sábado, 19 de septiembre de 2026

PATRIARCA DE VENECIA DEFENDIENDO CONSTRUCCIÓN DE MEZQUITA


Una asociación musulmana vinculada a la comunidad local de Bangladés compró un antiguo aserradero en la Via Giustizia de la localidad veneciana de Mestre por 1,5 millones de euros para construir un centro islámico. Sin embargo, el sitio requeriría un cambio municipal de uso.
 
El alcalde de Venecia, Simone Venturini, dice que las condiciones para la aprobación no se cumplen actualmente, citando preocupaciones de planificación e integración.
  
El presidente de la asociación “Giovani per l’umanità”, Prince Howlader, amenazó con una huelga a finales de agosto. Afirmó que los trabajadores bangladesíes podrían perturbar el turismo, los hoteles y los restaurantes.
  
Sin embargo, los trabajadores y los sindicatos mostraron un apoyo limitado, y la protesta se puso en espera para las conversaciones.

Ya en 2017, habían amenazado con otra huelga, esta vez por el cierre de la mezquita en la vía Fogazzaro por la administración de Luigi Brugnaro (en la cual Venturini era asesor). Esta vez, consiguieron un lugar temporal en el antiguo centro de eventos PalaPlip en Carpenedo.

En una entrevista al canal Antena 3 el 15 de septiembre, el patriarca de Venecia Francesco Moraglia Cazzaniga expresó su apoyo a que los musulmanes tengan un lugar de culto: «Si una religión respeta la dignidad humana y a los más vulnerables, entonces tiene derecho a tener un lugar de culto».
  
  
De seguir esa lógica, entonces NO TIENEN ESE DERECHO. Basta mirar Arabia Saudita como ejemplo.

DEL ABUSO DE EXHIBIR BANDERAS NO RELIGIOSAS EN EL PRESBITERIO

Traducción del Comentario de los Padres de TRADITIO.
  
La bandera del Estado de la Ciudad del Vaticano NO es propiamente una bandera religiosa, ya que representa no una religión sino una entidad gubernamental.
El derecho canónico general prohíbe las banderas no religiosas en el presbiterio.
Este principio se violó con frecuencia en lugares como Estados Unidos y Francia.
  
«Estimados padres de TRADITIO: ¿Acaso las iglesias, capillas y oratorios católicos tradicionales izan la bandera del Vaticano en sus presbiterios? ¿No sería eso una hipocresía mayúscula? ¿Está siquiera permitida la presencia de banderas en el presbiterio?».

RESPUESTA DE LOS PADRES DE TRADITIO: Como norma general desde hace siglos, solo se permiten banderas religiosas en las iglesias católicas. La bandera del Estado de la Ciudad del Vaticano no es propiamente una bandera religiosa, ya que no representa una religión, sino una entidad gubernamental: el Estado de la Ciudad del Vaticano, constituido más recientemente en 1929 mediante el Pacto de Letrán entre Pío XI y el dictador italiano Benito Mussolini.
   
En ciertas zonas, como en el territorio misionero de los Estados Unidos de América, se toleraba localmente la violación de la ley general, que a menudo incluía la exhibición de la bandera nacional en el presbiterio. Estas prácticas siempre causaban escándalo, pues no hay razón para exhibir banderas no religiosas en el santuario de Dios. Incluso en la Iglesia Novusordita, esta costumbre, en los pocos lugares donde existía en contravención de la norma general, parece haber caído en desuso.
  
No tenemos conocimiento de la presencia de tales banderas en el presbiterio en el caso de iglesias, capillas y oratorios católicos verdaderamente tradicionales, es decir, aquellos no asociados con la falsa Iglesia del Nuevo Orden, llamada oficialmente desde 2024 Iglesia Sinodal, que ciertamente NO es la Iglesia Católica.
  
Si has visto un ejemplo así, tendrías todo el derecho a cuestionar la hipocresía que implica. Resulta irónico que la bandera del Estado de la Ciudad del Vaticano contenga entre sus insignias la tiara papal, que Pablo VI Montini regaló en 1965 al final del Anticoncilio Vaticano II, justo cuando la apóstata Iglesia del Nuevo Orden se instauró para reemplazar a la Iglesia Católica como Iglesia institucional.

Y POR ESPAÑA, ¿QUÉ TAL LES VA, Y POR QUÉ MAL?

Noticias tomadas de distintas fuentes.

1.º EL NUEVO MAPA RELIGIOSO DE ESPAÑA: LOS ATEOS SUPERAN A LOS “CATÓLICOS PRACTICANTES”, QUE YA SON MUY ANCIANOS (Fuente: INFOVATICANA).
  

España registra un nuevo indicador del avance de la secularización. El 17,1% de los españoles se declara ateo, frente al 15,9% que se define como católico practicante, según el Barómetro de septiembre de 2026 del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). La encuesta, realizada sobre una muestra de 4.042 personas, sitúa así a los ateos 1,2 puntos por encima de los católicos practicantes.

El dato, sin embargo, no significa que los ateos sean más numerosos que los católicos en España. Otro 38,5% se define como católico no practicante, por lo que practicantes y no practicantes suman el 54,4% de los encuestados. A ellos se añaden un 3,2% de creyentes de otras religiones, mientras los agnósticos representan el 12,2% y los indiferentes o no creyentes, el 11,3%.

El 17,1% se declara ateo y el 15,9% católico practicante
La clasificación procede de una pregunta de autodefinición. El CIS pregunta directamente al entrevistado si se considera «católico/a practicante, católico/a no practicante, creyente de otra religión, agnóstico/a, indiferente o no creyente, o ateo/a». No establece, por tanto, un criterio previo de asistencia a Misa para decidir quién pertenece a la categoría de católico practicante.

La distribución completa deja ver la magnitud de la distancia entre identidad católica y práctica religiosa. De los 4.042 entrevistados, 642 se declararon católicos practicantes y 1.556 católicos no practicantes, frente a 692 ateos, 495 agnósticos, 458 indiferentes o no creyentes y 129 creyentes de otras religiones.

El barómetro ofrece también una marcada diferencia según la autoubicación ideológica. Entre quienes se sitúan en el extremo izquierdo de la escala, el 28,6% se declara ateo y el 8% católico practicante. En el extremo derecho, los porcentajes son del 9,9% y del 47,6%, respectivamente.

Más de la mitad de los creyentes no va nunca o casi nunca a Misa
El CIS pregunta posteriormente a quienes se han definido como católicos o creyentes de otra religión por su asistencia a Misa u otros oficios religiosos, excluyendo bodas, comuniones, funerales y otras ceremonias de carácter social. Sobre ese grupo de 2.327 personas, el 26,2% responde que nunca acude y otro 26,4% que lo hace casi nunca. El 23,6% asiste varias veces al año y el 8,8%, dos o tres veces al mes. Solo un 10,4% dice acudir todos los domingos y festivos y un 3,8%, varias veces por semana.

El desglose por identificación religiosa resulta especialmente significativo. Entre quienes se autodefinen como católicos practicantes, el 33,4% afirma acudir todos los domingos y festivos y el 10,3% varias veces por semana. Otro 22,9% lo hace dos o tres veces al mes y un 23,7%, varias veces al año. Incluso dentro de este grupo, un 3,6% reconoce no acudir nunca y un 5% casi nunca.

Entre los católicos no practicantes, por el contrario, el 34,8% no asiste nunca y el 35,8% casi nunca. Apenas el 1% afirma acudir todos los domingos y festivos.

Los católicos practicantes tienen un perfil más envejecido
La edad muestra otra diferencia considerable entre los distintos grupos. Los mayores de 75 años constituyen el 27% de todos los encuestados que se declaran católicos practicantes, pese a representar el 13,5% de la muestra total. Entre los ateos, ese grupo de edad supone únicamente el 5,6%.

La relación se invierte entre los más jóvenes. Las personas de 18 a 24 años representan el 7% del conjunto de católicos practicantes y el 12,5% del conjunto de ateos. Entre los 25 y 34 años, los porcentajes son del 7,4% y del 16,4%, respectivamente.

El nuevo barómetro dibuja, por tanto, una España en la que la identidad católica continúa siendo mayoritaria, pero con una brecha considerable entre pertenencia y práctica.
  
2.º ARZOBISPADO DE BARCELONA CEDE PARROQUIA PARA CONCIERTO CHAMÁNICO (Fuente: EL DEBATE).
   

«Que nos hayan concedido este espacio es realmente extraordinario y poco común». Kuyay Santosha es, al menos, honesta en una de sus últimas publicaciones en Instagram donde anuncia que la iglesia de San Pablo del Campo, en el barcelonés –y castigado– barrio del Raval, le ha abierto sus puertas para que esta noche dé un concierto con el que, asegura, puede sanar enfermedades. «Son cantos que funcionan como rezos u ofrendas para propiciar la sanación y la introspección», asegura.
  
La voz de alarma la ha dado el portal Germinans Germinabit, que sigue más puntualmente el ritmo de la Iglesia en Cataluña. Y es que, para conseguir el permiso que ha sorprendido a la propia Kuyay Santosha, la artista ha tenido que acudir al párroco responsable de esa iglesia, «el sacerdote Joan Cabot, el que tiene un montón de cargos diocesanos, a pesar de sus posicionamientos públicos contra el Magisterio de la Iglesia y su compromiso con los postulados de los movimientos de defensa de los llamados derechos de los colectivos homosexuales», afirma el digital catalán.

Se trata, por tanto, de un templo que depende del arzobispado de Barcelona, pastoreado por el cardenal Juan José Omella, y que acogerá esta noche el «concierto ritual» de esta «compositora, cantora y terapeuta musical especializada en la música medicina y los sonidos curativos orientados a la conexión espiritual». Todo esto, por supuesto, con su consabido rebozo orientalista, Nueva Era, chamánico, tántrico y de «alineamiento de energías». «Estoy aquí para compartir esta Medicina contigo», asegura en su web.
  
«Una bruja chamánica»
«Una bruja chamánica en la parroquia de Cabot», titula Germinans Germinabit, que aclara que no emplea ese término «como un insulto, sino solo como definición de una persona que dice tener unos poderes extraordinarios de curar y sanar a través de su música, que cataloga de medicina». «Para ello utiliza, entre otros instrumentos, ancestrales el tambor chamánico», prosigue.

Según el portal, «en esa parroquia no hay misa durante la semana, y solo una misa el domingo». «Así funcionan las parroquias de Cabot, como ya demostró en su etapa al frente de las parroquias de Poble Sec, donde las celebraciones eucarísticas se fueron reduciendo hasta casi la mínima expresión», denuncia el conocido portal catalán.

«Las Misas se van suprimiendo, las parroquias quedan para actividades culturales y políticas, pero es que este espectáculo del próximo viernes está en total contradicción con nuestra fe, por mucho que Cabot, gran defensor de una Iglesia multicultural, multirreligiosa, lgtbiera (sic), y nada católica, diga que esa espiritualidad, New Age y de dudosa credibilidad como curandera, es compatible con nuestra religión», subraya.

El portal hace otra observación interesante: «A estos sacerdotes, que reniegan de las apariciones de la Virgen y de los milagros de los santos, les parece la mar de normal que una señora con su música de instrumento chamánico cure a las personas». «En el fondo es aquello de que todo lo que no es católico es bien acogido en las iglesias de Cabot», sentencia.

A pesar de lo sofisticado de su nombre artístico, Kuyay Santosha nació en Barcelona hace 52 años. En su web se ofrece para «transformarte a través de la medicina de las artes del corazón». Todo expresado en un lenguaje farragoso, mesiánico, oscuro y pseudomístico. «Ella crea un espacio seguro donde, a través del movimiento consciente, la danza libre y la activación de la voz, te invita a escuchar profundamente a tu cuerpo, a habitarte más plenamente, a alinear tu energía y a reconectarte con tu verdad interior, creando las condiciones para expresar, celebrar y manifestar tu potencial», concluye. Un potencial nada cristiano que, esta noche, desplegará en un templo católico de Barcelona.

viernes, 18 de septiembre de 2026

CANTERBURY REVOCA PREMIO A LÍDER ISLÁMICO QUE ELOGIÓ A OSAMA BIN LADEN


La arzobispona anglicana cantuariense Sarah Elisabeth Bowser Mills de Mullally revocó el premio Huberto Walter para la Reconciliación y la Cooperación otorgado el 11 de Septiembre a Hafez Mohamed Tahir Mahmud Ashrafi, presidente del Consejo de Ulemas (jurisconsultos islámicos) de Pakistán y coordinador del Comité Nacional “Mensaje de Paz” en dicho país.

La decisión fue tomada seis días después de entregado el premio (para el que Ashrafi fue postulado antes de la posesión de Mullally, como anotó el anglicano Church Times) luego que se conociera que en el año 2007 Ashrafi, encabezando el Consejo de Ulemas de Pakistán, concediese a Osama bin Laden el título de Saíf Alá (سَيْف اللّٰه, “Espada de Dios”) en respuesta a que el gobierno británico hiciera caballero con el título de “sir” a Salmán Rushdie, el autor de los “Versos satánicos” sobre el cual pesa una condena a muerte emitida por el ayatolá Ruholá Jomeini en 1989 por blasfemia.

«Nos complace otorgar el título de Saíf Alá a Osama bin Laden después de que el Gobierno británico haya decidido conceder el título de “Sir” al blasfemo Rushdie. Es el título más alto para un guerrero musulmán», declaró entonces Ashrafi a la agencia AFP. En otra declaración de la época el clérigo islámico añadió: «Si Occidente puede dar el título de “Sir” a un blasfemo, entonces a un muyahidín que ha estado luchando por el islam contra los rusos, los estadounidenses y los británicos hay que darle el elevado título islámico de Saíf Alá».

Tales declaraciones fueron recordadas por los periódicos británicos Daily Telegraph y el Daily Mail, reprochándole además que la señora Bowser de Mullally, que tanto habla de la emancipación de la mujer, no se inmutase de que la esposa de Ashrafi y su hija estuviesen con el rostro cubierto y que los medios ni se molestaran en publicar sus nombres.

El diputado conservador para Suffolk Occidental y portavoz del ministerio de Justicia en la oposición Nicholas James “Nick” Timothy, fue de los primeros en denunciar el caso en la red social X:
«La ingenuidad de nuestras instituciones públicas al tratar con gente así es asombrosa. Pero no sorprendente.

Nuestros líderes deben afrontar la realidad de que no todas las culturas se basan en los mismos fundamentos que la nuestra, y no todas comparten nuestro deseo de cooperación y libertad.
  
Los líderes políticos y religiosos occidentales deberían defender con firmeza nuestros propios valores y logros, en lugar de pedir perdón por nuestra historia o de homenajear a quienes pretenden hacernos daño».
El doctor Ian Paul, teólogo anglicano y miembro del Sínodo General, reconoció al Telegraph que Ashrafi «ha contribuido a la reconciliación en Pakistán. Pero creo que a los miembros de la Iglesia de Inglaterra les resultará difícil comprender esto a la luz de sus declaraciones pasadas sobre la blasfemia, la pena de muerte y los atentados suicidas, y el hecho de que esté acompañado por una mujer con niqab. Esto dañará tanto la confianza de los anglicanos en su propia Iglesia como la reputación de la Iglesia de Inglaterra ante sus críticos y ante quienes la apoyan», afirmó.

Travis Frain, sobreviviente del atentado terrorista de 2017 en el puente de Westminster y fundador del proyecto Resilience in Unity, un grupo de apoyo a las víctimas del terrorismo, afirmó que se trataba de un “grave error de juicio” por parte de la Iglesia de Inglaterra:
«Otorgar un premio de “diálogo interreligioso y reconciliación” a un hombre que honró a Osama Bin Laden, el artífice de la miseria para tantas personas de todas las religiones y responsable de miles de muertes, demuestra un grave error de juicio por parte de la Iglesia, aún más grave si se tiene en cuenta que este premio se entregó en el 25 aniversario de los atentados del 11 de septiembre.

Insto a la Archidiócesis (de Canterbury) a reunirse con las víctimas del terrorismo para que comprendan el daño que este premio puede haberles causado y para que entiendan la labor real que realizan cientos de valientes supervivientes en todo el país para unir a personas de diferentes credos y orígenes bajo el lema de prevenir la propagación de la radicalización, muy lejos de aquellos que pretenden honrar a los autores de estos atroces ataques».

Más contundente se mostró Tim Dieppe, responsable de políticas públicas de Christian Concern. 
«Lo absurdo de esto es increíble. ¿Cómo puede un líder cristiano otorgar un premio a la reconciliación a alguien que ha honrado a Osama Bin Laden? ¿A alguien que apoya las draconianas leyes de blasfemia en Pakistán, que son fuente de persecución para los cristianos? Es evidente que Mullally desconoce tanto a Ashrafi como el islam.

La única justificación para reunirse con un hombre así es presionarlo sobre el trato que reciben los cristianos en Pakistán. No hay justificación alguna para otorgarle un premio. Mullally debería disculparse de inmediato con los cristianos perseguidos en Pakistán y exigir el fin de las draconianas leyes contra la blasfemia en ese país», 
cuestionó, aludiendo que los artículos 295-B y 295-C del Código Penal de Pakistán castigan las ofensas contra el islam con la pena de muerte obligatoria o la cadena perpetua, y se han aplicado de forma extensa contra las minorías cristianas en disputas personales.

En 2014, el periódico Dawn de Pakistán informó que, refiriéndose a la aparición de carteles en Lahore atribuidos al Dáesh propagando acusaciones falsas de blasfemia y sembrando el temor en la población, Ashrafi les dijo a los eruditos musulmanes: «La ley de blasfemia debe permanecer y quienes proponen su derogación no son ni bienintencionados de los no musulmanes ni del país… Nuestra postura es que quienes abusen de la ley formulando acusaciones falsas deben ser condenados a la pena de muerte, tal como se prescribe para los infractores de la ley».

Ayer 17, el Palacio de Lambeth emitió el siguiente comunicado:
«La semana pasada, el premio Hubert Walter a la Reconciliación y la Cooperación Interreligiosa fue entregado a Maulana (Nuestro Señor) Hafez Mohamed Tahir Mahmud Ashrafi en una ceremonia celebrada en el Palacio de Lambeth. El galardón reconoce el apoyo constante del imán Ashrafi a las minorías religiosas en Pakistán, en particular a la comunidad cristiana, un apoyo muy valorado por muchos cristianos en Pakistán, incluida la Iglesia Anglicana.

Es un principio fundamental del diálogo y la cooperación interreligiosa que debemos dialogar a pesar de nuestras profundas diferencias, y esto sigue siendo así. Sin embargo, han salido a la luz comentarios anteriores del Imam Ashrafi que han llevado al Palacio de Lambeth a reconsiderar este premio, y hoy podemos confirmar que ha sido retirado. Nos hemos puesto en contacto con el Imam Ashrafi para informarle de esta decisión. Continuamos orando por la comunidad cristiana en Pakistán y por todos aquellos que trabajan por el diálogo y la armonía interreligiosa en Pakistán y en todo el mundo».
Ashrafi, por su parte, aseguró que sus palabras fueron «totalmente sacadas de contexto» y calificó las críticas de «campaña injusta» promovida por hindúes y ahmadíes (una rama islámica considerada herética por los musulmanes). Un portavoz suyo explicó a AFP que aquel comentario no era «un respaldo a Bin Laden» (y que él nunca recibió oficialmente el título), sino que se hizo para explicar el dolor que sentían muchos musulmanes por el honor británico a Rushdie. Días antes, el clérigo había dedicado el premio a quienes trabajan por la paz y la armonía interreligiosa en todo el mundo, y lo había presentado como un reconocimiento al esfuerzo de los estudiosos musulmanes por «contrarrestar el extremismo y el terrorismo».

Y mientras, el Santuario de Nuestra Señora de Aparecida (Brasil) inauguró con fuegos artificiales los mosaicos del controvertido “artista” y presbítero exjesuita esloveno Marko Iván Rupnik Kaučič, y en Fátima (Portugal) conservan en exhibición los mosaicos que hizo para la basílica nueva (reforzando el apelativo de “igreja do Inferno” que ya tiene de por sí), igual que la capilla “Redemptóris Mater” en el Vaticano, decorada enteramente por él. Y si pasamos al elogio de la Iglesia Grecocatólica Ucraniana y la Fraternidad Sacerdotal de San Josafat (la rama bizantina de la FSSPX) a Stepán Bandera y demás colaboradores del nazismo so capa de nacionalismo ucraniano, para qué vamos a hablar…

EL INVIERNO ECLESIAL EN FRANCIA

Noticias tomadas de distintas fuentes.
  
1.º LA ARCHIDIÓCESIS DE LILA SE RECORTA EN UN 67%
  

El arzobispón Laurent Jean Marie Le Boulc’h anunció a finales de Agosto que la archidiócesis de Lila (Francia) pasará de contar con 106 parroquias a solo 30, y de 14 decanatos a 5, informó Tribune Chretiénne.
   
Las consultas se prolongarán hasta 2026, y está previsto que los nuevos límites se establezcan en 2027 y se pongan en práctica en el verano de 2028.
   
Esta reestructuración de gran envergadura se presenta como parte de la «renovación misionera» de la archidiócesis lanzada en 2025.
  
  

Las Hermanas de la Visitación se preparan para abandonar Nevers (Francia) después de más de cuatro siglos, informó Tribune Chretiénne.
  
Las hermanas restantes están vaciando su monasterio. Muebles, vajilla, mesas, armarios y otras pertenencias se venden en dos ventas “vide-couvent”, el 12 y 19 de Septiembre.
  
La partida sigue a una fuerte disminución en los números de vocaciones. A principios de 2025 solo quedaban cuatro monjas. El 15 de Marzo de 2025 se fueron dos hermanas ancianas, una a Thonon-les-Bains y la otra a Paray-le-Monial En ese momento, Sor Marie-Odile Blanchard, una de las dos monjas que quedaban, subrayó que esto no significaba aún el cierre, bromeando que los ornamentos morados de los sacerdotes «no eran los de un funeral» (recuérdese que en el Novus Ordo ya no usan ornamentos negros para el Réquiem).
  
Dieciocho meses después, la disposición del contenido del convento señala la partida inminente de la comunidad.
  
La fecha exacta en la que las últimas hermanas se irán no ha sido anunciada, ni tampoco el futuro del edificio.
  
La Orden de la Visitación de Nuestra Señora fue fundada en Annecy en 1610 por San Francisco de Sales y Santa Juana de Chantal. Las Visitandinas establecieron un monasterio en Nevers en 1620, convirtiéndolo en una de las primeras fundaciones de la orden.
  
La Revolución, la represión, el exilio y los traslados interrumpieron la presencia visitandina en Nevers.
  
La comunidad actual regresó a Nevers en 1935, y se trasladó al edificio actual sito en el número 49 de la Ruta de los Saucedales en 1993.
  
Un monumento superviviente de las primeras Visitandinas permanece en el centro de Nevers: la capilla de Santa María, construida entre 1639 y 1643, y hoy la única parte superviviente del antiguo convento de la Visitación.

UTILIDAD DE LAS PERSECUCIONES PARA MANTENER LA INTEGRIDAD DE LA FE

Traducción del artículo publicado en RADIO SPADA.
  
Comentario de Mario Victorino* sobre la exhortación de San Pablo: «Por tanto, os ruego que no os desaniméis por las tribulaciones que tengo por vosotros, las cuales son vuestra gloria» (Ef. III, 13):
«Recordó la exhortación que debía dar a todos para fortalecerlos. “Por esta razón”, dice, “ya que a mí, el menor de todos los santos, se me ha dado esta gracia para predicar el evangelio a los gentiles, etc.”, “por lo cual”, es decir, por esta razón, “os ruego que no os desaniméis por las tribulaciones”.
  
Quienes siguen a Pablo podrían, en efecto, desanimarse mucho en su fe al saber que este mismo Pablo está pasando por tribulaciones. Porque si aquel que predica, que anuncia el Evangelio, que ha sido elegido por Dios, soporta muchas cosas y se ve agobiado por peligros, dificultades y muchas otras tribulaciones, quienes lo siguen se asustan mucho y comienzan a tener una fe no del todo firme, pensando que ellos mismos podrían estar en peligro y sufrir gravemente, puesto que incluso aquel que anuncia el Evangelio y predica con tanta gracia está experimentando tribulaciones.
 
“Por lo tanto, os pido —dice—, por lo que me ha sido revelado, que no desfallezcais en mis tribulaciones, tribulaciones que, sin embargo, sufro no por mis propios méritos ni por mi culpa, sino porque son débiles en la fe o aún vacilan y, no sé cómo, les añaden otras cosas. Por esta razón, soporto las tribulaciones, queriendo llamarlos de nuevo a la verdadera doctrina y a su observancia, para que no se aparten de Cristo, para que no añadan nada a Cristo y para que pongan su esperanza solo en Cristo”.
  
“Esto —dice— no es mi gloria, sino la vuestra”. Por lo tanto, puesto que las tribulaciones son su gloria, dice: “Es vuestra tarea aseguraros de que, mediante mi esfuerzo, mi trabajo y mi ser ejercitado por las tribulaciones, alcancéis vuestra gloria”».
Comentario a la Epístola de San Pablo a los Efesios, libro primero, cap. III, v. 13. En Migne, Patrología Latina 8, col. 1267C-D.

CUESTIÓN ÚNICA
* Cayo Mario Victorino “El Africano” (c. 280/290 – Roma, después del 362 d. C.), retórico latino, filósofo neoplatónico y teólogo de origen africano, fue un célebre maestro de la elocuencia en Roma (donde se erigió una estatua suya en el Foro de Trajano, de la cual hablaría San Agustín en el libro octavo de sus Confesiones). Su conversión al cristianismo fue sensacional alrededor del año 355 debido a su avanzada edad. Tras el edicto del emperador Juliano Apóstata de 362, que prohibía a los cristianos enseñar literatura clásica, decidió abandonar su puesto docente. Pionero en la aplicación de categorías neoplatónicas al dogma de la Trinidad y la cristología traduciendo al latín expresiones teológicas y filosóficas griegas (v. g. consubstantiális de ὁμοούσιος, consisténtia de σύστασις, essentiálitas de ὀντότης), fue también uno de los primeros autores latinos en recopilar comentarios sistemáticos sobre las Cartas de San Pablo.

¿Y ASÍ CREEN LOS “RECONOCER Y RESISTIR” (Y LOS “MATERIÁLITER”) QUE SON OBISPOS VÁLIDOS?

Noticas tomadas de GLORIA NEWS.

  

León XIV Riggitano-Prévost nombró el 17 de Septiembre al obispón Brendan John Cahill Dempsey, de 62 años, como el nuevo obispón de Joliet (Illinois) en remplazo de Ronald Aldon “Ron” Hicks Baer, que fue trasladado a Nueva York hace siete meses.
 
Nacido en Coral Gables (Florida), su familia se mudó a Houston en 1971, donde han residido desde entonces. “Instalado” presbítero el 19 de Mayo 1990 para la archidiócesis de Galveston-Houston por el arzobispón Joseph Anthony Fiorenza Galiano († 2018), ha sido obispón de la Diócesis de Victoria (Texas) desde su “instalación” el 29 de Junio de 2015 por el cardenal Daniel Nicholas DiNardo Green.

En Mayo de 2021, el tercero de los cinco hijos de Joseph Michael “Joe” Cahill († 2018) y Mary Joan Dempsey se unió a otros 67 obispomes estadounidenses para instar al presidente de la USCCB, el arzobispón José Horacio Gómez Velasco, a detener la discusión sobre la “dignidad eucarística”. Se trataba de negar la “Santa Comunión” a los políticos abortistas como el entonces presidente Joseph Robinette “Joe” Biden Finnegan.
 
El esfuerzo de la carta fracasó externamente mientras los obispones procedían con el debate. Pero la confrontación nacional sobre la “Comunión” para los políticos pro-aborto nunca se materializó.
  
Los obispones del otro lado de la disputa, incluidos los arzobispones Samuel Aquila y Salvatore Joseph Cordileone Giardina, criticaron públicamente la carta.
  
En Noviembre de 2025, el obispón Cahill le dijo a National Catholic Reporter que está “convencido de la no violencia”: «creo en Martin Luther King».
  
Similitudes con los protestantes
Al hablar del ecumenismo en 2023, Cahill dijo que los católicos «son hijos del Concilio Vaticano II».
  
Él trabaja con protestantes, ortodoxos y cristianos no confesionales porque «compartimos un vínculo en Jesucristo» y «Podemos hablar de nuestras diferencias, pero nos damos cuenta de que nuestras similitudes en Jesucristo son mayores que eso».
  
La inmigración es su causa más prominente
  
Además, ha trabajado como presidente de la “Comisión de Migración” de los obispones estadounidenses desde Noviembre de 2025.
  
El obispón Cahill ha insistido en una campaña de Noviembre de 2025 que «la dignidad humana no depende del estatus migratorio»: «Está dada por Dios y no se puede quitar». 

Y le dijo a las familias inmigrantes: «La Iglesia los ve, se preocupa por ustedes, y está con ustedes como hijos de Dios».
 
En Diciembre de 2025, describió a los obispones como unidos en su oposición a la “deportación masiva indiscriminada”. Cuando la administración estadounidense propuso una expansión masiva de la detención de inmigrantes, advirtió que «la idea de mantener a miles de familias en enormes almacenes debería desafiar la conciencia de todos los estadounidenses».
  
Lado “conservador”
Hay evidencia contradictoria: la diócesis de Cahill, Victoria, dirigió a los católicos que experimentaban atracción homosexual al grupo conservador ‘Courage’ para superar estas tentaciones.
  
Él asistió personalmente al Rally por la Vida de Texas 2023.
  
Su espiritualidad incluye la adoración eucarística, la consagración mariana, el rosario, la confesión y la Legión de María.
  
En una charla de 2021 a una audiencia conservadora, dijo: «Es bueno para nosotros hablar sobre el infierno. Es una posibilidad».
  
También pasó años celebrando misas para las Misioneras de la Caridad.
  
Felicitaciones desde el lado equivocado
El prominente columnista izquierdista de National Catholic Reporter, Michael Seán Winters, un crítico frecuente de las corrientes conservadoras, reaccionó favorablemente cuando Cahill fue nominado para presidir el Comité de Doctrina de la USCCB en 2020. Al llamar a Cahill y a su oponente, el obispón Daniel Ernesto Flores Dilley (de Brownsville), “dos buenas opciones”, Winters agregó: «También he escuchado cosas buenas sobre Cahill». Flores ganó.
  
Antes de las elecciones de la USCCB de 2024, Winters volvió a escribir positivamente sobre Cahill, señalando que había trabajado en inmigración con sus colegas obispones de Texas “durante años”.
  
  

El 15 de Septiembre, León XIV Riggitano-Prévost nombró a Michael Arsenio Saporito Rosanía, de 64 años, como nuevo obispón de Metuchen (Nueva Jersey), en reemplazo de James Francis III Checchio Galanaugh (otro “sobrino” de McCarrick), que había sido promovido a Nueva Orleans.
  
Saporito, de 64 años, es actualmente obispón titular de Luperciana (actual Henchir-Tebel, cerca de Keruán, Túnez) y auxiliar de la archidiócesis de Newark.
 
Conexión institucional con McCarrick
Nacido en Newark el 3 de Mayo de 1962 como el tercero de los siete hijos de los difuntos Arsenio C. “Arsie” Saporito († 2007) y Anna M. Rosanía († 2009), Michael entró en el seminario de la Inmaculada Concepción en la Universidad Seton Hall en 1987. El 30 de Mayo de 1992, el arzobispón Theodore McCarrick lo “instaló” presbítero.

En 1999, el homosexual McCarrick elevó al joven presbítero Saporito como subdirector de vocaciones.
  
Fundación del Ministerio Homosexual en la Parroquia
Durante el mandato de Saporito como pastor de la Iglesia de San José en Maplewood (2004-2011), la parroquia empleó a un hombre abiertamente homosexual como su director de tiempo completo de música y liturgia. Dijo que reveló la relación antes de ser contratado.
  
Además, como párroco de San José, Saporito fundó un grupo para homosexuales llamado “Ministerio Brazos Abiertos”. Un informe de 2011 señaló que el abrazo de la parroquia a los homosexuales vino bajo Saporito: «Sobre todo, según los feligreses, Saporito, a través de palabras y hechos, enfatizó abrazar la diversidad». Un ejemplo es una reunión parroquial periódica para los católicos homosexuales.
  
El ministerio homosexual “Brazos Abiertos” ha continuado después de que Saporito dejó la parroquia en 2011 hasta hoy. El sucesor fue anfitrión de Eucaristías del Orgullo y Rosarios del Arco Iris.
  
Uno de los obispones estadounidenses más pro-homosexuales
Francisco Bergoglio nombró a Saporito como obispón auxiliar de Newark el 27 de Febrero de 2020, lo que se convirtió en un escándalo en los medios católicos.

Su “instalación”, que estaba programada para el 5 de Mayo de ese año, fue pospuesta para el 30 de Junio a causa de la covidhisteria, y presidida por el cardenal Joseph William Tobin Kerwin C. Ss. R.
   
En Abril de 2026, el grupo homosexual “Ministerio Nuevos Caminos” informó que el obispón Saporito participó en sus reuniones cerradas de adoctrinamiento homosexual y transgénero.
  
Saporito se jactó de ello: «Ciertamente me sentí enriquecido por el intercambio de historias personales e información que se ofreció. Tuve muchas preguntas respondidas y todavía necesito tiempo para aprender más».
  
El “Ministerio Nuevos Caminos” dijo que esas reuniones de dos días, que comenzaron en 2023, tenían la intención de “educar” a los obispones sobre cuestiones homosexuales, y 17 obispones participaron. Los temas incluyeron teología moral, ideología de género, cuestiones de empleo, políticas escolares, presbíteros gais / monjas lesbianas.
  
Solo unos pocos obispones (incluyendo a Saporito) quisieron ser revelados como participantes.
  
El Vaticano lo sabe
El informe de 2026 fue traducido en varios idiomas, incluso por canales oficiales de la iglesia como KNA en Alemania.
  
Dado que el personal es política, el ascenso de hoy difícilmente puede ser visto como algo más que un respaldo papal a la ideología homosexual.

  

El 14 de Septiembre, León XIV Riggitano-Prévost nombró al obispón Pedro Luis Fuentes Valencia CP, de 58 años, como Ordinario Castrense para Bolivia.
 
El obispón pasionista ha servido como administrador apostólico del Ordinariato Militar desde 2022, junto con sus funciones como obispón titular de Temuniana (posiblemente Henchir-Temunia, Túnez) y auxiliar de la archidiócesis de La Paz.
  
“Instalado” presbítero el 19 de Junio de 2004 y obispón el 5 de Mayo de 2022 por el arzobispón paceño Percy Lorenzo Galván Flores, Fuentes representó a los obispones bolivianos en las dos sesiones del Sínodo sobre Sinodalidad en Roma en 2023 y 2024.
  
«La sinodalidad es la naturaleza de la Iglesia»
En Octubre de 2023 habló de tener «el valor de construir una iglesia diferente».
  
En Junio de 2024, definió la sinodalidad como «la naturaleza misma de la Iglesia».
  
En Julio de 2024, repitió: «El Sínodo sobre la sinodalidad es una manera de ser Iglesia». Y: «Esta es la identidad de la Iglesia: escucharse, compartir, caminar juntos, madurar juntos, crecer juntos».
  
“Comunión” para homosexuales
En Octubre de 2023, Fuentes habló de la “Comunión” para los adúlteros y los que «no están en plena comunión con la iglesia».
  
Según la Conferencia Episcopal de Bolivia, esto incluía «la situación de la comunidad LGBT».
  
El obispón Fuentes dijo:
«Esto sigue siendo objeto de debate, y la cuestión sigue abierta. Pero para entrar en la Comunión, uno debe reflexionar sobre su vida, no tanto en un sentido moralista, sino en términos de lo que significa ser cristiano, porque esa es la dirección en la que nos dirigimos: lo que significa ser bautizado y ser un seguidor del Señor».
Las mujeres diáconos son una cuestión abierta
En Julio de 2025, afirmó que «el debate sobre la participación de las mujeres en ministerios como el diaconado ha comenzado, aunque estos temas aún están en discusión».
  
Ya en Julio de 2024 había dicho a los obispones bolivianos que las mujeres diáconos son una cuestión abierta. Pensó que el Sínodo «aprobaría el acceso potencial de las mujeres al diaconado», pero «los delegados no pudieron estar de acuerdo».
  
En la misma presentación, el obispón Fuentes pidió una reforma estructural del ministerio y alternativas al ministerio en muchas comunidades y para las mujeres. Su ejemplo son las mujeres laicas autorizadas a bautizar, oficiar en bodas, dirigir una comunidad y ofrecer consejo.
  
Estos nuevos ministerios son «un signo de esperanza» en «conformidad con el espíritu de una Iglesia sinodal». 

Cambiar la Iglesia jerárquica
Fuentes habló además contra «una Iglesia muy clerical, muy jerárquica».
  
Los sacerdotes no fueron formados para el proceso sinodal y, por lo tanto, tienen que reprogramar sus mentes (“sacar esos chips”).

Dios habla en el Sínodo
En Enero de 2025, Fuentes calificó el Sínodo como “una segunda primavera”.
  
Escribió que el Espíritu Santo estaba guiando el Sínodo:
«No fue meramente una reunión de cardenales, obispos, sacerdotes, religiosas y laicos, sino algo querido por Dios, quien —a través de circunstancias y personas específicas— nos ha hablado y continúa hablándonos. Los invito a leer las conclusiones con una actitud positiva y una mente abierta».
  

El obispón Johan Jozef Bonny Lootens de Amberes (Bélgica) habló al diario belga La Libre Belgique el 14 de Septiembre sobre su plan, anunciado ya en Marzo, de “instalar” presbíteros a hombres casados para 2028.
  
En Junio informó de su curso de acción a dos cardenales de la Curia: el cardenal Lázaro You Heung-sik (prefecto del Dicasterio para el Clero) y el cardenal Mario Grech Attard (secretario general del Sínodo de los obispos).
   
Bonny afirma que el movimiento es impulsado “por necesidad”, señalando la aguda escasez de presbíteros en Flandes. La diócesis de Amberes tiene menos de 70 presbíteros menores de 70 años, dos tercios de los cuales son extranjeros.
  
Los cardenales respondieron que lo discutirían con León XIV Riggitano-Prévost.
  
El obispón Bonny ha identificado a varios candidatos para la “instalación” presbiteral. Están recibiendo una formación teológica y pastoral comparable a la de los seminaristas.

Bonny se justifica por un lado citando a los uniatos que ejercen en su diócesis o los conversos de otras denominaciones protestantes que fueron “ordenados” estando casados, y por el otro, apela a a «la salud psicosocial de los sacerdotes y la transparencia de su modo de vida», usando por ejemplo los escándalos de abuso tan endémicos en Bélgica.
  
La preparación se está llevando a cabo «de manera transparente pero discreta, lejos de los focos de los medios de comunicación», enfatiza.
  
«Los criterios aplicados a los candidatos son los mismos que para los diáconos permanentes», explica Bonny. Los candidatos deben tener al menos 35 años, tener el consentimiento de sus esposas y una vida familiar estable, y ya no tener hijos muy pequeños.

Preguntado por katholisch.de sobre un posible veto romano, Bonny aseguró que no actuará contra la eclesiología de la Iglesia. «Hay un Papa y es él quien dice sí o no», afirmó, antes de dejar la respuesta abierta. «Lo veremos en 2028».

Décadas atrás, el mismo Pablo VI Montini en su encíclica Sacerdotális cœlibátus de 1967 había refutado anticipadamente las justificaciones planteadas por Bonny, a saber:
  1. Siempre ha habido escasez (a los ojos terrenales) de sacerdotes, pero la solución se debe buscar en Dios, el Dueño de la mies. Ordenar a hombres casados para suplir la vacancia no mejora la situación, como tampoco lo ha hecho donde se introdujo tal.
  2. En los orientales, aunque ellos introdujeron la ordenación de hombres casados con el Concilio de Trullo del 692 (no reconocido por la Iglesia Romana), mantienen que los obispos y patriarcas son elegidos de entre los sacerdotes célibes, y si un sacerdote casado enviuda, no vuelve a casarse; mientras que el celibato (de origen apostólico) ha sido la norma propia de la Iglesia tanto en Oriente como en Occidente. Y respecto de los que son ordenados en otras denominaciones, cada caso es estudiado sin que por ello significase que se debía relajar la norma o pensar en su abolición.
  3. La responsabilidad en los escándalos del clero no recae en el celibato en sí, sino en un discernimiento insuficiente de los candidatos o en el modo en que los ministros viven su consagración. Y si bien la vocación nace de Dios, es el obispo que decide la aceptación del candidato según las normas establecidas por la Iglesia.

Y en Enero de 1970, cuando el Concilio Pastoral Holandés adoptó la “ordenación” de hombres casados, Montini lo rechazó de inmediato en su Audiencia general del 1 de Febrero y en su carta que envió al día siguiente a los obispos neerlandeses por medio del cardenal Villot. Un año después, cuando se planteó la cuestión en el Sínodo de los Obispos, fue rechazada por mayoría.
  
Ahora, sesenta años después, no hay respuesta prevostiana a Bonny como sí la tuvieron con la FSSPX y sus consagraciones episcopales en 1988 y 2026.

LA HEREJÍA DEL “ESTADO LAICO”

Traducción del artículo publicado en INTROIBO AD ALTARE DEI.
  

Nunnca deja de asombrarme cómo los apologistas del Concilio Vaticano II, incluso los inteligentes y cultos, tienen que esforzarse por encajar las enseñanzas del Vaticano II en la doctrina tradicional de la Iglesia. No ven (¿o se niegan a ver?) la flagrante contradicción y deben escribir largos panfletos para intentar tergiversar lo blanco y lo negro. Un artículo que leí recientemente me dejó perplejo.
  
El Dr. William Harry Marshner Philippi escribió en defensa de la Declaración sobre la Libertad Religiosa del Concilio Vaticano II, Dignitátis Humánæ (DH). Es un miembro “conservador” de la secta que, en sus propias palabras, intentará demostrar con rigor que no existe conflicto doctrinal entre la enseñanza inmutable de los Papas del siglo XIX y la del Vaticano II. En segundo lugar, intentaré demostrar que la doctrina de DH constituye una adición inocua, incluso una ligera mejora, a la enseñanza anterior, ya que no menoscaba el legítimo poder de un Estado católico para proteger a sus ciudadanos de la «corrupción de la moral y la propagación de la plaga del indiferentismo», que Gregorio XVI y Pío IX temían que resultara de un exceso de libertad religiosa.

Marshner afirma:
«Comencemos por repasar los puntos de conflicto más importantes.

En Mirári vos (13 de agosto de 1832), Gregorio XVI denunció como “delirio” la idea de que la libertad de conciencia, especialmente la libertad de culto, es un derecho propio (o inalienable) de todo hombre, que debe ser proclamado por ley, y que los ciudadanos tienen tal derecho a la libre difusión de sus ideas, por falsas que sean, que ninguna ley, ya sea eclesiástica o civil, puede impedírselo. En términos de la postura fundamental del Concilio Vaticano II, esta denuncia simplemente excluye la siguiente opinión:
“Tal libertad de acción, como debería tener una religión objetivamente falsa [por muy amplia o restringida que sea; llegaremos a ese punto a su debido tiempo], de hecho la tiene por un derecho natural de conciencia, mediante el cual la libertad de expresión y acción religiosa de la persona trasciende el alcance de lo que la ley positiva, civil o eclesiástica, pueda restringir legítimamente”.
El Concilio Vaticano II también excluye esta postura, y lo hace de tres maneras. Primero, el Concilio no modifica las facultades restrictivas de la autoridad eclesiástica (DH 14, con la nota al pie 58 proporcionada por el comentarista John Courtney Murray, SJ, en la edición de Abbott); segundo, el Concilio reconoce el derecho de la autoridad civil a restringir la libertad religiosa según las “justas exigencias del orden público” (DH 2 y 4); por último, el Concilio se niega a conceder inmunidad alguna a las actividades de proselitismo agresivas (DH 4). De ello se deduce que la libertad religiosa irrestricta y con fundamento trascendental, defendida por los liberales revolucionarios y denunciada como locura por Gregorio XVI, no es la misma libertad que la que respalda el Vaticano II» (Véase catholicculture.org/culture/library/view.cfm?id=8778; el artículo completo puede leerse allí). 
Por el contrario, expondré la enseñanza de la Iglesia sobre las relaciones Iglesia-Estado, desenmascararé al hereje que escribió casi todo el DH (el padre John Courtney Murray), quien deseaba un “estado laico” aconfesional, y demostraré que de ninguna manera la enseñanza del DH puede reconciliarse con todo lo que se enseñaba anteriormente. 

LA DOCTRINA DE LA IGLESIA
  
La Iglesia enseña que las personas solo son libres de elegir lo que es bueno y de creer en lo que es objetivamente verdadero. Sin embargo, muchas personas toman decisiones erróneas y adoptan religiones falsas. La sociedad jamás puede alabar, alentar ni apoyar tales decisiones. No obstante, puede tolerar estos abusos individuales de la libertad para mantener la paz temporal, al tiempo que anima a los seguidores de religiones falsas a comprender sus errores y convertirse a la Única Iglesia Verdadera. 

Las declaraciones de los papas son claras:
  • Papa Gregorio XVI: «Otra causa que ha producido muchos de los males que afligen a la Iglesia es el indiferentismo, o sea, aquella perversa teoría extendida por doquier, merced a los engaños de los impíos, y que enseña que puede conseguirse la vida eterna en cualquier religión, con tal que haya rectitud y honradez en las costumbres. […] De esa cenagosa fuente del indiferentismo mana aquella absurda y errónea sentencia o, mejor dicho, locura, que afirma y defiende a toda costa y para todos, la libertad de conciencia. Este pestilente error se abre paso, escudado en la inmoderada libertad de opiniones que, para ruina de la sociedad religiosa y de la civil, se extiende cada día más por todas partes, llegando la impudencia de algunos a asegurar que de ella se sigue gran provecho para la causa de la religión. “Y qué peor muerte para el alma que la libertad del error!”, decía San Agustín (Epístola 166)» (Cf. Mirári vos, párrs. 13 y 14; énfasis mío).

  • Papa Pío IX: PROPOSICIÓN CONDENADA N.º 15: «Todo hombre es libre para abrazar y profesar la religión que guiado de la luz de la razón juzgare por verdadera» (Cf. Sýllabus Errórum. Condenada en las Letras Apostólicas Multíplices inter, 10 de Junio de 1851; y en la Alocución Máxima quidem, 9 de Junio de 1862).
    PROPOSICIÓN CONDENADA N.º 77: «En esta nuestra edad no conviene ya que la Religión católica sea tenida como la única religión del Estado, con exclusión de otros cualesquiera cultos» (Ibid. Condenada en la Alocución Nemo vestrum, 26 de Julio de 1855).
    PROPOSICIÓN CONDENADA N.º 78: «De aquí que laudablemente se ha establecido por la ley en algunos países católicos, que a los extranjeros que vayan allí, les sea lícito tener público ejercicio del culto propio de cada uno» (Ibid. Condenada en la Alocución Acerbíssimum, 27 de Septiembre de 1852).
    PROPOSICIÓN CONDENADA N.º 79: «Es sin duda falso que la libertad civil de cualquiera culto, y lo mismo la amplia facultad concedida a todos de manifestar abiertamente y en público cualesquiera opiniones y pensamientos, conduzca a corromper más fácilmente las costumbres y los ánimos, y a propagar la peste del indiferentismo» (Ibid. Condenada en la Alocución Núnquam fore, 15 de Diciembre de 1856).

  • Papa León XIII: «Queda en silencio el dominio divino, como si Dios no existiese o no se preocupase del género humano, o como si los hombres, ya aislados, ya asociados, no debiesen nada a Dios, o como si fuera posible imaginar un poder político cuyo principio, fuerza y autoridad toda para gobernar no se apoyaran en Dios mismo. De este modo, como es evidente, el Estado no es otra cosa que la multitud dueña y gobernadora de sí misma. Y como se afirma que el pueblo es en sí mismo fuente de todo derecho y de toda seguridad, se sigue lógicamente que el Estado no se juzgará obligado ante Dios por ningún deber; no profesará públicamente religión alguna, ni deberá buscar entre tantas religiones la única verdadera, ni elegirá una de ellas ni la favorecerá principalmente, sino que concederá igualdad de derechos a todas las religiones, con tal que la disciplina del Estado no quede por ellas perjudicada» (Cf.  Immortále Dei, párr. #25; el énfasis es mío).

  • Papa San Pío X: «Que sea necesario separar al Estado de la Iglesia es una tesis absolutamente falsa y sumamente nociva. Porque, en primer lugar, al apoyarse en el princípio fundamental de que el Estado no debe cuidar para nada de la religión, infiere una gran injuria a Dios, que es el único fundador y conservador tanto del hombre como de las sociedades humanas, ya que en materia de culto a Dios es necesario no solamente el culto privado, sino también el culto público. En segundo lugar, la tesis de que hablamos constituye una verdadera negación del orden sobrenatural, porque limita la acción del Estado a la prosperidad pública de esta vida mortal, que es, en efecto, la causa próxima de toda sociedad política, y se despreocupa completamente de la razón última del ciudadano, que es la eterna bienaventuranza propuesta al hombre para cuando haya terminado la brevedad de esta vida, como si fuera cosa ajena por completo al Estado. Tesis completamente falsa, porque, así como el orden de la vida presente está todo él ordenado a la consecución de aquel sumo y absoluto bien, así también es verdad evidente que el Estado no sólo no debe ser obstáculo para esta consecución, sino que, además, debe necesariamente favorecerla todo lo posible» (Cf. Veheménter Nos, párr. 3; el énfasis es mío).
Todo lo anterior queda bien resumido por el teólogo Edward Cahill SJ:
«La Iglesia y el Estado reconocen las prerrogativas mutuas. El Estado, al permitir la libertad de conciencia y, por lo tanto, tolerar las religiones no católicas que puedan existir dentro de su territorio, profesa públicamente la fe católica. Reconoce también la mayor importancia de las funciones de la Iglesia y se compromete a cumplir su parte en la unión [entre él y la Iglesia] según los principios cristianos… Este sistema existió en toda Europa antes del siglo XVI. Es… el sistema que existe actualmente en Italia, España… Bélgica, Polonia, así como en la República Argentina, Bolivia, Costa Rica, Paraguay, Perú, Ecuador y prácticamente en Colombia. [La unión de Iglesia y Estado es] el sistema más acorde con la Ley Divina; y cuanto más se acerquen las disposiciones actuales a ella, mejor para los intereses espirituales del pueblo y para su paz y bienestar, incluso en asuntos temporales» (Cf. The Framework of a Christian State: An Introduction to Social Science/El marco de un Estado cristiano: Introducción a la ciencia social. Dublín [1932], págs. 610-611; énfasis mío). 
De este modo:
  1. Existe una sola Iglesia verdadera de Cristo, que es para la salvación eterna de la humanidad.
  2. Todo Estado debería ser católico, pues el error no tiene derechos. Solo lo verdadero y lo bueno tienen derecho a existir. Únicamente en la Iglesia Católica se encuentra la salvación, por lo que el bien común exige que solo ella sea reconocida y promovida.
  3. Nadie debería ser obligado a aceptar la Verdadera Fe. Cristo quiere que nos acerquemos a Él libremente.
  4. En privado, se puede confesar un error, pero no en público. El Estado debe profesar la fe católica, y solo su verdadero culto a Dios (y su enseñanza moral) debe permitirse en público. Actuar de otro modo es equiparar la falsedad con la verdad y conducir las almas al infierno cuando se exponen a religiones falsas. Así como quienes son altamente contagiosos con una enfermedad mortal son puestos en cuarentena para proteger a la población, de igual modo se aplica la falsa doctrina y la moral falsa, que pueden infectar y destruir el alma, infinitamente más valiosa que el cuerpo.
  5. En los países donde no existe una mayoría católica, los miembros de la Iglesia tienen el deber de intentar convertir a la fe al mayor número posible de personas, con el fin de lograr algún día un Estado católico. 
   
ENTRA EL PADRE JOHN COURTNEY MURRAY
   
El padre John Courtney Murray nació en 1904 en la ciudad de Nueva York. Ingresó en la Compañía de Jesús (jesuitas) en 1920 y fue ordenado sacerdote en 1933. Obtuvo un doctorado en Teología Sagrada en la Universidad Gregoriana de Roma en 1937. Regresó a Estados Unidos, donde enseñó teología, y en 1941 fue nombrado editor de la revista jesuita Theological Studies. Inicialmente, Murray era ortodoxo, pero pronto se convirtió en un ferviente modernista.

Con el tiempo, comenzó a defender  la libertad religiosa  tal como la define y protege la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos, y llegó a argumentar que la doctrina católica sobre las relaciones Iglesia-Estado ya no era pertinente para la sociedad contemporánea. Murray comenzó a difundir sus ideas en revistas teológicas, donde recibió fuertes críticas de algunos obispos y muchos colegas teólogos, en particular del eminente monseñor Joseph Clifford Fenton, quien era un firme antimodernista. El teólogo Fenton fue profesor de Teología Dogmática en la Universidad Católica de América y editor de la influyente American Ecclesiastical Review. Fenton criticó las enseñanzas de Murray por considerarlas irreconciliables con la doctrina de la Iglesia (en particular, la del Papa León XIII) sobre las relaciones Iglesia-Estado.

Murray enseñaba que Occidente había alcanzado la «plenitud de la verdad» (¿os suena familiar?) sobre la «dignidad humana». Esta supuesta «verdad» exigía que las personas tuvieran «control moral» sobre sus propias creencias en materia  de libertad religiosa . En 1954, la Suprema Congregación del Santo Oficio censuró sus enseñanzas, exigiéndole que cesara toda actividad escrita y docente sobre el tema de la libertad religiosa. Aun censurado, Murray continuó escribiendo en privado sobre libertad religiosa y presentó sus obras a Roma, las cuales fueron condenadas.

En 1963, fue rehabilitado por Roncalli y llevado al Concilio Vaticano II como perito (experto teológico) para que sus doctrinas condenadas pudieran ser aceptadas. Durante su estancia en el Concilio Vaticano II, entabló amistad con el arzobispo Karol Wojtyła, el futuro papa Juan Pablo II. Murray redactó el documento herético Dignitátis Humánæ del Concilio Vaticano II, que adoptó oficialmente la herética libertad religiosa como doctrina de la recién fundada secta del Vaticano II. Tras el Concilio, enseñó que los católicos que “llegaran a nuevas verdades” sobre Dios tendrían que hacerlo en un diálogo “en igualdad de condiciones” con los acatólicos y los ateos. Propuso reformas más profundas, incluyendo una reestructuración de la Iglesia, para que fuera “menos autoritaria” y más “democrática” (Véase https://www.library.georgetown.edu/woodstock/Murray/bio).

Según se ha informado, durante la década de 1960, Murray consumía LSD:
«La experimentación de Murray con LSD al comienzo de la “década de Woodstock” fue tan solo una muestra de la contradicción con ese legado de separatismo militante, mucho más vinculado al desastre de los abusos sexuales y su encubrimiento que la supuesta contaminación de las vocaciones sacerdotales por el amor libre y el movimiento hippie (y no puedo enfatizar lo suficiente cómo este breve episodio en la vida de Murray palidece ante la grandeza y la perspicacia de sus escritos sobre las relaciones Iglesia-Estado)» (Véase irishwaterfront.wordpress.com/2011/05/26/goodstock/).
Murray falleció de un ataque al corazón en 1967, menos de dos años después de la finalización del Concilio Vaticano II.

EL CARDENAL OTTAVIANI Y JOHN COURTNEY MURRAY
  
Recientemente ha salido a la luz información sobre el enfrentamiento entre el teólogo ortodoxo y Pro-Prefecto de la Suprema Sagrada Congregación del Santo Oficio, el Cardenal Alfredo Ottaviani, y el teólogo heterodoxo y censurado John Courtney Murray. 

El cardenal Ottaviani pronunció un discurso en la Universidad Lateranense el 2 de marzo de 1953, en el que reiteró magistralmente la enseñanza de la Iglesia y denunció a aquellos como Murray, que buscaban acabar con los países católicos. El gigante eclesiástico afirmó:
«He dicho, en primer lugar, que el Estado tiene el deber de profesar su religión socialmente. Los hombres unidos socialmente no están menos sujetos a Dios que cuando se les considera individualmente, y la sociedad civil, al igual que los individuos, está en deuda con Dios, “bajo quien, como Autor, se congrega, por cuyo poder se preserva, por cuya bondad ha recibido el gran tesoro de bienes de los que disfruta”.

Así pues, como no es lícito que ningún individuo falte a su deber para con Dios y con la religión por la cual Dios quiere ser honrado, del mismo modo, “los estados no pueden, sin una grave ofensa moral (citra scelus), comportarse como si Dios no existiera o desechar el cuidado de la religión como algo ajeno a ellos o de poca importancia”.
  
Pío XII refuerza esta enseñanza condenando “el error contenido en concepciones tales como las que no dudan en absolver a la autoridad civil de toda dependencia del Ser Supremo, la Primera Causa y el Maestro Absoluto tanto de los hombres como de la sociedad, y de todo vínculo de ley trascendente que procede de Dios como de su Fuente primaria, y que conceden a la autoridad civil un poder de acción ilimitado, un poder dejado a la ola siempre cambiante o a las únicas limitaciones de las exigencias históricas contingentes y de los intereses relativos”» (Énfasis en el original). 
Discutió sobre la validez perenne de los principios tradicionales con respecto a la Iglesia y el Estado:
«Estos principios son firmes e inamovibles. Eran válidos en tiempos de Inocencio III y Bonifacio VIII. Son válidos en tiempos de León XIII y Pío XII, quien los reafirmó en más de uno de sus documentos. Así, con estricta firmeza, también llamó a los gobernantes a cumplir con sus deberes, apelando a la advertencia del Espíritu Santo, una advertencia que no conoce límites de tiempo. Pío XII habla así en la encíclica Mýstici Córporis Christi:
“Insistentemente se ha de suplicar a Dios que todos cuantos están al frente de los pueblos amen la sabiduría (cf. Sab. 6, 23), de tal suerte que jamás caiga sobre ellos aquella gravísima sentencia del Espíritu Santo: ‘El Altísimo examinará vuestras obras y escudriñará los pensamientos porque, siendo ministros de su reino, no habéis juzgado rectamente ni observado la ley de la justicia, ni habéis procedido según la voluntad de Dios. De manera espantosa y repentina se os presentará, porque se hará un riguroso juicio de aquellos que ejercen potestad sobre otros. Porque con los pequeños se usará misericordia, mas los poderosos sufrirán grandes tormentos. Porque Dios no exceptuará persona alguna ni respetará la grandeza de nadie; ya que Él ha hecho al pequeño y al grande y cuida por igual de todos; si bien a los más grandes amenaza un tormento mayor. A vosotros, por lo tanto, reyes, se dirigen estas mis palabras, para que aprendáis la sabiduría y no perezcáis’” (Ibíd., 6, 4-10)».
Casi al final de su discurso, ofreció el siguiente resumen:
«En conclusión, la síntesis de las doctrinas de la Iglesia sobre este tema se expone con mayor claridad en nuestros días en la carta de la Sagrada Congregación de Seminarios y Universidades enviada a los obispos de Brasil el 7 de marzo de 1950. Esta carta, que remite continuamente a las enseñanzas de Pío XII, advierte, entre otras cosas, contra los errores de un liberalismo católico renacido, que “admite y fomenta la separación de los dos poderes. Niega a la Iglesia cualquier tipo de poder directo sobre asuntos mixtos. Afirma que el Estado debe mostrarse indiferente en materia de religión… y reconocer la misma libertad para la verdad y para el error. A la Iglesia no le corresponden privilegios, favores ni derechos superiores a los reconocidos como pertenecientes a otras confesiones religiosas en países católicos”, etc.» (Para leer el texto completo del discurso del Cardenal Ottaviani, consultar American Ecclesiastical Review, mayo de 1953, páginas 321-334). 
Lo que sucedió a continuación es lo más interesante:
«El 6 de diciembre de 1953, Pío XII pronunció un discurso en el que afirmó que la cuestión de la libertad religiosa y la tolerancia debía situarse en el contexto de una comunidad internacional emergente, y que allí recaía sobre él su autoridad exclusiva y definitiva. Murray, junto con sus amigos y asesores, interpretaron estas declaraciones como una sutil refutación de la postura intransigente de Ottaviani.

El 25 de marzo de 1954, creyendo que el Papa Pío XII estaba de su lado, Murray pronunció un discurso en la Universidad Católica de América. Informó a su audiencia que el discurso del cardenal había provocado protestas diplomáticas y que un asesor papal cercano le había asegurado que representaba las opiniones meramente personales de Ottaviani. El Papa reaccionó diplomáticamente, por supuesto, para preservar la buena imagen del cardenal . De ello se derivaron dos conclusiones, argumentó Murray: «(1) apelar a Ottaviani de ahora en adelante [debe ser] cauteloso y selectivo; (2) cualquiera cuya teoría sea la de [Ottaviani] tiene la obligación de revisar sus puntos de vista». El resto del discurso de Murray fue una exposición detallada del discurso papal, haciendo hincapié en el avance doctrinal que representaba más allá de la teoría clásica de la tolerancia. 

El cardenal Ottaviani no perdió tiempo y, tras enterarse del discurso de Murray, actuó de inmediato. Acudió al Santo Padre con cuatro proposiciones para que fueran condenadas, según lo votado por el Santo Oficio. El papa Pío XII las firmó y se las envió a Murray. El 28 de octubre de 1954, estas cuatro proposiciones fueron solemnemente condenadas:
a) El Estado católico confesional, que se profesa como tal, no es un ideal al que la sociedad política organizada esté universalmente obligada.
b) La plena libertad religiosa puede considerarse un ideal político válido en un Estado verdaderamente democrático.
c) El Estado organizado sobre una base genuinamente democrática debe considerarse que ha cumplido con su deber cuando ha garantizado la libertad de la Iglesia mediante una garantía general de libertad de religión.
d) Es cierto que León XIII ha dicho: “ii....civitátes...debent eum in coléndo númine morem usurpáre modúmque quo coli se Deus ipse demonstrávit velle“ (Enc. Immortále Dei). 
Palabras como estas pueden entenderse como referidas al Estado considerado como organizado sobre una base distinta a la del Estado perfectamente democrático, pero a este último, estrictamente hablando, no le son aplicables» [Es decir,  la enseñanza del Papa León XIII sobre las obligaciones de los Estados para con Dios no es aplicable al Estado democrático — Introibo]
(Véase jstor.org/stable/25154656?origin=JSTOR-pdf; por el sacerdote de la secta deuterovaticana, el padre Joseph Andrew Komonchack Meehan [ordenado en 1963]). 

El artículo de Komonchak termina con esta sorprendente confesión:
«Tan solo diez años después de que Murray fuera silenciado, el Concilio Vaticano II reivindicaría las ideas por las que había sido censurado. El Decreto sobre la Libertad Religiosa (Dignitátis Humánæ) del Concilio adaptó la doctrina católica sobre la relación Iglesia-Estado y la libertad religiosa que Murray había defendido en su memorando de 1950, y dejó claro que los católicos estadounidenses podían ser fieles a la vez a los principios católicos y al experimento político estadounidense» (Énfasis mío). 
La idea de un cambio de doctrina por parte del Papa Pío XII era totalmente falsa, y la enseñanza tradicional se mantuvo hasta Roncalli y el Concilio Vaticano II.

¿LA ENSEÑANZA DE Dignitátis Humánæ GUARDA CONTINUIDAD CON LAS ENSEÑANZAS ANTERIORES?
  
Debería ser bastante obvio que la respuesta es “No”. Sin embargo, Marshner afirma que sí lo es, e incluso que constituye una “ligera mejora” (!) respecto a la enseñanza tradicional. Marshner cita el párrafo 14 de DH, que supuestamente  deja intactos los poderes restrictivos de la autoridad eclesiástica.
DH #14: «La Iglesia católica, para cumplir el mandato divino: “enseñad a todas las gentes” (Mt. 18, 19-20), debe emplearse denodadamente “para que la palabra de Dios sea difundida y glorificada” (2.ª Tes. 3, 1).

Ruega, pues, encarecidamente a todos sus hijos que ante todo eleven “peticiones, súplicas, plegarias y acciones de gracias por todos los hombres… Porque esto es bueno y grato a Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad” (1.ª Tim. 2, 1-4).

Por su parte, los fieles, en la formación de su conciencia, deben prestar diligente atención a la doctrina sagrada y cierta de la Iglesia. Pues por voluntad de Cristo la Iglesia católica es la maestra de la verdad, y su misión consiste en anunciar y enseñar auténticamente la verdad, que es Cristo, y al mismo tiempo declarar y confirmar con su autoridad los principios de orden moral que fluyen de la misma naturaleza humana. Procuren además los fieles cristianos, comportándose con sabiduría con los que no creen, difundir “en el Espíritu Santo, en caridad no fingida, en palabras de verdad” (2.ª Cor. 6, 6-7) la luz de la vida, con toda confianza y fortaleza apostólica, incluso hasta el derramamiento de sangre.

Porque el discípulo tiene la obligación grave para con Cristo Maestro de conocer cada día mejor la verdad que de El ha recibido, de anunciarla fielmente y de defenderla con valentía, excluyendo los medios contrarios al espíritu evangélico. Al mismo tiempo, sin embargo, la caridad de Cristo le acucia para que trate con amor, prudencia y paciencia a los hombres que viven en el error o en la ignorancia de la fe. Deben, pues, tenerse en cuenta tanto los deberes para con Cristo, el Verbo vivificante que hay que predicar, como los derechos de la persona humana y la medida de la gracia que Dios por Cristo ha concedido al hombre, que es invitado a recibir y profesar voluntariamente la fe».
¿Qué es exactamente lo que la Iglesia sigue restringiendo? En el mejor de los casos, se trata de una versión superficial y diluida de la Gran Comisión, donde los derechos de la persona humana se mezclan con la realidad. En el fondo del problema reside una noción peligrosa, falsa y herética de “dignidad humana”, de la cual supuestamente surgen estos “derechos” fabricados (libertad religiosa). Murray y sus compañeros modernistas creen que las “verdades” pueden descubrirse “de forma más completa”. Esto implica que si la tolerancia religiosa fue mala o insuficiente debido a la “dignidad humana”, siempre fue errónea y no podía “volverse errónea”. Las personas no han “desarrollado mayor dignidad humana”. Los seres humanos fueron creados, desde el principio, a imagen y semejanza de Dios. Esto no se vuelve “más verdadero” ni “menos verdadero” con el paso del tiempo. Es una negación implícita de la indefectibilidad de la Iglesia, porque se afirma que la Iglesia fue de alguna manera “deficiente” por no enseñar la “verdad completa” o por ofrecer algo malo. Sin embargo, esto es imposible. 

A continuación, Marshner sostiene que  el Concilio reconoce el derecho de la autoridad civil a restringir la libertad religiosa de acuerdo con los “justos requisitos del orden público” y cita (DH 2 y 4). 

DH afirma en el párrafo #2: 
«Este Concilio Vaticano declara que la persona humana tiene derecho a la libertad religiosa. Esta libertad consiste en que todos los hombres han de estar inmunes de coacción, tanto por parte de individuos como de grupos sociales y de cualquier potestad humana, y esto de tal manera que, en materia religiosa, ni se obligue a nadie a obrar contra su conciencia, ni se le impida que actúe conforme a ella en privado y en público, sólo o asociado con otros, dentro de los límites debidos. Declara, además, que el derecho a la libertad religiosa está realmente fundado en la dignidad misma de la persona humana, tal como se la conoce por la palabra revelada de Dios y por la misma razón natural. Este derecho de la persona humana a la libertad religiosa ha de ser reconocido en el ordenamiento jurídico de la sociedad, de tal manera que llegue a convertirse en un derecho civil» (Énfasis mío). 
Esto contradice claramente todo lo que se enseñaba antes del Concilio, y solo alguien falto de razón podría afirmar lo contrario. DH enseña que el derecho a la libertad religiosa, fundado en la «dignidad de la persona humana», persiste incluso si la persona abusa de su derecho a la libertad religiosa y niega la Única Iglesia Verdadera. La dignidad humana reemplaza a Dios como medida de lo que es bueno. Los humanos se convierten en “dioses”. No existen límites para el falso culto público. Debería prohibirse por completo.

Finalmente, Marshner declara  que el Concilio se niega a otorgar inmunidad alguna a las actividades de proselitismo de la variedad de “venta agresiva” (DH 4).

DH #4 establece que:
«A estas comunidades, con tal que no se violen las justas exigencias del orden público, se les debe por derecho la inmunidad para regirse por sus propias normas, para honrar a la Divinidad con culto público, para ayudar a sus miembros en el ejercicio de la vida religiosa y sustentarlos con la doctrina, y para promover instituciones en las que colaboren los miembros con el fin de ordenar la propia vida según sus principios religiosos.
   
[…]
   
Las comunidades religiosas tienen también el derecho de que no se les impida la enseñanza y la profesión pública, de palabra y por escrito, de su fe. Pero en la divulgación de la fe religiosa y en la introducción de costumbres hay que abstenerse siempre de cualquier clase de actos que puedan tener sabor a coacción o a persuasión inhonesta o menos recta, sobre todo cuando se trata de personas rudas o necesitadas. Tal comportamiento debe considerarse como abuso del derecho propio y lesión del derecho ajeno».
Por lo tanto, los mormones pueden practicar el politeísmo públicamente y hacer proselitismo siempre y cuando no obliguen a nadie a convertirse, porque eso sería “una violación de los derechos de los demás”. El error no tiene derechos, ¿y qué hay del derecho de Dios a que solo se propague su verdad? 

Aquí hay más de DH:
DH párr. #6: «La protección y promoción de los derechos inviolables del hombre es un deber esencial de toda autoridad civil . Debe, pues, la potestad civil tomar eficazmente a su cargo la tutela de la libertad religiosa de todos los ciudadanos con leyes justas y otros medios aptos, y facilitar las condiciones propicias que favorezcan la vida religiosa».
El Concilio Vaticano II enseña aquí que todas las religiones deben gozar del derecho a la libertad religiosa. Implícitamente, el valor primordial que debe defenderse en la sociedad humana ya no es la Verdad, sino la libertad.

DH párr. #7:  «…se debe observar en la sociedad la norma de la libertad íntegra, según la cual, la libertad debe reconocerse al hombre lo más ampliamente posible y no debe restringirse sino cuando es necesario y en la medida en que lo sea».
Esto es una negación implícita del Pecado Original. Si se otorga libertad religiosa a las personas, sus mentes y morales se corromperán, como enseñó el Papa Pío IX. El Concilio Vaticano II asume lo contrario: todo irá bien con la libertad religiosa. La propagación del error ya no se considera un pecado contra el bien común. Esto es la subversión del bien común y la subversión de la verdadera moralidad.

DH párr. #11:  «Dios tiene en cuenta la dignidad de la persona humana que Él mismo ha creado, que debe regirse por su propia determinación y gozar de libertad».
¿En serio? ¿Debe “gozarse” de la inmoralidad y la herejía como si fueran una “libertad”? Cuando las personas son condenadas por el mal uso de la libertad, el disfrute desaparecerá para siempre en el Infierno.
  
El argumento de Marshner se desmorona. Sin embargo, veamos qué decía el esquema original, elaborado por teólogos ortodoxos aprobados, sobre la relación entre Iglesia y Estado.

EL BORRADOR ORIGINAL REFLEJA LA ENSEÑANZA TRADICIONAL DE LA IGLESIA
  
Este esquema (borrador), denominado Constitución Dogmática sobre la Iglesia (Schema Constitutiónis dogmáticæ de Ecclésia), fue elaborado por los mejores teólogos, los más antimodernistas, aprobados por el Papa Pío XII. Nunca se sometió a votación, ya que los modernistas, liderados por el “buen Papa Juan”, desecharon todos los esquemas originales y ortodoxos preparados para el Concilio, incluido este. En él se exponía la doctrina sobre las relaciones Iglesia-Estado.

Del esquema de la Constitución Dogmática sobre la Iglesia (CC), párrafo 42: 
  
LATÍN
«Ipsum bonum Civitátis éxigit ut Potéstas civílis sese erga religiónem indifferénter non hábeat. A Deo cum institúta sit, ut hómines juvet ad perfectiónem vere humanam acquiréndam, non solum sóciis facultátem sibi procurándi bona temporália, sive materiália, sive humanióra præbére debet, sed eos étiam adjuváre ut bona spirituália ad vitam humánam religióse peragéndam facílius afflúere quéant. Inter ea bona áutem, nihil pluris æstimándum est quam cognóscere et agnóscere Deum, et adímplere offícia Deo debíta: fundaméntum enim sunt omnis virtútis privátæ, immo et públicæ.
  
Quæ offícia Deo debíta divínæ Majestáti præstánda sunt non tantum a síngulis cívibus, sed étiam a Potestáte civíli quæ in actis públicis Societátis civílis persónam gerit. Deus enim est áuctor Societátis civílis et fons ómnium bonórum quæ per ipsam in ómnia membra prófluunt. Licet áutem, in hoc órdine a Christo volíto, cultus litúrgicus únice spectet veram Dei Ecclésiam, tamen étiam commúnitas civílis modo quódam sociáli Deum cólere debet. Quod áutem, spectáta ejus índole, tunc máxime præstábit, si in procurándo bono commúni fidéliter servábit leges Dei, pro hac œconomía salútis a divina Majestáte cónditas. Quod ante ómnia póstulat, ut plena libertáte Ecclésiæ concéssa, excludántur a legislatióne, regímine et actióne pública ómnia ea, quæ assecutiónem finis ætérni impedíre Ecclésia júdicet; immo id intendátur, ut facílior fiat vita, princípiis christiánis inníxa et ad vitam ætérnam condúcens».
TRADUCCIÓN 
«El bien del Estado exige que el poder civil no sea indiferente a la religión. Dado que fue instituido por Dios para ayudar a los hombres a alcanzar la verdadera perfección humana, no solo debe proporcionar a sus miembros la capacidad de obtener bienes temporales, tanto materiales como humanos, sino también facilitarles el acceso a los bienes espirituales para la conducta religiosa de la vida humana. Entre estos bienes, sin embargo, nada debe valorarse más que conocer y reconocer a Dios, y cumplir con los deberes que se le deben: pues son el fundamento de toda virtud, tanto privada como pública.
  
Estos deberes para con Dios y la divina Majestad deben ser cumplidos no solo por los ciudadanos, sino también por el Poder civil, que en los actos públicos representa a la sociedad civil. Porque Dios es el autor de la sociedad civil y la fuente de todo bien que fluye a través de ella hacia todos sus miembros. Si bien, en este orden querido por Cristo, el culto litúrgico debe concierne únicamente a la verdadera Iglesia de Dios, la comunidad civil también debe rendir culto a Dios de una manera social. Sin embargo, dada su naturaleza, esto se cumplirá mejor si, en la búsqueda del bien común, observa fielmente las leyes de Dios, establecidas por la divina Majestad para esta economía de la salvación. Esto exige, sobre todo, que, al conceder a la Iglesia plena libertad, todo aquello que la Iglesia considere que obstaculiza la consecución del fin eterno quede excluido de la legislación, el gobierno y la acción pública; más bien, debe orientarse a facilitar la vida, basándose en principios cristianos y conduciendo a la vida eterna».
Las enseñanzas del hereje Murray y de otros teólogos censurados fueron claramente condenadas. Desafortunadamente, el falso papa Roncalli las desechó e hizo que Murray redactara la Encíclica de las Artes de la Humanidad.

Finalmente, ¿cómo entienden los “papas” conciliares la libertad religiosa? 

LA SECTA DEL CONCILIO VATICANO II, LOS “PAPAS” Y LA LIBERTAD RELIGIOSA
  • Roncalli (Juan XXIII): «Entre los derechos del hombre débese enumerar también el de poder venerar a Dios, según la recta norma de su conciencia, y profesar la religión en privado y en público» (Cf. Pacem in Terris, párr. #14; el énfasis es mío).
  • Bergoglio (Francisco): 
    • «Un État doit être laïque. Les États confessionnels finissent mal. Cela va contre l’Histoire [Un Estado debe ser laico. Los Estados confesionales terminan mal. Eso va en contra de la historia]» (Véase la entrevista con Guillaume Goubert y Sébastien Maillard en la revista La Croix, año 2016; referenciada aquí: tif.ssrc.org/2022/01/28/jc-murray-the-vatican-and-the-lay-state-challenge)
    • «Francisco y el jeque Ahmed el-Tayeb, Gran Imán de al-Azhar, una autoridad destacada para muchos musulmanes sunitas, firmaron un documento sobre la “fraternidad humana” y la mejora de las relaciones cristiano-musulmanas» (Véase https://www.ncronline.org/news/theology/does-god-want-religious-diversity-abu-dhabi-text-raises-questions).
«El pluralismo y la diversidad de religiones, color, sexo, raza e idioma son voluntad de Dios en su sabiduría, mediante la cual creó a los seres humanos», afirma el documento. Algunos han intentado defender esta postura, incluido el Vaticano modernista, argumentando que Dios permite las religiones falsas (como otros males) y no las promueve de manera positiva. 

No os dejéis engañar. Leed el contexto. La diversidad religiosa se menciona junto con el color, el sexo, el idioma y la raza. Dios desea positivamente hombres y mujeres, así como diferentes colores, razas e idiomas. ¿Y se supone que debemos creer que la religión debe entenderse de manera diferente a los demás conceptos mencionados en la misma frase? Que Dios desee positivamente sectas falsas con su moralidad engañosa es la conclusión lógica de la libertad religiosa. La secta del Concilio Vaticano II ha dado poder a las sectas falsas del mundo, especialmente al islam. 

CONCLUSIÓN
  
El final de cada documento del Concilio Vaticano II concluye así:
«Cada asunto declarado en esta Constitución Dogmática ha sido aprobado por los Padres de este Sagrado Concilio. Y Nos, por la Autoridad Apostólica que nos ha sido transmitida por Cristo, junto con todos los Venerables Padres, en el Espíritu Santo, aprobamos, decretamos y establecemos estas cosas; y todo lo que así establecido sinodalmente, ordenamos que sea promulgado para la gloria de Dios… Yo, Pablo, Obispo de la Iglesia Católica. A continuación, las firmas de los demás Padres» (AAS 57 [1965], 71).
Para los miembros de la secta del Vaticano II, el Concilio forma parte del Magisterio Universal y Ordinario, al que todos los católicos deben someterse. Sin embargo, el Dr. Marshner cree que existe cierto margen de maniobra para conciliar las enseñanzas del pasado con el Vaticano II. No obstante, es evidente que esto se ha demostrado falso. 

Por lo tanto, ¿a qué Magisterio obedecerá? Sobre la libertad religiosa, ¿obedecerá la enseñanza del Papa Gregorio XVI en Mirári vos del 15 de agosto de 1832 (párr. 14):
«De esa cenagosa fuente del indiferentismo mana aquella absurda y errónea sentencia o, mejor dicho, locura, que afirma y defiende a toda costa y para todos, la libertad de conciencia. Este pestilente error se abre paso, escudado en la inmoderada libertad de opiniones que, para ruina de la sociedad religiosa y de la civil, se extiende cada día más por todas partes, llegando la impudencia de algunos a asegurar que de ella se sigue gran provecho para la causa de la religión. “Y qué peor muerte para el alma que la libertad del error!”, decía San Agustín (Epístola 166). Y ciertamente que, roto el freno que contiene a los hombres en los caminos de la verdad, e inclinándose precipitadamente al mal por su naturaleza corrompida, consideramos ya abierto “aquel abismo” (Apocalipsis IX, 3) del que, según vio San Juan, subía un humo que oscurecía el sol y arrojaba langostas que devastaban la tierra».
¿U obedecerá el Concilio Vaticano II y su declaración Dignitátis Humánæ, del 7 de diciembre de 1965?: 
«Este Concilio Vaticano declara que la persona humana tiene derecho a la libertad religiosa. Esta libertad consiste en que todos los hombres han de estar inmunes de coacción, tanto por parte de individuos como de grupos sociales y de cualquier potestad humana, y esto de tal manera que, en materia religiosa, ni se obligue a nadie a obrar contra su conciencia, ni se le impida que actúe conforme a ella en privado y en público, sólo o asociado con otros, dentro de los límites debidos. Declara, además, que el derecho a la libertad religiosa está realmente fundado en la dignidad misma de la persona humana, tal como se la conoce por la palabra revelada de Dios y por la misma razón natural. Este derecho de la persona humana a la libertad religiosa ha de ser reconocido en el ordenamiento jurídico de la sociedad, de tal manera que llegue a convertirse en un derecho civil».
Todos nos enfrentamos a la misma disyuntiva entre dos enseñanzas opuestas. Ambas no pueden ser ciertas. Sin embargo, los apologistas de las sectas del Concilio Vaticano II pretenden «demostrar» que las flagrantes contradicciones son, en realidad, armoniosas. No es de extrañar que el Papa Gregorio XVI calificara la libertad religiosa de «locura».