Novena tomada del Eucologio Romano: Devocionario litúrgico para uso de las escuelas, colegios y parroquias, 5.ª edición impresa en Medellín (Colombia) por la Editora Bedout en 1956. Nihil obstat por Fray Regino de la Merced Maculet Dombrasas OAR, censor eclesiástico; e Imprimátur por Mons. Pedro Ismael Perdomo Borrero, Arzobispo de Santa Fe de Bogotá, dado el 8 de Agosto de 1930.
NOVENA A SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE
Por la señal ✠ de la Santa Cruz; de nuestros ✠ enemigos líbranos, Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Criador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa en el alma de haberos ofendido, y propongo firmemente de nunca más pecar, ayudado de vuestra divina gracia y de los méritos de vuestra santísima Pasión y Muerte, que sea bendita y alabada por todos los siglos de los siglos. Amén.
DÍA PRIMERO – 6 DE MAYO
FE DE SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE
«Hay que creer de corazón para ser justificado y confesar de boca para obtener la salvación» (Romanos X, 10).
La Iglesia Católica ha sido establecida por su divino Fundador como el órgano y la depositaria de la verdad. Por la Iglesia nos habla Cristo; por ella no señala el camino de la salvación. Un cristiano debe escuchar, honrar, amar a la Iglesia, someterse a su autoridad, a sus mandatos y a sus prácticas. Fuera de esta vía no hay sino incertidumbre, inconstancia y error, y posiblemente condenación.
Tales eran los sentimientos que animaban a San Juan Bautista de la Salle para con la Iglesia de Jesucristo. Hay ocasiones en las cuales no le es lícito al cristiano callar su fe y en que la conciencia obliga a volver con santa libertad por los derechos de la verdad ultrajada. En semejantes casos, a imitación de San Juan Bautista de la Salle, no titubeemos ni un instante en hacer pública profesión de fe por nuestras palabras, escritos y obras.
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh glorioso Juan Bautista de la Salle! Vos a quien la divina Providencia, en el momento mismo en que se propagaban los más pérfidos errores, quiso suscitar en su Iglesia a fin de mantener la integridad de la fe y la herencia de la sabiduría cristiana en el corazón de la juventud; pedid a Dios que permaneciendo unidos en la tierra en un amor filial y una obediencia perfecta al Vicario de Jesucristo, merezcamos ser unidos con el mismo divino Caudillo de la Santa Iglesia, durante los siglos de los siglos. Así sea.
HIMNO
Al apóstol de la Escuela
Ángel fiel de la niñez,
Nuestra voz ferviente anhela
Bendecir con sencillez;
Pues de América el infante
Con el franco y español,
Le proclaman padre amante
Y doquier alumbra el sol.
Padre tierno de la infancia,
Te pedimos con fervor,
Nos des valor y constancia
Para gloria del Señor.
De María bajo el manto
La pureza resguardó;
De Jesús el dulce encanto
Su niñez embelesó,
La celeste voz oyendo
Que lo llama hacia el altar.
Ministerio tan tremendo
Abrazó sin vacilar.
Padre tierno de la infancia,
Te pedimos con fervor,
Nos des valor y constancia
Para gloria del Señor.
En abismos de ignorancia
Tenebrosos mil y mil
Condenada ve a la infancia
Y del vicio al yugo vil.
Conmovido Juan Bautista
E inflamado en santo ardor,
De esas almas la conquista
Emprendió para el Señor.
Padre tierno de la infancia,
Te pedimos con fervor,
Nos des valor y constancia
Para gloria del Señor.
Y a los pies hollando el oro
Y la pompa mundanal,
Solo Dios es su tesoro,
La pobreza su caudal.
Su descanso es la vigilia,
Sus delicias padecer;
Son los pobres su familia,
La Cruz sola su placer.
Padre tierno de la infancia,
Te pedimos con fervor,
Nos des valor y constancia
Para gloria del Señor.
El candor del albo lirio
En los niños conservar
Fue su pasión, fue el delirio
De su férvido anhelar,
Y la gloria de Dios solo,
De su vida al clarecer,
Fue su luz, su norte y polo
Hasta su hálito postrer.
Padre tierno de la infancia,
Te pedimos con fervor,
Nos des valor y constancia
Para gloria del Señor.
Padre al huérfano y hermano
Cariñoso aquí le da,
Que cual Ángel por la mano
Hacia el bien les guiará.
Luz da al ciego, esplendorosa,
En la antorcha de la fe;
De los niños el alma endiosa
Porque a Dios en ellos ve.
Padre tierno de la infancia,
Te pedimos con fervor,
Nos des valor y constancia
Para gloria del Señor.
Ocho lustros así pasa
Sin que extinga ya jamás
Esa llama que le abrasa
Cada día más y más.
Y anhelando de continuo
Por el solo y sumo Bien,
En suave éxtasis divino
Remontóse hasta el Edén.
Padre tierno de la infancia,
Te pedimos con fervor,
Nos des valor y constancia
Para gloria del Señor.
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
℣. Rogad por nosotros, San Juan Bautista.
℟. Para que seamos dignos de las promesas de Jesucristo.
ORACIÓN
Oh Dios, que para dar cristiana educación a los pobres, y afianzar a la juventud en el camino de la verdad, suscitasteis a San Juan Bautista de la Salle, vuestro confesor, y por él enriquecisteis con una nueva familia religiosa a vuestra Iglesia; dignaos concedernos por la eficacia de su intercesión y de sus ejemplos que, ardiendo en celo de vuestra gloria y de la salvación de las almas, lleguemos a ser partícipes de su corona en el Cielo. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
DÍA SEGUNDO – 7 DE MAYO
Por la señal…Acto de contrición.
AMOR A DIOS DE SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE
«Amarás al Señor Dios tuyo de todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente» (San Lucas X, 27).
Pensar en Dios, obrar por Dios, sufrir por Dios, morir por Dios, tales son las señales del amor divino.
Los santos gustan mucho de pensar en Dios, entretenerse con Él y ocuparse de cuanto a Él se refiere. Así cumplen el precepto del apóstol del Amor: «Hijitos míos, no amemos solamente de palabra y con la lengua, sino con obras y de veras» (1.ª Joann., III, 18).
El más pobre, humillado, mortificado, es el que más se asemeja a Jesucristo y el que da a Dios testimonio de amor más heroico: la realización de ideal tan encumbrado fue la meta constante de San Juan Bautista de la Salle. Obligóse con los discípulos a procurar por todos los medios posibles la gloria de la divina Majestad.
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh gran santo de la Salle! Héroe de virtud cuyo corazón fue receptáculo del más puro amor divino; ¡con cuánta confianza os arrojabais en brazos de la Providencia en medio de las amarguras sin cuento que probaron vuestra virtud! ¡Cuántos ejemplos admirables de conformidad con el beneplácito divino disteis en todo el curso de vuestra vida! Obtenednos, Santo augusto, el acrecentamiento del amor divino, para que aborrezcamos hasta la sombra del pecado; y a fin de que nuestro principal estudio sea ejecutar en todo y cumplidamente la santísima voluntad de Dios, alcanzadnos una perfecta resignación al querer divino en las penas y sinsabores de la vida, y haced que después de haber amado a Cristo aquí abajo con todo nuestro corazón, merezcamos en compañía vuestra, gozar de Él por toda la eternidad. Así sea.
El Himno, el Padre nuestro, Ave María y Gloria, y la oración se dirán todos los días.
DÍA TERCERO – 8 DE MAYO
Por la señal…Acto de contrición.
ESPÍRITU DE ORACIÓN DEL SANTO
«Hay que orar con perseverancia y sin desfallecer» (San Lucas XIII, 1).
San Juan Bautista de la Salle oraba de boca y con el corazón, en todo tiempo y en todas las circunstancias. En el reposo o en el trabajo, su espíritu se elevaba sin cesar hasta Dios, y mantenía con Él una conversación continua por el uso incesante de las jaculatorias. En la oración encontraba la grandeza de alma necesaria para llevar a cabo sus empresas de celo y hacer frente a los múltiples obstáculos que surgían a su paso. En los peligros, en las penas y persecuciones, Dios era su único refugio, de Él solo esperaba socorro contra sus enemigos.
Al comenzar su obra, parece haber sido intento de San Juan Bautista de la Salle regarla con la sangre de sus múltiples maceraciones y atraerle colmadas bendiciones de Dios por sus fervientes y prolongadas oraciones.
Diariamente iba a ofrecer sus plegarias ante el sepulcro de San Remigio y, no contento con pasar parte de sus días a los pies del ilustre apóstol de los Francos, había logrado del sacristán le encerrase de noche en la iglesia. Mientras permaneció en Reims, el santo Institutor consagró así las noches del viernes y sábado de cada semana a la oración y a la penitencia.
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh San Juan Bautista de la Salle! Vos que pasabais los días y las noches en inefable coloquio con vuestro amabilísimo Redentor y hallabais en la plegaria continua las preciosas ilustraciones que os guiaron en vuestra santa empresa y el heroico valor que os hizo llevar a cabo los más cruentos sacrificios, alcanzadnos con vuestra poderosa intercesión que acudamos presurosos a Dios en busca de auxilio en todas nuestras necesidades, que perseveremos valerosamente en la oración, a fin de que, a imitación vuestra, merezcamos contemplar en la gloria al que nuestra alma habrá buscado de continuo en la tierra con una plegaria confiada y fervorosa. Así sea.
El Himno, el Padre nuestro, Ave María y Gloria, y la oración se dirán todos los días.
DÍA CUARTO – 9 DE MAYO
Por la señal…Acto de contrición.
CELO DEL SANTO POR LA SALVACIÓN DE LAS ALMAS
«Yo por mí gustosísimo expenderé cuanto tengo, y aun me entregaré a mí mismo por la salud de vuestras almas» (2.ª Cor., XII, 15).
A imitación de San Gregorio, estimaba Juan Bautista de la Salle que ante Dios ninguna obra buena puede compararse con la salvación de las almas. La sangre de un Dios derramada por el rescate del hombre prevaricador, es de un precio infinito. Por esto, quien ama a Jesucristo arde en deseos de cooperar a la obra de la Redención.
San Juan Bautista de la Salle dedicó toda su vida a procurar el bien de los pobres, de los niños, de los más necesitados, porque la luz divina le había dado a entender que la falta de educación cristiana, principalmente entre la gente del pueblo, es causa principalísima de vida desordenada y de condenación eterna.
La vida toda de San Juan Bautista de la Salle no fue sino el ejercicio de un celo cada vez más ardiente y más universal. Consagró sus energías todas a la fundación de su Instituto, obra predilecta que le costó cuarenta años de oraciones, de sufrimientos y de incesantes desvelos.
No contento con desvelarse por esa su obra principal, se prodigaba en favor de aquellas pobres almas encenegadas en el fango del pecado; varios hechos de su vida muestran cuán grande era su influencia sobre los más empedernidos pecadores.
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh San Juan Bautista de la Salle, modelo cumplido de todas las virtudes apostólicas! Obtened para los que imploramos vuestra intercesión que nos hagamos útiles al prójimo por la oración, el ejemplo y el sacrificio, que sirvamos a la Santa Iglesia tanto cuanto nos sea posible, con nuestras palabras y obras, y así podamos presentarnos ricos de méritos al Soberano Juez, para recibir de Él la eterna recompensa. Así sea.
El Himno, el Padre nuestro, Ave María y Gloria, y la oración se dirán todos los días.
DÍA QUINTO – 10 DE MAYO
Por la señal…Acto de contrición.
HUMILDAD DE SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE
«Donde hay humildad, habrá sabiduría» (Proverbios XI, 2).
Es tan extraordinaria la humildad de los santos, que viene a ser un misterio para muchos. ¿De dónde viene que hombres tan favorecidos de Dios y tan elevados en el orden de la gracia sienten de sí mismos y buscan siempre el último lugar? La razón es que, tomando a Dios por término de comparación, se ven tan pequeños, tan imperfectos y tan ruines, que al fin quedan convencidos de la verdad que expresó el real profeta cuando dijo: «Toda mi subsistencia es como nada ante tus ojos» (Salmo XXXVIII, 5).
San Juan Bautista de la Salle, no contento con haberse colocado en las últimas filas del clero al renunciar a toda dignidad eclesiástica, quiso dar a sus discípulos un nuevo ejemplo de humildad ejerciendo él, miembro en otro tiempo uno de los más ilustres Cabildos de Francia y doctor en Teología, el oficio, despreciado entonces, de maestro de escuela. Cambió su sotana por el humilde vestido de los Hermanos; con ese traje quiso experimentar cuatro veces al día, durante varios meses, la sujeción de su nuevo oficio. Atravesaba las calles bajo las miradas de sus parientes y de sus antiguos amigos, acompañado por las risas y los sarcasmos de quienes hubieran debido admirarlo, seguido por todo un populacho malévolo que se complacía en denostarle. Fiel en cumplir hasta las menores obligaciones de los maestros, él mismo llevaba sus alumnos en formación a la parroquia, y se mantenía ante ellos durante los oficios divinos con un exterior tan humilde, que no podía menos de arrebatar las alabanzas de la gente sensata y piadosa.
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh glorioso Juan Bautista de la Salle!, que por seguir más de cerca a Jesús, anonadado y ultrajado por amor nuestro, renunciasteis tan generosamente a todas las honras y dignidades de este mundo; vos que buscasteis siempre con ansia el último puesto entre los vuestros; vos que, acusado y condenado injustamente, sufristeis las injurias y las calumnias con admirable serenidad; vos, en fin, que en todo el curso de vuestra existencia os mostrasteis siempre santamente ávido de oprobios y humillaciones, obtenednos de la divina Providencia la gracia de que, despreciándonos a nosotros mismos, suframos gustosos en unión con Jesús coronado de espinas y hecho Rey de burlas, cuantas afrentas y baldones nos ocurran en el camino de la vida. Así sea.
El Himno, el Padre nuestro, Ave María y Gloria, y la oración se dirán todos los días.
DÍA SEXTO – 11 DE MAYO
Por la señal…Acto de contrición.
ESPÍRITU DE PENITENCIA DEL SANTO
«Yo castigo mi cuerpo y lo esclavizo» (1.ª Cor. IX, 27).
El afán con que San Juan Bautista de la Salle procuró grabar en su carne las sangrientas señales del Salvador, hizo de él un héroe de la penitencia cristiana. No se contentó con mirar de lejos el Calvario, sino que a ejemplo de la Santísima Virgen, subió la áspera pendiente del monte de la crucifixión. No se limitó a refrenar los sentidos y la carne, sino que hizo extensiva la mortificación a todas las facultades de su alma. Sería preciso referir toda la historia del santo si se quisieran relatar circunstanciadamente sus penitencias y mortificaciones, porque fue un verdadero mártir de la penitencia durante cuarenta años…
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh celosísimo Apóstol de la juventud! Generoso mártir de la mortificación, que para haceros más semejante a Jesús crucificado no cesabais de imponeros largas vigilias, ayunos rigurosos y asombrosas penitencias, domando así las inclinaciones de la naturaleza, ascendiendo siempre en las vías de la oración y asegurando a vuestros trabajos maravillosa fecundidad, obtenednos gran generosidad en la práctica de la mortificación, y valor y conformidad en las pruebas y enfermedades. Hacednos comprender la necesidad de la penitencia para expiar nuestros pecados y santificarnos. Obtenednos, ¡oh bienaventurado Padre!, el que después de seguir vuestras huellas en la imitación de Jesucristo cargado con la cruz, con vos también participemos un día de la herencia celestial. Así sea.
El Himno, el Padre nuestro, Ave María y Gloria, y la oración se dirán todos los días.
DÍA SÉPTIMO – 12 DE MAYO
Por la señal…Acto de contrición.
PACIENCIA DE SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE
«La paciencia os es necesaria para que, cumpliendo la voluntad de Dios, podáis obtener los bienes que os están prometidos» (Hebreos X, 36).
La caridad es paciente, dice el Apóstol, todo lo sufre, todo lo aguanta. La paciencia pone freno a todas las pasiones, impone silencio a las murmuraciones de la razón y rechaza la tristeza que se levanta en el alma en presencia del dolor.
Innumerables fueron las persecuciones que tuvo que sufrir el Santo de parte de los maestros seglares en cuyo poder se hallaban las escuelas elementales de entonces. Dichos maestros formaban una corporación que disfrutaba del monopolio de enseñanza y se oponían pertinazmente a cualquier establecimiento nuevo que pudiera competir con ellos. Como las escuelas de los Hermanos, denominadas “de Caridad”, producían el vacío en las de los maestros, estos, viéndose frustrados de sus ganancias, intentaron muchas veces arruinar la obra de San Juan Bautista de la Salle. Quejas ante el Chantre de partís, demandas ante el Parlamento, saqueo de las escuelas, no hubo maña que no emplearan para lograr sus fines.
A tantas persecuciones, el Santo opuso tan solo su invencible paciencia.
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh Juan Bautista de la Salle! Héroe de virtud en quien se admiraba sobre todo la total entrega en manos de la divina Providencia, y la paz que de ella se desprende; que en todo adorabais la voluntad de Dios para con vos, obtenednos que aún en medio de nuestras penas, practiquemos ese absoluto abandono que nos confirme en la paz de Dios, nos asegure una protección especial de su Providencia y, enriqueciéndonos con gracias y virtudes, nos procure una dicha sin fin en la Patria Celestial. Así sea.
El Himno, el Padre nuestro, Ave María y Gloria, y la oración se dirán todos los días.
DÍA OCTAVO – 13 DE MAYO
Por la señal…Acto de contrición.
PUREZA DE SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE
«Todo el peso del oro no es nada en comparación de un alma verdaderamente casta» (Eclesiástico XXVI, 20).
Así exalta el Espíritu Santo la castidad. Esta virtud es la que requiere más cautela y exige mayores esfuerzos y sacrificios.
Jesucristo manifiesta de mil maneras su aprecio especial por la pureza, virtud de las almas nobles, flor del jardín de la Iglesia, joyel hermosísimo de los amigos del Cordero sin mancilla. El Verbo encarnado quiso que sus predilectos fueran puros de cuerpo, de espíritu y de corazón. Por eso, San Juan Bautista de la Salle estimó y amó tanto la angelical virtud de la pureza, y no ahorró medio alguno para perfeccionar su brillo y esplendor.
La estima y amor que tenía nuestro santo a la virtud angelical de la pureza eran tales que no podían ser mayores ni más exquisitos los medios que empleaba para aumentar el brillo de tan preciada joya.
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Azucena de angelical pureza, que desde vuestros más tiernos años huisteis hasta de la sombra del mal, alejándoos de todo cuanto podía ser un peligro para vuestra virtud, asistidnos eficazmente en nuestras luchas de cada día; pedid para nosotros a María Inmaculada que nos conserve siempre dignos de ella y de su divino Hijo. Inspiradnos una constante energía para rechazar la tentación, huir de toda ocasión peligrosa y practicar la modestia, preservadora de la castidad. Obtenednos por fin que, después de haber luchado victoriosamente por conservar limpia nuestra alma, merezcamos contemplar un día con voz la gloria del Señor, según esta divina promesa: «Bienaventurados los que tienen puro su corazón, porque ellos verán a Dios». Así sea.
El Himno, el Padre nuestro, Ave María y Gloria, y la oración se dirán todos los días.
DÍA NOVENO – 14 DE MAYO
Por la señal…Acto de contrición.
DEVOCIÓN DE SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE A MARÍA SANTÍSIMA Y A SAN JOSÉ
«Honra a tu madre todos los días de tu vida» (Tobías IV, 3).
El amor a Jesús y el amor a María van tan estrechamente unidos, que no se concibe cómo pudiera el corazón separarlos, porque si amamos al Hijo, es natural que amemos también a la Madre. Además, ¿quién, después de Dios, merece ocupar lugar preferente en nuestro corazón, sino la criatura felicísima, la predilecta de la Santísima Trinidad, levantada sobre todas las demás criaturas por su íntima comunicación con las tres Divinas personas, la más llena de gracias, virtudes y méritos? A imitación de todos los verdaderos siervos de Dios, San Juan Bautista de la Salle unió indisolublemente el amor de María con el amor de Jesús. A estos dos amores se juntó en el corazón de San Juan Bautista de la Salle una gran veneración a San José, el digno esposo de la Virgen sin mancha. En el augusto patriarca admiraba nuestro Santo la gran docilidad a las órdenes de la divina Providencia, la castidad angelical y el tierno amor a Jesús y María, virtudes todas que él se propuso imitar y en las que creció maravillosamente por la intercesión del Santo Patriarca de Nazaret.
Durante toda su vida, tuvo el Siervo de Dios a mucha honra declararse en todas partes por siervo y devoto de María, y cuidaba de que los demás la honrasen: se empeñaba en que siempre en torno suyo la llamasen «Santísima Virgen», y si en su presencia alguno se descuidaba sobre el particular, le decía con vehemencia: «Decid, pues, Santísima Virgen, que bien lo merece». Estimaba tanto el Santísimo Rosario, que lo rezaba en donde quiera, aun al andar por las calles y en sus viajes.
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh glorioso Juan Bautista de la Salle, dechado perfecto de amor filial a la Virgen Santísima! Vos que la hicisteis confidente de todos vuestros designios así como de todas vuestras amarguras, obtenednos, ¡oh santo amado!, la gracia de acudir a María Santísima perpetua y confiadamente, a fin de que logremos aquí abajo una vida exenta de toda culpa grave, que sea prenda para nosotros prenda de salvación eterna.
Obtenednos, en fin, del Virginal esposo de María, a quien honrasteis con singular cariño, la gracia de un dichoso tránsito de este mundo a la mansión de la bienaventuranza eterna. Así sea.
El Himno, el Padre nuestro, Ave María y Gloria, y la oración se dirán todos los días.















