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lunes, 7 de junio de 2021

NOVENA EN HONOR A SANTA LUTGARDA

Novena dispuesta a instancias de doña Antonia Taverner y de Codul, condesa de Darniús, y publicada en Barcelona por la imprenta de María Martí, viuda, en 1733. Imprimátur concedido por el Canónigo Dr. José Ignacio de Amigant y de Olzina, Vicario General Gobernador y Oficial del Obispado de Barcelona, el 20 de Abril de 1733.
   
MODO DE HACER LA NOVENA
Alentarán mucho su esperanza los devotos de Lutgarda con los continuos milagros en que ha mostrado la Santa su poderosa intercesión: y mucho más sabiendo cuánto eran del agrado de su Divino Esposo Jesús, aun en esta vida, las oraciones de la Santa, con que intercedía por los hombres y aplacava el enojo Divino contra los Pecadores. El acudir tan de continuo a los innumerables enfermos que le pedían la salud, seguros de alcanzarla; parecía a Santa Lutgarda en esta vida algún estorbo del Divino amor, en que deseaba siempre abrasarse: no la impedirá ahora en el Cielo las delicias continuas y fervientes afectos para con su Amado, el que procure con su intercesión para sus Devotos lo que en este Novenario le pidieren; para cuya consecución servirá mucho cortejarla, especialmente los nueve días con algunos obsequios: cuales son: Ejercitarse en obras de misericordia, como dar limosna, &c.: oír Misa: rezar a la Virgen el Rosario: leer, o meditar la vida de la Santa: imitar alguna de sus virtudes: hacer alguna mortificación interior o exterior: confesar y comulgar devotamente, para que limpia el alma de toda culpa por el Sacramento de la Penitencia, llegue por el de la Eucaristía a unirse con Christo, por cuyos méritos son aeceptas a Dios las oraciones de los Santos; y se hace el hombre digno de que oiga Dios su petición.
   
El tiempo en que se haya de hacer este Novenario dictarálo el afecto de los Devotos de la Santa; o la necesidad temporal o espiritual en que se hallaren para la cual solicitan el remedio. Parece tiempo a propósito para empezarla el día siete de Junio, con que se prevendría el de la festividad y feliz tránsito de esta Santa Virgen.
    
NOVENARIO DE LA SANTA VIRGEN Y GLORIOSA ESPOSA DE CRISTO SANTA LUTGARDA, RELIGIOSA DE LA ORDEN DE SAN BERNARDO
   
   
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
      
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Criador y Redentor mío, en quien creo como a suma verdad, y en quien espero como a suma Bondad; me pesa en el alma de haberos ofendido, por ser Vos quien sois. Detesto para siempre todo pecado: confío en vuestra Misericordia infinita, que me perdonaréis, y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar hasta la muerte en vuestro amor y servicio. Amén.
   
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Gloriosísima Santa Lutgarda, Medianera y Protectora mía amabilísima; si ha de ser para mayor gloria de Dios, honra vuestra y bien mío, que yo consiga lo que suplico en esta Novena; ruégoos, Santa mía, me alcancéis este favor de la benignidad y liberalidad de vuestro Divino Esposo; o si no, que me inspire y conceda aquello con que unido en perfecta caridad con mi Dios, prontamente le sirva, perfectamente le ame, y eternamente le alabe en los Cielos. Amén.
   
DÍA PRIMERO – 7 DE JUNIO
Dios y Señor, que enviasteis al mundo a vuestro preciosísimo Hijo, para enseñarnos la verdadera Pobreza de espíritu, y apartarnos de las vanidades dél, prometiéndonos por premio la Bienaventuranza eterna. Suplícoos por los méritos de vuestro Hijo, de su Santísima Madre, y de mi Protectora Santa Lutgarda; que así como se dignó Jesucristo, amabilísimo Esposo suyo, sacarla de las vanidades del mundo para la Religión, convidándola a las castas dulzuras de la llaga de su costado; me aparte también a mí de todo afecto desordenado hacia las cosas del mundo; y que en tanto use de ellas, en cuanto me sirvieron para amaros; sin tener mi corazón puesto en otra cosa, que en la mayor gloria vuestra, de vuestro Hijo benditísimo, y de mi Santa Protectora, por quien espero alcanzar lo que pido en esta Novena. Amén.
   
Rezaránse aquí tres Padre nuestros y tres Ave Marías, y diráse a la Santa la siguiente Oración, que es común para todos los días:
Amorosísima Protectora mía Santa Lutgarda, a quien Jesús enriqueció de gracias, merecimientos y favores, amándoos tiernamente; y tomándoos por Esposa, cuando desde la Cruz os dio aquel dulce abrazo y con él su Corazón, comunicándoos lo interior de su pecho, cuando aplicasteis vuestra boca a la llaga del costado, y regalándoos frecuentemente con celestiales visitas. Suplícoos, Abogada mía, por el amor que tuvisteis a Jesús, me alcancéis una perfecta caridad con que le ame y le sirva, andando por el camino de sus Divinos Mandamientos, cumpliendo con las obligaciones de mi estado, no apartándome un punto de su Divina voluntad; antes bien le sirva con mi memoria, acordándome de sus inestimables beneficios: con mi entendimiento, conociendo sus inestimables Perfecciones: con mi voluntad, complaciéndome en ellas y amándolas por su infinita Bondad, hasta que llegue a gozarlas descansando en paz con una sosegada y santa muerte. Y mientras la Divina Providencia me concediere esta vida, dirigidme, Protectora mía, por los caminos de su Divino amor hasta que arda en viva sed de las virtudes, y llegue a anegarse en el inmenso mar de suavidades en que continuamente sacian su sed los Bienaventurados. Yo espero de vuestra liberalísima Misericordia, me concederéis el logro de mi petición en esta Novena, como medio con que llegue a saciarme en los inefables placeres, de que está gozando ya mi sagrada Protectora. Amén.
   
Luego con grande reverencia y confianza, se hará a la Santa la súplica de la gracia y favor que más se pretende alcanzar, deteniéndose en la dicha súplica conforme la devoción de cada uno.
   
GOZOS
   
Lutgarda de Dios querida,
De Jesús Esposa amada,
Al que os invoca Abogada
Vuestro favor nunca olvida.
      
El noble solar Brabante
Ilustre Patria os ha dado;
La gracia os hizo un traslado
De Jesús muy semejante;
Ya desde niña os convida
A religiosa morada.
Al que os invoca Abogada
Vuestro favor nunca olvida.
  
De vuestro Esposo Divino
Seguisteis el llamamiento,
Cuando en su pecho sangriento
Habitación os previno:
De tal favor atraída,
Nada del Mundo os agrada.
Al que os invoca Abogada
Vuestro favor nunca olvida.
  
Bernardo en su Religión,
Por Divina Providencia,
Logró con vuestra presencia
Modelos de perfección:
Por vuestro favor y vida
La virtud se ve ilustrada.
Al que os invoca Abogada
Vuestro favor nunca olvida.
  
Tanto Jesús os amó,
Que os dio de Esposa el abrazo,
Y en tierno amoroso lazo
Unido con vos quedó:
En fineza tan crecida
Os dio su sangre sagrada.
Al que os invoca Abogada
Vuestro favor nunca olvida.
  
A éxtasis amorosos
Vuestras potencias rendíais:
Cuando así en Jesús veíais
Mil retratos dolorosos:
De este dolor afligida,
Quedaba el alma arrobada.
Al que os invoca Abogada
Vuestro favor nunca olvida.
  
Suavemente tirano,
El deseo os atormenta,
Cuando al Martirio os alienta
Con impulso soberano:
En el pecho reprimida
El alma vive angustiada.
Al que os invoca Abogada
Vuestro favor nunca olvida.
  
A la fuerza de este amor
Rompió en el pecho una vena,
Con que mitiga su pena,
Vertiendo sangre el fervor;
Con este carmín vestida
Vuestra Fe quedó hermoseada.
Al que os invoca Abogada
Vuestro favor nunca olvida.
  
De los hombres los pecados
Tan vivamente sentisteis,
Que catorce años vivisteis
En ayunos continuados,
De tantas culpas la herida
Sentíais enamorada.
Al que os invoca Abogada
Vuestro favor nunca olvida.
  
Fue vuestro amor homicida,
Que con suavidad violenta
Quitaros la vida intenta,
Para daros mejor vida:
A nueva Región lucida
Por Jesús sois trasladada.
Al que os invoca Abogada
Vuestro favor nunca olvida.
  
Halla cualquier aflicción
En vos consuelos piadosos,
Y en los partos peligrosos
Logra vuestra protección:
De madre e hijo la vida
Por vos se ve conservada.
Al que os invoca Abogada
Vuestro favor nunca olvida.
  
Vuestros milagros Señora,
Y en los Partos singulares,
Os dan Culto en los Altares
De esta Ciudad que os venera:
Con Vos se ve enriquecida
Y a Vos se mira obligada.
Al que os invoca Abogada
Vuestro favor nunca olvida.
   
Lutgarda de Dios querida,
De Jesús Esposa amada,
Al que os invoca Abogada
Vuestro favor nunca olvida.
      
Antífona: El reino de los Cielos es semejante a un mercader, que trata en perlas finas, y viniéndole a las manos una de gran valor, va, y vende todo cuanto tiene, y la compra.
℣. Rogad por nosotros, bienaventurada Santa Lutgarda.
℞. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
  
ORACIÓN
Oh Dios, que sois nuestra salud, oíd benignamente nuestras oraciones, para que así como celebramos con gozo la festividad de vuestra Virgen Santa Lutgarda, consigamos también el fervor de una devoción piadosa. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén. 
   
DÍA SEGUNDO – 8 DE JUNIO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
  
Dios y Señor, que queriendo establecer en los hombres la verdadera paz y mansedumbre de corazón, les propusiste por ejemplar y modelo a vuestro Benditísimo Hijo, el cual la enseñó con sus obras y palabras, prometiendo a los mansos que poseerías la tierra. Suplícoos por lo mucho que os agradó Santa Lutgarda, Abogada mía, sufriendo con mansedumbre a los que la perseguían, y mostrándose afable con los que pretendían apartarla de vuestra comunicación; me deis gracia para conservar con todos la quietud interior de mi alma, aun la exterior, correspondiendo a las injurias con beneficios, para que de esta suerte me haga digno de poseer la tierra de los Vivientes , que es la Patria celestial, y alcanzar el favor que os suplico en esta Novena, por los méritos e intercesión vuestra Esposa y Protectora mía Santa Lutgarda, a mayor gloria vuestra. Amén.
   
Tres Padre nuestros y tres Ave Marías. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.
  
DÍA TERCERO – 9 DE JUNIO 
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
      
Dios, y Señor, que queriendo enseñar al Mundo, entregado a placeres y gustos ilícitos; santificasteis el llanto por boca de vuestro amado Hijo, prometiendo por su Divina palabra el eterno consuelo a los que en esta vida debidamente llorasen: Ruégoos, Padre mío amantísimo, que atendáis al incesante llanto con que vuestra amada Esposa Santa Lutgarda vivió a vista de tantos pecadores, por los cuales estuvo catorce años en continuo ayuno y penitencia; y me concedáis un verdadero conocimiento y dolor de mis pecados, llorando amargamente por ellos; para con esto entrar a la inmensidad de los gozos celestiales y acompañar los eternos cantares de vuestras Divinas alabanzas. Y si el favor que os pido en esta Novena, ha de ser medio para que yo alcance este fin, dignaos de oír mi petición, atendiendo a los méritos de mi amada Protectora. Amén.
    
Tres Padre nuestros y tres Ave Marías. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.
  
DÍA CUARTO – 10 DE JUNIO 
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
      
Dios y Señor, que destinando a los hombres para a los eternos placeres, los quisisteis hambrientos y sedientos de la Justicia o perfección, convidándoles por vuestro Hijo a los regalos y convites que habéis preparado para vuestros escogidos. Mirad, Señor a la continua sed y hambre de las virtudes en que ardía mi Protectora Santa Lutgarda, hallando solo alivio en la sangre de la llaga de su Esposo Jesús, e inflamad mi Corazón con vuestro purísimo amor, hasta que arda en viva sed de las virtudes, y llegue a anegarse en el inmenso mar de suavidades en que continuamente sacian su sed los Bienaventurados. Yo espero de vuestra liberalísima Misericordia me concederéis el logro de mi petición en esta Novena, como a medio con que llegue a saciarme en los inefables placeres de que está gozando ya mi sagrada Protectora. Amén.
   
Tres Padre nuestros y tres Ave Marías. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.
  
DÍA QUINTO – 11 DE JUNIO 
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
      
Dios y Señor, que preciándoos de Padre de misericordias, quisisteis que en los que habíais adoptado por hijos vuestros reluciera la piedad, ofreciendo a los Misericordiosos, según palabra de vuestro Unigénito Hijo, que los miraríais con ojos de benignidad y ternura. Ya veo, Señor, cuánto os agradasteis en la mucha misericordia de mi Abogada Santa Lutgarda, concurriendo Vos con extraordinario poder a los continuos prodigios que obra la Santa Virgen para acudir al remedio de los Prójimos. Y esto mismo me anima a suplicaros me concedáis una compasión tierna y ánimo caritativo con mis Prójimos, que me sirva de mérito para obtener el favor que pido en esta Novena, y experimentar la benignidad de vuestra infinita Misericordia ahora, y en mi muerte. Amén.
   
Tres Padre nuestros y tres Ave Marías. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.
  
DÍA SEXTO – 12 DE JUNIO 
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
       
Dios y Señor, que haciendo a los hombres Templos de vuestra morada y descanso, los quisisteis adornados con el candor de la inocencia y limpieza de toda culpa, para que pudieran llegar a ver vuestro Divino ser, soberanos misterios y secretos, según las promesas de vuestro Hijo. Suplícoos Dios mío, por la limpieza y pureza de corazón con que mi sagrada Medianera Santa Lutgarda se hizo templo vivo del Divino Espíritu, que more también en mi este mismo Espíritu con una íntima unión de amor, con el cual limpio, y purificado de mis faltas, merezca la protección vuestra y de mi amada Santa Lutgarda, para conseguir lo que pido en esta Novena, y llegar al monte de la gloria, donde vea y contemple vuestras soberanas perfecciones por toda una eternidad. Amén.
   
Tres Padre nuestros y tres Ave Marías. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.
  
DÍA SÉPTIMO – 13 DE JUNIO 
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
       
Dios y Señor, que por admirable dignación vuestra quisisteis que los Pacíficos fueran llamados Hijos vuestros asegurándoles esta promesa con la certísima palabra de vuestro Divino Hijo. Conozco, Padre mío, la verdad de vuestra promesa en mi Abogada Santa Lutgarda a quien engrandecisteis, haciéndola Hija vuestra y dichosa Esposa de Jesús, por la paz interior de su alma y exterior con los hombres, no dándoles ocasión de disgusto. Por los merecimientos de esta Santa, ruégoos, Dios y Padre mío, me deis gracia para hacer continua guerra a los vicios, con que alcance lo que pido, y una perfecta paz y victoria, que me gane el glorioso renombre de hijo vuestro y la inmortal corona de triunfador en la Gloria. Amén. 
   
Tres Padre nuestros y tres Ave Marías. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.
  
DÍA OCTAVO – 14 DE JUNIO 
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
       
Dios, y Señor, que amando infinitamente a vuestros Escogidos, les probasteis con aflicciones, permitiendo fuesen perseguidos por la santidad y justicia, enviando desde el Cielo a vuestro Unigénito Hijo, que nos sirviese de ejemplar y nos animase al sufrimiento, con la segura promesa de que por este medio poseeríamos el Reino de los Cielos. Suplícoos Señor mío, por la constancia heroica de mi Protectora Santa Lutgarda, con que sufrió los oprobios de los que sentían mal de su fervor, me deis a mí un corazón constante para todo lo bueno, sin que pueden apartarle de vos tribulaciones algunas, ni aun la misma muerte, que espero ha de ser puerta para la gloria, y por los méritos de vuestro Hijo benditísimo, y de Santa Lutgarda, Abogada mía, por quien creo alcanzar lo que pido y suplico en esta Novena. Amén.
   
Tres Padre nuestros y tres Ave Marías. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.
  
DÍA NOVENO – 15 DE JUNIO 
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
      
Dios y Señor, que para encender en los hombres el fuego de Caridad y amor Divino, enviasteis vuestro amado Hijo y Redentor nuestro con admirable dignación. Atended, Dios mío, el abrazado corazón de Santa Lutgarda con que incesantemente os amaba y deseaba morir por Vos, hasta reventar en sangre sus venas a las violencias de su deseo y amor; y abrazad también mi corazón y voluntad con una caridad pura, desinteresada, y perfecta con que corone todas las virtudes que se me proponen en las Bienaventuranzas, alcanzadme también lo que deseo en esta Novena, y os ame junto con mi Santa Protectora por toda una eternidad. Amén.
   
Tres Padre nuestros y tres Ave Marías. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.

domingo, 16 de junio de 2019

SANTA LUTGARDA, PRIMERA APÓSTOL DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

«Dulce corazón de mi Jesús, haz que yo te ame siempre más. Te ofrezco mi pobre corazón, con celestial y religioso amor, y te pido me des la resignación, y un buen puesto en tu corazón».

Abrazo de Santa Lutgarda a Jesús Crucificado
   
Entre las místicas más notables de los siglos doce y trece, no hay otra figura más amable que la de Santa Lutgarda. Junto con Santa Gertrudis y Santa Matilde, es una de las primeras propagadoras de la devoción al Costado Herido de Nuestro Redentor. Cinco siglos antes de las revelaciones a Santa Margarita María de Alacoque, fue la primera a quien el Señor le dio a conocer los misterios de su Sacratísimo Corazón, llegando a pedirle que le entregase el suyo para intercambiarlo con el de Él.
 
Su biografía fue escrita por el dominico Tomás de Cantimpré (fallecido en 1270) como parte de una colección de tres o cuatro de sus manuscritos del Acta Sanctórum, junio, vol. IV, y por su contemporáneo Willem von Affligem, cuya «Vita Lutgárdis» se conserva en la Biblioteca Kongelige de Copenhague.
  
INFANCIA Y ENTRADA EN RELIGIÓN
Hija de un ciudadano de Tongres, en Holanda, nació en 1182. A los doce años de edad fue encomendada a las monjas benedictinas del convento de Santa Catalina, cerca de Saint-Trond, no por piedad, sino porque el dinero que se conservaba para su dote matrimonial había sido perdido en un mal negocio de su padre y, sin él, era muy dudoso de que pudiese hallar un marido conveniente.
  
Lutgarda era una muchacha alegre que gustaba de las diversiones inocentes, sin ninguna vocación religiosa aparente, y en el convento vivía como una especie de pensionista, libre para entrar y salir cuando quisiera y para recibir las visitas de sus amistades.
  
Sin embargo, cierto día en que charlaba con una de ellas, tuvo una visión de Nuestro Señor Jesucristo quien, junto con mostrarle sus heridas, le pedía que lo amase sólo a Él. Lutgarda lo aceptó al instante como su Prometido celestial y, desde aquel momento, renunció a todas las preocupaciones de este mundo.
  
Algunas de las monjas que observaron su cambio repentino y súbito fervor, vaticinaron que aquello no duraría; pero estaban equivocadas. Su devoción aumentaba, y por momentos llegó a sentir tan vivamente la presencia del Señor que, al rezar, lo veía con sus ojos corporales, hablaba con Él en una forma casi familiar y, si acaso la llamaban sus hermanas para cumplir con algunas de las obligaciones prescriptas por la santa regla, decía sencillamente: «Aguárdame aquí, mi Señor; volveré tan pronto como termine esta tarea».
  
BENEFICIADA POR GRACIAS MÍSTICAS
Con frecuencia se le aparecía Nuestro Señor, y una vez tuvo una visión de Santa Catalina, la patrona de su convento; en otra ocasión vio a San Juan Evangelista con el aspecto de un águila. A menudo, durante sus éxtasis, se alzaba un palmo del suelo o bien irradiaba de su cabeza una extraña luz. Tuvo la gracia de que se le permitiera compartir, místicamente, el sufrimiento de nuestro Salvador, cuando meditaba sobre su Pasión; en esas ocasiones, aparecían sobre su frente y en sus cabellos minúsculas gotas de sangre.
  
Su amor comprendía a todos los que Cristo había venido a redimir, y sentía como propios los dolores y penurias de cualquiera de los seres humanos. Y en verdad, eran tan ardientes y tan apasionadas sus intercesiones por otros, que le pedía a Dios quitarle la vida antes que rehusar su misericordia al alma por la que suplicaba. Según la beata María de Oignies (1177 – 1213), Lutgarda era una intercesora sin igual por los pecadores y las almas del Purgatorio.

PERFECCIÓN RELIGIOSA
Hacía doce años que Lutgarda vivía en el convento de Santa Catalina, cuando se sintió inspirada a abrazar la regla más estricta de los cistercienses. Hubiese querido entrar a un convento donde se hablara el alemán, pero por consejo de su confesor y de su amiga, la Beata Cristina “La Admirable” (1150-1224), que también se hallaba en el convento de Santa Catalina, decidió ingresar a la casa del Císter en Aywiéres. Ahí no se hablaba más que el francés, una lengua que Lutgarda nunca dominó, pero gracias a su ignorancia del idioma, pudo rehusar diversos altos cargos que le ofrecieron en Aywiéres y en otras partes.
  
En todo momento, su humildad fue extraordinaria; continuamente se quejaba de su impotencia para responder como era debido a las gracias que el Cielo le concedía. Cierta vez, fueron tan vehementes las plegarias en las que ofrecía su vida a Dios que, por el impulso de su pasión, se reventó una de sus venas y tuvo una fuerte hemorragia. En aquel momento, le fue revelado que, en el Cielo, su efusión de sangre se aceptaba como un martirio.
 
A causa de este cambio de orden religiosa es que se la representa indistintamente con hábito negro y blanco.
  
COMUNIÓN DE CORAZONES
En ella observamos una manifestación mística sin precedentes, nunca antes vista ni después conocida con estas características, como fue el intercambio de corazones.
  
Lutagarda poseía el don de curación y por eso muchos acudían a ella; esto le impedía tener tiempo para su oración y entonces, un día, le dijo a Jesús:
-“¿Cuál es la ventaja de mi don de curación, si hace imposible mis visitas a Ti? Por favor tómalo, y dame en cambio algo mejor”.
El Señor le respondió: -“¿Qué deseas?”
Lutgarda hizo algunas peticiones a Su Señor y al final, Éste le volvió a preguntar: -“¿Qué más deseas?”
Lutgarda le pidió Su Corazón. Y el Señor le respondió que Él también anhelaba vehementemente el corazón de ella.
Lutgarda aceptó que fuera así: -“Tu amor y el mío; que sean uno y el mismo. Sólo entonces me sentiré a salvo”.
Luego se produjo el intercambio de corazones.
  
(Acta Sanctórum, Jun. IV (1707), 193. Trad. Pierre Debongnie CSSR 156.)
 
ÚLTIMOS AÑOS Y MUERTE
Once años antes de morir, perdió la vista y recibió esa desgracia con evidente regocijo, como una gracia de Dios para desprenderla más del mundo visible. Poco después de haber quedado ciega, emprendió el último de sus prolongados ayunos.
 
En el curso de aquella penitencia, se le apareció Nuestro Señor para anunciarle su próxima muerte y las tres cosas que debía hacer para prepararse a recibirla. Ante todo, tenía que dar gracias a Dios, sin cesar, por los bienes que había recibido; con igual insistencia, tendría que orar por la conversión de los pecadores; y para todo, debería confiar únicamente en Dios, en espera del momento en que habría de poseerlo para siempre.
  
Tal como lo había predicho, Santa Lutgarda murió en la noche del sábado posterior a la fiesta de la Santísima Trinidad, precisamente cuando comenzaba el oficio nocturno para el domingo. Era el 16 de junio de 1246.
 
Venerada en Aywières durante siglos, sus reliquias fueron exhumadas en el siglo XVI, e inscrita en el Martirologio Romano en 1584.
  
El 4 de diciembre de 1796, como consecuencia de la Revolución Francesa, sus reliquias fueron trasladadas a Ittre, donde permanecen hasta hoy.
  
ORACIÓN
Concédenos, Señor, por la intercesión de que Santa Lutgarda, que siempre te fue agradable por el mérito de su castidad, la práctica de las virtudes y obtener así tu Indulgencia. Por Jesucristo tu Hijo, Nuestro Señor, quien contigo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.