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miércoles, 25 de junio de 2025

TRIDUO A LOS SANTOS JOSÉ DE ARIMATEA Y NICODEMO

Devoción dispuesta por el P. Mtro. Fr. José Venegas, del Orden de San Agustín, y publicada en México por la Imprenta de Alejandro Valdés en 1825.
   
OBSEQUIOSO TRIDUO PARA LOS DÍAS VEINTICINCO, VEINTISÉIS Y VEINTISIETE DE MES, EN RECUERDO DE LAS PIEDADES DE LOS JUSTOS VARONES JOSÉ DE ARIMATEA Y NICODEMO, PARA IMPLORAR DEL SEÑOR REMEDIOS DE LAS NECESIDADES, CONSUELO EN LOS CONFLICTOS Y ENTERA SUMISIÓN A LAS ÓRDENES DE LA DIVINA PROVIDENCIA
  

DÍA VEINTE Y CINCO
EJEMPLO DE PIEDAD
Habiendo expirado el Redentor en un duro afrentoso madero, quedó su purísima Madre en la cima del monte Calvario, sola, huérfana, desvalida y sin humano arbitrio para hacer a su hijo los obsequios últimos: vió la inhumanidad con que atravesó un soldado el costado del Señor ya muerto, crecían y se renovaban sus dolores con cuanto de nuevo acontecía, temía se multiplicaran los ultrajes con aquel sacratísimo cuerpo a que había de estar unido el divino Verbo, y queriéndolo sacar del sacrílego poder de los ministros de la iniquidad, rogó con lágrimas a José de Arimatea, tomara por su cuenta el remedio de esta inexplicable necesidad y apretado conflicto, así lo revelo la misma Señora a San Anselmo. Apenas entendió aquel distinguido acaudalado varón la grandeza del apuro y angustia, cuando corrió con velocidad al palacio en donde se presentó con intrepidez al profano y pagano juez, y le pidió con audacia santa el cuerpo de Jesús. Acción heróica, digna de alabanza, digna de eterna memoria, y muy proporcionada para la imitación, porque en la adversidad, en el conflicto o necesidad, se ha de favorecer al prójimo con arreglo a las facultades, pero con presteza y bizarría, teniendo siempre por creído que se hace con el Redentor el beneficio que se dispensa al mínimo de los fieles, pues así lo tiene asegurado el Señor en el Evangelio.
  
Se rezan tres Credos.
   
ORACIÓN A JESÚS CRUCIFICADO
Verdadero consolador de los corazones atribulados, esperanza de los espíritus abatidos, amante felicísimo de las almas afligidas, Jesús, descanso, alivio y frescura de todos los cansados y desamparados, remediador mío poderosísimo, que por hacerme compañía en los trabajos de mi destierro, quisiste el desamparo de tu Eterno Padre en los postreros momentos de tu Santísima Vida, y permitisteis humillasen los Apóstoles al tiempo de tu ignominiosa muerte, para que no hubiese quienes, de oficio, cuidasen de tu sepultura. Salvador mío dulcísimo, que por dejarnos un manantial de consolaciones, quisisteis partir de este mundo con los desconsuelos de dejar a tu desvalida dolorosa Madre, en los apuros de cuidar tu sagrado cadáver, quedando por agentes de sus últimos obsequios los humildísimos ruegos, suspiros y lágrimas de tan afligida gemidora tórtola: Yo te ruego por este apuro de la gran Señora, y la piadosa prontitud con que comenzó a ocurrir a tamaña necesidad el Santo José de Arimatea, experimente yo los venturosos efectos de aquella gran promesa que me tienes hecha por el Profeta: Llámame en tu tribulación, yo te libraré. Amén. Tres Aves Marías.
   
ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA
Oh Virgen Santísima, ¡cómo se transformaron en trabajo vuestros placeres! Tuviste inefables gozos en veros Madre llena de Dios, de verle nacido, adorado de los ángeles, pastores y reyes, de tenerle pendiente de vuestros santísimos pechos, sustentado de vuestra purísima leche, y servido de vuestros virginales brazos. En su infancia tuvisteis, Señora, las satisfacciones de hacer con su Majestad todos los oficios de la Madre, poseída de interiores espiritualismos contentos, en su edad adulta le hiciste los servicios de esposa, abrazada de ardores seráficos, y transportada en dulcísimos arrobos y excelsos mentales. Mas difunto, os hallasteis anegada en un mar de angustias, por no tener arbitrio propio (según su divina ordenación) para hacerle los últimos obsequios por las penas que se congregaron como en un punto, para ahogaros, y por la piedad con el Santo José de Arimatea dio pronto expediente a vuestra pretensión, os suplico me alcancéis de vuestro Hijo Santísimo, buen éxito en todos mis negocios, especialmente en el único importantísimo de mi salvación. Amén.
  
Dos Padres nuestros, Aves Marías y Glorias.
  
DEPRECACIÓN A LOS SANTOS VARONES
¡Oh felicísimos Varones!, que ya pasasteis el piélago de esta mortalidad y merecisteis llegar al puerto de la perpetua quietud y paz, os ruego por vuestra encendida caridad, que pues estáis seguros vosotros, tengáis cuidado y solicitud de nosotros: mirad piadoso desde el alto cielo nuestra multiplicada miseria, por Jesucristo que os hizo tan dichoso, y entre tantos os escogió para que hicieseis con su sacratísimo cadáver los obsequios últimos, oficios propios y verdaderamente privados de los más amigos, de los más íntimos y de los más allegados. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
DÍA VEINTE Y SEIS
Por la señal…
   
EJEMPLO DE LIBERALIDAD
Extraído el cuerpo de Jesús de la injusta y nula jurisdicción del juez más inicuo, comenzó a pensar su dolorosísima Madre en las expensas que se debían hacer para honrar el sacratísimo cadáver, según la costumbre de los hebreos, hallábase la Señora en el Calvario, desproveída aun de los auxilios temporales para la más pobre y escasa subsistencia, y cuando más le apretaba aquella urgente necesidad, se le presentó Nicodemo con cien libras de preciosos y costosos ungüentos, con mucho menos bastaba para cumplir con la funeraria ceremonia de los difuntos personajes del antiguo testamento, pero notan los intérpretes sagrados, que queriendo Nicodemo consolar a María Santísima, según los tamaños de su angustia, y queriendo honrar con su magnificencia el sagrado depósito del que había visto como un gran Profeta, hizo considerable desembolso para comprar tantos aromas, que hubiese para ungir y bañar el santísimo cadáver, y que sobrase para derramar por todo el camino de su entierro. Esta es profusión piadosa y religiosa prodigalidad. La prodigalidad siempre es criminal, y no tiene lugar sino en los gastos que se hacen para sostener la vanidad, el lujo, y desahogos de la corrupción. La liberalidad de Nicodemo, debe servir de estímulo a los ánimos opacados, que por la vileza de corazón no quieren extender la mano para aquellas asistencias, que son el apoyo del honor y del arreglo de las costumbres. Es verdad que aun el más poderoso de los hombres no puede favorecer a todos los desgraciados hijos de Adán, pero también es cierto que debe socorrer a aquellos con quienes tenga algún enlace, ya sea de amistad o paréntesis, o ya provenga de las circunstancias de tiempo, lugar y otras cualesquiera, lo que enseña admirablemente el gran Padre San Agustín en el libro primero de la doctrina cristiana.
  
Se rezan tres Credos.
   
ORACIÓN A JESÚS CRUCIFICADO
Tesoro de soberanas riquezas, abundancia perfecta de todos los que a ti se acogen, refrigerio dulcísimo de los trabajados y afligidos. Jesús, mi Dios, mi Rey, mi amabilísimo dueño, que, por enriquecerme de inestimables tesoros, quisisteis que todo os faltara sobre la tierra. Se muy bien, gran Señor, que si no tenias con que comer, lo sufríais como los pobres, que no tenías calzado, andabas por quebrados caminos, no os contentáis con haber sufrido las mayores penalidades de la pobreza, aunque tan voluntaria, durante vuestra preciosa vida, hasta en la muerte y después de ella quisisteis llevar este trabajo, quedando vuestro difunto cuerpo expuesto a la piedad de quien os quisiese hacer los últimos obsequios. Moristeis, es verdad, movisteis el corazón de Nicodemo, el hombre más liberal de Jerusalén para tales oficios, y para ocurrir como tan providente a las urgentísimas necesidades que apretaban al pie de la Cruz, el tiernísimo corazón de vuestra dolorosa Madre, las angustias de esta Señora os presento, para que hablen por mí, y os pido socorro en mis necesidades, consuelo en mis aflicciones, conformidad en todos los inevitables trabajos, y gracia para acumular aromas de ejemplos, que derrame sobre mis prójimos, expendiéndome todo en muchas piadosas acciones. Amén. Tres Aves Marías.
   
ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA
Sacratísima Madre de Jesús, eximia imitadora de su pobreza, tesorera y liberal dispensadora de sus gracias, no queráis despreciar mis ruegos, acogido a vuestro patrocinio en mis necesidades. La insinuación de las divinas piedades, escrita por santa Gertrudis, me avisa, que el Señor te llama en el cielo: Madre y descanso de los huérfanos, desempeña este título como hay, que necesita de protección en la tierra. Cuando San Buenaventura os contempla manantial de beneficios, así os saluda, abrasado humano serafín: Dios te salve, abogada de los pobres. Poseedora sois, Señora, de gran caudal, aun solo por los conflictos de la voluntaria pobreza, con que quisisteis peregrinar. Mucho pues, tenéis que dar, no cabe en la humana comprensión la grandeza de merecimientos que adquiriste solo por las necesidades del Calvario, logre yo algo de tanta riqueza en mis necesidades. Amén.
  
Dos Padres nuestros, Aves Marías y Glorias.
  
DEPRECACIÓN A LOS SANTOS VARONES
¡Oh Santos Varones José y Nicodemo! No seáis escasos con los pobres que a vosotros claman: siendo viadores, ni atendisteis a humanos respetos, ni temisteis persecuciones, ni reparasteis en desembolsos por subvenir las necesidades que notabais en el monte Calvario, moradores sois ya del Cielo, en premio de vuestra piedad, allí sois más ricos, y se ha perfeccionado vuestra caridad, experimente yo en mis necesidades el auxilio que podéis darnos. Amén.
  
DÍA VEINTE Y SIETE
Por la señal…
   
EJEMPLO DE MISERICORDIA
José, llamado de Arimatea, por el lugar de su nacimiento, y Nicodemo, fariseo, personas respetables entre los judíos, y ocultos discípulos de Jesús, en el mismo día en que fue crucificado, embalsamaron su cuerpo, arreglados a la costumbre de los hebreos, y en sepulcro nuevo lo enterraron con aceleración, a fin de que no lo ultrajasen más sus enemigos, y no quedase confundido con los cadáveres de los dos ladrones. Estos oficios de piedad impelen, fuerzan y obligan a ejercer con denuedo, según el Apóstol, como atletas las obras de misericordia, en cuya recomendación acumulan los libros santos, vivísimos oráculos, siendo el más sobresaliente, el que forman las palabras de sabiduría increada dichas por el apóstol San Mateo: Quiero más obras de misericordia que el sacrificio, no obstante, ser este más excelente, como de virtud noble, que es la religión.
  
Se rezan tres Credos.
   
ORACIÓN A JESÚS CRUCIFICADO
Oh mi buen Jesús, consolador oportuno de los atribulado, seguro asilo de los desvalidos, quisiera deshacerme en lágrimas, contemplando la suma pobreza en que quisiste morir, y quedar después de muerto, ni una usada sábana que os amortajara, ni un palmo de tierra que os diera sepultura, en memoria de estas necesidades, os protesto vestir al desnudo siempre que pueda, y renovar mi corazón con la penitencia, para recibiros debidamente en el Sacramento, ayudadme y confortad estos propósitos con vuestra gracia. Amén. Tres Aves Marías.
   
ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA
Ínclita Reina de los mártires, inseparable compañera de los trabajos de Jesús en su vida, y varonil mujer fuerte en todos los oficios de sepultura, tened presente que habiendo sacado del poder de los malvados, el santo cuerpo de tu Hijo, dos hombres de piedad lo entregaron a tus brazos, para que, poseedora de su Sangre y sus Llagas, las pudieses aplicar a los que a ti se acogen: como tan poderosa, como tal tesoro, os digo con vuestro querido Agustín: Santísima María, socorred a los miserables, alentad a los pusilánimes, consolad a los llorosos, favoreced al clero, interceded por el género femenino, y rogad por todo el pueblo cristiano, Señora benignísima, Señora de piedad, experimente los afectos de tu celestial valimiento todo el que hiciere de vos, devoto recuerdo. Amén.
  
Dos Padres nuestros, Aves Marías y Glorias.
  
DEPRECACIÓN A LOS SANTOS VARONES
Varones incomparables, que con tanto empeño os empleasteis en las obras mejores de misericordia, no os olvidéis de los que tanto necesitan de vuestras liberalidades, desde el alto trono que ocupáis en la corte celestial: mirad compasivos a esta nación, vuestro título os debe interesar en su protección y defensa, ella es, no se puede dudar, el abrigo de la piedad, si sobre ella cae el cruel azote de la guerra, la piedad lo ha de sentir, la primera, diciendo San Ambrosio, que el principal desahogo del marcial furor de herejes, infieles, incrédulos y libertinos, es la prisión del destierro y muerte de los pastores, la ruina de los altares y destrozo de las imágenes santas. Vosotros que sois los varones de misericordias, celebrados del Eclesiástico, sois los Varones del ruego, como que se equivocan los dos renombres. Sed pues, perpetuos rogadores, para que el Señor nos libre de los azotes de la guerra, del hambre y de la peste. Amén.

jueves, 25 de julio de 2019

NOVENA EN HONOR A LOS SANTOS JOSÉ Y NICODEMO

Novena dispuesta por el Padre Fray Francisco Valdés, Religioso descalzo de la Santa Provincia de San Diego de México, y reimpresa en la Puebla de los Ángeles en 1817.
   
ADVERTENCIA
Entre las prácticas de devoción de que la piedad cristiana se vale para recurrir a Dios en sus necesidades, puede ser que no haya otra más extendida, más acreditada, ni con más visibles efectos que la de los santos Varones José y Nicodemo. Pocos serán los fieles que hayan recurrido a esta devoción, y no hayan logrado el remedio de su necesidad; particularmente los pobres siempre logran el fruto de su confianza, y ven con sus ojos las misericordias de Dios derramadas por este mundo.
  
El mérito que contrajeron estos Santos Varones, dando a María Santísima todo el consuelo que deseaba, y socorriéndola en sus más graves necesidades, es de tan alto precio en los ojos de Dios, que parece no puede la Bondad infinita dejar de atender a los clamores y ruegos de los fieles, cuando le alegan el servicio que hicieron a su Madre Santísima estos dichosos Hombres.

Pero al paso que está tan acreditada y extendida la devoción, está también mezclada de algunos ridiculeces, que ha introducido la ignorancia, por no haber entrado devocionario, que con método arregle y dirija a los que le practican; a evitar estos abusos se endereza esta Novena, que un respetable Eclesiástico ha procurado se forme, y se imparta, persuadido a quien con ella hace un gran beneficio a los fieles, que por la mayor parte carecen de expresiones y palabras proporcionadas para pedir a Dios el remedio de sus necesidades.

El tiempo oportuno para hacer esta Novena, es cuando lo pide la necesidad, porque la Iglesia no celebra fiesta a alguno de estos Santos; no obstante, hace mención de ellos en su Calendario, y por consiguiente se puede señalar tiempo, tiempo propio para hacerla, de San José de Arimatea hace memoria el día diez y siete de Marzo; y de San Nicodemo, el día tres de Agosto en que milagrosamente fue hallado su cuerpo.
  
NOVENA CONSAGRADA AL CULTO Y HONOR DE LOS SANTOS VARONES JOSÉ Y NICODEMO, QUE BAJARON A JESUCRISTO SEÑOR NUESTRO DE LA CRUZ Y LO SEPULTARON
 
   
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
ACTO DE CONTRICIÓN
Crucificado Dueño mío, mi Jesús, sin duda que soy de piedra, pues no se enternece mi corazón al ver que mueres por amor mío, no sólo con los más acerbos dolores y tormentos, y con la mayor deshonra e ignominia; sino que quieres morir también en la más extremada pobreza, sin tener un lienzo en qué envolver tu Sacratísimo Cuerpo, ni un sepulcro en qué depositar tu Cadáver. Si amor con amor se paga, yo te agradezco tan grande fineza; y en prueba del amor con que te correspondo, te ofrezco mi pecho para depósito de tu Majestad, y te pido que de las telas de mi corazón hagas lienzo para envolverte y cubrirte: admite, Dueño mío, la oferta, y no permitas entre en mi corazón afecto alguno que no sea un verdadero dolor de haber ofendido a quien amo, a quien quiero, y a quien adoro como único bien mío. Amén.

ORACIÓN A MARÍA SANTÍSIMA PARA TODOS LOS DÍAS
Purísima Reina de los Ángeles, María: ninguna entre todas las criaturas sabe mejor que tú cuán grande es la aflicción de un corazón necesitado, y ninguna mejor que tú sabe compadecerse y lastimarse de él: a ti, por tanto, recurro en mi necesidad, persuadido a que no has de dejar sin el socorro a un alma que no funda sus esperanzas sino en tus entrañas compasivas. Y no tengo otro mérito que alegar, que el de aquellos santos Varones José y Nicodemo: acuérdate, Señora, de aquella tribulación que padeciste viendo a tu Hijo Santísimo muerto en la Cruz, sin tener quién te lo bajara, ni sábana en qué envolverlo, ni sepulcro en qué depositarlo; pero acuérdate también del consuelo que recibió tu Espíritu cuando estos piadosos Varones se ofrecieron a socorrer tan grandes necesidades, y alcánzame de tu Hijo divinísimo el socorro de esta necesidad: pídele infunda en mi corazón un verdadero dolor de mis pecados, que fueron la causa de sus tormentos y tus aflicciones. Amén.

DÍA PRIMERO
ORACIÓN
Varones Santos, José y Nicodemo, que alentados de una divina Fortaleza, y deponiendo todo temor y miedo, entrasteis a pedir a Pilato el Cuerpo de Jesús Crucificado, en testimonio de que lo reconocíais y adorábais como verdadero Dios y Hombre: Mirad mi corazón, y hallaréis que, vencido de su flaqueza, a cada paso falta a sus obligaciones por los respetos humanos: remediad tanta necesidad, y pedid a Dios nuestro Señor me fortalezca de manera que nada tema, nada me embarace, y nada sea capaz de hacerme faltar a sus divinos mandamientos, ni de ofenderle en cosa alguna. Amén.
  
Se rezan tres Credos en memoria de las tres horas que estuvo Jesucristo Señor nuestro en la Cruz, y luego se dice la Oración siguiente:
Varones nobles, piadosos, Santos, que lograsteis la fortuna de socorrer en sus más graves necesidades a la Emperatriz del Cielo: ¡cuántas virtudes ejercitásteis en esa sola obra! Consolasteis a una pobre Viuda desamparada; cubristeis la desnudez del Cuerpo Sagrado de Jesús, le disteis honrosa Sepultura, y sacudiendo de vuestros pechos el temor de los Judíos, fuisteis los primeros en confesar por verdadero Dios al que acababa de morir en un infame madero. ¡Cuán agradecida quedaría a vuestra piedad María Santísima! ¡Cuán complacido quedaría el Padre Eterno de vuestros servicios! ¡Y cuán agradables serán a su Divina Majestad vuestros ruegos y peticiones! Pues, rogad por mí: Pedidle a su divina Majestad remedie mis miserias, socorra mis necesidades y consuele mis aflicciones. Usad conmigo la piedad que usasteis con la Virgen Madre, pues os lo pido por aquella Sangre que tiñó vuestros vestidos y lavó vuestras almas. Amén.

℣. Rogad por nosotros, oh Santos José y Nicodemo.
℟. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.

ORACIÓN
Oh Dios, que te dignaste elegir a los bienaventurados San José de Arimatea y Nicodemo para que, despuesto de la Cruz el Cuerpo de tu dilecto Hijo Jesús, le honrasen enterrándole en un sepulcro nuevo, concédenos te suplicamos que, purificados por la Sangre de tu mismo Hijo, y consepultos y configurados con su muerte, vivamos eternamente en Él, por Él y con Él. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Bendita sea la Pasión y muerte de Jesús nuestro Señor, y los Dolores de su Madre María, Señora nuestra, concebida sin la mancha del pecado original.

En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

DÍA SEGUNDO
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración a María Santísima.
  
ORACIÓN
Varones Santos, José y Nicodemo, que despreciando la murmuración de los Judíos, y apreciando como única verdadera honra ser discípulos de Jesucristo, no dudasteis dar testimonio público de que lo érais, yendo al Calvario a bajar de la Cruz al Redentor Sagrado: Mirad, que lejos yo de imitaros, he dejado de hacer muchas acciones virtuosas por el qué dirán del mundo, remediad esta necesidad de mi alma, y pedid a Dios nuestro Señor me dé luz para conocer que nada hay de que me deba avergonzar sino del pecado, y nada hay que honre a un Cristiano sino obrar como discípulo de Jesucristo. Amén.

Rezar tres Credos en memoria de las tres horas que estuvo Jesucristo Señor nuestro en la Cruz. Las Oraciones y la Jaculatoria se rezarán todos los días.

DÍA TERCERO
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración a María Santísima.
  
ORACIÓN
Varones Santos, José y Nicodemo, que ilustrados con las luces de la fe, y conociendo que el cuerpo que estaba colgado en la Cruz era de un verdadero Hombre y verdadero Dios, no os desdeñasteis de ejercitar con él los oficios humildes y bajos de arrimar las escalas y subir por ellas a bajarlo: Interceded por mí con Dios nuestro Señor, y suplicadle me conceda el espíritu de humildad, para que cerrando mi corazón a las ideas y a los pensamientos altivos y orgullosos, no me desdeñe de ejercitar con mis prójimos los oficios caritativos que pidiere su necesidad. Amén.

Rezar tres Credos en memoria de las tres horas que estuvo Jesucristo Señor nuestro en la Cruz. Las Oraciones y la Jaculatoria se rezarán todos los días.
  
DÍA CUARTO
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración a María Santísima.
  
ORACIÓN
Varones Santos, José y Nicodemo, que habiendo desclavado de la Cruz el Sacrosanto Cuerpo del Salvador, lo recibisteis en vuestros brazos, y lo cargasteis, y teñisteis vuestros rostros y manos con la Sangre que manaba de las heridas: Felices mil veces vosotros, por haber dado los primeros abrazos al Héroe que acaba de triunfar del demonio, de la muerte y del pecado: volved, volver a abrazarlo por mí, dadle los plácemes por la victoria que ha conseguido, y pedidle me ayude misericordioso con su gracia, para triunfar también de mis enemigos. Amén.

Rezar tres Credos en memoria de las tres horas que estuvo Jesucristo Señor nuestro en la Cruz. Las Oraciones y la Jaculatoria se rezarán todos los días.

DÍA QUINTO
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración a María Santísima.
  
ORACIÓN
Varones Santos, José y Nicodemo, que llenos del espíritu de veneración y reverencia hacia el Cuerpo deífico de Jesús, no permitisteis se envolviese en otro lienzo que en una sábana nueva, limpia, que no había servido a otro alguno; infundid en mi corazón iguales sentimientos de respeto y veneración: alcanzadme de Dios nuestro Señor lágrimas de verdadera penitencia para purificarlo de las asquerosas manchas de mis culpas, y poderlo ofrecer limpio a su Divina Majestad. Amén.

Rezar tres Credos en memoria de las tres horas que estuvo Jesucristo Señor nuestro en la Cruz. Las Oraciones y la Jaculatoria se rezarán todos los días.

DÍA SEXTO
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración a María Santísima.
  
ORACIÓN
Varones Santos, José y Nicodemo, que después de haber bajado de la Cruz el Cuerpo Santo de Jesucristo, lo pusisteis en los brazos de su Madre Santísima, regalándola con el más apreciable tesoro que hay en los Cielos y en la tierra: ¡qué ocasión tan oportuna ésta para pedir mercedes! Pedidle a esa Señora, que en cambio del regalo tan rico que le hacéis, me reciba a mí en los brazos de su protección, y me conceda la gracia que necesito para obrar como hijo suyo, y no desmerecer el beneficio que me hizo Jesús desde la Cruz, de dármela por Madre. Amén.

Rezar tres Credos en memoria de las tres horas que estuvo Jesucristo Señor nuestro en la Cruz. Las Oraciones y la Jaculatoria se rezarán todos los días.

DÍA SÉPTIMO
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración a María Santísima.
  
ORACIÓN
Varones Santos, José y Nicodemo, que sin reparar en gastos, ni deteneros en el precio, comprasteis una gran cantidad de bálsamos y especies aromáticas para embalsamar el Cuerpo deífico del Crucificado, y dar con esto un testimonio auténtico de la alta estimación con que lo venerábais; yo os suplico intercedáis por mí con ese mismo Señor, y le pidáis me onceda la gracia que necesito para practicar las virtudes, que son el buen olor que debo despedir de mí, para agradar a su Majestad Santísima y edificar a mis prójimos. Amén.

Rezar tres Credos en memoria de las tres horas que estuvo Jesucristo Señor nuestro en la Cruz. Las Oraciones y la Jaculatoria se rezarán todos los días.
 
DÍA OCTAVO
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración a María Santísima.
  
ORACIÓN
Varones Santos, José y Nicodemo, que para hacer el último obsequio religioso a vuestro divino Maestro, tomasteis en vuestros hombros el féretro o ataúd en que iba el Cadáver Sacrosanto, y caminasteis con él hasta el Sepulcro: permitidme que os vaya yo también acompañando; suplicad a la afligida Madre del Difunto infunda en mi corazón afectos de compasión y de ternura, para tener siempre en mi memoria la Pasión de su santísimo Hijo y sus Dolores, y consolarme con ella en mi muerte. Amén.

Rezar tres Credos en memoria de las tres horas que estuvo Jesucristo Señor nuestro en la Cruz. Las Oraciones y la Jaculatoria se rezarán todos los días.

DÍA NOVENO
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración a María Santísima.
  
ORACIÓN
Varones Santos, José y Nicodemo, que movidos del Espíritu Santo elegisteis para sepultar al Salvador un Sepulcro nuevo, entero y virgen, en que nadie se había depositado, para dar a entender que éste, y no otro, convenía a quien había nacido de Madre Virgen, intacta y pura: seais por toda la eternidad benditos del Señor por la piedad que habeis usado con el Hijo y con la Madre: usadla también conmigo, y no ceseis de pedir al Padre Eterno que labre en mi pecho, con el poder de su Gracia, un sepulcro digno de Jesucristo, a quien adoro real y verdaderamente presente en la Hostia consagrada. Amén.

Rezar tres Credos en memoria de las tres horas que estuvo Jesucristo Señor nuestro en la Cruz. Las Oraciones y la Jaculatoria se rezarán todos los días.