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sábado, 26 de septiembre de 2020

FILIPINAS: PRESBÍTERO ABJURA DE LA SECTA CONCILIAR (+ REFUTACIÓN A PRIOR DE LA FRATER)

Jorge Angga y Sánchez, Bachiller en Sagrada Teología y presbítero conciliar instalado el 29 de Diciembre de 2011 para la archidiócesis de Davao, redactó el 16 de Septiembre de 2020 la siguiente declaración de fe a su otrora arzobispo Rómulo Vallés y Geolina:
   
Jorge Angga y Sánchez
   
    
TRADUCCIÓN
DECLARACIÓN DE FE DEL REV. P. JORGE S. ANGGA AL ARZOBISPO RÓMULO G. VALLÉS, D.D.
   
16 DE SEPTIEMBRE DE 2020
   
SU EXCELENCIA:
Revmo. RÓMULO G. VALLÉS
     
Arzobispo de Davao
Cancillería, calle F. Torres
Ciudad de Davao, Filipinas
   
Querido Arzobispo,
   
Pax Dómini sit Semper vobíscum!
   
Yo, Rev. P. Jorge S. Angga, S.T.B., sacerdote católico romano en la Archidiócesis de Davao, Ciudad de Davao, Filipinas. Fiel a la Ciudad eterna de Roma no gobernada por la modernista y herética Pachamama, sino la Roma eterna encabezada por San Pedro, Príncipe de los Doce Apóstoles, verdadero Vicario de Cristo en la Santa Iglesia Romana, en medio de esta presente tribulación y crisis anormal de la Iglesia, la crisis de Fe y Moral.
   
Encuentro necesario declarar públicamente mi Fe Católica en una posición simple y definida, declarar y proclamar invocando la asistencia Divina del Santísimo Espíritu de la Verdad (Juan 14:16, 26; 15:26), hago personalmente un juicio moral de lo que realmente le sucedió a la Iglesia Católica después del Vaticano II, la iglesia conciliar fue infiltrada por doctrinas de la Francmasonería, Protestantismo, Liberalismo, Pluralismo, Indiferentismo, Ateísmo, Paganismo y Modernismo en general (según el Papa San Pío X, “el Modernismo es la síntesis de todas las herejías”). Fue grandemente influenciada por un esfuerzo organizado de Obispos, Sacerdotes, Teólogos y Filósofos modernistas, los denominados períti (derivado de la palabra latina que significa experto) de la nueva iglesia del Vaticano II, y hay los pseudo-expertos liturgistas en el Concílium del Concilio Vaticano II que revelan el carácter de indisposición para condenar las herejías y expulsar a los herejes (cf. AA-1025).
    
Por tanto, encuentro necesario en nombre de la Verdad Católica y de nuestro Señor y Salvador Jesucristo decir y declarar que actualmente la Santa Sede y Cátedra de San Pedro, Príncipe de los Doce Apóstoles está VACANTE. Y de mi parte, permanecería fiel a nuestro Señor Jesucristo como Sacerdote e Hijo de la Santa Iglesia Católica Romana fiel a mi verdadera Fe y Culto Católico. Así, nuestras Oraciones Litúrgicas Católicos determinam lo que creemos, porque oramos lo que se tiene que creer. El Papa San Celestino I, declarando a los obispos de la Galia (422 AD), explicó: “Legem Credéndi, Lex státuit supplicándi” [La Ley de la oración tiene establecida la Ley de la Creencia], entonces frecuentemente reducido a “Lex Orándi, Lex Credéndi” [La ley de la oración es la Ley de la creencia], y por tanto, por gracia de Dios, soy lo que soy (I Corintios 15:10), consagrado yo mismo a hacer todo lo que es necesario para ayudar a la misión de Jesucristo confiada a la Iglesia Católica para continuar hasta el fin de los tiempos (Mateo 28:18-20) y para la salvación de las almas (I Pedro 1, 9). “Salus Animárum supréma lex esto [sic]” – La Suprema Ley de la Iglesia es la salvación de las almas (cf. Canon 1752).
    
Objetivamente, mi declaración pública de fe intenta básicamente:
  1. Preservar la ortodoxia de mi Fe Catóica y Liturgia Católica, y la Misa Latina (Tridentina) Tradicional del Rito Romano (cf. II Tesalonicenses 2:15; Bula Papal Quo Primum, 1570),
  2. Preservar la verdadera santidad, santificación y perfección de vida a la luz de la espiritualidad pura y prácticas morales Católicas (cf. Mateo 5:48; I Pedro 1:15-16; Levítico 19, 2),
  3. Preservar la verdadera práctica de la piedad Católica, la santidad, adoración verdadera y la verdadera obediencia responsable de la Fe (cf. Romanos 14:24; Hechos 5:29).
    
Muy respetuosamente,
  
(Fdo.)
   
Rev. P. Jorge S. Angga, S.T.B.
Sacerdote Católico Romano de la Archidiócesis de Davao, Filipinas
Feliz de ser llamado Sedevacantista
   
Aunque no hubo hasta el momento respuesta oficial conocida por la Archidiócesis conciliar de Davao, quien sí saltó al día siguiente a defender a Bergoglio fue el sacerdote John Timothy Pfeiffer FSSPX (su hermano Joseph, quien fuera expulsado de la Frater en 2012 y, tras fundar el seminario, convento y capilla Nuestra Señora del Carmen en Boston, Kentucky, fue consagrado Obispo el 31 de Julio próximo pasado por Mons. Neal Webster –Obispo del linaje de Mons. Thuc por medio de Mons. Francis Slupcki CSsR y Robert McKenna OP–), prior de San José en la ciudad de Davao, publicó una carta a sus fieles advirtiéndoles del “error sedevacantista”:
    
John Timothy Pfeiffer FSSPX
  

  
TRADUCCIÓN
Priorato San José
Sociedad San Pío X
Calle Buhangin-Cabantian K8, Ciudad de Davao 8000
Teléfono: 082 285 3016 - Celular: 0917 700 7032
   
¡EL ERROR SEDEVACANTISTA DEBE SER RECHAZADO!
17 de Septiembre de 2020
   
Queridos parroquianos,
    
Mientras el Covid 19 ha sido un choque político que ha probado la fuerza de la Fe Católica en la Iglesia Católica en general, el error Sedevacantista prueba la profundidad de la Doctrina Católica entre aquellos adheridos a la Tradición Católica.
    
El error Sedevacantista se esconde so capa de la declaración que un Papa herético no puede ser Papa. Arguye que porque el Papa Francisco enseña errores contrarios a la Fe Católica de siempre, Francisco Bergoglio no es más Papa que Martín Lutero o cualquier otro hereje manifiesto. El error no consiste en denunciar las desviaciones doctrinales del Papa Francisco, que son obvios a cualquiera que ha estudiado la Doctrina Católica. No, el error no reside en el terreno doctrinal, sino en el terreno de los juicios, jerarquía y ley u orden eclesiásticos. Consiste en suponerse uno mismo ser el juez Eclesiástico y Doctrinal oficial del Papa. Contradice el hecho Dogmático fundamental que Cristo estableció al Papa como el supremo juez terrenal y así ningún individuo en la Iglesia tiene el poder eclesiástico para juzgarlo, deponerlo o remplazarlo. El antiguo Código de Derecho Canónico declaró claramente este principio: “Prima Sedes a némine judicátur. La Primera Sede no puede ser juzgada por nadie” (Canon 1556).
   
Esta verdad es clara a nosotros simplemente considerando que el mismo poder que juzga también tiene a su disposición los instrumentos legales para proporcionar remplazos. Pero nadie fuera del Colegio Cardenalicio puede elegir un Papa. Por tanto, en los mismos límites de los poderes Eclesiásticos, sería el Colegio Cardenalicio denunciaría los errores del Papa y encontraría soluciones. Más allá de este cuerpo de Eclesiásticos, dice San Roberto Belarmino que los Sacerdotes y Obispos fieles de la Iglesia no tienen otro recurso sino pedir a Dios, el Superior del Papa, “¡Que él sea removido!”. El Papa Francisco, sin embargo, todavía no ha sido removido por Dios.
    
Por tanto, no podemos remover al Papa por una mera declaración moral basada en nuestra propia autoridad inexistente.
   
¿Significa entonces que los Católicos deben obedecer a un Papa que menosprecia la existencia del infierno, mina la santidad del Matrimonio, aprueba la paganización del ritual Católico, se niega a usar la palabra “Católico” y reconstruye la moral de la Cristiandad sobre la base de la ecología naturalista? 
    
¡De ninguna manera! Uno no puede obedecer una orden, incluso de un pastor legal, que vaya en contra de la Fe de la Iglesia Católica. Pero cuando las directrices pastorales promueven la revolución en la doctrina, liturgia y moral derivada del Vaticano II, ningún Católico instruido puede obedecer. Es imposible permanecer fiel a la Fe de siempre y cooperar en esta revolución del Vaticano II, aun si es alentada por la jerarquía de la Iglesia. Con todo, este abuso de la autoridad, que pospone la obediencia, no destruye la autoridad misma ni depone automáticamente al Papa o al Obispo. El abuso no destruye el uso, como se sigue del axioma moral.
   
Respecto a la Doctrina, el Papa, como Pastor Supremo, debe aclarar las cuestiones de Fe que están puestas en duda, y sus declaraciones oficiales aclarando lo que significa la Fe Católica son irreformables. En este sentido, el cano 1324 (código antiguo) ordena a todo Católico conformar su mente a estas declaraciones irreformables de los Romanos Pontífices evitando no sólo la herejía sino los errores próximos a ella. Y el canon 1326 (código antiguo), le ordena profesar la Fe enseñada por los Romanos Pontífices, cuando es puesta en duda. Estos dos cánones claramente requieren un juicio sólido de Fe por el Católico instruido, un juicio conforme a los juicios declarados por los Romanos Pontífices. Así, todo Católico instruido, y con más razón el Sacerdote Católico, es competente para juzgar un error obvio contra las enseñanzas antiguas de la Iglesia, porque puede ver que lo que dice hoy el Papa Francisco contradice el depósito de la Fe enseñado por sus predecesores.
    
Por tanto, la ley de la Iglesia ordena reconocer la desviación en la Doctrina; rehusarse a cooperar en la destrucción de la Iglesia es nuestro deber de amor a la Iglesia; pero deponer al Papa o a cualquier Obispo está más allá de nuestra competencia.
    
¡En todas las dudas y problemas, miremos al Inmaculado Corazón de María! En Fátima, ella urgió a los niños a orar por el Papa, que es mencionado no menos de 5 veces en la parte conocida del Tercer Secreto. Ella profetizó que al fin, aunque tarde, el Papa consagraría Rusia a Su Inmaculado Corazón. Esto significa que el Papa Francisco es el Papa, y que él o uno de sus sucesores cumplirá la profecía, confirmando así a la Iglesia como la Iglesia verdadera.
   
LO MÁS IMPORTANTE, debemos orar por el Papa en cada Misa, como también por el Obispo de la Diócesis local. ¡Por favor, no vengáis a las Misas ofrecidas por Sacerdotes de la Sociedad e hipócritamente omitáis estas oraciones! ¡La pequeña Jacinta, enseñada por Nuestra Señora, ofreció oraciones y sacrificios por el Papa!
   
En el Sagrado Corazón de Jesús y el Inmaculado Corazón de María, 
   
P. J. Timothy Pfeiffer
Prior, Priorato San José.

   
La carta de Pfeifer el lefebvrista-fellayano-pagliarianista-bergogliano de armario está plagada de todos los lugares comunes antisedevacantistas de la Frater (tanto los de Fellay-Pagliarani como la “Resistencia” williamsonista y los independientes), que se vende como una suerte de vía media entre el modernismo conciliar y el sedevacantismo, despreciando el tema de si hay papa o no como un simple “tema jurídico” (palabras de los mismos lefebvristas). Esta objeción representa un fracaso miserable porque:
  1. Asume como sólida verdad la misma quǽstio disputáta de que Francisco Bergoglio es Papa (falacia de “petición de principio”).
  2. No se trata de un “juicio legal”, sino cognitivo: Según la doctrina Católica, ningún hereje (por el hecho de estar él mismo separado de la Iglesia) puede ser Papa. Por sus hechos y palabras, Bergoglio muestra que es hereje; se sigue que Bergoglio no es Papa (valga el ejercicio para sus antecesores y sucesores conciliares).
  3. Por doctrina, Papa a némine judicátur, nisi deprehendátur a Fide dévius (el Papa no puede ser juzgado por nadie, a menos que se le sorprenda desviado de la Fe). Los conciliares y lefebvristas insisten en el primer corolario y pasan por callado el segundo, por eso se cita completo este Canon (Concordia de Graciano, Primera parte, Distinción 40, cap. VI: “Si Papa”). Aunque extrañamente, Pfeiffer sostiene a punto seguido que el Colegio Cardenalicio puede juzgar al Papa (siguiendo así la herejía Conciliarista, condenada en la Bula Execrábilis de Pío II); y de todas formas, no es necesario que haya juicio alguno, porque Pablo IV en su Bula Cum ex Apostolátus Officio (ratificada por San Pío V en el Motu Próprio Inter multíplices, e incorporada en el Código de Derecho Canónico, canon 188 §4), declara definitivamente que si CUALQUIER autoridad (civil o eclesiástica) incurre en herejía, apostasía o cisma, deja vacante IPSO FACTO Y LATÆ SENTÉNTIÆ el puesto. Así lo sostiene también el mismo San Roberto Belarmino que ellos invocan.
  4. Todo Católico está obligado a dar asentimiento mental al magisterio PAPAL (no necesariamente DE LA PERSONA DEL PAPA) sobre cualquier enseñanza de FE Y MORAL (como explican León XIII en Satis Cógnitum y Pío XI en Casti Connúbii), como si fuera el mismo Cristo quien se pronuncia. Pfeifier apela a los cánones 1324 y 1326 pío-benedictinos para permitir a los fieles escudriñar errores contra la fe (cuando la herejía no es necesariamente el error contra la Fe –porque el error puede ser privado o por ignorancia–, sino LA NEGACIÓN DELIBERADA Y PÚBLICA DE LAS VERDADES DE LA FE). Por tanto, eso de «obedezco esto, pero resisto aquello» es herético y cismático.
  5. Finalmente, apelar a la Virgen de Fátima y a la “Consagración de Rusia” (que dicho sea de paso, YA TUVO LUGAR EN 1952 mediante la Carta Apostólica Sacro Vergénte Anno; y apelar a ello A ESTAS ALTURAS DEL PARTIDO es un distractor trasnochado) es un argumento popular, pero muerto antes de nacer doctrinalmente (hasta una burla a las inteligencias, porque los mismos que enseñan que las enseñanzas del mismo hombre que consideran “Papa” y el Concilio Vaticano II no son vinculantes, pretenden que una aparición pueda revocar el Magisterio –igual, las revelaciones privadas no son vinculantes–). Ítem, la Virgen pudo haberse referido en varias veces al “Santo Padre” (Benedicto XV, Pío XI y Pío XII), pero nunca como que el Papa mismo llevaría a la Iglesia a la Apostasía (y en ese caso, la misma Virgen hace la distinción en el verdadero Tercer Secreto –no el falso urdido por Lucía de Coímbra, Joseph Alois Ratzinger Tauber y Tarcisio Bertone en el 2000–, llamando a tal personaje “el hombre vestido de blanco” que tiene “la mirada del demonio” y que entra a “la Iglesia del Infierno”).
  6. Es claro que la Frater ora y ofrece sus Misas… «una cum fámulo tuo Papa nostro Francísco et Antístite nostro N.». Baste decir que de este modo se reconocen como súbditos de Bergoglio y sus agentes, y al mismo tiempo se acusan de ser cismáticos contra ellos.
  
Da pena ver a Pfeiffer (y a tantos otros antisedevacantistas) apelar a lo imposible para defender a sus pretendidos “Papas” que les prometen la ínsula de la “Prelatura Personal”, sobre todo sabiendo que hacia el fin de sus días el mismo Marcel Lefebvre (cuya traslación tuvo lugar el día 24 de Septiembre en la capilla del Inmaculado Corazón de María en Écône) nunca firmó los decretos conciliares, y él mismo era sedevacantista. Y en cuanto a Jorge Angga y Sánchez, damos gracias a Dios que otro sacerdote del Novus Ordo (como hiciera hace 11 años el P. Michael Oswalt CMRI) se ha dado cuenta de que la Iglesia Conciliar del Vaticano II no es la verdadera Iglesia Católica, y que la actual Fraternidad Sacerdotal San Pío X es una falsa oposición al modernismo.
    
PEDIMOS POR CARIDAD OFRECER ORACIONES PARA QUE JORGE ANGGA Y SÁNCHEZ RECIBA LAS GRACIAS SUFICIENTES PARA SEGUIR EN ESTE DURO CAMINO, Y QUE PUEDA ENCONTRAR UN OBISPO CATÓLICO QUE LE CONFIERA LAS ÓRDENES SAGRADAS.
  
Para la redacción de esta nota hemos recurrido a la traducción hecha por FORO CATÓLICO del artículo publicado en NOVUS ORDO WATCH. La traducción de las cartas es propia.
   
JORGE RONDÓN SANTOS
26 de Septiembre de 2016 (Año Santo Josefino)
Fiesta de San Cipriano Obispo y Santa Justina de Antioquía, Mártires de la Fe; de San Eusebio de Bolonia, Obispo y Confesor; de San Colmán Elo, Abad y Obispo; de los Santos Isaac Jogues, Juan de Lalande, René Goupil, Juan de Brébeuf, Noel Chabanel, Antonio Daniel, Carlos Garnier y Gabriel Lalemant SJ (Mártires Canadienses); de San Nilo de Rossano Abad; y de San Vicente María Strambi CP, Obispo y Confesor. Natividad del Seráfico Padre San Francisco de Asís. Tránsito del cardenal Juan de Torquemada y del Bienaventurado Luis Tezza MI. Conquista de Granja de Torrehermosa y Batalla del Cabo Espartel.

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