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miércoles, 2 de agosto de 2023

PROTESTANTES CONVIERTEN A INDÍGENAS QUE LOS CONSOLATOS NO EVANGELIZARON

En los días del Sínodo para la A-masonía de 2019, salió el caso de los misioneros de la Consolata que durante décadas NO CONVIRTIÓ NI UNO SOLO de los indígenas yanomami en Brasil. Ahora, cuatro años después, los indígenas se están convirtiendo AL PROTESTANTISMO por la Misión Josué.
   
Traducción de la noticia publicada en CHURCH MILITANT.
   
MISIONEROS ITALIANOS SE NIEGAN A CONVERTIR A COMUNIDAD INDÍGENA
Los protestantes suplantan a los católicos en convertir a tribu practicante de infanticidio.
   
Por  Jules Gomes  •  ChurchMilitant.com  •  31 de Julio de 2023.
  

ROMA (ChurchMilitant.com) — Misioneros protestantes están plantando iglesias en una remota tribu amazónica, mientras una orden misionera católica italiana presume no haber bautizado un solo indígena en 60 años.
   
El pueblo yanomami practica el infanticidio, el chamanismo y el canibalismo ritual, pero el misionero italiano P. Corrado Dalmonego insiste que la comunidad indígena pudo «ayudar a la Iglesia a limpiarse de esquemas o estructuras nentales, que pudieron haberse vuelto obsoletos o inadecuados».
    
Corrado Dalmonego y Francisco

En Julio, el “Proyecto Josué”, un ministerio protestante que alienta plantar iglesias pioneras en cada grupo étnico con «los poquísimos seguidores de Cristo», reportó que el 10% de los yanomami profesan el cristianismo evangélico.
   
CONVERSIONES EVANGÉLICAS
Los yanomami son un grupo étnico de entre 20.000 y 30.000 indígenas que viven en la selva lluviosa amazónica en la frontera entre Brasil y Venezuela.
    
El informe del Proyecto Josué urgió a los cristianos a «orar para que el pueblo yanomami encuentre a Jesús para ser más precioso que cualquier institución religiosa o práctica cultural» y señaló que el 2% de los indígenas son evangélicos.
  
El informe señaló que si bien los evangélicos habían traducido porciones de la Biblia y recursos en audio al idioma yanomami, «hay una necesidad que los creyentes cristianos vayan a ellos, se ganen su confianza y entreguen sus vidas por este pueblo que el Señor Jesús ama».
    
En contraste, de acuerdo a una historia de la misión de la autoría de Dalmonego y publicada en 2019, los misioneros italianos de la Consolata que iniciaron la misión de Catrimani entre las tribus yanomami en 1953, comenzaron a preguntarse «¿Por qué molestar a los indios?».
   
El padre Corrado es asistido por las hermanas Mary Agnes Njeri Mwangi, Noemí del Valle Mamaní, y Giovanna Geronimo como parte del equipo misionero consolato en la misión Catrimani.
  
El rechazo de la misión católica a convertir al pueblo indígena es elogiado por Davi Kopenawa, un activista ambiental yanomami y practicante del chamanismo, el cual es fieramente crítico de los misioneros evangélicos por predicar «la caída del hombre» y «su necesidad de salvación».
   
LA MISIÓN COMO DIÁLOGO INTERRELIGIOSO
Rechazando la conversión del pueblo indígena como un  modelo «colonial» de evangelización, Dalmonego arguyó que la Iglesia necesita «prestar atención a cómo los pueblos indígenas viven la vida comuniraria, las relaciones sociales y el liderazgo de la organización», adoptando un modelo de «diálogo profético».
     
«Pienso que esta presencia en la misión Catrimani, junto con muchas otras, es una preencia profética para la Iglesia, la cual ha escuchado a los pueblos, una presencia que continúa siendo criticada o mal entendida, acusada de omisión», lamenta el P. Dalmonego.
   
El sacerdote cita a David Kopenawa, quien elogió a la Misión Catrimani por no destruir la cultura o condenar el chamanismo. Irónicamente, Kopenawa fue educado por la Misión Nuevas Tribus (ahora Ethnos 360).
   
«Yo creo que esta reflexión puede ser dirigida a la Iglesia en su totalidad, también como un paradigma misionero y una experiencia del evangelio [sic]», resaltó el sacerdote italiano.
   
Los yanomami pueden ayudar a la Iglesia a «defender este mundo», y a «construir una ecología integral», al «establecer puentes entre el conocimiento tradicional y el conocimiento ecológico moderno de la sociedad occidental», observa el P. Dalmonego. 
     
La Iglesia se enriquece «por la investigación hecha sobre el chamanismo, las mitologías, los saberes diferentes, las visiones del mundo y las visiones de Dios», enfatiza el misionero consolato. «Por un lado, esto puede ser catalogado como sincretismo o relativismo», admite, añadiendo: «No somos dueños de la verdad». 
    
Al contrario, los evangélicos están ganando conversos al adoptar un modelo más tradicional de evangelismo. 
   
LOS EVANGÉLICOS TRADUCEN LA BIBLIA
En 1962, los esposos Margaret Grace “Marg” Glancey († 2016) y Wally Jank († 1984) de la Misión Nuevas Tribus se establecieron en medio del pueblo yanomami como misioneros evangélicos. «Por la gracia de Dios, fui capaz de poner en escrito el idioma yanomami por primera vez, y luego enseñar a la gente a leer y escribir su propio idioma», relata Margaret.
  
«Después, mi hijo Bobby y varios yanomami recién salvados se unieron a mí en la tarea de traducir la Biblia al difícil idioma yanomami», agrega ella.
   
Establecidos en 1943, diez años antes de la misión Catrimani, los fundadores de la Misión Nuevas Tribus declararon: «Con invencible determinación, arriesgamos nuestras vidas y lo apostamos todo por Cristo hasta que hayamos alcanzado la última tribu, sin importar de dónde pueda ser esa tribu».
    
Brais, un yanomami converso que es ahora un pastor evangélico entre su gente, dice que él está enfrentando oposición de los médicos brujos porque los hombres jóvenes ya no quieren unirse a sus filas.
  
El pastor está desafiando a sus compañeros de tribu a abandonar las fiestas culturales, los rituales que tratan con los muertos y las actitudes tradicionales haia las mujeres. «Necesitamos empezar a cambiar realmente en estas áreas donde hemos oído que la Palabra de Dios nos habla», predica Brais.
   
El nuevo modelo de misión adoptado por los misioneros consolatos fue un tema de discusión en el Sínodo de la Amazonía de 2019, donde los participantes de la región amazónica también discutieron la amplia defección por católicos frustrados que se fueron a las iglesias evangélicas.
    
«Nunca en mi vida he oído de una [persona] indígena bautizada, y tampoco tengo la intención de hacerlo», presumió en el Sínodo de la Amazonía el obispo Erwin Kräutler C. Pp. S., misionero austriaco en el Brasil.
   
CANIBALISMO RITUAL
En su respuesta al elogio dalmonegiense de las tribus yanomamis, el investigador católico chileno José Antonio Ureta Zañartu destaca la práctica del infanticidio como «una de las “tradiciones” más arraigadas entre los yanomamis».
   
«Lo realiza la propia madre que se aleja para dar a luz. Ella puede o acoger o matar al recién nacido, enterrándolo vivo», escribió Ureta. «Si nacen gemelos, sólo dejan uno vivo. Si los dos son varones, matan al más débil».
    
Ureta también señaló el «canibalismo ritual» entte la tribu, el cual toma la forma de un ritual fúnebre colectivo de carácter sagrado, donde el cadáver de un pariente muerto es cremado y se comen las cenizas de sus huesos, mezclándolas hecha con el fruto de una palma. 
    
«Ellos creen que la energía vital de fallecido reside en los huesos, y de esa manera es reintegrado al grupo familiar», explica.  

«Los religiosos de la Consolata de la Misión Catrimani pueden dormir con la conciencia en paz», concluye Ureta. Él expresó su duda si el Papa Francisco los reprenderá  por no haber bautizado un solo yanomami en 53 años. Añade Ureta: «Tal vez sean ellos mismos los que debieran hacerse iniciar como chamanes aprendiendo los rituales de los yanomami y siguiendo cursos de David Kopenawa».

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