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miércoles, 14 de mayo de 2025

SAN BONIFACIO DE TARSO, MÁRTIR

«Así como habéis empleado los miembros de vuestro cuerpo en servir a la impureza y a la injusticia para cometer la iniquidad, así ahora empleadlos en servir a la justicia para santificaros» (Romanos VI, 19).
   

San Bonifacio vivía en pecado, en compañía de una dama romana llamada Áglae, de quien era administrador. Un día esta mujer, movida por la gracia, lo envió al Oriente para que procurase reliquias de mártires. «¿Qué dirías –le dijo Bonifacio al partir– si te trajesen mi cuerpo por el de un mártir? ¿Lo recibirías?». Llegado a Tarso, vio cómo un gran número de mártires soportaban jubilosamente los más crueles tormentos. «¡Ah, –exclamó– qué grande es el Dios de los cristianos, qué grande el Dios de los mártires! Servidores de Cristo, rogad por mí para que, unido a vosotros, yo también combata a los demonios». Y, en efecto, confesó que era cristiano y, después de muchas torturas valientemente soportadas, fue decapitado. Áglae hizo trasladar su cuerpo a Roma, que fue sepultado en la Vía Latina. Sus reliquias, halladas el Martes de la semana de Ramos de 1217, fueron depositadas por Honorio III junto a las de San Alejo, bajo el altar mayor de la iglesia de los Santos Bonifacio y Alejo en el Aventino. La cabeza de San Bonifacio es venerada en una teca de plata en forma de busto.
    
MEDITACIÓN SOBRE LA CONVERSIÓN DE SAN BONIFACIO
I. Por muy entregado que estuviera al pecado, Bonifacio se distinguía por su caridad. Daba hospitalidad a los viajeros sin recursos, e iba, de noche, por calles y plazas, socorriendo a los pobres. ¿No te has hecho culpable de faltas contrarias a la pureza? Trata, mediante una tierna caridad para con los pobres, de atraer sobre ti la gracia de Dios. «La limosna libra del pecado y de la muerte, e impide que el alma caiga en las tinieblas» (Tobías).
   
II. El arrepentimiento de su cómplice dio principio a la conversión de Bonifacio; la vista de los mártires la terminó. Acaso leyendo el relato de los suplicios de los mártires hayas exclamado: «¡Qué grande es el Dios de los cristianos!». Pero, ¿te ha conducido esta admiración a imitarlos sufriendo con paciencia, por lo menos las pruebas ordinarias de la vida? Las solemnidades de los mártires son exhortaciones al martirio. «Tengamos la valentía de hacer lo que nos complacemos en alabar» (San Agustín).
     
III. Cuanto más grande sea la falta, más severa debe ser la penitencia. Contempla a Bonifacio recién convertido. Se le destroza el cuerpo, húndensele agudas cañas por debajo de las uñas, se le vierte en la boca plomo derretido, y no cesa él de repetir: «Gracias os doy, Señor Jesús, Hijo de Dios». Recuperemos, como él, el tiempo perdido, mediante el fervor de nuestra penitencia. Y si fuimos para los demás ocasión de pecado, tratemos de reparar con nuestros buenos ejemplos, el mal que les hayamos hecho. Así fue como Áglae quedó firme en el bien por el martirio de Bonifacio. Colocó sus venerables restos en una tumba en la vía Latina, y, junto a ella, hizo construir una celda donde en medio de austeridades pasó los últimos quince años de su vida.

El buen ejemplo. Orad por los que habéis escandalizado.

ORACIÓN
Dios omnipotente, haced, os lo suplicamos, que celebrando la solemnidad del bienaventurado Bonifacio, vuestro mártir, merezcamos ser ayudados por su intercesión ante Vos. Por J. C. N. S. Amén.

miércoles, 9 de octubre de 2024

MES DE LOS SANTOS ÁNGELES – DÍA NOVENO

Dispuesto por el padre Alejo Romero, y publicado en Morelia en 1893, con licencia eclesiástica.
  
MES DE OCTUBRE, CONSAGRADO A LOS SANTOS ÁNGELES, EN QUE SE EXPONEN SUS EXCELENCIAS, PRERROGATIVAS Y OFICIOS, SEGÚN LAS ENSEÑANZAS DE LA SAGRADA ESCRITURA, LOS SANTOS PADRES Y DOCTORES DE LA IGLESIA.
 
ORACIÓN PREPARATORIA PARA TODOS LOS DÍAS
Soberano Señor del mundo, ante quien doblan reverentes la rodilla todas las criaturas del cielo, de la tierra y del infierno; miradnos aquí postrados en vuestra divina presencia para rendiros los homenajes de amor, adoración y respeto que son debidos a vuestra excelsa majestad y elevada grandeza. Venimos a contemplar durante este mes las excelencias, prerrogativas y oficios con que habéis enriquecido en beneficio nuestro a esos espíritus sublimes que, como lámparas ardientes, están eternamente alrededor de vuestro trono, haciendo brillar vuestras divinas perfecciones. Oh Sol hermoso de las inteligencias, que llenáis de inmensos resplandores todo el empíreo, arrojad sobre nuestras almas un destello de esos fulgores, a fin de que, conociendo la malicia profunda del pecado, lo aborrezcamos con todas nuestras fuerzas, y se encienda en nuestros corazones la viva llama del amor divino, para que podamos camina por los senderos de la virtud, hasta llegar a la celestial Jerusalén, donde unamos nuestras alabanzas a las de los angélicos espíritus y bienaventurados, para glorificarlos por toda la eternidad. Amén.
   
DÍA NOVENO – LENGUAJE DE LOS ÁNGELES
   
MEDITACIÓN
PUNTO 1º. Considera, alma mía, que los Ángeles en el cielo no viven aislados o como encerrados y concentrados en sí mismos, sino que por el contrario, tienen entre sí las relaciones más íntimas y más estrechas que concebirse puedan, porque si en el mundo visible todos los seres están relacionados entre sí, con mayor razón en el mundo invisible deben reinar también relaciones y comunicaciones íntimas y estrechas, y como el bien es comunitario de si mismo, tendiendo siempre a participar de su perfección a otros seres y aun a reproducirse en naturalezas semejantes; por esto los Ángeles están en una comunicación constante los unos con los otros. En virtud de esta ley general que constituye la armonía de la naturaleza, los espíritus angélicos superiores, fortaleciendo la virtud intelectiva de los inferiores, hacen patentes a sus inteligencias las verdades más altas y universales a que no pueden alcanzar por solas sus fuerzas naturales: esto no es otra cosa que iluminarlos, y esta iluminación es locución o lenguaje de los Ángeles.
 
PUNTO 2º. Considera que lo que se verifica en la naturaleza corpórea, no es sino un símbolo o semejanza de lo que pasa en la naturaleza angélica: en los cuerpos que nos rodean, vemos, por ejemplo, que los planetas y la luna iluminados por el sol nos comunican sus luces, y que os cuerpos iluminados por ellos a su vez iluminan a otros de nuestra tierra. ¿Por qué pues los Ángeles superiores de un modo semejante no han de iluminar a sus inmediatos inferiores y esto a otros, así sucesivamente hasta llegar a los últimos? Si bien es verdad que todas iluminaciones es locución; por el contrario, no toda locución es iluminación, porque los Ángeles inferiores hablan a los superiores, pero no para iluminarlos sino para consultarles y manifestarles sus particulares voluntades, lo que no es iluminación sino locución simplemente; del mismo modo hablan con Dios par a conocer su voluntad y obedecerla. Hablar, pues, en los Ángeles no es otra cosa que manifestarse o dar a conocer a otro sus propios pensamientos; y este lenguaje les permite expresarse sin sonidos, sin movimientos ni ruidos. Pueden hablarse a largas distancias y oírse o, más bien dicho, entenderse sin la interposición de medios algunos, porque su locución es puramente intelectual; si el rico avariento desde lo profundo del infierno ha hablado a Abrahán que está en el cielo sin que lo impida la distancia local, mucho menos esta distancia local puede impedir la locución de un Ángel a otro Isaías refiere que los Serafines no sólo hablaban unos con otros, sino que clamaban: «Clamábant alter ad álterum». David, profetizando en un salmo la entrada triunfante de Jesús resucitado en el cielo, nos representa a los Ángeles inferiores preguntando a los superiores «¿quién es este Rey de la gloria?: ¿Quis est iste Rex Glóriæ?» y ellos respondieron: «el mismo Señor de las virtudes, el rey de la gloria». Y San Pablo dice así: «Si hablare el lenguaje de los hombres y de los Ángeles: Si línguis hóminum lóquar et angelórum». No dudemos, pues, que los Ángeles tienen un lenguaje especial por el cual no sólo hablan entre sí y con Dios, sino que también nos hablan a nosotros, escuchemos con docilidad sus voces misteriosas, que son las inspiraciones que sentimos muchas veces en el fondo de nuestras conciencias, reprendiéndonos el mal que hemos hecho o inclinándonos a la virtud que rehusamos practicar.
 
JACULATORIA
¡Oh espíritus bienaventurados, prestadme vuestro lenguaje para que pueda alabar dignamente a mi Criador y Redentor!
   
PRÁCTICA
Rezad todos los domingos el Trisagio a la Santísima Trinidad en unión de los Angélicos Coros. . Se rezan tres Padre Nuestros y tres Ave Marías con Gloria Patri, y se ofrecen con la siguiente:
   
ORACIÓN
Espíritus soberanos, que con vuestra elocuencia encantadora publicáis en 3 cielo y en la tierra las glorias del Altísimo; haced que los dulces ecos vuestras suavísimas voces, resonando en nuestros corazones, nos enseñen el modo más digno de alabar, bendecir y glorificar a nuestro amable Redentor por toda la eternidad. Amen.
 
EJEMPLO
En el año 304 vivía en Roma una mujer llamada Áglae, noble y rica. que tenía sesenta y un intendentes para gobernar sus inmensos bienes, cuyo jefe era un hombre perverso llamado Bonifacio con quien mantenía un comercio criminal. Áglae movida a compunción llama un día a Bonifacio y le dice: «Ya ves en que pecados hemos caído, olvidando que hemos de comparecer un día en el tribunal de Dios. Oí decir a los cristianos que sirviendo uno a los santos que pelean por Jesucristo tendrá un día parte en su reino. Acabo también de saber que varios siervos de Jesucristo sufren por Él grandes tormentos en Oriente, ve pues y traerme reliquias de santos mártires, a fin de que honrándolos y edificándoles oratorios, seamos salvos por su intercesión». Parte Bonifacio con gran cantidad de oro para procurarse las reliquias y al marchar dice por chanza: «Áglae, ¿si hallo reliquias de santos las traeré; más si vienen mis reliquias bajo el nombre de mártir, recíbelas». «Déjate de locuras», contesto Aglae, «y piensa que vas a buscar reliquias de santos, que yo pobre pecadora, te aguardo rogando a Dios todopoderoso que envíe su santo Ángel delante de ti, guíe tus pasos y cumpla mis designios sin acordarse de mis pecados». Marcha Bonifacio, llega a la ciudad de Tarso donde martirizaban a varios cristianos, los ve en los más horribles tormentos en número de veinte. Acércase Bonifacio a ellos, y besándolos con respeto exclama: «Grande es el Dios de los mártires, os suplico encarecidamente, oh siervos de Jesucristo, que roguéis por mí, a fin de que entre con vosotros en el combate que sostenéis contra el demonio». Advirtiólo el gobernador y dijo enfadado: «¿Quién es ese que se burla de los dioses y de mí? Que le prendan y presenten a mi tribunal», lo cual hecho «¿Quién eres tú, dice, que así desprecias el resplandor de mi dignidad?». Bonifacio responde: «Soy cristiano y desprecio tus falsos dioses. El juez de nuevo le pregunta: ¿Cómo te llaman?». Bonifacio contestó: «Ya te lo he dicho, soy cristiano y si quieres saber mi nombre, me llaman Bonifacio». Enfurecido entonces el juez, hizo que le aplicaran varios tormentos, entre ellos hacerle beber plomo derretido y arrojarle en una caldera de pez hirviendo, no habiéndole sucedido ningún mal, por lo cual espantado el gobernador mandó que le cortaran la cabeza, procurándole así la corona del martirio. Entre tanto los compañeros buscaban a Bonifacio, y sabiendo que lo han martirizado rescatan su cuerpo, el cual después de embalsamado y envuelto en lienzos preciosos lo ponen en una litera y emprenden su viaje, alabando a Dios por tan feliz suceso. En esos momentos apareció un Ángel a Áglae y le dijo: «El que era tu esclavo es ahora nuestro hermano; recíbele como a tu Señor y colócale dignamente: los pecados te serán perdonados por su intercesión». Levántase ella prontamente, reúne eclesiásticos piadosos y llevando todos cirios y perfumes, salen al encuentro de las santas reliquias. Hizo luego edificar un oratorio digno del santo mártir, donde se obraron muchos milagros; y renunciando Áglae para siempre al mundo, se consagró enteramente al servicio de Jesucristo hasta su muerte.
     
ORACIÓN A LA REINA DE LOS ÁNGELES PARA TODOS LOS DÍAS
Oh, María, la más pura de las vírgenes, que por vuestra grande humildad y heroicas virtudes, merecisteis ser la Madre del Redentor del mundo, y por esto mismo ser constituida Reina del universo y colocada en un majestuoso trono, desde donde tierna y compasiva miráis las desgracias de la humanidad, para remediarlas con solicitud maternal; compadeceos, augusta Madre, de nuestras grandes desventuras. El mundo no ha dejado en nosotros más que tristes decepciones y amargos desengaños; en vano hemos corrido en pos de la felicidad mentida que promete a sus adoradores, pues no hemos probado otra cosa que la hiel amarga del remordimiento, y nuestros ojos han derramado abundantes lágrimas que no han podido enjugar nuestros hermanos. Por todas partes nos persiguen legiones infernales incitándonos al mal, y no tenemos otro abrigo que refugiarnos bajo los pliegues de vuestro manto virginal, como los polluelos perseguidos por el milano no tienen otro asilo que agruparse bajo las alas del ave que les dio el ser. Por esto, desde el fondo de nuestras amarguras clamamos a Vos para que enviéis hasta nosotros y para nuestra defensa a los espíritus angélicos, de quienes sois la Reina y Soberana, a fin de que nos libren de sus astutas asechanzas y nos guíen por el recto camino de la felicidad. Amén.

viernes, 5 de mayo de 2023

NOVENA EN HONOR A SAN BONIFACIO DE TARSO

Novena dispuesta por el P. Fray Don José Manuel del Valle y Araújo, del Arzobispado de México, y publicada en México por la imprenta de Juan Bautista de Arizpe en 1808; y reimpresa en Zacatecas (México) por la Imprenta Económica de D. Mariano Ruiz de Esparza en 1874, con aprobación eclesiástica.
  
MOTIVO DE ESTA NOVENA
Desea Dios tanto la salvación de las almas, que no deja tiempo ni lugar en que no derrame a manos llenas los auxilios y medios para que se consiga; y siendo uno de los mayores estorbos el repetido vicio de la inhonesta conversación (que por nuestra desdicha tanto se practica y tan lleno tiene el Infierno), uno de los impedimentos para salvarse, nos ha puesto Dios en estos últimos tiempos al invicto mártir San Bonifacio, como que adoleció esta mísera enfermedad por muchos años, por especialísimo abogado de tan lamentable desdicha. Porque te aseguro, lector mío, que he visto por muchos años de confesionario, aún de muchas almas que según los enredos y costumbres era moralmente imposible, la libertad que deseabn solo con valerse del patrocinio de este gloriosísimo penitente. Por lo cual, aunque para ti no los necesites, puedes y debes en caridad rogar a Dios por tus propios hermanos que en semejante miseria están arriesgados a perder a Dios por toda la eternidad. Y así, comenzando esta novena el día cinco de Mayo, la acabarás en la víspera del día catorce, en que la Iglesia celebra el feliz martirio de este glorioso Santo; aunque también la puedes hacer en cualquier tiempo del año.
  
NOVENA QUE EN CARIDAD DEBEMOS HACER AL GLORIOSO MÁRTIR SAN BONIFACIO, EFICAZ PARA ALCANZAR DE DIOS LA GRACIA PARA AQUELLOS POBRES QUE POR SU MISERIA ESTÁN EN PECADO MORTAL DEL VICIO DE LA INHONESTIDAD
  

Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor y Dios de las misericordias, y Dios por naturaleza y hombre por mi remedio, de quien tantas veces he apartado mi rostro, con solo ver los horrorosos áspides de mis pecados, sordo a vuestros silbos, ciego a vuestras llagas y mudo al agradecimiento: a mí me pesa de todo mi corazón de haberos ofendido con tan enormes culpas, y de haber gastado toda mi vida, en lugar de amaros, en ofenderos atrevido, y conozco que no hay infierno bastante, siendo eterna su duración, para pagar mis infinitas culpas, de que arrepentido pido mil perdones por vuestra afrentosa muerte, por vuestras cinco llagas, y por los méritos y dolores de vuestra afligidísima Madre y Señora mía, que yo con vuestra gracia y vuestros auxilios, yo propongo firmemente el enmendarme: misericordia, mi Dios, misericordia.
   
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Altísimo Señor y Majestad tremenda, que con solo querer fabricasteis la belleza de vuestro cielo con las nueve jerarquías de sus espíritus habitadores, y la más hermosa máquina del mundo con todas las especies de vivientes, Infinitas veces os alabo, adoro y confieso por mi Dios, mi Criador mi Conservador y Redentor; y os ofrezco, como hechura de vuestras manos, a todos los ángeles y hombres, para que mirando en cada uno el retrato de vuestra Majestad, seáis glorificado en todas ellas; y principalmente a vuestro glorioso mártir San Bonifacio, que después de encendido tizón en el fuego de la lascivia, (mejor dire, de los infiernos) con vuestra ayuda, oro purísimo abrazado con el fuego de la caridad y os pido por vuestra preciosísima Sangre el remedio de aquellos desdichados que se hallan en mal estado, para que mirando el infinito precio que os costaron, les deis los auxilios de vuestra bendita mano para levantarse y oigáis las súplicas que por estos pebrecitos os hace en vuestra presencia vuestro querido mártir San Bonifacio, y a mí por vuestra misericordia me libréis de tal dicha. Amén.
  
DÍA PRIMERO – 5 DE MAYO
Esforzado mártir de Dios, glorioso Bonifacio: si en algún tiempo como miserable y flaco te viste enredado en las tristes cadenas de la impureza, supiste lograr los auxilios que liberal te dio la mano de la Omnipotencia para salir del asqueroso cenegal de tan infame vicio; postrado a tus pies te ruego ofrezcas al Eterno Padre los ardientes deseos, amorosos pasos y fervorosa predicación de su Unigénito Hijo, por aquellos desdichados que arrojados en el lodo del torpe amor, tienen con él cerrados los oidos a los silbos del Pastor divino, y a nosotros nos libréis de tan pestilente daño. Amén.
  
Aquí se reza una Estación al Santísimo Sacramento, consistente en seis Padre nuestros, Ave Marías y Glorias.
  
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Altísimo Padre de las misericordias, cuyos inagotables tesoros nos compró con su muerte tu Unigénito Hijo: pon esos divinos ojos (antes de mirar nuestras culpas) en el Altar sacratísimo del monte Calvario; mira allí la Hostia sacrosanta que en aquel patíbulo se ofreció, y verás el inocente Cordero entre angustias y congojas celebrando aquella sacratísima Misa de pasión tan dolorosa, solo para quitarte los justísimos enojos que te habían causado mis pecados. Atiende, Dios mío, a aquella caridad infinita con que amándote como a su Padre, te ruega que nos perdones: mira esas lágrimas que no tanto por los dolores que padecía, sino por la ternura con que nos ama, derrama por sus dos ojos; mejor diré dos cielos, que con los aguaceros copiosos de esas perlas, riega la tierra seca de mi mal agradecimiento. Mira, amoroso Padre, a esa palomita inocente de tu Santísima Madre, que atravesada con tantas espadas cuantos fueron los dolores del Hijo, y con cuantos han sido y serán los pecados del mundo, y muévante a piedad las entrañas misericordiosas del Hijo y Madre, que en tan lastimoso espectáculo están dando toques a las puertas de tu clemencia, que todo ese piélago infinito de merecimientos te ofrezco rendidamente, y te ofrezco así mismo en los corazones de Jesús y María, aquella caridad con que amándonos desde ab æterno nos diste al Unigénito de tu entendimiento, y también la caridad infinita con que tu Hijo sacratísimo se hizo hombre, derramó su Sangre y admitió la muerte, juntamente la inefable caridad con que el Espíritu Santo obró la Encarnación de este mismo Verbo, y se derramó y derrama continuamente sobre todos los cristianos, y junto a tantos méritos los excelentísimos de la Reina de los cielos, y el indecible amor con que te está amando, nos ama a los míseros pecadares, y el dilatadísimo mar de tanta sangre como han derramado tantos mártires; para que olvidándote de nuestras ingratitudes, no nos niegues tus eficaces auxilios, antes sí, ayudados de tu gracia vivamos como hijos del Padre, como hermanos de tu Unigénito Hijo, y como huérfanos amparados de las piedades de María Santísima, hasta gozarte en tu eterna gloria. Amén. 
  
Dos Salves a María Santísima.
   
JACULATORIA AL SANTÍSIMO PATRIARCA SAN JOSÉ
Bendita sea la grandeza
que el Señor te concedió,
pues por esposa te dio
a la celestial Princesa. 
Por dignidad tan excelsa
José, esposo de María,
te pido desde este día
con todo mi corazón
que me veas con compasión
y asistas en mi agonía.
  
Hay concedidos cuarenta días de Indulgencia por cada vez que se rece esta Jaculatoria.
 
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
DÍA SEGUNDO – 6 DE MAYO
Por la Señal,…
Acto de contrición y Oración para todos los días.

Admirable penitente, mártir de Jesucristo, Bonifacio, que habiendo logrado los divinos llamamientos, te resolviste a buscar a Dios por el camino del arrepentimiento, con limosnas; ayunos y mortificaciones, hasta dejar la casa de la perdición: rendidamente te suplico ofrezcas con nosotros a la Trinidad Santísima la sagrada abstinencia, largos ayunos y continua oración de Cristo nuestra vida, con la suma pobreza y trabajo de su niñez, o por aquellas pobrecitas almas, que olvidadas de tantas misericordias tiene el demonio en los calabozos del inhonesto amor, y merezcan por tu intercesión gozar la luz clara de la divina gracia. Amén.
  
Aquí se reza la Estación al Santísimo Sacramento, consistente en seis Padre nuestros, Ave Marías y Glorias. Las demás Oraciones se dirán todos los días.
   
DÍA TERCERO – 7 DE MAYO
Por la Señal,…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
¡Oh arrepentido predicador de las misericordias divinas; que en medio de la barbaridad de los tiranos y maldita chusma de los infieles, fuiste abogado pregonero de la fe de Jesucristo: por cuya predicación fueron convertidos quinientos cincuenta de ellos: rendidamente te ruego ofrezcas a la Trinidad individua aquellos suspiros de tanto dolor, y aquellas lágrimas que elevado en la cruz virtió nuestro divino Maestro Jesús por la salvación de los hombres, por todos mis hermanos que se hallaren en la desdicha de una mala ocasión, y darles la mano ya levantados, para que guarden según su estado la perla de la castidad. Amén.
  
Aquí se reza la Estación al Santísimo Sacramento, consistente en seis Padre nuestros, Ave Marías y Glorias. Las demás Oraciones se dirán todos los días.
   
DÍA CUARTO – 8 DE MAYO
Por la Señal,…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
¡Oh tu, Bonifacio santísimo, que si antes grano muerto y claro por la culpa, distes frutos admirables, aun a quien había sido escándalo de tu conciencia, pues merecisteis verte ya en el trono de los santos mártires, dignate de ofrecer a Dios Trino y uno en el incienso de tu corazón, aquella fervientísima oración y copioso sudor de sangre que en el Huerto derramó el inocente cordero Jesús, con aquellos actos de infinito valor con que se resignó con la voluntad de su Padre, por aquellas pobrecitas almas que tienen poseídas el inmundo espíritu, para que arrepentidas envíen a Dios en dolorosos actos de coptricion verdadera, como humo oloroso, las oraciones de su penitencia. Amén.
  
Aquí se reza la Estación al Santísimo Sacramento, consistente en seis Padre nuestros, Ave Marías y Glorias. Las demás Oraciones se dirán todos los días.
   
DÍA QUINTO – 9 DE MAYO
Por la Señal,…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
¡Oh maravilloso arrepentido Bonifacio! Santo tan maduro en la penitencia que aún a los principios de tu conversión, como veterano soldado, a la primera entrada fortaleciste a veinte mártires que en el palenque padecían horrorosos tormentos, de tal manera que, alentados de tus valientes voces, regaron la plaza de la ciudad de Tarso con los raudales de su sangre: te suplico humildemente, que con estos vestidos corales de los mártires y tu ardiente celo, ofrezcas en el trono de Dios aquellas sogas y cadenas con que fueron ligadas las benditas manos de nuestro Jesús y la vergüenza que padeció de tribunal en tribunal, por aquellas desdichadas almas que en laberinto de inhonesto amor se hallan atadas, míseras esclavas, con las cadenas del demonio; para que libres con tu patrocinio caminen en gracia de Dios por el camino de la perfección. Amén.
  
Aquí se reza la Estación al Santísimo Sacramento, consistente en seis Padre nuestros, Ave Marías y Glorias. Las demás Oraciones se dirán todos los días.
   
DÍA SEXTO – 10 DE MAYO
Por la Señal,…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
¡Oh ínclito mártir de Jesucristo!, que sufriste ser arrojado de cabeza en un gran caldero de pez hirviendo, así por huír del fuego de la lascivia, como por unirte al fuego del amor divino: te suplico ofrezcas los dolores que en tal tormento padeciste, el imponderable dolor que tuvo mi Señor Jesucristo al desmedido golpe de aquella cruel befetada, que lo hizo dar en tierra con todo el cielo de un humanado Dios, por aquellos hermanos míos, a quienes el demonio tiene marcados con el sello de la impudicia; para que libertados de tan infame servidumbre levanten los ojos a donde está la verdadera libertad, que es la patria de la gloria. Amén.
  
Aquí se reza la Estación al Santísimo Sacramento, consistente en seis Padre nuestros, Ave Marías y Glorias. Las demás Oraciones se dirán todos los días.
   
DÍA SÉPTIMO – 11 DE MAYO
Por la Señal,…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
¡Oh generoso capitan de los que dan repudio a los deleites transitorios de esta vida!, que por seguir la verdadera del mejor alférez crucificado, sufriste que tu sagrado cuerpo fuese desgarrado con uñas y garfios de hierro, con insufribles dolores: por estos mismos tormentos te suplico, que unidos al vehemente dolor que padeció nuestro Jesús en el doloroso paso del triste encuentro de su afligida Madre mi dolorosa Reina, para que esta tristísima, correspondencia de aquellos dos amantes finos, sea por tu intercesión cuchillo de dos filos que separe y corte la fuerte correspondencia de los amantes mundanos; y al mismo tiempo espada que atraviese sus arrepentidos corazones con un verdadero dolor y enmienda de sus pecados, para morir en gracia. Amén.
  
Aquí se reza la Estación al Santísimo Sacramento, consistente en seis Padre nuestros, Ave Marías y Glorias. Las demás Oraciones se dirán todos los días.
   
DÍA OCTAVO – 12 DE MAYO
Por la Señal,…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
    
¡Oh joven sacratísimo y fuerte caudillo de llorosos pecadores! Hermoso Bonifacio, que haciendo viva hostia de ti mismo en el altar de una plaza pública, sacrificaste a Dios (por el martirio del deguello) tu valiente espíritu confesando la verdadera fe, no solo por tus labios, sino por una nueva boca que hizo la tiranía en tu garganta, sirviéndote de lengua los levantados plumeros de tu sangre: esa muerte y gloriosa confesión, unida con aquellos cinco rubies que en el leño de la Cruz hizo mi tiranía de las cinco llagas preciosas de mi enamorado Jesús, tu ruego ofrezcas desde el trono en que te hallas de la gloria, por aquellos míseros pecadores que empodrecidos con la asquerosa lepra de los impuros deleites, se ven tan llagados de enfermedad tan enorme; para que sanos por la confesión y penitencia, sean participantes del fruto de la redención, hasta salvarse. Amén.
  
Aquí se reza la Estación al Santísimo Sacramento, consistente en seis Padre nuestros, Ave Marías y Glorias. Las demás Oraciones se dirán todos los días.
   
DÍA NOVENO – 13 DE MAYO
Por la Señal,…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
Ya que te hallas, ¡oh bendito Bonifacio!, con el premio de tus virtudes en ese trono soberano, anegado en tantas dulzuras, gozando de Dios Trino y Uno, pues tan cerca tienes el infinito abismo de las misericordias, danos  tus devotos, las albricias de tanta dicha como posees, y ofrece a nuestro nombre a la Trinidad individual el copioso piélago de aquel bálsamo divino de la Preciosa Sangre de Jesucristo en el cáliz de oro del inocente Corazón de nuestra gran Reina y dolorosa María, por aquellos cristianos que sin temor de la estrecha cuenta que les espera se beben el acedo cáliz de la impuridad, cuya aparente dulzura viene a parar en la hiel de una condenación, engendrando demonios en carne, si el de tu Maestro divino recibido en el Santísimo Sacramento, produce lirios vírgenes para su eterna complacencia, dales a conocer la gravedad de sus culpas, las penas del Infierno, la certidumbre de la muerte, y derrama en todos nosotros el rocío de tus beneficios, librándonos de lo feo de la sensualidad, para que te gocemos eternamente en la gloria. Amén.
  
Aquí se reza la Estación al Santísimo Sacramento, consistente en seis Padre nuestros, Ave Marías y Glorias. Las demás Oraciones se dirán todos los días.

domingo, 14 de febrero de 2021

DÍA CATORCE EN HONOR A SAN BONIFACIO DE TARSO

Ejercicio devoto dispuesto por don Pablo Muñoz de Castro, y reimpreso en México por la Imprenta de Doña María Fernández de Jauregui en 1805.
   
DÍA CATORCE DEL MES EN HONRA DEL GLORIOSO MÁRTIR SAN BONIFACIO, PARA ALCANZAR DE DIOS, POR SU INTERCESIÓN, UN VERDADERO ARREPENTIMIENTO DE NUESTRAS CULPAS
   

Por la señal ✠ de la santa Cruz; de nuestros ✠ enemigos líbranos, Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
     
ACTO DE CONTRICION
Dios mío, pésame de todo corazón de haberte ofendido, no por temor de la muerte, ni por miedo del Infierno, sí porque eres digno de ser amado, y no ofendido, propongo ayudado de tu Divina gracia no volverte a ofender más. Amén.
   
PROTESTACIÓN
YO N. N. delante de la Virgen MARIA Madre de Dios, del Santo Ángel de mi Guarda, de toda la Corte Celestial, y del Glorioso SAN Bonifacio, me presento a Ti, mi Dios de mi corazón, en quien creo, y venero presente en todas partes; y protesto que no quiero cometer jamás pecado mortal: venga sobre mi todas las miserias y tormentos de esta vida, nunca lo cometeré, siempre estará gravada en mi corazón de día y de noche la resolución firme de no pecar; conozco cuan grave sea aquella culpa que desprecia la Majestad Poder y Bondad de Dios; conozco que con ella se pierde la gracia, se incurre en el odio de Dios, se derrama de nuevo la Sangre de Jesús: se merece espantosa muerte, terrible juicio, y eterno Infierno: conozco el concepto que hacen del pecado mortal, Dios, Jesucristo, María Santísima, los Ángeles, los Santos, y aun el mismo Demonio: conozco cuanto han padecido los Siervos de Dios por estorbar en sí y en otros un pecado mortal, por lo cual concluyo, que no hay en el mundo, ni en el Infierno cosa más fatal y dañosa al hombre que el pecado mortal, y con todo mi corazón detesto, aborrezco, abomino el pecado mortal, ábrase la tierra y trágueme antes, que consienta ni por un instante en un pecado mortal: Asistidme, o Madre de pecadores arrepentidos, María Santísima, Ángel de mi Guarda, Glorioso San BONIFACIO, y todos los Bienaventurados: Y Tú, oh buen Jesús, por tu Preciosísima Sangre, confirma y conserva firme para siempre está mi voluntad. Amen.

Se reza un Padre nuestro y Ave María gloriado.
   
ORACIÓN
Glorioso SAN BONIFACIO, perfecto imitador de los Santos Mártires, aquí tienes en tu presencia a la miseria, a la nada, a mí, pobre pecador: por la prontitud con que obedeciste las Divinas inspiraciones de Dios; óyeme, Santo mío, ya tú sabes la necesidad que me aflige, te pido, si es voluntad de Dios, me la remedies (Se hace la petición).
    
También te pido tapes las bocas de tantos escandalosos que en los pleitos continuados y en los cantares indecentes hablan palabras impuras y obscenas: Ábreles la boca para que hagan una confesión verdadera, dales a conocer el pecado del escándalo que cometen: te pido la corrección de los Padres a los Hijos; la obediencia que deben tener los Hijos a los Padres. Te pido, Santo mío, la Paz, la unión, la quietud en los casados; la buena elección en los Estados; la separación de los que se hallen en mal vivir; la salud de los Enfermos; el buen pasaje à los Navegantes; y por último el acierto de los que gobiernan, para que todos sirviendo y amando a Dios en esta vida, le gocemos en tu compañía en la gloria, así sea. Amén.
  
Aquí se rezan tres Ave Marías, y al fin de cada una la Jaculatoria siguiente:
Virgen Madre de dolor,
Por tus tres necesidades,
Verdadera contrición
Te pedimos los mortales.
   
ORACION
Purísima María, Mar amargo de penas, ¿Cómo Señora, siendo tú tan Poderosa y la misma riqueza, te veo en tan extrema necesidad, hecha un mar de Lágrimas al pie de la Cruz? ¡Tú, Señora llorando y yo pecando! ¡Oh desdicha la mía! ¡Oh Pecado y у  lo que has hecho con mi Madre!; pero como te llamaré Madre, cuando yo con mis pecados he sido la causa de tus amarguras: si Señora, Madre de pecadores sois; aquí tienes a tus pies à este pecador arrepentido, detesto, aborrezco y abomino todos mis pecados: te doy, Señora, palabra, ayudado de tu Divina gracia, de no volver a pecar más. Consérvame en estos propósitos: Yo te lo pido, Señora, por aquella honra que recibisteis de los Santos Varones, cuando bajaron con tanta reverencia el Difunto Cuerpo de tu Hijo Santísimo de la Santa Cruz: Por la caridad con que cubrieron sus Virginales Carnes: por la honra con que lo sepultaron te pido, Señora, que le reciba dignamente por Viático en mi última enfermedad, y que me acompañes en la hora terribilísima de mi muerte; por el amor con que te sirvieron estos escogidos de Dios en tu mayor necesidad; te pido, Madre mía, socorras las necesidades de nuestra Santa Madre la Iglesia; por la salud de nuestro Santo Padre el Romano Pontífice; por la salud de nuestro Católico Monarca; por la exaltación de nuestra Santa Fe Católica; por los que están en pecado, los saques de tan miserable estado; por los que este día murieren sin el socorro de los Santos Sacramentos, compadécete, Señora, de sus Almas: por el descanso de las Benditas Almas del Purgatorio, les alivies sus penas; y todos tus Devotos te sirvamos y te amemos y gocemos en la Patria Celestial de la Gloria. Amén.
   
De tu Divina Justicia
Suspende el justo rigor,
Y por tu Sangre Preciosa
Misericordia, Señor.
   
Esta Jaculatoria se encarga se diga diaria.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
El Ilmo. Sr. Dr. D. Francisco Javier de Lizana y Beaumont, del Consejo de S.M. Arzobispo de México, mediante Decreto del 8 de Enero de 1805, se dignó conceder 40 días de Indulgencia a quienes recen un Padre nuestro ante la imagen de San Bonifacio