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sábado, 3 de diciembre de 2022

NOVENA EN HONOR A LA VENERABLE ANA DE SAN AGUSTÍN

Novena publicada en Valencia por la imprenta Cícero en 1927. Imprimátur de Mons. Rigoberto Doménech Valls, Arzobispo de Zaragoza, otorgado el 6 de Septiembre de 1927. 
   
NOVENA EN HONOR A LA VENERABLE ANA DE SAN AGUSTÍN
  
  
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Criador y Redentor mio, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido: propongo firmemente de nunca más pecar, y de apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, y de confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta: ofrézcoos mi vida, obras y trabajos en satisfacción de todos mis pecados; y así como os lo suplico, así confío en vuestra bondad y misericordia infinita me los perdonaréis, por los merecimientos de vuestra preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y me daréis gracia para enmendarme y para perseverar en vuestro santo servicio hasta la muerte. Amén.
   
ORACIÓN PREPARATORIA
¡Oh, Dios Padre increado, Dios Hijo unigénito, Dios Espíritu Santo Paráclito, Santa e individua Trinidad! Con el corazón y con los labios os confesamos, alabamos y bendecimos. A Vos sea la gloria por los siglos de los siglos, por los innumerables favores y gracias inefables con que adornásteis el alma de la seráfica virgen Ana de San Agustín. Unimos este obsequio de alabanza y humilde súplica a las alabanzas que ella os tributó durante su vida mortal, para que con su poderosa intercesión sea digno de ser aceptado por Vos. Amén.
   
DÍA PRIMERO – 2 DE DICIEMBRE
Infundid, Señor, en nuestras almas la devoción a vuestra divina Infancia que inspirásteis a la Venerable Ana de San Agustín, cuando en su tierna edad le aparecísteis en forma de Niño encantador. Dadnos la gracia de practicar como ella, por el Niño Jesús, todos nuestros actos, aún los más pequeños, y la que os pedimos en esta novena, el ha de ser para mayor gloria vuestra y bien de nuestras almas.
   
Pídase la gracia que se desea, rezando tres Padre nuestros y Gloria Patri en honor de la Santísima Trinidad.
   
ORACIÓN FINAL
Omnipotente y sempiterno Dios, que, con la abundancia de vuestra piedad, excedéis nuestros méritos y nuestros deseos, derramad sobre nosotros vuestra misericordia, que os haga aceptables nuestras peticiones y nos ayude a usar dignamente de vuestras gracias. Amén.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
DÍA SEGUNDO – 3 DE DICIEMBRE
Por la señal…
Acto de Contrición.
    
Infundid, Señor, en nuestras almas, por los méritos de la Venerable Ana de San Agustín, un gran deseo de pensar y obrar siempre lo que sea más agradable a Vos, para que, a imitación suya, acomodemos todos los actos de nuestra vida a vuestra santa ley, y merezcamos la gracia que os pedimos, si ha de ser para mayor gloria vuestra y bien de nuestras almas.
  
Pídase la gracia que se desea recibir. Rezar tres Padre nuestros y Gloria Patri. La Oración final se dirá todos los días.
   
DÍA TERCERO – 4 DE DICIEMBRE
Por la señal…
Acto de Contrición.
   
Infundid, Señor, en nuestras almas eficaz aumento de fe, esperanza y de caridad, y haced nuestro corazón dócil a vuestros divinos mandatos, para que merezcamos alcanzar las eternas promesas y la gracia que actualmente os pedimos, por intercesión de la Venerable Ana de San Agustín, si ha de ser para mayor gloria vuestra y bien de nuestras almas.
  
Pídase la gracia que se desea recibir. Rezar tres Padre nuestros y Gloria Patri. La Oración final se dirá todos los días.
   
DÍA CUARTO – 5 DE DICIEMBRE
Por la señal…
Acto de Contrición.
   
Infundid, Señor, en nuestras almas el menosprecio de los bienes temporales, con el cual la Venerable Ana de San Agustín realizó tan grandes obras, sin más auxilio que el de vuestra santísima providencia, para que, animados por él, de tal modo usemos de los bienes temporales, que no perdamos los eternos y alcancemos la gracia que os pedimos, si ha de ser para mayor gloria y bien de nuestras almas.
  
Pídase la gracia que se desea recibir. Rezar tres Padre nuestros y Gloria Patri. La Oración final se dirá todos los días.
    
DÍA QUINTO – 6 DE DICIEMBRE
Por la señal…
Acto de Contrición.
   
Infundid, Señor en nuestras almas un grande amor a Vos, como el que abrasaba el corazón de vuestra regalada esposa Ana de San Agustín, para que, amándoos en todas y sobre todas las cosas, alcancemos vuestras promesas, las cuales superan todos nuestros deseos, y la gracia que os pedimos, si ha de ser para vuestra mayor gloria y bien de nuestras almas.
  
Pídase la gracia que se desea recibir. Rezar tres Padre nuestros y Gloria Patri. La Oración final se dirá todos los días.
   
DÍA SEXTO – 7 DE DICIEMBRE
Por la señal…
Acto de Contrición.
   
Infundid, Señor en nuestras almas un gran deseo de hacer las cosas de vuestro servicio con la más exacta fidelidad, a imitación de vuestra fiel sierva Ana de San Agustín. De vuestra largueza, Señor, lo esperamos, con la gracia que os pedimos en esta novena, si ha de ser para vuestra mayor gloria y bien de nuestra almas.
  
Pídase la gracia que se desea recibir. Rezar tres Padre nuestros y Gloria Patri. La Oración final se dirá todos los días.
 
DÍA SÉPTIMO – 8 DE DICIEMBRE
Por la señal…
Acto de Contrición.
    
Infundid, Señor, en nuestras almas una filial confianza en Vos como Padre amoroso, como la infundisteis en vuestra amada esposa Ana de San Agustín; confianza sin límites que tantas veces aprobasteis con evidentes maravillas. Si con ella pedimos, seguros estamos de alcanzar esta gracia, si ha de ser para mayor gloria vuestra y bien de nuestras almas.
  
Pídase la gracia que se desea recibir. Rezar tres Padre nuestros y Gloria Patri. La Oración final se dirá todos los días.
   
DÍA OCTAVO – 9 DE DICIEMBRE
Por la señal…
Acto de Contrición.
   
Infundid, Señor, en nuestras almas aquel ardiente amor a la Eucaristía que henchía el alma de la Venerable Madre Ana de San Agustín. Hacednos dignos de gustar las dulzuras inefables del Divino Manjar, para que seamos cada día más asiduos a la Sagrada Mesa, y consigamos la gracia que os pedimos, si ha de ser para mayor gloria vuestra y bien de nuestras almas.
  
Pídase la gracia que se desea recibir. Rezar tres Padre nuestros y Gloria Patri. La Oración final se dirá todos los días.
    
DÍA NOVENO – 10 DE DICIEMBRE
Por la señal…
Acto de Contrición.
   
Infundid, Señor, en nuestras almas el deseo de que por todos y en todo se cumpla siempre vuestra santa voluntad. A ejemplo de vuestro divino Hijo, que no tuvo otro gusto ni le quiso, haced que sea también este nuestro único afán. Atraed todas las almas hacia Vos para que sea la tierra un Cielo anticipado, y concedednos la gracia que os pedimos, si ha de ser para vuestra mayor gloria y bien de nuestras almas.
  
Pídase la gracia que se desea recibir. Rezar tres Padre nuestros y Gloria Patri. La Oración final se dirá todos los días.
   
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ORACIÓN PARA PEDIR LA BEATIFICACIÓN DE LA VENERABLE MADRE ANA DE SAN AGUSTÍN
¡Oh Jesús, corona de las vírgenes! Por la intercesión de vuestra divina Madre y Madre también nuestra amantísima, la Virgen María, os suplicamos que os dignéis ensalzar al honor de los altares a la Venerable Madre Ana de San Agustín; concediéndonos que todos los que, para gloria vuestra, la alabamos en la tierra, cantemos eternamente vuestras misericordias en el Cielo. Amén. Padre nuestro, Ave María y Gloria.

sábado, 11 de diciembre de 2021

VENERABLE ANA DE SAN AGUSTÍN

Venerable Ana de San Agustín y el Niño Jesús (Arequipa, Museo de Arte Virreinal)

Ana de Pedruja y Pérez nació en Valladolid el 11 de Diciembre de 1555, hija de Juan de Pedruja y Rebolledo, administrador de los condes de Buendía, y de Magdalena Pérez de Argüello, en una familia de noble linaje y acendrada virtud. Adquirió sólidas virtudes cristianas durante su niñez, que según dicen siendo aún muy pequeña gozó de varias apariciones del Niño Jesús.
    
A los diez años, hizo voto de virginidad, y cuando aún no contaba con veinte años, en la Semana Santa de 1575, durante la celebración de los oficios del Domingo de Ramos tuvo una experiencia sobrenatural en la que Cristo fijaba sus ojos en ella y a la vez que le decía “Todos me dejáis”. Dichas palabras debieron grabarse en su corazón y fueron la llama que encendió su vocación religiosa, ingresando el 3 de Mayo de 1575 como novicia en el convento de carmelitas descalzas de Malagón, en el que profesó tres años más tarde, el 4 de Mayo de 1578, tomando el nombre de Ana de San Agustín.
   
El 10 de Febrero de 1580 acompañó a Santa Teresa de Jesús y otras monjas a la fundación de un nuevo convento en Villanueva de la Jara, donde un grupo de nueve mujeres hacían vida eremítica sin sujeción a regla. En 1596 Ana de San Agustín fue elegida priora del convento, encargándose de la construcción de un nuevo edificio conventual con su iglesia. En 1600 fundó un nuevo convento en Valera de Abajo, en la misma provincia de Cuenca, reintegrándose en 1616 a su convento de Villanueva de la Jara, en el que falleció el 11 de Diciembre de 1624. Sus restos se conservan incorruptos en dicho convento.

El proceso de beatificación comenzó en 1628, siendo entregada su causa en Roma en 1750. Años después, en 1776, el papa Pío VI aprobó la heroicidad de sus virtudes declarándola venerable.
    
Como sucede en otros casos semejantes de místicas y visionarias, Ana de San Agustín escribió su biografía por orden primero del provincial fray José de Jesús María Quiroga y más tarde de fray Alonso de Jesús María Coello de Rivera e Hinestrosa, general de la Orden del Carmen, o, mejor, se la dictó a la madre Antonia de Jesús en 1606 y 1609, biografía de la que corrieron copias manuscritas con la firma autógrafa de Antonia de Jesús y la copia de la carta del general. Si no llegó a ver la luz en vida de la biografiada y aún muchos años después, pudiera deberse, como en el caso de Hipólita de Jesús, a la actitud más recelosa y precavida frente a la mística que se había extendido en círculos eclesiásticos en las primeras décadas del siglo XVII, por temor a caer en alumbradismo,]​ pero tampoco cabe ignorar, en cuanto a su valor literario, la confesión de la propia Ana de San Agustín y su reconocimiento de que había recibido el mandato sujeto al voto de obediencia de referir sus visiones a la hermana Antonia de Jesús, «para que lo pusiese en metro porque no tenía yo habilidad para hacerlo». Alejado de la retórica barroca, su estilo cercano a la oralidad, resulta así coloquial y directo, apoyándose en comparaciones y ejemplos tomados de la realidad inmediata para describir lo inefable de la experiencia mística cuando no encuentra palabras para hacerlo.