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viernes, 11 de agosto de 2017

LOS “VIEJOS CREYENTES” DE RUSIA

Por Vladimir Rozanskij para ASIA NEWS (Italia).
 
PUTIN Y EL ANIVERSARIO DE LOS VIEJOS CREYENTES, LOS “VERDADEROS RUSOS”
Fruto de un cisma y de una excomunión en el siglo XVII, los viejos creyentes se consideran la “verdadera” Iglesia ortodoxa rusa. Tienen comunidades en el exterior, en Uganda y Pakistán. En diferentes momentos el presidente ruso mostró benevolencia y generosidad hacia ellos.
  
Grupo de ortodoxos rusos “viejo-ritualistas”, presidido por el Metropólita Cornelio Titov.
  
Un aniversario particular fue conmemorado en los últimos días: hace 350 años, a principios de agosto de 1667, concluyó el “Gran Consejo de Moscú”, que sancionó la excomunión del grupo cismático de los “viejo-ritualistas” (старообря́дцы, staroobrjadtsy). Los seguidores del líder de los que se consideraban los “verdaderos rusos”, el Protopope Avvakum Petrov, fueron proscritos en Rusia hasta 1905. Entonces, al igual que todas las demás comunidades religiosas, sufrieron la persecución del régimen soviético. Hoy, después de años de libertad y “renacimiento religioso”, la comunidad de viejos creyentes parece disfrutar de nuevas oportunidades, incluso por el favor mostrado a ellos recientemente por el presidente ruso Vladimir Putin.
 
El cisma del seiscientos es un episodio revelador de la profunda alma religiosa de Rusia, y sus contradicciones: Avvakum y sus seguidores se negaron a aceptar la reforma litúrgica decidida por el Patriarca Nikón (nacido Nikita Minin), que quería retornar los ritos a la versión original griega. La paradoja es que Nikón tomó esa versión de los libros impresos por Aldo Manuzio en Venecia, que en realidad estaban llenos de costumbres “turcas” de los griegos sujetos a la Sublime Puerta. Por tanto, los rusos asumieron los estilos otomanos, tales como rigidez en el cuello de los ornamentos y el cabello recogido, a diferencia –por ejemplo– de los greco-católicos de Ucrania, que conservaron las costumbres más genuinas. Además, los rusos cismáticos rechazaron la reforma como una forma de “herejía occidental” de los griegos, mientras que la antigua devoción de Rusia fue considerada por ellos como auténtica.
 
La señal de la cruz con dos o tres dedos
El símbolo del cisma fue un detalle muy simbólico: la señal de la cruz “rusa antigua” con dos dedos (en la cual la tercera persona trinitaria es la frente del creyente trinitario, en la que se encarna el Hijo de Dios), en comparación con la impuesta por Nikón con tres dedos (la trinidad “racionalista”). Por este gesto se introdujo la guerra y la persecución (en un monasterio 2.700 personas se prendieron fuego, para no caer en la “herejía nikoniana”), hasta el caso más único que raro de la descanonización de Santa Ana de Kashin, quien murió en el siglo XIV, cuyo cuerpo yacía en la urna funeraria evidenciando el gesto de los “dos dedos”. Desde entonces los cismáticos, llamados raskólniki (раскольники), se consideraban los “verdaderos creyentes” rusos, contra la “iglesia nikoniana”.
  
Nikón, último verdadero patriarca antes de la reforma “sinodal” de Pedro el Grande, también tenía ambiciones exageradas, y en el mismo concilio de 1667 fue depuesto por el zar Alejo Mijáilovich, por su pretensión de hacer valer la superioridad del altar sobre el trono. Exiliado en un monasterio, trató de regresar después de la muerte del zar con la intención de hacerse proclamar “papa de Moscú”, la única verdadera Roma del cristianismo, pero murió antes de poder volver al Kremlin. Los raskólniki fueron los precursores de la disidencia rusa y del sentido de culpa de la vocación cristiana universal del pueblo ruso, como quería mostrar Fiódor Dostoyevski en su famosa novela Crimen y Castigo, cuyo protagonista se llama simplemente Raskólnikov.
 
Una Iglesia ‘nada oscurantista’
El actual jefe de los viejos-ritualistas rusos, el metropólita “de Moscú y todas las Rusias” Cornelio (Titov), ​​que lleva el mismo tocado blanco del patriarca Cirilo, ha abandonado para la ocasión su reserva, concediendo una larga entrevista al diario Kommersant. Precisando considerarse la única verdadera Iglesia ortodoxa rusa, el líder del staroobrjadtsy ilustra la nueva época de floración de la comunidad, que cuenta con cerca de 300 parroquias en Rusia, Ucrania y Moldavia, así como otras tantas parroquias de la emigración. Algunas parroquias se han abierto recientemente en países como Uganda y Pakistán, con miembros de la población local. Cornelio quiso refutar las opiniones según las cuales los fieles serían una especie de comunidad medieval oscurantista. En cambio, dijo, es gente común que vive de acuerdo a los estilos de vida actuales, tecnológicos e informáticos. Recordando la energía empresarial de los miembros de su Iglesia en la historia reciente de Rusia, el metropólita agradeció al gobierno por ayudar a regresar de la emigración y del exilio a muchos viejos creyentes, que podrán hacer su contribución a la reactivación y el desarrollo de la Rusia contemporánea.

Cornelio Titov, Metropólita de Moscú y todas las Rusias para los Vetero-ritualistas
  
Después de las seculares persecuciones zarista y soviética, la comunidad finalmente tiene la libertad para reunirse y profesar su religión, y no parece temer las posibles restricciones que recientemente han afectado a otras denominaciones como los Testigos de Jehová y los seguidores de la Cienciología. De hecho, la visita del presidente Putin el pasado 31 de mayo al centro de los viejos creyentes de Moscú, la Iglesia de la Protección de la Madre de Dios, parece haber dado un nuevo impulso a la vida de la comunidad, como si el propio Putin hubiera reconocido su autenticidad incluso en comparación con la Iglesia patriarcal. El presidente dijo que “el Estado debe pagar las deudas de la Iglesia”, hablando de compensación espiritual para llevar “buenos frutos” para todo el pueblo ruso. Queda por ver si estos frutos se dirigirán a la libertad religiosa de todos, o la reivindicación de la “verdadera fe” contra todos.
 
AMPLIACIÓN: JEFE DE LOS VIEJOS CREYENTES DE RUSIA NO CREE EN LA REUNIFICACIÓN CON EL PATRIARCADO DE MOSCÚ (Fuente: INTERFAX-RELIGION)
Cornelio Titov, el Primado de la Iglesia Ortodoxa Rusa Vetero-ritualista no cree posible la reunificación con el Patriarcado de Moscú.
 
“Las heridas del cisma son muy profundas. Somos muy diferentes en nuestro núcleo, en nuestros ritos y espíritu. Nosotros nunca aceptaremos sus ritos y ellos difícilmente retornarán al Rito antiguo en el futuro cercano”, dijo en su entrevista al diario Kommersant este lunes.
   
Él describió las relaciones existentes con el Patriarcado de Moscú como de coexistencia pacífica y agradeció a las autoridades la actitud de igualdad hacia las dos iglesias ortodoxas.
 
El metropólita también cree que las relaciones de buena vecindad entre los Viejos creyentes y el Patriarcado de Moscú “ayudan a las personas a ser bondadosos los unos con los otros, a vivir en paz, y apoyan la lucha de la sociedad contra el alcoholismo, la adicción a las drogas y el aborto”.
 
El presidente ruso Vladimir Putin visitó el centro espiritual de los Viejos creyentes en el cementerio Rogozhskoye el pasado 31 de Mayo, y el metropólita calificó de “histórico” este suceso. “En el pasado no podíamos incluso imaginar que los zares o los secretarios generales [del Partido Comunista de la URSS] visitaran nuestro centro en Moscú”, afirmó.
 
Los Viejos Creyentes son cristianos ortodoxos rusos que adhieren a los libros de oración y rituales de la Iglesia Ortodoxa Rusa previos a las reformas hechas por el patriarca ortodoxo ruso Nikón en 1653. Antes de la Revolución Rusa en 1917 habían casi 20 millones de Viejos Creyentes en el Imperio ruso, pero ahora, tras casi un siglo de persecución comunista y secularización simple del pueblo ruso, su número no excede los dos millones.

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