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lunes, 1 de febrero de 2021

MONTINI APRENDIÓ DEL JUDÍO SAUL ALINSKY CÓMO INTRODUCIR LA REVOLUCIÓN EN LA IGLESIA

Traducción de la Carta de Jacob a los Padres de TRADITIO, ampliada en algunos detalles.
   
Saul David Alinsky Tannenbaum y Giovanni Battista Montini Alghisi / Pablo VI
  
Queridos Padres: Traigo esta pieza interesante de información sobre el arzobispo Giovanni Montini, futuro Pablo VI, y su asociación con Saul Alinsky, mentor de Barack Obama y Hillary Clinton:
«Un verano [20 de Junio de 1958, Jacques] Maritain llevó a la casa de Montini un estadounidense que era considerado “uno de los tres únicos revolucionarios dignos de tal nombre, de hecho, uno de los pocos hombres realmente grandes de este siglo”. Era Saul David Alinsky. El autodefinido “radical profesional” iba a pasar una semana con el arzobispo Montini discutiendo la relación de la Iglesia con el poderoso sindicato comunista local. “Fue una experiencia interesante”, dijo Alinsky a su biógrafa M. K. Sanders, “Ahí estaba yo, sentado entre el arzobispo y una bella dirigente sindical milanesa rubia de ojos grises, explorando los intereses comunes entre el comunismo y el capitalismo”». (MARY BALL MARTÍNEZThe Undermining of the Catholic Church - La socavación de la Iglesia Católica, 1991, págs. 108-109).
El menosprecio de Alinsky hacia la religión era bien conocido. Él dedicó su libro, Rules for Radicals: A Pragmatic Primer for Realistic Radicals (Reglas para radicales: un texto de iniciación pragmático para radicales realistas), al «primer revolucionario, Lucifer». Como para la destrucción de la Iglesia, Saul Alinsky explicó su posición a Playboy algunos años después, en Marzo de 1972. Él había dejado su estricta familia judía para unirse a las Brigadas Internacionales en la Guerra Civil Española, recogiendo donativos económicos para la misma. Yendo a desarrollar su teoría del “poder popular”, dijo que fue después de conocer a Jacques Maritain en 1940 que él comenzó a ver cómo la revolución podía ser parte de la Iglesia Católica.
   
Con todo, Alinsky prefirió llamar a esta revolución “la Iglesia de hoy y de mañana”. Era una Iglesia que sentía debía estar libre de dogma: «Detesto y tengo miedo del dogma. Nadie es dueño de la verdad, y el dogma, en cualquier forma que tome, es el mayor enemigo de la libertad humana» (Ibid.). Alinsky, Maritain y Montini expresaron un pacífico acuerdo en que la Iglesia Militante debía dar paso a la “Iglesia Amante”. Y esa es la Iglesia que Benedicto Ratzinger (hoy Francisco Bergoglio) dirige actualmente, una que es, al estilo modernista, desprovista de doctrina definida y tiene “liturgias” desvinculadas de la Tradición, las cuales pueden ser seleccionadas cual cafetería para adaptarse a cualquier gusto.

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