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lunes, 28 de noviembre de 2022

NOVENA EN HONOR A SAN AMBROSIO DE MILÁN

Traducción y adaptación de la Novena publicada por el Canónigo Giuseppe Riva en el Manual de Filotea, publicado en Turín por Giacomo Arneodo, tipógrafo de la Curia Arzobispal, en 1901. Los Gozos, de origen valenciano, son tradicionales, sin autor conocido. Puede rezarse en cualquier momento del año, particularmente antes del 7 de Diciembre, día de su ordenación sacerdotal, o del 4 de Abril, día de su tránsito.
   
NOVENA EN HONOR AL GLORIOSO OBISPO, PADRE Y DOCTOR DE LA IGLESIA SAN AMBROSIO DE MILÁN
   

Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
    
ACTO DE CONTRICIÓN – PARA TODOS LOS DÍAS DE LA NOVENA
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Criador y Redentor mio, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido: propongo firmemente de nunca más pecar, y de apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, y de confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta: ofrézcoos mi vida, obras y trabajos en satisfacción de todos mis pecados; y así como os lo suplico, así confío en vuestra bondad y misericordia infinita me los perdonaréis, por los merecimientos de vuestra preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y me daréis gracia para enmendarme y para perseverar en vuestro santo servicio hasta la muerte. Amén.
  
DÍA PRIMERO – 28 DE NOVIEMBRE
Glorioso San Ambrosio, que casi desde los más tiernos años recopilaste en ti la rectitud de tu padre Ambrosio, la prudencia de tu hermano Sátiro y la virginal pureza de tu hermana mayor Marcelina, a quien viste con santa alegría recibir el velo monástico por el santo Papa Liberio; y a medida que crecías en edad, crecías igualmente en toda forma de ciencias y de virtud, que después de ser de todos admirado por tu elocuencia en los tribunales, particularmente a favor de los pobres, hiciste la especial delicia de la Insubria, Liguria y Emilia, que bajo el aviso del prefecto Probo, gobernaste como obispo más que como juez, obténnos a todos la gracia de siempre modelarnos sobre los buenos ejemplos de nuestros prójimos más fervorosos, de no usar nuestras luces sino para sostener las razones de la verdad y de la justicia, y de preferir siempre la dulzura a la severidad, para conformarnos plenamente al precepto del divino Maestro que dijo: «Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón».
  
Rezar un Padre nuestro, Ave María y Gloria.
   
GOZOS AL GRAN PADRE Y DOCTOR DE LA IGLESIA SAN AMBROSIO DE MILÁN
   
Pues que fundan la grandeza
Trabajo, doctrina y celo;
¡Cuán grande sois en el Cielo,
Ambrosio, con tanta empresa!
   
No es cuestión muy oportuna
(Del Cielo por la ganancia),
Si fue la Italia, o la Francia,
La que os dio la noble cuna:
Mas de tu naturaleza
Cierto fue feliz el suelo.
¡Cuán grande sois en el Cielo,
Ambrosio, con tanta empresa!
  
¡Siendo vos niño, acudieron
Abejas a vuestra boca!
Lo que más pasmo provoca
Es que daño no os hicieron,
El padre, de la extrañeza,
Presagió vuestro gran vuelo.
¡Cuán grande sois en el Cielo,
Ambrosio, con tanta empresa!
  
De estudios por la carrera
No corristeis, que volasteis:
Y joven desepmeñasteis
Empleos de mucha esfera:
La vara por la entereza
Fue una vara de consuelo.
¡Cuán grande sois en el Cielo,
Ambrosio, con tanta empresa!
  
De Milán por presidente
Valentiniano os destina,
La Providencia Divina
Por Obispo de la gente:
Esto se vio con presteza
Y del pueblo con anhelo.
¡Cuán grande sois en el Cielo,
Ambrosio, con tanta empresa!
  
El obispo fallecido
(Hereje arriano era),
Cada uno mucho se esmera
Elegirlo del partido:
Detenéis vos su fiereza,
Mas caéis en el anzuelo.
¡Cuán grande sois en el Cielo,
Ambrosio, con tanta empresa!
  
Habla milagrosamente
Un niño infante y asegura
Que del gran Milán la cura
Se ha de dar al presidente:
La división luego cesa,
Cesa el furor, cesa el duelo.
¡Cuán grande sois en el Cielo,
Ambrosio, con tanta empresa!
  
¿Qué huís, Ambrosio? ¿Qué hacéis?
¿Qué fingís la crueldad?
¿Qué encubrís la castidad?
¿Vos Obispo no seréis?
Se sostendrá con firmeza
Una elección, que es del Cielo.
¡Cuán grande sois en el Cielo,
Ambrosio, con tanta empresa!
  
¡Qué campo tan dilatado
Descubrió vuestro fervor!
¡Qué trabajos, qué sudor
Os costó el Episcopado!
¡Lo que pudo tu entereza!
¡Lo que logró vuestro celo!
¡Cuán grande sois en el Cielo,
Ambrosio, con tanta empresa!
  
El Cielo os ilustró
Con mucha ciencia infusa:
La herejía muy confusa
El campo os abandonó:
De Justina la fiereza
Se embotó con vuestro celo.
¡Cuán grande sois en el Cielo,
Ambrosio, con tanta empresa!
  
Ella pudo perseguiros,
Pudo intentar vuestro daño:
Circuído del rebaño
Jamás pudo proscribiros:
Y después con gran bajeza
Imploró vuestro consuelo.
¡Cuán grande sois en el Cielo,
Ambrosio, con tanta empresa!
  
Día y noche no cesaba
El pastoral ministerio:
Vuestro celo el Presbiterio 
 Teodosio negaba:
De Máximo la vileza
Temía a vuestro recelo.
¡Cuán grande sois en el Cielo,
Ambrosio, con tanta empresa!
   
Del culto la majestad
Por vuestro celo brilló,
Y los himnos que dejó
Canta la posteridad:
Fuisteis Ángel en pureza,
En amor un Mongibelo.
¡Cuán grande sois en el Cielo,
Ambrosio, con tanta empresa!
   
Sois un muro que no quiebran
Emperadores, Ambrosio:
Dígalo el gran Teodosio
Que todos tanto celebran:
Tiembla él de vuestra firmeza,
Y os propone por modelo.
¡Cuán grande sois en el Cielo,
Ambrosio, con tanta empresa!
   
Tanto oír, tanto escribir,
Tanto orar, tanto enseñar,
A Agustín hizo admirar
Y a la Iglesia conducir:
Talento de tal belleza
Es nuestro por vuestro celo.
¡Cuán grande sois en el Cielo,
Ambrosio, con tanta empresa!
   
Al carro de los Doctores
Por la Iglesia estáis unido,
Y el primero, si no olvido,
Sois de cuatro Conductores:
Para Grande cuanto expresa
Jesús, fuisteis en el suelo.
¡Cuán grande sois en el Cielo,
Ambrosio, con tanta empresa!
   
La fe y la disciplina
De la Iglesia defended:
Y sea por vuestra merced
La nuestra vuestra doctrina;
Que el infierno tan aprisa
Procura quitar del suelo.
¡Cuán grande sois en el Cielo,
Ambrosio, con tanta empresa!
  
Pues que fundan la grandeza
Trabajo, doctrina y celo;
¡Cuán grande sois en el Cielo,
Ambrosio, con tanta empresa!
  
℣. Lo amó el Señor y lo adornó.
℟. Lo revistió con una estola gloriosa.
     
ORACIÓN
Oh Dios, que habéis dado a tu pueblo al bienaventurado San Ambrosio como ministro de salvación eterna: concédenos, te suplicamos, que cuantos lo tuvimos como maestro de vida en la tierra, merezcamos tenerlo como intercesor en el Cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
DÍA SEGUNDO – 29 DE NOVIEMBRE
Por la señal…
Acto de Contrición.
   
Glorioso San Ambrosio que, nutriendo el más alto concepto del Orden sagrado, no dejaste intentado ningún medio para sustraerte de la sagrada Ordenación cuando, si bien aún catecúmeno, fuiste llamado con los signos más evidentes de la expresa voluntad del Señor; y sometiéndote para no contradecir a la divina voluntad, te mostraste enseguida verdadero modelo de perfección pastoral haciéndote todo a todos para ganarlos a todos para Jesucristo, y a todos efificaste con tu continua aplicación a los estudios sagrados y los sagrados misterios, prestándote siempre a las necesidades de todos cuantos a ti recurrían, además de hallar delectación en las más copiosas limosnas, la más ferviente oración y el más prolongado ayuno, alcánzanos a todos nosotros la gracia de no ambicionar jamás ninguna distinción del mundo, honrar siempre con los mayores obsequios todos los sagrados ministerios y cumplir siempre con la mayor exactitud todos los deberes de nuestro estado.
  
Rezar un Padre nuestro, Ave María y Gloria. Los Gozos y la Oración se dirán todos los días.
   
DÍA TERCERO – 30 DE NOVIEMBRE
Por la señal…
Acto de Contrición.   
   
Glorioso San Ambrosio, que si bien estuviste dotado te tanto saber para ser objeto de justa admiración en todo el mundo, por lo cual te honraron por su correspondencia San Basilio en Cesarea, San Juan Crisóstomo en Constantinopla y San Jerónimo en Belén, y te consultaban casi como maestro San Gaudencio en Brescia por ti subrogados al difunto obispo San Filastro, San Vigilio en Trento enseñados por ti en todos los deberes de la dignidad pastoral; y San Agustín en Hipona ganados por tu doctrina y tus ejemplos a la fe y dirigidos a la perfección más sublime; no desdeñaste nunca los consejos del santo sacerdote Simpliciano, que te había enviado el mismo Papa San Dámaso como auxiliar, y muchas veces sometiste tus escritos a examen de otros, protestándote siempre reconocido a sus respetuosas observaciones, alcánzanos la gracia de nunca envanecernos por la estima de otros, de siempre desconfiar de nuestras luces, y de siempre acoger con humilde reconocimiento las correcciones que creyesen hacernos los verdaderos amigos de nuestro bien.
  
Rezar un Padre nuestro, Ave María y Gloria. Los Gozos y la Oración se dirán todos los días.
   
DÍA CUARTO – 1 DE DICIEMBRE
Por la señal…
Acto de Contrición.   
   
Glorioso San Ambrosio, que, incansable en el trabajo por la santificación de las almas, con tos elocuentísimas prédicas y con tus doctísimos escritos pusiste en tanta luz todas las verdades católicas, y especialmente las sumas virtudes de la pureza virginal, que gran número de herejes regresó arrepentido a la fe verdadera, una gran multitud de pecadores detestó sinceramente sus propias fallas, y un ejército siempre creciente de piadosísimas vírgenes pobló de verdaderos Ángeles en carne los santos claustros fundados por ti, de los cuales como de verdaderos jardines de celestiales delicias se expandía por todas partes la divina fragancia de las más heroicas virtudes; obténnos a todos nosotros la gracia de siempre aprovechar por medio de la divina palabra, para conformar constantemente nuestra vida, y de siempre apreciar las almas consagradas al Señor, para tener en gloria el emular con todo empeño los virtuosísimos ejemplos, en cuanto comporta el estado en que la Providencia nos ha colocado.
  
Rezar un Padre nuestro, Ave María y Gloria. Los Gozos y la Oración se dirán todos los días.
   
DÍA QUINTO – 2 DE DICIEMBRE
Por la señal…
Acto de Contrición.   
   
Glorioso San Ambrosio, que, siempre atento como buen Pastor para combatir los lobos insidiadores de la sagrada grey, no satisfecho de haber liberado a tu grey del nuevo lobo que surgió en Milán en la persona de Joviniano, que se rebeló a la disciplina del claustro y a la fe católica, acudiste solícito a la necesidad de las diócesis más lejanas cuando estaban para caer víctimas de los más obstinados fautores de la herejía; y luego te dirigiste ora a Sirmipo para hacerte proclamar por el nuevo obispo Anemio un verdadero luminar de doctrina y de santidad, ora en Aquileya para cobatir en pleno Concilio la impía doctrina de los dos arrianos Claudiano y Secundiano, que todo ponían en obra para sembrar en el pueblo la mortífera cizaña de sus errores; obtén para todos nosotros la gracia de celar siempre en la mejor forma que nos sea posible la savación de nuestros hermanos con correcciones oportunas si están extraviados, o con saludables apoyos, si son buenos, pero especialmente con nuestra oración dirigida en su provecho, y con nuestro buen ejemplo siempre eficas en el mejoramiento espiritual de los prójimos.
  
Rezar un Padre nuestro, Ave María y Gloria. Los Gozos y la Oración se dirán todos los días.
   
DÍA SEXTO – 3 DE DICIEMBRE
Por la señal…
Acto de Contrición.   
   
Glorioso San Ambrosio, que, aunque amado y admirado de los más poderosos del siglo, no dejaste nunca de explicar ante ellos una franqueza verdaderamente apostólica, tanto en reconvenirlos de sus fallas si dóciles a tus insinuaciones, como en combatir con la mayor energía sus injustas pretenciones s prepotentes y obstinados, luego tuviste la gloria y el contento de inducir a la más ejemplar penitencia a aquel emperador Teodosio, a quien no temiste prohibir el ingrso en el templo por la injusta masacre ordenada en Tesalónica, y de hacer vanos todos los esfuerzos no solo de Valígono y Símaco en Roma, cuando intentaron levantar nuevamente el abatido culto de los ídolos, pero también de la impía y soberbia emperatriz Justina en Milán, cuando con la fuerza armada pretendió restablecer a pesar tuyo y de la ciudad la ya derrotada herejía arriana; alcánzanos a todos nosotros la gracia de no dejarnos nunca dominar de cualquier respeto humano cada vez que convenca corregir a los que yerran para reconducirlos al buen camino, o de combatir a los enemigos del bien para preservar a nosotros mismos y al prójimo de toda espiritual ruina.
  
Rezar un Padre nuestro, Ave María y Gloria. Los Gozos y la Oración se dirán todos los días.
   
DÍA SÉPTIMO – 4 DE DICIEMBRE
Por la señal…
Acto de Contrición.   
   
Glorioso San Ambrosio, que, poniendo en Dios solo tu confianza, viste castigasos por el mismo Dios con los más ejemplares castigos a tus ultrajadores y a tus enemigos; como viste: 1.º caer muerta ante tus pies aquella mujer insolente que osó ponerte las manos encima para hacerte caer del púlpito y exponete a la burla de los reos sus cómplices; 2.º cegado en forma tal que no pudo hallar la puerta abierta del templo, donde buscaba refugiarse para sustraerse a los satélites de la justicia aquel Macedonio que en la corte de Graciano se había atrevido a cerrarte las puertas en la cara; 3.º conducido en vergonzosísimo exilio aquel Eutimio que por largo tiempo tuvo un carruaje listo para quitarte al amor del pueblo llevándote a lejanas tierras; obtén para todos nosotros la gracia de no desmayar jamás por cualquier persecución que nos sea movida por nuestros enemigos, y de conducirnos en todo encuentro tan santamente para no desmerecer jamás aquella divina asistencia que sola puede hacernos victoriosos en los más peligrosos combates.
  
Rezar un Padre nuestro, Ave María y Gloria. Los Gozos y la Oración se dirán todos los días.
    
DÍA OCTAVO – 5 DE DICIEMBRE
Por la señal…
Acto de Contrición.   
   
Glorioso San Ambrosio, que, después de haber purgado la mística viña que te fue confiada de la doble cizaña de la herejía y de las malas costumbres, la fecundaste con las vivíficas plantas de las prácticas más salutíferas, y recomendando especialmente: 1.º la devoción a María, de quien en cada encuentro exaltaste sus singularísimas virtudes con las más sublimes alabanzas; 2.º el culto a los Santos, hasta promover la construcción de una nueva Basílica dedicada a los Apóstoles, deponiendo en sus cimientos las preciosas reliquias que trajiste de Roma, y honrar en distinguida sepultura los gloriosos mártires milaneses Gervasio y Protasio, que descubriste por divina ilustración; 3.º la más cordial sujeción al verdadero Centro de la Comunión Católica el Romano Pontífice, hasta pronunciar aquella grande y siempre verdadera sentencia que «donde está el Papa allí está la Iglesia»; alcánzanos a todos nosotros la gracia de siempre profesar y promover con todo empeño, no solo la mortificación, sino también la devoción a María que es la medianera de todas las gracias, el culto a los Santos que son nuestros más poderosos abogados, y el más filial obsequio al Romano Pontífice que es el padre, rector y maestro siempre infalible de todos los fieles, del cual discrepar es lo mismo que salir de la grey de Cristo para ponerse en el camino de la perdición sempiterna.
  
Rezar un Padre nuestro, Ave María y Gloria. Los Gozos y la Oración se dirán todos los días.
   
DÍA NOVENO – 6 DE DICIEMBRE
Por la señal…
Acto de Contrición.   
   
Glorioso San Ambrosio, que aun después de muerto no dejaste de prestar los más prodigiosos socorros a cuantos llegaban a invocar el poder de tu intercesión, por lo cual si Florencia y Milán se confesaban deudores tuyos de las más insignes victorias contra sus más aguerridos enemigos, es infinito el número de aquellos que recibieron de tu piedad, y siguen recibiendo hasta ahora salud en sus enfermedades más desesperadas, apoyo en las necesidades más urgentes, defensa en los peligros más graves, y victoria en los combates más decisivos, como también contrición sincera los pecadores, fervor edificante los tibios o perseverancia inalterable los justos; pues, en reconocimiento de tantos favores, vivísimo es en todos los fieles el empeño en rendirte culto siempre más espléndido, y más venerado y amado tu nombe, tal como el de un perfecto ejemplar de toda virtud y uno de los primeros Doctores de la Iglesia Católica; obtén para todos nosotros la gracia de profesarte siempre una devoción tan sincera que nos merezca constante tu benigna asistencia, para así asegurarnos distinta la perpetua participación en tu gloria en el Cielo, depués de haber seguido fielmente tus huellas santísimas sobre la tierra.
  
Rezar un Padre nuestro, Ave María y Gloria. Los Gozos y la Oración se dirán todos los días.

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