lunes, 2 de enero de 2012

¿A QUIÉN LE RENDIRÁ CUENTAS, A DIOS O A MAMMÓN?


El 31 de diciembre de 2011 a las 7:30h (hora local) falleció el sacerdote-presbítero Luigi “Maria” Verzé en el Hospital San Rafael de Milán (Italia) a los 81 años de edad, cinco horas después de recuperarse de un ataque cardíaco que lo tenía hospitalizado en él.
   
Luigi “Maria” Verzé nació en Illase (Verona, Italia) el 14 de marzo de 1920, hijo del latifundista Emilio Verzé y Lucilla Bozzi, de la nobleza. En 1947 se graduó de Filosofía y letras en la Universidad Católica del Sagrado Corazón en Milán, y al año siguiente fue ordenado sacerdote para la diócesis de Verona. Como secretario del sacerdote Juan Calabria (fundador de los Siervos pobres de la Divina Providencia), fundó por orden del cardenal Alfredo Ildefonso Schuster OSB varias escuelas de formación para jóvenes y hogares para ancianos en la Milán de posguerra. En 1958, fundó la Asociación Centro Hospitalario San Romanello del Monte Tabor (actual Fundación San Rafael del Monte Tabor), propietaria del Hospital San Rafael en Milán (construido con donaciones de importantes dirigentes del partido Democracia Cristiana) para cuyo manejo fundó la Asociación Sellos en 1966 y otras empresas, entre ellas una productora de frutas y verduras en Brasil.
    
Verzé estuvo sujeto a muchas controversias: el 26 de agosto de 1964 fue suspendido por la Curia ambrosiana por ejercer sus funciones sacerdotales sin autorización (hasta su muerte estuvo incardinado en la diócesis de Verona, y nunca solicitó permiso para ejercer en Milán), la cual le fue levantada poco después. Y en febrero de 2011 estalla la crisis financiera de la Fundación Monte Tabor (años atrás, había sido condenado por corrupción, y en 1978 los parlamentarios Emma Bonino y Marco Pannella lo habían denunciado por de “manejo mafioso” del hospital) que tuvo entre elementos destacados la intervención del Vaticano por medio del Secretario de Estado Tarcisio Bertone y el presidente del IOR Ettore Gotti-Tedeschi (para recibir una donación de 1.000 millones de euros de una fundación vinculada al oligarca judeo-húngaro-estadounidense George Soros), una investigación por la Fiscalía de Milán por quiebra fraudulenta y el suicidio de su socio y vicepresidente Mario Cal el 18 de julio (dos años antes, relató que en 1961, en un interrogatorio en Roma, un monseñor le dijo: «No debe tener miedo del cardenal Montini. ¡Sólo debe tener miedo de una cosa: de fracasar! En ese caso le daré un consejo: El día antes del fracaso, compre una pistola y péguese un tiro, o tírese por la ventana del cuarto piso»).
     
Además, en el año 2006 confesó al Corriere della Sera haber asistido en los años 70 al suicidio de un médico amigo suyo que estaba conectado a un respirador artificial; y nunca ocultó su admiración por Fidel Castro, Muamar Gadafi y Silvio Berlusconi, a quien llamó en 1994, cuando se lanzó a la política, «Un don de Dios para Italia». Y sobre todo, fue coautor en 2009 con el cardenal Carlo Maria Martini Maggia SJ del libro Estamos en la misma barca, donde cuestionan la moral y doctrina de la Iglesia en nombre del relativismo moral.
  
Jesús dijo en su Sermón de la Montaña: «Nadie puede servir a dos señores: porque odiará al uno y amará al otro; o se adherirá al uno y despreciará al otro. Vosotros no podéis servir a Dios y a Mammón» (San Mateo 6, 24). En vida, Verzé quiso servir a ambos, y lo hizo mal. ¿Qué cuentas dará ahora que está muerto?

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