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jueves, 24 de agosto de 2023

SAN AUDENO, OBISPO DE RUÁN

«Si vas discurriendo por todas las plegarias de la santa Escritura, creo que nada hallarás que no se encuentre y contenga en esta oración dominical (Padrenuestro)» (San Agustín, Carta 130, a Proba).
     

San Audeno nació en Sancy en el año 600. Sus padres Autario y Aiga eran ricos y tenían tres hijos con nombres rimados: Adón, Radón y Dodón. Este último era el santo de hoy que pasó a llamarse Audeno. Cuando Audeno y su hermano Adón eran todavía pequeños, su padre acogió en su casa de Ussy-sur-Marne a San Columbano, quien había sido desterrado. Tras recibir una buena educación, ambos jóvenes fueron enviados a la corte de Clotario II. Audeno se hizo ahí amigo de un grupo compuesto por San Eligio, San Vandrilo y San Desiderio de Cahors. También se ganó el favor de Clotario y de su sucesor, Dagoberto I, quien le nombró canciller del reino. En el desempeño de ese oficio, el santo se opuso infatigablemente a la simonía, que estaba muy arraigada. En el año 636, el monarca regaló a Audeno unas tierras en el bosque de Brie, y ahí construyó éste un monasterio, en el sitio que se llama actualmente Rebnis. Siguiendo el consejo de San Farón, obispo de Meaux, mandó llamar de Luxeuil a Ailo, discípulo de San Columbano y le nombró primer abad del nuevo monasterio. Audeno hubiese querido retirarse a Rebais, pero no consiguió que el rey y los nobles le dejasen partir. Aunque eran todavía laicos, Audeno y Eligio, por su celo, saber y piedad, tenían en la corte autoridad de obispos y promovían la causa de la religión y la virtud en todo el reino. Dagoberto murió el año 639. Su hijo y sucesor, Clodoveo II, profesó a San Audeno la misma estima que su padre, y el santo siguió ocupando el puesto de canciller. Finalmente, Audeno consiguió permiso del rey para recibir la ordenación sacerdotal de manos de Adeodato, obispo de Mácon y, poco después, fue elegido obispo de Ruán. Por la misma época, su amigo San Eligio fue elevado a la sede de Noyon. Ambos se retiraron algún tiempo a prepararse para su alta dignidad mediante el ayuno y la oración y recibieron juntos en Reims la consagración episcopal el año 641.

San Audeno mostró en el desempeño de su cargo gran humildad, caridad y espíritu de mortificación. Su celo era infatigable y, por la bondad y paciencia, se hacía todo a todos. Promovió la cultura fundando varios monasterios, y envió misioneros a las regiones de su diócesis que no estaban todavía evangelizadas. Por otra parte, no cejó en su esfuerzo por desarraigar la simonía y otros abusos. El rey Teoderico III le tenía por consejero. Por su parte, el santo apoyó la política del mayordomo de palacio, Ebroín, de suerte que fue, tal vez sin darse cuenta, causante de las injusticias que se hicieron a San Legerio y a san Filiberto. Al volver de una misión política en Colonia, San Audeno se retiró a Clichy, donde cayó enfermo y murió el 24 de agosto de 684.

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