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lunes, 28 de octubre de 2024

MES DE LOS SANTOS ÁNGELES – DÍA VIGESIMOCTAVO

Dispuesto por el padre Alejo Romero, y publicado en Morelia por la Imprenta Católica en 1893, con licencia eclesiástica.
  
MES DE OCTUBRE, CONSAGRADO A LOS SANTOS ÁNGELES, EN QUE SE EXPONEN SUS EXCELENCIAS, PRERROGATIVAS Y OFICIOS, SEGÚN LAS ENSEÑANZAS DE LA SAGRADA ESCRITURA, LOS SANTOS PADRES Y DOCTORES DE LA IGLESIA.
 
ORACIÓN PREPARATORIA PARA TODOS LOS DÍAS
Soberano Señor del mundo, ante quien doblan reverentes la rodilla todas las criaturas del cielo, de la tierra y del infierno; miradnos aquí postrados en vuestra divina presencia para rendiros los homenajes de amor, adoración y respeto que son debidos a vuestra excelsa majestad y elevada grandeza. Venimos a contemplar durante este mes las excelencias, prerrogativas y oficios con que habéis enriquecido en beneficio nuestro a esos espíritus sublimes que, como lámparas ardientes, están eternamente alrededor de vuestro trono, haciendo brillar vuestras divinas perfecciones. Oh Sol hermoso de las inteligencias, que llenáis de inmensos resplandores todo el empíreo, arrojad sobre nuestras almas un destello de esos fulgores, a fin de que, conociendo la malicia profunda del pecado, lo aborrezcamos con todas nuestras fuerzas, y se encienda en nuestros corazones la viva llama del amor divino, para que podamos camina por los senderos de la virtud, hasta llegar a la celestial Jerusalén, donde unamos nuestras alabanzas a las de los angélicos espíritus y bienaventurados, para glorificarlos por toda la eternidad. Amén.
   
DÍA VIGÉSIMOCTAVO – ARCÁNGEL SAN GABRIEL. HISTORIA BÍBLICA
   
MEDITACIÓN
PUNTO 1º. Considera, alma mía, que después de haber pecado Adán, Dios Nuestro Señor le notificó el terrible y eterno castigo en que incurrió por su desobediencia; pero al mismo tiempo, por un rasgo de su Misericordia infinita, justificada en que Adán y Eva no habían caído en el mal sino por sugestión del demonio, no quiso abandonar a la desesperación a nuestros primeros padres y a todos sus descendientes; y por esto les prometió que había de nacer de su raza un Redentor que borraría su falta y les volvería a abrir las puertas del Cielo. Para el cumplimiento de esta promesa fijó Dios un plazo, el cual una vez vencido, envió un Ángel a la mujer que había resuelto asociar a esta grande obra para anunciársela y pedirla su consentimiento. Contemplemos, pues, al Arcángel Gabriel cumpliendo su misión divina cerca de la Santísima Virgen. De todos los mensajes de que Dios había anteriormente encargado a los Ángeles, ninguno era tan elevado, tan santo y tan importante como éste, pues tratábase nada menos que de anunciar la Encarnación del Verbo divino, del Hijo del eterno Padre en el seno virginal de María, por cuyo misterio seria concebido un Hombre Dios que expiaría en su persona con los más crueles tormentos y la misma muerte los crímenes del género humano. Entre los millones de Ángeles que forman la corte celestial, Gabriel fue el elegido para esta grande embajada. Apenas recibe este Ángel la orden del Altísimo, baja volando hacia Galilea, se dirige a Nazaret, penetra en la casa de la Virgen llenándola toda de los más vivos resplandores y comienza a saludar a María con estas palabras: «Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres». Pero María, al oírle hablar así, se turba y pregunta que significa esta salutación, y el Ángel se apresura a anunciarla el objeto de su misión en estos términos: «No temas, María, porque has encontrado gracia delante de Dios. He aquí que concebirás y parirás un Hijo, a quien llamarás Jesús. Será llamado el Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará eternamente en la casa de Jacob, y su reinado no tendrá fin». ¡Qué impresión no debió hacer en el alma de María este anuncio! Sin embargo, apenas da su consentimiento, se obra en sus purísimas entrañas el gran prodigio y da principio la redención del hombre.
    
PUNTO 2º. Considera que aunque Dios por sí mismo podía dirigirse directamente a María, como lo había hecho ya con Adán en el paraíso terrenal y después con numerosos personajes de la antigua ley; sin embargo no ha querido tratar este grande asunto con la Santísima Virgen, sino por mediación del Ángel, y esto por varias razones que señalan los Santas Padres de la Iglesia: porque Dios, en el orden de la economía de nuestra salvación, gobierna a los hombres por ministerio de los Ángeles que son sus superiores; porque el Hijo de Dios queriendo reparar la ruina de los Ángeles, remplazándolos con hombres, era conveniente emplear su ministerio, y confiarles este oficio; porque habiendo sido el hombre seducido por la lengua de la serpiente, es decir, del ángel rebelde, era justo que fuese también instruido por la palabra de un Ángel; porque, finalmente, como la castidad tiene mucha relación y alianza con los Ángeles, correspondía a la dignidad de la Reina de los Ángeles, el enviarla uno que la comunicase la feliz nueva de su divina maternidad sin menoscabo de su virginal integridad. Ha enviado Dios al Arcángel Gabriel más bien que a San Rafael, o a San Miguel, o a cualquiera otro Ángel para el cumplimiento de esta nobilísima misión, porque Gabriel era el Ángel que había anunciado antes al profeta Daniel la fecha de la Encarnación. También porque la significación de su nombre es muy adaptada a esta misión, pues según unos, significa «Dios y hombre», y por tanto que anunciase que Dios se haría hombre; según otros, Gabriel quiere decir «fuerza de Dios», y la obra de la Encarnación es, en efecto una obra por excelencia de la fuerza divina, pues ¡qué poder no era necesario a Dios para hacer a una virgen fecunda, para encerrar el Infinito en el seno de una mujer, para unir tan estrechamente dos naturalezas, la divina y la humana, que no formasen más que una persona y tantos otros prodigios como se encuentran en la Encarnación! Por esta misma razón, por ser Gabriel fuerza de Dios fue enviado a Señor San José para ilustrarle y fortalecerle en sus dudas durante el embarazo de María; y fue enviado también para fortificar a Jesús en el Jardín de las Olivas. Por todas estas razones tengamos una sincera devoción a este Ángel admirable y una completa confianza en su socorro.
    
JACULATORIA
Glorioso Arcángel San Gabriel, dignaos alcanzarme del Señor la fuerza de la gracia para dominar mis pasiones y vencer a los enemigos de mi salvación.
    
PRÁCTICA
Acostumbraos a ofrecer el rezo del Ave María por mediación del Arcángel San Gabriel a la Santísima Virgen, uniendo vuestra intención a la que tuvo este príncipe celestial cuando saludó a la misma Virgen María. Se rezan tres Padre Nuestros y tres Ave Marías con Gloria Patri, y se ofrecen con la siguiente:
   
ORACIÓN
Espíritu fidelísimo, dichoso Arcángel San Gabriel, que fuisteis elegido por Dios para anunciar a la más pura y santa de las criaturas, el misterio altísimo de la divina Encarnación, la obra maestra del infinito poder; os suplicamos con toda la fuerza de nuestras almas, que debilitéis los esfuerzos del demonio, nos quitéis el temor a los hombres, haciéndonos valientes e intrépidos en las ocasiones en que la gloria de Dios esté interesada, y, por último, que nos ayudéis a recoger y a aprovechar los frutos de la Encarnación del divino Verbo, de la cual tuvisteis la gloria de ser felicísimo heraldo. Amén.
 
EJEMPLO
En el siglo XII vivió cerca de Aviñón un niño pastorcito llamado Benito, a quien el Señor se le apareció encargándole fuese a fabricar un puente sobre el Ródano, después de asegurarle cuidaría de las ovejas y que le daría un guía que lo acompañase en el camino. Penetrado Benitico de admiración y lleno de confianza, dejó al punto las ovejas y se puso en marcha. A pocos pasos vio a su lado a un gallardo joven en traje de caminante, que le dijo venia a llevarle al Ródano hasta ponerle en el paraje donde quería Dios que fabricase el puente. Aunque había tres días de camino llegaron en menos de tres horas. Al verse ya Benitico a la orilla del Ródano en frente de Aviñón, considerando la extensión y rapidez del rio, exclamó asombrado: «Aquí es imposible hacer puente», pero el Ángel le respondió: «No temas, haz lo que Dios te manda, que este Señor nunca manda cosas imposibles, y presto lo experimentarás». Pasa la barca, preséntate al Obispo de Aviñón y dile la comisión que llevas. Diciendo esto desapareció el Ángel, dejando al niño animado de un nuevo aliento y con tanta confianza, que para probar que su misión era divina, a instancias del preboste de la ciudad que trataba de burlarse de él, se echó a cuestas una enorme peña que apenas podrían mover treinta hombres, y caminó con ella, acompañado del Obispo, el clero, la nobleza y el pueblo, hasta el lugar en que había de construirse el puente en medio de las más vivas demostraciones de veneración y respeto.
     
ORACIÓN A LA REINA DE LOS ÁNGELES PARA TODOS LOS DÍAS
Oh, María, la más pura de las vírgenes, que por vuestra grande humildad y heroicas virtudes, merecisteis ser la Madre del Redentor del mundo, y por esto mismo ser constituida Reina del universo y colocada en un majestuoso trono, desde donde tierna y compasiva miráis las desgracias de la humanidad, para remediarlas con solicitud maternal; compadeceos, augusta Madre, de nuestras grandes desventuras. El mundo no ha dejado en nosotros más que tristes decepciones y amargos desengaños; en vano hemos corrido en pos de la felicidad mentida que promete a sus adoradores, pues no hemos probado otra cosa que la hiel amarga del remordimiento, y nuestros ojos han derramado abundantes lágrimas que no han podido enjugar nuestros hermanos. Por todas partes nos persiguen legiones infernales incitándonos al mal, y no tenemos otro abrigo que refugiarnos bajo los pliegues de vuestro manto virginal, como los polluelos perseguidos por el milano no tienen otro asilo que agruparse bajo las alas del ave que les dio el ser. Por esto, desde el fondo de nuestras amarguras clamamos a Vos para que enviéis hasta nosotros y para nuestra defensa a los espíritus angélicos, de quienes sois la Reina y Soberana, a fin de que nos libren de sus astutas asechanzas y nos guíen por el recto camino de la felicidad. Amén.

miércoles, 24 de marzo de 2021

NUEVE GLORIAS EN HONOR A SAN GABRIEL ARCÁNGEL


Escribe el Apóstol del Rosario Bartolo Longo que «el Arcángel San Gabriel es por las sublimes misiones que Dios le confió uno de los más poderosos entre los Siete Espíritus asistentes al Trono de Dios. Él de hecho es la Fortaleza de Dios, es el Ángel de la Encarnación, es el Ministro y Custodio sublime de la gran Madre de Dios. En él está la custodia de las imágenes de María Santísima. Ser devotos del Arcángel San Gabriel quiere decir obtener el amor de la Madre celestial. Grande es el poder de él ante la Reina del Cielo y de la tierra. Dirijámonos confiados a tal intercesor en cualquiera necesidad nuestra espiritual y temporal, y él nos obtendrá alguna gracia». Fundados en esta invitación de uno de los más grandes devotos de la Madre de Dios, ofrecemos a los lectores  estas oraciones tomadas del Manual de Filotea del canónigo Giuseppe Riva para honrar al espíritu bienaventurado a la misma Madre llevó el anuncio de la Encarnación del Verbo.
   
I. Por aquella gloria que os distingue entre tantos compañeros vuestros, oh gran Arcángel San Gabriel, siendo vos uno de los siete que están continuamente al trono del Altísimo, obtenedem la gracia que yo camine siempre en la divina presencia, a fin que mis pensamientos, mis palabras y mis acciones no tengan otra mira sino la pura gloria de Dios. Gloria.
    
II. Por aquel santo júbilo que sentisteis, oh glorioso arcángel San Gabriel, al ser enviado a la tierra como anunciador del más consolante misterio, esto es la Encarnación del Verbo y la universal Redención, obtenedme la gracia que no me engría entre los honores, ni me desanime entre las humillaciones, sino que sepa servirme de todo según los designios de Dios, los cuales no tienen otro objetivo que mi santificación. Gloria.
    
III. Por aquella inefable alegría que probasteis, oh glorioso arcángel San Gabriel, al presentaros en Nazaret a María, la más privilegiada y la más santa entre todas las hijas de Eva, obtenedme la gracia que yo le profese costantemente una singularísima devoción, y que me ocupe con todo poder en aumentar el número de sus devotos y en promover su culto, a fin de participar en aquella bienaventuranza que únicamente está prometida a los que la veneran. Gloria.
    
IV. Por aquel insólito gozo que os inundó, oh glorioso arcángel San Gabriel, al preconizar a María como la llena de gracia, la bendita entre las mujeres, y la elegida entre todas para devenir Madre del Verbo, obtenedme, os ruego, que amando yo, a imitación de la Virgen, el retiro y la oración, merezca el ser distinguido también en la tierra con particulares bendiciones. Gloria.
    
V. Por aquel improviso estupor que os oprimió, oh glorioso arcángel San Gabriel, cuando visteis a la Virgen conturbarse ante vuestras magníficas palabras, obtenedme, os ruego, un afecto constante a la santa humildad, que es el fundamento y el sustento de todas las virtudes. Gloria.
    
VI. Por aquella extraordinaria veneración que concebisteis por María, oh glorioso arcángel San Gabriel, cuando la visteis más pronta a renunciar el honor de la divina maternidad que a la conservación de su propia virginidad, obtenedme, os ruego, la la resolución y el coraje de renunciar a todos los placeres y a todas las grandezas del mundo antes que violar mínimamenre las promesas hechas al Señor. Gloria.
    
VII. Por aquella admirable benignidad con que vos, glorioso arcángel San Gabriel, disipasteis todos los temores que agitaban el Corazón de María cuando os oyó anunciar que sería madre, limpiad, os ruego, mi mente de todas las ilusiones con que el príncipe de las tinieblas ae esfuerza para impedir el conocimiento claro y preciso de las verdades tan ciertas como indispensables para la salvación. Gloria.
    
VIII. Por aquella generosa prontitud con que la Virgen creyó a todas vuestras palabras, oh glorioso arcángel San Gabriel, y consintió a la promesa de convertirse en la Madre del Verbo y Corredentora del mundo, obtenedme, os ruego, la gracia que yo me uniforme siempre espontáneamente a la voluntad de mis mayores, y lleve siempre con alegría aquella mística cruz de padecimentos que el Señor quiera enviarme. Gloria.
    
IX. Por aquella alegría infinita que inundó al tiempo a los corazones de todos los justos en el limbo, de los ángeles en el paraíso y de los hombres sobre la tierra, cuando informando vos, oh glorioso arcángel San Gabriel, al trono de la Santísima Trinidad el consenso de la Virgen, descendió el Verbo del Padre en su seno, donde por obra del Espíritu Santo se vistió de nuestras miserias, obtenedme la gracia que yo camine fielmente tras los ejemplos luminosísimos que de todas las virtudes vino a darnos este Unigénito encarnado, a fin que, después de haberlo seguido por el camino de los dolores, llegue con Él a subir el monte misterioso de la visión sempiterna. Gloria.
    
ORACIÓN
Oh Dios, que elegisteis al Arcángel San Gabriel de entre todos los ángeles para anunciar el Misterio de vuestra Encarnación, concédenos propicio, que, a cuantos celebramos en la tierra su festividad, merezcamos obtener su patrocinio en el Cielo. Vos que vivís y reináis por los siglos de los siglos. Amén.
  
JACULATORIA: Gobernadme siempre fiel, glorioso San Gabriel, y no permitáis jamás que mi alma sea de vos olvidada.

martes, 19 de mayo de 2020

OFICIO PARVO DE LOS SANTOS ÁNGELES

Oficio tomado del libro Les Saints Anges, de la autoría de Amelia Lafon y publicado en Tolosa de Francia en 1840, con Imprimátur por Mons. Pablo Teresa D’Astros, arzobispo de Tolosa-Narbona, de fecha 26 de Agosto de 1840; traducido por el padre fray Magín Ferrer y Pons O. de M. en 1844. Puede rezarse especialmente los martes, día dedicado a los Santos Ángeles.
 
  
LATÍN
OFFÍCIUM PARVUM SANCTÓRUM ANGELÓRUM
   
AD MATUTÍNUM (Maitines, antes de 06:00h)
De ómnibus sanctis Ángelis.
    
 In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.
℣. Dómine ✠, lábia mea apéries.
℟. Et os meum annuntiábit laudem tuam.
℣. Deus , in adjutórium meum inténde.
℟. Dómine, ad adjuvándum me festína.
    
℣. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.
℟. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum. Amen. Desde la Septuagésima hasta la Pascua, en lugar del Allelújadecir: Laus tibi, Dómine, Rex ætérnæ glóriæ.
  
HIMNUS
Christe summi rex Olýmpi
Par Deo Patri Deus,
Quem tremíscunt intuéndo
Purióres Spíritus:
Da choris junctos supérnis
Ore puro psallére.
   
Antiphonam: Míllia míllium ministrábant (Dómino) et décies míllies centéna míllia assistébant ei.
℣. In conspéctu Angelórum psalam tibi, Deus meus.
℟. Adorábo ad templum sanctum tuum, et confitébor nómini tuo.
   
ORATIO.
Deus, qui novem supernórum spirítuum órdines ad glóriam tuam, et nostræ infirmitátis præsidium, ab inítio creásti; da nobis eórum patrocíniis ita sublevári, ut eórum cœ́tibus mereámur felíciter sociári. Per Dóminum nostrum Jesum Christum, Fílium tuum, qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancte, Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
  
AD LAUDES (Laudes, 6:00h)
De primis Angelórum choris. 
   
 In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.
℣. Deus , in adjutórium meum inténde.
℟. Dómine, ad adjuvándum me festína.
    
℣. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.
℟. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum. Amen. Desde la Septuagésima hasta la Pascua, en lugar del Allelújadecir: Laus tibi, Dómine, Rex ætérnæ glóriæ.
  
HIMNUS
Mille quem stipant sólio sedéntem, 
Córporis sine mole mentes, 
Christe, quos fuso tibi consecrásti 
Sánguine, serva.
    
Antiphonam: Quis pósuit mensúras terræ, cum me laudárent simul astra matutína, et jubilárent omnes fílii Dei?
℣. Qui sedes super Chérubim.
℟. Tu es Deus solus ómnium regnórum terræ.
    
ORATIO.
Deus, sacrórum Séraphim amor, Chérubim lumen, Thronorúmque sublímium pax et quies: eórum nos fac précibus te veráciter, cognóscere, cógnitum dilígere, et in te dilécto æternáliter quiescére. Per Dóminum nostrum Jesum Christum, Fílium tuum, qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancte, Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
   
AD PRIMAM (A la primera hora, 07:00h)
De médiis Angelórum choris.
   
 In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.
℣. Deus , in adjutórium meum inténde.
℟. Dómine, ad adjuvándum me festína.
    
℣. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.
℟. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum. Amen. Desde la Septuagésima hasta la Pascua, en lugar del Allelújadecir: Laus tibi, Dómine, Rex ætérnæ glóriæ.
  
HIMNUS
Te, splendor, et virtus Patris, 
Te vita, Jesu, córdium, 
Ab ore qui pendent tuo
Laudámus inter Ángelos: 
Tibi mille densa míllium 
Ducum coróna milítat. 
   
Antiphonam: Constítuens (Deus Jesum) supra omnem Principátum, et Potestátem, et Virtútem, et Dominatiónem, ómnia subjécit sub pédibus ejus.
℣. Benedicite Domino, omnes Virtútes ejus.
℟. Minístri ejus, qui facitis voluntátem ejus.
   
ORATIO.
Deus, cujus sapiéntia Ángelos distínguit per órdines, singúlisque ministéria divídit, et nómina; concéde nobis, sic sanctárum Virtútum, Potestátum, et Dominatiónum præcelléntiam venerári, ut eárum apud te muniámur auxílio. Per Dóminum nostrum Jesum Christum, Fílium tuum, qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancte, Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
    
AD TÉRTIAM (A la hora tercia, 09:00h)
De postrémis Angelórum choris.
   
 In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.
℣. Deus , in adjutórium meum inténde.
℟. Dómine, ad adjuvándum me festína.
    
℣. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.
℟. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum. Amen. Desde la Septuagésima hasta la Pascua, en lugar del Allelújadecir: Laus tibi, Dómine, Rex ætérnæ glóriæ.
  
HIMNUS
Christe, sanctórum decus Angelórum,
Gentis humánæ Sator, et Redémptor, 
Cœ́litum nobis tríbuas beátas
Scandére sedes.
   
Antiphonam: De Throno procedébant fúlgura, et voces, et tonítrua, et septem lámpades ardéntes ante thronum, qui sunt septem spíritus Dei.
℣. Benedícite, Ángeli Dómini, Dómino.
℟. Laudáte, et superexaltáte eum in sǽcula.
   
ORATIO.
Deus, qui humáno géneri sanctórum Angelórum atque Archangelórum præsídium subminístras; fac eos, Dómine, de peccatórum conversióne sollícitos, ut de eorúmdem pœniténtia in cœlo tuæ majestáti perpétuo gratulári póssimus. Per Dóminum nostrum Jesum Christum, Fílium tuum, qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancte, Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
    
AD SEXTAM (Al medio día, 12:00h)
De sancto Michaéle.
   
 In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.
℣. Deus , in adjutórium meum inténde.
℟. Dómine, ad adjuvándum me festína.
    
℣. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.
℟. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum. Amen. Desde la Septuagésima hasta la Pascua, en lugar del Allelújadecir: Laus tibi, Dómine, Rex ætérnæ glóriæ.
  
HIMNUS
Tu decóre vincis omnes
Álitum pulchérrime,
Assídes Deo propínquus
Consíli tu párticeps;
Astra cláudis, et reclúdis,
Nosque sistis Júdici.
    
Antiphonam: Factum est prœ́lium magnum in cœlo, Míchaël, et Ángeli ejus prœliabántur cum dracóne; et projéctus est draco ille magnus qui sedúcit univérsum orbem.
℣. Consúrget Míchaël, princeps magnus. 
℟. Qui stat pro fíliis pópuli tui. 
         
ORATIO.
Véniat in adjutórium nostrum, quǽsumus Dómine, Míchael Archángelus, princeps magnus; qui, Deitátis sempitérnæ jura strénue vindicándo, Ecclésiæ militántis sponsæ tuæ méruit fíeri defénsor. Per Dóminum nostrum Jesum Christum, Fílium tuum, qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancte, Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
    
Antiphonam: Princeps gloriosíssime, Míchaël Archángele, veni in adjutórium pópulo Dei.
  
AD NONAM (A la hora nona, 15:00h)
De sancto Gabriéle.
   
 In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.
℣. Deus , in adjutórium meum inténde.
℟. Dómine, ad adjuvándum me festína.
    
℣. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.
℟. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum. Amen. Desde la Septuagésima hasta la Pascua, en lugar del Allelújadecir: Laus tibi, Dómine, Rex ætérnæ glóriæ.
     
HIMNUS
Núntius felix melióris ævi 
Fáusta qui mundo, Gábriel, tulísti, 
Creber e Cœlo vénias, amíca 
Núntia portans. 
   
Antiphonam: Ego sum Gábriel, qui asto ante Deum; et missus sum tibi hæc evangelizáre, quæ implebúntur in témpore suo.
℣. Missus est Ángelus Gábriel a Deo ad Maríam Virginem.
℟. Et dixit ad eam: Ave grátia plena, Dóminus tecum.
  
ORATIO.
Deus, qui Unigéniti tui Incarnatiónem, sacratíssimæ Vírgini Maríæ per beátum Gabriélem Archángelum nuntiáre voluísti; da nobis tanti mystérii grátia pérfrui, et hujus sancti Ángeli ope confortári. Per eúmdem Dóminum nostrum Jesum Christum, Fílium tuum, qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancte, Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
    
AD VÉSPERAS (Vísperas, 18:00h)
De sancto Raphaéle.
   
 In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.
℣. Deus , in adjutórium meum inténde.
℟. Dómine, ad adjuvándum me festína.
    
℣. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.
℟. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum. Amen. Desde la Septuagésima hasta la Pascua, en lugar del Allelújadecir: Laus tibi, Dómine, Rex ætérnæ glóriæ.
  
HIMNUS
Córporis morbos, tenebrásque mentis,
Pelle divínas médicus per artes,
Qui seni cæco, Ráphaël, dedísti 
Cernére solem. 
   
Antiphonam: Exaudítæ sunt preces Tobíæ et Saræ, et missus est Ángelus Dómini sanctus Ráphæl, ut curáret eos.
℣. Dixit Ángelus Ráphaël, benedícite Deum cœli.
℟. Et coram ómnibus vivéntibus confitémini ei.
    
ORATIO.
Deus, qui beátum Raphaélem Archángelum Tobíæ fámulo tuo proficiscénti prǽvium direxísti, et inter hujus vitæ discrímina donásti custódem: da, quǽsumus, ut ejúsdem protegámur auxílio, quaténus et vitæ præséntis vitémus perícula, et ad gáudia cœléstia valeámus perveníre. Per Dóminum nostrum Jesum Christum, Fílium tuum, qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancte, Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
  
AD COMPLETÓRIUM (Completas, 21:00h)
De sanctis Ángelis Custódibus.
   
 In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.
℣. Deus , in adjutórium meum inténde.
℟. Dómine, ad adjuvándum me festína.
    
℣. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.
℟. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum. Amen. Desde la Septuagésima hasta la Pascua, en lugar del Allelújadecir: Laus tibi, Dómine, Rex ætérnæ glóriæ.
  
HIMNUS
Regnátor orbis summus, et árbiter,
Cui prona servit cúria cœ́litum,
Verbo, creásti quo magístro,
Perpétua regis ipse cura.
  
Nobis fidéles próvidus Ángelos
Missos Olýmpo suppéditas duces;
Ut nos tot obséssos perículis,
Incólumes sine labe servent.
   
Ne, nos malígnis fráudibus occúpans,
Incáuta fallat péctora subdolus 
Suásor malórum: neve captet 
Illecébra male blandiénti.
     
Laus summa Patri, summáque Fílio, 
Tibíque compar glória, Spíritus; 
Qui per salútis tot minístros, 
Das patrias remeáre sedes. Amen. 
   
Antiphonam: Omnes sunt administratórii Spíritus, in ministérium missi propter eos, qui hæreditátem cápient salútis.
℣. Ángelis suis Deus mandávit de te. 
℟. Ut custódiant te in ómnibus viis tuis. 
    
ORATIO.
Deus, qui conditiónis humánæ sic relévas dignitátem, ut gloriósos spíritus ad hóminum custódiam in ministérium dignátus es deputáre; concéde propótius, ut tanti benefícii memóriam recenséndo, et tibi láudem, et glóriam, et beatíssimo Ángelo custódi meo reveréntiam hic, et in ætérnum mérear impéndere. Per Dóminum nostrum Jesum Christum, Fílium tuum, qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancte, Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
   
Antiphonam: Sancti Ángeli, custódes nostri, deféndite nos in prœ́lio, ut non pereámus in treméndo judício.
    
Ángele Dei, qui custos es mei, me tibi commíssum pietáte supérna, hódie illúmina, custódi, rege, et gubérna. Amen.
   
TRADUCCIÓN
OFICIO PARVO DE LOS SANTOS ÁNGELES
   
MAITINES (antes de 06:00h)
De todos los santos Ángeles.
   
 En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
℣. Vos, Señor, ✠ abriréis mis labios.
℟. Y mi boca anunciará vuestras alabanzas.
℣. Dios mío,  venid en mi ayuda.
℟. Señor, apresuraos a socorrerme.
   
Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo, como en el principio, ahora y en todos los siglos de los siglos. Amén. Desde la Septuagésima hasta la Pascua, en lugar del Aleluyadecir: Alabanza a Vos, Señor, rey de la eterna gloria.
    
HIMNO
Oh Cristo, altísimo Rey de los cielos,
Dios igual a Dios Padre,
A quien los más puros espíritus
Contemplan temblando;
Concedednos que unidos a sus sublimes coros,
Cantemos vuestras alabanzas con los acentos de una voz inocente.
    
Antífona: Millones de Ángeles servían al Señor, y millones de millares asistían en su presencia.
. Dios mío, yo os alabaré en presencia de vuestros Ángeles.
℟. Os adoraré en vuestro santo Templo, y bendeciré vuestro nombre.
    
ORACIÓN
Dios, que desde el orígen de las cosas criásteis para vuestra gloria, y para socorro de nuestra debilidad, nueve órdenes de espíritus superiores; haced que su proteccion produzca en nosotros tan felices efectos, que por ella merezcamos ser agregados a su compañía en la eterna bienaventuranza. Por nuestro Señor Jesucristo, Hijo vuestro, que con Vos vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, Dios, en todos los siglos de los siglos. Amén.
   
LAUDES (06:00h)
De los primeros coros de los Ángeles.
   
 En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
. Dios mío,  venid en mi ayuda.
℟. Señor, apresuraos a socorrerme.
   
Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo, como en el principio, ahora y en todos los siglos de los siglos. Amén. Desde la Septuagésima hasta la Pascua, en lugar del Aleluyadecir: Alabanza a Vos, Señor, rey de la eterna gloria.
    
HIMNO
Oh Jesucristo, que sentado en vuestro trono estais rodeado de una multitud de Ángeles, 
De esos puros espíritus libres del peso de la materia;
Dignaos guardar las almas que habeis redimido
Con vuestra preciosa Sangre.
   
Antífona: ¿Quién ha fijado los límites de la tierra cuando me alababan juntos los astros de la mañana, y todos los hijos de Dios rebosaban de placer?
. Vos que estais sentado sobre los Querubines.
℟. Vos solo sois el Dios de todos los reinos de la tierra.
   
ORACIÓN
Oh Dios, amor de los Serafines, luz de los Querubines, paz y reposo de los sublimes Tronos; concedednos por su intercesion que os conozcamos verdaderamente, que habiéndoos conocido os amemos; y que en fin descansemos eternamente en el seno de vuestro amor. Por nuestro Señor Jesucristo, Hijo vuestro, que con Vos vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, Dios, en todos los siglos de los siglos. Amén.
   
PRIMA (07:00h)
De los segundos coros de los Ángeles.
   
 En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
. Dios mío,  venid en mi ayuda.
℟. Señor, apresuraos a socorrerme.
   
Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo, como en el principio, ahora y en todos los siglos de los siglos. Amén. Desde la Septuagésima hasta la Pascua, en lugar del Aleluyadecir: Alabanza a Vos, Señor, rey de la eterna gloria.
   
HIMNO
Oh Jesús, resplandor y virtud del Padre,
Dulce vida de los corazones
Que se alimentan con vuestra divina palabra;
A Vos os alabamos en union con vuestros Ángeles.
Por vuestra gloria combate el numeroso ejército de los Ángeles
Dirigido por mil capitanes de la milicia celestial.
    
Antífona: Dios constituyendo al Salvador Jesús sobre todo Principado, Potestad, Virtud y Dominacion, ha sujetado todas las cosas debajo de sus pies.
. Virtudes del cielo, bendecid todas al Señor.
℟. Ministros suyos que cumplís su voluntad.
   
ORACIÓN
Oh Dios, cuya sabiduría ha distribuido los Ángeles en diferentes órdenes, y que señalais a cada uno de ellos su nombre y su ministerio; hacednos la gracia de que venerando la excelencia de las Virtudes, de las Potestades y de las Dominaciones, merezcamos que ellas nos sirvan de resguardo y de apoyo en vuestra presencia. Por nuestro Señor Jesucristo, Hijo vuestro, que con Vos vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, Dios, en todos los siglos de los siglos. Amén.
  
TERCIA (09:00h)
De los coros inferiores de los Angeles.
   
 En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
. Dios mío,  venid en mi ayuda.
℟. Señor, apresuraos a socorrerme.
   
Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo, como en el principio, ahora y en todos los siglos de los siglos. Amén. Desde la Septuagésima hasta la Pascua, en lugar del Aleluyadecir: Alabanza a Vos, Señor, rey de la eterna gloria.
    
HIMNO
Oh Jesucristo, gloria de los santos Ángeles, 
Autor y Redentor del linaje humano;
Haced por vuestra misericordia que podamos un día elevarnos hasta las sillas
De la Patria celestial.
   
Antífona: Salían del Trono relámpagos, y voces, y truenos, y siete antorchas que ardían delante del Trono, que son los siete Espíritus de Dios.
. Ángeles del Señor bendecid su santo nombre.
℟. Alabadlo y ensalzadlo por todos los siglos.
  
ORACIÓN
Oh Dios, que procurais a los hombres el socorro de los Ángeles y de los Arcángeles; llenad de solicitud a estos espíritus celestiales en favor de los pecadores, a fin de que borrando estos sus pecados con las aguas de la penitencia podamos dar gracias eternamente a vuestra majestad en el cielo. Por nuestro Señor Jesucristo, Hijo vuestro, que con Vos vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, Dios, en todos los siglos de los siglos. Amén.
   
SEXTA (12:00h)
De San Miguel. 
   
 En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
. Dios mío,  venid en mi ayuda.
℟. Señor, apresuraos a socorrerme.
   
Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo, como en el principio, ahora y en todos los siglos de los siglos. Amén. Desde la Septuagésima hasta la Pascua, en lugar del Aleluyadecir: Alabanza a Vos, Señor, rey de la eterna gloria.
    
HIMNO
Tú, el mas hermoso de los espíritus celestiales, 
Aventajas en resplandor a todos los Ángeles:
Tú asistes cerca de la Divinidad,
Y tienes parte en sus consejos:
Tú abres y cierras la puerta del Cielo,
Y nos presentas delante de nuestro Juez.
   
Antífona: Se dio una gran batalla en el cielo: Miguel y sus Ángeles combatian contra el dragón; y este dragón monstruoso que seduce a todo el mundo fue precipitado en el abismo.
. Miguel, este gran Príncipe se levantará;
℟. Que está en favor de los hijos del pueblo de Dios.
   
ORACIÓN
Venga, Señor, en nuestro socorro el Arcángel Miguel, este gran Príncipe, que intrépido en sostener los derechos de vuestra eterna Divinidad, mereció ser elegido defensor de vuestra Esposa la Iglesia militante. Por nuestro Señor Jesucristo, Hijo vuestro, que con Vos vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, Dios, en todos los siglos de los siglos. Amén.
   
Antífona: Príncipe gloriosísimo, San Miguel Arcángel, venid a socorrer al pueblo de Dios.
  
NONA (15:00h)
De San Gabriel. 
   
 En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
. Dios mío,  venid en mi ayuda.
℟. Señor, apresuraos a socorrerme.
   
Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo, como en el principio, ahora y en todos los siglos de los siglos. Amén. Desde la Septuagésima hasta la Pascua, en lugar del Aleluyadecir: Alabanza a Vos, Señor, rey de la eterna gloria.
    
HIMNO
Oh Gabriel, dichoso mensajero,
Vos que anunciásteis al mundo la proximidad de su futura y feliz reparación;
Dignaos bajar a menudo del Cielo,
Y asegurarnos siempre en la amistad de Dios.
   
Antífona: Yo soy Gabriel, que estoy en presencia de Dios, y he sido enviado a ti para anunciarte estas cosas, que se cumplirán a su tiempo.
. El Angel Gabriel fue enviado de Dios a la Virgen María.
℟. Y la dijo: Salve, llena de gracia, el Señor es contigo.
   
ORACIÓN
Oh Dios, que quisísteis que la Encarnación de vuestro Hijo unigénito fuese anunciada a la santísima Virgen María por el bienaventurado Arcángel Gabriel; haced que nosotros podamos gozar de la gracia de tan grande misterio, y que seamos confortados con el socorro de este santo Ángel. Por nuestro Señor Jesucristo, Hijo vuestro, que con Vos vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, Dios, en todos los siglos de los siglos. Amén.
   
VÍSPERAS (18:00h)
De San Rafael. 
   
 En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
. Dios mío,  venid en mi ayuda.
℟. Señor, apresuraos a socorrerme.
   
Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo, como en el principio, ahora y en todos los siglos de los siglos. Amén. Desde la Septuagésima hasta la Pascua, en lugar del Aleluyadecir: Alabanza a Vos, Señor, rey de la eterna gloria.
    
HIMNO
Oh Rafael, médico celestial, que con el poder que Dios os comunicó
Hicísteis a un ciego anciano el beneficio de que pudiese ver otra vez el astro del día;
Dispensadnos la gracia de asistirnos para curar las enfermedades de nuestro cuerpo,
Y disipar las tinieblas de nuestra alma.
   
Antífona: Fueron oídas las súplicas de Tobías y de Sara, y el Ángel del Señor San Rafael fue enviado para curarlos.
. El Ángel Rafael les dijo: bendecid al Dios del cielo;
℟. Y confesadle en presencia de todos los vivientes.
   
ORACIÓN
Oh Dios, que enviásteis el bienaventurado Arcángel Rafael a Tobías vuestro siervo para que le encaminase en su viaje, y que nos lo habeis dado para que sea nuestro custodio en los caminos peligrosos de esta vida; hacednos la gracia de que nosotros seamos protegidos con su auxilio, para que nos libremos de los lazos y peligros del mundo, y podamos llegar a las delicias de la patria celestial. Por nuestro Señor Jesucristo, Hijo vuestro, que con Vos vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, Dios, en todos los siglos de los siglos. Amén.
  
COMPLETAS (21:00h)
De los santos Ángeles custodios. 
    
 En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
℣. Convertidnos,  oh Dios, Salvador nuestro.
℟. Y apartad vuestra ira de nosotros.
℣. Dios mío,  venid en mi ayuda.
℟. Señor, apresuraos a socorrerme.
   
Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo, como en el principio, ahora y en todos los siglos de los siglos. Amén. Desde la Septuagésima hasta la Pascua, en lugar del Aleluyadecir: Alabanza a Vos, Señor, rey de la eterna gloria.
   
HIMNO
¡Oh Soberano Rey y árbitro del Universo,
A quien toda la Corte celestial tributa rendidamente sus obsequios y servicios!
Vos gobernais con vuestra constante providencia todas las cosas
Que habeis criado con vuestra poderosa palabra.
   
Vos desde lo alto de los cielos
Nos enviáis a vuestros Ángeles
Para que sean nuestros fieles custodios, a fin de que nos preserven
De todos los peligros de que nos hallamos rodeados.
   
De este modo podemos evitar 
Que el maligno espíritu introduciéndose sagazmente en nuestros corazones,
Nos haga caer en las redes qne nos tiende,
O en los halagos con que procura atraernos al mal.
   
Sea dada toda gloria a Dios Padre: sea dada asimismo a Dios Hijo;
Y también a Dios Espíritu Santo,
Que por el ministerio de tantos Ángeles que nos ayudan a trabajar en nuestra salvación,
Nos ofrece la dicha de poderle gozar en la patria celestial. Amén.
   
Antífona: Todos son Espíritus encargados de ejercer el ministerio de salvacion en favor de los que trabajarán para lograrla como una herencia.
. El Señor ha encargado a sus Ángeles.
℟. Que te guarden en todos tus caminos.
   
ORACIÓN
Oh Dios, que elevais de tal modo la dignidad de la naturaleza humana, que os dignásteis delegar un Ángel para la custodia de cada hombre; concedednos benigno, que conservando la memoria de tan grande beneficio os tributemos perpetua gloria y alabanza, y reverenciemos al mismo tiempo a nuestro respectivo Ángel Custodio. Por nuestro Señor Jesucristo, Hijo vuestro, que con Vos vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, Dios, en todos los siglos de los siglos. Amén.
    
Antífona: Santos Ángeles, Custodios nuestros, defendednos en el combate, a fin de que no perezcamos en el terrible día del juicio.
   
Ángel de Dios, a cuya custodia he sido confiado por la divina misericordia, dignaos iluminarme, guardarme, dirigirme y guiarme. Amén.

viernes, 15 de marzo de 2019

NOVENA EN HONOR A SAN GABRIEL ARCÁNGEL

Traducción y adaptación de la Novena publicada originalmente en Italiano a fines del siglo XVIII y reimpresa en Florencia, en la tipografía de San Antonino, año 1864. El Papa Pío VII, mediante rescripto del 27 de Febrero de 1799, confirmado por rescripto del 9 de Mayo de 1820, se dignó conceder 120 días de Indulgencia por cada día de la Novena. El Salmo 66 es de la traducción de Mons. Felipe Scío de San Miguel; y los Gozos son tradicionales, sin autor ni fecha conocidos.
 
INTRODUCCIÓN
Nunca es demasiada nuestra devoción y el reconocimiento que debemos profesar a Dios por la obra inefable de su Encarnación. Podía Dios ciertamente comunicar inmediatamente a María tan grande Misterio, y sin otro Mediador requerirle a la misma el consenso para la Divina Maternidad. Mas así como los Ángeles son destinados por la Divina Providencia como Ministros especiales de nuestra salvación y, como dice Santo Tomás de Aquino, mediántibus Ángelis Divína ad hómines pervéniunt [Por medio de los Ángeles, lo divino viene a los hombres] (Suma Teológica, Parte III, cuestión 30, art. 2º, conclusión); así quiso Dios servirse del Arcángel San Gabriel para manifestar la máxima de todas las obras de su Omnipotencia, y de su Misericordia en favor del hombre.
  
Será adorar la sapientísima determinación de la Providencia misma obsequiar en los nueve días precedentes de la Fiesta al Santo Arcángel, y mucho más revelar a nuestra instrucción las de Su gloria por el saludo hecho, y el Coloquio tenido con María en el cumplimiento de su misión; y podrá también servirnos de medio para demostrar en cualquier manera nuestra gratitud a Dios por su excesivo amor.
  
Además de aquellas disposiciones interiores, que son necesarias para engontrar el gusto de Dios en cualquiera de nuestras acciones, podrá tenerse el siguiente método para hacer este Ejercicio en honor del Santo Arcángel.
   
NOVENA EN HONOR A SAN GABRIEL ARCÁNGEL

  
Por la señal ✠ de la santa Cruz; de nuestros ✠ enemigos líbranos, Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
OFRECIMIENTO
Te suplicamos, Señor, que inspires nuestras acciones y nos ayudes a proseguirlas, para que toda nuestra oración y operación tenga siempre en Ti su inicio, y por Ti consigamos finalizarla. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
  
Después dirás el Salmo 66:
Dios tenga misericordia de nosotros, y nos bendiga: * esclarezca su rostro sobre nosotros, y tenga misericordia de nosotros.
Para que conozcamos en la tierra tu camino: * en todas las gentes tu salvación.
Alábente, oh Dios, los pueblos: * alábente los pueblos todos.
Alégrense y regocíjense las naciones: * por cuanto juzgas los pueblos en equidad, y diriges las naciones en la tierra.
Alábente, oh Dios, los pueblos, alábente los pueblos todos: * la tierra dio su fruto.
Bendíganos Dios, el Dios nuestro, bendíganos Dios: * y témanle todos los términos de la tierra.
℣. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
℟. Como era en el principio, y ahora y siempre, y en todos los siglos de los siglos. Amén.
  
A ti, ¡oh Santísima, Benditísima y Gloriosísima Trinidad, un solo Dios!, sea el Amor, Alabanza, Honor, Gloria y Acción de gracias, y ten piedad de nosotros. (Tres veces)
   
DÍA PRIMERO - 15 DE MARZO
Considera que si fue ocasión de nuestro daño e instrumento de muerte al género humano un ángel de las tinieblas para la seducción de Eva, fue sin embargo destinado por la Divina Misericordia un Ángel de luz para ser anunciador de nuestra felicidad, y mediador para recuperar la vida: «Enviado fue el Ángel Gabriel a la Virgen». He aquí el mayor mérito de San Gabriel Arcángel: aparte de ser el segundo entre los más nobles Espíritus Bienaventurados, que más cercanamente asisten al Trono de Dios, él es aquel que por Dios mismo fue elegido por Ministro para la grande obra de la humana reparación. ¡Oh, cuán grande es la caridad y el amor de nuestro Dios, el cual Beatísimo en sí mismo, para compartir también con nosotros su Beatitud, quiere enviar a uno de los Príncipes de su Corte Celestial para tratar con María un asunto de tanta importancia, cual era la Encarnación del Verbo eterno en el seno purísimo de Ella!
   
Gloriosísimo espíritu San Gabriel, contemplo con estupor tu dignidad, y te suplico presentes a la Augustísima Trinidad mis más vivos agradecimientos por el amor inmenso que demostraste en la Obra de la inefable Encarnación. Obténme la gracia de corresponder en el modo posible a este amor, y de meditar de continuo las Divinas Misericordias en esta vida, para cantar después eternamente las glorias en la otra. Rezar tres Avemarías y tres Glorias.
  
GOZOS EN HONOR A SAN GABRIEL ARCÁNGEL
  
Dios es Rey del pueblo fiel,
Pues tal pueblo fiel venero;
Sé con Dios mi mensajero,
Arcángel San Gabriel.
   
Te puso naturaleza
Sobre el coro angelical
En sustancia espiritual
El nombre de Fortaleza:
Pues de la mayor alteza,
Sirves de adorno al dosel;
Sé con Dios mi mensajero, 
Arcángel San Gabriel.
  
Salve, Ángel en el Cielo
Por toda la eternidad,
Pues por nuestra libertad
Bajaste un punto en el suelo:
Aplicando con tu vuelo
Los suspiros de Israel; 
Sé con Dios mi mensajero, 
Arcángel San Gabriel.
    
Llena de gracia llamaste
A la que por gracia vino,
Con lo cual tu Rey previno,
Un palacio que admiraste:
Cuando en él sentado hallaste
Al señalado a Daniel; 
Sé con Dios mi mensajero,
Arcángel San Gabriel.
   
El Señor quiso exaltarte
Nombrándote Embajador,
De la embajada mayor
Que el Señor Dios pueda darte:
Pues hiciste de tu parte
El más exacto papel;
Sé con Dios mi mensajero, 
Arcángel San Gabriel.
  
Es tu gloria cual cristal
Por cuyos divinos poros,
Reciben la luz los coros
De la curia angelical:
Pues del reino celestial
Eres superior doncel; 
Sé con Dios mi mensajero, 
Arcángel San Gabriel.
  
Contigo vino en el mundo
Una hermosísima luz
Que en el árbol de la Cruz
Nos dio el fruto más jucundo:
Hazme, pues, árbol fecundo
Del espiritual vergel; 
Sé con Dios mi mensajero, 
Arcángel San Gabriel.
  
Bendita llamó a María
La estéril que visitó,
Y Dios le santificó
El fruto que en sí tenía:
Cumplida tu profecía
Del viejo a tu voz infiel; 
Sé con Dios mi mensajero, 
Arcángel San Gabriel.
  
Eres Arcángel sagrado
Astro de lo más lucido,
Y soldado distinguido
Del triunfante principado,
Y el que el bando ha publicado
Para rendir a Luzbel;
Sé con Dios mi mensajero,
Arcángel San Gabriel.
   
Entre mil Ángeles santos,
Que servían a María,
Tu ministerio excedía
A los oficios de tantos:
Siendo tus alas los mantos
De la custodia más fiel; 
Sé con Dios mi mensajero, 
Arcángel San Gabriel.
  
Todas nuestras peticiones
Penetren, Gabriel, los cielos,
Bajando eternos consuelos
En nuestras tribulaciones:
Y en todas las tentaciones
Danos el santo laurel; 
Sé con Dios mi mensajero, 
Arcángel San Gabriel.
  
La casada que no tiene
Fruto de bendición,
Con su grande protección
Venturosa ella lo obtiene:
Del Cielo así le previene
El gozo como a Isabel;
Sé con Dios mi mensajero,
Arcángel San Gabriel.
  
Dios es Rey del pueblo fiel,
Pues tal pueblo fiel venero;
Sé con Dios mi mensajero,
Arcángel San Gabriel.
   
Antífona: Príncipe gloriosísimo San Gabriel Arcángel, acuérdate de nosotros, y aquí y en todo lugar ruega siempre por nosotros ante el Hijo de Dios. 
℣. El Ángel del Señor anunció a María.
℟. Y Ella concibió del Espíritu Santo.
    
ORACIÓN
Oh Dios, que elegiste al Arcángel San Gabriel de entre todos los ángeles para anunciar el Misterio de tu Encarnación, concédenos propicio, que, a cuantos celebramos en la tierra su festividad, merezcamos obtener su patrocinio en el Cielo.
  
¡Oh Dios!, que, con admirable orden distribuyes los ministerios de los Ángeles y de los hombres; concede propicio que nos protejan en la tierra los que sin cesar te asisten en el Cielo.
   
Te suplicamos, Señor, visita esta morada, y aleja de ella toda insidia del enemigo; que tus santos Ángeles habiten en ella para que nos custodien en paz; y que tu bendición sea siempre sobre nosotros. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
DÍA SEGUNDO - 16 DE MARZO
Por la señal...
Ofrecimiento y Salmo 66.
  
Considera que el Santo Arcángel enviado por Dios no se afirma ya en los palacios soberbios de algún rey de la tierra, sino en la humilde casa de una virgen llamada María. Las más de las veces las grandes gracias no son para aquellos que son creídos grandes en la estima de los hombres, sino para aquellos que por la virtud lo son tales a los ojos de Dios. ¡Oh, cuánto por esto vivimos engañados si, dejándonos atraer por las vanas apariencias del mundo, y por los encamados del siglo, andamos lejanos de la vía de la perfección, que sola nos puede hacer felices y capaces de las gracias celestiales!
  
Gloriosísimo Arcángel San Gabriel, Ministro de la Obra de todos los siglos, como la llamó San Pedro Crisólogo, impétrame de Dios un espíritu de verdadera humildad, y de desprecio de todo lo creado, donde no quede deslumbrado por la falsa luz de las grandezas terrenas, y no me haga con mi soberbia indigno de las divinas ilustraciones, sino que reconociendo siempre mi vileza, mi miseria y mi nada, pueda esperar de Dios aquella gracia que tiene prometida a los pobres de espíritu y a los humildes de corazón.
  
Rezar tres Avemarías y tres Glorias. Los Gozos y la Oración los rezarás todos los días.
    
DÍA TERCERO - 17 DE MARZO
Por la señal...
Ofrecimiento y Salmo 66.
  
Considera cómo el Celestial Mensajero, al primer ingreso en la pobre estancia de María, la saluda con aquellas dulcísimas palabras: «Ave, grátia plena». Fue este un saludo de paz, un decirle, que Ella estaba no solo en gracia de su Criador, sino más llena de tanta gracia, que cuanta podía ser capaz una pura creatura. La saludó llena de gracia, y de gracia tal, que da a los Cielos la gloria, un Dios a la Tierra, la Fe a los Pueblos, el fin a los vicios, el orden a la vida, el regulamiento a las costumbres; y la asegura con esto estar próximo el momento en que se debía el Cielo repacificar con la tierra, y Dios con el hombre. ¡Oh bella consolación para María! ¡Oh dignidad del Santo Arcángel en poder presentar el primero tales obsequios, y anunciar tales glorias a su gran Reina! ¡Oh nuestra felicidad! Mientras el gratísimo saludo del Santo Arcángel hiciese entonces a María nuestra Madre, convirtió las miserias ocasionadas por nuestros primeros progenitores en gracias y favores de los cuales gozamos después de la Encarnación.
   
¡Cuánta confusión y rubor para mí al pensar en la manera con la cual he saludado y obsequiado hasta ahora a la excelsa Virgen y Madre de Dios! ¡Ah! Impétrame, oh Santo Arcángel, por la misma el perdón de tantas negligencias, ofreciéndole en satisfacción el mérito de tu primer saludo. Obtenme de esta Soberana Dispensadora y Tesorera de todas las gracias, que yo no vaya nunca violando la Ley divina, sino que siguiendo los suaves impulsos del Espíritu Santo, venga a acrecentar en mi alma el capital de aquella gracia, de la cual en nombre de Dios la saludaste y declaraste llenísima: «Dios te salve, llena de gracia».
  
Rezar tres Avemarías y tres Glorias. Los Gozos y la Oración los rezarás todos los días.
    
DÍA CUARTO - 18 DE MARZO
Por la señal...
Ofrecimiento y Salmo 66.
  
Considera cómo el Santo Arcángel, después del respetuoso saludo hecho a María, ofrécele nuevo motivo de alegría con decirla que el Señor estaba con Ella, «Dóminus tecum», no tanto por esencia, potencia o presencia como lo es en todas las cosas, no tanto por aquella plenitud de gracia de la cual era adornada sobre todas las otras creaturas, como incluso por comunicación de naturaleza, luego que Ella habrá prestado su consentimiento a la Divina Maternidad. ¡Oh! Si nosotros reflexionásemos con frecuencia en lo que nos dice la Fe, que «en Él vivimos, nos movemos y existimos»; si pensásemos que Dios nos ve, ¿cuál cautela en el obrar sería la nuestra, qué custodia de los sentidos, qué atención en las palabras, qué fervor en las oraciones, qué avances en la virtud? Estamos siempre tibios, siempre holgazanes, siempre desganados, porque poco o nada pensamos en un Dios que siempre nos circunda con su adorable Presencia.
 
¡Ah! Gloriosísimo Santo Arcángel, obtenme del Señor que por mantener siempre viva en mi ánimo  su Divina presencia, me atraiga motivo que me lleve, y estímulo que me empuje más a encontrar en todas mis acciones el genio de Dios: y, como tú ardes de bella llama que viene de la gloria y de la visión continua que gozas, arda también yo con similar llama suscitada por la Fe y por la continua memoria de Dios.
       
Rezar tres Avemarías y tres Glorias. Los Gozos y la Oración los rezarás todos los días.
   
DÍA QUINTO - 19 DE MARZO
Por la señal...
Ofrecimiento y Salmo 66.
   
Considera cómo el Santo Arcángel Gabriel termina su saludo a María, declarándola bendita entre todas las Mujeres por el inaudito y singularísimo privilegio de ser Madre y Virgen a un mismo tiempo, bendita entre todas las Mujeres por su admirable fecundidad, por la cual deviniendo Madre del Verbo hecho Carne, deviene en Madre de muchos hermanos. ¡Oh, cuánto debemos a esta nuestra dulcísima Madre, la cual tanto desea la salvación de todos y en la salvación de todos ha cooperado! Mas ¿cuál ha sido hasta ahora nuestra devoción, nuestro afecto hacia Ella, cuál la imitación de sus virtudes?
  
¡Gloriosísimo Santo Arcángel Gabriel! Tú que al saludarla bendita entre todas las Mujeres, la declaraste Madre de todos los Fieles, y Madre también mía, ¡ah!, ruégale que vuelva hacia mí sus ojos misericordiosos, y se digne impetrarme del Fruto Bendito de su Vientre el perdón de tantas culpas mías, por las cuales está demeritada en mí su Maternidad. Tu intercesión, oh Santo Arcángel, haga volver piadosa la Madre y aplacado el Hijo, donde yo sea liberado de las maldiciones del pecado, y obteniendo toda suerte de bendiciones y de gracia.
       
Rezar tres Avemarías y tres Glorias. Los Gozos y la Oración los rezarás todos los días.
    
DÍA SEXTO - 20 DE MARZO
Por la señal...
Ofrecimiento y Salmo 66.
   
Considera cómo el Santo Arcángel, viendo estupefacta y turbada por su humildad a la gran Virgen, la más dichosa, ante el saludo hecho, tan reverente se acerca a animarla diciendo: «Ne tímeas, María», como queriendo decirla: «¿A qué perturbarte, oh María? Mientras que no es con esta la primera vez que gozas de la presencia de otros Espíritus compañeros míos en la Gloria, ¿a qué perturbarte, oh María, si desde este punto fueron escuchadas por Dios tus oraciones por la aceleración de la venida del Verbo a hacerse Carne?». ¡Oh, cuán felices nosotros, si en nuestros temores y dificultades pueda repetir la conciencia a las orejas del alma la constante palabra «no temas». Pero para poder esperar tal suerte, imitemos a María en su retiro, imitémosla en su modestia, imitémosla en el espíritu de oración y en una continua meditación de la Santa Ley de Dios.
  
Amabilísimo Santo Arcángel Gabriel, que ejercitaste el piadoso oficio de consolador con muchos Patriarcas de la antigua Ley, lo ejercitaste con José y con María, y, según algunos, incluso con el mismo Hijo de Dios en el Sudor de Sangre: ¡Ah! Consuela  en los distintos y disgustosos accidentes de la vida a un indignísimo devoto tuyo, el cual, cuanto más fundamento tenga para temer por sí y por sus infidelidades, tanto más confíen en tu validísimo patrocinio.
  
Rezar tres Avemarías y tres Glorias. Los Gozos y la Oración los rezarás todos los días.
    
DÍA SÉPTIMO - 21 DE MARZO
Por la señal...
Ofrecimiento y Salmo 66.
  
Considera que el Santo Arcángel, para mayormente confortar a la Virgen en su turbación, le asegura que Ella ha hallado la Gracia ante Dios: «Invenísti grátiam apud Deum». Tú has recuperado, ¡oh María!, la Gracia ya perdida por Eva, porque con tanta premura la buscaste; la has hallado para hacer un don a la mísera humanidad, que por esta pérdida estaba ya condenada a una muerte eterna. De hecho, todos los pensamientos, deseos y acciones todas de María se dirigían a este solo fin, de recuperar a Dios perdido por el hombre por el pecado, y de preparar con el ejercicio no interrumpido de las virtudes una digna habitación para el Mesías venidero. Grande enseñanza para nosotros, que las más veces ponemos todo estudio por la adquisición de los miserables bienes mundanos, preocupándonos poco o nada por la Gracia y la amistad de Dios.
 
Alcánzame, oh Santo Arcángel Gabriel, luz de la Sabiduría encarnada, para que yo conozca, custodie y aprecie aquella Gracia, que es fruto de su Encarnación, y que nos haga no solo amigos, hijos y herederos de Dios, sino además partícipes también de su misma Naturaleza: «Divínæ consórtes Natúræ»: ruégale que bendiga la resolución que he hecho de evitar con toda diligencia todo lo que pueda disgustarle, para ser hecho digno un día de llegar contigo a alabarlo y bendecirlo eternamente.
  
Rezar tres Avemarías y tres Glorias. Los Gozos y la Oración los rezarás todos los días.
    
DÍA OCTAVO - 22 DE MARZO
Por la señal...
Ofrecimiento y Salmo 66.
 
Considera cuán nueva gloria, y altísima dignidad fue aquella del Santo Arcángel Gabriel en ser él el primero en nombrar con sus purísimos labios el Augustísimo Nombre de JESÚS, compendio de todos los excesos de amor, de todas las maravillas obradas por Dios para la salvación del mundo: «Vocábis nomen ejus Jesum». Sería deber, que en correspondencia a tanto amor nosotros tuviésemos siempre vivo en la memoria todo lo que hizo una vez y todo lo que ha hecho de presente el Hijo de Dios y de la Virgen para satisfacer plenamente en las partes de Salvador de los hombres.
 
Afortunadísimo Arcángel San Gabriel, que fuiste enviado por el Cielo para anunciar al mundo el Salvador y la salvación, ¡ah!, obtenme que, a tu imitación, nombrando siempre con profundísima reverencia este nombre Santísimo de Jesús, experimente la eficacia y la fuerza no tanto en los diversos peligros de la vida, sino también más en el punto extremo de la misma, y en virtud de este Nombre adorable, ponga en fuga los enemigos infernales y pueda volar al Cielo.
  
Rezar tres Avemarías y tres Glorias. Los Gozos y la Oración los rezarás todos los días.
    
DÍA NOVENO - 23 DE MARZO
Por la señal...
Ofrecimiento y Salmo 66.
   
Considera finalmente cómo el Santo Arcángel recibió de María la decisiva respuesta, y el suspirado consentimiento a la Divina Maternidad por medio de las palabras: «Ecce Ancílla Dómini, fiat mihi secúndum Verbum tuum». ¿Cuál debió ser entonces la exultación del Arcángel, cuál su júbilo al ver con estas dulcísimas voces abierto el Cielo, confundido el Infierno, cancelado el pecado y redimido el mundo? ¿Cuántos actos de veneración no habrá él presentado a su Soberana reina? ¡Oh, cuán gozoso habría llevado tan alegre anuncio a los Patriarcas y Profetas, que encarcelados en el seno de Abrahán suspiraban por tal momento! Admiremos la caridad y el celo del Santo Arcángel, el cual exulta en ver por este medio satisfecha la Divina justicia ofendida, y reparadas las ruinas de tantos Ángeles rebeldes, e intentemos por ello tener sumamente en corazón la Gloria de Dios y la salvación de nuestros prójimos.
 
¡Oh, cuánto te debemos, Ministro gloriosísimo del amor de Dios hacia el hombre, oh Santo Arcángel Gabriel! ¿Y será posible que nosotros vivamos tan despreocupados de nuestra salvación cuando tú, que estabas seguro de tu gloria, fuiste tan solícito por nosotros? ¡Ah! Por piedad, no desdeñes estos pequeños obsequios por mí, indignísimo devoto tuyo, presentados a ti en estos días, y obtenme del Señor la gracia de no vivir ingrato a tantas misericordias suyas: alcánzame una verdadera devoción a la excelsa Madre de Dios, María Santísima, y la suerte de imitarla en sus virtudes, especialmente en la Humildad, Pureza y Obediencia, por medio de las cuales pueda yo agradar a Dios; y esté siempre en estado de recibirlo sacramentado en mi alma, para gozarlo vivamente en la Patria beata. Amén.
  
Rezar tres Avemarías y tres Glorias. Los Gozos y la Oración los rezarás todos los días.