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miércoles, 13 de marzo de 2024

CARDENAL DE NUEVA YORK PERMITE PERMANECER “EN BUENOS TÉRMINOS” A PRESBÍTERO LADRÓN

Traducción del Comentario de los Padres de TRADITIO.
   
Timothy Dolan, el cardenal de Nueva York apodado “Vaca que ríe”, ha permitido que su presbítero Robert Henry, condenado por robo mayor de los fondos parroquiales de su propia parroquia, permanecer “en buenos términos”.
Otro presbítero de su archidiócesis usó los 800.000 dólares robados para comprar de 50 a 60 relojes Rolex, costosas vacaciones de golf y cirugías cosméticas.
    
Con toda justicia Nuestro Señor llamó al Sumo Sacerdote y los líderes de la Iglesia de su tiempo “spelúncam latrónum”, una cueva de ladrones (San Lucas 19, 46). Lo mismo es verdad hoy, dos milenios después, de la Iglesia Novusordita. Apenas pasa una semana sin que salga una noticia donde aparezca algún antipapa, cardenal, obispón, o presbítero robando grandes sumas de dinero de las colectas y donaciones de sus seguidores neoiglesianos. El más reciente escándalo viene de la archidiócesis de Nueva York, dirigida por Timothy Michael “Vaca que ríe” Dolan Radcliffe, quien recientemente permitió la realización de un “funeral” transexual en la catedral de San Patricio.
    
El presbítero Robert Pegnam Henry, sobrino-nieto materno del cardenal Francis Spellman y uno de los presbíteros del cardenal Timothy Dolan, se robó 270.155 dólares de su parroquia de San Mateo y Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. Él fue acusado por las autoridades seculares por robo mayor (más de 50.000 dólares en el estado de Nueva York) y condenado a cinco años de probatoria y una multa de 325 dólares, pero la Iglesia Conciliar no ha tomado ninguna acción en justicia hacia sus propios seguidores, que donaron el dinero ganado con su sudor a la estafa conciliar. Francisco Bergoglio y Timothy Dolan, al no castigar a sus clérigos criminales, simplemente han izado la bandera blanca, rindiéndose al robo rampante y demás corrupción. Los ejemplos documentados de fraude, robo y malversación en la Iglesia Conciliar están aumentando en años recientes. Un estudio reciente halló que más de la mitad de los casos mostraban que los clérigos criminales roban fondos eclesiales «principalmente para mantener un estilo de vida lujoso».
    
Apenas es desconocido el robo en la Iglesia conciliar neoyorquina. En 2008 el monseñor John G. Woolsey, llamado el “padre Rolex”, robó 800.000 dólares de su parroquia de San Juan Mártir (demolida en 2015) y retornó al servicio activo en la diócesis. Él usó el dinero robado para comprar de 50 a 60 relojes Rolex, costosas vacaciones de golf, y cirugía cosmética dental. La Iglesia Conciliar, in illo témpore bajo Benedicto Ratzinger, no hizo nada contra Woolsey, quien después de un solo año de prisión y 50.000 dólares de multa, finalmente disfrutó un buen retiro hasta su muerte en 2016 [Parte de la información para este Comentario proviene de Catholic World News].
    
Católicos tradicionales, la misma negligencia persiste en toda la Iglesia Conciliar, a pesar del público lavado de manos de los antipapas, que solamente se ofrecen para exhibición, no para acción correctiva. Lo mismo ha sido verdad en los casos de los cientos de miles de menores violados, sodomizados, y agredidos sexualmente de cualquier otra manera por el clero conciliar. En este caso, el presbítero Henry y sus asociados en el liderazgo de la Iglesia Conciliar se tomaron el título de la parroquia, Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, en forma literal, y simplemente se “ayudaron” con dinero neoiglesiano.

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