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sábado, 13 de julio de 2019

PROFECÍA SOBRE LA “NUEVA RELIGIÓN”

  
«Nuestro Señor me dijo: Mi más profundo dolor es debido a este tipo de alegría en los corazones cristianos –que fueron cristianos, pero que han perdido la gracia–, es ver esta alegría cuando el poder de los hombres mortales ordenará a lo largo del reino una religión horrible, como opuesta a la que existe hoy y que hace la felicidad de Mi pueblo.
 
Por causa de la tierra, perderé un gran número de mis sacerdotes; los fieles morirán en su fe, en lugar de unirse a esa infame religión.

Estoy inconsolable. Veo aquí a multitudes de cristianos corriendo, para escapar de la muerte y librarse del sufrimiento impuesto. Los veo abrazar la religion de un corazón alegre, sin pensar en Mí, en la Iglesia, en su bautismo, y en todo lo que es bueno para el alma cristiana... manifestando estas señales a Mi pueblo (esto es, las advertencias y los castigos), quiero traer de vuelta a Mi pueblo, antes del castigo, porque los amo. Veo entrar ansiosamente a esta religión culpable, sacrílega e infame, en una palabra, similar a la de Mahoma. Viendo entrar allí a obispos, muchos, tantos, y en pos suyo todo su rebaño, y sin hesitación para precipitarlos a la condenación y al Infierno, Mi Corazón es herido hasta la muerte, como en el tiempo de Mi Pasión. Voy a convertirme en un objeto de horror para la mayor parte de Mi pueblo. Toda la juventud será arruinada, y pronto caerá en una putrefacción cuyo olor será insoportable». (Profecía de María Julia Jahenny TOSF, 9 de junio de 1881).
   
COMENTARIO: Nuestro Señor advierte que habrán muchos cristianos que lo son sólo de nombre, pero que en su comportamiento no son tales, porque rechazan la Sana Doctrina que Él ha enseñado por medio de la Iglesia Católica, y que se regocijarán porque los poderes terrenales impondrán al pueblo una nueva religión que avale los criterios mundanos de éstos, y que muchos la acogerán para escapar de la muerte y las humillaciones que sufrirán los que perseveren en la Fe verdadera de siempre.
 
La religión falsa «de un corazón alegre» es llamada así porque enseña un camino más fácil de seguir, porque se concentra en la felicidad mundana y en la filosofía de «si te hace sentir “bien”, funciona», rechazando la bienaventuranza eterna que se logra siguiendo a Cristo con la cruz. Y se dice que es similar a la de Mahoma porque, como el islam –que es una reencarnación del arrianismo–, niega la divinidad de Jesucristo (el hecho de que la iglesia conciliar desde los antipapas Montini Alghisi y Wojtyła Katzorowski – ahora más con Bergoglio– esté mostrándose tan cercana a los musulmanes también influye en el cumplimiento de la profecía).
 
De otra parte, se ve a muchos clérigos no sólo viviendo en inmoralidad y enseñando herejías, seguidos en su apostasía y condenación por un pueblo que en falsa obediencia les sigue y defiende, haciéndose tan culpables como ellos. Ítem, la juventud de nuestros tiempos está corrompida por el pecado de impureza, y por los medios y las modas inmodestas influenciados que la vida en pureza y castidad llena de sufrimiento sacrificial, en una palabra, la imitación de Cristo, es vista como «un objeto de horror», aun cuando las consecuencias de la vida en inmodestia son visibles ante todos, aun cuando «en sus mismos cuerpos reciben la paga merecida por su obcecación» (Romanos I, 27).
  
Una de las señales de que esta profecía se está cumpliendo en nuestros días es, además de las extremas facilidades para el divorcio y las segundas nupcias (en el islam, por ejemplo, basta con gritar que se divorcia y listo, y tener hasta cuatro esposas –aparte de las huríes que Alá les promete a sus adoradores-yihadistas luego del Juicio–), es precisamente la introducción de la infame exhortación bergogliana “Amóris Lætítia” (“la ALEGRÍA del amor”), que en la práctica ha permitido que los divorciados que se han vuelto a casar (por lo civil) sin obtener la nulidad (ahora con un proceso más fácil inclusive) se acerquen a los sacramentos, en especial el de la “Comunión” (aunque de todos modos, la “misa” del Novus Ordo -tanto occidental como oriental- NADA ES AL SER UN SACRAMENTO FALSO y tiene su origen en los mismos discípulos que no son del Evangelio).

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