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lunes, 29 de mayo de 2023

SANTA MARÍA MAGDALENA DE PAZZI,

«Si alguno quiere venir en pos de Mí, que se renuncie a sí mismo, que tome su cruz cada día y que me siga» (San Lucas IX, 23).


   
Santa María Magdalena de Pazzi, aun en la flor de la edad, obtuvo, a fuerza de insistencia, de sus padres, el permiso para entrar en el monasterio de las carmelitas de Florencia. Mostró, desde el comienzo, una virtud consumada. Tan admirable era su oración, que pasaba a veces ocho días en éxtasis. Éstas y otras gracias extraordinarias fueron tachadas de ilusiones, y la santa fue sometida, durante cinco años enteros, a las más rudas pruebas. Finalmente, Dios devolvióle la calma y la consoló con su divina presencia. Recibió el don de milagros y de profecía, y murió en el año 1607, a la edad de 41 años.

MEDITACIÓN SOBRE LA VIDA DE SANTA MARÍA MAGDALENA DE PAZZI
I. Esta santa amó a Dios desde que tuvo suficiente razón como para conocerlo. Aislábase para orar; pasaba horas enteras ante el Santísimo Sacramento; su Bienamado sin cesar estaba presente en su memoria. ¿Has comenzado tú a amar a Dios? ¡Desde hace ya mucho tiempo lo conoces y muy poco lo has amado!
   
II. Ella despreció todas las ventajas temporales que le aseguraban sus hermosas cualidades, y desde que conoció la vanidad del mundo, apresuróse a dejarlo, protestando que estaba dispuesta a soportar todos los suplicios antes que permanecer en él. Mira tú las grandezas, las riquezas y los placeres con los ojos de la fe, y no tendrás sino desprecio por lo que el mundo adora. Pon los ojos en el cielo, allí es donde debes poner todas tus esperanzas. «He aprendido a pisar la tierra y no a adorarla, no me es lícito poner en las cosas inanimadas las esperanzas de mi vida» (Clemente de Alejandría).
   
III. La oración continua de esta santa era la fuente de todas sus virtudes. Hacíala amar a Dios únicamente, y despreciar todo lo que no fuera Dios. Tú no podrás formarte alta idea de Dios, porque no piensas en Él, porque no conversas con Él. Gusta de la oración, ella te desasirá de la tierra y te unirá por entero a Dios; haz tu jaculatoria el lema de esta santa: «¡Sufrir o morir!».
    
La castidad. Orad por los que están afligidos.
   
ORACIÓN
Oh Dios, amador de la virginidad, que habéis abrasado de vuestro amor y adornado con vuestros dones celestiales a vuestra bienaventurada virgen María Magdalena, haced que honrando su memoria, imitemos su pureza y su castidad. Por J. C. N. S. Amén.

sábado, 20 de mayo de 2023

NOVENA A SANTA MARÍA MAGDALENA DE PAZZI

Novena publicada en el Devocionario Carmelitano, publicado en Madrid por la Librería Católica de Gregorio del Amo y Gómez en 1899. Imprimátur de Mons. Dr. José María de Cos y Macho, Arzobispo-Obispo de Madrid-Alcalá, el 6 de Febrero de 1890. Puede rezarse en cualquier momento del año, especialmente en preparación a su fiesta el 29 de Mayo, o antes del 16 de Diciembre, fiesta de la traslación de sus reliquias.
   
NOVENA EN HONOR DE SANTA MARÍA MAGDALENA DE PAZZI, VIRGEN CARMELITA
   

Arrodillado el devoto ante el altar o imagen de la Santa hará la señal de la Cruz y comenzará diariamente con el siguiente Acto de contrición:
    
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
    
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Criador, Redentor y Padre amantísimo de mi alma, en quien creo y espero, a quien amo sobre todas las cosas; postrado ante vuestra Majestad soberana, horrorizado y confuso a vista de tantos pecados cometidos por una ingrata y vil criatura, os pido humildemente que no me tratéis como por ellos merezco, sino según vuestra infinita misericordia. Perdonadme, Padre amabilísimo, ya que los detesto de lo íntimo de mi corazón, y me pesa de haberlos cometido, sólo por ser ellos agravios injurias hechas a vuestra suma bondad, infinitamente digna de ser amada. Propongo, con el auxilio de vuestra gracia, nunca más pecar, confesarme y daros toda la satisfacción posible; mas como ésta, por mi parte, no será bastante, os ofrezco los méritos de vuestra Sangre preciosísima, los de vuestra inmaculada Madre la Virgen María y los de vuestra fidelísima sierva y amante esposa, Santa María Magdalena de Pazzi, tan penitente y acrisolada en el fuego de la tribulación. Perdón una y mil veces, Dios mío; perdón y gracia para perseverar fiel en vuestro servicio y amor hasta el último aliento de mi vida. Amén.
     
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
¡Oh extática Virgen y amada protectora mía, Santa María Magdalena, fragante lirio del Carmelitano jardín, y serafín humano inflamado en divino amor! Vos, que fuisteis la mujer fuerte en las tentaciones y persecuciones que os movió el espíritu infernal, y que, fiel y constante, no sólo sufristeis con inalterable paciencia los trabajos, enfermedades, escrúpulos, arideces, desolaciones y desamparos a que plugo a vuestro Divino Esposo sujetaros por espacio de cinco años; sí que también, ansiosa de manifestarle vuestro amor padeciendo por Él, le pedisteis con heroísmo «no morir, sino vivir para más y más padecer»; Vos, que merecisteis ser regalada con tantos éxtasis y visiones consoladoras, con tan grandes favores como llevar en el alma las llagas de vuestro Amado, y sufrir en el cuerpo los dolores de su Pasión Sacratísima, quedando tan inflamada en su amor, que tuvisteis que exclamar: «No más, Dios mío, pues no puedo sufrir más tan grande llama», rogad por mi a vuestro Esposo Jesús, que me dé gracia para desterrar la tibieza de mi corazón, paciencia y resignación para sufrir con firme constancia las tribulaciones que me enviéis, fortaleza para resistir y vencer las tentaciones de los enemigos de mi alma, y que me inflame en su amor durante mi vida, para poder con Vos amarle por toda una eternidad en el Cielo. Amén.
    
Ahora, en reverencia de las cinco llagas de Nuestro Señor Jesucristo, las que Él imprimió místicamente en el alma de la Santa, y en memoria de los cinco años de tribulaciones con que ella fue acrisolada se dirán cinco Padrenuestros, Avemarías y Gloria Patris, y después la oración propia de cada día en particular.
   
DÍA PRIMERO – 20 DE MAYO
¡Oh sabia y prudente Virgen María Magdalena, que, desde vuestros más tiernos años, conociendo que Dios os había criado para que ya os entregáseis a Él sin reserva alguna, deseando ser absolutamente suya hasta la muerte, no pensando en toda la vida ni deseando sino agradarle, y estando velando siempre para no perderle; y que por esto renunciasteis al mundo y las caricias paternas para más consagraros a Él con los votos de la Observancia Carmelitana, donde fue siempre la máxima que salió de vuestros labios, y que practicasteis sin cesar: «Amar a Dios y aborrecerse a sí misma; en esto consiste la perfección». Alcanzadme de Dios, ¡oh Santa mía!, el que me penetre bien de que soy criatura suya y le pertenezco totalmente; porque, cumpliendo las promesas hechas en el Bautismo, renunciando a todo lo que pueda apartarme de Él, viva siempre como cosa suya, hasta poseerle por toda una eternidad en el Cielo. Alcanzadme también el favor que pido en esta Novena, si ha de ser para gloria del Señor y bien de mi alma. Amén.
    
Aquí se pedirá la gracia particular que por intercesión de la Santa se desea alcanzar en esta Novena.
    
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Poderosa protectora mía Santa María Magdalena de Pazzi, especial abogada de las personas tentadas y atribuladas: ya que vuestro Divino Esposo Jesús os enriqueció con tantos dones suyos en la tierra, y, glorificándoos ahora en el Cielo, se complace en oír las súplicas de los que os invocan con fervor, concediéndoles los favores que piden por medio de vuestra intercesión; yo, el más indigno de vuestros devotos, a Vos acudo con la esperanza de que me alcanzaréis lo que os pido en esta Novena, si conviene para mi eterna salvación; y si no, implorad para mí lo que sea más del agrado de Dios, y sobre todo la fidelidad y perseverancia en su santo servicio, para que, experimentadas por vuestra mediación las divinas misericordias en la tierra, pueda con Vos cantarlas eternamente en el Cielo. Amén.
    
GOZOS DE LA GLORIOSA VIRGEN CARMELITA SANTA MARÍA MAGDALENA DE PAZZI
    
Pues sois del divino amor
Y de tantos dones llena,
Dad, María Magdalena,
Al que os invoca favor.
    
De nobles padres nacisteis
En Florencia, ciudad bella,
Y niña aún, como estrella
De virtud resplandecisteis,
Y ya a la oración os disteis
Con admirable fervor.
Dad, María Magdalena,
Al que os invoca favor.
    
Del Carmelo religiosa
Abrazasteis la Observancia,
Y, venciendo con constancia
A la serpiente engañosa,
Merecisteis ser esposa
Del Divino Salvador.
Dad, María Magdalena,
Al que os invoca favor.
    
Por cinco años Vos sufristeis
Ser del demonio tentada,
De enfermedades cargada,
Y muy desolada os visteis;
Mas todo lo padecisteis
Con admirable valor.
Dad, María Magdalena,
Al que os invoca favor.
    
Finezas tan peregrinas
Premiando el Esposo amado,
Vuestra cabeza ha adornado
Con su corona de espinas,
Y con sus llagas divinas
Marca en vuestra alma su amor.
Dad, María Magdalena,
Al que os invoca favor.
    
Singularmente arrobada,
Os daba fina instrucción
Jesús, y su Corazón
Os dio como a esposa amada.
Quedando en Él transformada,
Creces tomó vuestro ardor.
Dad, María Magdalena,
Al que os invoca favor.
    
Llegasteis Vos a obtener
Cuanto Él padeció el sufrir,
Y no pedisteis morir;
Vivir, sí, por padecer.
Penar en Vos llegó a ser
La satisfacción mayor.
Dad, María Magdalena,
Al que os invoca favor.
    
Pide, de mi Hijo esposa,
Os dijo el Eterno Padre,
Aquello que más le cuadre
A tu sed tan fervorosa:
Vos le pedisteis ansiosa
Almas que le den honor.
Dad, María Magdalena,
Al que os invoca favor.
    
En la Sacra Eucaristía
Hallasteis vuestro consuelo,
Y varios Santos del Cielo
Y vuestra Madre María,
Os honraron a porfía
Como a esposa del Señor.
Dad, María Magdalena,
Al que os invoca favor.
    
Siempre humilde y penitente,
El cuerpo mortificábais,
Y las Reglas observábais
Siempre en todo lo obediente.
Llena de amor vehemente,
Morís víctima de amor.
Dad, María Magdalena,
Al que os invoca favor.
    
De toda alma atribulada
Sois benigna Protectora;
Y la que tentada llora,
Por Vos se ve consolada:
Toda enfermedad curada
Es, si os ruegan con fervor.
Dad, María Magdalena,
Al que os invoca favor.
    
Fina amante del Señor,
De gloria y de poder llena,
Dad, María Magdalena,
Al que os invoca favor.
    
Antífona: Las muchas aguas no apagaron su caridad, ni las corrientes la arrastraron, porque el amor es tan fuerte como la muerte.
℣. La gracia es difusa en tus labios.
℟. Porque el Señor te bendijo eternamente.
   
ORACIÓN
Oh Dios, amador de la virginidad, que adornaste a la bienaventurada virgen María Magdalena, inflamada en tu amor, con celestiales dones, concédenos a cuantos la veneramos con festiva celebración, que imitemos su pureza y castidad. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
    
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
    
DÍA SEGUNDO – 21 DE MAYO
Por la señal…
Acto de Contrición, Oración para todos los días, y los cinco Padre nuestros, Ave Marías y Glorias.
     
¡Oh humilde Virgen! Conociendo que la humildad es la base y fundamento del edificio de las virtudes, y que no hay perfección sin la imitación de Aquel que, siendo Dios, tomó la forma de esclavo y se humilló por nuestro amor hasta la muerte de cruz, os enamorasteis de esta virtud, de manera que, no sólo siendo noble servíais a los criados y a los pobres, y religiosa os sujetabais a vuestros inferiores, sí que también buscabais las humillaciones con más ansia que el mundano las alabanzas, y teníais tan bajo concepto de Vos misma, que os confesabais «la criatura más vil e inservible, y la más pecadora y criminal de las mujeres». Alcanzadme del Señor luz para conocer mi miseria y mi nada, gracia para vencer mi orgullo y vanidad, y un santo amor a los desprecios y humillaciones, que tanto merezco por mis pecados; para que, humillándome por su amor, a imitación vuestra, en este mundo, pueda ser después, como Vos, exaltado en la gloria celestial. Esto os pido, Santa mía, junto con el favor que solicito en esta Novena, si es del agracio de Dios y bien de mi alma. Amén.
    
Pedir la gracia que se desea alcanzar. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.
    
DÍA TERCERO – 22 DE MAYO
Por la señal…
Acto de Contrición, Oración para todos los días, y los cinco Padre nuestros, Ave Marías y Glorias.
   
¡Oh admirable Virgen!, que desprendida totalmente de Vos misma, y conformada siempre a la voluntad divina, conservasteis una tranquilidad e inalterable paz interior, tanto en las enfermedades, penas y tribulaciones amarguísimas, como en la salud, delicias y especiales favores celestiales, considerando que todo cuanto os acontecía, todo venía dispuesto por el Padre y Dador de todo bien, en las manos del cual os pusisteis como blanda cera, para que obrase en Vos cuanto a Él le pluguiese, diciéndole, como su Divino Hijo vuestro Esposo: «No se cumpla, ¡oh Padre!, jamás mi voluntad, sino la vuestra!». Pedid al Señor que yo sepa imitaros, y que nada desee sino el cumplimiento de su voluntad santísima, para que, obrando como Vos, todo lo que venga, sean satisfacciones, sean penas, sean agravios y tribulaciones, sean favores y prosperidad, sea enfermedad o salud, nada me turbe y anonade, sino que lo reciba todo como venido de su mano divina, y, bendiciendo siempre en la tierra su santo nombre, merezca glorificarlo en el Cielo. Alcanzadme también lo que pido en esta Novena, si es de su agrado y para provecho de mi alma. Amén.
    
Pedir la gracia que se desea alcanzar. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.
    
DÍA CUARTO – 23 DE MAYO
Por la señal…
Acto de Contrición, Oración para todos los días, y los cinco Padre nuestros, Ave Marías y Glorias.
    
¡Oh gloriosa Virgen!, que conociendo que la obediencia es el camino más breve para llegar a la perfección, y que la obediencia al confesor es el remedio necesario para las almas tentadas y atribuladas, y el norte seguro de salvación para todos, fuisteis tan obediente a vuestros superiores y a vuestro confesor, que no teníais más voluntad que la suya, diciendo «que estimabais más el más mínimo ejercicio hecho por obediencia, que la más alta contemplación tenida por propia voluntad», y hasta en vuestros últimos momentos retardasteis el morir hasta que os lo permitió el confesor. Alcanzadme del Señor, amantísima Protectora mía, la gracia de vencer mi amor propio, sujetándome obediente a la voluntad de mis superiores, y la de una perfecta docilidad a los preceptos y dirección de los que le representan sobre la tierra, para que con esta obediencia adelante sin temor en el camino de la virtud, y llegue con toda seguridad al feliz puerto de la gloria celestial. Alcanzadme también el favor particular que os pido en esta Novena, si es del agrado de Dios y provecho para mi alma. Amén.
    
Pedir la gracia que se desea alcanzar. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.
    
DÍA QUINTO – 24 DE MAYO
Por la señal…
Acto de Contrición, Oración para todos los días, y los cinco Padre nuestros, Ave Marías y Glorias.
    
¡Oh angélica Virgen, serafín ardentísimo, que os derretíais continuamente en el fuego del divino amor, y sabiendo que, para mantener viva su abrasadora llama, es preciso tener puros el alma y el cuerpo, os esmerasteis en conservar siempre intacto el lirio de vuestra virginal pureza, huyendo de todo lo que pudiera mancillarlo, y rodeándole, no sólo de los muros del claustro, que como a guardadores suyos besabais con cariño, sí que también con las espinas de la más áspera penitencia y mortificación de sentidos, mereciendo que Jesús os tomase por esposa, os diese su corona de espinas, imprimiese en vuestra alma sus llagas, os diese su Corazón, y la Virgen Santísima y varios Santos os pusiesen un blanquísimo velo y os adornasen con oro y piedras preciosas! ¡Oh Santa mía!, alcanzadme el que, si no tan puro como Vos, purificado con la penitencia, mortifique mis sentidos, para que, viviendo castamente, merezca arder en el amor de Dios aquí en este lugar de destierro, y amar al mismo Señor eternamente en la celestial patria. Alcanzadme también el favor que pido en esta Novena, sí ha de ser para gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.
    
Pedir la gracia que se desea alcanzar. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.
     
DÍA SEXTO – 25 DE MAYO
Por la señal…
Acto de Contrición, Oración para todos los días, y los cinco Padre nuestros, Ave Marías y Glorias.
     
¡Oh pacientísima Virgen, que, meditando siempre las penas y tormentos que vuestro celestial Esposo Jesús padeció por nuestro amor, sufristeis, no sólo resignada, sí que también muy gozosa, cinco años de tentaciones, visiones horribles y tratamientos crueles de parte del espíritu infernal, acompañado todo esto de aridez de espíritu, temores de condenación eterna, desconsuelos, desolaciones y aparente abandono de vuestro Amado, quien os dio el participar de los dolores de su Pasión Sacrosanta: a lo que se unieron durante toda vuestra vida enfermedades graves continuas e intensísimos dolores en todo vuestro cuerpo; y todo lo sufristeis gozosa por su amor, llegando vuestro heroísmo a pedir al Señor la prolongación de vuestra vida para poder padecer más y más por amor suyo! Alcanzadme, ¡oh paciente Santa mía!, la gracia de sobrellevar con paciencia y resignación las penas y disgustos de la vida, y las enfermedades y tribulaciones que Dios se digne enviarme, que lo acepto como castigo merecido por mis pecados, castigo enviado por un Padre que me ama, y que lo sufra tranquilo y alegre por amor del que tanto padeció por mí. Alcanzadme también lo que pido en esta Novena, si ha de ser para gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.
    
Pedir la gracia que se desea alcanzar. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.
    
DÍA SÉPTIMO – 26 DE MAYO
Por la señal…
Acto de Contrición, Oración para todos los días, y los cinco Padre nuestros, Ave Marías y Glorias.
    
¡Oh fervorosa Virgen, que herida del celo de Elías vuestro Padre y Patriarca, en medio de tantos dolores corporales y ansiedades de espíritu, ardíais en incesantes deseos de la gloria de Dios, llorando continuamente, no por lo que teníais que sufrir, pues pedíais vivir para padecer más por vuestro Amado, sino porque tantas almas, en lugar de mostrarse agradecidas al amor inmenso del Señor y de darle honor y gloria, le ofendían y abandonaban con sus pecados, y porque tantas otras no conocían todavía su nombre santo, deseando hasta veros privada de los dones celestiales, con tal que os quedase la gracia y la caridad, por darles a los prójimos, para que Él fuese conocido y amado! Alcanzadme, ¡oh celosísima Santa!, una parte de vuestro ardiente celo de la gloria divina, para que, en lugar de ser piedra de escándalo para mis semejantes, les sirva de edificación y, haciéndome todo para todos, con mi caridad los gane a todos para Jesucristo, sin procurar jamás mi gloria, sino la suya. Alcanzadme también lo que os pido en esta Novena, si ha de ser para bien de mi alma. Amén.
    
Pedir la gracia que se desea alcanzar. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.
    
DÍA OCTAVO – 27 DE MAYO
Por la señal…
Acto de Contrición, Oración para todos los días, y los cinco Padre nuestros, Ave Marías y Glorias.

¡Oh Seráfica Virgen, que sumamente enamorada de Dios, ya en vuestra infancia, huyendo de todo juego y diversión, le buscabais en el retiro y la oración, y no siendo posible uniros a Él por medio de la Eucaristía, como anhelabais, os arrimabais a las personas que habían tenido tal dicha, para estar más cercana a Él; y cuando, crecida y después de ser religiosa, teníais tanta ansia de recibirle que contabais las horas, las que os parecían años que os retardaban de saciaros con su Cuerpo y Sangre en la Sagrada Comunión, y le visitábais treinta y tres veces cada día en el Santísimo Sacramento, orando extática, y llorando al tener que apartaros de su real presencia! Alcanzadme, amantísima Patrona mía, que viva siempre unido a mi Dios y Señor por medio de su gracia, que le reciba dignamente en el Sacramento de su amor, y que, apartado del bullicio del mundo, eleve a Él mi corazón por medio de la oración, visitándole cada día en los altares si me es posible. Alcanzadme también lo que os pido en esta Novena, si ha de ser para gloria suya y bien de mi alma. Amén.
    
Pedir la gracia que se desea alcanzar. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.
     
DÍA NOVENO – 28 DE MAYO
Por la señal…
Acto de Contrición, Oración para todos los días, y los cinco Padre nuestros, Ave Marías y Glorias.
     
¡Oh fidelísima Virgen, que amando a Dios desde que apuntó en Vos el uso de la razón, perseverasteis constante en su amor hasta la muerte, sin cesar un solo momento de la vida de amarle con todas las veras de vuestro corazón, sirviéndolo siempre fiel, obedeciéndole siempre gozosa y padeciendo siempre por Él amante y fina, hasta el momento en que, por obediencia, moristeis víctima dichosa de su amor! Oh admirable Santa, alcanzadme del Señor, que os ha coronado de gloria en el Cielo, la gracia de saber imitaros en esa perseverante fidelidad, la gracia de no ofenderle más y de cumplir exactamente mis propósitos, de huir de todo lo que pueda serme ocasión de pecar, para que, amándole más y más siempre en esta vida, pueda amarle y siempre amarle, gozando con Vos de su clara vista, en la eterna gloria. Alcanzadme también el favor que solicito por medio de esta Novena, si ha de ser para gloria de Dios, honor vuestro y bien de mi alma; y si no ha de ser así, alcanzadme lo que sea del divino agrado y más me convenga. Amén.
    
Pedir la gracia que se desea alcanzar. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.

miércoles, 18 de noviembre de 2020

MES DE NOVIEMBRE EN SUFRAGIO DE LAS BENDITAS ALMAS DEL PURGATORIO - DÍA DECIMOCTAVO

Dispuesto por el canónigo Francesco Vitali, Arcipestre de Fermo, y publicado en Sevilla por la Imprenta y librería de D. Antonio Izquierdo en 1858. Reimpreso en Madrid en 1863.
   
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
Postrados en la presencia de Dios con el mayor fervor de espíritu, supliquémosle que nos asista en el ejercicio de esta sagrada devoción, diciendo:
Disponed, Señor, y confortad nuestras almas con la abundancia de vuestra gracia, para que penetrando en la penosa cárcel del Purgatorio, con afectos de fe, caridad y compasión podamos procurar a los fieles difuntos la mayor abundancia de sufragios que redunde en favor suyo, gloria vuestra y provecho de nuestras almas. Amén.
   
DÍA 18 DE NOVIEMBRE
MEDITACIÓN: CON LAS SANTAS INDULGENCIAS SE SUFRAGA A LAS ALMAS DEL PURGATORIO.
    
PUNTO PRIMERO
Otro medio eficacísimo, que tuvo su origen en los tiempos mismos de los Apóstoles para sufragar a las almas del Purgatorio, son las santas indulgencias, con las cuales se perdona la pena temporal debida a los pecados. Los méritos de Jesucristo, de María Santísima y de los Santos forman el precioso tesoro de donde ellas toman su valor; y así como estos méritos son de un precio infinito, así las santas indulgencias pueden concederse sin límite alguno; mas el dispensarlas está reservado a los Pastores de la Iglesia, y especialmente al Sumo Pontifice Romano. Hay indulgencias concedidas a los vivos, las cuales no se ganan sino por quien cumple las obras prescritas; y otras en favor de los difuntos, las cuales pueden serles aplicadas por los vivos. ¡Oh, cuán benigno ha sido el Señor en multiplicarnos los medios de socorrer al Purgatorio!
   
PUNTO SEGUNDO
Entre las indulgencias, unas son parciales que perdonan una sola parte, y otras plenarias, que perdonan toda pena temporal que a cada pecado era asignada en los antiguos cánones penitenciales. Por lo cual, si se gana una parcial indulgencia por las almas de los difuntos, se descuenta ordinariamente parte de su deuda; si una plenaria, se borra esta enteramente, y libres de aquella cárcel de fuego, vuelan a gozar de la eterna felicidad de la gloria. ¡Oh! ¿Quién hay entre nosotros que no pueda procurar tanto bien al Purgatorio? Todos tenemos la mision legitima de hacerlo: todos lo pode,os si queremos; y cuanto es más generosa la Iglesia en abrirnos sus tesoros a favor de aquellas almas, tanto más inexcusables seremos nosotros si no lo hiciéremos.
    
PUNTO TERCERO
Mas para ganar las indulgencias dos condiciones se requieren. La primera es la de estar libre de todo pecado mortal al cumplir las obras prescritas, y si alguno no lo estuviere debe purificarse con una buena y santa confesión. Condición que si es indudablemente necesaria para las indulgeneias de los vivos, no lo es menos para los difuntos conforme a la más segura y verdadera sentencia de los Doctores. La segunda es la de practicar las referidas obras, las cuales de ordinario consisten en la confesión, comunión y en rezar algunas preces segun la voluntad del que las concede. Es de notar que quien suele acercarse cada ocho días al sacramento de la penitencia puede ganar todas las indulgencias concedidas en el curso de la semana, aunque no se confiese cada vez. El método, pues, de las santas indulgencias, no solo es provechoso a las almas del Purgatorio, sino que santifica también las nuestras con el uso de los sacramentos y con la práctica de las virtudes. Sea, pues, empeño nuestro el recoger este doble fruto de un medio tan eficaz de salvación.
   
ORACIÓN
Cuanto es más grande ¡oh Señor! vuestra dignación en proveernos de abundantísimos medios para aliviar a las almas del Purgatorio, tanto mayor debe ser nuestro empeño en valernos de ellos a favor de aquellas infelices que penan, no menos que de nuestras propias almas. Las santas indulgencias son un tesoro inagotable, abierto siempre en beneficio de los vivos y de los difuntos, y tanto más os complacéis cuanto más se enriquecen de él los fieles. He aquí, pues, ¡oh Señor!, que nosotros hacemos intención de ganar todas las santas indulgencias concedidas por el ejercicio de esta sagrada devoción, y os prometemos hacer por ganar también otras en lo sucesivo para sufragar al Purgatorio, y para nuestro propio aprovechamiento. Pero vos, Señor; prevenidnos, acompañadnos, asistidnos siempre con vuestra gracia en tan devoto empeño, para que no falten en nosotros las disposiciones que para ello se requieren.
   
EJEMPLO: Santa María Magdalena de Pazzi había asistido con suma caridad a la muerte de una hermana suya de altísima perfeccion, a quien las monjas no sólo hicieron prontamente los acostumbrados sufragios de la religión, sino que aplicaron también las santas indulgencias que se ganaban aquel día. Quedaba expuesta todavía la difunta en la iglesia, y desde las rejas la miraba con afectos de ternura y devoción Maria Magdalena, implorando para ella paz y reposo eterno, cuando vio salir de aquel yerto cadáver el alma de su hermana resplandeciente de viva y hermosa luz, y elevarse hacia el Cielo para recibir la corona de la eterna gloria. No pudo la Santa menos de exclamar «Adiós, hermana; adiós, alma bienaventurada, antes voláis vos al Cielo que vuestro cuerpo baje al sepulcro. ¡Oh felicidad! ¡Oh gloria! ¡Ah! En los abrazos del divino Esposo acordaos de nosotras que suspiramos en la tierra». Y al decir esto se le apareció su esposo Jesús para consolarla, diciéndole que en virtud de las santas indulgencias aplicadas por aquella alma había sido libertada tan pronto de las penas del Purgatorio y admitida en las mansiones de la gloria. Por lo cual avivóse en lo sucesivo de tal modo en aquel monasterio el fervor de ganar toda clase de indulgencias, que se hacía casi escrúpulo de malograr negligentemente alguna. ¿Cómo no se enciende también en nuestros pechos una chispa de aquel santo fervor? Imitemos a aquellas vírgenes en tan bello empeño, que no podrá faltar el efecto de librarse las almas del Purgatorio si nosotros no faltáremos en las disposiciones necesarias para ganar dignamente las santas indulgencias (Vida de Santa María Magdalena de Pazzi, n. 1º, cap. 39).
  
Rezaremos cinco Padre nuestros, Ave Marías y Réquiem en memoria de la Pasión de nuestro Señor Jesucristo en sufragio de los fieles difuntos (y particularmente de N.), suplicando al Eterno Padre que se apiade de sus almas por la Sangre que derramó su divino Hijo, diciendo cinco veces:
  
JACULATORIA: Eterno Padre, por la preciosísima Sangre de Jesús, misericordia. Padre nuestro, Ave María y Réquiem....
   
SUFRAGIO: In præsénti témpore vestra abundántia illórum inópiam súppleat. (2 Cor. 1, 14). Con la riqueza que poseemos de las santas indulgencias debemos socorrer las extremas necesidades que aquejan a las almas del Purgatorio, aplicándolas en su sufragio.
   
Arrebatada en espíritu la beata María de Quito, vió en una gran plaza una mesa llena de oro, de plata, de diamantes, de perlas y de todo género de piedras preciosas, y oyó una voz que clamaba fuertemente: «El tesoro está a la disposicion de todos; quien quisiere coja y aprovéchese de él. Era este tesoro una imagen del mucho más precioso de las santas indulgencias, expuesto todos los días en la Iglesia a común beneficio de los fieles». Quien desea, pues, valerse de él para sí o para los otros, dése a ganar las santas indulgencias, y no dejemos de aplicarlas por las almas del Purgatorio, a quienes acarrean tanto bien y que con tanta ansia las esperan de nuestra caridad. (Vida de la Beata María de Quito).
  
Añadiremos un Padre nuestro y Ave María por los propagadores de esta devoción.
De profúndis clamávi ad te, Dómine: * Dómine, exáudi vocem meam:
Fiant aures tuæ intendéntes, * in vocem deprecatiónis meæ.
Si iniquitátes observáveris, Dómine: * Dómine, quis sustinébit?
Quia apud te propitiátio est: * et propter legem tuam sustínui te, Dómine.
Sustínuit ánima mea in verbo ejus: * sperávit anima mea in Dómino.
A custódia matutína usque ad noctem: * speret Ísraël in Dómino.
Quia apud Dóminum misericórdia: * et copiósa apud eum redémptio.
Et ipse rédimet Ísraël, * ex ómnibus iniquitátibus ejus.
   
(Desde lo más profundo clamé a ti, oh Señor.
Oye, Señor, benignamente mi voz. Estén atentos tus oídos a la voz de mis plegarias.
Si te pones a examinar, Señor, nuestras maldades, ¿quién podrá subsistir, oh Señor, en tu presencia?
Mas en ti se halla como de asiento la clemencia: y en vista de tu Ley he confiado en ti, oh Señor.
En la promesa del Señor se ha apoyado mi alma: En el Señor ha puesto su esperanza.
Desde el amanecer hasta la noche espere Israel en el Señor.
Porque en el Señor está la misericordia, y en su mano tiene una redención abundantísima.
Y él es el que redimirá a Israel de todas sus iniquidades.)
℣. Réquiem ætérnam dona eis, Dómine. (Dadles, Señor, el descanso eterno)
℞. Et lux perpétua lúceat eis. (Y brille para ellos la luz perpetua)
℣. A porta ínferi. (De la puerta del Infierno)
℞. Érue, Dómine, ánimas eórum. (Librad, Señor, sus almas)
℣. Requiéscant in pace. (Descansen en paz)
℞. Amén.
℣. Dómine, exáudi oratiónem meam. (Escuchad, Señor, mi oración).
℞. Et clamor meus ad te véniat. (Y mi clamor llegue hacia Vos).
   
ORACIÓN
Fidélium, Deus, ómnium Cónditor et Redémptor: animábus famulórum famularúmque tuárum remissiónem cunctórum tríbue peccatórum; ut indulgéntiam, quam semper optavérunt, piis supplicatiónibus consequántur: Qui vivis et regnas in sǽcula sæculórum (Oh Dios, Creador y Redentor de todos los fieles, conceded a las almas de vuestros servidores y servidoras la remisión de todos sus pecados, al fin de que obtengan, por nuestras devotas oraciones, el perdón que siempre han deseado. Vos que vivís y reináis por todos los siglos de los siglos). Amén.
   
℣. Réquiem ætérnam dona eis, Dómine. (Dadles, Señor, el descanso eterno)
℞. Et lux perpétua lúceat eis. (Y brille para ellos la luz perpetua)
℣. Requiéscant in pace. (Descansen en paz)
℞. Amén.
   
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Cuando se quieran hacer sufragios particulares por el alma de algún difunto se dirá algunas de las siguientes oraciones antes de la susodicha Fidélium Deus, con la cual se concluirá siempre:
Oración por un Sacerdote u Obispo: Deus, qui inter apostólicos Sacerdótes fámulos tuos pontificáli seu sacerdotáli fecísti dignitáte vigére: præsta, quǽsumus; ut eórum quoque perpétuo aggregéntur consórtio. Per Christum Dóminum nostrum (Oh Dios, que quisisteis elevar vuestros siervos a la dignidad Episcopal o Sacerdotal, escogiéndolos y poniéndolos en el número de los Sacerdotes Apostólicos, os suplicamos el que hagáis gocen también de su compañía en vuestra gloria. Por Jesucristo nuestro Señor). Amén.
   
Por el Padre o por la Madre: Deus, qui nos patrem et matrem honoráre præcepísti: miserére cleménter animábus patris et matris meæ, eorúmque peccáta dimítte; meque eos in ætérnæ claritátis gáudio fac vidére (Oh Dios, que nos mandásteis honrar a padre y madre, compadecéos clemente de las almas de mi padre y de mi madre, perdonando sus pecados, y haced que pueda verlos en el gozo de la luz eterna). Amén.
N. B. Si son muchos los que hacen este ejercicio, donde se dice Patris et Matris meæ; se sustituirá Paréntum nostrórum, y donde meque se dirá nosque: si se pide solamente por el Padre se dirá ánimæ Patris mei o nostri; si por la sola Madre, ánimæ Matris meæ o nostræ.
    
Por los hermanos, y por otros parientes o bienhechores: Deus, véniæ largítor et humánæ salútis amátor: quǽsumus cleméntiam tuam; ut nostræ congregatiónis fratres, propínquos et benefactóres, qui ex hoc sǽculo transiérunt, beáta María semper Vírgine intercedénte cum ómnibus Sanctis tuis, ad perpétuæ beatitúdinis consórtium perveníre concédas (Oh Dios, que concedéis el perdón y sois amáis la salvación de los hombres, os suplicamos vuestra clemencia; para que le concedáis a nuestros hermanos de congregación, parientes y bienhechores, que partieron de este siglo, por la intercesión de la Bienaventurada siempre Virgen Santa María y con todos vuestros santos, llegar a ser consortes de la bienaventuranza perpetua).
    
Por un solo difunto: Inclína, Dómine, aurem tuam ad preces nostras, quibus misericórdiam tuam súpplices deprecámur: ut ánimam fámuli tui N., quam de hoc sǽculo migráre jussísti; in pacis ac lucis regióne constítuas, et Sanctórum tuórum júbeas esse consórtem. (Inclinad, Señor, vuestros oídos a nuestras súplicas, con que humildemente imploramos vuestra misericordia para que establezcáis en la región de la paz el alma de vuestro siervo N., que hicisteis salir de este mundo, y ordenéis sea compañera de vuestros Santos).
   
Por una sola difunta: Quǽsumus, Dómine, pro tua pietáte miserére ánimæ fámulæ tuæ N.: et a contágiis mortalitátis exútam, in ætérnæ salvatiónis partem restítue. (Os rogamos, Señor, tengáis piedad por vuestra misericordia del alma de vuestra sierva N., y que desnuda del contagio de la mortalidad, le restituyáis su parte en la salvación eterna).
   
Por dos o más difuntos: Deus, cui próprium est miseréri semper et parcére, propitiáre animábus famulárum famularúmque tuárum, et ómnia, eórum peccáta dimítte: ut mortalitátis vínculis absolúta, transíre mereántur ad vitam (Dios, de quien es propio tener misericordia y perdonar siempre, os suplicamos por las almas de vuestros siervos y siervas, y perdonadles todos sus pecados, para que siendo liberados de las cadenas de la muerte, merezcan llegar a la vida).
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.