viernes, 8 de mayo de 2026

EL PRESBÍTERO ROMPEHOGARES DE BROWNSVILLE

Traducción del Comentario de los Padres de TRADITIO.
   
El presbítero Alejandro Flores, de la diócesis de de Brownsville (Tejas), ha sido acusado de mantener una relación extramatrimonial de 15 años con la esposa de un feligrés, lo que provocó que ella se divorciarse y abandonase a sus cinco hijos.
El presbítero llegó a ser conocido como “El Diablo”.
  
Una de las señales de que la Iglesia Sinodal del Nuevo Orden definitivamente NO es católica es que no defiende la familia. Tolera la sodomía y otros delitos sexuales cometidos por sus presbíteros contra menores, ignora el aborto, fomenta la transexualidad en niños confusos y minimiza las relaciones extramatrimoniales de sus presbíteros con mujeres (por no hablar de hombres) en sus parroquias.

Un ejemplo reciente ilustra esta situación. José “Joe” González, un esposo y padre de familia, ha presentado una demanda por más de un millón de dólares en concepto de daños y perjuicios contra la Diócesis de Brownsville (Tejas) alegando que él presbítero Alejandro F. Flores, hasta hace poco párroco de San José en Edimburgo, mantuvo una relación adúltera de quince años con su esposa Sylvia Vega. Esta relación provocó que Vega pidiera el divorcio y abandonase a sus cinco hijos. El presbítero, de moral inmoral (y que irónicamente, dirigía el Apostolado de Respeto a la Vida), llegó a ser conocido como “El Diablo” [Parte de la información para este Comentario proviene de Progress Times].

Católicos tradicionales, la Iglesia Conciliar no ha aprendido nada de su continuo Gran Holocausto Sexual y Malversación de Fondos. La diócesis de Brownsville (dirigida por el obispón Daniel Ernesto Flores Dilley) hizo exactamente lo que ha llevado a la bancarrota a las diócesis neoiglesianas, ha forzado el cierre de la mayoría de sus nuevas parroquias y ha encarcelado a varios de sus presbíteros: trasladar a los presbíteros corruptos a otra parroquia, donde pueden continuar con sus fechorías.

A FIN DE FORZARLO A RENUNCIAR, LE QUITARON DIÓCESIS A CARDENAL DE CENTROÁFRICA

Traducción del Comentario de los Padres de TRADITIO.

Un cardenal que no debe tomarse a la ligera por razones turbias.
El pseudopapa León XIV Riggitano-Prévost está intentando forzar al cardenal espiritano Dieudonné Nzapalainga de la República Centroafricana a abdicar, pero Nzapalainga se ha negado y Riggitano-Prévost es impotente para hacer algo al respecto, ya que ve su idealizada “unidad eclesial” y “cooperación fraterna” destrozadas.
   
Parece que el mundo se ha dado cuenta de que León XIV Riggitano-Prévost es un impostor del pseudopapado, que carece de autoridad. Recientemente, los Redentoristas Transalpinos lo han excluido, la Fraternidad Sacerdotal San Pío X está a punto de hacerlo, y ahora su propio cardenal Dieudonne Nzapalainga C. S. Sp., de la República Centroafricana, se negó el 25 de Abril de 2026 a abdicar a la archidiócesis de Bangui, ordenándole Riggitano-Prévost.

Nzapalainga fue nombrado cardenal por Francisco Bergoglio el 19 de Noviembre de 2016, a la edad de 49 años, convirtiéndose en uno de los cardenales más jóvenes de la época. La Pseudoiglesia en Cemtroáfrica se encuentra ahora en un gran revuelo, ya que el Vaticano ha sido muy poco claro sobre los motivos por los que Riggitano-Prévost intenta forzar la abdicación de Nzapalainga [Parte de la información para este Comentario proviene de Katolisches].

Católicos tradicionales, la impotencia del pseudopapa León XIV Riggitano-Prévost es ahora evidente para todo el mundo. Su tan cacareada “unidad eclesial” y “cooperación fraterna” se han ido a la quinta porra. Ha sido incapaz de expulsar al cardenal. En su lugar, Riggitano-Prévost nombró como arzobispón coadjutor a Joseph Samedi SJ y ha creado tres nuevas diócesis (Bossangoa, Bouar y Mbaïki) como sufragáneas de la de Berbérati (promovida a Archidiócesis) a costa de la archidiócesis de Bangui para sortear la tenacidad del cardenal. Pero, como dice el aforismo jurídico, «En una disputa de propiedad, el poseedor se presume propietario hasta que se pruebe lo contrario», y el cardenal tiene el dinero y el apoyo popular.

jueves, 7 de mayo de 2026

LA EXCESIVA MISERICORDIA MUEVE A IRA A CRISTO

«Creo que nuestro Dulce Cristo en la tierra [el Papa] debería desarraigar dos cosas por las que se echa a perder la esposa de Cristo [la Santa Iglesia]. Una es la excesiva ternura y cuidado de los parientes en lo que es preciso que él en todo y por todo se mortifique. La segunda es la excesiva lenidad en la superabundancia de misericordia. ¡Ay!, ¡ay! Esta es la causa de que los miembros [de la Iglesia] se pudran, o sea, por no corregir. Cristo lleva muy a mal en especial tres perversos vicios: la inmundicia, la avaricia y la engreída soberbia que reinan en la esposa de Cristo, es decir, en los prelados que no se preocupan mas que de deleites, cargos y grandísimas riquezas. Ven que los demonios infernales se llevan las almas de sus súbditos y no les da cuidado porque se han convertido en lobos y revendedores de la sangre de Cristo. Se necesita justicia para corregirlos porque la demasía en piedad es grandísima crueldad»

SANTA CATALINA DE SIENA, Carta a Gerardo de Puy (Cardenal sobrino de Gregorio XI y nuncio en Toscana).

VANDALIZADA IGLESIA DE LA ERMITA EN CALI


Durante la mañana de ayer 6 de Mayo, un hombre de aproximadamente 30 años irrumpió y causó destrozos en la Ermita de Nuestra Señora de la Soledad en Santiago de Cali (Colombia).
  
El hombre, conocido con el alias de “Rasputín”, ingresó furtivamente a la iglesia alrededor de las 10:00h (hora local) y derribó un crucifijo y un Resucitado, además de las imágenes de Nuestra Señora de la Soledad (titular de la iglesia), de Nuestra Señora de la Salud (patrona de la archidiócesis de Cali) y de Santa Marta, además de romper el vidrio protector de la devota imagen del Señor de la Caña; y subió al altar mayor gritando que era el diablo y el 666 antes de ser detenido por la Policía.
   
En un breve comunicado, el arzobispón de Cali Luis Fernando Rodríguez Velásquez (sucesor del pro-comunista Darío de Jesús Monsalve Mejía) condenó el hecho como «un acto iconoclasta que va en contra de la fe de los fieles católicos y vulnera la “libre expresión” (sic) de los creyentes» (pero de la ofensa a Dios en las imágenes de Sus santos y en Su templo, no dijo ni jota), y anunció el cierre del templo hasta el sábado 9.
  
La Ermita de Nuestra Señora de la Soledad fue construida a fines del siglo XVII a las afueras de la ciudad de Cali (actualmente está en el centro), en el camino a Llano grande (actual Palmira), como destino de peregrinación por una pintura mural representando al Señor de la Caña. Su planta actual, de estilo neogótico inspirada en la iglesia mayor (Münster) de Nuestra Señora de Ulm (Alemania), fue encargada por el general Alfredo Vasquez Cobo y erigida entre 1942 y 1947, después que un terremoto destruyó la antigua iglesia el 7 de Junio de 1925, del cual sobrevivió la mencionada imagen, que detuvo la “Navidad Negra caleña”, la matanza y saqueo por las tropas del caudillo liberal radical David Peña Bustamante († 1878) el 25 de Diciembre de 1876, durante la “Guerra de las Escuelas” (una de las tantas guerras civiles que asolaron la Colombia del siglo XIX).
  
Señor de la Caña (Ermita de Nuestra Señora de la Soledad, Santiago de Cali).

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No es, sin embargo, el primer incidente ocurrido en la iglesia, declarada Bien de Interés Cultural de la ciudad. En el año 2017, un tal Harold Noguera alias “Rasputín” (no se sabe si sea el mismo individuo de esta vez, o si se trata de una coincidencia) irrumpió con un puñal en la mano e ingresó rompiendo una vidriera para robarse el dinero de las colectas y otros objetos de valor, pero al huir la cuerda que lo sostenía de la fachada se reventó y se introdujo el puñal en su pierna al caer de una altura de dos pisos. Ni tampoco sería el primer acto vandálico contra una iglesia en el Valle del Cauca: 
  • En el año 2023, en Palmira, la iglesia La Inmaculada Concepción del corregimiento de Palmaseca fue víctima de un incendio provocado que destruyó gran parte de su estructura, incluida la sacristía y el techo. Un año después, en el 2024, en Cali, se registró otro incendio en el complejo de la iglesia San Francisco, afectando la capilla.
  • En ese mismo año, la Capilla de San Antonio de Padua comenzó a ser blanco recurrente de ataques con piedras que rompían sus vidrieras, así como intentos de hurto de campanas y luminarias, generando preocupación entre la comunidad y las autoridades.
  • En Noviembre del 2025, el Monasterio de la Santísima Trinidad de las Carmelitas Descalzas de Cali fue escenario de un grave acto de profanación: delincuentes ingresaron, robaron objetos sagrados (copón y custodia) y tecnológicos (ordenador y teléfonos móviles), y vaciaron el copón con las hostias consagradas.
Aunque algunos se han indignado porque la Ermita sea usada ocasionalmente por la Iglesia Ortodoxa Serbia para sus servicios de culto, con el permiso de la Archidiócesis de Cali (después de todo, el Decreto deuterovaticano “Unitátis Redintegrátio” de 1964 y el wojtiliano Directorio para la aplicación de los principios y normas sobre el Ecumenismo de 1993 lo prevén y lo permiten). Pero aunque objetivamente esté mal, peor que el culto cismático es el Novus Ordo presidido allí cada semana, Y AHÍ SÍ ESTÁN CALLADOS. En fin, la hipocresía…

LO QUE HACEN TUS “HERMANOS MAYORES”…


Como si no fuese mucho con la destrucción de la cruz a las afueras de Debel (Líbano), se conoció que otro soldado de las Fuerzas de Ocupación Sionista (alias “Fuerzas de Defensa de Israel”) se hizo retratar poniendo un cigarrillo a una imagen de la Virgen mientras él fumaba.
  
La escena fue tomada en fotografía en algún momento durante la incursión armada sionista en esa misma aldea, pero fue publicada en redes sociales el día de ayer.
  
Ante la noticia, el portavoz de las Fuerzas de Ocupación anunció que, posterior a las investigaciones, se confirmó la autenticidad de la fotografía y tanto el protagonista de la escena como el fotógrafo serán sancionados, aparte de la enésima declaración de circunstancia que «las FDI respetan la libertad de culto, los templos y símbolos de todas las creencias, y que no tienen intenciones de dañar estructuras civiles, incluyendo los lugares de culto».
  
Días antes, un colono judío fue captado escupiendo al suelo y usando los dedos medios de sus manos para burlarse de la cruz frente a la catedral de Santiago, sede del Patriarcado Armenio de Jerusalén.
  
  
  
El hecho quedó grabado por las cámaras de seguridad y fue dado a conocer por el Gobernadorato de Jerusalén.
  
En los últimos años, debido al continuismo del régimen de Benjamín “Bibi” Netanyáhu/Mileikowski Segal (apuntalado por los partidos de ultraderecha religiosa y por el apoyo económico y militar estadounidense), se aumentaron las agresiones a los cristianos y musulmanes, así como actos vandálicos a lugares de culto en Jerusalén y los Territorios Ocupados por parte de colonos judíos.

Actualmente, casi 750.000 judíos (en su mayoría –aunque no exclusivamente– ultraortodoxos y de línea kahanista) habitan en colonias en la Cisjordania ocupada. De ellos, la tercera parte vive en la parte oriental de Jerusalén.

Mientras tanto, la Iglesia Deuterovaticana sigue llamando a los pérfidos judíos sus “hermanos mayores” (o “padres en la fe”, como los llamaba Ratzinger), diciendo que no necesitan el Evangelio, y rezando cada Viernes Santo «para que sigan perseverantes en el amor del nombre de Dios y la fidelidad de su Alianza» que, según ellos, permanece vigente.

PERITO DEL VATICANO II: «EL NOVUS ORDO ES UN ABORTO DEL CONCILIO».

Artículo tomado de GLORIA NEWS, ampliado en algunos puntos. Comentario propio.
   

Citas seleccionadas del libro A Wider View of Vatican II: Memories and Analysis of a Council Consultor (Una vista más amplia del Vaticano II: Memorias y análisis de un consultor del Concilio) por el archimandrita Bonifaas (en el siglo Johannes Jozef) Luykx Vanheukelom O. Præm., reeditado en inglés por Angelico Press (Brooklyn, NY) 2025.

Bonifaas Luykx (1915-2004) fue un canónigo regular premonstratense belga, profesor y erudito litúrgico. En las décadas de 1940 y 1950 fue una de las principales figuras del movimiento litúrgico (conoció y tuvo amistad, entre otros, con dom Lambert Beauduin OSB, fundador del monasterio de la Santa Cruz de Chevetogne) y enseñó durante muchos años en la Escuela de Verano de Liturgia de la Universidad de Notre Dame en Estados Unidos. De 1960 a 1971 sirvió como misionero en África, donde fundó el Monasterio de la Asunción y enseñó en la Universidad Lovanium en Kinshasa, Zaire (ahora República Democrática del Congo). A partir de 1959, fue miembro de la Comisión Preparatoria para la Liturgia y más tarde sirvió como consultor litúrgico y experto (perito) del arzobispo de Kinshasa Joseph-Albert Malula Bolumbu († 1989) en el Concilio Vaticano II, así como uno de los autores de la Constitución sobre la Sagrada Liturgia (Sacrosanctum Concilium).
  
Después del Concilio, se convirtió en miembro del Consílium ad exsequéndam Constitutiónem de sacra Litúrgia (Consejo para la Aplicación de la Constitución sobre la Sagrada Liturgia). Como institución paralela a la Sagrada Congregación de Ritos, el Consílium ejerció su mandato de forma autónoma hasta 1969. Informó directamente al Papa Pablo VI y, bajo la dirección del padre Aníbal Bugnini, fue responsable de la redacción de nuevos textos litúrgicos.
   
Después del Concilio, el archimandrita Bonifacio Luykx pasó muchos años luchando contra las distorsiones y las interpretaciones erróneas de la Constitución sobre la Sagrada Liturgia. De 1972 a 2000, sirvió como abad fundador del monasterio de la Santa Transfiguración (Monte Tabor) en el norte de California, que pertenece a la Iglesia greco-católica ucraniana. En 1988 se le concedió el título honorífico de Archimandrita, que en las Iglesias Orientales denota el padre espiritual de uno o más monasterios.
   
Luykx escribió estas memorias y ensayos analíticos entre 1995 y 1997. El 11 de Abril de 2004, domingo de Pascua, murió en el monasterio premonstratense de Postel (Bélgica).
   
Citas clave:
  • «La abadía de Maria Laach… fue el centro indiscutible del Movimiento Litúrgico y un foco de renovación espiritual para toda Europa Occidental. Un domingo cualquiera, ochenta autobuses repletos de buscadores espirituales visitaban Maria Laach, magnífica tanto por su entorno como por su culto. La liturgia se celebraba allí con una belleza inimaginable: impecable pero a la vez profundamente reverente, en medio de un amor fraternal digno y sincero. ¡Cuántas veces oí decir a los visitantes: “Esto es el paraíso en la tierra; no podría ser más hermoso”!
       
    Sin embargo, años después, un grupo de liturgistas alemanes, en su mayoría sacerdotes seculares, llegó a considerar que la orientación de Maria Laach no era suficientemente pastoral. Liderados por el activista monseñor Johannes Wagner, proclamaron con vehemencia que “la liturgia debe ser dirigida por el sacerdote; por lo tanto, los sacerdotes, no los monjes, deben liderar el movimiento”. Con el apoyo de algunos obispos alemanes, fundaron en la ciudad de Tréveris el Liturgisches Institut (Instituto Litúrgico), principalmente una escuela de enseñanza litúrgica superior, que se convirtió en un centro de actividad más que de oración y contemplación.

    Desde el principio existió una dolorosa rivalidad entre Tréveris y Maria Laach, debido en gran parte al mal carácter del líder del Instituto. Resultó especialmente angustioso que el Instituto hiciera declaraciones públicas contra Maria Laach, el padre Pius Parsch y otros, incluyéndome a mí, pues una hermosa característica de la renovación era la amistad, el apoyo mutuo y el respeto entre sus miembros, que esta envidia ridiculizó o destruyó (Monseñor Wagner se convirtió más tarde en una figura clave del Novus Ordo y fue quizás el modernista más elocuente de la comisión litúrgica tras el Concilio)» (págs. 26-27).
  • «El grave error de nuestros días es un excesivo énfasis en la participación exterior a la exclusión del interior. Este malentendido de la verdadera naturaleza de la “participación activa” ha resultado en la virtual eliminación de una actitud de oración y reverencia dentro del culto católico, en gran detrimento de los fieles» (pág. 35).
  • «El padre Annibale Bugnini, editor de la revista Ephemérides Litúrgicæ y profesor en varios institutos romanos, fue nuestro secretario [de la Comisión Preparatoria para la Liturgia previa al Concilio Vaticano II]. Era un hombre muy capaz y un político hábil, con un carisma especial para unir a las personas y superar las diferencias. Como veremos en las páginas siguientes, ejerció una fuerte (y a menudo problemática) influencia en la evolución litúrgica durante y después del Concilio» (págs. 45–46).
  • «Hubo una perfecta continuidad entre el período preconciliar y el Concilio mismo, pero después del Concilio esta continuidad crucial fue rota por las comisiones postconciliares» (pág. 80).
  • «La tendencia a alejarse de la adhesión a la CSL se extendió hasta la cúpula, llegando al secretario Annibale Bugnini. A lo largo del Movimiento Litúrgico, la Comisión Preparatoria para la Liturgia y el Consilium del Papa Juan XXIII (aquí se refiere a un organismo anterior, de 1962-63), el padre Bugnini había sido fiel a la Tradición y al Magisterio. Pero después del Concilio cambió. Basándome en mi amistad personal con él, creo que este cambio no surgió de una malicia deliberada, sino más bien de debilidad. Me parecía muy influenciable: si alguien lo empujaba en una dirección, iba en esa; si lo empujaban en la otra, iba en la otra.
       
    Pero el padre Bugnini también era político y ambicionaba el poder. Para conseguirlo, debía aparentar éxito, así que se aliaba con los más elocuentes y aparentemente poderosos. Estaba muy influenciado por los modernistas que se apartaron de la fidelidad a la CSL, entre los que destacaba Johannes Wagner, del Instituto de Tréveris en Alemania. Al poco tiempo, Bugnini dejó de invitar a las reuniones a aquellos miembros «reaccionarios» que se atrevían a adherirse al texto de la CSL o a los sólidos principios de la antropología religiosa. Lo sé con certeza, porque el obispo Malula y yo fuimos de los que caímos en desgracia ante él.
       
    ¿Qué papel desempeñamos el obispo Malula y yo en medio de esta creciente tensión y polarización? Al poco tiempo, el obispo Malula perdió todo deseo de participar en las subcomisiones. El grupo de académicos revolucionarios lo hacía sentir inútil; lo trataban como a un ignorante e incluso lo insultaban. Además, todo el trabajo de las subcomisiones iba en contra de la CSL y era inútil para los países de misión, especialmente los de África. El obispo Malula le hizo saber esto al secretario Bugnini en más de una ocasión. En tales ocasiones, Bugnini respondió al buen obispo con comentarios tan atroces que quedaron grabados para siempre en mi memoria:
    Bugnini: “Si no podéis poneros de acuerdo, cread vuestra propia comisión en África”.
    Malula: “¿De dónde sacará nuestra Iglesia, pobre como un mendigo, los fondos para hacer tal cosa, mientras ustedes aquí se valen del dinero de todo el rico Occidente?”
    Bugnini: “N’importe [no importa]. Aquí partimos de la premisa de que el hombre occidental moderno es el hombre por excelencia, el modelo de toda verdadera humanidad, para todos los países y culturas, y para todas las generaciones venideras.”
       
    Esa fue la gota que colmó el vaso. Furioso por semejante insulto arrogante y absurdo, el obispo Malula juró no volver jamás. Me autorizó a sustituirlo y me dio las instrucciones pertinentes. Supongo que el padre Bugnini y su gente se alegraron de librarse de un “enemigo”, según la nueva política de exclusión de los fieles a la Iglesia de San Luis.
       
    Volveremos más adelante a la reveladora respuesta del padre Bugnini al obispo Malula, pues quedó claro que su opinión sobre la supremacía y el valor normativo del hombre occidental moderno formaba parte de su agenda y, por consiguiente, de la agenda de las subcomisiones del Consílium que él supervisaba.
       
    Llegados a este punto, cabe plantearse la pregunta obvia y seria: ¿de dónde obtiene un hombre [el padre Bugnini], o un grupo, el derecho a imponer su forma de rezar o celebrar a toda la Iglesia occidental? Esta pregunta atañe a la dudosa validez, o al menos a la licitud, de gran parte del trabajo de las subcomisiones del Consílium, pues a menudo actuaron en contra de la CSL, la única norma autorizada dada por el Concilio» (págs 86–87).
  • «El Novus Ordo no es fiel a la Constitución sobre la Sagrada Liturgia (CSL), pero va sustancialmente más allá de los parámetros que CSL estableció para la reforma del rito de la Misa» (pág. 98).
  • «Una de las preguntas que el Papa Pablo VI hizo a estos protestantes [invitados como consultores al Consilium] fue si el rito de la Misa previsto, el Novus Ordo, acercaría o no a la Iglesia Católica a sus hermanos protestantes. Se afirma que el “sí” unánime de los protestantes inclinó la balanza hacia su introducción final. Personalmente, pregunté al Padre Louis Bouyer, cercano a Pablo VI, qué influyó en la decisión del Papa de elegir el Novus Ordo. Me dijo, en esencia, que los disidentes de las subcomisiones le habían instruido y convencido de que la Iglesia, y los protestantes, deseaban esta Misa. Así pues, el Papa dijo, en esencia: “Si es así, cedo”. El Novus Ordo, en efecto era ciertamente favorable a los esfuerzos ecuménicos con los protestantes, pero dañó gravemente esos esfuerzos con las Iglesias Orientales, contrariamente a la intención del Concilio» (pág. 99).
  • «Para muchos, la lengua vernácula fue la gran “salvadora” que eclipsó y justificó todos los demás cambios; sin embargo, lamentablemente, se convirtió en una especie de narcótico que los eximió del pensamiento crítico» (pág. 100).
  • «Tras el Concilio Vaticano II, la apisonadora del horizontalismo centrado en el hombre (en oposición al verticalismo centrado en Dios) ha aplastado todas las formas litúrgicas, pero su principal víctima es el Novus Ordo. Sus creadores cometieron un grave error al impulsar un “retorno a la sencillez” hasta el punto de empobrecer el ritual y destruir el sentido de celebración y misterio. En el pensamiento y la práctica occidentales modernos, la dimensión horizontal de la celebración parece excluir la dimensión vertical de la reverencia. Sin embargo, la verdadera liturgia y la verdadera celebración son precisamente la reconciliación de ambas: la participación activa de los fieles que comparten su ascenso a Dios y la integración del descenso de Dios a los hombres en la fe.

    El elemento de la verdadera celebración se ha perdido esencialmente en el Novus Ordo. La principal razón de esta separación del alma de la Misa, centrada en lo literario (y locuaz), es lo que Norbert Höslinger acertadamente denominó “el hombre poniéndose a sí mismo como motor principal en lugar de Dios”. El principal perjudicado en este proceso es el misterio, que debería ser, por el contrario, el objeto y contenido principal de la celebración. Nuestra actitud primordial ante el misterio debe ser la reverencia y el asombro, su entorno apropiado. Cuando estos faltan, la celebración, o lo que queda de ella, se precipita hacia su propia destrucción.

    Solo en un ambiente reverente y con tiempo suficiente, el fiel puede penetrar gradualmente en el significado oculto del misterio, mediante la aceptación religiosa y no solo la comprensión intelectual. Ignorando por completo este hecho, los autores del Novus Ordo, que no tenían ningún interés en la antropología religiosa, despojaron a la nueva Misa, en la medida de lo posible, de todo patrón antropológico propio del verdadero ritual. Aparentemente, consideraban los rituales actividades gratuitas e inútiles por carecer de utilidad y productividad» (pág. 104).
  • «Otro grave error de las subcomisiones del Consílium fue su enfoque histórico limitado y sesgado. ¡Debo ser muy valiente para atreverme a discrepar con sus prestigiosos historiadores y sus invenciones en los documentos posconciliares! Sin embargo, estoy capacitado para opinar sobre algunos de estos temas, pues me especialicé en ellos y dediqué mi vida al estudio de las fuentes litúrgicas originales, bajo la tutela de grandes eruditos, en los centros académicos europeos más distinguidos…

    Sin embargo, las subcomisiones, al privilegiar a testigos primitivos como Justino e Hipólito, pasaron por alto un hecho fundamental. Estos autores de los siglos II y III describen un rito muy esquemático y rudimentario, celebrado para un pequeño grupo de personas en un espacio reducido (principalmente las catacumbas), durante o bajo la amenaza de persecución. Estas circunstancias redujeron drásticamente el elemento celebratorio de la liturgia, es decir, a un marco austero; ejemplos de ello son la descripción esquemática de la Eucaristía por Justino y la Anáfora de Hipólito [atribución aún sostenida en la década de 1990, cuando Luykx escribió el libro, N. del T.] (el segundo canon de la liturgia romana actual). Ninguno de estos textos estaba pensado para una celebración completa, ni resulta adecuado para tal celebración en nuestros días. Sin embargo, los expertos litúrgicos tomaron estos textos abreviados como modelo para el nuevo rito de la Misa romana.

    Un error aún más grave es el siguiente: al limitarse a este rudimentario modelo inicial, las subcomisiones excluyeron la consideración de todo el desarrollo y crecimiento posterior de este núcleo primitivo, desde las catacumbas hasta su estilo monumental, adecuado para las basílicas. Descartaron especialmente la madurez carolingia posterior: una liturgia plena y madura. Sin embargo, fue esta liturgia madura —y no el primitivo modelo romano de la Iglesia primitiva— la que constituyó la base de la liturgia romana hasta Trento y más allá» (pág. 106).
  • «El altar orientado hacia el pueblo, sin embargo, es quizás el defecto más grave y la expresión del enfoque incorrecto del verdadero culto tan común en los cambios posteriores al Concilio… Un defecto teológico subyace a este cambio y a toda la nueva liturgia: la idea de que la liturgia es la “obra del pueblo” y, por lo tanto, horizontal (…) el verdadero significado de la palabra griega leitourgía es una “obra para el pueblo” vertical, un significado completamente distinto). En esta concepción, la celebración es una reunión horizontal del pueblo alrededor del altar; por lo tanto, el “contacto visual” entre el sacerdote y los fieles es esencial. La oración a Dios y una actitud de total orientación hacia Él en adoración y alabanza se consideran anticuadas y aburridas. Este debilitamiento o incluso la destrucción de la dimensión vertical se ha convertido quizás en la falsificación básica de la nueva liturgia, así como la destrucción de la verdadera Iglesia. Se podría decir que ahí radica el pecado original de la nueva liturgia y la corrupción de lo que el Concilio había pretendido. El gran liturgista alemán, monseñor Klaus Gamber, ha mostrado claramente lo que he experimentado y escrito aquí: el Novus Ordo es manifiestamente contrario a la intención de la CSL y no habría sido aprobado por los Padres del Concilio. Más bien, se vio obligado a la Iglesia Occidental por orden del Papa Pablo VI, para asegurar la buena voluntad de nuestros hermanos protestantes. Como escribió Gamber: “Mucho más radical que cualquier cambio litúrgico introducido por Lutero… fue la reorganización de nuestra propia liturgia, sobre todo los cambios fundamentales que se hicieron en la liturgia de la Misa. También demostró mucha menos comprensión de los lazos emocionales que los fieles tenían con el rito litúrgico tradicional”» (págs. 111-112).
  • «¿Cuál es la solución a este problema masivo? Sugiero que la pluriformidad, es decir, la coexistencia de diferentes formas de celebración litúrgica mientras se mantiene el núcleo esencial, podría ser una gran ayuda para la Iglesia occidental. […] El Papa Juan Pablo II adoptó de hecho el principio de la pluriformidad cuando restauró la Misa Tridentina en 1988» (pág. 113).
  • «La decisión del Papa no fue una concesión cuestionable a la presión de los tradicionalistas, sino una sabia decisión que se ajusta perfectamente a la tradición litúrgica romana y a las necesidades reales de la Iglesia… El cardenal Ratzinger también ha dado su apoyo, declarando que la antigua Misa es una parte viva y, de hecho, “integral” del culto y la tradición católica, y prediciendo que hará “su propia contribución característica a la renovación litúrgica llamada por el Concilio Vaticano II”» (pág. 115).
  • «La necesidad de reverencia explica el éxito fenomenal de las grabaciones de canto gregoriano, como la de Santo Domingo de Silos en 1991, en la que millones de personas en todo el mundo, especialmente jóvenes, redescubrieron al Dios de la belleza que aún cantaba en sus corazones. El canto gregoriano es la expresión musical de lo ancestral que se eleva hacia lo trascendente…

    El anhelo por la Misa Tridentina y el canto gregoriano demuestra la gran necesidad de buena música para una buena liturgia. Sin embargo, en nuestros días, innumerables celebrantes, directores musicales y comisiones litúrgicas siguen imponiendo música banal y de baja calidad a los fieles domingo tras domingo. La celebración occidental típica ha abandonado tan profundamente la reverencia y la belleza que la mayoría del clero y los laicos ya ni siquiera se dan cuenta de lo que se pierden» (pág. 118).
  • «La destrucción de lo sagrado es el asalto más profundo a la dignidad del hombre en su pensamiento y en su vida… Las consecuencias de este asalto son enormes y penetrantes. Por ejemplo, impone al hombre, que está hecho para el Más Allá, la naturalización de lo sobrenatural y la sobrenaturalización de lo natural, haciendo del hombre de este mundo la norma de todos los valores. Con esto viene el relativismo total de estos valores, que está en la base de nuestra inextricable crisis moderna» (pág. 119).
  • «Cuando la reverencia se ha ido, toda adoración se convierte solo en entretenimiento horizontal, una fiesta social. Aquí también los pobres, los pequeños, son las víctimas, ya que la obvia realidad de la vida que fluye de Dios en la adoración les es arrebatada por los “expertos” y los disidentes» (pág. 120).
  • «Los disidentes se alinearon con un ataque frontal contra la espiritualidad cristiana, lo que, por supuesto, resultó en la pérdida de la oración y la adoración devocional. Atacaron el espíritu de las Bienaventuranzas y el Magníficat y, de hecho, todos los acontecimientos en los que Dios irrumpe verticalmente en la conducta horizontal y egocéntrica del hombre» (pág. 128).
  • «Erróneos fundamentos teológicos de la nueva liturgia. […] Detrás de estas exageraciones revolucionarias se escondían tres principios típicamente occidentales pero falsos: (1) el concepto (à la Bugnini) de la superioridad y valor normativo del hombre moderno occidental y de su cultura para todas las demás culturas; (2) la ley inevitable y tiránica del cambio constante que algunos teólogos aplicaban a la liturgia, a la enseñanza de la Iglesia, a la exégesis y a la teología; y (3) la primacía de lo horizontal» (pág. 131).
  • «Los disidentes proclamaban que la única certeza que tenemos es “cómo nos sentimos en medio de todos estos cambios”, ya que para ellos los sentimientos humanos son normativos para la verdad y la vida. Su enfoque de la vida y, por ende, inevitablemente, del culto, era totalmente antropocéntrico. Creían que el culto debía captar la atención de la gente mediante el cambio constante y estar moldeado por sus sentimientos. Aquí entra en juego la ley antropológica de Jean Cazeneuve. Esta ley observa correctamente que uno de los requisitos fundamentales para un culto bueno y verdadero es su continuidad inmutable, su familiaridad. Los fieles necesitan saber qué esperar y no deben verse sometidos a sorpresas inesperadas. Si se viola esta ley, el culto se verá perjudicado, al igual que la vida espiritual de los creyentes» (pág. 133).
  • «La ley de Cazeneuve se fundamenta en la ley antropológica más profunda de continuidad y discontinuidad. En todas las culturas, el verdadero culto, como expresión de lo sagrado, reside esencialmente en la discontinuidad con lo profano (es decir, lo secular o no consagrado). Por eso, los fieles sienten profundamente la necesidad de que el sacerdote vista vestiduras litúrgicas y utilice un lenguaje y gestos dignos» (pág. 134).
  • «Lo profano se santifica mediante su sacramentalización: por ejemplo, el pan se convierte en el Cuerpo de Cristo, transformado de lo profano más común en la más elevada Realidad divina. Al otorgar esta dimensión divina a lo profano, el culto es, en sí mismo, creador de belleza. Esto explica por qué la tendencia interna de la nueva liturgia, a pesar de que afirma lo contrario, es en realidad la destrucción de la belleza divina que la Santa Tradición había acumulado en el culto de la Iglesia, y por qué las correcciones cosméticas no pueden resolver el problema de la nueva liturgia. El padre Bugnini y los defensores del cambio creían que el primer y verdadero fundamento del «buen culto» era su dimensión horizontal (es decir, centrada en el hombre), y que su dimensión vertical (centrada en Dios) era secundaria, derivada de la primera… Esta es quizás la causa principal de la demolición de la liturgia romana posconciliar. La primacía de lo horizontal es el principio básico de la agenda de la segunda fase posconciliar. En este principio, la primera dimensión de la liturgia es horizontal, como una acción social del pueblo para crear una participación terrenal entre los participantes. El resultado de la horizontalización del culto es la dimensión casi totalmente socializada y centrada en el hombre de la liturgia que se encuentra ahora en la mayoría de las parroquias. Pero esto destruye el significado más básico de toda adoración. Es una trágica desacralización del culto cristiano, donde el hombre, no Dios, es central, y la liturgia se convierte en un asunto de hogar, un espectáculo civil destinado a hacer que todos se sientan felices, como en algunos grupos protestantes» (pág. 135).
  • «El objetivo principal de la liturgia no es la reunión horizontal de personas, y ciertamente no su encuentro social; para eso existen otras ocasiones. El objetivo de la liturgia es nuestro acercamiento (vertical) a Dios en homenaje y súplica, y el acercamiento (igualmente vertical) de Dios a nosotros en forma de su Palabra y sus Misterios. En otras palabras, el culto es esencialmente nuestro ascenso vertical a Dios y el descenso igualmente vertical de Dios hacia nosotros; ambas acciones se producen en formas sacramentales, es decir, ontológicamente» (págs. 136–137).
  • «¿Por qué es la reacción cristiana, especialmente la de los obispos, tan débil y cobarde frente a esta venta al por mayor de la cultura cristiana? Es porque estamos siendo testigos, sobre todo, de una crisis de la gracia. […] El eje central de nuestra crisis poscristiana reside, pues, en la destrucción de este fundamento litúrgico de la vida humana. He aquí la clave: dado que la liturgia es la primera víctima de la crisis, restaurar el verdadero culto debe ser una de las primeras tareas en cualquier esfuerzo por superarla y recuperar la cultura auténtica; y este trabajo producirá los primeros beneficios. Si se comprende este hecho, se entenderá la importancia del análisis exhaustivo que realizo en este libro sobre la crisis litúrgica posconciliar. 
     
    El sacrificio y la oración —especialmente la contemplación y el misticismo— son elementos olvidados en la “nueva iglesia” y en el nuevo mundo postconciliares… Todo esto requiere una verdadera conversión. La conversión comprende dos movimientos: un alejamiento y un acercamiento. Debemos apartarnos de toda forma de vanidad y egocentrismo que han desnaturalizado la verdadera adoración y la verdadera Santa Tradición, incluyendo la visión de la Iglesia como una institución y la liturgia como su entretenimiento… Debemos priorizar la oración, la santidad y la reverencia en la liturgia, para entrar, en cuerpo y alma, en el misterio vivificante que se celebra.
    “La nueva liturgia amenaza con frustrar el encuentro con Cristo, pues desalienta la reverencia ante el misterio, excluye el asombro y prácticamente extingue el sentido de lo sagrado. Lo que realmente importa, sin duda, no es si los fieles se sienten cómodos en la Misa, sino si se ven atraídos de su vida cotidiana al mundo de Cristo; si su actitud es la respuesta de la máxima reverencia, si se imbuyen de la realidad de Cristo” [citando a Dietrich con Hildebrand en “El viñedo devastado”]» (págs. 144-145).
  • «El horizontalismo egocéntrico ha sido quizás el principio seminal de la crisis postconciliar. Este horizontalismo ha mermado gradualmente la vitalidad del cristianismo, como una trágica venganza por la altiva reprimenda del padre Bugnini al obispo Malula. Una vez arraigado este antropocentrismo, fue fácil excluir a Dios por completo. En este vacío se trasladó el relativismo igualitario del feminismo estridente; luego llegó la inculturación pagana que adaptó todo a la medida del hombre, no de Dios. Finalmente, irrumpió la Nueva Era, como la nueva religión en la que el hombre se convierte en su propio dios» (págs. 148-149).
  • «Esta imagen horizontal del hombre abraza la actitud de que el modelo para el hombre es el hombre científico que el padre Bugnini tenía en mente: el ser humano que se mantiene totalmente libre de toda dimensión de profundidad, de toda religión, historia y tradición, y que está más bien orientado totalmente hacia la realidad presente» (pág. 150).
  • «El culto es el vehículo objetivo y la expresión de los Misterios de la revelación y la salvación. Si el culto se despoja de su simbolismo y belleza, y especialmente de su continuidad con la Sagrada Tradición, los canales de la revelación y la salvación se bloquean. Esto ha ocurrido con frecuencia en la nueva liturgia, donde el elemento de fe se debilita o se destruye por el secularismo. La nueva liturgia a menudo se reduce a un esqueleto que pierde no solo su alimento ritual, sino también su atractivo para la fe tanto del ministro como de los fieles. Una liturgia tan empobrecida encaja perfectamente en un contexto secular, pero no en la continuidad de la Tradición cristiana» (págs. 152–153).
  • «Desde la primera publicación de las Anáforas alternativas (Plegarias Eucarísticas) tras el Concilio, he defendido la tesis, aparentemente lefebvrista, de que nadie tiene derecho a “componer” nuevas Anáforas. Estas oraciones pertenecen a los documentos patrísticos más importantes de la Iglesia primitiva como testes Traditiónis (testigos de la Tradición), una cualidad que ningún autor posterior puede apropiarse. Adaptar los cánones existentes puede ser permisible, pero componer otros nuevos no lo es» (pág. 161).
  • «Si, en cierto momento, especialmente bajo la presión de un “cambio de paradigma”, la alienación irrumpe en el culto y, en particular, en su lenguaje sagrado, no solo se ven gravemente comprometidos el culto y las Sagradas Escrituras, sino que también se rompe irreparablemente la continuidad creativa de una cultura que emana de sus misteriosas fuentes antropológicas… Los disidentes afirman que el hombre moderno necesita un cambio —un cambio constante y absoluto— y que debemos destruir todo lo que representa el retorno, la conservación y el mantenimiento de la tradición. Consideran que los Padres de la Iglesia representan lo opuesto a las necesidades del hombre moderno y de la Iglesia; por lo tanto, rechazan a los Padres y a la Sagrada Tradición como núcleo de toda cultura y, por ende, de toda inculturación» (págs. 162-163).
  • «El gran mensaje de nuestro tiempo es que Cristo es la única solución, y por lo tanto el cristianismo es la única valiosa contracultura. La adoración es el elemento más activo de la contracultura, como el principal portador, expresión y garantía del evangelio y la Santa Tradición. Por consiguiente, el culto de la Iglesia no puede ser el jardín experimental de teólogos, liturgistas y clérigos desorientados. Este es, por supuesto, precisamente el mensaje de todo este libro y, me atrevo a afirmar, la enseñanza misma de la Iglesia y de la Santa Tradición… La verdadera inculturación presupone la presencia de una cultura valiosa ya establecida, una cultura en viva continuidad con el mensaje que el cristianismo quiere transmitir. En el Occidente moderno, tal cultura ya no existe: tenemos una cultura de la muerte en lugar de una cultura de la vida, un horizontalismo centrado en el hombre en lugar de la verticalidad centrada en Dios de la oración y el evangelio, y el “tener” en lugar del “ser”» (pág. 168).
  • «La renovación litúrgica después del Vaticano II se ha vuelto como un aborto espontáneo o un bebé nacido muerto [El oratoriano francés Louis Bouyer se refirió en sus Memorias a la reforma litúrgica como l’avorton que nous produisîmes, “el aborto que trajimos”], a causa de la impaciencia antropocéntrica de los encargados de llevarla a su justa madurez. Creen únicamente en el “aquí y ahora” porque creen únicamente en sí mismos. Han rechazado las normas objetivas de la Sagrada Tradición y el poder creador del Espíritu Santo que en ella une el pasado con el presente, crea el futuro y, por lo tanto, es el alma de la verdadera cultura. La única creatividad de esta rebelión consiste en arrastrar lo sagrado (y con él, la verdadera cultura) al nivel de la calle» (pág. 169).
  • «La liturgia se ha convertido en un juguete en manos de estos movimientos destructivos, y los pobres y humildes se han convertido en víctimas de su juego pernicioso. Como ya mencioné, los disidentes reconocen la primacía y la necesidad supremas de la liturgia; por eso la utilizan como campo de batalla… Por lo tanto, imponer a nuestros pobres una liturgia totalmente horizontal (en un espacio profano, con música de mal gusto y lenguaje no teológico) es obligarlos a vivir en un mundo estéril de mentiras donde la Santa Tradición y el Espíritu de Dios se ahogan y la verdadera vida espiritual no puede florecer. No estoy diciendo que la reforma litúrgica abortada sea parte de este mundo de mentiras, sino que es más bien su víctima» (pág. 173).
  • «Las novedades modernas ocultan el misterio por su antropocentrismo, impidiendo así que este dé a luz su realidad mística en los participantes. La falsa libertad actual de improvisar la celebración es precisamente lo opuesto al espíritu litúrgico oriental… Un sacerdote oriental que celebra la liturgia… parece totalmente libre en su celebración, pero se guía por un sinfín de normas libremente aceptadas. Por lo tanto, la liturgia no es improvisada por él (aunque se entregue por completo a ella), sino que la recibe de la Sagrada Tradición, su amorosa maestra que lo hace verdaderamente libre ante Dios, los ángeles y la comunidad litúrgica» (págs. 181, 183).
  • «Ningún jerarca, desde un simple obispo hasta el Papa, puede inventar nada. Cada jerarca es un sucesor de los apóstoles, lo que significa que es ante todo un guardián y servidor de la Santa Tradición, un garante de la continuidad en la enseñanza, el culto, los sacramentos y la oración» (pág. 188).

COMENTARIO: Dejando de lado su optimismo por el motu “Ecclésia Dei”, su postura de “réspice Byzántium”, sus ataques por igual a la Nueva liturgia y a la antigua, y su propuesta de una Liturgia antigua en lengua vernácula, los comentarios de Luykx son de especial importancia como quiera que él fue no solo contemporáneo del Vaticano II, sino también parte del mismo (Luykx fue perito del arzobispo Malula en el Concilio, y lo ayudó a crear el “Rito zaireño”), por lo que su crítica es de peso en la cuestión y aporta más luces al estudio de la demolición litúrgica en y posterior al Concilio Ladrón.

miércoles, 6 de mayo de 2026

PRÉVOST, COMO BERGOGLIO, RESPALDA LA PERSECUCIÓN POR EL PARTIDO COMUNISTA CHINO

Traducción del Comentario de los Padres de TRADITIO.
  
Una de las cientos de iglesias demolidas por el gobierno comunista chino con la ayuda y/o la complicidad de los pseudopapas Francisco Bergoglio y León XIV Riggitano-Prévost, conocidos públicamente por sus simpatías y vínculos con el marxismo.
El concordato de 2018 de la iglesia vaticana con el Partido Comunista Chino fue el golpe de gracia para la Iglesia Conciliar en la China comunista.
   
En estos tiempos, cabe preguntarse a quién es leal el pseudopapa León XIV Riggitano-Prévost. Ciertamente no es al Occidente cristiano, sino, al igual que su predecesor marxista, el pseudopapa Francisco Bergoglio, a la China comunista atea del Este, que ha intensificado la represión contra los neoiglesianos y los cristianos en general mediante un programa llamado “sinización” (derivado de Sina, la palabra latina para China).

Desde que Bergoglio y ahora Riggitano-Prévost se vendieron a los comunistas ateos en el Acuerdo Secreto provisional de 2018, con renovaciones bienales posteriores, el gobierno chino ha impuesto contra las comunidades religiosas control ideológico, vigilancia estricta y restricciones de viaje. El gobierno ha destruido miles de iglesias cristianas, ha allanado hogares para destruir crucifijos y ha arrestado, torturado y encarcelado a cristianos que se resisten.

En estas acciones tiránicas, la China comunista no ha tenido un aliado más firme que el Vaticano, y en particular los dos últimos papas marxistas. Bergoglio admitió abiertamente sus simpatías marxistas, y Riggitano-Prévost trabajó desde 1985 en Perú, país de tendencia comunista, del que obtuvo la ciudadanía en 2015.

Además, el Acuerdo Secreto transfirió prácticamente el nombramiento de los obispones al gobierno comunista ateo. Estos obispones desempeñan ahora un papel fundamental al obligar a los 12 millones de neoiglesianos en la China comunista a convertirse a la Asociación Patriótica Católica China, controlada por el Estado, y a jurar lealtad al Partido Comunista Chino. Cuando Bergoglio fue duramente cuestionado por su complicidad con el comunismo, simplemente desestimó las críticas [Human Rights Watch aportó información para este Comentario].

Católicos tradicionales, la situación se ha vuelto tan grave que los valientes, aunque equivocados, neoiglesianos han declarado que la propia Antiiglesia se ha vuelto tan perversa como los comunistas en su persecución. En lugar de enfrentarse al comunismo ateo, como hizo el Papa Pío XII en su Decreto contra el Comunismo de 1949, que excomulgó a los católicos que profesaban o apoyaban activamente la doctrina comunista, considerándolos apóstatas de la fe cristiana, los Pseudopapas presumiblemente caen bajo esa condena y permanecen excomulgados de la Iglesia Católica.

ISLAMISTAS DESTRUYEN IGLESIA EN MOZAMBIQUE

Noticia tomada de GLORIA NEWS.


Islamistas wahabíes atacaron la parroquia de San Luis de Montfort en el municipio de Meza (Cabo Delgado, Mozambique) el 30 de abril.
  
Según Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), los militantes de al-Shabáa (no relacionado con el grupo somalí del mismo nombre) entraron en la parroquia por la tarde y destruyeron la iglesia, las oficinas parroquiales, la residencia de los misioneros y el jardín de infancia. Los edificios fueron incendiados y la iglesia histórica fue reducida a escombros.
   
La parroquia fue fundada en 1946 y fue uno de los principales hitos católicos de la región.
   
António Juliasse Ferreira Sandramo, ordinario de la diócesis de Pemba, dijo que los civiles fueron capturados y obligados a escuchar discursos durante el ataque.
   
Los misioneros escolapios cameruneses que sirven en la parroquia no estaban presentes cuando llegaron los atacantes y salieron ilesos.
   
No hubo muertes confirmadas durante el ataque del 30 de Abril.
   
La insurgencia wahabí en Cabo Delgado ha continuado desde 2017 y ha causado miles de muertes y desplazado a más de un millón de personas. Funcionarios de la diócesis dicen que al menos 118 iglesias y capillas han sido destruidas durante el conflicto, incluyendo los 23 ataques acontecidos el año anterior.

NOVENA EN HONOR A SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE

Novena tomada del Eucologio Romano: Devocionario litúrgico para uso de las escuelas, colegios y parroquias, 5.ª edición impresa en Medellín (Colombia) por la Editora Bedout en 1956. Nihil obstat por Fray Regino de la Merced Maculet Dombrasas OAR, censor eclesiástico; e Imprimátur por Mons. Pedro Ismael Perdomo Borrero, Arzobispo de Santa Fe de Bogotá, dado el 8 de Agosto de 1930.
   
NOVENA A SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE
   

Por la señal ✠ de la Santa Cruz; de nuestros ✠ enemigos líbranos, Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Criador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa en el alma de haberos ofendido, y propongo firmemente de nunca más pecar, ayudado de vuestra divina gracia y de los méritos de vuestra santísima Pasión y Muerte, que sea bendita y alabada por todos los siglos de los siglos. Amén.
   
DÍA PRIMERO – 6 DE MAYO
FE DE SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE
«Hay que creer de corazón para ser justificado y confesar de boca para obtener la salvación» (Romanos X, 10).
   
La Iglesia Católica ha sido establecida por su divino Fundador como el órgano y la depositaria de la verdad. Por la Iglesia nos habla Cristo; por ella no señala el camino de la salvación. Un cristiano debe escuchar, honrar, amar a la Iglesia, someterse a su autoridad, a sus mandatos y a sus prácticas. Fuera de esta vía no hay sino incertidumbre, inconstancia y error, y posiblemente condenación.
   
Tales eran los sentimientos que animaban a San Juan Bautista de la Salle para con la Iglesia de Jesucristo. Hay ocasiones en las cuales no le es lícito al cristiano callar su fe y en que la conciencia obliga a volver con santa libertad por los derechos de la verdad ultrajada. En semejantes casos, a imitación de San Juan Bautista de la Salle, no titubeemos ni un instante en hacer pública profesión de fe por nuestras palabras, escritos y obras.
   
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh glorioso Juan Bautista de la Salle! Vos a quien la divina Providencia, en el momento mismo en que se propagaban los más pérfidos errores, quiso suscitar en su Iglesia a fin de mantener la integridad de la fe y la herencia de la sabiduría cristiana en el corazón de la juventud; pedid a Dios que permaneciendo unidos en la tierra en un amor filial y una obediencia perfecta al Vicario de Jesucristo, merezcamos ser unidos con el mismo divino Caudillo de la Santa Iglesia, durante los siglos de los siglos. Así sea.
   
HIMNO
   
Al apóstol de la Escuela
Ángel fiel de la niñez,
Nuestra voz ferviente anhela
Bendecir con sencillez;
Pues de América el infante
Con el franco y español,
Le proclaman padre amante
Y doquier alumbra el sol.
   
Padre tierno de la infancia,
Te pedimos con fervor,
Nos des valor y constancia
Para gloria del Señor.
   
De María bajo el manto
La pureza resguardó;
De Jesús el dulce encanto
Su niñez embelesó,
La celeste voz oyendo
Que lo llama hacia el altar.
Ministerio tan tremendo
Abrazó sin vacilar.
   
Padre tierno de la infancia,
Te pedimos con fervor,
Nos des valor y constancia
Para gloria del Señor.
   
En abismos de ignorancia
Tenebrosos mil y mil
Condenada ve a la infancia
Y del vicio al yugo vil.
Conmovido Juan Bautista
E inflamado en santo ardor,
De esas almas la conquista
Emprendió para el Señor.
   
Padre tierno de la infancia,
Te pedimos con fervor,
Nos des valor y constancia
Para gloria del Señor.
   
Y a los pies hollando el oro
Y la pompa mundanal,
Solo Dios es su tesoro,
La pobreza su caudal.
Su descanso es la vigilia,
Sus delicias padecer;
Son los pobres su familia,
La Cruz sola su placer.
   
Padre tierno de la infancia,
Te pedimos con fervor,
Nos des valor y constancia
Para gloria del Señor.
   
El candor del albo lirio
En los niños conservar
Fue su pasión, fue el delirio
De su férvido anhelar,
Y la gloria de Dios solo,
De su vida al clarecer,
Fue su luz, su norte y polo
Hasta su hálito postrer.
   
Padre tierno de la infancia,
Te pedimos con fervor,
Nos des valor y constancia
Para gloria del Señor.
   
Padre al huérfano y hermano
Cariñoso aquí le da,
Que cual Ángel por la mano
Hacia el bien les guiará.
Luz da al ciego, esplendorosa,
En la antorcha de la fe;
De los niños el alma endiosa
Porque a Dios en ellos ve.
   
Padre tierno de la infancia,
Te pedimos con fervor,
Nos des valor y constancia
Para gloria del Señor.
   
Ocho lustros así pasa
Sin que extinga ya jamás
Esa llama que le abrasa
Cada día más y más.
Y anhelando de continuo
Por el solo y sumo Bien,
En suave éxtasis divino
Remontóse hasta el Edén.
   
Padre tierno de la infancia,
Te pedimos con fervor,
Nos des valor y constancia
Para gloria del Señor.
    
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
℣. Rogad por nosotros, San Juan Bautista.
℟. Para que seamos dignos de las promesas de Jesucristo.
 
ORACIÓN
Oh Dios, que para dar cristiana educación a los pobres, y afianzar a la juventud en el camino de la verdad, suscitasteis a San Juan Bautista de la Salle, vuestro confesor, y por él enriquecisteis con una nueva familia religiosa a vuestra Iglesia; dignaos concedernos por la eficacia de su intercesión y de sus ejemplos que, ardiendo en celo de vuestra gloria y de la salvación de las almas, lleguemos a ser partícipes de su corona en el Cielo.  Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
    
DÍA SEGUNDO – 7 DE MAYO
Por la señal…
Acto de contrición.
  
AMOR A DIOS DE SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE
«Amarás al Señor Dios tuyo de todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente» (San Lucas X, 27).
   
Pensar en Dios, obrar por Dios, sufrir por Dios, morir por Dios, tales son las señales del amor divino.
   
Los santos gustan mucho de pensar en Dios, entretenerse con Él y ocuparse de cuanto a Él se refiere. Así cumplen el precepto del apóstol del Amor: «Hijitos míos, no amemos solamente de palabra y con la lengua, sino con obras y de veras» (1.ª Joann., III, 18).
   
El más pobre, humillado, mortificado, es el que más se asemeja a Jesucristo y el que da a Dios testimonio de amor más heroico: la realización de ideal tan encumbrado fue la meta constante de San Juan Bautista de la Salle. Obligóse con los discípulos a procurar por todos los medios posibles la gloria de la divina Majestad.
   
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh gran santo de la Salle! Héroe de virtud cuyo corazón fue receptáculo del más puro amor divino; ¡con cuánta confianza os arrojabais en brazos de la Providencia en medio de las amarguras sin cuento que probaron vuestra virtud! ¡Cuántos ejemplos admirables de conformidad con el beneplácito divino disteis en todo el curso de vuestra vida! Obtenednos, Santo augusto, el acrecentamiento del amor divino, para que aborrezcamos hasta la sombra del pecado; y a fin de que nuestro principal estudio sea ejecutar en todo y cumplidamente la santísima voluntad de Dios, alcanzadnos una perfecta resignación al querer divino en las penas y sinsabores de la vida, y haced que después de haber amado a Cristo aquí abajo con todo nuestro corazón, merezcamos en compañía vuestra, gozar de Él por toda la eternidad. Así sea.
   
El Himno, el Padre nuestro, Ave María y Gloria, y la oración se dirán todos los días.
      
DÍA TERCERO – 8 DE MAYO
Por la señal…
Acto de contrición.
  
ESPÍRITU DE ORACIÓN DEL SANTO
«Hay que orar con perseverancia y sin desfallecer» (San Lucas XIII, 1).
   
San Juan Bautista de la Salle oraba de boca y con el corazón, en todo tiempo y en todas las circunstancias. En el reposo o en el trabajo, su espíritu se elevaba sin cesar hasta Dios, y mantenía con Él una conversación continua por el uso incesante de las jaculatorias. En la oración encontraba la grandeza de alma necesaria para llevar a cabo sus empresas de celo y hacer frente a los múltiples obstáculos que surgían a su paso. En los peligros, en las penas y persecuciones, Dios era su único refugio, de Él solo esperaba socorro contra sus enemigos.
   
Al comenzar su obra, parece haber sido intento de San Juan Bautista de la Salle regarla con la sangre de sus múltiples maceraciones y atraerle colmadas bendiciones de Dios por sus fervientes y prolongadas oraciones.
    
Diariamente iba a ofrecer sus plegarias ante el sepulcro de San Remigio y, no contento con pasar parte de sus días a los pies del ilustre apóstol de los Francos, había logrado del sacristán le encerrase de noche en la iglesia. Mientras permaneció en Reims, el santo Institutor consagró así las noches del viernes y sábado de cada semana a la oración y a la penitencia.
   
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh San Juan Bautista de la Salle! Vos que pasabais los días y las noches en inefable coloquio con vuestro amabilísimo Redentor y hallabais en la plegaria continua las preciosas ilustraciones que os guiaron en vuestra santa empresa y el heroico valor que os hizo llevar a cabo los más cruentos sacrificios, alcanzadnos con vuestra poderosa intercesión que acudamos presurosos a Dios en busca de auxilio en todas nuestras necesidades, que perseveremos valerosamente en la oración, a fin de que, a imitación vuestra, merezcamos contemplar en la gloria al que nuestra alma habrá buscado de continuo en la tierra con una plegaria confiada y fervorosa. Así sea.
   
El Himno, el Padre nuestro, Ave María y Gloria, y la oración se dirán todos los días.
       
DÍA CUARTO – 9 DE MAYO
Por la señal…
Acto de contrición.
  
CELO DEL SANTO POR LA SALVACIÓN DE LAS ALMAS
«Yo por mí gustosísimo expenderé cuanto tengo, y aun me entregaré a mí mismo por la salud de vuestras almas» (2.ª Cor., XII, 15).
   
A imitación de San Gregorio, estimaba Juan Bautista de la Salle que ante Dios ninguna obra buena puede compararse con la salvación de las almas. La sangre de un Dios derramada por el rescate del hombre prevaricador, es de un precio infinito. Por esto, quien ama a Jesucristo arde en deseos de cooperar a la obra de la Redención.
   
San Juan Bautista de la Salle dedicó toda su vida a procurar el bien de los pobres, de los niños, de los más necesitados, porque la luz divina le había dado a entender que la falta de educación cristiana, principalmente entre la gente del pueblo, es causa principalísima de vida desordenada y de condenación eterna.
   
La vida toda de San Juan Bautista de la Salle no fue sino el ejercicio de un celo cada vez más ardiente y más universal. Consagró sus energías todas a la fundación de su Instituto, obra predilecta que le costó cuarenta años de oraciones, de sufrimientos y de incesantes desvelos.
   
No contento con desvelarse por esa su obra principal, se prodigaba en favor de aquellas pobres almas encenegadas en el fango del pecado; varios hechos de su vida muestran cuán grande era su influencia sobre los más empedernidos pecadores.
   
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh San Juan Bautista de la Salle, modelo cumplido de todas las virtudes apostólicas! Obtened para los que imploramos vuestra intercesión que nos hagamos útiles al prójimo por la oración, el ejemplo y el sacrificio, que sirvamos a la Santa Iglesia tanto cuanto nos sea posible, con nuestras palabras y obras, y así podamos presentarnos ricos de méritos al Soberano Juez, para recibir de Él la eterna recompensa. Así sea.
   
El Himno, el Padre nuestro, Ave María y Gloria, y la oración se dirán todos los días.
    
DÍA QUINTO – 10 DE MAYO
Por la señal…
Acto de contrición.
  
HUMILDAD DE SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE
«Donde hay humildad, habrá sabiduría» (Proverbios XI, 2).
   
Es tan extraordinaria la humildad de los santos, que viene a ser un misterio para muchos. ¿De dónde viene que hombres tan favorecidos de Dios y tan elevados en el orden de la gracia sienten de sí mismos y buscan siempre el último lugar? La razón es que, tomando a Dios por término de comparación, se ven tan pequeños, tan imperfectos y tan ruines, que al fin quedan convencidos de la verdad que expresó el real profeta cuando dijo: «Toda mi subsistencia es como nada ante tus ojos» (Salmo XXXVIII, 5).
   
San Juan Bautista de la Salle, no contento con haberse colocado en las últimas filas del clero al renunciar a toda dignidad eclesiástica, quiso dar a sus discípulos un nuevo ejemplo de humildad ejerciendo él, miembro en otro tiempo uno de los más ilustres Cabildos de Francia y doctor en Teología, el oficio, despreciado entonces, de maestro de escuela. Cambió su sotana por el humilde vestido de los Hermanos; con ese traje quiso experimentar cuatro veces al día, durante varios meses, la sujeción de su nuevo oficio. Atravesaba las calles bajo las miradas de sus parientes y de sus antiguos amigos, acompañado por las risas y los sarcasmos de quienes hubieran debido admirarlo, seguido por todo un populacho malévolo que se complacía en denostarle. Fiel en cumplir hasta las menores obligaciones de los maestros, él mismo llevaba sus alumnos en formación a la parroquia, y se mantenía ante ellos durante los oficios divinos con un exterior tan humilde, que no podía menos de arrebatar las alabanzas de la gente sensata y piadosa.
   
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh glorioso Juan Bautista de la Salle!, que por seguir más de cerca a Jesús, anonadado y ultrajado por amor nuestro, renunciasteis tan generosamente a todas las honras y dignidades de este mundo; vos que buscasteis siempre con ansia el último puesto entre los vuestros; vos que, acusado y condenado injustamente, sufristeis las injurias y las calumnias con admirable serenidad; vos, en fin, que en todo el curso de vuestra existencia os mostrasteis siempre santamente ávido de oprobios y humillaciones, obtenednos de la divina Providencia la gracia de que, despreciándonos a nosotros mismos, suframos gustosos en unión con Jesús coronado de espinas y hecho Rey de burlas, cuantas afrentas y baldones nos ocurran en el camino de la vida. Así sea.
   
El Himno, el Padre nuestro, Ave María y Gloria, y la oración se dirán todos los días.
    
DÍA SEXTO – 11 DE MAYO
Por la señal…
Acto de contrición.
  
ESPÍRITU DE PENITENCIA DEL SANTO
«Yo castigo mi cuerpo y lo esclavizo» (1.ª Cor. IX, 27).
   
El afán con que San Juan Bautista de la Salle procuró grabar en su carne las sangrientas señales del Salvador, hizo de él un héroe de la penitencia cristiana. No se contentó con mirar de lejos el Calvario, sino que a ejemplo de la Santísima Virgen, subió la áspera pendiente del monte de la crucifixión. No se limitó a refrenar los sentidos y la carne, sino que hizo extensiva la mortificación a todas las facultades de su alma. Sería preciso referir toda la historia del santo si se quisieran relatar circunstanciadamente sus penitencias y mortificaciones, porque fue un verdadero mártir de la penitencia durante cuarenta años…
   
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh celosísimo Apóstol de la juventud! Generoso mártir de la mortificación, que para haceros más semejante a Jesús crucificado no cesabais de imponeros largas vigilias, ayunos rigurosos y asombrosas penitencias, domando así las inclinaciones de la naturaleza, ascendiendo siempre en las vías de la oración y asegurando a vuestros trabajos maravillosa fecundidad, obtenednos gran generosidad en la práctica de la mortificación, y valor y conformidad en las pruebas y enfermedades. Hacednos comprender la necesidad de la penitencia para expiar nuestros pecados y santificarnos. Obtenednos, ¡oh bienaventurado Padre!, el que después de seguir vuestras huellas en la imitación de Jesucristo cargado con la cruz, con vos también participemos un día de la herencia celestial. Así sea.
   
El Himno, el Padre nuestro, Ave María y Gloria, y la oración se dirán todos los días.  
  
DÍA SÉPTIMO – 12 DE MAYO
Por la señal…
Acto de contrición.
  
PACIENCIA DE SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE
«La paciencia os es necesaria para que, cumpliendo la voluntad de Dios, podáis obtener los bienes que os están prometidos» (Hebreos X, 36).
   
La caridad es paciente, dice el Apóstol, todo lo sufre, todo lo aguanta. La paciencia pone freno a todas las pasiones, impone silencio a las murmuraciones de la razón y rechaza la tristeza que se levanta en el alma en presencia del dolor.
   
Innumerables fueron las persecuciones que tuvo que sufrir el Santo de parte de los maestros seglares en cuyo poder se hallaban las escuelas elementales de entonces. Dichos maestros formaban una corporación que disfrutaba del monopolio de enseñanza y se oponían pertinazmente a cualquier establecimiento nuevo que pudiera competir con ellos. Como las escuelas de los Hermanos, denominadas “de Caridad”, producían el vacío en las de los maestros, estos, viéndose frustrados de sus ganancias, intentaron muchas veces arruinar la obra de San Juan Bautista de la Salle. Quejas ante el Chantre de partís, demandas ante el Parlamento, saqueo de las escuelas, no hubo maña que no emplearan para lograr sus fines.
   
A tantas persecuciones, el Santo opuso tan solo su invencible paciencia.
   
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh Juan Bautista de la Salle! Héroe de virtud en quien se admiraba sobre todo la total entrega en manos de la divina Providencia, y la paz que de ella se desprende; que en todo adorabais la voluntad de Dios para con vos, obtenednos que aún en medio de nuestras penas, practiquemos ese absoluto abandono que nos confirme en la paz de Dios, nos asegure una protección especial de su Providencia y, enriqueciéndonos con gracias y virtudes, nos procure una dicha sin fin en la Patria Celestial. Así sea.
   
El Himno, el Padre nuestro, Ave María y Gloria, y la oración se dirán todos los días.
    
DÍA OCTAVO – 13 DE MAYO
Por la señal…
Acto de contrición.
  
PUREZA DE SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE
«Todo el peso del oro no es nada en comparación de un alma verdaderamente casta» (Eclesiástico XXVI, 20).
   
Así exalta el Espíritu Santo la castidad. Esta virtud es la que requiere más cautela y exige mayores esfuerzos y sacrificios.
   
Jesucristo manifiesta de mil maneras su aprecio especial por la pureza, virtud de las almas nobles, flor del jardín de la Iglesia, joyel hermosísimo de los amigos del Cordero sin mancilla. El Verbo encarnado quiso que sus predilectos fueran puros de cuerpo, de espíritu y de corazón. Por eso, San Juan Bautista de la Salle estimó y amó tanto la angelical virtud de la pureza, y no ahorró medio alguno para perfeccionar su brillo y esplendor.
  
La estima y amor que tenía nuestro santo a la virtud angelical de la pureza eran tales que no podían ser mayores ni más exquisitos los medios que empleaba para aumentar el brillo de tan preciada joya.
   
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Azucena de angelical pureza, que desde vuestros más tiernos años huisteis hasta de la sombra del mal, alejándoos de todo cuanto podía ser un peligro para vuestra virtud, asistidnos eficazmente en nuestras luchas de cada día; pedid para nosotros a María Inmaculada que nos conserve siempre dignos de ella y de su divino Hijo. Inspiradnos una constante energía para rechazar la tentación, huir de toda ocasión peligrosa y practicar la modestia, preservadora de la castidad. Obtenednos por fin que, después de haber luchado victoriosamente por conservar limpia nuestra alma, merezcamos contemplar un día con voz la gloria del Señor, según esta divina promesa: «Bienaventurados los que tienen puro su corazón, porque ellos verán a Dios». Así sea.
   
El Himno, el Padre nuestro, Ave María y Gloria, y la oración se dirán todos los días.
    
DÍA NOVENO – 14 DE MAYO
Por la señal…
Acto de contrición.
  
DEVOCIÓN DE SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE A MARÍA SANTÍSIMA Y A SAN JOSÉ
«Honra a tu madre todos los días de tu vida» (Tobías IV, 3).
   
El amor a Jesús y el amor a María van tan estrechamente unidos, que no se concibe cómo pudiera el corazón separarlos, porque si amamos al Hijo, es natural que amemos también a la Madre. Además, ¿quién, después de Dios, merece ocupar lugar preferente en nuestro corazón, sino la criatura felicísima, la predilecta de la Santísima Trinidad, levantada sobre todas las demás criaturas por su íntima comunicación con las tres Divinas personas, la más llena de gracias, virtudes y méritos? A imitación de todos los verdaderos siervos de Dios, San Juan Bautista de la Salle unió indisolublemente el amor de María con el amor de Jesús. A estos dos amores se juntó en el corazón de San Juan Bautista de la Salle una gran veneración a San José, el digno esposo de la Virgen sin mancha. En el augusto patriarca admiraba nuestro Santo la gran docilidad a las órdenes de la divina Providencia, la castidad angelical y el tierno amor a Jesús y María, virtudes todas que él se propuso imitar y en las que creció maravillosamente por la intercesión del Santo Patriarca de Nazaret.
  
Durante toda su vida, tuvo el Siervo de Dios a mucha honra declararse en todas partes por siervo y devoto de María, y cuidaba de que los demás la honrasen: se empeñaba en que siempre en torno suyo la llamasen «Santísima Virgen», y si en su presencia alguno se descuidaba sobre el particular, le decía con vehemencia: «Decid, pues, Santísima Virgen, que bien lo merece». Estimaba tanto el Santísimo Rosario, que lo rezaba en donde quiera, aun al andar por las calles y en sus viajes.
   
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh glorioso Juan Bautista de la Salle, dechado perfecto de amor filial a la Virgen Santísima! Vos que la hicisteis confidente de todos vuestros designios así como de todas vuestras amarguras, obtenednos, ¡oh santo amado!, la gracia de acudir a María Santísima perpetua y confiadamente, a fin de que logremos aquí abajo una vida exenta de toda culpa grave, que sea prenda para nosotros prenda de salvación eterna.
   
Obtenednos, en fin, del Virginal esposo de María, a quien honrasteis con singular cariño, la gracia de un dichoso tránsito de este mundo a la mansión de la bienaventuranza eterna. Así sea.
   
El Himno, el Padre nuestro, Ave María y Gloria, y la oración se dirán todos los días.

martes, 5 de mayo de 2026

LAS VIRTUDES GUERRERAS DE SAN PÍO V, MODELO DE PAPAS Y OBISPOS

Tomado de RADIO SPADA. Traducción propia.
  
Revelación a San Pío V de la victoria de la Santa Liga en Lepanto (atribuido a Juan de Toledo. Madrid, Museo Naval).
  
Frente a los errores del ecumenismo y la libertad religiosa proclamados por los modernistas que ocupan las jerarquías de la Iglesia, citamos algunos pasajes de la bula “Inter multíplices” publicada por Clemente XI con motivo de la canonización del Papa San Pío V.
  
CLEMENTE OBISPO, SIERVO DE LOS SIERVOS DE DIOS
Para perpetua Memoria.

En medio de las múltiples tribulaciones que nos han sobrevenido en gran manera, el Dios misericordioso, que no retiene su misericordia con ira, ha visitado a su pueblo en paz y, de la abundancia de dones celestiales con que ha enriquecido a sus elegidos, como si de la abundancia de su casa, nos ha llenado de gozo y nos ha confirmado en tan grandes peligros… En verdad el Señor ha derramado sobre nosotros tales riquezas de su amor, cuando nos ha permitido regocijarnos y exultar en las virtudes y méritos de nuestro predecesor, el Romano Pontífice Pío V. A quien dio el sumo sacerdocio para que tuviera alabanza en su nombre, y a quien revistió de virtud desde lo alto para que luchara las batallas del Señor y quebrantara las iniquidades con virtud, habiéndolo hecho columna de hierro y muro de bronce para la casa de Dios. Él mismo, una vez que pasó de esta era e iluminado por maravillosos signos, lo colocó como luz y alegría de su pueblo, para animarlos con su ejemplo y consolarlos con su ayuda […] No creemos que haya sucedido sin un plan especial de la Divina Providencia que precisamente en este tiempo —en el que los enemigos tienden trampas por doquier a la religión ortodoxa; en el que la norma salvífica de los sagrados cánones es tan impúdicamente despreciada; en el que hombres turbulentos, atormentados por un constante ansia de novedad, intentan con sutiles artes restaurar errores largamente condenados; en el que, abundando la iniquidad, la caridad del pueblo cristiano se enfría mucho; en el que los poderes del mundo trabajan cada día para infligir nuevas heridas a la libertad eclesiástica; en el que, finalmente, esta suprema Sede del bienaventurado Pedro es abiertamente golpeada por tantos insultos y ultrajes— justo ahora, dijimos, este Pontífice fue contado entre los Santos y propuesto para Nuestra imitación no menos que la de todos los obispos. En él había, en efecto, un celo perpetuo en la propagación de la religión, una labor incansable en la restauración de la disciplina eclesiástica, una vigilancia asidua en la erradicación de los errores, una beneficencia inagotable en el socorro de los indigentes, una fuerza indomable en la defensa de los derechos de la Sede Apostólica. Pero ahora es oportuno relatar claramente en esta carta Nuestra el relato de sus virtudes y su vida, para que la memoria de tan grandes méritos sea también propagada por el aplauso y el testimonio de Nuestro ministerio apostólico […] Si bien hubo muchos aspectos admirables en esto, lo que siempre brilló de manera particular fue su celo en la preservación de la verdadera religión católica y un odio implacable hacia los fraudes y las trampas de aquellos que intentaban socavarla de cualquier manera. Por esta razón, fue nombrado inquisidor de la fe primero entre el pueblo de Como y luego entre el pueblo de Bérgamo,Declaró la guerra a los que se habían apartado de la Iglesia, tanto para llamar a los extraviados de vuelta al camino de la salvación como para preservar a otros ilesos del contagio del error. Por lo tanto, habiéndosele confiado la tarea de investigarlos públicamente, no consideró necesario huir de las enemistades de los poderosos, ni de los peligros, ni de los riesgos para su vida y su persona, sino que más bien los enfrentó con deseo ; y puesto que fue maravillosamente preservado [por Dios], debe decirse que no era el espíritu para el martirio lo que le faltaba, sino el martirio en su espíritu… Mientras tanto, habiendo fallecido el mencionado predecesor Pío IV, el cardenal Alessandrino, el 7 de enero de 1566, con el supremo y unánime consentimiento de todos los padres, fue proclamado Pontífice Máximo; habiendo tomado el nombre de Pío V, después de haber dirigido fervientes oraciones a Dios, tomó las riendas del gobierno de la Iglesia universal, para alegría del pueblo no menos que sus expectativas … En él ardía el deseo de propagar la religión católica; Demostró un compromiso incansable con la restauración de la disciplina eclesiástica, una labor increíble y una vigilancia casi perpetua para erradicar los errores. Demostró una firmeza inquebrantable al proteger los derechos de la Iglesia; para castigar las costumbres de un siglo corrupto y la libertinaje y la temeridad de los impíos, renovó leyes más severas y promovió una mayor severidad en los juicios,… Finalmente, tal y gran esplendor de virtud resplandeció en él que, iluminados por los rayos de su santidad, tanto un noble inglés como el duque de Holstein, así como varios judíos, se acercaron voluntariamente a la maravillosa luz del Evangelio y la fe ortodoxa. Entre ellos, un tal Elías, jefe de la sinagoga, renombrado por su riqueza y fama, recibió, junto con sus hijos, el beneficio del sagrado bautismo en el templo del Vaticano con un rito solemne, de manos del propio Pontífice Pío V. Mientras la herejía calvinista, llamada herejía hugonote, convulsionaba toda Francia y se habían emitido allí algunos decretos públicos que poco se ajustaban a la religión ortodoxa, Pío V instó al Rey Cristianísimo con tal vehemencia que dichos actos fueron completamente borrados de los registros públicos y abrogados. Entonces, habiendo enviado oportunamente a Francia consejos, dinero, provisiones y soldados bajo el mando del conde Sforza, señor de Santa Fiora, ayudó a las partes de tal manera que, habiendo infligido una notable herida a las tropas [enemigas], restituyó el reino al rey, la religión al reino y el verdadero culto a Dios. No menos disturbios habían sido instigados en Bélgica por los heterodoxos en un intento por debilitar la religión; muchos consejeros de la corte opinaban que el rey de España no debía retrasar de inmediato su avance, sino que debía ocuparse únicamente de los asuntos políticos y posponer los religiosos para otro momento. Pero el papa Pío frustró tales planes perniciosos y, tras proporcionar rápidamente fondos y persuadir a algunos hombres de armas italianos para que fueran a Bélgica a luchar por la fe, fue gracias a él que —bajo la dirección del duque de Alba como comandante supremo de la guerra— se obtuvieron numerosas victorias sobre los herejes, y los restos y estandartes de los enemigos permanecieron colgados en las paredes de la Basílica de Letrán como monumentos al famoso acontecimiento. El emperador [Maximiliano II], forzado por la necesidad, casi permitió que los herejes de la llamada “Confesión de Augsburgo” practicaran libremente su herejía en el archiducado de Austria, de no ser porque el papa Pío, tras enviar al cardenal Commendone a Alemania, eliminó oportunamente los peligros que ya amenazaban la religión ortodoxa. Asimismo, mientras que entre los polacos los antitrinitarios y otros herejes habían sido castigados por edictos públicos, pero a los seguidores de la mencionada Confesión Augustana y de la herejía calvinista se les había permitido residir en el mismo reino, Pío obtuvo del rey que este hiciera una promesa solemne, confirmada por juramento, por la cual prometió piadosamente perseverar en la religión católica hasta la muerte y que jamás permitiría que el dogma de la fe romana y los ritos ancestrales fueran disminuidos o modificados en lo más mínimo, sin importar lo que los herejes intentaran en contra. Además, con una sabia y saludable disposición para la Iglesia, condenó desde su origen, mediante una sanción emitida, muchas proposiciones tomadas de los escritos de Miguel Bayo, de las cuales, como fuente, surgió la plaga jansenista que ha llegado hasta nuestros días; que, aunque repetidamente castigada y proscrita por muchos Romanos Pontífices Nuestros predecesores, e incluso a menudo por Nosotros mismos, no deja de renacer con propagación oculta y de esparcir el veneno del contagio… No dudó en castigar con un horrible anatema a la impía Isabel, esclava de los vicios, como hereje y defensora de herejes; liberó para siempre a los nobles, a los súbditos y al pueblo de dicho reino del juramento de fidelidad y declaró, con autoridad pontificia, que ella estaba privada de todo y cada uno de los supuestos derechos, dominios, dignidades y privilegios sobre el mismo reino [1]. Pero no hay nadie que no sepa qué trabajos soportó, cuántos y qué gastos despilfarró para preservar la República Cristiana y para repeler de los cuellos de los pueblos al enemigo más inmenso y poderoso [los turcos], cuando, habiendo emprendido una batalla naval, obtuvo bajo la guía de Cristo (a quien había ordenado elevar en el estandarte de la trirreme) esa ilustre victoria, la más distinguida y grande en la memoria de los hombres [2]… Finalmente, habiendo completado todos los actos que debían realizarse y observarse según las sanciones canónicas, la antigua costumbre de la Santa Iglesia Romana y las prescripciones de los nuevos decretos, hoy —es decir, en la fiesta de la Santísima Trinidad [22 de mayo de 1712]— habiendo reunido esta mañana en la Santísima Basílica de San Pedro, Príncipe de los Apóstoles, con solemne rito junto con los cardenales, patriarcas, arzobispos, obispos mencionados anteriormente, así como los amados hijos, prelados y funcionarios de la Curia Romana y nuestros parientes, para al clero secular y regular y a una gran multitud de personas… después de haber cantado los himnos sagrados, las letanías y las demás oraciones, y habiendo implorado humildemente la gracia del Espíritu Santo, en honor de la misma santa y una Trinidad, para la exaltación de la fe católica y el aumento de la religión cristiana, con la autoridad de Nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo y la Nuestra, habiendo tenido una madura deliberación y habiendo implorado ayuda divina muchas veces, con el consejo de Nuestros venerables hermanos los cardenales de la Santa Iglesia Romana, de los patriarcas, de los arzobispos y de los obispos presentes en Roma, hemos decretado y definido que el bienaventurado Pío V es un santo, y lo hemos inscrito en el catálogo de los santos, como con el tenor de la presente carta decretamos, definimos e inscribimos de manera similar; estableciendo que su memoria sea celebrada con piadosa devoción por la Iglesia universal cada año, el 5 de mayo, entre los Santos Confesores Pontífices. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.


NOTAS
[1] San Pío V respaldaba a María Estuardo como legítima reina de Inglaterra.
[2] Después de la victoria de Lepanto, San Pío V envió sendas cartas a Persia y a Yemén para que se unieran en alianza contra el Imperio turco.