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jueves, 17 de diciembre de 2015

FALLECIÓ MONS. ROBERT McKENNA, OP

  
Ayer 16 de Diciembre, falleció a la edad de 88 años en Michigan (Estados Unidos) Mons. Robert Fidelis McKenna, el último obispo Católico perteneciente a la orden dominica.
  
Mons. McKenna fue sacerdote legítimo y válido, ordenado en 1958 por el cardenal Amleto Giovanni Cicognani Ceroni (1.883-1.973); y consagrado obispo el 22 de Agosto de 1986, por el obispo  Michel-Louis Guérard des Lauriers, OP (1898-1988), quien a su vez fue consagrado por Mons. Pierre Martin Ngô-dinh-Thuc el 7 de Mayo de 1981, siguiendo el Ritual Católico Tradicional. Mons. McKenna fue teólogo co-fundador del Movimiento Católico Ortodoxo (ORCM) junto con el P. Francis Fenton (sin relación con Mons. Joseph C. Fenton), en los primeros días del sedevacantismo público, paralelo a la mexicana Unión Sacerdotal Trento, siguiendo la propuesta del P. Joaquín Sáenz y Arriaga. Mons. McKenna consagró a Mons. Donald Sanborn el 19 de Junio de 2002, quien es actualmente el abanderado del Sedeprivacionismo en su seminario de la Santísima Trinidad de Brooksville (Florida).
    
Al igual que su consagrante Mons. Guerard des Lauriers, McKenna fue un defensor de la tesis de Cassiciacum (también conocida como la Tesis materiáliter-formáliter o “Sedeprivacionismo”) respecto a los reclamantes papales desde el Vaticano II. En pocas palabras, esta teoría compleja sostiene que a pesar de que los “papas” desde el Vaticano II no son verdaderos papas sin embargo, poseen una elección [¿válida?] al Pontificado romano, y, por esta razón, serían automáticamente convertidos en Papa si renunciaran a sus herejías y se convirtieran al Catolicismo. Ellos son, en cierto sentido, “papas electos”. Esta tesis es herética porque va en contravía de la Doctrina Católica que define que los herejes se apartan del Cuerpo Místico de Cristo y no pueden tener autoridad sobre la Iglesia (principio definido en la Sagrada Escritura y por los Padres de la Iglesia, inspirador de la Bula “Cum ex Apostolátus” de Pablo IV, confirmado por San Pío V mediante “Inter multíplices”, desarrollado por San Roberto Belarmino e incorporado en el canon 188 § 4 del Código Pío-Benedictino de Derecho Canónico). 
 
Mons. McKenna fue un sacerdote y obispo Católico legítimo y válido. Fue un notorio exorcista. Pero SOSTENÍA QUE LOS NO CATÓLICOS PUEDEN SALVARSE SIN LA FE CATÓLICA, o lo que es lo mismo, defendía el “Bautismo de Sangre-Deseo” y la “Ignorancia invencible”. Por tanto, NO FUE FIELMENTE CATÓLICO, porque es de fe el dogma “FUERA DE LA IGLESIA CATÓLICA NO HAY ABSOLUTAMENTE NINGUNA SALVACIÓN PARA NADIE”, y en el Nuevo Testamento, después del Bautismo de Cristo, es obligatorio y de necesidad el recibir el uno y único Bautismo para remisión de pecados (tan obligatorio es que la Bienaventurada Virgen María lo recibió de manos de su Hijo). Además, el reconocer a los reclamantes conciliares al Papado jurisdicción material significa necesariamente obedecerles a ellos en sus herejías. Como herejes, los antipapas conciliares NO SON CATÓLICOS Y NO TIENEN AUTORIDAD ALGUNA SOBRE NADIE, tanto civil como eclesiásticamente.

4 comentarios:

  1. La Doctrina Católica ha afirmado siempre que aquel que sin culpa desconoce la Religión verdadera puede salvarse. Pues Dios no niega los auxilios necesarios para la salvación a aquel que sinceramente la busca. Éste pertenece ya al alma de la Iglesia. Véanse las dos intervenciones del Beato Pío IX en el Denzinger y la Carta al Arzobispo de Boston por encargo del Papa Pio XII.
    Ahora bien, como afirma el Concilio Vaticano II en la Constitución Dogmática Lumen gentium, quién en medio de tantos errores y peligros puede llegar a conocer esto con certeza? Pues con frecuencia los hombres trocaron la verdad por la mentira y están expuestos a la desesperación. Por ello la Iglesia no cesa de anunciar el Evangelio a todos los hombres.
    Discúlpeme si todo lo que digo lo hago de memoria y por ello no cito al pie de la letra. Pero mis afirmaciones las puede encontrar en los Documentos de la Iglesia y son fruto de años de estudio.

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  2. Javier Simeon, el “alma de la Iglesia” (de la cual Cristo es su Cabeza) es en realidad el Espíritu Santo. Así lo enseña León XIII en Divínum illud, y lo repite Pío XII en Mýstici Córporis Christi. De ahí que la Iglesia como Cuerpo místico de Cristo (así lo repiten León X, León XII, León XIII y San Pío X antes que Pío XII) está indivisiblemente unida a su alma (el Espíritu Santo), y para ser salvo hay que estar unido fiel y constantemente a la Iglesia, fuera de la cual no hay salvación ni por martirio ni buenas obras (Papa Eugenio IV, bula Cantáte Dómino). Así que, eso de salvo fuera de la Iglesia por ignorancia invencible, es grave herejía dentro de la Nouvelle Théologie condenada en Humáni Géneris in rebus por Pío XII.

    1. Las declaraciones de Pío IX Singulári Quadam y Quanto Conficiámur Mœrórem son falibles y pueden estar en el error al haber sido dadas por él en cuanto doctor privado y no a toda la Iglesia (y encima, mal interprertadas por modernistas como Vd. La primera, a los cardenales, dice que los “ignorantes invencibles” no se hacen responsables por el pecado de infidelidad, pero, aún así -como enseña Santo Tomás de Aquino, Suma Teológica, II-IIæ, q. 10, art. 1.- irán al infierno por sus otros pecados; y que un católico debe mantener un Señor, una fe y un bautismo (Ef. 4, 5), siéndole ilícito inquirir más allá. La segunda, a los obispos italianos, condena específicamente la idea de que los hombres “que viven en el error y ajenos a la verdadera fe” se pueden salvar A MENOS que si cooperan con la gracia de Dios, guardan la ley natural y responden al llamado de Dios, pueden, por “la operación de la virtud de la luz divina y de la gracia” de Dios [iluminados por la verdad del Evangelio, creyendo en ella y bautizándose en la Iglesia Católica] alcanzar la vida eterna). Y en todo caso, no pueden ir contra la doctrina sólida de que cuanto se peca por ignorancia debe atribuirse como culpa (Papa Inocencio II, condena contra Pedro Abelardo, 16 de julio de 1140, #10), ya que la ignorancia es la madre de los errores (Papa Benedicto XV, encíclica Humáni Géneris Redemptiónis, 15 de junio de 1917, #14).

    2. El Protocolo Nº 122/49 del Santo Oficio titulado “Supréma hæc sacra” (y publicado en el diario archidiocesano de Boston The Pilot en 1952) no es un documento oficial -no fue publicado en la Acta Apostólicæ Sedis, y TAMPOCO fue firmado por el Papa Pío XII-, sino solo una carta privada y herética del cardenal Francesco Marchetti Selvaggiani (y firmada por el mismo cardenal Alfredo Ottaviani que firmó TODOS los decretos del Vaticano II) a un cardenal apóstata Richard J. Cushing que excomulgó al padre Leonard Feeney porque su prédica de que ningún acatólico podía salvarse le molestaba a su amigo (del cardenal) Robert Francis Kennedy, que era un católico nominal como su hermano JFK.

    3. La constitución Lumen Géntium y la instrucción Ad Gentes, aunque aseguran que la Iglesia no cesa de anunciar el Evangelio, se contradicen con la declaración Nostra Ætáte, que pretende ver santidad y verdad en las religiones falsas. Esto es otra prueba más de que el Vaticano II NO ES CATÓLICO, sino herético.

    Y el debate sobre el bautismo finalizó desde mucho antes, toda vez que en el Credo Niceno-constantinopolitano se define: «Confieso que hay UN SOLO BAUTISMO para el perdón de los pecados», bautismo cuya materia es el agua (por infusión o inmersión) y la forma en el rito latino es «Ego te baptízo in nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti» (en rito griego es «Baptizátus servus Christi in nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti», igualmente válida). Y sobre dogmas, “La sentencia de la Iglesia es preferible a la de un Doctor conocido por su santidad y enseñanza” (Papa Benedicto XIV, Encíclica Apostólica Constitútio, # 6, 26 de junio de 1749).

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  3. Usted está mal de la cabeza!

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    1. Típico de los conciliares. Descalificar a quienes les refutan con argumentos sus sofismas. Pero bueno, que Dios le bendiga y le dé una buena salud mental durante el camino de su vida.

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