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jueves, 10 de diciembre de 2020

JÁNUCA NO ES BÍBLICO, Y LOS CATÓLICOS NO LO DEBEN CELEBRAR [NI FELICITAR TAMPOCO]


Este año, la fiesta judía del Jánuca tiene lugar entre el 10 y el 18 de Diciembre. Pero si miramos, no hace parte de las fiestas establecidas por Dios a los judíos –o por lo menos, no de las que Él reveló a Moisés–.

Supuestamente, la fiesta de Jánuca es celebrada en memoria de la dedicación del altar por Judas Macabeo el 25 de Quisleu/Audunaios del año 148 de la era seléucida (15 de Diciembre del año 164 a. de C.), después que éste fuera profanado por Antíoco Epífanes tres años antes:
«La rededicación durante ocho días del Templo está descrita en 1 Macabeos 4:36–4:59, aunque el nombre de la fiesta y el milagro de las luces no aparece aquí. Una historia similar en carácter, y obviamente más antigua en su fecha, es la aludida en 2 Macabeos 1:18–1:36, según la cual el encendido del fuego del altar por Nehemías fue debido a un milagro que ocurrió el 25 de Quisleu» (Wikipedia, entrada Jánuca).
  
Wikipedia también reconoce que aunque la Mishná menciona la fiesta (Bikkurim 1:6, Rosh HaShanah 1:3, Taanit 2:10, Megillah 3:4 y 3:6, Moed Katan 3:9, y Bava Kama 6:6), y Josefo (Antigüedades Judías, libro XII, 7, § 7, #323) señala la dedicación del Templo como la razón de la fiesta, el milagro del suministro de aceite de un día que duró ocho días fue descrito por primera vez en el Talmud, tratado Shabbat 21b, 10:
מַאי חֲנוּכָּה? דְּתָנוּ רַבָּנַן: בְּכ״ה בְּכִסְלֵיו יוֹמֵי דַחֲנוּכָּה תְּמָנְיָא אִינּוּן דְּלָא לְמִסְפַּד בְּהוֹן וּדְלָא לְהִתְעַנּוֹת בְּהוֹן. שֶׁכְּשֶׁנִּכְנְסוּ יְווֹנִים לַהֵיכָל טִמְּאוּ כׇּל הַשְּׁמָנִים שֶׁבַּהֵיכָל. וּכְשֶׁגָּבְרָה מַלְכוּת בֵּית חַשְׁמוֹנַאי וְנִצְּחוּם, בָּדְקוּ וְלֹא מָצְאוּ אֶלָּא פַּךְ אֶחָד שֶׁל שֶׁמֶן שֶׁהָיָה מוּנָּח בְּחוֹתָמוֹ שֶׁל כֹּהֵן גָּדוֹל, וְלֹא הָיָה בּוֹ אֶלָּא לְהַדְלִיק יוֹם אֶחָד. נַעֲשָׂה בּוֹ נֵס וְהִדְלִיקוּ מִמֶּנּוּ שְׁמוֹנָה יָמִים. לְשָׁנָה אַחֶרֶת קְבָעוּם וַעֲשָׂאוּם יָמִים טוֹבִים בְּהַלֵּל וְהוֹדָאָה.

«La Gemará pregunta: “¿Qué es Jánuca, y por qué se encienden luces en Jánuca?”. La Gemará responde: “Los Sabios enseñaron en Meguilá Ta’anit: Sobre el veinticinco de Quisleu, los días de Jánuca son ocho. Uno no puede hacer duelo ni ayunar en ellos. ¿Cuál es la razón? Cuando los griegos entraron al Santuario, ellos profanaron todo el aceite que había en el Santuario tocándolo. Y cuando la monarquía Asmonea los venció y emergió victoriosa sobre ellos, buscaron y encontraron solo una alcuza de aceite que tenía el sello del Sumo Sacerdote, imperturbada por los griegos. Y había suficiente allí para encender el candelabro por un solo día. Un milagro ocurrió, y encendieron el candelabro por ocho días. Al año siguiente, los Sabios instituyeron estos días y los hicieron festivos con la recitacón de hallel [alabanzas] y especial acción de gracias en oración y bendiciones”».
Ahora, según 1 Macabeos 1:23, el candelabro de oro del Templo fue transportado por Antíoco a Siria (donde fue ciertamente fundido). Así pues, ¿en qué candelabro se hizo? Según Pesiqta Rabbati 2:1, una compilación homilética redactada entre los siglos VI y VIII, cuando las tropas de Judas Macabeo recuperaron el Templo, hallaron ocho lanzas de hierro, las cuales clavaron en el suelo y pusieron lámparas encima.

Estos dos relatos se escribieron 600 años después del supuesto milagro (que de haber ocurrido, lo habrían incluido en los libros de los Macabeos como hicieron con los tratados con Esparta y Roma, o el hallazgo del fuego sagrado en tiempo de Nehemías). Significa que la fiesta fue cambiada después de Cristo, como que Cristo celebró la fiesta por la razón ORIGINAL del Jánuca (la rededicación –חֲנֻכָּה– del altar), como está mencionado en Juan 10:22 «Se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación (en griego: τὰ ἐγκαίνια; ta enkaínia), fiesta que era en invierno». La fiesta actual se asemeja a festivales de la luz de otras religiones, como el Diwali hindú o el Chahārshanbe-Sūrí zoroastriano.

El judaísmo después de Cristo no es la misma religión que la religión veterotestamentaria, y porque la antigua religión señalaba a Cristo, es inútil practicar una religión que ya no existe porque el Mesías vino. La religión cristiana tiene a Cristo. La religión cristiana tiene el nuevo sacerdocio que es perfeccionado, en la cual ellos te dan a Cristo en el sacrificio perfecto.

La religión cristiana tiene el sacrificio puro. En la religión veterotestamentaria, el pueblo de Dios no tenía acceso a Dios (el Sancta Sanctórum representaba a Dios, y sólo los sacerdotes podían ir); no podían comer del sacrificio, y el sacrificio era un animal y no el cordero perfecto (Jesús). El sacrificio tenía lugar solo en el Templo, solo había un único Templo. En cualquier lugar de la religión cristiana el sacrificio es celebrado localmente. La religión cristiana nos muestra a Dios cara a cara en la Eucaristía, y comerlo en la Eucaristía. Juan 6:56–57: «Porque mi carne verdaderamente es comida, y mi sangre es verdaderamente bebida. Quien come mi carne y bebe mi sangre, en mí mora y yo en él».

La religión cristiana también prohíbe dogmáticamente practicar las celebraciones de la religión antigua debido a la negación del Mesías por parte de los que la celebran, y la religión antigua no existe tanto porque no hay Templo debido a que no hay altar, como no hay necesidad del sacrificio del antiguo sacerdocio porque la Oblación Perfecta vino y estableció un nuevo sacerdocio. Así pues, tampoco se debe hacer salutación por esta festividad (como ha sido costumbre en los usurpadores conciliares), que es tanto como participar en ella.

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