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martes, 20 de diciembre de 2022

EL DISCURSO DE LA “CULTURA DEL ENCUENTRO” ANTES DE BERGOGLIO


Un Juan Pablo II Wojtyła agotado por el viaje en avión y débil por el párkinson el 25 de Mayo de 2002, apenas pudo presentarse en el Palacio Presidencial de Bakú (Azerbaiyán), y empezar un discurso donde alababa a las religiones falsas:
«Alabanza a vosotros, hombres del islam en Azerbaiyán, por haberos abierto a la hospitalidad, valor tan querido para vuestra religión y para vuestro pueblo, y por haber aceptado a los creyentes de las demás religiones como hermanos vuestros.
  
Alabanza a vosotros, judíos, que habéis mantenido aquí con valentía y constancia vuestras antiguas tradiciones de buena vecindad, enriqueciendo esta tierra con una aportación de gran valor y profundidad.
   
Alabanza a vosotros, cristianos, que habéis contribuido de modo consistente, sobre todo con la antigua Iglesia de los albanos, a construir la identidad de esta tierra. Alabanza en particular a ti, Iglesia ortodoxa, testigo del Dios amigo de los hombres y canto elevado a su belleza. Cuando la furia del ateísmo se desencadenó en esta región, acogiste a los hijos de la Iglesia católica, privados de sus lugares de culto y de sus pastores, y los pusiste en comunicación con Cristo mediante la gracia de los santos sacramentos.
   
¡Alabado sea Dios por este testimonio de amor, dado por las tres grandes religiones! Ojalá que crezca y se refuerce, apagando con el rocío del afecto y de la amistad todo foco residual de oposición».

Así, vemos que el tema de la hospitalidad, de la acogida, de la “cultura del encuentro”, viene de mucho antes de Bergoglio.

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