domingo, 12 de diciembre de 2010

Mons. MARCEL LEFEBVRE DENUNCIÓ EL VATICANO II

Desde RADIO CRISTIANDAD vía ESPADA CATÓLICA

Mons. Marcel Lefebvre, defensor de la Tradición Católica

Original en francés:
De même que l’Israël de l’Ancien Testament a eu une histoire bien troublée á cause d’infidélités continuelles vis-à-vis de Dieu, bien souvent œuvres de ses chefs et de ses lévites, ainsi l’Eglise militante dans ce monde connait sans cesse des périodes d’épreuves á cause de l’infidélité de ses clercs, par leurs compromissions avec le monde.

Plus les scandales viennent de haut et plus ils provoquent de désastres. Certes, l’Eglise en elle-même garde toute sa sainteté et ses sources de sanctification, mais l’occupation de ses institutions par des papes infidèles, et par des évêques apostats, ruine la foi des clercs et des fidèles, stérilise les Instruments de la grâce, favorise les assauts de toutes les puissances de l’Enfer qui semblent triompher.

Cette apostasie fait de ces membres des adultères, des schismatiques opposés á toute tradition, en rupture avec le passé de l’Eglise et donc avec l’Eglise d’aujourd’hui, dans la mesure où elle demeure fidèle á l’Eglise de Notre-Seigneur. Tout ce qui demeure fidèle á la véritable Eglise est l’objet de persécutions sauvages et continuelles.


Mais nous ne sommes pas les premiers persécutés par de faux frères pour avoir gardé la foi et la tradition; le Martyrologe nous l’enseigne tous les jours. Plus la sainte Eglise est outragée, plus nous devons nous attacher á Elle, corps et âme, plus nous devons nous efforcer de la défendre et lui assurer sa continuité en puisant dans ses trésors de sainteté pour reconstruire la Chrétienté.
 

Traducción al español:

Así como el Israel del Antiguo Testamento tuvo una historia bien turbulenta por causa de sus continuas infidelidades a Dios, muchas veces obras de sus jefes y de sus levitas, así también la Iglesia militante en este mundo conoce sin cesar períodos de pruebas por causa de la infidelidad de sus clérigos, por sus compromisos con el mundo

Cuanto de más arriba vienen los escándalos, tantos más desastres provocan. Cierto es que la Iglesia en sí misma conserva toda su santidad y sus fuentes de santificación, pero la ocupación de sus instituciones por papas infieles, y por obispos apóstatas, arruina la fe de los clérigos y de los fieles, esteriliza los instrumentos de la gracia, favorece los asaltos de todas las potencias del Infierno, que parecen triunfar.

Esta apostasía hace de estos miembros adúlteros, cismáticos opuestos a toda tradición, en ruptura con el pasado de la Iglesia y, por lo tanto, con la Iglesia de hoy, en la medida en que ella permanece fiel a la Iglesia de Nuestro Señor. Todo aquello que permanece fiel a la verdadera Iglesia es objeto de persecuciones salvajes y continuas.

Pero no somos los primeros perseguidos por falsos hermanos por haber conservado la fe y la tradición; el Martirologio nos lo enseña todos los días. Cuanto más ultrajada es la Iglesia, tanto más debemos aferrarnos a Ella, en cuerpo y alma, más debemos esforzarnos por defenderla y asegurarle su continuidad, abrevando en sus tesoros de santidad para reconstruir la Cristiandad.

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