Hebræórum gens pérfida, morte Christi sanguínea, in Stephánum malívola perfecérunt consília: quem occidérunt néquiter lapidándo crudéliter. * At ille gáudens suscépit lápides, ut mererétur accípiter corónam glóriæ. (El pérfido pueblo hebreo, con la sangre de la muerte de Cristo, realizó malévolo consejo sobre Esteban: al que mataron impíamente lapidándolo con crueldad. * Mas él gozoso recibió las piedras, a fin de merecer la corona de la gloria). [Breviario según el Uso de la insigne iglesia de Sarum, verso en la lección IV de las maitines de la Fiesta de San Esteban Protomártir].
COMBATIENDO SIN TREGUA EN TODOS LOS FRENTES PARA QUE CRISTO REINE. «VIVAT JESU, AMOR NOSTER, ET MARÍA, SPES NOSTRA!»
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domingo, 26 de diciembre de 2021
HIMNO
Hebræórum gens pérfida, morte Christi sanguínea, in Stephánum malívola perfecérunt consília: quem occidérunt néquiter lapidándo crudéliter. * At ille gáudens suscépit lápides, ut mererétur accípiter corónam glóriæ. (El pérfido pueblo hebreo, con la sangre de la muerte de Cristo, realizó malévolo consejo sobre Esteban: al que mataron impíamente lapidándolo con crueldad. * Mas él gozoso recibió las piedras, a fin de merecer la corona de la gloria). [Breviario según el Uso de la insigne iglesia de Sarum, verso en la lección IV de las maitines de la Fiesta de San Esteban Protomártir].
martes, 17 de diciembre de 2019
NOVENA EN HONOR A SAN ESTEBAN PROTOMÁRTIR
Novena compuesta por un devoto de San Esteban, y publicada en Ciudad de México por Mariano Arévalo en la Imprenta de Mariano Galván. Nihil Obstat por el Rev. P. Fray José María de Orruño Irasusta y Uranga OFS el 24 de Febrero de 1841, e Imprimátur por el canónigo Dr. Félix Osores y Sotomayor, Provisor y Vicario General del Arzobispado de México, el 9 de Marzo del mismo año. Los Gozos son populares, sin autor ni fecha conocidos.
ADVERTENCIA
Aunque por necesidad o devoción puede hacerse esta Novena en cualquier tiempo del año, parece será más a propósito señalar dos, atendiendo a la festividad con que en ellos celebra la Iglesia a nuestro Santo. En el primero deberá comenzarse nueve días antes del tres de Agosto, día de la Invención del Cuerpo de San Esteban: y en el segundo, nueve días antes del 26 de Diciembre, día de su glorioso Tránsito.
NOVENA EN HONOR A SAN ESTEBAN PROTOMÁRTIR
Puesto ante la imagen del Santo, y hecha la señal de la cruz, reza el siguiente
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
ACTO DE CONTRICIÓN
Jesús mío amantísimo, Dios y hombre verdadero, dulce vida de mi alma, única esperanza mía; movido de vuestra piedad, seguro de vuestra clemencia, y confiado en vuestra misericordia, os digo, penetrado mi corazón de dolor, que me pesa en el alma de haberos ofendido. No más pecar, Padre mío amabilísimo, os lo prometo asistido de vuestra divina gracia. Concedédmela, Jesús mío, para perseverar en vuestro servicio hasta el fin de mi vida. Amén.
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Altísimo Señor y Dios eterno, reconocido a la multitud de beneficios que he recibido sin méritos de tu mano liberal, os doy cuantas gracias puedo con toda la extensión de mi alma. En cambio de tanto amor, me someto gustoso a hacer ahora y siempre vuestra santísima voluntad. Padeceré, si Vos queréis que padezca; pero permitidme, dulce bien mío, que os repita los gemidos de mi corazón. Esta enfermedad que ahora me aqueja, me es demasiado sensible por las circunstancias que la acompañan. Vos solo podéis sanarme. No me atrevo a pediros por mí mismo esta gracia, porque conozco mi indignidad: elijo en abogado a vuestro protomártir Esteban, y por su mediación espero firmísimamente conseguir el consuelo que solicito, para gloria vuestra y provecho de mi alma. Amén.
DÍA PRIMERO - 17 DE DICIEMBRE
San Esteban en su juventud se distinguió de los demás por la pureza de sus costumbres.
ORACIÓN
Bienaventurado protomártir San Esteban, con la confianza que me inspira tu poderosa protección, recurro a ti en este día para que la ejercites en mi favor: tú en la presencia de Dios estás mirando mi aflicción, mi congoja, mi dolor. Compadécete de mí por quien eres: interésate por mí con el Señor: que me sane de esta molesta enfermedad, si me conviene, para la salvación de mi alma. Para obligarte, propongo con la gracia del Señor, imitar tus virtudes; y en tu obsequio me esmeraré hoy en dar buen ejemplo a los demás, acordándome de la pureza de costumbres que desde tu juventud te distinguió del resto de los fieles. Alcánzame los auxilios que necesito para no desfallecer en mis propósitos, y que después del destierro de esta miserable vida, merezca en tu compañía la posesión de la gloria. Amen.
En conclusión se rezan todos los días siete Padrenuestros, en memoria de los siete dones del Espíritu Santo, que podrán alternarse con su Himno en la forma siguiente:
Ven, Creador, Espíritu divino,
Nuestras potencias con tu amor inflama,
Y los humanos pechos que creaste,
Llena benigno de divina gracia.
Padre nuestro, etc.
Tú eres aquel Paráclito bendito
Del Altísimo Dios, dádiva santa,
Caridad, fuente viva, fuego puro,
Remedio general y unción sagrada.
Padre nuestro, etc.
Tú por tus siete sacrosantos dones,
Dedo de la paterna diestra sabia,
Eres promesa suya que enriquece
Apostólicas lenguas y gargantas.
Padre nuestro, etc.
Enciende en los sentidos tu luz pura,
Infunde el santo amor en nuestras almas,
Y a la fragilidad de nuestros cuerpos,
Dé perpetuo vigor tu mano grata.
Padre nuestro, etc.
De nosotros arroja al enemigo,
Danos la paz de todos esperada,
Para que siendo así tú nuestra guía,
Evitemos por tí toda desgracia.
Padre nuestro, etc.
Conozcamos al Padre por tu influjo,
Al Hijo y a ti mismo, su luz clara,
Espíritu supremo, que procedes
Del amor de los dos, divina llama.
Padre nuestro, etc.
Sea al Eterno Padre gloria eterna,
Y al Hijo victorioso, que con palma
Resucitó del seno de la muerte,
Por los siglos que en tí nunca se acaban.
Padre nuestro, etc.
ORACIÓN
Oh Dios, que con la luz del Espíritu Santo ilustraste los corazones de los fieles; haz que el mismo Espíritu ilumine nuestras almas, imprimiendo en ellas su verdad, y que las consuele siempre por medio de un gozo todo celestial. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.
℣. Esteban vio los Cielos abiertos.
℟. Vio y entró; bienaventurado el hombre que padece por el Cielo.
ORACIÓN
Omnipotente y sempiterno Dios, que dedicaste las primicias de los Mártires en la sangre del bienaventurado levita San Esteban: concédenos te suplicamos, que pueda ser nuestro intercesor, quien oró incluso por sus perseguidores a Jesucristo tu Hijo nuestro Señor, que vive y reina contigo por los siglos de los siglos. Amén.
GOZOS EN HONOR A SAN ESTEBAN PROTOMÁRTIR
Pues del martirio el laurel
El primero habéis ceñido:
Esteban; rogad, os pido,
Por la Iglesia y por vuestro fiel.
Nacido en el judaísmo,
De ingenio vivo dotado,
El cielo en vos ha llevado
Al campo del Cristianismo
Un discípulo escogido
Del sabio Gamaliel.
Del sabio Gamaliel.
Esteban; rogad, os pido,
Por la Iglesia y por vuestro fiel.
Cuando el sacro Apostolado
Siete Diáconos creó,
A los cuales encargó
De las viudas el cuidado,
Vos el primero elegido
Fuisteis del número aquel.
Fuisteis del número aquel.
Esteban; rogad, os pido,
Por la Iglesia y por vuestro fiel.
De gracia y de fortaleza
El Espíritu Divino
Os llenó para el destino
De predicar con firmeza,
Que había en Jesús cumplido
Dios su promesa a Israel.
Esteban; rogad, os pido,
Por la Iglesia y por vuestro fiel.
Disputábais con valor
Con la Sinagoga vil,
Y al libertino y gentil
Confundía vuestro ardor,
Confundía vuestro ardor,
Siendo por vos convertido
Mucho judío e infiel.
Esteban; rogad, os pido,
Por la Iglesia y por vuestro fiel.
No pudo la impiedad
De los judíos sufrir
De vuestros labios oír
De los judíos sufrir
De vuestros labios oír
La clara y pura verdad;
Por esto se han decidido
Por esto se han decidido
A daros muerte cruel.
Esteban; rogad, os pido,
Por la Iglesia y por vuestro fiel.
Un celeste resplandor
De vuestro rostro salía,
Que de un Ángel parecía
Más que de un hombre viador;
Mas el pueblo enfurecido
Sobre vos cayó en tropel.
Que de un Ángel parecía
Más que de un hombre viador;
Mas el pueblo enfurecido
Sobre vos cayó en tropel.
Esteban; rogad, os pido,
Por la Iglesia y por vuestro fiel.
Fuera de la ciudad echado
Por turba tan furiosa,
Con una visión gloriosa
Por turba tan furiosa,
Con una visión gloriosa
Jesús os ha confortado;
Y el perdón le habéis pedido
Y el perdón le habéis pedido
Para el verdugo cruel.
Esteban; rogad, os pido,
Por la Iglesia y por vuestro fiel.
Tal diluvio descargaron
De piedras sobre vos,
De piedras sobre vos,
Que en momento tan atroz
Con vuestra vida acabaron;
Habiendo vos adquirido
Habiendo vos adquirido
De vencedor el laurel.
Esteban; rogad, os pido,
Por la Iglesia y por vuestro fiel.
Unos hombres piadosos
Vuestro cuerpo recogieron
Y sepultura le dieron,
De las turbas recelosos,
En un lugar escondido
Vuestro cuerpo recogieron
Y sepultura le dieron,
De las turbas recelosos,
En un lugar escondido
Del campo de Gamaliel.
Esteban; rogad, os pido,
Por la Iglesia y por vuestro fiel.
La Iglesia, con espíritu ardiente
A Vos, Esteban, os clama:
Vuestro protector os llama,
Y su defensor valiente;
Y pues que su pecho siente
Vuestro protector os llama,
Y su defensor valiente;
Y pues que su pecho siente
Seréis su espada y broquel.
Esteban; rogad, os pido,
Por la Iglesia y por vuestro fiel.
De mal de piedra curáis
Al que devoto os implora,
Y con mano bienhechora
Y con mano bienhechora
De peste y dolor libráis:
Vuestro poder es temido
Por el astuto Luzbel.
Esteban; rogad, os pido,
Por la Iglesia y por vuestro fiel.
Ya que habéis sido el primero
Que la sangre derramando,
Que la sangre derramando,
Morísteis fiel confesando
A Jesús Dios verdadero,
Al que en la fe es combatido,
Sedle vos fuerte broquel.
Esteban; rogad, os pido,
Por la Iglesia y por vuestro fiel.
Cabe el divino dosel
Lucís mártir distinguido:
Esteban; rogad, os pido,
Por la Iglesia y por vuestro fiel.
℣. Esteban vio los Cielos abiertos.
℟. Vio y entró; bienaventurado el hombre que padece por el Cielo.
ORACIÓN
Omnipotente y sempiterno Dios, que dedicaste las primicias de los Mártires en la sangre del bienaventurado levita San Esteban: concédenos te suplicamos, que pueda ser nuestro intercesor, quien oró incluso por sus perseguidores a Jesucristo tu Hijo nuestro Señor, que vive y reina contigo por los siglos de los siglos. Amén.
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
DÍA SEGUNDO - 18 DE DICIEMBRE
Por la señal,...
Acto de Contrición y Oración para todos los días.
De los siete Diáconos que se escogieron, fue el primero Esteban, como que era el más recomendable por su fe.
ORACIÓN
Protector mío San Esteban, que como estrella resplandeciente lucís en el firmamento de la Iglesia; apiadaos de este pobre enfermo que espera el remedio de sus males por vuestra intercesión y valimiento. Adoro respetuoso y bendigo el nombre del Señor, o bien me dé salud, o me la quite: pero si me es lícito, sin oponerme a su divina voluntad, suplicarle pase de mí el cáliz de esta tribulación, quiero merecer este favor por vuestros poderosos ruegos. Para obligaros propongo, ayudado de la gracia, no desmentir jamás con mis obras la fe que por mi dicha profeso. En vuestro obsequio procuraré hoy no perder de vista la presencia de Dios, muy confiado que por su infinita misericordia, alcanzaré el perdón de mis culpas, que detesto, y después de mi muerte la eterna gloria. Amén.
DÍA TERCERO - 19 DE DICIEMBRE
Por la señal,...
Acto de Contrición y Oración para todos los días.
El nuevo carácter de Diácono aumentó la plenitud de gracias y de virtudes que ya tenía Esteban antes de su elección.
ORACIÓN
Mi amado patrono San Esteban, héroe invicto de la religión del Crucificado, cada día crece en mi alma el afecto hacia vos y la esperanza en vuestro patrocinio. ¿Permitiréis, Santo mío, que queden defraudados mis deseos? Si desatendéis mis súplicas por mi indignidad, oídme siquiera por la gloria que le ha de resultar a Dios, de que me impetréis el beneficio de la salud que por vuestra mediación solicito. Para obligaros propongo, ayudado de la gracia, esmerarme desde hoy en hacer cierta mi vocación al cristianismo por medio de buenas obras: y en obsequio vuestro, socorrer en este día a tres pobres, para redimir con la limosna la deuda de mis pecados pasados, que abomino con toda mi alma; pues ya no apetezco ni suspiro por otra felicidad, que la de la eterna gloria, donde espero alabar eternamente a Dios en vuestra compañía. Así sea.
DÍA CUARTO - 20 DE DICIEMBRE
Por la señal,...
Acto de Contrición y Oración para todos los días.
Jamas interrumpió Esteban los ejercicios de su celo.
ORACIÓN
Bienaventurado Esteban, predicador celosísimo de la divina palabra: yo te saludo y te invoco en este día, reproduciendo para mover vuestra compasión las voces de mi dolor. Mi alivio, Santo mío, pende en gran parte de vos: así lo creo piadosamente. Hablad en mi favor, interponed vuestros respetos; pedidle al Omnipotente que me sane, y conseguiré la salud y el consuelo, si así conviene para mi salvación. Para obligaros propongo, ayudado de la divina gracia, no interrumpir jamás por respetos humanos los ejercicios de piedad y devoción: y en obsequio vuestro, me esmeraré en este día en cumplir con exactitud todas mis obligaciones, pues conozco que la verdadera felicidad consiste en vivir en gracia para merecer la eterna gloria: concédamela Dios. Amén.
DÍA QUINTO - 21 DE DICIEMBRE
Por la señal,...
Acto de Contrición y Oración para todos los días.
De todas las sinagogas saltan muchos a disputar con San Esteban, pero no hubo quien pudiese responder a los argumentos que les hacía.
ORACIÓN
Esforzado campeón de la milicia de Jesucristo, que con tu triunfadora elocuencia postraste a todos sus enemigos; recibe del menor de tus devotos los plácemes y parabienes por la gloria con que ha premiado el Omnipotente tus relevantes méritos. Y ya que en esa patria dichosa conservas la caridad, te ruego vuelvas hacia mí tus ojos y me compadezcas. Sé mi abogado; alcánzame la salud si me conviene. Para obligarte propongo con la gracia del Señor, nivelar mis obras a las máximas del Evangelio, aborreciendo siempre las pompas mundanas que renuncié en el bautismo: y en tu obsequio aprovecharé hoy cuantas ocasiones se me ofrezcan de humillarme. Alcánzame la gracia que necesito para perseverar en mis propósitos, y tendré la dicha única que anhelo, que es amar a Dios en esta vida y poseerlo por una eternidad en la gloria. Amén.
DÍA SEXTO - 22 DE DICIEMBRE
Por la señal,...
Acto de Contrición y Oración para todos los días.
Mientras sus enemigos disponían darle la muerte, tenía Esteban fijos los ojos en el cielo.
ORACIÓN
¡Oh feliz y afortunado patrón mío San Esteban! ¿Qué haré yo para merecer el favor que solicito? Si no os mueve a favorecerme mi misma necesidad, tendré que ceder de mi empeño. Mas no, no se diga de vos que despreciáis al que en vos confía. Atended a mis clamores, dejaos mover de mis lágrimas. Estoy enfermo; alcanzedme la salud, si me conviene. Para obligaros propongo, ayudado de la gracia del Señor, procurar desde hoy el vencimiento de mi pasión dominante, y en obsequio vuestro tendré todo este día en mis pensamientos, palabras y obras, fijos los ojos del alma en el Cielo, para que nada de este mundo sea capaz de apartarme del amor de mi Dios, a quien sea dada toda gloria ahora y en la eternidad. Amén.
DÍA SÉPTIMO - 23 DE DICIEMBRE
Por la señal,...
Acto de Contrición y Oración para todos los días.
Arrastraron al Santo fuera de la ciudad para quitarle la vida con aquel género de suplicio que ordenaba la ley contra los blasfemos.
ORACIÓN
Gloriosísimo levita Esteban, por la incomparable gloria que tuviste de ser el primero en dar tu sangre y vida por Jesucristo, te pido lleno de confianza en tu patrocinio, me compadezcas en la presente necesidad. No pretendo contrariar la voluntad de Dios; pero sí deseo me dé la salud por tu mediación, para que los enemigos de su santo nombre se conviertan o se confundan, y los que lo aman y adoran se confirmen en la fe y alaben sus misericordias. Para obligarte propongo, con el favor divino, morir antes que faltar a la fe, y en tu obsequio rezaré hoy el Credo cuantas veces oyere el reloj. Espero intercederéis por mí para que acabe esta vida en gracia y consiga la eterna gloria. Amén.
DÍA OCTAVO - 24 DE DICIEMBRE
Por la señal,...
Acto de Contrición y Oración para todos los días.
Mientras lo apedreaban, exclamó Esteban en alta voz: «Señor, no les imputéis a mis enemigos este pecado».
ORACIÓN
Bienaventurado Esteban, discípulo fidelísimo de la escuela de Jesús: si abrasado en caridad rogaste a imitación del divino Maestro por tus enemigos, ¿qué no deberé esperar yo, que te amo, te venero, te aplaudo y celebro tu heroísmo? Creería agraviaros si dudara que os interesáis por mi salud. Seguid, Santo mío, pidiéndosela al Señor, si me conviene. Para obligaros, no solo perdono de corazón a todos mis enemigos, sino que propongo, ayudado de la divina gracia, corresponder con beneficios a los que me agraviaren; y en obsequio vuestro daré hoy de comer a un pobre. Oídme, compadecedme; alcanzadme la gracia que os pido, y que después de este destierro vuele mi alma a la gloria. Amén.
DÍA NOVENO - 25 DE DICIEMBRE
Por la señal,...
Acto de Contrición y Oración para todos los días.
Pasó San Esteban dulcemente al descanso del Señor.
ORACIÓN
Protector mio amantísimo, la memoria de vuestra dulce y santa muerte conforta hoy mi corazón. Yo veo con la mayor complacencia que todo coopera a hacer más plausible, más célebre vuestro último triunfo. Jesucristo que se os aparece.... la Iglesia toda que os aplaude... vuestros mismos enemigos que, impacientes por daros la muerte, os anticiparon el goce de la verdadera felicidad. Pues yo también quiero cooperar, si es posible, al aumento de vuestra gloria. Alcanzadme la salud que os he pedido en esta novena, y conozca el mundo entero que sois poderosísimo para alcanzar del Señor cuanto necesiten vuestros devotos. Para obligaros propongo, ayudado de la gracia del Señor, hacer desde ahora lo que quisiera haber hecho en la hora de mi muerte: y en obsequio vuestro recibiré el primer día que pueda, como por viático, los santos sacramentos de confesión y comunión. Pedidle, abogado mío, al Señor, fortalezca y confirme con sus auxilios mis propósitos, para que algún día alabemos juntos al tres veces Santo por toda una eternidad en el Cielo. Amén.
Se reza en conclusión lo que todos los días, y después tres Ave Marías a la Santísima Virgen, saludándola en ellas como a Hija de Dios Padre, Madre de Dios Hijo y Esposa de Dios Espíritu Santo, Templo y Sagrario de la Santísima Trinidad, las que se ofrecerán con la siguiente oración:
Acuérdate, ¡oh piadosísima Virgen María!, que no se ha oído hasta ahora que alguno que recurriese a tu patrocinio, que implorase tu auxilio, que pidiese tu socorro, haya sido desamparado: yo, animado de esta confianza, vengo a ti, me refugio a ti; yo, pecador, gimo delante de ti. No quieras, ¡oh Madre de la Palabra eterna!, despreciar mis palabras: óyeme favorable, y haz lo que te suplico. Amén.
Hecho un resumen de las indulgencias concedidas a los que recen esta Oracion, ascienden a veintidós años y trescientos dias; y acostumbrándose a rezarla, ganarán indulgencia plenaria en el día de Ntra. Sra. de Guadalupe, si confesados y comulgados, hicieren la Oración acostumbrada por la exaltación de nuesta santa fe, extirpación de las herejías, &c.
jueves, 28 de diciembre de 2017
EL VALOR DE SAN ESTEBAN
«En estos tiempos de tanta flaqueza de energías, de tantos compromisos de consciencia, y de tantas consideraciones por motivos de conveniencia y de respeto humano, qué ejemplo de fortaleza cristiana nos ofrece el ejemplo de San Esteban, que de pie frente al sanedrín, sabe decir a los judíos las verdades más ardientes e, impertérrito prosigue hasta el fin una larga búsqueda, sellándola con su sangre». (Cardenal Alfredo Ildefonso Schuster OSB)
sábado, 26 de diciembre de 2015
SAN ESTEBAN, DIÁCONO Y PROTOMÁRTIR
"Esteban, lleno de gracia y de fortaleza, obraba grandes prodigios y milagros entre el pueblo". (Hechos de los Apóstoles, 6, 8).
San Esteban, primer diácono elegido por los Apóstoles para la distribución de las limosnas entre los fieles, fue también el primer mártir de Jesucristo: ¡Qué gloria! Reprochó vivamente a los judíos el que hubieran echado mano a traición y dado muerte al Justo, al Mesías prometido, y lo confesó magníficamente ante Caifás y el gran Consejo. Hasta vio que los cielos se abrían y a Jesús a la diestra del Padre. Llenos de furor, los judíos lo arrastraron fuera y lo lapidaron mientras Esteban, de rodillas, pedía a Dios que los perdonase. ¡Saulo, el futuro gran San Pablo, tenía sus vestiduras!
MEDITACIÓN SOBRE LA MUERTE DE SAN ESTEBAN
I. San Esteban se declara abiertamente discípulo de Jesucristo. No teme la muerte porque está lleno de gracia y de fortaleza; y esta gracia y esta fortaleza le vienen de su fe. La vista del Cielo, que se abrió ante sus ojos, lo hace insensible a los tormentos. Si tuviese yo un poco de fe, si de tiempo en tiempo considerase la corona que Dios me prepara en el Cielo, ¿qué temería aquí en la tierra? ¿qué amaría fuera de Vos, oh mi dulce Jesús?
MEDITACIÓN SOBRE LA MUERTE DE SAN ESTEBAN
I. San Esteban se declara abiertamente discípulo de Jesucristo. No teme la muerte porque está lleno de gracia y de fortaleza; y esta gracia y esta fortaleza le vienen de su fe. La vista del Cielo, que se abrió ante sus ojos, lo hace insensible a los tormentos. Si tuviese yo un poco de fe, si de tiempo en tiempo considerase la corona que Dios me prepara en el Cielo, ¿qué temería aquí en la tierra? ¿qué amaría fuera de Vos, oh mi dulce Jesús?
II. Soporta valerosamente la muerte y, al morir, ruega por los que lo apedrean. Sufre tú por Jesús las persecuciones y la muerte, si es necesario. Nada podrías hacer por Él de lo cual no te haya dado ejemplo; pero sufre orando por los que te persiguen. ¿Sabes por qué San Esteban perdona tan fácilmente a sus enemigos? Porque la crueldad de ellos prepara su triunfo. "¿Cómo quieres que se irrite contra aquellos que le abren la puerta del Cielo?" (San Eusebio).
III. Los Hechos de los Apóstoles dicen, al referir la muerte de este santo, que se durmió en el Señor. Su muerte fue, pues, semejante a un dulce sueño: fue, en efecto, el término de todos sus trabajos y el comienzo de su reposo. Señor, concededme la gracia de morir con la muerte de los santos, con esta muerte tan preciosa ante vuestros ojos. Alma mía, vivamos, suframos, trabajemos, como los santos, y moriremos con la muerte de los santos. ¡Que muera yo con la muerte de los justos!
La caridad. Orad por vuestros enemigos.
ORACIÓN
Señor, concedednos la gracia de imitar a aquellos a quienes honramos, a fin de que aprendamos a amar a nuestros enemigos, pues celebramos el nacimiento al cielo del que oró a Jesucristo Nuestro Señor por sus mismos verdugos. Por J. C. N. S. Amén.
Señor, concedednos la gracia de imitar a aquellos a quienes honramos, a fin de que aprendamos a amar a nuestros enemigos, pues celebramos el nacimiento al cielo del que oró a Jesucristo Nuestro Señor por sus mismos verdugos. Por J. C. N. S. Amén.
lunes, 3 de agosto de 2015
INVENCIÓN O HALLAZGO DEL CUERPO DE SAN ESTEBAN PROTOMÁRTIR
"A quien me sirviere, mi Padre lo honrará". (San Juan, 12,26).
Invención del cuerpo de San Esteban
Bajo el imperio de Honorio, se encontró cerca de Jerusalén el cuerpo de San Esteban, de Gamaliel y de Nicodemo. Un sacerdote llamado Luciano, había sido instruido por una visión acerca del lugar en que yacían, y había recibido la orden de pedir al arzobispo de Jerusalén, llamado Juan, de colocarlos en más honroso lugar. Se trasladó el patriarca, con su clero, al lugar indicado, y encontró los cuerpos de los santos. Exhalaban un delicioso perfume y varios enfermos fueron sanados a su contacto.
MEDITACIÓN SOBRE LA HONRA CON QUE DIOS COLMA A LOS SANTOS
I. Dios honra a los santos en la tierra, les da poder casi absoluto sobre la naturaleza, les da a conocer lo secreto de los corazones, les alza el velo de lo porvenir y les granjea el respeto de los pueblos. Mientras la gente se aleja horrorizada de los cadáveres comunes, tiene gran veneración por las cenizas y las reliquias de los santos. Si realmente amas tú la gloria verdadera, si quieres dejar aquí abajo memoria verdaderamente inmortal, trabaja por hacerte santo. "¡Tus amigos son muy honrados, oh Dios mío!" (El Salmista).
II. En el Cielo, los santos son aun incomparablemente más honrados. Son todos más gloriosos que los reyes en su trono: son los favoritos de Dios, los príncipes de su corte, y no temen ya perder la dicha de que gozan. Si tan grandes peligros se corren para ganar el favor de los príncipes de la tierra, ¡qué no deberemos hacer para hacernos amigos de Dios! ¿Qué haces para esto? ¿Buscas, acaso, la ocasión de agradar a Dios en todo?
III. ¿Quieres participar de los honores que se tributan a los santos en el Cielo y en la tierra? Imita los; ama, como ellos, la humildad: oculta tus virtudes, y Dios las manifestará; desprecia las riquezas y los honores del mundo, y Dios te coronará de luz y te colmará de riquezas en el Cielo. ¡Quieres llegar adonde llegaron los santos, y tomas un camino diametralmente opuesto al que ellos siguieron! Aspiras sólo a los bienes de la tierra, ¿cómo puedes esperar que alguna vez Dios te conceda los bienes del Cielo?
El deseo de la santidad. Orad por la conversión de los pecadores.
ORACIÓN
Señor, concedednos la gracia de imitar a los que honramos, y enseñadnos a amar a nuestros enemigos, ya que celebramos el Hallazgo de aquél que imploró, para sus perseguidores, la misericordia de Jesucristo Nuestro Señor. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
sábado, 27 de diciembre de 2014
TESTIMONIO DE SAN ESTEBAN PROTOMÁRTIR CONTRA LOS PÉRFIDOS JUDÍOS
San Esteban declarando ante los judíos (Juan de Juanes)
"Hermanos y padres, escuchad: El Dios de la gloria se apareció a nuestro padre Abraham, cuando aún estaba en la Mesopotamia, antes de establecerse en Harán, y le dijo: "Abandona tu tierra natal y la casa de tu padre y ve al país que yo te indicaré". Abraham salió de Caldea para establecerse en Harán. Después de la muerte de su padre, Dios le ordenó que se trasladara a este país, donde ahora vivís vosotros. Él no le dio nada en propiedad, ni siquiera un palmo de tierra, pero prometió darle en posesión este país, a él, y después de él a sus descendientes, aunque todavía no tenía hijos. Y Dios le anunció que sus descendientes emigrarían a una tierra extranjera, y serían esclavizados y maltratados durante cuatrocientos años. "Pero Yo juzgaré al pueblo que los esclavizará —dice el Señor— y después quedarán en libertad y me tributarán culto en este mismo lugar". Le dio luego la alianza sellada con la circuncisión y así Abraham, cuando nació su hijo Isaac, lo circuncidó al octavo día; Isaac hizo lo mismo con Jacob, y Jacob con los doce patriarcas.
Los patriarcas, movidos por la envidia, vendieron a su hermano José para que fuera llevado a Egipto. Pero Dios estaba con él y lo salvó de todas sus tribulaciones, le dio sabiduría, y lo hizo grato a Faraón, rey de Egipto, el cual lo nombró gobernador de su país y lo puso al frente de su casa real. Luego sobrevino una época de hambre y de extrema miseria en toda la tierra de Egipto y de Canaán, y nuestros padres no tenían qué comer. Jacob, al enterarse de que en Egipto había trigo, decidió enviar allí a nuestros padres. Esta fue la primera visita. Cuando llegaron por segunda vez, José se dio a conocer a sus hermanos, y Faraón mismo se enteró del origen de José. Éste mandó llamar a su padre Jacob y a toda su familia, unas setenta y cinco personas. Jacob se radicó entonces en Egipto, y allí murió, lo mismo que nuestros padres. Sus restos fueron trasladados a Siquém y sepultados en la tumba que Abraham había comprado por una suma de dinero a los hijos de Emor, que habitaban en Siquém.
Al acercarse el tiempo en que debía cumplirse la promesa que Dios había hecho a Abraham, el pueblo creció y se multiplicó en Egipto, hasta que vino un nuevo rey que no sabía nada acerca de José. Este rey, empleando la astucia contra nuestro pueblo, maltrató a nuestros padres y los obligó a que abandonaran a sus hijos recién nacidos para que no sobrevivieran.
En ese tiempo nació Moisés, que era muy hermoso delante de Dios. Durante tres meses fue criado en la casa de su padre, y al ser abandonado, la hija del Faraón lo recogió y lo crió como a su propio hijo. Así Moisés fue iniciado en toda la sabiduría de los egipcios y llegó a ser poderoso en palabras y obras. Al cumplir cuarenta años, sintió un vivo deseo de visitar a sus hermanos, los israelitas; y como vio que maltrataban a uno de ellos salió en su defensa, y vengó al oprimido matando al egipcio. Moisés pensaba que sus hermanos iban a comprender que Dios, por su intermedio, les daría la salvación. Pero ellos no lo entendieron así. Al día siguiente sorprendió a dos israelitas que se estaban peleando y trató de reconciliarlos, diciéndoles: "Vosotros sois hermanos, ¿por qué reñís?" Pero el que maltrataba a su compañero rechazó a Moisés y le dijo: "¿Quién te ha nombrado jefe o árbitro nuestro? ¿Acaso piensas matarme como mataste ayer al egipcio?" A oír esto, Moisés huyó y fue a vivir al país de Madián, donde tuvo dos hijos.
Al cabo de cuarenta años se le apareció un ángel en el desierto del monte Sinaí, en la llama de una zarza ardiente. Moisés quedó maravillado ante tal aparición y, al acercarse para ver mejor, oyó la voz del Señor que le decía: "Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob". Moisés, atemorizado, no se atrevía a mirar. Entonces el Señor le dijo: "Quítate las sandalias porque estás pisando un lugar sagrado. Yo he visto la opresión de mi pueblo que está en Egipto, he oído sus gritos de dolor, y por eso he venido a librarlos. Ahora prepárate, porque he decidido enviarte a Egipto".
Y a este Moisés, a quien ellos rechazaron diciendo: ¿Quién te ha nombrado jefe o árbitro nuestro? Dios lo envió como jefe y libertador con la ayuda del ángel que se apareció en la zarza. Él los liberó, obrando milagros y signos en Egipto, en el Mar Rojo y en el desierto, durante cuarenta años. Y este mismo Moisés dijo a los israelitas: "Dios suscitará de entre vosotros un profeta semejante a mí". Y cuando el pueblo estaba congregado en el desierto, él hizo de intermediario en el monte Sinaí, entre el ángel que le habló y nuestros padres, y recibió las palabras de vida que luego nos comunicó.
Pero nuestros padres no sólo se negaron a obedecerle, sino que lo rechazaron y, sintiendo una gran nostalgia por Egipto, dijeron a Aarón: "Fabrícanos dioses que vayan al frente de nosotros, porque no sabemos qué le ha pasado a ese Moisés, ese hombre que nos hizo salir de Egipto". Entonces, fabricaron un becerro de oro, ofrecieron un sacrificio al ídolo y festejaron la obra de sus manos. Pero Dios se apartó de ellos y los entregó al culto de los astros, como está escrito en el libro de los Profetas: "Israelitas, ¿acaso vosotros me ofrecisteis víctimas y sacrificios durante los cuarenta años que estuvisteis en el desierto? Por el contrario, llevábais consigo el tabernáculo de Moloc y la estrella de Refán, ídolos que os fabricásteis para adorarlos. Por eso Yo os deportaré más allá de Babilonia".
En el desierto, nuestros padres tenían la Morada del Testimonio. Así lo había dispuesto Dios, cuando ordenó a Moisés que la hiciera conforme al modelo que había visto. Nuestros padres recibieron como herencia esta Morada y, bajo la guía de Josué, la introdujeron en el país conquistado a los pueblos que Dios iba expulsando a su paso. Así fue hasta el tiempo de David.
David, que gozó del favor de Dios, le pidió la gracia de construir una Morada para el Dios de Jacob, pero fue Salomón el que le edificó una casa, si bien es cierto que el Altísimo no habita en casas hechas por mano de hombre. Así lo dice el Profeta: "El Cielo es mi trono, y la tierra la tarima de mis pies. ¿Qué casa me edificaréis, dice el Señor, o dónde podrá estar mi lugar de reposo? ¿No fue acaso mi mano la que hizo todas las cosas?"
¡Hombres rebeldes, incircuncisos de corazón y cerrados a la verdad! Vosotros siempre resistís al Espíritu Santo y sois iguales a vuestros padres. ¿Hubo algún profeta a quien ellos no persiguieran? Mataron a los que anunciaban la venida del Justo, el mismo que acaba de ser traicionado y asesinado por vosotros, que recibisteis la Ley por intermedio de los ángeles y no la cumplisteis".
(Hechos de los Apóstoles, capítulo VII, 2-51)
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