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viernes, 11 de abril de 2025

EL MUNDO Y LOS MUNDANOS NO PUEDEN ENTENDER A LOS CATÓLICOS, PORQUE ESTÁN EN ESFERAS DISTINTAS


«Según el juicio del mundo y de los cristianos mundanos, este odio a la herejía es exageración, amargura e indiscreción, es inmoderado, irracional, exigente, fanático, intolerante, estrecho, estúpido e inmoral. ¿Qué podemos decir para defenderlo? Nada que ellos puedan entender. […] La opinión melosa de ciertas personas buenas, pero sin discernimiento espiritual, también adopta las visiones del mundo y nos condena; pues la bondad tímida tiene una seguridad y una apariencia de dulzura que están lejos de Dios. […] Es difícil, mientras se goza del pleno uso de los sentidos, intentar probar al mundo, al enemigo de Dios, que un odio completo y católico a la herejía es la señal de una mente recta. ¿Podríamos intentar forzar un ciego a juzgar una cuestión de colores? El amor divino nos pone en un círculo diferente de vida, motivos y principios, que no solo no es el del mundo, sino que está en enemistad directa con él» (Padre FREDERICK WILLIAM FABER, Al Pie de la Cruz).

jueves, 28 de julio de 2022

PARA QUIENES INSISTEN EN COMBATIR LOS LÍDERES NOVUSORDIANOS, PERO SOSTIENEN QUE ESA ES LA IGLESIA DE CRISTO

«En la religión de hecho hay oscuridad para probarnos, pero también hay luz para iluminarnos; y la oscuridad y la luz están cada uno en su propia esfera: ¿y la Iglesia visible, la Esposa de Cristo, la Columna y Apoyo de la Verdad, la Ciudad en lo alto de la colina, la Lámpara en el candelero, es la oscuridad de la religión, o su luz? Nosotros tendremos dudas y perplejidades, pero seguramente la Iglesia está para apoyarnos en ellas, no para ser la fuente de estas. Estamos para cargar la cruz; pero ¿a dónde seremos conducidos para estar preparados para algo tan terrible como que nuestra Iglesia sea nuestra cruz? A pesar de todo, tú reconoces que tu iglesia sea ella misma una cruz muy realizable para ti: tu luz es oscuridad, ¡ay!, esto debería ser. Pero puedes decir: no es mucho que la Iglesia misma sea oscuridad, como que tus pecados te impidan discernir el aspecto de la Iglesia. Ciertamente algo te lo impide, o discernirías el rostro celestialmente victorioso de la Esposa del Salvador, donde solo se presenta en su manso horror. Pero un católico te diría que el rostro de la Iglesia no es más claro ni más sencillo con su mirada piadosa y atrayente, como el pobre pecador. Un católico estaría, en realidad, escandalizado ante la injuria hecha a su Señor, la negación del oficio principal de Su Iglesia, por una teoría que enseña que la casa del pecador ya no es la seguridad cierta del pecador, porque puede sacar a esos pecadores y a las almas verdaderamente penitentes y esforzadas también, no puede ver la Iglesia o no puede decirles dónde verla. Seguramente toda esa enseñanza es inventada para servir a un propósito, y ese propósito no es la consolación de los pecadores, no es alentar y guiar a los fervorosos penitentes, no es una ilustración de la comunión de los santos, porque destruye la misma esencia de una Iglesia visible, y envuelve los caprichos más extremistas del puritanismo» (Padre FREDERICK WILLIAM FABER, “Examination of grounds for remaining in the Anglican Comunion: A letter to a High Church friend”/Examen de las bases para permanecer en la Comunión Anglicana: Una carta a un amigo de la alta iglesia. Londres, James Toovey, 1846, págs. 12-13).