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martes, 20 de agosto de 2019

AUGUSTO Y EL NIÑO JESÚS

Traducción del artìculo publicado en RADIO SPADA.
   
Augusto y la Sibila de Tibur (Óleo sobre lienzo, atribuido a Antoine Caron)

“Ab urbe Roma cóndita, anno septingentésimo quinquagésimo secúndo; anno Impérii Octaviáni Augústi quadragésimo secúndo” [el año septingentésimo quincuagésimo segundo de la fundación de Roma; el año cuadragésimo segundo del Imperio de Octaviano Augusto]. Son estas las últimas dos coordenadas temporales que el Martirologio Romano da para indicar el tiempo en que Jesucristo nació de la Virgen María en Belén de Judá. El Hijo de Dios vino a la luz mientras sobre el mundo entonces conocido imperaba “pacíficamente” Octaviano Augusto (Roma, 23 de septiembre del 63 a.C. – Nola, 19 de agosto del 14 d.C.), el cual a su vez era considerado “hijo de dios” en cuanto hijo (adoptivo) del divinizado Julio César.
  
Según una piadosa creencia, el emperador no fue del todo ígnaro del nacimiento del Niño Jesús. Narran de hecho las Mirabìlia Urbis Romæ (siglo XII):
«Témpore Octaviáni imperatóris, senatóres vidéntes eum tantæ pulchritúdinis quod nemo in óculos ejus intúeri póterat et tantæ prosperitátis et pacis quod totum mundum sibi tributárium fecérat, dicunt: “Te adoráre vólumus quia déitas est in te; si hoc non esset, non tibi ómnia essent próspera”. Qui renítens, indútias postulávit, ad se sibýllam Tiburtínam vocávit, cui quod senatóres dixérant recitávit. Quæ spátium trium diérum pétiit, in quíbus artum jejúnium operáta est. Post tértium diem respóndit imperatóri: “Hoc pro certo erit, dómine imperátor: Judícii signum, tellus sudóre madéscet; e cœlo rex advéniet per sæcla futúrus, scílicet in carne præsens, ut júdicet orbem” et cœ́tera quæ secúntur. Ílico apértum est cœlum et nímius splendor írruit super eum; vidit in cœlo quandam pulcérrimam vírginem stantem super altáre, púerum tenéntem in brácchiis. Mirátus est nimis et vocem dicéntem audívit: “Hæc ara fílii Dei est”. Qui statim in terram prócidens adorávit. Quam visiónem retúlit senatóribus et ipsi miráti sunt nimis. Hæc vísio fuit in cámera Octaviáni imperatóris, ubi nunc est ecclésia sanctæ Maríæ in Capitólio; idcírco dicta est Sancta María Ara cœli». [En el tiempo de Octaviano Emperador, los senadores, viéndolo tan magnífico que ninguno podía mirarlo a los ojos, y portador de tanta prosperidad y de tanta paz que había hecho su tributario al mundo entero, dijeron: “Queremos adorarte porque en ti hay divinidad. Si esto no fuese así, no habrías tenido prosperidad en todo”. Resistiéndoles, les pidió un término, e hizo llamar a sí la Sibila Tiburtina y le refirió todo lo que los senadores le habían dicho. Esta pidió un término de tres días, durante los cuales ayunó estrictamente. Al tercer día presentó la respuesta al Emperador, y lo demás que sigue: “Ten esto por cierto, ¡oh señor Emperador!: la señal del juicio es que la tierra se bañará de sudor, y del cielo vendrá un rey verdaderamente en carne presente, que reinará por siglos y juzgará al mundo”. Enseguida se abrió el cielo y un grandísimo resplandor cayó sobre el Emperador, el cual vio en el cielo una virgen bellísima sentada sobre un altar y teniendo un niño en los brazos. Él quedó grandemente admirado y oyó una voz diciendo: “Este es el altar del hijo de Dios”. Acto seguido, adoró postrado en tierra. Luego refirió la visión a los senadores y ellos quedaron grandemente admirados. Esta visión fue en la cámara del emperador Octaviano, donde ahora está la iglesia de Santa María en el Capitolio, llamada por esto Santa María en Aracoeli]. (Mirabília Urbis Romæ, cap. XI: De jussióne Octaviáni imperatóris et responsióne Sibýllæ - De la pregunta de Octaviano emperador y la respuesta de la Sibila).

miércoles, 14 de agosto de 2019

EL PÉSAME A SAN JUAN APÓSTOL

Hay una antigua tradición que se remonta a mucho tiempo atras en Guatemala, Se trata del Pésame a San Juan Apostol. Según las abuelitas, dicho Rito tenía por objetivo rezar algunas oraciones y versos alusivos al tránsito de nuestra Madre Santisíma de su vida Terrenal a la Vida eterna. El acto de Pésame a San Juan Apostol se deriva de y nos permite recordar que Cristo, momentos antes de morir en la Cruz, le entrega como madre a Juan el Discipulo amado al pie de la Cruz con las Siguientes palabras: “MADRE, HE AHÍ A TU HIJO”. Y observando a Juan le dice Cristo: “HIJO, HE AQUÍ A TU MADRE”, siendo en este momento que María Santisíma se convierte en Madre de todos nosotros. Antiguamente este Rito se realizaba en las parroquias y hogares de Guatemala hoy 14 de Agosto, donde se celebra a Nuestra Señora del Tránsito en Visperas de la Solemnidad de la Asunción de Maria. Juan recibe a María como Madre, y asimismo se convierte en su madre espiritual y segunda madre terrenal, es por ello que se le recuerda a Juan en esta fecha por el pesar de la Partida de María, pero siendo ello motivo de alegría derivado a que Dios no permitió que la muerte corrompiera el cuerpo Santo de María, siendo llevada y coronada en cuerpo y alma a la presencia del Padre. Dicha Tradición lamentablemente ya no se realiza, pero no se descarta que algunos hogares o iglesias del interior de la Republica aún se realice este día.

 
Glorioso y Bienaventurado San Juan, tú que hasta en el último suspiro acompañaste a nuestra Madre Santísima en lo largo de su vida... Tú que con amor la aceptaste por madre y Ella por hijo... Tú que cuidaste de Ella desde el momento de la crucifixión de Nuestro Señor Jesucristo y le diste tu amor como a una madre... Amado Apóstol San Juan, tú que fuiste testigo de tan grande pureza al tener como madre a la Pura sin mancha; te pedimos que así como tuviste ese amor hacia la Madre de Dios, y fuiste fiel hasta tu último instante, podamos con amor conservar el amor en cada uno de nuestros corazones...

jueves, 13 de julio de 2017

NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMA Y EL ESCAPULARIO CARMELITA

Durante la aparición final en Fátima, el 13 de Octubre de 1917, cuando el “Milagro del Sol” ocurrió, Nuestra Señora primero apareció como siempre aparecía ante los pastorcitos con su Doloroso e Inmaculado Corazón expuesto. Y luego Ella apareció como Nuestra Señora del Carmen con “algo colgando en su mano derecha”. Podemos asumir seriamente que ese “algo” era el Escapulario carmelita.
 
En 1950 el padre Howard Rafferty OCARM, Director provincial de la Tercera Orden Secular de la Provincia carmelita del Purísimo Corazón de María en los Estados Unidos, le preguntó a Sor Lucía: “¿Por qué piensas que Nuestra Señora apareció con el Escapulario en esta última visión?”. A lo cual contestó: “Porque Ella quiere que todos vistan el Escapulario, es la señal de la consagración a su Inmaculado Corazón”. El padre Rafferty le pregunta nuevamente: “¿Vestir el Escapulario es tan importante como rezar diariamente el Santo Rosario?”. Sor Lucía responde: “Sí. ¡EL ROSARIO Y EL ESCAPULARIO SON INSEPARABLES!”.
 
Ahora, la relación entre el Escapulario y el Rosario dataría de mucho antes: Refiere el fraile Mariano Ventimiglia OCARM en su História chronológica Priórum Generálium latinórum Órdinis Beatíssimæ Vírginis Maríæ de Monte Carmélo que estaba San Ángel Jerosolimitano predicando un sermón en San Juan de Letrán en el año 1208, cuando supo por revelación que estaban allí Santo Domingo de Guzmán y San Francisco de Asís, que andaban en asuntos de sus órdenes. Él no los conocía, pero al subir al púlpito dijo que, entre los que escuchaban “había dos nuevas y firmes columnas de la Iglesia”. Predicó tan bien, que ambos santos quisieron conocerlo y “como si siempre se hubieran conocido, se abrazaron”. Y ocurrieron varias profecías:
 
San Ángel le dijo a Santo Domingo: “El Señor te ha escogido como acérrimo impugnador de las herejías y predicador contra los vicios”; y a San Francisco: “A ti te escogió como principal imitador de Jesucristo, cuyas cinco llagas ha de imprimir en tu cuerpo por premio de tu humildad”. A esto, contestó el Patriarca de los Predicadores: “Alégrate, Ángel, a quien el Señor ha escogido por predicador de la Verdad contra los vicios y herejías; y por lustre de la Iglesia con tus virtudes. Un día, hermano Ángel, a tu Orden del Carmen la Bienaventurada Virgen María les dará una devoción que será conocida como el Escapulario Café, y a mi Orden de Predicadores Ella dará una devoción conocida como el Rosario. Y un día, POR MEDIO DEL ROSARIO Y EL ESCAPULARIO, ELLA SALVARÁ AL MUNDO”. Y dijo San Francisco: “Con razón, Ángel, te debes alegrar, porque en breve tiempo darás tu vida por la honra del Señor en el reino de Sicilia, y con tres coronas de virgen, doctor y mártir, subirás al cielo”. De allí se fueron a Santa Sabina, casa de los dominicos, donde estuvieron en oración los tres, toda la noche. Una capilla en dicho convento conmemora dicho encuentro.
 
“Los santos varones Domingo, Francisco y Ángel carmelita, pernoctaron vigilantes en Santa Sabina en divino coloquio”.
  
Las profecías no tardaron mucho en cumplirse. La Virgen se apareció a Santo Domingo en el año 1214, entregándole el Santo Rosario como arma contra los herejes albigenses, y en 1251 se apareció a San Simón Stock dándole el Escapulario en señal de alianza y protección a sus verdaderos devotos en vida, muerte y después de ella: “Prótego nunc, in morte juvo, post fúnera salvo”. Por otra parte, San Francisco recibió los estigmas el 14 de Septiembre de 1224 mientras ayunaba en Monte Alverna, y San Ángel, mientras predicaba contra la herejía e invitaba a la conversión en Lipata de Sicilia, fue apuñalado cinco veces por un cátaro llamado Berengario el 1 de Mayo de 1225, muriendo cuatro días después, luego de pedirle a los fieles que perdonaran a su asesino.

martes, 13 de diciembre de 2016

EL SALVADOR DE LA SUCESIÓN APOSTÓLICA FRENTE A LA GRAN APOSTASÍA

Mons. Pierre Martin Ngô Đình Thục

Monseñor Pierre Martin Ngô Đình Thục fue el arzobispo católico de Huế (Vietnam) y hermano del anticomunista y católico presidente de Vietnam del Sur, Jean Baptiste Ngô Đình Diệm, que gobernó en los años previos a la guerra de Vietnam.
 
En 1925 fue ordenado sacerdote por el Cardenal Wilhem Marinus Van Rossum (prefecto de la Congregación para la Propaganda de la Fe) en Roma, donde concluyó sus tres doctorados en la Pontificia Universidad Gregoriana: en Filosofía, en Teología y en Derecho Canónico. En 1938, fue consagrado obispo por el nuncio en Indochina, el arzobispo francés Antonin Ferdinand Drapier OP; luego fundó la primera Universidad Católica de Indochina (actual Universidad de Đà Lạt) y recibió poderes patriarcales de Pío XI, poderes confirmados por Pío XII.

Poder amplio, especial y suficiente dado por Pío XI a Pierre Martin Ngô Đình Thục, para ejercer jurisdicción patriarcal.

En 1962 asistió a la primera de las cuatro sesiones del Concilio Vaticano II y en las pocas intervenciones que tuvo se plantó valientemente al lado de Ottaviani en contra de las primeras “propuestas exploratorias” de los modernistas. Tal y como debieron hacer todos los obispos católicos.

En septiembre de 1963, cuando inició la segunda sesión del Conciliábulo, el cardenal Ottaviani presentó la versión del polémico documento De Ecclésia y fue aprobado con cierta tolerancia de los modernistas; pero cuando se trató sobre la posibilidad de integrar el esquema sobre la Virgen María al final de este, la asamblea se dividió completamente (la votación explorativa dio 1114 placet y 1074 non placet) ya que los modernistas, encabezados por Liénart y con la venia de Pablo VI, se opusieron abiertamente a tratar la Consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de María y la definición dogmática del rol de Nuestra Señora como Corredentora del Género Humano y Medianera de las Gracias; en este punto el obispo vietnamita tenía gran interés por la urgente situación de su país amenazado por la Bestia Roja.
 
Al rechazarse la propuesta, en ese mismo mes, la guerra de Vietnam se convertiría en una gran tragedia tras la evidente traición del “católico” John F. Kennedy a sus “aliados” y la prácticamente entrega a los comunistas de Vietcong. Los comunistas capturaron al presidente de Vietnam y lo asesinaron junto a toda su familia el 2 de noviembre de 1963. Veinte días más tarde fue asesinado el presidente norteamericano.
  
Al saber de la captura y muerte de su hermano, el arzobispo Thục partió de Roma a Vietnam a principios de noviembre, para tratar de rescatar a sus demás familiares. En esos días se empezó a inclinar el conciliábulo hacia los dictados montinianos con la primera votación de un documento herético sobre la colegiabilidad el día 15 de noviembre, cuando Monseñor Thục se encontraba ausente.
 
Luego de meses de desesperación por los infructuosos intentos para ingresar al caótico país, tuvo que regresar a Roma para encontrarse con la sorpresa de que ya el pontífice lo había sustituido con otro arzobispo y se le liberaba de la asistencia a las siguientes sesiones del conciliábulo, al cual nunca regresó. Ese día, dos años más tarde de que Monseñor Thục fuera destituido y separado del conciliábulo, es cuando se firmaron definitivamente los 16 documentos, incluidos los cinco heréticos, por casi todos los padres conciliares.

De monseñor Thục provienen las principales sociedades religiosas sedevacantistas como la Sociedad Religiosa San Luis Rey de Francia, la Sociedad Trento, la Congregación María Reina Inmaculada y el Instituto Mater Boni Consilii; y obispos como Guérard des Lauriers, Louis Vezellis, Moisés Carmona, Adolfo Zamora, Martín Dávila Gándara, Donald Sanborn, Daniel L. Dolan y Luis Alberto Madrigal, entre otros, siendo este obispo la principal base reconocible de sucesión apostólica del sedevacantismo. El 25 de Febrero de 1982, en la iglesia de San Miguel en Múnich, Mons. Thục firmó una declaración señalando que la Sede Romana estaba vacante, confirmada ésta con la Declaración de Acapulco el 26 de Mayo de 1983. Murió el 13 de Diciembre de 1984 en el monasterio de la congregación vietnam-americana Madre Corredentora en Carthage, Missouri (Estados Unidos) a los 87 años de edad, donde fue trasladado contra su voluntad el 19 de Enero del mismo año.

lunes, 26 de septiembre de 2016

CUENTO MALLORQUÍ "EL JUDÍO Y EL CAZADOR"

Por Jorge López para CATÓLICOS ALERTA
Hace años, cuando no había más que coches de caballos, junto a la iglesia de Sta. Eulalia en Mallorca había un barrio judío (la Carrer de l'Argenteria): casi todo eran joyerías. Una mañana de invierno, un judío salió a la puerta de la tienda a tomar el sol con un crucifijo de plata y un paño para darle brillo. Pasa por allí un joven despreocupado y satisfecho con escopeta y dos perdices conseguidas. Al judío se le van los ojos y la envidia, y le llama la atención: "¡El crucifijo por las perdices!"
  
El joven mira uno y otras, y decide: "Mejor nos quedamos cada uno con lo que matamos".
  
COMENTARIO
Estas historias que aun resuenan en la memoria de nuestros abuelos y bisabuelos, representan parte del conocimiento de los pueblos, de las enseñanzas que otrora los buenos sacerdotes y los hombres sabios supieron transmitirles.
 
Poco a poco se van perdiendo, y lo que antes era una antipatía general que los judíos se habían ganado por su proceder, se ha ido transformando en un verdadero culto al judío, promovido y alentado por los multimedios que ellos poseen.

sábado, 6 de agosto de 2016

CARTA DE PUBLIO LÉNTULO AL SENADO ROMANO, REFERENTE A NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

Como en tantas ocasiones, nos llega un texto que ha “desaparecido” de los libros católicos y casi de todas partes. Los “racionalistas” dudan de la autenticidad de este escrito, pero olvidan los católicos vergonzantes que si les hiciésemos caso, ni el mismo Jesucristo hubiera existido. Hemos recogido tres versiones que coinciden en lo sustancial y hacen referencia indudablemente a un texto original único, descubierto en Roma, en la antigua biblioteca de los padres Lazaristas (en la Casa del Duque Cesarini), un pergamino antiquísimo, cuyo contenido habría arrebatado la sorpresa del mundo, si esto no lo hubiera impedido el estallido de la primera guerra Mundial en 1914. Se trata de la carta que Publio Léntulo, procónsul (o gobernador) de Judea, y antecesor de Poncio Pilatos, dirigiera al Emperador Tiberio César, presentando el retrato de Jesucristo.

Dijimos que “desapareció” de los libros católicos porque los “racionalistas” han dicho que se trata de un apócrifo escrito en la Edad Media, que Léntulo no existió, que el lenguaje no es romano o cosas por el estilo. Si existió Léntulo o no es cuestión secundaria, pues su antigüedad es cercana a los primeros siglos y su fondo es veraz. Como siempre decimos, juzgue el lector y que no sean otros los que decidan por nosotros, sobre todo tratándose de un texto tan hermoso.
  
EPÍSTOLA PÚBLII LÉNTULI, PROCÓNSULIS ROMÁNI QUONDAM CELEBÉRRIMI, IN QUA JESUS CHRISTUS MIRÆ DESCRÍBITUR:
  
  
Públius Léntulus in Judea prǽses (témpore Cǽsaris) senátui populóque Románo hanc epístolam misit.
 
Appáruit tempóribus istis nostris, et adhuc est, homo magnæ virtútis, cui nomen Jesus Christus, qui a gente dícitur Prophéta veritátis; et a suis discípulis Fílius Dei. Súscitans mórtuos et sanans omnes lángores.
  
Homo quidem statúra procérus et spectábilis. Vultum habens venerábilem quam intuéntes fácile possunt dilígere et formidáre. Cápillos habens colóris nucis avellánæ præmatúra et planos usque ad aures; ab áuribus vero crispos aliquántulum cœrulióres et fulgentióres; ab húmeris ventilántes. Discrímen habens in médio cápite juxta morem Nazareórum.
  
Frontem planam sereníssimam cum fácie sine ruga áliqua quam rubor moderátus venústat. Nasi et oris nulla prorsus reprehénsio.
   
Barbam habens copiósam et cápillis concolórem, non langam, sed in médio bifurcátam. Aspéctum símplicem et matúrum, óculis glaucis váriis et claris. In increpatióne terríbilis, in admonitióne blandus et amábilis. Hiláris quidem serváta gravitáte.
  
Numquam visus ridére, flere autem sepe.
  
In statúra córporis propagátus et rectus. Manus habens et bráchia visu desertabília. In collóquio gravis, rarus et modéstus. Forma certe speciósus præ fíliis hóminum.
 
CARTA DE PUBLIO LÉNTULO, PROCÓNSUL ROMANO, DONDE DESCRIBE A JESUCRISTO 
(Manuscrito de la Biblioteca de Madrid)
 
En nuestros tiempos ha aparecido y existe todavía un hombre de gran virtud llamado Jesús Cristo y por las gentes Profeta de la verdad. Sus discípulos le apellidan Hijo de Dios, el cual resucita a los muertos y sana a los enfermos.
 
Es de estatura alta, mas sin exceso; gallardo; su rostro venerable inspira amor y temor a los que le miran; sus cabellos son de color de avellana madura y lasos, o sea lisos, casi hasta las orejas, pero desde éstas un poco rizados, de color de cera virgen y muy resplandecientes desde los hombros lisos y sueltos partidos en medio de la cabeza, según la costumbre de los nazarenos.

La frente es llana y muy serena, sin la menor arruga en la cara, agraciada por un agradable sonrosado. En su nariz y boca no hay imperfección alguna.
   
Tiene la barba poblada, mas no larga, partida igualmente en medio, del mismo color que el cabello, sin vello alguno en lo demás del rostro. Su aspecto es sencillo y grave; los ojos garzos, o sean blancos y azules claros. Es terrible en el reprender, suave y amable en el amonestar, alegre con gravedad.
 
Jamás se le ha visto reir; pero llorar sí.
  
La conformación de su cuerpo es sumamente perfecta; sus brazos y manos son muy agradables a la vista. En su conversación es grave, y por último, es el más singular y modesto entre los hijos de los hombres.
 
(Manuscrito encontrado en la Biblioteca de los Lazaristas, Roma - Publicado en el "Almanaque de Tierra Santa", 1933)
  
"Tengo entendido, ¡oh César!, que deseas conocer lo que te voy a narrar, que en estos nuestros tiempos hay por aquí un hombre que practica grandes virtudes, y se llama Jesucristo, a quien las gentes tienen por un gran Profeta y sus discípulos dicen que es el Hijo de Dios, Creador del Cielo y de la tierra, de todas las cosas que hay en ella y que han estado.
 
En verdad, ¡oh César!, todos los días se oyen cosas maravillosas de este Cristo; resucita a los muertos y sana a los enfermos con una sola palabra. Es un hombre de buena estatura, hermoso rostro y tanta majestad brilla en su persona que, cuantos le miran, se ven obligados a amarlo o temerlo. Sus cabellos son de color de avellana madura, extendidos hasta las orejas y, sobre las espaldas, son del color de la tierra, pero muy resplandecientes, partidos en medio de la cabeza, según la costumbre de los nazarenos.
  
La frente es llana y muy serena, sin la menor arruga en la cara, agraciada por un agradable sonrosado. La nariz y los labios no pueden ser tachados de defecto alguno: la barba es espesa y semejante al cabello, algo corta y partida por en medio.
  
Su aspecto es sencillo y grave; los ojos, severos, tienen el brillo como los rayos del sol, y nadie puede mirarle fijamente al rostro por el resplandor que despide. Cuando reprende inspira temor, pero al poco tiempo las lágrimas asoman a sus pupilas. Es terrible en el reprender, suave y amable en el amonestar, alegre con gravedad. Tiene las manos y los brazos muy bellos. Su conversación agrada mucho, pero se le ve muy poco y, cuando se presenta, es modestísimo en su aspecto; en fin, es el hombre más bello que se puede ver e imaginar; muy parecido a su Madre, que es la mujer más hermosa que se ha visto por estas tierras.
 
Si Vuestra Majestad, ¡Oh César!, desea verlo, como me escribiste en cartas anteriores, dímelo, que no faltará ocasión para enviarlo. En letras asombra a toda la ciudad de Jerusalén. Él nunca ha estudiado, pero sabe todas las ciencias. Camina descalzo y con la cabeza descubierta. Muchos se ríen al verlo, pero en su presencia callan y tiemblan. Dicen que jamás se ha visto ni oído a hombre semejante. En verdad, según me dicen los hebreos, no se oirán, jamás, tales consejos de gran doctrina, como enseña este Jesús. Muchos judíos lo consideran como Dios. Algunos se me quejan de que es contrario a V. Majestad, porque enseña que reyes y súbditos son iguales ante Dios. Me veo molestado por estos malignos hebreos.
  
Dícese que este Jesús nunca hizo mal a nadie, mas, al contrario, aquellos que lo conocen y con Él han tratado, afirman haber recibido grandes beneficios y salud.
  
Por eso estoy pronto a tu obediencia, aquello que v. Majestad mande, será prontamente obedecido.
 
Vale, de Tu Majestad, fidelísimo y obligadísimo... Publio Léntulo, Legado de Tiberio César en Judea. En Jerusalén, indición séptima, luna undécima".