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jueves, 8 de julio de 2021

TRADUCCIÓN TENDENCIOSA: CASO DE LA BIBLIA DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL ITALIANA

Traducción del artículo publicado por Investigatore Biblico en su bitácora homónima.
   
INDICIO N.68 BIBLIA CEI 2008: “LA ESTRATEGIA DEL DESPISTE DE LOS TRADUCTORES: CAMBIAR EL NOMBRE A LOS PECADOS. CARTA DE JUDAS”.
   

   
Queridos lectores,
   
Os propongo un nuevo análisis de traducción que considero personalmente una verdadera y propia violencia al texto, contenida en la carta de San Judas.
  • CEI 1974: “Così Sodoma e Gomorra e le città vicine, che si sono abbandonate all’impudicizia…” [También Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, que se abandonaron a la impureza] (Judas, v. 7)
  • CEI 2008: “Così Sodoma e Gomorra e le città vicine, che alla stessa maniera si abbandonarono all’immoralità…” [También Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, que de la misma manera se abandonaron a la inmoralidad] (Judas, v. 7).
Leamos el texto griego y veamos si se trata de un desliz o de una errata.
ἐκπορνεύσασαι – èkporneìsasi – de “pornéia”, significa principalmente “prostitución”.
Aconsejo, por inciso, la lectura de este interesante artículo: La pornéia.
  
San Judas en su carta se refiere a aquellos que se prostituyen a través del vicio contra natura.
    
Una referencia interesante sobre los versos bíblicos sobre la blasfemia de los prostitutos sacros (hombres) de algunos pasajes del Antiguo Testamento:
  • Deuteronomio 23,18-19: “né vi sarà alcun uomo dedito alla prostituzione sacra tra i figli d’Israele” [No habrá ningún hombre dedicado a la prostitución sagrada entre los hijos de Israel];
  • 2 Reyes 23,7: “Demolì le case dei prostituti sacri, che erano nel Tempio, e nelle quali le donne tessevano tende per Asherah (idolo cananeo, ndr)” [Demolió las casas de los prostitutos sagrados, que estaban en el Templo, y en las cuales las mujeres tejían tiendas para Asera (ídolo cananeo, N. del R.)].
Traducir el término “èkporneìsasi” con “inmoralidad” significa, por enésima vez, aguar y oscurecer el mensaje original de la Palabra de Dios.
    
Lo que he definido antes como una verdadera y propia violencia al texto.
    
“Inmoralidad” es un término genérico, que remueve una referencia específica. “Impureza”, al contrario, expresa en la acepción correcta la intención del Apóstol San Judas Tadeo, que es condenar un pecado específico de su época (también de la nuestra, por demás). El texto original utiliza un término correcto, llamando por su nombre a un pecado preciso.
    
El otro error, otro tanto grave, emerge en el v. 10.
  • CEI 1974: “Costoro invece bestemmiano tutto ciò che ignorano...” [Estos en cambio blasfeman de todo lo que ignoran].
  • CEI 2008: “Costoro invece mentre insultano tutto ciò che ignorano…” [Estos en cambio, mientras insultan todo lo que ignoran].
Vamos al texto en griego.
βλασφημοῦσιν – blasfemousin – cuya raíz encontramos en el término “blasfemia”, asume el significado de “blasfemia”.
En el caso del texto CEI 2008, los traductores decidieron deliberadamente utilizar un genérico “insultao”. Es de señalar que la expresión “todo lo que ignoran” se refiere a Dios y a la fe Católica.
   
De hecho, San Judas expresa una consideración sobre el pecado de los “prostitutos sagrados”, los cuales  no solo practican el vicio contra natura “dedicado” a un ídolo, sino que “blasfeman” de lo que ignoran (o sea, Jesucristo), pecando gravemente no solo de palabra, sino con su misma vida.
   
Por este motivo el empleo de un genérico verbo insultar (“insultan”) representa una enésima y torpe tentativa por obra de los traductores de aligerar, endulzar, atenuar y tergiversar un pecado, que el Apóstol, al contrario, sin demasiados giros de palabras, define gravísimo.
    
¿Qué debemos deducir, queridísimos amigos?
    
No puedo menos que entrever en este filón de traducción un voluntario sectarismo por parte de la CEI 2008.
   
En cuanto a mí concierne, la argumentación de “hacer el texto moderno, más legible, más atinente” [premisa fundamental de la “equivalencia funcional”, tan empleada en las traducciones-paráfrasis modernistas, N. del T.] no funciona. Siendo el texto Sagrado, este modus operándi es el resultado de un estropear completamente el verdadero significado.
     
He aquí el motivo por el cual me he permitido emplear en la apertura usar la expresión violentar el texto bíblico.
    
La carta de San Judas es muy breve, y viene leída una sola vez, o tal vez dos, durante el ciclo litúrgico [En el Novus Ordo, los versos 17 y 20b-25 de esta carta son leídos en el Sábado de la 8.ª semana del Tiempo Ordinario de los años pares, N. del T.] ¿Quién puede darse cuenta de tales errores?
   
Al contrario, una lectura atenta y meticulosa puede iluminar los ojos de los fieles.

Más descubro el texto de la última traducción para el público, más me convenzo que se procede hacia el fondo.
   
Concluyo sugiriendo la lectura de un artículo del buen Aldo Maria Valli, un interesante punto de reflexión.
   

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