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viernes, 31 de julio de 2020

MES DE JULIO EN HONOR A SAN IGNACIO DE LOYOLA - DÍA TRIGESIMOPRIMERO

Dispuesto en Italiano por el Padre Domingo Estanislao Alberti SJ, y publicado en Palermo en 1707, y traducido al Español por otro sacerdote jesuita en Madrid, con aprobación eclesiástica.
   
MES DE JULIO CONSAGRADO A LAS GLORIAS DE SAN IGNACIO DE LOYOLA, FUNDADOR DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS
   
 
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
℣. Dios mio, en mi favor benigno atiende.
℟. Señor, a mi socorro presto atiende.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, y ahora y siempre, y en los siglos de los siglos. Amén.
       
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Padre, Criador y Redentor mío, en quien creo, en quien espero, a quien amo y estimo más que a mi vida, más que a mi alma, más que a todas las cosas, me pesa, Dios mío, de haber pecado; pésame, Padre mío amorosísimo, de haberos agraviado; pésame de todo mi corazón de haberos ofendido, por ser vos quien sois bondad suma, inmensa, infinita. Digo una y mil veces, Dios mío y Padre mío, me pesa de haberme apartado de Vos por mis iniquidades: ayudado de vuestra gracia, propongo firmemente enmendarme, confesarme, y primero morir que volver a pecar. Dadme, Dios mío, un corazón contrito y humillado; dadme gracia para cumplir mis propósitos; haced por vuestra bondad que en mi corazón arda siempre la llama de vuestro divino amor, y que en todo busque vuestra mayor gloria, a imitación del inflamado y celosísimo San Ignacio de Loyola, a cuyo honor, para gloria vuestra, consagro este mes; cuyas virtudes deseo imitar en la tierra, para ser después su compañero en el Cielo. Amén.
     
DÍA TRIGÉSIMOPRIMERO – AMOR DIVINO
Santísimo Patriarca San Ignacio: en este día último del mes, a vos tan glorioso, coronad las gracias todas que me habéis hecho con el más rico de todos los dones, que es el amor divino. En tanta manera fuisteis vos lleno de este fuego, que aun solo con vuestra vista inflamábais los corazones de vuestros prójimos; y no bastando a vuestro abrasadísimo celo el haber con este divino amor encendido a Roma, solicitasteis el abrasar, por medio de vuestros Hijos, toda la Europa, todas las Indias, el mundo todo, y lo conseguisteis en gran parte. Todos vuestros pensamientos, todas vuetras palabras y las acciones vuestras más pequeñas, eran ordenadas y gobernadas por el amor divino; y desde que a Dios os convertisteis, toda la vida vuestra fue un continuo ejercicio de este sagrado amor, hasta que la misma muerte vino a acabarla, en fuerza de un amoroso y felicísimo incendio. Aun desde el Cielo solicitáis añadir leña a este fuego divino, para que más se encienda en los corazones de vuestros devotos; y así, habiéndose erigido una Congregación con el título del Amor Divino, vos con una Carta, que desde el Cielo le enviasteis, la alabasteis, y prometisteis vuestro socorro. Por esto la Iglesia en la Misa que reza a vuetro honor, os aplicó aquellas palabras del Salvador: «Ignem veni míttere in terram, et quid volo, nisi ut accendátur?» (Fuego he venido a pegar a la tierra; ¿y qué es lo que quiero, sino que se encienda?). Siendo, pues, esto así, abrasad vivamente este corazón mío con este divino incendio. Y si vos a vuestros mayores enemigos, que con horrendas imprecaciones os deseaban todo mal, solíais por venganza desearles que se abrasasen vivos en el fuego del amor divino: ¿con cuánta mayor razón debéis desear y solicitar para mí esto, siendo yo uno de vuestros hijos y devotos? Vos sabéis, Santo mío, que graves son las obligaciones que me constriñen a amar a mi Dios. Él me dio el ser; Él me lo conserva, Él me lo da todo, Él me redimió con su Sangre, Él se me da a Sí mismo en el Santísimo Sacramento, Él multiplica a cada momento los beneficios, como las olas de la mar: ¿qué haré, Santo Padre mío, viéndome cercado y opreso de tanto amor de mi Dios? Añádese la infinita amabilidad, que Él se tiene, aunque bien ninguno me hubiera comunicado: aquella que vos ahora gozáis, aquella belleza, aquella bondad que tiene a vos y a todos los Bienaventurados en un eterno éxtasis, sin que les quede libre un momento de contemplarla y amarla. ¡Ay!, ¿y qué amé yo cuando amé las criaturas? ¿Y en dónde tenía yo el seso cuando no os amé a Vos, infinito Bien mío, y Dios de mi corazón? ¿Por ventura amé las criaturas por agradecido al amor de ellas para conmigo? ¿Y quién me había amado más que Vos? ¿O quién podía haberme amado la millonésima parte de lo que me amasteis Vos? ¿Y este ha sido mi agradecimiento? ¿Así he pagado yo vuestro amor? Pésame, Señor mío y Dios mío, pésame de no haberos amado, y aun más de haberos ofendido, pagando tanto bien y tanto amor vuestro, con tanto mal y con tanto desamor mío. Pésame, aunque no hubiera penas que temer, ni premios que esperar, solo por lo que os amo, y mereceis Vos ser amado. ¿Qué Infierno puede haber más formidable que el no amar, antes ofender a un Dios todo e infinitamente amable? Vuestro sea, pues, todo mi corazón, como lo fue el de San Ignacio: con el de este tan enamorado Santo junto el mío, para que no lo desechéis, y os suplico, que a los demás beneficios con que me habéis obligado, añadáis el de vuestro santo amor, para que con vuestros mismos dones os pueda yo satisfacer.
    
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
 
SENTENCIAS DE SAN IGNACIO
  1. Si Dios pusiese en el Infierno a un Siervo suyo inocente, no debiera allí sentir mayor pena que la de oír blasfemar el Nombre Santísimo de Dios.
  2. Si la caridad es fervorosa en el alma, da vigor al cuerpo para las obras, y adelanta al espíritu en el camino de Dios. Semejante alma tiene paz y alegría, y como reina domina y es superior a todo lo que repugna o lisonjea.
  3. Amar a Dios con toda el alma, el amarlo con todas sus tres potencias. Se ama con la memoria, acordándose de sus beneficios, de sus preceptos, y de los de la Iglesia, y de lo necesario al cuerpo, a fin que ayude al alma en las santas obras. Se ama con el entendimiento, pensando atentamente en lo que dispone para más amar à Dios. Se ama con la voluntad, gozando de las perfecciones divinas, y buscando dar a Dios gusto en todo, hasta estar firmemente determinado a perder el mundo todo, antes que admitir una culpa.
JACULATORIA: Dame, Señor, tu gracia y tu santo amor, que con esto solo me tengo por muy rico, ni pido otra cosa alguna. (San Ignacio de Loyola).
   
HIMNO (Compuesto por el padre Pedro Labbé SJ)
 
Hunc mater in præsépio
Parit futúri néscia.
Jam Jesuíta náscitur,
Christi futúrus assécla.
  
Ad sacri áquas baptismátis
Infans vocat se Ignátium.
Sic Pentecósten nómine
Porténdit orbi flámmeam.
  
In arce Pompejópolis
Gravi ruína stérnitur.
Númquam cucúrrit réctius,
Quam dum labórat tíbia.
  
Morbus fit illi sánitas;
Dum facta Sanctórum legit,
Fit ipse Sanctus, et facit
Piis legénda postéris.
  
Appáret ægróto Petrus,
Virgo salúti víndicat.
Miles futúrus Fílii,
Prius Maríæ mílitat.
   
In æde sacra Vírginis
Appéndit arma mílitis:
Vili lacérna clárior,
Qum dum rubet sub púrpura.
   
Ut impúdici témperet
Flammas, áquis immérgitur.
Non ante visus frígidis
Amor feríre spículis.
  
In monte pergit Martýrum,
Mólitur illic Órdinem.
Quális, putas, erit domus
Nascens in alto cúlmine?
  
Bis quínque Jesus mílites
Suo corónat nómine:
Sed, quánta sint olim, docet,
Ferénda sub hoc ómine.

Ignátius sodálibus
Orbis labóres divídit:
Et primus in labóribus
Omnes labóres súscipit.
      
Famem, caténas, vérbera,
Amóre Christi pértulit:
Sed pœna major ómnibus,
Non posse plura pérpeti.
   
His vixit in labóribus,
Cœli sed inter gáudia:
Nunc déspicit, quæ sǽpius
Suspéxit olim sídera.
  
Tibi, Pater, sit glória,
Tibíque Patris Únice,
Tibíque Sancte Spíritus
In sæculórum sǽcula. Amen.
   
TÍTULOS GLORIOSOS DADOS A SAN IGNACIO DE LOYOLA
San Ignacio, Fundador de la Compañía de Jesús. Rogad por nosotros.
Que en escribir las Constituciones de la Compañía y los Ejercicios, fuisteis admirablemente instruido por la Santísima Virgen. Rogad por nosotros.
Varón cuya dignidad nunca se alaba bastantemente. Rogad por nosotros.
Padre de Maestros Espirituales. Rogad por nosotros.
Nuevo espejo de santidad y prudencia. Rogad por nosotros.
Cabeza de nuevos Apóstoles. Rogad por nosotros.
Acérrimo enemigo de los Herejes. Rogad por nosotros.
Capitán esforzado y contrapuesto a Lutero. Rogad por nosotros.
Vaso de elección para la conversión del mundo. Rogad por nosotros.
Grande apoyo y lumbrera de la Iglesia. Rogad por nosotros.
Espíritu de salud para la Santa Sede Apostólica Romana. Rogad por nosotros.
Sucesor de Pablo Apóstol. Rogad por nosotros.
Segundo Piloto, después de los Apóstoles, de la Armada de la Iglesia. Rogad por nosotros.
Gigante de Apostólica santidad. Rogad por nosotros.
Maestro y Capitán de la Fe, y en el ocio Mártir. Rogad por nosotros.
Séptimo Ángel del Apocalipsis, cubierto con la nube de la Divina protección. Rogad por nosotros.
Igual a los Santísimos Patriarcas de todos los siglos antecedentes. Rogad por nosotros.
Que fuisteis en la penitencia otro Bautista, en la obediencia otro Abrahán. Rogad por nosotros.
Templo de la paz. Rogad por nosotros.
Alma del mundo. Rogad por nosotros.
Sol que disipa todas las tinieblas de los errores. Rogad por nosotros.
Defensor del Imperio Cristiano. Rogad por nosotros.
Atlante que sostiene al mundo con los hombros de la doctrina y de la piedad. Rogad por nosotros.
Tesoro común del mundo. Rogad por nosotros.
Mongivelo del amor divino. Rogad por nosotros.
Varón lleno del Espíritu Santo, y conspicuo en el Don de Sabiduría. Rogad por nosotros.
Que por los mismos infernales enemigos fuisteis llamado su mayor enemigo. Rogad por nosotros.
Que fuisteis el tercer sustentador del mundo, después de Santo Domingo y San Francisco. Rogad por nosotros.
Que con el libro de los Ejercicios no cesáis de producir en el mundo frutos copiosísimos. Rogad por nosotros.
Que tuvisteis un ánimo mayor que el mundo. Rogad por nosotros.
Que enseñasteis a San Felipe Neri, según él mismo lo confesó, el arte de tener oración. Rogad por nosotros.
Que por la Santísima Virgen fuisteis dado por Maestro de humildad a Santa María Magdalena de Pazzi. Rogad por nosotros.
Que tuvisteis siempre en la boca, y siempre en todo buscasteis la mayor gloria de Dios. Rogad por nosotros.
Cuya grande alabanza es haber tenido por hijo al Padre del nuevo Mundo San Francisco Javier. Rogad por nosotros.
Cuyo grandísimo ornamento es haber sido visto en el Cielo semejantísimo al Discípulo amado de Cristo San Juan Evangelista. Rogad por nosotros.
  
Antífona: Dios te salve Padre amantísimo, nuevo espejo de prudencia, del mundo apoyo y Maestro, luz hermosa de la Iglesia, Dios te salve. A ti clamamos los desterrados hijos tuyos: a ti enderezamos nuestros suspiros: a ti pedimos socorro si el mundo, que un tiempo te persiguió, nos persigue a nosotros también. Ea, pues, Patrono, y Abogado nuestro, vuelve a nosotros, que somos tus hijos, esos tus ojos misericordiosos, llenos de amor y ternura paternal. Y en tantos afanes, vuélvenos clemente y propicio al bendito JESÚS, cuya Compañía, debajo del magisterio de su Santa Madre, instituiste. A ti ofrezcan nuestros deseos y ruegos los dos Franciscos Javier y Borja, Luis Gonzaga y Estanislao Kotska, y Juan Francisco Regis, con los tres Mártires del Japón, que contigo triunfan en el Cielo, como gloriosos Hijos dignísimos de tal Padre. Haz, pues, que Jesús nos oiga, oh Ignacio, verdaderamente Padre, verdaderamente piadoso, verdaderamente dulce hijo de María. Ruega por nosotros, Santo Padre Ignacio, para que seamos dignos de las promesas de Jesucristo. Amén.
    
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS (Compuesta por San Ignacio de Loyola).
Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad, todo mi haber y mi poseer; vos me lo disteis, a vos, Señor, lo vuelvo, todo es vuestro, disponed según vuestra santa voluntad: dadme vuestro amor y gracia, que esto me basta. ¡Oh mi Dios, amor de mi corazón, si todos los hombres os conociesen! ¿Qué quiero yo, Señor, fuera de Vos, o qué puedo querer? Concededme, Señor, que os ame, del cual amor no quiero más premio que amaros más.
   
ORACIÓN (copiada de una carta de San Francisco Javier a San Ignacio)
¡Oh Padre de mi alma, y digno de mi mayor veneración! Puestas las rodillas en tierra, como si te mirara presente, te suplico humildemente, que no ceses de rogar por mí a Dios, para que mientras me dure la vida, me dé la gracia de conocer y hacer enteramente su santísima voluntad.
   
℣. Ruega por nosotros, Santo Patriarca Ignacio.
℟. Para que seamos dignos hijos tuyos.
  
ORACIÓN
¡Oh Dios, que para propagar la mayor gloria de tu Santo nombre, fortaleciste a la Iglesia Militante por medio de San Ignacio, con un nuevo subsidio! Concédenos que por su auxilio e imitación, peleando en la tierra, merezcamos con él ser coronados en los Cielos. Por nuestro Señor Jesucristo tu Hijo, que contigo en unidad del Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

jueves, 30 de julio de 2020

MES DE JULIO EN HONOR A SAN IGNACIO DE LOYOLA - DÍA TRIGÉSIMO

Dispuesto en Italiano por el Padre Domingo Estanislao Alberti SJ, y publicado en Palermo en 1707, y traducido al Español por otro sacerdote jesuita en Madrid, con aprobación eclesiástica.
   
MES DE JULIO CONSAGRADO A LAS GLORIAS DE SAN IGNACIO DE LOYOLA, FUNDADOR DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS
   
 
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
℣. Dios mio, en mi favor benigno atiende.
℟. Señor, a mi socorro presto atiende.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, y ahora y siempre, y en los siglos de los siglos. Amén.
       
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Padre, Criador y Redentor mío, en quien creo, en quien espero, a quien amo y estimo más que a mi vida, más que a mi alma, más que a todas las cosas, me pesa, Dios mío, de haber pecado; pésame, Padre mío amorosísimo, de haberos agraviado; pésame de todo mi corazón de haberos ofendido, por ser vos quien sois bondad suma, inmensa, infinita. Digo una y mil veces, Dios mío y Padre mío, me pesa de haberme apartado de Vos por mis iniquidades: ayudado de vuestra gracia, propongo firmemente enmendarme, confesarme, y primero morir que volver a pecar. Dadme, Dios mío, un corazón contrito y humillado; dadme gracia para cumplir mis propósitos; haced por vuestra bondad que en mi corazón arda siempre la llama de vuestro divino amor, y que en todo busque vuestra mayor gloria, a imitación del inflamado y celosísimo San Ignacio de Loyola, a cuyo honor, para gloria vuestra, consagro este mes; cuyas virtudes deseo imitar en la tierra, para ser después su compañero en el Cielo. Amén.
     
DÍA TRIGÉSIMO – FIRME ESPERANZA
Santísimo Patriarca San Ignacio: ¡dichoso vos, que habéis llegado al término de vuestra peregrinación a la Patria Celestial, en donde colocado entre los Patriarcas, gozáis de gloria inexplicable! ¿Os acordáis ahora de la pobreza que por tanto tiempo os acompañó? ¿De las tribulaciones, que hasta la muerte sufristeis? ¿De las cadenas, de las cárceles, de las calumnias y demás géneros de penas que en el discurso de vuestra vida mortal tolerasteis por Cristo? Sí, os ha quedado de ello la memoria, pero memoria gloriosa; porque vuestra tolerancia se ha convertido en gozo inexplicable. Pues si es ello así, pasarán también mis trabajos, y se convertirán en júbilos eternos. Asimismo mis tribulaciones se volverán en suavísimos contentos, las opresiones en dulce reposo, la pobreza en riquezas reales, las cadenas de hierro en preciosas joyas, y las persecuciones en perpetuos triunfos. Pasarán, pues, pasarán todas las penas de esta vida, y les sucederán los gozos y premios que me ha prometido mi liberalísimo Capitán Jesucristo. Santo Padre, despertad mis moribundas esperanzas con la memoria alegre del Paraíso, que ella sin duda me endulzará todas las presentes amarguras. Desde que vos, en el estado de Viador, merecisteis ver la hermosura del Cielo bienaventurado, quedasteis de Él enamorado tan fuertemente, que no podíais mirar a la tierra sino con horror: tan fea y disforme os parecía en comparación del Cielo. Pues este beneficio os pido: prestadme vuetros ojos, e infundidme las sinceras especies de los bienes de esta tierra, para que yo los mire con el desprecio que se merecen. Arrancad de mi corazón todo afecto vil que me tiene atado a este valle de lágrimas, a fin que no aspire más que a la gloria, para la cual fui creado, y en donde por vuestra poderosa intercesión espero acompañaros, gozando de Dios por todos los siglos.
    
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
 
SENTENCIAS DE SAN IGNACIO
  1. Quien sabe qué quiere decir Paraíso, no tiene valor de peruadirse que ha de vivir, no digo años, más ni aun meses. Se consuela con la incerteza de la vida, y se mantiene con la esperanza de que cuanto antes irá a gozar de Dios. Lejos está de lisonjearse con lo mucho que puede vivir: antes si de esto tuviera certeza, fuera inconsolable su dolor.
  2. Así como recibe grande paga en el Cielo el que procura sacudir una mala representación luego que la advierte: así corre grande riesgo de caer en graves males el que no consiente luego a las buenas inspiraciones de Dios.
  3. Si los Bienaventurados fueran capaces de dolor, se vistieran de luto cuando los fervorosos se entibian en el servicio de Dios.
JACULATORIA: ¡Ay! ¡Qué vil me parece la tierra cuando miro el Cielo! (San Ignacio de Loyola).
   
HIMNO (Compuesto por el padre Pedro Labbé SJ)
 
Hunc mater in præsépio
Parit futúri néscia.
Jam Jesuíta náscitur,
Christi futúrus assécla.
  
Ad sacri áquas baptismátis
Infans vocat se Ignátium.
Sic Pentecósten nómine
Porténdit orbi flámmeam.
  
In arce Pompejópolis
Gravi ruína stérnitur.
Númquam cucúrrit réctius,
Quam dum labórat tíbia.
  
Morbus fit illi sánitas;
Dum facta Sanctórum legit,
Fit ipse Sanctus, et facit
Piis legénda postéris.
  
Appáret ægróto Petrus,
Virgo salúti víndicat.
Miles futúrus Fílii,
Prius Maríæ mílitat.
   
In æde sacra Vírginis
Appéndit arma mílitis:
Vili lacérna clárior,
Qum dum rubet sub púrpura.
   
Ut impúdici témperet
Flammas, áquis immérgitur.
Non ante visus frígidis
Amor feríre spículis.
  
In monte pergit Martýrum,
Mólitur illic Órdinem.
Quális, putas, erit domus
Nascens in alto cúlmine?
  
Bis quínque Jesus mílites
Suo corónat nómine:
Sed, quánta sint olim, docet,
Ferénda sub hoc ómine.

Ignátius sodálibus
Orbis labóres divídit:
Et primus in labóribus
Omnes labóres súscipit.
      
Famem, caténas, vérbera,
Amóre Christi pértulit:
Sed pœna major ómnibus,
Non posse plura pérpeti.
   
His vixit in labóribus,
Cœli sed inter gáudia:
Nunc déspicit, quæ sǽpius
Suspéxit olim sídera.
  
Tibi, Pater, sit glória,
Tibíque Patris Únice,
Tibíque Sancte Spíritus
In sæculórum sǽcula. Amen.
   
TÍTULOS GLORIOSOS DADOS A SAN IGNACIO DE LOYOLA
San Ignacio, Fundador de la Compañía de Jesús. Rogad por nosotros.
Que en escrivir las Constituciones de la Compañía y los Ejercicios, fuisteis admirablemente instruido por la Santísima Virgen. Rogad por nosotros.
Varón cuya dignidad nunca se alaba bastantemente. Rogad por nosotros.
Padre de Maestros Espirituales. Rogad por nosotros.
Nuevo espejo de santidad y prudencia. Rogad por nosotros.
Cabeza de nuevos Apóstoles. Rogad por nosotros.
Acérrimo enemigo de los Herejes. Rogad por nosotros.
Capitán esforzado y contrapuesto a Lutero. Rogad por nosotros.
Vaso de elección para la conversión del mundo. Rogad por nosotros.
Grande apoyo y lumbrera de la Iglesia. Rogad por nosotros.
Espíritu de salud para la Santa Sede Apostólica Romana. Rogad por nosotros.
Sucesor de Pablo Apóstol. Rogad por nosotros.
Segundo Piloto, después de los Apóstoles, de la Armada de la Iglesia. Rogad por nosotros.
Gigante de Apostólica santidad. Rogad por nosotros.
Maestro y Capitán de la Fe, y en el ocio Mártir. Rogad por nosotros.
Séptimo Ángel del Apocalipsis, cubierto con la nube de la Divina protección. Rogad por nosotros.
Igual a los Santísimos Patriarcas de todos los siglos antecedentes. Rogad por nosotros.
Que fuisteis en la penitencia otro Bautista, en la obediencia otro Abrahán. Rogad por nosotros.
Templo de la paz. Rogad por nosotros.
Alma del mundo. Rogad por nosotros.
Sol que disipa todas las tinieblas de los errores. Rogad por nosotros.
Defensor del Imperio Cristiano. Rogad por nosotros.
Atlante que sostiene al mundo con los hombros de la doctrina y de la piedad. Rogad por nosotros.
Tesoro común del mundo. Rogad por nosotros.
Mongivelo del amor divino. Rogad por nosotros.
Varón lleno del Espíritu Santo, y conspicuo en el Dpn de Sabiduría. Rogad por nosotros.
Que por los mismos infernales enemigos fuisteis llamado su mayor enemigo. Rogad por nosotros.
Que fuisteis el tercer sutentador del mundo, después de Santo Domingo y San Francisco. Rogad por nosotros.
Que con el libro de los Ejercicios no cesáis de producir en el mundo frutos copiosísimos. Rogad por nosotros.
Que tuvisteis un ánimo mayor que el mundo. Rogad por nosotros.
Que enseñateis a San Felipe Neri, según él mismo lo confesó, el arte de tener oración. Rogad por nosotros.
Que por la Santísima Virgen fuisteis dado por Maestro de humildad a Santa María Magdalena de Pazzi. Rogad por nosotros.
Que tuvisteis siempre en la boca, y siempre en todo buscateis la mayor gloria de Dios. Rogad por nosotros.
Cuya grande alabanza es haber tenido por hijo al Padre del nuevo Mundo San Francisco Javier. Rogad por nosotros.
Cuyo grandísimo ornamento es haber sido visto en el Cielo semejantísimo al Discípulo amado de Crito San Juan Evangelista. Rogad por nosotros.
  
Antífona: Dios te salve Padre amantísimo, nuevo espejo de prudencia, del mundo apoyo y Maestro, luz hermosa de la Iglesia, Dios te salve. A ti clamamos los desterrados hijos tuyos: a ti enderezamos nuetros suspiros: a ti pedimos socorro si el mundo, que un tiempo te persiguió, nos persigue a nosotros también. Ea, pues, Patrono, y Abogado nuestro, vuelve a nosotros, que somos tus hijos, esos tus ojos misericordiosos, llenos de amor y ternura paternal. Y en tantos afanes, vuélvenos clemente y propicio al bendito JESÚS, cuya Compañía, debajo del magisterio de su Santa Madre, instituiste. A ti ofrezcan nuetros deseos y ruegos los dos Franciscos Javier y Borja, Luis Gonzaga y Estanislao Kotska, y Juan Francisco Regis, con los tres Mártires del Japón, que contigo triunfan en el Cielo, como gloriosos Hijos dignísimos de tal Padre. Haz, pues, que Jesús nos oiga, oh Ignacio, verdaderamente Padre, verdaderamente piadoso, verdaderamente dulce hijo de María. Ruega por nosotros, Santo Padre Ignacio, para que seamos dignos de las promesas de Jesucristo. Amén.
    
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS (Compuesta por San Ignacio de Loyola).
Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad, todo mi haber y mi poseer; vos me lo disteis, a vos, Señor, lo vuelvo, todo es vuestro, disponed según vuestra santa voluntad: dadme vuestro amor y gracia, que esto me basta. ¡Oh mi Dios, amor de mi corazón, si todos los hombres os conociesen! ¿Qué quiero yo, Señor, fuera de Vos, o qué puedo querer? Concededme, Señor, que os ame, del cual amor no quiero más premio que amaros más.
   
ORACIÓN (copiada de una carta de San Francisco Javier a San Ignacio)
¡Oh Padre de mi alma, y digno de mi mayor veneración! Puestas las rodillas en tierra, como si te mirara presente, te suplico humildemente, que no ceses de rogar por mí a Dios, para que mientras me dure la vida, me dé la gracia de conocer y hacer enteramente su santísima voluntad.
   
℣. Ruega por nosotros, Santo Patriarca Ignacio.
℟. Para que seamos dignos hijos tuyos.
  
ORACIÓN
¡Oh Dios, que para propagar la mayor gloria de tu Santo nombre, fortaleciste a la Iglesia Militante por medio de San Ignacio, con un nuevo subsidio! Concédenos que por su auxilio e imitación, peleando en la tierra, merezcamos con él ser coronados en los Cielos. Por nuestro Señor Jesucristo tu Hijo, que contigo en unidad del Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

miércoles, 29 de julio de 2020

MES DE JULIO EN HONOR A SAN IGNACIO DE LOYOLA - DÍA VIGESIMONOVENO

Dispuesto en Italiano por el Padre Domingo Estanislao Alberti SJ, y publicado en Palermo en 1707, y traducido al Español por otro sacerdote jesuita en Madrid, con aprobación eclesiástica.
   
MES DE JULIO CONSAGRADO A LAS GLORIAS DE SAN IGNACIO DE LOYOLA, FUNDADOR DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS
   
 
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
℣. Dios mio, en mi favor benigno atiende.
℟. Señor, a mi socorro presto atiende.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, y ahora y siempre, y en los siglos de los siglos. Amén.
       
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Padre, Criador y Redentor mío, en quien creo, en quien espero, a quien amo y estimo más que a mi vida, más que a mi alma, más que a todas las cosas, me pesa, Dios mío, de haber pecado; pésame, Padre mío amorosísimo, de haberos agraviado; pésame de todo mi corazón de haberos ofendido, por ser vos quien sois bondad suma, inmensa, infinita. Digo una y mil veces, Dios mío y Padre mío, me pesa de haberme apartado de Vos por mis iniquidades: ayudado de vuestra gracia, propongo firmemente enmendarme, confesarme, y primero morir que volver a pecar. Dadme, Dios mío, un corazón contrito y humillado; dadme gracia para cumplir mis propósitos; haced por vuestra bondad que en mi corazón arda siempre la llama de vuestro divino amor, y que en todo busque vuestra mayor gloria, a imitación del inflamado y celosísimo San Ignacio de Loyola, a cuyo honor, para gloria vuestra, consagro este mes; cuyas virtudes deseo imitar en la tierra, para ser después su compañero en el Cielo. Amén.
     
DÍA VIGESIMONOVENO – PERSEVERANCIA EN EL SERVICIO DIVINO
Santísimo Patriarca San Ignacio: después de las muchas gracias que por vuestra intercesión he pedido en el discurso de este Mes, pido hoy la más necesaria, y sin la cual poco me aprovecharán las otras. Es esta la perseverancia en el bien comenzado hasta la muerte. Santo Padre, vuestra singularísima prerrogativa fue el no haber jamás descaecido, desde el primer día en que os disteis todo a Dios, en el fervor con que comenzasteis, y en el ejercicio de las virtudes cristianas de tal manera, que viendo vuestros grandes progresos Francisco Javier, no halló mejor símil con qué significarlos que llamándoos Gigante de Santidad; y respecto de vos, reputábase a sí mismo, por humildad, pequeño Pigmeo; siendo así, que todas vuestras virtudes lucieron en él maravillosamente. Tengo, pues, yo harta razón de llamarme nada o en vuestra comparación; pues apenas comienzo una acción virtuosa, cuando negligente vuelvo atrás, ya dejándola, ya haciéndola con descuido. Este mismo Mes me convence de ello: pues comenzado con fervor, me hallo ahora tibio y frio: Remediadme vos, que tuvisteis el nombre, y las obras de verdadero Ignacio; esto es, de un Santo todo fuego. Fortaleced mis flaquezas: de otro modo estoy perdido. Encended mis frialdades, ya que no me queréis inmoble, y entumecido en las obras del Divino servicio. Afervorizad mi espíritu, ya que me deseáis por compañero en el Cielo. La corona de gloria no se da sino a quien pelea con valor y hasta el último momento de la batalla, que dura toda la vida, hasta la muerte. Si yo volviere las espaldas vergonzosamente, es cierto que faltará por mí, no ya de parte de Dios, quien siempre está pronto para ayudarame con su santa gracia. ¡Ah!, no permitáis vos, Padre mío, que perezca esta alma vuestra devota. Mirad, que con toda eficacia os pido la gracia de que se me abrevie la vida, antes que yo falte al deber en que me halle de vivir según el agrado de Dios, adelantándome más y más en el camino de la virtud.
    
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
 
SENTENCIAS DE SAN IGNACIO
  1. El demonio, para apartar a un hombre del estado de perfección, en donde sirve fielmente a Dios, y para arrastrarle a una vida del todo mundana, le representa tan bellamente otro estado virtuoso que no es el suyo, que le hace abandonar el que tiene, que para él es el mejor. Asimimo, para que dejemos el bien que estamos haciendo, hace que nos aficionemos de otro mejor, que después no haremos, y en el ínterim nos pinta fácil de conseguir, hasta que nos haya arrancado del primero y después nos impide el otro, descubriéndonos nuevas dificultades y aun abultándolas.
  2. Una Comunidad que se mantiene de limsonas cotidianas, y no se emplea en ayudar a los prójimos, o no tiene exterior áspero y rígido, no puede perseverar largo tiempo en su primer instituto.
  3. Quien tiene natural impetuoso y rebelde, no se pierda de ánimo ni se entregue a sus inclinaciones, como si fuese inútil para la virtud: sino aliéntese a domar su natural; y sepa que una de sus victorias vale mucho más que muchos y muchos actos de virtud que hacen otros sin contraste, por ser de genio dulce y quieto. Y no pocas veces sucede que uno de tan recia condición, si a fuerza de espíritu llega a sujetarla, viene a ser apto para grandes cosas en servicio de Dios.
JACULATORIA: Confirma, Señor, lo que has obrado en nosotros. (Salmos 67).
   
HIMNO (Compuesto por el padre Pedro Labbé SJ)
 
Hunc mater in præsépio
Parit futúri néscia.
Jam Jesuíta náscitur,
Christi futúrus assécla.
  
Ad sacri áquas baptismátis
Infans vocat se Ignátium.
Sic Pentecósten nómine
Porténdit orbi flámmeam.
  
In arce Pompejópolis
Gravi ruína stérnitur.
Númquam cucúrrit réctius,
Quam dum labórat tíbia.
  
Morbus fit illi sánitas;
Dum facta Sanctórum legit,
Fit ipse Sanctus, et facit
Piis legénda postéris.
  
Appáret ægróto Petrus,
Virgo salúti víndicat.
Miles futúrus Fílii,
Prius Maríæ mílitat.
   
In æde sacra Vírginis
Appéndit arma mílitis:
Vili lacérna clárior,
Qum dum rubet sub púrpura.
   
Ut impúdici témperet
Flammas, áquis immérgitur.
Non ante visus frígidis
Amor feríre spículis.
  
In monte pergit Martýrum,
Mólitur illic Órdinem.
Quális, putas, erit domus
Nascens in alto cúlmine?
  
Bis quínque Jesus mílites
Suo corónat nómine:
Sed, quánta sint olim, docet,
Ferénda sub hoc ómine.

Ignátius sodálibus
Orbis labóres divídit:
Et primus in labóribus
Omnes labóres súscipit.
      
Famem, caténas, vérbera,
Amóre Christi pértulit:
Sed pœna major ómnibus,
Non posse plura pérpeti.
   
His vixit in labóribus,
Cœli sed inter gáudia:
Nunc déspicit, quæ sǽpius
Suspéxit olim sídera.
  
Tibi, Pater, sit glória,
Tibíque Patris Únice,
Tibíque Sancte Spíritus
In sæculórum sǽcula. Amen.
   
TÍTULOS GLORIOSOS DADOS A SAN IGNACIO DE LOYOLA
San Ignacio, Fundador de la Compañía de Jesús. Rogad por nosotros.
Que en escrivir las Constituciones de la Compañía y los Ejercicios, fuisteis admirablemente instruido por la Santísima Virgen. Rogad por nosotros.
Varón cuya dignidad nunca se alaba bastantemente. Rogad por nosotros.
Padre de Maestros Espirituales. Rogad por nosotros.
Nuevo espejo de santidad y prudencia. Rogad por nosotros.
Cabeza de nuevos Apóstoles. Rogad por nosotros.
Acérrimo enemigo de los Herejes. Rogad por nosotros.
Capitán esforzado y contrapuesto a Lutero. Rogad por nosotros.
Vaso de elección para la conversión del mundo. Rogad por nosotros.
Grande apoyo y lumbrera de la Iglesia. Rogad por nosotros.
Espíritu de salud para la Santa Sede Apostólica Romana. Rogad por nosotros.
Sucesor de Pablo Apóstol. Rogad por nosotros.
Segundo Piloto, después de los Apóstoles, de la Armada de la Iglesia. Rogad por nosotros.
Gigante de Apostólica santidad. Rogad por nosotros.
Maestro y Capitán de la Fe, y en el ocio Mártir. Rogad por nosotros.
Séptimo Ángel del Apocalipsis, cubierto con la nube de la Divina protección. Rogad por nosotros.
Igual a los Santísimos Patriarcas de todos los siglos antecedentes. Rogad por nosotros.
Que fuisteis en la penitencia otro Bautista, en la obediencia otro Abrahán. Rogad por nosotros.
Templo de la paz. Rogad por nosotros.
Alma del mundo. Rogad por nosotros.
Sol que disipa todas las tinieblas de los errores. Rogad por nosotros.
Defensor del Imperio Cristiano. Rogad por nosotros.
Atlante que sostiene al mundo con los hombros de la doctrina y de la piedad. Rogad por nosotros.
Tesoro común del mundo. Rogad por nosotros.
Mongivelo del amor divino. Rogad por nosotros.
Varón lleno del Espíritu Santo, y conspicuo en el Dpn de Sabiduría. Rogad por nosotros.
Que por los mismos infernales enemigos fuisteis llamado su mayor enemigo. Rogad por nosotros.
Que fuisteis el tercer sutentador del mundo, después de Santo Domingo y San Francisco. Rogad por nosotros.
Que con el libro de los Ejercicios no cesáis de producir en el mundo frutos copiosísimos. Rogad por nosotros.
Que tuvisteis un ánimo mayor que el mundo. Rogad por nosotros.
Que enseñateis a San Felipe Neri, según él mismo lo confesó, el arte de tener oración. Rogad por nosotros.
Que por la Santísima Virgen fuisteis dado por Maestro de humildad a Santa María Magdalena de Pazzi. Rogad por nosotros.
Que tuvisteis siempre en la boca, y siempre en todo buscateis la mayor gloria de Dios. Rogad por nosotros.
Cuya grande alabanza es haber tenido por hijo al Padre del nuevo Mundo San Francisco Javier. Rogad por nosotros.
Cuyo grandísimo ornamento es haber sido visto en el Cielo semejantísimo al Discípulo amado de Crito San Juan Evangelista. Rogad por nosotros.
  
Antífona: Dios te salve Padre amantísimo, nuevo espejo de prudencia, del mundo apoyo y Maestro, luz hermosa de la Iglesia, Dios te salve. A ti clamamos los desterrados hijos tuyos: a ti enderezamos nuetros suspiros: a ti pedimos socorro si el mundo, que un tiempo te persiguió, nos persigue a nosotros también. Ea, pues, Patrono, y Abogado nuestro, vuelve a nosotros, que somos tus hijos, esos tus ojos misericordiosos, llenos de amor y ternura paternal. Y en tantos afanes, vuélvenos clemente y propicio al bendito JESÚS, cuya Compañía, debajo del magisterio de su Santa Madre, instituiste. A ti ofrezcan nuetros deseos y ruegos los dos Franciscos Javier y Borja, Luis Gonzaga y Estanislao Kotska, y Juan Francisco Regis, con los tres Mártires del Japón, que contigo triunfan en el Cielo, como gloriosos Hijos dignísimos de tal Padre. Haz, pues, que Jesús nos oiga, oh Ignacio, verdaderamente Padre, verdaderamente piadoso, verdaderamente dulce hijo de María. Ruega por nosotros, Santo Padre Ignacio, para que seamos dignos de las promesas de Jesucristo. Amén.
    
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS (Compuesta por San Ignacio de Loyola).
Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad, todo mi haber y mi poseer; vos me lo disteis, a vos, Señor, lo vuelvo, todo es vuestro, disponed según vuestra santa voluntad: dadme vuestro amor y gracia, que esto me basta. ¡Oh mi Dios, amor de mi corazón, si todos los hombres os conociesen! ¿Qué quiero yo, Señor, fuera de Vos, o qué puedo querer? Concededme, Señor, que os ame, del cual amor no quiero más premio que amaros más.
   
ORACIÓN (copiada de una carta de San Francisco Javier a San Ignacio)
¡Oh Padre de mi alma, y digno de mi mayor veneración! Puestas las rodillas en tierra, como si te mirara presente, te suplico humildemente, que no ceses de rogar por mí a Dios, para que mientras me dure la vida, me dé la gracia de conocer y hacer enteramente su santísima voluntad.
   
℣. Ruega por nosotros, Santo Patriarca Ignacio.
℟. Para que seamos dignos hijos tuyos.
  
ORACIÓN
¡Oh Dios, que para propagar la mayor gloria de tu Santo nombre, fortaleciste a la Iglesia Militante por medio de San Ignacio, con un nuevo subsidio! Concédenos que por su auxilio e imitación, peleando en la tierra, merezcamos con él ser coronados en los Cielos. Por nuestro Señor Jesucristo tu Hijo, que contigo en unidad del Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

martes, 28 de julio de 2020

MES DE JULIO EN HONOR A SAN IGNACIO DE LOYOLA - DÍA VIGESIMOCTAVO

Dispuesto en Italiano por el Padre Domingo Estanislao Alberti SJ, y publicado en Palermo en 1707, y traducido al Español por otro sacerdote jesuita en Madrid, con aprobación eclesiástica.
   
MES DE JULIO CONSAGRADO A LAS GLORIAS DE SAN IGNACIO DE LOYOLA, FUNDADOR DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS
   
 
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
℣. Dios mio, en mi favor benigno atiende.
℟. Señor, a mi socorro presto atiende.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, y ahora y siempre, y en los siglos de los siglos. Amén.
       
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Padre, Criador y Redentor mío, en quien creo, en quien espero, a quien amo y estimo más que a mi vida, más que a mi alma, más que a todas las cosas, me pesa, Dios mío, de haber pecado; pésame, Padre mío amorosísimo, de haberos agraviado; pésame de todo mi corazón de haberos ofendido, por ser vos quien sois bondad suma, inmensa, infinita. Digo una y mil veces, Dios mío y Padre mío, me pesa de haberme apartado de Vos por mis iniquidades: ayudado de vuestra gracia, propongo firmemente enmendarme, confesarme, y primero morir que volver a pecar. Dadme, Dios mío, un corazón contrito y humillado; dadme gracia para cumplir mis propósitos; haced por vuestra bondad que en mi corazón arda siempre la llama de vuestro divino amor, y que en todo busque vuestra mayor gloria, a imitación del inflamado y celosísimo San Ignacio de Loyola, a cuyo honor, para gloria vuestra, consagro este mes; cuyas virtudes deseo imitar en la tierra, para ser después su compañero en el Cielo. Amén.
     
DÍA VIGESIMOCTAVO – DEVOCIÓN A LA PASIÓN DE CRISTO
Santísimo Patriarca San Ignacio: para la fervorosa devoción al Santísimo Sacramento necesito otra muy ardiente a la Pasión de este Señor, pues de ella es viva imagen la adorable Eucaristía. ¡Ay! ¡Y qué dulcemente me había de robar el corazón la vista de un Dios crucificado por amor mío; esto es, el más inocente por el más malvado, el Príncipe por el esclavo, el Altísimo por la más vil de todas las criaturas! Corazón mio defagradecido, ¿y qué amas tú, si no amas a tu Dios, que tan excesivamente te amó hasta morir por ti? Y si ha sido monstruosísima ingratitud no haberle amado, ¿qué será el haberle tantas veces ofendido con enormes crímenes? Así, pues, yo, Redentor mío, os he recompensado los beneficios con injurias, las finezas con traociones, y el amor con las innumerables ofensas contra Vos, de que está llena mi miserable vida. ¡Ah!, no será así en adelante: no he de amar en lo por venir otra cosa fuera de Vos. Y si la prueba del amor es padecer de buena gana por el amado, yo protesto, Dios mío, que quiero padecer por amor vuestro. ¿Y qué mucho será derramar lágrimas, sudor y sangre por amor de quien derramó tanta por amor mío? ¿No sufriré yo una palabrita desabrida, un leve desdoro en la reputación, una pequeña irrisión por quien toleró por mí calumnias desmeuradas, injusticias manifiestas, y muerte de Cruz? Santo Padre, vos, que fuisteis tan extremadamente devoto de la Pasión de Cristo, que empleasteis en meditarla gran parte de las noches y días, y jamas negasteis cosa, por ardua que fuese, en pidiéndoseos por ella, mientras vivisteis; yo os pido por esta Sacratísima Pasión, que me alcancéis esta tiernísima devoción. Esta gracia será a Dios de mucha gloria, y a mí de sumo provecho: no me la neguéis: sí, pintad sobre mi corazón este Amor mío crucificado, para que todos mis afectos clamen con el enamorado Agustino: «Todo Jesús se clave en mi corazón, pues todo Él fue por mí clavado en la Cruz».
    
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
 
SENTENCIAS DE SAN IGNACIO
  1. Solo en Cristo, y en la Cruz de Cristo se halla la verdadera consolación.
  2. Toda la miel que puede exprimirse de las flores de las mundanas delicias, riquezas, honras y placeres, no tiene que ver con la dulzura de la hiel y vinagre de Cristo, esto es, de las amarguras padecidas por Él y en su compañía.
  3. Cuando llegase el caso que se nos ofreciesen dos maneras de pasar la vida: una con comodidad y honra, otra incómoda y humilde, y en las dos se viese igual gloria de Dios; debiéramos, sin dudar un momento, escoger las penas, solo para asemejarnos a Cristo, y para conseguir la eminencia adonde nos lleva la conformidad con Cristo crucificado.
JACULATORIA: Todo esté fijo en mi corazón el que por mí estuvo clavado en la Cruz. (San Agustín).
   
HIMNO (Compuesto por el padre Pedro Labbé SJ)
 
Hunc mater in præsépio
Parit futúri néscia.
Jam Jesuíta náscitur,
Christi futúrus assécla.
  
Ad sacri áquas baptismátis
Infans vocat se Ignátium.
Sic Pentecósten nómine
Porténdit orbi flámmeam.
  
In arce Pompejópolis
Gravi ruína stérnitur.
Númquam cucúrrit réctius,
Quam dum labórat tíbia.
  
Morbus fit illi sánitas;
Dum facta Sanctórum legit,
Fit ipse Sanctus, et facit
Piis legénda postéris.
  
Appáret ægróto Petrus,
Virgo salúti víndicat.
Miles futúrus Fílii,
Prius Maríæ mílitat.
   
In æde sacra Vírginis
Appéndit arma mílitis:
Vili lacérna clárior,
Qum dum rubet sub púrpura.
   
Ut impúdici témperet
Flammas, áquis immérgitur.
Non ante visus frígidis
Amor feríre spículis.
  
In monte pergit Martýrum,
Mólitur illic Órdinem.
Quális, putas, erit domus
Nascens in alto cúlmine?
  
Bis quínque Jesus mílites
Suo corónat nómine:
Sed, quánta sint olim, docet,
Ferénda sub hoc ómine.

Ignátius sodálibus
Orbis labóres divídit:
Et primus in labóribus
Omnes labóres súscipit.
      
Famem, caténas, vérbera,
Amóre Christi pértulit:
Sed pœna major ómnibus,
Non posse plura pérpeti.
   
His vixit in labóribus,
Cœli sed inter gáudia:
Nunc déspicit, quæ sǽpius
Suspéxit olim sídera.
  
Tibi, Pater, sit glória,
Tibíque Patris Únice,
Tibíque Sancte Spíritus
In sæculórum sǽcula. Amen.
   
TÍTULOS GLORIOSOS DADOS A SAN IGNACIO DE LOYOLA
San Ignacio, Fundador de la Compañía de Jesús. Rogad por nosotros.
Que en escrivir las Constituciones de la Compañía y los Ejercicios, fuisteis admirablemente instruido por la Santísima Virgen. Rogad por nosotros.
Varón cuya dignidad nunca se alaba bastantemente. Rogad por nosotros.
Padre de Maestros Espirituales. Rogad por nosotros.
Nuevo espejo de santidad y prudencia. Rogad por nosotros.
Cabeza de nuevos Apóstoles. Rogad por nosotros.
Acérrimo enemigo de los Herejes. Rogad por nosotros.
Capitán esforzado y contrapuesto a Lutero. Rogad por nosotros.
Vaso de elección para la conversión del mundo. Rogad por nosotros.
Grande apoyo y lumbrera de la Iglesia. Rogad por nosotros.
Espíritu de salud para la Santa Sede Apostólica Romana. Rogad por nosotros.
Sucesor de Pablo Apóstol. Rogad por nosotros.
Segundo Piloto, después de los Apóstoles, de la Armada de la Iglesia. Rogad por nosotros.
Gigante de Apostólica santidad. Rogad por nosotros.
Maestro y Capitán de la Fe, y en el ocio Mártir. Rogad por nosotros.
Séptimo Ángel del Apocalipsis, cubierto con la nube de la Divina protección. Rogad por nosotros.
Igual a los Santísimos Patriarcas de todos los siglos antecedentes. Rogad por nosotros.
Que fuisteis en la penitencia otro Bautista, en la obediencia otro Abrahán. Rogad por nosotros.
Templo de la paz. Rogad por nosotros.
Alma del mundo. Rogad por nosotros.
Sol que disipa todas las tinieblas de los errores. Rogad por nosotros.
Defensor del Imperio Cristiano. Rogad por nosotros.
Atlante que sostiene al mundo con los hombros de la doctrina y de la piedad. Rogad por nosotros.
Tesoro común del mundo. Rogad por nosotros.
Mongivelo del amor divino. Rogad por nosotros.
Varón lleno del Espíritu Santo, y conspicuo en el Dpn de Sabiduría. Rogad por nosotros.
Que por los mismos infernales enemigos fuisteis llamado su mayor enemigo. Rogad por nosotros.
Que fuisteis el tercer sutentador del mundo, después de Santo Domingo y San Francisco. Rogad por nosotros.
Que con el libro de los Ejercicios no cesáis de producir en el mundo frutos copiosísimos. Rogad por nosotros.
Que tuvisteis un ánimo mayor que el mundo. Rogad por nosotros.
Que enseñateis a San Felipe Neri, según él mismo lo confesó, el arte de tener oración. Rogad por nosotros.
Que por la Santísima Virgen fuisteis dado por Maestro de humildad a Santa María Magdalena de Pazzi. Rogad por nosotros.
Que tuvisteis siempre en la boca, y siempre en todo buscateis la mayor gloria de Dios. Rogad por nosotros.
Cuya grande alabanza es haber tenido por hijo al Padre del nuevo Mundo San Francisco Javier. Rogad por nosotros.
Cuyo grandísimo ornamento es haber sido visto en el Cielo semejantísimo al Discípulo amado de Crito San Juan Evangelista. Rogad por nosotros.
  
Antífona: Dios te salve Padre amantísimo, nuevo espejo de prudencia, del mundo apoyo y Maestro, luz hermosa de la Iglesia, Dios te salve. A ti clamamos los desterrados hijos tuyos: a ti enderezamos nuetros suspiros: a ti pedimos socorro si el mundo, que un tiempo te persiguió, nos persigue a nosotros también. Ea, pues, Patrono, y Abogado nuestro, vuelve a nosotros, que somos tus hijos, esos tus ojos misericordiosos, llenos de amor y ternura paternal. Y en tantos afanes, vuélvenos clemente y propicio al bendito JESÚS, cuya Compañía, debajo del magisterio de su Santa Madre, instituiste. A ti ofrezcan nuetros deseos y ruegos los dos Franciscos Javier y Borja, Luis Gonzaga y Estanislao Kotska, y Juan Francisco Regis, con los tres Mártires del Japón, que contigo triunfan en el Cielo, como gloriosos Hijos dignísimos de tal Padre. Haz, pues, que Jesús nos oiga, oh Ignacio, verdaderamente Padre, verdaderamente piadoso, verdaderamente dulce hijo de María. Ruega por nosotros, Santo Padre Ignacio, para que seamos dignos de las promesas de Jesucristo. Amén.
    
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS (Compuesta por San Ignacio de Loyola).
Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad, todo mi haber y mi poseer; vos me lo disteis, a vos, Señor, lo vuelvo, todo es vuestro, disponed según vuestra santa voluntad: dadme vuestro amor y gracia, que esto me basta. ¡Oh mi Dios, amor de mi corazón, si todos los hombres os conociesen! ¿Qué quiero yo, Señor, fuera de Vos, o qué puedo querer? Concededme, Señor, que os ame, del cual amor no quiero más premio que amaros más.
   
ORACIÓN (copiada de una carta de San Francisco Javier a San Ignacio)
¡Oh Padre de mi alma, y digno de mi mayor veneración! Puestas las rodillas en tierra, como si te mirara presente, te suplico humildemente, que no ceses de rogar por mí a Dios, para que mientras me dure la vida, me dé la gracia de conocer y hacer enteramente su santísima voluntad.
   
℣. Ruega por nosotros, Santo Patriarca Ignacio.
℟. Para que seamos dignos hijos tuyos.
  
ORACIÓN
¡Oh Dios, que para propagar la mayor gloria de tu Santo nombre, fortaleciste a la Iglesia Militante por medio de San Ignacio, con un nuevo subsidio! Concédenos que por su auxilio e imitación, peleando en la tierra, merezcamos con él ser coronados en los Cielos. Por nuestro Señor Jesucristo tu Hijo, que contigo en unidad del Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

lunes, 27 de julio de 2020

MES DE JULIO EN HONOR A SAN IGNACIO DE LOYOLA - DÍA VIGESIMOSÉPTIMO

Dispuesto en Italiano por el Padre Domingo Estanislao Alberti SJ, y publicado en Palermo en 1707, y traducido al Español por otro sacerdote jesuita en Madrid, con aprobación eclesiástica.
   
MES DE JULIO CONSAGRADO A LAS GLORIAS DE SAN IGNACIO DE LOYOLA, FUNDADOR DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS
   
 
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
℣. Dios mio, en mi favor benigno atiende.
℟. Señor, a mi socorro presto atiende.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, y ahora y siempre, y en los siglos de los siglos. Amén.
       
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Padre, Criador y Redentor mío, en quien creo, en quien espero, a quien amo y estimo más que a mi vida, más que a mi alma, más que a todas las cosas, me pesa, Dios mío, de haber pecado; pésame, Padre mío amorosísimo, de haberos agraviado; pésame de todo mi corazón de haberos ofendido, por ser vos quien sois bondad suma, inmensa, infinita. Digo una y mil veces, Dios mío y Padre mío, me pesa de haberme apartado de Vos por mis iniquidades: ayudado de vuestra gracia, propongo firmemente enmendarme, confesarme, y primero morir que volver a pecar. Dadme, Dios mío, un corazón contrito y humillado; dadme gracia para cumplir mis propósitos; haced por vuestra bondad que en mi corazón arda siempre la llama de vuestro divino amor, y que en todo busque vuestra mayor gloria, a imitación del inflamado y celosísimo San Ignacio de Loyola, a cuyo honor, para gloria vuestra, consagro este mes; cuyas virtudes deseo imitar en la tierra, para ser después su compañero en el Cielo. Amén.
     
DÍA VIGESIMOSÉPTIMO – DEVOCIÓN AL SANTÍSIMO SACRAMENTO DEL ALTAR
Santísimo Patriarca San Ignacio: la devoción a la Divina Madre no se puede apartar del amor a Jesucristo, de quien vos fuisteis apasionadísimo amante. Así lo mostrateis con los hechos, promoviendo las glorias del Nombre Santísimo de Jesús, de quien quisisteis lo tomase la Compañía, insinuando en los Fieles la devoción al Santísimo Sacramento, de que no sabíais apartaros, introduciendo en la Europa la frecuencia de la Comunión, que es la vida del Cristianismo. Y ¡qué delicias sintió vuetra alma cuando se os descubrió en la Sagrada Hostia vuestro amado Jesús, y el modo inefable con que Él está bajo de las especies Sacramentales cuando en celebrar la Santa Misa os deshacíais en lágrimas de ternura, levantado de la tierra, y coronada la cabeza de una llama inocente! Y así, para mostrar Dios cuán agradable le había sido esta devoción vuestra, os mostró una vez en el Cielo a la Venerable Doña Marina de Escobar, revestido con Ornamento riquísimo, bordado en él con oro el Nombre Santísimo de Jesús; y que teniendo en las manos el Santísimo Sacramento, se veía en él el Niño Jesús, que repetía con grande júbilo suyo estas palabras: «Ignacio, mientras vivía, fue singularmente devoto del Nombre de Jesús». Y pues aun ahora, Santo Padre mío, deseas que esta devoción se propague en el mundo, comenzad por mí. Yo os prefento mi corazon: imprimid en él con letras de oro encendido el Santísimo Nombre de Jesús, como fue visto en vuestro corazón; encendedlo con vuetras amorosas llamas, para que todo viva en obsequio del Santísimo Sacramento, que es el alma de nuestros corazones. No es razón que mi corazón sea de otro, sino que plenamente lo posea aquel Dios, que para más obligarme a amarle, me dio en este admirable Misterio todo su Corazón, todo su Cuerpo, toda su Sangre, toda su Alma, y aun toda su Divinidad, para divinizarme todo, haciendo que yo viva en todo semejante É el por una vida divina.
    
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
 
SENTENCIAS DE SAN IGNACIO
  1. Se debe visitar a menudo el Santísimo Sacramento, porque es prenda y alimento de amor, que inflama nuestras almas en el de Dios: por lo mismo es necesario llegarse a menudo a la Comunión el que quiere mejorar su alma, y encenderla en el amor Divino.
  2. Se engañan los que dejan la frecuente Comunión porque les falta cierta sensible devoción. Esto fuera lo mismo que no querer comer el pan porque no está mojado en miel.
  3. Para celebrar dignamente la Santa Misa un Sacerdote, debiera ser como un Ángel en costumbres. Para gozar los frutos de este altísimo Sacramento, es muy oportuno el tiempo de dar gracias, el cual, como precioso y todo de Dios, todo debe empleare en su amor. Una de las gracias que trae la frecuente Comunión es el conservarse sin pecado mortal, o si se cae alguna vez, levantarse luego.
JACULATORIA: Da, Señor Jesús, que yo te ame, de cuyo amor no quiero otro premio, sino el amarte más. (San Ignacio).
   
HIMNO (Compuesto por el padre Pedro Labbé SJ)
 
Hunc mater in præsépio
Parit futúri néscia.
Jam Jesuíta náscitur,
Christi futúrus assécla.
  
Ad sacri áquas baptismátis
Infans vocat se Ignátium.
Sic Pentecósten nómine
Porténdit orbi flámmeam.
  
In arce Pompejópolis
Gravi ruína stérnitur.
Númquam cucúrrit réctius,
Quam dum labórat tíbia.
  
Morbus fit illi sánitas;
Dum facta Sanctórum legit,
Fit ipse Sanctus, et facit
Piis legénda postéris.
  
Appáret ægróto Petrus,
Virgo salúti víndicat.
Miles futúrus Fílii,
Prius Maríæ mílitat.
   
In æde sacra Vírginis
Appéndit arma mílitis:
Vili lacérna clárior,
Qum dum rubet sub púrpura.
   
Ut impúdici témperet
Flammas, áquis immérgitur.
Non ante visus frígidis
Amor feríre spículis.
  
In monte pergit Martýrum,
Mólitur illic Órdinem.
Quális, putas, erit domus
Nascens in alto cúlmine?
  
Bis quínque Jesus mílites
Suo corónat nómine:
Sed, quánta sint olim, docet,
Ferénda sub hoc ómine.

Ignátius sodálibus
Orbis labóres divídit:
Et primus in labóribus
Omnes labóres súscipit.
      
Famem, caténas, vérbera,
Amóre Christi pértulit:
Sed pœna major ómnibus,
Non posse plura pérpeti.
   
His vixit in labóribus,
Cœli sed inter gáudia:
Nunc déspicit, quæ sǽpius
Suspéxit olim sídera.
  
Tibi, Pater, sit glória,
Tibíque Patris Únice,
Tibíque Sancte Spíritus
In sæculórum sǽcula. Amen.
   
TÍTULOS GLORIOSOS DADOS A SAN IGNACIO DE LOYOLA
San Ignacio, Fundador de la Compañía de Jesús. Rogad por nosotros.
Que en escrivir las Constituciones de la Compañía y los Ejercicios, fuisteis admirablemente instruido por la Santísima Virgen. Rogad por nosotros.
Varón cuya dignidad nunca se alaba bastantemente. Rogad por nosotros.
Padre de Maestros Espirituales. Rogad por nosotros.
Nuevo espejo de santidad y prudencia. Rogad por nosotros.
Cabeza de nuevos Apóstoles. Rogad por nosotros.
Acérrimo enemigo de los Herejes. Rogad por nosotros.
Capitán esforzado y contrapuesto a Lutero. Rogad por nosotros.
Vaso de elección para la conversión del mundo. Rogad por nosotros.
Grande apoyo y lumbrera de la Iglesia. Rogad por nosotros.
Espíritu de salud para la Santa Sede Apostólica Romana. Rogad por nosotros.
Sucesor de Pablo Apóstol. Rogad por nosotros.
Segundo Piloto, después de los Apóstoles, de la Armada de la Iglesia. Rogad por nosotros.
Gigante de Apostólica santidad. Rogad por nosotros.
Maestro y Capitán de la Fe, y en el ocio Mártir. Rogad por nosotros.
Séptimo Ángel del Apocalipsis, cubierto con la nube de la Divina protección. Rogad por nosotros.
Igual a los Santísimos Patriarcas de todos los siglos antecedentes. Rogad por nosotros.
Que fuisteis en la penitencia otro Bautista, en la obediencia otro Abrahán. Rogad por nosotros.
Templo de la paz. Rogad por nosotros.
Alma del mundo. Rogad por nosotros.
Sol que disipa todas las tinieblas de los errores. Rogad por nosotros.
Defensor del Imperio Cristiano. Rogad por nosotros.
Atlante que sostiene al mundo con los hombros de la doctrina y de la piedad. Rogad por nosotros.
Tesoro común del mundo. Rogad por nosotros.
Mongivelo del amor divino. Rogad por nosotros.
Varón lleno del Espíritu Santo, y conspicuo en el Dpn de Sabiduría. Rogad por nosotros.
Que por los mismos infernales enemigos fuisteis llamado su mayor enemigo. Rogad por nosotros.
Que fuisteis el tercer sutentador del mundo, después de Santo Domingo y San Francisco. Rogad por nosotros.
Que con el libro de los Ejercicios no cesáis de producir en el mundo frutos copiosísimos. Rogad por nosotros.
Que tuvisteis un ánimo mayor que el mundo. Rogad por nosotros.
Que enseñateis a San Felipe Neri, según él mismo lo confesó, el arte de tener oración. Rogad por nosotros.
Que por la Santísima Virgen fuisteis dado por Maestro de humildad a Santa María Magdalena de Pazzi. Rogad por nosotros.
Que tuvisteis siempre en la boca, y siempre en todo buscateis la mayor gloria de Dios. Rogad por nosotros.
Cuya grande alabanza es haber tenido por hijo al Padre del nuevo Mundo San Francisco Javier. Rogad por nosotros.
Cuyo grandísimo ornamento es haber sido visto en el Cielo semejantísimo al Discípulo amado de Crito San Juan Evangelista. Rogad por nosotros.
  
Antífona: Dios te salve Padre amantísimo, nuevo espejo de prudencia, del mundo apoyo y Maestro, luz hermosa de la Iglesia, Dios te salve. A ti clamamos los desterrados hijos tuyos: a ti enderezamos nuetros suspiros: a ti pedimos socorro si el mundo, que un tiempo te persiguió, nos persigue a nosotros también. Ea, pues, Patrono, y Abogado nuestro, vuelve a nosotros, que somos tus hijos, esos tus ojos misericordiosos, llenos de amor y ternura paternal. Y en tantos afanes, vuélvenos clemente y propicio al bendito JESÚS, cuya Compañía, debajo del magisterio de su Santa Madre, instituiste. A ti ofrezcan nuetros deseos y ruegos los dos Franciscos Javier y Borja, Luis Gonzaga y Estanislao Kotska, y Juan Francisco Regis, con los tres Mártires del Japón, que contigo triunfan en el Cielo, como gloriosos Hijos dignísimos de tal Padre. Haz, pues, que Jesús nos oiga, oh Ignacio, verdaderamente Padre, verdaderamente piadoso, verdaderamente dulce hijo de María. Ruega por nosotros, Santo Padre Ignacio, para que seamos dignos de las promesas de Jesucristo. Amén.
    
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS (Compuesta por San Ignacio de Loyola).
Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad, todo mi haber y mi poseer; vos me lo disteis, a vos, Señor, lo vuelvo, todo es vuestro, disponed según vuestra santa voluntad: dadme vuestro amor y gracia, que esto me basta. ¡Oh mi Dios, amor de mi corazón, si todos los hombres os conociesen! ¿Qué quiero yo, Señor, fuera de Vos, o qué puedo querer? Concededme, Señor, que os ame, del cual amor no quiero más premio que amaros más.
   
ORACIÓN (copiada de una carta de San Francisco Javier a San Ignacio)
¡Oh Padre de mi alma, y digno de mi mayor veneración! Puestas las rodillas en tierra, como si te mirara presente, te suplico humildemente, que no ceses de rogar por mí a Dios, para que mientras me dure la vida, me dé la gracia de conocer y hacer enteramente su santísima voluntad.
   
℣. Ruega por nosotros, Santo Patriarca Ignacio.
℟. Para que seamos dignos hijos tuyos.
  
ORACIÓN
¡Oh Dios, que para propagar la mayor gloria de tu Santo nombre, fortaleciste a la Iglesia Militante por medio de San Ignacio, con un nuevo subsidio! Concédenos que por su auxilio e imitación, peleando en la tierra, merezcamos con él ser coronados en los Cielos. Por nuestro Señor Jesucristo tu Hijo, que contigo en unidad del Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

domingo, 26 de julio de 2020

MES DE JULIO EN HONOR A SAN IGNACIO DE LOYOLA - DÍA VIGESIMOSEXTO

Dispuesto en Italiano por el Padre Domingo Estanislao Alberti SJ, y publicado en Palermo en 1707, y traducido al Español por otro sacerdote jesuita en Madrid, con aprobación eclesiástica.
   
MES DE JULIO CONSAGRADO A LAS GLORIAS DE SAN IGNACIO DE LOYOLA, FUNDADOR DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS
   
 
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
℣. Dios mio, en mi favor benigno atiende.
℟. Señor, a mi socorro presto atiende.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, y ahora y siempre, y en los siglos de los siglos. Amén.
       
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Padre, Criador y Redentor mío, en quien creo, en quien espero, a quien amo y estimo más que a mi vida, más que a mi alma, más que a todas las cosas, me pesa, Dios mío, de haber pecado; pésame, Padre mío amorosísimo, de haberos agraviado; pésame de todo mi corazón de haberos ofendido, por ser vos quien sois bondad suma, inmensa, infinita. Digo una y mil veces, Dios mío y Padre mío, me pesa de haberme apartado de Vos por mis iniquidades: ayudado de vuestra gracia, propongo firmemente enmendarme, confesarme, y primero morir que volver a pecar. Dadme, Dios mío, un corazón contrito y humillado; dadme gracia para cumplir mis propósitos; haced por vuestra bondad que en mi corazón arda siempre la llama de vuestro divino amor, y que en todo busque vuestra mayor gloria, a imitación del inflamado y celosísimo San Ignacio de Loyola, a cuyo honor, para gloria vuestra, consagro este mes; cuyas virtudes deseo imitar en la tierra, para ser después su compañero en el Cielo. Amén.
     
DÍA VIGESIMOSEXTO – DEVOCIÓN A MARÍA SANTÍSIMA
Santísimo Patriarca San Ignacio: os suplico en este día que me alcanceis la verdadera filial devoción de la Santísima Virgen María Madre de Dios, si deseais que yo vaya adelante en el camino del Cielo, pues es ciertísimo que a ella es a quien ha dado Dios las llaves de los tesoros de sus gracias; y ¡qué bien acertasteis vos en poner bajo de su patrocinio a vos mismo, y a vuestra Compañía! Comenzasteis la vida espiritual con defender su purísima virginidad contra un malvado Moro que la negaba, y colgando como trofeo a su Templo de Montserrat las armas de Caballero. Os obligasteis con voto a defender contra cualquiera que lo impugnase, el Misterio de su Inmaculada Concepción. La honrasteis con especiales obsequios todos los Sábados: La dedicasteis la Compañía como cosa propia de esta gran Madre: Propagasteis su devoción y glorias por todo el mundo: Ni hicisteis jamás cosa alguna sin consultarla primero con la Santa Imagen de esta Señora, que llevasteis siempre sobre el corazón. ¡Y ella cuán amoroamente os correspondió! Os vino a visitar desde el Cielo más de veinte veces, tratando con vos familiarmente, y alguna vez introduciéndoos al Trono de la Augustísima Trinidad. Os dio el don singularísimo de la castidad Angélica: os dictó en gran parte los Ejercicios Espirituales y Constituciones, y ha favorecido en todo tiempo a vuestros hijos y devotos, ya mostrándolos a todos bajo de su manto, ya proveyéndolos en sus necesidades, ya defendiéndolos de los demonios y demás perseguidores de la virtud. Santo Padre, si no me veis hoy con los demás hijos bajo del manto de la Reina del Cielo, rogad y perorad a mi favor, a fin que ella, que se gloría del renombre de Madre de los pecadores, no se desdeñe de aceptarme hoy todo por suyo. Hacedme participante de la verdadera devoción que para con ella tuvisteis, y aun de la de su Esposo Santísimo José, de sus Santos Padres San Joaquín y Santa Ana, y de su dilectísimo San Juan el Evangelista; pues la devoción de estos Santos es como forzosa consecuencia de la verdadera devoción de la Madre de Dios.
    
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
 
SENTENCIAS DE SAN IGNACIO
  1. Quien tiene cuidado de otros, exhórtelos mucho a rezar cada día la Corona, o el Oficio de la Santísima Virgen, o por lo menos cada Sábado sus Letanías.
  2. Quien desea imitar a la Santísima Virgen, pídaselo a ella misma, para que se lo alcance de su bendito Hijo, y lo conseguirá.
  3. No se debe negar a la Madre de Dios gracia alguna, por grande que sea, que haya Dios concedido a alguno otro de los Santos.
JACULATORIA: Señor, yo soy tu siervo, e hijo de tu humilde ancila (Salmo 115).
   
HIMNO (Compuesto por el padre Pedro Labbé SJ)
 
Hunc mater in præsépio
Parit futúri néscia.
Jam Jesuíta náscitur,
Christi futúrus assécla.
  
Ad sacri áquas baptismátis
Infans vocat se Ignátium.
Sic Pentecósten nómine
Porténdit orbi flámmeam.
  
In arce Pompejópolis
Gravi ruína stérnitur.
Númquam cucúrrit réctius,
Quam dum labórat tíbia.
  
Morbus fit illi sánitas;
Dum facta Sanctórum legit,
Fit ipse Sanctus, et facit
Piis legénda postéris.
  
Appáret ægróto Petrus,
Virgo salúti víndicat.
Miles futúrus Fílii,
Prius Maríæ mílitat.
   
In æde sacra Vírginis
Appéndit arma mílitis:
Vili lacérna clárior,
Qum dum rubet sub púrpura.
   
Ut impúdici témperet
Flammas, áquis immérgitur.
Non ante visus frígidis
Amor feríre spículis.
  
In monte pergit Martýrum,
Mólitur illic Órdinem.
Quális, putas, erit domus
Nascens in alto cúlmine?
  
Bis quínque Jesus mílites
Suo corónat nómine:
Sed, quánta sint olim, docet,
Ferénda sub hoc ómine.

Ignátius sodálibus
Orbis labóres divídit:
Et primus in labóribus
Omnes labóres súscipit.
      
Famem, caténas, vérbera,
Amóre Christi pértulit:
Sed pœna major ómnibus,
Non posse plura pérpeti.
   
His vixit in labóribus,
Cœli sed inter gáudia:
Nunc déspicit, quæ sǽpius
Suspéxit olim sídera.
  
Tibi, Pater, sit glória,
Tibíque Patris Únice,
Tibíque Sancte Spíritus
In sæculórum sǽcula. Amen.
   
TÍTULOS GLORIOSOS DADOS A SAN IGNACIO DE LOYOLA
San Ignacio, Fundador de la Compañía de Jesús. Rogad por nosotros.
Que en escrivir las Constituciones de la Compañía y los Ejercicios, fuisteis admirablemente instruido por la Santísima Virgen. Rogad por nosotros.
Varón cuya dignidad nunca se alaba bastantemente. Rogad por nosotros.
Padre de Maestros Espirituales. Rogad por nosotros.
Nuevo espejo de santidad y prudencia. Rogad por nosotros.
Cabeza de nuevos Apóstoles. Rogad por nosotros.
Acérrimo enemigo de los Herejes. Rogad por nosotros.
Capitán esforzado y contrapuesto a Lutero. Rogad por nosotros.
Vaso de elección para la conversión del mundo. Rogad por nosotros.
Grande apoyo y lumbrera de la Iglesia. Rogad por nosotros.
Espíritu de salud para la Santa Sede Apostólica Romana. Rogad por nosotros.
Sucesor de Pablo Apóstol. Rogad por nosotros.
Segundo Piloto, después de los Apóstoles, de la Armada de la Iglesia. Rogad por nosotros.
Gigante de Apostólica santidad. Rogad por nosotros.
Maestro y Capitán de la Fe, y en el ocio Mártir. Rogad por nosotros.
Séptimo Ángel del Apocalipsis, cubierto con la nube de la Divina protección. Rogad por nosotros.
Igual a los Santísimos Patriarcas de todos los siglos antecedentes. Rogad por nosotros.
Que fuisteis en la penitencia otro Bautista, en la obediencia otro Abrahán. Rogad por nosotros.
Templo de la paz. Rogad por nosotros.
Alma del mundo. Rogad por nosotros.
Sol que disipa todas las tinieblas de los errores. Rogad por nosotros.
Defensor del Imperio Cristiano. Rogad por nosotros.
Atlante que sostiene al mundo con los hombros de la doctrina y de la piedad. Rogad por nosotros.
Tesoro común del mundo. Rogad por nosotros.
Mongivelo del amor divino. Rogad por nosotros.
Varón lleno del Espíritu Santo, y conspicuo en el Dpn de Sabiduría. Rogad por nosotros.
Que por los mismos infernales enemigos fuisteis llamado su mayor enemigo. Rogad por nosotros.
Que fuisteis el tercer sutentador del mundo, después de Santo Domingo y San Francisco. Rogad por nosotros.
Que con el libro de los Ejercicios no cesáis de producir en el mundo frutos copiosísimos. Rogad por nosotros.
Que tuvisteis un ánimo mayor que el mundo. Rogad por nosotros.
Que enseñateis a San Felipe Neri, según él mismo lo confesó, el arte de tener oración. Rogad por nosotros.
Que por la Santísima Virgen fuisteis dado por Maestro de humildad a Santa María Magdalena de Pazzi. Rogad por nosotros.
Que tuvisteis siempre en la boca, y siempre en todo buscateis la mayor gloria de Dios. Rogad por nosotros.
Cuya grande alabanza es haber tenido por hijo al Padre del nuevo Mundo San Francisco Javier. Rogad por nosotros.
Cuyo grandísimo ornamento es haber sido visto en el Cielo semejantísimo al Discípulo amado de Crito San Juan Evangelista. Rogad por nosotros.
  
Antífona: Dios te salve Padre amantísimo, nuevo espejo de prudencia, del mundo apoyo y Maestro, luz hermosa de la Iglesia, Dios te salve. A ti clamamos los desterrados hijos tuyos: a ti enderezamos nuetros suspiros: a ti pedimos socorro si el mundo, que un tiempo te persiguió, nos persigue a nosotros también. Ea, pues, Patrono, y Abogado nuestro, vuelve a nosotros, que somos tus hijos, esos tus ojos misericordiosos, llenos de amor y ternura paternal. Y en tantos afanes, vuélvenos clemente y propicio al bendito JESÚS, cuya Compañía, debajo del magisterio de su Santa Madre, instituiste. A ti ofrezcan nuetros deseos y ruegos los dos Franciscos Javier y Borja, Luis Gonzaga y Estanislao Kotska, y Juan Francisco Regis, con los tres Mártires del Japón, que contigo triunfan en el Cielo, como gloriosos Hijos dignísimos de tal Padre. Haz, pues, que Jesús nos oiga, oh Ignacio, verdaderamente Padre, verdaderamente piadoso, verdaderamente dulce hijo de María. Ruega por nosotros, Santo Padre Ignacio, para que seamos dignos de las promesas de Jesucristo. Amén.
    
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS (Compuesta por San Ignacio de Loyola).
Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad, todo mi haber y mi poseer; vos me lo disteis, a vos, Señor, lo vuelvo, todo es vuestro, disponed según vuestra santa voluntad: dadme vuestro amor y gracia, que esto me basta. ¡Oh mi Dios, amor de mi corazón, si todos los hombres os conociesen! ¿Qué quiero yo, Señor, fuera de Vos, o qué puedo querer? Concededme, Señor, que os ame, del cual amor no quiero más premio que amaros más.
   
ORACIÓN (copiada de una carta de San Francisco Javier a San Ignacio)
¡Oh Padre de mi alma, y digno de mi mayor veneración! Puestas las rodillas en tierra, como si te mirara presente, te suplico humildemente, que no ceses de rogar por mí a Dios, para que mientras me dure la vida, me dé la gracia de conocer y hacer enteramente su santísima voluntad.
   
℣. Ruega por nosotros, Santo Patriarca Ignacio.
℟. Para que seamos dignos hijos tuyos.
  
ORACIÓN
¡Oh Dios, que para propagar la mayor gloria de tu Santo nombre, fortaleciste a la Iglesia Militante por medio de San Ignacio, con un nuevo subsidio! Concédenos que por su auxilio e imitación, peleando en la tierra, merezcamos con él ser coronados en los Cielos. Por nuestro Señor Jesucristo tu Hijo, que contigo en unidad del Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

sábado, 25 de julio de 2020

MES DE JULIO EN HONOR A SAN IGNACIO DE LOYOLA - DÍA VIGESIMOQUINTO

Dispuesto en Italiano por el Padre Domingo Estanislao Alberti SJ, y publicado en Palermo en 1707, y traducido al Español por otro sacerdote jesuita en Madrid, con aprobación eclesiástica.
   
MES DE JULIO CONSAGRADO A LAS GLORIAS DE SAN IGNACIO DE LOYOLA, FUNDADOR DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS
   
 
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
℣. Dios mio, en mi favor benigno atiende.
℟. Señor, a mi socorro presto atiende.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, y ahora y siempre, y en los siglos de los siglos. Amén.
       
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Padre, Criador y Redentor mío, en quien creo, en quien espero, a quien amo y estimo más que a mi vida, más que a mi alma, más que a todas las cosas, me pesa, Dios mío, de haber pecado; pésame, Padre mío amorosísimo, de haberos agraviado; pésame de todo mi corazón de haberos ofendido, por ser vos quien sois bondad suma, inmensa, infinita. Digo una y mil veces, Dios mío y Padre mío, me pesa de haberme apartado de Vos por mis iniquidades: ayudado de vuestra gracia, propongo firmemente enmendarme, confesarme, y primero morir que volver a pecar. Dadme, Dios mío, un corazón contrito y humillado; dadme gracia para cumplir mis propósitos; haced por vuestra bondad que en mi corazón arda siempre la llama de vuestro divino amor, y que en todo busque vuestra mayor gloria, a imitación del inflamado y celosísimo San Ignacio de Loyola, a cuyo honor, para gloria vuestra, consagro este mes; cuyas virtudes deseo imitar en la tierra, para ser después su compañero en el Cielo. Amén.
     
DÍA VIGESIMOQUINTO – CONFORMIDAD CON LA VOLUNTAD DE DIOS
Santísimo Patriarca San Ignacio: después de la obediencia que debo a mis Superiores, os pido hoy semejante rendimiento a todas las disposiciones divinas: esto es, una perfecta conformidad a la voluntad de Dios en todo lo que dipusiere de mí, y de mis cosas. Esta es virtud que me puede en la tierra adelantar la Bienaventuranza, con hacerme casi insensible a todas las persecuciones, malos tratamientos, enfermedades, y a cuantos otros males pueden afligirme en esta vida miserable. Esta fue la virtud que os hizo sordo a las injurias, mudo para las defensas, y muerto al mundo, pero vivo a solo Dios; cuya santa voluntad fue el norte de todos vuestros viajes, y de todas vuestras acciones y trabajos. Ella os hizo inmoble a todas las adversidades en tanto grado, que si por algún acaso se hubiese deshecho vuestra tan amada Compañía, os hubiera bastado, según afirmasteis, un cuarto de hora de oración para deponer toda aflicción y dolor con la conformidad en la voluntad divina, que lo había permitido. Aun desde el Cielo bajasteis una vez a enseñarla a una persona muy atribulada, a la que confortasteis a sufrir con alegría todo el mal que le había sucedido; pues Dios, que grandemente la amaba, veía y sabía todo lo que ella padecía. Santo Padre, fortaleced con estos heroicos sentimientos mi alma, para que ella, pues no sabe discernir lo que le está bien de lo que le está mal, viva siempre contenta de lo que el Señor le envía; pues no hay, ni quien más perfectamente que su Majestad conozca mi verdadero bien, ni quien me ame más que Él con perfectísimo amor.
    
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
 
SENTENCIAS DE SAN IGNACIO
  1. Bendito sea el Señor en todo, pues no es menos Santo, menos bueno y misericordioso con nosotros, ni menos digno de ser alabado de corazón cuando nos azota y aflige que cuando nos acaricia y consuela; y por otro lado tanto, y no más deben amarse los bienes y los males en cuanto agradan a su sapientísima y rectísima voluntad.
  2. La Divina Providencia suele portarse de este modo con aquellos que ama mucho, que cuanto más presto los quiere llevar a la Gloria eterna, tanto más los purifica con trabajos en este mundo, en donde no quiere que pongamos nuestro amor y descanso. Y así no suele arrancar el afecto del mundo a sus escogidos con solos los deseos del Cielo, más aun con los trabajos y afanes de la tierra: los que sirven mucho para aumento de la gloria, si se aceptan con paciencia y acción de gracias como dones de su paternal amor, de donde proceden así los azotes como los halagos.
  3. Si hay algún camino para escapar de los trabajos y aflicciones en este mundo, es la conformidad de nuestra voluntad con la de Dios; porque si Dios poseyera enteramente nuestro corazón, no pudiéndolo nosotros perder sin nuestra voluntad, no nos pudiera suceder cosa que mucho nos afligiese, atento que la aflicción nace de haber perdido o temer que se pierda lo que se ama.
JACULATORIA: Enséñame a hacer tu voluntad, porque eres mi Dios (Salmo 142).
   
HIMNO (Compuesto por el padre Pedro Labbé SJ)
 
Hunc mater in præsépio
Parit futúri néscia.
Jam Jesuíta náscitur,
Christi futúrus assécla.
  
Ad sacri áquas baptismátis
Infans vocat se Ignátium.
Sic Pentecósten nómine
Porténdit orbi flámmeam.
  
In arce Pompejópolis
Gravi ruína stérnitur.
Númquam cucúrrit réctius,
Quam dum labórat tíbia.
  
Morbus fit illi sánitas;
Dum facta Sanctórum legit,
Fit ipse Sanctus, et facit
Piis legénda postéris.
  
Appáret ægróto Petrus,
Virgo salúti víndicat.
Miles futúrus Fílii,
Prius Maríæ mílitat.
   
In æde sacra Vírginis
Appéndit arma mílitis:
Vili lacérna clárior,
Qum dum rubet sub púrpura.
   
Ut impúdici témperet
Flammas, áquis immérgitur.
Non ante visus frígidis
Amor feríre spículis.
  
In monte pergit Martýrum,
Mólitur illic Órdinem.
Quális, putas, erit domus
Nascens in alto cúlmine?
  
Bis quínque Jesus mílites
Suo corónat nómine:
Sed, quánta sint olim, docet,
Ferénda sub hoc ómine.

Ignátius sodálibus
Orbis labóres divídit:
Et primus in labóribus
Omnes labóres súscipit.
      
Famem, caténas, vérbera,
Amóre Christi pértulit:
Sed pœna major ómnibus,
Non posse plura pérpeti.
   
His vixit in labóribus,
Cœli sed inter gáudia:
Nunc déspicit, quæ sǽpius
Suspéxit olim sídera.
  
Tibi, Pater, sit glória,
Tibíque Patris Únice,
Tibíque Sancte Spíritus
In sæculórum sǽcula. Amen.
   
TÍTULOS GLORIOSOS DADOS A SAN IGNACIO DE LOYOLA
San Ignacio, Fundador de la Compañía de Jesús. Rogad por nosotros.
Que en escrivir las Constituciones de la Compañía y los Ejercicios, fuisteis admirablemente instruido por la Santísima Virgen. Rogad por nosotros.
Varón cuya dignidad nunca se alaba bastantemente. Rogad por nosotros.
Padre de Maestros Espirituales. Rogad por nosotros.
Nuevo espejo de santidad y prudencia. Rogad por nosotros.
Cabeza de nuevos Apóstoles. Rogad por nosotros.
Acérrimo enemigo de los Herejes. Rogad por nosotros.
Capitán esforzado y contrapuesto a Lutero. Rogad por nosotros.
Vaso de elección para la conversión del mundo. Rogad por nosotros.
Grande apoyo y lumbrera de la Iglesia. Rogad por nosotros.
Espíritu de salud para la Santa Sede Apostólica Romana. Rogad por nosotros.
Sucesor de Pablo Apóstol. Rogad por nosotros.
Segundo Piloto, después de los Apóstoles, de la Armada de la Iglesia. Rogad por nosotros.
Gigante de Apostólica santidad. Rogad por nosotros.
Maestro y Capitán de la Fe, y en el ocio Mártir. Rogad por nosotros.
Séptimo Ángel del Apocalipsis, cubierto con la nube de la Divina protección. Rogad por nosotros.
Igual a los Santísimos Patriarcas de todos los siglos antecedentes. Rogad por nosotros.
Que fuisteis en la penitencia otro Bautista, en la obediencia otro Abrahán. Rogad por nosotros.
Templo de la paz. Rogad por nosotros.
Alma del mundo. Rogad por nosotros.
Sol que disipa todas las tinieblas de los errores. Rogad por nosotros.
Defensor del Imperio Cristiano. Rogad por nosotros.
Atlante que sostiene al mundo con los hombros de la doctrina y de la piedad. Rogad por nosotros.
Tesoro común del mundo. Rogad por nosotros.
Mongivelo del amor divino. Rogad por nosotros.
Varón lleno del Espíritu Santo, y conspicuo en el Dpn de Sabiduría. Rogad por nosotros.
Que por los mismos infernales enemigos fuisteis llamado su mayor enemigo. Rogad por nosotros.
Que fuisteis el tercer sutentador del mundo, después de Santo Domingo y San Francisco. Rogad por nosotros.
Que con el libro de los Ejercicios no cesáis de producir en el mundo frutos copiosísimos. Rogad por nosotros.
Que tuvisteis un ánimo mayor que el mundo. Rogad por nosotros.
Que enseñateis a San Felipe Neri, según él mismo lo confesó, el arte de tener oración. Rogad por nosotros.
Que por la Santísima Virgen fuisteis dado por Maestro de humildad a Santa María Magdalena de Pazzi. Rogad por nosotros.
Que tuvisteis siempre en la boca, y siempre en todo buscateis la mayor gloria de Dios. Rogad por nosotros.
Cuya grande alabanza es haber tenido por hijo al Padre del nuevo Mundo San Francisco Javier. Rogad por nosotros.
Cuyo grandísimo ornamento es haber sido visto en el Cielo semejantísimo al Discípulo amado de Crito San Juan Evangelista. Rogad por nosotros.
  
Antífona: Dios te salve Padre amantísimo, nuevo espejo de prudencia, del mundo apoyo y Maestro, luz hermosa de la Iglesia, Dios te salve. A ti clamamos los desterrados hijos tuyos: a ti enderezamos nuetros suspiros: a ti pedimos socorro si el mundo, que un tiempo te persiguió, nos persigue a nosotros también. Ea, pues, Patrono, y Abogado nuestro, vuelve a nosotros, que somos tus hijos, esos tus ojos misericordiosos, llenos de amor y ternura paternal. Y en tantos afanes, vuélvenos clemente y propicio al bendito JESÚS, cuya Compañía, debajo del magisterio de su Santa Madre, instituiste. A ti ofrezcan nuetros deseos y ruegos los dos Franciscos Javier y Borja, Luis Gonzaga y Estanislao Kotska, y Juan Francisco Regis, con los tres Mártires del Japón, que contigo triunfan en el Cielo, como gloriosos Hijos dignísimos de tal Padre. Haz, pues, que Jesús nos oiga, oh Ignacio, verdaderamente Padre, verdaderamente piadoso, verdaderamente dulce hijo de María. Ruega por nosotros, Santo Padre Ignacio, para que seamos dignos de las promesas de Jesucristo. Amén.
    
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS (Compuesta por San Ignacio de Loyola).
Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad, todo mi haber y mi poseer; vos me lo disteis, a vos, Señor, lo vuelvo, todo es vuestro, disponed según vuestra santa voluntad: dadme vuestro amor y gracia, que esto me basta. ¡Oh mi Dios, amor de mi corazón, si todos los hombres os conociesen! ¿Qué quiero yo, Señor, fuera de Vos, o qué puedo querer? Concededme, Señor, que os ame, del cual amor no quiero más premio que amaros más.
   
ORACIÓN (copiada de una carta de San Francisco Javier a San Ignacio)
¡Oh Padre de mi alma, y digno de mi mayor veneración! Puestas las rodillas en tierra, como si te mirara presente, te suplico humildemente, que no ceses de rogar por mí a Dios, para que mientras me dure la vida, me dé la gracia de conocer y hacer enteramente su santísima voluntad.
   
℣. Ruega por nosotros, Santo Patriarca Ignacio.
℟. Para que seamos dignos hijos tuyos.
  
ORACIÓN
¡Oh Dios, que para propagar la mayor gloria de tu Santo nombre, fortaleciste a la Iglesia Militante por medio de San Ignacio, con un nuevo subsidio! Concédenos que por su auxilio e imitación, peleando en la tierra, merezcamos con él ser coronados en los Cielos. Por nuestro Señor Jesucristo tu Hijo, que contigo en unidad del Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.