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domingo, 27 de octubre de 2024

MES DE LOS SANTOS ÁNGELES – DÍA VIGESIMOSÉPTIMO

Dispuesto por el padre Alejo Romero, y publicado en Morelia por la Imprenta Católica en 1893, con licencia eclesiástica.
  
MES DE OCTUBRE, CONSAGRADO A LOS SANTOS ÁNGELES, EN QUE SE EXPONEN SUS EXCELENCIAS, PRERROGATIVAS Y OFICIOS, SEGÚN LAS ENSEÑANZAS DE LA SAGRADA ESCRITURA, LOS SANTOS PADRES Y DOCTORES DE LA IGLESIA.
 
ORACIÓN PREPARATORIA PARA TODOS LOS DÍAS
Soberano Señor del mundo, ante quien doblan reverentes la rodilla todas las criaturas del cielo, de la tierra y del infierno; miradnos aquí postrados en vuestra divina presencia para rendiros los homenajes de amor, adoración y respeto que son debidos a vuestra excelsa majestad y elevada grandeza. Venimos a contemplar durante este mes las excelencias, prerrogativas y oficios con que habéis enriquecido en beneficio nuestro a esos espíritus sublimes que, como lámparas ardientes, están eternamente alrededor de vuestro trono, haciendo brillar vuestras divinas perfecciones. Oh Sol hermoso de las inteligencias, que llenáis de inmensos resplandores todo el empíreo, arrojad sobre nuestras almas un destello de esos fulgores, a fin de que, conociendo la malicia profunda del pecado, lo aborrezcamos con todas nuestras fuerzas, y se encienda en nuestros corazones la viva llama del amor divino, para que podamos camina por los senderos de la virtud, hasta llegar a la celestial Jerusalén, donde unamos nuestras alabanzas a las de los angélicos espíritus y bienaventurados, para glorificarlos por toda la eternidad. Amén.
   
DÍA VIGÉSIMOSÉPTIMO – ARCÁNGEL SAN RAFAEL. HISTORIA BÍBLICA
   
MEDITACIÓN
PUNTO 1º. Considera, alma mía, que la Sagrada Escritura hace mención de tres Arcángeles dando a conocer sus importantísimas apariciones, en las que han venido a desempeñar las más altas misiones en favor de la humanidad; y cómo la Iglesia ha autorizado el culto que los fieles siempre han tributado a estos espíritus celestiales, ya instituyendo fiestas en su honor, ya erigiéndoles suntuosos templos o ya declarándolos patronos de la Cristiandad; muy justo será que consagremos cuatro días a la consideración de sus maravillosas apariciones, siquiera sea brevemente, por exigirlo así los reducidos límites de una meditación pequeña. Comenzaremos, pues, por referir la aparición del glorioso Arcángel San Rafael. Tobías era un hombre honrado y temeroso del Señor, enemigo de la idolatría y adorador del verdadero Dios: daba sepultura a los cadáveres de las víctimas del furioso Senaquerib. Volvió un día fatigado de enterrar a los muertos y se recostó a descansar. Dios permitió que mientras dormía cayera sobre sus ojos el estiércol caliente de un nido de golondrinas, lo cual le originó una completa ceguera. A esta siguieron otras pruebas y padecimientos que supo tolerar con santa resignación, teniendo el consuelo de ver a su hijo del mismo nombre empapado en los mismos bellos sentimientos. Creyendo era llegada ya la hora de partir de este mundo, llamó a su buen hijo, y después de haberle dado los más saludables consejos, concluyó diciéndole: «Te hago saber que di prestados a Gabelo diez talentos de plata, y tengo en mi poder el documento: procura el modo de ir allá y recobrar esa cantidad, restituirle el recibo firmado de su mano». «Yo haré cuanto me mandares», repuso el joven, «pero ni el me conoce a mí ni yo a él. Tampoco sé el camino de esa tierra». «A vista del recibo te pagará sin duda; y en cuanto a la dificultad del camino, ve ahora mismo, busca un compañero fiel que te conduzca pagándole su salario, porque conviene cobrar este dinero antes de mi muerte». Apenas salió a la calle Tobías, se encontró con un gallardo mozo en traje de caminante a quien comunicó sus deseos, a los cuales accedió gustoso dicho mancebo. Despidióse Tobías de su padre después de haber recibido sus bendiciones y emprendieron ambos juntos el viaje hacia Ragés, ciudad de la Media donde habitaba Gabelo.
    
PUNTO 2º. Considera cómo en la primera jornada se libró Tobías de ser devorado por un pez, pues al caer de la tarde quiso lavarse los pies en un rio; más al entrar en el agua, se lanzó contra él un pez de enorme magnitud: despavorido el joven dio un gran grito llamando en su auxilio a Azarías (éste fue el nombre que tomó su compañero de viaje): «No le tengas miedo», dijo éste llegándose a la orilla; «tómale de las agallas y sácalo fuera». Obedeció resueltamente y lo arrastró hasta sacarlo a tierra. «Ahora, dijo Azarías, desentráñalo y guarda el corazón, la hiel y el hígado, que tienen propiedades medicinales, pues si se pone sobre las brasas un pedacito del corazón del pez, su humo ahuyenta todo género de demonios, y la hiel sirve para curar los ojos enfermos de nubes o cataratas». Después de quince días de camino llegaron a una pequeña población donde vivía un hombre llamado Raguel, pariente de Tobías y de su propia tribu, que tenía una hija cuyo nombre era Sara, la cual había tenido hasta entonces siete maridos, a quienes el demonio había dado muerte la misma noche de las bodas. Al entrar a esta población, preguntó Tobías a su compañero: «¿En dónde te parece que posemos?». «En casa de Raguel», respondió Azarías, después de haberle dado a conocer el parentesco y de haberle manifestado que convenía se casase con Sara, agregando no se dejase dominar de los apetitos sensuales; sino que en la noche de las bodas quemara en su aposento el hígado del pez, y ésta y las dos siguientes las pasase en oración con su esposa. Llegaron por fin a la casa de Raguel, quien los recibió con el más cordial agasajo, habiéndose reconocido como parientes en medio de los más dulces trasportes de júbilo. Tobías, siguiendo el consejo de Azarías, pidió a Sara por esposa. Quedó sobrecogido el buen padre al oír semejante propuesta, recordando la suerte de los siete maridos anteriores; pero Azarías le persuadió de que ésta era la voluntad de Dios. Verificóse el matrimonio. Observó Tobías lo prescrito por su santo amigo, y al humo del hígado el demonio huyó. Indescriptible fue el gozo de Raguel al saber que su yerno viva y había pasado aquella noche terrible con la paz y sosiego de los justos; celebró las bodas con inusitada pompa; dio a Tobías la mitad de todos sus bienes y le nombró heredero de la otra mitad después de su muerte y de la de Ana su esposa. Viendo Tobías que aún faltaba alguna parte del camino para llegar a casa de Gabelo, rogó a Azarías fuese a cobrar el dinero de su padre, quien accedió gustoso a su súplica, marchando a Ragés, recobró el dinero regresando inmediatamente. El plazo de la permanencia de Tobías al lado de sus suegros, tocó a su término, y fue preciso marchar con sentimiento general de todos; cerca del término de la jornada, Azarías dio la última instrucción a Tobías diciéndole: «Cuando entrares en casa adora luego al Señor tu Dios, y dale gracias por los beneficios recibidos; al dar a tu padre el ósculo de paz, úngele los ojos con la hiel del pez y luego caerán las cataratas y verá la luz del cielo y se gozará en tu vista». Apenas supieron se acercaba Tobías, salieron a su encuentro sus buenos padres, el anciano tropezando aquí y allí hasta dar con los dos jóvenes; el hijo fidelísimo después de darle un tierno abrazo, ungió con la hiel los ojos del ciego, y al punto comenzaron a desprenderse unas telas blancas que el mismo quitó con sus dedos y vio de nuevo la luz del Sol. Su primera palabra fue de gratitud a Dios. Pasaron siete días de santo regocijo en los que Azarías tomaba parte, haciéndose objeto de la admiración y amor de todos. Agradecido el joven Tobías dijo a su padre: «¿qué recompensa podremos dar a este mancebo, digna de tantos beneficios? Él me condujo y devolvió sano y salvo, cobró el dinero a Gabelo, me ha dado esposa, ahuyentó de ella el demonio, devolvió la alegría a sus padres, me arrebató de las fauces del monstruoso pez y a ti también te restituyó la vista, y, en fin, por medio de él nos vemos colmados de todos los bienes. ¿Cómo podremos dignamente recompensarle? Por mi parte te pido que le ruegues se digne admitir la mitad de lo que trajimos». Parecióle bien al anciano, e inmediatamente le llamó aparte y le suplicó aceptase aquella ofrenda. Entonces, Azarías en un tono de extraordinaria majestad les habló de esta manera: «Bendecid al Dios del Cielo y alabadle ante todos los vivientes porque ha derramado su misericordia sobre vosotros… Cuando orabas con lágrimas y dejabas de comer por enterrar a los muertos, cuando escondías en tu casa los cadáveres, y de noche los enterrabas, yo presenté al Señor tu oración… Ahora me ha enviado el Señor a curarte y a librar del demonio a Sara esposa de tu hijo, pues yo soy el Ángel Rafael, uno de los siete que asisten ante el trono del Señor». Al oír tales palabras ambos Tobías, se turbaron y temblando cayeron postrados en tierra; más el Ángel les reanimó diciéndoles: «No temáis, la paz sea con vosotros… bendecidle y publicad sus maravillas», y desapareció de su presencia sin que pudieran verle más. Tres horas permanecieron postrados en tierra sobrecogidos de santo estupor sin poder hablar palabra; más volviendo en sí el santo anciano elevó al Señor un himno profético. Consideremos en esta tierna y bellísima historia que cada uno de nosotros tiene su Azarías o Rafael que ejerce con sumo amor y solicitud los oficios de ayo y protector, tan ajenos de su altísima dignidad.
    
JACULATORIA
Glorioso Arcángel San Rafael que librasteis a Tobías de tantos peligros, interceded por mí para que me vea libre de mis enemigos visibles e invisibles.
    
PRÁCTICA
Sed muy devotos del Arcángel San Rafael y pedidle que, como a los Tobías joven y anciano, os libre de los peligros de alma y cuerpo y os alcance la luz de una fe viva con que podáis creer los misterios de la religión y practicar las obras de misericordia. Se rezan tres Padre Nuestros y tres Ave Marías con Gloria Patri, y se ofrecen con la siguiente:
   
ORACIÓN
Arcángel soberano, dichoso San Rafael, que sois uno de los siete Príncipes supremos que asisten como refulgentísimas lámparas delante del trono de Dios, vos que por especial prerrogativa divina reunís en vuestro ser los altos títulos y blasones de Auxiliador, de Nuncio, de Médico divino, de Compañero fuerte, de Favorecedor, de Orador y de Intercesor, os suplico humildemente ejerzáis para conmigo estos benéficos y caritativos oficios, a fin de que cumpliendo en todas mis acciones la voluntad de Dios, merezca poseerle para siempre. Amén.
 
EJEMPLO
Refiere el P. Constantino la siguiente historia acaecida en el siglo XII. Era Hildegunda una jovencita de singular piedad e inocencia, natural de Colonia. Quiso su padre llevarla consigo a Jerusalén en peregrinación, y para más precaverla de los peligros, la vistió con traje de varón, y la llamaba José. Muere su padre en el camino, un perverso criado la despoja de todo cuanto tiene y la deja sola y destituida de todo humano socorro; mas el Ángel del Señor la devuelve incólume a Colonia, aunque sin manifestársele todavía visiblemente. Prosiguió disfrazada con aquel traje extraño a su sexo, pero no a su carácter resuelto y varonil. Apremiada por la necesidad hubo de emprender un viaje a Roma: al atravesar un sombrío bosque, se le junta un ladrón que iba perseguido por la justicia, y sus agentes prenden a José, pues el verdadero facineroso se había escapado, dejando al joven sus alforjas, sujetáronle a la prueba del fuego, para averiguar la culpabilidad o la inocencia, y consistía en tomar en las manos un hierro hecho ascua: si el interesado recibía lesión, era condenado como culpable, si no, quedaba absuelto y reconocida su inocencia. Esto último sucedió a nuestra joven por favor del santo Ángel; más la familia del verdadero ladrón, creyéndose injuriada por la declaración de Hildegunda, se apodera de ella y la suspende en un árbol para ahorcarla; el Ángel la tiene suspensa en el aire, para que nada sufra, mientras que unos pastores, inspirados por él, llegan a cortar la soga. Estos, temerosos de los lobos que acometían sus rebaños la dejan de nuevo maniatada y sin poderse mover, pero su ayo fidelísimo no la abandona, le desata las ligaduras, la hace montar en un caballo blanco como la nieve, y en breves momentos la lleva sana y salva hasta Verona. Tres años sobrevivió aquella virgen extraordinaria, recogida en un monasterio, dando ejemplo de las más perfectas virtudes.
     
ORACIÓN A LA REINA DE LOS ÁNGELES PARA TODOS LOS DÍAS
Oh, María, la más pura de las vírgenes, que por vuestra grande humildad y heroicas virtudes, merecisteis ser la Madre del Redentor del mundo, y por esto mismo ser constituida Reina del universo y colocada en un majestuoso trono, desde donde tierna y compasiva miráis las desgracias de la humanidad, para remediarlas con solicitud maternal; compadeceos, augusta Madre, de nuestras grandes desventuras. El mundo no ha dejado en nosotros más que tristes decepciones y amargos desengaños; en vano hemos corrido en pos de la felicidad mentida que promete a sus adoradores, pues no hemos probado otra cosa que la hiel amarga del remordimiento, y nuestros ojos han derramado abundantes lágrimas que no han podido enjugar nuestros hermanos. Por todas partes nos persiguen legiones infernales incitándonos al mal, y no tenemos otro abrigo que refugiarnos bajo los pliegues de vuestro manto virginal, como los polluelos perseguidos por el milano no tienen otro asilo que agruparse bajo las alas del ave que les dio el ser. Por esto, desde el fondo de nuestras amarguras clamamos a Vos para que enviéis hasta nosotros y para nuestra defensa a los espíritus angélicos, de quienes sois la Reina y Soberana, a fin de que nos libren de sus astutas asechanzas y nos guíen por el recto camino de la felicidad. Amén.

lunes, 21 de octubre de 2024

TRIDUO EN HONOR A SAN RAFAEL ARCÁNGEL

Publicado en Méjico por la Imprenta de Antonio Vanegas Arroyo en 1901, con licencia eclesiástica.

TRIDUO DEDICADO AL PRINCIPE Y PREDILECTO ARCANGEL DE LA CORTE CELESTIAL SEÑOR SAN RAFAEL, PROTECTOR EFICACISIMO PARA LOS VIAJEROS, PARA LOS ENFERMOS Y PARA LOS BUENOS MATRIMONIOS.
  

Hecha la señal de la cruz con toda reverencia y ante la imagen del Señor San Rafael, se rezará el siguiente Acto de Contrición:
   
Por la señal ✠ de la santa Cruz; de nuestros ✠ enemigos líbranos, Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
     
ACTO DE CONTRICIÓN
Poderoso Señor Sacramentado, Autor y Criador de todo cuanto existe en el vasto espacio del mundo y en el Empíreo Celestial. A ti dirijo mis fervientes preces por la poderosa mediación y suprema influencia del arcángel Señor San Rafael, a quien pongo como mi mejor abogado en el Tribunal de tu sabia calificación y poderosa justicia. El Príncipe y Arcángel Señor San Rafael, es uno de los más allegados al trono celestial y el que obtiene de Su Divina Majestad todas las prerrogativas que pide en favor de los verdaderos cristianos que con fervorosa fe le solicitan en sus tristes y amargas adversidades. Por lo expuesto le dedicamos este triduo, todos los fieles y abogados a su santo nombre, a fin de que nos importa su protección para con su Divina Majestad; y este pedimento lo hacemos muy particularmente, los que viajamos por distintas partes del mundo exponiendo nuestra vida, ya por los malhechores, ya por lo ásperos de los caminos o ya por las acciones de los elementos astronómicos. La misma petición hacemos los que adolecemos de enfermedades graves, tanto espirituales como mundanas, a fin de que lleguemos a la corte celestial limpios y puros de corazón. Igual petición hace los casados que están mal, para que les inspires la verdadera resignación en saber llevar la cruz del matrimonio, haciendo que, de conformidad, los dos seres se unan en uno solo, llevando un solo consentimiento en todas sus ideas y perseverando siempre en sus trabajos y adversidades. Estas tres peticiones las hacemos en el orden antes dicho y según convenga a cada necesitado, poniendo por medianero, repetimos, al glorioso Príncipe Señor San Rafael. Su Divina Majestad se dignará oírnos en honra, gloria, pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
  
DÍA PRIMERO
JACULATORIA
Poderoso San Rafael,
Todos los que caminamos,
Con un fervor sin igual,
Tu protección imploramos.
   
Líbranos del malhechor
En un camino desierto,
Por la oración que en el huerto
Hizo nuestro Redentor.
  
Líbranos de una tormenta
En asperoso camino,
Pues que la fe nos alienta
Y más tu nombre divino.
  
No desoigas nuestro ruego
En tan penosa aflicción,
Pues con fervoroso fuego
Te lo pide el corazón.
   
En ti ponemos, Señor
Nuestra más dulce confianza
Que un contrito pecador
Todo lo que os pide alcanza.
   
ORACION
Amabilísimo y nunca olvidado de nuestro corazón Señor San Rafael, por el ardiente y singular cariño que le tuvisteis al joven Tobías, y con el que hicisteis una larga peregrinación por mar y tierra, con el único objeto de buscar una medicina para el eterno alivio de su querido padre, te suplicamos en este día, nos veáis con esa piedad y clemencia que siempre has mostrado a vuestras criaturas, pidáis a Su Divina Majestad, lo que solicitamos en este contrito y fervoroso triduo. Así os lo rogamos, todos los que viajamos por lugares extraños, lo cual, si nos es concedido, será en honra y gloria de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
   
Nueve Padre Nuestros y Ave Marías, una Salve y un Credo, en honor de los padecimientos de Nuestro Señor Jesucristo en la Cruz.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
DÍA SEGUNDO
Por la señal…
Acto de Contrición.
  
JACULATORIA
En el lecho del dolor
Te pido, arcángel sagrado,
Vengas a ser el doctor
Que me saque del pecado.
  
Infunde en mi corazón
Los más santos sentimientos
Y en mis últimos momentos
Tenga una gran contrición.
   
Tu divina protección
Le dará consuelo a mi alma,
Me dará resignación
Y al expirar, santa calma.
   
En mi postrera agonía
Junto a mi lecho estarás
Con Jesús, María y José,
Y por fin me salvarán.
   
Y cuando mi alma entregue
En las manos del Señor,
Ya se hallará limpia y pura
Por ti, Sagrado Doctor.
      
ORACIÓN
Amabilísimo Señor San Rafael, ante tu divina imagen nos postramos reverentemente, todos los que consagramos nuestro corazón a Su Divina Majestad, en unión con nuestros intercesores, a fin de obtener un restablecimiento total, tanto en lo espiritual como en lo corporal, esperando que no desairarás nuestra ardiente súplica, pues que estando graves de cuerpo y alma necesitamos de tu poderoso auxilio; así te lo pedimos por los amarguísimos y cruentos dolores que padeció María Santísima al ver a su adorado Hijo pendiente de la Cruz. Que esto sirva para honra y gloria de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
   
Nueve Padre Nuestros y Ave Marías, una Salve y un Credo, en honor de los padecimientos de Nuestro Señor Jesucristo en la Cruz.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
    
DÍA TERCERO
Por la señal…
Acto de Contrición.
  
JACULATORIA
Los que en penoso vivir
Sufrimos, Santo adorado,
Te pedimos con fervor
Que nos des un buen estado.
   
Danos la conformidad
Para llevar esa cruz,
Con una santa humildad
Como la llevó Jesús.
   
Y que sea un fiel testimonio
Nuestro modo de vivir,
Para nunca consentir
En las garras del demonio.
   
En nuestros hijos queridos
Infundid el cristianismo,
Para que se vean excluidos
De caer en profundo abismo.
   
En fin, amado arcángel,
Protector de los casados,
Ante tu divina imagen
Enclavijamos las manos.
   
Para pedirte, Señor,
Que nunca nos desampares
Y en nuestros pobres hogares
Seas el celestial doctor.

ORACIÓN
A ti, poderosísimo militante de la Iglesia católica; a ti, eficaz auxiliar de los enfermos; a ti, protector eficaz de los caminantes; a ti, singular medianero entre el estado del matrimonio; a ti, salvador de los arrepentidos, nos llegamos a tu divina presencia, para que por tu poderosa influencia, cerca del trono de Su Divina Majestad, como uno de los luceros más refulgentes que le alumbran, como uno de los príncipes más queridos que le asisten, logres por estos preciosos dones, que Su Divina Majestad nos conceda las tres manifestaciones que te hacemos en este devoto triduo, lo cual será en honra y gloria de la Sagrada Pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
   
Nueve Padre Nuestros y Ave Marías, una Salve y un Credo, en honor de los padecimientos de Nuestro Señor Jesucristo en la Cruz.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

martes, 19 de mayo de 2020

OFICIO PARVO DE LOS SANTOS ÁNGELES

Oficio tomado del libro Les Saints Anges, de la autoría de Amelia Lafon y publicado en Tolosa de Francia en 1840, con Imprimátur por Mons. Pablo Teresa D’Astros, arzobispo de Tolosa-Narbona, de fecha 26 de Agosto de 1840; traducido por el padre fray Magín Ferrer y Pons O. de M. en 1844. Puede rezarse especialmente los martes, día dedicado a los Santos Ángeles.
 
  
LATÍN
OFFÍCIUM PARVUM SANCTÓRUM ANGELÓRUM
   
AD MATUTÍNUM (Maitines, antes de 06:00h)
De ómnibus sanctis Ángelis.
    
 In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.
℣. Dómine ✠, lábia mea apéries.
℟. Et os meum annuntiábit laudem tuam.
℣. Deus , in adjutórium meum inténde.
℟. Dómine, ad adjuvándum me festína.
    
℣. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.
℟. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum. Amen. Desde la Septuagésima hasta la Pascua, en lugar del Allelújadecir: Laus tibi, Dómine, Rex ætérnæ glóriæ.
  
HIMNUS
Christe summi rex Olýmpi
Par Deo Patri Deus,
Quem tremíscunt intuéndo
Purióres Spíritus:
Da choris junctos supérnis
Ore puro psallére.
   
Antiphonam: Míllia míllium ministrábant (Dómino) et décies míllies centéna míllia assistébant ei.
℣. In conspéctu Angelórum psalam tibi, Deus meus.
℟. Adorábo ad templum sanctum tuum, et confitébor nómini tuo.
   
ORATIO.
Deus, qui novem supernórum spirítuum órdines ad glóriam tuam, et nostræ infirmitátis præsidium, ab inítio creásti; da nobis eórum patrocíniis ita sublevári, ut eórum cœ́tibus mereámur felíciter sociári. Per Dóminum nostrum Jesum Christum, Fílium tuum, qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancte, Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
  
AD LAUDES (Laudes, 6:00h)
De primis Angelórum choris. 
   
 In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.
℣. Deus , in adjutórium meum inténde.
℟. Dómine, ad adjuvándum me festína.
    
℣. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.
℟. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum. Amen. Desde la Septuagésima hasta la Pascua, en lugar del Allelújadecir: Laus tibi, Dómine, Rex ætérnæ glóriæ.
  
HIMNUS
Mille quem stipant sólio sedéntem, 
Córporis sine mole mentes, 
Christe, quos fuso tibi consecrásti 
Sánguine, serva.
    
Antiphonam: Quis pósuit mensúras terræ, cum me laudárent simul astra matutína, et jubilárent omnes fílii Dei?
℣. Qui sedes super Chérubim.
℟. Tu es Deus solus ómnium regnórum terræ.
    
ORATIO.
Deus, sacrórum Séraphim amor, Chérubim lumen, Thronorúmque sublímium pax et quies: eórum nos fac précibus te veráciter, cognóscere, cógnitum dilígere, et in te dilécto æternáliter quiescére. Per Dóminum nostrum Jesum Christum, Fílium tuum, qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancte, Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
   
AD PRIMAM (A la primera hora, 07:00h)
De médiis Angelórum choris.
   
 In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.
℣. Deus , in adjutórium meum inténde.
℟. Dómine, ad adjuvándum me festína.
    
℣. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.
℟. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum. Amen. Desde la Septuagésima hasta la Pascua, en lugar del Allelújadecir: Laus tibi, Dómine, Rex ætérnæ glóriæ.
  
HIMNUS
Te, splendor, et virtus Patris, 
Te vita, Jesu, córdium, 
Ab ore qui pendent tuo
Laudámus inter Ángelos: 
Tibi mille densa míllium 
Ducum coróna milítat. 
   
Antiphonam: Constítuens (Deus Jesum) supra omnem Principátum, et Potestátem, et Virtútem, et Dominatiónem, ómnia subjécit sub pédibus ejus.
℣. Benedicite Domino, omnes Virtútes ejus.
℟. Minístri ejus, qui facitis voluntátem ejus.
   
ORATIO.
Deus, cujus sapiéntia Ángelos distínguit per órdines, singúlisque ministéria divídit, et nómina; concéde nobis, sic sanctárum Virtútum, Potestátum, et Dominatiónum præcelléntiam venerári, ut eárum apud te muniámur auxílio. Per Dóminum nostrum Jesum Christum, Fílium tuum, qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancte, Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
    
AD TÉRTIAM (A la hora tercia, 09:00h)
De postrémis Angelórum choris.
   
 In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.
℣. Deus , in adjutórium meum inténde.
℟. Dómine, ad adjuvándum me festína.
    
℣. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.
℟. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum. Amen. Desde la Septuagésima hasta la Pascua, en lugar del Allelújadecir: Laus tibi, Dómine, Rex ætérnæ glóriæ.
  
HIMNUS
Christe, sanctórum decus Angelórum,
Gentis humánæ Sator, et Redémptor, 
Cœ́litum nobis tríbuas beátas
Scandére sedes.
   
Antiphonam: De Throno procedébant fúlgura, et voces, et tonítrua, et septem lámpades ardéntes ante thronum, qui sunt septem spíritus Dei.
℣. Benedícite, Ángeli Dómini, Dómino.
℟. Laudáte, et superexaltáte eum in sǽcula.
   
ORATIO.
Deus, qui humáno géneri sanctórum Angelórum atque Archangelórum præsídium subminístras; fac eos, Dómine, de peccatórum conversióne sollícitos, ut de eorúmdem pœniténtia in cœlo tuæ majestáti perpétuo gratulári póssimus. Per Dóminum nostrum Jesum Christum, Fílium tuum, qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancte, Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
    
AD SEXTAM (Al medio día, 12:00h)
De sancto Michaéle.
   
 In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.
℣. Deus , in adjutórium meum inténde.
℟. Dómine, ad adjuvándum me festína.
    
℣. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.
℟. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum. Amen. Desde la Septuagésima hasta la Pascua, en lugar del Allelújadecir: Laus tibi, Dómine, Rex ætérnæ glóriæ.
  
HIMNUS
Tu decóre vincis omnes
Álitum pulchérrime,
Assídes Deo propínquus
Consíli tu párticeps;
Astra cláudis, et reclúdis,
Nosque sistis Júdici.
    
Antiphonam: Factum est prœ́lium magnum in cœlo, Míchaël, et Ángeli ejus prœliabántur cum dracóne; et projéctus est draco ille magnus qui sedúcit univérsum orbem.
℣. Consúrget Míchaël, princeps magnus. 
℟. Qui stat pro fíliis pópuli tui. 
         
ORATIO.
Véniat in adjutórium nostrum, quǽsumus Dómine, Míchael Archángelus, princeps magnus; qui, Deitátis sempitérnæ jura strénue vindicándo, Ecclésiæ militántis sponsæ tuæ méruit fíeri defénsor. Per Dóminum nostrum Jesum Christum, Fílium tuum, qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancte, Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
    
Antiphonam: Princeps gloriosíssime, Míchaël Archángele, veni in adjutórium pópulo Dei.
  
AD NONAM (A la hora nona, 15:00h)
De sancto Gabriéle.
   
 In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.
℣. Deus , in adjutórium meum inténde.
℟. Dómine, ad adjuvándum me festína.
    
℣. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.
℟. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum. Amen. Desde la Septuagésima hasta la Pascua, en lugar del Allelújadecir: Laus tibi, Dómine, Rex ætérnæ glóriæ.
     
HIMNUS
Núntius felix melióris ævi 
Fáusta qui mundo, Gábriel, tulísti, 
Creber e Cœlo vénias, amíca 
Núntia portans. 
   
Antiphonam: Ego sum Gábriel, qui asto ante Deum; et missus sum tibi hæc evangelizáre, quæ implebúntur in témpore suo.
℣. Missus est Ángelus Gábriel a Deo ad Maríam Virginem.
℟. Et dixit ad eam: Ave grátia plena, Dóminus tecum.
  
ORATIO.
Deus, qui Unigéniti tui Incarnatiónem, sacratíssimæ Vírgini Maríæ per beátum Gabriélem Archángelum nuntiáre voluísti; da nobis tanti mystérii grátia pérfrui, et hujus sancti Ángeli ope confortári. Per eúmdem Dóminum nostrum Jesum Christum, Fílium tuum, qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancte, Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
    
AD VÉSPERAS (Vísperas, 18:00h)
De sancto Raphaéle.
   
 In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.
℣. Deus , in adjutórium meum inténde.
℟. Dómine, ad adjuvándum me festína.
    
℣. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.
℟. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum. Amen. Desde la Septuagésima hasta la Pascua, en lugar del Allelújadecir: Laus tibi, Dómine, Rex ætérnæ glóriæ.
  
HIMNUS
Córporis morbos, tenebrásque mentis,
Pelle divínas médicus per artes,
Qui seni cæco, Ráphaël, dedísti 
Cernére solem. 
   
Antiphonam: Exaudítæ sunt preces Tobíæ et Saræ, et missus est Ángelus Dómini sanctus Ráphæl, ut curáret eos.
℣. Dixit Ángelus Ráphaël, benedícite Deum cœli.
℟. Et coram ómnibus vivéntibus confitémini ei.
    
ORATIO.
Deus, qui beátum Raphaélem Archángelum Tobíæ fámulo tuo proficiscénti prǽvium direxísti, et inter hujus vitæ discrímina donásti custódem: da, quǽsumus, ut ejúsdem protegámur auxílio, quaténus et vitæ præséntis vitémus perícula, et ad gáudia cœléstia valeámus perveníre. Per Dóminum nostrum Jesum Christum, Fílium tuum, qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancte, Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
  
AD COMPLETÓRIUM (Completas, 21:00h)
De sanctis Ángelis Custódibus.
   
 In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.
℣. Deus , in adjutórium meum inténde.
℟. Dómine, ad adjuvándum me festína.
    
℣. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.
℟. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum. Amen. Desde la Septuagésima hasta la Pascua, en lugar del Allelújadecir: Laus tibi, Dómine, Rex ætérnæ glóriæ.
  
HIMNUS
Regnátor orbis summus, et árbiter,
Cui prona servit cúria cœ́litum,
Verbo, creásti quo magístro,
Perpétua regis ipse cura.
  
Nobis fidéles próvidus Ángelos
Missos Olýmpo suppéditas duces;
Ut nos tot obséssos perículis,
Incólumes sine labe servent.
   
Ne, nos malígnis fráudibus occúpans,
Incáuta fallat péctora subdolus 
Suásor malórum: neve captet 
Illecébra male blandiénti.
     
Laus summa Patri, summáque Fílio, 
Tibíque compar glória, Spíritus; 
Qui per salútis tot minístros, 
Das patrias remeáre sedes. Amen. 
   
Antiphonam: Omnes sunt administratórii Spíritus, in ministérium missi propter eos, qui hæreditátem cápient salútis.
℣. Ángelis suis Deus mandávit de te. 
℟. Ut custódiant te in ómnibus viis tuis. 
    
ORATIO.
Deus, qui conditiónis humánæ sic relévas dignitátem, ut gloriósos spíritus ad hóminum custódiam in ministérium dignátus es deputáre; concéde propótius, ut tanti benefícii memóriam recenséndo, et tibi láudem, et glóriam, et beatíssimo Ángelo custódi meo reveréntiam hic, et in ætérnum mérear impéndere. Per Dóminum nostrum Jesum Christum, Fílium tuum, qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancte, Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
   
Antiphonam: Sancti Ángeli, custódes nostri, deféndite nos in prœ́lio, ut non pereámus in treméndo judício.
    
Ángele Dei, qui custos es mei, me tibi commíssum pietáte supérna, hódie illúmina, custódi, rege, et gubérna. Amen.
   
TRADUCCIÓN
OFICIO PARVO DE LOS SANTOS ÁNGELES
   
MAITINES (antes de 06:00h)
De todos los santos Ángeles.
   
 En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
℣. Vos, Señor, ✠ abriréis mis labios.
℟. Y mi boca anunciará vuestras alabanzas.
℣. Dios mío,  venid en mi ayuda.
℟. Señor, apresuraos a socorrerme.
   
Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo, como en el principio, ahora y en todos los siglos de los siglos. Amén. Desde la Septuagésima hasta la Pascua, en lugar del Aleluyadecir: Alabanza a Vos, Señor, rey de la eterna gloria.
    
HIMNO
Oh Cristo, altísimo Rey de los cielos,
Dios igual a Dios Padre,
A quien los más puros espíritus
Contemplan temblando;
Concedednos que unidos a sus sublimes coros,
Cantemos vuestras alabanzas con los acentos de una voz inocente.
    
Antífona: Millones de Ángeles servían al Señor, y millones de millares asistían en su presencia.
. Dios mío, yo os alabaré en presencia de vuestros Ángeles.
℟. Os adoraré en vuestro santo Templo, y bendeciré vuestro nombre.
    
ORACIÓN
Dios, que desde el orígen de las cosas criásteis para vuestra gloria, y para socorro de nuestra debilidad, nueve órdenes de espíritus superiores; haced que su proteccion produzca en nosotros tan felices efectos, que por ella merezcamos ser agregados a su compañía en la eterna bienaventuranza. Por nuestro Señor Jesucristo, Hijo vuestro, que con Vos vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, Dios, en todos los siglos de los siglos. Amén.
   
LAUDES (06:00h)
De los primeros coros de los Ángeles.
   
 En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
. Dios mío,  venid en mi ayuda.
℟. Señor, apresuraos a socorrerme.
   
Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo, como en el principio, ahora y en todos los siglos de los siglos. Amén. Desde la Septuagésima hasta la Pascua, en lugar del Aleluyadecir: Alabanza a Vos, Señor, rey de la eterna gloria.
    
HIMNO
Oh Jesucristo, que sentado en vuestro trono estais rodeado de una multitud de Ángeles, 
De esos puros espíritus libres del peso de la materia;
Dignaos guardar las almas que habeis redimido
Con vuestra preciosa Sangre.
   
Antífona: ¿Quién ha fijado los límites de la tierra cuando me alababan juntos los astros de la mañana, y todos los hijos de Dios rebosaban de placer?
. Vos que estais sentado sobre los Querubines.
℟. Vos solo sois el Dios de todos los reinos de la tierra.
   
ORACIÓN
Oh Dios, amor de los Serafines, luz de los Querubines, paz y reposo de los sublimes Tronos; concedednos por su intercesion que os conozcamos verdaderamente, que habiéndoos conocido os amemos; y que en fin descansemos eternamente en el seno de vuestro amor. Por nuestro Señor Jesucristo, Hijo vuestro, que con Vos vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, Dios, en todos los siglos de los siglos. Amén.
   
PRIMA (07:00h)
De los segundos coros de los Ángeles.
   
 En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
. Dios mío,  venid en mi ayuda.
℟. Señor, apresuraos a socorrerme.
   
Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo, como en el principio, ahora y en todos los siglos de los siglos. Amén. Desde la Septuagésima hasta la Pascua, en lugar del Aleluyadecir: Alabanza a Vos, Señor, rey de la eterna gloria.
   
HIMNO
Oh Jesús, resplandor y virtud del Padre,
Dulce vida de los corazones
Que se alimentan con vuestra divina palabra;
A Vos os alabamos en union con vuestros Ángeles.
Por vuestra gloria combate el numeroso ejército de los Ángeles
Dirigido por mil capitanes de la milicia celestial.
    
Antífona: Dios constituyendo al Salvador Jesús sobre todo Principado, Potestad, Virtud y Dominacion, ha sujetado todas las cosas debajo de sus pies.
. Virtudes del cielo, bendecid todas al Señor.
℟. Ministros suyos que cumplís su voluntad.
   
ORACIÓN
Oh Dios, cuya sabiduría ha distribuido los Ángeles en diferentes órdenes, y que señalais a cada uno de ellos su nombre y su ministerio; hacednos la gracia de que venerando la excelencia de las Virtudes, de las Potestades y de las Dominaciones, merezcamos que ellas nos sirvan de resguardo y de apoyo en vuestra presencia. Por nuestro Señor Jesucristo, Hijo vuestro, que con Vos vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, Dios, en todos los siglos de los siglos. Amén.
  
TERCIA (09:00h)
De los coros inferiores de los Angeles.
   
 En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
. Dios mío,  venid en mi ayuda.
℟. Señor, apresuraos a socorrerme.
   
Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo, como en el principio, ahora y en todos los siglos de los siglos. Amén. Desde la Septuagésima hasta la Pascua, en lugar del Aleluyadecir: Alabanza a Vos, Señor, rey de la eterna gloria.
    
HIMNO
Oh Jesucristo, gloria de los santos Ángeles, 
Autor y Redentor del linaje humano;
Haced por vuestra misericordia que podamos un día elevarnos hasta las sillas
De la Patria celestial.
   
Antífona: Salían del Trono relámpagos, y voces, y truenos, y siete antorchas que ardían delante del Trono, que son los siete Espíritus de Dios.
. Ángeles del Señor bendecid su santo nombre.
℟. Alabadlo y ensalzadlo por todos los siglos.
  
ORACIÓN
Oh Dios, que procurais a los hombres el socorro de los Ángeles y de los Arcángeles; llenad de solicitud a estos espíritus celestiales en favor de los pecadores, a fin de que borrando estos sus pecados con las aguas de la penitencia podamos dar gracias eternamente a vuestra majestad en el cielo. Por nuestro Señor Jesucristo, Hijo vuestro, que con Vos vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, Dios, en todos los siglos de los siglos. Amén.
   
SEXTA (12:00h)
De San Miguel. 
   
 En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
. Dios mío,  venid en mi ayuda.
℟. Señor, apresuraos a socorrerme.
   
Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo, como en el principio, ahora y en todos los siglos de los siglos. Amén. Desde la Septuagésima hasta la Pascua, en lugar del Aleluyadecir: Alabanza a Vos, Señor, rey de la eterna gloria.
    
HIMNO
Tú, el mas hermoso de los espíritus celestiales, 
Aventajas en resplandor a todos los Ángeles:
Tú asistes cerca de la Divinidad,
Y tienes parte en sus consejos:
Tú abres y cierras la puerta del Cielo,
Y nos presentas delante de nuestro Juez.
   
Antífona: Se dio una gran batalla en el cielo: Miguel y sus Ángeles combatian contra el dragón; y este dragón monstruoso que seduce a todo el mundo fue precipitado en el abismo.
. Miguel, este gran Príncipe se levantará;
℟. Que está en favor de los hijos del pueblo de Dios.
   
ORACIÓN
Venga, Señor, en nuestro socorro el Arcángel Miguel, este gran Príncipe, que intrépido en sostener los derechos de vuestra eterna Divinidad, mereció ser elegido defensor de vuestra Esposa la Iglesia militante. Por nuestro Señor Jesucristo, Hijo vuestro, que con Vos vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, Dios, en todos los siglos de los siglos. Amén.
   
Antífona: Príncipe gloriosísimo, San Miguel Arcángel, venid a socorrer al pueblo de Dios.
  
NONA (15:00h)
De San Gabriel. 
   
 En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
. Dios mío,  venid en mi ayuda.
℟. Señor, apresuraos a socorrerme.
   
Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo, como en el principio, ahora y en todos los siglos de los siglos. Amén. Desde la Septuagésima hasta la Pascua, en lugar del Aleluyadecir: Alabanza a Vos, Señor, rey de la eterna gloria.
    
HIMNO
Oh Gabriel, dichoso mensajero,
Vos que anunciásteis al mundo la proximidad de su futura y feliz reparación;
Dignaos bajar a menudo del Cielo,
Y asegurarnos siempre en la amistad de Dios.
   
Antífona: Yo soy Gabriel, que estoy en presencia de Dios, y he sido enviado a ti para anunciarte estas cosas, que se cumplirán a su tiempo.
. El Angel Gabriel fue enviado de Dios a la Virgen María.
℟. Y la dijo: Salve, llena de gracia, el Señor es contigo.
   
ORACIÓN
Oh Dios, que quisísteis que la Encarnación de vuestro Hijo unigénito fuese anunciada a la santísima Virgen María por el bienaventurado Arcángel Gabriel; haced que nosotros podamos gozar de la gracia de tan grande misterio, y que seamos confortados con el socorro de este santo Ángel. Por nuestro Señor Jesucristo, Hijo vuestro, que con Vos vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, Dios, en todos los siglos de los siglos. Amén.
   
VÍSPERAS (18:00h)
De San Rafael. 
   
 En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
. Dios mío,  venid en mi ayuda.
℟. Señor, apresuraos a socorrerme.
   
Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo, como en el principio, ahora y en todos los siglos de los siglos. Amén. Desde la Septuagésima hasta la Pascua, en lugar del Aleluyadecir: Alabanza a Vos, Señor, rey de la eterna gloria.
    
HIMNO
Oh Rafael, médico celestial, que con el poder que Dios os comunicó
Hicísteis a un ciego anciano el beneficio de que pudiese ver otra vez el astro del día;
Dispensadnos la gracia de asistirnos para curar las enfermedades de nuestro cuerpo,
Y disipar las tinieblas de nuestra alma.
   
Antífona: Fueron oídas las súplicas de Tobías y de Sara, y el Ángel del Señor San Rafael fue enviado para curarlos.
. El Ángel Rafael les dijo: bendecid al Dios del cielo;
℟. Y confesadle en presencia de todos los vivientes.
   
ORACIÓN
Oh Dios, que enviásteis el bienaventurado Arcángel Rafael a Tobías vuestro siervo para que le encaminase en su viaje, y que nos lo habeis dado para que sea nuestro custodio en los caminos peligrosos de esta vida; hacednos la gracia de que nosotros seamos protegidos con su auxilio, para que nos libremos de los lazos y peligros del mundo, y podamos llegar a las delicias de la patria celestial. Por nuestro Señor Jesucristo, Hijo vuestro, que con Vos vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, Dios, en todos los siglos de los siglos. Amén.
  
COMPLETAS (21:00h)
De los santos Ángeles custodios. 
    
 En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
℣. Convertidnos,  oh Dios, Salvador nuestro.
℟. Y apartad vuestra ira de nosotros.
℣. Dios mío,  venid en mi ayuda.
℟. Señor, apresuraos a socorrerme.
   
Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo, como en el principio, ahora y en todos los siglos de los siglos. Amén. Desde la Septuagésima hasta la Pascua, en lugar del Aleluyadecir: Alabanza a Vos, Señor, rey de la eterna gloria.
   
HIMNO
¡Oh Soberano Rey y árbitro del Universo,
A quien toda la Corte celestial tributa rendidamente sus obsequios y servicios!
Vos gobernais con vuestra constante providencia todas las cosas
Que habeis criado con vuestra poderosa palabra.
   
Vos desde lo alto de los cielos
Nos enviáis a vuestros Ángeles
Para que sean nuestros fieles custodios, a fin de que nos preserven
De todos los peligros de que nos hallamos rodeados.
   
De este modo podemos evitar 
Que el maligno espíritu introduciéndose sagazmente en nuestros corazones,
Nos haga caer en las redes qne nos tiende,
O en los halagos con que procura atraernos al mal.
   
Sea dada toda gloria a Dios Padre: sea dada asimismo a Dios Hijo;
Y también a Dios Espíritu Santo,
Que por el ministerio de tantos Ángeles que nos ayudan a trabajar en nuestra salvación,
Nos ofrece la dicha de poderle gozar en la patria celestial. Amén.
   
Antífona: Todos son Espíritus encargados de ejercer el ministerio de salvacion en favor de los que trabajarán para lograrla como una herencia.
. El Señor ha encargado a sus Ángeles.
℟. Que te guarden en todos tus caminos.
   
ORACIÓN
Oh Dios, que elevais de tal modo la dignidad de la naturaleza humana, que os dignásteis delegar un Ángel para la custodia de cada hombre; concedednos benigno, que conservando la memoria de tan grande beneficio os tributemos perpetua gloria y alabanza, y reverenciemos al mismo tiempo a nuestro respectivo Ángel Custodio. Por nuestro Señor Jesucristo, Hijo vuestro, que con Vos vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, Dios, en todos los siglos de los siglos. Amén.
    
Antífona: Santos Ángeles, Custodios nuestros, defendednos en el combate, a fin de que no perezcamos en el terrible día del juicio.
   
Ángel de Dios, a cuya custodia he sido confiado por la divina misericordia, dignaos iluminarme, guardarme, dirigirme y guiarme. Amén.

miércoles, 24 de octubre de 2018

SECUENCIA “Instar infidélium”, DE LA MISA DE ESPONSALES

Oración de Tobías y Sara (Jan Steen-Museo Brideus, La Haya)
 
Muchos misales neogalicanos, como el de Poitiers de 1767, los de Le Mans de 1785 y 1835, y el de París de 1841, contienen en el texto de la Misa de Esponsales una secuencia sobre la santidad del matrimonio, instando a que este estado se asuma con pureza y virginidad (de ahí que jamás se cantaba dicha prosa en segundas nupcias).
 
Esta secuencia, como podemos apreciar, está basada en las palabras de San Rafael Arcángel a Tobías hijo (Tobías 6, 17-22), donde le señala que el demonio solamente ejerce poder en los que asumen el matrimonio para satisfacer su concupiscencia, y que los fieles de Dios deben prepararse en castidad y oración, para recibir la bendición y gracia anejas al sacramento, y tener hijos santos. A este propósito, la Iglesia consagra precisamente a San Rafael Arcángel como abogado y protector de los pretendientes y de los matrimonios.
  
SECUENCIA “Instar infidélium”, DE LA MISA DE ESPONSALES (Bajo la melodía de “Veni, Sancte Spíritus”)
  
LATÍN
Instar infidélium
Deum nesciéntium
Nefas sanctos núbere.
Dǽmoni subjáceat,
Brutus cujus áudeat
Mens Deum exclúdere.
 
Huc ades, et fórtibus
Hostem liga fúnibus,
Sacræ dux milítiæ.
Deus, ipse vénias;
Has ades ad núptias,
Fons, o Christe, grátiæ.
  
Magnum o mystérium!
O Dei consórtium
In Christo cum hómine!
O sacra commércia
Christi cum Ecclésia,
Vírginis cum vírgine!
 
Vir uxórem díligat,
Sóciam dux dírigat,
Christus ut Ecclésiam.
Christo crux, oppróbria;
Puram ut Ecclésia
Conséquatur glóriam.
 
Christum ut Ecclésia;
Dócilis ad ómnia,
Uxor virum tímeat.
Metum amor páriat;
Læta mens obœ́diat;
Cor apértum páteat.
 
Jam duo non éritis;
Unum corpus stábitis:
Sit et unus spíritus.
Purus omni mácula,
Casta servet víncula
Thorus Deo cógnitus.
  
Quidquid hic est cárneum,
Et e terra térreum,
Tollet mors propínquior.
Sacraménti píetas,
Spíritus socíetas
Mortem vincet fórtior.
  
Hic, si præsis, próspera;
Si recédis, áspera
Erunt, Deus, ómnia.
Quod sacrat oblátio,
Firmet benedíctio
Et mansúra grátia. Amen.
  
TRADUCCIÓN
Nefando es entre los santos casarse
Imitando a los infieles
Que a Dios desconocen.
Aquellos que, cual insensatos, osan
Excluir a Dios de sus almas
Merecen estar sujetos al demonio.
  
Oh jefe de la sacra milicia,
Haz sentir aquí tu presencia,
Atando y alejando al enemigo de las almas.
Oh Cristo Dios, preside tú
Y, con tu gracia
Santifica estas nupcias.
  
¡Oh magno misterio este,
En el que, por Cristo,
Dios se une al hombre!
¡Oh sagrado consorcio
De Cristo, virgen
Y su virginal Iglesia!
  
Que el hombre ame a su esposa,
Y dirija a su compañera,
Como Cristo a su Iglesia.
Cristo, con su Cruz y oprobios,
Consiguió la gloria
Para su pura Iglesia.
  
La mujer reverencie a su esposo,
Siendo dócil en todo lo razonable,
Como la Iglesia lo es a Cristo.
De este temor nace el amor casto;
Obedeciendo con alma alegre
Y con corazón sincero.
  
Vosotros ya no seréis dos;
Seréis un solo cuerpo
Y un sólo espíritu.
Guardando el vínculo casto,
Conservad sin mancha el lecho
Ante los ojos de Dios.
  
La muerte, que está próxima,
Aquí destruirá lo carnal,
Y lo terreno a la tierra volverá.
La piedad del Sacramento
Y la unión de las almas
Vencen con más fuerzas a la muerte.
  
He aquí, oh Dios, que todo
Si nos diriges, próspero será;
Si de nosotros te apartas, áspero.
Que esta sacra oblación
Afirme la bendición,
Y asegure la gracia. Amén.

lunes, 15 de octubre de 2018

NOVENA A SAN RAFAEL ARCÁNGEL

Novena compuesta por el Padre Fray José Rius OFM en 1818 para las monjas clarisas de Tarragona, e impresa en Barcelona por Francisco Ifern y Oriol ese mismo año, con aprobación eclesiástica.

ADVERTENCIA
Sale a la luz este Novenario a impulsos de la devoción ardiente que profesan a este Santo Arcángel Rafael las religiosas del ejemplarísimo Monasterio de Clarisas de la muy ilustre ciudad de Tarragona.
  
No es en vano esta dulce pasión con que miran a tan sublime Espíritu. Nadie debe extrañar la extraordinaria afición que aquellas Religiosas han cobrado a tan singular bienhechor, por las extraordinarias gracias favores de él recibidos, y que, no contentas con el formulario que usaban antes para sus novenas, me hayan solicitado para la ordenación del presente. No poco obligado yo también a este Arcángel de la salud y de la providencia, he aceptado con gusto ente encargo, con la idea de que todo el mundo conozca la sublimidad, beneficencia y mérito de aquel excelso Príncipe, y se proporcione con esto toda suerte de gracias y mercedes.
   
Así será, sin duda, si se hace este novenario con espíritu humilde, devoto y confiado, especialmente si en uno de sus días se procura recibir los santos Sacramentos y ejercitarse en actos de virtud, mayormente de caridad y oración, de las que Rafael es especialísimo amigo y protector.
   
NOVENA DEL GLORIOSO PRÍNCIPE Y ARCÁNGEL SAN RAFAEL, MÉDICO Y MEDICINA DE LOS DOLIENTES, GUÍA Y DEFENSOR DE LOS CAMINANTES, ABOGADO Y PROTECTOR DE LOS PRETENDIENTES, CONSUELO Y ALIVIO DE LOS AFLIGIDOS.
   
   
Por la señal ✠ de la santa Cruz; de nuestros ✠ enemigos líbranos, Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
     
ACTO DE CONTRICIÓN - PARA TODOS LOS DÍAS
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, mi poderoso Criador, mi dulce Padre y mi piadosísimo Redentor: aquí tenéis postrado a vuestros pies a este hijo pródigo, que tantas veces ha malogrado el patrimonio de vuestra gracia con enormes pecados. La confusión cubre mi rostro, Dios mío, y apenas me atrevo a levantar mis ojos para miraros, aterrado con el asombroso número de mis pecados. Mas, ¿a quién iré, bien mío, sino al que me dio el ser y derramó por mí toda su Sangre? «Sí: me levantaré y me iré al Padre», os digo como aquel pródigo. A Vos, pues, vengo, cierto que me esperáis con los brazos abiertos para abrazarme y regar con dulces lágrimas mi cuello. Si para esto queréis también mi llanto, de sangre viva quisiera yo formarlo, y daros con esto un testimonio de mi verdadero arrepentimiento. Dad Vos, Señor, firmeza a mis buenos propósitos, para que, dejando ya de ser demonio por los vicios, sea por las virtudes un Ángel puro, semejante a vuestro querido Arcángel San Rafael.
  
A Vos, pues, me dirijo, Príncipe gloriosísimo y Ángel de la salud Rafael, para que a la vista de vuestras virtudes y excelencias salga con vuestra protección del abismo de mis vicios y miserias, y merezca con esto el favor que solicito en esta novena, y que espero de aquella vuestra gran clemencia y fondo de caridad, que forma vuestro carácter. Amén.
  
DÍA PRIMERO - 15 DE OCTUBRE
CONSIDERACIÓN: SAN RAFAEL, GRAN PRIVADO DEL REY SUPREMO
Para formar el debido concepto de la privanza y especial predilección, con que honra a San Rafael el Rey Supremo, basta considerar la alta cumbre de honor a que le ha elevado. Mas ¡oh, qué altura de honor tan asombrosa!
  
El menor de los Ángeles ocupa ya un trono incomparablemente más excelso y brillante, que el mayor de los monarcas de la tierra: ¿cuál, pues, será la elevación de un Espíritu que se eleva sobre millares de millones de Ángeles, por ser uno de los siete supremos Magistrados, que honran y decoran el celestial imperio?
   
Él mismo reveló por su propia boca a los dos Tobías esta tan sublime preeminencia, cuando les dijo: «Yo soy el Ángel Rafael, uno de los siete que estamos delante del Señor, esto es, uno de los siete más allegados a su Augusto Solio, prontos a desempeñar las comisiones con que nos honra como a sus más íntimos privados».
  
Y de aquí es que, del incalculable número de Ángeles que (como dice Santo Tomas con el Areopagita) es mucho más crecido que el número de todos los otros seres justos, sólo de San Rafael y de otros dos espíritus angélicos ha querido Dios dar cierta e individual noticia a los mortales; que por esto, sólo de estos tres celebra en particular su fiesta la Iglesia. ¡Oh excelencia de San Rafael, verdaderamente admirable!
  
Medítese un poco y pídase el favor que se desee alcanzar.
  
COLOQUIO
¡Qué grande os hizo, sublime San Rafael la poderosa diestra del Altísimo! ¡Ay! Yo quiero levantar la vista al refulgente solio de vuestra gloria; y los vivos rayos de brillante luz que os rodean, deslumbran y obligan a cerrar mis endebles ojos.
  
Vos sois uno de aquellos siete supremos senadores que forman al Rey inmortal e invisible su más secreto gabinete, y que, a la manera de inextinguibles antorchas, arden y brillan sobre los siete candeleros de oro, que vio San Juan en el Apocalipsis delante del Cordero de Dios.
  
A vos dirige con dulce Majestad sus cariñosos ojos el Rey de la gloria, haciéndoos con los reverberos de su luz eterna e increada un fidelísimo espejo de su hermosura.
  
A vos confía aquellos profundos arcanos que no es lícito hablar al hombre, y como a su apreciado valido os concede todas las gracias con que, como Ángel de la caridad, queréis socorrer a los afligidos mortales.
  
Ya que tan grande sois, y tanto priváis con el Rey de Reyes, sacadme de mi pequeñez y miseria y alcanzadme de su Divina Majestad, que se eleve mi espíritu a las cosas celestiales y eternas, en cuya comparación todas las grandezas y pompas de este mundo no son más que vanidad y aflicción del espíritu.
    
Y para más obligaros, unido mi espíritu con las tres Jerarquías de los Ángeles, saludo a la Sacrosanta e individua Trinidad con tres Padre Nuestro, tres Ave María y un Gloria Patri.
  
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Excelentísimo Príncipe del Empíreo San Rafael, Ministro del gran Rey, celador de su honra, protector de la castidad, patrono de la limosna y oración, conductor de los caminantes, libertador en los peligros, auxilio cierto en las necesidades, iluminador de los ciegos, y médico universal de todas las enfermedades, a vos clamo, y a la sombra de vuestro patrocinio acudo, para que os dignéis sostenerme en todos mis peligros, consolarme en todas mis tristezas, dirigirme en todos mis apuros y remediarme en todas mis necesidades.
  
Vos reunís todas las prerrogativas de los nueve coros angélicos; tenéis la pureza y el candor de los demás Ángeles; sois Embajador de las cosas grandes, como los Arcángeles; sobre Vos descansa Dios como en los Tronos; con las Dominaciones señoreáis los ánimos; con los Principados veláis sobre Reyes y reinos; enfrenáis los demonios con las Potestades; obráis estupendos milagros como las Virtudes; en Vos, finalmente, se ven brillar las luces de los Querubines y arder las amorosas llamas de los espíritus Seráficos.
  
Ya, pues, que residen en Vos tanta grandeza, poder y gloria, usad de vuestra generosa beneficencia con esta inútil criatura, que aunque frágil, al fin os ama con dulce pasión, para que sea feliz en tiempo y eternidad. Amén.
  
Pedir la gracia que se desea recibir.
  
ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN
Oh soberana Reina de los cielos y Señora de todos los nueve coros, María Santísima, digna Madre de mi Señor Jesucristo, templo vivo de la Divinidad, depósito de los tesoros de su gracia, principio de nuestro remedio, restauradora de la universal ruina del linaje humano, nuevo gozo de los santos, gloria de las obras del Altísimo y único instrumento de su omnipotencia: confiésote por Madre dulcísima de misericordia, refugio de los miserables, amparo de los pobres, consuelo de los afligidos, y todo lo que en ti, por ti y de ti confiesan los espíritus angélicos y los santos, todo lo confieso, y lo que en ti y por ti alaban a la Divinidad y la glorifican todo lo alabo y glorifico, y por todo te bendigo, magnifico, confieso y creo. Y pues el poder divino convida a todos los pobres desvalidos, ignorantes, pecadores, grandes, pequeños, enfermos, flacos y a todos los hijos de Adán, de cualesquier estados, condiciones y sexos, prelados y príncipes e inferiores, para que vengan por su remedio a su infinita y liberal providencia, por la intercesión de la que dio carne humana al Verbo, porque sola Ella es poderosa para solicitar nuestro remedio y alcanzarle: por tanto, sagrada Reina de todas las jerarquías, os pido y suplico en nombre de todas ellas nos alcancéis de vuestro querido Hijo la exaltación de su santo Nombre en todas las partes del mundo, la salud espiritual de todas las almas, la extirpación de las herejías, la ruina del soberbio príncipe de las tinieblas; la universal extensión de la santa Iglesia y la paz y concordia entre los príncipes cristianos, para que todos eternamente alabemos al santo Nombre de Jesucristo, a quien sea gloria por infinitos siglos de los siglos. Amén.
     
GOZOS EN HONOR A SAN RAFAEL ARCÁNGEL
   
De Dios íntimo Privado
Y su Ministro escogido:
¡Rafael, de Dios querido,
Dad la salud, invocado!
    
Tú eres en Naturaleza
Un puro espíritu, y tal,
Que en la Corte Celestial
Descuella tu grande Alteza;
Al sol vences en belleza,
Del eterno Sol bañado:
¡Rafael, de Dios querido,
Dad la salud, invocado!
   
En aquella antigua lid,
En que el valiente Miguel
Ajó al soberbio Luzbel,
Fuisteis invencible adalid.
Tropas del abismo, huid,
Pues ambos os han hollado:
¡Rafael, de Dios querido,
Dad la salud, invocado!
   
De los siete más vecinos
Al trono augusto de Dios
Por uno os cuentan a vos
Los oráculos divinos.
Nuestros discursos mezquinos
Vencen tan noble dictado:
¡Rafael, de Dios querido,
Dad la salud, invocado!
    
Principado en dignidad,
En las luces Querubín,
En las llamas Serafín,
Y trono en la majestad;
Reúnes la autoridad
Del Angélico Senado:
¡Rafael, de Dios querido,
Dad la salud, invocado!
    
Aunque tan grande en el Cielo
Del hombre no os desdeñáis,
De allá a la tierra bajáis
Para su guía y consuelo.
De Dios tomando el modelo
A nadie os negáis, llamado:
¡Rafael, de Dios querido,
Dad la salud, invocado!
   
Por vos Tobías el mozo
Libre de un susto mortal
Halló bienes sin igual,
Halló mujer, halló gozo.
Por vos llena de alborozo
A Raguel su suegro amado:
¡Rafael, de Dios querido,
Dad la salud, invocado!
   
Sara, antes entristecida
Con siete maridos muertos
(Por ti echado a los desiertos
Asmodeo), vuelve a vida,
Y a un santo marido unida
Prole feliz le has logrado:
¡Rafael, de Dios querido,
Dad la salud, invocado!
   
Tú de Gabelo el dinero
Para Tobías cobraste;
Tú siempre caudal hallaste
Al que te ama con esmero.
Siempre en ti un fiel tesorero
Halla el bien intencionado:
¡Rafael, de Dios querido,
Dad la salud, invocado!
   
Tú a Tobías el mayor,
Ya de muchos años ciego,
Con hiel de un pez diste luego
De la vista el resplandor.
Loa el anciano al Señor
Y ve al hijo suspirado:
¡Rafael, de Dios querido,
Dad la salud, invocado!
   
Tú ofreces en copa de oro
Al gran Rey de la alta Sión
La limosna, la oración
Y del pecho humilde el lloro.
La piedad es tu decoro
Y hacer bien al angustiado:
¡Rafael, de Dios querido,
Dad la salud, invocado!
   
Ángel de salud te llama
La Iglesia, la cual opina
Que el Ángel de la Piscina
Eres tú: y quien a ti clama
De tu caridad la llama
Presto siente remediado:
¡Rafael, de Dios querido,
Dad la salud, invocado!
   
Ya tu nombre mismo expresa
Que eres de Dios medicina;
De socorro rica mina
Todo el mundo te confiesa.
¡Feliz el que te profesa
Un amor fiel y alentado!
¡Rafael, de Dios querido,
Dad la salud, invocado!
   
No es Córdoba solamente
La que, por ti apadrinada,
Se vio pronto libertada
De un contagio pestilente:
A cualquiera edad y gente
La salud has alcanzado:
¡Rafael, de Dios querido,
Dad la salud, invocado!
    
Pues siempre das grato oído
Al que te llama confiado:
¡Rafael, de Dios querido,
Dad la salud, invocado!
  
Antífona: Príncipe gloriosísimo San Rafael Arcángel, acuérdate de nosotros, y aquí y en todo lugar ruega siempre por nosotros ante el Hijo de Dios.
℣. Estaba junto al altar del templo el Ángel.
℟. Teniendo en su mano un incensario de oro.
  
ORACIÓN
Oh Dios que has dado a Tobías tu siervo al bienaventurado Arcángel San Rafael como compañero para el viaje, concédenos la gracia, a quienes también somos tus siervos, que también podamos ser protegidos por su vigilancia y fortificados por su ayuda. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
DÍA SEGUNDO - 16 DE OCTUBRE
Por la Señal...
Acto de contrición.
  
CONSIDERACIÓN: SAN RAFAEL, CELADOR DE LA HONRA DE DIOS
El alto grado de gloria al que elevó el Todopoderoso a Rafael, es una prueba cierta del ardiente celo con que en el día primero del mundo defendió la honra del Altísimo, inicuamente ajada por el príncipe de la soberbia Lucifer, cuando con impotente orgullo quiso este fijar su trono sobre el Monte del Testamento, elevarse sobre los astros del cielo y arrogarse la gloria del Altísimo.
  
Él fue entonces uno de los más valientes campeones, que al lado del grande Miguel sostuvo los derechos del Sumo de los Reyes, y con el rayo de la verdad, vibrado por su fulminante boca, lanzó a los abismos aquel dragón horrible y todos sus secuaces.
  
Este celo de la divina gloria es el resorte que da impulso a todas sus acciones; y aun, en los continuos actos de bondad y misericordia con que socorre a los hombres, lejos de buscar su propia gloria, no se propone otro objeto sino que los favorecidos bendigan, alaben y glorifiquen al Señor.
  
Esta es la única recompensa que exigió por los imponderables beneficios que había dispensado a los dos Tobías. «Bendecid, les dijo, al Dios del Cielo y publicad su gloria delante de todos los vivientes, por haber usado para con vosotros de su misericordia».
  
Medítese un poco y pídase el favor que se desee alcanzar.
  
COLOQUIO
¡Cuán feliz sería yo, celosísimo Rafael, si llegase a imitaros en el celo de la honra de Dios! Vuestra angelical esencia es un volcán de amor divino, y este fuego de amor es el que levanta allí la llama de vuestro celo. Quien ama, olvida sus propios intereses, ni conoce más anhelo que los que se dirigen a provecho y gloria del amado. Vos que tanto ardéis en incendios de amor seráfico, sólo respiráis llamas de inflamado celo por la gloria de vuestro amado Dios.
  
Mas yo, ¿qué celo puedo tener de esta honra, cuando mi corazón para con Dios vence en frialdad y dureza al insensible mármol? Todo concentrado dentro de mí solo, vengo a ser el ídolo de mí mismo, en cuyas solas aras quemo todos mis inciensos. Mis pensamientos, mis afectos, mis obras sólo se dirigen a contemporizar mi amor propio, procurando de mil maneras la satisfacción de todas mis inclinaciones y antojos, aunque para esto sea preciso ofender e insultar a mi Criador, violando su ley en su presencia. No sé mirar la más leve injuria que se me haga, sin amotinarse luego mis pasiones; y miro con indiferencia y sin dolor las innumerables ofensas que se hacen sin cesar al Dios de la Majestad y de la gloria.
  
¡Qué contraste, ardiente Rafael, entre mi frialdad y vuestro celo! Curadme, oh médico celestial, de enfermedad tan oprobiosa.
    
Y para más obligaros, unido mi espíritu con las tres Jerarquías de los Ángeles, saludo a la Sacrosanta e individua Trinidad con tres Padre Nuestro, tres Ave María y un Gloria Patri.
   
Pedir la gracia que se desea recibir. Las Oraciones y los Gozos se dirán todos los días.
   
DÍA TERCERO - 17 DE OCTUBRE
Por la Señal...
Acto de contrición.
  
CONSIDERACIÓN: SAN RAFAEL, PROTECTOR DE LA PUREZA
Aunque la pureza sea blasón común de todos los Ángeles, por ser puros espíritus y carecer, por lo mismo, de esta grosera y corruptible masa de carne que agrava a nuestra triste alma; sin embargo ella pertenece y distingue de un modo especial al purísimo Rafael, por cuyo motivo es considerado por especial protector de la castidad. Él es quien ata, sujeta y confina al infernal Asmodeo, que es el porta-estandarte de la lujuria.
  
Efectivamente, leemos en la Sagrada Escritura que el libró a Sara, hija de Raguel y Ana, de la obsesión de aquel inmundo demonio, que le había ya muerto siete maridos, en quienes había atizado antes el hediondo fuego de la lujuria. Pero la protección del grande Rafael escudó al joven Tobías, y lejos de permitir a aquel impuro espíritu que le asestase sus tiros como a los demás maridos de Sara: «le atrapó, dice la Escritura, y le amarró en el desierto del alto Egipto».
  
Así es que este angélico protector de la pureza quita las fuerzas al demonio tentador y corona de triunfos a los que reclaman su auxilio en las arduas y siempre temibles batallas, con que pretenden los demonios conquistar el preciosísimo tesoro de una virtud tan bella, como fácil de perderse.
   
Medítese un poco y pídase el favor que se desee alcanzar.
  
COLOQUIO
Purísimo Rafael, ¡oh, cuán enamorado os contemplo de la fragantísima azucena de la pureza! ¡Con qué ahínco, y con cuán sabias y oportunas instrucciones procurasteis a inspirarla a vuestro querido Tobías, pintándole la brutal condición de aquellos infelices que a la manera del caballo y el mulo corren precipitados a disfrutar unos placeres, que gustados acarrean la muerte!
   
Ángel de la pureza, interesaos también en mi ayuda, sostenedme en mis choques y esgrimid la espada de vuestra irresistible virtud contra los infernales enemigos, que con incesantes y porfiados ataques pretenden abrir brecha en mi corazón, para hurtarme aquella preciosa joya que forman las delicias del Hijo de la Virgen.
  
Mirad que son muchos y muy temibles los enemigos que se han aliado con cruel mancomún contra de mí: el mundo, con mil aparatos lisonjeros, mi propia carne, con sensaciones tan halagüeñas como traidoras, todo el Infierno, con innumerables artimañas; todo, Santo mío, conspira a triunfar de mi constancia en ser puro.
   
¿Qué haré, triste de mí, que no soy sino imbecilidad y flaqueza, sino sucumbir y perderme? Preciso me será una mano tan robusta como la vuestra, para sacarme airoso y triunfante. Esta mano, pues, pido, esta deseo y su favor espero.
   
Y para más obligaros, unido mi espíritu con las tres Jerarquías de los Ángeles, saludo a la Sacrosanta e individua Trinidad con tres Padre Nuestro, tres Ave María y un Gloria Patri.
   
Pedir la gracia que se desea recibir. Las Oraciones y los Gozos se dirán todos los días.

DÍA CUARTO - 18 DE OCTUBRE
Por la Señal...
Acto de contrición.

CONSIDERACIÓN: SAN RAFAEL, AMIGO DE LAS OBRAS DE MISERICORDIA
Otro de los timbres que más ilustran y engrandecen a Rafael, es aquel vivo empeño que atender y recompensar las obras de misericordia, con que los hombres se socorren unos a otros. y especialmente la limosna. Su genio tierno, benéfico y bondadoso le hace mirar con fino cariño a cuantos congenian con Él en la piedad y misericordia.
  
Aquel héroe de la caridad para con los vivos y difuntos, el anciano Tobías, ¿qué beneficios no recibió de la mano de este generosísimo Príncipe? Cuando él distribuía con franca mano su pan a los pobres; cuando interrumpía su comida y se desprendía del descanso del sueño nocturno para dar sepultura a los muertos; cuando, en fin, desplegaba de mil modos su caritativo pecho en beneficio de sus concautivos hermanos, Rafael vigilaba solícito atendiendo con dulce complacencia estos actos de misericordia, presentándolos en copa de oro ante el acatamiento del Dios de las misericordias.
  
¿De qué bienes enseguida no colmó su persona, su casa y su familia? Vista, riquezas, consuelo, larga vida, toda clase de prosperidades fueron la recompensa, que con su benigna aparición le negoció. Tanto como éste, ama San Rafael la misericordia.
  
Medítese un poco y pídase el favor que se desee alcanzar.
  
COLOQUIO
Misericordioso San Rafael, yo no sé ver en Vos sino la más cabal y exacta imagen del Padre de las misericordias y Dios de toda consolación. A imitación suya no contento con favorecer Vos a vuestros queridos hombres, formáis, un empeño de que ellos se favorezcan recíprocamente.
 
Mientras que Vos estabais acumulando mil importantes beneficios sobre las dos casas de Raguel y Tobías, inculcabas con estilo enérgico el ejercicio de la limosna y demás actos de beneficencia. «Mejor es, decíais, la limosna que almacenar tesoros de oro. Ella es la que preserva de la muerte; ella la que limpia los pecados, y el más seguro garante de la misericordia de Dios y de la vida eterna».
  
¡Ay de mí!, que tengo un corazón tan de piedra para con mis hermanos. Todo miel y regalo para conmigo, reservo la hiel y los ajenjos para los otros; y antes de arrostrar la menor incomodidad, sufriré que perezca de hambre un infeliz.
  
¿Cómo podréis Vos mirarme con buen ojo? No, no es vuestra protección para los insensibles y crueles. Rogad pues a Dios, mi amado Arcángel, que sensibilice mi corazón, para que a ejemplo vuestro me haga todo para todos, ejercitándome en adelante en todas las obras de misericordia. Esta es la merced que hoy os pido.
  
Y para más obligaros, unido mi espíritu con las tres Jerarquías de los Ángeles, saludo a la Sacrosanta e individua Trinidad con tres Padre Nuestro, tres Ave María y un Gloria Patri.
   
Pedir la gracia que se desea recibir. Las Oraciones y los Gozos se dirán todos los días.
   
DÍA QUINTO - 19 DE OCTUBRE
Por la Señal...
Acto de contrición.
   
CONSIDERACIÓN: SAN RAFAEL, ABOGADO DE LA ORACIÓN
Es increíble la complacencia, que perciben los Santos Ángeles en las oraciones que dirigen los hombres al Omnipotente. Por eso se nos describen en el Apocalipsis con copas de oro en sus manos llenas de aromáticos olores, que, como allí mismo se dice, son las oraciones de los Santos, que ellos presentan como fragantes timiama ante el inaccesible Altar de la tremenda y centelleante Divinidad.
  
Pero además de este amoroso anhelo, con que todas las inteligencias angélicas generalmente miran y protegen la oración, tenemos datos particulares del especial interés que toma en ella el gran San Rafael. Desde los altos cielos parece está continuamente atalayando para ver y descubrir los hombres de oración y ofrecerla al Altísimo en favor de ellos.
    
«Cuando tú orabas con tierno llanto, yo fui quien ofrecía a Dios tu oración». Así amorosamente lo manifestó a Tobías. Y no hay duda que hará lo mismo con cuantos se dediquen con esmero a la oración, especialmente si invocan su auxilio con fervor y alentada confianza; que por esto lo considera la Iglesia estar de pie con el incensario en la mano delante del ara del Templo, como que está siempre en actitud de ofrecer a Dios el oloroso perfume de nuestras oraciones.
  
Medítese un poco y pídase el favor que se desee alcanzar.
  
COLOQUIO
Ya que sois, excelso Príncipe Rafael, el abogado y promotor de la oración, alcanzadme de Dios el espíritu de esta virtud elevadora, que transforma los hombres en Serafines. Ella es la que corre la cortina a los sublimes espectáculos de la eternidad, entabla una amistosa correspondencia entre Dios y el hombre, da al alma alas de paloma, con que se traslada en un momento desde el abismo de la nada hasta el refulgente solio de la divinidad, enerva la fuerza tirana de las pasiones, corrige los vicios, da vida a las virtudes, hace llover del cielo muy salubres destellos en toda suerte de favores; ella, en fin, enciende en el alma aquella dulce y vehemente llama, que limpiándola de toda escoria de terrenos afectos, la eleva a los místicos óculos y abrazos del Dios del amor puro, hasta unirla y hacerla un mismo espíritu con Él.
  
Ella, pues, formará en adelante mis delicias, dedicando a su ejercicio tantas horas como hasta aquí se me ha llevado la ociosidad y unas tareas vanas y aun perjudiciales.
  
Estos son mis propósitos. Vos que sois el amigo de la oración, suplicad al Señor, que me dé la gracia de saber ponerlos en obra. Así lo espero de vuestra generosa condición.
  
Y para más obligaros, unido mi espíritu con las tres Jerarquías de los Ángeles, saludo a la Sacrosanta e individua Trinidad con tres Padre Nuestro, tres Ave María y un Gloria Patri.
   
Pedir la gracia que se desea recibir. Las Oraciones y los Gozos se dirán todos los días.

DÍA SEXTO - 20 DE OCTUBRE
Por la Señal...
Acto de contrición.

CONSIDERACIÓN: SAN RAFAEL, CONDUCTOR DE LOS CAMINANTES
Pasma verdaderamente la cariñosa solicitud que manifestó el gran San Rafael en ofrecerse por compañero de Tobías, y seguirle en todos los puntos de su famoso viaje y peregrinación.
  
Disimulando la alta dignidad de su carácter y transformado en un joven viajero con el nombre de Azarías para hacerse más franco y familiar, ¿qué dulzura no usa en su trato?, ¿de qué riesgos no le preserva?, ¿qué bienes no le alcanza?, ¿y qué saludables preceptos y máximas no le inspira?
  
De esta manera, mientras es su guía y conductor por los caminos de la tierra, es al mismo tiempo un sabio Mentor, que le ilustra e instruye, enseñándole el verdadero camino que lleva a la eterna vida. Y verdaderamente, como dice San Gregorio, «mientras vivimos en el mundo estamos como en camino, con que nos dirigimos a la Patria; que por esto somos llamados viadores».
  
¡Dichoso y afortunado el hombre que, desviándose del camino de la iniquidad y perdición, elige aquel que guía a la morada feliz de los bienaventurados! ¡Y mil veces también dichoso el que logra para esto un conductor tan diestro y artificioso como San Rafael! Seguro podrá estar con tan buen compañero de no tropezar en los continuos obstáculos que se atraviesan por este camino, y llegar prósperamente al fin de tan crítica e interesante jornada.
  
Medítese un poco y pídase el favor que se desee alcanzar.
  
COLOQUIO
A Vos invoco, dulcísimo San Rafael, mientras que voy viajando por la peligrosa carrera de esta frágil y deleznable vida. Más tímido e inexperto que el mozo Tobías, preciso será que os dignéis asirme de la mano, para que no dé en algún horrible precipicio.
  
Por todos los puntos de este camino hay ladrones y asesinos, que están continuamente asechando, para hurtarme el oro de las virtudes y hasta la vestidura de la gracia, y quitarme con esto la vida del alma, que es la única verdadera vida.
  
Se hallan con frecuencia caminos espaciosos y amenos, cubiertos de flores y de varios hechizos a que se nos llama con mil lisonjeros atractivos de honras, riquezas y placeres. De otra parte se presentan lugares desiertos, montes escabrosos y ardientes arenales, que ponen miedo y horror de solo verlos.
  
¡Cuán fácil es atendida nuestra innata propensión a lo agradable, andarse por los caminos deliciosos, y volver las espaldas a los arduos! Y sin embargo estos son, en boca de la Verdad Eterna, los que guían a la vida, mientras que aquellos tienen por remate la muerte en la sombría región del llanto sempiterno.
  
Tenedme, pues, siempre de la mano, Santo Ángel conductor, y obligadme, aunque me cueste la vida, a seguir siempre los que tienen por término la eterna vida.
    
Y para más obligaros, unido mi espíritu con las tres Jerarquías de los Ángeles, saludo a la Sacrosanta e individua Trinidad con tres Padre Nuestro, tres Ave María y un Gloria Patri.
   
Pedir la gracia que se desea recibir. Las Oraciones y los Gozos se dirán todos los días.
   
DÍA SÉPTIMO - 21 DE OCTUBRE
Por la Señal...
Acto de contrición.
  
CONSIDERACIÓN: SAN RAFAEL, LIBERTADOR EN LOS PELIGROS
De ningún otro de los espíritus angélicos refiere la Sagrada Escritura tantas particularidades y pormenores, como de San Rafael. La historia de Tobías no parece también sino la historia de este bondadosísimo Arcángel. Allí pues se descubre su sabiduría y prontitud en librar de los peligros al hijo de aquel héroe.
 
Un pez descomunal sale del fondo del rio Tigris, y va con furia a tragar a Tobías mozo, mientras que este quería lavarse los pies. Asustado y atónito el joven grita con alta voz al Arcángel: − «Señor, mirad que me acomete». − «No te asustes, le responde; antes bien agárralo por la agalla, y échalo en la tierra». Así lo hizo impávido; y lo que al principio causó susto y sobresalto, fue después origen de imponderables ventajas.
 
Con no menos prevención libró al mismo, y a su esposa Sara, del inminente riesgo de la crueldad del demonio, enseñándoles el medio con que precaverse de su furor, y hacerse invulnerables a sus tiros.
  
Y si pudiésemos abrir aquí los anales de la Iglesia, ¿no hallaríamos innumerables testigos del pronto auxilio que experimentaron, invocando a San Rafael en sus peligros?
  
Acudamos, pues, a él con viva fe y será nuestro fiel libertador de cuantos males pueden amenazarnos.
    
Medítese un poco y pídase el favor que se desee alcanzar.
  
COLOQUIO
Con tantas voces quisiera aquí llamaros, mi amado San Rafael, cuántos son los innumerables peligros que me rodean. Peligros de salud, peligros de la fama, peligros de los bienes de fortuna, peligros en la soledad, peligros en las concurrencias y falsos hermanos, peligros en el mar, peligros en la tierra, peligros de cuerpo y, lo que es más sensible y aún más frecuente, peligros del espíritu.
  
¡Oh con cuánta propiedad mostró Dios al gran San Antonio Abad este mundo como un campo vastísimo, todo sembrado de lazos y peligros! ¿Qué vigilancia no se necesita para poner el pie en punto seguro? ¿Qué astucia y valor, para no ser presa de nuestro adversario el diablo, que como león bravo da con feroz rugido mil vueltas a nuestro rededor para devorarnos? ¿Qué superioridad de espíritu, para no sucumbir a la fuerza dominante de unas costumbres perversas, que tanto se han generalizado en nuestros días con dispendio de la divina Ley?
 
Casi cuanto vemos, cuanto oímos, cuanto gustamos, cuanto, en fin, está cerca de nosotros, compromete nuestra seguridad, y pone en contingencia nuestra salvación.
  
Vos, pues, que tanto os distinguís en preservar de los peligros a los que os invocan, sedme presente en mis apuros, protegedme, cubridme, salvadme y no me desamparéis hasta ponerme en la excelsa región de la imperturbable seguridad.
    
Y para más obligaros, unido mi espíritu con las tres Jerarquías de los Ángeles, saludo a la Sacrosanta e individua Trinidad con tres Padre Nuestro, tres Ave María y un Gloria Patri.
   
Pedir la gracia que se desea recibir. Las Oraciones y los Gozos se dirán todos los días.

DÍA OCTAVO - 22 DE OCTUBRE
Por la Señal...
Acto de contrición.

CONSIDERACIÓN: SAN RAFAEL, AUXILIO CIERTO EN LAS NECESIDADES
También mueve los deseos solícitos de San Rafael los socorros materiales que necesitamos para pasar esta miserable vida, si lo que pedimos no es para prodigarlo a la satisfacción de nuestras desordenadas pasiones, sino para el decente sustento, socorro de los pobres y mayor gloria de Dios, entonces, con más liberalidad atiende a nuestro auxilio.
  
Testigo de esta verdad será en todos los siglos la casa de Tobías, para quien no sólo fue Él mismo en persona a cobrar la considerable suma de diez talentos de plata, que le adeudaba el buen Gabelo vecino de la ciudad de Ragés en Media; más aún enriqueció su casa con la mitad del opulento patrimonio de Raguel, y aún con todo el patrimonio entero, seguida la muerte de este virtuoso varón.
 
Esta misma generosa providencia mostraría a los necesitados, si con los fines arriba indicados, depositasen en Él toda su confianza, como lo han experimentado diferentes, recurriendo a este tesoro del gran Rey con viva fe e inflamada devoción.
  
Enciéndase, pues, en nuestro pecho la viva llama de nuestro afecto y confianza; y desde luego nos inundarán las efusiones de generosidad y bizarría, con que este Arcángel de la conmiseración nos auxiliará en todas nuestras necesidades.
  
Medítese un poco y pídase el favor que se desee alcanzar.
  
COLOQUIO
Benéfico y próvido San Rafael, pues que tantas pruebas de socorro habéis dado en todo tiempo, a vuestra providencia me asilo para que me alcancéis todo cuanto me sea menester para pasar en tranquila paz y decencia esta breve y fugitiva vida.
 
No pretendo montañas de oro para fijar sobre su cumbre un trono a mi soberbia, sino precisamente aquello que Vos, ilustrado con los rayos de la eterna luz, sabéis que me conviene para mi manutención y otros fines de la Divina gloria.
 
Pero los bienes, de que con más ahínco os suplico me proveáis, son los bienes del alma en cuya comparación, según expresión del Sabio, la plata no es más que lodo, el oro sino despreciable arena, y todas las riquezas no merecen otro nombre que el de nada.
 
¿De qué me serviría, que montes de oro precediesen mi carro triunfal, como al de Pompeyo; si en remate quedase privado para siempre de las verdaderas riquezas, de que hace magnifica ostentación el Rey inmortal de los siglos, en aquel brillante Reino, que mide su duración con la eternidad?
  
¿Seré tan loco como Esaú, que por un puñado de legumbres me venda tan rico patrimonio? No, no, Santo mío. Lo que primero pido es el Reino de Dios y su justicia; y lo demás sólo por añadidura. Esto espero de Vos.
   
Y para más obligaros, unido mi espíritu con las tres Jerarquías de los Ángeles, saludo a la Sacrosanta e individua Trinidad con tres Padre Nuestro, tres Ave María y un Gloria Patri.
   
Pedir la gracia que se desea recibir. Las Oraciones y los Gozos se dirán todos los días.
  
DÍA NOVENO - 23 DE OCTUBRE
Por la Señal...
Acto de contrición.

CONSIDERACIÓN: SAN RAFAEL, MÉDICO DE NUESTRA SALUD
Si bien en todo género de urgencias se ha mostrado siempre San Rafael un dulce amigo de los hombres; pero lo que más peculiarmente le distingue y caracteriza, es el oficioso anhelo con que se interesa en curar nuestras enfermedades.
  
Su nombre es ya su más completo elogio; pues Rafael significa «Medicina de Dios». ¿Qué enfermedad habrá tan renitente, que no ceda a tal medicina y a tal medico? Cede en efecto la ceguera de Tobías; cede la obsesión de Sara; cede la devorante melancolía de Ana y Raguel; toda aflicción en fin, toda dolencia cede.
  
Persuadida la Iglesia Santa de esta verdad consoladora, invoca en las enfermedades de sus hijos a este Ángel de la Piscina, como al único instrumento de que se vale Dios en todas las curaciones milagrosas, como dicen los Santos Padres Gregorio y Agustín.
  
La ciudad de Córdoba con sólo acudir a este Medico celestial, y colocar su imagen en el pináculo de su catedral, vio cesar repentinamente una peste asoladora, que iba acabando con todos sus vecinos, sembrando por todo el llanto, el luto y la orfandad.
  
¿Qué beneficios no recibió de Él, aquel inmortal héroe de la caridad con los enfermos San Juan de Dios, hasta verle con hábito de su orden servir y curar a aquellos, y tenerle por su agonizante en la última hora de su vida? Acudamos pues a Él con viva fe, y sanará nuestras enfermedades.
  
Medítese un poco y pídase el favor que se desee alcanzar.
   
COLOQUIO
Sapientísimo Médico del Cielo y piadoso Príncipe San Rafael, ¡qué tiernos que son vuestros afectos, y cuán fino y dulce vuestro amor, pues tanto interés tomáis en consolar y aliviar a los afligidos dolientes, que yacen sobre el lecho de su dolor!
  
Ya pues que tan tierno sois, y tan piadoso, a Vos pido y de Vos espero la salud de cuerpo, para poder trabajar continuamente a gloria del Criador y bien de sus hechuras. Pero ante todo os suplico miréis con ojo compasivo las innumerables enfermedades de que adolece mi alma. ¡Oh qué campo tan ancho ofrecen estas a vuestra compasión y humanidad!
  
La hinchazón de la soberbia me tiene todo entumecido, la comezón de la codicia me irrita; la maligna calentura de la lujuria me enciende, la inflamatoria ira me agita; la sedienta gula me embrutece, el tétrico humor de la envidia me tiene pálido y afilado, y la gota de la pereza me tiene del todo paralizado.
  
Tantos, tan graves, y tan inveterados males sólo la medicina de Dios podrá curarlos. Vos pues, a quien honra el Todopoderoso con tan interesante dictado, enterneceos sobre tan horroroso cúmulo de males, curando las dolencias de aquellos vicios capitales con los medicamentos de las virtudes opuestas.
  
Este es el fruto especial que deseo alcanzar por vuestra mediación en esta Novena; pues él sólo me asegura la salud eterna de la gloria.
  
Y para más obligaros, unido mi espíritu con las tres Jerarquías de los Ángeles, saludo a la Sacrosanta e individua Trinidad con tres Padre Nuestro, tres Ave María y un Gloria Patri.
   
Pedir la gracia que se desea recibir. Las Oraciones y los Gozos se dirán todos los días.