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jueves, 7 de julio de 2016

“PREFIERO MORIR ANTES QUE RECIBIR SACRAMENTOS DE HEREJES”

"San Hermenegildo en la prisión" (Francisco Aznar y García)
  
Algunos cuestionan el Sedevacantismo porque este proclama la invalidez de los sacramentos de la Falsa Iglesia y sus ministros, pero acontece que los más de ellos lo hacen sin más motivo que alguna mala experiencia por no poder tener cerca un Sacerdote o un centro de Misa (desconociendo que por la Comunión de los Santos podemos recibir espiritualmente los frutos del Santo Sacrificio así este se ofrezca en el último cabo del mundo). Por ello decidimos contestar con un ejemplo de un santo que ante la coerción hecha por los herejes mediante el mandamiento de la Comunión por Pascua, prefirió morir antes que renegar. Este santo es San Hermenegildo, patrono de los conversos al Catolicismo.
 
San Hermenegildo era hijo del rey visigodo Leovigildo, de religión arriana. Y por la oración, la piedad y la paciencia de su esposa Ingunda, Hermenegildo se hizo instruir por el arzobispo San Leandro de Sevilla y abandonó la herejía arriana, profesando públicamente la fe católica. Ante ello, el rey Leovigildo, instigado por su esposa Gosvinta, arrecia la persecución contra el catolicismo en la Hispania goda, por lo cual Hermenegildo se levanta para defender la fe. Tras tres años de luchas y reveses militares, San Hermenegildo es capturado en Córdoba y enviado a la cárcel en Tarragona, donde fue presionado para abandonar la fe (Leovigildo le prometía el indulto y restablecerlo en la sucesión del trono de Visigodia), mas todos los esfuerzos eran en vano.
  
En la Pascua de 585 (ese año correspondió al 13 de Abril), Leovigildo hizo el último intento para hacer que su hijo volviera a la herejía: le envió la sagrada comunión de manos del obispo arriano Uldila, pero Hermenegildo se negó a recibirla e increpó al ministro hereje como justamente merecía, así que su padre mandó decapitarlo por manos del capitán de guardias Sisberto con un hacha. Pero el martirio asegura la fe de los miembros presentes de la Iglesia y atrae a los futuros (aún a los perseguidores mismos): Leovigildo, en su lecho de muerte, recomendó a Recaredo la conversión al Catolicismo. De hecho, este último abrazó inmediatamente el catolicismo, y el 8 de mayo del 589, cuatro años tan sólo transcurridos desde el martirio de San Hermenegildo, la nobleza y el pueblo visigodo abjuraban solemnemente el arrianismo en el III Concilio de Toledo, unificando a España en el Catolicismo.
   
¿Qué nos enseña la historia de San Hermenegildo? Siendo gobernador de la Bética, él acuñó monedas con la inscripción “DEVÍTA HÆRÉTICUM HÓMINEM” (Evita a los herejes), y bajo esta consigna prefirió la muerte corporal antes que la apostasía que conduce al Infierno. Y ante la presente situación de privación de los Sacramentos que se vive en muchos lugares del mundo a causa de no haber Sacerdotes y Obispos Católicos legítimos y válidos –y la tentación de recibirlos adulterados de manos de los herejes (por ejemplo, asistiendo a una Misa "Una cum")–, es mejor imitar el ejemplo de San Hermenegildo: sostenerse en la oración y rechazar cualquier componenda enemiga.

domingo, 13 de abril de 2014

SAN HERMENEGILDO, REY Y MÁRTIR

Mi reino no es de este mundo. Si de este mundo fuera mi reino, mis servidores me habrían defendido. (Juan, 18, 36).
     
Martirio de San Hermenegildo
   
San Hermenegildo fue el hijo mayor de Leovigildo, rey de los visigodos en España, que era arriano. Empleó su padre contra él toda suerte de halagos, pasando a la amenaza y llegando hasta la prisión para traerlo al arrianismo: nada pudo quebrar la constancia de este generoso atleta de la fe. Rechazó la comunión pascual de manos de un obispo arriano que su padre le enviara a su prisión. Exasperado con su rechazo, mandó el padre a unos soldados para que le dieran muerte. Hendiéronle éstos la cabeza de un hachazo. Arrepentido Leovigildo de su crueldad, a su muerte recomendó a San Leandro que educase en la fe católica a su otro hijo Recaredo, que fue su sucesor y el primer rey católico de España. El martirio de Hermenegildo acaeció en Sábado Santo, el 13 de abril del año 585.
    
MEDITACIÓN SOBRE EL REINO DE LOS CIELOS
      
I. Aunque no seamos hijos de rey, como lo fue San Hermenegildo, todos estamos llamados a gozar del reino de Dios en el cielo. No son las riquezas, ni la nobleza, ni el renombre, ni la ciencia, ni el talento los que nos pondrán en posesión de este reino, sino la buena voluntad ayudada de la gracia de Dios. No te fatigues pues, buscando una posición brillante en la tierra, no te aflijas si eres pobre y mísero, tu reino no es de este mundo.
    
II. En este mundo considérate como hijo de rey, como heredero presunto de una corona que no puede escapársete, si sabes, mediante tu sumisión, conservar la amistad del rey tu padre. En segundo lugar, considérate como príncipe exilado, a quien expulsaron de sus dominios, y que debe, por su valor, reconquistar su reino. Conserva la inocencia y la gracia del bautismo: Reinarás después de tu muerte. Si las hubieses perdido, has perdido con ellas el derecho a tu reino; haz de reconquistar este derecho cueste lo que cueste. "El reino de los cielos sufre violencia". (Evangelio).
   
III. Dependerá de ti el gozar un día de este reino. Serás siempre feliz, si no consientes libremente en ser desgraciado. Está en tu poder elegir por Señor a Dios o al demonio; mas, aquél a quien te des te conservará eternamente. Elige, pues, o reinar eternamente con Dios, o sufrir eternamente con el demonio.
     
El desprecio del mundo
Orad por los gobiernos cristianos.
    
ORACIÓN
    
Dios omnipotente, que enseñasteis al bienaventurado Hermenegildo, vuestro mártir, a preferir el reino de los cielos a las grandezas de este mundo, haced que siguiendo su ejemplo despreciemos las cosas perecederas para aspirar sólo a las eternas. Por J. C. N. S.