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martes, 22 de febrero de 2022

OBTENER LA PAZ REQUIERE VENCER LA BATALLA INTERIOR

    
Escena de una batalla (Grabado de la Cosmografía de Sebastian Münster, edición de 1600).
     
Conviene pues, por un cierto tiempo estar sin paz, o mejor, luchar para conquistarla. Esta se encuentra al final de la lucha, junto a la victoria. Si vis pacem, para bellum. De resto, no es suficiente ni siquiera preparar la guerra, conviene bajar al campo y vencer.
   
[…] La idea que ella combate, sin poder aún destruir, representa la fuerza de las costumbres y la coalición de las más vivas impresiones que, hallando impedido el camino, saturan el espíritu y el organismo y traen, necesariamente, el desorden. La conciencia de tal desorden no puede ser la paz, sino la agitación y el dolor. Conviene pasar a través de ellos. Es esto en realidad un buen indicio que debe ser saludado con coraje y confianza; es una prueba que la preocupación actúa, que disturba y hiere las costumbres. Es un momento terrible, el el cual ella arruina todo y todo aplasta, un momento en el cual parece no poder dar por sí mismo ni un paso sin la correspondiente tranquilidad de la conciencia. ¡Prosigue, prosigue! Estamos en el momento decisivo. ¡Adelante, adelante, camina! El grito que llega a tus oídos no es el grito de la conciencia, más bien el del escrúpulo, que se halla reducido a los extremos. Si lo evitas, si buscas la luz, si quieres sentir la paz, está perdido. ¡Adelante! Te hallas en el túnel: en su extremo está la luz. Estás en el campo de batalla: la paz vendrá con la victoria. Luego que esta se presente, no te confíes muy rápido, fortifícala mediante la fidelidad a los mismos medios. Tu mano impaciente no corra a saquear en los viejos nidos del escrúpulo, para ver si aún algo queda: no vayas a excitar las abejas para experimentar si todavía punzan. Ellas punzan siempre cuando son excitadas, hasta que no estén muertas; y podrás reconocer que están muertas, cuando… las olvides. Yo dejo en paz los oscuros recesos, escribe Ee, en que siento que existen siempre las cosas viejas y confusas. Sí, esto está bien hecho. Cuando se siente, dice A, que este o aquel disturbio, como la trepidación de ideas inconscientes, regresa, conviene volver la atención a otro lado. Sí, una vez más esto está bien hecho. Deja las trepidaciones y las cosas oscuras y confusas retornar poco a poco en el orden, y haz tranquilo el orden apoyándolo en la roca de los hábitos fuertes, antes que renunciar al principio, como se espera que la vuelta sea terminada y el cemento se haya fraguado, antes de retirar el andamio. Por lo demás, no a ti, sino a tu director espiritual, concierne modificar las normas dadas y él se guardará bien de hacerlo muy pronto.
   
PADRE ANTONIN EYMIEU SJ. Le Gouvernement de soi-même, Essai de psychologie pratique (El gobierno de sí mismo: Ensayo de psicología práctica), volumen II: “L’obsession et le scrupule” (La obsesión y el escrúpulo). París, Librairie Académique Perrin et Cie., 1909.

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