más noble de todos los órganos; comprendí que tenía un corazón, y que este corazón estaba abrasado de amor, Comprendí que el amor es únicamente el que imprime movimiento a todos los miembros, que si el amor llegara a apagarse, ya no anunciarían los Apóstoles el Evangelio, y rehusarían los mártires derramar su sangre…
   
Y exclamé en un transporte de alegría delirante: -Oh Jesús mío, al fin he hallado mi vocación. ¡Mi vocación es el amor! Sí, hallé el lugar que me corresponde en el seno de la Iglesia, lugar, ¡Oh Dios mío!, que me has señalado Tú mismo: en el corazón de mi Madre la Iglesia, seré el amor…
   
La Iglesia es Reina, puesto que es tu esposa, Oh divino Rey de reyes… No puedo predicar el Evangelio ni derramar mi sangre… ¡Qué importa! Mis hermanos trabajan por mí y yo, pobre niñita, permanezco junto al trono real; amo por los que combaten».
  
ORACIÓN
«Quiero ser fiel hija de la Iglesia como nuestra Santa Madre Teresa y acordarme siempre en mi oración de las intenciones del Vicario de Cristo». Este fue, gloriosa Santa Teresita, el mejor sello de tu santidad, la mejor prueba de tu unión con Dios: el amor a su Santa Iglesia. Alcánzanos, pues, un amor ferviente a esta gran familia universal de Cristo y una obediencia sin límites a las enseñanzas del Padre Santo, para que al mismo tiempo que le encomendemos en nuestras oraciones, cooperemos también a sus grandes planes por la conversión del mundo infiel. Amén.
  
Pedir la gracia que se desea alcanzar. Las Invocaciones, los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
   
DÍA NOVENO – 2 DE OCTUBRE
Por la señal…
Ofrecimiento.
     
REFLEXIÓN
A uno de los misioneros, hermanos suyos espirituales, escribía la Santa, entre otras cosas:
«Confío no permanecer inactiva en el Cielo. Mi deseo es seguir trabajando para la Iglesia y para las almas. Se lo pido a Dios, y estoy persuadida de que atenderá mi ruego.
   
Si abandono ya el campo de batalla, bien puede usted ver que no es por un egoísta deseo de descansar.
  
Tiempo hace que el sufrimiento ha llegado a ser mi cielo aquí abajo, y difícilmente puedo concebir cómo será posible aclimatarme en un país donde reina el júbilo sin mezcla alguna de tristeza. Preciso será que transforme completamente mi alma, pues de no ser así no podría soportar las eternas delicias.
    
… La única cosa que deseo es hacer amar a Dios; y confieso que, si en el Cielo no pudiera trabajar ya por su gloria, preferiría el destierro a la patria».
  
ORACIÓN
«Lo que me impulsa a ir al Cielo es el pensamiento de poder encender en amor de Dios a una multitud de almas que le alabarán eternamente». Oh gloriosa Santa Teresita, concédeme que sea yo una de esas almas encendidas por ti en el amor divino. Tú, que prometiste contestar cuantas peticiones recibieras, no rechaces ni desprecies mi pobre oración. Alcánzame un gran espíritu de amor y apostolado, para que juntamente contigo cante eternamente las divinas misericordias. Amén.
    
Pedir la gracia que se desea alcanzar. Las Invocaciones, los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.

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