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jueves, 4 de mayo de 2023

EL EJEMPLO DE SANTA MÓNICA


«La vida de Santa Mónica puede servir de lección y ejemplo para cada uno. Como virgen, era modesta y retirada, devota a la oración, amable con los pobres, no tomó gusto en los lujos o trajes elegantes, no se casó sin el conocimiento y permiso de los padres sino en obediencia a ellos más que porque fuese su propio deseo. Estos son todos los punyos que merecen ser especialmente considerados e imitados por todas las personas solteras. Como esposa, ella mostró una reserva y paciencia casi asombrosa. Sufría en silencio todo el mal que le hacían, pero emprendió reformar a su esposo con amables persuasiones y oraciones. Sin embargo, ella mostró la mayor solicitud para darle a sus hijos una educación cristiana. Los casados pueden aprender de esto cómo deberían conducirse a sí mismos, especialmente si uno tiene algo que sufrir del otro. Como viuda, ella pasó su tiempo en el ejercicio de aquellas obras que mencioné antes. Amó la soledad, huyó incluso de los placeres lícitos, y evitó la más leve sombra de vanidad en su atuendo y conducta. ¡Ah!, si todas las viudas considerasen bien este ejemplo, y conformasen sus vidas a él. Porque vivir, después de la muerte del esposo, la misma vida de vanidad y disipación, solo vestir tan lujosa como soberbiamente, encontrar el mismo deleite en los placeres del mundo y buscarlos tan frecuentemente como en el pasado, ser justo tan indolente al ejercicio de las obras de caridad, pasar incluso más tiempo en chismes que en oraciones o escuchando la palabra de Dios, llevar una vida regulada solo por un amor del confort y la sensualidad, quizá, incluso para buscar peligros mayores, no es vivir como una viuda que desea ferviente ganar su eterna salvación. Dice San Pablo: “Si alguna viuda tiene hijos o nietos; que aprenda primero a gobernar su casa, y dar el debido retorno a sus padres: porque esto es aceptable ante Dios. Pero la que es realmente viuda y desolada, ponga su confuanza en Dios, y persevere día y noche en súplicas y oraciones. Porque la que vive entre placeres, está muerta en vida” (1.ª Timoteo V).

Santa Mónica tuvo un esposo vicioso y un hijo descarriado. Ella, sin embargo, los convirtió a ambos. Pero, ¿cómo y con qué medios? No por riña o disputa, no por abusos y lesiones, no por jurar y maldecir; sino por la paciencia, por tiernas exhortaciones y oraciones constantes. ¡Oh!, si todas las mujeres, si todos los padres usaran tales medios cuando tienen malos esposos o hijos descarriados. Ellos no van a cambiar con maldiciones o abusos. Si un esposo es colérico, o ebrio, o incapaz de otra forma para escuchar razones, la esposa debe ser silente y ceder, pero esperar un tiempo adecuado para mostrarle sus faltas y exhortarlo a mejorar su conducta. Las contradicciones o maldiciones solo añadirán más leña al fuego, y acrecentarán el mal. En cuanto a los padres concierne, ellos deben saber que nunca tendrán permitido maldecir a sus hijos o desearles el mal, o que los hijos sean siempre impíos y malos. Los padres pecan al maldecir, y con frecuencia muy gravemente. 

Ellos causan muchos pecados que sus hijos, con el paso del tiempo, cometerán maldiciendo de la misma manera: porque uno ve cada día que los hijos aprenden de sus padres a maldecir, y se vuelven tan acostumbrados a ello como sus padres lo son. ¿Y quién es responsable ante Dios por las maldiciones de los hijos sino los padres, que les han puesto el ejemplo? Yo soy consciente de las muchas excusas que los padres dan, y las contestaré en otro momento. Hoy, solamente digo esto: Nunca está permitido maldecir. Dios lo prohíbe. Cuantas veces los padres maldicen a sus hijos, otro tanto actúan en contradicción a la ley de Dios: ellos pecan, y causan que sus hijos pequen. Maldecir no es un medio apropiado, ni permitido, para educar a los hijos o hacerlos mejores. Santa Mónica usó medios muy diferentes, y obtuvo lo que ella deseó. ¿Dónde alguna vez ha habido un padre o una madre que maldiciendo hiciera a su hijo piadoso? Pero aun si fuera posible criar bien a un hijo y hacerlo piadoso maldiciendo, todavía sería pecaminoso hacerlo con esta intención. Dios lo ha prohibido, y esto debe ser suficiente. “Criadlos en la disciplina y corrección del Señor”, escribe San Pablo (Efesios VI). La corrección del Señor no permite maldecir; por el contrario, la prohíbe».

P. FRANCISCO JAVIER WENINGER SJ, Vidas de los Santos, con una instrucción práctica sobre la vida de cada Santo, para cada día del año, tomo I. Nueva York, P. O’Shea Publisher, 1877.

jueves, 20 de agosto de 2020

NOVENA EN HONOR A NUESTRA SEÑORA DE LA CONSOLACIÓN Y CORREA

Novena dispuesta por un fraile agustino, y reimpresa en Barcelona por Valentín Torrás en 1842. Puede rezarse en nueve sábados seguidos o en preparación a su fiesta, el Sábado después de la fiesta de San Agustín.
 
ADVERTENCIA
Esta espirirual Novena sirve para pedir a Dios nos conceda, por la poderosa intercesión de la Virgen Santísima y Madre de Consolación, victoria de algún vicio molesto y dominante, buen éxito en empresas graves, acierto en la elección de estado, restablecimiento de la paz perdida en algunas casas y familias; la sucesión del matrimonio y felicidad en los partos, y universalmente el consuelo en todo género de trabajos, así espirituales como temporales.

Dicha Novena se hará en la Iglesia, o en casa, delante de una Imagen de Nuestra Señora de Consolación, en nueve días continuos, después o antes de su día, que es el Sábado infraoctavo de Nuestro Padre San Agustín, o en nueve Sábados, que son días consagrados a la Virgen Santísima. Se ha de confesar у comulgar dentro de los nueve días, y ejercitar algunas virtudes.
 
NOVENA EN HONOR A NUESTRA SEÑORA DE LA CONSOLACIÓN Y CORREA
 
   
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios у hombre verdadero, Padre de las misericordias y Redentor de nuestras almas, en quien creo, en quien espero, y a quien amo con todo el afecto de mi corazón, más que a mi vida; me pesa entrañablemente de haber pecado; me pesa, mi Dios, de haberos ofendido, por ser Vos bondad infinita; y me pesa también, Salvador mío, porque podéis castigarme por mis culpas con el eterno suplicio: dadme, Señor, vuestra gracia, y usad conmigo de misericordia, para que en adelante os ame, os sirva y alabe con todas mis potencias y sentidos: así os lo pido y suplico por la Sangre de vuestra Pasión sacrosanta, y por los méritos de vuestra purísima Madre la Virgen María, Consuelo de los afligidos y Amparo de los pecadores. Amén.
 
DÍA PRIMERO
ORACIÓN (Sacada de las obras de San Buenaventura).
Meditando mi espíritu en María,
halla consuelo, gozo y alegría.
Alégrense las almas con tal Madre,
hija inefable del Eterno Padre.
Refugio y descanso de afligidos,
amparo y socorro de caídos.
I llamando a sus puertas al vivir,
la hallamos segurísima al morir.
Acudamos pues, almas, a María,
y nos será en la muerte dulce guía.
   
ORACIÓN PARA PEDIRLE A DIOS EL DON DE LA CASTIDAD
Dios y Señor mío, que habéis prometido ayudar a los que tienen buena voluntad, os ruego que me deis gracia para conservar perseverante el afecto de la limpieza y pureza de alma y cuerpo, para que se añada gracia a gracia, y sacudiendo el yugo de la contagion, le trueque por el yugo de la santidad, y adornado con la vestidura de la inocencia ande siempre en vuestra presencia con un corazón puro y limpio, hasta que alcance en los Cielos la corona eterna, y mereciendo ser asociado a los Santos, cante las alabanzas de vuestra bondad por todos los siglos de los siglos. Amén.

Saludemos ahora a María Santísima, Madre de Consolación, para que nos consuele en todos los trabajos, así espirituales como temporales, rezando nueve veces el Ave María, diciendo antes la oración siguiente.
Beatísima Virgen María, Madre de Dios y Madre de Consolación, ya que consolasteis a la gloriosa Madre Santa Mónica cuando más afligida se hallaba por los extravíos de su hijo Agustín, os suplicamos, que protegidos nosotros con la sombra de vuestra soberana protección, salgamos felizmente de todo lo que puede apartarnos del camino de la salvación, y logremos lo que pedimos en esta Novena. Para conseguir de Vos esta gracia, os saludamos diciendo: Ave María, &c.
   
Levante ahora cada uno su corazón a Dios y pida con mucha humildad y confianza el consuelo y la gracia que desea, por la intercesión de María Santísima, Madre de Consolación, y luego dirá la oración que sigue.
¡Oh Madre amantísima! Yo, aunque indigno, os amo con el mayor afecto de mi corazón: creo que sois poderosa para alcanzarle este favor que pido en esta Novena; y espero con la mayor confianza que lo alcanzaré por vuestra intercesión. Ea, pues, abogada mía y mi consoladora, ya que sois el consuelo de los afligidos, volved a mí esos ojos vuestros misericordiosos, para que no ofendiendo más a vuestro divino Hijo, merezca alcanzar ahora su gracia, y después su gloria. Amén.
  
Antífona (de Santa María): A vuestro amparo nos acogemos, oh Madre santa de Dios; no os desdeñéis de atender a muestras súplicas en medio de tantas necesidades, libradnos siempre de todos los peligros, Virgen bendita y gloriosa.
℣. Hacedme digno de alabaros, Virgen sagrada.
℟. Dadme virtud contra vuestros enemigos.
    
ORACIÓN
Concedednos, Señor, a vosotros vuestros siervos gozar de perpetua salud de alma y cuerpo, y por la intercesión de la Bienaventurada Virgen María, vernos libres de las tristezas de este mundo y gozar de las alegrías eternas.
    
Antífona (de San Agustín): Padre San Agustín, vos que sois la dulzura de los pobres, y el piadoso consuelo de vuestros hijos, rogad por nosotros.
℣. Rogad por nosotros, bienaventurado Padre San Agustín.
℟. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
  
ORACIÓN
Concedednos, omnipotente Dios, un gozo completo en la devota conmemoración de Nuestro Padre San Agustín, con cuyo patrocinio y vuestro socorro confiamos salvarnos.
   
Antífona (de Santa Mónica): Deshacíase Mónica en copiosas lágrimas, para que Dios desde el Cielo visitase a su hijo, y alumbrarse al que yacía en las tinieblas y en la sombra de la muerte.
℣. Ruega por nosotros, bienaventurada Santa Mónica, Madre de San Agustín.
℟. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
  
ORACIÓN
Oh Dios, consolador de afligidos, salvador de los que esperan en Vos, que por vuestra misericordia aceptasteis las piadosas lágrimas de nuestra Madre Santa Mónica, convirtiendo a su hijo Agustín, concedednos por la intercesión de este y de aquella, que lloremos nuestros pecados, y alcancemos el perdón de vuestra gracia. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
  
JACULATORIAS A NUESTRA MADRE DE LA CONSOLACIÓN
Virgen sagrada y bendita, dichoso es quien os imita.
Dichosa el alma que está penando por vos acá.
Dichosa el alma que tiene en vos todo cuanto quiere.
Dichosa el alma que toca a vuestros pies con su boca.
Dichoso el que a vuestros pies pusiere todo lo que es.
Dichosa el alma que asienta, que hace a vuestra cuenta.
Dichosa el alma que siente el verse de vos ausente.
Dichosa el alma que fía en el favor de María.
Dichoso el que busca el Cielo en María del consuelo.
   
GOZOS DE NUESTRA SEÑORA Y MADRE DE CONSOLACIÓN
  
De gracias vergel rodea
Esta vid, Virgen amable:
Por el medio venerable
De vuestra santa correa.
    
Profetas de la antigua ley,
Ceñidos os presentábais,
Con el cíngulo ostentabais
La misión del sumo Rey.
Las Vírgenes de Judea
Su flor hacían notable:
Por el medio venerable
De vuestra santa correa.
  
Tanta estimación hicisteis
De esta cinta celestial,
Que viva en carne mortal
Con ella misma os ceñisteis:
Las gracias, con que campea,
Dadnos piadosa y afable:
Por el medio venerable
De vuestra santa correa.
    
María su voluntad
A Mónica la declara,
Que el negro traje copiara
De su santa soledad,
Queréis que en su viudez vea,
Oh Virgen, cuán sois tratable:
Por el medio venerable
De vuestra santa correa.
    
Agustín esta divisa
Prescribe a sus Ermitaños,
Para frustrar los amaños
Que Luzbel arma a su guisa;
A Vos que imite, desea
Su Orden siempre venerable:
Por el medio venerable
De vuestra santa correa.
     
Esta correa bendita 
Con vuestro amparo es el medio, 
Que da a las almas remedio; 
Pues que las penas les quita
El que la ciñe se emplea
En todo lo más loable:
Por el medio venerable
De vuestra santa correa.
    
Con esta cinta preciosa
El divino poder ata
Al demonio, que maltrata
A la gente virtuosa;
Vence y rinde en la pelea
Al infierno formidable:
Por el medio venerable
De vuestra santa correa.
   
Ordenes diversas son
De hermanos una corona,
Que Agustín su regla y Zona
Les da cual signo de unión:
El cofrade se granjea
La gracia comunicable:
Por el medio venerable
De vuestra santa correa.
   
Timbre de Consolación
Decora a esta Cofradía,
Que Bolonia, oh Madre mía,
Erige a tu protección:
Quiere el Papa que posea
Un tesoro inagotable:
Por el medio venerable
De vuestra santa correa.
   
De todas las Religiones
Que la Iglesia santa tiene;
Sola esta cinta contiene
Sus gracias y concesiones:
Con sus perdones franquea
Todo el bien imaginable:
Por el medio venerable
De vuestra santa correa.
    
Grandes milagros hacéis,
¡Oh soberana María!,
Por la cinta cada día,
Con que a todos socorréis;
Sacais de la muerte fea
Al difunto miserable:
Por el medio venerable
De vuestra santa correa.
    
Con la cinta dais virtud
Al humano corazón,
A los culpados perdón
Y a los enfermos salud,
Y a quien la ira rodea
La virtud dais tan amable:
Por el medio venerable
De vuestra santa correa.
    
Tras la vida transitoria
Solo el mismo Dios la señala
Por una segura escala
Para subir a la gloria:
Todo Cofrade granjea
Para sí el bien perdurable:
Por el medio venerable
De vuestra santa correa.
    
Madre de Consolación
Os llaman los Santos Padres,
Y los devotos Cofrades
De esta fiel Congregación:
Porque a todos los recrea
Vuestro consuelo admirable:
Por el medio venerable
De vuestra santa correa.
    
En vuestra presencia estamos
Con abrasados fervores,
Aguardando los favores
Que de esa mano esperamos
De los males que acarrea
Esta vida miserable:
Por el medio venerable
De vuestra santa correa.
    
Benignamente mirad
Al que afligido se ve,
Y espera con viva fe
De vos consuelo y piedad,
Porque premiada se vea
Su devoción agradable:
Por el medio venerable
De vuestra santa correa.
    
Para todos, Virgen sea
Vuestro amparo favorable:
Por el medio venerable
De vuestra santa correa.
   
℣. Ruega por nosotros, Santa Madre de Consolación.
℟. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
    
ORACIÓN
Salvador nuestro Jesucristo, Padre de las misericordias y Dios de todo consuelo: conceded, os rogamos, que así como, aquí en la tierra ceñidos los lomos con el cíngulo de pureza, tributamos nuestros obsequios a vuestra purísima Madre María bajo el título de Consolación; así merezcamos gozar en el cielo de su eterna compañía. Vos que vivís y reináis por los siglos de los siglos. Amén.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
DÍA SEGUNDO
Por la señal…
Acto de contrición.
   
ORACIÓN (Sacada de las obras de San Buenaventura).
Mis oraciones oye, Madre pía,
oye, Señora , la desdicha mía.
A tu Hijo he perdido, ¡oh triste suerte!
digno sin duda de la eterna muerte.
Rico me vi algún día con su gracia,
ya esclavo fugitivo en su desgracia.
I viéndome morir de esta manera,
con razón siento la sentencia fiera.
A vuestra Madre apelo, Rey del cielo,
allí espero el remedio y el consuelo.
   
ORACIÓN PARA PEDIRLE A DIOS EL DON DE LA CASTIDAD
Dios y Señor mío, que habéis prometido ayudar a los que tienen buena voluntad, os ruego que me deis gracia para conservar perseverante el afecto de la limpieza y pureza de alma y cuerpo, para que se añada gracia a gracia, y sacudiendo el yugo de la contagion, le trueque por el yugo de la santidad, y ande siempre en vuestra presencia con un corazón puro y limpio, hasta que alcance en los Cielos la corona eterna, y cante las alabanzas de vuestra bondad por todos los siglos de los siglos. Amén.
   
Saludemos ahora a María Santísima, Madre de Consolación, para que nos consuele en todos los trabajos, así espirituales como temporales, rezando nueve veces el Ave María, diciendo antes la oración siguiente.
Poderosísima Virgen María, Madre de Dios y Madre de Consolación, ya que fuisteis aquella torre firme e inexpugnable de David, en que afianzado el gran Padre San Agustín venció y triunfo de todos vuestros enemigos; os pedimos nos alcancéis de vuestro Santísimo Hijo armas poderosas para salir victoriosos de todas las astucias de nuestros visibles e invisibles enemigos, y logremos lo que pedimos en esta Novena. Para conseguir de vos esta gracia, os saludamos diciendo: Ave María, &c.
    
Levante ahora cada uno su corazón a Dios y pida con mucha humildad y confianza el consuelo y la gracia que desea, por la intercesión de María Santísima, Madre de Consolación, y luego dirá la oración que sigue, que es de San Bernardo.
Virgen Santísima y Madre nuestra amorosa, os suplicamos, que ya que por vos encontramos la fuente de la gracia, haced que hallemos favorable acogida cerca de vuestro Hijo, para que por vos seamos bien recibidos de Aquel que se nos dio por vos: haced que vuestra inmensa caridad cubra la muchedumbre de nuestros pecados, y que vuestra gloriosa y milagrosa fecundidad nos haga fecundos en méritos y en buenas obras, y al mismo tiempo dadme la fuerza para pelear contra vuestros enemigos, para vencerlos y confundirlos. Así sea. Amén.
   
Las Jaculatorias, los Gozos y las Oraciones se dirán todos los días.
  
DÍA TERCERO
Por la señal…
Acto de contrición.
   
ORACIÓN (Sacada de las obras de San Buenaventura).
Mis pecados, Señora, estoy llorando,
y a ti dulce María, suspirando.
Amparo al peor de los vivientes,
y alaben tu piedad todas las gentes.
Rompe, Señora, las cadenas mías,
que yo me enmendaré si tú me guías.
Indicación será de eterna vida,
si tu bondad a mi maldad da vida,
A María clamemos, noche y día,
mis labios siempre alaben a María.
   
ORACIÓN PARA PEDIRLE A DIOS EL DON DE LA CASTIDAD
Dios y Señor mío, que habéis prometido ayudar a los que tienen buena voluntad, os ruego que me deis gracia para conservar perseverante el afecto de la limpieza y pureza de alma y cuerpo, para que se añada gracia a gracia, y sacudiendo el yugo de la contagion, le trueque por el yugo de la santidad, y ande siempre en vuestra presencia con un corazón puro y limpio, hasta que alcance en los Cielos la corona eterna, y cante las alabanzas de vuestra bondad por todos los siglos de los siglos. Amén.
    
Saludemos ahora a María Santísima, Madre de Consolación, para que nos consuele en todos los trabajos, así espirituales como temporales, rezando nueve veces el Ave María, diciendo antes la oración siguiente.
Bienaventurada Virgen María, Madre de Dios y Madre de Consolación, ya que visitasteis en su enfermedad y en la hora de su muerte a vuestro siervo fidelísimo San Nicolás de Tolentino, y le asegurasteis y ofrecisteis ser su amparo, su refugio y consuelo en sus mayores angustias, os rogamos afectuosamente nos admitáis en el número de vuestros siervos, para experimentar en nosotros mismos cuan dulce y amable sois para los que os sirven devotamente, y logremos lo que pedimos en esta Novena. Para conseguir de vos esta gracia, os saludamos diciendo: Ave María, &c.
   
Levante ahora cada uno su corazón a Dios y pida con mucha humildad y confianza el consuelo y la gracia que desea, por la intercesión de María Santísima, Madre de Consolación, y luego dirá la oración que sigue, de Nuestro Padre San Agustín.
Oh Beatísima María, oíd nuestras súplicas, y haced que nuestra reconciliación con el Padre de las misericordias nos sirva al mismo tiempo de preservativo contra el veneno del pecado. Ofreced vos misma nuestros votos y deseos al Señor, y serán menos indignos de serle presentados: consigamos por vuestra intercesión lo que le pedimos con confianza. Recibid benignamente lo que os ofrecemos con todo el afecto de nuestro corazón: concedednos lo que os pedimos, y no miréis a nuestra pusilanimidad y a nuestra desconfianza, pues sois, después de Jesucristo, la única esperanza de los pecadores. Por vuestra intercesión, Beatísima Virgen, esperamos conseguir el perdón de nuestros pecados, y con ella contamos también para obtener de Dios nuestra eterna recompensa. Amén.
    
Las Jaculatorias, los Gozos y las Oraciones se dirán todos los días.
   
DÍA CUARTO
Por la señal…
Acto de contrición.
   
ORACIÓN (Sacada de las obras de San Buenaventura).
Mas sobre tantas culpas, Jesús mío,
¿cómo no tiembla ya mi desvarío?
¿A quien acudiré perdido y triste,
sino a ti, que a mí me redimiste?
Reina pura, a vos clama mi alma,
y en vos espera mi tormenta, calma.
Indigno soy, Señora, de honraros,
pero no soy indigno de rogaros.
A pecadores vuestra mano ampara,
у los consuela con clemencia rara.
   
ORACIÓN PARA PEDIRLE A DIOS EL DON DE LA CASTIDAD
Dios y Señor mío, que habéis prometido ayudar a los que tienen buena voluntad, os ruego que me deis gracia para conservar perseverante el afecto de la limpieza y pureza de alma y cuerpo, para que se añada gracia a gracia, y sacudiendo el yugo de la contagion, le trueque por el yugo de la santidad, y ande siempre en vuestra presencia con un corazón puro y limpio, hasta que alcance en los Cielos la corona eterna, y cante las alabanzas de vuestra bondad por todos los siglos de los siglos. Amén.
   
Saludemos ahora a María Santísima, Madre de Consolación, para que nos consuele en todos los trabajos, así espirituales como temporales, rezando nueve veces el Ave María, diciendo antes la oración siguiente.
Santísima Virgen María, Madre de Dios y Madre de Consolación, ya que dirigisteis como norte y guía los pasos de la Bienaventurada Rita de Casia en todos los estados de su vida, hallando siempre en vos el mas poderoso apoyo en todas sus dudas y combates; os suplicamos, que compadeciéndoos de nuestra multiplicada miseria, seáis nuestro asilo y defensa en los mayores peligros, y logremos lo que pedimos en esta Novena. Para conseguir de vos esta gracia, os saludamos diciendo: Ave María, &c.
    
Levante ahora cada uno su corazón a Dios y pida con mucha humildad y confianza el consuelo y la gracia que desea, por la intercesión de María Santísima, Madre de Consolación, y luego dirá la oración que sigue, de San Fulgencio Obispo de Ruspe.
Virgen purísima, Madre de todo consuelo, fuente de misericordias, océano de piedades, piélago inmenso de dulzura, ¿quién podrá alabar dignamente vuestra apacibilísima condición, pues así os dignasteis favorecer a los que os sirven? Sin vos no tuviera el Cielo puerta por donde saliesen vuestras influencias. Sin vos carecieran los hombres de escalera por donde subir a las moradas celestiales: por esa puerta y escalera se nos vino todo el bien, todo el gozo y toda la paz, para que nosotros, aunque tan flacos y miserables, subiésemos, como lo confiamos, y con toda devoción os lo pedimos, al lugar de la paz, del gozo del sumo bien, que es Jesús, Hijo vuestro, Dios, que con el Padre y el Espíritu Santo vive y en vuestra compañía reina por los siglos de los siglos. Amén.
 
Las Jaculatorias, los Gozos y las Oraciones se dirán todos los días.
 
DÍA QUINTO
Por la señal…
Acto de contrición.
   
ORACIÓN (Sacada de las obras de San Buenaventura).
Madre piadosa, dulce y amorosa;
y sobre toda criatura hermosa.
A tus pies, Virgen Santa está la culpa,
culpando sus maldades sin disculpa.
Reina eres de piedad, piedad te pido,
y tu nombre santísimo apellido. 
Iusticia ausente, tu piedad me ampare
y mis grandes maldades me repare.
A tu piadosa mano, Virgen pura,
debe escapar de la sentencia dura.
    
ORACIÓN PARA PEDIRLE A DIOS EL DON DE LA CASTIDAD
Dios y Señor mío, que habéis prometido ayudar a los que tienen buena voluntad, os ruego que me deis gracia para conservar perseverante el afecto de la limpieza y pureza de alma y cuerpo, para que se añada gracia a gracia, y sacudiendo el yugo de la contagion, le trueque por el yugo de la santidad, y ande siempre en vuestra presencia con un corazón puro y limpio, hasta que alcance en los Cielos la corona eterna, y cante las alabanzas de vuestra bondad por todos los siglos de los siglos. Amén.
   
Saludemos ahora a María Santísima, Madre de Consolación, para que nos consuele en todos los trabajos, así espirituales como temporales, rezando nueve veces el Ave María, diciendo antes la oración siguiente.
Castísima Virgen María, Madre de Dios y Madre de Consolación, ya que el ilustre Apóstol de Salamanca San Juan de Sahagún conservó siempre la cándida azucena de la castidad ilesa de todo impuro acontecimiento por vuestra poderosa intercesión, os pedimos nos consigáis la gracia de conservarnos siempre limpios y puros, y logremos lo que pedimos en esta Novena. Para conseguir de Vos esta gracia os saludamos diciendo: Ave María, &c.
   
Levante ahora cada uno su corazón a Dios y pida con mucha humildad y confianza el consuelo y la gracia que desea, por la intercesión de María Santísima, Madre de Consolación, y luego dirá la oración que sigue, de San Juan Crisóstomo.
Oh divina Señora, si sois el piélago de las dulzuras y consuelos, el mar de los gozos y alegrías, el océano de los favores y gracias, ¿a dónde irán nuestras lágrimas, para que de amargas pasen a sernos, como a David, sabrosas y dulces, sino al abismo de nuestra grande misericordia? A Vos, Virgen Santa, nos acogemos, a Vos clamamos, para que favorecidos con vuestras consolaciones y suavidades, en esta vida, merezcamos después llegar al feliz puerto de la gloria. Amén.
 
Las Jaculatorias, los Gozos y las Oraciones se dirán todos los días.
   
DÍA SEXTO
Por la señal…
Acto de contrición.
    
ORACIÓN (Sacada de las obras de San Buenaventura).
Madre, Virgen fecunda, a quien venero,
en tu presencia mis pecados lloro.
¡Ay, quién pudiera, Virgen, dar la vida,
al llorar una vida tan perdida!
Rómpase de dolor el pecho mío,
no cese de llorar el pecho mío,
Iesús piadoso, poderoso y santo,
recibid, dulce bien, mi eterno llanto.
A vuestra Madre acudo por remedio,
entre vos y mí se ponga en medio.
    
ORACIÓN PARA PEDIRLE A DIOS EL DON DE LA CASTIDAD
Dios y Señor mío, que habéis prometido ayudar a los que tienen buena voluntad, os ruego que me deis gracia para conservar perseverante el afecto de la limpieza y pureza de alma y cuerpo, para que se añada gracia a gracia, y sacudiendo el yugo de la contagion, le trueque por el yugo de la santidad, y ande siempre en vuestra presencia con un corazón puro y limpio, hasta que alcance en los Cielos la corona eterna, y cante las alabanzas de vuestra bondad por todos los siglos de los siglos. Amén.
   
Saludemos ahora a María Santísima, Madre de Consolación, para que nos consuele en todos los trabajos, así espirituales como temporales, rezando nueve veces el Ave María, diciendo antes la oración siguiente.
Gloriosísima Virgen María, Madre de Dios y Madre de Consolación, ya que favorecisteis con tanto esmero a vuestro devoto Capellán Santo Tomás de Villanueva, que fue llamado hijo vuestro, y que los principales sucesos de su vida acaecieron en alguna festividad vuestra; os pedimos humildemente os dignéis mirarnos como a hijos, aunque indignos, para teneros propicia en todas las ocurrencias de esta vida, y logremos lo que pedimos en esta Novena. Para conseguir de vos esta gracia, os saludamos diciendo: Ave María, &c.
 
Levante ahora cada uno su corazón a Dios y pida con mucha humildad y confianza el consuelo y la gracia que desea, por la intercesión de María Santísima, Madre de Consolación, y luego dirá la oración que sigue, que es de San Juan Damasceno.
Virgen poderosísima, torre y defensa divina, defensa solícita de los pobres, defensa de los que están en la contingencia y peligro de perderse eternamente, sedlo, Señora, de vuestros devotos, que ofrecemos ser lo de todo nuestro corazón, para que con tal defensa, no triunfe de nosotros el enemigo, sino que postrado y rendido conozca vuestro poder y se retire a los calabozos del abismo, de donde, por vuestra gran piedad, esperamos librarnos, para gozar después eternamente de vuestra presencia en el Cielo. Amén.
 
Las Jaculatorias, los Gozos y las Oraciones se dirán todos los días.
 
DÍA SÉPTIMO
Por la señal…
Acto de contrición.
    
ORACIÓN (Sacada de las obras de San Buenaventura).
Mala vida sin término, ni cuenta,
¿qué cuenta habré de dar a tanta cuenta?
A quien nunca la astucia, ni engaño,
pudo escapar de inevitable daño.
Riesgo claro, forzoso y temeroso,
en causa mala el juicio riguroso.
Iuez de cuya rígida sentencia
no apela el condenado a su clemencia
A ti, Madre de Dios, a ti me acojo,
para aplacar entonces tanto enojo.
    
ORACIÓN PARA PEDIRLE A DIOS EL DON DE LA CASTIDAD
Dios y Señor mío, que habéis prometido ayudar a los que tienen buena voluntad, os ruego que me deis gracia para conservar perseverante el afecto de la limpieza y pureza de alma y cuerpo, para que se añada gracia a gracia, y sacudiendo el yugo de la contagion, le trueque por el yugo de la santidad, y ande siempre en vuestra presencia con un corazón puro y limpio, hasta que alcance en los Cielos la corona eterna, y cante las alabanzas de vuestra bondad por todos los siglos de los siglos. Amén.
   
Saludemos ahora a María Santísima, Madre de Consolación, para que nos consuele en todos los trabajos, así espirituales como temporales, rezando nueve veces el Ave María, diciendo antes la oración siguiente.
Soberana Virgen María, Madre de Dios y Madre de Consolación, ya que recreasteis con vuestra vista y presencia al glorioso Duque de Aquitania San Guillermo, y le curasteis las llagas que le abrió cruelmente el común enemigo; os pedimos nos alcancéis de vuestro amado Hijo el precioso antídoto de su gracia para sanar de las llagas que han hecho en nuestra alma los pecados que hemos cometido, y logremos lo que pedimos en esta Novena. Para conseguir de Vos esta gracia, os saludamos diciendo: Ave María, &c.
 
Levante ahora cada uno su corazón a Dios y pida con mucha humildad y confianza el consuelo y la gracia que desea, por la intercesión de María Santísima, Madre de Consolación, y luego dirá la oración que sigue, que es de San Jerónimo.
Oh Virgen gloriosísima, llama inextinguible del divino amor, fuego purísimo de caridad, incendio interminable de dilección, dignaos comunicarnos una centella siquiera de tanto volcán, haced, Madre piadosa, que nos abrasemos todos en verdadero amor de vuestro Hijo Santísimo, para que amándole con toda nuestra alma, con todo nuestro corazón, con todas nuestras fuerzas, con todas nuestras potencias y sentidos, nos dispongamos para amarle después con Vos eternamente en el Cielo. Amén.
 
Las Jaculatorias, los Gozos y las Oraciones se dirán todos los días.
 
DÍA OCTAVO
Por la señal…
Acto de contrición.
    
ORACIÓN (Sacada de las obras de San Buenaventura).
Manchas del alma no reciben cura,
si el amor con el dolor no la procura.
Al que llorando a Dios suspira y pide,
siempre le abraza y nunca le despide.
Rayos de luz a sus tinieblas guía,
y mas si se valiere de María:
Inclina sus oídos a tus quejas
si por amor a los pecados dejas.
A ti pues, Jesús mío eterno clamo,
y al consuelo de María pura llamo
   
ORACIÓN PARA PEDIRLE A DIOS EL DON DE LA CASTIDAD
Dios y Señor mío, que habéis prometido ayudar a los que tienen buena voluntad, os ruego que me deis gracia para conservar perseverante el afecto de la limpieza y pureza de alma y cuerpo, para que se añada gracia a gracia, y sacudiendo el yugo de la contagion, le trueque por el yugo de la santidad, y ande siempre en vuestra presencia con un corazón puro y limpio, hasta que alcance en los Cielos la corona eterna, y cante las alabanzas de vuestra bondad por todos los siglos de los siglos. Amén.
   
Saludemos ahora a María Santísima, Madre de Consolación, para que nos consuele en todos los trabajos, así espirituales como temporales, rezando nueve veces el Ave María, diciendo antes la oración siguiente.
Amabilísima Virgen María, Madre de Dios y Madre de Consolación, ya que con vuestra agradable vista y presencia convidasteis a las delicias del Cielo a vuestra esclarecida hija Santa Clara de Montefalco cuando estaba para pasar del tiempo a la eternidad; os rogamos, que en la hora de nuestra muerte acompañéis nuestras almas a aquel torrente inefable de dulzura de que gozan los Santos en el Cielo, y logremos lo que pedimos en esta Novena. Para conseguir de Vos esta gracia, os saludamos diciendo: Ave María, &c.
 
Levante ahora cada uno su corazón a Dios y pida con mucha humildad y confianza el consuelo y la gracia que desea, por la intercesión de María Santísima, Madre de Consolación, y luego dirá la oración que sigue, de Santo Tomás de Villanueva.
¡Oh Sacratísima Emperatriz de los Cielos, Virgen María!, ¿quién no se ha de perder en el caos profundo de las tinieblas si le falta el sol, que sois Vos? Verdad es, Señora, por nuestras culpas merecemos que se nos obscurezca el sol, pues tantas veces le eclipsaron nuestros pecados: Señora, si las culpas se borran con el arrepentimiento; recibid el nuestro, que con toda verdad confesamos nuestro engaño en haber admitido la verdad de vuestros santos consejos; confesamos nuestro descuido en no haber acudido a oír vuestras voces, y nuestra tibieza en el servicio de Dios: de todo nos arrepentimos, y solicitamos volver, oh divina Señora, a las luces de vuestra gracia para merecer las de la gloria. Amén.
   
Las Jaculatorias, los Gozos y las Oraciones se dirán todos los días.
 
DÍA NOVENO
Por la señal…
Acto de contrición.
   
ORACIÓN (Sacada de las obras de San Buenaventura).
Mil gozos me causa la memoria
de la Reina у Señora de la gloria.
A la Madre de Jesús mi alma venera.
y de sus gracias tiernas se enamora,
Refugio en mis trabajos y disgustos;
y amándola, mis penas ya son gustos.
Indecible gozo es el de honrarla:
excede a todo gusto siempre amarla.
Al vivir y morir, Virgen gloriosa,
seréis en mi consuelo generosa.
   
ORACIÓN PARA PEDIRLE A DIOS EL DON DE LA CASTIDAD
Dios y Señor mío, que habéis prometido ayudar a los que tienen buena voluntad, os ruego que me deis gracia para conservar perseverante el afecto de la limpieza y pureza de alma y cuerpo, para que se añada gracia a gracia, y sacudiendo el yugo de la contagion, le trueque por el yugo de la santidad, y ande siempre en vuestra presencia con un corazón puro y limpio, hasta que alcance en los Cielos la corona eterna, y cante las alabanzas de vuestra bondad por todos los siglos de los siglos. Amén.
   
Saludemos ahora a María Santísima, Madre de Consolación, para que nos consuele en todos los trabajos, así espirituales como temporales, rezando nueve veces el Ave María, diciendo antes la oración siguiente.
Fidelísima Virgen María, Madre de Dios y Madre de Consolación, ya que sois el consuelo y refugio de los pecadores, y sois justamente aclamada por Reina de todos los Santos por haberles favorecido con abundantes bendiciones; os suplicamos nos socorráis en todas nuestras necesidades, y experimentemos los efectos admirables de vuestras celestiales consolaciones, y logremos lo que pedimos en esta Novena. Para conseguir de Vos esta gracia, os saludamos diciendo: Ave María, &c.
   
Levante ahora cada uno su corazón a Dios y pida con mucha humildad y confianza el consuelo y la gracia que desea, por la intercesión de María Santísima, Madre de Consolación, y luego dirá la oración que sigue, de San Anselmo.
¡Oh Virgen amantísima!, socorredme con vuestro favor, seáis mi protectora y consoladora en todos mis trabajos y aflicciones; porque yo no tengo a quien pedir clemencia, si no me arrojo a los pies de vuestra misericordia: Amparadme pues, divina Señora, para que en esta vida no perezca, ni caiga en manos de mis enemigos, sino que antes bien sepa merecer vuestro auxilio y protección, y triunfar con Vos de todas las astucias de la serpiente infernal, para lograr la dicha y felicidad de poderos alabar eternamente en el Cielo. Amén.
  
Las Jaculatorias, los Gozos y las Oraciones se dirán todos los días.

miércoles, 25 de abril de 2018

NOVENA EN HONOR A SANTA MÓNICA, MADRE DE SAN AGUSTÍN

Novena basada en las Obras de San Agustín. Puede rezarse en cualquier momento del año, pero especialmente en preparación a su fiesta litúrgica (4 de Mayo), o antes del 9 de Abril (traslación de reliquias a la Basílica de San Agustín en Campo Marzio).
  
Prenda principal de las relaciones familiares es la oración y la paz en el hogar, y de ello Santa Mónica es digno ejemplo. Habiendo tenido un esposo irascible y su hijo en las redes del error, ella perseveró en la oración y las buenas maneras, logrando obtener de Dios la conversión de ambos a la Fe Católica; y desde el Cielo ella continúa intercediendo por la conversión de los errantes y la paz en los hogares.

NOVENA EN HONOR A SANTA MÓNICA, MADRE DE SAN AGUSTÍN
   
  
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
℣. Dios mío, ven en mi auxilio.
℟. Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
  
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Criador y Redentor mio, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido: propongo firmemente de nunca más pecar, y de apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, y de confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta, y de restituir y satisfacer si algo debiere: ofrézcoos mi vida, obras y trabajos en satisfacción de todos mis pecados; y así como os lo suplico, así confío en vuestra bondad y misericordia infinita me los perdonaréis, por los merecimientos de vuestra preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y me daréis gracia para enmendarme y para perseverar en vuestro santo servicio hasta la muerte. Amén.

ORACIÓN PREPARATORIA PARA TODOS LOS DÍAS
Padre y Señor nuestro, misericordia de cuantos en ti esperan, tú concediste a tu sierva Santa Mónica el don inapreciable de saber reconciliar las almas entre sí y contigo; danos a nosotros el ser mensajeros de unión y de paz en nuestros ambientes, y el poder llevar a ti los corazones de nuestros hermanos con el ejemplo de nuestra vida.
  
Tú que hiciste a Santa Mónica modelo y ejemplo de esposas, de madres y de viudas, concede por su intercesión la paz y mutuo amor a los casados; el celo y la solicitud en la educación de los hijos, a las madres; obediencia y docilidad, a los hijos; la santidad de vida, a las viudas; y a todos, el fiel seguimiento de Cristo, nuestro único y verdadero maestro. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén. 
   
DÍA PRIMERO - 25 DE ABRIL
Meditación: EDUCACIÓN CRISTIANA DE SANTA MÓNICA
«No callaré ninguno de los sentimientos que brotan en mi alma, inspirados por aquella sierva vuestra que me dio a luz en la carne para que naciese a la vida temporal, y me dio a luz en su corazón para que renaciese a la vida eterna. No diré los dones de ella, sino vuestros dones en ella. Pues no se hizo ella a sí misma, ni se había creado a sí misma. La creaste tú (Dios), y ni su padre ni su madre sabían qué sería ella. El Espíritu de vuestro Hijo único la educó en vuestro temor, en el seno de una familia fiel, miembro bueno de vuestra Iglesia.
  
No tanto mi madre alababa la diligencia de la suya por lo que hacía a su crianza, como la de una criada de casa. Por su ancianidad y por sus óptimas costumbres en la casa cristiana, era tratada con suma deferencia por sus dueños. Por ellos, con diligencia, tenía el cuidado de las hijas de los señores, y las reprendía cuando era menester con severidad vehemente y santa, y las instruía con una presencia llena de sobriedad y tacto.
  
Ella, aunque se abrasasen de sed fuera de aquellas horas en que comían con muchísima templanza en la mesa de sus padres, no consentía a las hijas de sus amos beber ni agua clara. Precavía así una costumbre funesta, y añadía al veto esta advertencia sensata: Ahora bebéis agua, porque no tenéis vino a mano; pero cuando seáis casadas, con las llaves en el cinto de despensas y bodegas, el agua os hederá, y prevalecerá el instinto de beber”.
  
Con este sistema de aconsejar y con la autoridad de mandar refrenaba la avidez de la edad tierna y ajustaba la sed de las muchachas a una morigerada templanza, para que no les agradase aquello que no les estaba bien» (San Agustín, Confesiones, Libro IX, 8).
  
ORACIÓN
Gloriosa Santa Mónica, que soportaste con resignación y paciencia a los malos tratos de tu esposo Patricio y los desórdenes de tu hijo, que no quería escuchar tus consejos, alcánzame esta paciencia para la conversión de…

Rezar un Padre nuestro, Ave María y Gloria.

GOZOS EN HONOR A SANTA MÓNICA, MADRE DE SAN AGUSTÍN
  
Sé para el devoto fino,
Mónica, Madre amorosa:
Pues que sois tan venturosa,
Madre del grande Agustino.
   
En la región africana
De nobles padres naciste,
Y en su obediencia creciste,
Y de la Iglesia Romana:
Rosa entre espinas lozana
Fuiste con feliz destino.
Pues que sois tan venturosa,
Madre del grande Agustino.
  
En un continuo ejercicio
Tenía vuestra beldad
Una noble mocedad,
Pretendiendo vuestro auspicio:
En tu mano Patricio
Logró el premio a su amor fino.
Pues que sois tan venturosa,
Madre del grande Agustino.
  
Obediente a tu padre,
Diste el sí con gran paciencia,
Y en premio de la obediencia
Fuiste de tal hijo Madre:
Y aunque el maniqueo ladre,
Dejará su desatino.
Pues que sois tan venturosa,
Madre del grande Agustino.
  
Temiendo la perdición
De Agustín en su porfía,
Día y noche se afligía
Vuestro tierno corazón:
Lágrimas de compasión
Eran el manjar continuo.
Pues que sois tan venturosa,
Madre del grande Agustino.
  
De tu ruego cansado,
De ti se vino a ausentar,
Que supo reverenciar
Sin saber darte enfado:
Seguiste en fin al amado
Por dilatado camino.
Pues que sois tan venturosa,
Madre del grande Agustino.
  
En busca de tu hijo,
Sin temor pasaste el mar,
Y en Milán veniste a dar,
Donde era Ambrosio norte fijo:
Que sería santo te dijo
Dios por un nuncio divino.
Pues que sois tan venturosa,
Madre del grande Agustino.
  
Tanto vuestro ruego y llanto
Pudieron, que los candores
Bebió, detestando errores
Agustín, y fue gran Santo:
Si antes fue a la Iglesia espanto,
Después celador divino.
Pues que sois tan venturosa,
Madre del grande Agustino.
  
El llanto de tus ojos
Segunda vez le alumbró,
Pues el llanto le sacó
De entre heréticos abrojos:
Ellos fueron los despojos
Del triunfo más peregrino.
Pues que sois tan venturosa,
Madre del grande Agustino.
  
De tus ansias el pago
Tuviste, al verte presente
Al Bautismo, y penitente
Al que fue en la Iglesia estrago:
En el bautismal amago
Oíste el divino trino.
Pues que sois tan venturosa,
Madre del grande Agustino.
  
En premio de tal clemencia,
En un éxtasis los dos,
Os concedió el mismo Dios
Vieseis su divina Esencia:
Premio fue de la paciencia
Que fue siempre vuestro tino.
Pues que sois tan venturosa,
Madre del grande Agustino.
  
Victoriosa en este suelo,
Con el triunfo conseguido,
Tu espíritu esclarecido
Cantó el Gloria en el cielo:
En Agustín el consuelo
Nos dejaste por padrino.
Pues que sois tan venturosa,
Madre del grande Agustino.
  
Y pues que ya sin recelo
Ves tan cara a cara a Dios,
Ruega, Mónica, por nosotros
A Dios, que nos dé consuelo:
Que a todos nos lleve al Cielo,
Ruega, Mónica, al Dios Trino.
Pues que sois tan venturosa,
Madre del grande Agustino.
  
Sé para el devoto fino,
Mónica, Madre amorosa:
Pues que sois tan venturosa,
Madre del grande Agustino.
  
. Ruega por nosotros, bienaventurada Madre Santa Mónica.
℟. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.

ORACIÓN
Oh Dios, consuelo de los afligidos y salvación de los que en ti esperan, que bondadosamente recibiste las lágrimas que la bienaventurada Madre Santa Mónica vertió por la conversión de su hijo Agustín, concédenos, por la intercesión de ambos, la gracia de llorar nuestros pecados y gustar las verdaderas alegrías del espíritu. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
DÍA SEGUNDO - 26 DE ABRIL
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración Inicial
  
Meditación: PACIENCIA DE SANTA MÓNICA CON SU ESPOSO Y SUEGRA
«Educada en honestidad y templanza, y sujeta más por ti (Dios) a sus padres que por sus padres a ti, llegada a la plenitud de los años de la nubilidad, entregada a su marido, le sirvió como a su señor y se afanó en ganarlo para ti predicándole de ti con sus costumbres, con las que la alimentabas y hermoseabas, haciéndola reverenciable y ejemplar para su marido.
 
Y de tal manera soportó las injurias del tálamo, que nunca tuvo contienda por ello con el marido desleal. Esperaba ella que vuestra misericordia descendiese sobre él, dándole a la vez la fe y la fidelidad.
 
Era él, por una parte, extraordinariamente afectuoso y, por otra, sumamente fulminante y enojadizo. Mas ella sabía no resistir al marido encolerizado, no sólo con hechos, pero ni siquiera con palabras. Pero después que se le había pasado el enojo, viéndole ella quieto y sosegado, buscaba el momento favorable para explicarle lo que había hecho, si acaso se había irritado más de lo justo.
 
Al principio de su casamiento, su suegra, por los chismes de unas malas criadas, se mostró irritada con ella; pero luego, con su perseverante y obsequiosa afabilidad, con su paciencia y con su mansedumbre, la desarmó hasta tal punto que la suegra espontáneamente denunció a su hijo la lengua de las intrigantes que perturbaron la paz doméstica entre ella y su nuera, y exigió que las castigase… Y no osando ya ninguna acercarse a ella con chismes, vivieron suegra y nuera en buena amistad mutua y contento ejemplares» (Confesiones, Libro IX, 9).
    
ORACIÓN
Gloriosa Santa Mónica, que soportaste con resignación y paciencia a los malos tratos de tu esposo Patricio y los desórdenes de tu hijo, que no quería escuchar tus consejos, alcánzame esta paciencia para la conversión de…
 
Rezar un Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Las demás oraciones se dirán todos los días.

DÍA TERCERO - 27 DE ABRIL
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración Inicial
  
Meditación: SANTA MÓNICA, SEMBRADORA DE PAZ
«A esta tu buena sierva, en cuyo seno me creaste, Dios mío y misericordia mía, le habías regalado también este hermoso don: siempre que le era posible, se las ingeniaba para poner en juego sus dotes pacificadoras entre cualquier tipo de personas que estuviesen en discordia o disidencia.
  
Del cúmulo de recriminaciones ácidas que suele respirar la desavenencia tensa, cuando desahoga al exterior la crudeza de los odios con un lenguaje lleno de amargura frente a la amiga, mi madre no refería de la otra lo que no sirviera para reconciliarlas a ambas.
   
Por último, también conquistó para ti a su marido, que se hallaba en los últimos días de su vida temporal. Bautizado ya, no tuvo que llorar en él las ofensas que se vio obligada a tolerar en su persona antes del bautismo. Además, era sierva de tus siervos. Todos cuantos la conocían hallaban en ella motivos sobrados para alabarte, honrarte y amarte. Sentía tu presencia en su corazón por el testimonio de los frutos de una conducta santa.
  
Había sido mujer de un solo hombre, había rendido a sus padres los debidos respetos, había gobernado su casa piadosamente y contaba con el testimonio de las buenas obras. Había criado a sus hijos, dándolos a luz tantas veces cuantas los veía apartarse de ti» (Confesiones, Libro IX, 9).
  
ORACIÓN
Gloriosa Santa Mónica, que soportaste con resignación y paciencia a los malos tratos de tu esposo Patricio y los desórdenes de tu hijo, que no quería escuchar tus consejos, alcánzame esta paciencia para la conversión de…
   
Rezar un Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Las demás oraciones se dirán todos los días.
    
DÍA CUARTO - 28 DE ABRIL
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración Inicial
  
Meditación: AMOR Y SOLICITUD DE SANTA MÓNICA POR SU HIJO SAN AGUSTÍN
«Si las almas de los difuntos se interesaran de los asuntos de este mundo y nos hablaran cuando los vemos en sueños, mi santa madre, por no hablar de otros, no me abandonaría una sola noche, ella que me siguió por tierra y por mar para vivir siempre conmigo» (Del cuidado de los difuntos, 16).
  
«Siendo niño, había oído hablar de la vida eterna que nos está prometida mediante la humildad del Señor Dios nuestro, que descendió hasta nuestra soberbia. Me señalaron con la señal de la cruz y saboreé la sal bendita apenas salí del seno de mi madre, que tuvo una gran esperanza en ti.
  
De modo que en aquella época yo era ya creyente, lo era mi madre y lo eran todos los de la casa, menos mi padre. Éste no neutralizó en mi corazón los fueros del amor maternal hasta el punto de que yo dejase de creer en Cristo, fe que mi padre no tenía aún. Ella era quien hacía las diligencias para que tú, Dios mío, fueras mi padre e hicieras sus veces. Y en este punto contribuías a que ella fuera superior a su marido a cuyo servicio estaba aun siendo mejor que él. También en esto te servía a ti, que eres quien ha estipulado esta condición de sometimiento» (Confesiones, Libro I, 11).
 
«Pero tú, Señor, ya habías inaugurado tu templo, y perfilado el esbozo de tu morada en el pecho de mi madre. Mi padre era catecúmeno desde hacía poco. Mi madre, por su parte, se estremeció de temor y de piadosa aprensión. Aunque yo no estaba bautizado aún, temió que me internara por sendas tortuosas, camino ordinario de los que te vuelven la espalda y no te dan la cara.
  
¡Ay de mí! ¿Y tengo el atrevimiento de decir que tú guardabas silencio, Dios mío, cuando era yo el que me iba alejando más y más de ti? ¿Es cierto que te hacías el callado conmigo? ¿Y de quién sino de ti eran aquellas palabras que me venían por conducto de mi madre, tu sierva fiel, y que tú cantaste a mis oídos?
  
Cierto que ninguna de ellas caló hondo en mi corazón como para ponerlas en práctica. Ella anhelaba, y recuerdo que así me lo recalcó con gran interés, que evitara la fornicación, haciendo especial hincapié en la huida del adulterio con mujeres casadas» (Confesiones, Libro II, 3).
     
ORACIÓN
Gloriosa Santa Mónica, que soportaste con resignación y paciencia a los malos tratos de tu esposo Patricio y los desórdenes de tu hijo, que no quería escuchar tus consejos, alcánzame esta paciencia para la conversión de…
 
Rezar un Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Las demás oraciones se dirán todos los días.
   
DÍA QUINTO - 29 DE ABRIL
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración Inicial
  
Meditación: SANTA MÓNICA, ORANDO Y LLORANDO POR SU HIJO AUSENTE
«Llegado a esta ciudad de Milán, me alcanzó el azote de una enfermedad corporal. Mi madre no estaba enterada de mi postración, pero oraba en mi ausencia por mí. Y tú (Dios mío), que estabas continuamente presente donde ella estaba, la oías a ella. Y donde estaba yo, tenías piedad de mí para que recobrase mi salud corporal, manteniéndose todavía la enfermedad de mi impío corazón.
  
Pero tú no consentiste que muriera en tal estado, puesto que esto sería como morir dos veces. Y si el corazón de mi madre sufría un desgarrón de este tipo, ya no tendría recuperación posible. No tengo palabras para describir el gran amor que me tenía, y con cuánto mayor empeño procuraba darme a luz en el espíritu, muy por encima del empeño con que me había dado a luz según la carne.
  
Así que no acabo de ver cómo hubiese podido convalecer ante el golpe de mi muerte en tal estado. Habría sido una auténtica puñalada en sus entrañas amorosas. ¿Y dónde estarían ahora tantas y tantas oraciones como sin cesar te dirigía? Por supuesto, que muy cerca de ti y en ninguna otra parte.
 
¿Ibas a despreciar tú las lágrimas con que ella te pedía no oro ni plata, ni bienes mudables o volubles, sino la salvación del alma de su hijo? De ninguna manera, Señor, sino todo lo contrario. Tú la apoyabas y la escuchabas, secundando sus peticiones según el orden que tenías predestinado para tu actuación» (Confesiones, Libro V, 9).
     
ORACIÓN
Gloriosa Santa Mónica, que soportaste con resignación y paciencia a los malos tratos de tu esposo Patricio y los desórdenes de tu hijo, que no quería escuchar tus consejos, alcánzame esta paciencia para la conversión de…
 
Rezar un Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Las demás oraciones se dirán todos los días.
 
DÍA SEXTO - 30 DE ABRIL
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración Inicial
  
Meditación: SANTA MÓNICA EN MILÁN, SIGUIENDO A SU HIJO
«Había llegado y se hallaba conmigo mi madre, siguiéndome por tierra y por mar, con su piedad llena de bríos, segura de ti en todos los peligros. Y esto, hasta tal punto que hasta en las borrascas del mar había infundido ánimo a la tripulación, cuando lo corriente es que sea ésta la que anime a los navegantes poco experimentados en medio del nerviosismo y del desconcierto. Les aseguró que llegarían sanos y salvos, porque tú se lo habías prometido en una visión.
 
A mí me encontró en una situación realmente crítica, cuando ya desesperaba de dar con la verdad. Sin embargo, cuando le comuniqué que ya no era maniqueo, aunque tampoco católico cristiano, no exteriorizó su alegría, como si la noticia no constituyera novedad alguna; como si ya estuviera segura de que iba a ocurrir así.
 
Desde hacía tiempo estaba tranquila respecto a este punto de mis desventuras, que le hacía llorarme en tu presencia (Dios mío), como a un muerto, pero como un muerto que iba a resucitar. Me presentaba a ti en las andas de tu pensamiento para que tú le dijeras al hijo de la viuda: Joven, a ti te lo digo, levántate”, y él reviviera y comenzase a hablar, y tú se lo devolvieras a su afligida madre.
  
Estaba segura de que también le ibas a conceder todo lo demás; puesto que le habías prometido todo, me respondió, con toda la tranquilidad del mundo y con el pecho inundado de confianza, que estaba segura en Cristo de que antes de salir de esta vida iba a verme católico bautizado.
 
Ésa fue la respuesta que me dio a mí. Pero por otro lado, frente a ti, fuente de misericordias, intensificó sus oraciones y sus lágrimas, para que aceleraras tu ayuda y alumbraras mis tinieblas» (Confesiones, Libro VI, 1-2)
      
ORACIÓN
Gloriosa Santa Mónica, que soportaste con resignación y paciencia a los malos tratos de tu esposo Patricio y los desórdenes de tu hijo, que no quería escuchar tus consejos, alcánzame esta paciencia para la conversión de…
 
Rezar un Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Las demás oraciones se dirán todos los días.
  
DÍA SÉPTIMO - 1 DE MAYO
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración Inicial
  
Meditación: CONVERSIÓN DE SAN AGUSTÍN, Y GOZO DE SU MADRE SANTA MÓNICA ANTE ELLO
«Agustín se rinde a la gracia en el huerto, al leer las palabras de San Pablo: “Nada de comilonas ni borracheras; nada de lujurias y desenfrenos; nada de rivalidades y envidias. Revestíos, más bien, del Señor Jesucristo, y no os preocupéis de la carne para satisfacer sus concupiscencias” (Romanos XIII, 13).
  
Acto seguido nos dirigimos los dos (Alipio y yo) hacia mi madre. Se lo contamos todo. Se llena de alegría. Le contamos cómo ha ocurrido todo: salta de gozo, celebra el triunfo, bendiciéndote a ti, (Dios mío), que eres poderoso para hacer más de lo que pedimos y comprendemos.
   
Estaba viendo con sus propios ojos que le habías concedido más de lo que ella solía pedirte con sollozos y lágrimas piadosas.
  
Me convertiste a ti de tal modo que ya no me preocupaba de buscar esposa, ni me retenía esperanza alguna de este mundo.
  
Por fin, ya estaba situado en aquella regla de fe en que, hacía tantos años, le habías revelado que yo estaría.
  
Cambiaste su luto en gozo, en un gozo mucho más pleno de lo que ella había deseado, en un gozo mucho más íntimo y casto que el que ella esperaba de los nietos de mi carne» (Confesiones, Libro VIII, 12).
  
ORACIÓN
Gloriosa Santa Mónica, que soportaste con resignación y paciencia a los malos tratos de tu esposo Patricio y los desórdenes de tu hijo, que no quería escuchar tus consejos, alcánzame esta paciencia para la conversión de… 
 
Rezar un Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Las demás oraciones se dirán todos los días.
  
DÍA OCTAVO - 2 DE MAYO
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración Inicial
  
Meditación: SANTA MÓNICA EN EL RETIRO DE CASICIACO, CON SAN AGUSTÍN Y SUS COMPAÑEROS
«Estábamos en aquel silvestre apartamiento en compañía de mi madre, que se había asociado a nosotros con atuendo femenino, fe varonil, seguridad de anciana, amor de madre y piedad cristiana» (Confesiones, Libro IX, 4).
  
«Uno de los días, mientras se discute al estilo de los filósofos, llega Mónica, y Agustín quiere se tome nota de su entrada en escena. Ella se opone. Sin embargo, Agustín, entre otras cosas, le dice: En estos escritos míos te expondría, pues, al ridículo si tú no amaras la sabiduría; no te despreciarías si la amases solamente un poco, y mucho menos, si la amases como yo mismo.
  
Pero tú la amas mucho más de lo que me amas a mí, y bien sé cuánto me amas, y has progresado tanto en ella que no te dejas asustar por el temor de una posible desgracia e incluso de la muerte. Esta tal disposición fue difícil de encontrar incluso en filósofos eminentes, y es, por unánime acuerdo de todos, la cumbre del amor de la sabiduría. Y yo, ¿no debería ser discípulo?.
   
A este punto, con expresión dulce y caritativa, me respondió que jamás había dicho yo tantas mentiras» (Del orden, Disputa segunda, 33).
  
«Dios escucha largamente a quien vive bien. Oremos, pues, no para que nos dé riquezas, honores o bienes semejantes caducos e inciertos, a pesar de cualquier esfuerzo, sino aquellos bienes que nos hacen buenos y felices.
  
A ti, sobre todo, madre mía, confiamos el cometido de que nuestros deseos se cumplan en la fe. Yo creo sin duda ninguna y afirmo que por tus oraciones Dios me ha concedido la intención de no proponer, no querer, no pensar, no amar otra cosa que la consecución de la verdad.
  
Y continúo creyendo que por tus peticiones conseguiremos un bien tan grande, al que hemos aspirado por tus méritos» (Del orden, Disputa segunda, 20, 53). 
  
ORACIÓN
Gloriosa Santa Mónica, que soportaste con resignación y paciencia a los malos tratos de tu esposo Patricio y los desórdenes de tu hijo, que no quería escuchar tus consejos, alcánzame esta paciencia para la conversión de…
 
Rezar un Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Las demás oraciones se dirán todos los días.
   
DÍA NOVENO - 3 DE MAYO
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración Inicial
  
Meditación: SANTO COLOQUIO CON SAN AGUSTÍN EN OSTIA, Y ANHELO DE SANTA MÓNICA POR EL CIELO
«Estando ya cercano el día de su partida de esta vida, aconteció, por tus disposiciones misteriosas, según creo, (Dios mío), que ella y yo nos hallábamos asomados a una ventana que daba al jardín de la casa donde nos hospedábamos. Era en las cercanías de Ostia Tiberina. Allí, apartados de la gente, tras las fatigas de un viaje pesado, reponíamos fuerzas para la navegación.
  
Conversábamos, pues, solos los dos, con gran dulzura. Olvidándonos de lo pasado y proyectándonos hasta las realidades que teníamos delante, buscábamos juntos, en presencia de la verdad que eres tú, cuál sería la vida eterna de los santos, que ni el ojo vio, ni el oído oyó ni llegó al corazón del hombre.
  
Abríamos con avidez la boca del corazón al elevado chorro de tu fuente, de la fuente de la vida que hay en ti, para que, rociados por ella según nuestra capacidad, pudiéramos en cierto modo imaginarnos una realidad tan maravillosa.
  
Y cuando nuestra reflexión llegó a la conclusión de que, frente al gozo de aquella vida, el placer de los sentidos carnales, por grande que sea y aunque esté revestido del máximo brillo corporal, no tiene punto de comparación y ni siquiera es digno de que se le mencione, tras elevarnos con afecto amoroso, más ardiente hacia él mismo, recorrimos gradualmente todas las realidades corporales, incluyendo el cielo desde donde el sol, la luna y las estrellas mandan sus destellos sobre la tierra.
  
Tú sabes, Señor, que aquel día, mientras hablábamos de estas cosas y, mientras al filo de nuestra conversación sobre estos temas, nos parecía más vil este mundo con todos sus atractivos, ella añadió: Hijo, por lo que a mi respecta, nada en esta vida tiene ya atractivo para mí. No sé qué hago aquí ni por qué estoy aquí, agotadas ya mis expectativas en este mundo. Una sola razón y deseo me retenían un poco en esta vida, y era verte cristiano católico antes de morir. Dios me lo ha dado con creces, puesto que, tras decir adiós a la felicidad terrena, te veo siervo suyo. ¿Qué hago aquí?» (Confesiones, Libro IX, 10).
  
ORACIÓN
Gloriosa Santa Mónica, que soportaste con resignación y paciencia a los malos tratos de tu esposo Patricio y los desórdenes de tu hijo, que no quería escuchar tus consejos, alcánzame esta paciencia para la conversión de… 
 
Rezar un Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Las demás oraciones se dirán todos los días.