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viernes, 29 de septiembre de 2023

UNA BREVE CRÍTICA DEL CATECISMO WOJTYLIANO

Traducción del artículo publicado por el Dr. Rémi Edward Amelunxen para TRADITION IN ACTION.
  
UNA BREVE CRÍTICA DEL “CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA”
Dr. Rémi Edward Amelunxen
    
Un lector en Bélgica le escribió a Tradition In Action preguntando si teníamos una lista de errored o ambigüedades en el “Catecismo de la Iglesia Católica” (CIC), publicado por el Vaticano en 1992. Él señaló que siempre había usado el Catecismo de Trento y sentía como qur hsbís un espíritu diferente en el CIC.
   
Para responder a esta pregunta, publicamos esta “Breve Crítica” escrita en 1998 por el difunto científico y erudito belga Dr. Rémi Amelunxen, en respuesta a una señora que le pidió una crítica a este catecismo.
    
Tradition In Action adaptó ligeramente su texto para responder a nuestros lectores.
   
Un nuevo Catecismo del Vaticano II plagado de errores para remplazar el inmaculado Catecismo de Trento, ¿por qué? 
   
Para empezar, debo advertir a los lectores que muchos sacerdotes y laicos no van a coincidir con nuestra breve crítica del “Catecismo de la Iglesia Católica” (CIC) [1]. Ellos tratarán de explicarlo de la misma manera que trataron de hacerlo con el Concilio Vaticano II y la Misa del Novus Ordo.
  
Sin embargo, simplemente no es posible explicar lo que es contrario a la Sagrada Tradición, el Magisterio (Ordinario y Extraordinario) y la Sagrada Escritura. El gran Santo Tomás de Aquino enseñó: «Sostén firmemente que nuestra Fe es idéntica a la de los antiguos. Niega esto, y disolverás la unidad de la Iglesia» (Quæstiónes Disputátæ de Veritáte).
    
Aquí yo puedo recordarte que el motu próprio Ecclésia Dei de 1988 respecto a la Misa Tridentina ordenó la plena aceptación del Vaticano II y concurrencia con ls “exactitud doctrinal” del Novus Ordo Missæ. En conciencia, no pude aceptar ninguna.
    
Pero regresemos a la crítica del “Catecismo de la Iglesia Católica”.
    
Primero, pregunto ¿por qué el “Catecismo de la Iglesia Católica” era necesario cuando el Catecismo del Concilio de Trento es tan bellamente claro y derivado de un Concilio de increíble importancia?
    
La respuesta es muy simple y triste: los eclesiásticos que fueron los peritos del Vaticano II eran de la opinión de incorporar en un nuevo Catecismo la ambigüedad, el relativismo y la herejía embebidas en el Concilio Vaticano II. Aquí señalo que el Vaticano II fue un Concilio pastoral como lo definió Pablo VI, por tanto carente del sello de la infalibilidad.
    
Una manzana podrida puede dañar una canasta de manzanas, igualmente una gota de veneno (error) puede destruir un Catecismo. En marcado contraste al doctrinalmente sano Catecismo del Concilio de Trento (y sus derivados, por ejemplo el Catecismo de San Pío X y el Catecismo de Baltimore), el CIC tiene algunas gotas de veneno.
    
Hay muchas verdades bien declaradas en el CIC y muchos hermosos pensamientos expresados a través de él, pero ¿pueden los católicos plegarse a usarlo cuando también tiene gotas de veneno? Muchos sacerdotes y laicos negarán el veneno y apuntarán su dedo acusador a los que lo critican. Pero el CIC recibió muchas críticas de muchos teólogos, escritores y publicaciones tradicionalistas, así que no estoy solo en la condena.
    
Evitaré lo que pudo llamarse errores sutiles en este análisis, y daré solo una breve presentación de errores que puede ser entendida más fácilmente (mi lista completa es mucho más larga). Se hará referencia al Título y al N.º en el CIC, se citará alguno o todo el párrafo (todos los énfasis son míos), y una declaración de interpretación, en la cual ocasionalmente se incluirá información relacionada que no está per se en el CIC.
    
Presentaré el orden temático que creo debería cubrirse primero, en vez de seguirlo numéricamente del CIC.
  
SE ABRE LA PUERTA A LA EVOLUCIÓN
Como un científico que considera a la evolución como “el fraude del siglo” y puede probarlo – en compañía con muchos científicos laureados con el Premio Nobel–, este N.º 283 en el CIC alaba lo que debería ser condenado:
La catequesis sobre la creación (N.º 283): «La cuestión sobre los orígenes del mundo y del hombre es objeto de numerosas investigaciones científicas que han enriquecido magníficamente nuestros conocimientos sobre la edad y las dimensiones del cosmos, el devenir de las formas vivientes, la aparición del hombre. Estos descubrimientos nos invitan a admirar más la grandeza del Creador, a darle gracias por todas sus obras y por la inteligencia y la sabiduría que da a los sabios e investigadores».
¡Esto es pura basura sin adulterar! Esto ha abierto la puerta a la aceptación de la evolución en las escuelas y universidades católicas, incluso entre muchas conservadoras. Adicional a esta declaración que le da credibilidad a los «nuevos estudios científicos» (lo que implica la aceptación de la evolución sin declarar explícitamente la palabra), tenemos la declaración de Juan Pablo II que «La evolución es más que una hipótesis» [2].
  
En Octubre de 2014, Francisco declaró fuertemente que la evolución darwinista es real
   
Esta declaración y el N.º 283 (CIC) contradicen al Libro del Génesis y las perennes doctrinas de la Iglesia, y está claramente opuesta a cualquier fragmento de evidencia científica. ¡Que Dios nos ayude!
   
CONCESIONES A LOS JUDÍOS Y LOS MUSULMANES
La Iglesia y los no cristianos (Nros. 839 y 840): «La relación de la Iglesia con el pueblo judío. La Iglesia, Pueblo de Dios en la Nueva Alianza, al escrutar su propio misterio, descubre su vinculación con el pueblo judío (cf. Nostra Ætáte 4) “a quien Dios ha hablado primero” (Misal Romano, Viernes Santo: Oración universal VI). A diferencia de otras religiones no cristianas la fe judía ya es una respuesta a la revelación de Dios en la Antigua Alianza. Pertenece al pueblo judío “la adopción filial, la gloria, las alianzas, la legislación, el culto, las promesas y los patriarcas; de todo lo cual […] procede Cristo según la carne” (cf. Rm. 9, 4-5), “porque los dones y la vocación de Dios son irrevocables” (Rm. 11, 29).
   
Por otra parte, cuando se considera el futuro, el Pueblo de Dios de la Antigua Alianza y el nuevo Pueblo de Dios tienden hacia fines análogos: la espera de la venida (o el retorno) del Mesías; pues para unos, es la espera de la vuelta del Mesías, muerto y resucitado, reconocido como Señor e Hijo de Dios; para los otros, es la venida del Mesías cuyos rasgos permanecen velados hasta el fin de los tiempos, espera que está acompañada del drama de la ignorancia o del rechazo de Cristo Jesús».
En el bello prólogo del Evangelio de San Juan (al final de toda Misa Tridentina pero suprimido del Novus Ordo), él claramente declara que «Él vino a su casa, pero los suyos no lo recibieron».

Las líneas anteriores en el CIC minimizan la muerte salvífica de Nuestro Señor, y afirman que los judíos solo “malentendieron” a Cristo en vez de rechazarLo, contradiciendo la Sagrada Escritura y la Tradición. El pronunciamiento ex cáthedra Extra Ecclésiam nulla salus (Fuera de la Iglesia no hay salvación) es negado aquí y en otros lugares en el CIC.
   
Siguiendo los pasos de Juan Pablo II y Benedicto XVI, Francisco visita la Sinagoga de Roma para mostrar buena voluntad a la religión judía
   
¿Cómo se puede explicar «El que creyere y se bautizare se salvará, el que no creyere, será condenado» (Mc. 16, 16) frente a los párrafos contradictorios y ambiguos arriba citados? ¿Nuestro Señor estaba bromeando cuando dijo: «En verdad, en verdad te digo que, a menos que un hombre nazca de nuevo del agua y el Espíritu Santo, no podrá entrar en el reino de Dios» (Jn. 3, 5)?
   
Los Nros. 839-840 y la encíclica Ut unum sint de Juan Pablo II nos harían creer en la salvación universal, contradictorias con la Sagrada Escritura y el Magisterio inerrante de la Iglesia.
   
N.º 841: «Las relaciones de la Iglesia con los musulmanes. “El designio de salvación comprende también a los que reconocen al Creador. Entre ellos están, ante todo, los musulmanes, que profesan tener la fe de Abraham y adoran con nosotros al Dios único y misericordioso que juzgará a los hombres al fin del mundo” (Lumen Géntium 16; cf. Nostra Ætáte 3)».
¿Los musulmanes adoran al Dios Trino y Uno? Por supuesto que no. ¡Para ellos, Jesús no es más que un profeta de menor importancia que Mahoma!
  
Los musulmanes adoran a Alá (el nombre blasonado en un medallón en la mezquita de Santa Sofía), ciertamente no es el Dios Trino y Uno.

CONCESIONES A LA SALVACIÓN UNIVERSAL
La libertad humana en la Economía de la salvación (N.º 1741): «Liberación y salvación: Por su Cruz gloriosa, Cristo obtuvo la salvación para todos los hombres. Los rescató del pecado que los tenía sometidos a esclavitud. “Para ser libres nos libertó Cristo” (Ga 5,1)»
Esto es aun más específico respecto a la salvación. Esto proclama que «Cristo obtuvo la salvación para todos los hombres». Nuevamente tenemos la salvación universal, nuevamente la negación de la doctrina católica auténtica Extra Ecclésiam nulla salus.
    
Un atentado tonto para incluir entre los que se salvan a todos los pueblos y religiones.
   
¿Cómo entonces uno explica: «En verdad, en verdad os digo, que si no comiereis la carne del Hijo del hombre, y no bebiereis su sangre, no tendréis vida en vosotros» (Jn 6,54), y «Porque esta es mi sangre que será el sello del nuevo Testamento, la cual será derramada por muchos para remisión de los pecados» (Mt 26, 26-28)?

El «por muchos» en la fórmula consecratoria para el vino en la Misa Tridentina deriva de la Sagrada Escritura, y fue confirmado por los Concilios de Florencia (1442) y Trento (1545). El cambio a «por todos» en el Novus Ordo Missæ por la ICEL (Comisión Internacional para el Inglés en la Liturgia) fue pergeñado para evitar lo que sería predestinación calvinista.
   
La ICEL también aseguró que «por muchos» no tiene palabra en arameo, lo cual es ridículo. En realidad, el arameo tiene dos palabras para muchos (ܣܰܓ݁ܺܝܶܐܐ; ܝܰܬܺܝܪܳܐ), y dos palabras para todos (ܟ݁ܽܠ; ܬܳܡܳܡ). Esto ha sido investigado detalladamente y está bien documentado por expertos en idiomas.
   
El Concilio de Trento declara precisamente que «por todos» no se usa en la fórmula consecratoria del vino porque solamente a los elegidos la Pasión y muerte de Jesucristo les dará el fruto de la salvación. Hebreos 9, 28 declara: «Cristo ha sido una sola vez inmolado u ofrecido en sacrificio para quitar de raíz los pecados de muchos», y en San Juan 17, 9 dijo Nuestro Señor dijo: «Por ellos ruego yo ahora. No ruego por el mundo, sino por estos que me diste, porque tuyos son».
     
Los Nros. 832, 836, 1260 y 2602 contienen otros puntos cuestionables contrarios a la doctrina de la Iglesia sobre la salvación. ¿Cómo podía la Iglesia progresista, condenada por San Pío X en Pascéndi Domínici gregis, distorsionar así la doctrina infalible?
   
EJEMPLOS DE OTRAS DISTORSIONES
El sentido sobrenatural de la fe (Nros. 91, 92, 93): «Todos los fieles tienen parte en la comprensión y en la transmisión de la verdad revelada. Han recibido la unción del Espíritu Santo que los instruye (cf. 1 Jn 2, 20-27) y los conduce a la verdad completa (cf. Jn 16, 13).
  
La totalidad de los fieles […] no puede equivocarse en la fe […]  Con este sentido de la fe, el Pueblo de Dios se adhiere indefectiblemente a la fe transmitida a los santos de una vez para siempre, la profundiza con un juicio recto y la aplica cada día más plenamente en la vida” (Lumen Géntium 12)».
Se trata de una exageración errónea de la indefectibilidad de la Iglesia católica. Todos los fieles son presentados de algún modo como indefectibles.

La Iglesia en el plan de Dios (N.º 752): «En el lenguaje cristiano, la palabra “Iglesia” designa no sólo la asamblea litúrgica (cf. 1 Co 11, 18; 14, 19. 28. 34. 35), sino también la comunidad local (cf. 1 Co 1, 2; 16, 1) o toda la comunidad universal de los creyentes (cf. 1 Co 15, 9; Ga 1, 13; Flp 3, 6). Estas tres significaciones son inseparables de hecho. La “Iglesia” es el pueblo que Dios reúne en el mundo entero. La Iglesia de Dios existe en las comunidades locales y se realiza como asamblea litúrgica, sobre todo eucarística. La Iglesia vive de la Palabra y del Cuerpo de Cristo y de esta manera viene a ser ella misma Cuerpo de Cristo».
Esta es una nueva noción de Iglesia del Vaticano II, una nueva concepción mística de la Iglesia no como una institución física hecha por Cristo, sino más bien como cuerpo de creyentes, muy en sintonía con dos herejes, Martín Lutero y Teilhard de Chardin.
   
«La palabra “Iglesia” designa toda la comunidad universal de los creyentes».
La participación de los laicos en la misión sacerdotal de Cristo (N.º 901): «Los laicos, consagrados a Cristo y ungidos por el Espíritu Santo, están maravillosamente llamados y preparados para producir siempre los frutos más abundantes del Espíritu. […] De esta manera, también los laicos, como adoradores que en todas partes llevan una conducta sana, consagran el mundo mismo a Dios” (Lumen Géntium 34; Lumen Géntium 10)».
Este es un nuevo lenguaje para los catecismos. Se trata de la esfera de las actividades puramente mundanas y naturales que aparentemente se aproximarán a lo sobrenatural por medio de un “sacerdocio común” del pueblo. Este concepto está siendo utilizado hoy por muchos clérigos que le dicen a la congregación que levanten la mano con ellos en el momento de la Consagración para efectuar la Transubstanciación.
  
El Pueblo de Dios “participa” de la Consagración levantando sus manos.
     
OTRAS PARTES ENGAÑOSAS
El Espíritu Santo y la Iglesia en la liturgia (N.º 1096): Liturgia judía y liturgia cristiana. «Un mejor conocimiento de la fe y la vida religiosa del pueblo judío tal como son profesadas y vividas aún hoy, puede ayudar a comprender mejor ciertos aspectos de la liturgia cristiana. […] La liturgia de la Palabra, en su estructura propia, tiene su origen en la oración judía. La oración de las Horas, y otros textos y formularios litúrgicos tienen sus paralelos también en ella, igual que las mismas fórmulas de nuestras oraciones más venerables, por ejemplo, el Padre Nuestro. Las plegarias eucarísticas se inspiran también en modelos de la tradición judía».
Aquí no es realmente necesario ningún comentario. No es más que otro ejemplo de las exageraciones del ecumenismo y de las concesiones hechas para supuestamente mejorar el “diálogo”.
   
Castidad y homosexualidad (N.º 2358): «Un número apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales profundamente arraigadas. Esta inclinación, objetivamente desordenada, constituye para la mayoría de ellos una auténtica prueba. Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta».
Esto es demasiado para tragar y sólo conducirá a una aceptación cada vez mayor del pecado de sodomía [El Dr. Rémi estaba escribiendo en 1998, y su predicción resultó ser totalmente cierta].
   
El presbítero episcopaliano David Chatel en una protesta por los “derechos” de los transexuales frente al capitolio de Montgomery, Alabama (30 de Marzo de 2021).
   
Es trágico que hoy casi todas las facetas del catolicismo estén en declive. ¡Claramente, una gota de veneno en la enseñanza católica que es herética puede llevar a la muerte del alma! Las interpretaciones progresistas que distorsionan o niegan las enseñanzas dogmáticas de la Iglesia causan gran dolor a Nuestro Señor y a Su Santísima Madre, y han llevado a la virtual destrucción de la Iglesia. Incluso las herejías fronterizas que tienden a cuestionar la auténtica enseñanza católica son perjudiciales para la fe.
   
Está muy claro que el CIC se deriva de los documentos del Vaticano II y que en ambos abundan la ambigüedad y el error.
   
En mi humilde opinión, la intervención humana ahora es de poco o ningún beneficio y sólo la Intervención Divina restaurará a la Santa Madre Iglesia a su antigua gloria. ¡Laus tibi Christi!
   
Un presbítero luterano, un rabino y un imám sostienen tres ladrillos en el lote donde se construyó un edificio de oración multirreligioso en Berlín (año 2014).
     
NOTAS
[1] Las referencias al CIC en este artículo se encuentran publicadas en línea por el sitio web del Vaticano aquí: https://www.vatican.va/archive/catechism_sp/index_sp.html
[2] Juan Pablo II afirmó: «Hoy, casi medio siglo después de la publicación de la encíclica [Humáni Géneris por Pío XII], nuevos conocimientos llevan a pensar que la teoría de la evolución es más que una hipótesis. En efecto, es notable que esta teoría se haya impuesto paulatinamente al espíritu de los investigadores, a causa de una serie de descubrimientos hechos en diversas disciplinas del saber. La convergencia, de ningún modo buscada o provocada, de los resultados de trabajos realizados independientemente unos de otros, constituye de suyo un argumento significativo en favor de esta teoría» (“Papa refuerza apoyo de la Iglesia a la evolución”. Diario Chicago Tribune, 25 de Noviembre de 1996) Ver mi artículo Los Papas por la evolución.

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