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lunes, 21 de octubre de 2024

MES DE LOS SANTOS ÁNGELES – DÍA VIGESIMOPRIMERO

Dispuesto por el padre Alejo Romero, y publicado en Morelia por la Imprenta Católica en 1893, con licencia eclesiástica.
  
MES DE OCTUBRE, CONSAGRADO A LOS SANTOS ÁNGELES, EN QUE SE EXPONEN SUS EXCELENCIAS, PRERROGATIVAS Y OFICIOS, SEGÚN LAS ENSEÑANZAS DE LA SAGRADA ESCRITURA, LOS SANTOS PADRES Y DOCTORES DE LA IGLESIA.
 
ORACIÓN PREPARATORIA PARA TODOS LOS DÍAS
Soberano Señor del mundo, ante quien doblan reverentes la rodilla todas las criaturas del cielo, de la tierra y del infierno; miradnos aquí postrados en vuestra divina presencia para rendiros los homenajes de amor, adoración y respeto que son debidos a vuestra excelsa majestad y elevada grandeza. Venimos a contemplar durante este mes las excelencias, prerrogativas y oficios con que habéis enriquecido en beneficio nuestro a esos espíritus sublimes que, como lámparas ardientes, están eternamente alrededor de vuestro trono, haciendo brillar vuestras divinas perfecciones. Oh Sol hermoso de las inteligencias, que llenáis de inmensos resplandores todo el empíreo, arrojad sobre nuestras almas un destello de esos fulgores, a fin de que, conociendo la malicia profunda del pecado, lo aborrezcamos con todas nuestras fuerzas, y se encienda en nuestros corazones la viva llama del amor divino, para que podamos camina por los senderos de la virtud, hasta llegar a la celestial Jerusalén, donde unamos nuestras alabanzas a las de los angélicos espíritus y bienaventurados, para glorificarlos por toda la eternidad. Amén.
   
DÍA VIGÉSIMOPRIMERO – AMOR Y GRATITUD QUE DEBEMOS A LOS ÁNGELES CUSTODIOS
   
MEDITACIÓN
PUNTO 1º. Considera alma mía, que los deberes que nos ligan a nuestros Santos Ángeles custodios son más imperiosos y más íntimos que los que tenemos para con los demás Ángeles y santos del Cielo, porque, aunque tengan estos sobrados títulos para merecer nuestro amor y respeto, no tienen sobre nosotros autoridad divina ni nos cuidan con más solicitud perseverante desde la cuna hasta el sepulcro, pues así como cuando un padre entrega a su hijo a un ayo para que lo eduque, traslada a él los deberes de la paternidad cunado es conveniente para el fin que propone, de la misma manera Dios, al entregarnos a los Ángeles custodios para que nos guíen y enderecen en esta vida mortal, les ha comunicado su autoridad soberana cuanto es necesario para la consecución de nuestro último fin, o sea, nuestra eterna felicidad. Debemos, por consiguiente, considerarlos revestidos de autoridad divina sobre nosotros; tienen el derecho que Dios les ha dado, y a nosotros nos corresponde el deber de considerarlos como sus representantes. Y como desempeñan fielmente su noble misión, derramando a manos llenas sobre nosotros la abundancia de sus favores, de aquí nacen los deberes de amor y gratitud que para con ellos tenemos. En primer lugar, el amor, porque el motivo más poderoso para amar es el amor mismo, por esto se ha dicho que el amor engendra amor: «Si vis amári, ama: Si quieres ser amado, ama tú también». Los Ángeles custodios nos aman de un modo tiernísimo que no podemos comprender; porque somos como ellos criaturas inteligentes y libres, y la semejanza de naturaleza siempre engendra amor; nos aman porque han visto a Dios amarnos hasta el punto de darnos a su Hijo, y han visto a la vez a este Hijo dar su vida por rescatarnos y hacerse amar por nosotros durante toda la eternidad; más como el amor sólo se corresponde con amor, debemos también nosotros amar a nuestros Ángeles custodios. Todavía más, aun suponiendo que ellos no nos amasen, nos bastaría saber que Dios los ama por ser criaturas las más perfectas que ha sacado de la nada. ¿Y no sería justo que nosotros amásemos lo que Dios ama? Lo que es digno del amor divino ¿No sería con mayor motivo digno del nuestro? Por otra parte, si el conjunto de las cualidades que constituyen el mérito de una persona produce en nosotros amor, cuan grande debe ser el amor que profesemos a nuestros Ángeles de guarda: puesto que cuanto mayores y más excelentes son las cualidades que adornan a una persona, tanto más amable la hacen. ¿Y quién duda, como se ha demostrado ya en los días anteriores, que la nobleza, sabiduría, gracia, santidad, poder, hermosura, y demás bellas dotes que forman un armonioso conjunto se encuentran reunidas en nuestros Ángeles custodios? Son, por tanto, indiscutibles y por lo mismo puestos fuera de duda los hermosos títulos que hacen acreedores a nuestro amor a los Ángeles custodios.
    
PUNTO 2º. Considera, en segundo lugar, que siendo la gratitud el reconocimiento de los beneficios dispensados; a nadie después del amable Jesús y de su santísima Madre, debemos mayor gratitud que a nuestro Santo Ángel custodio; porque después de nuestro Salvador y de María, de nadie hemos recibido mayores bienes y más esmerada solicitud que de nuestro celeste protector y perpetuo compañero. Para persuadirnos bien de este deber, nos bastaría recordar los oficios que desempeñan con nosotros: ellos nos purifican, nos iluminan y perfeccionan, nos libran de los peligros de alma y cuerpo, ofrecen a Dios nuestras buenas obras, bajan del Cielo a la tierra, llenos de bendiciones y gracias que derraman en nuestras almas, excusan nuestras faltas delante de Dios, nos asisten, en una palabra, de día y de noche prodigándonos toda clase de atenciones y cuidados. En vista de tantos y tan continuos beneficios que nos dispensan, ¿podremos negarles nuestros sentimientos de gratitud? ¡Ah! Seríamos entonces más ingratos que las mismas fieras, pues los historiadores refieren ejemplos sorprendentes de esta hermosa virtud dados por algunos animales. Resolvámonos, pues, a ser de hoy en adelante más agradecidos a nuestros Ángeles custodios, y a corresponder con amor más crecido a todos sus tiernos y amorosos desvelos; así se redoblará más y más su vigilancia hasta ponernos en posesión del reino celestial.
    
JACULATORIA
Santos Ángeles custodios, que sois nuestra luz, nuestros protectores, nuestros consejeros y nuestros guías, recibid los homenajes de nuestro reconocimiento y rogad por nosotros.
   
PRÁCTICA
Siempre que salgáis bien de algún lance apurado, o tenga un éxito feliz la empresa que acometáis, acordaos de que el Ángel de vuestra guarda ha tomado parte muy especial y dadle las más finas gracias. Se rezan tres Padre Nuestros y tres Ave Marías con Gloria Patri, y se ofrecen con la siguiente:
   
ORACIÓN
Amorosísimo Ángel de mi guarda, representante de Dios en la tierra para dirigir todos mis pasos hacia el bien y apartarme con tierna solicitud de los caminos del mal; ¿con qué amor podré corresponderos tantos y tan afectuosos cuidados, como de continuo me estáis prodigando desde que vine a este mundo? ¿Y cómo podré daros los más vivos testimonios de gratitud que merecéis, cuando apenas alcanzo a entender o vislumbrar la grandeza de vuestros beneficios? ¡Ah! Vos, Ángel mío, bien conocéis mi impotencia y ceguera para no exigir de mí los homenajes de reconocimiento que os corresponden, por tanto, sólo os ruego me alcancéis de Dios la gracia de dejarme regir y gobernar de vos según el beneplácito divino. Amén.
 
EJEMPLO
Santa Francisca Romana, que floreció a mediados del siglo XV, gozaba constantemente de la presencia visible del Ángel de su guarda. Veíale a su lado en forma de un lindísimo niño, de cuyo rostro nacían tan vivos resplandores, que para ella nunca había noche. Sus ojos elevados al Cielo, sus labios sonreían dulcemente, sus cabellos de oro flotaban graciosamente con la brisa, sus manos cruzadas sobre el pecho, sus vestiduras aparecían unas veces cándidas como la nieve, otras como el azul del cielo y otras del color de la púrpura. Dichosísima vivía la santa al lado de tan sin par compañero; pero si alguna vez cometía alguna ligera falta, se ausentaba de ella hasta que la expiaba. Otras veces que por atender al cumplimiento de alguna obligación tenía que suspender el rezo del santo Rosario o del Oficio parvo de la Santísima Virgen, al volver hallaba que el Ángel tenía escrito con letras de oro lo que había dejado de concluir: tanto agrada a los Ángeles la exactitud en atender a los propios deberes (P. Rafael Pérez SJ).
     
ORACIÓN A LA REINA DE LOS ÁNGELES PARA TODOS LOS DÍAS
Oh, María, la más pura de las vírgenes, que por vuestra grande humildad y heroicas virtudes, merecisteis ser la Madre del Redentor del mundo, y por esto mismo ser constituida Reina del universo y colocada en un majestuoso trono, desde donde tierna y compasiva miráis las desgracias de la humanidad, para remediarlas con solicitud maternal; compadeceos, augusta Madre, de nuestras grandes desventuras. El mundo no ha dejado en nosotros más que tristes decepciones y amargos desengaños; en vano hemos corrido en pos de la felicidad mentida que promete a sus adoradores, pues no hemos probado otra cosa que la hiel amarga del remordimiento, y nuestros ojos han derramado abundantes lágrimas que no han podido enjugar nuestros hermanos. Por todas partes nos persiguen legiones infernales incitándonos al mal, y no tenemos otro abrigo que refugiarnos bajo los pliegues de vuestro manto virginal, como los polluelos perseguidos por el milano no tienen otro asilo que agruparse bajo las alas del ave que les dio el ser. Por esto, desde el fondo de nuestras amarguras clamamos a Vos para que enviéis hasta nosotros y para nuestra defensa a los espíritus angélicos, de quienes sois la Reina y Soberana, a fin de que nos libren de sus astutas asechanzas y nos guíen por el recto camino de la felicidad. Amén.

lunes, 28 de febrero de 2022

NOVENA A SANTA FRANCISCA ROMANA

Novena compuesta por una devota de la Santa, y publicada en Barcelona por la imprenta de Luis Tasso en 1860, con licencia eclesiástica.
   
NOVENA EN HONOR DE SANTA FRANCISCA, VIUDA ROMANA, MODELO PERFECTO DE VIRTUDES CRISTIANAS EN TODOS LOS ESTADOS DE LA VIDA
  
 
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois, porque os amo y estimo sobre todas las cosas. A mí me pesa, Señor, pésame en el alma de haberos ofendido y no haberos amado; propongo, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y así como os lo suplico, así confío en vuestra bondad, piedad y misericordia infinita, que me los perdonaréis y me daréis gracia para enmendarme y para perseverar en vuestro santo servicio hasta el fin de mi vida. Amén.
    
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te agradezco todos los favores y todas las gracias con las que has enriquecido el alma de tu sierva santa Francisca Romana durante los años que pasó en la tierra. Y por los méritos de tan querida Santa, concédeme la gracia que te pido ardientemente para no apartarme nunca de Ti y reconocer siempre que soy Tuyo y también la gracia que te pido en esta novena, si es de acuerdo a Tu Santísimo Voluntad y por la salvación de mi alma. Amén.
    
DÍA PRIMERO – 28 DE FEBRERO (29 en año bisexto)
CONSIDERACIÓN
Considera que Santa Francisca, obligada a sofocar su ardiente deseo de ir al encierro y abrazar, por los deseos de sus padres, la vida matrimonial, vivía en el mundo con un perfecto desapego de su adulación y conservando un espíritu de clausura y religión. Para quienes viven en el mundo, es un hermoso ejemplo seguir la máxima del Apóstol: quienes usan este mundo, como si no lo usaran. Aprendamos también, siguiendo el ejemplo de santa Francisca, a no buscar los gustos y aprobaciones de las criaturas, sino solo a servir a ese Dios que puede consolarnos plenamente en la vida y beatificarnos por toda la eternidad.

Haz ahora tu petición a Dios por intercesión de Santa Francisca Romana, y reza un Padre nuestro, Ave María y Gloria.
   
ORACIÓN
Oh hermosa Santa Francisca, tú que, conociendo las trampas que el mundo tiende a las almas y la falsedad de sus promesas, quisiste desde tu más tierna edad retirarte a un claustro para poder disfrutar más libremente de los frutos benditos de la unión íntima con Dios, obtén para nosotros, todavía tan sujetos a la adulación de la época, una santa execración del mundo y sus máximas necias, para que nunca triunfen en nuestro corazón, y entendamos que quien quiera encontrar aprobación de los hombres no puede ser un verdadero siervo de Dios. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
  
GOZOS
   
De Roma, gloria y honor
Lustre del pueblo cristiano:
Francisca, dad vuestra mano
A quien os pide favor.
    
Vuestra patria venturosa
No sin consejo profundo,
Fue la cabeza del mundo
Roma, la siempre famosa,
Nacéis estrella grandiosa
Del firmamento mayor.
Francisca, dad vuestra mano
A quien os pide favor.
    
Apenas en vos la edad
Empieza a contar momentos,
La gracia cuenta portentos
De muy rara santidad,
Ángel en toda piedad
Os mostró la edad menor.
Francisca, dad vuestra mano
A quien os pide favor.
    
Mariposa enamorada
De la virginal pureza,
Queréis sellar su belleza
En el claustro consagrada,
Idea fue preocupada
Por el paternal amor.
Francisca, dad vuestra mano
A quien os pide favor.
    
Obedeciendo os casáis
Con un noble caballero,
Y en su lado con esmero
En virtudes mejoráis,
A toda Roma pasmáis
Con vuestro ejemplar rigor.
Francisca, dad vuestra mano
A quien os pide favor.
    
Visitas nunca admitís
Que haciendas y honras estragan,
De trato, en que naufragan
Las conciencias, siempre huís,
Y con esto conseguís
Ser de las damas, resplandor.
Francisca, dad vuestra mano
A quien os pide favor.
    
Negando a la vanidad
Sumas, que el diablo se llena,
Fundáis congregación nueva
De gran ejemplo y piedad,
Donde la virginidad
Hace jardín de su flor.
Francisca, dad vuestra mano
A quien os pide favor.
    
Reveses de la fortuna
Os quita casa y marido,
Mas tan funesto estallido
Os hallan inmovible columna,
Cual Jacob no hacéis queja alguna,
Mas bendecís al Señor.
Francisca, dad vuestra mano
A quien os pide favor.
    
En tan deshecha tormenta
Muerto vuestro amado esposo,
Vuestro espíritu brioso
Vida más perfecta intenta,
Corréis al claustro sedienta
De servir al Señor.
Francisca, dad vuestra mano
A quien os pide favor.
    
Cuando deshecha os miraron
En lágrimas caudalosas,
Vuestras hijas religiosas
Con amor las enjugaron,
Siendo Madre, en Vos hallaron
Siempre la hermana menor.
Francisca, dad vuestra mano
A quien os pide favor.
    
Puesta en el claustro empezáis
A ser de virtud tal norma,
Que en un cielo se transforma
El convento en que moráis,
Hasta la muerte lleváis
El más penitente horror.
Francisca, dad vuestra mano
A quien os pide favor.
    
El ayuno os dio alimento,
El cilicio os dio ternuras,
Azote os dio dulzuras,
El penar fue vuestro aliento,
Con tan extraño portento
De santidad sois primor.
Francisca, dad vuestra mano
A quien os pide favor.
    
Raptos lográis singulares
Y profecías pasmosas,
Las victorias prodigiosas
Los ángeles familiares,
Digna de eternos altares
Dais el alma al Criador.
Francisca, dad vuestra mano
A quien os pide favor.
    
De Roma, gloria y honor
Lustre del pueblo cristiano:
Francisca, dad vuestra mano
A quien os pide favor.
    
℣. Ruega por nosotros, ¡Oh Santa Francisca!
℟. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
    
ORACIÓN
Oh Dios, que nos diste en Santa Francisca Romana modelo singular de vida matrimonial y monástica, concédenos vivir en tu servicio con tal perseverancia, que podamos descubrirte y seguirte en todas las circunstancias de la vida. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
 
DÍA SEGUNDO – 1 DE MARZO
Por la Señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
CONSIDERACIÓN
Considera que el Instituto de los Oblatos fundado por santa Francisca es un monumento perenne de su triunfo sobre el respeto humano: porque tantas almas guiadas por la gracia divina se retiran del mundo para llevar una vida sencilla, sumisa, pobre y austera, y por lo tanto pueden repetir con el salmista: Preferí habitar en el umbral de la casa de mi Dios antes que habitar en las tiendas de los pecadores.
    
Haz ahora tu petición a Dios por intercesión de Santa Francisca Romana, y reza un Padre nuestro, Ave María y Gloria.
   
ORACIÓN
¡Oh loable Santa Francisca! Qué bien supiste no solo superar los respetos humanos, sino buscar cada oportunidad para despreciarlos y demostrar que solo tú estabas presionando el servicio a Dios y la gloria que le llega. Sin embargo, nosotros, tibios y negligentes en el servicio al Señor, por temor a los juicios falaces de los hombres, a menudo no lo hacemos bien, descuidamos nuestros propios deberes por un respeto humano básico, y poco o nada tememos a los poderosos juicios de Dios. ¡Oye! Busca una llama viva y una gracia eficaz para que no tengas otro ámbito que Dios, que será nuestro juez y en manos de quien sea nuestro destino. Por Cristo nuestro Señor. Amén. 
  
Los Gozos y la Oración se dirán todos los días.
   
DÍA TERCERO – 2 DE MARZO
Por la Señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
CONSIDERACIÓN
Piensa que Santa Francisca quedó impregnada de las máximas de San Juan de que, es decir, no se puede amar a Dios sin amar al prójimo; pero amaba a su prójimo, yendo más allá de las apariencias y considerando, todos, hijos del mismo padre, imágenes del Creador, partícipes de los mismos misterios, frutos de su propia redención y llamados a la herencia eterna; los amaba, entonces, sin diferencia de edad, grado, condiciones, prerrogativas. Reformemos nuestra caridad y amemos a Dios en nuestro prójimo.
    
Haz ahora tu petición a Dios por intercesión de Santa Francisca Romana, y reza un Padre nuestro, Ave María y Gloria.
   
ORACIÓN
¡Oh gloriosa Santa Francisca! Invocamos una de esas llamas de caridad que encendieron tu corazón y que, alimentadas por el más intenso amor de Dios, se derramaron benéficamente sobre tu prójimo en las excelentes obras que constantemente practicabas por él. Nos gustaría parecernos a ti de alguna manera amando verdaderamente a Dios con todo nuestro corazón, con todas nuestras fuerzas, con toda nuestra mente, y amando verdaderamente a nuestro prójimo para Dios. Obtén para nosotros este fuego divino de la caridad, para que nuestros corazones, limpios de toda suciedad y vaciados de todo afecto terrenal, no amen nada más, no aspiren a nada más que a Dios, el bien supremo, y exclamen, junto con las almas enamoradas de Él: Mi Dios y mi Todo: Mi Dios y mi Todo. Por Cristo nuestro Señor. Amén. 
  
Los Gozos y la Oración se dirán todos los días.
   
DÍA CUARTO – 3 DE MARZO
Por la Señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
CONSIDERACIÓN
Considera que Francisca no solo fue constante en su sufrimiento, sino que también fue feliz y gozosa durante sus sufrimientos, siempre jovial, siempre coqueta de corazón en las dificultades y dificultades que Dios le permitió sufrir de los demonios. Confiando en la promesa divina de Jesucristo, ¡esperaba firmemente que las tribulaciones se convirtieran en gozo eterno! Francisca lo soportó todo con espíritu invicto, por el amor de ese Dios de quien reconoció todas las cosas. Dejémonos animar también por el ejemplo de Santa Francisca, en la esperanza de recompensas eternas, porque el sufrimiento trae consigo tanta esperanza que nunca faltará.
    
Haz ahora tu petición a Dios por intercesión de Santa Francisca Romana, y reza un Padre nuestro, Ave María y Gloria.
   
ORACIÓN
¡Oh abogada mía Santa Francisca! No obstante, siempre os habéis encontrado en medio de las tribulaciones más intensas, y, como un barco en una tempestad, sacudido por las olas y el oleaje, sabéis bien resignaros y encomendaros a las voluntades divinas, hasta regocijaros y regocijaros. en tus aflicciones! ¡Oh benditos! Y nosotros, en cambio, magullados e infelices, rodeados y asaltados por enemigos y aflicciones, no sabemos aprovechar, estamos turbados y desanimados. Ojalá, oh gran Santa, que, cuando llegue la prueba, elevemos inmediatamente la mente y los ojos al Cielo y que, sin poder dejar de gemir: gemimos en nosotros mismos, con el Apóstol y contigo, nos consolemos en la esperanza de amar. Redención cuyo precio recaerá sobre los afligidos: esperando la adopción de los hijos de Dios, la redención de nuestros cuerpos. Por Cristo nuestro Señor. Amén. 
  
Los Gozos y la Oración se dirán todos los días.
   
DÍA QUINTO – 4 DE MARZO
Por la Señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
CONSIDERACIÓN
Considera que Santa Francisca, como Jesucristo, humilde de corazón, no solo nunca pronunció una sola alabanza a sí mismo, sino que truncó cada discurso que pudiera redundar en su gloria y escondió hábilmente esas gracias, esas virtudes que de vez en cuando aparecían a los ojos de la gente. otros. Comparemos nuestra humildad con la del Santo. Quizás en una apariencia humilde todavía conservamos un orgullo que se manifiesta en una alusión, en una palabra, en un discurso para nuestro beneficio. Aprendamos de Francisca a ser verdaderamente humildes de corazón.
    
Haz ahora tu petición a Dios por intercesión de Santa Francisca Romana, y reza un Padre nuestro, Ave María y Gloria.
   
ORACIÓN
¡Oh humilde Santa Francisca! Tú, tan favorecida por Dios de dones sobrenaturales, enriquecido por la contemplación, los éxtasis y las visiones, hecho digno de ver a la Santísima Virgen, el Hijo divino, confiado de sublimes misterios y privilegiado de presencia visible y conversación familiar con tu Ángel Guardián, sin embargo, tú ¡Tan humildes fueron de estimarse merecedores de todo desprecio y, más aún, de considerarse siervos indignos del Señor, de sus gracias y de estar en su presencia! Sin embargo, tenemos una visión tal de nosotros mismos que, aunque pecadores, deseamos la alabanza de los demás, la estima y la aprobación de los hombres, aunque siempre sean falaces en sus juicios, sin tener cuidado de permanecer queridos en la visión que todo lo ve: los ojos de Dios. Por Cristo nuestro Señor. Amén. 
  
Los Gozos y la Oración se dirán todos los días.
   
DÍA SEXTO – 5 DE MARZO
Por la Señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
CONSIDERACIÓN
Considera que Santa Francisca, convencida de que la obediencia es el camino más corto para alcanzar el reino de los cielos, siempre ha practicado esta virtud sin ningún trabajo, por arduo y difícil que sea, que la haga vacilar. Ella era tan estimada que quería ser la última en la casa que fundó, y si aceptaba la dirección, era solo para obedecer a Dios que él se la dio a conocer. San Bernardo describió la obediencia de San Francisco como perfecta; es decir, diligente, sencillo, rápido, constante. Recordemos al mismo Hijo de Dios que se hizo obediente hasta la muerte y la muerte de cruz.
    
Haz ahora tu petición a Dios por intercesión de Santa Francisca Romana, y reza un Padre nuestro, Ave María y Gloria.
   
ORACIÓN
Te apelamos en este día, Santa Francisca, con toda la confianza de nuestro corazón. Habiéndonos enseñado a obedecer con prontitud, gozo y sin respuesta, sabiendo en la voluntad de quienes mandan la voluntad de Dios, nuestro Supremo Maestro y Señor, obtén para nosotros suficiente fuego para comprender el valor de la virtud de la obediencia y para tener listo. disposiciones para ponerlo en práctica, para que, siguiendo tu ejemplo, cumplamos lo que nos mandan nuestros superiores, como nos lo expresa la voz de Dios mismo, donde un día merece esa incorruptible corona de gloria prometida a los verdaderos obedientes. y con el que tú, oh gran Santo, te regocijas ya allá arriba en el cielo. Por Cristo Nuestro Señor. Amén. 
  
Los Gozos y la Oración se dirán todos los días.
   
DÍA SÉPTIMO – 6 DE MARZO
Por la Señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
CONSIDERACIÓN
Considera que la oración de santa Francisco estuvo acompañada por el fervor del espíritu presente, la fe en la presencia divina y las efusiones del corazón. Pidió gracias espirituales y también temporales, pero muy resignada a la voluntad divina y concluyó sus oraciones diciendo: ¡Oh Señor, hágase tu santísima voluntad! Si nuestras oraciones no son así, o ni siquiera tratamos de igualarlas, ¿qué sorpresa si no obtenemos lo que pedimos? Aprendamos de Francesca a orar, a pedir con fervor del espíritu y con total sumisión a la voluntad divina.
    
Haz ahora tu petición a Dios por intercesión de Santa Francisca Romana, y reza un Padre nuestro, Ave María y Gloria.
   
ORACIÓN
¡Oh admirable Santa Francisca! Estamos a tus pies, rogándote que obtengas del Dios Altísimo ese constante espíritu de oración del que siempre ha estado animada tu gran alma. Nuestras oraciones languidecen, acompañadas de pensamientos, de continuas distracciones; son como cañas sacudidas por el viento y se quedan sin fruto. Nuestras almas están desamparadas, abandonadas porque no se alimentan de este alimento: Mi corazón está seco, por eso hasta me olvido de comer mi pan. Nos da un vivo fuego en nuestra mente el saber la necesidad de orar bien y un vivo impulso para hacerlo a partir de ahora, con confianza, con perseverancia, con ardor, con sumisión. Por Cristo Nuestro Señor. Amén. 
  
Los Gozos y la Oración se dirán todos los días.
   
DÍA OCTAVO – 7 DE MARZO
Por la Señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
CONSIDERACIÓN
Considerad que santa Francisca, a imitación de san Pablo, sometió su cuerpo, reduciéndolo a la servidumbre del espíritu, mediante ayunos, cilicios dolorosos y disciplinas muy duras. Si no tenemos el valor de practicar tanto, sufrimos al menos con paciencia los dolores, las enfermedades, con las que el Señor finalmente nos visita; Aceptemos con gusto todo lo que vaya en contra de nuestros gustos, de nuestras inclinaciones, y así nos acostumbraremos a la mortificación cristiana. Considere que el espíritu de mortificación interna y externa de Francisca fue estimulado por la percepción de tener que llevar la cruz a semejanza del Crucificado y, como él, hacer la voluntad divina.
    
Haz ahora tu petición a Dios por intercesión de Santa Francisca Romana, y reza un Padre nuestro, Ave María y Gloria.
   
ORACIÓN
¡Oh Santa Francisca! Tan bien supiste domar tu cuerpo con austeridad y rigor, con ayunos y penitencias más duras que te puedes comparar con los más rígidos penitentes; también refrenaste todas las voluntades de tu espíritu de tal manera que, siempre negando tu voluntad de hacer la de los demás, nos enseñaste a caminar por el camino seguro de la salvación, demostrándote, con tu doble mortificación, un verdadero seguidor de Jesús. Oh gran Santa, obtén para nosotros las gracias supremas para imitar tus ejemplos y caminar por los caminos pavimentados por los Santos y enseñados por el Lugar Santísimo, donde un día formaremos parte de su séquito bendito. Por Cristo Nuestro Señor. Amén. 
  
Los Gozos y la Oración se dirán todos los días.
   
DÍA NOVENO – 8 DE MARZO
Por la Señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
CONSIDERACIÓN
Considera que santa Francisco, enamorada sólo de Dios, sólo lo deseaba a Él, no le interesaban las cosas terrenales, ni siquiera cuando vivía en el siglo y más cuando se retiraba a vivir con sus hijas en la Congregación. Tenía las provisiones, las prendas, todo, como prestado, sin estar apegado a ellos. El espíritu de Francisca, desprendido de las cosas terrenales, se dirigía sólo a Dios y a los bienes eternos. De ahí la contemplación continua, los raptos, el éxtasis, la conversación con los ángeles; por lo tanto, ese suave y conmovedor discurso suyo, lleno de fuerza celestial, que atraía e iluminaba. ¿Somos nosotros? ¿Consideramos también los bienes, las primas y todo lo que la providencia nos brinda de esta manera? ¿Lo consideramos todo como pasajero e incapaz de satisfacernos?
    
Haz ahora tu petición a Dios por intercesión de Santa Francisca Romana, y reza un Padre nuestro, Ave María y Gloria.
   
ORACIÓN
Disfruta, en paz eterna, oh gran Santa y nuestra abogada Francisca, ese sublime grado de gloria con el que Dios, justo retribuidor, recompensa ampliamente tus méritos por el ejercicio de las virtudes cristianas y por tus santas obras. ¡Pero desde tu trono de gloria, vuelve tu mirada hacia nosotros, tus devotos! ¿Qué será de nosotros? ¿Llegaremos alguna vez a compartir esta gloria? Todos fuimos creados para esto, pero nuestras faltas, nuestras debilidades, los peligros de la vida presente, nos llenan de miedo. ¡Oh gran Santa, protégenos! Obtén para nosotros gracias fuertes, fuegos abundantes para seguir el camino recto de la virtud y que, por tu intercesión, podamos alcanzar este bendito fin. Ésta es la gracia que ante todo te pedimos. Por Cristo Nuestro Señor. Amén. 
  
Los Gozos y la Oración se dirán todos los días.

jueves, 10 de enero de 2019

LOS TRES NIVELES DEL INFIERNO

Visión del Infierno de Santa Francisca Romana (Antoniazzo Romano. Roma, monasterio de Tor de’ Specchi).
  
El Infierno está dividido en tres partes: superior, medio e inferior. Lucifer está en el fondo del Infierno inferior. Bajo Lucifer, jefe universal de los demonios y de los condenados, hay tres jefes que le están subordinados y que son superiores a los demás: Asmodeo, que era un querubín, preside a los pecados de la carne; Mammon, que era un trono, preside a los de la avaricia. Es interesante ver cómo el dinero forma por sí solo una de las tres grandes categorías de pecados. Beelzebub preside a los pecados de la idolatría.
 
Todo crimen de magia, espiritismo, etc., corresponde a Beelzebub. Él es particular y especialmente el príncipe de las tinieblas. Por las tinieblas es torturado y con las tinieblas tortura a sus víctimas.
  
Una parte de los demonios permanece en el Infierno; otra reside en el aire, otra entre los hombres, buscando a cuál devorar. Los que están en el Infierno dan sus órdenes y envían sus delegados.
 
Los que están en el aire obran físicamente en las perturbaciones atmosféricas y telúricas; lanzan por todas partes sus malas influencias e infectan el aire física y moralmente. Su misión especial es debilitar el alma. Y cuando los demonios de la tierra ven a un alma debilitada por la influencia de los demonios del aire la atacan en medio de su desfallecimiento para vencerla más fácilmente.
  
La atacan en el momento en que desconfía de la Providencia, pues esta desconfianza, cuyos inspiradores especiales son los demonios del aire, prepara al alma a la caída que los demonios de la tierra solicitan.
 
SANTA FRANCISCA ROMANA, Visión del Infierno.

lunes, 9 de marzo de 2015

SANTA FRANCISCA ROMANA, VIUDA

"Jesucristo se humilló a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte, ¡y muerte de Cruz!" (Filipenses, 2, 8).
   
Santa Francisca Romana
  
Santa Francisca Romana veía siempre a su lado al ángel custodio. Éste se avergonzaba y se apartaba cuando ella cometía una falta, o cuando escuchaba conversaciones profanas. Jesús y María conversaban familiarmente con ella. ¿Admiras estas mercedes? Sin embargo, hay algo más admirable en la vida de Santa Francisca: su humildad y su obediencia. Por obedecer a su marido, en el acto abandonaba sus ejercicios de devoción. Es -decía- "dejar a Dios por Dios". Murió en 1440.
   
MEDITACIÓN SOBRE LA OBEDIENCIA
   
I. Cuarenta años vivió Santa Francisca con su marido sin que hubiera entre ellos la menor disensión, porque no tenía ella otra voluntad que la de él. ¿Quieres conservar la paz en tu familia y en tu conciencia? Obedece a los superiores que Dios te ha dado. Ve en ellos la persona de Jesucristo; deja tus placeres, tus pasatiempos, para hacer su voluntad en todo lo que no sea contrario a la ley de Dios. Tu obediencia será siempre recompensada.
   
II. Estás con frecuencia melancólico, nunca está tu espíritu tranquilo; ¿sabes la causa? Es porque no obedeces, o porque lo haces de mala gana; no sometes tu voluntad a la de aquellos que tienen derecho a mandarte. Para adquirir esta virtud, debes renunciar a tu voluntad propia; cosa difícil es, pero puedes lograrlo. ¡Qué feliz será tu vida, si no tienes otra voluntad que la de tus superiores!
   
III. Es preciso, además, que sometas tu juicio al del que te manda: no es cosa de los inferiores el discutir las órdenes de los superiores, a menos que tengas razones para creer que son contrarias a la ley de Dios. Jesús obedecía a María y a José, ¿y tú no puedes someter tu juicio al juicio de tus superiores? Nunca estarás contento, tu obediencia carecerá de vigor y de mérito, si no te habitúas a obedecer sin discutir lo que se te ordena. "Aquél que aprendió a obedecer bien, no discute las órdenes que recibe". (San Gregorio)
   
La obediencia. Orad por la paz.
  
ORACIÓN
Oh Dios, que entre otros dones de vuestra gracia, habéis concedido a la bienaventurada Francisca, Vuestra sierva, la merced de conversar familiarmente con su ángel custodio, haced, benignamente, que, por el auxilio de su intercesión, merezcamos entrar un día en la sociedad de estos espíritus bienaventurados. Por J. C. N. S. Amén.