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martes, 27 de diciembre de 2022

FÁTIMA: MODERNISTA CRITICA A MODERNISTA (POR ALGO QUE ÉL CAUSÓ)

El otrora rector entre 1973 y 2008 del santuario de Nuestra Señora del Rosario en Fátima (Portugal), el anticatólico monseñor Luciano Gomes Paulo Guerra, de 90 años de edad, criticó públicamente el 22 de Diciembre a su sucesor el presbítero Carlos Manuel Pedrosa Cabecinhas, de 52 años de edad, en el semanario “Jornal de Leiria”.
   
Luciano Guerra vs. Carlos Cabecinhas
  
Las críticas de Guerra se basan en que según él, durante su rectorado «la prioridad eran los peregrinos en general, los cuales pueden considerarse pobres, la clasificación humana que más conviene a los hijos de Dios», pero que en la actual administración del santuario «prevalecen los intelectuales y el arte. En plano secundario está la gran masa de peregrinos, gente sencilla, pobre y humilde, gente que, en realidad, la Virgen invita para que venga a Fátima».
  
Para el centenario de las apariciones en 2017, Guerra reconoce que «Hubo una espléndida celebración. Hubo mucha música y otras manifestaciones artísticas. Todavía hoy se hacen maravillosas exposiciones, pero a mi juicio demasiado caras y, por eso mismo, de resultado pastoral menos evidente. El peregrino que viene a Fátima sólo necesita un ambiente de oración».
  
A Guerra le molesta que presuntamente a los presbíteros se les paguen sueldos de gerentes: «un sacerdote es un sacerdote. No puede, de ninguna manera, compararse con un gerente de una empresa, aunque los laicos que el sacerdote dirige reciban un salario superior». Denunció que «hubo trabajadores que fueron prácticamente expulsados, a varios otros (…) la institución tuvo que pagar altas indemnizaciones; otros se fueron y se callaron, por temor a represalias. Casi de repente, se contrataron más de 130 nuevos funcionarios, en una casa que tenía 210. Hubo una cantidad de personas que fueron empujadas a irse».
  
Luciano Guerra nació el 31 de Agosto de 1932, hijo de Maria do Rosário Gomes Louro y Joaquim Paulo Guerra. Ordenado sacerdote el 21 de Septiembre de 1957 con el Rito Romano tradicional para la diócesis de Leiría, y nombrado Capellán de Su Santidad por Juan Pablo II Wojtyła en 1983, canónigo de la Catedral de Leiría en 1988, y condecorado con la Medalla de Oro de la Ciudad de Fátima en 2008 por el concejo de la ciudad. Él es responsable del Centro Pastoral “Pablo VI” y de la horrible e infernal “iglesia de la Santísima Trinidad”, que luce como una bodega. Los mosaicos que recubren el lugar (diseñado por el arquitecto greco-indio Alexandros Tombazis) fueron fabricados por el hoy infame presbítero Marko Iván Rupnik Kaučič SJ.
  
  
En respuesta, el actual rector Carlos Cabecinhas manifestó en un comunicado que en los Estatutos (aprobados bajo el mismo Guerra), la misión fundamental del Santuario de Fátima es «acoger a los peregrinos, difundir el mensaje de Fátima y velar por el cuidado de los más frágiles», pero que «esa misión fundamental no excluye, sino que exige una gestión profesional, adaptada a las exigencias de hoy, siempre comprometidos con el bien común y la dimensión social».
  
Cabecinhas, que fue “instalado” presbítero en 1995 con el inválido rito montini-bugniniano y nombrado rector en 2011 después que Virgílio do Nascimento Antunes fuera nombrado obispón de Coímbra, replicó que de las declaraciones de Guerra al Jornal de Leiría se evidencia
«una gran contradicción entre la audacia del entonces Rector, Monseñor Luciano Guerra, que durante 35 años nunca dejó cristalizar el Santuario en su acción pastoral y procuró mantenerlo siempre en evolución, pero que ahora manifiesta una oposición total a todos los desarrollos vistos desde 2008.
     
Lo mismo puede decirse de la supuesta ‘intelectualización’ de la pastoral del Santuario, pues Monseñor Luciano Guerra fue un hombre de cultura, que invitó a algunos de los más renombrados artistas nacionales e incluso internacionales para interpretar el mensaje y materializarlo en obras de arte e inició los congresos internacionales que reunieron en Cova da Iria a la mayoría de los teólogos y pensadores contemporáneos. El Santuario no olvida y valora este precioso aporte suyo».
El comunicado dice que actualmente «es necesaria [en el Santuario] una gestión profesional, adaptada a las exigencias de hoy, siempre comprometida con el bien común y con la dimensión social»; y que después del 2008 el Santuario tuvo que enfrentarse a la crisis económica, la plandemia y la guerra de Ucrania, pero que «nunca ha incumplido ninguna obligación, desde el principio con sus empleados», y que «no ha despedido ni forzado la salida de ningún empleado, sólo ha adaptado su plantilla a las necesidades pastorales derivadas de un nuevo contexto, que obligó a una reducción muy significativa de la actividad del Santuario en 2020, que se prolongó hasta 2021 y que, afortunadamente, recién comenzó a retomarse este año 2022». Que los «despidos» aducidos por Guerra fueron 57 en 2020, a saber: 16 terminaciones de contrato por mutuo acuerdo, 20 cesaciones de contrato a término fijo (nueve de los cuales fueron contratos de estudiantes), 17 rescisiones a iniciativa del trabajador, y cuatro pensiones de vejez.
   
Cabecinhas dijo que «la actual rectoría del Santuario de Fátima respeta el pasado y la obra» de Guerra, materializada sobre todo por la construcción de «grandes espacios celebrativos, que hoy toca administrar y conservar con el mismo empeño con que fueron construidos», y le recordó que en la época de su construcción también enfrentó críticas y que entonces, como hoy, «consumen grandes recursos ornamentales».

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