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martes, 17 de noviembre de 2020

NOVENA EN HONOR A SAN JUAN BERCHMANS, NOVICIO JESUITA

Novena dispuesta por el sacerdote F. de S. M., y reimpresa en la Vida de los Santos de la Compañía de Jesús. Las máximas son tomadas de la Vida de San Juan Berchmans del padre Virgilio Cepari SJ y del Plácita, et decréta morália, quæ sibi conscrípsit Joánnes Berchmans SJ, último anno vitæ suæ.
   
NOVENA EN HONOR A SAN JUAN BERCHMANS, NOVICIO JESUITA
    

Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
ACTO DE CONTRICIÓN   
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Criador y Redentor mio, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido: propongo firmemente de nunca más pecar, y de apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, y de confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta: ofrézcoos mi vida, obras y trabajos en satisfacción de todos mis pecados; y así como os lo suplico, así confío en vuestra bondad y misericordia infinita me los perdonaréis, por los merecimientos de vuestra preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y me daréis gracia para enmendarme y para perseverar en vuestro santo servicio hasta la muerte. Amén.
    
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS.
Señor mío Jesucristo, que llevado del gran deseo que tenéis de que nos salvemos, renováis en vuestra Iglesia ilustres ejemplos de virtud, con que nos animemos a correr por el camino de la santidad; mil gracias os doy por el que me ofrecéis hoy en la inocentísima vida del angélico joven San Juan Berchmans, cuya santidad, cifrada en la exacta observancia de las más menudas obligaciones de su estado, me anima a pretender alcanzar la perfección por el camino llano del cumplimiento fiel de mis deberes. Deseoso, pues, de excitarme a la imitación de sus suavísimas virtudes, y de glorificaros por lo que le favorecisteis, comienzo gozoso esta Novena, esperando por la intercesión de este amabilísimo joven, alcanzar abundantes gracias para copiar en mi alma los ejemplos de virtud que él nos dejó, y mediante ellos daros mucha gloria, y conseguir la salvación de mi propia alma, que es lo único que me importa. Amén.

DÍA PRIMERO – 17 DE NOVIEMBRE
AMOR DE SAN JUAN BERCHMANS A LA ORACIÓN.
     
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Dulcísimo Jesús mío, Maestro nuestro en el ejercicio santo de la oración y meditación; gracias os doy por haber enseñado al devotísimo y fervorosísimo San Juan Berchmans, ya desde sus más tiernos años, a pasar largas horas en esa suavísima ocupación, donde penetrándose de las verdades y misterios de nuestra fe, se inflamaba en vivos deseos de amaros y practicar la virtud, llenándose de santo odio y aborrecimiento de sí mismo, y de todo lo que es mundo. Soberano Maestro, por la intercesión de mi amable protector, sedlo también mío en negocio que tanto me importa, para ordenar todas mis acciones, y perseverar en el bien. Y si es cierto que está el mundo perdido por falta de reflexión, y por no valerse de la oración, llave de oro con que se franquean las puertas de las divinas misericordias, orando yo y meditando con asiduidad, diligencia y constancia, a ejemplo de mi glorioso protector, conseguiré las luces y auxilios para huir de los lazos del demonio, y llegar a la posesión de la gloria celestial. Amén.
    
Récese un Padre nuestro, Ave María y Gloria. Después la petición de la gracia especial que desea cada uno conseguir en esta Novena.
   
ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS.
Señor y Dios mío; lleno de confusión me postro hoy ante vuestros altares al compararme con este inocente joven, que alcanzó en tan pocos años tantos méritos, acumulados con su diligente y constante aplicación a la virtud, mientras que yo por mi descuido me encuentro muy falto de virtudes, y con las manos vacías de buenas obras.
    
¡Ah, amado protector mío, cuán lejos he estado de seguir vuestras huellas! Vuestra prontitud y docilidad en seguir las divinas inspiraciones y daros todo a Dios en edad todavía muy temprana, vuestra sabia providencia para acumular, cual mercader avaro, los bienes sólidos e imperecederos de gracia y gloria, arguyen mi resistencia a los toques de los divinos llamamientos y la necedad con que sólo he atendido a llenar mis manos del heno de los bienes mentirosos de este mundo. Detesto ya de todo corazón mi conducta, y con vuestra ayuda y protección quiero hoy mismo empezar la vida fervorosa y llena de santas obras con que, redimiendo el tiempo perdido, merezca un elevado trono de gloria por toda la eternidad. Amén.
    
MÁXIMAS DEL SANTO PARA ESTE DÍA.  
  1. Desagrada tanto al demonio la oración, que procura con todo empeño estorbarla.
  2. Si no tengo costumbre de orar, no viviré en paz en la Compañía.
  3. Quien no aprecia la oración, no podrá durar y perseverar en la via espiritual. 
 
Antífona: Consumado en poco, cumplió mucho tiempo, tan agradable era su alma a Dios.
℣. El Señor conduce al justo por vías rectas.
℟. Y le muestra el reino de Dios.
    
ORACIÓN
Oh Dios, que hiciste admirable la santidad de tu Confesor San Juan Berchmans en la custodia de la disciplina regular y la inocencia de la vida; concédenos por sus méritos y oraciones, que siguiendo fielmente tus mandatos, consigamos la pureza de alma y cuerpo. Por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
DÍA SEGUNDO – 18 DE NOVIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
  
AMOR DE SAN JUAN BERCHMANS AL SANTÍSIMO SACRAMENTO
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Señor mío Jesucristo, que por un rasgo de vuestra bondad digno de eterno agradecimiento, y capaz de cautivar todos los corazones, os quedásteis en nuestros altares para ser fiel compañero, amigo constante y nuestro sustento durante esta peregrinación; ¡cuál sería vuestro contentamiento cuando, retirándose de vuestros templos con monstruosa ingratitud la mayor parte de los hombres, o acercándose a ellos para más ofenderos, veíais al seráfico San Juan Berchmans acercarse a Vos para honraros con amorosas visitas, y hospedaros en su abrasado corazón con fervorosa preparación y afectuoso reconocimiento! Dadme luz, Bien mío Sacramentado, para que, a imitación de mi glorioso protector, conciba grande estima del bien que en Vos tengo, y muy encendido amor para visitaros, recibiros, acudir a Vos, y compensar el desvío de los demás hacia vuestro amantísimo Corazón. Teniendo tantos obstáculos para serviros, acudiré a adquirir fuerzas para vencerlos, y aplicaré mis labios a esa fuente copiosa de todas las gracias, hasta que concluida esta peregrinación, me una ya sin estorbo a Vos, Bien infinito, único por quien aspiro, y el solo que puede llenar el vacío de mi corazón. Amén.
    
MÁXIMAS DEL SANTO PARA ESTE DÍA.  
  1. Fomentaré con diligencia mi afecto para con el Santísimo Sacramento, y por lo menos cinco veces al dia iré a visitarle.
  2. Hablaré los domingos en la recreación algo del Santísimo Sacramento, y en reverencia suya haré los jueves alguna penitencia.
  3. ¿Qué cosa, Señor, será para mí dulce y agradable fuera de la Comunión, habiendo Vos mismo pedido con instancias ser glorificado por medio de ella?
Récese un Padre nuestro, Ave María y Gloria. Las demás oraciones se rezarán todos los días.
    
DÍA TERCERO – 19 DE NOVIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
  
SU AMOR A MARÍA SANTÍSIMA
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Jesús mío amantísimo, nacido por mi amor de la criatura más pura y santa; os doy las más expresivas gracias, porque inspirásteis a mi glorioso protector San Juan Berchmans, desde sus más tiernos años, amor verdaderamente de hijo para con esa vuestra Madre, que también lo es nuestra, y un afecto fuerte y tierno hacia su Concepción Inmaculada, cuyo privilegio firmó con su sangre que defendería siempre por palabra, y si algo llegase a publicar, también con la pluma y por escrito. Enseñadme desde hoy a mí por la intercesión de ese devotísimo hijo de María, a penetrarme de los sentimientos de tan sólida, y a Vos agradabilísima devoción, a amarla como a mi Madre y Señora con amor tierno y respetuoso, y manifestarlo en mis conversaciones, en mis obsequios, y sobre todo en la imitación de sus virtudes. Teniendo así de mi parte a la hora de la muerte a la que es puerta del cielo, entraré segurísimamente en la posesión de aquel reino, que Vos, Hijo suyo, nos comprásteis con vuestra Sangre. Amén.
    
MÁXIMAS DEL SANTO PARA ESTE DÍA.  
  1. No estoy asegurado de mi salvación, si no tengo verdadero y filial afecto para con la Bienaventurada Virgen María.
  2. El medio prudentísimo y principalísimo con que he alcanzado la perfección religiosa, ha sido el amor y devoción a la Santísima Virgen.
  3. Me daré todo al culto de María, y no descansaré hasta alcanzar amor tierno hacia esa dulcísima Madre mía. En honor suyo haré los sábados algún oficio humilde, y hablaré algo de sus grandezas.
Récese un Padre nuestro, Ave María y Gloria. Las demás oraciones se rezarán todos los días.
    
DÍA CUARTO – 20 DE NOVIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
  
SU AMOR A LA MORTIFICACIÓN
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Señor mío Jesucristo, que de tantas maneras nos enseñásteis a emprender el camino de la mortificación interior y exterior, como necesaria para llegar al cielo, y vencer los enemigos que nos asedian para perdernos eternamente; ruégoos por la mortificación perfectísima que constantemente practicó el inocentísimo San Juan Berchmans, me deis bríos y aliento para seguir sus pasos en la tarea difícil de mortificar mi cuerpo con sus sentidos, y los quereres y deseos de mi corrompida naturaleza. Y vos, Santo mío, por aquella penitencia con que os castigábais aun por las más pequeñas faltas, por vuestro continuo enfrenamiento de sentidos, por la vigilancia con que domábais todas las inclinaciones menos ordenadas, ayudadme a alcanzar gracias para empezar a llorar ya mis pecados y crucificar mis sentidos y los impulsos torcidos de mi corazón. No es, repetiré con vos, el discípulo más que el Maestro, ni dice bien con el discípulo del Crucificado la vida suelta, regalada, enemiga de la cruz. Comenzaré, pues, a crucificarme y conformarme con la cabeza de los predestinados; así apareceré en el día grande del precio marcado con la marca de los elegidos que saben con un poco de violencia arrebatar el reino de los cielos. Amén.
    
MÁXIMAS DEL SANTO PARA ESTE DÍA.  
  1. ¿Cómo quieres ser compañero de Jesús si no estás crucificado con Él?
  2. Debo pensar que al alimentar mi cuerpo tengo también que alimentar a Cristo, y esto se hace con la mortificación; por lo cual, nunca me levantaré de la mesa sin mortificarme en algo.
  3. En todo cederé a los otros lo más cómodo y honroso.
Récese un Padre nuestro, Ave María y Gloria. Las demás oraciones se rezarán todos los días.
     
DÍA QUINTO – 21 DE NOVIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
  
SU AMOR A LA OBSERVANCIA DE TODO LO MANDADO, Y A LAS REGLAS
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Amantísimo Maestro y Salvador nuestro, acabado modelo de todas las virtudes, de quien todos los Santos han copiado las que practicaron; gracias os doy por haberme enseñado con el ejemplo que fidelísimamente disteis observando la voluntad de vuestro Padre, a caminar a la santidad por el exacto cumplimiento de los deberes y obligaciones de mi estado. Allí aprendió mi glorioso protector aquella exactísima observancia con que atendía aun a las más menudas reglas y avisos, y que le sublimó en breve a tan alto grado de santidad. Dadme, Dios mío, gracia para seguir vuestras huellas, y las de este amabilísimo jóven, e imprimid profundamente en mi corazón aquella resolución que él tuvo y cumplió, de morir antes que quebrantar la más menuda ordenación de los superiores, y de ni siquiera querer dispensas en las obligaciones de mi estado sin una verdadera necesidad. Así, siendo fiel en lo pequeño lo seré en lo de más importancia; así mostraré tener amor delicado y filial para con mi Dios; y llenas las manos de méritos entraré en aquel reino que tiene preparado, para que sea la herencia de los que hacen su voluntad. Amén.
    
MÁXIMAS DEL SANTO PARA ESTE DÍA.  
  1. Antes morir y perder la salud, que por causa de ella quebrantar alguna regla.
  2. Seguiré en todo la comunidad, aborreciendo muy mucho las singularidades, y como peste la dispensa de las reglas.
  3. Notaré por escrito los mandatos y voluntades de mis superiores, y pondré todo mi empeño en observarlos exactísimamente.
Récese un Padre nuestro, Ave María y Gloria. Las demás oraciones se rezarán todos los días.
    
DÍA SEXTO – 22 DE NOVIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
  
SU PUREZA DE CONCIENCIA
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Inocentísimo y Santísimo Jesús mío, que como no podéis ver la iniquidad, tenéis todas vuestras delicias en las almas limpias de pecado; ¿con qué complacencia descansarían vuestras miradas en la purísima e inocentísima del joven San Juan Berchmans, nunca manchada ni aun con faltas veniales deliberadas? ¿Y cómo os agradaban aquellas lágrimas, con que pretendía borrar las levísimas imperfecciones en que incurre la fragilidad humana aun en los varones justos y perfectos? Lleno de confusión al comparar con esa vida inocente la mia manchada de tantas iniquidades, con las que tengo irritada y ofendida vuestra infinita Majestad, vengo hoy resuelto a convertirme a Vos de todo corazón, lavar con lágrimas de contrición mi alma afeada y sucia con la lepra de la culpa, y conservarla ya en adelante limpia y hermoseada con la gracia. Así espero de vuestra bondad recibir, como de mi abogado, el premio prometido a los limpios de corazón, que es veros aquí por la contemplación, y en la otra vida cara a cara. Amén.
    
MÁXIMAS DEL SANTO PARA ESTE DÍA.  
  1. Haré gran aprecio, aun de las cosas muy pequeñas.
  2. Si hago algo digno de penitencia contra alguna regla, la pediré humildemente durante toda mi vida.
  3. Nada me aprovecha ganar todo el mundo, si infiero el daño más pequeño a mi alma.
Récese un Padre nuestro, Ave María y Gloria. Las demás oraciones se rezarán todos los días.
     
DÍA SÉPTIMO – 23 DE NOVIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
  
SU CASTIDAD ANGÉLICA
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Jesús mío dulcísimo, tiernísimo esposo de las almas castas, a quienes amáis con singular cariño; gracias os doy por haberme dado en San Juan Berchmans un protector especial y acabado modelo de esa hermosísima y angélica virtud, y de los medios sin los que no puede guardarse inmaculado su delicado candor. Enamorado ya de su belleza, y confundido por no haberla estimado en lo que su precio merece, quiero de aquí en adelante custodiarla con mucho esmero, cerrando para ello las puertas de mis sentidos, y velando sobre los más pequeños peligrosos impulsos de mi corazón. Escojo, juntamente con la Virgen de las vírgenes, María Santísima, por especial protector a este purísimo ángel, que tanto se singulariza en favorecer a los que le invocan en los peligros y asaltos con que el enemigo infernal pretende robarles tan riquísima joya. Me armaré con el escudo de la modestia de todo mi exterior como lo hizo mi amado protector, cuya compostura hacía de él vivo retrato de las reglas de exquisita modestia que San Ignacio dejó dictadas a sus hijos. Con tales auxilios espero alcanzar don tan precioso, y seguir al Cordero inmaculado a donde quiera que vaya, aquí primero, y después allá en el cielo. Amén.
    
MÁXIMAS DEL SANTO PARA ESTE DÍA.  
  1. Eternamente detestaré y aborreceré aun las levísimas imperfecciones que se relacionan con la castidad, cuales son, la propensión a la comida, el descuido en la vista fuera o dentro de casa.
  2. Si quieres ser hijo de la Virgen y de la Compañía, sé celador de tu castidad. Y si de corazón amas el honor de la Compañía, muéstralo en la modestia y en hablar de cosas espirituales.
  3. Nada he de evitar con más cuidado que la ociosidad, la tristeza y las familiaridades. Si alguien, contra lo que dice la regla, me tocare aun jugando, lo manifestaré en seguida al Superior.
Récese un Padre nuestro, Ave María y Gloria. Las demás oraciones se rezarán todos los días.
    
DÍA OCTAVO – 24 DE NOVIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
  
SU OBEDIENCIA Y SENCILLEZ CON LOS SUPERIORES
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Amantísimo Salvador mío, hecho por mí víctima de obediencia hasta la muerte, y muerte de cruz, que tan encarecidamente nos encargáis nos sometamos con toda sencillez y rendimiento a los que en nombre vuestro nos dirigen y gobiernan; concededme que a imitación del obedientísimo San Juan Berchmans, me perfeccione cada día más en el ejercicio de esta nobilísima virtud, más agradable a Vos que todos los sacrificios. Dadme gracias abundantes para tener como él con mis superiores y Padres espirituales corazón dócil y sencillo, grande claridad y llaneza de conciencia, y humilde rendimiento de mi propia voluntad y juicio a todas sus disposiciones. De ese modo, con grande paz y tranquilidad, y con la seguridad que es posible en este mar borrascoso del mundo, caminaré hacia el puerto de mi patria, el Cielo, y en brazos de la Divina Providencia llegaré sin duda a él. Amén.
    
MÁXIMAS DEL SANTO PARA ESTE DÍA.  
  1. Pláceme el dejarme gobernar como si fuera niño de un día.
  2. En tanto seré verdadero hijo de la Compañía, en cuanto fuere cándido y abierto con mis Superiores.
  3. Viviré cada día y hora sin cuidarme de los futuros contingentes, dejándome llevar de la Providencia Divina y de mis Superiores, a los cuales dejaré la libre disposición de mí y de todas mis cosas, no determinando nada de mí por mí mismo.
Récese un Padre nuestro, Ave María y Gloria. Las demás oraciones se rezarán todos los días.
     
DÍA NOVENO – 25 DE NOVIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
  
SU CONSTANCIA EN EL BIEN
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Jesús mío dulcísimo, que nos encomendáis la constante perseverancia en las buenas obras, como corona de todas las virtudes; dadme por la intercesión de San Juan Berchmans, y por aquella su fortaleza constante en seguir siempre adelante por la fervorosa carrera que una vez emprendió, que sea yo también firme en los propósitos que he formado en esta Novena, despreciando para ello las dificultades que el mundo y el demonio me pongan delante. Repito, con mi glorioso protector, que quiero hacer profesión de hombre espiritual y devoto; y huyendo de los que no lo son, acompañarme solamente de los fervorosos y ejemplares. Que no me avergonzaré de practicar el bien que aprendí debo hacer, sin cuidarme de lo que los otros dirán sobre mi delicadeza y exactitud en cumplir todas mis obligaciones. Que viviré contrariando en todo al mundo, y su dulce me será amargo, y su amargo dulce. Que debo obrar mucho y negociar en bienes espirituales, como en los de la tierra negocia un avaro mercader.
    
Grabad, Dios mío, estas máximas en mi corazón, para vencer, como mi protector, las dificultades de mi natural inconstancia y de los respetos humanos, a fin de que peleando legítimamente sin cesar, y ganando señaladas victorias del mundo, demonio y carne, me coja la muerte con las armas en la mano, y el supremo Capitán de todos los buenos y esforzados me corone como a uno de ellos, con el lauro inmarcesible del triunfo y gloria que jamás ha de acabar. Amén.
    
MÁXIMAS DEL SANTO PARA ESTE DÍA.  
  1. ¿Qué te importa, alma mía, ser amada de los hombres, y agradarles, si por eso dejas de ser siervo de Cristo y pierdes su amistad?
  2. No me cuidaré de lo que otros digan acerca de mi observancia de las reglas y propósitos.
  3. Haré todas las cosas como si fuesen las últimas de mi vida. Y lo que pueda hacer en una hora, no lo dejaré para otra.
Récese un Padre nuestro, Ave María y Gloria. Las demás oraciones se rezarán todos los días.

jueves, 13 de agosto de 2020

SAN JUAN BERCHMANS, O EL ANHELO DE MORIR EN EL SEÑOR

     
«Se decía que él era un retrato de San Luis Gonzaga, y que al verlo parecíales ver a otro San Luis; y en el día en el cual se hizo la traslación del cuerpo de este Santo dese la capilla de la Virgen donde estaba hasta la capilla nueva que le fue dedicada, que fue el 15 de Junio de 1620, mientras todos los padres y hermanos iban procesionalmente por la iglesia, y nuestro Juan Berchmans era uno de los que portaban los ciriales, el padre Giacomo Croce, asistente de Italia, al verlo, dijo al padre Teodoro Buseo, asistente de Alemania, estas palabras: “este me parece otro San Luis”. Y por las cosas que hasta aquí se han dicho, y de las que se dirán, se puede conocer cuán meritoriamente hiciese este juicio.
   
Iba el feliz joven siempre creciendo de virtud en virtud, de perfección en perfección, así disponiendo Dios que planeaba pronto llamarlo a Sí; y donde en el año precedente 1620 había ejercido principalmente en la virtud de la santa humildad y conocimiento de sí mismo, en el último año de su vida, que fue el 1621, en la portada de un cuadernito en el cual planeaba anotar sus cosas espirituales de aquel año, escribió estas palabras: “Dixi, nunc cœpi” (Dije, ahora logré); y la virtud en la cual ejercía este año y sobre la cual hizo siempre el examen particular fue la caridad y la alegría espiritual, y todas las cartas estaban llenas de estas palabras: “Cháritas, Cháritas, est vivére in dies et horas” (Caridad, caridad, es vivir en días y horas), estas dos cosas conjugadas juntas: gracias a la caridad y amor de Dios que le había inflamado el corazón en forma tal que no pensaba más en vivir, sino que viviía a horas y jornadas resignado totalmente en el divino beneplácito, pero con amoroso suspiro aspirando a la posesión del infinito bien.
   
Fue en este tiempo con un padre grave del colegio [Romano] a visitar la iglesia de Santa María la Mayor; al regresar, entrados a discurrir de la gran seguridad con la cual bien frecuentemente mueren los religiosos, aportando aquel padre ejemplos de muchas personas a las que vio morir con gran franqueza en el colegio romano, agregó al fin estas palabras: “Ruego a Dios, oh hermano Juan, que moriátur ánima mea morte justórum” (muera mi alma con la muerte de los justos); a cuyas palabras Juan, súbitamente volviéndose con tanta reverencia, pero con cierta seriedad, le dijo: Padre mío, es necesario que digamos: “Vivat ánima mea vita justórum para que podamos decir después moriátur ánima mea morte justórum”: esto es, es necesario que digamos primero Viva mi alma la vida de los justos si queremos después poder decir Muera mi alma de la muerte de los justos. Aquel padre, oyéndose decir estas palabras de un jovencito modesto y que estaba acostumbrado a tenerle mucha reverencia y respeto, se movió a compunción y al mismo tiempo a veneración de la bondad del sabio joven, el cual por medio de una buena vida buscaba y esperaba llegar a una buena muerte.
  
Un mes antes que enfermara, razonando con un padre en la recreación, le mostró el desapego que tenía de este mundo y de la presente vida con decirle que si plugiese a Dios el llamarlo a la otra vida, no habría sentido fastidio ninguno en irse. Más allá llegó poco después, hablando con un maestro del colegio, el cual amaba tanto a Juan y gustoso trataba seguido por la utilidad espiritual que encontraba por sus razonamientos y santos ejemplos. A este dijo cómo se sentía inflamado de deseo de morir para unirse perfectamente con Dios y, preguntándole confidencialmente el maestro si se encontraba tan bien en la orden que no temía el paso de la muerte, Juan respondió. “Si me fuese concedido el hacerme las condiciones por mí mismo, yo gustoso elegiría hacer antes algunos días de ejercicios espirituales, pero cuando bien lo los pudiese hacer, de todas maneras moriría gustoso”. Estaba en estos últimos días como un hombre abstraído que tiene el pensamiento en otra parte, con el cuerpo en la tierra y con la mente en el cielo; y como Dios había ya establecido de llamarlo a Sí, así andaba suavemente disponiendo por medio de afectos amorosos y encendidos deseos, donde frecuentemente se encontraba en la boca y en el corazón aquellas palabras del Apóstol y de la Esposa [de los Cánticos]: “Cúpio dissólvi et amóre lángueo” (Anhelo disolverme y languidezco de amor), pero no osaba pedirlo absolutamente porque no sabía si fuese voluntad de Dios y mayor gloria de su divina Majestad.
   
Se complajo la divina voluntad de escuchar estos sus santos anhelos, y también darle indicio de lo que pronto le debía suceder. Con todo que en el último día de Julio, fiesta de nuestro padre y fundador San Ignacio, haciéndose en el colegio romano la acostumbrada distribución de los santos del mes de Agosto, le tocó a Juan en el santo aquella sentencia del Salvador que refiere San Marcos: “Vidéte, vigiláte et oráte: néscitis enim quándo tempus sit”. Ved, estad vigilando y haced oración, porque no sabéis cuándo sea el tiempo en el cual Dios ha resuelto llamaros. Entendió enseguida el aventurado hijo, y lo tomó por signo seguro del Cielo que el Señor lo quería llamar pronto a Sí, y fue con alegría a decirlo a su maestro de filosofía, y después lo dijo a otras personas. En breve se verificó todo, porque cinco días después se enfermó, y luego de ocho días de enfermedad murió, como se dirá en la siguiente narración.
   
Lo que debe ponerse aquí en consideración es que Juan era un joven de 22 años, y hacía cinco estaba en la Compañía. Se urdía aún la tela de su vida cuando fue cortada y truncada, pues no había llegado en gran parte a la edad de la consistencia. Había dado solo los primeros lineamientos de la vida religiosa, había esbozado una estatua de la vida común y de la común observancia. Si el principio de la tela parecía bello en maravilla, ¿cuál sería la tela toda si hubiese podido acabar de urdirla, de tramarla, de tejerla y de curarla? Si los primeros lineamientos tan vagamente explicaban, ¿cuál sería la figura si hubiese tenido tiempo de vestirla de perfectos colores? Si arrebataba los ojos el primer esbozo, ¿qué habría hecho la estatua si hubiese podido llegar a perfección? Y no menos en tan breve tiempo nos ha dejado tal trabajo, que cada uno de nosotros confesará encontrar qué aprender e imitar, y dará alabanza a Dios».
  
P. VIRGILIO CEPRARI SJ.Vita del venerabile servo di Dio Giovanni Berchmans, fiammingo, religioso della Compagnia di Gesù (Vida del venerable siervo de Dios Juan Berchmans, flamenco, religioso de la Compañía de Jesús), Brescia, 1847, págs. 139-143. Traducción propia.

lunes, 2 de octubre de 2017

ORACIÓN DE SAN JUAN BERCHMANS AL ÁNGEL DE LA GUARDA

Ángel Santo, amado de Dios, que después de haberme tomado, por disposición divina, bajo vuestra bienaventurada guarda, jamás cesáis de defenderme, de iluminarme y de dirigirme: yo os venero como a protector, os amo como a custodio; me someto a vuestra dirección y me entrego todo a Vos, para ser de Vos gobernado. Os ruego, por lo tanto, y por amor de Jesucristo os suplico, que, cuando sea ingrato para con Vos y obstinadamente sordo a vuestras inspiraciones, no queráis, a pesar de esto, abandonarme; antes al contrario, ponedme pronto en el recto camino, si me he desviado de él; enseñadme, si soy ignorante; levantadme, si he caído; sostenedme, si estoy en peligro, y conducidme al cielo para poseer en el una felicidad eterna. Amén.

sábado, 26 de noviembre de 2011

SAN JUAN BERCHMANS, CONFESOR Y NOVICIO JESUITA

¡Muy bien, siervo bueno y fiel! Ya que has sido fiel en lo poco, yo te confiaré lo mucho: ven a tomar parte en el gozo de tu Señor”. (San Mateo 25, 21).
 
San Juan Berchmans
 
El purísimo y angelical mancebo san Juan Berchmans, vivo retrato de las Reglas de la Compañía de Jesús, fue natural de Diest, en el ducado de Brabante, y nació en el día de sábado, con sagrado a la Virgen santísima, con quien tuvo toda su vida muy tierna y regalada devoción. Madrugaba ya desde niño para oír muy de mañana dos o tres misas antes de ir a la escuela; y acostábase a veces muy tarde para meditar en el silencio de la no che la sagrada pasión de Jesucristo. Cuando se confesó para comulgar la vez primera, halló el confesor tan limpia su conciencia, que apenas supo de qué poderle absolver. En su vida y costumbres parecía un ángel, y por tal era tenido; y con este nombre le llamaban. Rogó a sus padres que, a pesar de su pobreza, no le estorbasen el seguir la carrera de la Iglesia, a la que Dios le llamaba y así se concertaron con un canónigo de Malinas, que le serviría en su casa, y aprendería al mismo tiempo las letras humanas en el colegio de la Compañía. Ponía gran cuidado en imitar las acciones y ejemplos de san Luis Gonzaga; hizo, como él, voto de perpetua virginidad a gloria de la sacratísima Virgen; y con su compostura refrenaba a sus compañeros, de tal manera, que ninguno osaba a su vista desmandarse. Mas ¿quién podrá decir la suavísima fragancia y hermosura de sus virtudes, cuando se trasplantaron, como flores del cielo, de los eriales del siglo al paraíso de la religión? Entró Juan en la Compañía a la edad de diez y siete años, y así en el noviciado, como después en los colegios, vivió con tan grande ejemplo y opinión de santidad, que a los que habían conocido a San Luis Gonzaga, les parecía haberlo recobrado en la persona de nuestro santo mancebo. No puso con todo la perfección. de su santidad en asombrosas penitencias: su gran penitencia, decía que había de ser la fiel observancia de las reglas de la Compañía, sin apartarse de la vida común; y esto cumplió tan perfectamente, que jamás pudieron sus superiores y compañeros notar cosa de que poderle avisar; y él mismo tenía escrito entre sus propósitos que antes quisiera morir que quebrantar deliberadamente cualquier regla de la Compañía por mínima que fuese. Habíase obligado con voto a defender la inmaculada Concepción de María, y como hijo de tal Madre, guardaba tan rara modestia, que por sólo ver su semblante hermosísimo y modestísimo acudían muchos a la iglesia del Colegio Romano. Nunca quiso levantar los ojos para mirar muchas cosas dignas de ser vistas que hay en Roma, y algunos que habían procurado saber de que color los tenía, nunca lo pudieron saber. Enseñaba con gracia sin igual la doctrina a los pobres y rogaba a los superiores que le mandasen a la misión de la China, para alumbrar a aquellos infieles y derramar si pudiese la sangre por Cristo. Mas no era la patria de este ángel la tierra, sino, el cielo; y así a la edad de sólo veintidos años, abrazado con el santo crucifijo, el rosario y el librito de las reglas de la Compañía, entregó su alma purísima al Creador. En su lecho de muerte, como se le preguntase lo que había que hacer para asegurarse la protección de María, respondió: “Poca cosa, siempre que se sea fiel a Ella”.
  
MEDITACIÓN SOBRE LA FIDELIDAD EN LAS PEQUEÑAS COSAS
I. Sé fiel a Dios y antes de ofenderlo alguna vez prefiere perder tus riquezas, tu honor y tu misma vida. Es tu Soberano, y, a este título, le debes una inviolable fidelidad; Él es fiel en las promesas que te ha hecho, ¿por qué no habrías de serlo tú en los compromisos que has contraído a su respecto? Después de todo, si traicionas la fe que le juraste en el bautismo, lo obligarás a cumplir su palabra y a ejecutar las amenazas que te hace en la Sagrada Escritura. “Concededme, Señor, que os ame tanto como debo”. (San Agustín).
  
II. Sé fiel en las cosas más pequeñas; allí es donde se manifiesta el amor con mayor brillo. El temor al infierno nos impide a menudo cometer pecados mortales, pero sólo el amor es lo que nos hace evitar las faltas leves. Estas faltas, por otra parte, son muy peligrosas, porque nos disponen para las graves y atraen sobre nosotros penas temporales. Tus enfermedades, tus aflicciones, muy frecuentemente son castigos que Dios te inflige por tus pecados veniales. No esperes estar en el purgatorio para conocer la magnitud de las faltas que actualmente reputas leves.
   
III. Que tu fidelidad sea universal. Sirve a Dios en todo lugar, porque Él está en todas partes; sírvelo hasta el fin de tu vida, porque por la perseverancia ha de ser coronada tu fidelidad. Tú sabes que los honores, los placeres y las riquezas no podrían hacerte feliz, y, sin embargo, te agotas por adquirirlos. Sólo Dios puede darte la felicidad, ¡tú nada haces por Él! “El error humano tiene un culto para todo, excepto para Aquél que ha creado todo”. (Tertuliano).
  
REFLEXIÓN
Hallamos también escrito en el libro de los propósitos de este santo mancebo: «Aborreceré cualquier imperfección que pueda menoscabar la castidad». Tomen, pues, los jóvenes por ejemplo el de este santísimo mancebo, el cual es especialísimo abogado contra las tentaciones sensuales. En este propósito, conviente tener gran devoción a la Santísima Virgen, como San Juan Berchmans la tuvo y propagó.
 
La fidelidad a Dios. Orad por los que se consagran a la vida religiosa.
 
ORACIÓN
Rogámoste, Señor, que concedas a tus siervos la gracia de saber imitar los ejemplos de aquella inocencia y fidelidad en tu divino servicio, con los cuales el angélico joven Juan Berchmans te consagró la flor de su edad. Por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.