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viernes, 29 de septiembre de 2023

ALGUNOS APUNTES SOBRE LA ORACIÓN A SAN MIGUEL ARCÁNGEL


Pablo VI Montini en el 1964 hizo abolir la oración a San Miguel Arcángel contra satanás para decirse al final de la Misa, y después en 1972 se lamentó que: «En la Iglesia ha entrado el humo de satanás». No hay necesidad de comentarios.
    
El 29 de septiembre, fiesta de San Miguel Arcángel, es bueno recordar que León XIII, el 13 de Octubre de 1884, tuvo una visión sobre el futuro de la Iglesia, cuando el poder de satanás habría llegado a su culmen. León XIII oyó dos voces: la de Nuestro Señor y la de satanás.
  
Satanás afirmaba con orgullo poder destruir la Iglesia, pero para hacer esto pedía más tiempo y más poder: tenía necesidad de al menos 100 años y un mayor poder sobre aquellos que se hubiesen puesto a su servicio. Nuestro Señor consintió al poder.
  
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Aquella experiencia mística no se limitó al hecho de oír aquellas voces; él tuvo también una visión verdadera y apropiada. Una visión terrorífica. He aquí cómo el Papa la describió, sin entrar en demasiados detalles, pero limitándose a lo esencial:
«He visto la Tierra envuelta por las tinieblas y por un abismo; he visto salir legiones de demonios que se esparcían por el mundo para destruir las obras de la Iglesia y atacar a la Iglesia misma, que he visto reducida al extremo. Entonces apareció San Miguel y arrojó a los espíritus malignos en el abismo. Después he visto a San Miguel Arcángel intervenir no en aquel momento, sino mucho más tarde, cuando las personas hubiesen multiplicado sus fervientes oraciones hacia el Arcángel».
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Pero estos 100 años no comenzaron enseguida y evidentemente no han acabado todavía. En todo caso, el Papa León XIII compuso enseguida la oración a San Miguel Arcángel, contra satanás y los ángeles rebeldes y dispuso que esta oración con tres Ave Marías y una Salve Regina fuese siempre rezada al fin de cada Misa.
   
Obviamente, hoy que es mayormente necesitada, fue abolida, como habíamos visto, por Pablo VI el 26 de Septiembre de 1964 durante el Concilio Vaticano II.
   
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La oración-exorcismo abolida por Pablo VI es la siguiente:
  
LATÍN
Sancte Míchaël Archángele, defénde nos in prœ́lio; contra nequítiam et insídias diáboli esto præsídium. Ímperet illi Deus, súpplices deprecámur: tuque, Prínceps milítiæ cœléstis, Sátanam aliósque spíritus malígnos, qui ad perditiónem animárum pervagántur in mundo, divína virtúte in inférnum detrúde. Amen.
TRADUCCIÓN
San Miguel Arcángel, defiéndenos en la pelea, y sé nuestro amparo contra la maldad y las asechanzas del demonio. Reprímale Dios, como rendidamente te lo suplicamos, y tú, Príncipe de la milicia celestial, armado del poder divino, precipita al Infierno a Satanás y a todos los espíritus malignos que para perdición de las almas andan dispersos por el mundo. Amén.
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Es interesante también leer lo que decía el padre Maximiliano María Kolbe, franciscano: «(LA MASONERÍA) NO RENUNCIÓ NI A ONDEAR POR LAS CALLES DE LA CIUDAD (ROMA), DURANTE LAS CELEBRACIONES DE GIORDANO BRUNO, UN ESTANDARTE NEGRO CON LA EFIGIE DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL BAJO LOS PIES DE LUCIFER».
«En los años precedentes a la guerra, en la capital del cristianismo, en Roma, la mafia masónica, repetidamente reprobada por los Pontífices, desfilaba en manera siempre más descarada. No renunció ni a ondear por las calles de la ciudad, durante las celebraciones de Giordano Bruno, un estandarte negro con la efigie de San Miguel Arcángel bajo los pies de Lucifer y tampoco a presentar las insignias masónicas bajo las ventanas del Vaticano… una acción sistemática derivada de un principio de la masonería: “Destruid cualquier religión, sobre todo la católica”… “nosotros no venceremos a la religión católica con el razonamiento, sino solo pervirtiendo las costumbres”. Y ahogan las almas en una inundación de literatura y de arte dirigida a debilitar el sentido moral: la invasión de corrupción moral corre por todas partes arrastrada por un largo río. Las personalidades se aflojan, los hogares domésticos se hacen pedazos, y la tristeza crece mucho en el fondo de los corazones manchados. No sintiendo en sí mismos la fuerza de levantarse el yugo que los tiene atados, huyen de la Iglesia, o se levantan precisamente contra ella (Escritos de Kolbe 1328, Historia 1. Ciudad de la Inmaculada, Junio de 1939). Nosotros somos testigos de una febril actividad dirigida contra la Iglesia de Dios, de una actividad que sin embargo no es sin frutos y que tiene a disposición propagadores sin número… (Escritos de Kolbe 1254. Conferencia “Los actuales enemigos de la Iglesia”. Cracovia, antes del 19 de Octubre de 1922) … un frente de batalla compacto contra la Iglesia. [No] con el auxilio de carabinas, de ametralladoras, de cañones, de aviones, de gases asfixiantes; todavía es una auténtica guerra. (SK 1075. “Nuestra táctica”. Caballero de la Inmaculada, Nov. 1925, pág. 217-218). ¿Frente a los ataques tan duros de los enemigos de la Iglesia de Dios es lícito seguir inactivos? ¿Nos es lícito tal vez lamentarnos y solamente derramar lágrimas? No precisamente. Acordémonos que en el juicio de Dios rendiremos estricta cuenta no solo de las acciones hechas, sino que Dios incluirá también todas las buenas acciones que hayamos podido hacer, pero que en realidad hayamos omitido. Sobre cada uno de nosotros pesa el sacrosanto deber de ponernos en trinchera y de rechazar los ataques del enemigo con nuestro pecho (SK 1023, “Un peligro global”. Caballero de la Inmaculada, Ene. 1923, págs. 1-4). La experiencia nos enseña que los enemigos de la Iglesia tienen medios naturales más abundantes y frecuentemente, según las palabras de Cristo, son más astutos que los hijos de la luz. Y en esto el auxilio más fácil y más seguro es por voluntad de Dios la Virgen María. A Ella la Iglesia aplica las palabras de la Escritura: “Ella te aplastará la cabeza” (Gen. 3,15) y Dios La canta: “tú sola has destruido todas las herejías en en mundo entero”. Todas pues sin excepción: las herejías, no a los herejes porque a estos Ella los ama (SK 1330, “Esencia de la Milicia de la Inmaculada”. Libreta de inscripción a la Milicia de la Inmaculada, 1940). Todo lo que está manchado por el pecado, que no conduce a Dios, que no es amor; es todo lo que proviene de la serpiente infernal, la cual es la mentira, y por ella sola: todos nuestros defectos, por ende todas nuestras culpas (SK 1331, Acto de consagración a la Inmaculada. Ciudad de la Inmaculada, 5-20 Ago. 1940). Me impresionaron las palabras de la oración de Duns Scoto: Dignáre me laudáre Te, Virgo sacráta; da mihi virtútem contra hostes tuos. No pensaba aquí en los paganos o herejes… sin embargo, cuando se trata de la Inmaculada, no le pide ni prudencia, ni amor, sino virtútem y los llama duramente hostes tuos (SK 527, Carta al P. General Domingo Tavani OFM Conv., Roma, a bordo de la nave en el mar agitado, 9-18 Sept. 1933). La Inmaculada aplasta la cabeza de la serpiente y destruye su enorme cuerpo compuesto de las más variadas herejías de los distintos tiempos y lugares (SK 1330, “Esencia de la Milicia de la Inmaculada”. Libreta de inscripción a la Milicia de la Inmaculada, 1940). Estudiando al mismo tiempos los movimientos antirreligiosos de nuestro tiempo y sus fuentes, sus métodos, los efectos, etc. (SK 1327, La denominación de la Inmaculada, 1940).
   
Oh María concebida sin pecado… rogad… en particular por los ENEMIGOS de la Santa Iglesia…».
   

lunes, 6 de septiembre de 2021

EL ECUMENISMO, ENEMIGO DE LA INMACULADA

  
«No hay mayor enemigo de la Inmaculada y su Caballería que el Ecumenismo de hoy, al cual todo Caballero no solo debe combatir, sino también neutralizar por medio de la acción diametralmente opuesta y finalmente destruir» (BIENAVENTURADO MAXIMILIANO MARÍA KOLBE, Diario, 23 de Abril de 1933).

domingo, 8 de diciembre de 2019

LA INMACULADA EN SUS DEVOTOS Y APÓSTOLES

  
«La Inmaculada, en Lourdes, en una de sus apariciones, no dijo: “Yo fui concebida inmaculadamente”, sino: “Yo soy la Inmaculada Concepción”. Con estas palabras Ella no sólo determina el hecho de la Inmaculada Concepción, sino también el modo con el cual este privilegio Le pertenece. Por ende, no es algo accidental, sino que hace parte de Su misma naturaleza. Ella, pues, es la Concepción Inmaculada... Por consiguiente, Ella es tal también en nosotros y nos transforma en sí misma como inmaculados... Ella es Madre de Dios; y también en nosotros Ella es Madre de Dios... y nos hace dioses y madres de Dios que engendran a Jesucristo en las almas de los hombres... ¡Qué dignidad!...».
  
(BIENAVENTURADO MAXIMILIANO MARÍA KOLBE, Carta a los Franciscanos Conventuales. Nagasaki, 28 de Febrero de 1933. En Scritti di Massimiliano Kolbe, 486. Editora Nazionale della Milítia Immaculátæ, Roma 1997 - Selección y traducción de fray Contardo Miglioranza OFM Conv., Ed. Apostolado Mariano, Sevilla 1991).

sábado, 13 de junio de 2015

LA FRANCMASONERÍA, ESCLAVA DE LA JUDERÍA

Masones y comunistas, títeres son de los sionistas
  
SAN MAXIMILIANO KOLBE: SOBRE LA MASONERÍA Y LA JUDERÍA
Nota de la Revista Cabildo: En un número del “Catapulta” –la briosa y siempre bien informada publicación digital que dirige el Dr. Augusto Padilla- se publicó una nota titulada “El libro de cabecera de San Maximiliano Kolbe”, tomado a su vez del Nº 125 de la revista “Chiesa Viva”.
  
Hemos creído oportuno ofrecer a nuestros lectores una traducción de dicha nota. Porque el caso de San Maximiliano es una prueba de varias cosas que no deben dejar de ser dichas. La primera, bien que triste, del poder de la judería, como diría Israel Shamir. Ya que si hubo una canonización impulsada por Israel y por los partidarios de la herejía judeo-católica fue esta. Era el santo que necesitaban para terminar de demonizar el “holocausto” y anatemizar al Tercer Reich, no por lo que tuviera de reprobable, sino en la línea de la propaganda aliadófila.
   
Pero Dios no se deja burlar; y escribe derecho con renglones torcidos, según popular sentencia. Y a poco de elevado a los altares –estudiando y revisando su vida y su obra– se supo que San Maximiliano había dedicado gran parte de su esfuerzo apostólico a combatir la conjura masónica y judaica que no deja de abatirse contra la Cristiandad. Era, pues, un santo católico, y no la ficción hagiográfica que la propaganda modernista judeo-conciliar quería imponer.
  
En 1917, Maximiliano Kolbe funda la “Milicia de la Inmaculada”. Naturalmente, su lucha no fue la de abatir las armas del enemigo sino la de llamarlo y convertirlo en pro de su eterna salvación. Por eso, el Padre Kolbe se dirigía a sus enemigos.
  
San Maximiliano Kolbe, Mártir por la Verdad
  
En un artículo suyo titulado “¡Pobrecillos!”, escribía:
«El hombre ha sido redimido. Cristo ha fundado su Iglesia sobre la roca. Una parte del pueblo hebreo reconoció en Él al Mesías; los otros, sobre todo los fariseos soberbios, no quisieron reconocerlo, persiguieron a sus seguidores y dieron curso a un gran número de leyes que obligaban a los hebreos a perseguir a los cristianos. Estas leyes, junto a narraciones y a apéndices, hacia el año 500, formaron un libro sagrado, el “Talmud”. En este libro, los cristianos son llamados: idólatras, peores que los turcos, homicidas, libertinos impuros, estiércol, animales con forma humana, peores que animales, hijos del diablo, etc. Los sacerdotes son llamados adivinos y cabezas peladas (…) a la Iglesia se la llama casa de estulticia y suciedad. Las imágenes sagradas, las medallas, los rosarios, son llamados ídolos. En el “Talmud”, los domingos y fiestas son considerados días de perdición. En este libro se enseña, entre otras cosas, que a un hebreo le está permitido engañar y robar a un cristiano, pues todos los bienes de los cristianos –está escrito– “son como el desierto: el primero que los toma se hace dueño”. Esta obra que recoge doce volúmenes y que respira odio contra Cristo y los cristianos, es considerada por estos fariseos un libro sagrado, más importante que la Sagrada Escritura”».
   
En ocasión del Congreso Internacional de los masones, celebrado en Bucarest en 1926, el padre Kolbe, escribió en un artículo: «Estos señores (es decir, los masones) creen que son ellos quienes han de gobernar: escuchemos, entonces lo que escriben los “Protocolos de los Sabios de Sión», documento que el Padre Kolbe llamaba: “el verdadero libro fundamental de la Masonería”.
  
Escribe el Santo:
«El protocolo número 11 afirma: “Crearemos y pondremos en vigencia las leyes y los gobiernos (…) y, en el momento oportuno, (…) bajo la forma de una revuelta nacional.(…) Es necesario que las poblaciones, desconcertadas por la revuelta, puestas todavía bajo la influencia del terror y de la incertidumbre, comprendan que somos de tal modo fuertes, de tal modo intocables, de tal modo llenos de poder que en ningún caso tendremos en cuenta sus opiniones y sus deseos, sino antes bien, que estamos en grado de aplastar sus manifestaciones en cualquier momento y en cualquier lugar (…) Entonces, por temor, cerrarán los ojos y permanecerán a la espera de las consecuencias (…) ¿Con qué objeto hemos ideado e impuesto a los masones toda esta política, sin darles a ellos la posibilidad de examinar el contenido? Esto ha servido de fundamento para nuestra organización masónica secreta (…) cuya existencia ni siquiera sospechan estas bestias engatusadas por nosotros en las logias masónicas”».
  
En este punto, el Padre Kolbe se dirige a los masones diciendo:
«¿Habéis oído, señores masones? Los que os han organizado y secretamente os dirigen, los hebreos, os consideran bestias, reclutadas en las logias masónicas para fines que vosotros ni siquiera sospecháis (…) Pero ¿Sabéis, señores masones, que es lo que os espera el día en que os venga a la mente comenzar a pensar por vosotros solos? He aquí, escuchad el mismo protocolo:
“La muerte es la inevitable conclusión de toda vida (…) Ajusticiaremos a los masones de tal manera que ninguno (…) podrá sospechar, ni siquiera las misma víctimas: morirán todos en el momento en que sea necesario, aparentemente a causa de enfermedades comunes (…)”».
Y continúa el Santo:
«Señores masones, vosotros que, recientemente, durante el Congreso de Bucarest, os habéis alegrado del hecho que la Masonería se está fortaleciendo por doquier, reflexionad y decid sinceramente: ¿no es mejor servir al Creador en la paz interior (…), antes que obedecer las órdenes de quien os odia?».
  
San Maximiliano se dirige, finalmente a los Jefes Ocultos de la Masonería con estas palabras:
«Y a vosotros, pequeño escuadrón de hebreos, “Sabios de Sion”, que habéis provocado ya conscientemente tantas desgracias y todavía seguís preparando otras, a vosotros me dirijo con la pregunta: ¿qué ventaja obtenéis? (…) Gran cúmulo de oro, de placeres, de diversiones, de poder; nada de todo esto vuelve feliz al hombre. Y si aun esto diera la felicidad, ¿cuánto podría durar? Tal vez una decena de años, quizás veinte (…) Y vosotros, jefes hebreos, que os habéis dejado seducir por Satanás, el enemigo de la humanidad, ¿no sería mejor si también vosotros os volviereis sinceramente a Dios?».
  
En otro artículo de 1926, el Padre Kolbe, citando siempre los “Protocolos de los Sabios de Sión”, escribía:
«Ellos dicen de sí mismos: “¿Quién o qué cosa está en grado de asestar una fuerza invisible?”. Nuestra fuerza es, precisamente, de esta clase. La Masonería externa sólo sirve para esconder sus objetivos, pero el plano de acción de esta fuerza será siempre desconocido para la gente».
Pero el Santo subraya con sutil ironía:
«Nosotros somos un ejército, cuyo “Comandante” os conoce uno a uno, ha observado y observa cada una de vuestras acciones, escucha cada una de vuestras palabras, más aún… ni siquiera uno de vuestros pensamientos escapa a su atención. Decid vosotros mismos: en tales condiciones, ¿se puede hablar de secreto en los planes, de clandestinidad y de invisibilidad?».
Y aquí, el Padre Kolbe revela el nombre del “Comandante” de su ejército:
«es la Inmaculada, el refugio de los pecadores, pero también la debeladora de la serpiente infernal. ¡Ella aplastará su cabeza!».
    
Revista Cabildo 3ª Época – Año X – Nº 83 (Diciembre de 2009), Págs. 22-23.

domingo, 28 de septiembre de 2014

LA VERDADERA GUERRA ES ESPIRITUAL, NO TERRENAL

San Maximiliano Kolbe
  
“Nadie en el mundo puede cambiar la Verdad. Lo que podemos hacer es buscarla y cuando la hayamos encontrado servirla. El conflicto real de hoy es un conflicto interno. Más allá de los ejércitos de ocupación y de las hecatombes de los campos de concentración, existen dos enemigos irreconciliables en lo más hondo de cada alma: el bien y el mal, el pecado y el amor. ¿De qué sirven las victorias en el campo de batalla si somos derrotados en lo más profundo de nuestras almas?”

San Maximilano Kolbe, Revista "El Caballero de la Inmaculada", Diciembre de 1940