sábado, 12 de septiembre de 2026

EL MAGISTERIO EXTRAORDINARIO DEL VATICANO II (Refutación montiniana al “Reconocer y resistir”)

Presentamos un documento que ha pasado “de agache” en el radar del debate sobre el Vaticano II (en parte porque su única versión conocida es el original latino en Acta Apostólicæ Sedis vol. 57 (1965), n.º 13, págs. 867-871), y que por primera vez presentamos íntegramente en español:
EXHORTACIÓN APOSTÓLICA “Postréma Séssio”, DONDE SE HACEN PROVISIONES PARA EL RESULTADO INMEDIATO DEL CONCILIO ECUMÉNICO VATICANO II

A todos los Obispos que están en paz y comunión con la Sede Apostólica.

Venerables hermanos, saludos y bendición apostólica.

La sesión final del Concilio Ecuménico Vaticano II está llegando a su fin. Pronto se disolverá la asamblea más extensa de su tipo, que se reunió hace cuatro años en la tumba del apóstol Pedro para atender las expectativas, los deseos y las necesidades más graves y urgentes del pueblo cristiano. Y vosotros, Venerables Hermanos, regresaréis finalmente a vuestras sedes, después de una larga y fructífera labor, con justa alegría porque, gracias a vuestro trabajo, se han preparado instrumentos beneficiosos para la verdadera renovación de la Iglesia y la unidad de todos los cristianos, y para el establecimiento de la paz y el orden de los asuntos humanos de una manera más digna.

Mientras el Concilio Ecuménico, casi concluido, parece traer un nuevo y abundante derramamiento de vida espiritual a la Iglesia y al mundo, no podemos sino exhortar con espíritu paternal a los fieles cristianos a que eleven súplicas más frecuentes y urgentes a Dios. Deseamos, Venerables Hermanos, que esa ferviente devoción a la oración, a la que hemos exhortado repetidamente a los hijos de la Iglesia a lo largo del Concilio, no solo no cese, sino que arda con mayor intensidad en este tiempo, cuando la obra del Concilio está llegando a su fin; para que en estos días toda la Iglesia, reunida en todo el mundo, como lo estuvieron en su día los Apóstoles junto con María, la Madre de Jesús, y nosotros en el Cenáculo (Hch. 1, 14), se una en fervientes oraciones con los sucesores de Pedro y los Apóstoles, para obtener un nuevo Pentecostés, por el cual el rostro de la Esposa de Cristo y la sociedad de los hombres se renueven salvíficamente por la gracia del Espíritu Santo.

Y, ante todo, debemos agradecer a Dios Todopoderoso, quien, a lo largo de la celebración del Concilio, nunca dejó de estar presente en el Concilio Ecuménico con su divino auxilio y la abundancia de luces celestiales. En efecto, al considerar la inmensa labor que el Concilio ha realizado hasta ahora, Nos sentimos verdaderamente impresionados por los numerosos puntos doctrinales propuestos por el Magisterio extraordinario de la Iglesia, así como por las normas de disciplina sabiamente impartidas, las cuales, fielmente conservadas en la tradición eclesiástica, abren nuevos caminos para la acción de la Iglesia y sin duda contribuirán enormemente al bien de las almas.

Sin embargo, si nos fijamos en la opinión general con la que los profanos han seguido la celebración del Concilio, no nos alegra menos observar que el Concilio Ecuménico ha atraído tanto los intereses y pensamientos de los hombres hacia sí mismo, que en nuestros tiempos las cuestiones y preceptos de la Iglesia parecen ser de suma importancia para todos los hombres de noble voluntad que buscan sinceramente la verdad y se esfuerzan por contribuir a la verdadera prosperidad de la humanidad; lo cual, en efecto, ofrece a la Iglesia la oportunidad de entablar un diálogo fructífero con el mundo, es decir, con los pueblos y hombres de todas las religiones y civilizaciones, para que pueda aportar sus esfuerzos conjuntos a salvaguardar los verdaderos bienes de los hombres y a resolver las cuestiones humanas de manera más apropiada según la doctrina del Evangelio.

En efecto, la Iglesia Católica ha brillado con luz propia ante todas las naciones, como una ciudad sobre una colina (Cf. Mt. 5, 14), guardiana invencible de las verdades divinas y la dignidad humana. Tampoco es difícil prever el futuro desarrollo de la vida religiosa que se derivará de ello, cuando el pueblo de Dios se vea cada vez más imbuido de ese aliento sagrado de renovación espiritual que el Concilio ha despertado en la Iglesia.

Todas estas cosas, si bien reconfortan dulcísimo a todos aquellos por cuya obra la «diversa gracia de Dios» (1.ª Pe. 4, 10) ha fluido abundantemente en las almas de los fieles cristianos, al mismo tiempo nos exhortan a esforzarnos con todas nuestras fuerzas para que ningún obstáculo retrase ese río desbordante de gracias celestiales que hoy «alegra la ciudad de Dios» (Sal. 45, 5), ni disminuya en modo alguno el fervor con el que la Iglesia está hoy tan animada. Esto podría suceder si, tras el tiempo de debates y la aprobación de las leyes, el celo apostólico de los santos Pastores disminuyera progresivamente y no prestaran la debida atención a los deberes propios de ese tiempo, que seguirán a la celebración del Concilio. Pues el éxito del Concilio y sus frutos más beneficiosos para la vida de la Iglesia dependerán, más que de la multiplicidad de leyes, de la diligencia y el empeño con que estas se pongan en práctica en el futuro. Por supuesto, será necesario, sobre todo para los fieles cristianos, preparar prudentemente sus mentes para recibir las nuevas normas; despertar la inercia de aquellos que se niegan a adaptarse al nuevo rumbo de las cosas; frenar la intemperancia de otros que se entregan a innovaciones privadas más de lo debido, y que de este modo pueden perjudicar considerablemente la obra de renovación iniciada; contener el cambio de disciplina dentro de los límites prescritos por la autoridad legítima; y, finalmente, infundir en la mente de todos confianza en los sagrados Pastores e instar a la plena obediencia, que es testimonio del verdadero amor a la Iglesia y, al mismo tiempo, la garantía más segura de unidad y de un resultado feliz.

Basta con mencionar brevemente estos puntos, Venerables Hermanos, para que comprendáis la gravedad e importancia de las responsabilidades que os esperan. Se emprenderá una obra de inmensa envergadura que exige prudencia, perseverancia y sabiduría en vuestros consejos; pero también exige, con igual ahínco, el esfuerzo conjunto, entusiasta y magnánimo, de toda la comunidad que ha sido confiada a cada uno de vosotros. Pues el Concilio Ecuménico, al conferir a la vida espiritual y ritual de todos los hijos de la Iglesia, no puede prescindir del esfuerzo común de todos.

En este esfuerzo conjunto, no cabe duda de que los dilectísimos sacerdotes serán de mayor ayuda para sus pastores que otros, especialmente aquellos consagrados al cuidado de las almas. El Concilio Ecuménico, al haber emitido normas providenciales al respecto, les ha proporcionado un instrumento incomparable para ejercer las funciones del sacerdocio con mayor dignidad y eficacia; por lo tanto, que quienes deseen recibirlo y usarlo, se comprometan con resoluciones más firmes y animadas a alcanzar la santidad y a desempeñar el sagrado ministerio con espíritu hábil y generoso. Por nuestra experiencia pastoral, sabemos bien cuántos obreros de Cristo, verdaderamente dignos, han trabajado diligentemente en el cultivo de la tierra del Señor; tampoco ignoramos las dificultades y los sufrimientos a los que están sometidas las vidas de muchos, a menudo transcurridas en soledad, pobreza y entre las mentes hostiles de los hombres. Que estos amados hijos nuestros sepan que el Vicario de Cristo dirige sus pensamientos a ellos y ora constantemente a Dios por ellos. Sus penas, que a menudo están ocultas, pueden estarlo para los hombres, pero no para Dios, quien les prepara una digna recompensa por sus labores en el cielo.

También confiamos especialmente en la valiosa labor que todas las familias religiosas aportarán a este propósito. Pues de la floreciente vida religiosa la Iglesia recupera gran parte de su vigor, de su celo apostólico, de su ardor por la santidad. Como siempre, ahora más que nunca, la Iglesia necesita el testimonio público y social que imparte la vida religiosa, así como la ayuda que se debe brindar al clero diocesano en su apostolado. Que los ejemplos de quienes verdaderamente han renunciado al mundo brillen cada vez más, y demuestren con claridad que el reino de Dios no es de este mundo (Cf. Jn. 18, 30); ni que el celo apostólico que los inflama se limite a los confines de su propia comunidad, sino que se abra a todas las necesidades espirituales que aquejan a nuestra época.

Finalmente, depositamos nuestra gran esperanza en los fieles laicos consagrados al apostolado, a quienes acogemos con afecto paternal. El hecho de que el Concilio Ecuménico haya querido contar con ellos en la labor que les ha sido encomendada, y haya descrito extensamente su lugar y funciones en la Iglesia, demuestra claramente la importancia de los roles que ahora deben asignarse a los laicos. En verdad, la actividad pastoral de los ministros sagrados no puede alcanzar sus objetivos si no va acompañada por la actividad de los laicos, cuya tarea es ayudar a la Iglesia a llevar a cabo su ministerio sagrado, proveer sacerdotes según sus capacidades en aquellos lugares que sufren escasez de clero, y también encontrar nuevas vías y métodos para que la Iglesia pueda transmitir con mayor eficacia el mensaje de salvación a la gente de nuestro tiempo. Por lo tanto, exhortamos a estos hijos nuestros con espíritu paternal a que estén a la altura de esta gran hora del Concilio Ecuménico y a que cumplan con entusiasmo la esperanza y la expectativa que la Iglesia ha depositado en sí misma.

Venerables Hermanos, tenemos la firme esperanza de que vuestros hijos en Cristo, así como han compartido vuestras inquietudes sobre el resultado del Concilio hasta ahora, orando, temblando, esperando y alegrándose, así también, cuando regreséis a vuestros hogares, querrán colmaros de alegría con la generosidad de su valiosa ayuda. En efecto, esperamos fervientemente que a vuestro regreso a vuestra patria no falten testimonios públicos de honor y expresiones de gratitud, como sin duda lo exige la gran obra que habéis realizado junto a Nos con la mayor prudencia, sabiduría y habilidad, y como corresponde a quienes han abierto nuevas metas para la Iglesia y, al mismo tiempo, han mostrado a los hombres con tanta autoridad el camino correcto de la dignidad humana, el amor fraterno, la unidad y la paz. Por vosotros se ha suscitado una gran esperanza en la Iglesia y en el mundo; bienaventurados los que os presten ayuda para nutrirla, fortalecerla y perfeccionarla.

Pero en la ardua y sumamente seria tarea que les corresponde después del Concilio, sabéis, Venerables Hermanos, cuán desiguales son las facultades del hombre. Por lo tanto, la ejecución de las leyes del Concilio solo traerá los frutos deseados de la Iglesia de esta manera, es decir, si la ayuda del Divino Redentor viene en su auxilio, quien dijo: «Sin mí nada podéis hacer» (Jn. 15, 5), y si la acción del Espíritu Santo continúa influyendo profundamente, iluminando y fortaleciendo las almas de los sagrados Pastores también en el futuro. Por consiguiente, las oraciones, en las que consiste la comunión vital de la Iglesia, de manera especial, las oraciones dirigidas al Espíritu Santo, cuyo deber es dirigir los pasos de los seguidores de Cristo, declaran el deber que se les impone ante todo en este último tiempo del Concilio. De ahí que los fieles cristianos reciban fortaleza de lo alto para que puedan recorrer el camino que ahora se les presenta, llenos de esperanza; para que obedezcan con toda obediencia las exhortaciones de la Iglesia, que ahora desea especialmente que sus hijos sean dóciles en la obediencia, prontitud en la acción y magnánimos al soportar las dificultades que puedan surgir; para que finalmente obtengan de Dios una numerosa escuadra de santos, que, como Carlos Borromeo, sean ejemplo y estímulo del Pueblo cristiano en la fiel realización de los decretos conciliares, pues precisamente de esos hombres hay que esperar la verdadera renovación de la Iglesia, ardientemente deseada por el Concilio Ecuménico.

Por esta razón, Venerables Hermanos, hemos decretado que antes de la finalización del Concilio Ecuménico se proclamen solemnes súplicas durante tres días en todas las diócesis, parroquias y comunidades religiosas del mundo católico. Estas súplicas, que se celebrarán durante la próxima novena en honor de la Santísima Virgen María Inmaculada, no solo deberán tener como objetivo dar gracias a Dios y pedir nuevos dones celestiales, sino que también brindarán una oportunidad propicia para recordar a los fieles cristianos sus nuevos deberes y exhortarlos, uniendo sus esfuerzos a vuestras iniciativas, a poner en práctica con entusiasmo los salvíficos preceptos del Concilio Ecuménico en la vida cristiana, tanto privada como pública.

Finalmente, Venerables Hermanos, permitidnos también expresaros nuestro deseo de que vosotros, desde la Ciudad, transmitais a vuestros rebaños las advertencias y exhortaciones apropiadas sobre la celebración de tales súplicas; y, de hecho, para que cuando se celebre la solemne conclusión del Concilio Ecuménico en la Basílica del Vaticano, el mismo día y a la misma hora, toda la familia de católicos en todo el mundo se vea unida con una sola voz y una sola mente en ferviente oración con el Vicario de Cristo y con sus sagrados Pastores.

Sostenidos por esta esperanza, como testimonio de los dones divinos y de Nuestra benevolencia, os impartimos con el mayor amor en el Señor nuestra Bendición Apostólica a todos y cada uno de vosotros, Venerables Hermanos, y al clero y al pueblo confiados a vuestro cuidado.

Dado en Roma, en San Pedro, el 4 de noviembre, fiesta de San Carlos Borromeo, en el año 1965, tercero de Nuestro Pontificado. PABLO PP. VI.
   
Este documento adquiere gran importancia e interés porque, 33 días antes antes de concluir el Concilio Ladrón, Montini afirma que está grandemente admirado «por los numerosos puntos doctrinales propuestos por el Magisterio extraordinario de la Iglesia, así como por las normas de disciplina sabiamente impartidas», en claro contraste con lo que dirá en los 36 días posteriores a la clausura del mismo:
  • «[El Concilio] No pretendió resolver todos los problemas urgentes de la vida moderna; algunos de ellos se han reservado para un estudio posterior que la Iglesia tiene previsto realizar, muchos se presentaron en términos muy limitados y generales, y por ello están abiertos a una mayor investigación y a diversas aplicaciones.
       
    Pero hay que tener en cuenta un punto: la autoridad magisterial de la Iglesia, aun sin querer emitir pronunciamientos dogmáticos extraordinarios, ha dado a conocer su enseñanza autorizada sobre diversas cuestiones que hoy pesan sobre la conciencia y la actividad del hombre, entablando, por así decirlo, un diálogo con él, pero conservando siempre su propia autoridad y fuerza; ha hablado con la voz conciliadora y amigable de la caridad pastoral; su deseo ha sido ser escuchado y comprendido por todos; no se ha centrado únicamente en la comprensión intelectual, sino que también ha procurado expresarse con un estilo sencillo, actual y coloquial, derivado de la experiencia real y con un trato cordial que lo hace más vital, atractivo y persuasivo; ha hablado al hombre moderno tal como es» (Discurso de clausura del Concilio Vaticano II, 7 de Diciembre de 1965)
  • «Algunos se preguntan qué autoridad, qué cualificación teológica, quiso atribuir el Concilio a sus enseñanzas, sabiendo que evitó dar definiciones dogmáticas solemnes que comprometieran la infalibilidad del magisterio eclesiástico. Y la respuesta es conocida por quienes recuerdan la declaración conciliar del 6 de marzo de 1964, reiterada el 16 de noviembre de 1964: dado el carácter pastoral del Concilio, evitó pronunciar de manera extraordinaria dogmas investidos de infalibilidad; pero, no obstante, dotó a sus enseñanzas de la autoridad del magisterio ordinario supremo. Este magisterio ordinario, y por tanto manifiestamente auténtico, debe ser aceptado dócil y sinceramente por todos los fieles, de acuerdo con la intención del Concilio respecto a la naturaleza y los fines de cada documento» (Audiencia general, 12 de Enero de 1966).
Ahora, ¿qué es ese “Magisterio extraordinario” (u otras expresiones semejantes) del que hace referencia? El ejercicio solemne del oficio docente de la Iglesia, bien sea por declaraciones ex cáthedra por el Papa o las definiciones dogmáticas del Concilio general en comunión con él, que goza siempre de la infalibilidad en sí mismo (el Magisterio ordinario, en contraste, no siempre lo es, PERO no por eso deja de ser vinculante a los fieles).

Dejando a un lado la aparente contradicción de las declaraciones, debemos centrar nuestro análisis en que “Postréma Séssio” fue publicado en las Acta Apostólicæ Sedis, por lo que es un documento oficial con fuerza vinculante. Todo el que reconozca al Vaticano II y sus papas como legítimos, debe prestar su asentimiento a todo lo que digan que es verdadero, condenar lo que digan que es falso, permitir lo que este permita y abstenerse de lo que prohíbe.

Muchos de los “tradicionalistas”, en cambio, frente a las declaraciones del Concilio Vaticano II sobre la Iglesia, la liturgia sagrada, los efectos del bautismo, la legitimidad del ecumenismo y el cambio doctrinal que este implica, la relación de la Iglesia con otras religiones, la libertad religiosa y la dignidad humana, et álibi aliórum plurimórum, las consideran opcionales porque no han sido declaradas infaliblemente, tranquilizando así su conciencia. Tal proceder es falso no solamente porque los diez y seis documentos del Vaticano II fueron promulgados observando los tres requisitos para la infalibilidad establecidos en Pastor Ætérnus, sino también porque aun si no fuera el caso, no habría tampoco problema en aceptarlo, ni habrá posibilidad de decir que hay ruptura con la doctrina anterior o peligro al seguirlo.

En tal sentido, la pregunta debe reformularse: No es tanto «¿Se debe aceptar el Vaticano II?», sino «¿Es seguro aceptar el Vaticano II?», porque de la respuesta a esta viene la justificación para responder aquella. Si la respuesta es afirmativa, «apaga y vámonos». Pero si la respuesta es negativa (y en efecto, lo es), entonces EL VATICANO II NO ES LEGÍTIMO NI VIENE DE UN PAPA LEGÍTIMO:
  • «…Les recomiendo que se mantengan firmes en su determinación de ser hijos leales de la Iglesia de Jesucristo, en un tiempo en que tantos, quizás sin saberlo, se han mostrado desleales. Porque el primer y mayor criterio de la fe, la prueba definitiva e inexpugnable de la ortodoxia, es la obediencia al magisterio de la Iglesia, que es viva e infalible, ya que fue establecida por Cristo como columna et firmamentum veritatis, «columna y fundamento de la verdad» (1.ª Tim. 3, 15)» (San Pío X. Discurso Con vera soddisfazione a la 2.ª Convención de Universidades Católica, 10 de Mayo de 1909
  • «La cátedra es un asiento, algo elevado y solemne, desde el cual un maestro imparte enseñanza. Consideremos, pues, la cátedra desde la cual el primer Papa habló a los primeros cristianos, tal como Nos os hablamos ahora, exhortándoos a estar alerta contra el diablo, que anda como león rugiente buscando a quien devorar (1.ª Pe. 5, 8), y a ser firmes en la fe y no dejaros engañar por los falsos profetas (2.ª Pe. 2, 1). Esta enseñanza de Pedro perdura en sus sucesores y perdurará, inmutable, por siempre, pues esta es la misión que Cristo mismo encomendó a la cabeza de la Iglesia» (Pío XII, Audiencia general, 17 de Enero de 1940).
La realidad muestra que Montini dijo que el asentimiento al Vaticano II NO ERA OPCIONAL: Además de los documentos citados ut supra, también cuentan dos discursos dél:
  • «Continuamos meditando sobre las enseñanzas del Concilio porque estamos convencidos de que este evento constituye una “summa” para nuestro tiempo, un rico y autorizado compendio de doctrinas y normas para las necesidades de nuestro tiempo, y marca un momento característico y decisivo en el curso de la tradición católica por los tesoros de verdad que nos conserva del pasado y por aquellos que nos abre en el camino hacia el futuro (Audiencia general, 4 de Febrero de 1970).
  • «Por un lado, están quienes, bajo el pretexto de una mayor fidelidad a la Iglesia y al Magisterio, rechazan sistemáticamente las enseñanzas del Concilio, su aplicación y las reformas que de él se derivan, así como su gradual implementación por la Sede Apostólica y las Conferencias Episcopales, bajo nuestra autoridad, como lo quiso Cristo. La autoridad de la Iglesia se desacredita en nombre de una Tradición cuyo respeto solo se atestigua material y verbalmente; los fieles se alejan de los lazos de obediencia a la Sede de Pedro y a sus obispos legítimos; la autoridad de hoy se rechaza en nombre de la de ayer. Y el hecho es aún más grave, puesto que la oposición de la que hablamos no solo es alentada por algunos sacerdotes, sino que está liderada por un obispo, sin embargo siempre venerado por Nosotros, el arzobispo Marcel Lefebvre.
      
    Resulta muy doloroso constatarlo, pero ¿cómo no ver en tal actitud —cualesquiera que sean las intenciones de estas personas— que se colocan fuera de la obediencia y la comunión con el Sucesor de Pedro y, por lo tanto, con la Iglesia?
      
    Porque, lamentablemente, esta es la consecuencia lógica de afirmar que es preferible desobedecer con el pretexto de mantener intacta la fe, de trabajar a su manera para preservar la Iglesia Católica, negando al mismo tiempo su obediencia efectiva. ¡Y lo dicen abiertamente! Se atreven a afirmar que el Concilio Vaticano II no es vinculante; que la fe también está en peligro debido a las reformas y orientaciones posconciliares; que existe el deber de desobedecer para preservar ciertas tradiciones. ¿Qué tradiciones? ¡Es este grupo, y no el Papa, ni el Colegio Episcopal, ni el Concilio Ecuménico, el que establece cuál de las innumerables tradiciones debe considerarse la norma de fe! Como veis, venerables hermanos, esta actitud se erige como prueba de la voluntad divina que puso a Pedro y a sus legítimos sucesores a la cabeza de la Iglesia para confirmar a los hermanos en la fe y apacentar el rebaño universal (cf. Lc. 22, 32; Jn. 21, 15 ss.), lo que lo estableció como garante y custodio del depósito de la fe.
      
    Y esto es aún más grave, en particular, cuando se introduce la división, precisamente donde el amor de Cristo nos unió en uno, en la Liturgia y el Sacrificio Eucarístico, al negarse a cumplir con las normas definidas en el ámbito litúrgico. Es en nombre de la Tradición que pedimos a todos nuestros hijos, a todas las comunidades católicas, que celebren la Liturgia renovada con dignidad y fervor. La adopción del nuevo “Ordo Missæ” ciertamente no queda a discreción de los sacerdotes ni de los fieles: y la Instrucción del 14 de junio de 1971 preveía la celebración de la Misa en la forma antigua, con la autorización del ordinario, solo para sacerdotes ancianos o enfermos que ofrecieran el Sacrificio Divino sine populo. El nuevo Ordo fue promulgado para reemplazar al antiguo, después de una cuidadosa deliberación, siguiendo las peticiones del Concilio Vaticano II. De la misma manera, nuestro santo Predecesor Pío V había hecho obligatorio el Misal reformado bajo su autoridad, siguiendo el Concilio de Trento.
      
    Exigimos la misma disposición, con la misma autoridad suprema que nos proviene de Cristo Jesús, para aceptar todas las demás reformas litúrgicas, disciplinarias y pastorales que se han desarrollado en los últimos años en aplicación de los decretos conciliares. Cualquier iniciativa que pretenda obstaculizarlas no puede considerarse un servicio a la Iglesia; de hecho, le causa un grave daño.
       
    En varias ocasiones, directamente, a través de nuestros colaboradores y otros amigos, hemos llamado la atención de Monseñor Lefebvre sobre la gravedad de sus actitudes, la irregularidad de sus principales iniciativas actuales, la inconsistencia y a menudo la falsedad de las posiciones doctrinales en las que se basa, y el daño que estas causan a la Iglesia en su conjunto.
       
    Con profunda amargura, pero con esperanza paternal, nos dirigimos una vez más a este Hermano nuestro, a sus colaboradores y a quienes se han dejado influenciar por ellos. Ciertamente, creemos que muchos de estos fieles, al menos inicialmente, actuaron de buena fe; también comprendemos su apego sentimental a las formas habituales de culto o disciplina que durante mucho tiempo les habían servido de apoyo espiritual y en las que habían encontrado alimento espiritual. Pero confiamos en que podrán reflexionar con serenidad, sin prejuicios, y estarán dispuestos a admitir que hoy encontrarán el apoyo y el alimento que buscan en las formas renovadas que el Concilio Ecuménico Vaticano II y Nos mismos hemos decretado como necesarias para el bien de la Iglesia, su progreso en el mundo contemporáneo y su unidad. Por lo tanto, exhortamos una vez más a todos estos hermanos e hijos nuestros, les imploramos que tomen conciencia de las profundas heridas que de otro modo causan a la Iglesia, los invitamos nuevamente a reflexionar…
      
    Con profunda tristeza, pero con esperanza paternal, nos dirigimos una vez más a nuestro hermano Monseñor Marcel Lefebvre y a sus colaboradores; los invitamos a reflexionar sobre las serias advertencias de Cristo respecto a la unidad de la Iglesia (cf. Jn. 17, 21 ss.) y la obediencia debida al legítimo Pastor que Él ha puesto al frente del rebaño universal, como signo de la obediencia debida al Padre y al Hijo (cf. Lc. 10, 16). Los esperamos con el corazón abierto, con los brazos dispuestos a acogerlos: ¡que sepan redescubrir, con humildad y edificación, para alegría del Pueblo de Dios, el camino de la unidad y del amor!» (Alocución consistorial Ex quo die, 24 de Mayo de 1976).
Claro, no pretendemos (¡líbrenos Dios si quiera de pensarlo!) lograr que nadie siga a Pablo VI y acepte el concilio ni participe en la abominable liturgia del Novus Ordo. Simplemente pretendemos señalar la flagrante incongruencia en la postura de los lefebvristas y otros tradicionalistas (y neoconservadores) que defienden el reconocimiento y la resistencia. Intentan defender la fe tradicional, pero, al negarse a reconocer que los papas del Vaticano II debieron ser falsos papas, se ven obligados a negar esa fe distorsionando, o mejor dicho, denigrando, la verdadera doctrina sobre el papado. La única salida a este dilema es la conclusión teológica y canónica de la Sede Vacante.

Pasemos a otra parte de “Postréma Séssio”: La finalidad del documento es convocar a un triduo de oración «para obtener un nuevo Pentecostés, por el cual el rostro de la Esposa de Cristo y la sociedad de los hombres se renueven salvíficamente por la gracia del Espíritu Santo».

Montini repite la idea de un «nuevo Pentecostés», acuñada por su antecesor inmediato Juan XXIII bis Roncalli en su homilía de Pentecostés el 17 de Mayo de 1959. ¡Blasfemia! Pedir un «nuevo Pentecostés» es insinuar que no fue suficiente la acción del Espíritu Santo en la Iglesia desde el 15 de Mayo del año 33 (el Pentecostés original) y prolongada en los católicos individualmente considerados por medio de la Confirmación.

Sea esta, sin embargo, la oportunidad de reiterar una verdad: León XIII Pecci dijo en su encíclica “Divínum illud munus” que el Pentecostés no es el día en que nace la Iglesia Católica (nació cincuenta días antes en el Monte Calvario, el Viernes Santo 25 de Marzo del año 33, cuando el Costado de Nuestro Señor Jesucristo es traspasado con la lanza), sino el día en que esta se manifiesta por primera vez a todos los hombres de todas las naciones del mundo.

Entonces, si para la verdadera Iglesia Católica el día de Pentecostés es cuando se muestra por primera vez al mundo, la Pseudoiglesia nacida del Vaticano II tuvo su «nuevo Pentecostés» el día 21 de Noviembre de 1964, cuando en el número 8 del primer capítulo de la recién ratificada constitución dogmática “Lumen Géntium” sobre la Iglesia dice lo siguiente:
«Esta Iglesia, establecida y organizada en este mundo como una sociedad, subsiste en (subsístit in) la Iglesia católica, gobernada por el sucesor de Pedro y por los Obispos en comunión con él, si bien fuera de su estructura se encuentren muchos elementos de santidad y verdad que, como bienes propios de la Iglesia de Cristo, impelen hacia la unidad católica».

El “subsístit in” expresado en Lumen Géntium (que, si bien el padre Sebastiaan Peter Cornelis Tromp Lörper SJ, secretario general de la Comisión Doctrinal, lo hizo introducir en la sesión plenaria del 26 de Noviembre de 1963 a las 18:35h, procede en realidad del pastor luterano alemán Wilhelm Schmidt, quien la transmitió por escrito al cardenal Josef Frings por medio de su perito teológico Joseph Ratzinger) era una novedad extraña y contrapuesta a la identidad entre la Iglesia de Cristo y la Iglesia Católica sobre la cual Pío XII insistió en su encíclica “Humáni géneris in rebus” catorce años atrás. CA-TOR-CE AÑOS. Y esa novedad justifica un ecumenismo que no conduce a ABSOLUTAMENTE NADA, porque nunca se definió en qué consiste la unidad que ellos buscan, ni las partes implicadas están de acuerdo en el objeto y alcances de esa unidad.

Poco después de la clausura del Concilio Vaticano II, el propio Pablo VI habló de la “iglesia conciliar”, a cuya imagen los líderes católicos debían ahora “transformarse”. Y luego está la sorprendentemente sincera confesión de un cardenal polaco Karol Wojtyła que no se imaginaba que iba a ser el futuro Juan Pablo II (aunque algo debía barruntar), quien predicó en su sermón cuaresmal de 1976:
«La Iglesia del Dios viviente congrega a todos los hombres que, en cualquier forma, toman parte de esta maravillosa trascendencia del espíritu humano. Y todos ellos saben que nadie logrará colmar sus deseos más profundos. La manifestación de esta trascendencia de la persona humana la constituye la oración de fe, pero en ocasiones también el profundo silencio. Este silencio, que a veces parece separar al hombre de Dios, es no obstante un acto especial de la unión vital entre Dios y el espíritu humano. La Iglesia de nuestro tiempo se ha hecho particularmente consciente de esta verdad y, por ello, a su luz, ha logrado redefinir, en el Concilio Vaticano II, su propia naturaleza» [Signo de contradicción: Meditaciones (Trad. española de Vicente Manuel Fernández Hernández), 3.a edición. Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos 1979, pág. 24].
Y el reinante León XIV Riggitano-Prévost en su encíclica Magnífica Humánitas, también:
«El Concilio Vaticano II marcó un punto de inflexión en la forma en que la Iglesia se entiende a sí misma en el mundo contemporáneo. En la Constitución pastoral Gáudium et Spes nos presentó la imagen de una Iglesia cercana a la humanidad, comprometida con el mundo y dedicada a reflexionar no a partir de esquemas abstractos, sino de la realidad concreta de las situaciones históricas» (Magnífica Humánitas, n. 34).
En otra parte de la exhortación de “Postréma Séssio”, Montini expresa su esperanza de que su falso concilio «traiga un nuevo y abundante derramamiento de vida espiritual a la Iglesia y al mundo». Ahora, más de 60 años después, los resultados son innegables: la «Iglesia conciliar» de Montini ha causado una ruina doctrinal, moral, espiritual y litúrgica absoluta en millones de almas; sacramentos inválidos, inmoralidad en los ministros y la alineación con el sistema tan corrupto hasta el punto de la intrascendencia.

«Por sus frutos, los conoceréis».


Rvdo. P. JORGE RONDÓN SANTOS S. Ch. R.
12 de Septiembre de 2026 (Año Santo de Cristo Rey).
Fiesta del Santísimo Nombre de la Bienaventurada Virgen María; de San Guido de Anderlecht, peregrino; y de San Sacerdote, obispo de Lyon. Nacimiento del Ilmo. Sr. Don José de Cuero y Cayzedo, obispo de San Francisco de Quito y presidente del Estado de Quito. Tránsito de Miguel Juan Pellicer Blasco, beneficiario del Milagro de Calanda. Martirio del Beato Tomás de Zumárraga y Lazcano OP. Conquista de Mallorca por el rey Jaime I de Aragón; victoria de Castilla en el I Sitio de Gibraltar; coronación de Felipe II de España como rey de Portugal; victoria naval española sobre los corsarios neerlandeses en Pernambuco (Brasil); victoria de Juan III Sobieski de Polonia sobre los turcos otomanos en la batalla de Kahlenberg, y levantamiento del 2.º Sitio de Viena; victoria armenia y rescate por la Armada francesa en el asedio de la Colina de Moisés (Turquía). Fundación de la Hermandad del Señor del Santuario de Santa Catalina en Lima (Perú).

REUNIDO MANUSCRITO MEDIEVAL DESPUÉS DE SIETE SIGLOS

Noticia tomada de ABC (España).
  
EL LIBRO QUE SE REPARTIERON TRES IMPERIOS VUELVE A UNIRSE EN AQUILEA TRAS SIETE SIGLOS MUTILADO
Una muestra reconstruye cómo emperadores, dogi y patriarcas confundieron un códice del siglo VI con una obra original de San Marcos y lo transformaron en arma de legitimidad política.


La ciudad italiana de Aquilea recuperará uno de los libros más codiciados de la antigüedad, un manuscrito medieval del evangelio de San Marcos, que le perteneció durante varios siglos. Sus tres fragmentos, repartidos desde hace siete siglos entre Praga, Venecia y Cividale del Friuli, serán expuestos juntos durante seis semanas para narrar la fascinante historia de emperadores y patriarcas que se lo dividieron convencidos de que era el original que San Marcos escribió de su puño y letra.
  
«No nos limitamos a exponer una reliquia famosa, contamos cómo un libro ha forjado identidades y legitimado poderes», explica Cristiano Tiussi, uno de los comisarios de la exposición que se inaugura este sábado en el Palacio Meizlik y que ha sido presentada en el Pontificio Instituto de Arqueología Sacra, en Roma. También la otra comisaria, Martina Dlabajová, considera que este encuentro de fragmentos representa de alguna forma «la esencia de Europa, identidades diferentes que, al relacionarse entre sí, adquieren un significado nuevo y más profundo».
  
No era sólo devoción a San Marcos. Aquilea, ciudad que marca el umbral entre Oriente y Occidente y que fue puente entre el Mediterráneo y la cultura eslava, reúne estos fragmentos para explicar cómo tres potencias de la antigua Europa (el Patriarcado de Aquilea, la Serenísima República de Venecia y el Reino de Bohemia) construyeron parte de su prestigio en torno a la propiedad de este manuscrito.
   
En la Edad Media, el principal argumento para establecer jerarquías, jurisdicciones y primados de diócesis era si derivaban de la predicación de un apóstol o de uno de los grandes personajes del inicio del cristianismo. La presencia del libro en Aquilea reforzaba la antigua tradición de que San Marcos, discípulo de San Pedro, fue el primer evangelizador de esa región del norte del Adriático. Por ese motivo, en el año 827, el sínodo de Mantua reconoció a esta ciudad su supremacía sobre Grado.
   
Como Venecia la consideraba un posible rival, un año más tarde, en el año 828, comerciantes venecianos sustrajeron de Alejandría de Egipto los restos del evangelista y los llevaron a la laguna. Así se dotaba de un santo patrón de rango apostólico y de un fundamento ideológico sólido para reforzar el poderío de su República.
   
El manuscrito procede del “Codex Forojuliénsis” o “Evangeliario de Cividale” (manuscrito CXXXVIII). Se trata de un evangeliario del siglo VI, de formato casi cuadrado, escrito en letra uncial, la caligrafía reservada a los textos sagrados. Contenía los cuatro evangelios en la versión latina de San Jerónimo y es uno de los testimonios más antiguos de cómo estaban ordenados los evangelios en el Occidente latino. Probablemente, fue realizado en Rávena y allí conservado hasta que en la segunda mitad del siglo IX llegó a Aquilea, donde fue firmado por el patriarca Teodemaro.
  
Códice Forojuliense (Archivo histórico de Cividali del Friuli, manuscrito CXXXVIII).

Entre los siglos XII y XIII los siete pliegos del evangelio de San Marcos fueron extraídos y encuadernados aparte. Se trataba de cuarenta hojas cubiertas con una portada realizada con láminas de plata dorada. Era un ejemplar tan lujoso que parecía un relicario. Precisamente ese lujo hizo que muchos consideraran que aquellas páginas habían sido escritas por la propia mano del evangelista. Así lo recoge el inventario más antiguo del Tesoro patriarcal de Aquilea, del siglo XIV.

Esa errónea atribución fue también su maldición. En aquel entonces, una cosa era tener un evangeliario, y otra muy distinta, una «reliquia de contacto» que había tocado personalmente este discípulo de San Pedro. Este objeto transmitía a su dueño una autoridad espiritual que ningún otro título feudal o religioso podía conferir. El manuscrito se convirtió en botín de estado, no por su valor material sino por la legitimidad que garantizaba a quien lo tenía. Y así comenzó a ser troceado.
  
El primero que solicitó un trozo de reliquia fue el rey Carlos IV de Luxemburgo. En 1354, cuando iba de camino a Roma para recibir la corona imperial de manos del Papa, solicitó a su hermanastro Nicolás, patriarca de Aquilea, que le diera algunas páginas para enriquecer la catedral de San Vito en Praga. El patriarca no podía negarse al futuro emperador y argumentó ante su gente que desmembrar una reliquia no la daña. En Praga, ese fragmento entró en procesión solemne y fue conservado en un relicario de oro y gemas en el corazón sagrado del Reino de Bohemia, la tumba de San Venceslao. Actualmente está en el Archivo del Castillo de Praga.

El resto del manuscrito no se movió de Aquilea hasta que el 30 de mayo de 1420, el dogo de Venecia Tommaso Mocenigo conquistó la ciudad y lo reclamó argumentando que debía volver a manos de quien lo había escrito: deseaba ponerlo junto a la tumba del evangelista en la ciudad de los canales. La entrega significó la sumisión de Aquilea a Venecia y puso las bases para la institución del Patriarcado de Venecia. Para el fragmento, la humedad de la laguna resultó fatal, y en pocos siglos sus hojas se deterioraron hasta volverse ilegibles. Hoy estos restos se conservan en una vitrina relicario del Tesoro de San Marcos.  
  
Relicario del Evangeliario de San Marcos (Venecia, Tesoro de la Basílica de San Marcos).

Libro de vivos
Pero la exposición guarda otra sorpresa al visitante que se remonta a los orígenes del códice. Antes de que el evangeliario fuera desmembrado, siguiendo una costumbre medieval, fue utilizado como “Liber vitæ” (Libro de vivos) y en los márgenes de sus páginas se anotaron más de mil quinientos nombres de personas que habían pedido oraciones a la comunidad de monjes propietaria del libro. Eran probablemente benefactores y personajes ilustres que visitaron su monasterio y vieron la obra. Se mencionan personalidades de la segunda mitad del siglo IX y principios del X como el emperador del Sacro Romano Imperio Luis II “el Joven” y su consorte Ingelberga, el príncipe de la Gran Moravia Svatopluk y un embajador del rey de Bulgaria recién convertido.
   
Aunque la muestra “El Evangelio de Marcos. Siete siglos. Tres fragmentos. Un relato europeo” (Il vangelo di Marco. Sette secoli. Tre frammenti. Un racconto europeo) estará abierta hasta abril de 2027, la fragilidad del pergamino impone sus propias reglas al reencuentro. La luz y los rayos ultravioleta dañarían de forma irreversible las hojas de Praga y Cividale, así que los originales solo permanecerán expuestos durante las seis primeras semanas, antes de ser sustituidos por reproducciones digitales de alta resolución que permitirán hojear réplicas exactas del manuscrito.
  
Una oportunidad irrepetible para ver el libro que fundamentó la justificación política de un imperio, una república y un reino. Un recuerdo de cómo quienes lo instrumentalizaron probablemente se olvidaron de leerlo.

A TAL REY COMO LÓPEZ, TAL SUCESOR EN RABAT


Hoy 12 de Septiembre, León XIV Riggitano-Prévost nombró al presbítero Mario León Dorado OMI (foto) de 52 años —un adherente del herético programa de Abu Dabi— como arzobispón coadjutor de Rabat (Marruecos). Nacido en Madrid, Dorado profesó en los Misioneros Oblatos de María Inmaculada el 24 de Septiembre de 1996, y fue “instalado” presbítero el 2 de Junio de 2001.
  
Está pendiente la fecha para su “instalación” arzobispal.

Es Prefecto Apostólico del Sáhara Occidental (erigida el 5 de Julio de 1954 mediante la bula Summi Dei voluntáte de Pío XII) desde el 24 de Junio de 2013, luego de cuatro años de administración tras la renuncia de Acacio Valbuena Rodríguez OMI. La prefectura comprende solamente dos iglesias: la catedral de San Francisco de Asís en la capital El Aaiún y la iglesia de Nuestra Señora del Carmen en Dajla (antigua Villa Cisneros), que son conocidas localmente como “las iglesias españolas”.
  
«La Iglesia está llamada a desaparecer»
En Septiembre de 2022, escribió una reflexión sobre sus casi dos décadas de trabajo misionero en una comunidad católica extraordinariamente pequeña (seiscientos fieles entre 800.000 habitantes). Su experiencia es que el amor auténtico hace posible acoger al otro sin la «necesidad de cambiarlo».
  
Dorado saca su propia conclusión: «La Iglesia está llamada a desaparecer para que el Reino crezca». Explicó su eclesiología con la analogía explícita de las palabras de San Juan Bautista en Juan 3, 30: «Conviene que Él [Jesucristo] crezca, y yo mengüe».
  
“Bendiciones” para parejas homosexuales
Como ordinario del Sáhara Occidental, Dorado participó en la asamblea de Enero de 2024 que aceptó la implementación de Fidúcia súpplicans en el norte de África. Ellos dieron la luz verde para una bendición para los homosexuales que se presentan juntos.
  
La medida buscaba romper la resistencia de la mayor parte del episcopado africano a la implementación de la Fidúcia súpplicans.
  
Santos musulmanes
En 2018, Dorado describió a 114 imanes argelinos asesinados después de negarse a respaldar la violencia islamista como “114 ‘auténticos mártires musulmanes’”.
  
Los situó junto a los mártires católicos como testigos de “convivencia, paz y encuentro”, y dijo: «Quizás todos ellos nos ayuden con su ejemplo e intercesión».
  
La “agenda” de Abu Dabi
Tras la visita de Francisco Bergoglio a Marruecos en 2019, Dorado elogió el programa establecido en el controvertido Documento de Abu Dabi sobre la Fraternidad Humana («Dios quiere la diversidad de religiones»).
  
Dorado escribió que Abu Dabi y la visita papal a Marruecos revelaron «toda una agenda y un propósito», incluyendo hacer del diálogo interreligioso una prioridad. Dorado dijo que Bergoglio había confirmado su fe, vida y misión.
  
“Hermandad universal” y diálogo con el Islam
En 2020, firmó una declaración comprometiendo a las iglesias del norte de África con la “hermandad universal”, el ecumenismo y el diálogo cristiano-musulmán.
  
En una entrevista de 2022 con Ayuda a la Iglesia Necesitada, Dorado explicó que una característica central de las iglesias del norte de África es el diálogo y el encuentro con los musulmanes.
  
Cinco mujeres acusan a su predecesor
Dorado sucederá ahora al cardenal Cristóbal López Romero SDB, quien fue el rostro público más prominente del apoyo norteafricano a la Fidúcia súpplicans.
  
El cardenal López Romero renunció al gobierno de la archidiócesis después de que cinco mujeres lo acusaran de conducta sexual inapropiada, lo que llevó al Vaticano a abrir una investigación y a nombrar a León Dorado como administrador temporal.

No hay acusaciones contra López Romero ante la justicia seglar marroquí.

Una visita apostólica fue realizada del 5 al 7 de Agosto por el “monseñor” senegalés Hyacinthe Dioné y el presbítero Augustin Chako-Yodi (ambos del Dicasterio para la Evangelización).

TANTA ES LA DESESPERACIÓN DE KIEV, QUE QUIEREN LEGALIZAR LA PORNOGRAFÍA PARA FINANCIAR LA GUERRA


La Rada Suprema (Parlamento) de Ucrania está estudiando la posibilidad de legalizar (y así gravar con impuestos) la creación y comercialización de pornografía, informa Money Wise.

La propuesta, que busca modificar el artículo 301 del Código Penal ucraniano, fue presentada por el diputado Yaroslav Ivánovich Zhelezniak, miembro del opositor partido socialdemócrata Holos (en ucraniano “voz” y “voto”) y vicepresidente del Comité parlamentario de Finanzas, Impuestos y Política Aduanera. El proyecto (que había sido inicialmente presentado el año anterior por el diputado Danylo Alexándrovich Hetmantsev, del oficialista “Servidor del Pueblo” y presidente del mencionado comité) fue aprobado en primera lectura el pasado mes de julio con 231 votos a favor, ocho en contra y tres abstenciones, y espera ahora una segunda votación.
  

El debate (que había fracasado el pasado Mayo al no superar el umbral de 226 votos) ha sido respaldado por un Vladímir Zelenski (que recientemente felicitó a los judíos por su fiesta del Año Nuevo) aferrado al poder y desesperado por la inminente derrota, quien recibió el año pasado una petición popular al respecto que reunió más de 25.000 firmas.

Según cálculos presentados por Zhelezniak, de legalizar la industria pornográfica se podrían reunir 1.112’023.500 grivnas (25 millones de dólares; 21,5 millones de euros) anuales en impuestos, que podrían financiar la fabricación de 30.000 drones militares FPV, lo que representa el 0,3 % de la producción (Ucrania produce 10 millones de unidades al año, y la producción está teniendo un leve repunte después de una exención del IVA del 20 %).
  
La cifra, sin embargo, es considerada insuficiente, porque en 2025, el entonces ministro de Defensa de la Junta de Kiev Denís Anatólievich Shmygal alegó requerir 5”337.712’800.000 grivnas (120 millardos de dólares) para continuar la guerra contra Rusia durante 2026. La mitad del monto provendría de recursos propios y préstamos de la Unidad Europea. Con todo, la brecha en el sector defensa llega a 23,1 millardos de dólares (19,6 millardos de euros; 1”027.509’714.000 grivnas), y se teme que para 2027 sea mucho mayor.

A diferencia de la Unión Europea, la producción, distribución y posesión de pornografía en Ucrania continúan siendo delitos castigados con penas que pueden alcanzar los siete años de prisión (al igual que en Rusia y otros países de la antigua Unión Soviética). Aún así (y también por el elevado consumo entre los militares ucranianos durante la guerra), la industria crece en medio de la clandestinidad alimentando una amplia red de corrupción.
  
Según el Wall Street Journal y UNIAN, se ha descubierto que a raíz de la sentencia a finales de 2024 del Tribunal del Distrito de Shevchenko en la ciudad capital otorgando a los empleados de la Oficina de Seguridad Económica (BES) acceso a la información de todos los ucranianos registrados y que obtienen ingresos en la plataforma OnlyFans, los departamentos de policía de al menos tres regiones de Ucrania recibían más de 20.000 dólares al mes en sobornos para hacer la vista gorda, como quiera que usan las declaraciones de impuestos de los pornógrafos como confesión de delito.

Zhelezniak afirmó que durante el período 2022-2025, el Estado ucraniano ha gastado diez millones de grivnas (225.012,60 dólares estadounidenses; euros) al año en investigar estos casos.

La Iglesia católica ha señalado reiteradamente que la pornografía va contra el sexto y el noveno mandamiento de la Ley de Dios, denigra a las personas implicadas y perjudica también a quienes la consumen porque genera adicción igual que el tabaco, el alcohol y las drogas. Además, es un portal a la posesión demoníaca y un arma de guerra judía para debilitar la moral de sus enemigos y de los territorios ocupados.

viernes, 11 de septiembre de 2026

MONASTERIOS CENTENARIOS EN VENTA

Noticias tomadas de distintas fuentes.
  
1.º ALEMANIA: MONASTERIO EN VENTA DESPUÉS DE 30 AÑOS.
  

La “Encomienda Lage”, un monasterio en Rieste (Baja Sajonia, Alemania) de casi 19 hectáreas, fue vendida por la diócesis de Osnabrūck a la inmobiliaria Max Geers, de Bersenbrück, que desarrollará un complejo de apartamentos de alquiler. La entrega se realizará el 15 de Enero de 2027.

La diócesis puso en venta el monasterio con un precio inicial de menos de un millón de euros aduciendo que los costes de mantenimiento del edificio eran “impagables”.

El complejo fue una encomienda de la Orden de Malta desde 1260 hasta 1810, con una existencia turbulenta: fue destruido por el príncipe-obispo Dietrich von Horne en medio del conflicto con el condado de Tecklemburgo en 1384 y saqueado dos veces durante la Guerra de los Treinta Años (1618-1648). Fue uno de los dos enclaves católicos en la región luego que la ciudad adoptó el protestantismo.

Vendido a la Cámara del Monasterio de Hannover tras la disolución en 1810, el edificio de 2.000 m² fue hotel y restaurante hasta que la diócesis osnabruguense lo compró en 1999 para instalar a unas monjas dominicas (que lo abandonaron en Marzo de 2020). Entre 2021 y 2026, fue un monasterio de la provincia franciscana conventual de Santa Isabel de Alemania.

Hasta entonces, el presbítero Hubert Bischof asumirá la responsabilidad pastoral de las peregrinaciones en el decanato de Osnabrück Norte, apoyado por otros presbíteros de la zona (es de advertir que la iglesia adyacente a la Encomienda, dedicada a San Juan Bautista, ha sido destino de peregrinación por la Lagerkreuz, un crucifijo de roble consagrado en 1315 por Engelberto II von Weyhe, obispo de Osnabrück).

  
2.º FRANCIA: LOS PADRES ESPIRITANOS VENDEN ANTIGUO MONASTERIO CISTERCIENSE.
  

La antigua abadía de Nuestra Señora de Langonnet en Bretaña ha sido puesta a la venta por la diócesis de Quimper, con un precio de alrededor de dos millones de euros.

Fundado en 1136 por el duque de Bretaña Conan III “El gordo” de Cornouaille y su madre Ermengarda de Anjou como un monasterio cisterciense, el predio incluye alrededor de 5.380 metros cuadrados de edificios, ubicados dentro de casi 58 hectáreas de bosques, prados y tierras agrícolas.

Durante siglos, los monjes cistercienses oraron aquí y dieron forma a la zona alrededor del monasterio, que también tuvo una historia turbulenta: fue destruido en la Guerra de sucesión bretona (1341 - 1367, parte de la Guerra de los Cien Años) y en 1595 durante las Guerras de Religión francesa; y tras la expulsión de los cistercienses en 1790, fue vandalizada por las tropas republicanas luego de expulsar a unos chuanes que se refugiaron en el lugar.
 
Después de los horrores de la Revolución Francesa y que el monasterio fuese convertido en establo de yeguas por Napoleón Bonaparte, la Congregación del Espíritu Santo y el Inmaculado Corazón de María (la congregación cuyo posterior superior general fue el arzobispo Marcel Lefebvre) hicieron de Langonnet su hogar en 1857. 
  
Ellos permanecieron allí durante casi 170 años (interrumpidos también por la Ley Combes entre 1905 y 1927). Generaciones de misioneros pasaron por la abadía antes de partir hacia África y otras partes del mundo. Ahora ese capítulo está llegando a su fin. Los últimos espiritanos se marcharán el próximo martes 15 de Septiembre, entre ellos algunos ancianos de la orden que habían pasado su jubilación en Langonnet. Su destino: la casa espiritana de retiro de Chevilly-Larue (Val de Marne), o la de San Joaquín (Santa Ana de Auray).
   
Según se informa, la propiedad ha estado buscando un comprador durante aproximadamente dos años, mientras que los intentos de encontrar un futuro que preserve su patrimonio religioso y misionero hasta ahora no han ido a ninguna parte.

El pasado 26 de Julio tuvo lugar la última peregrinación en honor de San Mauricio Duault, segundo abad de Langonnet y fundador de la abadía de Carnöet. La abadía de Langonett acoge actualmente sus reliquias después de la traslación el 6 de Agosto de 1880.
  

Dos millones de euros suena muy poco para 58 hectáreas y una abadía medieval, pero el costo real probablemente vendrá más adelante. Mantener, restaurar y encontrar un uso viable para un complejo histórico tan grande requerirá una inversión seria

REMOVIDO PRESBÍTERO POR ACUSACIONES DE ABUSO Y MALVERSACIÓN


La diócesis de Palm Beach (Florida, Estrados Unidos) ratificó el 5 de Septiembre la remoción del presbítero hondureño Álex J. Vargas Hernández (foto) como párroco de Santo Tomás Moro en Boynton Beach, informaron medios locales.

“Instalado” presbítero en Agosto de 2002 por el obispón Tomás Andrés (en religión Mauro) Muldoon McNamara OFM († 2024) de Juticalpa (Honduras) meses después de la renuncia del ordinario local Anthony Joseph O’Connell († 2012) luego de confesar haber abusado de varios menores (la misma causa por la que renunció su predecesor Joseph Keith Symons), Vargas Hernández había sido designado párroco en Agosto de 2025, luego de haber sido su administrador parroquial.

Vargas fue apartado provisionalmente del cargo en Junio de 2026, tras denuncias sobre mala conducta sexual, abuso de autoridad y mal manejo de dinero.

La investigación fue ordenada por el obispón de Palm Beach, Manuel de Jesús Rodríguez Pérez SDB, después de que la diócesis trasladara las acusaciones a las autoridades civiles en Junio. No consta, en la información disponible, la apertura de un proceso penal ni la presentación de cargos por parte de la fiscalía.

La diócesis descartó como “no creíble” una acusación de abuso contra un menor.

Como administrador parroquial, fue nombrado el presbítero indio Antony Pulikal, canciller diocesano y moderador de la Curia, que desde Junio estaba remplazando a Vargas.
  
El caso se inscribe en una serie de procedimientos abiertos por diócesis estadounidenses contra clérigos por conducta impropia con adultos y por gestión de denuncias, además de los relativos a menores.

OTRA BRUJA MENOS EN LA TIERRA


En la mañana de hoy 11 de Septiembre de 2026, falleció Emma Bonino Barge a los 78 años. Cuatro días antes, había sido dada de alta del Hospital del Espíritu Santo en Roma por una insuficiencia respiratoria secuela de un cáncer de pulmón que la aquejó producto de años de tabaquismo continuado.

Nacida el 9 de Marzo de 1948 en Bra (Cúneo) como la segunda de los tres hijos del matrimonio pequeñoburgués Filippo Bonino y Catterina Barge, Emma se hizo conocer como “la Margaret Sanger italiana” con justa razón: más de 10.000 abortos practicados con una bomba de bicicleta, e impulsó la infame Ley 194 de 1978 (ley firmada por el partido Democracia Cristiana aliado con los comunistas y apuntalado por la Conferencia Episcopal Italiana, huelga recordar), sin mostrar el más mínimo arrepentimiento. Lo cual no fue obstáculo para que Francisco Bergoglio la expresase su admiración visitándola en su casa en 2015 y luego en 2024, y la recibiese en audiencia en 2016 (igual que su antecesor Wojtyła la recibió junto a su correligionario Giacinto Marco Pannella Estachon treinta años atrás).

Pero el aborto no fue la única causa que defendió Bonino: en los años 80 y 90 impulsó la creación de la Corte Penal Internacional (que solo tiene dientes para unos casos, y para otros es un tigre de papel), la despenalización del consumo de drogas, la prohibición de las minas antipersonales, la liberación del Tíbet, la federalización de Europa, y la abolición de la pena de muerte.

QUE SU ALMA ARDA EN EL INFIERNO POR TODA LA ETERNIDAD.

NOVENA EN HONOR A SAN EUSTAQUIO

Novena dispuesta por Don Antonio Rodríguez, Cura de la Iglesia Parroquial de San Eustaquio en Sanlúcar la Mayor, y publicada en Sevilla por Manuel Nicolás Vásquez y Compañía hacia 1775, con las debidas licencias.
   
ADVERTENCIAS PARA HACER LA NOVENA
  • Primera: El fin de hacer esta Novena es el que debemos tener en todos nuestros pensamientos, palabras, a saber a mayor honra y Gloria de Dios. 
  • Segunda: Particularmente se: ha de hacer con el fin de alcanzar de Dios aquella gracia que más necesitamos, y que más nos convenga para nuestra salvación, poniendo por intercesor a San Eustaquio.
  • Tercera: Han de animarse todos a ser muy devotos del Santo, procurando la conservación y aumento de la Hermandad; y a que haya un amor mutuo entre los Cofrades.
  • Cuarta: ofrecer al Santo algunas mortificaciones: como refrenar los ojos, oídos y lengua, y el Lunes, Miércoles y Viernes ayunar o ponerse algún cilicio, o usar de la disciplina.
  • Quinta: Hacer examen de conciencia todas las noches, y prepararse para una buena Confesión, o particular o general, con el dictamen del Confesor.
  • Sexta y última: Disponerse con gran fervor para recibir el Santísimo Sacramento de la Eucaristía el último día de la Novena, o en alguno de ella.
   
NOVENA AL GLORIOSO MÁRTIR SAN EUSTAQUIO
   

Hincados de rodillas delante de alguna Imagen de San Eustaquio, se persignarán y harán el Acto de Contrición.
     
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
    
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Criador y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido: propongo firmemente de nunca más pecar, y de apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, y de confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta: ofrézcoos mi vida, obras y trabajos en satisfacción de todos mis pecados; y así como os lo suplico, así confío en vuestra bondad y misericordia infinita me los perdonaréis, por los merecimientos de vuestra preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y me daréis gracia para enmendarme y para perseverar en vuestro santo servicio hasta la muerte. Amén.
   
ORACIÓN INICIAL
Gloriosísimo Eustaquio: a vos, Santo mío, llegamos con la confianza que sois nuestro Patrono y Tutelar. Es verdad que no os hemos correspondido; pero Santo mío, si hasta aquí hemos sido tibios en obsequiaros, no será así de aquí adelante. El conocimiento de un Abogado tan amante y benefactor nos está impeliendo a tributaros los homenajes que nuestras fuerzas alcancen; y así confiados, os suplicamos, intercedáis con Nuestro Buen Jesús, nos conceda gracias especiales, con que seamos dichosos eternamente, y en especial lo que pedimos en esta Novena, si ha de ser para mayor gloria de Dios, honor vuestro, y bien de mi alma. Amén.
   
Nota. La Oración antecedente la dirán solamente aquellos, de cuyos Pueblos San Eustaquio es Patrono.
  
DÍA PRIMERO – 11 DE SEPTIEMBRE
Jesús mío dulcísimo: que tan liberal os manifestasteis con Nuestro Glorioso Santo, cuando caminando por las densas nieblas del Gentilismo, lo llamasteis amoroso al gremio de Nuestra Católica Iglesia, reprendiéndole dulcemente su ceguedad, cual a otro Pablo, a que cooperó del mismo modo, manifestándose tan dócil a la gracia, que desde aquel punto abjuró el paganismo, y propuso seguiros a Vos. Ofrézcoos, Padre amantísimo; los méritos de (nuestro Patrono) Señor San Eustaquio, y singularmente aquella docilidad y prontitud, con que cooperó a vuestra gracia y llamamiento. Os suplico, Señor, me concedáis que yo oiga atento vuestra voz, obedeciendo siempre a vuestro llamamiento, y que yo consiga lo que os pido en esta Novena, si es para mayor gloria vuestra, honor del Santo, y bien de mi alma. Amén.
   
Ahora se rezarán cinco Padre nuestros y cinco Ave  Marías, en memoria de las cinco llagas de Nuestro Señor Jesucristo, y en obsequio del Santo; y al fin pida cada uno lo que dicte su voluntad.
  
ORACIÓN
Jesús mío Dulcísimo, Vos que en todas tiempos habéis manifestado el aprecio de vuestros escogidos, haced, se acredite en mí la protección de este Glorioso Mártir (y Patrono nuestro). Atended, Señor, a sus méritos y nuestras necesidades, miradnos con ojos de misericordia, a la que nos acogemos, confiados, que sois Padre piadosísimo, y que habéis dicho que el que pidiere, recibirá: recibamos de Vos esta gracia. Amén.
  
GOZOS EN HONOR A SAN EUSTAQUIO MÁRTIR
   
Pues un singular portento
A nuestra fe vais a llevar,
Válganos vuestro valimiento,
Eustaquio, mártir preclaro.
   
Brillaba vuestro valor
En la milicia pagana,
Y en soldado de la cristiana
Os convirtió el Señor:
Tocándoos un día el corazón
Cuando ibais a cazar.
Válganos vuestro valimiento,
Eustaquio, mártir preclaro.
   
Mientras un ciervo perseguíais
En sus astas habíais visto
La imagen de Jesucristo
Llena de de vivo resplandor.
Al santo punto os convirtió,
Viendo hecho tan singular.
Válganos vuestro valimiento,
Eustaquio, mártir preclaro.
   
Vuestra esposa os ha imitado
Y vuestros dos hijos también
Abrazando la santa fe
De Jesús crucificado;
Después al lugar habéis vuelto
De donde el ciervo se os mostró.
Válganos vuestro valimiento,
Eustaquio, mártir preclaro.
   
Habéis a vuestra esposa perdido
Y vuestros dos hijos amados,
Pobreza y calamidades
Sobre vos han venido:
Tales pruebas nunca han rendido
Vuestra paciencia ejemplar.
Válganos vuestro valimiento,
Eustaquio, mártir preclaro.
   
En medio de angustias tales
Os sostenía el buen Dios,
Y un día su voz
Aligeró vuestros males:
A los pendones imperiales
De nuevo os vais a alistar.
Válganos vuestro valimiento,
Eustaquio, mártir preclaro.
   
En cierta expedición,
A la esposa e hijos hallasteis,
Y a todos al punto abrazasteis
Lleno vuestro corazón de emoción:
Premiando Dios aquí abajo
Los trabajos que pasasteis.
Válganos vuestro valimiento,
Eustaquio, mártir preclaro.
  
En vano los paganos trataron
De haceros renegar de la fe,
Sus artes no pudieron nada
Mas firme siempre os hallaron.
Ni a los suplicios que apelaron
Os pudieron dominar.
Válganos vuestro valimiento,
Eustaquio, mártir preclaro.
  
Junto con vuestros hijos y esposa
Al circo os bajaron
De donde unos leones llegaron
Y ¡cosa milagrosa!,
Ninguno la cabeza osa levantar
Por más que los han excitado.
Válganos vuestro valimiento,
Eustaquio, mártir preclaro.
  
De bronce un toro formado
En él fuisteis metido,
Y abrasado por las llamas
Vuestra vida hubo acabado:
Volando a la eternidad
Vuestro espíritu a gozar.
Válganos vuestro valimiento,
Eustaquio, mártir preclaro.
  
¡Oh Mártir!, gran defensor
De nuestra fe sagrada,
Vos que con la sangre habéis sellado,
Alcanzadnos este valor
En estos tiempos, en que el error
Todo lo quiere avasallar.
Válganos vuestro valimiento,
Eustaquio, mártir preclaro.
  
Pues un singular portento
A nuestra fe vais a llevar,
Válganos vuestro valimiento,
Eustaquio, mártir preclaro.
     
Antífona: Este Santo, por la ley de su Dios luchó hasta la muerte, y no temió a las palabras de los impíos, porque estaba fundado sobre firmísima piedra.
   
℣. Lo coronasteis, Señor, de gloria y honor.
℟. Lo pusisteis sobre las obras de vuestras manos.
   
ORACIÓN
Concedednos os suplicamos, oh Dios Omnipotente, que por la intercesión de vuestro bienaventurado Mártir San Eustaquio, seamos libres de toda adversidad en el cuerpo, y purificadas nuestras almas de todo mal pensamiento. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
      
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

DÍA SEGUNDO – 12 DE SEPTIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición.
  
Jesús mío dulcísimo: que proveísteis a nuestro Glorioso Santo de tanta conformidad al intimarle la pérdida de sus abundantes bienes, de sus elevados puestos, de su mujer e hijos, y las miserias a que había de ser reducido, que no se turbó al escuchar de Vos estas desgracias. Ofrézcoos los méritos de (nuestro Patrono) Señor San Eustaquio, y singularmente aquella conformidad con que abrazó los infortunios que le esperaban. Os suplico, Señor, me concedáis auxilios y gracias para que mi voluntad siempre este unida a la vuestra, conformándome en todo con vuestras disposiciones, y que yo consiga lo que pido en esta Novena, si es para mayor gloria vuestra, honor del Santo, y bien de mi alma. Amén.
  
Rezar cinco Padre nuestros y cinco Ave  Marías. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.

DÍA TERCERO – 13 DE SEPTIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición.
  
Jesús mío dulcísimo: que tan abundantemente proveisteis a nuestro Glorioso Santo de fortaleza, resistiendo cual otro Job los recios golpes que el demonio le descargaba, pues habiendo obtenido licencia del Cielo, no dejó piedra por mover a fin de vencer su constancia hasta dejarlo solo y reducido a comer el pan con su propio trabajo corporal el que con tanta opulencia había sido servido. Ofrézcoos, Padre amantísimo, los méritos (de nuestro Patrono) Señor San Eustaquio, y singularmente aquella fortaleza con que venció los asaltos del enemigo común. Os suplico, Señor, me concedais esta virtud para resistir los encantos halagüeños del mundo, los ardides astutos del demonio, y los falsos placeres de la carne; y lo que os pido en esta Novena, si es para mayor gloria vuestra, honor del Santo, y bien de mi Alma. Amén.
  
Rezar cinco Padre nuestros y cinco Ave  Marías. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.

DÍA CUARTO – 14 DE SEPTIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición.
  
Jesús mío dulcísimo: que concedisteis a nuestro Glorioso Santo un corazón tan despegado de todos los bienes de este mundo, que en medio de la mayor pobreza a que se vio reducido, no solo no apetecía algún alivio si no se hallaba muy contento, siendo de este modo, no solo pobre en el efecto, sino también en el afecto. Ofrézcoos, Padre mío amantísimo, los méritos de (nuestro Patrono) Señor San Eustaquio, singularmente aquella pobreza tan heroica que nada deseaba de todos los bienes que el mundo ofrece. Os suplico, me concedáis un amor grande a esta santa virtud; no apeteciendo más que lo que Vos fuereis servido concederme; llevando con resignación los infortunios que es voluntad vuestra que yo padezca, y que yo consiga lo bue os pido en esta Novena, si es para mayor gloria vuestra, honor del Santo, y bien de mi Alma. Amén.
  
Rezar cinco Padre nuestros y cinco Ave  Marías. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.
   
DÍA QUINTO – 15 DE SEPTIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición.
  
Jesús mío dulcísimo: que concedisteis a Nuestro Glorioso Santo tanta luz, que conociéndoos a Vos y a sí mismo, hacía tan poco aprecio de sí de su alto nacimiento, y honores, que buscándolo de orden del Emperador Trajano para darle el comando de sus tropas, no quería ser conocido, sino conservarse en la vida oculta y oscura que profesaba; siendo oficial de un Labrador. Ofrézcoos, Padre mío  amantísimo, los méritos de (nuestro Patrono) Señor San Eustaquio, y singularmente aquella humildad tan profunda, que nada apetecía de los honores que el mundo ofrece. Os suplico, Señor, me concedáis esta virtud en tanto grado, que despreciándome a mí mismo, en nada me envanezca, antes sí todo lo bueno que haya en mí, lo refiera a Vos, dandoos la honra y gloria; y que yo consiga lo que os pido en esta Novena, si es para mayor gloria vuestra, honor del Santo, y bien de mi Alma. Amén.
  
Rezar cinco Padre nuestros y cinco Ave  Marías. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.

DÍA SEXTO – 16 DE SEPTIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición.
  
Jesús mío dulcísimo: que tan amorosamente concedisteis a nuestro Glorioso Santo tal conocimiento en las sendas del Espíritu, que supo unir una humildad profunda con los más elevados honores, mostrando tan reverente obediencia al precepto de su Príncipe, que dejó la vida oculta y desconocida en que se hallaba, con grande gozo de su alma, empuñando el bastón de General que le ofrecía. Ofrézcoos, Padre amantísimo, los méritos de (nuestro Patrono) Señor San Eustaquio, y singularmente aquella obediencia tan ciega a la voz de su Soberano, en la que conoció la voluntad de Dios. Os suplico, Señor, me concedáis esta virtud. conformándome siempre, y obedeciendo vuestra santa Ley, y a los preceptos de mis superiores, para que por este medio jamás me aparte de Vos, ni Vos jamás os apartéis de mí; y que yo consiga lo que os pido en esta Novena, si es para mayor gloria vuestra, honor del Santo, y bien de mi Alma. Amén.
  
Rezar cinco Padre nuestros y cinco Ave  Marías. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.

DÍA SÉPTIMO – 17 DE SEPTIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición.
  
Jesús mío dulcísimo: que concedisteis a nuestro Glorioso Santo tanta libertad en la confesión de vuestra Fe, que sin temor a la pérdida de sus restituidos honores, a las amenazas, y aun a la misma muerte, no condescendió jamás en dar culto a los dioses del Gentilismo, respondiendo a su Soberano con un ánimo esforzado y constante que había abjurado el Paganismo; que profesaba la Fe de Jesucristo, y que esta le prohibía dar cultos a deidades que el capricho ha formado, indignas de reverencia. Ofrézcoos, Padre amantísimo, los méritos de (nuestro Patrono) Señor San Eustaquio, y singularmente aquella Fe con que resistió animoso y constante hasta la muerte. Os suplico, Señor, me concedáis auxilios especiales para que confiese siempre vuestra Santa Fe, y la acredite con obras de verdadero Católico, y que yo consiga lo que os pido en esta Novena, si es para mayor gloria vuestra, honor del Santo, y bien de mi Alma. Amén.
  
Rezar cinco Padre nuestros y cinco Ave  Marías. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.

DÍA OCTAVO – 18 DE SEPTIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición.
  
Jesús mío dulcísimo: que concedisteis a nuestro Glorioso Santo una esperanza tan firme de gozar de Vos eternamente, que con ella se animó a sufrir las terribles iras y enojos de su Príncipe, a padecer duras prisiones sin que la fiereza de los leones a que fue expuesto, ni otra cosa alguna le turbase, antes considerándolas, como anuncios que lo acercaban a la Bienaventuranza que esperaba, las sufría con un gozo indecible de su alma. Ofrézcoos, Padre mío amantísimo, los méritos de (nuestro Patrono) Señor San Eustaquio, y singularmente aquella esperanza tan constante, que acompañada con las ansias de glorificaros en el Cielo, fue el espíritu que le animaba a padecer. Os suplico, Señor, me concedáis esta virtud, para que en todas mis tribulaciones y trabajos, ella me aliente a sufrirlos por Vos, y que yo consiga lo que os pido en esta Novena, si es para mayor gloria vuestra, honor del Santo, y bien de mi Alma. Amén.
  
Rezar cinco Padre nuestros y cinco Ave  Marías. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.

DÍA NOVENO – 19 DE SEPTIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición.
  
Jesús mío dulcísimo: que concedisteis a nuestro Glorioso Santo una caridad tan encendida, que despreciando la misma vida por Vos, sufrió el martirio tan cruel como fue entrarlo en un toro de bronce, en que rodeado de fuego con indecibles tormentos y dolores, dio su alma juntamente con la de su mujer e hijos,  en manos de su Creador. Ofrézcoos, Padre mío amantísimo, los méritos de (nuestro Patrono) Señor San Eustaquio, y singularmente aquella caridad que lo abrasaba en amor vuestro: os suplico, Señor, me concedáis santas ilustraciones, con que os conozca, y conociéndoos os ame con una caridad tan encendida, que no apartándome de Vos jamás, crezca más y más en vuestro amor, y que yo consiga lo que os pido en esta Novena, si es para mayor gloria vuestra, honor del Santo, y bien de mi Alma. Amén.
  
Rezar cinco Padre nuestros y cinco Ave  Marías. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.