miércoles, 10 de junio de 2026

SAN MÁXIMO DE AVEYA, DIÁCONO Y MÁRTIR


Nació hacia el año 228 en Aveya, hoy Fossa, en el seno de una familia cristiana que le hizo estudiar y le acercó al cristianismo, haciéndose diácono.

Fue encarcelado durante las persecuciones de Decio entre octubre de 249 y noviembre de 251. Llevado ante el prefecto de Aveya, Máximo nunca negó a Jesucristo y su fe en él, ni siquiera bajo tortura. Cuenta la tradición que el prefecto incluso le había prometido a su hija, pero él no se retractó y al final fue arrojado desde el acantilado más alto de la ciudad, llamado Círculo y Torre del Temple,  donde se encuentra el castillo de Fossa. Luego el cuerpo fue venerado en un santuario en Aveya hasta el siglo VI.

Después de la destrucción de Aveya por los lombardos en el siglo VI, las reliquias de San Máximo fueron llevadas a Forcona (L'Aquila), donde se construyó una catedral en su nombre, que todavía existe hoy, junto a la iglesia de San Raniero (via Marsicana), que fue la sede de la diócesis de Amiterno hasta 1257, cuando la diócesis se trasladó a la recién formada ciudad de L'Aquila, fundada en 1254. El 10 de junio de 956, el emperador alemán Otón I y el Papa Juan XII fueron a venerarlos. Por eso el 10 de junio es el día en que se celebra su fiesta en L'Aquila.

En 1256 las reliquias fueron trasladadas a L'Aquila, recién fundada por Federico II, y enterradas en la catedral dedicada a él y a San Jorge.

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