Páginas

viernes, 9 de diciembre de 2022

LA EXPANSIÓN DE ESTADOS UNIDOS Y EL OLVIDO A LA GRAN AYUDA DE ESPAÑA PARA SU INDEPENDENCIA

Artículo publicado por Luis Mauricio para EL PUEBLO DE CEUTA.
   
LA EXPANSIÓN DE ESTADOS UNIDOS Y EL OLVIDO A LA GRAN AYUDA DE ESPAÑA PARA SU INDEPENDENCIA
   
El 4 de julio de 1776, los norteamericanos firmaron la declaración de Independencia.
  
Desde este mismo año España ayudo a los ciudadanos rebeldes de las Trece Colonias con hombres, dinero, armas, municiones, uniformes militares y artículos de campaña. Según comentó  George Washington, jamás hubiera sido posible la victoria sin la ayuda de España.
  
1801: El presidente Thomas Jefferson (1801-1809) llama a la nación a la conquista del Oeste.
  
En 1803, los Estados Unidos comienza la expansión de su territorio, inicialmente con la compra de Luisiana a Francia por 15.000.000 $, una vez devuelta por España a Francia. Esta compra duplicó el territorio inicial de los Estados Unidos. Más tarde continuó con la conquista de los territorios de las naciones nativas
  
Tratado de Londres (1818) entre el Reino de Gran Bretaña y Estados Unidos para definir parte de su frontera común.
Cesión británica de los territorios que obraban en su poder al norte de Minnesota y Dakota del Norte como resultado de un acuerdo con EEUU, que estableció la frontera oficial entre Estados Unidos y Canadá, esta parte de territorio se adhirió al país sin costo alguno.
  
Tratado de Adams-Onís (Tratado de Fronteras 1819)
Andrew Jackson (coronel de las Milicias de Tennessee) realizó una expedición a Florida Oriental, denominada por los estadounidenses Primera Guerra Seminola, valiéndole este hecho el apoyo del país así como del Gobierno, el éxito de la expedición permitió al presidente James Monroe exigir a España la venta de aquel territorio a Estados unidos en 1819. Esto significo el fin del apoyo español a la nación Seminola.
  
Fernando VII envió para dicho tratado como representante al ministro plenipotenciario Luis de Onís, y los Estados Unidos al secretario de Estado John Quincy Adams. Iniciándose la negociación en 1819, ratificada en febrero de 1821 por las dos partes.
  
Dicho tratado está redactado en 16 artículos que no se detallan por su largo contenido.
  
En julio de 1821 el último gobernador español José Coppinger, hacía entrega de San Agustín de la Florida y 7 días más tarde el coronel José María Callava entregaba Pensacola a los estadounidenses.
  
Por dicho tratado (Adams-Onís) España vendió La Florida a Estados Unidos por 5.000.000 de dólares, redactado en 1819, ratificado en Washington el 22 de febrero de 1821. Dólares que nunca fueron pagados.
  
España se desprendió de las tierras al este del Misisipi, pero no recibió ni un centavo de dólar. La cantidad fue destinada a abonar reclamaciones estadounidenses contra España.
  
El 3 de marzo de 1845, Florida se convertiría  en el estado n.º 23 de los Estados Unidos de América.
  
Florida estableció esta bandera en 1900, cruz de Borgoña con el sello de la Florida
  
La Doctrina Monroe
Declaración elaborada por el secretario de Estado del gobierno de los Estados Unidos en 1823, John Quincy Adams, y atribuida al presidente James Monroe. Resumida en la frase “AMÉRICA PARA LOS AMERICANOS”, en la cual se establecía que cualquier tipo de intervención de europeos en el continente americano sería tomada con un acto de agresión a los Estados Unidos.
  
Dicha declaración fue hecha pública por James Monroe, presidente de los Estados Unidos (1817-1825), el día 2 de diciembre de 1823. Fue el principio de la política exterior de los Estados Unidos durante buena parte del siglo XIX.  
  
Esta doctrina fue como una respuesta a la restauración de las monarquías en Europa, así como a la constitución de la Santa Alianza, firmada en París, (26 de septiembre de 1815), tras haberse realizado el Congreso de Viena (9 de junio de 1815).
  
La anexión de Texas
En 1837, los colonos estadounidenses en Texas se unieron a sus vecinos tejanos (tejanos de origen español) y se independizaron de México.   
  
James K. Polk, un demócrata y firme partidario de la expansión territorial, fue elegido presidente de EE.UU. en noviembre de 1844 con un mandato para la adquisición tanto de la República de Texas, como del país de Oregón “Oregón Country”, con este nombre se conocía la región noroeste de América del Norte.
  
El 26 de febrero de 1845, unos días antes de que Polk asumiera el cargo (1845-1849) el Congreso aprobó la resolución conjunta.
   
En el discurso inaugural del presidente James J. Polk, 4 de marzo de 1845, señaló el deseo de Texas de anexarse a la Unión Americana.
 
En mayo del mismo año, el Secretario de Estado, William L. Marcy, daba la orden de entrada en Texas al general Zachary Taylor.
  
El 4 de julio de 1845, el Congreso de Texas aprobó la oferta de los EEUU, con un solo voto en contra, y comenzó a escribir una constitución del estado. Los ciudadanos de Texas aprobaron la nueva Constitución y la ordenanza de anexión el 13 de octubre de 1845 y Polk firmó los documentos formalmente la integración de Texas en los Estados Unidos el 29 de diciembre de 1845. Texas se convirtió en el Estado nº 28.
  
Tratado de Oregón 1846
Con este acuerdo se estableció el límite entre los Estados Unidos y el gobierno de Inglaterra. El tratado puso fin a veintiocho años de disputas territoriales entre los británicos y los estadounidenses.
  
Guerra México - Estados Unidos (1846-1848)
Entre los días 21 y 23 de noviembre de 1846 tuvo lugar la batalla de Monterrey (Nuevo León, México) entre las fuerzas del general americano Zachary Taylor y las tropas al mando del general del ejército de México, aunque nacido en Cuba, Pedro Nolasco de Ampudia, que diez años antes había sido el jefe de la artillería mexicana en la famosa batalla del Álamo. Hijo del ceutí Francisco de Ampudia (Ceuta, 05 de octubre de 1759).
  
Zachary Taylor sustituiría a Polk como presidente de los EEUU (1849-1850).
 
La intervención estadounidense en México (1846-1848) fue un conflicto armado surgido como consecuencia de la anexión de Texas a los Estados Unidos que termino con la victoria estadounidense que obligo a  la firma del tratado de Guadalupe Hidalgo.
  
Tratado de Guadalupe Hidalgo (2 de febrero de 1848)
México cedió el 55 % de su territorio, incluyendo los actuales estados de California, Nevada, Utah, Nuevo México, las mayores partes de Arizona y Colorado, y partes de las actuales Oklahoma, Kansas, y Wyoming, a los Estados Unidos. México renunció todas sus reclamaciones a Texas, y reconoció el Río Grande como la frontera del sur con los Estados Unidos.  Siendo esta un área más grande que  Luisiana
  
Los Estados Unidos, por su parte, pagaron a México 15.000.000 $ como compensación por los territorios cedidos.
  
Entre 1850 y 1890, las naciones nativas terminaron de ser diezmadas.
  
Tratado de “Venta de la Mesilla” o “Gadsden Purchase”
En 1853, Arizona y Nuevo México son comprados por los Estados Unidos a México por 10.000.000 $. Fue un tratado con México para comprar unas 30.000 millas cuadradas.
  
El tratado entre Estados Unidos y México fue firmado el 30 de diciembre de 1853 en Ciudad de México por James Gadsden, nombrado ministro de los Estados Unidos en México. Fue ratificado por el Senado de Estados Unidos en junio de 1854. El tratado fue conocido como “Venta de la Mesilla”. La confirmación a dicho tratado fue firmada por Antonio López de Santa Ana, presidente de México, en el Palacio Nacional de México el 20 de julio de 1854.
  
El tratado está compuesto por nueve artículos. No se especifican por su largo contenido.
   
La tierra fue comprada porque se consideró que era una buena ruta para un ferrocarril a través del suroeste de California.
  
Esta compra representó la última parcela de tierra adquirida por los Estados Unidos para completar los 48 estados del continente.
  
Rusia vende Alaska a los Estados Unidos (1867)
La “Venta de Alaska”, fue un acuerdo firmado en 1867 entre los Estados Unidos de América y el Imperio ruso, fue una iniciativa del Secretario de Estado, William H. Seward, por la que los Estados Unidos compraron el enorme territorio de Alaska de aproximadamente 1.500.000 km2 con fondos públicos.

El 30 de marzo de 1867 Estados Unidos pago por este territorio 7.200.000 $. Sus críticos se burlaban de la “locura de Seward”,  pero el tiempo le daría la razón, dicha adquisición se convertiría en uno de los negocios más rentable de la historia.
  
En las postrimerías del siglo XIX, los Estados Unidos siguen su expansión. A partir de ese momento pondrán su vista en ultramar.
  
Anexión de Hawai (1898)
El 7 de julio de 1898, se firmó la anexión de Hawái a los Estados Unidos. Los nativos hawaianos comprendieron que su causa estaba pérdida. El 21 de agosto de 1898 sería admitido como el estado n.º 49 de la Unión.
  
Tratado de las Indias Occidentales (Islas Vírgenes) (1917)
Dicho tratado se llevó inició en 1916, tras un referéndum en Dinamarca, donde se aprobó la venta. En 1917 se concretó con un acuerdo entre Dinamarca y los Estados Unidos, pasando a denominarse “Islas Vírgenes de los Estados Unidos”.
 
Los Estados Unidos el 16 de enero de 1917 compraron este territorio de las Indias Occidentales por 25.000.000 de $ en monedas de oro. Esta venta fue ratificada por el rey de Dinamarca Cristián X y por parte americana por Woodrow Wilson, presidente de los Estados Unidos (1913-1921)  Se formalizó la transferencia el 31 de marzo de 1917.
 
SAMOA, el 20 de febrero de 1929, fue cedida por sus gobernantes  a los EEUU.  
  
Años antes, en 1898, la expansión estadounidense se había extendido a las colonias españolas.
  
Cuba
Entre los años 1826 y 1898, España había recibido ofertas de compra de la isla de Cuba por parte de diversos presidentes de los EEUU, siendo rechazadas por el gobierno.
 
Durante muchas décadas los presidentes y diplomáticos norteamericanos llegaron a Cuba como estadounidenses, de hecho. El presidente Thomas Jefferson (1801-1809), declaró en 1809 que “Cuba sería tomada naturalmente por los Estados Unidos o la isla se entregaría a nosotros por sí misma”. El presidente James Monroe (1817-1825) escribió al embajador Nelson en España “Cuba y Puerto Rico son apéndices naturales de los Estados Unidos”.
 
En 1854 tres ministros de Estados Unidos publicaron el Manifiesto de Ostende en el cual recomendaban de que en caso de que España se negara a vender Cuba, “entonces por todas las leyes humanas y divinas, estarían justificados a arrebatársela a España”. (América Latina y Estados Unidos: historia política, paso a paso, páginas 341-343, autor James D. Cockcroft)
  
Anteriormente, el presidente James Polk (1845-1849) y su Secretario de Estado, James Buchanan, intentaron comprar Cuba a la Corona de España, pero no lo lograron.
  
El ministro plenipotenciario de los Estados Unidos en Madrid, por mediación del general carlista (Antonio de) Arjona, y el ministro togado del Supremo consejo de guerra, don José María de Areizaga, indicó a don Carlos Luis, conde de Montemolín (Carlos VI), que su gobierno le facilitaría cuanto dinero le hiciera falta para llegar al trono, a cambio de fuera entrega a su país la Isla de Cuba.
   
El conde de Montemolín, Carlos Luis de Borbón y Braganza, pretendiente carlista al trono de España, segunda guerra carlista (1846-1849), contestó que prefería vivir siempre en el destierro, antes de inferir tamaño agravio a su patria. Él no quería en modo alguno que su patria fuese escindida, y que, por ningún concepto, aunque en ello le fuera su propia vida, atentaría con la integridad de su querida España (Dinastía insobornable: Carlos V de España, conde de Molina; Carlos VI, conde de Montemolín, página 93-94 /Claro Abánades López)
  
Había pasado algo más de un siglo, cuando los estadounidenses habían olvidado la gran ayuda de España para su independencia, declarándole la guerra el 15 de febrero de 1898.
  
Hay que recordar que los llamados Padres de la independencia norteamericana sí agradecieron la ayuda de España. Entre ellos, George Washington o Jefferson, así como los generales franceses Rochambeau o Grasse, que reconocieron, los primeros que pudieron conseguir la independencia gracias a España y los segundos, la ayuda de España para la victoria final de la independencia en la batalla de Yorktwon, Virginia.    
  
Poniendo como escusa los intereses de los estadounidenses residentes, enviaron a La Habana el acorazado “Maine”, llegando a su destino el 25 de enero de 1898
    
La explosión del Maine el 15 de febrero de 1898 anclado cerca de la bahía de la Habana, que causó el fallecimiento de 256 de sus 355 tripulantes, fue lo que sirvió de excusa para la intervención en la guerra de los Estados Unidos contra España, acusándoles de ser los españoles los que habían provocado dicho estallido, de este modo se inicia la guerra poniendo en marcha la política expansionista de los Estados Unidos en ultramar.
  
El 11 de abril de 1898, el presidente de los Estados Unidos, William McKinley (1897-1901) solicitó al Congreso de los Estados Unidos el permiso de guerra a España.
  
Sin esperar juicio o resultado, el 25 de abril de ese año, William McKinley, apoyado por los medios de comunicación, especialmente la prensa dirigida por William Randolph Hearst, “Grupo Hearst” según diversos escritos con el único objetivo de vender sus periódicos, declaró oficialmente la guerra a España
   
Con el fin de determinar las causas del hundimiento se crearon dos comisiones de investigación, una española y otra estadounidense, puesto que estos últimos se negaron a una comisión conjunta. Los estadounidenses sostuvieron desde el primer momento que la explosión había sido provocada y externa.
  
La conclusión española fue que la explosión era debida a causas internas. 
  
Desde la declaración de guerra, los norteamericanos habían planeado bloquear la bahía de Santiago de Cuba hundiendo varios barcos con idea de impedir que la escuadra española abandonara dicha bahía.
  
Al amanecer del día 3 de junio, avanzó hacia la bahía el carbonero USS Merrimac. Siete voluntarios americanos, al mando del teniente Richmond P. Hobson, se proponían maniobrar para dejar el barco donde se había ordenado.
  
Nada más salvada la entrada a la boca, el carbonero fue recibido con un fuerte fuego desde el crucero español Reina Mercedes y de las baterías de costa.
  
El USS Merrimac fue hundido, pero en un lugar que no perjudicaba para la salida de la flota.
   
Los siete voluntarios y el teniente Richmond fueron tomados prisioneros de guerra y tratados por el Almirante Cervera con tanta humanidad como caballerosidad, que una vez acabada la guerra, los miembros del Senado de los Estados Unidos firmaron un Memorial, así como también fue firmado por sociedades en agradecimiento por la conducta y trato dispensado a los prisioneros del USS Merrimac.
  
La batalla naval de Santiago de Cuba tuvo lugar el 3 de julio de 1898.
   
Locución del Almirante Cervera antes del combate
Ha llegado el momento solemne de lanzarse a la pelea. Así nos lo exige el sagrado nombre de España y el honor de su bandera gloriosa. He querido que asistáis conmigo a esta cita con el enemigo, luciendo el uniforme de gala. Sé que os extraña esta orden, porque es impropia en combate, pero es la ropa que vestimos los marinos de España en las grandes solemnidades, y no creo que haya momento más solemne en la vida de un soldado que aquel en que se muere por la Patria.
  
El enemigo codicia nuestros viejos y gloriosos cascos. Para ello ha enviado contra nosotros todo el poderío de su joven escuadra. Pero solo las astillas de nuestras naves podrá tomar, y solo podrá arrebatarnos nuestras armas cuando, cadáveres ya, flotemos sobre estas aguas, que han sido y son de España ¡Hijos míos! El enemigo nos aventaja en fuerzas, pero no nos iguala en valor. ¡Clavad las banderas y ni un solo navío prisionero! Dotación de mi escuadra:¡Viva siempre España! ¡Zafarrancho de combate, y que el Señor acoja nuestras almas!
  
Fue una batalla decisiva para los Estados Unidos, debido a su mayor poderío naval.
  
Filipinas
Tras el estallido de la guerra en abril de 1898, el comandante del Escuadrón Asiático, el comodoro George Dewey, que ya había sido alertado de la inminencia de la guerra por el secretario adjunto de la Marina, Theodore Roosevelt, recibió órdenes del presidente William McKinley de “capturar o destruir” el Escuadrón naval español en Filipinas.
   
La batalla naval de Cavite tuvo lugar en la bahía de Manila el 1 de mayo de 1898, con nueva derrota española, por los motivos expuestos anteriormente
  
Por otra parte, el líder independentista filipino Aguinaldo (Emilio Aguinaldo y Farny) que se encontraba en Hong Kong tras ser derrotado por los españoles en 1897, navegó de regreso a Manila con el Escuadrón Asiático de Estados Unidos, que había derrotado al Escuadrón Español del Pacífico en la Batalla de la Bahía de Manila. El 19 de mayo de 1898, Aguinaldo estaba de regreso en su tierra natal. El 12 de junio de 1898, el líder revolucionario declaró a Filipinas independiente, con él mismo como presidente no electo. 
  
La República filipina estuvo ¿activa?, hasta el arresto y captura de Aguinaldo por el general estadounidense Frederick Funston el 23 de marzo de 1901. Aguinaldo fue obligado a jurar fidelidad a los estadounidenses y a dejar la política a cambio de una pensión de por vida. Los mismos que lo habían puesto al mando de la revolución.
  
La batalla de Manila, Filipinas, tuvo lugar el 13 de agosto de 1898 y la capitulación española un día más tarde.
   
Dicha capitulación está compuesta de siete artículos, no se adjuntan.
  
Tras la toma de Manila, los Estados Unidos establecieron un gobierno militar en Filipinas bajo el mando del general Wesley Merrit. El general Merrit fue sucedido por el general Elwell S. Otis y este por Arthur MacArthur como Comandante General y Gobernador Militar de Filipinas. Padre de Douglas MacArthur, Comandante Supremo aliado en el Frente del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial.    
  
Tras el  “Desastre del 98” se firmó el “Tratado de París”
El 10 de diciembre de 1898 se firmó él “Tratado de París” y ratificación del de “Madrid” de 30 de junio de 1899.
  
El tratado de París está compuesto de 17 artículos. Solo destacamos los tres primeros que creemos son los más interesantes.
  • Art. I. España renuncia a todo derecho de soberanía y propiedad sobre Cuba. En atención a que dicha isla, cuando sea evacuada por España, va a ser ocupada por los Estados Unidos, mientras dure su ocupación, tomarán sobre sí y cumplirán las obligaciones que por el hecho de ocuparla les impone el Derecho internacional para la protección de vidas y haciendas.
  • Art. II. España cede a los Estados Unidos la isla de Puerto Rico y las demás que están ahora bajo su soberanía en las Indias Occidentales, y la isla de Guam en el Archipiélago de las Marianas o Ladrones.
  • Art. III. España cede a los Estados Unidos el Archipiélago conocido por las islas Filipinas. Los Estados Unidos pagarán a España la suma de 20.000.000 $  dentro de los tres meses después del canje de ratificaciones del presente tratado.
  
A este tratado hubo una ampliación de un único artículo en el “Tratado de Washington” de 1900.
  
El tratado consta de un único artículo, y fue subscrito en Washington:
España renuncia en favor de los Estados Unidos a todo título o derecho que, al firmarse el Tratado de Paz de París, hubiese podido tener sobre cada una o todas las islas pertenecientes al archipiélago filipino, situadas fuera de los límites especificados en el art. III de dicho Tratado de París, y especialmente a las islas de Calayán, Joló, Sibutú. Los Estados Unidos, en atención a esta renuncia, pagarán a España la suma de 100.000 $ dentro del plazo de seis meses, a contar desde el día del canje de ratificaciones del presente Tratado.  
Puerto Rico
Puerto Rico, tras la ratificación del Tratado de París de 1898, quedo bajo el control militar de los Estados Unidos
  
Hasta aquí la expansión de los Estados Unidos.
  
Lamentablemente, España seguía perdiendo territorios.    
  
Tras la firma del Tratado de París, solo le quedaba a España, una mínima parte de sus posesiones en Oceanía, más el Sáhara español y Guinea española.
  
EN OCEANÍA: Islas Marianas, Islas Carolinas e Islas Palaos.
  
Como hemos señalado, el 10 de diciembre de 1898, se firmó el Tratado de París, solo once meses más tarde, el 29 de noviembre de 1899, los políticos españoles firmaron en Madrid el “Tratado hispano-alemán”.
   
El Tratado hispano-alemán de 1899 fue el acuerdo por el que España vendió lo que quedaba  de sus posesiones en Oceanía al Segundo Imperio alemán    
  
Finalmente, este tratado rubricado por Francisco Silvela (Ministro de Estado) el 12 de febrero de 1899 supuso la venta de las islas de los Archipiélagos de las Islas Carolinas y Marianas (incluyendo Palaos, pero excluyendo Guam) por 25.000.000 de pesetas a Alemania.
   
Guam, aunque pertenecía a las islas Marianas, había sido cedida por España a los Estados Unidos por el Tratado de París el 10 de diciembre de 1898
  
El príncipe Clodoveo de Hohenlohe-Schillingsfürst firmó el tratado por parte de Alemania. El tratado fue ratificado posteriormente por la Reina regente María Cristina de Habsburgo. De hecho, debido a que Alfonso XIII era aún menor de edad, fue la persona que autorizó definitivamente la venta de estos Archipiélagos a Alemania.
  
A partir de 1970 las islas Marianas están asociadas a los EEUU. En 1986, el presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan, proclamó el dominio sobre las Marianas del Norte. Las Marianas anteriormente fueron conocidas como islas de “Los Ladrones”.
   
Del enorme Imperio, solo le quedaba a España, la Guinea Española, que sería independiente desde el 12 de octubre de 1968, y el Sáhara, abandonada a su suerte por España. El 26 de febrero de 1976 abandonan el Sáhara los últimos soldados españoles.
  
En la historia del Imperio Español, muchas de las grandes conquistas de sus ejércitos fueron después perdidas por los políticos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Preferiblemente, los comentarios (y sus respuestas) deben guardar relación al contenido del artículo. De otro modo, su publicación dependerá de la pertinencia del contenido. La blasfemia está estrictamente prohibida. La administración del blog se reserva el derecho de publicación (sin que necesariamente signifique adhesión a su contenido), y renuncia expresa e irrevocablemente a TODA responsabilidad (civil, penal, administrativa, canónica, etc.) por comentarios que no sean de su autoría.