La justicia de Chequia estudiará la rehabilitación judicial completa del cardenal Štěpán Maria Trochta y Trochta SDB († 1973), uno de los grandes símbolos de la persecución sufrida por la Iglesia en la antigua Checoslovaquia,
informó Catholic World Report.
El procedimiento busca reparar el internamiento ilegal al que fue sometido entre 1950 y 1953, episodio que nunca había sido revisado por los tribunales pese a la anulación posterior de la condena política que lo llevó a prisión.
La Fiscalía presentó la propuesta tras examinar la documentación conservada en los archivos estatales y considerar acreditado que el entonces obispo de Leitmeritz/Litoměřice fue privado ilegalmente de su libertad. El Tribunal de Distrito de Leitmeritz/Litoměřice deberá decidir ahora sobre la rehabilitación, aunque todavía no se ha fijado la fecha de la vista.
El arzobispón de Praga Stanislav III Přibyl Veselý C.Ss.R., administrador apostólico de Leitmeritz/Litoměřice, expresó su confianza en que el proceso permita restituir plenamente el buen nombre de uno de los obispos más emblemáticos de la Iglesia checa durante el siglo XX.
La iniciativa para la plena rehabilitación del cardenal vino de Jan Kratochvil, director del Museo del Exilio checo, eslovaco y ruteno del siglo XX en Brno, y de su abogado Lubomír Müller.
«Es importante que su nombre sea limpiado también de esta forma», dijo Kratochvil, cuya familia tuvo amistad con el prelado.
Víctima de dos totalitarismos
La vida de Štěpán Trochta (1905-1974), el mayor de los tres hijos de František Trochta y Anna Trochtová, estuvo marcada por la persecución de dos regímenes totalitarios. Ordenado sacerdote salesiano de Don Bosco por el arzobispo Maurilio Fossati Destefanis O.Ss.G.C.N. y doctor en Teología del Ateneo Salesiano de Turín, fue detenido durante la ocupación nazi por su colaboración con la resistencia checa y deportado en 1942 a los campos de concentración de Theresienstadt/Terezín, Mauthausen (de donde escapó aun herido) y Dachau con la anotación RU (del alemán Rückkehr unerwünscht, Retorno indeseable) en su expediente. Sobrevivió, aunque arrastrando graves secuelas, solo porque sus amigos lograron obtener permiso para enviarle paquetes de comida además de la magra ración que le era asignada.
Tras la Segunda Guerra Mundial, Pío XII lo nombró obispo de Leitmeritz/Litoměřice el 27 de Septiembre de 1947, siendo consagrado en Praga el 16 de Noviembre por el internuncio Saverio Ritter. Sin embargo, la llegada del régimen comunista volvió a situarlo en el punto de mira. Como portavoz del episcopado en las negociaciones con las nuevas autoridades, rechazó los intentos del Estado de controlar la vida de la Iglesia y denunció la llamada “Acción Católica” promovida por el régimen.
En diciembre de 1948, el Papa le otorgó las llamadas “facultades mexicanas”, un conjunto de dispensas para obispos individuales y sus iglesias locales que los eximían de ciertas obligaciones que serían una carga en tiempos de persecución (como los estudios en seminario físico o la administración de sacramentos en las iglesias) y les otorgaban ciertos poderes que normalmente pertenecían solo al Papa y su Curia (v. g., consagrar obispos sin necesidad de mandato papal). Poco después fue sometido a arresto domiciliario, aislado y, finalmente, tras un año de prisión preventiva, acusado de «traición y conspiración contra el Estado» en un proceso político y condenado en 1954 a 25 años de prisión en Ruzyne, Pankrác (allí había sido interrogado doce años antes por la Gestapo), Kartouzy y Leopoldov.
Aunque fue liberado gracias a una amnistía en 1960, se le prohibió regresar al gobierno de su diócesis y tuvo que trabajar como obrero de construcción o fontanero, y más tarde, después de un ataque al corazón en 1962, vivió (bajo supervisión) en los hogares sacerdotales de Tábor en 1963 y Radvanov en 1964. Solo tras la relativa apertura política de la “Primavera de Praga” de 1968 pudo reincorporarse a su ministerio episcopal. En 1969, Pablo VI Montini lo creó cardenal in péctore (en secreto) presbítero pro hac vice de San Juan Bosco en la Vía Tuscolana. El nombramiento fue hecho público cuatro años después.
Trotcha murió el 6 de Abril de 1974 producto de un derrame cerebral, literalmente «asesinado a gritos» durante seis horas de cuasi-interrogatorio por un secretario eclesiástico regional Karel Dlabal (cargo establecido por el entonces gobernante Partido Comunista para supervisar las actividades religiosas) en estado de ebriedad. Convalecía de una cirugía que le realizaron la semana anterior.
El entonces arzobispo de Cracovia, Karol Wojtyła —futuro Juan Pablo II— desafió las restricciones impuestas por las autoridades comunistas (se prohibió que los extranjeros concelebraran el funeral, y al cardenal Stefan Wyszyński le negaron la entrada al país) y rindió homenaje al cardenal, al que definió públicamente como un mártir. Su funeral, que contó con la presencia de los cardenales Alfred Bengsch Kliche de Berlín y Franz König Fink de Viena, fue presidido por el obispo de Olomuc y futuro cardenal y arzobispo de Praga, František Tomášek.
Un proceso de reparación histórica
El caso de Trochta se suma a otras decisiones adoptadas recientemente por los tribunales checos para reconocer la persecución sufrida por destacados miembros de la Iglesia durante el comunismo.
Si el tribunal de Litoměřice aprueba ahora la propuesta de la Fiscalía, Štěpán Trochta se convertirá en el tercer alto prelado rehabilitado judicialmente en la República Checa en el marco del proceso de reparación de las víctimas de la persecución comunista contra la Iglesia.