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sábado, 6 de febrero de 2021

MES DE LA SANTA FAZ - DÍA SEXTO

Tomado del devocionario El mes de la Santa Faz de Nuestro Señor Jesucristo, escrito por el padre Jean-Baptiste Fourault, sacerdote del Oratorio de la Santa Faz y publicado en Tours en 1891; y traducido al Español por la Archicofradía de la Santa Faz y Defensores del santo Nombre de Dios de León (Nicaragua) en 2019.
   
MEDITACIÓN SEXTO DÍA: LOS PASTORES Y LOS MAGOS ANTE LA SANTA FAZ.
Oh, Faz adorable, que en el establo de Belén cautivaste con gozo a los pastores y a los magos, ten misericordia de nosotros.
   
Aún hoy deseo adoraros nuevamente, en vuestro pobre establo con los primeros frutos de Israel y los Gentiles. Mostradnos como lo hiciste con María y José, un rayo de vuestra Santa Faz, y disponed nuestras almas para buscar en tus rasgos divinos las enseñanzas que nos depares.
            
1º PUNTO – LOS PASTORES.
Qué aliento para nosotros, en nuestra miseria, ver apresurarse hacia a Dios en el establo, a la más baja y pobre de sus criaturas, aquéllas que Dios ve como sus mejores amigos, ¡sencillamente porque son puros de corazón! Sigamos a los pastores y unámonos a ellos.
   
¡Con qué fe, con qué inocencia esos pobres pastores entran al lugar señalado por los ángeles! Escucharon las voces celestiales y lo dejaron todo. Lo adoraron, sin embargo, bajo el velo de la pobreza, porque del Rostro y los ojos de Jesús había escapado, en su entrada al establo, un rayo invisible de gracia, que penetraba dentro de su corazón, y hacía fluir una fuente abundante de sentimientos de respeto, de amor y de alabanza.
   
Oh alma mía, imitad esta fe, fiel a la voz de los ángeles, venid y adorad a vuestro Dios en su pobreza, vuestro Dios que ha descendido a la tierra para acumular en ella sus tesoros. Tú no tienes nada que ofrecerle, y sin embargo Él tiene mucho que pediros: «¿Cómo le pagaré al Señor?» Quid retríbuam Dómino? «Alzaré la copa de la salvación Cálicem salutáris accípiam, y daré gracias a Dios todos los días de mi vida. Me postraré, y rezaré ante su Santa Faz, e invocaré el nombre del Señor «Nomen Dómino invocábo» (Salmo 115).
  
Su nombre es un nombre de dulzura: Jesús significa Salvador. Este nombre sagrado me dará fortaleza y fidelidad en su amor.
   
2º PUNTO – LOS MAGOS
Dios quiere la salvación que todos los hombres se salven (Deus vult omnes hómines salvos fíeri. I Tim., 2). No hace excepción alguna. Mira al corazón (Intúetur cor. Ps. VII, 10). Del pobre pide su buena voluntad, del rico que se despoje de sí mismo de las superficialidades, y el afecto por las cosas terrenas. Los Magos vieron la estrella; nada fue capaz de detenerlos hasta encontrar la verdadera estrella de Jacob. Valientemente combatieron la fatiga, el peligro y la burla.
  
Volaron hacia el establo, y reconociendo a Dios, bajo los rasgos de un mortal, se postraron y adoraron la Faz de Jesús, más hermosos en sus ojos del alma, que el sol, más amoroso que la luna, más fresco que las rosas primaverales. Entonces, exhibiendo sus tesoros, le ofrecieron magnánimos presentes, el oro de la caridad, el incienso de la oración, y la mirra de la mortificación. Jesús los recibió, los alentó y bendijo a los dadores. A fin de que te dignes a mirarme y bendecirme, os ofrezco, también oh, mi Jesús, el desapego de los bienes terrenos, que pasan.
  
Que os complazca, me asociaré a vuestros sufrimientos, a vuestra pobreza, a vuestro ocultamiento. Recibid entonces el oro de mi amor, mis fervientes oraciones, y mis sufrimientos llevados de manera cristiana. Dadme a cambio, sólo una sonrisa, un aliento, una bendición otorgada por tu Santa Faz.
      
Ramillete Espiritual: Habitábunt recti cum vultu tuo. Los rectos habitarán en tu presencia (Ps. CXXX, 9).
       
EXPOSICIONES DE LA SANTA FAZ EN ROMA.
Durante un largo espacio de tiempo, se prohibió reproducir copias de la Sagrada Imagen impresa sobre el velo de Verónica. Los soberanos pontífices, habían moderado, en algún grado, su anterior prohibición. Autorizaron se hicieran copias de la Santa Faz, a las que se les adjuntó un sello, y las cuales se acompañaron por una auténtica. Las exhibiciones de la Santa Faz en San Pedro, Roma, son también más frecuentes que lo que fueron anteriormente. Tenían lugar al menos trece veces al año. Aún más, había exhibiciones durante los jubileos y tiempos de calamidades públicas.
   
Mencionaremos ahora un hecho que contribuyó poderosamente al desarrollo del culto a la Santa Faz. Fue en 1849. El Papa Pío IX había huido a Gaeta antes de la Revolución victoriosa (Durante las revoluciones de 1848, se proclamó la república en Roma y el papa tuvo que huir a Gaeta, en el reino de las Dos Sicilias). Para apaciguar la ira del cielo y poner fin a los males que devastaban la iglesia, El santo Padre permitió que la santa faz se exhibiera públicamente durante las fiestas de Navidad y Epifanía. Ahora, en el tercer día de la exposición, el velo de Santa Verónica cogió un color tinte y el Rostro de nuestro Señor brilló como si estuviera vivo, en medio de una luz suave. Parecía ser más distintivo en el relieve, y más cadavérico en el tono, y puso una expresión de profunda severidad.
   
Los canónigos que estaban de guardia ese día ordenaron repicar las campanas de la basílica. La gente se apresuró de un a otro lado en multitudes, y fueron capaces de contemplar el milagro durante tres horas. Un notario apostólico elaboró un documento que testifica el hecho. La misma tarde, algunas representaciones de la sagrada imagen fueron aplicadas a la Santa Faz y luego enviadas a Francia. Fue como consecuencia de este suceso que se introdujo la costumbre de enviar a Roma por copias autenticadas del velo de Verónica, y hacer de ellas objetos de una especial devoción. Dios ha recompensado estos actos de piedad concediendo una virtud milagrosa a alguna de las reproducciones del doloroso Rostro (Faz) del Redentor.
   
INVOCACIÓN
Oh, Faz adorable, que veis a qué peligros estamos expuestos por los enemigos de nuestra salvación, muéstrate hacia nosotros compasivo y misericordioso. Ten piedad de nosotros, y haz retroceder a Satán y sus legiones infernales hacia el abismo oscuro. Ten misericordia de la Iglesia vuestra Esposa, líbrala de la furia de sus enemigos, y establece una era de prosperidad, de felicidad y de paz, que resplandezca sobre ella.

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