Mostrando entradas con la etiqueta Santos Reyes Magos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Santos Reyes Magos. Mostrar todas las entradas

lunes, 3 de enero de 2022

TRIDUO EN HONOR A LOS SANTOS REYES

Triduo dispuesto a partir de la Novena preparatoria a la festividad de la Epifanía en obsequio de los Santos Reyes Magos Melchor, Gaspar y Baltasar dispuesta por una señora devota e impresa en la oficina de don Antonio Sanchez Cubillas, familiar del Santo Oficio, hacia 1773 en Guatemala de la Asunción, con las debidas licencias.
  
PRESENTACIÓN
No es mi ánimo de encenderte en la devoción de un misterio tan tierno como el de la adoración por los Santos Reyes, y juzgándolos deseosos de prepararse a la celebridad de esta fiesta y dar así desahogo a los impulsos de la devoción, presentamos un triduo formado con las virtudes que estos Santos Reyes ejercitaron en su viaje y adoración, para que con más espacio dilaten su ánimo en su consideración, y en el ejercicio de sus actos. Pero para lograr hacer estos ejercicios con aquella paz y sosiego que trae la buena conciencia, limpien primero sus almas con una dolorosa confesión y observen los dictámenes de sus Padres Espirituales, comulgando estos días, y observando las mortificaciones que se imponen, que haciendo esto, lograrán celebrar esta fiesta con aquellos gozos en el Señor a que te convida la Santa Iglesia y regocijándoos de ver manifestado a Nuestro Dios, su grandeza y soberanía en la adoración de los Santos Reyes.
   
TRIDUO EN HONOR A LOS SANTOS REYES
   
   
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

ACTO DE CONTRICIÓN
Omnipotente Señor de Cielos y tierra, Dios verdadero, a quien no cesan de alabar los Coros de los Ángeles, hecho hombre por mi amor y sujeto a las miserias de una naturaleza vil y despreciable sólo por salvarme, a tus pies se postra el más ingrato de todos los nacidos y el mayor pecador de todos los mortales, confuso y avergonzado al considerar lo enorme de mis delitos. Pero al verte por mi amor reclinado en un pesebre y entre bestias, no cabiendo en Cielo y tierra por inmenso, y siendo igual en la sabiduría al Padre; tiritando de frío cuando abrazas con tus ardores a los Serafines, se alienta mi confianza a pedirte el perdón de mis pecados. Te ofendí, Dios mío, pero me pesa haber ofendido contra un Dios tan bueno; duéleme, Jesús mío, de todas mis culpas, y propongo con tu divina gracia nunca más pecar. Te amo, dulce Jesús, Padre amorosísimo de las almas. Por tus méritos, y los de tus esclarecidos siervos los Santos Reyes Gaspar, Melchor y Baltasar dame tu gracia para huir de toda culpa, y lograr tu amistad en esta vida, para merecer el gozarte en la gloria. Amén.

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN
Gloriosísima Reina de los Ángeles y de los hombres María Santísima, arca viva del testamento y trono real en que ostenta Dios su soberanía, que en compañía de tu Santísimo Esposo José y con tu divino Infante en tus brazos, entre crecidos gozos de tu Corazón viste trocada la humilde cueva de Belén en magnífico palacio, y que glorificando los Ángeles a tu Santísimo Hijo le aclamaban Rey de la gloria, y festejándolo los pastores, lo reconocían los Reyes Magos por su Rey, engrandeciendo su imperio con el vasallaje que le tributaban, y que postrándose en su presencia ponían sus coronas a sus pies, ofreciéndole incienso como a su verdadero Dios, oro como a Monarca universal, y mirra como a hombre, que con la mortificación de su cuerpo nos había de alcanzar la vida eterna. Por todos estos gozos, gloriosísima Reina, te suplico me consueles en mis aflicciones, y que declarándome por fiel vasallo de tu Hijo benditísimo, pelee contra los vicios, para que conseguido el triunfo, solo me emplee en servirle cono a mi único Señor, hasta morir en su divina gracia. Amén.

DÍA PRIMERO – 3 DE ENERO
MEDITACIÓN: La caridad de los Santos Reyes es el modelo a que se ha de asemejar la nuestra.
No había de tener otras medidas el amor que debemos a nuestro Dios que los tamaños con que Su Majestad nos amó: porque como establece la gratitud por ley, la recompensa no sólo ha de ser con igual grado, sino también no habiendo quien lo estorbe pide la misma especie.
   
Nos amó nuestro Dios en tanto grado, que bajó del Cielo y se hizo hombre sujetándose a las miserias de nuestra naturaleza, por nuestro amor. Padeció una muerte afrentosa, y dio su vida entre dolores y angustias, por darnos una nueva vida, con su misma muerte. Y no satisfecho su amor con estas finezas, tan singulares inventó su sabiduría modo de engrandecer más su amor haciéndose manjar, para unirse con mayor estrechez con los hombres. Pero los hombres ingratos a tantos beneficios, no sólo no le corresponden a su amor, sino que le ofenden, estimando en más un vil deleite, un gusto momentáneo, o un amigo que solicita su perdición.
    
Estiman tanto sus bienes, que hacen más aprecio de ellos  que de aquel Señor que dio su vida por redimirlos. Ni sufren por su amor los trabajos ni las enfermedades, habiendo tolerado por ellos tantos dolores en su Pasión. Y si se quedó hecho manjar, para que se alimentaran con su Cuerpo, haciéndose al mismo tiempo víctima, para que aplacaran las iras de Su Padre por su ofensas, no le comen ni le ofrecen el sacrificio de su Cuerpo y Sangre.
     
Cesen ya tus ingratitudes, y corresponde amoroso a tu Dios, imitando a los Santos Reyes que lo dejaron todo por amor de este Señor, estimándolo sobre todas las cosas, pues toleran trabajos, se exponen a riesgos y vencen imposibles, como verdaderos amantes, por su amado, y no encontrando términos su amor, luego que llegan a su presencia, se entregan todos a su Dios, ofreciéndole por víctima de su caridad sus corazones, haciendo visible esta ofrenda con el oro que le presentan.
    
Pide a este Señor encienda tu corazón con el fuego de su caridad, para que abrazado en su amor, lo dejes todo para entregarte solo a tu Dios.
   
Aquí se rezan tres Padre nuestros, con Ave María y Gloria.
   
Si el amor que me tuviste
Tanto te hizo padecer,
¿Cómo yo no he de querer
Amarte como quisiste?

PRÁCTICA ESPIRITUAL
Entre día examina lo ingrato que has sido con tu Dios, pues no has correspondido a su amor, ni agradecídole los beneficios que te ha hecho: procura emplear todo este día en fervorosos actos de amor de Dios, pidiéndole te perdone tus pecados y agradécele el beneficio que te hizo, quedándose por nuestro amor en el Santísimo Sacramento del Altar, comulgando espiritualmente tres veces.
     
ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS
Benignísimo Jesús de mi corazón, verdadero amante de los hombres, que para no ausentarte de nosotros y para que lográramos en todo tiempo de tu compañía, te anonadaste y te quedaste hecho manjar en el Santísimo Sacramento del Altar, haciéndote no solo nuestro compañero, sino también alimento de nuestras almas. Pues nos pusiste a la vista el modelo, para que llegáramos a esta mesa con la mejor disposición, imitando a los Santos Reyes, y ejercitando las virtudes que practicaron cuando llegaron a adorarte, haz que recibiéndote con humildad, reverencia y amor, logremos de los favores que estos Santos gozaron, y produzca en nosotros este divino pan sus admirables efectos, dándonos gracia para perseverar en tu servicio hasta la muerte, para gozarte y después eternamente en la gloria. Amén.
  
Antífona: Viendo los Magos la estrella, se dijeron unos a otros: Esta es la señal del gran Rey, vamos a buscarlo, y ofrezcámosle como regalo oro, incienso y mirra, aleluya.
℣. Los reyes de Tarsis y las islas le ofrecerán regalos.
℟. Y de Arabia y Sabá le traerán sus dones.
   
ORACIÓN
Oh Dios, que en el día de hoy revelaste a las naciones a tu Unigénito por la estrella conductora, concédenos propicio que ya que te hemos conocido por la fe, seamos llevados a la contemplación de la belleza de tu excelsitud. Por el mismo Jesucristo tu Hijo nuestro Señor, que contigo vive y reina en unidad con el Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
    
DÍA SEGUNDO – 4 DE ENERO
Por la Señal…
Acto de contrición.
   
MEDITACIÓN: La obediencia de los Santos Reyes a la voluntad de Dios, nos da a conocer que sólo ésta se ha de seguir.
Si basta que un hombre sea sabio y obre según su sabiduría, para que todos sigan sus determinaciones, ¿cuánto mayor deberá ser nuestra resignación a las órdenes de aquel Señor cuya sabiduría es infinita? Y más cuando sus obras no sólo son buenas, sino que elige en todas lo mejor, usando siempre de aquellos medios que tienen mayor proporción con sus designios.
    
Pues como no seguimos su voluntad y nos oponemos a sus órdenes, sólo porque nos parecen contrarias a nuestra inclinación, y se frustran nuestros intereses, sin advertir que si seguimos la voluntad de este Señor, nos conformamos con las disposiciones de nuestro Padre Dios que tanto nos ama, y así si nos castiga, es para curarnos, si parece que se olvida de nuestras conveniencias temporales, es para darnos intereses eternos, y si dispone que experimentemos algún mal, es para colmarnos de bienes.
    
Pero no lo juzgamos así nosotros, pues no nos entregamos a su voluntad, cuando no debe tener el cristiano en todas sus obras otro fin que la conformidad con la voluntad de este Señor. Y así ha de ser tal la resignación a su voluntad, que aunque parezca contraria a nuestro discurso, no hemos de hacer aprecio de estas razones y sólo hemos de seguir las disposiciones de nuestro Dios, que elige en todas las cosas lo mejor y sus juicios son incomprensibles, y ocultos a los hombres. ¡Oh!, y qué conformes fueron los Santos Reyes con la voluntad de este Señor, que no sólo no indagan razones para seguirla, sino aun teniendo, las desprecian por ejecutar las ordenes de su Dios.
    
Prontos a seguir su voluntad, obedecen la inspiración que les da para que su vuelta sea por otro camino. No obstante las razones que les asisten para ejecutar lo contrario.
    
Pues tenían muchas noticias del otro, y el nuevo lo ignoraban del todo, y así les era más fácil su regreso. Ni el hallarse obligados con la palabra que habían dado al rey Herodes de volver por su reino. Porque como no tenían otra regla en sus obras que dar el lleno a los designios de su Dios, todo lo abandonan por seguir la orden de este Señor.
   
Pídele tu gracia, para seguir su voluntad en todas tus acciones y no tener otra razón para obrar que el conformarte con sus órdenes, para lograr así el acierto en todo.
   
Aquí se rezan tres Padre nuestros, con Ave María y Gloria.
    
Puesta en Dios su voluntad
Le sigue con tal empeño,
Que por servir a su Dueño
Su obediencia es ceguedad.

PRÁCTICA ESPIRITUAL
Entre día mira tus obras qué voluntad han seguido, si la de Dios o la tuya: si has recibido los males y los gustos con ánimo igual, como venido uno y otro de mano de Dios. Procura resignarte en su voluntad, con especialidad en los trabajos, y visita al Santísimo Sacramento.
  
La Oración se rezará todos los días.
  
DÍA TERCERO – 5 DE ENERO
Por la Señal…
Acto de contrición.
   
MEDITACIÓN: Los Santos Reyes en su adoración nos dan las reglas que hemos de observar para llegar a comulgar.
No siendo conforme a nuestro Dios estarse en todos los siglos y en todo tiempo con nosotros, en la forma que tomó de hombre, por ejecutar los designios de su Padre, halló su sabiduría modo a esfuerzos de su amor de quedase con nosotros y ser nuestro compañero perpetuo. Para este fin se anonadó y se hizo menos que hombre, pues se oculta en el pan, y se hace nuestro alimento en el Santísimo Sacramento del Altar: manifestándose a nuestros ojos, para que le adoremos y hecho comida para que nos alimentemos con su propio cuerpo y producir en nuestras almas admirables efectos.
    
Pero no satisfecho su amor, añadió a esto otra fineza porque, comunicando este pan divino vida a los que lo reciben como deben y dando muerte a los que se atreven a recibirle indignamente, nos dejó ejemplo que imitar, para que siguiéndolo nos fuera pan de vida. Nos puso a la vista a los Santos Reyes en su adoración, adornados con las virtudes con que nosotros debemos procurar llegar a la mesa del Altar.
    
Míralos con qué humildad llegan a la presencia de su Dios, con tal conocimiento de su miseria, que siendo soberanos se postran en tierra y ponen a sus pies sus coronas. Si reflexionan en la grandeza de este Señor, le dan las más profundas adoraciones, y con la mayor veneración y respeto, arrodillados le adoran.
    
Hacen al mismo tiempo ver lo encendido de su fe, pues confiesan por su Dios a aquel niño sin tener ningunas apariencias de su divinidad. Y encendidos en su amor le ofrecen sus corazones, entregándose todos a su servicio, poniendo toda su esperanza en tan gran Señor.
   
Dichoso tú si procuras imitar a estos Santos Reyes, llegando a comulgar con conocimiento de tu miseria, y de la grandeza de tu Dios: avivando tu fe y adorando por tu Dios aquel Señor que te muestra el Sacerdote, creyendo lo que no ves, alentando tu esperanza, deseoso de que produzca en ti este pan sus admirables efectos. Y abrazado en el amor de este Señor, sacrifícate todo a su servicio y preséntale como los Santos Reyes incienso en la oración fervorosa, oro en los afectos del corazón y mirra con la consideración de sus tormentos. Para que recibiéndolo como lo adoraron los Santos Reyes, logres los efectos que experimentaron.
    
Dale las gracias por tan singulares beneficios, que no sólo te igualó a los Santos Reyes, sino que saliste ventajoso, pues estos en aquella ocasión sólo lo vieron y lo adoraron, y tú además de esto te alimentas con su mismo Cuerpo.
   
Aquí se rezan tres Padre nuestros, con Ave María y Gloria.
   
Si te quedaste conmigo
Para ser mi compañero,
Unirme a ti, Jesús, quiero
Para ser tu fiel amigo.
   
PRÁCTICA ESPIRITUAL
Entre día procura agradecer a tu Dios los beneficios que te hizo quedándose en el Santísimo Sacramento del Altar, avivando la fe de este misterio, alentando tu esperanza con el amor que en él te muestra, y encendiendo tu caridad procura corresponder a su amor, con muchos actos de caridad. Visita al Santísimo Sacramento y no dejes de comulgar procurando disponerte según las reglas de la consideración antecedente.
  
La Oración se rezará todos los días.

viernes, 28 de diciembre de 2018

NOVENA EN HONOR DE LA EPIFANÍA DE NUESTRO SEÑOR

Indulgencia de 300 días por cada día de la Novena. Plenaria en la Epifanía o durante la Octava, con las condiciones de rigor acostumbradas. Las oraciones de cada día fueron tomadas del Manual de Filotea del Canónigo Giuseppe Riva, Penitenciario de la Catedral de Milán.
  
NOVENA EN HONOR DE LA EPIFANÍA DE NUESTRO SEÑOR
  
 
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
℣. Oh Dios, entiende en mi ayuda.
℟. Señor, a mi socorro presto atiende.
℣. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
℟. Como era en el principio, y ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
 
Rezar un Padre nuestro.
 
DÍA PRIMERO – 28 DE DICIEMBRE
¡Oh Santos Reyes Magos!, vosotros vivisteis en continua expectación del amanecer de la Estrella de Jacob, que anunciaría el nacimiento del verdadero Sol de justicia: obtened para nosotros un aumento de la fe y caridad, y la gracia de vivir en continua esperanza de poseer un día la luz de la gloria celestial y la alegría eterna. Gloria...

GOZOS
  
Pues hoy como un Astro,
Con regio esplendor,
Tres Sabios conduce
De Oriente el Amor,
Guiando sus luces
A la Cuna del Sol:
Venid, y adoremos
Al Sumo Hacedor.
  
Venid, y veremos
Cómo llegan hoy
Leyendo con su Estrella
La Cifra mayor,
Que en luces contiene
Enigmas de Amores:
Venid, y adoremos
Al Sumo Hacedor.
   
Venid, y veremos
A un Hombre que es Dios,
A un Reo, que es Juez,
A un Niño el Mayor,
Siendo el holocausto
Nuestro corazón:
Venid, y adoremos
Al Sumo Hacedor.
    
Veréis en mantillas
Al fuerte Sansón,
Al sabio Moisés
Y al puro Jacob:
Si queréis pasmaros
Con la adoración:
Venid, y adoremos
Al Sumo Hacedor.
    
Veréis, que estos Sabios
A ver el primor
De Oriente vienen
Al Oriente del Sol;
Si apenas nacido
Se ostenta el mayor:
Venid, y adoremos
Al Sumo Hacedor.
    
Postrados le adoran
Por Dios y Señor,
Humillan sus cetros
A un Rey superior:
Y así, pues, hallaron
El premio en su amor:
Venid, y adoremos
Al Sumo Hacedor.
  
Los dones que ofrecen
En mística unión,
El Oro, el Incienso,
Y la Mirra son:
Ya, pues, que le explican
Hombre, Rey y Dios:
Venid, y adoremos
Al Sumo Hacedor.
    
Después ilustrados
Del Divino Sol,
A su reino vuelven
Por otra región;
Y así pues, Herodes
Burlado quedó:
Venid, y adoremos
Al Sumo Hacedor.
   
Venid, y llevemos
Por más grato don,
Perfumes de afectos
En místico ardor,
Y así transformados
En dulce pasión:
Venid, y adoremos
Al Sumo Hacedor.
   
Y pues, Reyes Sacros,
Gloriosos en Dios,
El premio lográis
Del Colegio mayor,
Logremos su ciencia,
Y en su imitación:
Venid, y adoremos
Al Sumo Hacedor.
  
ORACIÓN FINAL
¡Oh Santos Reyes, que desde el oriente supisteis encontrar en el cielo el camino de Belén!, alcanzadnos de aquel Niño Divino que adorasteis primero, el vernos libres de las hechicerías de la falsa ciencia, para que, a través del conocimiento de los cielos, los mares y la tierra, y de todo lo que hay en ellos, alcancemos al que lo creó todo de la nada, para facilitar el camino de la salvación a todos, y así poder ofrecer el fruto de nuestro saber, como oro al Rey de reyes y como incienso y mirra al Dios y hombre verdadero. Amén.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
DÍA SEGUNDO – 29 DE DICIEMBRE
Por la señal...
℣. Oh Dios, entiende en mi ayuda.
℟. Señor, a mi socorro presto atiende.
℣. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
℟. Como era en el principio, y ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
 
Rezar un Padre nuestro.
  
¡Oh Santos Reyes Magos!, que ante la primera aparición de la maravillosa estrella dejasteis vuestro país de origen para ir y buscar al recién nacido Rey de los Judíos: obtenednos la gracia de corresponder con alacridad a toda inspiración divina. Gloria...
   
Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
  
DÍA TERCERO – 30 DE DICIEMBRE
Por la señal...
℣. Oh Dios, entiende en mi ayuda.
℟. Señor, a mi socorro presto atiende.
℣. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
℟. Como era en el principio, y ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
 
Rezar un Padre nuestro.

¡Oh Santos Reyes Magos!, que sin importaros la severidad de la estación ni los inconvenientes del viaje para poder encontrar al Mesías recién nacido: obtenednos la gracia de no permitirnos el desaliento ante las dificultades que podamos encontrar en el camino de la salvación. Gloria...
   
Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
   
DÍA CUARTO – 31 DE DICIEMBRE
Por la señal...
℣. Oh Dios, entiende en mi ayuda.
℟. Señor, a mi socorro presto atiende.
℣. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
℟. Como era en el principio, y ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
 
Rezar un Padre nuestro.

¡Oh Santos Reyes Magos!, que, cuando os visteis abandonados de la estrella en la ciudad de Jerusalén, humildemente y sin tener parte en el respeto humano preguntasteis a los sacerdotes el lugar donde podríais encontrar el objeto de vuestro viaje: obtenednos la gracia de recurrir con fe y humildad, en todas nuestras dudas y perplejidades, al consejo de nuestros superiores, que tienen el lugar de Dios en la tierra. Gloria...
   
Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
   
DÍA QUINTO – 1 DE ENERO
Por la señal...
℣. Oh Dios, entiende en mi ayuda.
℟. Señor, a mi socorro presto atiende.
℣. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
℟. Como era en el principio, y ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
 
Rezar un Padre nuestro.

¡Oh Santos Reyes Magos!, que os alegrasteis por la reaparición de la estrella que os llevó a Belén: alcanzadnos de Dios la gracia de que, permaneciendo siempre fieles a Él en las aflicciones, podamos ser consolados por su Gracia en el presente, y por su Gloria en la eternidad. Gloria...
   
Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
   
DÍA SEXTO – 2 DE ENERO
Por la señal...
℣. Oh Dios, entiende en mi ayuda.
℟. Señor, a mi socorro presto atiende.
℣. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
℟. Como era en el principio, y ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
 
Rezar un Padre nuestro.

¡Oh Santos Reyes Magos!, que, entrando llenos de fe al establo de Belén, postrándoos por tierra, adorasteis al recién nacido Rey de los Judíos, aunque estaba rodeado solamente por señales de pobreza y debilidad: obtenednos del Señor una fe viva en la real presencia de Jesús en el Santísimo Sacramento, el verdadero espíritu de pobreza, y una caridad según Cristo hacia los pobres y dolientes. Gloria...
   
Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
    
DÍA SÉPTIMO – 3 DE ENERO
Por la señal...
℣. Oh Dios, entiende en mi ayuda.
℟. Señor, a mi socorro presto atiende.
℣. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
℟. Como era en el principio, y ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
 
Rezar un Padre nuestro.

¡Oh Santos Reyes Magos!, que ofrecisteis a Jesucristo oro, incienso y mirra, reconociéndole como Rey, Dios y Hombre: obtenednos del Señor la gracia de nunca presentarnos ante Él con las manos vacías, sino que continuamente Le ofrezcamos el oro de la caridad, el incienso de la oración, y la mirra de la penitencia y la mortificación. Gloria...
   
Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
   
DÍA OCTAVO – 4 DE ENERO
Por la señal...
℣. Oh Dios, entiende en mi ayuda.
℟. Señor, a mi socorro presto atiende.
℣. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
℟. Como era en el principio, y ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
 
Rezar un Padre nuestro.

¡Oh Santos Reyes Magos!, que siendo advertidos por un ángel de no retornar con Herodes, regresasteis a vuestro país por otro camino: alcanzadnos del Señor la gracia de que, habiéndole encontrado por el verdadero arrepentimiento, podamos evitar todo peligro de perderle nuevamente. Gloria...
   
Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
  
DÍA NOVENO – 5 DE ENERO
Por la señal...
℣. Oh Dios, entiende en mi ayuda.
℟. Señor, a mi socorro presto atiende.
℣. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
℟. Como era en el principio, y ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
 
Rezar un Padre nuestro.

¡Oh Santos Reyes Magos!, que fuisteis los primeros entre la Gentilidad en ser llamados al conocimiento de Jesucristo, y que perseverasteis en la fe hasta vuestra muerte: obtenednos del Señor la gracia de vivir siempre en conformidad a las promesas de nuestro Bautismo y los deberes del estado de vida que hemos tomado, llevando siempre una vida de fe, para que podamos como vosotros alcanzar la visión beatífica de Dios, quien es el objeto de nuestra fe. Gloria...
   
Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.

sábado, 23 de julio de 2016

LETANÍA DE LOS SANTOS REYES MAGOS

Tomado del devocionario Cœleste Palmétum, del padre Guillermo Nakateno SJ. Traducción propia.

LITANÍÆ DE SANCTIS TRIBUS RÉGIBUS, SIVE MAGIS EVANGÉLICOS
(LETANÍA DE LOS SANTOS TRES REYES MAGOS)
 
    
LATÍN
Kýrie, eléison.
Christe, eléison.
Kýrie, eléison.
 
Christe, audi nos.
Christe, exáudi nos.
 
Pater de cœlis, Deus, Miserére nobis.
Fili Redémptor mundi, Deus, Miserére nobis.
Spiritus Sancte, Deus, Miserére nobis.
Sancta Trínitas, unus Deus, Miserére nobis.
 
Jesu, Rex Regum, Miserére nobis.
 
Sancta María, Regína Regum, Ora pro nobis.
Sancte Joseph, nutrície Regis ómnium, Ora pro nobis.
 
Sancte Rex Gaspar, Ora pro nobis.
Sancte Rex Mélchior, Ora pro nobis.
Sancte Rex Bálthasar, Ora pro nobis.
   
Sanctíssimi Tres Reges, Oráte pro nobis.
Sanctíssimi Tres Magi Orientáles, Oráte pro nobis.
Reges Tharsis, Oráte pro nobis.
Reges Árabum et Saba, Oráte pro nobis.
Patriárchæ fidélium, Oráte pro nobis.
Primítiæ géntium, Oráte pro nobis.
Príncipes populórum, Oráte pro nobis.
Quorum expectátio Jesus, Oráte pro nobis.
Quorum desidérium Jesus, Oráte pro nobis.
Quorum perféctum gaudium Jesus, Oráte pro nobis.
Fide illuminatíssimi, Oráte pro nobis.
Spe robustíssimi, Oráte pro nobis.
Charitáte ferventíssimi, Oráte pro nobis.
Auro amóris splendíssimi, Oráte pro nobis.
Thure devotiónis religiosíssimi, Oráte pro nobis.
Myrrha patiéntiæ incorruptíssimi, Oráte pro nobis.
Humilitáte profundíssimi, Oráte pro nobis.
Constántia fortíssimi, Oráte pro nobis.
Gratitúdine amplíssimi, Oráte pro nobis.
Munificéntia liberalíssimi, Oráte pro nobis.
Virtútum ómnium spécula, Oráte pro nobis.
Qui instínctum divínum visa stella reverénter admisístis, Oráte pro nobis.
Qui grátiæ efficáci prompta voluntáte obtemperástis, Oráte pro nobis.
Qui terram vestram, cognátos et amícos amóre cœléstis Regis deservístis, Oráte pro nobis.
Qui itíneris moléstias et difficultátes nihil formidástis, Oráte pro nobis.
Qui natum Regem Judæórum Hierosólymis quæsivístis, Oráte pro nobis.
Qui coram Heróde Christi fidem intrépide conféssi estis, Oráte pro nobis.
Qui per Scribas et Pharisǽos de loco nascitúri Messíæ ex Scrípturis edúcti estis, Oráte pro nobis.
Qui ab Heróde in Bethléhem dimíssi estis, Oráte pro nobis.
Qui stella dénuo apparénte gaudio magno valde gavísi estis, Oráte pro nobis.
Qui eámdem vos antecedéntem, donec staret supra, ubi erat puer, secúti estis, Oráte pro nobis.
Qui intrántes domum, púerum cum María matre ejus invenístis, Oráte pro nobis.
Qui procidéntes infántem virgíneo residéntem in grémio adorástis, Oráte pro nobis.
Qui apértis thesáuris vestris aurum, thus, et myrrham púero Jesu obtulístis, Oráte pro nobis.
Qui mýstico munéribus fidem vestram univérso orbi demonstrástis, Oráte pro nobis.
Qui púerum Jesum auro Regem, thure Deum, myrrha hóminem mortálem esse declarástis, Oráte pro nobis.
Qui púero Jesu in Ægýptum deférendo viáticum præbuístis, Oráte pro nobis.
Qui adoratióne vestra súpplice ómnium virtútum exémpla nobis præbuístis, Oráte pro nobis.
Qui nos aurum charitátis, thus oratiónis, et myrrham patiéntiæ Deo offérre docuístis, Oráte pro nobis.
Qui post adorátum Dóminum et obláta múnera Sacrosánctam Vírginem Matrem, et hujus Sponsum Joseph humíliter salutástis, Oráte pro nobis.
Qui ab eadem Sanctíssima Vírgine María, Virgineóque ejus Sponso Josépho grátias cum gaudio pro oblátis munéribus retulístis, Oráte pro nobis.
Qui vosmet, vestraque regna et gentíles pópulos Christo, Sanctíssimæque Vírgini, ejúsque Sponso commendástis, Oráte pro nobis.
Qui ab eadem Sanctíssima Vírgine, ejúsque Sponso cum felicíssima ómnium bonórum apprecatióne digréssi estis, Oráte pro nobis.
Qui angélico in somnis allóquio ad Heródem redíre prohíbiti per áliam viam in regiónem revérsi estis, Oráte pro nobis.
Qui Heródi divíno jussu sapiénter illusístis, Oráte pro nobis.
Qui púerum Jesum prudénter perículo necis liberástis, Oráte pro nobis.
Sancti Tres Reges, Oráte pro nobis.
  
Peccatóres, Vos rogámus, audíte nos.
Ut veram et perféctam contritiónem nobis impetrétis, Vos rogámus, audíte nos.
Ut nostri patrocínium dignánter suscipiátis, Vos rogámus, audíte nos.
Ut Regi Regum nos reconciliáre, commendáre, et præsentáre vélitis, Vos rogámus, audíte nos.
Ut vestris virtútibus ánimas nostras illustrétis, Vos rogámus, audíte nos.
Ut aurum charitátis, thus devotiónis, et myrrham mortificatiónis nobis impetrétis, Vos rogámus, audíte nos.
Ut Christum Dóminum Regem nostrum vobíscum semper quærére et inveníre mereámur, Vos rogámus, audíte nos.
Ut coram hæréticis et infidélibus Christi fidem intrépide confiteámur, Vos rogámus, audíte nos.
Ut ad Heródem, id est, mundi blandiménta et nóxia desidéria, ubi Christus non invénitur, nunquam redeámus, Vos rogámus, audíte nos.
Ut per áliam viam vobíscum aliquándo in cœléstem pátriam revertámur, Vos rogámus, audíte nos.
Ut nobis in agonía existéntibus, ómniaque relinquéntibus assistátis, Vos rogámus, audíte nos.
Ut paupertátem nostram vestris pretiósis munéribus ditétis, Vos rogámus, audíte nos.
Ut Ecclésiam militántem, in primis Románum Impérium(1) ad ampliórem erga vos amórem et cultum excitétis, Vos rogámus, audíte nos.
Ut cliéntes vobis devótos, et loca cúltui vestro destináta ab adversariórum insídiis, bellórum tumúltibus, inimicórum insúltibus, fame dénique et peste, aliísque perículis vestro patrocínio præmuniátis, vindicétis, et protegátis, Vos rogámus, audíte nos.
Ut omnes pertináces hæréticos ab hac província longe arceátis, Vos rogámus, audíte nos.
Ut ómnibus iis, quicúmque hoc promovére possunt, auxílium grátiæ efficácis impetrétis, Vos rogámus, audíte nos.
Ut précibus, et piis móribus populi exoráti locum illum nunquam deserátis, Vos rogámus, audíte nos.
Ut grátiam finálem, et perseverántiam vestris cultóribus obtineátis, Vos rogámus, audíte nos.
Ut nos exaudíre dignémini, Vos rogámus, audíte nos.
 
V. Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi.
R. Parce nobis, Dómine.
V. Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi.
R. Exáudi nos, Dómine.
V. Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi.
R. Miserére nobis.
   
V. Christe, audi nos.
R. Christe, audi nos.
V. Christe, exáudi nos.
R. Christe, exáudi nos.
   
V. Kýrie, éleison.
R. Kýrie, éleison.
V. Christe, éleison.
R. Christe, éleison.
V. Kýrie, éleison.
R. Kyrie, eleison.
      
Pater noster, qui es in Cælis, sanctificétur Nomen tuum. Advéniat Regnum tuum. Fiat Volúntas tua, sicut in Cælo et in terra. Panem nostrum quotidiánum da nobis hódie, et dimítte nobis débita nostra, sicut et nos dimíttimus debitóribus nostris.
V. Et ne nos indúcas in tentatiónem.
R. Sed líbera nos a malo.
 
V. Tria sunt múnera pretiósa.
R. Quæ obtulérunt Magi Dómino.
 
V. Reges Tharsis, et ínsulæ múnera ófferent.
R. Reges Árabum, et Saba dona addúcent.
 
Orémus.
Deus, qui Tres Magos Orientáles, Sanctósque Reges Gaspárum, Melchiórem, et Balthasárum, ut recens natum in Bethléhem Fílium tuum invisérent, et honorárent, mirabíliter illustrásti: tríbue quǽsumus, ut eórum exémplo et intercessióne adjúti, veráque fide in hujus mundi ténebris illumináti, te lumen ætérnum agnoscámus, atque inter próspera et advérsa tute gradiámur, donec ad te, qui lucem habítas inaccessíbilem, remótis impediméntis ómnibus, expedíte perveniámus. Per Christum Dóminum nostrum.
R. Amen.
   
TRADUCCIÓN
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
  
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
 
Dios Padre celestial, Ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, Ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, Ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, que sois un solo Dios, Tened piedad de nosotros.
  
Jesús, Rey de reyes, Ten piedad de nosotros.
  
Santa María, Reina de reyes, Ruega por nosotros.
San José, nutricio del Rey de todas las cosas, Ruega por nosotros.
  
Santo Rey Gaspar, Ruega por nosotros.
Santo Rey Baltasar, Ruega por nosotros.
Santo Rey Melchor, Ruega por nosotros.
  
Santísimos Tres Reyes, Rogad por nosotros.
Santísimos Tres Magos de Oriente, Rogad por nosotros.
Reyes de Tarsis, Rogad por nosotros.
Reyes de la Arabia y de Saba, Rogad por nosotros.
Patriarcas de los fieles, Rogad por nosotros.
Primicias de la gentilidad, Rogad por nosotros.
Príncipes de las Naciones, Rogad por nosotros.
Cuya expectación era Jesús, Rogad por nosotros.
Cuyo deseo era Jesús, Rogad por nosotros.
Cuyo gozo perfecto era Jesús, Rogad por nosotros.
Iluminadísimos en la Fe, Rogad por nosotros.
Robustísimos en la Esperanza, Rogad por nosotros.
Ferventísimos en la Caridad, Rogad por nosotros.
Esplendidísimos con el oro del amor, Rogad por nosotros.
Religiosísimos con el incienso de la devoción, Rogad por nosotros.
Incorruptísimos con la mirra de la paciencia, Rogad por nosotros.
Profundísimos en la humildad, Rogad por nosotros.
Fortísimos en la constancia, Rogad por nosotros.
Abundantísimos en la gratitud, Rogad por nosotros.
Liberalísimos en la munificencia, Rogad por nosotros.
Espejos de todas las virtudes, Rogad por nosotros.
Que, viendo la estrella, admitisteis reverentes la divina inspiración, Rogad por nosotros.
Que obedecisteis libremente, movidos por gracia eficaz, Rogad por nosotros.
Que abandonasteis vuestra tierra, parientes y amigos por amor del Rey celestial, Rogad por nosotros.
Que no temisteis las molestias y dificultades del viaje, Rogad por nosotros.
Que en Jerusalén buscasteis al recién nacido Rey de los Judíos, Rogad por nosotros.
Que ante Herodes confesasteis intrépidamente la fe en Cristo, Rogad por nosotros.
Que fuisteis enseñados en las Escrituras por los escribas y fariseos sobre el lugar donde nacería el Mesías, Rogad por nosotros.
Que fuisteis enviados por Herodes a Belén, Rogad por nosotros.
Que, apareciendo nuevamente la estrella, os regocijasteis grandemente con gozo, Rogad por nosotros.
Que os precedió la misma estrella, hasta que se detuvo sobre el lugar donde estaba el Niño, Rogad por nosotros.
Que entrando en la casa, encontrasteis al Niño junto a María su Madre, Rogad por nosotros.
Que postrados de rodillas adorasteis al Infante en el acatamiento de la Virgen, Rogad por nosotros.
Que abriendo vuestros tesoros ofrecisteis oro, incienso y mirra al Niño Jesús, Rogad por nosotros.
Que por místicos regalos demostrasteis vuestra fe al mundo entero, Rogad por nosotros.
Que declarasteis al Niño Jesús por el oro ser Rey, por el incienso ser Dios, y por la mirra ser Hombre mortal, Rogad por nosotros.
Que disteis viáticos para el Niño Jesús para ser enviado a Egipto, Rogad por nosotros.
Que por vuestra adoración de rodillas nos proporcionasteis ejemplo de todas las virtudes, Rogad por nosotros.
Que nos enseñasteis a ofrecer a Dios el oro de la caridad, el incienso de la oración y la mirra de la paciencia, Rogad por nosotros.
Que después de adorar al Señor y de ofrecerle dones, humildemente saludasteis a la Santísima Virgen Madre y a San José su Esposo, Rogad por nosotros.
Que de la misma Santísima Virgen María y su Virginal Esposo San José recibisteis gracias con gozo por los dones ofrecidos, Rogad por nosotros.
Que a Cristo, a la Santísima Virgen y a su Esposo encomendasteis vuestras personas, vuestros reinos y las gentes de las naciones, Rogad por nosotros.
Que os despedisteis de la Santísima Virgen y su Esposo con una felicísima apreciación de todos los bienes, Rogad por nosotros.
Que, vedados por mandato angélico en sueños de regresar a Herodes, regresasteis a vuestros países por otro camino, Rogad por nosotros.
Que sabiamente engañasteis a Herodes por mandamiento divino, Rogad por nosotros.
Que prudentemente librasteis al Niño Jesús de peligro de muerte, Rogad por nosotros.
Santos Tres Reyes, Rogad por nosotros.
  
Nosotros pecadores, Os rogamos, oídnos.
Para que nos consigáis una verdadera y perfecta contrición, Os rogamos, oídnos.
Para que os dignéis asumir patrocinio sobre nosotros, Os rogamos, oídnos.
Para que queráis reconciliarnos, encomendarnos y presentarnos ante el Rey de Reyes, Os rogamos, oídnos.
Para que ilustréis nuestras almas con vuestras virtudes, Os rogamos, oídnos.
Para que nos alcancéis el oro de la caridad, el incienso de la devoción y la mirra de la mortificación, Os rogamos, oídnos.
Para que merezcamos buscar y encontrar a Cristo nuestro Rey y Señor con vosotros, Os rogamos, oídnos.
Para que ante los herejes e infieles podamos confesar intrépidamente la Fe de Jesucristo, Os rogamos, oídnos.
Para que jamás regresemos a Herodes, esto es, los halagos del mundo y sus perversos deseos, donde no se encuentra Cristo, Os rogamos, oídnos.
Para que finalmente podamos regresar por otro camino con vosotros a la patria celestial, Os rogamos, oídnos.
Para que podáis asistirnos en la última agonía, y en el abandono de todo, Os rogamos, oídnos.
Para que enriquezcáis nuestra pobreza con vuestros preciosos dones, Os rogamos, oídnos.
Para que podáis animar a la Iglesia militante, especialmente en el Sacro Imperio Romano (1), a aumentar el amor y el culto hacia vosotros, Os rogamos, oídnos.
Para que por vuestro patrocinio guardéis, defendáis y protejáis a vuestros devotos, y el lugar escogido para vuestro culto culto, de las insidias del adversario, del tumulto de guerra, de los insultos de los enemigos, además del hambre y de la peste, y demás peligros, Os rogamos, oídnos.
Para que alejéis a todos los herejes pertinaces de esta provincia, Os rogamos, oídnos.
Para que impetréis para todos ellos, quienes sean capaces de llevarlo a cabo, el auxilio de la gracia eficaz, Os rogamos, oídnos.
Para que persuadidos por las oraciones y buenas costumbres de la gente, nunca abandonéis el lugar de vuestras reliquias, Os rogamos, oídnos.
Para que alcancéis a vuestros devotos la gracia de la perseverancia final, Os rogamos, oídnos.
Para que os dignéis escucharnos, Os rogamos, oídnos.
  
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Perdónanos Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Escúchanos Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Ten piedad de nosotros, Señor
  
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
 
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
   
Padre nuestro, que estás en los Cielos, santificado sea el tu Nombre. Venga a nos el tu Reino. Hágase tu Voluntad, así en la tierra como en el Cielo. El pan nuestro de cada día dánosle hoy, y perdónanos nuestras deudas, así como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal. Amén.
 
V. Tres fueron los regalos preciosos.
R. Que los Magos ofrecieron al Señor.
  
V. Los reyes de Tarsis y las islas le ofrecerán presentes.
R. Los reyes de Arabia y de Saba le traerán regalos.
 
ORACIÓN
Oh Dios, que ilustraste admirablemente a los tres magos de Oriente, los santos reyes Melchor, Gaspar y Baltasar, para que venerasen y honrasen a tu Hijo recién nacido en Belén, concédenos, te suplicamos, por el auxilio de su ejemplo e intercesión, que en las tinieblas de este mundo iluminadas por la Fe verdadera, podamos conocerte a Ti, la luz eterna, y que podamos avanzar seguramente entre los sucesos prósperos y adversos, hasta que, siendo removidos todos los impedimentos, podamos prontamente ir hacia Ti, que habitas en una luz inaccesible. Por J. C. N. S. Amén

(1) La mención del Sacro Imperio Romano Germánico (la actual Alemania) en la Letanía se da en razón de que en la Catedral de Colonia, se encuentran desde 1164 las reliquias de los Reyes Magos.

jueves, 6 de enero de 2011

PRUEBAS CIENTÍFICAS DE LA EXISTENCIA DE LOS REYES MAGOS

Desde Congregación Obispo Alois Hudal
  
Adoración de los Reyes Magos (Pietro Perugino)
  
Los Reyes Magos no son personajes creados por siglos de tradición cristiana. Su existencia, además de quedar bien testimoniada en el Evangelio, ahora es documentada por los descubrimientos arqueológicos.
  
Esta curiosa y extraordinaria revelación se encuentra contenida en una tablilla, en la que se han acuñado caracteres cuneiformes. Se trata de un auténtico documento astronómico y astrológico (entonces las dos disciplinas eran hermanas gemelas) que revela la existencia de una conjunción de Júpiter y Saturno en la constelación de Piscis en el año 7 antes de Cristo.
  
Los Evangelios enmarcan el nacimiento de Jesús en tiempos del censo del imperio ordenado por César Augusto, cuando Quirino era gobernador de Siria, y en los últimos años del rey Herodes, quien falleció en el mes de marzo del año 4 a.C. Para los historiadores, Jesús nació unos siete años antes del año «0». El evangelista Mateo (2, 2) pone en relación el evento de Belén con la aparición de una estrella particularmente luminosa en el cielo de Palestina. Y es precisamente en este momento en el que la tablilla de arcilla ofrece un testimonio particular.
  
Existen muchas hipótesis sobre la estrella que vieron los magos ("μάγοι" en griego era la palabra con que se denominaba a la casta de sacerdotes persas y babilonios que se dedicaban al estudio de la astronomía y de la astrología) y que les llevó a afrontar un viaje de unos mil kilómetros con el objetivo de rendir homenaje a un recién nacido.
  
El 17 de diciembre de 1603, Johannes Kepler, astrónomo y matemático de la corte del emperador Rodolfo II de Habsburgo, al observar con un modesto telescopio desde el castillo de Praga el acercamiento de Júpiter y Saturno en la constelación de Piscis, se preguntó por primera vez si el Evangelio no se refería precisamente a ese mismo fenómeno. Hizo concienzudos cálculos hasta descubrir que una conjunción de este tipo tuvo lugar en el año 7 a.C. Recordó también que el famoso rabino y escritor Isaac Abravanel (1437-1508) había hablado de un influjo extraordinario atribuido por los astrólogos hebreos a aquel fenómeno: el Mesías tenía que aparecer durante una conjunción de Júpiter y Saturno en la constelación de Piscis. Kepler habló en sus libros de su descubrimiento, pero la hipótesis cayó en el olvido perdida entre su inmenso legado astronómico.
  
Faltaba una demostración científica clara. Llegó en 1925, cuando el erudito alemán P. Schnabel descifró anotaciones neobabilonias de escritura cuneiforme acuñadas en una tabla encontrada entre las ruinas de un antiguo templo del sol, en la escuela de astrología de Sippar, antigua ciudad que se encontraba en la confluencia del Tigris y el Éufrates, a unos cien kilómetros al norte de Babilonia. La tablilla se encuentra ahora en el Museo estatal de Berlín.
  
Entre los numerosos datos de observación astronómica sobre los dos planetas, Schnabel encuentra en la tabla un dato sorprendente: la conjunción entre Júpiter y Saturno en la constelación de Piscis tiene lugar en el año 7 a.C., en tres ocasiones, durante pocos meses: del 29 de mayo al 8 de junio; del 26 de septiembre al 6 de octubre; del 5 al 15 de diciembre. Además, según los cálculos matemáticos, esta triple conjunción se vio con gran claridad en la región del Mediterráneo.
  
Si este descubrimiento se identifica con la estrella de Navidad de la que habla el Evangelio de Mateo, el significado astrológico de las tres conjunciones hace sumamente verosímil la decisión de los Magos de emprender un largo viaje hasta Jerusalén para buscar al Mesías recién nacido. Según explica el prestigioso catedrático de fenomenología de la religión de la Pontificia Universidad Gregoriana, Giovanni Magnani, autor del libro «Jesús, constructor y maestro» («Gesú costruttore e maestro, Cittadella, Asís, 1997), «en la antigua astrología, Júpiter era considerado como la estrella del Príncipe del mundo y la constelación de Piscis como el signo del final de los tiempos. El planea Saturno era considerado en Oriente como la estrella de Palestina. Cuando Júpiter se encuentra con Saturno en la constelación de Piscis, significa que el Señor del final de los tiempos se aparecerá este año en Palestina. Con esta expectativa llegan los Magos a Jerusalén, según el Evangelio de Mateo 2,2». «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle» preguntan los magos a los habitantes de Jerusalén y después a Herodes.
  
La triple conjunción de los dos planetas en la constelación de Piscis explica también la aparición y la desaparición de la estrella, dato confirmado por el Evangelio. La tercera conjunción de Júpiter y Saturno, unidos como si se tratara de un gran astro, tuvo lugar del 5 al 15 de diciembre. En el crepúsculo, la intensa luz podía verse al mirar hacia el Sur, de modo que los Magos de Oriente, al caminar de Jerusalén a Belén, la tenían en frente. La estrella parecía moverse, como explica el Evangelio, «delante de ellos» (Mt 2, 9).