CRISIS DE CEUTA – MIGRACIÓN, INTELIGENCIA Y LA AMENAZA DE UNA “MARCHA VERDE 2.0”
La crisis migratoria que estalló en la frontera de Ceuta durante la última semana ha dejado tras de sí un reguero de evidencias que apuntan a una operación orquestada por el Estado marroquí, y no a un movimiento espontáneo de migrantes. Se estima que entre 50.000 y 60.000 personas lograron cruzar o intentar cruzar hacia el enclave español, superando con creces la crisis de 2021, que rondó los 8.000 migrantes.
Existen numerosos vídeos verificados por medios como Newtral y geolocalizados en localidades como Ain Mulalzén (provincia de Tetuán) donde se observa a agentes de la Gendarmería Real marroquí abriendo puertas en la valla fronteriza, permaneciendo pasivos mientras camiones descargan a decenas de migrantes y señalándoles la dirección exacta hacia la frontera española. Además, fuentes del Mando General de la Guardia Civil, citadas por El Español, confirman que agentes de inteligencia marroquíes (Dirección general de Estudios y Documentación) se infiltraron entre la masa de migrantes y fueron detectados por las cámaras de vigilancia realizando labores de reconocimiento de las defensas del enclave: evaluando tiempos de respuesta, puntos ciegos de los sensores y vulnerabilidades de la valla.
La crisis actual no es un hecho aislado, sino la segunda fase de una estrategia documentada. En 2021, Marruecos relajó los controles fronterizos después de que España acogiera al líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, para recibir tratamiento médico. En 2026, el detonante ha sido las conversaciones energéticas de España con Argelia y su postura sobre el Sáhara Occidental, contraria a los intereses marroquíes. En ambos casos, se ha documentado la infiltración de agentes de inteligencia, lo que confirma un patrón recurrente.
Uno de los aspectos más reveladores del conflicto es la disparidad de reacciones internacionales ante acciones idénticas. Bielorrusia fue objeto de amplias sanciones de la UE y de un aislamiento diplomático total por supuestamente utilizar la migración como arma contra Polonia y Lituania. Marruecos, sin embargo, no enfrenta tales consecuencias por orquestar una oleada migratoria de mucha mayor escala contra un Estado miembro de la UE. La diferencia radica en su estatus geopolítico: Marruecos es socio estratégico de Estados Unidos (que reconoce su soberanía sobre el Sáhara Occidental) y de Israel (tras los Acuerdos de Abraham), lo que le otorga un margen de impunidad del que Bielorrusia, aislada, carece.
Más allá de la presión inmediata, existen indicios sólidos de que esta crisis forma parte de una estrategia de mayor alcance cuyo objetivo final es reclamar la soberanía de Ceuta y Melilla. El precedente de la Marcha Verde de 1975, que forzó la retirada española del Sáhara Occidental mediante una presión civil masiva, ha sido invocado abiertamente por figuras influyentes como Michael Rubin, exasesor del Pentágono y analista del American Enterprise Institute, quien ha instado a Marruecos a organizar una “Marcha Verde 2.0” y ha pedido a EE.UU. que reconozca ambas ciudades como “territorio marroquí ocupado”. Estas declaraciones han ganado tracción en un contexto de tensiones entre España y la administración estadounidense por la postura crítica de Sánchez con Israel y su negativa a facilitar el uso de bases militares para la guerra contra Irán.
En este escenario, la crisis migratoria y la infiltración de agentes de inteligencia deben leerse como un “ensayo general”. Su misión era cartografiar las defensas de Ceuta: evaluar la capacidad de respuesta de la Guardia Civil, identificar puntos débiles en la valla y los sistemas de vigilancia, medir los tiempos de reacción de los refuerzos y recabar información sobre protocolos de interceptación. No solo sirvió como presión diplomática, sino también como operación de inteligencia táctica para preparar futuras acciones de mayor envergadura.
La reacción de España revela la fragilidad de su posición. La UE ha externalizado el control de sus fronteras a terceros países como Marruecos, pagándoles para que impidan las salidas, lo que crea una dependencia asimétrica: la seguridad de la frontera sur de Europa depende de la voluntad política de un actor externo. Las declaraciones oficiales españolas han evitado cualquier crítica directa a Rabat, optando por agradecer su “colaboración” en la repatriación, una postura criticada internamente como un sometimiento que valida la estrategia de presión marroquí. Si la UE no establece consecuencias claras, se sienta un precedente peligroso para otros actores como Turquía o Libia.
En definitiva, la crisis de Ceuta de 2026 no es un problema migratorio, sino un acto de geopolítica aplicada por parte de Marruecos que opera en tres capas: una presión migratoria visible para forzar a España a renegociar su postura sobre el Sáhara Occidental y su alianza con Argelia; una capa intermedia de pasividad de la Gendarmería que humilla a España al demostrar que Marruecos controla quién entra y quién no; y una capa oculta de infiltración de inteligencia para preparar futuras acciones de presión, incluida la eventualidad de una “Marcha Verde 2.0”. Marruecos, respaldado por EE.UU. e Israel, ha demostrado que puede utilizar la migración como arma de disuasión sin enfrentar consecuencias significativas. La pregunta no es si volverá a usar esta carta, sino cuándo y con qué intensidad.
Traducción del Comentario de los Padres de TRADITIO.
En el concierto del pseudopapa León XIV Riggitano-Prévost en su castillo de Castel Gandolfo se presentó la enésima versión coral del emblemático himno protestante “Amazing Grace” dirigida por tenor Andrea Bocelli Aringhieri.
Si su cantante estrella es ciego físico, Riggitano-Prévost se muestra indiferente ante protestantes, judíos, infieles y paganos, mientras que desprecia el verdadero catolicismo.
¿Acaso el pseudopapa León XIV Riggitano-Prévost sabe que se supone que es católico? No, parece que ha contraído una fiebre ecuménica peor incluso que su mentor, Francisco Bergoglio. Riggitano-Prévost se muestra indiferente ante protestantes, judíos, infieles y paganos, mientras que desprecia el verdadero catolicismo.
El 29 de Julio de 2026, Riggitano-Prévost ofreció un concierto titulado “Cántico de la Paz” en su castillo de Castel Gandolfo, donde se interpretó el himno más emblemático del protestantismo, “Amazing Grace”. El tenor Andrea Bocelli Aringhieri, oriundo de la secta deuterovaticana, entonó el himno protestante acompañado por un coro completo [Parte de la información para este comentario fue proporcionada por Music Times].
Católicos tradicionalistas, este evento se celebró en los jardines del castillo, ahora llamado “Borgo Laudato si’” en honor a la encíclica ambientalista del apóstata pseudopapa Francisco Bergoglio que glorificó el movimiento ecologista e incluso incluyó un poema en latín que alababa a la diosa de la naturaleza. Como veis, la herejía ecuménica del Anticoncilio Vaticano II («todos adoramos a los mismos dioses; todas las religiones son verdaderas»), impulsada especialmente por Bergoglio y Riggitano-Prévost, incluye el paganismo, el panteísmo e incluso el ateísmo.
En el programa de pódcast “Il Fienile” (El pajar) del exministro de Políticas agrícolas, alimentarias y forestales de Italia y expresidente regional del Véneto (Italia) Luca Zaia Lisetto, el presidente de la Conferencia Episcopal Italiana y arzobispón de Bolonia Matteo María Zuppi Fumagalli dijo que quiere “una mediación” para la legislación sobre la eutanasia en su país, recoge el diario oligárquico romanos La Repubblica.
Zuppi expresa que la Iglesia se opone a la eutanasia y el suicidio asistido, y que si bien una sentencia del Tribunal Constitucional de 2019 ordena que el Parlamento reglamente sobre la materia, aún no hay nada definido. Zaia le responde que en todo caso, la sentencia existe y la eutanasia existe bajo los requisitos previstos por ella, y le pregunta qué le diría a una persona que opta por el suicidio asistido, a lo que el cardenal contesta:
«Sé bien que los que están enfermos no esperan la ley. También hay regiones que actúan de manera fragmentada. Y de hecho, digo que la política debe encontrar una mediación… y sí, he conocido a gente enferma que quería irse. En estos casos, se necesita respeto. La única opción que puedes tomar es estar cerca de aquellos que están sufriendo, lo que no significa renunciar a tus principios».
Y sobre el testamento biológico o disposiciones anticipadas de tratamiento, dice que esta figura es «muy poco usada», al tiempo que expresa «la total condena de la atención médica inútil, una idea prometeica que hace mal a la humanidad: a veces los médicos lo hacen para no tener problemas».
Traducción a partir del texto inglés por el Dr. Peter A. Kwasniewski (Parte 1, parte 2 y parte 3) del artículo publicado en húngaro por Zsolt Orbán en su blog Invocábo nomen Dómini.
UNA RECONSTRUCCIÓN DE UN RITO ARCAICO DE LA SAGRADA COMUNIÓN
Según la tradición popular, la misa en la antigüedad adoptaba la forma de un “banquete de amor”, un ágape, como se cree que se representa en las pinturas murales de las catacumbas, con todos sentados alrededor de una sola mesa. Por lo tanto, la misa no se celebraba con la congregación de cara al Señor y, lo más importante, todos recibían la comunión en la mano.
El problema de esta narración es que carece de fundamento en la realidad: ningún texto la corrobora, ni tampoco se encuentra ninguna evidencia que la respalde en los registros pictóricos que se conservan.
De hecho, ninguna de las pinturas murales que se conservan en las catacumbas representa una liturgia propiamente dicha. Estas imágenes solo pueden considerarse referencias simbólicas a la Santa Misa, a Cristo y a la Eucaristía, y únicamente en el caso de las representaciones de escenas evangélicas pueden considerarse representaciones artísticas de acontecimientos históricos. Entre los temas más comunes se encuentran las bodas de Caná, la multiplicación milagrosa de los panes y la Última Cena; como símbolos, los más frecuentes son el pez como símbolo de Cristo (el pez —ichthys— es un acrónimo cristiano: Jesucristo, Hijo de Dios, Salvador), el pan y las uvas, todos ellos aluden a las verdades de la fe asociadas a la Santa Misa. En ninguna de estas referencias simbólicas encontramos ninguna indicación sobre la Santa Misa ni sobre la manera de recibir la Comunión.
Las primeras representaciones del rito de la Eucaristía
Una importante innovación en la representación apareció en algún momento de los siglos IV ó V, quizás primero en los murales o mosaicos que rodeaban el altar de una basílica cristiana en Jerusalén. Según las hipótesis de los investigadores, el arquetipo de tales representaciones pudo haber sido un mural o mosaico en una iglesia de Jerusalén o Constantinopla; la mayoría sospecha que las antiguas pinturas de la destruida Iglesia de la Última Cena sirvieron de modelo. Siguiendo este ejemplo, el motivo de la Comunión de los Apóstoles aparece en objetos litúrgicos de metal y en libros, al menos según las obras que se conservan, generalmente datadas en el siglo VI, que sobrevivieron a la iconoclasia. Durante este período, el motivo de la Comunión de los Apóstoles aparece en varios de estos objetos litúrgicos y en los Evangelios.
Una característica distintiva de esta forma de representación es que muestra una recepción explícita y específica de la Sagrada Comunión. En las dos mitades de la imagen, Cristo mismo administra la comunión a los apóstoles, dándoles su parte por separado en las dos especies; esto es la metádosis (μετάδοσης), la entrega del Santo Cuerpo, y la metalepsis (μετάληψις), que significa su participación en la Santa Sangre.
De las representaciones más antiguas, examinaré ahora las tres más tempranas y, por lo tanto, las más significativas desde nuestra perspectiva, ya que, a diferencia de las especulaciones sobre las primeras representaciones cristianas mencionadas anteriormente —que carecen de fundamento—, estas sí representan una práctica sacrificial interpretable, respaldada además por textos escritos. A partir de estos, es posible reconstruir una práctica de comunión muy probable que, según la evidencia de estos artefactos, pudo haber estado muy extendida en los siglos V y VI.
I. Códice Purpúreo de Rossano
Se trata de un manuscrito iluminado de los Evangelios que data de la segunda mitad del siglo VI. Fue descubierto en el tesoro de la catedral de Rossano (sur de Italia) y se hizo ampliamente conocido en el siglo XIX.
En este hermoso volumen de los Evangelios, con sus páginas color carmesí y delicadas miniaturas, dos ilustraciones representan claramente un rito sacramental: los apóstoles recibiendo la Eucaristía en la lengua. Esto, por supuesto, ha generado controversia entre los investigadores con sesgos ideológicos. Por ejemplo, Franz Xaver von Funk, tras afirmar que la ilustración muestra a Cristo administrando la Eucaristía a los apóstoles en la lengua, declaró —como ejemplo clásico de argumento circular— que, a pesar de las numerosas pruebas que lo corroboraban, la obra no podía datar del siglo VI, ya que la práctica de administrar la Eucaristía en la lengua no existía antes del siglo VIII.
La recepción del Santo Cuerpo
La escena se explica por la inscripción en la parte superior: «Tomó el pan, dio gracias, se lo dio y dijo: Este es mi cuerpo».
Cristo se sitúa en el lado izquierdo del cuadro; los apóstoles se acercan a él en fila, mientras que en el segmento inferior, los profetas del Antiguo Testamento señalan la escena, con sus mensajes representados en sus púlpitos con citas bíblicas (de izquierda a derecha):
«¡Gustad, y ved que Yahveh es dulce!» (Salmo 33, 9); «Este es el pan que Yahveh os ha dado para comer» (Éxodo 16, 15); «Y había hecho llover maná sobre ellos para que comieran, y les había dado el pan del cielo. Y el hombre comió el pan de los ángeles.» (Salmo 77, 24-25); «Y uno de los serafines voló hacia mí… y dijo: “Mira, esto ha tocado tus labios, y tus iniquidades serán quitadas, y tu pecado será limpiado.”» (Isaías 6, 6-7)
Lo que vemos en la escena de la “comunión”:
Tres apóstoles se acercan para comulgar desde la derecha, de pie y con las manos abiertas a los lados del torso, inclinándose ligeramente.
Inmediatamente antes de la comunión, un apóstol se coloca de pie con las manos extendidas, ocultas dentro de su vestidura, formando un “manto de altar” horizontal con su himatión (vestidura exterior griega).
Un apóstol, inclinándose, coloca ambas manos bajo la mano derecha de Cristo y acerca su boca a la mano de Cristo. Cristo sostiene su mano izquierda horizontalmente, con los dedos doblados y la palma hacia arriba, como si sostuviera algo en ella (o, mejor dicho, como el celebrante sostiene su palma izquierda en el video que se muestra al final del texto).
Un apóstol a su lado (en segundo plano debido a la composición de la imagen) levanta las manos al cielo en señal de agradecimiento.
Primer plano de la recepción del Cuerpo de Cristo.
La recepción de la Santa Sangre
Cristo aparece aquí a la derecha, sosteniendo un cáliz con ambas manos. La inscripción sobre él dice: «Entonces tomó el cáliz en sus manos, dio gracias y se lo dio, diciendo: “Esta es mi sangre”».
Debajo de la Eucaristía, aparecen cuatro profetas del Antiguo Testamento; de izquierda a derecha, los textos dicen: «Esta es la sangre del pacto que el Señor ha hecho contigo» (Éxodo 24, 8); «Tomo el cáliz de la salvación e invoco el nombre del Señor» (Salmo 115, 4); «Tu cáliz me embriaga como el mejor vino» (Salmo 22, 5); «Los que me beben volverán a tener sed» (Eclesiástico 24, 21).
Lo que vemos en la escena de la Eucaristía:
Desde la izquierda, tres apóstoles se acercan para comulgar, con las manos juntas a la altura de la cintura, junto al torso, con las palmas abiertas e inclinándose ligeramente.
Frente a ellos, un apóstol, justo antes de recibir la Comunión, mantiene las manos a la altura de la cintura, ocultas dentro de su vestimenta, formando un “manto de altar” horizontal con su himatión.
Un apóstol se inclina, colocando sus manos debajo de las de Cristo que sostienen el cáliz, pero sin tocarlo.
Un apóstol se encuentra a su lado (detrás de él en la imagen debido a la composición), con la mano izquierda visible.
Primer plano de la recepción del cáliz.
II. La patena de Riha
Se trata de un plato de comunión perteneciente a un tesoro de vasos litúrgicos desenterrado en Siria a principios del siglo XX. Basándonos en el sello imperial hallado en el fondo del recipiente, es posible que se haya fabricado en Constantinopla durante el reinado del emperador Justiniano II (565-578).
Cristo mismo ofrece la Eucaristía a los apóstoles; las dos escenas de la recepción de las dos especies se representan en una sola composición. Los investigadores creen que este tipo de representación se inspiró originalmente en una escena de las paredes que flanqueaban el altar de una iglesia en Jerusalén, de donde se copió y se integró en una sola composición en vasos sagrados e iconos.
La recepción de la Santa Sangre está representada en el lado izquierdo de la patena:
Cuatro apóstoles al fondo; debido a la composición, sus manos no son visibles.
Un apóstol ante la Eucaristía, con la mano extendida a la altura de la cintura y la palma abierta.
Un apóstol, con las manos cubiertas por su himatión, las extiende a la altura de la cintura, ligeramente elevadas, mientras bebe del cáliz que sostiene Cristo. Sus manos no tocan el cáliz, ya que están cubiertas por el himatión.
Primer plano de la escena de la Comunión.
El cáliz utilizado para la comunión se puede ver a la derecha del altar. Debajo se muestra una fotografía de un cáliz similar del siglo VI.
La recepción del Santo Cuerpo en el lado derecho de la patena:
Cuatro apóstoles al fondo; sus manos no son visibles debido a la composición.
Un apóstol, justo antes de recibir la Comunión, extendió la mano hacia adelante a la altura de la cintura con la palma abierta.
Un apóstol se inclina hacia la mano derecha de Cristo, sosteniendo sus propias manos (la derecha en la palma izquierda, con el pulgar apoyado en el dorso de la mano derecha) directamente debajo de la mano de Cristo; su himatión ya no cubre sus manos, sino que cuelga de su brazo izquierdo.
La escena de la “comunión” ampliada
III. La patena de Stuma
Esta patena data del mismo período que la patena de Riha y pertenece al mismo tesoro hallado en Caper Koraon (actualmente Kurin, Siria). A juzgar por el sello imperial visible, es probable que la patena se haya elaborado entre 577 y 578.
La recepción del Santo Cuerpo en el lado derecho de la patena:
Tres apóstoles al fondo; debido a la composición, sus manos no son visibles.
Un apóstol ante la Eucaristía, con la mano derecha levantada con la palma abierta y la izquierda oculta bajo el himatión.
Un apóstol inclinado hacia la mano derecha de Cristo, con la boca en el dorso de la mano de Cristo, los codos a la altura de la cintura, las manos ligeramente levantadas y cubiertas por el himatión.
Otro apóstol, inclinándose después de la Comunión, con las manos extendidas hacia adelante en acción de gracias, los dedos ligeramente separados, las palmas hacia arriba y abiertas, y su himatión colgando de su mano izquierda.
La recepción de la Santa Sangre en el lado izquierdo de la patena:
Cuatro apóstoles al fondo; sus manos no son visibles debido a la composición.
Un apóstol permanece de pie con las manos alzadas, veladas por un himatión, con la mirada fija en el cielo.
Otro apóstol bebe del cáliz que Cristo le ofrece con ambas manos. Las manos del apóstol no son visibles, ya que están cubiertas por el himatión (el borde inferior del himatión se distingue claramente al colgar delante del mantel del altar).
Respecto a la representación en las patenas, los investigadores señalan que, contrariamente al orden litúrgico, el vino aparece a la izquierda y el pan a la derecha, aunque en el ochenta por ciento de los casos suele ser al revés. Cristo siempre da el pan con la mano derecha y sostiene el cáliz con ambas.
Características comunes de las escenas de comunión representadas.
Basándome en las imágenes presentadas, en mi opinión, a pesar de las diferencias en los detalles individuales visibles en ellas, se pueden identificar características comunes, a partir de las cuales se puede reconstruir un rito de comunión utilizando los siguientes principios interpretativos. Los principios son:
a. El mismo rito
Una característica común de los objetos presentados es que los investigadores generalmente los asocian con las regiones orientales de Siria: esto se aplica no solo a las dos patenas, sino también al Códice Rossano, que, según varios investigadores, pudo haber sido llevado a Italia para escapar de la ira de los iconoclastas. Y dado que sus fechas de origen también se sitúan en el mismo período, podemos suponer con razón que los elementos sacrificiales representados en ellos podrían ser representaciones del mismo rito sacrificial.
b. La representación simultánea de una secuencia de acciones que ocurren una tras otra
Otro punto importante concierne a la relación entre la realidad representada y el medio de representación: en estas imágenes, se narra una secuencia dinámica de eventos mediante elementos visuales estáticos. En consecuencia, estas composiciones son series de imágenes caricaturescas, tejidas a partir de varios fragmentos de escena determinados por las limitaciones de espacio y composición. Esto se puede observar en la procesión de los apóstoles que se acercan a la Eucaristía, en la que los preparativos previos a la Eucaristía, el momento de la Eucaristía en sí y las acciones que la preceden o la siguen en orden cronológico aparecen simultáneamente.
c. Carácter didáctico
El tercer aspecto se refiere a la función de las representaciones. Estas no eran originalmente meras decoraciones, narraciones o ilustraciones, sino representaciones de carácter didáctico. Esto es particularmente cierto si la teoría de los investigadores sobre el arquetipo de la representación es correcta y la Comunión de los Apóstoles apareció por primera vez en las pinturas murales de una iglesia. Por esta razón, estas representaciones no solo retratan un acontecimiento antiguo —para lo cual habría bastado con capturar el momento de la comunión—, sino que los fragmentos de la escena representada también transmiten una enseñanza. Al mismo tiempo, presentan una disposición cronológica de las partes del acontecimiento de acuerdo con la esencia de la enseñanza impartida, precisamente en el espíritu de la intención didáctica.
Reconstrucción de la práctica de la Comunión
Teniendo en cuenta las consideraciones anteriores, el rito específico de la comunión puede reconstruirse a partir de estas representaciones, a pesar de las variaciones visibles en los objetos individuales.
Para empezar, vale la pena prestar atención a los himationes.
En este sentido, podemos observar que en el Códice Rossano, en la parte de la escena más cercana al momento de la comunión, las manos del apóstol que comulga no están ocultas en el himatión; esto solo es visible cuando el apóstol se encuentra detrás del comulgante. En la patena de Riha, el himatión aparece en las manos únicamente al recibir la Santa Sangre, mientras que en la patena de Stuma, está presente al recibir ambas especies. Basándonos en el primer punto expuesto, estas diferencias no pueden atribuirse a un rito distinto; por lo tanto, debe existir otra razón para la variación en las representaciones.
Respecto al uso del himatión, más que un significado espiritual abstracto e inasible al sostenerlo horizontalmente como un paño, podemos suponer una razón más concreta, práctico-espiritual, derivada de la reverencia a la Sagrada Eucaristía: el esfuerzo por evitar que el Cuerpo y la Sangre caigan. Sin embargo, si esto es así, resulta incomprensible que, en el Códice Rossano, veamos las manos ocultas dentro del himatión solo cuando el apóstol se prepara para comulgar. ¿Por qué el Códice Rossano no muestra las manos cubiertas por el himatión cuando el apóstol está más cerca de Cristo? ¿Y por qué el himatión está ausente de la patena Riha durante la recepción del Cuerpo?
La razón de ello es que, debido al alcance limitado de la composición, solo se pudo incluir la escena que representa la enseñanza que se pretendía transmitir: el fotograma de la “caricatura” que contiene una enseñanza muy esencial.
Es probable que el uso del himatión en el momento de la comunión tuviera lugar en todos los casos tal como se representa en la patena de Stuma.
La secuencia reconstruida de la Eucaristía:
Antes de que la persona que se prepara para la comunión llegue al celebrante, extiende su himatión sobre ambas manos. Dado que esto pudo haberse hecho por la razón mencionada anteriormente, no tendría sentido que lo hiciera si el himatión no estuviera ya en sus manos al momento de la comunión; por lo tanto, se puede suponer que siempre estuvo allí.
En el momento de la comunión, el comulgante permanece inclinado, con las manos cubiertas por el himatión y extendidas bajo las manos del ministro, tanto al recibir el Cuerpo como la Sangre. Además, en el momento de la comunión, sus manos no tocan ni el cáliz ni el pan.
El ministro coloca la Hostia en la boca del comulgante. Al hacerlo, no sostiene la patena en la mano, sino que toma la Hostia de la patena sobre el altar con la mano derecha, mientras sujeta la palma de la mano izquierda por debajo para que no caiga ni una sola miga. El himatión del comulgante, sostenido horizontalmente, actúa como un «manto protector» para evitar que las especies sagradas se caigan… (como se puede ver en el vídeo que aparece al final del texto).
Inmediatamente después de la Comunión, las imágenes sugieren que el comulgante se inclina hacia la mano del ministro y besa el dorso de su mano derecha, pero solo al recibir el Cuerpo.
Tras el beso de la mano, el comulgante se pone de pie (Códice Rossano, patena de Riha) o se inclina (patena de Stuma), alzando las palmas vacías hacia el cielo o extendiéndolas hacia adelante en señal de agradecimiento.
En lugar de la recepción del Santo Cuerpo, las tres representaciones muestran un beso en el dorso de la mano derecha de Cristo; pues si representaran la entrada del Cuerpo en la boca, el celebrante no se inclinaría hacia el dorso de la mano. Si, en efecto, se produjera un beso en la mano del ministro inmediatamente después de la Comunión, esto no habría sido posible durante la recepción de la Preciosa Sangre, ya que el ministro sostenía el cáliz con ambas manos y su contenido podría haberse derramado fácilmente si el comulgante se hubiera inclinado hacia la mano del ministro. Y dado que, debido a los marcos estrechos, solo se podía representar lo esencial en dicha composición pictórica, el momento de recibir el Cuerpo no es visible en ninguna de ellas.
La razón de esto bien podría encontrarse en el carácter didáctico de la escena de la iglesia, que puede considerarse el arquetipo para la representación de la Comunión de los Apóstoles: dado que existe una diferencia respecto a si se besa la mano durante la recepción de ambos elementos, era necesario enfatizar a la congregación, al representar la Comunión, que la enseñanza debía estar presente ante sus ojos: solo se puede besar la mano del ministro después de recibir el Cuerpo, pero no después de recibir la Preciosa Sangre.
El testimonio de los registros escritos
Uno podría preguntarse, naturalmente: si la Comunión realmente se realizaba de la manera que describimos al final de nuestra primera parte, basándonos en el Códice Rossano, la patena de Riha y la patena de Stuma, ¿por qué no existe ninguna confirmación escrita de dicha práctica?
De hecho, es muy posible que exista tal confirmación. Ciertamente, carecemos de una fuente primaria directa e inequívoca que afirme explícitamente —junto con otros elementos del rito reconstruido— que «el sacerdote coloca el Santo Cuerpo sobre la lengua del creyente». En ningún lugar se describe este ritual con todo detalle; de hecho, este mismo silencio justifica la reconstrucción que aquí se intenta.
A primera vista, los registros escritos disponibles parecen confirmar este rito solo indirectamente, ya que no excluyen, sino que permiten, la interpretación que he presentado. Sin embargo, tras un análisis más detenido, más allá de las traducciones populares que a menudo incorporan sus propias interpretaciones, encontramos confirmación de este rito en los lugares más inesperados.
En la siguiente sección, al enumerar los elementos del rito que perduran hasta nuestros días, demostraré que la mayoría de los componentes de este ritual reconstruido se han conservado en la liturgia copta. Dado que las tradiciones litúrgicas cristianas anteriores al Novus Ordo no surgieron de la nada, es probable que la tradición copta tampoco lo hiciera, sino que se caracterizara por una continuidad fiel a sus orígenes. Por consiguiente, es muy posible que algunos elementos de la práctica actual tengan raíces antiguas.
De ser así, los pocos testimonios textuales que quedan podrían validar la reconstrucción. Por lo tanto, como testimonios del rito reconstruido, cito un ejemplo alejandrino frecuentemente invocado de Eusebio y otro de San Cirilo de Jerusalén, junto con un texto siríaco mencionado a menudo como otro precedente antiguo de esta práctica.
En su Historia eclesiástica, Eusebio cita una carta del obispo Dionisio de Alejandría al papa (libro VII, capítulo 9) sobre un creyente que provenía de una secta herética. Al presenciar un verdadero bautismo por primera vez, el hombre se dio cuenta de que su propio bautismo no se parecía en nada al auténtico y comenzó a dudar de su validez. De esta carta, se cita a menudo el siguiente pasaje: «...y extendiendo sus manos para recibir el santo sustento, y recibiéndolo, y participando del Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor» (“καὶ χεῖρας εἰς ὑποδοχὴν τῆς ἁγίας τροφῆς καὶ ταύτην καταδεξάμενον καὶ τοῦ σώματος καὶ τοῦ αἵματος τοῦ κυρίου ἡμῶν μετασχόντα”).
La interpretación popular sostiene que «manos extendidas para recibir» indica claramente la comunión en la mano. Sin embargo, en realidad, en casi todos los textos griegos citados como evidencia de esta práctica, la palabra utilizada para recibir la Comunión es la misma que se encuentra aquí, pero su significado no es el que muchos suponen. Entre los cristianos antiguos, el término griego hipodojé (ὑποδοχή) no significaba tomar algo en la palma de la mano. Originalmente, era un término bíblico para dar la bienvenida a un huésped (cf. Lucas 10, 38 ó 19, 6), y de ahí, se convirtió en un término técnico para la Comunión. Esta evolución es fácilmente comprensible para cualquiera que reconozca que en la Comunión, damos la bienvenida al Huésped más Precioso. Además, el texto describe estas manos como proteinanta (προτείναντα), que significa «extendidas hacia adelante». Así pues, el verdadero significado de la expresión completa utilizada para la Comunión es: manos extendidas hacia adelante para dar la bienvenida a la hostia. Esto se comprende correctamente solo si se observa a través del prisma del ritual práctico que muestran los objetos físicos analizados anteriormente.
El segundo texto procede de la homilía n.º 17 de Narsai de Edesa. Este texto también se presenta a menudo como prueba de comunión en la mano; de hecho, no se puede descartar que Alfonso Mingana, quien descubrió el texto y no era ajeno a las falsificaciones ocasionales, intentara asegurarse de que se leyera de esa manera. En la traducción de Dom Richard Hugh Connolly OSB, dice:
«Quien se acerca a recibir el Cuerpo extiende las manos, levantando la derecha y colocándola sobre la otra. El que lo recibe junta las manos en forma de cruz; y así recibe el Cuerpo de nuestro Señor sobre una cruz… Y el sacerdote que lo entrega le dice: “El Cuerpo de nuestro Señor”… Recibe en sus manos el adorable Cuerpo del Señor de todos; y lo abraza y lo besa con amor y afecto» (Homilías litúrgicas de Narsai en línea; véase pág. 108; en el original, pág. 28).
Pero en el texto siríaco “original” de Mingana, la expresión utilizada para recibir el sacrificio, como en Eusebio, tampoco significa recibirlo con las manos. Aquí también se puede detectar la expresión bíblica de hospitalidad/recepción, como en el griego. Esta expresión proviene de la raíz Qabel (ܩܳܒ݂ܶܠ), que en este texto significa la recepción interna/espiritual/fiel del sacrificio, como en la Biblia Peshitta, donde, por ejemplo, aparece en Jn. 1, 12: «los que lo recibieron» (ܕ݁ܩܰܒ݁ܠܽܘܗ݈ܝ/d-qabbelūhy). Y dado que a las manos se les da una preposición instrumental en el texto de Narsai, quizás lo que se quiere decir con esto no es el Cuerpo colocado en las manos, sino más bien esto: acercarse con las manos extendidas para recibir el Cuerpo.
Más allá de la interpretación espiritual, la parte de la expresión que se refiere a las manos permite dos lecturas gramaticales. La preposición b- (-ܒ݁, como en b-īdayhī/ܒ݁ܺܐܝܕ݂ܰܗ݈ܝ) puede ser locativa (“en”) o instrumental (“con/por medio de”). En este último caso, el texto de Narsai podría no implicar que el Cuerpo se coloque en las manos, sino más bien acercarse a la recepción del Cuerpo con las manos extendidas en un gesto de bienvenida. La expresión siríaca apoya claramente esta posibilidad precisamente por el significado primario mencionado del término para la comunión. Sin embargo, si se desea interpretar la preposición como locativa, se puede considerar como un “lugar” espiritual, similar a las manos del Padre en Lucas 23, 46, que presentan la misma preposición (ܒ݁ܺܐܝܕ݂ܰܝܟ݁/bīḏayk).
Si bien la lectura gramatical idealmente se determinaría por las partes subsiguientes del texto, la interpretación del pasaje completo depende en última instancia de lo que se considere una práctica concebible o plausible; por lo tanto, incluso la lectura gramatical se decide principalmente en función de presupuestos extratextuales. Por ejemplo, depende de si uno puede imaginar que el abrazo y el beso de la Eucaristía no fueran en sentido espiritual, sino una práctica física real. Dado que me resulta difícil imaginarlo, prefiero asumir que la preposición tiene un significado instrumental gramaticalmente, que implica una especie de instrumentalidad espiritual. Las manos extendidas son símbolos que representan y señalan la disposición para la recepción, que en la práctica solo servían para evitar que cayeran migas; por lo tanto, son principalmente instrumentos espirituales de una recepción claramente espiritual. Por consiguiente, en este texto, quizás el Cuerpo no se coloca en las manos, sino que el comulgante se acerca para recibirlo con las manos extendidas, inclinándose.
El último ejemplo es la Quinta Catequesis Mistagógica de San Cirilo de Jerusalén, considerada a menudo el “arma definitiva” para los defensores de la comunión en la mano. El pasaje en inglés dice:
«Por tanto, cuando os acerquéis, no extendáis las muñecas ni abráis los dedos; sino que, poniendo la mano izquierda como trono para la derecha, como para recibir al Rey, y ahuecando la palma, recibid el Cuerpo de Cristo, diciendo: “Amén”» [edición griega de Migne: “Προσιὼν οὖν, μὴ τεταμένoις ταῖς τῶν χειρῶν καρποῖς προσέρχου, μηδὲ διῃρημένοις τοῖς δακτύλοις· ἀλλὰ τὴν ἀριστερὰν θρόνον ποιήσας τῇ δεξιᾷ, ὡς μελλούσῃ Βασιλέα ὑποδέχεσθαι· καὶ κοίλανας τὴν παλάμην, δέχου τὸ σῶμα τοῦ Χριστοῦ, ἐπιλέγων τὸ, Ἀμήν”] (Patrología Græca vol. 33, cols. 1124-25, pdf págs. 562-3).
Aquí vemos de nuevo al autor usando el término técnico hypodechomai (ὑποδέχομαι) para el acto de recibir. Aún más interesante: si dejamos de lado momentáneamente la narración de la «comunión en la mano», descubrimos que la escena descrita es totalmente compatible con el rito reconstruido, sin que el Santo Cuerpo toque jamás la palma. Porque el texto no prohíbe acercarse con las manos extendidas; más bien, prohíbe acercarse con las muñecas separadas, con la palma derecha sin apoyarse en la izquierda, con la palma derecha sin mirar hacia arriba, o con los dedos extendidos y los brazos extendidos. El propósito de cerrar los dedos y ahuecar ligeramente las palmas es obvio: evitar que caigan fragmentos del Santo Cuerpo, una cuestión que el texto aborda explícitamente con su analogía del polvo de oro.
En esencia, el texto prohíbe el gesto de la mano previo a la comunión que las imágenes anteriores representan como la postura de acción de gracias. Si recordamos la intención didáctica mencionada anteriormente, el Apóstol en la patena de la estupa —de pie con los brazos extendidos y los dedos extendidos— muestra que la postura que San Cirilo prohibió antes de la comunión era, en realidad, la postura correcta después de la comunión, durante el momento de acción de gracias. Este punto era de tal importancia que requería la instrucción de los fieles; por lo tanto, su representación se buscó deliberadamente, incluso teniendo en cuenta las limitaciones inherentes a la composición pictórica.
También merece la pena examinar con más detenimiento el siguiente fragmento:
«Así pues, después de haber santificado cuidadosamente tus ojos con el toque del Santo Cuerpo, participa de él, teniendo cuidado de no perder ninguna porción; pues lo que pierdas, es evidentemente una pérdida para ti, como si fuera uno de tus propios miembros. Dime, pues, si alguien te diera granos de oro, ¿no los guardarías con sumo cuidado, estando alerta para no perder ninguno y sufrir ninguna pérdida? ¿No velarás entonces con mucho más cuidado para que ni una sola migaja caiga de ti de lo que es más precioso que el oro y las piedras preciosas?» (Μετ’ ἀσφαλείας οὖν ἁγιάσας τοὺς ὀφθαλμοὺς τῇ ἐπαφῇ τοῦ ἁγίου σώματος μεταλάμβανε, προσέχων μὴ παραπολέσῃς τι ἐκ τούτου: ὅπερ γὰρ ἐὰν ἀπολέσῃς, τοῦτο ὡς ἀπὸ οἰκείου ἐζημιώθης μέλους. Εἰπὲ γάρ μοι, εἴ τίς σοι ἔδωκε ψήγματα χρυσίου, οὐκ ἂν μετὰ πάσης ἀσφαλείας ἐκράτεις, φυλαττόμενος μή τι αὐτῶν παραπολέσῃς καὶ ζημίαν ὑποστῇς; Οὐ πολλῷ οὖν μᾶλλον ἀσφαλέστερον τοῦ χρυσίου καὶ λίθων τιμίων τιμιωτέρον διασκοπήσεις ὑπὲρ τοῦ μὴ ψῖχα ἐκπεσεῖν).
Quienes consideran la cita anterior como prueba irrefutable de la comunión en la mano generalmente no abordan qué se debía hacer exactamente después de recibir el Santísimo Cuerpo. Si este texto se interpretara literalmente, la Eucaristía habría tenido que tocarse con los ojos, del mismo modo que las gotas restantes de la Santa Sangre en los labios se habrían untado en los órganos sensoriales. Sin embargo, resulta sumamente contradictorio que el autor argumente en contra de dejar caer fragmentos eucarísticos usando la metáfora del polvo de oro, mientras que simultáneamente prescribe que se bese y se toque con los ojos, actos que obviamente aumentarían el riesgo de que cayeran migas.
Además, untar gotas de la Santa Sangre casi inevitablemente resultaría en goteo. Tal práctica es sumamente improbable porque —como suelen pasar por alto quienes defienden la comunión en la mano— quienes tienen un «miedo excesivo» a perder una sola partícula, comparándolo con la pérdida de sus propias extremidades, no suelen manipular el Santísimo Sacramento con las manos, y mucho menos tocarlo o untarlo en diversas partes de su cuerpo. Por lo tanto, una interpretación sobria sugiere que la cita se refiere a acciones en un sentido espiritual; así, los ojos se santifican al contemplar la Eucaristía, más que mediante el contacto físico.
Esto se ve respaldado además por el análisis gramatical, específicamente la presencia del dativo instrumental (datívus instruménti) en la frase τῇ ἐπαφῇ. Este término, que denota contacto o tacto, puede interpretarse aquí correctamente como una especie de datívus instruménti spirituális.
Así, este texto constituye un complemento esencial para el ritual reconstruido de la Comunión de los fieles. Con este detalle, se puede visualizar la acción inmediatamente anterior a la recepción del Santo Cuerpo: el comulgante, acercándose con las manos extendidas y cubiertas por el himation, elevaba la mirada hacia el Santo Cuerpo antes de recibirlo, diciendo «Amén», y luego lo recibía de la mano del sacerdote directamente en su boca.
Más allá de su significado espiritual, el acto de alzar la mirada pudo haber tenido una función práctica. La expresión «con cuidado» (Μετ’ ἀσφαλείας) enfatiza la atención con la que se elevan los ojos para contemplar el Santo Cuerpo. Esto sugiere una función práctica para el gesto: al alzar la mirada hacia la Hostia, el rostro y la boca del comulgante, que se acerca inclinándose con las manos extendidas y cubiertas, se colocan en la posición óptima para recibir la Comunión, asegurando así la seguridad de la metádosis (la entrega del Santo Cuerpo por parte del sacerdote). Este aspecto de seguridad es primordial, subrayado por la palabra griega para «gran cuidado», «ἀσφάλεια», un término técnico litúrgico constante en la tradición bizantina. Este mismo cuidado se prescribe tradicionalmente en las rúbricas bizantinas para los sacerdotes que administran la Eucaristía. Un ejemplo de esta coherencia se encuentra en el Gran Horologio (Horologion to Mega, p. 70), publicado en Venecia en 1856, donde la rúbrica para la comunión de los sacerdotes prescribe: «Y así toma lo que tiene en la mano con temor y gran cuidado» (Καὶ οὕτω μεταλαμβάνει τοῦ ἐν χερσὶ μετὰ φόβου, καὶ πάσης ἀσφαλείας).
En resumen, se puede afirmar con seguridad que los textos aquí presentados no excluyen la posibilidad de la reconstrucción del rito de la Comunión. Al contrario, si comprendemos el estado espiritual de los fieles —que se acercan inclinados, con las manos cubiertas y extendidas como humilde señal de disposición para recibir— descubrimos una postura idéntica al gesto tradicional de pedir una bendición, conservado en las tradiciones orientales hasta nuestros días, como veremos en la parte final de este ensayo.
Elementos que respaldan lo anterior y que perduran hasta nuestros días en diversas tradiciones litúrgicas.
1. La palma derecha sostenida en la mano izquierda
Naturalmente, en este punto no doy por sentado que la posición de la mano utilizada en la práctica eclesiástica actual de la comunión en la mano sea idéntica a la de la antigüedad, ya que la posición sacramental moderna de la mano —más precisamente, la recepción de la Eucaristía en la mano— difiere sustancialmente del sacrificio antiguo, a pesar de la similitud física de las posiciones de las manos.
La palma derecha, sostenida en la mano izquierda y orientada hacia arriba, es la postura tradicional de la mano que aún se encuentra en la tradición ortodoxa actual; sin embargo, naturalmente, esta postura no se utiliza durante la distribución de la comunión, sino durante las bendiciones: pues esta es la postura de la mano para solicitar una bendición, el gesto de la persona que la pide.
2. La patena sobre la mesa.
Entre las fuentes textuales, mencioné anteriormente la carta del obispo Dionisio de Alejandría, en la que se alude al rito sacrificial; creo que este rito puede reconstruirse en este trabajo a partir de la evidencia que proporcionan las imágenes. Para respaldar esto, cito como ejemplo la liturgia de los coptos, herederos modernos de la tradición litúrgica alejandrina, en la que se pueden identificar varios elementos que remiten a lo representado en los objetos materiales y que se remontan a la práctica descrita.
En el Códice de Rossano, en el momento posterior a la entrega del Santo Cuerpo, Cristo no sostiene la patena en su mano, sino que toma la partícula de la patena que reposa sobre el altar. Tal como lo hacen los coptos en el video anterior.
3. La palma de la mano izquierda del celebrante.
Cristo coloca el trozo que tomó con su mano derecha en la boca del apóstol, mientras que, como se ve en la escena del Códice Rossanensis, sostiene la palma de su mano izquierda protectoramente debajo. Después de la comunión, continúa sosteniendo la palma de su mano izquierda hacia arriba, con los dedos ligeramente flexionados, para que no se pierda ninguna miga. Tal como lo hacen los sacerdotes coptos: el video muestra la forma en que el sacerdote sostiene la palma de su mano izquierda. Esto recuerda mucho a Cristo, como se aprecia en la imagen ampliada del Códice Rossanensis que se muestra arriba.
4. El paño de comunión que alude al uso antiguo del himatión.
El pequeño paño que lleva el comulgante en el vídeo copto también parece evocar el himatión que se ve en las imágenes anteriores. Creo que los cambios en la vestimenta a lo largo de los últimos mil quinientos años podrían explicar la sustitución del himatión —es decir, la antigua prenda exterior— durante la Eucaristía: la necesidad de usar un paño, derivada de la reverencia a la Eucaristía, pudo haber sido más fuerte que la ausencia resultante de la desaparición del himatión debido a los cambios en la vestimenta. Sin embargo, el proceso natural de clasificar como sagrados los objetos asociados a la liturgia también pudo haber dado lugar a la aparición de un paño específicamente destinado a este propósito en el uso litúrgico.
En la liturgia bizantina también se utiliza un manto de comunión con una función similar, como se puede apreciar claramente en el último vídeo.
Entre los cristianos etíopes (Iglesia Ortodoxa Etíope Tewahedo), el himatión —que se ha convertido en un elemento puramente litúrgico— también se ha conservado bajo el nombre de netela (ነጠላ) tanto hombres como mujeres lo usan en la iglesia. Este breve video explica cómo se usa este chal y su significado espiritual:
5. El beso sagrado.
No he encontrado rastro alguno del beso de la mano del sacerdote después de la comunión en las diversas tradiciones litúrgicas, pero en la tradición ortodoxa existe otra forma de beso sagrado que sigue inmediatamente a la Comunión: después de recibir las especies sagradas, los fieles besan la base del cáliz. El beso sagrado que se da a la base del cáliz, que recuerda al himatión, junto con el uso de un paño idéntico a este en cuanto a su función litúrgica:
Aunque este beso difiere de la práctica descrita en este texto, en la que se besaba la mano derecha del sacerdote, esto puede explicarse por el cambio en la forma de comulgar bajo las dos especies en comparación con la práctica antigua. La distribución del Cuerpo, colocado en la Preciosa Sangre, mediante una cuchara —directamente en la boca del comulgante— eliminaba la posibilidad de besar la mano del sacerdote, ya que esto podría haber puesto en peligro el contenido del cáliz.
Pero la necesidad de expresar el significado espiritual que encierra el beso buscó y encontró su lugar.
Observaciones finales
La célebre cita de San Basilio (Carta 93) demuestra que la comunión en la lengua fue la forma normativa de recibir la Eucaristía en la Iglesia desde sus inicios. La práctica eclesiástica solo se apartó de esta norma en circunstancias extraordinarias, como durante épocas de persecución o escasez de sacerdotes, e incluso entonces, solo temporalmente (en la época en que se escribió la carta, alrededor del año 372 d. C., la práctica de que los fieles laicos llevaran la Eucaristía a casa solo era habitual en Alejandría). A pesar de ello, la narrativa de la “comunión en la mano” se impuso en la segunda mitad del siglo XX, inextricablemente ligada a la reforma litúrgica. Los artífices de esta última fueron fervientes defensores de esta narrativa (véase, por ejemplo, este artículo de Annibale Bugnini), lo que explica por qué hoy en día casi todos los manuales académicos y publicaciones de divulgación dan por sentado que la comunión en la lengua era desconocida hasta los siglos VIII ó IX. En consecuencia, toda fuente escrita se interpreta a través del prisma de esta narrativa. Sin embargo, esto distorsiona la comprensión precisa de la realidad histórica y, por extensión, dificulta el retorno a la práctica eclesiástica correcta.
Por lo tanto, es crucial que los investigadores reexaminen las fuentes antiguas que supuestamente prueban la exclusividad o primacía de la comunión en la mano. Deben emprender a fondo el trabajo que se ha descuidado durante sesenta años, investigando la práctica eclesiástica real y apoyándose en el análisis de otros restos históricos disponibles. Cualquiera que haya examinado en detalle las interpretaciones textuales y citas «justificantes» de Bugnini o del frecuentemente citado Dom Ambrois Verheul OSB (“La communion dans la main”, en: Les questions liturgiques et paroissiales 50 (1969), págs. 115-122) puede apreciar su carácter tendencioso; por lo tanto, se puede tener la certeza de que esta narrativa puede refutarse con éxito si se le dedica el tiempo necesario.
En las secciones anteriores, solo he abordado parcialmente los testimonios textuales; en cambio, he intentado reconstruir un probable rito antiguo de comunión basándome en las representaciones más antiguas que se conservan de escenas litúrgicas auténticas. Lejos de ser contradicha, esta reconstrucción se ve reforzada por las fuentes textuales más citadas del relato de la «comunión en la mano», mientras que elementos preservados en diversas tradiciones litúrgicas la respaldan en detalle. He realizado este trabajo con la esperanza de inspirar y aportar ideas a los investigadores, cuyos esfuerzos son esenciales para compilar una historia de las formas litúrgicas concretas de recibir la Sagrada Comunión de acuerdo con la realidad histórica.
***
De este artículo se concluye que la “comunión en la mano” no solo era una práctica desconocida en el Oriente cristiano (y ni para qué decirlo en la Iglesia Latina) sino una reconstrucción fantasiosa de los proponentes de la “reforma litúrgica” que acabaron produciendo el Novus Ordo Missæ tanto en el Rito Romano como en los demás ritos occidentales y orientales.
Rvdo. P. JORGE RONDÓN SANTOS S. Ch. R.
1 de Agosto de 2026 (Año Santo de Cristo Rey).
Dedicación de la basílica de San Pedro ad víncula (“en cadenas”) en el Esquilino. Fiesta de los Santos Macabeos, Mártires; de San Exuperio, obispo de Bayeux; de San Veselsboldo, Obispo de Winchester; y de los beatos Domingo Nguyễn Văn Hạnh OP y Bernardo Võ Văn Duệ; Sacerdotes y Mártires de la Fe en Vietnam. Nacimiento del bienaventurado Carlos José Eugenio de Mazenod, obispo de Marsella y fundador de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada. Tránsito de San Eugenio de Vercelli, Obispo; de Juan de Plano Carpini OFM, misionero en el Imperio mongol y arzobispo de Var (Montenegro); de Olavo Magno, último arzobispo católico de Upsala (Suecia); del beato Pedro Fabro SJ, Sacerdote y Confesor; de San Alfonso María de Ligorio, Obispo, Confesor, fundador de la Congregación del Santísimo Redentor y Doctor de la Iglesia; y del beato Pedro Julián Eymard, Sacerdote, Confesor y fundador de la Congregación del Santísimo Sacramento. Convocación del Concilio de Arlés (Francia) por Constantino el Grande; victoria de Ramiro II “El Grande” de León sobre Abderramán III en la batalla de Simancas; fundación de la Confederación Helvética; fundación de la Orden de caballería de San Miguel Arcángel por el rey Luis XI de Francia; promulgación del edicto de Granada expulsando a los judíos de España; visita de Cristóbal Colón a Venezuela; rendición de Famagusta y caída de Chipre bajo el dominio turco; victoria del Sacro Imperio Romano-germánico en la batalla de San Gotardo (Hungría); primera partición de Polonia entre Austria, Prusia y Rusia; creación del Virreinato del Río de la Plata; entrada en vigencia de la “Ley Calles” de proscripción del culto católico en México. Fundación de la Real y Militar Orden de Nuestra Señora de la Merced y Redención de Cautivos en Barcelona (España).
Mientras se daba la invasión marroquí (impulsada por el miramamolín Mohamed VI el-Alaui, respaldada por la Entidad Sionista y Estados Unidos, con la inacción del régimen de Sánchez y el Puigmoltejo –que ayer se fue de vacaciones–, y el colaboracionismo de los donopas de la diócesis de Cádiz y Ceuta no menos que la Conferencia Episcopal y su director del Departamento de Migración el presbítero Fernando Redondo Pavón) a Ceuta, se captó está escena: Una mujer de ideología progre filmando desde su móvil la entrada de los invasores y diciéndoles con la mano que sigan adelante.
FAUCI SE ACOGE A LA QUINTA ENMIENDA: EL ASESOR SANITARIO AL QUE EL VATICANO DIO VOZ PARA PROMOVER LAS VACUNAS EVITA RESPONDER ANTE EL SENADO
Anthony Stephen Fauci Abys, el antiguo responsable sanitario estadounidense al que el Vaticano ofreció en 2021 una plataforma para promover la vacunación contra el COVID-19 y explicar cómo el clero podía ayudar a convencer a los fieles reticentes, se acogió el pasado 29 de Julio a la Quinta Enmienda [= Derecho a la no autoincriminación] para no responder ante el Senado sobre su actuación durante la pandemia.
El exdirector del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas compareció ante la Comisión de Seguridad Nacional y Asuntos Gubernamentales, presidida por el senador republicano Randall Howard “Rand” Paul Wells. La audiencia había sido convocada oficialmente para recibir su testimonio sobre las comunicaciones internas y las decisiones adoptadas por las autoridades sanitarias estadounidenses durante la crisis del coronavirus.
Fauci optó por guardar silencio ante las preguntas sobre las aparentes contradicciones entre sus anotaciones privadas y las posiciones que sostuvo públicamente acerca del origen del virus, los confinamientos y otras medidas impuestas durante la pandemia.
Las dudas privadas sobre el origen del coronavirus
Rand Paul sostuvo durante la comparecencia que la documentación recuperada muestra una notable distancia entre el Fauci público y el privado.
Según expuso el senador, después de una teleconferencia mantenida con varios científicos el 1 de febrero de 2020, Fauci anotó que no existía un acuerdo completo sobre la posibilidad de una introducción deliberada del virus y que solo algunos participantes consideraban probable su origen natural.
Durante los años posteriores, sin embargo, Fauci desacreditó públicamente la hipótesis de una fuga del laboratorio de Wuhan y quienes la plantearon fueron frecuentemente presentados como promotores de una teoría conspirativa.
La investigación del Senado se desarrolla en el marco de un proceso más amplio sobre el origen del COVID-19, la financiación estadounidense de investigaciones con virus de alto riesgo y la posible eliminación de documentos oficiales. Paul ya había remitido anteriormente al Departamento de Justicia sus sospechas sobre la veracidad de algunas declaraciones de Fauci ante el Congreso.
Del rechazo inicial al respaldo de los confinamientos
Las anotaciones privadas citadas durante la audiencia también reflejan las reservas iniciales de Fauci ante las medidas aplicadas por el régimen chino.
En una nota fechada el 25 de enero de 2020, el entonces director del NIAID se preguntaba por qué China estaba reaccionando de una manera tan drástica, «cerrando de hecho todo el país». Menos de dos meses después, celebró como «un día importante» el cierre de escuelas y de buena parte de la actividad económica en California y Nueva York.
Años después, Fauci negó haber sido responsable del cierre de las escuelas, pese al protagonismo que mantuvo durante la elaboración y defensa pública de las medidas sanitarias aplicadas por las administraciones de Donald Trump y Joe Biden.
Rand Paul también le preguntó por supuestas instrucciones dadas a funcionarios federales para eliminar comunicaciones. Entre ellas citó un mensaje dirigido el 2 de febrero de 2020 al entonces director de los Institutos Nacionales de Salud, Francis Sellers Collins James, en el que Fauci habría solicitado: «Por favor, borre este correo después de leerlo».
Fauci no respondió y se amparó en su derecho constitucional a no prestar una declaración que pudiera incriminarlo.
Cuando el Vaticano presentó a Fauci como una autoridad
El silencio de Fauci ante el Senado contrasta con el protagonismo público que recibió durante la pandemia, también dentro del Vaticano.
En mayo de 2021 fue uno de los principales invitados de la V Conferencia Internacional del Vaticano, organizada por el entonces Pontificio Consejo para la Cultura y la Fundación Cura. El encuentro estuvo dedicado a la salud, la relación entre ciencia y fe y las respuestas a la pandemia, con numerosas sesiones sobre el desarrollo y la distribución de vacunas.
Durante una entrevista conducida por el periodista médico de CNN Sanjay Gupta Hingorani, Fauci defendió la necesidad de identificar mensajeros capaces de superar la resistencia de determinados sectores de la población a la vacunación.
«Hay que conectar a las personas con alguien en quien confíen», explicó. «Cuando se trata de una persona profundamente religiosa que escucha a su clero, eso es distinto de que yo, con traje, entre en un lugar y le diga lo que tiene que hacer».
La intervención convertía así a sacerdotes y ministros religiosos en intermediarios de la campaña sanitaria, aprovechando la confianza de los fieles para persuadirlos de aceptar unas vacunas entonces presentadas como el principal instrumento para acabar con la pandemia.
Asimismo, Fauci consideró peligrosa la recepción de la Sagrada Comunión por el riesgo de contagio, mientras relativizaba otras conductas personales de evidente riesgo sanitario, como las relaciones sexuales.
El Vaticano y la vacunación como «acto de amor»
La presencia de Fauci en la conferencia no fue un episodio aislado. Durante el pontificado de Francisco Bergoglio, la Santa Sede asumió una postura abiertamente favorable a la vacunación contra el COVID-19.
Bergoglio llegó a describirla como un «acto de amor», mientras el Vaticano implantó uno de los regímenes sanitarios más estrictos: exigió certificados para acceder a los puestos de trabajo y contempló la suspensión de sueldo para quienes no cumplieran los requisitos establecidos. La Santa Sede reiteró oficialmente su posición favorable a las vacunas, aunque la propia Congregación para la Doctrina de la Fe había precisado que la vacunación debía ser voluntaria.
Aquellas políticas afectaron también a la vida sacramental: templos cerrados, restricciones al culto público, limitaciones para recibir la Comunión y presión sobre sacerdotes y fieles para aceptar decisiones presentadas como exigencias de responsabilidad colectiva.
Cinco años después, el hombre al que se otorgó una tribuna vaticana para orientar a los católicos y movilizar al clero en favor de la vacunación ha preferido no explicar ante el Senado las contradicciones señaladas en sus propios documentos.
Las investigaciones todavía no han establecido definitivamente el origen del coronavirus ni todas las responsabilidades derivadas de la gestión de la pandemia. Pero la negativa de Fauci a responder vuelve a plantear una cuestión que también afecta a la Iglesia: con qué fundamentos se exigieron sacrificios tan graves a los fieles y por qué determinadas autoridades civiles fueron presentadas entonces como voces prácticamente incuestionables.
LA NUEVA POLÍTICA DE “REFLEXIONES ESPIRITUALES” VETA LAS ORACIONES EN LAS CEREMONIAS MILITARES
Un miembro de las Fuerzas Armadas canadienses criticó duramente el nuevo edicto sobre “Reflexiones espirituales en entornos militares” que restringe la oración y las referencias a Dios en eventos públicos.
Anthony Murdoch
Jueves 30 de julio de 2026 - 6:25 pm (Hora del Este)
(LifeSiteNews) — Un miembro de las Fuerzas Armadas Canadienses (CAF/FAC) criticó duramente una nueva directriz política militar sobre “reflexiones espirituales” que, en esencia, prohíbe el uso de cualquier lenguaje religioso específico o incluso referencias a Dios en la mayoría de las ceremonias militares.
«Antes teníamos una política de oración sólida e inclusiva que nos permitía orar de una manera que se ajustaba a nuestras tradiciones religiosas». declaró un miembro de las Fuerzas Armadas Canadienses a LifeSiteNews bajo condición de anonimato.
El miembro de las CAF/FAC señaló que la política de oración anterior es «muy importante en nuestra tradición en torno a la conmemoración de los muertos, el Día del Recuerdo, la Batalla de Gran Bretaña, la Batalla del Atlántico, etc.».
«Sin embargo, ahora no se nos permite rezar en público. La nueva normativa implica que los capellanes solo pueden ofrecer una reflexión laica en público».
El 29 de julio, las Fuerzas Armadas Canadienses (CAF, por sus siglas en inglés; FAC en francés) publicaron oficialmente su política sobre “Reflexiones espirituales en entornos militares”, que ofrece orientación tanto a los capellanes militares como a los miembros de las CAF/FAC sobre lo que se espera durante las ceremonias militares.
La nueva política estipula que cuando los miembros de las Fuerzas Armadas Canadienses (CAF/FAC) hagan declaraciones públicas o incluso semipúblicas en un evento como una ceremonia del Día del Recuerdo, «deberán defender el principio de neutralidad religiosa y espiritual del Estado, al no utilizar palabras, acciones o símbolos que sean específicos de una tradición espiritual o religiosa particular por parte del Gobierno de Canadá».
«Esto no incluye las prendas de vestir religiosas personales, que pueden usarse según lo autorizado por las Instrucciones de Vestimenta de las CAF/FAC», señaló la CAF/FAC.
En cambio, los miembros de la CAF/FAC deben ofrecer una reflexión espiritual atea e “inclusiva” sobre lo siguiente:
desfiles de graduación;
ceremonias de cambio de mando;
puesta en servicio del buque;
Ceremonias de inauguración/dedicación de proyectos de infraestructura;
ceremonias de entrega de premios y reconocimientos;
cenas festivas/de temporada o de confraternización; u
otras conmemoraciones institucionales militares (por ejemplo, el Día del Recuerdo, la Batalla de Inglaterra, la Batalla del Atlántico).
Por el momento, parece que los funerales militares y de Estado no están incluidos en la nueva política. Sin embargo, las “prácticas culturales indígenas” gozan de mayor libertad que las religiones tradicionales como el cristianismo.
La nueva política no es ninguna sorpresa. En 2023, la CAF/FAC emitió una directiva que imponía severas restricciones a la oración pública. Tras la fuerte reacción pública, incluso de muchos miembros de la CAF/FAC, las órdenes fueron revocadas.
Un miembro de las Fuerzas Armadas Canadienses afirma que la nueva política favorece el “ateísmo sobre la fe”
El miembro de las Fuerzas Armadas Canadienses declaró a LifeSiteNews que esta nueva política supone un “cambio radical” para el servicio.
«Y debo añadir también que esta fue la última oportunidad para que se escuchara la oración en el espacio público de Canadá», señaló.
«Antes, la Legión Canadiense contrataba a su propio ministro para que rezara. En este nuevo documento, incluso eso se prohíbe, y se busca reclutar voluntarios que no pertenezcan al ejército… Esta es la dictadura del relativismo de la que hablaba Benedicto XVI».
En lo que respecta a las prácticas culturales indígenas, el miembro de las CAF/FAC señaló que es “increíble” que se haya hecho una excepción para lo que él denominó “religión popular indígena”, dado que muchas Primeras Naciones son cristianas.
«Es increíble. Dicen que está permitido por la “reconciliación”», declaró a LifeSiteNews.
«Una auténtica neutralidad religiosa permitiría una expresión diversa de la fe religiosa, algo que ya existía en nuestra política anterior. La nueva política es excluyente, ya que favorece el ateísmo sobre la fe y las creencias de los pueblos indígenas (no cristianos) sobre el monoteísmo».
El miembro de las CAF/FAC señaló que muchos miembros del personal cristiano de las Primeras Naciones no estarían representados por las expresiones de la fe indígena precristiana.
La política establece que:
«Las prácticas indígenas pueden incluirse en entornos militares con fines culturales, históricos y educativos. Este enfoque refleja el reconocimiento constitucional de los derechos indígenas por parte de Canadá, la represión histórica de las tradiciones indígenas por parte del Estado y un compromiso constante con la reconciliación. No constituye un respaldo ni una promoción de ningún sistema de creencias en particular».
Al preguntársele si esta podría ser una forma de mantener a raya una incursión del islamismo, el miembro de las Fuerzas Armadas Canadienses se mostró reticente a responder.
«Personalmente, no creo que esto vaya en contra del Islam», dijo.
«Creo que es un intento de expandir el secularismo respaldado por el Estado». El miembro de las Fuerzas Armadas Canadienses preguntó entonces: «¿Cuál es la postura del Partido Conservador sobre este tema?», y añadió que para que haya un cambio real en Canadá, la gente debe «expresar su disconformidad» al respecto.
En 2024, las Fuerzas Armadas Canadienses prohibieron la oración en todas las celebraciones del Día del Recuerdo, lo que provocó una protesta masiva por parte de muchos canadienses, así como de miembros de las fuerzas armadas, veteranos y figuras políticas.
Las Fuerzas Armadas Canadienses (CAF, por sus siglas en inglés; FAC en francés) ya han tomado medidas enérgicas contra sus miembros, incluso contra los capellanes, impidiéndoles rezar en actos públicos. Según informa LifeSiteNews, las CAF/FAC restringieron aún más la oración el año pasado, antes del Día del Recuerdo.
Tomado del Misal diario del padre Luis Ribera CMF.
Las personas verdaderamente piadosas hacen todos los meses un día de Retiro Espiritual, que consiste en prepararse a fin de tenor una buena y santa muerte. No te olvides de hacerlo. Quizá durante el mes no has pensado más que en tus negocios materiales; pero vale la pena de que emplees por lo menos media horita cada mes en el gran negocio, en el negocio de la salvación de tu alma. No es esto pedirte mucho. ¿No encontrarás treinta minutos en los 43.200 que tiene el mes?
Si el día de Retiro se practica en tu parroquia, no dejes de asistir al mismo. Sí no se hace públicamente, puedes hacerlo en particular tú mismo, o en la iglesia o en tu misma casa. Y te aconsejo que todo aquel día procures guardar un poco más de silencio, practicar alguna pequeña mortificación, hacer alguna obra de caridad y, sobre todo, retirarte por espacio de media hora para practicar el ejercicio que aquí encontrarás,
Puesto en tu habitación, con las ventanas un poco entornadas, te pondrás de rodillas y con todo el afecto de tu corazón harás la siguiente
MEDITACIÓN DE LA MUERTE
COMPOSICIÓN DE LUGAR. — Represéntate a ti mismo en el trance de la muerte con el semblante pálido y cadavérico, y la respiración difícil y casi apagada.
PETICIÓN. — Pide a Dios luz para conocer y sentir lo que te sucederá en aquel lance triste, y gracia para prepararte debidamente.
PUNTO 1.º — El morir es un decreto divino, irrevocable y universal, confirmado por la historia de todos los siglos. Considera que el morir es una ley sin excepción ni dispensa; es un decreto irrevocable de Dios, que irremisiblemente nos comprende; es una necesidad de la cual no puede prescindirse. No depende de nuestro querer o no querer, ni dejamos de correr a ella por el olvido. La historia de todos los tiempos, pueblos y familias es una prueba auténtica de esta verdad que nadie podrá impugnar. Mira, para tu desengaño, en qué han parado tantas y tan bellas figuras de hombres y mujeres como han existido desde Adán hay hoy. Pregúntate a ti mismo: ¿Qué ha sido de ellos? ¿dónde están? ¡Ay! Abre sin miedo aquellos nichos, aquellos sepulcros, y no verás en ellos otra cosa que podre, ceniza, gusanos. He aquí en qué paran todos, ricos y pobres, sabios e ignorantes, superiores y súbditos, y en eso pararás tú, quizá dentro de poco. Oye, si no, las palabras que en boca de ellos pone el Espíritu Santo: Acuérdate de nuestra suerte; pues así será también la tuya: ayer para mi, hoy para ti. (Eccli. 38, 23.) — REFLEXIONA SERIAMENTE ESTO UNOS INSTANTES.
No hay remedio; llegará el día en que deberás despedirte del mundo, para presentarte a juicio y pasar a la eternidad; llegará el día en que cerrarás los ojos a la luz, en que dejarás el mundo y cuanto hay en él; en que tu alma, entre desmayos y agonías, se separará violentamente del cuerpo, dejándole objeto de horror y espanto, y pasando ella al Cielo, Purgatorio o Infierno, según la sentencia irrevocable del terrible Juez. En esto infaliblemente te has de ver; a eso corres como el agua, como el sentenciado que va al suplicio; y de esto no te. puedes evadir. ¿Crees tú esa verdad? Pues si de ella no puedes dudar, di: ¿Por qué amas tanto el mundo? ¿Por qué regalas tanto este cuerpo, enemigo de tu alma, que tantas faltas te hace cometer? ¿Por qué buscas con tanto afán las comodidades, los gustos, las honras? En una palabra: ¿por qué no te preparas y dispones mejor para morir? ¿De qué te servirán en aquel momento los gustos, los pasatiempos, las vanidades, las diversiones mundanas? ¿Cómo cometes pecados que en aquel momento tanta tortura te han de dar? ¿Por qué no multiplicas y no haces mejor las obras buenas, que es lo único que en aquella hora te podrá valer? Oh alma, abre los ojos con tiempo; medita con atención esta verdad y no quieras exponerte a que te sorprenda la muerte sin haberte preparado como debías. Si ahora mismo hubieses de morir, ¿estás preparado? — MEDITA Y REFLEXIONA.
PUNTO 2.º— La ignorancia de la hora y modo con que hemos de morir, exige de nosotros atenta y constante preparación. Considera la necesidad de prepararte por razón de la ignorancia de la hora y modo con que has de morir. Aunque pudieses vivir un número considerable de años, siempre pasarían pronto como los que has vivido. ¿Qué te queda de tus años pasados? Por eso Dios te dice: Acuérdate que la muerte no tarda. El mismo Jesucristo te exhorta a que vigiles, porque no sabes el día ni la hora en que te llamará. No hay día, ni hora, ni lugar en el mundo que pueda ofrecer seguridad; antes de todas partes y en cualquier momento te pueden asaltar. ¡Oh incertidumbre terrible! ¡Oh peligro espantoso, que no respeta edad, complexión ni robustez! ¡Hoy formarás planes y quizá mañana te lleven al sepulcro! Comiendo o bebiendo, descansando o trabajando, y hasta pecando puedes morir. ¡Cuántos lo han experimentado! Escucha, por tanto, la voz de Jesucristo que a todos nos dice: «Estad preparados, porque a la hora en que estéis más descuidados, el Hijo del Hombre ha de venir», o sea, te ha de asaltar la muerte. No te dice precisamente que te prepares, sino que estés preparado. Dos cosas muy serias te dice Dios: Que la muerte vendrá a la hora menos pensada, y que el pecado la acelera. Mas, que sea un poco más tarde o más temprano, siempre será presto, como se verifica con el sentenciado, el cual, aunque pase por una calle o camino más o menos largo, siempre llega pronto al lugar del suplicio. — PIÉNSALO CON ATENCIÓN.
Mas, ¿de qué manera morirás? ¡Ah!, lo ignoras igualmente: puede ser repentinamente, o con muerte violenta, a manos de un ladrón o asesino, o de un accidente o caso fortuito, de un ataque cerebral, de un colapso del corazón, de manera que no tengas lugar ni tiempo para prepararte. Quizás, como tantos otros, morirás de una enfermedad que te perturbe las potencias o te quite el sentido; quizá sean tan agudos los dolores de la enfermedad, o tan grande la flaqueza o turbación de cabeza, que no estés apto para nada, ni aciertes a tener un buen pensamiento. ¿Y quién sabe si te faltará la asistencia o copia de confesor? Y si algo de esto te sucede, cosa fácil y frecuente, y te encuentras desprevenido, ¿qué será de ti? ¡Oh, cuán necesario es prepararse de antemano! Esta preparación es tanto mas urgente, cuanto la muerte es una sola y de ella depende la eternidad. ¡Ay, pues, de ti, si no aciertas un paso de tanta importancia! Jamás lo podrás remediar. ¿Que horror! Mira, por tanto, si estás bien prevenido y piensa que quizá tienes la muerte mucho más cerca de lo que puedes imaginarte. — MEDITA, RESUELVE, ORA…
PUNTO 3.º — Sin el testimonio de la buena conciencia y adorno de las virtudes, será funesto el trance de la muerte. Considera ahora las angustias, congojas y agonías que en la muerte te cercarán, si no tienes el testimonio de la buena conciencia y el adorno de las virtudes y buenas obras. En este caso, ¡ay de ti!, te verás reducido a exclamar: «Los dolores de la muerte me han alcanzado y circuyen por todas partes, y los torrentes de la iniquidad de mis maldades me conturban sobremanera». Represéntate aquí mismo aquel paso tan doloroso. ¡Qué penas tan multiplicadas! El cuerpo con vivos dolores, desmayos y agonías; el alma con la viva aprehensión de tener que dejarlo todo; con los remordimientos por el mal que hizo por el bien que dejó de hacer y por lo mal que se portó en el poco bien que hizo. ¡Qué sentimiento! ¡Tantos pecados sin saber si están perdonados! ¡Tan mal empleo de potencias y sentidos! ¡Tan grande amor al cuerpo y tanto descuido para las cosas de la salvación, que era lo verdaderamente importantes! ¡Qué congoja para el alma al representársele que está próximo el momento en que se ha de separar del cuerpo y comparecer en aquellas regiones tan nuevas de la eternidad! ¡Qué agonía al considerar que dentro de pocos instantes se ha de presentar delante del Divino Juez, a quien tantas veces ha ofendido Y disgustado, para darle cuenta de toda su vida! ¡Qué aflicción al pensar que dentro de poco se decidirá si ha de salvarse o condenarse! ¡Oh momento aterrador, al cual han temido hasta los mayores Santos! Efectivamente, San Hilarión temblaba en aquella hora, a pesar de haber hecho rigurosa penitencia por espacio de setenta años. Santa Juana Chantal, no obstante su santidad y fervor, puesta en aquel trance, exclamaba: «Son espantosos los juicios de Dios». Si, pues, ellos temían, ¿cómo no temes que te hallas tan vacío de virtudes y buenas obras? — MEDITA SERIAMENTE Y ORA CON FERVOR.
Piénsalo detenidamente en este día de retiro. Morirás, sí, irremisiblemente morirás, y con la muerte lo perderás todo. De nada te servirán en aquella hora decisiva las riquezas, los honores, los placeres. No te llevarás sino las obras, buenas o malas, que hayas hecho en este mundo. ¿Qué haces, pues? ¿Cómo vives? ¿Puede Dios estar contento de ti? Y tú mismo, ¿tienes la conciencia tranquila? Desearías morir tal como te encuentras ahora? Si ahora murieses, ¿irías al Cielo o al infierno? Alma cristiana, no te desanimes, confía en Jesús; arrójate a sus pies y pídele que por su santa muerte en cruz, te conceda una muerte buena y santa. Confía en la bondad del Corazón de María, a la cual tantas veces pedimos que ruegue por nosotros pecadores, ahora, durante el tiempo de nuestra vida, y después en la hora de nuestra muerte. — PIÉNSALO BIEN.
DEPRECACIONES
Oh Jesús, Señor Dios de bondad y Padre de las misericordias; me presento delante de Vos con el corazón contrito, humillado y confuso, y os encomiendo mi última hora y lo que después de ella me espera.
Cuando mis pies empiecen a perler el movimiento, y me adviertan así que mi carrera en este mundo está próxima a su fin… Jesús misericordioso, tened piedad de mí.
Cuando mis manos empiecen a perder el tacto y, temblorosas, no puedan sostener ya el Crucifijo, dejándole caer a pesar mío en el lecho de mi dolor… Jesús misericordioso, tened piedad de mí.
Cuando, velados ya mis ojos y haciendo contorsiones por el horror de la muerte cercana, fijen en Vos sus miradas lánguidas y moribundas… Jesús misericordioso, tened piedad de mí.
Cuando mis labios fríos y convulsos pronuncien por última vez vuestro nombre adorable… Jesús misericordioso, tened piedad de mí.
Cuando mi cara pálida y lívida cause lástima y terror a los circunstantes, y bañados mis cabellos con el sudor de la muerte se pongan rígidos en mi cabeza, y anuncien que mi fin está cercano… Jesús misericordioso, tened piedad de mí.
Cuando mis oídos, próximos a cerrarse para siemPre a las conversaciones de los hombres, se abran para oír la sentencia irrevocable que fijará mi suerte para toda la eternidad… Jesús misericordioso, tened piedad de mí.
Cuando mi imaginación, agitada de horrendos y espantosos fantasmas, quede sumergida en mortales congojas y cuando, turbado mi espíritu con el temor de vuestra justicia al recuerdo de mis iniquidades, esté pugnando contra el enemigo infernal, que tendrá empeño en quitarme la esperanza en vuestras misericordias y en precipitarme en los horrores de la desesperación… Jesús misericordioso, tened piedad de mí.
Cuando mi corazón, débil y oprimido con los dolores de la enfermedad, esté sobrecogido por el temor de la muerte, fatigado y rendido por los esfuerzos que haya hecho contra los enemigos de mi salvación… Jesús misericordioso, tened piedad de mí.
Cuando derrame las últimas lágrimas, síntomas de mi próxima destrucción, recibidlas, ¡oh Señor!, en sacrificio expiatorio, para que yo muera como una víctima de penitencia; y en aquel momento terrible… Jesús misericordioso, tened piedad de mí.
Cuando mis parientes y amigos, reunidos en torno de mi cama, se horroricen al ver mi situación y os invoquen por mí… Jesús misericordioso, tened piedad de mí.
Cuando, perdido ya el uso de mis sentidos, desaparezca de mi vista el mundo, y yo gima entre las angustias de la última agonía y las congojas de la muerte… Jesús misericordioso, tened piedad de mí.
Cuando los últimos suspiros de mi corazón den impulso a mi alma para que salga del cuerpo, aceptadlos, Señor, como hijos de una santa impaciencia de unirme a Vos; y entonces… Jesús misericordioso, tened piedad de mí.
Cuando mi alma, al extremo de mis labios, salga para siempre de este mundo, y deje a mi cuerpo pálido, frío y sin vida, aceptad la destrucción de éste como un homenaje que rindo a vuestra divina Majestad; y en aquella hora… Jesús misericordioso, tened piedad de mí.
Finalmente, cuando mi alma se presente delante de Vos, y vea por vez primera el resplandor de vuestra Majestad, no la arrojéis de vuestra presencia; dignaos más bien recibirla en el seno de vuestra misericordia, para que eternamente cante vuestras alabanzas, y entonces, ahora y siempre… Jesús misericordioso, tened piedad de mí.
Por los méritos e intercesión de María Santísima, Madre y abogada de los pecadores, que espero rogará por mí en la hora de la muerte… Jesús misericordioso, tened piedad de mí.
Jesús, José y María, os entrego mi corazón y el alma mía.
Jesús, José y María, amparad mi alma en la última agonía.
Jesús, José y María, haced que descanse en paz el alma mía.
En este día te abstendrás de diversiones y de salir en público, en cuanto te sea posible, y procurarás confesar y comulgar.