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jueves, 16 de julio de 2026

CARTA “Néminem profécto latet”, CON MOTIVO DEL VII CENTENARIO DEL ESCAPULARIO DEL CARMEN


Con ocasión del séptimo centenario de la aparición de Nuestra Señora a San Simón Stock entregándole el Escapulario Carmelita, el Papa Pío XII escribió la carta a los superiores de las dos ramas de la Orden, Quiliano (en el siglo Eduardo) Lynch O. Carm. y Silverio de Santa Teresa (en el siglo Julián Gómez Fernández) OCD, exaltando la devoción y sacramental que es el Escapulario carmelita, y llamándolos a que lo retuviesen como prenda de consagración al Inmaculado Corazón de María.

En esta ocasión, presentamos tanto el texto latino como aparece en Acta Apostólicæ Sedis 42 (1950), págs. 390-391) y la traducción española de la Revista de Espiritualidad, año X, n.º 038-039 (Enero-Junio de 1951), págs. 5-6.

LATÍN
AD REVERENDÍSSIMOS PATRES KILIÁNUM LYNCH, PRIÓREM GENERÁLEM ÓRDINIS FRATRUM BEÁTÆ MARÍÆ VÍRGINIS DE MONTE CARMÉLO, ET P. SILVÉRIUM A SANCTA THERÉSIA, PRÆPÓSITUM GENERÁLEM FRATRUM DISCALCEATÓRUM BEÁTÆ MARÍÆ VÍRGINIS DE MONTE CARMÉLO: SÉPTIMO EXEÚNTE SǼCULO AB INSTITUTIÓNE SACRI SCAPULÁRIS CARMELITÁRUM.
  
PIUS PP. XII   
Dilécti filii, salútem et Apostólicam Benedictiónem.
  
Néminem profécto latet, quántum ad excitándam cathólicam fidem móresque emendándos cónferat amor erga Beatíssimam Vírginem Dei Matrem, iis præsértim devotiónis significatiónibus, quíbus præ cœ́teris et mentes cœlesti doctrína illustrári et ánimi in christiána vita excolénda exácui vidéntur. Hisce est in primis accensénda Sacri Scapuláris Carmelitárum devótio, quæ, sua ipsíus simplicitáte ómnium ingénio accommodáta, inter Christi fidéles cum salutárium frúctuum increménto quam latíssime pervulgáta est. Quaprópter læto admódum ánimo intelléximus, séptimo vergénte sǽculo ab institutióne istíus Scapuláris Deúparæ de Monte Carmélo, fratres Carmelítas, quum Calceátos tum Excalceátos, consílium iníisse, ut sacra sollémnia in honórem ipsíus Beátæ Maríæ Vírginis summo stúdio concelebréntur. Quæ quídem pia incépta, pro constánti Nostro erga almam Dei Matrem amóre próque étiam Nostra in Confraternitátem ipsíus Scapuláris a púero cooptatióne, perlibénter commendámus, iísque úberem bonórum cópiam a Deo ominámur. Néque enim ágitur de re parvi moménti, sed de vita ætérna capessénda ex ea, quæ tráditur, promissióne Beatíssimæ Vírginis: ágitur vidélicet de summo ómnium negótio déque modo ipsum tute peragéndi. Est quídem Sacrum Scapuláre, velúti hábitus Mariánus, protectiónis Deíparæ signum et pignus; sed ne putáverint hac veste indúti pigrítia vel socórdia spirituáli se esse salútem ætérnam adeptúros, monénte Apóstolo: «cum metu et tremóre vestram salútem operámini» (Phil. II, 12).
   
Omnes ígitur Carmelítæ, qui, sive in cláustris primi et secúndi Órdinis, sive in tértio Órdine regulári vel sæculári, sive in confraternitátibus, ad unam Beatíssimæ Matris famíliam peculiári amóris vínculo pértinent, sibi hábeant in memoriáli ipsíus Vírginis spéculum humilitátis et castitátis; hábeant modéstiæ et simplicitátis breviárium in ipsa vestis ingénua structúra; hábeant potíssimum in eádem veste, quam die noctúque índuunt, eloquénti sýmbolo significátas preces, quíbus divínum ímplorant auxílium; hábeant dénique illam consecratiónem sacratíssimo Cordi Vírginis Immaculátæ, quam nuper quóque impénse commendávimus. Nec désinet profécto piíssima Mater, ut fílii sui, in Purgatório admíssa expiántes, quam primum, ipsa quídem apud Deum intercedénte, juxta tráditum illud, quod vocant, Privilégium Sabbatínum, ætérnam pátriam consequántur.
    
Supérni intérea præsídii auxíliique in auspícium, ínque peculiáris Nostræ caritátis pignus, Apostólicam Benedictiónem vobis, dilécti fílii, univérsoque Carmelitárum Órdini amantíssime in Dómino impertímus.
   
Datum Romæ apud Sanctum Petrum, die XI mensis Februárii, in Apparitióne Beátæ Maríæ Vírginis Immaculátæ, anno MDCCCCL, Pontificátus Nostri undécimo. PIUS PP. XII.

TRADUCCIÓN
A LOS AMADOS HIJOS QUILIANO LYNCH, PRIOR GENERAL DE LA ORDEN DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA DEL MONTE CARMELO; Y SILVERIO DE SANTA TERESA, PREPÓSITO GENERAL DE LOS HERMANOS DESCALZOS DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA DEL MONTE CARMELO, TERMINANDO EL SÉPTIMO SIGLO DE LA INSTITUCIÓN DEL SAGRADO ESCAPULARIO CARMELITA

PAPA PÍO XII
  
Amados hijos, Salud y bendición apostólica.
   
Nadie ignora ciertamente de cuánta eficacia sea para avivar la fe católica y reformar las costumbres, el amor a la Santísima Virgen Madre de Dios, ejercitado principalmente mediante aquellas manifestaciones de devoción que contribuyen en modo particular a iluminar las mentes con celestial doctrina y a excitar las voluntades a la práctica de la vida cristiana. Entre estas debe colocarse, ante todo, la devoción del Escapulario de los Carmelitas, que, por su misma sencillez, al alcance de todos, y por los abundantes frutos de santificación que aporta, se halla extensamente divulgada entre los fieles cristianos.
   
Por esta razón hemos recibido con grande alegría la noticia de que, con motivo del VII centenario de la institución del Escapulario de la Virgen Madre de Dios del Monte Carmelo, los Hermanos Carmelitas, así Calzados, como Descalzos, han dispuesto de común acuerdo celebrar con gran fervor solemnes cultos religiosos en honor de la misma Virgen María. No sólo por nuestro constante amor a la gran Madre de Dios, sino por haber pertenecido desde nuestra infancia a la Cofradía del mismo Escapulario, aprobamos con sumo placer esas piadosas iniciativas, deseando para ellas abundantísimos favores de Dios, y, en verdad, no se trata de un asunto de poca importancia, sino de la consecución de la vida eterna en virtud de la promesa hecha, según la tradición, por la Santísima Virgen; se trata, en otras palabras, del más importante entre todos los negocios y del modo de llevarle a cabo con seguridad. Es ciertamente, el Santo Escapulario una como librea mariana, prenda y señal de protección de la Madre de Dios; mas no piensen los que visten esta librea que podrán conseguir la salvación eterna abandonándose a la pereza y a la desidia espiritual, ya que el Apóstol nos advierte: «Obrad vuestra salvación con temor y temblor» (Fil. 2, 12).
   
Todos los Carmelitas, por tanto, así los que militan en los claustros de la primera y segunda Orden como los afiliados a la Tercera Orden regular o secular y los asociados a las Cofradías que forman por un especial vínculo de amor una misma familia de la Santísima Madre, reconozcan en este memorial de la Virgen un espejo de humildad y castidad; vean en la forma sencilla de su hechura un compendio de modestia y candor; vean, sobre todo, en esa librea que visten día y noche, significada con simbolismo elocuente la oración con la cual invocan el auxilio divino; reconozcan, por fin, en ella, su consagración al Corazón sacratísimo de la Virgen Inmaculada, por Nos recientemente recomendada.
   
Además, esta Madre piadosísima no dejará ciertamente de interceder ante Dios, según la tradicional promesa del llamado Privilegio Sabatino, para que aquellos de sus hijos que hayan de expiar sus faltas en el Purgatorio, consigan cuanto antes el eterno descanso de la patria.
    
En tanto, como auspicio de divina protección y auxilio, y en prenda de nuestra particular predilección, impartimos a vosotros, amados hijos y a toda la Orden de los Carmelitas, con grande afecto en el Señor, la bendición Apostólica.
   
Dado en Roma, junto a San Pedro, el 11 de febrero, festividad de la Aparición de María Inmaculada, del año 1950, undécimo de nuestro Pontificado. PÍO PAPA XII.

lunes, 22 de junio de 2026

DEFENSA DE LAS APARICIONES EN FÁTIMA

Traducción del artículo publicado en INTROIBO AD ALTARE DEI.
  
POR QUÉ CREO EN NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMA (Y POR QUÉ DEBERÍAS CREER EN ELLA)
  

Recientemente, ha surgido controversia en internet en torno a la Virgen de Fátima. Algunos afirman que la aparición nunca ocurrió o que fue de origen diabólico. Siempre he dicho (y sigo sosteniendo) que los tradicionalistas no deberían enfrascarse en el estudio de revelaciones privadas, sino concentrarse en una teología sólida y en la lectura de las obras de teólogos reconocidos. 

Cuando la gente empieza a poner en duda (o peor aún, a difamar) las revelaciones privadas aprobadas, solo sirve para sembrar dudas en la Iglesia durante la Gran Apostasía, sin un papa que responda a las preguntas y resuelva las disputas. Estoy de acuerdo en que no debería haber discusiones sobre lo que “realmente” dijo una aparición aprobada. También estoy de acuerdo en que no es necesario creer en las revelaciones privadas siempre que no haya desprecio por la autoridad eclesiástica (se hablará más sobre este punto más adelante). 

Sin embargo, hay quienes atacan a Fátima calificándola de “del diablo”, lo cual es blasfemo e imposible, puesto que el Espíritu Santo protegería al Santo Padre de aprobar como “digna de fe” algo que provenga del infierno. Fátima fue aprobada por el propio Papa Pío XII. Afirmar que Fátima proviene del infierno sería una negación indirecta de la indefectibilidad de la Iglesia; es decir, la Iglesia no puede dar a sus miembros lo que es malo o erróneo. Si, en gracia de discusión, la aparición de Fátima no hubiera ocurrido, no habría producido nada contrario a la fe y la moral. Sin embargo, si proviniera de Satanás, tendría que haber cosas contrarias a la fe y/o la moral, porque el adversario de la humanidad no hace nada por nuestro beneficio.

Mi investigación sobre Fátima, realizada para preparar esta publicación, me ha permitido percibir un matiz: no creo que sea posible rechazar de plano una revelación privada aprobada sin cometer un pecado de desdén contra la autoridad eclesiástica. Por lo tanto, si uno rechazara Fátima (no por considerarla diabólica, sino simplemente por no creer en ella), personalmente no creo que esto pueda hacerse sin despreciar simultáneamente a la Iglesia (Tengo fuentes que respaldan mi afirmación, pero someto todo al juicio de la Santa Madre Iglesia, si un verdadero papa volviera a reinar. No estoy “inventando pecados”, pero como espero demostrar, sinceramente no veo cómo el desprecio por la Iglesia no pueda ir acompañado del rechazo de revelaciones privadas aprobadas. Nunca sería herejía, pero no se puede despreciar a la Iglesia sin pecar de alguna manera — Introibo). 

En esta publicación explicaré por qué creo en Fátima, y ​​por buenas razones que deberían hacer que todos los tradicionalistas la acepten como “digna de fe”. 
 
PRIMERA RAZÓN: LA APROBACIÓN DEL PAPA PÍO XII
  
La principal razón para aceptar las apariciones de la Santísima Virgen María en Fátima es la aprobación de Su Santidad el Papa Pío XII. 

El 13 de junio de 1940, el Papa Pío XII publicó la encíclica Sǽculo Exeúnte Octávo, con motivo del octavo centenario de la independencia de Portugal. Tras exhortar a Portugal a ampliar su labor misionera, el Pontífice menciona directamente a Fátima en el párrafo n.º 17:
«Esta santa y urgente intención debe ocupar un lugar primordial en las oraciones de cada sacerdote. Quienes han sido llamados a las sagradas órdenes de la vida contemplativa deben rezar por esta intención especial, y los fieles, al rezar el rosario tan altamente recomendado por la Santísima Virgen de Fátima, deben implorar a esta misma Virgen que interceda por esta vocación divina para que las misiones florezcan» (Énfasis mío). 
El párrafo n.º 52 dice:
«Sin duda, Dios colmará a la noble nación de Portugal con la generosidad de sus bendiciones, como lo hizo en su nacimiento. Y la Santísima Virgen María del Rosario, venerada en Fátima y la misma gran Madre de Dios que obtuvo una gran victoria en Lepanto, estará con vosotros con su poderosa protección» (Énfasis mío). 
El 12 de agosto de 1950, el Papa Pío XII promulgó su encíclica Humáni géneris in rebus, que expuso y rechazó algunas opiniones falsas que amenazaban con socavar los fundamentos de la doctrina católica. Su Santidad pidió al gran teólogo tomista y dominico, el padre Reginald Garrigou-Lagrange, un ferviente antimodernista, que redactara la encíclica. El párrafo número 20 de dicho documento afirma:  
«Tampoco debe pensarse que lo expuesto en las encíclicas no exige consentimiento por sí mismo, puesto que al escribirlas los Papas no ejercen la suprema autoridad de su Magisterio. Pues estas cuestiones se enseñan con la autoridad ordinaria del Magisterio, de la que es cierto decir: “El que os oye, me oye a mí”; y, en general, lo que se expone e inculca en las encíclicas ya pertenece a la doctrina católica por otras razones. Pero si los Sumos Pontífices, en sus documentos oficiales, emiten juicios deliberadamente sobre una cuestión que hasta entonces había estado en disputa, es evidente que dicha cuestión, según la voluntad de los Pontífices, ya no puede considerarse un tema abierto a debate entre los teólogos» (Énfasis mío). 
Seamos claros: lo que se expone en las encíclicas exige asentimiento, y en una encíclica, el Papa Pío XII afirma categóricamente que la Santísima Virgen se apareció en Fátima y «recomendó encarecidamente» el rezo diario del rosario. Además, es la misma Santísima Virgen de Fátima quien obtuvo la victoria en la batalla de Lepanto. Es evidente que el Papa Pío XII creía en Fátima y utiliza su mensaje en un documento del Magisterio. ¿Acaso el Espíritu Santo permitiría que un verdadero papa enseñara basándose en una aparición falsa o inexistente? Mi respuesta es negativa. 

DISCURSO RADIOFÓNICO DEL 31 DE OCTUBRE DE 1942
Pío XII transmitió por radio un mensaje (Benedícite Deum) a los peregrinos reunidos en el Santuario de Fátima para conmemorar el veinticinco aniversario de las apariciones. En esta transmisión, mencionó específicamente los sucesos de Fátima y concluyó consagrando el mundo al Inmaculado Corazón de María (Véase Papal Documents on Mary/Documentos Papales sobre María, recopilados y ordenados por William Joseph Doheny CSC y Joseph Patrick Kelly S. Th. D. [1954], págs. 202-204). 

En su tratado “Enseñanza auténtica del Magisterio”, el teólogo Anthony Charles Cotter SJ enseña:
«El Papa [Pío XII] no duda de que los teólogos católicos a quienes se refiere en la encíclica [Humáni géneris in rebus] están dispuestos a acatar las decisiones definitivas del Magisterio, las dictadas solémni judício (por juicio solemne). No son ni herejes ni cismáticos. Pero se queja de que ignoran las declaraciones papales que les llegan con menor autoridad, como las encíclicas. Si teólogos de renombre han discrepado en el pasado, eso supone que solo una definición solemne puede zanjar la cuestión; y mientras no se presente tal definición, se presume que cada uno es libre de interpretar los documentos papales según su propia interpretación de la Tradición.
   
En respuesta, el Papa les recuerda que las encíclicas, además de contener a menudo cuestiones dogmáticas, pueden tener como objetivo dirimir puntos hasta entonces controvertidos, y que tales decisiones exigen de sí mismas un asentimiento positivo por parte de los fieles, incluidos los teólogos. Al publicarlas, los papas ejercen lo que técnicamente se conoce como el Magisterio Ordinario o Auténtico, del cual se puede decir con razón: “El que os escucha a vosotros, me escucha a mí”» (Citado en Contemporary Moral Theology/Teología moral contemporánea [1962], vol. I, págs. 24-26). 
El teólogo Cotter señala que, si bien la declaración papal se refiere principalmente a las encíclicas, no se limita a ellas. Más bien, abarca todo el ámbito del llamado “Magisterio Ordinario” del Santo Padre. Por lo tanto, todo lo expresado podría aplicarse a los mensajes radiofónicos y alocuciones papales; sin embargo, dado el papel tan destacado que estos han desempeñado en la enseñanza papal (especialmente bajo el pontificado de Pío XII), merecen una atención especial. El propio Pío XII dejó muy claro que sus discursos, incluso cuando se dirigen a grupos pequeños, pueden contener enseñanza autorizada para toda la Iglesia. 

Nuevamente, ¿permitiría el Espíritu Santo que un auténtico ejercicio de autoridad magisterial incluyera una aparición inexistente? Mi respuesta es negativa. 

ELEVACIÓN DE LA IGLESIA DE LA COVA DA IRÍA EN FÁTIMA AL RANGO DE BASÍLICA MENOR EN 1954.
La Basílica de Nuestra Señora del Rosario está ubicada en la zona de Cova da Iría, en Fátima (Portugal), el mismo lugar donde tres pastorcitos relataron por primera vez sus apariciones de la Virgen María en 1917. El Papa Pío XII elevó oficialmente el santuario a Basílica Menor el 11 de noviembre de 1954. 

En la carta papal, el Papa se refiere al santuario de Fátima como el lugar «donde la Madre de Dios se apareció en tiempos recientes como Nuestra Señora del Rosario», y añade que en la iglesia reposan los cuerpos de los hermanos Francisco y Jacinta Marto, «quienes tuvieron el privilegio de contemplar la maravillosa visión de la Madre de Dios». Asimismo, confiesa su «especial devoción a la Santísima Virgen María de Fátima»
(Ver thecatholicnewsarchive.org/?a=d&d=tmon19630405-01.2.128&e=-------en-20--1--txt-txIN). 

LA AUTORIDAD MAGISTRAL ADICIONAL AFIRMA A FÁTIMA.
  • El 13 de mayo de 1930, tras 13 años de investigación, el obispo José Alves Correia da Silva de Leiría (la diócesis a la que pertenece Fátima) dio su aprobación oficial a las apariciones:
    «En virtud de las consideraciones dadas a conocer, y otras que por razones de brevedad omitimos; invocando humildemente al Espíritu Divino y poniéndonos bajo la protección de la Santísima Virgen, y después de escuchar las opiniones de nuestros Reverendos Consejeros en esta diócesis, por la presente:
       
    DECLARAR dignas de crédito las visiones de los niños pastores en la Cova da Iria, parroquia de Fátima, en esta diócesis, desde el 13 de mayo hasta el 13 de octubre de 1917».
  • El 1 de octubre de 1930, la Sagrada Penitenciaría, bajo el pontificado del Papa Pío XI, concedió una indulgencia parcial a quienes visitaran individualmente el Santuario y rezaran por las intenciones del Santo Padre, y una indulgencia plenaria mensual a quienes acudieran en grupo. Sin duda, el Vaticano estaba al tanto de la aprobación pendiente del obispo diocesano.
¿Permitiría el Espíritu Santo que la Iglesia concediera indulgencias a una aparición falsa o inexistente? Una vez más, mi respuesta es negativa.

SEGUNDA RAZÓN: EL MILAGRO DEL SOL.
  
El 13 de octubre de 1917, aproximadamente 70.000 personas se congregaron en Fátima a pesar de la intensa lluvia, esperando ver si la promesa de la Virgen María se cumpliría. De repente, las nubes se abrieron y el sol comenzó a girar, a cambiar de color y a zigzaguear por el cielo, un fenómeno que parecía desafiar todas las leyes naturales. Muchos pensaron que era el fin del mundo, mientras que otros cayeron de rodillas, sobrecogidos. 

Sin embargo, los escépticos afirman que el Milagro fue el resultado de una alucinación colectiva, fenómenos atmosféricos inusuales y cosas por el estilo. Podría dedicar varias publicaciones solo a estas afirmaciones, pero daré una breve explicación de por qué son erróneas:
  • El momento en que ocurrió el evento. Los niños (Lucía, Jacinta y Francisco) habían hablado del evento con antelación. Cuando los escépticos afirman que ocurrieron fenómenos meteorológicos raros en 1917, sin la tecnología moderna, es más que una simple coincidencia que estos “eventos raros” sucedieran el mismo día previsto.
  • El suceso podría haber sido causado por fuerzas sobrenaturales. Podría haber sido impuesto en la mente de los asistentes, con consecuencias físicas asociadas (por ejemplo, ropa mojada secándose). 
  • El evento fue ampliamente reportado en los principales periódicos seculares de la época. En particular, O Século, un destacado periódico anticlerical, promasón y secular de Lisboa, presentó el titular «Como o sol bailou em Fátima ao meio-dia» («Cómo el sol bailaba en Fátima al mediodía») escrito por su director fundador, Avelino de Almeida. 
  • Incluso los ateos más acérrimos no pueden simplemente descartarlo. El “neoateo” Richard Dawkins menciona el Milagro del Sol de Fátima en su libro El espejismo de Dios, que critica a Dios.
A primera vista, las visiones colectivas, como el relato de que setenta mil peregrinos en Fátima, Portugal, en 1917 vieron el sol «arrancarse del cielo y estrellarse contra la multitud», son más difíciles de descartar… No es fácil explicar cómo setenta mil personas pudieron compartir la misma alucinación. Pero es aún más difícil aceptar que realmente sucedió sin que el resto del mundo, fuera de Fátima, también lo viera, y no solo lo viera, sino que lo sintiera como la destrucción catastrófica del sistema solar, incluyendo fuerzas de aceleración suficientes para lanzar a todos al espacio (Énfasis mío). 

Sin embargo, lo más probable es que haya sido impuesto sobrenaturalmente. ¿De qué otra manera se puede explicar?

EL PAPA PÍO XII PRESENCIÓ EL MILAGRO DE FÁTIMA EN CUATRO OCASIONES DISTINTAS. 
En una nota manuscrita, el pontífice escribió: «He visto el “milagro del sol”, esta es la pura verdad». Dejó constancia de esto en sus propias notas manuscritas, señalando que observó al sol comportándose como una esfera opaca y pálida rodeada por un círculo luminoso que se movía y giraba. Estos eventos ocurrieron alrededor de la época en que proclamó el dogma de la Asunción de la Santísima Virgen María. Vio el Milagro el 30 y 31 de octubre, y el 1 y 8 de noviembre de 1950. El 30 y 31 de octubre fueron los dos días previos a la proclamación del dogma de la Asunción. El 1 de noviembre fue el día en que promulgó Munificentissimus Deus , y el 8 de noviembre fue la Octava
(Véase, por ejemplo, https://aleteia.org/2019/05/13/pope-pius-xii-witnessed-the-fatima-miracle-of-the-sun-while-walking-in-the-vatican-gardens). 

El Papa Pío XII nunca dijo que estuviera “mirando hacia atrás en el tiempo”, sino que presenció los mismos fenómenos, dando credibilidad al Milagro del Sol como una manifestación sobrenatural en las mentes de las personas elegidas por Dios. En 1917, también pudo haber estado acompañado de prodigios físicos. Esto explica por qué (algunos) de los 70.000 supuestamente no vieron nada: Dios decidió no revelar el prodigio a algunos por razones conocidas de Él mismo. Muchos ateos y escépticos se convirtieron gracias al Milagro del Sol.

TERCERA RAZÓN: LA SANTIDAD DE LOS VIDENTES
   
Los tres niños poseían una verdadera santidad desde temprana edad, como lo demuestra lo siguiente:
  • Espíritu de reparación: Tras tener una visión aterradora del infierno, los niños sintieron una profunda compasión por los pecadores. Dedicaron su vida diaria —ofreciendo sus almuerzos, soportando la sed y usando cuerdas ásperas— como actos de penitencia por la salvación de las almas.
  • Devoción al Rosario: Obedecieron fielmente la petición de la Virgen María de rezar el Rosario diariamente por la paz mundial y la conversión de los pecadores.
  • Alegría en el sufrimiento: A pesar de soportar una persecución severa, amenazas de muerte por parte de las autoridades locales y los estragos físicos de la pandemia de gripe de 1918, los niños mantuvieron una confianza inquebrantable y gozosa en Dios.
A diferencia de los supuestos “videntes” de Garabandal y Međugorje, los niños de Fátima llevaron una vida santa. Francisco y Jacinta murieron siendo niños y sufrieron mucho, ofreciéndolo por la conversión de los pecadores. Lucía se convirtió en una monja muy santa. Los tres videntes nunca se enriquecieron a costa de Fátima, ni llevaron una vida mundana como las de las falsas apariciones no aprobadas por la Iglesia. Desafortunadamente, no pueden ser llamados santos, ya que Francisco y Jacinta fueron “canonizados” por Bergoglio, quien no era papa. De igual manera, Lucía no puede ser llamada “Venerable”, como lo declaró la secta del Concilio Vaticano II, no la Iglesia Católica Romana. 

CUARTA RAZÓN: LA CATOLICIDAD DEL MENSAJE DE FÁTIMA.
   
Fátima contiene varios mensajes básicos que son teológicamente sólidos y loables:
  1. Rezar el Rosario diariamente.
    María pidió a los niños que rezaran el Rosario todos los días por la paz en el mundo y la conversión de los pecadores. Por eso, el Rosario se asocia a menudo con Fátima.
      
  2. Ofrecer sacrificios por los pecadores.
    Ella animaba a los niños a ofrecer pequeños sacrificios por la conversión de las almas, uniendo su sufrimiento al de Cristo.
       
  3. La visión del infierno.
    En julio, María les mostró una visión aterradora del infierno, recordándoles la urgencia del arrepentimiento y la necesidad de orar por aquellos que están lejos de Dios. El infierno es real, y debemos salvar nuestras almas, evitando el tormento eterno lejos de Dios. 
       
  4. Consagración al Inmaculado Corazón de María
    María reveló que Rusia propagaría grandes males a menos que fuera consagrada a su Inmaculado Corazón, una petición que posteriormente desempeñó un papel fundamental en la historia de la Iglesia (Tomado de: focus.org/posts/what-happened-at-fatima-our-lady-of-fatima-explained; resume bien el mensaje de Fátima, aunque no respaldo el sitio, ya que pertenece a la secta del Concilio Vaticano II).
Quisiera añadir al Mensaje de Fátima la importancia de llevar el Escapulario y de realizar la devoción de los Primeros Cinco Sábados, aprobada por la Iglesia y espiritualmente fructífera, en reparación por las ofensas cometidas contra el Inmaculado Corazón de María. 

QUINTA RAZÓN: LA IGLESIA FOMENTA LOS MENSAJES DE REVELACIONES PRIVADAS APROBADAS.

¿Existe alguna obligación por parte de los fieles de dar crédito a las revelaciones aprobadas? Según varios teólogos reconocidos, la respuesta es un rotundo SÍ.
  • Teólogo Thomas Slater SJ: «No es herejía, aunque sí pecado, rechazar lo que se sabe que Dios reveló en una revelación privada» (Manual of Moral Theology/Manual de Teología Moral, [1925], pág. 111; énfasis mío). Esto parece aplicarse únicamente al vidente.
  • Teólogo Adolfo Tanquerey: «Muchos teólogos opinan que tanto quienes reciben tales revelaciones como aquellos a quienes están destinadas pueden creer en ellas con verdadera fe, siempre que hayan tenido pruebas claras de su autenticidad» (Véase La vida espiritual: Tratado de teología ascética y mística [1930], pág. 701; énfasis mío). Fátima es una revelación privada aprobada, cuyo mensaje estaba dirigido a los católicos de todo el mundo.
  • Teólogo Francis Jeremiah Connell: «Una revelación privada debe ser creída por aquellos a quienes va dirigida. Sin embargo, nadie está obligado a creer la declaración de otro de que se le ha hecho una revelación privada a menos que se le haya dado una garantía fehaciente de que realmente proviene de Dios [La aprobación de la Iglesia es una garantía fehaciente]. Por lo general, dicha garantía se da a través de milagros evidentes [El milagro del sol]. Las personas a quienes no va dirigida la revelación no están obligadas a aceptarla como un mensaje divino, aunque se equivocarían si la negaran rotundamente o la ridiculizaran cuando hay pruebas fehacientes de que proviene de Dios» (Véase Outlines of Moral Theology/Esquema de Teología Moral [1952], pág. 67; énfasis mío). 
  • Teólogo Francisco Marín Sola OP: «Si, tras un juicio prudente, se determina que una revelación es auténtica, quien la ha recibido debe aceptarla con fe. Existe controversia entre los teólogos sobre si este acto de fe es de fe divina; a nosotros nos parece que sí. Además, si una revelación privada contiene un mensaje para otros y ha sido aceptada como auténtica, esas personas también tienen la obligación de aceptar la veracidad de la revelación y actuar conforme a ella» (Véase Teología de la perfección cristiana [1954], pág. 661; énfasis mío).
  • Teólogo Gerard van Noort: «Parece indiscutible que incluso una revelación privada —al menos si se refiere a asuntos que guardan alguna relación con Dios como nuestro objetivo— puede creerse con la misma virtud de la fe con la que creemos una verdad revelada públicamente… Si se puede establecer con certeza el origen divino de la revelación, surge la pregunta de si tales revelaciones no solo pueden creerse, sino que deben creerse. En resumen, creemos que la respuesta es la siguiente: tal revelación debe ser creída tanto por quien la recibe como por aquellos a quienes está destinada; el resto de los fieles no pueden negarla abiertamente sin incurrir en algún tipo de pecado» (Véase Dogmatic Theology/Teología Dogmática [1961],, tomo III, pág. 215). 
Por lo tanto, las revelaciones privadas aprobadas por la Iglesia parecen tener cierta obligación para los fieles a quienes van dirigidas. Pensemos en el Sagrado Corazón de Jesús durante este mes de junio. ¿Puede alguien digno de llamarse católico negar seriamente la autenticidad de las revelaciones privadas de Santa Margarita María Alacoque? Fátima cuenta con una cantidad increíble de evidencia y la plena aprobación del Papa Pío XII (y la aprobación implícita del Papa Pío XI). Su mensaje es para todos los verdaderos católicos del mundo. En palabras del teólogo Van Noort, no creo que se pueda negar rotundamente sin despreciar a la Iglesia y cometer algún tipo de pecado. Retiro mi creencia anterior de que negar rotundamente una revelación privada aprobada puede hacerse sin despreciar a la Santa Madre Iglesia.  

OBJECIONES CONSIDERADAS
   
Son muchas las objeciones que se plantean contra Fátima, y ​​me resulta imposible abordarlas todas. En este tiempo de Gran Apostasía, es importante recordar que, sin un papa, no existe autoridad magisterial que pueda juzgar estas cuestiones y realizar las aclaraciones y distinciones necesarias. Mencionarlas solo sirve para sembrar dudas entre los fieles, cuando (en realidad) la Iglesia no puede justificar sus acciones respecto a la aprobación de Fátima.

Objeción: Se informó que la Santísima Virgen aparecía vestida de manera inmodesta.
Respuesta: Gran parte de esta “información” proviene de fuentes dudosas. Ciertos archivos se presentan como “definitivos” cuando simplemente no lo son. Lamentablemente, no podemos conseguir que una Congregación Romana ni un papa nos proporcionen las fuentes auténticas de la Gran Apostasía. Nuestra Señora de Fátima dijo: «Se introducirán ciertas modas que ofenderán mucho a Nuestro Señor». ¿Cómo se relaciona esto con los supuestos informes sobre su vestimenta inmodesta? ¿De dónde surgió esta acusación? Lee la siguiente objeción y descúbrelo.

Objeción: Fátima fue predicha por ocultistas y es ocultista (de satanás).
Respuesta: Una aparición aprobada no puede ser de satanás. El Espíritu Santo no lo permitiría.   
«Un grupo de psíquicos ocultistas en Porto (Portugal) afirmó que “algo trascendental” ocurriría el 13 de mayo de 1917. Esto se publicó en el periódico portugués Jornal de Notícias. Hubo otra predicción que, según se afirmó, fue escrita el 7 de febrero de 1917 en Furtado de Mendonça (Portugal) mediante “escritura automática” que movió la mano del psíquico y escribió lo siguiente al revés (y en portugués):
“A data de 13 de Maio será de grande alegria para os bons espíritas de todo o mundo… Sempre a vosso lado tereis os vossos amigos, que guiarão os vossos passos e vos auxiliarão na vossa tarefa… A luz brilhante da Estrela Matutina vos alumiará o caminho. ~ Stella Matutina” [La fecha del 13 de mayo será un día de gran felicidad para los buenos espiritistas del mundo… Siempre a tu lado tendrás a tus amigos, que guiarán tus pasos y te ayudarán en tu tarea… La brillante luz de la Estrella de la Mañana te iluminará el camino. ~ Stella Matutina].
Así pues, la profecía oculta anterior afirmaba que un portador de luz iluminaría un camino el 13 de mayo de 1917. Stella significa estrella en latín. Matutina se asocia con la mañana. Cabe señalar que el nombre Lucifer significa portador de luz, y en las Sagradas Escrituras se le asocia tanto con la mañana como con las estrellas (Isaías 14, 12-13), además de ser conocido como Satanás el diablo (Apocalipsis 12, 9). Aunque a Jesús también se le llama la “Estrella de la Mañana” (Apocalipsis 22, 16), el uso de la escritura automática inversa para revelar a su madre no parece ser bíblicamente apropiado (cf. Isaías 8, 19-20), por lo que no debería concluirse que esta Stella Matutina fuera Jesús» (De un folleto titulado Why Pay Any Attention To Fatima/¿Por qué prestar atención a Fátima? (en adelante, «WPATF»), sin autor, pág. 33) [El “Furtado de Mendonça” aludido no es una localidad, sino un individuo: Filipe Furtado de Mendonça, periodista y divulgador del espiritismo, que escribió un opúsculo titulado “Um raio de Luz sobre Fátima” en 1974. En él, menciona que el episodio de “escritura automática” se dio durante una sesión espiritista en Lisboa presidida por el cantautor portugués Carlos Calderón, N. del T.].
¿Cuál es la fuente de esta información? En las notas al pie, cité el libro “Secretos Celestiales: La Historia Oculta del Incidente de Fátima” (2007), de Joaquim Fernandes y Fina d’Armada [seudónimo de Josefina Teresa Fernandes Moreira, N.del T.]. Los autores creen que la Virgen María era en realidad una extraterrestre enviada por un OVNI. Hay tres libros (este y otros dos) que intentan demostrar esta descabellada tesis. Además, los libros son promocionados por Andrew Daniel Basiago, un “ufólogo”. Además de haber intentado postularse a la presidencia de Estados Unidos en 2016, Basiago afirma que:
  • Puede teletransportarse a través del tiempo y el espacio.
  • Ha hecho contacto con Piegrande.
  • Viajó a Marte en 1981 y conversa con los marcianos que viven allí (Véase, por ejemplo, https://www.inverse.com/article/14577-confessed-time-traveler-andrew-basiago-is-running-for-president-knows-he-ll-win)
Se supone que debemos creerles a estas personas por encima de la autoridad de la Iglesia con respecto a Fátima. La trilogía en sí misma es ocultista (habla con “seres de otros mundos”, muy probablemente demonios, si no delirios de enfermedad mental) y es utilizada por los anticatólicos para hacer que Fátima parezca “demoníaca”. Además, los ocultistas suelen usar el conocimiento superior de los demonios para hacer que algo verdadero parezca falso y viceversa, si es que tal predicción ocultista llegó a ocurrir. No menos de 20 de las 96 notas al pie hacen referencia a este libro ocultista.  

Objeción: Se alega que la Santísima Virgen estaba vestida de manera inmodesta.
A lo largo del libro, se hace mucho hincapié en las supuestas afirmaciones de los videntes de Fátima de que María estaba vestida de manera inmodesta. De WPATF:
«En 1917, el sacerdote católico e investigador canónigo Manuel Nunes Formigão entrevistó a los tres niños de Fátima. Esto es parte de lo que escribió:
“Jacinta confirma que el vestido de la Virgen le llegaba solo hasta las rodillas… Obviamente, la Virgen no pudo aparecer vestida de otra manera que con la mayor decencia y modestia… Esto constituye un grave problema que pone en entredicho la validez misma de la aparición, suscitando en el espíritu el temor de que todo este asunto sea un engaño, preparado por el Príncipe de las Tinieblas”» (págs. 25-26).
Respuesta: Esta información proviene (como era de esperar) de Secretos Celestiales. El principal recurso utilizado por los autores y promotores de ese libro para convencer al lector de su rigor investigador y generar interés y credibilidad en su producto es destacar su visita previa a los archivos del Santuario de Fátima en 1978. Durante esa visita, se les permitió consultar las notas personales, en gran parte desconocidas, de los sacerdotes locales de Fátima de 1917, especialmente de aquellos que habían entrevistado directamente a los niños. Dichas notas se hicieron públicas en 1992 y cuentan una historia muy diferente a la de las citas seleccionadas.
   
Estos primeros relatos registrados por la vidente Jacinta (y Lucía) contradicen notablemente las descripciones del joven vidente Francisco, quien menciona que la única prenda hasta la rodilla que lleva en su testimonio es el tocado (un hecho convenientemente omitido), junto con el hecho de que se supone que un sacerdote investigador debe ser escéptico y no sacar conclusiones sobrenaturales a favor de la aparición. Incluso después de eso, también debe considerarse la posibilidad de la intervención demoníaca. Lucía y Jacinta sin duda se asustaron con el interrogatorio, e incluso probablemente fueron malinterpretadas por el sacerdote. El peso manifiesto de todas las pruebas explica por qué el obispo aprobó la aparición como auténtica en el informe final de 1930. 
  
Objeción: A los niños de Fátima se les dio la Sagrada Comunión en un cáliz. Eso va en contra del derecho canónico. No estaban ayunando, y Francesco ni siquiera estaba seguro de lo que recibió.
Respuesta: Estas son muchas objeciones que se centran en el derecho canónico, no en el derecho positivo natural o divino. Dios puede dispensar de cualquier ley eclesiástica. Del Decreto de la Sagrada Congregación para la Disciplina de los Sacramentos sobre la Primera Comunión, emitido en 1910 bajo el pontificado de San Pío X, se lee:
«La Iglesia Católica, teniendo esto presente, se preocupó desde sus inicios por acercar a los pequeños a Cristo mediante la Comunión Eucarística, que se administraba incluso a los lactantes. Esto, como se prescribe en casi todos los libros rituales antiguos, se realizaba en el Bautismo hasta el siglo XIII, y esta costumbre prevaleció en algunos lugares incluso después. Todavía se encuentra en las Iglesias griegas y orientales. Pero para eliminar el peligro de que los niños pequeños pudieran expulsar la Hostia Consagrada, se estableció desde el principio la costumbre de administrarles la Eucaristía solo bajo la especie del vino.
   
De todo esto se desprende claramente que la edad de discernimiento para recibir la Sagrada Comunión es aquella en la que el niño distingue entre el pan eucarístico y el pan ordinario, y por lo tanto puede acercarse al altar con la debida devoción. Por consiguiente, no se requiere un conocimiento perfecto de las cosas de la fe, pues basta con un conocimiento elemental (áliqua cognítio); de igual modo, no se requiere el pleno uso de la razón, pues basta con un cierto inicio en su uso (aliquális usus ratiónis)» (Énfasis mío).
Es evidente que no existe ninguna contradicción con la Ley Divina Positiva respecto a la Sagrada Comunión bajo las especies del vino, y basta con “cierto uso de la razón” (saber que la Eucaristía es especial). Fue sobre esta base que se permitió a las personas con discapacidad intelectual recibir la Comunión. Por lo tanto, Francisco sabía que recibir algo (la Comunión) de un ángel debía ser especial. Estos “argumentos” demuestran una grave falta de conocimiento teológico.  

Objeción: Lucía hizo predicciones que no se cumplieron. Si la Santísima Virgen le hubiera hablado realmente, las predicciones se habrían cumplido. Lucía se equivocó al pensar que la guerra terminaría pronto, y Portugal NO “mantuvo el dogma de la fe” después del Concilio Vaticano II. 
Respuesta: ¿Realmente hizo Lucia “predicciones falsas”? Algunos señalan la predicción de que si los hombres no enmendaban sus vidas, comenzaría una guerra peor (la Segunda Guerra Mundial) «durante el pontificado del Papa Pío XI». La Segunda Guerra Mundial comenzó el 1 de septiembre de 1939 con la invasión de Polonia por Hitler, casi seis meses después del inicio del pontificado del Papa Pío XII. ¿O no? Muchos historiadores dividen la Segunda Guerra Mundial en cuatro fases, y mientras que la guerra en Occidente comenzó en 1939, en Oriente comenzó con la invasión de China por el Imperio Japonés en 1937, durante el pontificado del Papa Pío XI.

¿Qué hay de cuando Lucía afirmó que la guerra (la Primera Guerra Mundial) terminaría “hoy” o “pronto”, y no terminó hasta el 11 de noviembre de 1918? Según una asombrosa recopilación sobre Fátima de Bernard F. Kahout titulada Fatima the Spectacular/Lo espectacular de Fátima (2017), existen más de veinte (20) declaraciones con diferentes formulaciones sobre este punto por parte de los niños de Fátima (principalmente Lucía y Jacinta). Tiene sentido dada la duración de los interrogatorios y su corta edad. No puedo repetirlo todo aquí, pero se puede argumentar que lo que Lucía dijo fue «reza para que la guerra llegue a su fin» (véanse las páginas 44-55). No hay contradicción alguna. Por último, no tenemos autoridad del Magisterio para decirnos cuál fue la declaración que realmente relató la Virgen María. Entonces, ¿por qué darle tanta importancia a algo que probablemente ni siquiera se dijo?

Por último, un problema para mí fue la afirmación de que «Portugal siempre mantendrá el dogma de la fe». Según muchos informes, descubrí que la afirmación NO termina con un punto, sino con puntos suspensivos. Esto la convierte en parte de una oración, y desconocemos por qué se omitió la otra parte o qué decía. Podría haber dicho: «Portugal siempre mantendrá el dogma de la fe hasta el final del pontificado del Papa Pío XII», o palabras similares como «hasta la segunda mitad del siglo XX», «hasta que haya un falso concilio ecuménico convocado por un falso papa», etc. 

CONCLUSIÓN
  
¿Se apareció la Virgen María en Fátima? Sin duda alguna. No puedo negar Fátima, del mismo modo que no puedo negar las revelaciones de Nuestro Señor a su gran santa, Margarita María Alacoque. Sin embargo, no haré de las revelaciones privadas el centro de la fe, ni debería hacerlo nadie. ¿Podemos simplemente negar Fátima (o cualquier revelación aprobada) sin despreciar a la Iglesia y sin pecar? No creo que podamos.

¿Qué sentido tiene tener un Magisterio si no le hacemos caso cuando nos dice en qué podemos creer? ¿Podemos equivocarnos alguna vez al creer en algo que la Iglesia nos dice que es “digno de fe”? No. ¿Podemos equivocarnos alguna vez al no creer en lo que la Iglesia nos dice que es “digno de fe”? De muchas maneras, podemos, y probablemente lo haremos.
 
Nuestra Señora de Fátima, ruega por nosotros.

sábado, 6 de junio de 2026

EL PAPEL DE LA MUJER, DESDE EL PUNTO DE VISTA CATÓLICO TRADICIONAL

Traducción del artículo publicado en INTROIBO AD ALTARE DEI.
   
EL PAPEL DE LAS MUJERES 
  
Santa Juana de Arco
   
El confuso obispo de “Reconocer y Resistir” Richard Williamson (1940-2025) fue uno de los cuatro sacerdotes que el arzobispo Lefebvre consagró como obispo el 30 de junio de 1988. Conocí a Williamson cuando era sacerdote en 1985. Me pareció un patán pomposo cuya alta opinión de sí mismo solo era superada por sus extrañas e inmaduras ideas. Cada sábado, durante años después de su expulsión de la FSSPX, el desconcertado obispo enviaba sus “Comentarios Eléison” a sus seguidores por correo electrónico, supuestamente para convencer a todos de que solo su organización tenía la situación posterior al Concilio Vaticano II bien resuelta, y para advertir a la gente que se mantuviera alejada del sedevacantismo. Comenzaba casi cada número de sus “Comentarios” con alguna rima infantil. He aquí una pequeña muestra:
  • Una vez desechada la misa sacrificial, ¿cómo podrían los católicos pobres no extraviarse?
  • La verdad, cuando es verdadera, excluye toda contradicción. La “verdad” que admite error es una verdad-ficción.
  • Mientras Menzingen es hechizado por las sirenas de Roma, para mantener la fe, que los prevenidos estén preparados.
Era una especie de Eminem eclesiástico, pero sin las grandes ventas de discos. Al rapero malvado con educación primaria se le podían perdonar sus diatribas ilógicas, pero no a Williamson, que era culto y clérigo. Por ejemplo, el obispo Williamson dio origen a lo que el difunto padre Cekada llamó “mentevacantismo”: «la mente está vacía».

Williamson ideó una forma original de eludir la lógica férrea de la postura sedevacantista: los “papas” conciliares no son culpables de herejía debido a una “degeneración mental” que les impide darse cuenta de que son herejes. Por ilógicas y descabelladas que fueran sus ideas, sus peores opiniones se referían a las mujeres.

Según el padre John Rizzo, alumno de Williamson en 1983, cuando el seminario de la FSSPX estaba en Ridgefield (Connecticut), el entonces padre Williamson hizo el siguiente comentario:
«“Él siempre insistía en que las mujeres no debían usar pantalones, porque eso sería ocasión de pecado, que las mujeres casadas debían someterse a sus maridos hasta tal punto —nunca lo olvidaré— que si la esposa se portaba mal, el marido debía estar dispuesto a pegarle”, dijo» (cf. npr.org/2009/02/25/101139679/former-student-bishop-often-attacked-judaism#:~:text=%22He%20was%20always%20insisting%20that,tendencies%2C'%20%22%20he%20said; Énfasis mío).
Creo firmemente que el padre Rizzo dice la verdad. Williamson hacía comentarios denigrantes sobre las mujeres constantemente. Algunos ejemplos:
  • Se oponía firmemente a que las mujeres cursaran estudios superiores, como asistir a la universidad.
  • Él pensaba que las mujeres eran ignorantes y en una ocasión afirmó que una mujer puede «imitar bien el manejo de ideas, pero entonces no estará pensando correctamente como una mujer».
  • Afirmó que las mujeres no pueden ser profesionales porque son vanidosas y que, supuestamente, son buenas en eso: «¿Se revisó esta abogada el peinado antes de entrar al juzgado? Si lo hizo, es una abogada distraída. Si no lo hizo, es una mujer muy desequilibrada».
(Véase theguardian.com/world/2009/feb/25/catholic-bishop-richard-williamson#:~:text=Last%20year%20he%20described%20as,she%20is%20one%20distorted%20woman.%22)

¿Por qué menciono las ideas de un obispo “R&R” que falleció el año pasado? En los últimos años, y cada vez con mayor vehemencia, algunos tradicionalistas (hombres y mujeres) creen que la visión distorsionada de Williamson sobre la mujer es la enseñanza de la Iglesia. No lo es. El propósito de esta publicación es demostrar el papel de la mujer en la sociedad. Ningún tradicionalista puede negar que la ley divina positiva excluye a las mujeres del clero. Jamás podrá existir una diaconisa, sacerdotisa, obispa, cardenala o papisa válida. Esta publicación se centrará exclusivamente en el papel de la mujer en el hogar y en la sociedad actual.
  
La única pregunta dispositiva que debe responderse tiene dos partes: (a) ¿Puede una mujer trabajar fuera del hogar? Si es así, (b) ¿Existen trabajos que le estén prohibidos a una mujer, especialmente aquellos en los que ejerce autoridad sobre los hombres? A continuación, intento responder a esta pregunta. En tiempos sin papa, someto mi opinión al Juicio de la Santa Madre Iglesia, si un verdadero papa volviera a reinar, y acataré la decisión del Magisterio como verdadero católico. 

LAS MUJERES Y LA LEY NATURAL
  
Aquí os presentamos una definición sencilla y directa de la Enciclopedia Católica de 1913:
Según Santo Tomás, la ley natural no es «sino otra cosa que la participación de la criatura racional en la ley eterna» (I-II.91.2). La ley eterna es la sabiduría de Dios, en cuanto norma rectora de todo movimiento y acción. Cuando Dios quiso dar existencia a las criaturas, quiso ordenarlas y dirigirlas hacia un fin. En el caso de las cosas inanimadas, esta dirección divina está prevista en la naturaleza que Dios les ha dado; en ellas reina el determinismo. Como el resto de la creación, el hombre [aquí «hombre» se refiere a «seres humanos de cualquier sexo»]  está destinado por Dios a un fin y recibe de Él una dirección hacia este fin. Esta ordenación es de un carácter acorde con su naturaleza libre e inteligente. En virtud de su inteligencia y libre albedrío, el hombre es dueño de su conducta. A diferencia de las cosas del mundo meramente material, puede variar su acción, actuar o abstenerse de actuar según le plazca. Sin embargo, no es un ser sin ley en un universo ordenado. En la esencia misma de su naturaleza, él también posee una ley establecida, que refleja la ordenación y dirección de todas las cosas: la ley eterna. La norma que Dios ha prescrito para nuestra conducta se halla, pues, en nuestra propia naturaleza. Aquellas acciones que se ajustan a sus tendencias nos conducen a nuestro destino y, por lo tanto, se consideran correctas y moralmente buenas; aquellas que contradicen nuestra naturaleza son erróneas e inmorales.

Hay tradicionalistas que argumentan que el trabajo femenino fuera del hogar o en puestos de autoridad es contrario a la ley natural. Afirman que las mujeres solo pueden trabajar fuera del hogar cuando sea absolutamente necesario para sobrevivir y que nunca deben tener una ocupación en la que tengan subordinados varones. Algunos no solo dicen que es incorrecto que las mujeres ocupen cargos electos, sino que tampoco deberían tener derecho al voto.  Como argumento definitivo, citan declaraciones papales en las que el pontífice expresó su desaprobación del voto femenino. 

La mejor manera de determinar si el trabajo de las mujeres fuera del hogar (más allá de la necesidad de supervivencia) y su ocupación de puestos de poder contravienen la Ley Natural sería examinar las enseñanzas del último papa verdadero, Su Santidad el Papa Pío XII (1939-1958). 
 
EL USO DE LAS ALOCUCIONES POR EL PAPA PÍO XII
   
El papa Pío XII, el último verdadero papa de la Iglesia Católica antes de la Gran Apostasía, utilizó la alocución con mayor frecuencia, a medida que surgían nuevos medios de comunicación. Durante su pontificado, realizó (sin contar las canonizaciones) dos declaraciones ex cathedra, una de las cuales fue Munificentissimus Deus, que definió el dogma de la Asunción de la Santísima Virgen María, en cuerpo y alma, al Cielo. La mayoría de los teólogos consideran que Sacramentum Ordinis  de 1947 fue infalible, ya que estableció la materia y la forma exactas para los tres grados del sacerdocio y proporcionó el lenguaje definitivo que vincula a los católicos para siempre en este tema. 
   
¿Cuál es el valor doctrinal de los decretos no infalibles cuando el Magisterio Ordinario se pronuncia al respecto? He aquí una cita importante de la encíclica Humáni Géneris (1950):
«Tampoco debe pensarse que lo expuesto en las encíclicas no exige consentimiento por sí mismo, puesto que al escribirlas los Papas no ejercen la suprema autoridad de su Magisterio. Pues estas cuestiones se enseñan con la autoridad ordinaria del Magisterio, de la que es cierto decir: “El que os oye, me oye a mí”; y, en general, lo que se expone e inculca en las encíclicas ya pertenece, por otras razones, a la doctrina católica. Pero si los Sumos Pontífices, en sus documentos oficiales, juzgan deliberadamente una cuestión que hasta entonces estaba en disputa, es evidente que dicha cuestión, según la voluntad de los Pontífices, ya no puede considerarse un tema abierto a debate entre los teólogos» (párr. 20; énfasis mío). 
En su tratado “Enseñanza auténtica del Magisterio”, el teólogo Anthony Charles Cotter SJ enseña:
«El Papa [Pío XII] no duda de que los teólogos católicos a quienes se refiere en la encíclica [Humáni Géneris] están dispuestos a acatar las decisiones definitivas del Magisterio, las transmitidas  solemnemente.  No son ni herejes ni cismáticos. Sin embargo, se queja de que ignoren las declaraciones papales que les llegan con menor autoridad, como las encíclicas. Si teólogos de renombre han discrepado en el pasado, eso presupone que solo una definición solemne puede zanjar la cuestión; y mientras no se presente tal definición, se presume que cada uno es libre de interpretar los documentos papales según su propia interpretación de la Tradición. 
   
En respuesta, el Papa les recuerda que las encíclicas, además de contener a menudo cuestiones dogmáticas, pueden tener como objetivo dirimir puntos hasta entonces controvertidos, y que tales decisiones exigen de sí mismas un asentimiento positivo por parte de los fieles, incluidos los teólogos. Al publicarlas, los papas ejercen lo que técnicamente se conoce como el Magisterio Ordinario o Auténtico, del cual se puede decir con razón: “El que os escucha a vosotros, me escucha a mí”» (Citado en Teología moral contemporánea, [1962], vol. I, págs. 24-26). 
El teólogo Cotter señala que, si bien la declaración papal se refiere principalmente a las encíclicas, no se limita a ellas. Más bien, abarca todo el ámbito del llamado Magisterio Ordinario del Santo Padre. Por lo tanto, todo lo expresado podría aplicarse a los mensajes radiofónicos y alocuciones papales; sin embargo, dado el papel tan destacado que estos han desempeñado en la enseñanza papal (especialmente bajo el pontificado de Pío XII), merecen una atención especial. El propio Pío XII dejó muy claro que sus discursos, incluso cuando se dirigen a grupos pequeños, pueden contener enseñanza autorizada para toda la Iglesia. 

En su mensaje radiofónico sobre la educación de la conciencia cristiana, el Papa Pío XII dijo:
«Sin embargo, conscientes del derecho y el deber de la Sede Apostólica de intervenir con autoridad, cuando sea necesario, en cuestiones morales, en la alocución del pasado 29 de octubre nos propusimos iluminar las conciencias de los hombres sobre los problemas de la vida matrimonial. Con la misma autoridad declaramos hoy a los educadores y también a los jóvenes que el mandamiento divino de la pureza de alma y cuerpo sigue vigente, sin ninguna otra obligación menor, para la juventud actual. 

Según el teólogo Hurth (consultor de la Suprema Sagrada Congregación del Santo Oficio y acérrimo antimodernista), los discursos y alocuciones papales por radio tienen el mismo valor doctrinal que las encíclicas: son parte integral de la enseñanza ordinaria del Papa y, como tales, aunque no infalibles,  requieren aceptación tanto interna como externa.  (Ibid.,  pág. 26). 
LA ENSEÑANZA DEL PAPA PÍO XII
    
Dos discursos ponen de manifiesto la enseñanza de la Iglesia sobre el papel de la mujer en la sociedad: un discurso de Su Santidad el Papa Pío XII a la Unión Mundial de Organizaciones Católicas de Mujeres, del 24 de abril de 1952, y un discurso a las integrantes de diversas asociaciones católicas de mujeres, del 21 de octubre de 1945.
   
Estos son los puntos más relevantes de las enseñanzas del Papa Pío XII:
  • En su Discurso de 1945, el pontífice dejó claro que su intención era enseñar sobre los deberes de la mujer en la vida social y política. (Todo el énfasis en el texto de los Discursos es mío - Introibo).
    «Vuestra numerosa presencia ante Nosotros, queridas hijas, adquiere un significado especial dadas las circunstancias actuales. Pues, además de la alegría que siempre nos produce recibiros, bendeciros y ofreceros nuestro consejo paternal, hoy sentimos la necesidad, en respuesta a vuestras apremiantes peticiones, de dirigirnos a vosotras sobre un tema de suma importancia para nuestros tiempos: los deberes de la mujer en la vida social y política. Nosotros mismos habíamos anhelado esta oportunidad, pues la agitación febril de un presente convulso, y aún más la incertidumbre del futuro, han otorgado a la posición de la mujer un interés central tanto para los amigos como para los enemigos de Cristo y su Iglesia».
    Hombres y mujeres tienen la misma dignidad y poseen cualidades diferentes pero complementarias.
    «Como hijos de Dios, el hombre y la mujer poseen una dignidad en la que son absolutamente iguales; y son iguales también en lo que respecta al fin supremo de la vida humana, que es la unión eterna con Dios en la felicidad del Cielo… Pero el hombre y la mujer no pueden mantener ni perfeccionar esta dignidad igualitaria a menos que respeten y hagan uso de las cualidades distintivas que la naturaleza ha otorgado a cada sexo: cualidades físicas y espirituales que son indestructibles y están tan coordinadas que su relación mutua no puede alterarse sin que la propia naturaleza intervenga para restablecerla».
    El Papa elogia a la mujer en la vida religiosa y también a las mujeres que permanecen solteras:
    «Y, sin embargo, durante casi veinte siglos, hemos visto a miles y miles de hombres y mujeres, entre los mejores, renunciar libremente a formar una familia y a los sagrados deberes y derechos del matrimonio para seguir el consejo de Cristo. ¿Acaso se ve comprometido el bienestar común de las naciones y el bien de la Iglesia por ello? Al contrario. Estas almas generosas reconocen la unión de los sexos en el matrimonio como un gran bien. Si se apartan del camino ordinario, si abandonan la senda trillada, no es para abandonar el servicio a la humanidad, sino para consagrarse a ella con total entrega y abnegación, en una actividad incomparablemente más amplia, de hecho, universal y que lo abarca todo.
       
    Pero también está la joven católica que permanece soltera a pesar de sí misma; y ella también, si cree firmemente en la Providencia de su Padre Celestial, reconoce la voz del Maestro en la vida que le ha tocado vivir. “El Maestro está aquí y te llama” [Juan 11:28]. Y responde a la llamada; abandona el bello sueño de su adolescencia y juventud, renuncia a la esperanza de tener un compañero fiel con quien compartir su vida, de formar un hogar y una familia. En la imposibilidad del matrimonio discierne su propia vocación y, triste pero resignada, también ella se consagra por completo a las formas más elevadas y variadas de beneficencia».
    La función natural de la mujer es ser madre, ya sea física o espiritual/moralmente.
    «Ya sea casada o soltera, la función de la mujer se define claramente en las características propias de su sexo, en sus inclinaciones y poderes especiales. Trabaja codo a codo con el hombre, pero a su manera y según su vocación natural. Ahora bien, la función de la mujer, su camino, su vocación natural, es la maternidad. Toda mujer está llamada a ser madre, madre en el sentido físico, o madre en un sentido más espiritual y elevado, pero real al fin y al cabo».
    El Papa deplora las condiciones desfavorables para la familia y la dignidad de la mujer. Tanto el comunismo como el capitalismo han tenido efectos perjudiciales sobre la mujer, de tal manera que no puede criar a sus hijos adecuadamente.
    «Que la vida pública se ha desarrollado desde hace tiempo de una manera desfavorable para el verdadero bienestar de la familia y de la mujer es indiscutible… ¡Restituyámosle cuanto antes a la mujer el lugar de honor que le corresponde en el hogar como ama de casa y madre! Este es el clamor universal de hoy. Es como si el mundo hubiera despertado repentinamente, alarmado y horrorizado, al ver las consecuencias de un progreso material y técnico del que hasta entonces se había sentido tan orgulloso».
    El Papa condena las consecuencias de la vida de una mujer que ha abandonado sus deberes de esposa y madre para trabajar. La hija de esta mujer no estará preparada para la vida de esposa y madre.
    «Y esto no es todo. Su madre, con el paso de los años, ha envejecido prematuramente; está agotada y quebrantada por las penas, las ansiedades y el trabajo que ha sobrepasado sus fuerzas. Cuando ve a su hija regresar a casa muy tarde por la noche, lejos de encontrar en ella apoyo y consuelo, debe levantarse y cumplir con todas las tareas domésticas de alguien que no está acostumbrada ni capacitada para el trabajo de una mujer y ama de casa. El padre no estará en mejor situación cuando la edad avanzada, la enfermedad, la debilidad y el desempleo lo hayan obligado a depender para su escaso sustento de la buena o mala voluntad de sus hijos. ¡Cómo se destrona la augusta y sagrada autoridad del padre y la madre de su trono!»
    Sin embargo, dadas las circunstancias actuales [1945], en muchos casos las mujeres deben trabajar para sobrevivir. Esta es la situación actual. ¿Deberían las mujeres renunciar a trabajar para mejorar la sociedad? ¡No! Tienen el deber positivo de participar activamente en la sociedad moderna y contribuir a su mejora con las características propias del sexo femenino.
    «¿Debemos, pues, concluir, mujeres y niñas católicas, que debéis resistir la corriente que, os guste o no, os arrastra hacia la vida social y política? Ciertamente no. Lo cierto es que la mujer se mantiene alejada del hogar, no solo por su emancipación declarada, sino a menudo también por la necesidad vital de ganarse el pan de cada día. Por lo tanto, es inútil predicar su regreso al hogar mientras persistan las condiciones que, en muchos casos, la obligan a permanecer ausente. Y aquí reside el primer aspecto de la misión en la vida social y política que ahora se os presenta. Os habéis incorporado repentinamente a esta vida pública, forzadas por los cambios sociales que hemos presenciado. No importa: estáis llamadas a participar en ella. ¿Dejaríais a otras mujeres, a aquellas que activamente orquestan la ruina del hogar o al menos la conspiran, el monopolio de la organización de la estructura social, en la que la familia constituye el elemento principal de su unidad económica, jurídica, espiritual y moral? El destino de la familia, el destino de la sociedad humana, está en juego; y está en tus manos: “Tua res ágitur!”
       
    Por lo tanto, toda mujer sin excepción tiene la obligación —¡una estricta obligación de conciencia, ojo!— de no permanecer al margen; toda mujer debe pasar a la acción, cada una a su manera, y unirse para contener las mareas que amenazan con engullir el hogar, para luchar contra las doctrinas que socavan sus cimientos, para preparar, organizar y completar su restauración».
    Se insta a las mujeres a trabajar codo con codo con los hombres para el progreso de la sociedad.
    «Este es uno de los motivos que impulsan a la mujer católica a emprender el nuevo camino que ahora se abre a su actividad. Pero hay otro: su dignidad como mujer. Le corresponde trabajar con el hombre por el bienestar de la sociedad, en la que goza de una dignidad igual a la de él, y aquí cada sexo tiene un papel que desempeñar según su naturaleza, sus cualidades distintivas, sus capacidades físicas, intelectuales y morales. Ambos sexos tienen el derecho y el deber de trabajar juntos por el bien de la sociedad, por el bien de la nación. Pero es evidente que, si bien el hombre, por temperamento, está más capacitado para ocuparse de los asuntos externos y los asuntos públicos, en general la mujer posee una mayor comprensión de los delicados problemas de la vida doméstica y familiar, y una mayor seguridad para resolverlos; lo cual, por supuesto, no niega que algunas mujeres puedan demostrar gran capacidad en todos los ámbitos de la vida pública.
       
    No se trata tanto de que cada sexo esté llamado a una tarea diferente; la diferencia radica más bien en su manera de juzgar y llegar a aplicaciones concretas y prácticas. Tomemos el caso de los derechos civiles, por ejemplo; actualmente son iguales para ambos sexos. Pero imaginemos cuánto más inteligente y eficazmente se utilizarían estos derechos si hombres y mujeres aunaran sus recursos para ejercerlos. La sensibilidad y delicadeza propias de la mujer tal vez sesguen su juicio hacia sus impresiones, tendiendo así al prejuicio de una visión amplia y clara, una decisión fría o una prudencia previsora; pero, por otro lado, son herramientas muy valiosas para discernir las necesidades, aspiraciones y peligros propios del ámbito de la vida doméstica, la asistencia pública y la religión».
    Se abre un amplio abanico de posibilidades para las mujeres en el ámbito público. Aquí el Papa alude a las mujeres solteras. También puede aplicarse a las mujeres que trabajan o que tienen hijos adultos.
    «Se ha observado que el trabajo de la mujer se centra principalmente en las tareas y ocupaciones de la vida doméstica, las cuales contribuyen de manera significativa, y más de lo que generalmente se reconoce, a los verdaderos intereses de la comunidad. Sin embargo, para promover esos intereses se requiere un mayor número de mujeres que dispongan de más tiempo libre y, por lo tanto, puedan dedicarse a esta tarea de forma más directa y completa.

    ¿Y dónde podríamos encontrar a estas mujeres sino especialmente [Por supuesto, no decimos exclusivamente] entre aquellas a las que nos hemos referido: aquellas sobre las que la fuerza de las circunstancias ha impuesto una vocación misteriosa; aquellas a quienes los acontecimientos han destinado a una vida de soledad que no estaba en sus pensamientos ni aspiraciones, y que amenazaba con convertirse en nada más que una existencia egoísta, inútil y sin propósito? Y ahora, he aquí, se revela su misión en la actualidad: una misión multifacética, combativa y que exige todas sus energías; una misión que pueden emprender con mayor facilidad que muchas de sus hermanas, ocupadas como están con las responsabilidades familiares y la educación de sus hijos, o sometidas al yugo de una regla religiosa.
       
    Algunas de estas mujeres se han dedicado hasta ahora, con un celo a menudo admirable, a actividades parroquiales; otras, dotadas de una visión aún más amplia, se han involucrado en una labor más extensa de mejora moral y social. La guerra, con sus calamitosas consecuencias, ha provocado un gran aumento en el número de estas mujeres. Muchos hombres valientes han perdido la vida en este terrible conflicto, otros han regresado discapacitados o enfermos; por lo tanto, muchas jóvenes esperarán en vano el regreso de un esposo y anhelarán la llegada de nuevos jóvenes que alegren un hogar solitario. Y precisamente en este momento, nuevas necesidades, creadas por la incorporación de la mujer a la vida civil y política, han surgido y requieren su ayuda. ¿Es esto una mera coincidencia? ¿O debemos ver en ello una disposición de la Divina Providencia?
       
    De este modo, se abre un amplio campo para la actividad de la mujer, una actividad principalmente intelectual o principalmente práctica, según las capacidades y cualidades de cada individuo. Estudiar y explicar el lugar y la función de la mujer en la sociedad, sus derechos y obligaciones; ser guía y maestra de sus hermanas; corregir ideas, disipar prejuicios, aclarar confusiones; exponer y difundir la enseñanza de la Iglesia, como el medio más seguro para vencer el error, la ilusión y la falsedad, y como el método más eficaz para contrarrestar las tácticas empleadas por los enemigos de la fe y la moral católicas: esta es una tarea inmensa y de suma importancia, sin la cual el apostolado activo, por muy celoso que sea, solo dará resultados precarios.
       
    Pero la acción directa también es necesaria; de lo contrario, la sana doctrina y las convicciones firmes resultarán estériles o, en el mejor de los casos, darán poco fruto. Esta acción directa, esta cooperación efectiva en la vida social y política, no altera en absoluto el carácter distintivo de la actividad de la mujer. Asociada al trabajo del hombre en el ámbito de las instituciones civiles, se dedicará especialmente a asuntos que requieren tacto, delicadeza, instinto maternal, en lugar de rigidez administrativa. En cuestiones como la dignidad de la mujer, el honor y la integridad de la niña, la protección y la educación del niño, ¿quién mejor que una mujer puede comprender lo que se necesita? […] Su participación real en la vida social y política depende en gran medida de la legislación estatal y la administración municipal. Por consiguiente, el voto es para la mujer católica un medio importante para cumplir con sus estrictas obligaciones de conciencia, especialmente en la actualidad».
      
  • En otro discurso de 1952, el Papa Pío XII reitera que las mujeres están en la sociedad, no solo en el hogar, y que pueden traer la paz al mundo.
    «Existe también una actividad externa, pues si en otras épocas la influencia de la mujer se limitaba al hogar y su entorno, en nuestros días se extiende (nos guste o no) a ámbitos aún más amplios: la vida pública y social, los parlamentos, los tribunales, el periodismo, las profesiones y los oficios. Que las mujeres lleven su labor de paz a cada una de estas esferas. Si todas las mujeres pasaran de ese sentimiento innato que las hace aborrecer la guerra a la acción concreta para impedirla, sería imposible que la suma de tales esfuerzos imponentes, que ponen en juego las fuerzas más adecuadas para conmover la voluntad, es decir, la piedad y el amor, no alcanzara su fin».   
Principios básicos enseñados por el Papa Pío XII:
  • Hombres y mujeres tienen igual dignidad y valor.
  • Hombres y mujeres tienen talentos complementarios.
  • Estos talentos deben utilizarse para el mejoramiento de la sociedad.
  • Las mujeres tienen una vocación maternal, física o espiritual.
  • Dadas las circunstancias actuales, las mujeres deben trabajar
  • Las mujeres tienen el deber positivo de trabajar junto a los hombres para hacer del mundo un lugar católico.
  • Las mujeres tienen un amplio abanico de oportunidades laborales.
  • El ideal de esposa y madre debe ser defendido y nunca denigrado.
  • Las mujeres pueden y deben votar.
Para aquellos que objetan que los Discursos no son infalibles y no hay que creerlos, O PEOR AÚN, que el Papa Pío XII enseñó algo inmoral, malvado y contrario a la Ley Natural, tienen problemas insuperables.

Cristo dijo a los apóstoles: «El que os escucha a vosotros, me escucha a mí; y el que os desprecia a vosotros, me desprecia a mí; y el que me desprecia a mí, desprecia al que me envió» (Lucas 10:16). Esto significa que todo católico puede y debe escuchar las enseñanzas de la Iglesia como enseñanzas del mismo Cristo. ¿Qué sucede si un papa no enseña infaliblemente? Sin embargo, tales enseñanzas están protegidas por el Espíritu Santo para que no enseñen ninguna doctrina perniciosa. Esto significa que la Iglesia no puede enseñar nada que sea contrario a la doctrina o la moral católica, y que sería pecado aceptar. La Iglesia tampoco puede imponer disciplinas perversas, prescribiendo así algo malo a los fieles, haciendo que su observancia sea pecaminosa; ni puede dar nada que constituya un incentivo a la impiedad. 

Esto descarta por completo cualquier posibilidad de que el papa enseñe herejía, pues la protección del Espíritu Santo lo impide. El teólogo Fenton enseña:
«A la responsabilidad del Santo Padre de cuidar de las ovejas del redil de Cristo, corresponde, por parte de los miembros de la Iglesia, la obligación fundamental de seguir sus directrices, tanto en materia doctrinal como disciplinaria. En este ámbito, Dios ha concedido al Santo Padre una infalibilidad distinta del carisma de la infalibilidad doctrinal en sentido estricto. Ha organizado la Iglesia de tal manera que quienes siguen las directrices dadas a todo el reino de Dios en la tierra jamás se verán en la situación de arruinarse espiritualmente por esta obediencia. Nuestro Señor habita en su Iglesia de tal modo que quienes obedecen las directrices disciplinarias y doctrinales de esta comunidad jamás podrán desagradar a Dios por su adhesión a las enseñanzas y los mandamientos dados a la Iglesia militante universal. Por consiguiente, no existe razón válida para desestimar ni siquiera la autoridad docente, aunque no sea infalible, del vicario de Cristo en la tierra» (Véase The American Ecclesiastical Review [agosto de 1949], “La autoridad doctrinal de las encíclicas papales, parte I”, págs. 144-145). 
Por lo tanto, la protección del Espíritu Santo impide que el Papa enseñe herejía a la Iglesia. Solo en su calidad de teólogo particular podría enseñar herejía. Si se afirma falsamente que estos Discursos no son realmente enseñanzas del Papa, sino que habla a título personal, y que enseñó algo contrario a la Ley Natural o a la Fe, prepárense para convertirse en promotores de la vacante. 
  
Eugenio Pacelli no sería el papa. Como enseña San Alfonso María de Ligorio: «Si un papa, como persona privada, cayera en herejía, caería inmediatamente del pontificado» (Véase  Obras Completas 9:232; el énfasis es mío). 

Conclusión: Si bien lo ideal para las mujeres es ser madres en casa o monjas, nada les impide trabajar fuera del hogar cuando sea necesario o cuando no perjudique a su familia. Además, las mujeres solteras tienen un amplio abanico de opciones laborales. Todas las mujeres católicas están llamadas a participar activamente en la sociedad junto con los hombres para construir un mundo mejor y más católico. Las mujeres pueden y deben votar. 

¿Pueden las mujeres ocupar puestos de autoridad sobre los hombres? Este tema se tratará en la siguiente sección de esta publicación.

LAS MUJERES EN LA AUTORIDAD
  
Cabe señalar que en sus Discursos el Papa Pío XII no afirmó que las mujeres no pudieran ocupar puestos de autoridad sobre los hombres. Sin embargo, la ausencia de una condena no equivale a una aprobación. La historia de la Iglesia demuestra que las mujeres han ejercido posiciones de autoridad sobre los hombres, como lo atestiguan reinas católicas y el ejemplo de Santa Juana de Arco, entre otras. 

Reinas católicas
1. La reina Blanca de Francia gobernó el reino como regente en nombre de su santo hijo (el rey San Luis IX) entre 1226 y 1235, y es considerada por los historiadores como una de las gobernantes más astutas e inteligentes. Su hábil diplomacia le proporcionó a su hijo un reino más fuerte que nunca cuando ascendió al trono a los 21 años. Mientras desempeñaba funciones propias de un hombre, educó a su hijo para que fuera canonizado (el rey San Luis IX le atribuye específicamente a su madre su profunda devoción a la fe) y su hija se convirtió en la beata Isabel de Francia. Tuvo un total de 12 hijos.

2. La reina Margarita de Francia gobernó el reino mientras el rey San Luis luchaba en las Cruzadas. Además de ser madre de once hijos, se la considera una excelente gobernante. El lema de su santo esposo era: «Todo por Dios, todo por Francia, todo por Margarita», anteponiendo a su esposa a todo excepto a Dios y a la patria.

3. Santa Elena fue una emperatriz romana que utilizó su influencia para difundir el cristianismo y construir iglesias. También fue la madre de Constantino el Grande.

Podría dar muchos más ejemplos, pero basta con demostrar que la Iglesia permite que las mujeres tengan autoridad y, por lo tanto, no puede ser contrario a la Ley Natural ni pecaminoso. 

Mujeres católicas que lideraron a los hombres en la batalla.
1.  Santa Juana de Arco (1412-1431): Conocida como la “Doncella de Orleans”, afirmaba recibir guía divina del Cielo y escuchar voces que le decían que dirigiera a las tropas francesas contra los ingleses. Fue comandante militar. Hizo mucho más que simplemente aconsejar. Aquí presentamos a tres historiadores que han escrito sobre el papel de Santa Juana como comandante militar y que dirigió a hombres en batalla:
(a) El Dr. Kelly Robert DeVries (n. 1956) recibió su doctorado de la Universidad de Toronto y es un experto en la guerra de la Edad Media. Véase su libro de 1999 titulado Joan of Arc: A Military Leader (Juana de Arco: una líder militar).
(b) La Dra. Regine Pernoud (1909-1998) recibió su doctorado de la Sorbona en 1935. Léase su libro Joan of Arc: Her Story (Juana de Arco: Su historia), publicado en 1986.
(c) Jonathan Sumption (n. 1948) Fue miembro del Magdalen College de Oxford de 1971 a 1975, donde se dedicó a la docencia y la escritura, antes de ejercer como abogado. Credenciales como historiador: A pesar de no poseer un doctorado en historia (doctorado en derecho), es un historiador de renombre y galardonado (ganador del Premio Wolfson de Historia), conocido por su historia de la Guerra de los Cien Años en cinco volúmenes. La aborda en profundidad en The Hundred Years War, Volume 5: Triumph and Illusion (La Guerra de los Cien Años, Tomo V: “Triunfo e ilusión”), publicado en 2023.
Dios eligió a una mujer para liderar el ejército. Pudo haber elegido a un hombre, pero no lo hizo. Por lo tanto, que una mujer lidere a un hombre no es contrario a la ley natural ni pecaminoso. Si lo fuera, Dios no lo habría permitido; de hecho, no podría haberlo permitido ni una sola vez. 

2.  Matilde de Toscana, vicaria imperial y virreina de Italia (1046-1115). Poderosa noble medieval y partidaria clave del papado, Matilde frecuentemente comandaba personalmente a sus ejércitos para defender los intereses de la Iglesia, ganándose la reputación de condesa guerrera.

3. Juana de Flandes (1295–1374): Condesa de Montfort, dirigió tropas durante la Guerra de Sucesión Bretona. Es famosa por aparecer representada con armadura, al frente de 300 hombres, atacando un campamento enemigo y actuando como líder directa en combate.

4. La reina Isabel de Castilla fue reina de Castilla y León desde 1474 hasta su muerte en 1504. Conocida como “Isabel la Católica”, participó activamente en el mando de operaciones militares durante la Reconquista en España, dirigiendo con frecuencia la estrategia de las tropas y visitando el frente de batalla para inspirar a sus hombres.

Conclusión
Por lo tanto, las mujeres pueden ocupar puestos de autoridad sobre los hombres. Si una mujer puede ser Jefa de Estado o dirigir un ejército, sin duda puede liderar en funciones menos importantes. 

POR QUÉ ES BUENO QUE LAS MUJERES TENGAN EDUCACIÓN Y ESTÉN PREPARADAS PARA EL MUNDO LABORAL
  
La Santa Madre Iglesia, siempre solícita por el bienestar de sus hijos, les permitirá adaptarse al mundo de manera no pecaminosa cuando las circunstancias así lo dicten. Como enseñó el Papa Pío XII en su Discurso de 1952:
«También existe una actividad externa, porque si en otras épocas la influencia de las mujeres se limitaba a su hogar y a los alrededores del mismo, en nuestros días se extiende (nos guste o no) a ámbitos aún más amplios: a la vida pública y social, a los parlamentos, a los tribunales, al periodismo, a las profesiones y a los oficios»
Desde la caída de los países católicos tras el Concilio Vaticano II, se ha vuelto extremadamente difícil para un hombre mantener a una familia con un solo ingreso. Además, la tasa de divorcios es altísima. El divorcio y la separación no son desconocidos, ni siquiera entre los tradicionalistas.
   
Estas son las posibilidades:
  • La vida religiosa. No existen muchas órdenes tradicionalistas. Sin embargo, es posible ingresar a una y tener vocación religiosa. ¡Qué vida tan maravillosa! La hermana mayor del padre DePauw fue una monja misionera médica en lo que entonces se llamaba el Congo Belga. Dedicó cincuenta años de su vida a la conversión de personas en África. Recibió una educación formal y se convirtió en médica. ¡Era capaz de ayudar a las personas tanto física como espiritualmente! Imaginen un colegio tradicionalista donde monjas instruidas pudieran guiar el desarrollo de las jóvenes.
       
  • La vida matrimonial. Es muy difícil encontrar una pareja adecuada. Los tradicionalistas son un grupo pequeño. La mayoría de los tradicionalistas que se casan deben tener un cónyuge perteneciente a la secta del Concilio Vaticano II, a la secta protestante, etc., que esté dispuesto a firmar los votos del Derecho Canónico y contraer matrimonio mixto. Esto es tolerado por la Iglesia y es más necesario ahora que nunca, incluso más que antes del Concilio Vaticano II, cuando los católicos eran numerosos.

    Otro factor que dificulta el matrimonio es el elevado número de personas divorciadas, así como la presencia de miembros de sectas del Concilio Vaticano II con “nulidades” fraudulentas. Según diversas fuentes, la tasa de divorcios en Estados Unidos para los primeros matrimonios es del 40-42%. Esta estadística es algo que el Papa Pío XII jamás habría imaginado el año de su muerte (1958). (Véase, por ejemplo, pewresearch.org/short-reads/2025/10/16/8-facts-about-divorce-in-the-united-states). 
       
    Las personas con estudios universitarios tienen menos probabilidades de divorciarse, especialmente cuando ambos cónyuges tienen estudios superiores. Todavía existen buenas universidades con gente de bien, como el St. Mary's College en Kansas, dirigido por la FSSPX. Tanto mi esposa como yo tenemos una sólida formación académica y no nos dejamos influenciar negativamente por las instituciones a las que asistimos. Tener una fe sólida es fundamental. Las mujeres también pueden encontrar un buen hombre en su carrera profesional y luego quedarse en casa después de casarse y tener hijos. Cuando los hijos crezcan, pueden retomar su carrera y contribuir al mundo, como afirmó el Papa Pío XII. 
       
    Además, ¿qué pasa si la mujer es abandonada por su esposo? Se casa recién salida de la universidad a los 22, tiene cuatro hijos a los 29 y él la deja. También podría ser un padre irresponsable. ¿Y ahora qué? ¿Cómo puede esta mujer mantener a su familia? No todos tienen padres adinerados. Si tiene un título universitario, puede conseguir un trabajo decente para no terminar viviendo en una vivienda social y dependiendo de la asistencia pública (una verdadera pesadilla, especialmente para los niños). 
      
  • La soltería. Hay mujeres que no tienen vocación religiosa y nunca encuentran un hombre decente con quien casarse. Estas mujeres, en particular, pueden usar sus talentos únicos para hacer del mundo un lugar mejor y más católico, ya que disponen de mucho tiempo para dedicarse a ello.
Esto no es feminismo, es la realidad. Si un hombre gana un buen sueldo y puede mantener a una esposa/madre que se quede en casa con varios hijos, que Dios lo bendiga abundantemente. Pero este no es el caso de la mayoría. 
   
Finalmente, quiero decir que hay mujeres que son una vergüenza para su género. Lamentablemente, existen mujeres ambiciosas que persiguen el dinero, desprecian a Dios, odian a los niños, apoyan el aborto y son misándricas convencidas. Conozco a muchas; trabajo y vivo rodeado de ellas. Sin embargo, también hay mujeres como mi esposa, educada en una universidad de élite, profesional, cristiana por encima de todo y que marca la diferencia en el mundo.
  
OBJECIONES CONSIDERADAS Y RESPONDIDAS
  
Objeción: ¿Quieres mujeres en la batalla? ¿Quiénes serán las futuras madres? 
Respuesta: No, no estoy abogando por que las mujeres sean soldados. Las mujeres no deberían luchar a menos que sea necesario, pero no les está fuera de lugar serlo. La cuestión es que las mujeres pueden liderar en la batalla, no que sea prudente o imprescindible que lo hagan. Dios no tenía por qué llamar a Juana de Arco a la batalla, pero lo hizo. Podría haber elegido a un hombre. Así pues, incluso los puestos de liderazgo más difíciles pueden ser desempeñados por mujeres.

Objeción: La biología dicta que las mujeres no pueden hacer las mismas cosas que los hombres.
Respuesta: Estoy de acuerdo. Trabajos como la construcción, el trabajo en plataformas petrolíferas, etc., requieren una fuerza física que las mujeres nunca tendrán como los hombres. Estos trabajos deberían ser desempeñados por hombres, a menos que una necesidad absoluta exija que una mujer los realice. En los deportes, las mujeres no tienen cabida compitiendo con los hombres en fútbol americano, boxeo, etc. Podrían sufrir lesiones graves o incluso la muerte (Sin embargo, en mi opinión, una mujer sí podría competir en deportes como los bolos, el billar y otros deportes sin contacto).
  
Objeción: Según los teólogos McHugh y Callan,  «las mujeres no deberían ser obligadas a desempeñar una ocupación que no sea apropiada para su sexo».
Respuesta: Sí, las mujeres no deberían ser obligadas a hacer nada. Las ocupaciones que requieren fuerza física deberían dejarse para los hombres.

Objeción: El gobierno de las reinas sobre los hombres es una excepción histórica.
Respuesta: Una excepción que demuestra que las mujeres pueden liderar. Si fuera contrario a la Ley Natural o a la Ley Divina Positiva, los papas lo habrían condenado. En cambio, las reinas católicas fueron muy respetadas por la Iglesia.

Objeción: El papa San Pío X dijo en 1906 a una feminista austriaca: «¿Electoras, diputadas? ¡Oh, no!… ¿Mujeres en los Parlamentos? ¡Lo que nos faltaba! ¡Los hombres ya han causado suficiente confusión allí! ¡Imaginen lo que pasaría si hubiera mujeres!» (Steven Hause y Anne Kenny, The Development of the Catholic Women’s Suffrage Movement, págs. 11-30). Asimismo,  en 1909, el papa San Pío X dijo a los políticos franceses: «“Las mujeres nunca podrán ser iguales a los hombres”, dijo el Papa [San Pío X], “y, por lo tanto, no podrán gozar de igualdad de derechos. Pocas mujeres desearían legislar, y las que lo hicieran serían consideradas excéntricas”» (New York Times, 22 de abril de 1909). ¿Cómo es posible que tanto el Papa San Pío X como el Papa Pío XII tengan razón? 
Respuesta: El contexto es clave. En 1909, el Papa San Pío X intentaba preservar los roles de género tradicionales y existían muchos países católicos. En 1945, el Papa Pío XII se enfrentaba a la realidad de un mundo cada vez más secularizado, en el que las mujeres se incorporaban al mercado laboral tras la Primera Guerra Mundial y, sobre todo, tras la Segunda. Ambos papas creían en la diferenciación de género, pero Pío XII extendió esa diferencia al considerar que las mujeres eran necesarias en la vida pública para proteger el tejido social; y lo eran, tanto entonces como ahora. En retrospectiva, se podría decir que el Papa Pío XII fue visionario. Tan solo 17 años después de su Discurso de 1947, nacería la secta del Concilio Vaticano II, que desharía todo lo católico. 

Objeción: El hombre es la cabeza de familia, y San Pablo nos dice que las mujeres ni siquiera pueden hablar en la iglesia. ¿Cómo puede una mujer gobernar sobre los hombres? ¿Y si fuera la jefa de su marido en la empresa donde ambos trabajan? Es un desorden.
Respuesta: Distingo que el hombre es la cabeza de familia, lo cual se admite; que no puede estar sujeto a su esposa fuera del hogar mediante una directiva aplicable únicamente al trabajo, lo cual niego. No creo que sea ideal que marido y mujer trabajen juntos; uno puede trabajar lejos del otro. Hombres y mujeres tienen roles complementarios. La mujer da a luz y cría a los seres humanos en el plano físico. Los hombres dan vida espiritual y consuelan a las almas como sacerdotes en la Iglesia. Los hombres tienen autoridad en la Iglesia y, si están casados, en el hogar. Esta autoridad no se extiende de manera absoluta fuera del hogar ni en el ámbito secular. 

CONCLUSIÓN
  
Hombres y mujeres poseen diferencias complementarias. Deben usar sus talentos y trabajar juntos para hacer del mundo un lugar más católico. Si bien la mujer está sujeta al marido, esto no le da derecho a maltratarla ni a propinarle una paliza al estilo de Williamson. Lo que dijo Williamson es ilegal en Estados Unidos y profundamente inmoral en todas partes. Las mujeres nunca podrán ser clérigas, pero no se les impide ejercer muchas otras profesiones. 

Oremos como  Santa Teresa de Lisieux:  “Jesús, ayúdame a simplificar mi vida aprendiendo lo que Tú quieres que sea y convirtiéndome en esa persona”.