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martes, 1 de junio de 2021

NOVENA EN HONOR A SAN JUAN DE SAHAGÚN

Novena dispuesta por un religioso del Convento de San Agustín en Puebla de los Ángeles, y reimpresa en dicha ciudad por Pedro de la Rosa en 1792. Los Gozos provienen de la Novena publicada en León en 1952.
   
ADVERTENCIA
Sabido es que la mayor y más oportuna prevención para celebrar las fiestas de los Santos es la purificación de las almas, y así el día primero y último de la Novena confiesa y comulga, y en otros, si a tu Confesor pareciere. Esta Novena puede hacerse en cualquier mes del año, aunque el señalado es el de Junio, comenzándola el día tres, para acabarla el día once, víspera de la Fiesta del Santo.
  
NOVENA SAGRADA A HONOR DEL SERAFÍN EUCARÍSTICO SAN JUAN DE SAHAGÚN DEL ORDEN DE NUESTRO PADRE SAN AGUSTÍN, CANÓNIGO DE LA SANTA IGLESIA DE BURGOS, COLEGIAL DEL INSIGNE COLEGIO DE SAN BARTOLOMÉ DE SALAMANCA, ESPECIAL ABOGADO DE LA PAZ Y DE LA DISPOSICIÓN PARA COMULGAR
   
    
Puesto de rodillas, y habiéndote persignado harás el siguiente Acto de contrición:
   
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
ACTO DE CONTRICIÓN
Mi Dios, mi Criador, mi Redentor, Padre amabilísimo mío, por ser quien sois, y porque os amo más que a mi vida, más que a mi honra, más que a mi alma; porque os estimo sobre todas las cosas, me pesa haberos ofendido. Ea, Bien mío, acábense ya los enojos, de todo corazón me convierto a Vos, apartado de las ocasiones de agraviaros, hasta aquí mi ceguera, hasta aquí mis necedades; oye, oye, buen Pastor, los balidos de esta oveja, la más perdida: Recibe, amantísimo Padre, la penitencia de este hijo pródigo, que ha gastado el caudal de tus beneficios en ofenderte. Pequé, Padre mío, en vuestra sagrada presencia. ¡Oh, quién se hubiera muerto antes de cometer tan grave desacato! ¡Oh Bondad infinita, quién os conociera bien, para saber llorar vuestras ofensas! Me pesa, Lumbre de mis ojos; me pesa, Dueño de mi vida, haber sido tan ingrato; os doy palabra de no volver al vómito de la culpa, sino serviros y amaros hasta el último aliento de mi vida. Amén.
     
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Dios te salve, Glorioso Confesor de Cristo, San Juan de Sahagún, Gloria de España, Honra de la Santa Iglesia de Burgos, Lustre de la Agustiniana familia. Dios te salve, Apostólico trueno, Rayo de santidad, Ángel de paz. Dios te salve, preciosísima Margarita de la Ciudad Santa: yo alabo, bendigo y glorifico al Señor por las grandes virtudes con que adornó tu bendita alma, y por las muchas prerrogativas con que te ensalzó en tu Iglesia. Tú desde niño te consagraste a su Majestad, predicando, enseñando y exhortando al Divino servicio a los de tu tierna edad. Tú, renunciando la grandeza de tu alto linaje, las riquezas de tu casa, la dignidad de tu persona, el premio de tus letras, te sujetaste a la Regla y humilde Hábito de tu Padre San Agustín. Tú guardaste perpetua pureza, la Castidad y Sabiduría te tomaron por fiel amigo. Tú fuiste filósofo excelentísimo, teólogo sumo; tú fuiste el Apóstol de Salamanca, en cuyo evangélico cargo tuvo muchas medras tu invicta paciencia; tú el Serafín de la Eucaristía, por lo que llegaste a merecer en el Sacrificio de la Misa el que apartase tu Dulce Esposo los canceles de los accidentes para conversar contigo, como suelen hablarse dos amigos. ¡Oh Benjamín de los amores más sagrados! ¡Oh varón dichosísimo! A ti acudimos por consuelo en nuestras aflicciones, por remedio en nuestras necesidades, especialmente en esta... Socorred, ¡oh poderoso Santo!, al menesteroso; consolad al triste, esforzad al flaco, encended al tibio, conservad al devoto, aliviad al enfermo, serenad al airado, y guiad a todos los que se valen de vuestro Patrocinio a los descansos eternos de la gloria. Amén.
   
DÍA PRIMERO – 3 DE JUNIO
Siendo el Santísimo Sacramento la divisa de San Juan de Sahagún, no es razón se ignore el motivo de pintarse con la Eucaristía en la mano. Fue, pues, tan amante de este Manjar de grandes, que acabando Maitines, se quedaba en el Coro hasta el alba, previniendo su bendita alma para apacentar en el florido lecho de sus virtudes al Cordero sin mancha; y era fuerza durase tanto tiempo esta prevención amorosa, pues comenzaba a meditar desde la Encarnación del Divino Verbo, discurriendo tierna y dulcemente por su santísima vida y afrentosa muerte, hasta llegar a la triunfante subida a los Cielos, y clausurando con este glorioso Misterio su prolongada preparación, volaba a celebrar el Santo Sacrificio de la Misa en alas de esos tiernísimos afectos: «A hablar voy con Dios, y a recibirle en mi pecho».
   
Rezarás la Estación al Santísimo Sacramento.
   
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Dulcísimo Jesús, Cordero inmaculado, Pastor bueno, que habiendo dado la vida por nuestro remedio, quisisteis quedar en el Divino Sacramento para sustento de nuestras almas, medicina de nuestras dolencias, consuelo de nuestros trabajos, compañía de nuestra peregrinación, yo te ofrezco mi corazón, para que por medio de tu gracia, forméis de él Sagrario en que tu Soberanía se deposite, florido techo en que tu amor descanse. Den valor a mis deseos los grandes méritos de San Juan de Sahagún, quien como herido ciervo sediento de las dulces aguas de tus cariños se llegaba a la fuente de tus delicias, abrasado en amorosas ansias. Desde este día tomo a este humano Serafín de tus aras, por Padrino de mi alma, para merecer por su intercesión el llegarte a dar el dulcísimo ósculo de fiel Esposa en las regias bodas de tu Cena grande. Amén.
   
GOZOS EN HONOR DEL GLORIOSO SAN JUAN DE SAHAGÚN
   
Pues sois astro luminoso,
Que esparce luz en el suelo,
Sed nuestro amparo y consuelo,
San Juan de Sahagún glorioso.
    
Tus padres, que, entre aflicciones
Verse sin hijos lloraron,
Que nacieses tú alcanzaron,
Con súplicas y oraciones;
En tí un niño prodigioso
Benigno concedió el cielo.
Sed nuestro amparo y consuelo,
San Juan de Sahagún glorioso.
    
Como don que el cielo envía,
Tanta luz comunicaste,
Que al instante disipaste
Las tinieblas que existían;
Ejemplo el más portentoso
Das de vida y santo celo.
Sed nuestro amparo y consuelo,
San Juan de Sahagún glorioso.
    
Niño y sabio te admiraron
Cuantos tu discurso oyeron,
Y de ti mucho aprendieron
Los mismos que te enseñaron,
Mas solo encuentra reposo
En la virtud tu desvelo.
Sed nuestro amparo y consuelo,
San Juan de Sahagún glorioso.
    
Riquezas y dignidades
Renuncias, que el mundo ofrece,
Tu ánimo solo apetece
Eternas felicidades;
Tu corazón generoso
No aspira a glorias del suelo.
Sed nuestro amparo y consuelo,
San Juan de Sahagún glorioso.
    
Salamanca con la borla
De doctor honró tu frente.
Te admiró sabio, prudente,
Y en esto puso su gloria;
La tuya es ser industrioso
En el camino del cielo.
Sed nuestro amparo y consuelo,
San Juan de Sahagún glorioso.
    
De la discordia inclemiente
Se enciende el fuego feroz,
Y al imperio de tu voz
Calma su furor ardiente;
Con modo el más asombroso
Cesa ya el sangriento duelo.
Sed nuestro amparo y consuelo,
San Juan de Sahagún glorioso.
    
El sacrificio sagrado
Nuevos triunfos te previno,
Pues un ser todo divino
Se te presenta humanado;
Con un favor tan honroso
Tu piedad remonta el vuelo.
Sed nuestro amparo y consuelo,
San Juan de Sahagún glorioso.
    
Con tanto merecimiento
La triste vida dejaste,
Y al alto cielo volaste
Lleno de gloria y contento;
Allí gozas venturoso
Delicias que ignora el suelo.
Sed nuestro amparo y consuelo,
San Juan de Sahagún glorioso.
    
Escuchad del alto asiento
Que ocupáis, Sahagún divino,
Las súplicas que previno
Nuestro humilde rendimiento;
En este mundo engañoso
Lleno de afán y desvelo.
Sed nuestro amparo y consuelo,
San Juan de Sahagún glorioso.
    
Antífona: Exultó en Dios su Salvador, viendo en el altar la gloria de su Majestad.
℣. Puso la paz en tus muros.
℞. Y te sació con flor de harina.
   
ORACIÓN
Oh Dios, autor de la paz y amante de la caridad, que diste a tu confesor el bienaventurado San Juan de Sahagún la admirable gracia de pacificar a los que están en conflicto, concédenos por sus méritos e intercesión, que fortalecidos en tu divina caridad, no decaigamos de su integridad por ninguna tentación. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
DÍA SEGUNDO – 4 DE JUNIO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
Abrasada la ciudad de Salamanca en el fuego de las discordias por los sangrientos bandos que originó el duelo de dos nobles linajes, Monroyes y Manzanos, quedó apagado el incendio de las venganzas a las voces de San Juan de Sahagún, quien como Iris de paz serenó los ánimos de los ciudadanos y desterró aquella formidable tempestad de tantos y tan horrendos insultos.
   
Rezarás la Estación al Santísimo Sacramento.
   
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh Rey de los Reyes y Señor de los Señores! Dios fuerte, Admirable Consejero, Príncipe de la Paz, que ahogada la ciudad de Salamanca en un diluvio de discordias, te dignaste favorecerla enviando a u atormentada República la cándida Paloma de San Juan de Sahagún, para que cargase en sus encendidos labios la fructífera Oliva de la Divina Palabra evangelizándole la paz que acabó la polilla de sus bandos: humildemente pido a la grandeza de tus misericordias sea este tu fidelísimo Siervo el Iris que serene los inquietos ánimos de los casados, el Ángel de Paz que guarde los huertos místicos de las familias religiosas, para que el enemigo del hombre no siembre en sus interiores estancias la cizaña de los disturbios. Sea, finalmente, la pacífica Bandera que conduzca nuestras almas a la visión beatífica de la paz eterna. Amén.
  
La Antífona y la Oración las rezarás todos los días.
    
DÍA TERCERO – 5 DE JUNIO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
En Ica, lugar del Reino del Perú, de donde es Patrono San Juan de Sahagún, había un vecino llamado Juan Espino, a quien quiso matar el que le tenía quitada la vida de la honra adulterando con su mujer; defendióle el Santo, interponiéndose visiblemente entre Juan Espino su devoto y el agresor. Conocido el milagro por los adúlteros y el ofendido, este perdonó sus agravios, mejorando de vida los culpados, y los dos casados, entre quienes antes no había paz, se amaron mucho en el resto de su vida.
   
Rezarás la Estación al Santísimo Sacramento.
   
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Omnipotente Dios, cuyo poderoso brazo es el escudo de los que te sirven; Padre amorosísimo, cuya Divina Providencia es la custodia de los que te aman: Libra, Señor, mi vida de asaltos de alevosos ánimos, y mi alma de las asechanzas de invisibles enemigos. Medien, Señor, entre tus enojos y mis ingratitudes, los grandes merecimientos de San Juan de Sahagún, para que no dé con el peso de mis culpas en manos de mis contrarios. Amén.
  
La Antífona y la Oración las rezarás todos los días.
    
DÍA CUARTO – 6 DE JUNIO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
En la ciudad de Salamanca, en el convento de Santa Úrsula, estaba presa una religiosa por un testimonio falso, la cual encomendóse a San Juan de Sahagún y una noche, cansada de lidiar con sus penas, quedóse dormida, despertóla el Santo y la dijo que no se afligiese, que el viernes siguiente saldría de la cárcel porque conocería la Abadesa su inocencia, como de hecho sucedió.
   
Rezarás la Estación al Santísimo Sacramento.
   
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Eterno Dios, consuelo de afligidos y defensa de inocentes, que por tu profeta Daniel volviste por la indemnidad de la casta Susana, y por un Ángel aliviaste las penas del Apóstol San Pedro rompiendo las cadenas que lo oprimían y extrayéndole del calabozo que le encarcelaba: Defiende, Señor, mi alma de las eternas mazmorras del Infierno, y mi honra de todos los abortos de la envidia; y pues tu Siervo San Juan de Sahagún fue tan buena conducta del consuelo de aquella infamada y encarcelada religiosa, en sus benditas manos pongo este memorial de mis afectos, para que mis súplicas merezcan por tus méritos el despacho en el Tribunal de tus clemencias. Amén.
  
La Antífona y la Oración las rezarás todos los días.
     
DÍA QUINTO – 7 DE JUNIO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
En la ciudad de Lima, Corte del Perú, robó un ladrón las joyas con que se había adornado para su Fiesta la Imagen de San Juan de Sahagún. Doña Luisa Manríquez y Doña Catalina Manríquez, por cuya cuenta había corrido el adorno de la Sagrada Efigie, recurrieron al tribunal del Santo pidiéndole, como por justicia, descubriese el hurto, lo que consiguieron puntualmente, entregando el mismo ladrón el robo y confesando no haberle dejado sosegar un fraile agustino todo el tiempo que en su poder tuvo las joyas.
   
Rezarás la Estación al Santísimo Sacramento.
   
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Dios liberalísimo, Dador de todos los bienes, que para obligar al hombre a que fielmente te sirviese pusiste a sus plantas las demás criaturas de la Tierra, no permitas, Señor, lleguen atrevidas manos a los bienes que tu liberalidad me concede: sea tu amado Siervo la muralla que defienda mis cosas y casa de la codicia de los hombres, y el Querubín que guarde mi alma de la envidia del demonio. Amén.
  
La Antífona y la Oración las rezarás todos los días.
    
DÍA SEXTO – 8 DE JUNIO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
Un tullido, que desde su nacimiento lo era, vecino de Salamanca, por cuyas calles andaba arrastrado, encomendóse a San Juan de Sahagún, y luego se vio del todo sano, y no sabiendo qué hacer en recompensa de tan grande beneficio, propuso a devoción del Santo gastar la vida que le quedaba en servicio de Dios, como lo cumplió, tomando el hábito de Nuestro Padre San Agustín.
   
Rezarás la Estación al Santísimo Sacramento.
   
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Benignísimo Señor, Padre de toda consolación, Refugio de atribulados y salud de los enfermos, que movido a compasión de aquel paralítico sin valimientos, le sanaste con solo el imperio de tu voz, sana Señor, por los méritos de tu Siervo a los que tiene tullidos la ocasión próxima de su ruina, para que libres corran en el camino de tus preceptos, y así se hagan dignos de la corona prometida a los que vencen. Amén.
  
La Antífona y la Oración las rezarás todos los días.
     
DÍA SÉPTIMO – 9 DE JUNIO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
El año de 1614, tenía una india un hijo tierno, y quitóselo la muerte dejándola en continuo llanto, lloróle como a prenda de sus entrañas, y al tiempo de irle a enterrar, acordóse de los milagros que hacía San Juan de Sahagún en la ciudad del Cuzco, y como ansiosa madre envolvió al pequeño cuerpo en una manta, sacóle con secreto, y llevándole a la iglesia de Nuestro Padre San Agustín, puso el cadáver a los pies de San Juan de Sahagún y pidióle el consuelo, alegándole su miseria y presentándole su desamparada viudez, porque era el único en quien esperaba alivio. Tardó el Santo en el despacho, o porque gustaba de sus peticiones, o por dar lugar a que hubiera en la iglesia muchas personas que fueran testigos del portento. Continuó su súplica la afligida madre, y logró el fruto de sus lágrimas, resucitando milagrosamente el pequeño difunto.
   
Rezarás la Estación al Santísimo Sacramento.
   
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Todopoderoso y sempiterno Dios, que por tu Profeta Eliseo devolviste la vida a un niño difunto, y por la intercesión de San Juan de Sahagún resucitaste al único de aquella afligida india, dándole el consuelo que diste a la viuda de Naín: ruégote vuelvas a la vida de la gracia a los que áridos huesos yacen miserablemente en el sepulcro de sus vicios, para que se goce alegre nuestra Madre la Iglesia con la resurrección espiritual de sus hijos. Amén.
  
La Antífona y la Oración las rezarás todos los días.
    
DÍA OCTAVO – 10 DE JUNIO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
En el año 1714, estaba como apestada toda la tierra del Perú, siendo garrotillo y erisipela el mal de que peligraban muchos, veíase sin humano remedio aquella atribulada región cuando una de sus más nobles ciudades llamada Cuzco halló el antídoto contra tan penosos y peligrosos ataques en la protección de San Juan de Sahagún, pues colocando su Imagen en el Altar mayor de la Iglesia de Nuestro Padre San Agustín, cobraron salud cuantos enfermos ocurrieron a la Sagrada Efigie del Taumaturgo salmantino; y como se extendiese por todo el reino la fama de los milagros que Dios obraba en la ciudad del Cuzco por méritos de su fidelísimo siervo, creció la devoción y se extinguió la peste.
   
Rezarás la Estación al Santísimo Sacramento.
   
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Clementísimo Señor, a quien tanto agravian las culpas y tanto aplacan las lágrimas de penitentes corazones; arrepentido de mis excesos comparezco ante la Majestad de tu Divina presencia, trayendo por mi Abogado a San Juan de Sahagún, para que por sus muchos servicios me miréis propicio, y no descargues sobre mí el azote de tu Divina Justicia que tanto han merecido mis delitos: Libra, Señor, a tu pueblo redimido, por tu Sangre derramada y por tu amado Siervo San Juan de Sahagún, de todo contagio, peste y demás plagas. Amén.
  
La Antífona y la Oración las rezarás todos los días.
     
DÍA NOVENO – 11 DE JUNIO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
Fueron tantos los milagros que hizo Dios por su intercesión de San Juan de Sahagún, que no hay pluma ni lengua que los cuente. En la ciudad del Cuzco, con flores tocadas a su Imagen, con pan que aplicaban a sus retratos, sanaban todos los enfermos. Tantos prodigios hizo en el Perú San Juan de Sahagún como en México San Nicolás de Tolentino; y así decía, y con razón, Don Lope de Armendáriz, Virrey de México, estas palabras: «Con la fe y devoción de las Indias se han levantado dos Santos del Orden de San Agustín: en México San Nicolás de Tolentino, y en el Perú San Juan de Sahagún».
   
Rezarás la Estación al Santísimo Sacramento.
   
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Dios Altísimo, Divino Sol de Justicia, que cargando la salud en alas de tu amor, sanaste al linaje humano enfermo de la culpa, Salvador del mundo, que en los tránsitos de tu santísima vida obrabas acumuladas las maravillas, dando salud a cuantos enfermos tocaban tus sagradas vestiduras: concédeme el que yo halle el remedio de todas mis necesidades en las Imágenes de tu Siervo, en quienes tanto poder colocaste. Amén.
  
La Antífona y la Oración las rezarás todos los días.

miércoles, 12 de junio de 2019

ORACIÓN A SAN JUAN DE SAHAGÚN PARA ALCANZAR LA PAZ


Eres digno, glorioso San Juan de Sahagún, de aparecer en el cielo de la Iglesia en estas semanas que siguen inmediatamente a los días de Pentecostés. Con muchos siglos de anticipación, Isaías, al contemplar el mundo después de la venida del Espíritu Paráclito, describía en estos términos el espectáculo que en visión profética tenía ante sus ojos: “¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies de los que anuncian la paz, de los que llevan la salvación, clamando a Sión: Tu Dios va a reinar!”. A los que admiraba el Profeta, eran los Apóstoles que tomaban posesión del mundo para Dios; ¿pero no fue también tu misión la que tan entusiastamente proclama el Profeta? El mismo Espíritu que los animaba, dirigía tus pasos; el Rey pacífico vió que por tu trabajo se aseguraba su cetro en una de sus más ilustres naciones que forman parte de su imperio. En el cielo donde tú reinas con él, la paz, que fue el objeto de tus fatigas, constituye ahora tu corona. Tú experimentas la verdad de aquellas palabras que profirió el Maestro pensando en los que se parecen a ti, y a todos aquellos que, apóstoles o no, establecen la paz, al menos en el terreno de su propio corazón: “Bienaventurados los pacíficos, porque serán llamados hijos de Dios”. Estás en posesión de la herencia del Padre; el beatífico descanso de la Santísima Trinidad llena tu alma; y se derrama en estos días hasta nuestras heladas regiones.
  
Concede a España, tu patria, la ayuda que la fue tan provechosa. No ocupa ahora en la cristiandad el lugar eminente que ocupó después de tu muerte. Ha padecido rudos asaltos de parte de los enemigos de la Iglesia, pero ha guardado intacta la fe católica. Haz que se acuerde siempre que, el servicio de Cristo constituyó su gloria, y el apego a la verdad, su tesoro; no olvide nunca que únicamente la verdad revelada da al hombre la verdadera libertad y que sólo ella puede guardar indisolublemente unidas en una nación las inteligencias y las voluntades: lazo poderoso que asegura la fuerza de sus fronteras y la paz en el interior de la nación. Apóstol de la paz, protege a tu pueblo, y para confirmar su fe, recuérdale y enseña a los pueblos que lo han olvidado, que la fidelidad absoluta a las enseñanzas de la Iglesia es el único terreno en que los cristianos pueden buscar y hallar la concordia. Amén.

Dom PRÓSPER GUERANGER OSB. El Año Litúrgico (traducción española). Editorial Aldecoa, Burgos 1956.

SAN JUAN DE SAHAGÚN, CONFESOR Y PACIFICADOR DE SALAMANCA

«No amemos de palabra y con la lengua, sino con obras y de veras». (1ª Juan 3, 18).
 
San Juan de Sahagún
  
Este santo preludió ya en su infancia el papel de predicador y de pacificador que debía desempeñar más tarde tan brillantemente y con tanto éxito. Predicaba a los niños de su edad, los exhortaba a la piedad y a la virtud, y calmaba las disputas que surgían entre ellos. Después de haber vivido edificantemente como sacerdote seglar, entró en el convento de los Ermitaños de San Agustín, en Salamanca, y allí fue notable por su humildad, su austeridad y su celo por la oración. Encargado en seguida, del ministerio de la predicación, muy pronto renovó el aspecto de Salamanca, dividida entonces en facciones encarnizadas unas contra otras. Murió el 11 de junio de 1479.
 
MEDITACIÓN SOBRE EL AMOR SANTO DE SÍ MISMO
I. La caridad te obliga a amarte y a no hacer nada que te sea dañoso. Si te amases, ¿no tratarías, acaso, de procurarte el mayor de todos los bienes? Pues bien, ¿qué mayor bien para tu alma que la posesión de la gracia, primero, y la de la eternidad bien aventurada, después? ¿Qué tirano podría causarte tanto mal como el que te haces cuando cometes un pe cado mortal, y aun un pecado venial, puesto que por este pecado venial deberás sufrir en el purgatorio dolores incomparablemente más crueles que los de los mártires?
  
II. Ama a tu cuerpo, ámalo; pero procúrale el mayor de todos los bienes, que es la gloria de que gozará después de su resurrección, si ha sido fiel a Dios. Para obtener esta gloria, es preciso que sufra durante esta vida. Cuerpo mío, ¿sabes tú de qué debes alegrarte? De ser desgarrado, abrumado de dolores por Jesucristo. Si yo te amo, debo desear verte mortifi cado, a fin de verte un día envuelto en gloria. «El cristiano será glorificado en su carne, pero con la condición de que haya sido mortificada por Jesucristo». (Tertuliano).
  
III. ¿No es verdad, acaso, que no te amas? Amas a tus placeres, a tus riquezas, a tu reputación; pero no amas ni a tu alma ni a tu cuerpo. Amas a tus padres, a tus amigos, si tratas de hacerlos virtuosos, pero, ¿te tomas gran trabajo por llegar a serlo tú mismo? ¡Ah! si verdaderamente te amases, no rehuirías ninguna fatiga para merecer para tu cuerpo y tu alma una gloria eterna. «Cuando se ama, no se rehuye el trabajo: el amor impide que se sienta su peso».
 
El amor de Dios. Orad por los que son llamados a la vida religiosa.
 
ORACIÓN
Oh Dios, autor de la paz y amigo de la caridad, que habéis dotado al bienaventurado Juan, confesor vuestro, de talento admirable para reconciliar a los enemigos, haced, en consideración a sus méritos y a su intercesión, que, consolidados en vuestra caridad, no nos dejemos separar de Vos por ninguna tentación. Por J. C. N. S. Amén.