domingo, 25 de octubre de 2026

EL REINO DE CRISTO «NO ES DE ESTE MUNDO», PERO SÍ EN ESTE MUNDO


Ciertamente el Reino de Nuestro Señor no es de este mundo, pero es un verdadero reino en este mundo.
  
Dios ha separado las funciones sacerdotales y reales, y las puso en manos diferentes. En el orden espiritual, Él mismo ha establecido Su representante, así como una forma universal e inmutable de administración. Mas no lo hizo así en el orden civil. La centralización y la uniformidad no responden a las exigencias de la vida humana. Los hombres deben labrarse su propio destino terrestre bajo la dirección y con la asistencia de Dios, según la diversidad de sus circunstancias, pero en conformidad con los principios de acción revelados. 
  
Ellos tienen la libertad de obedecer o de desobedecer. El aparato represivo humano (ejércitos, policía, tribunales, prisiones) no pertenecen al Reino de Cristo. Él apela a la buena voluntad de Sus súbditos, por la exhortación, por la gracia interior, por el amor, y también por la amenaza de las consecuencias futuras.
   
Su Reino es primeramente en las almas de los hombres, y desde allí se extiende a la vida exterior. También Él quiso establecer en la tierra un reino universal, guiado por la fe, cimentado por la caridad, abundante primero en bendiciones espirituales, y después en bienes temporales. 
  
A despecho del rechazo extendido a la Realeza de Cristo, los fieles, aunque poco numerosos, forman ahora un Reino extendido en el mundo entero y recogen muchos beneficios.
  
S. E. Mons. JAMES BELLORD (1845- 1906), Obispo titular de Milevi y Vicario apostólico de Gibraltar.

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