sábado, 22 de enero de 2022

RATZINGER TAMBIÉN ENCUBRÍA CUANDO ESTUVO EN MÚNICH

Traducción del Comentario de los Padres de TRADITIO.
   
Joseph Ratzinger como arzobispón de Múnich rodeado de sus “monaguillos”.
Ahora, un informe oficial de la Iglesia Conciliar encontró al segundo antipapa pedófilo culpable de “mala conducta” al encubrir los delitos sexuales de sus presbíteros pedófilos mientras era cardenal de Múnich, Alemania.
Ratzinger continuó encubriendo decenas de miles de delitos de pedofilia cometidos por cardenales, obispones y presbíteros mientras era prefecto de delitos sexuales bajo el primer antipapa pedófilo, Juan Pablo II Wojtyła.
   
En 2018, un informe encargado por la Iglesia Conciliar encontró que unos 4000 niños fueron violados, sodomizados y agredidos sexualmente por parte del clero alemán. Más de la mitad de las víctimas tenían 13 años o menos, y casi un tercio eran “monaguillos”.

El 20 de enero de 2022, una investigación independiente realizada por el bufete de abogados Westpfahl Spilker Wastl contratado por la archidiócesis modernista de Múnich, Alemania, que el segundo antipapa pedófilo Benedicto Ratzinger dirigió de 1977 a 1982, emitió su devastador informe que acusa a Ratzinger de encubrir a sabiendas los delitos sexuales de presbíteros pedófilos en su propia archidiócesis. Resulta que esto fue el preludio de sus 23 años de presidir decenas de miles de encubrimientos similares durante su tiempo como Prefecto de Delitos sexuales bajoe el primer antipapa pedófilo Juan Pablo II Wojtyła de 1981 a 2005, y luego dirigiendo por derecho propio el Gran Holocausto Sexual y Malversación de Dinero como Antipapa de 2005-2013.

Ratzinger presentó una disculpa de 82 páginas negando su culpabilidad, pero la firma de investigación consideró que su respuesta no era creíble. Un miembro de la firma resumió los hallazgos como “Ratzinger puede ser acusado de mala conducta”. Ratzinger permitió que los presbíteros pedófilos permanecieran en el trabajo pastoral sin limitaciones, ni se impusieron sanciones bajo el derecho canónico conciliar. Salieron impunes [Parte de la información para este Comentario proviene del National Catholic Register].

Católicos tradicionales, el informe también acusa a un íntimo del tercer antipapa pedófilo, Francisco Bergoglio, a saber, el cardenal herético Reihnard Marx, quien sucedió como cardenal de Múnich. Marx, quien reconoció públicamente su culpabilidad, se ofreció a abdicar, pero Bergoglio se negó a permitir que su amigo del alma y presidente del Comité Ejecutivo bergogliano para administrar la economía deuterovaticana se fuera. Ahora, el segundo antipapa pedófilo Benedicto Ratzinger ha sido declarado oficialmente cómplice de pedófilos. Queda por ver si los neoconservadores de la Nueva Iglesia, que idolatran al ex-agente de la Juventud Nazi, finalmente tienen las agallas para abandonar su apóstata Nueva Iglesia del Nuevo Orden.

MES DE ENERO DEDICADO AL SANTÍSIMO NOMBRE DE JESÚS (DÍA VIGÉSIMOSEGUNDO)

Ejercicio dispuesto a partir de los Pensamientos o Reflexiones Cristianas para todos los días del año, por el Padre Francisco Nepveu SJ, tomo I, Barcelona, imprenta de doña Teresa Pou vda. de Piferrer, año 1755. Las oraciones provienen del Manual Dominico publicado en Dublín por Browne & Nolan Publishers en 1913.
   
MES DEDICADO AL SANTÍSIMO NOMBRE DE JESÚS
    
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
«Dios le ensalzó sobre todas las cosas, y le dio nombre superior a todo nombre, a fin de que al nombre de Jesús se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en el infierno». (Filipenses II, 10-11).
   
¡Oh Dulce Jesús!, concededme una viva devoción a vuestro Sagrado Nombre; enseñadme Vos a entender su significado y a realizar su eficacia; a gustar de su dulzura y a confiar en su poder; enseñadme a invocarlo dignamente en todas mis dificultades y aflicciones. Que este sea el último sonido de mis labios moribundos mientras voy a encontrarme con Vos en el Juicio. ¡Oh amadísimo Señor, sed para mí entonces un misericordioso Salvador y no un Juez furioso!
   
DÍA VIGÉSIMOSEGUNDO
MEDITACIÓN: DE LA TIBIEZA EN EL SERVICIO DE DIOS.
PRIMER PUNTO.
«Yo quisiera que tú fueses frío o caliente (dice Dios al Obispo de Laodicea), pero porque no eres frío, ni caliente, te vomitaré de mi boca» (Apoc. 3). El estado de la tibieza debe ser malo; pues parece en su comparación menos el de la frialdad. Menos es de temer un enemigo declarado que uno infiel o sospechoso: este es el estado del tibio para con Dios. La tibieza es tan infeliz disposición que el hombre que lo es, se puede decir, carga al Corazón de Jesús, pues para descargarse le vomita. ¡Ay!, que si el Corazón de Jesus me vomita, ¿donde podré refugiarme? No hay otra parte que el Infierno adonde irme. Quisiera más el destierro del Paraíso que estar arrojado del Corazón de Jesús: pues si no estamos en él, no tenemos parte en su amor; y si no tenemos parte en su amor, ¿qué somos sino condenados?
      
SEGUNDO PUNTO. «Maldito sea aquel (dice el Espíritu Santo) que hace la obra de Dios con omisión o tibieza» (Jeremías XLVIII). Ser maldito de Dios, ¿qué castigo es tan terrible? ¿Cuál puede ser el pecado que merezca esta maldición? Esta la da un Dios justo, de que se sigue que no será más grande que la culpa. Esta maldición la da un Dios misericordioso, de que se sigue que ha de ser menor que la culpa que castiga. Es menester que sea un gran mal la tibieza en el servicio de Dios, y verdaderamente algunas veces es mayor mal hacer una buena obra con omisión o tibieza, que hacer una mala: porque muchas veces aquel que comete un pecado, o no conoce a Dios, a quien ofende, o no conoce totalmente al mal que ejecuta; y podía haber caso en que fuese menos culpable; pero aquel que hace la obra de Dios conoce a Dios, piensa ordinariamente en Dios, y hace con tibieza la obra que ejecuta: parece que dice por su acción que el dueño por quien la hace, o la recompensa que este le promete, no merece que él se fatigue más. De que se sigue que es menos en menosprecio de Dios el no servirle algunas veces, que el servirle con omisión y tibieza.
   
TERCER PUNTO. Un hombre, porque no comete pecados grandes, no se juzga pecador; y por consiguiente, que no está obligado a la penitencia. No obstante Jesucristo mismo declara al Obispo de Éfeso, aun después de haberle alabado muchas acciones, que porque ha aflojado un poco, ha menester hacer penitencia: «Age pœniténtiam» (Apocalipsis II). Y le amenaza de hacérsela hacer el mismo Cristo, por los castigos de que se servirá para remediar su tibieza. Esta amenaza te comprende a ti, y te debe inspirar temor, y animarte a la penitencia. Los que son tibios no se creen grandes pecadores, porque piensan ordinariamente en el mal que dejan de hacer y en el poco bien que hacen, y no en las culpas que cometen, y en el bien que deberían hacer; porque se comparan más aprisa con los que viven vida más desreglada, y no con los más fervorosos y santos. Tienen su satisfacción, como el Fariseo, de no ser tan malos como otros, y se complacen en su virtud imaginaria, que en el día del Juicio les será motivo de confusión y materia de arrepentimiento. Pregúntate a ti mismo si te has alucinado alguna vez con este discurso. Tu tranquilidad, en un modo de vivir tan tibio, te convencerá bastantemente.
  
FRUTO. Imagínate que Dios nuestro Señor te da la misma reprensión que al Obispo de Éfeso sobre su tibieza, y que te exhorta, como a él, a la penitencia. Resuélvete a aprovecharte, como este lo hizo.
  
«Maledíctus, qui facit opus Dómini fraudulénter» [Maldito es, el que hace la obra del Señor con tibieza] (Jeremías XLVIII, 10).
  
«Abjiciámus pernitiósam tepiditátem, quía Deo vómitum provocáre solet» [Salgamos de este infeliz estado de tibieza, pues obliga a Dios a una demostración de tedio] (San Bernardo).
  
ORACIÓN A JESÚS PARA TODOS LOS DÍAS
Oh compasivísimo Jesús, lleno de piedad y misericordia, que no despreciáis los suspiros del malvado; ¡ay!, toda mi vida ha perecido y pasado sin fruto, ni he hecho nada bueno ante vuestra presencia. A Vos, pues, me dirijo, implorando vuestra clemencia. Hablad por mí, satifaced por mí. Lavad toda la inmundicia de mis pecaminosos ojos con las puras lágrimas de vuestros gloriosísimos ojos. Por la dulce compasión de vuestros benditos ojos, removed la iniquidad de mis pecaminosos oídos. Por la pura intención de vuestros santísimos pensamientos, y por el ferviente amor de vuestro traspasado Corazón, lavad toda la culpa de mis malos pensamientos y de mi malvado corazón. Por el conmovedor poder de las palabras de vuestra benditísima boca, borrad todas las ofensas de mi boca corrompida. Por la perfección de vuestras acciones y la crucifixión de vuestras manos, lavad todas las ofensas de mis manos impías. Por el doloroso cansancio de vuestros benditos pies, y por la cruel perforación con los clavos, lavad todas las inmundicias de mis pies pecaminosos. Por la majestuosa inocencia de vuestra vida, y por vuestra incontaminada santidad, lavad todas la asquerosidad de mi vida corrupta. Finalmente, lavad, borrad y extinguid todos los pecados de mi corazón y de mi alma en las abundantes corrientes de vuestra preciosísima Sangre, para que así, por vuestros santísimos méritos, pueda ser debidamente limpio, y en adelante guarde sin mancha todos vuestros mandamientos. Amén.
  
Di en reparación por las blasfemias proferidas contra los Santos Nombres de JESÚS y MARÍA:
¡Bendito sea Dios!
¡Bendito sea su Santísimo Nombre!
¡Bendito sea Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre!
¡Bendito sea el Nombre de Jesús!
¡Bendito sea su sacratísimo Corazón!
¡Bendita sea su preciosísima Sangre!
¡Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar!
¡Bendito sea el Espíritu Santo Paráclito!
¡Bendita sea la excelsa Madre de Dios, María Santísima!
¡Bendita sea su santa e inmaculada Concepción!
¡Bendita sea su gloriosa Asunción!
¡Bendito sea el nombre de María, Virgen y Madre!
¡Bendito sea su Inmaculado Corazón!
¡Bendito sea San José, su castísimo Esposo!
¡Bendito sea Dios en sus Ángeles y Santos! Amén.
   
JACULATORIAS:
  • ¡JESÚS mío, misericordia! (100 días de Indulgencia cada vez).
  • JESÚS, DIOS mío, Te amo sobre todas las cosas (50 días de Indulgencia).
  • JESÚS, Hijo de David, ten misericordia de mí (100 días de Indulgencia, una vez al día).
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
    
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

viernes, 21 de enero de 2022

FINALMENTE SUCEDIÓ: SAN IRENEO, “DOCTOR DE LA UNIDAD”

Como se había anunciado en esta tribuna imperturbable, Francisco Bergoglio proclamó hoy a San Ireneo, 2.º Obispo de Lyon y Mártir de la Fe, “Doctor Unitátis”, mediante el siguiente decreto (que no fue publicado en latín sino en italiano), cuya traducción traemos al español:
DECRETO DEL SANTO PADRE FRANCISCO PARA CONFERIR EL TÍTULO DE DOCTOR DE LA IGLESIA A SAN IRENEO DE LYON
  
San Ireneo de Lyon, venido de Oriente, ejerció su ministerio episcopal en Occidente, y fue un gran puente espiritual y teológico entre los cristianos orientales y occidentales. Su nombre, Ireneo, expesa aquella paz que viene del Señor y que reconcilia, reintegrando en la unidad. Por estos motivos, después de haber tenido el parecer de la Congregación para las Causas de los Santos, con mi Autoridad Apostólica lo
  
DECLARO
Doctor de la Iglesia con el título de Doctor unitátis.
   
La doctrina de tan gran Maestro pueda alentar siempre más el camino de todos los discípulos del Señor hacia la comunión plena.
   
En el Vaticano, 21 de Enero de 2022.
   
FRANCISCO
Una traducción latina pudiera ser la siguiente:
SANCTE IRENǼI LUGDUNÉNSIS
DECRÉTUM A SANCTE PATRIS FRANCÍSCI PRO COLLATIÓNE TÍTULI DOCTÓRIS ECCLÉSIÆ
   
Sanctus Irenǽus Lugdunénsis, qui ex Oriénte venit, ministérium suum episcopále in Occidénte exércuit: hic fuit pons spirituális et theológicus inter Christiános orientáles et occidentáles. Nomen ejus Irenǽus pacem exprímit quæ a Dómino venit quǽque reconcíliat, in unitátem redíntegrans. His de cáusis, recépta senténtia Congregatiónis de Cáusis Sanctórum, mea auctoritáte Apostólica scripta est
   
Doctor Ecclésiæ título Doctor Unitátis decláro.
    
Talis Magístri doctrína viam ómnium discipulórum Dómini ad plenam communiónem magis ac magis fóveat.
   
Ex Ǽdibus Vaticánis, die 21 mensis Januárii anno 2022.
  
FRANCÍSCI
Como expresamos en su momento, San Ireneo de Lyon defendió la Unidad de la Iglesia… pero una UNIDAD EN LA VERDAD (combatiendo a los herejes gnósticos, por ejemplo), no en el error ni en la tiranía como pretende hacer Bergoglio, dispuesto a usar lo que sea para impulsar su agenda de la sinodalidad eterna (“Sínodo de la Familia” en 2015, “Sínodo de los Jóvenes” en 2018, “Sínodo de la Amazonía” en 2019 y ahora “Sínodo sobre la Sinodalidad”), aun cuando el instrumento esté en contra de esta.
   
Como Católicos tradicionales, reiteramos una vez más según la Bula “Cum ex Apostolátus Officio” (que no fue derogada tras la promulgación del Código Pío-Benedictino de Derecho Canónico, como insinúan los modernistas y algunos de la Frater), los herejes, cismáticos y apóstatás NO PUEDEN SER CABEZA DE LA IGLESIA porque no son parte del Cuerpo Místico, y como NO SON PAPAS VÁLIDOS, sus decretos son nulos y sin efecto jurídico alguno.
   
JORGE RONDÓN SANTOS
21 de Enero de 2022.
Fiesta de Santa Inés, Virgen y Mártir de la Fe; de Nuestra Señora de la Altagracia, Madre y protectora de República Dominicana; de San Publio de Atenas, Obispo y Mártir de la Fe; de San Epifanio, Obispo de Pavía; de San Fructuoso Obispo de Tarragona, y de los Santos Diáconos Augurio y Eulogio, Mártires de la Fe; de San Meinrado de Einsiedeln, Ermitaño y Mártir de la Fe; y de la Beata Josefa María de Santa Inés de Benigaím OESA, Virgen y Religiosa. Martirio de Luis XVI, Rey de Francia. Aniversario de la fundación de la Guardia Suiza Pontificia por el Papa Julio II; de la Batalla de Sabana Real; y Declaración de la Independencia de Irlanda.

MES DE ENERO DEDICADO AL SANTÍSIMO NOMBRE DE JESÚS (DÍA VIGÉSIMOPRIMERO)

Ejercicio dispuesto a partir de los Pensamientos o Reflexiones Cristianas para todos los días del año, por el Padre Francisco Nepveu SJ, tomo I, Barcelona, imprenta de doña Teresa Pou vda. de Piferrer, año 1755. Las oraciones provienen del Manual Dominico publicado en Dublín por Browne & Nolan Publishers en 1913.
   
MES DEDICADO AL SANTÍSIMO NOMBRE DE JESÚS
    
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
«Dios le ensalzó sobre todas las cosas, y le dio nombre superior a todo nombre, a fin de que al nombre de Jesús se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en el infierno». (Filipenses II, 10-11).
   
¡Oh Dulce Jesús!, concededme una viva devoción a vuestro Sagrado Nombre; enseñadme Vos a entender su significado y a realizar su eficacia; a gustar de su dulzura y a confiar en su poder; enseñadme a invocarlo dignamente en todas mis dificultades y aflicciones. Que este sea el último sonido de mis labios moribundos mientras voy a encontrarme con Vos en el Juicio. ¡Oh amadísimo Señor, sed para mí entonces un misericordioso Salvador y no un Juez furioso!
   
DÍA VIGÉSIMOPRIMERO
MEDITACIÓN: DE LOS RESPETOS HUMANOS.
PRIMER PUNTO.
¡Cómo se vanaglorian los hombres del favor de los Reyes o de los parentescos de los Grandes, y qué pocos hay que hagan vanidad y estimación de la amistad de Jesucristo! El que quiere obedecer su Ley se esconde de vergüenza. Yo quisiera saber ¿si en la persona o ley de un Hombre-Dios puede haber alguna cosa que nos deba causar vergüenza? Los Cortesanos no la tienen de declararse por el mundo, reprobado de Dios, ¿y los Cristianos tienen empacho de declararse por Jesucristo? El deshonesto, el vengativo y el impío no se esconden, pero el devoto y el hombre de bien tiene vergüenza de que se lo conozcan. Los libertinos y los desreglados se glorían en sus vicios y maldades; y los Cristianos se avergüenzan de algunas acciones buenas y santas. ¿Cuántas veces en medio del día ibas a la calle o parte donde tenías tu pecado, y ahora te avergüenzas de que te vean en parte retirada para hacer los ejercicios a los pies del Altar o en el Tribunal de la Penitencia? No juzgues que encubrir las virtudes siempre es humildad, algunas veces es respeto humano y cobardía.
      
SEGUNDO PUNTO. El qué dirán de los hombres te ha detenido muy poco cuando se atravesaba tu gusto, ¿pues de donde viene el que por ese respeto dejes de cumplir con lo que es de tu obligación? Sabías despreciar el respeto humano o el qué dirán en ciertas ocasiones que exponías tu salud y reputación, ¿y no sabrás hacer lo mismo para salvar tu alma y merecer una gloria eterna? Si haces esta acción buena, si reformas tus costumbres, si te declaras públicamente por el partido de la virtud, todo el mundo hablará. Haz todo eso y deja hablar al mundo, porque al fin, ¿qué cosa es el mundo? ¿Es más que un ciego, un insensato, un enemigo declarado de Jesucristo? Y tú, discípulo que debes ser suyo, ¿has de tomar la ley de su enemigo declarado? ¿Quieres dejarte guiar de un ciego, tú que te tienes por tan prudente? Si un ciego (dice el Salvador) guía a otro ciego, ¿a dónde irán los pasos de ambos, sino al precipicio? ¿Cuántas veces te has gobernado por respeto del mundo?
   
TERCER PUNTO. Si yo hago esta buena acción, si tomo un aire más modesto y más reformado, se reirán de mí y me tendrán por ridículo: pero si no lo hago, Dios me desaprobará y puede ser me reprobará. ¿Qué se debe elegir primero: la aprobación de Dios o la de los hombres? ¿Qué se debe temer más: la reprobación de Dios o la del mundo? Si no soy del gusto del mundo, menosprecio el serlo y el mundo no me puede hacer mal; pero si Dios no me aprueba y me condena, desde entonces soy un réprobo. ¿Y cuál es el término de esta reprobación sino una infelicidad eterna? Y no obstante estas consideraciones, temo el qué dirán de los hombres y no la reprobación de Dios: ceguedad y locura tan grande, como si por apartarme de una gota de agua me arrojase a un horno de fuego ardiendo.
  
FRUTO. Toma la resolución de despreciar el juicio de los hombres, que no te puede hacer bien ni mal, pero teme el juicio de Dios, que ha de decidir de tu gloria o tu condenación para una eternidad.
  
«Qui me erubúerit, et sermónes meos: hunc Fílius hóminis erubéscet, cum venérit in majestáte sua» [Si alguno tuviere vergüenza de y de mis máximas, el hijo del Hombre tendrá vergüenza de él cuando venga con su gloria] (San Lucas IX, 26).
  
«Times prorsus, ne oféndas majórem; et non times ne oféndas Deum» [Temes enfadar a un señor, a un ministro, al valido, que este te desapruebe; y no temes disgustar a Dios y que te repruebe eternamente] (San Agustín).
  
ORACIÓN A JESÚS PARA TODOS LOS DÍAS
Oh compasivísimo Jesús, lleno de piedad y misericordia, que no despreciáis los suspiros del malvado; ¡ay!, toda mi vida ha perecido y pasado sin fruto, ni he hecho nada bueno ante vuestra presencia. A Vos, pues, me dirijo, implorando vuestra clemencia. Hablad por mí, satifaced por mí. Lavad toda la inmundicia de mis pecaminosos ojos con las puras lágrimas de vuestros gloriosísimos ojos. Por la dulce compasión de vuestros benditos ojos, removed la iniquidad de mis pecaminosos oídos. Por la pura intención de vuestros santísimos pensamientos, y por el ferviente amor de vuestro traspasado Corazón, lavad toda la culpa de mis malos pensamientos y de mi malvado corazón. Por el conmovedor poder de las palabras de vuestra benditísima boca, borrad todas las ofensas de mi boca corrompida. Por la perfección de vuestras acciones y la crucifixión de vuestras manos, lavad todas las ofensas de mis manos impías. Por el doloroso cansancio de vuestros benditos pies, y por la cruel perforación con los clavos, lavad todas las inmundicias de mis pies pecaminosos. Por la majestuosa inocencia de vuestra vida, y por vuestra incontaminada santidad, lavad todas la asquerosidad de mi vida corrupta. Finalmente, lavad, borrad y extinguid todos los pecados de mi corazón y de mi alma en las abundantes corrientes de vuestra preciosísima Sangre, para que así, por vuestros santísimos méritos, pueda ser debidamente limpio, y en adelante guarde sin mancha todos vuestros mandamientos. Amén.
  
Di en reparación por las blasfemias proferidas contra los Santos Nombres de JESÚS y MARÍA:
¡Bendito sea Dios!
¡Bendito sea su Santísimo Nombre!
¡Bendito sea Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre!
¡Bendito sea el Nombre de Jesús!
¡Bendito sea su sacratísimo Corazón!
¡Bendita sea su preciosísima Sangre!
¡Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar!
¡Bendito sea el Espíritu Santo Paráclito!
¡Bendita sea la excelsa Madre de Dios, María Santísima!
¡Bendita sea su santa e inmaculada Concepción!
¡Bendita sea su gloriosa Asunción!
¡Bendito sea el nombre de María, Virgen y Madre!
¡Bendito sea su Inmaculado Corazón!
¡Bendito sea San José, su castísimo Esposo!
¡Bendito sea Dios en sus Ángeles y Santos! Amén.
   
JACULATORIAS:
  • ¡JESÚS mío, misericordia! (100 días de Indulgencia cada vez).
  • JESÚS, DIOS mío, Te amo sobre todas las cosas (50 días de Indulgencia).
  • JESÚS, Hijo de David, ten misericordia de mí (100 días de Indulgencia, una vez al día).
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
    
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

jueves, 20 de enero de 2022

LAS MATEMÁTICAS DEMUESTRAN QUE BERGOGLIO MINTIÓ SOBRE LA FOTO

Noticia tomada de GLORIA NEWS.
   

La afirmación de Francisco Bergoglio de que el periodista Javier Martínez-Brocal Ogayar estaba “casualmente” en el lugar cuando salió de una tienda de discos romana que visitó en privado el 11 de enero, fue analizada por un estadístico para LiberoQuotidiano (16 de enero).
   
El resultado: La probabilidad de que uno de los tres millones de habitantes de Roma se encontrara con Bergoglio en ese momento era del 0,0009%. Hay 200 periodistas acreditados ante la Santa Sede. La probabilidad de que uno de ellos se encontrara con Bergoglio era del 0,000012%.
    
Durante los ocho años de pontificado de Bergoglio, la tienda de discos estuvo abierta 38.400 períodos de media hora en total. La probabilidad de que uno de los vaticanistas estuviera esperando en una estación de taxis [como afirmaba Martínez-Brocal] en un radio de pocos metros para captar una foto de Francisco Bergoglio era del 0,000000062%.

Por lo tanto, la probabilidad de que Bergoglio estuviera mintiendo sobre Martínez-Brocal, es del 99,999999938%. Se puede asumir con seguridad que Martínez-Brocal lo sabía y estaba esperando a Francisco. Martínez-Brocal no sólo es el director de RomeReports.com que aclama a Francisco, sino también el autor de su hagiografía “El Papa de la Misericordia”.

EL AFÁN DE BERGOGLIO, ¿ES DE ALGUIEN QUE MORIRÁ PRONTO?

Noticia tomada de GLORIA NEWS. Comentario propio.
  
“Francisco [Bergoglio] está muy enfermo de cáncer, incluyendo el páncreas”, escribe Rorate-Caeli en Twitter.
   

Hace referencia a “nuestras fuentes más confiables”. Para Rorate-Caeli, la salud de Bergoglio explica sus “violentos ataques contra la Tradición, que no harán más que fortalecerse, como ocurre siempre que se acerca la muerte de un tirano”.
    
Ya desde Benedicto XVI, la página web Rorate-Caeli.Blogspot.com ha predicho con exactitud acontecimientos y documentos romanos. El cáncer de páncreas es incurable y se desarrolla de la fase I (tumor pequeño) a la IV (cáncer metastásico) en un promedio de 14 meses.
   
COMENTARIO: De si Bergoglio está padeciendo cáncer, no podemos afirmarlo con certeza (habida cuenta que su salud es más un tema tabú), pero sí podemos inferir razonablemente esta posibilidad al recordar el caso de su antecesor Juan XXIII bis Roncalli, que murió de esa misma enfermedad. Al igual que Bergoglio, Roncalli era reconocido por su abultado estómago y su gula; y de todos es sabido que desde el día 1 de su “pontificado” él dispuso todo para la convocación del Vaticano II, cuya primera sesión presidió.
   
El afán de Bergoglio no solamente se encamina a destruir lo que de “catolicidad” parezca quedarle a su secta, como es la preparación de dos decretos contra los ex-“Ecclésia Dei” para el mes de Marzo, sino también a otras materias como la “instalación” de diaconisas y el Sínodo sobre la Sinodalidad (del cual se puede afirmar que es un “Vaticano IV” –porque la persona de Bergoglio y su “pontificado” son el “Vaticano III”–). Como fuere, la Secta conciliar se encuentra ya en estado terminal.

EL JUICIO SOBRE LA GRAN BABILONIA

Lamento sobre el castigo a la Gran Babilonia (Miniatura de Herrada de Landsberg OSB. Hortus Deliciárum, c. 1175-1196, folio 258 verso).
    
«Y despues de esto vi descender del cielo a otro ángel, que tenia potestad grande; y la tierra quedó iluminada con su claridad. Y exclamó con mucha fuerza, diciendo: “Cayó, cayó Babilonia la grande; y está hecha morada de demonios, y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de todas las aves asquerosas y abominables: por cuanto todas las naciones bebieron del vino irritante o venenoso de su disolucion; y los reyes de la tierra estuvieron amancebados con ella; y los mercaderes de la tierra se hicieron ricos con el precio de sus regalos o exceso del lujo. Y oí otra voz del Cielo, que decía: “Los que sois del pueblo mío, escapad de ella, para no ser participantes de sus delitos, ni quedar heridos de sus plagas. Porque sus pecados han llegado hasta el cielo pidiendo venganza [1], y Dios se ha acordado de sus maldades. Dadle a ella el retorno que os ha dado ella misma; y aun redobládselo según sus obras: en la taza misma con que os dio a beber, echadle al doble. Cuanto se ha engreído y regalado, dadle otro tanto de tormento y de llanto, ya que dice en su corazón: ‘Estoy como reina sentada en solio; y no soy viuda, y no veré duelo’. Por eso en un día sobrevendrán sus plagas, mortandad, llanto y hambre, y será abrasada del fuego; porque poderoso es el Dios que ha de juzgarla”. Entonces llorarán y harán duelo sobre ella los reyes de la tierra, que vivieron con ella amancebados y en deleites, al ver el humo de su incendio; puestos a lo lejos por miedo de sus tormentos, dirán: “¡Ay, ay de aquella gran ciudad de Babilonia, de aquella ciudad poderosa! ¡Ay, en un instante ha llegado tu juicio! Y los negociantes de la tierra prorumpirán en llantos y lamentos sobre la misma, porque nadie comprará ya sus mercaderías; mercaderías de oro y de plata, y de pedrería y de perlas, y de lino delicado, y de púrpura y de seda. y de escarlata o grana, (y de toda madera olorosa, y de toda suerte de muebles de marfil y de piedras preciosas, y de bronce, y de hierro, y de mármol, y de cinamomo o canela) y de perfumes, y de ungüentos olorosos, y de incienso, y de vino, y de aceite, y de flor de harina, y de trigo, y de bestias de carga, y de ovejas, y de caballos, y de carrozas, y de esclavos, y de vidas de hombres o de gladiadores. ¡Oh Babilonia!, las frutas sabrosas al apetito de tu alma te han faltado [2], todo lo sustancioso y espléndido pereció para ti, ni lo hallarás ya más”. Así los traficantes de estas cosas, que se hicieron ricos, se pondrán lejos de ella por miedo de sus tormentos, y gimiendo y llorando, dirán: “¡Ay, ay de la ciudad grande, que andaba vestida de lino delicadísimo, y de púrpura, y de grana, y cubierta de oro, y de piedras preciosas, y de perlas; cómo en un instante se redujeron a nada tantas riquezas!”. Y todo piloto, y todo navegante del mar, y los marineros, y cuantos trafican en el mar, se pararon a lo lejos, y dieron gritos viendo el lugar o el humo de su incendio, diciendo: “¿Qué ciudad hubo semejante a esta en grandeza?”. Y arrojaron polvo sobre sus cabezas y prorumpieron en alaridos llorando y lamentando decían: “¡Ay, ay de aquella gran ciudad, en la cual se enriquecieron con su comercio todos los que tenían naves en la mar; cómo fue asolada en un momento!”. ¡Oh cielo!, regocíjate sobre ella, como también vosotros, ¡oh santos apóstoles y profetas!, pues que Dios condenándola ha tomado venganza por vosotros (os ha hecho justicia). Aquí un ángel robusto alzó una piedra como una gran rueda de molino, y arrojóla en el mar, diciendo: “Con tal ímpetu será precipitada Babilonia la ciudad grande, y ya no parecerá más. Ni se oirá en ti jamás voz de citaristas, ni de músicos, ni de tañedores de flauta, ni de clarineros: ni se hallará en ti artífice de arte alguna; ni tampoco se sentirá en ti ruido de atahona; ni luz de lámpara te alumbrará en adelante; ni volverá a oirse en ti voz de esposo y esposa: en vista de que tus mercaderes eran los magnates de la tierra, y de que con tus hechizos anduvieron desatinadas todas las gentes. Al mismo tiempo se halló en ella la sangre de los Profetas, y de los santos, y de todos los que han sido muertos en la tierra”». (Apocalipsis de San Juan, cap. XVIII. Versión de Mons. Félix Torres Amat).
  
NOTAS
[1] En este mundo nunca los justos vuelven mal por mal; pero allá en el Cielo se alegrarán y alabarán la justicia con que el Señor castiga a los impíos (Psalm. LVII. v.11). En este lugar, como en otros de la Escritura, no se manda o desea, sino que se anuncia lo que ha de suceder.
[2] Se acabó el tiempo de tus placeres.

MES DE ENERO DEDICADO AL SANTÍSIMO NOMBRE DE JESÚS (DÍA VIGÉSIMO)

Ejercicio dispuesto a partir de los Pensamientos o Reflexiones Cristianas para todos los días del año, por el Padre Francisco Nepveu SJ, tomo I, Barcelona, imprenta de doña Teresa Pou vda. de Piferrer, año 1755. Las oraciones provienen del Manual Dominico publicado en Dublín por Browne & Nolan Publishers en 1913.
   
MES DEDICADO AL SANTÍSIMO NOMBRE DE JESÚS
    
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
«Dios le ensalzó sobre todas las cosas, y le dio nombre superior a todo nombre, a fin de que al nombre de Jesús se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en el infierno». (Filipenses II, 10-11).
   
¡Oh Dulce Jesús!, concededme una viva devoción a vuestro Sagrado Nombre; enseñadme Vos a entender su significado y a realizar su eficacia; a gustar de su dulzura y a confiar en su poder; enseñadme a invocarlo dignamente en todas mis dificultades y aflicciones. Que este sea el último sonido de mis labios moribundos mientras voy a encontrarme con Vos en el Juicio. ¡Oh amadísimo Señor, sed para mí entonces un misericordioso Salvador y no un Juez furioso!
   
DÍA VIGÉSIMO
MEDITACIÓN: DEL DESEO DE LA VENGANZA, O PERDÓN DE LAS INJURIAS.
PRIMER PUNTO.
Nada hay más común en el hombre que quererse vengar cuando le han ofendido, y nada hay tampoco más difícil que perdonar una injuria o amar a un enemigo, pero nada hay más necesario para la salvación. Solo un Dios podía dar este precepto, y solo un verdadero Cristiano obedecerle. Se reviste de su Majestad para decir: «Yo os digo: amad a vuestros enemigos: haced bien a los que os aborrecen» (Ego áutem dico vobis: dilígite inimícos vestros, San Mateo V). Y nosotros Le damos una prueba conveniente de que Le conocemos por Dios cuando Le obedecemos en una cosa tan difícil: «Yo empero os digo». Como si dijera: «Yo sé que el mundo, la costumbre, vuestras ilusiones, vuestras pasiones, vuestro discurso mismo os dicen que no perdonéis; pero Yo os digo lo contrario». ¿A quién debemos creer? ¿A quién debemos obedecer?
      
SEGUNDO PUNTO. «Empero Yo os digo», dice Jesucristo: este Yo os digo, encierra en sí grandes razones, y nos da grandísimos motivos para perdonar. Que es como si dijera: «Yo que soy vuestro Dios, que os puedo mandar en todas las cosas, y a quien debéis obedecer en todas; Yo que me he reservado la venganza, que no podéis vengaros sin la usurpación de mis derechos; Yo que os haré justicia si vosotros no os la hacéis, y que no tendré de vosotros misericordia si vosotros no la tenéis de vuestros prójimos; Yo que os perdoné infinidad de culpas graves, y no pido de vosotros que perdonéis sino ligeras, comparadas con estas otras. Deudor de diez mil talentos, que te he perdonado, ¿puedes tener dificultad en perdonar cien maravedís a tu prójimo cuando Yo te lo mando? Yo que te obligo a perdonar por un precepto, animándote al mismo tiempo con mi ejemplo y ayudándote con mi gracia : Yo que te prometo una dicha eterna si perdonas, y un suplicio eterno si te vengas». ¿Habrá alguno de corazón tan duro que con estas reflexiones no perdone? ¿Habrá alguno tan frío, que con este fuego no se caliente? (cf. Carbónes ignis congéres super caput ejus, Romanos XII).
   
TERCER PUNTO. Ninguna cosa hace conocer más la autoridad de Dios, como primera Verdad, sobre el espíritu del hombre, que el obligarle por la fe a juzgar contra las apariencias, y a creer verdades que le parecen incomprehensibles. De la misma manera no hay nada que haga ver tanto el imperio de Dios, como primera Ley, como obligar al hombre a obrar contra todas sus inclinaciones, a amar lo que no es amable, y aun lo que parece digno de aborrecerse, que es la persona de un enemigo. En la fe, Dios lo ha dicho, aunque tus sentidos y tu discurso digan lo contrario; no obstante, es menester creerlo. En el perdón, Dios lo manda, todas tus pasiones se oponen, no obstante es menester perdonar. Cautivar el discurso y entendimiento es el sacrificio más agradable que el hombre puede hacer a Dios como primera Verdad. Perdonar las injurias es la acción de vasallaje más perfecta y el sacrificio más agradable que el hombre puede ofrecer a Dios como primera Ley. Todo otro sacrificio sin el perdón le desagrada, le desprecia, le arroja: «Vade prius reconciliári fratri tuo» (San Mateo V). Apártate de mi altar, interrumpe el sacrificio y no vuelvas a él hasta haberte reconciliado con tu enemigo. Si este sacrificio te parece difícil, piensa en que le haces a un Dios, y a un Dios que se ha sacrificado por ti y lo mucho que Le ha costado.
  
FRUTO. Cuando sintieres alguna repugnancia en perdonar alguna injuria, y tu pasión y discurso se opongan, piensa que Dios te lo manda de todo su poder, y di: «¿Qué? ¿No he de hacer yo por Dios, lo que hiciera si me lo mandara el Rey?».
  
«Ne dicas: reddam malum: expécta Dóminum, et liberábit te» [No resuelvas vengarte: deja el cuidado a Dios, que te hará justicia] (Proverbios XX, 22).
  
«Vicem injúriæ reddére, humána últio est; inimícos étiam dilígere, vindicta cœléstis est» [Volver mal por mal, es venganza humana; amar a los enemigos, es verganza celestial] (San Paulino).
  
ORACIÓN A JESÚS PARA TODOS LOS DÍAS
Oh compasivísimo Jesús, lleno de piedad y misericordia, que no despreciáis los suspiros del malvado; ¡ay!, toda mi vida ha perecido y pasado sin fruto, ni he hecho nada bueno ante vuestra presencia. A Vos, pues, me dirijo, implorando vuestra clemencia. Hablad por mí, satifaced por mí. Lavad toda la inmundicia de mis pecaminosos ojos con las puras lágrimas de vuestros gloriosísimos ojos. Por la dulce compasión de vuestros benditos ojos, removed la iniquidad de mis pecaminosos oídos. Por la pura intención de vuestros santísimos pensamientos, y por el ferviente amor de vuestro traspasado Corazón, lavad toda la culpa de mis malos pensamientos y de mi malvado corazón. Por el conmovedor poder de las palabras de vuestra benditísima boca, borrad todas las ofensas de mi boca corrompida. Por la perfección de vuestras acciones y la crucifixión de vuestras manos, lavad todas las ofensas de mis manos impías. Por el doloroso cansancio de vuestros benditos pies, y por la cruel perforación con los clavos, lavad todas las inmundicias de mis pies pecaminosos. Por la majestuosa inocencia de vuestra vida, y por vuestra incontaminada santidad, lavad todas la asquerosidad de mi vida corrupta. Finalmente, lavad, borrad y extinguid todos los pecados de mi corazón y de mi alma en las abundantes corrientes de vuestra preciosísima Sangre, para que así, por vuestros santísimos méritos, pueda ser debidamente limpio, y en adelante guarde sin mancha todos vuestros mandamientos. Amén.
  
Di en reparación por las blasfemias proferidas contra los Santos Nombres de JESÚS y MARÍA:
¡Bendito sea Dios!
¡Bendito sea su Santísimo Nombre!
¡Bendito sea Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre!
¡Bendito sea el Nombre de Jesús!
¡Bendito sea su sacratísimo Corazón!
¡Bendita sea su preciosísima Sangre!
¡Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar!
¡Bendito sea el Espíritu Santo Paráclito!
¡Bendita sea la excelsa Madre de Dios, María Santísima!
¡Bendita sea su santa e inmaculada Concepción!
¡Bendita sea su gloriosa Asunción!
¡Bendito sea el nombre de María, Virgen y Madre!
¡Bendito sea su Inmaculado Corazón!
¡Bendito sea San José, su castísimo Esposo!
¡Bendito sea Dios en sus Ángeles y Santos! Amén.
   
JACULATORIAS:
  • ¡JESÚS mío, misericordia! (100 días de Indulgencia cada vez).
  • JESÚS, DIOS mío, Te amo sobre todas las cosas (50 días de Indulgencia).
  • JESÚS, Hijo de David, ten misericordia de mí (100 días de Indulgencia, una vez al día).
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
    
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

miércoles, 19 de enero de 2022

LA NUEVA PRESIDENTA DEL EUROPARLAMENTO, PRO-VIDA HASTA EL DÍA DE SU ELECCIÓN

Noticia tomada de GLORIA NEWS, ampliada en algunos detalles.
   

La maltesa Roberta Metsola (nacida Tedesco Triccas), casada con el finlandés Ukko Elias Metsola Ignatius y madre de cuatro hijos de entre 5 y 14 años, fue elegida el 18 de enero presidenta del Parlamento de la Unión Europea.
   
En 2015 dijo que estaba “categóricamente en contra del aborto” y en 2018 se describió como “abiertamente provida”.
   
Metsola (como miembro del Grupo del Partido Popular Europeo y de la Secta del Vaticano II) votó sistemáticamente a favor de las resoluciones provida. Desde el principio de su mandato se enfrentó a preguntas sobre su oposición al aborto, un crimen atroz que es “legal” en todos los Estados miembros de la Unión Europea, excepto en Malta.
   
Pero esto fue ayer. Después de tomar posesión de su cargo, dijo que durante su mandato ella –“dentro y fuera de esta Cámara”– representará la posición del criminal Parlamento de la Unión Europea que propaga el asesinato de bebés no nacidos como un “derecho humano” [que el presidente francés Emmanuel Macron Nogués quiere sea incluido en la Carta de la Unión Europea].
  
Metsola también prometió que “este Parlamento defenderá” a los activistas homosexuales que desde la adopción en 2014 del informe de la activista homosexual austriaca Ulrike Lunacke sobre la llamada «Hoja de Ruta de la UE contra la homofobia y la discriminación por motivos de orientación sexual e identidad de género» (2013/2183) (y que Metsola votó a favor) ya tienen detrás de ellos el poder mentiroso de los medios de comunicación oligarcas.

EL ECUMENISTA FULTON SHEEN

Traducción del artículo publicado por Patrick Odou para TRADITION IN ACTION.
  
Aunque el arzobispo Fulton J. Sheen murió en 1979, siete años antes de la primera Conferencia Interreligiosa en Asís, yo creo que es seguro decir que él habría estado como en su casa en ese encuentro panreligioso, cuyo 25.º aniversario fue celebrado en 2011 por Benedicto XVI.
  
Después de leer la autobiografía de Sheen Treasure in Clay [1], se me hizo claro que fue un fuerte proponente del ecumenismo progresista. Como los progresistas del presente, Sheen veía “verdad” y “bondad” en todas las religiones, como él escribió: “La combinación de viaje, el estudio de las religiones mundiales y el encuentro personal con diferentes nacionalidades y pueblos me han hecho ver que la plenitud de la verdad es como un círculo completo de 360 grados. Toda religión en el mundo tiene un segmento de esa verdad” (pág. 148).
   
Sus ideas ecuménicas fueron más allá que él fue un simpatizante implícito de la teoría del “cristiano anónimo” defendidas por el P. Karl Rahner. De hecho, Sheen pretendía que “Cristo está oculto en todas las religiones, aunque todavía Su rostro está velado como lo fue para Moisés, quien le pidió verlo”.
  
Entonces, él explícitamente llega a la misma conclusión de Rahner cuando dijo: “Yo siempre he contendido en hablar a los misioneros que no estamos tanto para llevar a Cristo a los pueblos sino a extraer a Cristo de ellos” (pág. 148).
   
La herejía de la salvación universal estaba también latente en su mente, como él afirmó: “El buen hindú, el buen budista, el buen confuciano, el buen musulman son todos salvados por Cristo y no por el budismo, o el islamismo o el confucianismo, sino por sus sacramentos, sus oraciones, su ascetismo, su moralidad y su buena vida” (pág. 148).
  
Sheen: «Todas las religiones conducen a la salvación».
    
Él estaba tan convencido que todos podían ser salvos en su propia religión que nunca usó sus shows para convertir gente. Incluso aunque gastó cientos de horas en televisión, este Príncipe de la Iglesia, cuya misión debía ser llevar almas a Nuestro Señor y en Su rebaño, declaró sin remordimiento que en su show de televisión “nunca hubo un intento de lo que puede ser llamado proselitismo” (pág. 73).
  
No es superfluo recordar que Sheen era director nacional de la Sociedad para la Propagación de la Fe. Uno se pregunta qué tipo de propagación de la Fe era la suya, que ni una sola vez intentó convertir a otros…
   
«Nunca traté de convertir a nadie».
    
UN APOYADOR DEL PROTESTANTISMO 
Sheen recomendó que los sacerdotes leyeran comentarios de la Biblia por protestantes a fin de asimilar su erudición y espiritualidad. Él pretendía que sus comentarios eran fuentes inigualables, superiores a cualquiera que él conocía, incluyendo todos los católicos. Dirigiéndose a los sacerdotes, él sugirió:
“La primera materia de todas para estudiar es la Escritura, y esto demanda no solo la lectura de esta, sino el estudio de los comentarios. Para propósitos prácticos y para el sacerdote ocupado, no he encontrado comentario que iguale el Daily Study Bible (Estudio diario de la Biblia) de William Barclay [de la Iglesia Protestante de Escocia], que apareció en alrededor de 15 volúmenes pequeños. Los comentarios protestantes, he descubierto, son particularmente interesantes porque los protestantes han gastado más tiempo en la Escritura que la mayoría de nosotros. En general, encuentro la Exposición del Evangelio de San Juan en tres volúmenes de Arthur W. Pinks [un protestante incondicionalmente calvinista y puritano] ser una de las mejores desde un punto de vista espiritual” (Pág. 79).
Sheen incluso predicó retiros para ministros protestantes y los instruyó para practicar un tipo de “Hora Santa”. No una verdadera Hora Santa donde los fieles oran ante el Santísimo Sacramento, sino una “Hora Santa” rezada ante la “Escritura” protestante. Sheen relata orgullosamente el origen de eso:
“Lo más remarcable de todo fue el efecto que la predicación de la Hora Santa tuvo en los ministros acatólicos. Yo prediqué tres retiros a ministros protestantes -en dos ocasiones a más de trescientos en Carolina del Sur y en la Florida, y en otra ocasión a un grupo más pequeño en la Universidad de Princeton. Les pedí hacer una Hora Santa continua de oración a fin de combatir las fuerzas del mal en el mundo, porque esto es lo que Nuestro Señor pidió en la noche de Su Agonía.
  
Yo les dije: ‘Vosotros no estáis bendecidos con la misma Divina Presencia en vuestras iglesias que yo creo poseemos. Pero tenéis otra presencia que nosotros tenemos también, y esa es la Escritura. En el Concilio Vaticano [II] tuvimos una solemne procesión de las Escrituras en el Concilio cada mañana como una forma de la Presencia de Dios. Vosotros podéis hacer la Hora Santa ante las Escrituras’. Muchos vinieron más tarde para preguntar sobre la Eucaristía, algunos incluso pidieron unirse conmigo en una Hora Santa ante la Eucaristía” (pág. 196).
Al sugerir que los ministros protestantes hagan esta solemne veneración de la Escritura, Sheen estaba alentándolos en su error. En lugar de tratar de convertirlos, Sheen los confirmó en su herejía, la cual considera la lectura de la Biblia algo comparable a la adoración que tributamos a Nuestro Señor que está verdaderamente presente en la Eucaristía.
  
Sheen alentó a los protestantes para que permanecieran protestantes.
     
Cuando él declaró que las oraciones protestantes eran eficaces en “combatir las fuerzas del mal en el mundo”, también estaba falsificando la verdad, porque la Iglesia Católica y sus santos siempre han enseñado que el protestantismo en sí mismo es una gran “fuerza del mal en el mundo”.
  
También es importante señalar que Sheen ignoró el hecho que lo que los protestantes llaman Escritura o Biblia es algo muy diferente de la Escritura o Biblia de los Católicos. La denominada Biblia protestante fue creada en los años 1500’s durante la Revuelta Protestante. Es una adulteración de la Escritura verdadera. Ella cambió una cantidad considerable de partes y removió completamente otras [2]. No es la Escritura de Nuestro Señor sino los escritos de revolucionarios que se rebelaron contra Nuestro Señor en el siglo XVI. Fulton Sheen ciertamente sabía esto y aun así alentó a estos protestantes a orar ante esa falsa “Biblia”.
  
Sheen alentó y ayudó a la propagación del protestantismo, y estaba orgulloso de ello. Él escribió sobre un incidente donde él asistió a la diseminación de la herejía:
“Lo más remarcable de todo fue una llamada telefónica que recibí temprano una mañana en Los Ángeles. El que llamó se anunció como el reverendo Jack McAllister. Él estaba muy insistente en que lo vea. Yo le dije que estaba esperando un vuelo para Nueva York al medio día y que me encantaría verlo en el aeropuerto antes de partir.
  
Un caballero cristiano muy distinguido apareció, el Sr. Jack McAllister, quien me dijo que estaba comprometido en una obra de evangelización mundial, enviando cintas del Evangelio a todas partes del orbe, y también enviando por correo millones de copias de sermones y escrituras a todas partes del globo: ‘Hay una cosa que parece estar faltando en mi evangelismo mundial, y es una práctica espiritual que lo haga exitoso. ¿Qué me recomendaría?’. Le conté cuánto dependía de una Hora Santa diaria ante la Eucaristía, y luego le sugerí que puesto que él no estaba bendecido con la Eucaristía, él podía pedirle a toda su gente que pasasen una hora continua con las Escrituras, en oración y reparación por los pecados del mundo.
    
Un año después, recibí un panfleto de él titulado: ‘Jack McAllister escribe a los vigilantes por una hora’. Un párrafo del panfleto decía: ‘Por favor… si estáis honestamente preocupados sobre hacer conocido a Cristo literalmente a toda criatura, dadle a Dios una hora diaria cada día. Necesitáis de la fuerza divina de la oración para prepararos a trabajar en las áreas totalmente sin evangelizar del mundo. ¿Las amáis lo suficiente para orar? ¿“Pagaréis el precio” de la batalla espiritual por una hora diaria? Cristo preguntó: “¿Qué, no pudisteis velar una hora conmigo?”’.
   
A fines de ese mismo año, me escribió eiciendo que 700 ministros habían guardado una hora al día.
   
Mientras estoy escribiendo este libro (casi seis años desde nuestro encuentro en el aeropuerto), él me envió este mensaje: ‘Ahors hemos movilizado y entrenado a más de 100,000 Guardias de una hora. Estamos preparándonos para entrenar un ejército de élite para orar por cuatro, seis y ocho horas diarias –“orad pues”– la única solución a los problemas relacionados con el Evangelismo mundial’” (págs. 196-197).
Podemos ver que el arzobispo Sheen consideró que el “Evangelismo Mundial” de este protestante estaba en igualdad con la verdadera Labor misionera de la Iglesia Una, Santa, Católica, Apostólica y Romana. Él alentó a estos pobres herejes perdidos en el fango del protestantismo a practicar un tipo de pseudo-sacramento (una “Hora Santa”) ante un falso símbolo de Cristo (la “Biblia” protestante).

Como se ilustra en estos textos, vemos que el héroe de tantos conservadores estadounidenses era en realidad un ardiente ecumenista y un promotor del progresismo.
    
NOTAS
[1] Treasure in Clay, The Autobiography of Fulton J. Sheen (Tesoro en vasijas de barro, La autobiografía de Fulton J. Sheen), San Francisco: Ignatius Press. Reimpresa en 1993; publcada originalmente por la Sociedad para la Propagación de la Fe, Nueva York: Doubleday & Company, 1980.
[2] El Antiguo Testamento protestante omite siete libros enteros como son: Tobías, Judit, Sabiduría, Eclesiástico, Baruc, y el Primer y Segundo libro de los Macabeos, y partes de Ester (10, 14 a 16, 14) y Daniel (3, 24-90; 13; 14). El Nuevo Testamento protestante cambia pasajes en varios libros, por ejemplo 1 Corintios 11:27, 1 Corintios 7, 9, y Gálatas 5,17.

LA EXTRAÑA MUERTE DE UN PRESBÍTERO CONCILIAR


El 12 de Enero de 2022, fue hallado muerto en su casa de Nueva Orléans el presbítero conciliar Peter C. Weiss SSJ. Si bien no se ha confirmado judicialmente, presuntamente Weiss cometió suicidio.
   
Peter C. Weiss nació en Brooklyn, Nueva York, un 26 de Junio de 1951, hijo único de Henry Weiss y Dorothy Buckley. Ingresó en la Sociedad San José del Sagrado Corazón (Padres Josefitas), la única congregación religiosa masculina fundada en Estados Unidos al servicio de los afrodescendientes, y fue instalado presbítero con el inválido rito Montini-Bugniniano el 26 de Mayo de 1979 (por tanto, NO ERA SACERDOTE CATÓLICO VÁLIDO). Ejerció como ministro para la comunidad afroestadounidense en Nueva Orléans (donde además fue capellán de la rama local del FBI y bombero de reserva del Departamento de Bomberos de dicha ciudad) y en otros lugares de la Unión Americana. Además, era capellán y profesor de Teología de la Preparatoria San Agustín de Nueva Orléans.
  
Si ya de suyo propio él ya tenía título para condenación por ser parte de la apóstata secta del Vaticano II, ¿qué no será en caso que realmente se haya suicidado (y vaya uno a saber si el motivo fue que alguien haya encontrado algo de su pasado y fuera a “tirarlo al medio”)? Como sea, su semblante da impresión que no era de fiar.

MES DE ENERO DEDICADO AL SANTÍSIMO NOMBRE DE JESÚS (DÍA DECIMONOVENO)

Ejercicio dispuesto a partir de los Pensamientos o Reflexiones Cristianas para todos los días del año, por el Padre Francisco Nepveu SJ, tomo I, Barcelona, imprenta de doña Teresa Pou vda. de Piferrer, año 1755. Las oraciones provienen del Manual Dominico publicado en Dublín por Browne & Nolan Publishers en 1913.
   
MES DEDICADO AL SANTÍSIMO NOMBRE DE JESÚS
    
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
«Dios le ensalzó sobre todas las cosas, y le dio nombre superior a todo nombre, a fin de que al nombre de Jesús se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en el infierno». (Filipenses II, 10-11).
   
¡Oh Dulce Jesús!, concededme una viva devoción a vuestro Sagrado Nombre; enseñadme Vos a entender su significado y a realizar su eficacia; a gustar de su dulzura y a confiar en su poder; enseñadme a invocarlo dignamente en todas mis dificultades y aflicciones. Que este sea el último sonido de mis labios moribundos mientras voy a encontrarme con Vos en el Juicio. ¡Oh amadísimo Señor, sed para mí entonces un misericordioso Salvador y no un Juez furioso!
   
DÍA DECIMONOVENO
MEDITACIÓN: DE LA ENVIDIA.
PRIMER PUNTO.
La envidia, que es sentimiento de la felicidad ajena, es consecuencia de la soberbia y ruina de la caridad. ¡Qué gran locura tener por desgracia mía lo que es dicha de otro! Propiamente es mudar el bien en mal, y hacer venenos de las medicinas. Alegrándome de las dichas o virtudes de mi prójimo, participo de ellas. Al otro le cuesta su trabajo, y a mí me da gusto y mérito, y muchas veces más que al otro, porque mi alegría es efecto de la caridad. Un Bienaventurado en el Cielo logra de alguna manera la gloria de todos los Santos, por la parte que toma y la alegría que tiene de ver los Bienaventurados. En mí está el holgarme de la dicha del otro, y por consiguiente merezco bien mi sentimiento, pues para no tenerle, no quiero hacer una cosa tan fácil. Las dichas mismas me hacen desgraciado: funesto, pero justo castigo de la envidia.
      
SEGUNDO PUNTO. Los otros vicios no combaten sino a la virtud que les es opuesta; la envidia es contraria a todas las virtudes. El envidioso peca contra el Espíritu Santo, porque quisiera detener el curso de las gracias que esparce sobre los otros corazones, y él solo queda privado de todas. Quisiera que Dios no fuese tan bueno, ni que hiciese bien a todo el mundo, pero no impedirá los efectos de la bondad de Dios sino para sí mismo. El gustillo que traen consigo los otros pecados parece podría (aunque en apariencia) disculparlos o disminuirlos, pero el envidioso ni tiene ni gusto ni provecho. Este hombre halló verdaderamente el secreto de no coger sino espinas donde todos cogen fores. La utilidad que saca de la envidia es amarguras y sentimientos, dignos frutos de tal árbol. Todo lo convierte en veneno y se mantiene de hiel. El bien de los otros le hace infeliz por el dolor que concibe, y el mal de los otros le hace delincuente, por la alegría que le causa. El envidioso es verdugo de sí mismo, su pecado hace su castigo; y cuando Dios le disimulara, él se castiga cada instante a sí mismo.
   
TERCER PUNTO. La caída de los Ángeles fue efecto de su envidia. No pudieron sufrir que Dios se encarnase e hiciese a los hombres esta honra, de que se creían más merecedores. Si la envidia fue su pecado, la misma es hoy en día su mayor pena, viendo ocupadas las sillas que ellos dejaron en el Cielo por los hombres que menospreciaron; y la dicha de los Santos que las ocupan los atormenta más que los suplicios que padecen (Plus torquéntur Cœlo, quam inférno. San Juan Crisóstomo). Desde el destierro del Paraíso terrenal, la envidia hizo el primer pecado del hombre. Esta misma, haciendo a Caín homicida, hizo el primer condenado. Saúl, este Rey tan virtuoso, tan feliz y tan amado de los hombres, luego que tuvo envidia se volvió en un malvado, en un infeliz, que después de haber vivido como furioso, murió desesperado. La envidia que los fariseos tuvieron contra Jesucristo fue la que le persiguió, durante su vida, la que le hizo condenar a muerte, y que no se acabó aun después de derramada su Sangre: pero esta Sangre, que fue la causa de la salvación de los hombres, lo fue también de la condenación de estos infelices. El envidioso se descomulga a sí mismo, porque no participa del dichoso comercio del bien que hace la caridad entre los prójimos. Él se aparta de la comunion de los Santos. ¡Qué horror!
  
FRUTO. Examina si las melancolías que padeces alguna vez son efectos de la envidia. Procura tener la humildad y caridad, que son su remedio.
  
«Væ illis, qui in via Caíni abíerunt!» [Infelices los envidiosos, que siguen los pasos de Caín] (Carta de San Judas, v. 11).
  
«Justius invídia nihil est, quæ ipsum authórem rodit, discrútiatque» [No hay cosa más justa que la envidia, pues tiene de razonable el roer y castigar al envidioso] (San Jerónimo).
  
ORACIÓN A JESÚS PARA TODOS LOS DÍAS
Oh compasivísimo Jesús, lleno de piedad y misericordia, que no despreciáis los suspiros del malvado; ¡ay!, toda mi vida ha perecido y pasado sin fruto, ni he hecho nada bueno ante vuestra presencia. A Vos, pues, me dirijo, implorando vuestra clemencia. Hablad por mí, satifaced por mí. Lavad toda la inmundicia de mis pecaminosos ojos con las puras lágrimas de vuestros gloriosísimos ojos. Por la dulce compasión de vuestros benditos ojos, removed la iniquidad de mis pecaminosos oídos. Por la pura intención de vuestros santísimos pensamientos, y por el ferviente amor de vuestro traspasado Corazón, lavad toda la culpa de mis malos pensamientos y de mi malvado corazón. Por el conmovedor poder de las palabras de vuestra benditísima boca, borrad todas las ofensas de mi boca corrompida. Por la perfección de vuestras acciones y la crucifixión de vuestras manos, lavad todas las ofensas de mis manos impías. Por el doloroso cansancio de vuestros benditos pies, y por la cruel perforación con los clavos, lavad todas las inmundicias de mis pies pecaminosos. Por la majestuosa inocencia de vuestra vida, y por vuestra incontaminada santidad, lavad todas la asquerosidad de mi vida corrupta. Finalmente, lavad, borrad y extinguid todos los pecados de mi corazón y de mi alma en las abundantes corrientes de vuestra preciosísima Sangre, para que así, por vuestros santísimos méritos, pueda ser debidamente limpio, y en adelante guarde sin mancha todos vuestros mandamientos. Amén.
  
Di en reparación por las blasfemias proferidas contra los Santos Nombres de JESÚS y MARÍA:
¡Bendito sea Dios!
¡Bendito sea su Santísimo Nombre!
¡Bendito sea Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre!
¡Bendito sea el Nombre de Jesús!
¡Bendito sea su sacratísimo Corazón!
¡Bendita sea su preciosísima Sangre!
¡Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar!
¡Bendito sea el Espíritu Santo Paráclito!
¡Bendita sea la excelsa Madre de Dios, María Santísima!
¡Bendita sea su santa e inmaculada Concepción!
¡Bendita sea su gloriosa Asunción!
¡Bendito sea el nombre de María, Virgen y Madre!
¡Bendito sea su Inmaculado Corazón!
¡Bendito sea San José, su castísimo Esposo!
¡Bendito sea Dios en sus Ángeles y Santos! Amén.
   
JACULATORIAS:
  • ¡JESÚS mío, misericordia! (100 días de Indulgencia cada vez).
  • JESÚS, DIOS mío, Te amo sobre todas las cosas (50 días de Indulgencia).
  • JESÚS, Hijo de David, ten misericordia de mí (100 días de Indulgencia, una vez al día).
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
    
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

SAN CANUTO IV DE DINAMARCA, REY Y MÁRTIR

«Todo hijo de Dios vence al mundo; y lo que nos hace alcanzar victoria sobre el mundo es nuestra fe» (I San Juan V, 4).
    
Martirio de San Canuto en la iglesia de San Albano
   
Apenas ascendido al trono de Dinamarca, obtuvo este rey insignes victorias sobre sus enemigos; no se dejó, empero, deslumbrar por la gloria militar, veíaselo, en medio de sus triunfos, poner humildemente su corona a los pies de Jesús crucificado, y ofrendar a este Rey de reyes su persona y su reino. Como supiese que atentaban contra su vida, fue a la Iglesia de San Albano y, con la mayor calma, se confesó y comulgó. Estaba orando por sus enemigos, cuando un venablo, que le arrojaron por una ventana, lo echó por tierra al pie del altar. Sucedió esto en el año 1086. 
    
MEDITACIÓN SOBRE LA CONSTANCIA EN NUESTRAS SANTAS EMPRESAS
I. El que quiera obtener recompensa por sus trabajos debe perseverar hasta el fin. Es preciso domeñar la inconstancia de nuestra alma respecto de Dios, y observar religiosamente todo lo que le hemos prometido. Dios es inmutable, sus servidores no deben ser inconstantes. Él quiere darse a nosotros durante toda la eternidad, ¿no es justo, pues, que nosotros permanezcamos constantemente dedicados a su servicio durante el tiempo tan corto de nuestra vida? Después de todo, no podemos pretender agradar a Dios con nuestra virtud, si sólo somos virtuosos por arranques, por capricho, y cuando nos plazca.
   
II. Nada debemos emprender, ni siquiera por la gloria de Dios, sin haber previsto todas sus consecuencias; pero, una vez tomada la resolución nada debe impedimos que ejecutemos lo que nos propusimos para su gloria. Ni el temor a los sufrimientos, ni el amor a los placeres, ni las burlas de los hombres deben desanimarnos. Los mártires persistieron en la confesión de Jesucristo a pesar de las amenazas de los tiranos; los santos penitentes perseveraron en sus austeridades no obstante la rebeldía de la carne y las tentaciones del demonio.
   
III. Cuando se trata de hacer fortuna o de adquirir renombre no retrocedemos ante sacrificio alguno; ¡flaquea nuestro corazón, oh Dios mío, sólo cuando se trata de serviros a vos! Los herejes y los impíos perseveran tan obstinadamente ultrajándoos, ¿no es justo que nosotros seamos constantes sirviéndoos? Jamás nos cansaremos de trabajar para el cielo si consideramos la brevedad de nuestra vida, la in certidumbre del momento de nuestra muerte, la grandeza de los suplicios del infierno y de las recompensas del paraíso. Mantengamos nuestro valor con es tos grandes pensamientos, como se incita el servidor a soportar la fatiga pensando en la retribución que se le ha prometido. «El pensamiento de la recompensa hace ligero al hombre el peso del trabajo» (San Gregorio).

La devoción al Santísimo Sacramento del altar. Orad por los que os persiguen.
   
ORACIÓN
Oh Dios, que para ilustrar a vuestra Iglesia os dignasteis honrar al bienaventurado Canuto, rey, con la palma del martirio y con el don de milagros, ha ced, os suplicamos, que, marchando por las huellas de aquél que demostró ser imitador de la Pasión del Salvador merezcamos llegar a los júbilos eternos.  Por N. S. J. C. Amén.

martes, 18 de enero de 2022

SAN JUAN DE RIBERA, ARZOBISPO DE VALENCIA


San Juan de Ribera, arzobispo de Valencia y Patriarca de Antioquía, fue el alma de la restauración espiritual de la diócesis de Valencia al aplicar las directrices del Concilio de Trento.
   
Nació en Sevilla en 1532. Su padre Pedro Enríquez y Afán de Ribera y Portocarrero, duque de Alcalá y marqués de Tarifa, llegaría a ser virrey de Cataluña y Nápoles.
   
Recibió la tonsura clerical el 23 de marzo de 1544 en la iglesia de San Esteban de Sevilla. Poco después pasó a Salamanca, donde cursó cánones, artes y teología.
   
A propuesta del rey Felipe II el Papa Pío IV lo nombró obispo de Badajoz, el 27 de mayo de 1562.
   
El Papa San Pío V en el consistorio del 30 de abril de 1568 le confirió el título de Patriarca de Antioquía, y dos meses después lo promovió al arzobispado de Valencia. El 21 de marzo del año siguiente hacía su entrada en la capital de la Diócesis.
   
Tomando como prototipo del pastor el retrato descrito en "Stimulus pastorum", de Bartolomé de los Mártires OP, y el sermón de su amigo fray Luis de Granada, sobre la figura ideal del prelado, San Juan de Ribera trabajó durante 42 años sin descanso en la diócesis de Valencia procurando llevar a buen camino a la grey que se le había confiado.
   
No hubo aspecto de las estructuras diocesanas que no fuese objeto de su celo pastoral:
   
Las atenciones al clero, presentándole, a través de sus cartas pastorales y de los siete Sínodos Diocesanos, la figura ideal del pastor.
   
Manifestó su preocupación por elevar la enseñanza de la teología en la Universidad, necesitada de urgente e intensa reforma.
   
La reforma de las órdenes religiosas, fundando durante su pontificado 33 conventos en la Diócesis.
   
La formación cristiana de los fieles, a los que frecuentemente les predicaba la Palabra de Dios, y que le llevó a recorrer once veces en Visita Pastoral la amplia geografla diocesana.
   
A todos los medios recurrió para conseguir la conversión de los moriscos, sin poderlo lograr. Finalmente se resolvió el problema mediante el decreto del rey Felipe III, que los expulsaba del suelo español en 1609.
   
Nombrado por el rey Felipe III virrey y capitán general de Valencia (1602-1604), supo llevar con gran acierto este cargo, reprimiendo el bandidaje y la corrupción.
   
Tuvo amistad con todos los santos que florecieron en aquellos tiempos: San Juan de Ávila, San Luis Bertrán, San Francisco de Borja, San Carlos Borromeo, San Pedro de Alcántara, San Pascual Bailón, San Salvador de Horta, San Alonso Rodríguez, Santa Teresa de Jesús, San Roberto Belarmino, San Lorenzo de Brindis, Beato Nicolás Factor, Beato Andrés Hibernón y Beato Gaspar Bono.
     
Falleció santamente el 6 de enero de 1611, en el Colegio-Seminario de Corpus Christi, que él mismo fundara como monumento a la Eucaristía y para la formación de los candidatos al sacerdocio.
   
Fue beatificado en 1796.
    
Con San Juan de Ribera la diócesis de Valencia llegó a un gran esplendor, y quedó marcada en el futuro por la línea de renovación eclesial que trazó con los 42 años de su pontificado.
  
ORACIÓN (Del Oficio propio)
Oh Dios, que hiciste a tu Confesor y Pontífice el Bienaventurado Juan admirable en el celo pastoral y en el amor al Divino Sacramento de tu Cuerpo y Sangre, te suplicamos que por su intercesión, nos hagas llegar a ser partícipes del fruto de tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

TRÁGALA, TRÁGALA

Por Félix M.ª Martín Antoniano, del Círculo Tradicionalista General Calderón de Granada, para PERIÓDICO LA ESPERANZA (Parte 1 y Parte 2).
      
Caricatura «El enfermo por la Constitución» (1820)
   
Siguiendo la estela de los diversos bicentenarios que se van cumpliendo en nuestros años en orden a los orígenes de la Revolución que venimos sufriendo en el ámbito hispánico, conviene aprovechar la oportunidad de subrayar la verdad histórica y poner más en evidencia la maldad de todos esos procesos, en sus ideologías teóricas y aplicaciones prácticas. 
   
Para ello, sirven de indudable ayuda las denuncias y refutaciones hechas por las publicaciones y los autores realistas contemporáneos de aquellas épocas de convulsión y ruptura. Verificándose en estos tiempos los doscientos años del Trienio Liberal, es de obligada conmemoración el recuerdo de los «mártires de la Constitución». Esta última expresión es equívoca: no aludimos, por supuesto, a todos aquellos criminales que los liberales actuales consideran sus «héroes» en tanto que «patriotas defensores de la Constitución y reos del despotismo monárquico y eclesiástico»; sino que nos referimos a todos aquéllos católicos y realistas que, en el contexto de la sacrosanta guerra realista contra la Constitución, fueron víctimas atroces de los carniceros militares-terroristas liberales que iban asolando las poblaciones españolas, y que morían mártires por no querer jurar ni acatar ese documento infame tal como pretendían obligarles los propios negros.
   
Las páginas del diario realista El Restaurador recogen muchos ejemplos de esta heroica actitud del pueblo español. Y a ella hace referencia también un autor realista poco conocido hoy, pero publicitado en su día por el mismo diario: Mariano Castillón. Natural –como sus ancestros– de la localidad oscense de Ponzano, ejerció varios años como oidor en la Sala de lo Criminal de la Chancillería de Valladolid, y, siendo ya Canónigo de la Catedral de Sevilla y oidor honorario de lo Civil en la Real Audiencia de esa ciudad, se produjo la traición de Riego y, al parecer, tuvo que exiliarse en Francia, desde donde escribió y estampó varios opúsculos durante el Trienio en defensa de la antigua legalidad y contra la Constitución. El Restaurador los volvió a reimprimir y anunciar a la venta en su número de 24 de Julio de 1823: ¿Por qué cae la Constitución en España?; Reflexiones sobre la Constitución política de la Monarquía española; y Discurso sobre la introducción del gobierno representativo en España. Este último escrito es quizá el más importante, llegando a tener repercusión y polémica en la propia Francia, pretendiendo contestarle el Journal des débats de 26 de Mayo. Castillón avisaba y precavía contra la posible intención de la Santa Alianza –en flagrante contradicción con la legalidad multisecular de la Monarquía hispánica– de querer implantar en suelo español el llamado sistema representativo de Carta de derechos y Cámaras colegisladoras tal y como se había realizado en la llamada «Restauración» de Luis XVIII.
    
Acción de Benabarre, entre tropas realistas y constitucionales
   
No estará de más citar algunos pasajes muy interesantes en donde el autor realista hace una comparativa entre los casos español y francés en relación con la Revolución. En primer lugar, en cuanto a la Historia de las dos Monarquías, afirma que el espíritu monárquico se desplegó con más energía entre los españoles que en Francia, y añade:
«Y hay además la diferencia considerable de que en los trescientos años últimos, mientras el protestantismo sembraba en Francia gérmenes de división y de ruina contra la autoridad; en España, la guerra constante declarada a las novedades religiosas, consolidaba más y más el poder real, hasta poner su unidad a cubierto de todo ataque; y así, mientras el gobierno francés se veía obligado a conceder capitulaciones y a tolerar a los protestantes, nosotros, no satisfechos con cerrarles la entrada en nuestra casa, llevábamos al último punto nuestra unidad religiosa, y fortalecíamos la política con la expulsión de los moriscos. De aquí ha dimanado, que nuestra constitución como nuestras costumbres y leyes, sean eminentemente monárquicas».
Y, a continuación, centrándose en la época revolucionaria propiamente dicha, subraya una diferencia muy importante. Hablando primero de Francia, dice:
«La Filosofía hizo la Revolución de Francia, y ha hecho la de España ni más ni menos; pero la Filosofía había adquirido otra extensión y otro ascendiente allá que acá. A la otra parte de los Pirineos había sabido propagarse desde los primeros hasta los últimos rangos, desde la Corte hasta las aldeas y caseríos, y había fascinado con su ilusión y con sus promesas a grandes y pequeños, a ricos y pobres, a los mismos cuya ruina estaba preparando; de donde resultó que aquella Revolución fue una obra verdaderamente nacional, obra a que concurrió generalmente el pueblo francés, sea con su consejo, sea con su acción, sea con su aprobación».
Y continúa diciendo Castillón, ahora con respecto a los Reinos españoles:
«Mas entre nosotros, los progresos de la Filosofía no han podido extenderse, a lo menos notablemente, fuera de ciertos cuerpos literarios que se pueden señalar con el dedo, y de ciertas clases en que la corrupción de las costumbres había preparado el camino al trastorno de las ideas; pero otras clases, pero la inmensa mayoría y el verdadero cuerpo de la nación, no sólo se ha mantenido exento del contagio, si es que le ha mirado con horror, tomando cuantas medidas ha juzgado oportunas para precaverse de él y para extinguirlo desde que le vio tomar cuerpo en sus hogares. Nuestra Revolución no tiene nada de nacional: engendrada por los extraños, echada a la luz del mundo por cuatro teoristas acalorados, fomentada por un puñado de gentes perdidas desde sus cuevas tenebrosas, y llevada al cabo por una porción de tropas descarriadas; su carácter propio es el de una agresión contra la nación, el de una conquista intentada de la nación. ¿Y acaso han disimulado sus autores? ¿Qué quieren decir los himnos patrióticos al canto de los cuales se ha publicado, se ha sostenido y se pretende sostener el “nuevo régimen”? ¿Qué quieren decir los trágalas, y los lairones, y otras canciones de las llamadas patrióticas, en que al entusiasmo y urbanidad españoles, se ha substituido toda la rusticidad, la ferocidad, la bestialidad de los cafres? ¿Puede expresarse más terminantemente que la nación ha de tragar, mal que le pese, la Constitución que se ha antojado a los soldados imponerle, y que el que resista tiene ya pronunciada contra sí la sentencia de exterminio? ¿Quién es capaz de encontrar la más mínima diferencia entre la propagación de la Constitución y la del Al-Corán?».
Describe, a su vez, la loable respuesta de los pueblos españoles en levantamiento contra el nuevo «derecho» y el nuevo «orden» revolucionario, afirmando: «Nunca ha tenido España tan en el corazón sus antiguas leyes y costumbres como en el día». Y concluye afirmando que: «Dios, patria, Rey, Religión, leyes, legitimidad: éstos son los incitamentos que han armado las manos de esta milicia [realista]». 
   
Cuando Castillón habla de «trágalas» y «lairones», se refiere al estribillo de unas canciones que empezaron a divulgarse poco después del Golpe de Riego. Lo cuenta con detalle el periodista costumbrista Ramón de Mesonero Romanos en su libro Memorias de un setentón (1880). Una de las fondas de Madrid, llamada La Fontana de Oro –popularizada por el escritor liberal Benito Pérez Galdós en su primera novela, de homónimo título–, se reconvirtió en café con la llegada del «nuevo sistema», sirviendo de sede para la Sociedad de los Amigos del Orden, una de las múltiples Sociedades Patrióticas que fueron surgiendo como setas de manera abierta (en paralelo con los clubes secretos) a lo largo del Trienio, y en donde se organizaban actos públicos con discursos en pro de las nuevas ideologías liberales o revolucionarias. Cuando Riego entró por primera vez en Madrid a finales de Agosto de 1820, esa Sociedad le organizó un banquete en su sede y después le llevó al Teatro del Príncipe a continuar la «juerga», donde los ayudantes de Riego «pusieron en conocimiento del público –dice Mesonero– la insultante y grosera canción del Trágala, que traían de Cádiz y que tan perniciosa influencia llegó a tener en la opinión de las masas populares [minoritarias aún, hay que recordar, en relación a la mayoría del sano pueblo español realista], y, por consiguiente, en la marcha violenta de la Revolución».
   
Relata Mesonero que la letra de su primera estrofa decía: «Por los serviles/ No hubiera unión,/ Ni, si pudieran,/ Constitución;/ Pero es preciso/ Roan el hueso,/ Y el liberal/ Les dirá eso:/ Trágala, trágala,/ Trágala, trágala/, Trágala, trágala,/ Trágala, perro». Dice que tuvo «infinidad de variaciones en la letra, a cual más insultante», y pone este ejemplo: «Trágala o muere,/ Tú, servilón,/ Tú, que no quieres/ Constitución./ Ya no la arrancas,/ Ni con palancas,/ Ni con palancas,/ de la Nación». E incluso se arregló para bandas de música con diferente compás y esta letrilla: «Antiguamente/ A los chiquitos/ Se les vestía/ De frailecitos,/ Pero en el día/ Los liberales/ Visten los suyos/ De nacionales./ Trágala [se repite nueve veces]/ Trágala, trágala, servilón,/ Traga la Constitución».
  
Termina opinando Mesonero que «esta funesta canción, que vino a ser el ça-irà de la Revolución española, la hizo más daño que todas las bandas de facciosos». Es posible que estas canciones se puedan considerar como acciones pioneras de «batalla cultural»: suponemos que de esa misma «batalla cultural» de la que tanto pregonan hoy día los herederos liberales «patriotas» de aquellos precursores de la Revolución, cuya «memoria histórica» (otra frase que tanto se estila hoy día) conviene recalcar con ocasión de los bicentenarios.