lunes, 23 de febrero de 2026

EL PENTAGRAMA DEL ABISMO: MÚSICA Y GUERRA OCULTA EN LA MODERNIDAD LÍQUIDA

Síntesis de la ponencia de Piergiorgio Seveso en la 263.ª Conferencia de Formación Militante (12 de diciembre de 2013). Tomado de RADIO SPADA.
   

1. La Criptopolemología: no Numismática, sino Hermenéutica Fundativa
Para comprender el presente, conviene reivindicar el status científico de la Criptopolemología. Esta no es una disciplina auxiliar como la numismática o la paleografía, que estudian el artefacto material, sino que es una ciencia hermenéutica fundativa. La historia es Pólemos, una guerra oculta (krýptos) no siempre visible a quien no sabe “unir los puntos”. Como en una charada de la revista Settimana Enigmistica, el cuadro en conjunto emerge solo cuando se tiene el coraje de reunir las relaciones diplomáticas, ideológicas y culturales que sustentan las revoluciones.

Desde las primeras fricciones entre Sacerdótium y Regnum en el Medioevo, a través de las herejías proto-protestantes y el trauma del 1517, se ha llegado a una amalgama hirviente en que las avaricias humanas se funden en fuerzas centrífugas respecto de la Verdad Católica. Esta “nave” de la República Cristiana fue golpeada por oleadas sucesivas: el 1688 inglés, el 1789 francés, hasta las mareas crecientes del marxismo y del mundialismo apolide (sin nacionalidad) financiero de nuestros días.

2. La tradición de la Denuncia: de Barruel a Maurice Pinay
No estamos solos en este análisis. Nuestro camino comienza con una noble genealogía de estudiosos que han buscado proveer a los posteriores las claves de lectura del rompecabezas revolucionario. Recordemos la obra pionera del padre Augustin Barruel SJ, el padre Félix Sardá y Salvany, los análisis de los jesuitas de La Civiltà Cattolica del Ochocientos (los padres Raffaele Ballerini y Giuseppe Oreglia), los estudios sobre el Resurgimiento de Paolo Mencacci y las preciosas crónicas de monseñor Ernest Jouin en su Revue Internationale des Sociétés Secrètes.

En tiempos más recientes, el pensamiento corre al vizconde Léon de Poncins y a la monumental (y trágicamente desatendida) obra de Maurice Pinay, Complot contra la Iglesia, distribuido a los Padres Conciliares durante el Vaticano II para advertirles los riesgos de la judaización de la fe. Estos autores no buscaron automatismos cerebrales, sino que practicaron el intus-legére: leer dentro de los hechos para encontrar el sentido profundo.

3. La Estética de la desfiguración: la pérdida del centro
Hoy la estética se ha convertido en una tiranía antropocéntrica. En el “solemne naufragio del ser”, el artista contemporáneo reivindica el derecho di exponer excrementos, físicos o morales, elevándolos a obras de arte. Hemos visto cuerpos humanos en descomposición expuestos en galerías y gestos injuriosos (como el “dedo” de Maurizio Cattelan en la Plaza de los Negocios de Milán) entronizarse en los sitios de poder.
  
Citando al historiador Hans Sedlmayr, la “pérdida del centro” produce una fuga centrífuga: el objeto de arte desaparece, y la figura humana viene afeada. También los jardines sufren está mutación: del jardín all’italiana (1.600-1.700), cuadrado y racional, espejo de un orden divino, al jardín romántico (1.800), tenebroso, panteista, hecho de ruinas fingidas y naturaleza salvaje que devora todas las cosas. Es la orientación gestáltica (configuracional) del mal: tomar el cuchillo por el lado del filo.

4. La Música como vector revolucionario
La música es el campo de batalla más insidioso. Ya Monseñor Humberto Benigni notaba cómo la poesía trovadoresca (siglo XIII) escondía temas violentos. Pero es con la modernidad que se acelera el proceso
  • El Vals y el Tango: Si el Vals era el torbellino de la Era Romántica, el Tango fue descrito en 1914 por Alessandro Cavallanti como “el tango en el fango”, signo de una corporeidad siempre más desenfrenada.
  • El mito de los Beatles y de los Rolling Stones: Los Beatles no eran “cuatro chicos bravos”, sino los mensajeros de una Inglaterra obrera post-cristiana. John Lennon declaraba abiertamente la superioridad del rock sobre Jesucristo, mientras su canción Imagine teorizaba un mundo “sin religiones”, o sea, un infierno utópico.
  • La era del black metal y del satanismo explícito: Desde los años 70 en adelante, el ímpetu de vino explícito. Grupos como Venom (fundadores del black metal), Metallica, Slayer (con sus referencias al nazismo posmoderno y a Josef Mengele), Iron Maiden y Ozzy Osbourne han normalizado el imaginario cementerial y tanatológico.
  
5. El satanismo como Caos y la Era digital
El error de muchos críticos católicos es buscar el diablo solo en los mensajes subliminales al revés. El peligro verdadero está en el mensaje “al derecho”. El satanismo no tiene necesidad de mensajes doctrinales complejos o de cultos estructurados; Satanás es anómico (sin ley), trae fuerza del caos. No necesita de milicias, sino de adicción.

Hoy, en la era cibernética, YouTube (desde 2006) y las plataformas digitales han hecho esta avalancha de fango accesible con un clic. No hay necesidad de suicidarse como Kurt Cobain (que escribía “Dios es gay” en las paredes) para ser víctimas de este sistema; solo basta el ateísmo práctico, el vaciamiento del alma y la normalización del horror.

Conclusión: La casa desguarnecida
Es desconcertante constatar cómo parte del mundo católico ha abdicado a su propio papel crítico. Desde las exaltaciones de los Beatles en Radio Vaticana a la publicación de los conciertos del grupo brasileño “Sepultura” en la revista paulina Famiglia Cristiana, hasta Franco Battiato que, si bien profesando creencias gnósticas, fue invitado a cantar en el Aula Nervi del Vaticano.

No existen espacios neutros en el Cosmos. Si la casa está limpia pero desguarnecida, siete demonios peores la tomarán en posesión. El que acepta la “neutralidad” de la música contemporánea ya pasó al bando del enemigo. Nuestra resistencia parte de la consciencia: volver a llamar al excremento por su nombre es reafirmar que él único verdadero arte es aquel que e eleva al hombre hacia su Creador.

PRÉVOST CONTINÚA LA FUSIÓN DE DIÓCESIS EN IRLANDA

Noticia tomada de GLORIA NEWS.
  

León XIV Riggitano-Prévost continúa el proceso en curso de fusión de diócesis en el oeste de Irlanda.
  
Hoy, nombró al arzobispón Francis Duffy Dolan de Tuam como obispón de la vecina diócesis de Killala. Al hacerlo, une la Diócesis de Killala y la Archidiócesis de Tuam in persóna epíscopi (en la persona del obispo).
   
Este paso se había preparado hace dos años. En abril de 2024, Francisco Bergoglio nombró a tres obispones irlandeses para dirigir seis diócesis. El arzobispón Duffy de Tuam (“instalado” presbítero el 20 de Junio de 1982 por el obispón de Kilmore Francis Joseph MacKiernan MacTague, y obispón el 6 de Octubre de 2013 por el cardenal Seán Baptist Brady Smith/Ó Brádaigh Mac Gabhann, arzobispón de Armagh y Primado de toda Irlanda) se convirtió ya entonces en el administrador apostólico de Killala tras la renuncia del obispón John Fleming O’Grady por límite de edad.
  
La Iglesia en la antigua Irlanda católica ha estado en un estado de colapso total después del desastroso nombramiento de obispos desde los días de Juan Pablo II Wojtyła.

MENDIGANDO ATENCIÓN Y OBEDIENCIA A PUNTA DE PISTOLA (Breve refutación a los extensos artículos de los “cardenales” Müller y Sarah)…


Ante la decisión de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X de proseguir con las consagraciones episcopales programadas para el 1 de Julio y rechazar la propuesta/exigencia de suspenderlas a cambio del enésimo intento de diálogo, los cardenales neoconservadores (o vetero-liberales, lo mismo aplica) curiales Gerhard Ludwig Müller Straub y Robert Sarah Nemelo emitieron sendas críticas durante el fin de semana.

Müller fue el primero, en un artículo largo en Kath.net (Austria) el sábado 21:
El Consejo General de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X publicó una carta de respuesta al cardenal Víctor Manuel Fernández, Prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, en su reunión en Menzingen el 18 de febrero de 2026.

Se refiere al largo camino de diálogo intensivo entre la Santa Sede y la Fraternidad hasta la fecha crucial del 6 de junio de 2017. A continuación, se atribuye con dureza la responsabilidad exclusiva al final de este diálogo, en su opinión, esperanzador, afirmando: «Pero todo terminó drásticamente por una decisión unilateral del Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el Cardenal Müller, quien, a su manera solemne, estableció los requisitos mínimos necesarios para la plena comunión con la Iglesia católica, incluyendo explícitamente todo el Concilio y el período posconciliar».

Puesto que se trata del gran bien de la unidad de la Iglesia católica, que todos profesamos en la fe, las sensibilidades personales deberían quedar en segundo plano. 

La historia de la Iglesia nos enseña cómo los cismas, a diferencia de las herejías, también surgieron y se consolidaron entre los católicos ortodoxos. Las razones de esto fueron las deficiencias humanas, el dogmatismo teológico y también la falta de sensibilidad por parte de la autoridad legítima. Basta recordar a los donatistas, con quienes San Agustín tuvo que lidiar; la controversia en torno al jansenismo, que condujo al Cisma de Utrech con la consagración episcopal ilegítima de Cornelius Steenoven (15 de octubre de 1724); y también a los viejos católicos tras el Concilio Vaticano I con la consagración episcopal ilegítima de Hubert Reinkens (11 de agosto de 1873), aunque este último grupo, con su negación formal del dogma de la infalibilidad del Romano Pontífice y su primacía de jurisdicción, finalmente desembocó en la herejía.

Sin embargo, existen criterios claros para la ortodoxia católica y la plena pertenencia católica, formulados desde la época del obispo martirizado Ignacio de Antioquía (a principios del siglo II) y cada vez más refinados desde entonces, especialmente en el Concilio de Trento contra los protestantes. Esencial para estos criterios es la plena comunión con la Iglesia universal y, en especial, con el Colegio Episcopal, cuyo principio y fundamento perpetuo y visible de unidad en la verdad revelada es el Romano Pontífice, como sucesor personal de San Pedro. Si bien otras comunidades eclesiales pueden afirmar ser católicas porque coinciden total o casi totalmente con la fe de la Iglesia católica, no son verdaderamente católicas a menos que también reconozcan y practiquen formalmente al Papa como autoridad suprema y la unidad sacramental y canónica con él.

No cabe duda de que la Fraternidad San Pío X concuerda con la fe católica en esencia (salvo el Concilio Vaticano II, que erróneamente interpreta como una desviación de la tradición). Y si no reconoce el Concilio Vaticano II, total o parcialmente, se contradice, pues afirma con razón que este no presentó una nueva doctrina en forma de dogma definido para la fe de todos los católicos. El Concilio mismo se basa en la clara convicción de estar en la línea de todos los concilios ecuménicos, y en especial del Concilio de Trento y del Concilio Vaticano I. Su único propósito fue presentar a los fieles, de forma dogmática y profunda, la doctrina siempre vigente de la Divina Revelación (Dei Verbum) y la Iglesia del Dios Trino (Lumen Gentium), en su totalidad. La liturgia tampoco debía reformarse como si estuviera obsoleta. Contrariamente a la narrativa progresista, la Iglesia no necesita someterse a ningún tipo de rejuvenecimiento médico, como en un proceso de envejecimiento biológico. Pues fue fundada de una vez por todas por Cristo, pues en su divina persona toda novedad llegó al mundo sin igual y permanece presente en la doctrina, la vida y la liturgia de la Iglesia hasta su regreso al final de la historia (Ireneo de Lyon, Contra las Herejías IV, 34, 1). La Iglesia, como Cuerpo de Cristo y Templo del Espíritu Santo, es joven y viva hasta el Día del Juicio Final (aunque algunos parezcan viejos en ella por la incredulidad y el pecado, es decir, se nieguen a superar al viejo Adán que llevan dentro).

La sustancia misma de los sacramentos y su forma esencial nos son dadas y más allá de cualquier intervención de la Iglesia (Concilio de Trento, Decreto sobre la Comunión bajo una sola especie, Capítulo 2: DH 1728), mientras que la autoridad eclesiástica tiene derecho a determinar su forma ritual, pero no de manera arbitraria y autoritaria, sino con gran respeto por las tradiciones eclesiásticas establecidas y la sensibilidad y el sentido de fe de los fieles. Por lo tanto, a la inversa, la afirmación de que la liturgia latina según el Misal y el Ritual Romanos (según el rito antiguo) es ilegítima porque la ley de la oración es la ley de la fe (Pseudo-Celestino, Indículo, Capítulo 8: DH 246) es teológicamente falsa. Este principio se refiere al contenido de la fe expresada en los sacramentos, no a su forma ritual externa, de la cual ha habido muchas variaciones a lo largo de la historia de la Iglesia hasta nuestros días. Por lo tanto, todo católico tiene derecho a criticar el motu proprio "Traditionis custodes" (2021) y su implementación, a menudo indigna, por obispos intelectualmente abrumados, así como su inadecuada argumentación teológica y su imprudencia pastoral. Sin embargo, la duda de que la Santa Misa según el Misal de Pablo VI (por ejemplo, debido a la posibilidad de concelebración, la orientación del altar, el uso de la lengua vernácula) contradiga la tradición de la Iglesia como criterio normativo para interpretar la Revelación (y esté impregnada de ideas masónicas) es teológicamente absurda e indigna de un católico serio. El abuso real de la liturgia (misas de carnaval, la bandera arcoíris atea en la iglesia, cambios arbitrarios según el gusto personal) no debe atribuirse al rito del Novus Ordo ni siquiera al Concilio, sino a quienes, por ignorancia o frivolidad, son gravemente culpables de estas blasfemias y abusos litúrgicos ante Dios y la Iglesia.

Tampoco se puede esperar que un verdadero católico acepte sin críticas todo documento procedente de Roma o de una autoridad episcopal. Ireneo de Lyon, Cipriano de Cartago, Agustín, Bernardo de Claraval, Catalina de Siena, el cardenal Belarmino, el obispo Ketteler de Maguncia (en sus tratos con Pío IX) y muchos otros se han quejado con razón de ciertas declaraciones y acciones (como la privación masiva y autoritaria de derechos de muchas órdenes religiosas durante el último pontificado, que fueron arbitrariamente sometidas a comisariado). 

Así, los obispos ortodoxos también se han sentido ofendidos por documentos más recientes en los que los argumentos dogmáticos y pastorales se han mezclado de forma diletante, o cuando se han hecho declaraciones irreflexivas de que, relativizando a Cristo, todas las religiones son caminos hacia Dios, mientras que, con respecto a María, Corredentora y Mediadora omnium gratiarum, se ha enfatizado de nuevo la única mediación de Cristo sin considerar la enseñanza de la Iglesia sobre la participación de María en la obra de salvación de Cristo. Esto siempre ocurre cuando los obispos prestan más atención al llamado público que a utilizar primero la teología académica y basada en la fe, y a proclamar la palabra de Dios y la verdad de la fe «a tiempo o a destiempo» (2 Timoteo 4:2). 

Pero mirando toda la historia de la Iglesia y la teología, estoy completamente seguro de que la Iglesia no puede ser vencida por nada ni por nadie, no sólo por la oposición externa sino también por los disturbios internos.

Con razón, no solo la Fraternidad San Pío X, sino gran parte de la población católica lamenta que, bajo el pretexto de la renovación de la Iglesia —con el proceso de autosecularización—, se hayan infiltrado en ella grandes incertidumbres sobre cuestiones dogmáticas e incluso herejías. Pero incluso en los dos mil años de historia de la Iglesia, las herejías, desde el arrianismo hasta el modernismo, solo fueron superadas por quienes permanecieron en la Iglesia y no se apartaron del Papa. 

Si la Fraternidad San Pío X pretende tener un impacto positivo en la historia de la Iglesia, no puede luchar por la verdadera fe desde la distancia, desde fuera, contra la Iglesia unida al Papa, sino solo dentro de la Iglesia, con el Papa y todos los obispos, teólogos y fieles ortodoxos. De lo contrario, su protesta resulta ineficaz e incluso es utilizada con burla por grupos heréticos para acusar a los católicos ortodoxos de tradicionalismo estéril y fundamentalismo estrecho de miras. Esto se puede observar particularmente en el llamado Camino Sinodal, que, de hecho, trata de introducir doctrinas heréticas, especialmente mediante la adopción de antropologías ateas, y establecer una especie de constitución de la Iglesia anglicana (con un liderazgo eclesiástico autoproclamado compuesto por obispos de la corte débiles y funcionarios laicos ávidos de poder e ideológicamente arraigados). Esto se opone diametralmente a la constitución sacramental y apostólica de la Iglesia Católica (Concilio de Trento, Decreto sobre el Sacramento del Orden Sagrado, Capítulo 4: DH 1767-1770; Vaticano II, Lumen Gentium, Artículos 18-29). Una iglesia nacional alemana establecida por decretos humanos, que solo reconoce simbólicamente al Papa como su cabeza honoraria, ya no sería católica, y pertenecer a ella no sería necesario para la salvación. Pues, como dice San Agustín: «Quien no ama la unidad de la Iglesia no posee el amor de Dios. Por esta razón, con razón se dice: Solo en la Iglesia Católica se recibe el Espíritu Santo» (De Baptismo 3, 21).

En cualquier caso, ningún grupo, como los donatistas (los Donati pars), puede oponerse a la aceptación de la doctrina de fe definida en nombre de toda la Iglesia, la Iglesia Católica, apelando a su propia conciencia subjetiva. Hacerlo requeriría la honestidad de renunciar por completo a su unidad y, en consecuencia, aceptar el odio de un cismático. El Concilio Vaticano II no proclamó un nuevo dogma, sino que presentó la doctrina dogmática, siempre vigente, de nuevo en un contexto intelectual e histórico-cultural diferente. Aquí, nada debe interpretarse con base en suposiciones subjetivas; en cambio, todo católico debe informarse sobre la enseñanza de la Iglesia y, si es necesario, dejarse corregir. Los asuntos que no se refieran a la doctrina vinculante de la fe y la moral quedan abiertos a la libre discusión teológica. Para la hermenéutica general de la fe de la Iglesia, la Sagrada Escritura, la Tradición Apostólica y el Magisterio (infalible) del Papa y los obispos (especialmente en el Concilio Ecuménico) se consideran las normas últimas para la comprensión de la fe revelada. Los documentos magisteriales, cada uno de los cuales reivindica distintos grados de autoridad, deben interpretarse según el sistema establecido de certeza teológica.

Ningún católico ortodoxo puede invocar razones de conciencia si se sustrae a la autoridad formal del Papa respecto a la unidad visible de la Iglesia sacramental para establecer un orden eclesiástico que no esté en plena comunión con él, en forma de una iglesia provisional, lo cual correspondería a los argumentos protestantes del siglo XVI. Semejante postura cismática no puede apelar a un estado de excepción que solo puede afectar la salvación individual de unas pocas o incluso muchas almas. Cualquiera afectado por una excomunión injusta, como lo fue en su día la santa Doctora de la Iglesia Hildegarda de Bingen, debe, por el bien de la Iglesia, aceptar esto espiritualmente sin comprometer la unidad de la Iglesia mediante la desobediencia. Todo católico estará de acuerdo con el joven Martín Lutero en su lucha contra la venta indigna de indulgencias y la secularización de la Iglesia, pero lo criticará duramente por hacer caso omiso de la excomunión amenazada, rechazar la autoridad eclesiástica para sí mismo y colocar su propio juicio por encima del juicio de la Iglesia en la interpretación de la revelación.

La conciencia bien formada de un católico, y especialmente de un obispo válidamente consagrado y de uno que ha de recibir la consagración episcopal, nunca conferirá ni recibirá las órdenes sagradas contra el sucesor de San Pedro, a quien el mismo Hijo de Dios confió la guía de la Iglesia universal, y por tanto será culpable de un grave pecado contra la unidad, santidad, catolicidad y apostolicidad de la Iglesia de Cristo revelada por Dios.

La única solución posible en conciencia ante Dios es que la Fraternidad San Pío X, con sus obispos, sacerdotes y laicos, reconozca a nuestro Santo Padre el Papa León XIV como el Papa legítimo no sólo en teoría sino también en la práctica, y se someta a su autoridad docente y a su primado de jurisdicción sin condiciones previas.

Entonces se podría encontrar una solución justa para su estatus canónico, por ejemplo, otorgando a su prelado la jurisdicción ordinaria sobre la Compañía, quien está directamente subordinado al Papa (quizás sin mediación de un oficio curial). Pero estas son consecuencias canónicas y prácticas que solo serán válidas si son dogmáticamente coherentes con la eclesiología católica. La Fraternidad San Pío X, como cualquier otro católico ortodoxo, tiene el deber de adoptar las enseñanzas del Primer Concilio Vaticano y dejar que guíen sus acciones: 
«Enseñamos, por ende, y declaramos, que la Iglesia Romana, por disposición del Señor, posee el principado de potestad ordinaria sobre todas las otras, y que esta potestad de jurisdicción del Romano Pontífice, que es verdaderamente episcopal, es inmediata. A esta potestad están obligados por el deber de subordinación jerárquica y de verdadera obediencia les pastores y fieles de cualquier rito y dignidad, ora cada uno separadamente, ora todos juntamente, no sólo en las materias que atañen a la fe y a las costumbres, sino también en lo que pertenece a la disciplina y régimen de la Iglesia difundida por todo el orbe; de suerte que, guardada con el Romano Pontífice esta unidad tanto de comunión como de profesión de la misma fe, la Iglesia de Cristo sea un solo rebaño bajo un solo pastor supremo. Tal es la doctrina de la verdad católica, de la que nadie puede desviarse sin menoscabo de su fe y salvación» (Vaticano I, Constitución Dogmática sobre la Iglesia “Pastor Ætérnus”, Capítulo 3: Denzinger-Hunemann 3060).

Y al día siguiente Sarah, en una columna de Le Journal du Dimanche (Francia), traducida al español por el impotable de Federico Juan Highton Suaya SE:
«Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo» (Mt 16, 16). Con estas palabras, Pedro, interrogado por el Maestro sobre la fe que tiene en Él, expresa en síntesis el patrimonio que la Iglesia, a través de la sucesión apostólica, custodia, profundiza y transmite desde hace dos mil años: Jesús es el Cristo, el Hijo del Dios vivo, es decir, el único Salvador. «Estas palabras tan claras del papa León XIV sobre la fe de Pedro, al día siguiente de su elección, resuenan todavía en mi alma». El Santo Padre resume así el misterio de la fe que los obispos, sucesores de los apóstoles, no deben dejar de proclamar. Ahora bien, ¿dónde podemos encontrar a Jesucristo, el único Redentor? San Agustín nos responde con claridad: «Donde está la Iglesia, allí está Cristo». Por eso nuestra preocupación por la salvación de las almas se traduce en nuestro empeño por conducirlas a la única fuente que es Cristo, que se entrega en su Iglesia. Solo la Iglesia es el camino ordinario de la salvación; es, por tanto, el único lugar donde la fe se transmite íntegramente. Es el único lugar donde la vida de la gracia se nos da plenamente por medio de los sacramentos. En la Iglesia existe un centro, un punto de referencia obligatorio: la Iglesia de Roma, gobernada por el Sucesor de Pedro, el Papa. «Y yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella» (Mt. 16, 18).

Quiero expresar mi profunda preocupación y mi honda tristeza al conocer el anuncio de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, fundada por Mons. Lefebvre, de proceder a ordenaciones episcopales sin mandato pontificio.

Se nos dice que esta decisión, que desobedecería la ley de la Iglesia, estaría motivada por la ley suprema de la salvación de las almas: supréma lex, salus animárum. Pero la salvación es Cristo, y Él solo se da en la Iglesia. ¿Cómo se puede pretender conducir las almas a la salvación por otros caminos distintos de los que Él mismo nos ha indicado? ¿Es querer la salvación de las almas desgarrar el Cuerpo místico de Cristo de manera quizá irreversible? ¿Cuántas almas corren el riesgo de perderse a causa de esta nueva ruptura?

Se nos dice que este acto pretende defender la Tradición y la fe. Sé cuánto el depósito de la fe es hoy despreciado a veces por aquellos mismos que tienen la misión de defenderlo. Sé que algunos olvidan que solo la cadena ininterrumpida de la vida de la Iglesia, del anuncio de la fe y de la celebración de los sacramentos, que llamamos Tradición, nos da la garantía de que aquello en lo que creemos es el mensaje original de Cristo transmitido por los apóstoles. Pero también sé, y creo firmemente, que en el corazón de la fe católica está nuestra misión de seguir a Cristo, que se hizo obediente hasta la muerte. ¿Podemos realmente prescindir de seguir a Cristo en su humildad hasta la Cruz? ¿No es traicionar la Tradición refugiarse en medios humanos para mantener nuestras obras, aunque sean buenas?

Nuestra fe sobrenatural en la indefectibilidad de la Iglesia puede llevarnos a decir con Cristo: «Mi alma está triste hasta la muerte» (Mt. 26, 38), al ver las cobardías de cristianos e incluso de prelados que renuncian a enseñar el depósito de la fe y prefieren sus opiniones personales en materia de doctrina y moral. Pero la fe nunca puede llevarnos a renunciar a la obediencia a la Iglesia. Santa Catalina de Siena, que no dudaba en amonestar a los cardenales e incluso al Papa, exclamaba: «Obedeced siempre al pastor de la Iglesia, porque es el guía que Cristo ha establecido para conducir las almas hacia Él». El bien de las almas nunca puede pasar por una desobediencia deliberada, porque el bien de las almas es una realidad sobrenatural. No reduzcamos la salvación a un juego mundano de presión mediática.

¿Quién nos dará la certeza de estar realmente en contacto con la fuente de la salvación? ¿Quién nos garantizará que no hemos tomado nuestra opinión por la verdad? ¿Quién nos preservará del subjetivismo? ¿Quién nos garantizará que seguimos irrigados por la única Tradición que nos viene de Cristo? ¿Quién nos asegurará que no nos adelantamos a la Providencia y que la seguimos dejándonos guiar por sus indicaciones? A estas preguntas angustiosas solo hay una respuesta, dada por Cristo a los apóstoles: «Quien a vosotros escucha, a mí me escucha. A quienes les perdonéis los pecados les quedan perdonados; a quienes se los retengáis les quedan retenidos» (Lc. 10, 16; Jn. 20, 23). ¿Cómo asumir la responsabilidad de apartarse de esta única certeza?

Se nos dice que se hace por fidelidad al Magisterio precedente, pero ¿quién puede garantizarlo sino el propio Sucesor de Pedro? Aquí hay una cuestión de fe. «Quien desobedezca al Papa, representante de Cristo en la tierra, no participará de la sangre del Hijo de Dios», decía también Santa Catalina de Siena. No se trata de una fidelidad mundana a un hombre y a sus ideas personales. No se trata de un culto a la personalidad del Papa. No se trata de obedecer al Papa cuando expresa sus propias ideas u opiniones personales. Se trata de obedecer al Papa cuando dice, como Jesús: «Mi doctrina no es mía, sino del que me ha enviado» (Jn. 7, 16).

Se trata de una mirada sobrenatural sobre la obediencia canónica, que garantiza nuestro vínculo con Cristo mismo. Es la única garantía de que nuestra lucha por la fe, la moral católica y la Tradición litúrgica no se desvíe hacia la ideología. Cristo no nos ha dado otro signo cierto. Abandonar la barca de Pedro y organizarse de manera autónoma y en círculo cerrado equivale a entregarse a las olas de la tormenta.

Sé bien que a menudo, incluso dentro de la Iglesia, hay lobos disfrazados de corderos. ¿Acaso el propio Cristo no nos lo advirtió? Pero la mejor protección contra el error sigue siendo nuestro vínculo canónico con el Sucesor de Pedro. «Es el mismo Cristo quien quiere que permanezcamos en la unidad y que, incluso heridos por los escándalos de malos pastores, no abandonemos la Iglesia», nos dice san Agustín. ¿Cómo permanecer insensibles a la oración llena de angustia de Jesús: «Padre, que sean uno como nosotros somos uno» (Jn. 17, 22)? ¿Cómo seguir desgarrando su Cuerpo con el pretexto de salvar las almas? ¿No es Él, Jesús, quien salva? ¿Somos nosotros y nuestras estructuras quienes salvamos las almas? ¿No es a través de nuestra unidad como el mundo creerá y será salvado? Esta unidad es ante todo la de la fe católica; es también la de la caridad; y es, finalmente, la de la obediencia.

Quisiera recordar que san Padre Pío de Pietrelcina fue durante su vida injustamente condenado por hombres de Iglesia. Cuando Dios le había concedido una gracia especial para ayudar a las almas de los pecadores, se le prohibió confesar durante doce años. ¿Qué hizo? ¿Desobedeció en nombre de la salvación de las almas? ¿Se rebeló en nombre de la fidelidad a Dios? No; guardó silencio. Entró en la obediencia crucificante, seguro de que su humildad sería más fecunda que su rebelión. Escribía: «El buen Dios me ha hecho comprender que la obediencia es lo único que le agrada; es para mí el único medio de esperar la salvación y de cantar victoria».

Podemos afirmar que el mejor medio para defender la fe, la Tradición y la auténtica liturgia será siempre seguir a Cristo obediente. Cristo jamás nos mandará romper la unidad de la Iglesia. 
De ambas parrafadas indigestas, se concluye lo siguiente:
  1. Los dos son miembros de la Iglesia Deuterovaticana (o Conciliar –Montini et Benelli dixérunt–, o Sinodal –al decir de Bergoglio y Riggitano-Prévost–, o como carajos quieran autodeterminarse), y creen que esta es la verdadera Iglesia Católica, y que su jerarquía, doctrina, moral, liturgia y cánones son los mismos de aquella. Ya desde ese punto (por otra parte compartido por la FSSPX y demás integrantes de Tradilandia y Neoconistán), sintomático de una eclesiología esquizoifrénica, su discurso está invalidado.
  2. Los dos hablan falacias y sofismas. Müller desde una soberbia descarada y hortera como el modernista recalcitrante que es (no menos que de una inquina personal contra la FSSPX porque, cuando él era obispón de Ratisbona, quiso “excomulgar” al obispo Galarreta por una ordenación de subdiáconos en el seminario de Zaitskofen, pero Ratzinger y el cardenal Darío Castrillón se lo impidieron), azuza el fantasma de Lutero (ese mismo Lutero que Francisco Bergoglio llamó “testigo del Evangelio” y homenajeó con un timbre postal), el cual quiso e impuso todo cuanto en el Vaticano II se implementó en materia litúrgica (posibilidad de la concelebración, la orientación del altar, el uso de la lengua vernácula y cantos profanos…), al punto que los mismos colaboradores protestantes del masón Bugnini reconocieron que, de tan idéntica como es, podían celebrar la “Nueva Misa” en un servicio protestante sin escrúpulos de conciencia; y en cuanto al gobierno, ¿Qué tiene que decir respecto del “Camino sinodal alemán”?
  3. Sarah, revestido con el manto de piedad y siguiendo su costumbre de recurrir al sentimentalismo, no tiene inconveniente en instrumentalizar al Padre Pío de Pietrelcina y Santa Catalina de Siena, no menos que recurrir a pasajes bíblicos y patrísticos sin citar (mala costumbre de él), para llamar a una obediencia irrestricta y servil a los lobos y falsos pastores (cosa que San Bernardo dijo que era desobediencia contra Dios; y San Ignacio de Loyola fue claro en que, para esa gracia, mejor no haya pastor alguno). Ítem, ¿Con qué autoridad moral se puede exigir obediencia a hombres que han desobedecido contumazmente a Jesucristo, Cabeza y Señor de la Iglesia, y enseñan a otros a desobedecerlo también? Ojo, que está escrito: «El que violare uno de estos mandamientos por mínimos que parezcan, y enseñare a los hombres a hacer lo mismo, será tenido por el más pequeño, esto es, por nulo, en el reino de los cielos» (Mt. 5, 19).
  4. Ambos rechazan la posibilidad de juzgar (no tanto como imponer sentencia, sino de tener opinión y criterio) que la doctrina del Vaticano II es contraria al Magisterio Católico anterior a él. Un ejemplo de muestra: Pío IX en el Sílabo de errores condenó la siguiente afirmación: «Todo hombre es libre de abrazar y profesar la religión que, guiado por la luz de la razón, considere verdadera», mientras que el Vaticano II en su documento “Dignitátis Humánæ” declara: «La persona humana tiene derecho a la libertad religiosa». O la primera es verdad, o la segunda lo es, pero ambas al tiempo, se anulan entre sí: 1+(-1)=0.
  5. Finalmente, y remitiéndonos a los hechos, ¿Dónde estaban esos Müller y Sarah que tanto ponen la obediencia como la cuarta virtud teologal (incluso, poniéndola como requisito sine qua non para la fe) cuando el entonces cardenal Karol Józef Wojtyła Katzorowski y su obispo auxiliar Julian Jan Groblicki ordenaron clandestinamente sacerdotes para Checoslovaquia, Ucrania, Lituania y Bielorrusia, o cuando el cardenal José Slipyj Dychkovski consagró obispos sin mandato de Pablo VI Montini? Estaban CALLADOS y en el anonimato: Müller era un seminarista doctorándose en la Universidad de Maguncia con una tesis sobre el luterano Bonhöffer; Sarah era párroco en ignota aldea de Guinea; y los dos sin imaginarse ni en sus sueños más locos ser promovido a obispones (mucho menos a cardenales).
Así, lo mejor que pueden hacer estos dos personajes de Gerhard Ludwig Müller Straub y Robert Sarah Nemelo (y súmense a ello Marian Elegante Egli OSB, Atanasio Antonio Schneider Trautmann CRC, Alexander Joseph Ranald Shaw Rich, Raymond Leo Burke Nicks y Joseph Edward Strickland Hart –que no tardarán en entrar a danza estos dos últimos– y los demás que han hecho declaraciones masoquistas) es llamarse a silencio para, por lo menos, no quedar en ridículo (o no más de lo que ya llevan en toda su carrera). Y en cuanto a los católicos, reconocer y proclamar la verdad: LA SEDE APOSTÓLICA ESTÁ VACANTE y debe restablecerse el Papado legítimo; y es necesario y urgente abandonar la Falsa Iglesia para no condenarse con ella. El tiempo apremia, y la salvación de las almas está en juego.
  
D. JORGE RONDÓN SANTOS S. Ch. R
23 de Febrero de 2026 (Año “Combate por la Cruz”).
Lunes de la I Semana de Cuaresma. Fiesta de San Pedro Damián OSB, Cardenal-Obispo de Ostia y Doctor de la Iglesia; de Santa Marta de Astorga, virgen y mártir; de San Sinerio de Sirmio, mártir; y de Santa Milburga de Wenlock, virgen y abadesa. Nacimiento del Papa Pablo II Barbo; y de Matías I Hunyádi Corvino, Rey de Hungría, Croacia y Bohemia. Martirio de San Policarpo, obispo de Esmirna; tránsito de Santa Isabel de Francia OSC, virgen y religiosa; y del Papa Eugenio IV Condulmer. Destrucción de la catedral de Nicomedia y comienzo de la Persecución de Diocleciano; colocación de la primera piedra de la catedral de Santa Sofía de Constantinopla; publicación de la Biblia de Gutemberg; bombardeo de Pforzheim (Alemania) por la Real Fuerza Aérea británica. Vigilia de San Matías Apóstol.

SAN AGUSTÍN REFUTA LA “SOLA FE” PROTESTANTE

«Si se puede conseguir la vida eterna sin la observancia de los mandamientos, o sea con la sola fe, “la cual sin las obras es muerta” (cf. Jac. 2, 26), ¿cómo podremos admitir lo que Cristo dirá a los que estarán a su izquierda: “Id al fuego eterno que está preparado para el diablo y sus ángeles” (Mt. 25, 32), reprendiéndoles no ya de su falta de fe, sino por no haber practicado buenas obras? Y en efecto, a fin de que nadie crea poder conseguir la vida eterna con la sola fe, la cual es muerta si no va acompañada de buenas obras, dice que hará la selección de todos los pueblos que se hallan mezclados en unos mismos pastos. Por lo cual es evidente, que aquellos que le responderán: “Señor, ¿cuándo te vimos sufrir tales y tales cosas, y no vinimos en tu auxilio?” (cf. Ibid., 33), serán aquellos que habrán creído en Él, pero que no se habrán preocupado de hacer obras buenas, como si fuese posible llegar a la vida eterna con el solo mérito de una fe muerta.
  
¿Por ventura irán al fuego eterno los que no hicieron obras de misericordia, y no irán los que se apoderaron de lo ajeno, o, también, los que hayan corrompido en sí mismos el templo de Dios, siendo de esta suerte crueles contra sí propios; como si las obras de misericordia fuesen de algún provecho sin la caridad? Dice el Apóstol: “Aunque distribuya todo lo mío a los pobres, si no tengo caridad, de nada me aprovecha” (1.ª Cor. 13, 3). ¿Por ventura hay quien ame a su prójimo como a sí mismo, si no se ama a sí mismo? Pues “el que ama la iniquidad, aborrece a su alma” (Salmo 10, 6).
   
Y no se incurra en la equivocación de varios, según los cuales el Evangelista habla de un fuego eterno, pero no de arder en él eternamente. Creen que el fuego eterno sólo lo atravesarán aquellos que tienen la fe muerta, pero a los cuales prometen la salvación mediante el fuego. De suerte que el mismo fuego sea eterno, mas la combustión, esto es, la operación del fuego, no sea en ellos eterna. Previendo el Señor este error, termina su sentencia con las palabras siguientes: “Así irán ellos a la combustión eterna, mas los justos a la vida eterna” (Mt. 25, 41). De consiguiente la combustión será eterna como el fuego. Y la Verdad nos asegura que a ella irán los que carecieren, no de fe, sino de buenas obras».

SAN AGUSTÍN, Tratado sobre la Fe y las Obras, cap. XV, 4, cerca al medio. Divino Oficio, lecciones 4.ª, 5.ª y 6.ª del Oficio de Maitines del Lunes de la I Semana de Cuaresma. Traducción de Dom Alfonso María de Gubianas y Santandréu OSB, Breviario Romano, vol. I, págs. 495-496. Barcelona, Editorial Litúrgica Española S. A., 1936. Nihil Obstat de la orden por Dom Remigio Aixelá OSB S. Th. D., censor de la Orden, e Imprimátur por Dom Mauro Etcheverry OSB, Abad general de la Congregación Subiacense, el 27 de Noviembre de 1935. Nihil Obstat diocesano por Agustín Mas Folch CO, censor, e Imprimátur por el Ilmo. Sr. Dr. Don Manuel Irurita Almándoz, Obispo de Barcelona y Mártir de la Fe, el 3 de Diciembre de 1935.

domingo, 22 de febrero de 2026

RENUNCIÓ EL NUNCIO QUE FAVORECIÓ LA INCARDINACIÓN DE RUPNIK EN ESLOVENIA


Ayer 21 de Febrero, León XIV Riggitano-Prévost aceptó la renuncia del arzobispón francés Jean-Marie Antoine Joseph Speich Götz como nuncio en el Reino de los Países Bajos, solo diez meses después de su nombramiento.
 
En virtud del artículo 20 § 2 de las Regulaciones para las Representaciones Pontificias, los nuncios pueden optar jubilarse a los 70 años, y no esperar a los 75, como los demás obispos.
  
Francisco Bergoglio lo nombró nuncio apostólico en Países Bajos el 12 de Abril de 2025, nueve días antes de su muerte. Cumplió 70 años el 15 de Junio de 2025. Si Speich realmente hubiera planeado renunciar a los 70 años, podría haber pedido permanecer en Eslovenia hasta su cumpleaños y luego despedirse.
   
Speich se hizo conocido por su papel como nuncio en Eslovenia en relación con el caso del presbítero exjesuita Marko Iván Rupnik Kaučič, el cual es acusado por dos docenas de ex monjas de perversión sexual.
  
Speich es considerado responsable de la incardinación de Rupnik en la diócesis de Koper/Capodistria, donde nació. Por otra, tanta fue la influencia de aquel que Speich fue el “instalante” o “co-instalante” de varios obispones “fidelísimos” de Rupnik como Maksimilijan Matjaž (obispón de Celje/Cilia) y Andrej Saje Ulčar (obispón de Novo Mesto/Ciudad Nueva y presidente de la Conferencia Episcopal de Eslovenia).
  
Nacido de Xavier Speich (descendiente de los antiguos guerreros alamanes) y Marie Thérèse Götz en Estrasburgo el 15 de Junio de 1955 (su hermana Andrée es monja de clausura), Jean-Marie fue “instalado” presbítero el 9 de Octubre de 1982 por el obispo de Estrasburgo Auguste Léon-Arthur Elchinger Schmitt (hijo del famoso ceramista alsaciano Víctor León Elchinger Haaser; en el Vaticano II intervino a favor del ecumenismo y la rehabilitación de Galileo Galilei). Luego de dos años como vicario en la parroquia argentoratense de San Vicente de Paúl y de doctorarse en Derecho canónico y licenciarse en Teología con especialización en Dogma de la Pontificia Universidad Gregoriana, entró en el servicio diplomático de la Santa Sede el 1 de Julio de 1986 y sirvió en las nunciaturas de Haití (agregado, segundo secretaria), Nigeria (segundo secretario, primer secretario), Bolivia (primer secretario, auditor), Canadá (auditor), Alemania (auditor, segundo consejero) Reino Unido (segundo consejero, primer consejero), Egipto (primer consejero), España y Andorra (primer consejero), y Cuba (primer consejero), hasta que regresó a Roma en 2008, dirigiendo la sección francófona de la Secretaría de Estado del Vaticano.
  
En 2013, fue nombrado Arzobispón titular de Sulci (cerca de la actual San Antíoco, Cerdeña) y Nuncio Apostólico en Ghana, recibiendo la “instalación” de manos de Bergoglio el 24 de Octubre junto al presidente de la Pontificia Academia Eclesiástica Giampiero Gloder (actual nuncio en Rumanía y Moldavia). Fueron los primeros obispones que él “instaló” como sexto pseudopapa de la Iglesia Conciliar.
  
El 19 de Marzo de 2019 fue nombrado nuncio en Eslovenia y delegado apostólico en el parcialmente reconocido Estado de Kosovo.

OSTENSIÓN DE LOS RESTOS DE SAN FRANCISCO DE ASÍS


Hoy 22 de Febrero, se expusieron por primera vez desde su hallazgo en 1818 los restos mortales de San Francisco de Asís a la veneración pública, en el marco del octocentenario de su muerte (3 de Octubre de 1226).
  
En la mañana, los restos óseos del Seráfico fueron retirados de la cripta construida bajo mandato del Papa Pío VII luego de su hallazgo el 12 de Diciembre de 1818, y en la tarde puestos frente al altar de la Basílica inferior, donde estarán expuestos a los peregrinos y visitantes durante todo un mes. Eso sí, con boleto de admisión.

Al morir San Francisco de Asís, fue sepultado en la iglesia de San Jorge (actual Basílica de Santa Clara), donde permaneció hasta el 25 de Mayo de 1230 (ese año, domingo de Pentecostés), cuando fueron trasladados sus restos a la basílica erigida dos años antes en la Colina del Infierno (actual Colina del Paraíso) al oeste de la ciudad, donde eran enterrados los condenados a la pena capital. El superior general fray Elías de Cortona, uno de los primeros discípulos del Seráfico Padre, temiendo que los restos fueran dispersados por el tráfico de reliquias tan común en la época, ocultó el ataúd de piedra que contenía sus restos bajo el altar mayor de la basílica inferior (la superior se construyó nueve años después).

La cripta, por su parte, fue diseñada por Pasquale Belli en estilo neoclásico y construida en mármol, pero el arquitecto Ugo Tarchi la revirtió a roca desnuda en estilo neo románico entre 1925 y 1932. En 1934, fueron trasladados allá también los restos de sus fieles discípulos Rufino, Ángelo, Maseo y León, y la terciaria Jacoba Frangipane de Siete Soles.

PREFACIO DE LA CÁTEDRA DE SAN PEDRO


El antiguo Sacramentario de la abadía de Rheinau (Manuscrito Rhenaugiense 30 de la Biblioteca Central de Zúrich, c. 800), folio 42 recto, atestigua este antiguo prefacio para la fiesta de la Cátedra de San Pedro:
  
LATÍN 
Vere dignum et justum est, ǽquum et salutáre Te laudáre mirábilem Deum in sanctis tuis, in quíbus glorificátus es veheménter. Per ipsos Unigéniti tui sacrum corpus exórnans, et in ipsis Ecclésiæ tuæ fundaménta constituísti, quam in Patriárchis fundásti, in Prophétis præparásti, in Apóstolis condidísti. Ex quíbus beátum Petrum, ob confessiónem Unigéniti Fílii tui príncipem, per os ipsíus Dómini Dei nostri Verbi tui vocátum in apostolátum, et immutáto nómine, confirmátum in fundaméntum domus tuæ, cœléstium claustrórum præsúlem custódemque fecísti, divíno ei jure concésso, ut quæ statuísset in terris, servaréntur in cœlis. Cujus honóre vel glória hódie Majestáti tuæ hæc festa persólvimus, et gratiárum ac láudis hóstiam immolámus. Per eúmdem Christum Dóminum nostrum. Per quem majestátem tuam láudant Ángeli, adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes. Cœli cœlorúmque Virtútes, ac beáta Séraphim sócia exsultatióne concélebrant. Cum quíbus et nostras voces ut admítti júbeas, deprecámur, súpplici confessióne dicéntes: Sanctus…

TRADUCCIÓN
Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable alabarte, oh Dios, que eres admirable en tus santos, y en ellos has sido grandemente glorificado. A través de ellos, que adornaban el sagrado cuerpo de tu Hijo Unigénito, por medio de ellos pusiste los cimientos de tu Iglesia, la cual fundaste entre los Patriarcas, preparaste en los Profetas y estableciste en los Apóstoles. De entre ellos, el bienaventurado Pedro, quien fue el primero por la confesión de tu Hijo Unigénito, y llamado al oficio de Apóstol por boca del mismo Señor nuestro Dios, por tu misma palabra, y al cambiarle su nombre, fue establecido como el cimiento de tu casa; a él mismo hiciste protector y guardián de las puertas del cielo, habiéndole concedido el derecho divino de que lo que estableciera en la tierra se guardara también en el cielo. En su honor y gloria celebramos hoy esta fiesta a tu majestad, y ofrecemos el sacrificio de acción de gracias y alabanza, por el mismo Cristo nuestro Señor. Por cuya majestad te alaban los Ángeles, te adoran las Dominaciones, se estremecen las Potestades; y las Virtudes celestiales, con los bienaventurados Serafines te celebran. Te suplicamos nos permitas asociarnos a sus voces, cantando humildemente tu alabanza, diciendo: Santo…

sábado, 21 de febrero de 2026

EN LA IGLESIA SINODAL, HOMBRES Y MUJERES ABUSAN POR IGUAL

Traducción del Comentario de los Padres de TRADITIO.
  
Izquierda: El expresbítero lazarista estadounidense Mark Francis Ford es llevado a la cárcel. Derecha: la profesora laica Teddi Page posando para la foto de reseña.
Ford, fundador de un programa neoiglesiano llamado “Los Niños Especiales de Dios” ha sido acusado de nueve cargos de violación agravada de un niño discapacitado y otros dos niños, así como de secuestro.
Page, por su parte, fue arrestada al ser acusada de agredir sexualmente de a una estudiante de la Academia archidiocesana del Sagrado Corazón en Nueva Orleans.
  
El 5 de febrero de 2026, un gran jurado de Nueva Orleans (Luisiana) acusó formalmente al ex presbítero lazarista Mark Francis Ford, de 65 años, por nueve cargos que incluyen violación agravada de un niño con discapacidad física y restricción para evitar su resistencia; agresión sexual a otros dos niños; y secuestro de niños de entre 12 y 14 años entre 2006 y 2023. Los cargos son tan graves que Ford enfrenta cadena perpetua.

El ex-presbítero Ford (“instalado” en 1992, solicitó la laicización en 2007) utilizó un programa neoiglesiano “Niños Especiales de Dios”, que fundó para jóvenes con discapacidad, para acercarse a los chicos. El chico con discapacidad a quien violó era autista con una enfermedad espinal degenerativa y estaba de luto por la muerte de su padre y su abuela, cuando Ford comenzó a mostrarle pornografía. El chico intentó resistirse, momento en el que el presbítero está acusado de agredirlo en varias ocasiones y amenazarlo si alguna vez lo contaba.

Nueva Orleans está en pleno auge de delitos de pederastia por parte de presbíteros neoiglesianos, hasta el punto de que la Archidiócesis de Nueva Orleans se declaró en bancarrota tras ser demandada por más de 300 millones de dólares. Incluso Teddi Page, una profesora laica de la Academia del Sagrado Corazón de la Archidiócesis de Nueva Orleans ha sido arrestada por agredir sexualmente a una colegiala [Parte de la información para este comentario fue aportada por The Guardian].

Católicos tradicionales, debemos recordar que los presbíteros no son sacerdotes. La Iglesia Conciliar dejó de ordenar sacerdotes en 1968, cuando, un año antes de la implementación del Nuevo Orden, abandonó el rito católico de ordenación y lo sustituyó por un rito protestantizado de “instalación de presbíteros”, equivalentes a los ministros protestantes. En cuanto a la maestra laica, parece que las lesbianas también están teniendo su oportunidad de delinquir en la Pseudoiglesia. Podemos consolarnos al menos un poco con el hecho de que la falsificación de la Igleisa del Nuevo Orden definitivamente NO es la Iglesia Católica.

VÍA CRUCIS PROTESTANTES EN AMBOS LADOS DE LOS ALPES

Noticias tomadas de distintas fuentes.
 
1.º EL NUEVO VÍA CRUCIS DE LA BASÍLICA DE SAN PEDRO, HECHO POR UN PROTESTANTE SUIZO.
  

El cardenal Mauro Gambetti Gambarati OFM Conv., arcipreste de la Basílica de San Pedro en el Vaticano, inauguró en la tarde de ayer viernes 20 de Febrero, el nuevo Vía Crucis de la basílica, informó Vatican News.
 
La obra, encargada al artista suizo Manuel Andreas Dürr, de 39 años de edad, fue seleccionada mediante un concurso internacional convocado con motivo del 400 aniversario de la dedicación de San Pedro (1626-2026).

Se presentaron más de mil propuestas de 80 países, por artistas de distintas creencias religiosas, dijo el “monseñor” Orazio Pepe, secretario de la Fábrica de San Pedro. De ellos, se seleccionaron catorce semifinalistas que debían presentar dos bocetos (uno de la duodécima estación, y el otro libre), saliendo 13 finalistas:
  1. Tadeusz Boruta (Polonia),
  2. Amedeo Brogli (Italia),
  3. Marco Chiuchiarelli (Italia),
  4. Tule Clow (Estados Unidos),
  5. Antoni Cygan (Polonia),
  6. Giuseppe De Palma (Italia),
  7. Antonio Decinti Torrejón (Chile),
  8. Paweł Domaszewicz (Polonia),
  9. Manuel Andreas Dürr (Suiza),
  10. Emanuel Farrugia (Malta),
  11. Janusz Szpyt (Polonia),
  12. Giovanni Maria Tommasi Ferroni (Italia), y
  13. Carlos Ygoa y Cabatic (Filipinas)
Siendo Dürr (un calvinista) el finalmente elegido, llevándose además 120.000 euros.

Manuel Andreas es hijo del pastor calvinista Walter Martin Dürr, fundador de la Comunidad Ecuménica Jahu en Biel en 1970 luego de un “despertar carismático” en la casa del casa del maestro Jaabberg del Instituto de Reformas Bíblicas. Su hermano Simón es profesor invitado de Teología en el dominico Angélicum de Roma, y Oliver es pastor y director del Centro para la Fe y la Sociedad en la Universidad de Friburgo, cuyo objetivo es reformar la iglesia y transmitir el “poder renovador del Evangelio” a un público más amplio.
  
Los catorce lienzos, expuestos a lo largo de la nave central durante la Cuaresma, entran en diálogo con el espacio, la luz y la memoria figurativa de la Basílica.
  
2.º PAÍSES BAJOS: PRESENTACIÓN DE VÍA CRUCIS EN TEMPLO PROTESTANTE.
  

Desde el inicio de la Cuaresma hasta Pascua se puede contemplar en la nave de la “Iglesia vieja” de San Esteban en Borne (prov. Transisalania, Países Bajos) un Vía Crucis con el clásico número de catorce Estaciones del Vía Crucis, informó el sitio web de la congregación protestante local.

La artista visual Marijke van Dijk, de 67 años, creó en 2007 “Een diepe voor in de aarde. Weg van mensen” (Un surco profundo en la tierra. Lejos de la gente), su propia representación única del Vía Crucis. «Lo que hace que estas catorce Estaciones del Vía Crucis sean tan cautivadoras para mí es que, en última instancia, representan el sufrimiento humano, la indefensión, la desnudez y la vulnerabilidad, tanto mía como de los demás». Esto dio como resultado catorce pinturas cautivadoras, cada una con la misma paleta de colores: negro, gris, blanco y rojo.

El escritor y poeta de Achterhoek, Steven van Campen, escribió un texto para cada estación, siendo el tema del “en camino” esencial para él. Estos textos se incluyen en el libro, que también puede servir de guía para la visita a la iglesia y para una comprensión más profunda de las obras. Además de este avance, también se puede adquirir una pequeña selección de libros por 16 €. También se incluye información sobre cómo pedir el libro directamente a la editorial.
  
La exposición, que ha recorrido distintas iglesias de Países Bajos, se inaugurará el domingo 22 de Febrero a las 14:00h en la “Iglesia vieja” de San Esteban en Borne con una introducción del pastor calvinista Johan Meijer.

La obra de van Dijk recuerda al “Vía Crucis de Luithagen” elaborado por el artista expresionista belga Albert Servæs (y cuyas meditaciones fueron escritas por Tito Brandsma Postma O.Carm.) que suscitó la condena del Santo Oficio en 1921.

FILOMASÓNICO, PROMOVIDO A SASSARI


León XIV Riggitano-Prévost nombró hoy 21 de Febrero a Francesco Antonio Soddu, de 66 años, como arzobispón de Sassari (Cerdeña, Italia), tras un año de vacancia luego de que su anterior titular, Gian Franco Saba, fue nombrado ordinario militar de Italia.
  
Soddu nació el 24 de Octubre de 1959 en Chiaramonti de Cerdeña, y creció en la capital Sassari. Fue instalado presbítero el 24 de Abril de 1985 por el arzobispón de Sassari Salvatore Isgrò († 2024; ordenado sacerdote el 29 de Junio de 1953, “instalado” obispón el 21 de Junio de 1975 por el cardenal Sebastiano Sebastiano Baggio y Baggio).
  
De 2012 a 2021, fue director de la organización pro-inmigración Caritas Italiana y nombrado miembro del Pontificio Consejo “Cor Unum”
  
En Octubre de 2021, Francisco Bergoglio lo nombró obispón de Terni-Narni-Amelia, siendo “instalado” el 5 de Enero de 2022 por su predecesor Giuseppe Piemontese OFM Conv.

En Noviembre de 2022 fue elegido secretario general de la Conferencia Episcopal de Umbría.
  
Celebrando el Jubileo Masónico
El 27 de Septiembre de 2022, Soddu asistió a la inauguración de una nueva placa en la entrada a la Casa Masónica del Gran Oriente de Italia en Terni, acompañado de Santino Rizzo (Gran Oficial de Gran Logia y Gran Hospitalario del GOI), Luca Nicola Castiglione (presidente del Colegio Distrital de Venerables Maestros de Umbría), Gabriele Cardona (presidente del Consejo de Venerables Maestros de Terni), y numerosos “hermanos tres puntos”.

  
Las fotos publicadas por el Gran Oriente y los medios de comunicación locales mostraron al obispón Soddu en la ceremonia de inauguración junto a las autoridades civiles, incluidos el alcalde Leonardo Latini y el prefecto Giovanni Bruno, el diputado Raffaele Nevi y el consejero comunal de Bienestar Cristiano Ceccotti. Más tarde visitó uno de los “templos” internos de la logia, posando para la foto de circunstancia frente a las “dos columnas” Jaquín y Booz.
  
El Gran Maestro del Gran Oriente de Italia, Stefano Bisi, también estuvo presente, y sin importarle que Soddu estaba allí (o precisamente porque él estaba allí), dijo:
«Y hoy, como en el pasado, nuestro objetivo es siempre el mismo: celebrar todas las batallas por la libertad, empezando por la de 1870 con la Brecha de Puerta Pia que puso fin al dominio de la Iglesia, favoreciendo el nacimiento de una Italia libre y laica».
Según informes y declaraciones de la organización masónica, el obispón ofreció saludos, expresando la esperanza de que tales iniciativas puedan fomentar el diálogo y superar los prejuicios entre las diferentes comunidades.
  
Tras un escándalo, la Diócesis de Terni-Narni-Amelia emitió una “aclaración” pública donde se ataca a los fieles que se indignaron por la presencia de Soddu en un evento de la masonería, enemiga mortal de la Iglesia Católica desde su fundación, acusándolos de mal entender deliberadamente ese gesto:
«En cuanto a la inauguración de la nueva entrada de la sede del GOI en Terni, la lectura instrumental, deliberadamente mal entendida y mal interpretada, de la presencia de monseñor Soddu en este acto suscita asombro, desconcierto y amargura.
   
La lectura de los hechos, que ni siquiera ha tenido en cuenta el contenido de lo dicho por el obispo, tergiversa totalmente el sentido de su presencia, que, al no identificarse con un pensamiento diferente de la doctrina cristiana, ha tenido, en cambio, la única finalidad de dar testimonio de fidelidad al Evangelio y a la Iglesia, especialmente en este momento del camino sinodal que la caracteriza».
   

El historiador Roberto de Mattei criticó duramente el evento. Consideró que la presencia del obispón Soddu era más que un pequeño gesto de protocolo, viéndolo como un acto simbólico con implicaciones teológicas. De Mattei argumentó que un obispo que entra y participa en una ceremonia masónica podría ser percibido como una señal de relativismo o confusión doctrinal.
  
Tensiones entre facciones preceden el regreso de Soddu a Sassari
Silere non possum informó que el regreso de Soddu a su archidiócesis natal fue controvertido incluso antes de su nombramiento.
  
Durante la vacante de casi un año en Sassari, el nuncio apostólico para Italia y San Marino Petar Antun Rajič Mustapić supuestamente recibió numerosas cartas de presbíteros locales expresando preocupación por el nombramiento de un prelado sardo con vínculos establecidos con segmentos del clero diocesano.
   
Tales relaciones de larga data, sugiere el informe, podrían correr el riesgo de revivir viejas tensiones o dinámicas de facciones que habían de la anterior administración.
 
Durante su gobierno, el arzobispón Gianfranco Saba mantuvo a menudo una postura de “rector de seminario”, con la cual muchos presbíteros en la Archidiócesis de Sassari se han sentido tratados como seminaristas eternos, en un clima que ha alimentado facciones y divisiones.

LUZ EN LA CALLE…


El 5 de Febrero, León XIV Riggitano-Prévost  recibió a sacerdotes y monjes que representaban a las Iglesias ortodoxas orientales (armenios, coptos, etíopes, eritreos, siro-malankaras y siríacos), encabezados por los obispos Khajag Barsamián (legado pontificio de Europa occidental y representante de la Iglesia Apostólica Armenia ante la Santa Sede) y Bernabé El-Soryani (obispo de Roma y Turín de la Iglesia Copta Ortodoxa) que participaron en una visita de estudio organizada por el Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, a los cuales dijo lo siguiente:
«Queridos amigos, las diferencias históricas y culturales de nuestras Iglesias constituyen un espléndido mosaico de nuestra común herencia cristiana, que es algo que todos podemos apreciar. Al mismo tiempo, hemos de seguir sosteniéndonos recíprocamente, de modo que podamos crecer en nuestra fe compartida en Cristo, que es la fuente última de nuestra paz (cfr. Ef. 2, 14). Esto exige que aprendamos a “desarmarnos”. Como afirmó en una hermosa oración el Patriarca Atenágoras, pionero del movimiento ecuménico: “Estoy desarmado de la voluntad de tener razón, de justificarme descalificando a los demás”  haciendo “la guerra más dura, que es la guerra contra uno mismo”. Cuando eliminamos los prejuicios que tenemos en nuestro interior y desarmamos nuestros corazones, crecemos en caridad, colaboramos más estrechamente y reforzamos nuestros vínculos de unidad en Cristo. De este modo, la unidad de los cristianos se convierte también en un fermento para la paz en la tierra y la reconciliación de todos».
En la ocasión, él cita el poema-confesional “Estoy desarmado” del patriarca fanariota y abanderado del ecumenismo Atenágoras I Spyrou, cuyo texto es el siguiente:
  
FRANCÉS (Fuente: OLIVIER-MAURICE CLÉMENT, Dialogues avec le Patriarche Athénagoras I, París, Éd. Fayard 1969, pág. 183)
Il faut mener la guerre la plus dure
qui est la guerre contre soi-même.
Il faut arriver à se désarmer.

J’ai mené cette guerre pendant des années,
elle a été terrible,
mais je suis désarmé.

Je n’ai plus peur de rien,
car l’Amour chasse la peur.

Je suis désarmé de la volonté d’avoir raison,
de me justifier en disqualifiant les autres.
Je ne suis plus sur mes gardes,
jalousement crispé sur mes richesses.

J’accueille et je partage.
Je ne tiens pas particulièrement à mes idées, à mes projets,
si l’on m’en présente des meilleurs, ou plutôt non, pas meilleurs, mais bons,
j’accepte sans regrets.

J’ai renoncé au comparatif.
Ce qui est bon, vrai, réel, est toujours le meilleur pour moi.

C’est pourquoi je n’ai plus peur.
Quand on n’a plus rien, on n’a plus peur.

Si l’on se désarme, si l’on se dépossède,
si l’on s’ouvre au Dieu Homme qui fait toutes choses nouvelles,
alors, Lui, efface le mauvais passé
et nous rend un temps neuf où tout est possible.

TRADUCCIÓN (Javier Melloni Ribas SJ)
Hay que hacer la guerra más dura,
Que es la guerra contra uno mismo.
Hay que llegar a desarmarse.

Yo he hecho esta guerra durante muchos años.
Ha sido terrible.
Pero ahora estoy desarmado.
  
Ya no tengo miedo a nada,
Ya que el Amor destruye el temor. 
  
Estoy desarmado de la voluntad de tener razón,
De justificarme descalificando a los demás.
No estoy en guardia,
Celosamente crispado sobre mis riquezas.
  
Acojo y comparto.
No me aferro a mis ideas ni a mis proyectos.
Si me presentan otros mejores, o ni siquiera mejores sino buenos,
Los acepto sin pesar.
  
He renunciado a hacer comparaciones.
Lo que es bueno, verdadero, real, para mí siempre es lo mejor.
  
Por eso ya no tengo miedo.
Cuando ya no se tiene nada, ya no se tiene temor.
  
Si nos desarmamos, si nos desposeemos, 
Si nos abrimos al hombre-Dios que hace nuevas todas las cosas,
Nos da un tiempo nuevo
En el que todo es posible.

Pero todas esas palabras bonitas son nada cuando se trata no tanto a la FSSPX, sino siquiera a los que buscan mantener la poca catolicidad que les queda dentro de la misma iglesia Sinodal que Riggitano-Prévost dirige actualmente.

Los católicos confiesan que Jesucristo el Señor fundó solo una Iglesia, que es Una, Santa, Católica y Apostólica. Y esta NO ES la del Vaticano II.

SUÁREZ CONTRA LA SUPRESIÓN DE “Mystérium Fídei” EN EL CANON DE LA MISA


Cuando los católicos tradicionales nos involucramos en discusión con los defensores del Novus Ordo, nuestro argumento primario es que el Novus Ordo removió deliberadamente las palabras “Mystériun Fídei” (Misterio de Fe) de la fórmula de la consagración del Vino, trasladándola como preludio para la Aclamación memorial, que ellos responden de una de estas formas:
  • «Morten tuam annuntiámus Dómine, et tuam resurrectiónem confitémur, donec vénias» [Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección, ven, Señor Jesús], la más comúnmente empleada en el Novus Ordo; o 
  • «Quotiescúmque manducámus panem hunc et cálicem bíbimus, mortem tuam annuntiámus, Dómine, donec vénias» [Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas] (Personalmente, sólo la oímos decir unas tres o cuatro veces, si mucho); o
  • «Salvátor mundi, salva nos, qui per crucem et resurrectiónem tuam liberásti nos» [Salvador del mundo, sálvanos, que por tu Cruz y tu resurrección nos has liberado].
En respuesta, los apologistas del Novus Ordo típicamente presentan una serie de supuestas defensas.
  1. «Cristo no usó la expresión “misterio de fe”». Esto lo argumentan James Likoudis Markatos y Kenneth Dean Whitehead Allen:
    «La expresión “misterio de fe” es evidentemente tomada originalmente de San Pablo, que también dice que los diáconos “deben ser honestos, sin doblez, ni aficionados a mucho vino, ni codiciosos de ganancia, sino que guarden el misterio de la fe con recta conciencia” (1 Tim. 3:8-9). Puede haber muchas conexiones entre el hecho que San Pablo usó esta frase para los diáconos y el hecho que algunos académicos crean que estas palabras fueron originalmente insertadas en la Misa en este punto para ser proclamadas por el diácono anunciando que la consagración ha tenido lugar (los fieles no podían ver al sacerdote en este punto, como aún es el caso en la Iglesia Bizantina griega). Con todo, el eminente historiador de la Misa del Rito Romano, el padre Joseph Jungmann SJ, es de la opinión que “la explicación de que la expresión era originalmente dicha por el diácono para revelar a la congregación lo que ha sido realizado en el altar, que fue ocultado por las cortinas, es poesía y no historia. La frase se halla inserta en los textos más antiguos de los sacramentarios [latinos], y mencionada incluso en el siglo VII. Solo falta en alguna fuente posterior. […] Cómo o por qué se hizo esta inserción, o qué evento externo la ocasionó, no se puede afirmar con facilidad” (The Mass and the Roman Rite, págs. 421-422). Sin embargo, lo que parece ser cierto es que estas palabras no son las de Nuestro Señor en la institución de la Eucaristía. Ninguno de los relatos escriturales de la institución registra estas palabras: no se encuentran en otras fórmulas de Consagración reconocidas como válidas por la Iglesia; y por tanto, no se requieren para una Consagración válida. Es por esto que estas palabras que no están entre las que fueron dichas por Nuestro Señor fueron trasladadas en la edición revisada del Misal Romano que contiene el Nuevo Orden de la Misa. “La expresión ‘Mystérium Fídei’, sacada fuera del contexto de las palabras del Señor y dicha por el sacerdote, sirve de introducción a la aclamación de los fieles”, explicó el Papa Pablo VI en su Constitución Apostólica Missále Románum de 1969 (ver Apéndice 1)» [James Likoudis & Kenneth Whitehead, The Pope, the Council, and the Mass: Answers to Questions the “Traditionalists” Have Asked / El Papa, el Concilio y la Misa: Respuestas a preguntas planteadas por los “tradicionalistas”, pregunta 11.ª (3.ª ed. revisada). Steubenville, Ohio. Emmaus Road Publishing Co. 2006, págs. 125–126. Traducción propia; negrillas fuera del texto].
  2. «Aun si Cristo usó la expresión “misterio de fe”, esta se puede remover legítimamente». Sin comentarios.
Contra la primera afirmación está el Papa Inocencio III, Carta “Cum Marthæ circa” a Juan III Bellasmanos de Canterbury, arzobispo emérito de Lyon, 29 de noviembre de 1202 (Denz. 414–415):
  
LATÍN
«Quæsivísti síquidem, quis formæ verbórum, quam ipse Christus expréssit, cum in Corpus et Sánguinem suum panem transsubstantiávit et vinum, (cum) illud in cánone Missæ, quo Ecclésia útitur generális, adjécerit, quod nullus Evangelistárum légitur expressísse… In cánone Missæ sermo iste vidélicet “mystérium fídei” verbis ipsíus interpósitus invénitur. […] Sane multa tam de verbis quam de factis domínicis invénimus ab Evangelístis omíssa, quæ Apóstoli vel supplévisse verbo vel facto expressísse legúntur. […] Ex eo áutem verbo, de quo movit tua fratérnitas quæstionem, vidélicet “mysterium fidei”, muniméntum erróris quídam tráhere putavérunt, dicéntes in sacraménto altáris non esse Córporis Christi et Sánguinis veritátem, sed imáginem tantum, et spéciem et figúram, pro eo, quod Scriptúra ínterdum commémorat, id, quod in altári suscípitur, esse sacraméntum et mystérium et exémplum. Sed tales ex eo láqueum erróris incúrrunt, quod nec auctoritátes Scriptúræ conveniénter intélligunt, nec sacraménta Dei susíipiunt reverénter, Scriptúras et virtútem Dei páriter nesciéntes (cf. Mt 22, 29). […] Dícitur tamen “mystérium fídei”, quóniam et áliud ibi créditur, quam cernátur, et áliud cernítur, quam crédatur. Cernítur enim spécies panis et vini, et créditur véritas carnis et sánguinis Christi, ac virtus unitátis et caritátis. […] 

Distinguéndum est tamen subtíliter inter tria, quæ sunt in hoc sacraménto discréta, vidélicet formam visíbilem, veritátem córporis et virtútem spirituálem. Forma est panis et vini, véritas carnis et sánguinis, virtus unitátis et caritátis. Primum est “sacraméntum et non res”. Secúndum est “sacraméntum et res”. Tértium est “res et non sacraméntum”. Sed primum est sacraméntum géminæ rei. Secúndum áutem est sacraméntum uníus, et altérius res exsístit. Tértium vero est res gémini sacraménti. Crédimus ígitur, quod formam verbórum, sicut in cánone repéritur, et a Christo Apóstoli, et ab ipsis eórum accéperint successóres».
TRADUCCIÓN
«Nos preguntas quién añadió en el Canon de la Misa a la forma de las palabras que expresó Cristo mismo cuando transustanció el pan y el vino en su Cuerpo y Sangre, lo que no se lee haber expresado ninguno de los Evangelistas… En el canon de la Misa, se halla interpuesta la expresión “mystérium fídei” a las palabras mismas… A la verdad, muchas son las cosas que vemos haber omitido los Evangelistas tanto de las palabras como de los hechos del Señor, que se lee haber suplido luego los Apóstoles de palabra o haber expresado de hecho. Ahora bien, de esa palabra sobre la que tu paternidad pregunta, es decir, “mystérium fídei”, algunos pensaron sacar un apoyo para su error, diciendo que en el sacramento del altar no está la verdad del Cuerpo y de la Sangre de Cristo, sino solamente la imagen, la apariencia y la figura, fundándose en que a veces la Escritura recuerda que lo que se recibe en el altar es sacramento, misterio y ejemplo. Pero los tales caen en el lazo del error, porque ni entienden convenientemente las autoridades de la Escritura ni reciben reverentemente los sacramentos de Dios, ignorando a par las Escrituras y el Poder de Dios (Mt 22, 29)… Dícese, sin embargo, “misterio de fe”, porque allí se cree otra cosa de la que se ve y se ve otra cosa de la que se cree. Porque se ve la apariencia de pan y vino y se cree la verdad de la carne y de la sangre de Cristo, y la virtud de la unidad y de la caridad…

Hay que distinguir, sin embargo, sutilmente entre las tres cosas distintas que hay en este sacramento: la forma visible, la verdad del cuerpo y la virtud espiritual. La forma es la del pan y el vino; la verdad, la de la carne y la sangre; la virtud, la de la unidad y la caridad. Lo primero es “signo y no realidad”. Lo segundo es “signo y realidad”. Lo tercero es “realidad y no signo”. Pero lo primero es signo de entrambas realidades. Lo segundo es signo de lo tercero y realidad de lo primero. Lo tercero es realidad de entrambos signos. Creemos, pues, que la forma de las palabras, tal, como se encuentra en el Canon, la recibieron de Cristo los Apóstoles, y de éstos, sus sucesores».

Y contra la segunda, el padre Francisco Suárez SJ: Opus liturgicum IV: De sacramentis, disputa LXXXIII, sección 2.ª “El Canon Romano”. Maguncia, 1599, Pág. 1103

LATÍN
«Concílium Tridentínum sessióne 22., cap. 4, canon. 6. propter hæréticos hujus témporis, qui infestíssimi funt in hunc Missæ cánonem, singulári Providéntia quátuor de illo speciáliter docet, ac defínit, quæ a nobis bréviter sunt declaránda, confirmánda, ac defendénda. Primum est, Ecclésiam Cathólicam multis ante sǽculis illum instituísse. Secúndum est, constáre hunc cánonem ex Christi verbis, Apostolórum traditiónibus, et Sanctórum Pontíficum piis institutiónibus. Tértium est, esse ab omni erróre purum. Quártum, nihil in eo esse, quod non máxime sanctitátem, ac pietátem redóleat, méntesque offeréntium in Deum érigat. Vocátur áutem Canon Missæ totum id, quod in Missáli légitur ab illis verbis: Te ígitur clementíssime Pater, úsque ad consumptiónem Sacraménti: vocátur áutem Canon, quía est velúti régula præscrípta et servánda in actióne hujus sacrifícii, qua voce usus est D. Gregórius lib. 7. Epistolárum, Epist. 63. in his verbis, Mox, ínquit, post cánonem, oratiónem Domínicam dici statuístis. Quæ verba non sunt Gregórii, sed aliórum, quos refert, et in eis significátur, cánonem sólitum fuísse finíri in posterióri hóstiæ elevatióne, post quam immediáte Domínica orátio recitátur, ipse vero Gregórii inférius, Mox, ínquit, post precem oratiónem Domínicam dícimus; unde vidétur, ipsum cánonem, precem appelláre, de quo infra vidébimus. At vero Isidórus 1. offícium Órdinem Missæ seu oratiónem, áppellat. Et Vigílio Papa, in Epist. ad Euthério vocat, Órdinem Precum in celebritáte Missárum. Optátus vero, liber 2. contra Parmeniánum, vocat legítimum, quod in sacramentórum mystério prætériri non potest: vocátur étiam áctio sacra a Walfrído Strabóne, c. 22. de rebus Ecclesiásticis, quía in ea parte Missæ dícitur, in qua sacrifícium confícitur: usus vero máxime obtínuit nomen, Cánonis, qui máxime accommodátus est, propter ratiónem dictam».
TRADUCCIÓN
«El Concilio de Trento, sesión 22, cap. IV y canon 6, por cuenta de los herejes de este tiempo, que son hostilísimos hacia este Canon de la Misa, con singular previsión enseña y define cuatro cosas en particular respecto a él, que dentro de poco serán declaradas, confirmadas y defendidas por nosotros. La primera es: la Iglesia Católica lo instituyó hace muchos siglos. Segundo: este Canon está compuesto por las palabras de Cristo, las tradiciones de los Apóstoles, y las piadosas instituciones de los Santos Pontífices. Tercero: está puro de todo error. Cuarto: Nada hay en él que no esté henchido de santidad y piedad, y eleva a Dios las almas de los oferentes. Ahora, lo que se denomina Canon de la Misa es toda la parte que se lee en el Misal desde las palabras Te ígitur, clementíssime Pater, hasta la consumición del Sacramento: y es llamado Canon porque es como si fuera una regla prescrita y para ser observada en la acción de este sacrificio, y este nombre es usado por San Gregorio en el libro séptimo de sus Epístolas, epist. 63 con estas palabras: “Luego del Canon, has establecido que se diga la Oración dominical” [el Padre nuestro]. Estas palabras no son de San Gregorio, sino de los otros que él menciona, y en ellas se significa que el Canon se acostumbraba finalizar en la elevación posterior de la hostia, luego de la cual inmediatamente se reza la Oración dominical: pero San Gregorio dice a continuación: “Después de la oración, decimos la Oración dominical”, de ahí que parece él llamar Canon a la oración, respecto de la cual veremos más adelante. Con todo, San Isidoro, en el primer libro de los Oficios lo llama “Orden de la Misa o la Oración”. Y el Papa Vigilio, en la Epístola a Euterio, lo llama “Orden de las oraciones en la celebración de las Misas”. Y Optato, en su libro segundo contra Parmeniano, lo llama “legítimo, que no puede ser omitido en el misterio de los sacramento”; también es llamado “acción sagrada” por Valfrido Estrabón, cap. 22. de las Cosas Eclesiásticas, porque se dice en la parte de la Misa en que se confecciona el sacrificio; pero el uso prevalente es la palabra Canon, que es la más adecuada de todas, por la razón dicha».

viernes, 20 de febrero de 2026

SI EN LOS LATINOS LLUEVE, EN LOS CALDEOS NO ESCAMPA…


El obispón iraquí Mar Manuel Juan Chalita, de la Eparquía Caldea de San Pedro Apóstol de San Diego (Estados Unidos) está siendo investigado tanto por la justicia seglar de Estados Unidos como por el Vaticano por presunta malversación de fondos y por acusaciones de mala conducta personal, reveló The Pillar Catholic.
  
Manuel Juan Chalita (en siriaco ܥܰܡܰܢܽܘܐܝܶܠ ܚܰܢܳܐ ܫܰܠܺܝܛܳܐ; en árabe ايمانويل حنّا شاليتا) nació el 11 de Noviembre de 1956 en Peroz-Shapur, una aldea en el Kurdistán iraquí que se convirtió al catolicismo caldeo en 1830. “Instalado” presbítero el 31 de Mayo de 1984 por Juan Pablo II Wojtyła, se mudó a Estados Unidos en 1987 después de su doctorado en teología bíblica en la Pontificia Universidad Urbaniana de Roma, incardinándose en la eparquía de Santo Tomás Apóstol de Detroit. Fue nombrado segundo eparca de San Tadeo de Toronto (Canadá) por Bergoglio el 15 de Enero de 2015, siendo “instalado” obispón el 6 de Febrero siguiente por el patriarca Luis Rafael Sako, y dos años y medio después, en medio de tensas luchas por el liderazgo, trasladado a la eparquía de San Pedro Apóstol en San Diego en remplazo de Mar Sarhad José Hormisdas Jammo (renunció en 2016, murió en 2025) posesionándose el 29 de Agosto de 2017.
  
Las investigaciones empezaron por movimientos irregulares en las cuentas de la catedral caldea de San Pedro, en El Cajón (California), que en la práctica funciona también como centro administrativo de la eparquía. Resulta que se arrendó un salón parroquial por 33.990 dólares mensuales, y el consejo económico encontró en Noviembre de 2024 que el alquiler no era pagado por la empresa que suscribió el contrato, sino por una caridad de la diócesis, por medio de la cual Chalita “reembolsaba” los pagos que recibía directamente.

El informe presentó que al menos 427.345 dólares fueron manejados de este modo, aunque otras operaciones cuestionadas podrían elevar significativamente la cifra hasta un millón de dólares. Incluso, se halló un cheque de 7.500 dólares girado por Chalita a la churrasquería “Fogo de Chão”, y 30.000 recibidos directamente de los fieles por misas perpetuas de difuntos, que después reembolsó a la cuenta diocesana.
  
Los hallazgos fueron informados al Nuncio en Estados Unidos el cardenal Christophe Pierre, y a la Oficina del Comisario del condado de San Diego. La investigación penal seglar está buscando si hay conducta punible. 

Por su parte, el expediente enviado al Vaticano incluye otras denuncias sobre conductas personales consideradas impropias para un obispo, como visitas frecuentes a “Hong Kong”, un club nocturno en Tijuana, al otro lado de la frontera, señalado por la prensa local de ofrecer servicios de prostitución y estar vinculado a la trata de personas. Wade Dudley investigador privado y ex agente del FBI, afirmó haber documentado desplazamientos reiterados de Chalita hacia ese lugar durante horas nocturnas y parqueando su coche en un estacionamiento reservado a los socios del club, hasta una decena de veces en un mes. Al ser confrontado por los hechos, varió la frecuencia a “dos veces por semana”.

También se da cuenta de una cuenta bancaria conjunta mantenida durante años con su antigua secretaria parroquial en Míchigan, con un superávit de 40.000 por depósitos de Chalita, y una relación de cercanía personal, como visitas de la mujer a Toronto (Canadá), donde ella se quedaba en un hotel o en la casa de él; o que cuando él fue trasladado a San Diego, ella se mudó también, y va a visitarla hasta varias veces por semana, entrando a su casa por la cochera y tratando a los hijos de ella como si fueran los suyos.

Inclusive, hay fieles denunciando que Chalita realizó prácticas de quiromancia (lectura de manos) durante una peregrinación, que supuestamente había aprendido como seminarista. La quiromancia es un género de adivinación (perteneciente a la superstición), que está prohibida por la Sagrada Escritura al ser contraria al Primer mandamiento de la Ley de Dios: «Yo soy Yahvé tu Dios. No tendrás otros dioses delante de Mí», y que incluso Bergoglio llamó «una idolatría de nuestro tiempo» en el 2018.

El proceso canónico fue encargado por el Dicasterio para las Iglesias Orientales al arzobispón de Los Ángeles, José Horacio Gómez Velasco. 
 
Shaleta ha presentado su renuncia a la eparquía a mediados de Enero a solicitud del Vaticano, pero esta no le ha sido aceptada. En parte porque el controvertido patriarca caldeo Luis Rafael Sako mantiene reserva sobre las acusaciones calificándolas de desconfianza y descrédito hacia él y producto del “puritanismo” estadounidense en materia de administración financiera, y mueve fichas en Roma e Irak para que, si no permanece en San Diego, tenga un cargo en la Curia Patriarcal de Bagdad.
  
Chalita es amigo del patriarca Sako, que le obtuvo el nombramiento como eparca de San Diego. A cambio, él sostiene el ministerio de Sako en Irak, país donde es blanco de críticas por su postura política.
  
Creada en 2002 tras la división de la Eparquía de Detroit, la Eparquía Caldea de San Pedro Apóstol de San Diego abarca la mitad occidental de Estados Unidos, contando con 70.000 fieles y 20 clérigos. Fue además la primera diócesis caldea en adoptar la reforma del rito caldeo de 2006 por el patriarca Mar Manuel III Dely (y la única que la conservó luego de otra reforma ¡ocho años después! por su sucesor Mar Luis Rafael I Sako, siguiendo el capítulo 39 del Sínodo para Oriente Medio de 2010), en el marco de la “novusordización” que se ha presentado en los ritos orientales después del Vaticano II.