martes, 30 de junio de 2020

MES DE JUNIO DEDICADO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS - DÍA TRIGÉSIMO

Dispuesto por el Padre Félix Sardá y Salvany y publicado en Barcelona por la Tipografía Católica en 1879, con aprobación eclesiástica.
   
MES DE JUNIO DEDICADO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
   
 
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
ACTO DE CONTRICIÓN
¡Dulcísimo Corazón de Jesús, que en este Divino Sacramento estáis vivo e inflamado de amor por nosotros! Aquí nos tenéis en vuestra presencia, pidiéndoos perdón de nuestras culpas e implorando vuestra misericordia. Nos pesa, oh buen Jesús, de haberos ofendido, por ser Vos tan bueno que no merecéis tal ingratitud. Concedednos luz y gracia para meditar vuestras virtudes y formar según ellas nuestro pobre corazón. Amén.
   
DÍA 30º – DEMOS HOY GRACIAS AL SAGRADO CORAZÓN POR LOS BENEFICIOS QUE ESPERAMOS RECIBIR EN LA GLORIA
    
I
   
Las misericordias que dispensa el Señor acá en la tierra a sus criaturas no son más que pálida sombra de las inefables que reserva para ellas en la eternidad feliz. El Cielo ha de ser nuestro estado perfecto, y allí será realizado el ideal más perfecto de dichas que pueda forjarse ahora el hombre en sus más lisonjeros ensueños. O mejor, será tal nuestra dicha, que ni en la más pequeña proporción le es dado imaginarla a la humana fantasía. Si una gota sola de sus consuelos que derrame hoy el Señor en nuestro corazón basta para que olvide éste sus mayores tristezas y quebrantos, ¿qué será anegarlo en aquel mar sin fondo de bienandanza y de paz? Si unos vislumbres que de su perfección y belleza ha querido dejar el Autor de lo criado en algunas de sus criaturas, y que el arte inspirado por Él reproduce en sus obras maestras, así nos enajena el alma, ¿qué será ver cara a cara a la suprema Belleza y perfección, que abiertamente y sin velos se comunica a sus elegidos? Allí la salud sin el menor riesgo de enfermedad o molestia; allí la vida sin la dolorosa perspectiva de una muerte próxima o lejana; allí el amor sin tibieza ni desfallecimiento; allí la fiesta perpetua del alma sin tregua en el regocijo. El Aleluya glorioso que allí se canta no es como acá, mezclado con los gemidos de la persecución o con los gritos de combate. Ni se vence allí con fatigas y trasudores, sino que pacíficamente se reina. Vivir con lo que significa de más absoluto la palabra vida; gozar con lo que tiene de más puro y embriagador la palabra goce; amar con la mayor plenitud y alcance que es dado concebir en la palabra amor. He aquí lo que me promete Dios; he aquí lo que me reserva.
 
¡Gracias, Corazón de mi amado Jesús, gloria de los bienaventurados, sol esplendente de la felicísima ciudad de Dios! Gracias por esos dones que por Vos esperamos, y que mediante vuestra gracia y nuestras buenas obras estamos seguros de poseer.
    
Medítese unos minutos.
   
II
   
Alza, alma mía, alza los ojos a ese cielo azul tachonado de estrellas por la noche y de día radiante la claridad; álzalos y contempla allí tu patria, el dulce hogar de tu padre, la mansión feliz que en breve, muy en breve, si, va a ser tu patrimonio. Esa región maravillosa de paz, de felicidad y eterna bienaventuranza, con sus Ángeles y Santos, con la Reina gloriosa de ellos, María, con la Humanidad resplandeciente de Cristo, con la augusta majestad de la Trinidad Beatísima, todo, todo es para ti. Ensancha tu corazón, dilata hasta los más remotos confines de tu imaginación, sé codiciosa hasta donde quepa creerlo a tu más exigente anhelo; todo excederá tus esperanzas, todo sobrepujará tu ilusión. No bienes perecederos que la muerte arrebata; no amores inconstantes que la edad marchita y la ausencia entibia; no fortuna incierta y veleidosa que a la menor vicisitud se cambia; nada de eso con que prometiéndote el mundo hacerte feliz te hace profundamente desgraciada, nada de eso será tu recompensa. Contempla la grandeza de tu porvenir, lo magnífico de tus esperanzas. Enciéndete en ardor de poseerlas, y rinde gracias mil al Corazón Divino cuya es la gracia que te las ha de proporcionar.
 
¡Oh Sagrado Corazón de mi buen Jesús! No quiero aguardar a que reciba vuestro soberano don para mostrarme agradecido. El hijo que lee consignado en el testamento de su padre su heredamiento, no espera a darle las gracias a que esté ya en posesión del patrimonio. No, aquélla página en que se le promete, equivale ya para él a un título de posesión. Y esta página la habéis escrito Vos repetidas veces en vuestro testamento, y en ella cien veces me habéis nombrado a mí, gusanillo infeliz, heredero de vuestra gloria. ¡Gracias, soberano Señor, gracias! Os las tributamos, aquí rendidas y amorosas en este día de vuestro devoto mes, y anhelamos todos los aquí presentes reunirnos con Vos en el Cielo para cantárosla allí en unión del Padre y del Espíritu Santo, a quien sea toda alabanza, todo honor y toda gloria, por los siglos de los siglos. Amén.
   
Medítese, y pídase la gracia particular.
   
ORACIÓN Y ACTO DE CONSAGRACIÓN
Rendido a vuestros pies, oh Jesús mío, considerando las inefables muestras de amor que me habéis dado y las sublimes lecciones que me enseña de continuo vuestro adorabilísimo Corazón, os pido humildemente la gracia de conoceros, amaros y serviros como fiel discípulo vuestro, para hacerme digno de las mercedes y bendiciones que generoso concedéis a los que de veras os conocen, aman y sirven.
   
¡Mirad que soy muy pobre, dulcísimo Jesús, y necesito de Vos, como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar! Mirad que soy muy rudo, oh soberano Maestro, y necesito de vuestras divinas enseñanzas, para luz y guía de mi ignorancia! ¡Mirad que soy muy débil, oh poderosísimo amparo de los flacos, y caigo a cada paso, y necesito apoyarme en Vos para no desfallecer! Sedlo todo para mí, Sagrado Corazón: socorro de mi miseria, lumbre de mis ojos, báculo de mis pasos, remedio de mis males, auxilio en toda necesidad. De Vos lo espera todo mi pobre corazón. Vos lo alentasteis y convidasteis cuando con tan tiernos acentos dijisteis repetidas veces en vuestro Evangelio: «Venid a Mí…, Aprended de Mí…, Pedid, llamad…». A las puertas de vuestro Corazón vengo pues hoy, y llamo, y pido, y espero. Del mío os hago, oh Señor, firme, formal y decidida entrega. Tomadlo Vos, y dadme en cambio lo que sabéis me ha de hacer bueno en la tierra y dichoso en la eternidad. Amén.
    
Aquí se rezará tres veces el Padre Nuestro, Ave María y Gloria, en recuerdo de las tres insignias, cruz, corona y herida de la lanza, con que se apareció el Sagrado Corazón a Santa Margarita María Alacoque.
   
LETANÍA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
       
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
      
Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, que eres un solo Dios, ten piedad de nosotros.
      
Corazón de Jesús, Hijo del Padre Eterno, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, formado por el Espíritu Santo en el seno de la Virgen Madre, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, unido substancialmente al Verbo Divino, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de majestad infinita, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, templo santo de Dios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, tabernáculo del Altísimo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del Cielo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, Santuario de justicia y de amor, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, lleno de amor y bondad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, dignísimo de toda alabanza, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, rey y centro de todos los corazones, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien están encerrados todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien habita toda la plenitud de la divinidad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien el Padre tiene todas sus complacencias, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de cuya plenitud hemos participado todos nosotros, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, deseado de los collados eternos, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, paciente y de gran misericordia, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, rico para con todos aquellos que te invocan, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de vida y santidad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, saciado de oprobios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, despedazado por nuestras maldades, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, traspasado con la lanza, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de todo consuelo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, nuestra vida y resurrección, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, nuestra paz y reconciliación, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, víctima de los pecadores, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, salud de los que en ti esperan, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, esperanza de los que en ti mueren, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, delicia de todos los Santos, ten piedad de nosotros.
    
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros, Señor.
   
℣. Jesús, manso y humilde de Corazón.
℟. Haz nuestro corazón semejante al tuyo.
  
ORACIÓN
¡Oh Jesús, Señor nuestro, que por un nuevo beneficio de tu gracia te has dignado manifestar a tu Iglesia las riquezas de tu Corazón!: haz que podamos pagar a este divino Corazón amor con amor, y reparar con dignos desagravios los ultrajes que te ha hecho la ingratitud de los hombres.
   
Omnipotente y sempiterno Dios, pon los ojos en el Corazón de tu muy amado Hijo, y en las alabanzas y satisfacciones que te ha ofrecido a nombre de los pecadores, y aplacado con ellas, perdona a los que imploran tu misericordia en nombre del mismo Jesucristo, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

lunes, 29 de junio de 2020

ALTAR PRINCIPAL DE LA BASÍLICA DE SAN PEDRO SIN PLATAFORMA

Noticia tomada de GLORIA NEWS.
   
   
La imagen de la izquierda muestra el altar de la Confesión y la tumba de San Pedro en la vaticana Basílica de San Pedro sin la horrenda plataforma que usualmente cubre una parte de la tumba.
   
Durante el Vaticano II, la plataforma fue introducida a fin de crear una tarima para presentar los procedimientos conciliares. Esta básicamente permaneció allí hasta el día de hoy.
  

«LA MISA SE CONVIRTIÓ EN UNA “FIESTITA INFANTIL”» (Mons. HÉCTOR AGUER)


El arzobispo jubilado de La Plata (Argentina) Héctor Rubén Aguer, de 77 años, escribió en Infocatólica un artículo titulado «Las llagas de Cristo… y de la Iglesia», donde identifica cinco males de la Iglesia contemporánea como son:
  1. El relativismo;
  2. La devastación de la liturgia;
  3. La secularización de la vida sacerdotal y la deficiente formación en los seminarios;
  4. La ruina de la familia cristiana y del orden familiar natural; y
  5. La descristianización de la sociedad.

Particularmente sobre la hodierna devastación litúrgica, Aguer explica:
«No fue tenida en cuenta una severa advertencia del Vaticano II: “Que nadie, aunque sea sacerdote, añada, quite o cambie cosa alguna por iniciativa propia en la liturgia” (Sacrosánctum Concílium, 21§3). Es verdad que muchos sacerdotes celebran dignamente la misa y logran incorporar a los fieles a “una celebración plena, activa y comunitaria” (ib.). Pero no se puede negar, y yo me refiero al caso argentino, que se ha generalizado el manoseo del rito más sagrado del catolicismo, y se han impuesto la improvisación, la abolición de la belleza –sobre todo en la música–, gestos y actitudes tales como gritos, aplausos, bailoteo, completamente ajenos a la índole sagrada de la celebración. Lo sagrado queda menoscabado o ha desaparecido. Yo mismo he oído decir a colegas obispos que ya no hay distinción entre sagrado y profano, y se felicitaban por esta evolución. La concepción unilateral de la misa como encuentro fraterno ha oscurecido su índole sacrificial; no se advierte que lo que hermana a los fieles es una realidad sobrenatural: la común participación por la fe y la caridad en el sacrificio pascual del Señor que se hace sacramentalmente presente en el rito de la Iglesia. En algunos casos la celebración se convierte en un espectáculo o en una fiestita para niños; el culto de Dios desaparece, es la satisfacción, el “sentirse bien” de los presentes lo que se busca. Con esa declinación que describo someramente, la fe es puesta entre paréntesis y la referencia a Dios queda reemplazada por la centralidad y primacía del hombre. La fenomenología de la religión muestra lo errado de semejante postura; probablemente un hombre de la Edad de Piedra se escandalizaría ante algunas celebraciones católicas de hoy; no encontraría en ellas la irrenunciable referencia a “lo otro”, a la trascendencia, al mundo de los dioses. La pérdida del sentido de la adoración tiene un efecto cultural destructor de la auténtica humanidad del hombre. El Cardenal Robert Sarah ha escrito: “El sentido de lo sagrado es el corazón de toda civilización humana”. Me detengo aquí; los lectores seguramente podrán sumar a los datos precedentes sus propias reflexiones y experiencias».
    
Francisco Bergoglio despidió a Aguer el 4 de Junio de 2018, diez días después que había llegado a la edad de retiro (Aguer cumplió los 75 el 24 de Mayo), y lo reemplazó con el escritor fantasma de su (de Bergoglio) Exhortación Post-sinodal Amóris Lætítia (Fornicatiónis Lætítia o los Amoríos de Leticia, como la queráis llamar) y experto en “el arte de besar” Víctor Manuel “Tucho” Fernández.
    
No es de extrañar nada de lo que dice Aguer, pero en lugar de señalar los síntomas, debió mencionar quiénes fueron los causantes remotos y próximos de la demolición litúrgica:
  • La seudoreforma protestante (Martín Ludero/Lutero y Yohanan Cohen/Juan Calvino).
  • El Sínodo de Pistoya (condenado por el Papa Pío VI en la Bula Auctórem Fídei).
  • El “Movimiento Litúrgico” (contaminado de modernismo para la década de 1930).
  • Ferdinando Giuseppe Antonelli OFM.
  • La reforma de la Semana Santa de 1951-1955.
  • Ángelo Giuseppe Roncalli Marzola/Juan XXIII bis.
  • Giovanni Battista Montini Alghisi/Pablo VI.
  • El Concilio Vaticano “II” (de ellos).
  • Aníbal Bugnini CM.

NOVENA EN HONOR A SAN PEDRO CLAVER

Novena dispuesta por el padre José María Anglés SJ, y publicada en Madrid por la imprenta de Eusebio Aguado en 1852, con licencia eclesiástica. Los Gozos son de la autoría del padre Jacinto Verdaguer y Santaló.
  
NOVENA A SAN PEDRO CLAVER DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS, APÓSTOL DE LOS NEGROS
   
    
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Criador y Redentor mio, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido: propongo firmemente de nunca más pecar, y de apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, y de confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta: ofrézcoos mi vida, obras y trabajos en satisfacción de todos mis pecados; y así como os lo suplico, así confío en vuestra bondad y misericordia infinita me los perdonaréis, por los merecimientos de vuestra preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y me daréis gracia para enmendarme y para perseverar en vuestro santo servicio hasta la muerte. Amén.
   
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Omnipotente y sempiterno Dios, que os dignásteis conceder a España nuevo lustre en las hazañas del grande apóstol de los negros San Pedro Claver, y a todos los españoles nuevo título de confianza, dándoles tal protector y abogado; escuchad, Señor, la súplica que os dirigirá sin duda por nosotros en este momento, y para que sea más eficaz y ardorosa, preparad nuestros corazones, a fin de que sepan obligarle con el corto obsequio de esta Novena, con que nos proponemos alcanzar la imitación de sus virtudes, que es lo que Vos deseáis, y lo que hará que os gocemos en su compañía por los siglos de los siglos. Amén.
  
DÍA PRIMERO – 31 DE AGOSTO
ORACIÓN

Dulcísimo Jesús mío, autor y consumador de nuestra fe, que os dignásteis colocar el fundamento de nuestra santidad en la creencia firme de vuestra soberana palabra, y que infundisteis en el pecho de vuestro siervo San Pedro Claver, fe tan viva cual era menester para que llegase a ser un portento de santidad; por los méritos e intercesión de vuestro siervo, os suplico me concedáis el aumento de esta virtud esencial al cristiano. Haced, Jesús mío, que mis obras sean dignas de la fe que profeso, y para ello arraigad más y más en mi alma esta divina virtud. No permitáis, Jesús mío, que el ejemplo de tantos corazones incrédulos haga mella alguna en el mío; quitadme mil veces la vida antes que yo os deshonre mostrándome menos fiel a vuestra divina palabra. Así os lo suplico por intercesion de vuestro siervo, juntamente con la gracia que os pido en esta Novena, si es para gloria vuestra, y bien de mi alma. Amén.
     
Aquí se rezarán tres Padre nuestros y tres Ave Marías con Gloria Patri en obsequio del Santo.
   
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Gloriosísimo San Pedro Claver, digno hijo del gran Padre y Patriarca San Ignacio de Loyola, y escogido de Dios para hacer gala de sus celestiales dones, y dar a conocer al mundo el poder de la divina gracia sobre la flaca naturaleza; yo me confundo en vuestra presencia al verme tan desemejante a vos, y tan desprovisto de aquellas virtudes que pudieran haceros agradables mis súplicas y alabanzas. Una sola cosa me consuela, y es que no habéis perdido en el Cielo, sino más bien perfeccionado aquellas entrañas de misericordia con que siempre acogisteis en la tierra a las más pobres y viles criaturas: aunque yo también soy del número de estas, no por eso dejo de tener derecho a vuestra protección y cariño. Compadeceos hoy de mi alma, que fue creada a imagen y semejanza de Dios, redimida con su preciosa Sangre, y en continuos peligros de perderse. Dirigidle una de aquellas tiernas miradas que siempre os merecieron las almas de tantos infelices; y si no voces sensibles corno a ellos, hacedle oír por lo menos una palabra interior de paz y de consuelo, una palabra fuerte que la despierte de su letargo, una palabra de fuego que consuma en ella toda la escoria de sus culpas, y que iluminándola la decida a imitar vuestras virtudes, para que por medio de una santa vida tenga yo una muerte semejante a la vuestra. Apoyad, protector mío, la súplica que acabo de dirigir a Jesús, para que yo consiga la imitación de aquella virtud que me propongo honrar hoy en vos, y la gracia que en particular espero en esta Novena, si es para gloria de Dios, honor vuestro, y bien de mi alma. Amén.
   
Ahora se hará la petición alentando la confianza, y se dirá la siguiente oración que el Santo hacía todos los días a María Santísima.
 
ORACIÓN
Señora, Virgen María, llena de gracia y de misericordia; yo, la más indigna de todas las criaturas, humildemente te ruego que no me consientas morir de muerte arrebatada, porque no vaya mi ánima de este mundo sin entera confesión y satisfacción de todos mis pecados. ¡Oh Virgen Santísima! Ruega por mí, pecador, ahora y en la hora de mi muerte. Amén.
 
GOZOS

 Pues el Cielo os ha enviado
Como a otro Javier,
Glorioso Pedro Claver,
Dadnos vuestra caridad.

 
En tu cielo, Iglesia Santa,
Cual sol brilla tan hermoso
En luz clara e iluminadora.
Oh Claver, la lanzáis vos.
Gloria a Dios, que bondadoso
Aqueste astro nos ha enviado.
Glorioso Pedro Claver,
Dadnos vuestra caridad.

   
De la tierra catalana
Vos nacisteis en el corazón
De famila cristiana,
Tal es el árbol, tal la flor.
Tú eres, Verdú, el jardín de oro
De este Lirio inmaculado.
Glorioso Pedro Claver,
Dadnos vuestra caridad.

   
Su corazón de ángel vio María
Y de su amor lo llenó
Y dándolo a la Compañía,
«Hacedme, dijo, un serafín.
Por espejo escogió
A mi Hijo crucificado».
Glorioso Pedro Claver,
Dadnos vuestra caridad.

   
Hijo de Ignacio, un día visita
Montserrat, tu camarín,
A la Reina que allí habita
Que la encuentra de gentil:
A sus pies se postra humilde,
Mas el humilde será exaltado.
Glorioso Pedro Claver,
Dadnos vuestra caridad.

   
Transportado a la alta Gloria
Un trono Alonso Rodríguez vio:
«En este trono de victoria,
¿Quién se sentará?», preguntó a Dios.
«Allí se sentará tu discípulo
Que a tal premio está creado».
Glorioso Pedro Claver,
Dadnos vuestra caridad.

   
Ya la América os demanda
Para poseeros en su corazón,
Flor hermosa catalana
Del jardín del Salvador.
Todo un mundo corre al olor
De vuestra santidad.
Glorioso Pedro Claver,
Dadnos vuestra caridad.

   
Negros el África le envía,
El Asia turcos a convertir,
Corazones enfermos de la herejía
Le dará Europa a curar:
Hace la América florecer
Su ardiente Apostolado.
Glorioso Pedro Claver,
Dadnos vuestra caridad.

   
Por salvar los pobres negros
Vos os hicisteis su esclavo:
De sus corazones tristes o alegres
Vos, Claver, teneis la llave:
Cuántos cientos de miles bautizados
Que al infierno habéis arrancado.
Glorioso Pedro Claver,
Dadnos vuestra caridad.

   
En las llagas cancerosas
Vuestros labios se imprimen:
Las llagas os eran rosas,
El hospital vuestro jardín.
Al que es perdido abrís camino,
Dais consuelo al desterrado.
Glorioso Pedro Claver,
Dadnos vuestra caridad.

   
Cartagena conmovida
Grita un día: «el Santo se muere»:
Todo en ella en dolor se muda:
Su alegría en grito triste,
Vos subís al trono de oro
A Rodríguez revelado.
Glorioso Pedro Claver,
Dadnos vuestra caridad.

 
Vuestras manos todo mal curaron,
Lo venidero vuestro ojo previó.
Del sepulcro los muertos salieron
Gritados por vuestra voz,
Hasta vuestro viejo manteo
Maravillas mil ha obrado.
Glorioso Pedro Claver,
Dadnos vuestra caridad.

   
Vos a todos los que padecen
Los teneis en vuestro corazón,
Y a los que ingratos os aborrecen
Los amais con más amor.
Librais al cuerpo del dolor
Y el alma del pecado.
Glorioso Pedro Claver,
Dadnos vuestra caridad.

   
A dos mundos iluminados,
Uno y otro os quieren suyo:
En los siglos admirado,
Tal virtud os da Dios
Por la escala de la cruz
Cielo arriba cuando habeis subido.
Glorioso Pedro Claver,
Dadnos vuestra caridad.

   
Nuestra España en vos espera,
Cataluña más de corazón:
Ruega a vos la tierra entera,
De los esclavos liberador.
Del demonio sois terror,
De Jesús fiel traslado.
Glorioso Pedro Claver,
Dadnos vuestra caridad.

   
Antífona: Este hombre, despreciando el mundo, y triunfando de las cosas terrenas, ha conseguido las riquezas del Cielo con sus palabras y obras.
℣. El Señor conduce al justo por vías rectas.
℟. Y le muestra el reino de Dios.   
   
ORACIÓN
Atiende, oh Señor, nuestras súplicas, y ya que quisiste asociar en tu bienaventurado confesor Pedro el asiduo deseo de la oración y el infatigable celo por las almas, concédenos por sus méritos e intercesión, que merezcamos estar continuamente adheridos a Ti, y amar y ayudar a nuestro prójimo en obra y verdad. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
 
DÍA SEGUNDO – 1 DE SEPTIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
ORACIÓN
Dulcísimo Jesús mío, que os dignásteis proponer al hombre una esperanza eterna, cuyo objeto sois Vos poseído y amado para siempre y sin peligro de perderos. ¡Ah! Vos, Dios mío, que alentasteis el corazón de vuestro siervo San Pedro Claver, con esta esperanza, y le hicisteis capaz de arrostrar por ella todos los peligros del mundo, concededme por su intercesión la gracia de que yo os haga la justicia que merece la fidelidad de vuestra palabra, y labre mi dicha en esta vida, esperando con seguridad la eterna, por medio de mis buenas obras, practicadas con vuestra gracia, y sublimadas con vuestros méritos. Y pues es tanta vuestra bondad, otorgadme por añadidura la esperanza firme de conseguir aquellos bienes temporales que me hayan de servir de medios para alcanzar esa misma eterna dicha, y la gracia que os pido en esta Novena, si es para gloria vuestra, honor de vuestro siervo, y bien de mi alma. Amén.
  
Tres Padre nuestros, con Ave María y Gloria. Las Oraciones y Gozos se rezarán todos los días.

DÍA TERCERO – 2 DE SEPTIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
         
ORACIÓN
Dulcísimo Jesús mío, único objeto digno del amor del hombre, que os dignásteis encender en el corazón de San Pedro Claver una vivísima llama, que no solo consumió cuanto pudo haber en él de desagradable a vuestros divinos ojos, sino que siempre estuvo en movimiento para daros pruebas de un amor que, como el fuego, si no trabaja no vive; por sus méritos e intercesión os suplico iluminéis mi entendimiento e inflaméis mi voluntad, para que conociéndoos con la perfección posible, os ame con aquel ardor que exige el dulcísimo precepto de amaros con todo el corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas. Concedédmelo, Jesús mío, y si es para vuestra mayor gloria, honor de vuestro siervo, y bien de mi alma, otorgadme también la gracia que os pido en esta Novena. Amén.
  
Tres Padre nuestros, con Ave María y Gloria. Las Oraciones y Gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA CUARTO – 3 DE SEPTIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
         
ORACIÓN
Dulcísimo Jesús mío, que enamorado en extremo de los hombres, quisisteis ser amado en la persona de todos y cada uno de mis prójimos, y me disteis por señal y distintivo de que pertenezco a vuestra escuela el amor hacia mis hermanos. ¡Ah, Jesús mío! Vos, que os dignasteis renovar en estos últimos siglos los portentos de la caridad apostólica, en los trasportes del amor de vuestro siervo San Pedro Claver hacia las almas y los cuerpos de sus prójimos; concededme por su intercesión que yo mire siempre vuestra imagen en aquellos a quienes traspasasteis todo vuestro derecho a exigir de mí las infinitas deudas que con Vos contraje. Así lograré, Jesús mío, amarlos como Vos queréis, que es lo que pido y espero, juntamente con la gracia que pretendo alcanzar en esta Novena si es para honor vuestro, y bien de mi alma. Amén.
  
Tres Padre nuestros, con Ave María y Gloria. Las Oraciones y Gozos se rezarán todos los días.
 
DÍA QUINTO – 4 DE SEPTIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
  
ORACIÓN
Dulcísimo Jesús mío, que os dignásteis venir al mundo en calidad de maestro de una virtud en él desconocida, y que a la santa humildad dulcemente nos convidásteis con palabras y ejemplos; por los méritos e intercesión de San Pedro Claver, en cuyo pecho halló esta virtud campo vastísimo para sacrificaros los más raros dones de gracia y naturaleza, os suplico me concedáis que yo ponga de una vez los ojos en mi vileza, y atribuyéndoos todo lo que es vuestro, me atribuya lo que es mío, vanidad y pecado. Así, Jesús mío, mereceré vuestra gloria, y seré digno desde ahora de la gracia que os pido en esta Novena, si es para honor vuestro, el de vuestro siervo, y bien de mi alma. Amén
  
Tres Padre nuestros, con Ave María y Gloria. Las Oraciones y Gozos se rezarán todos los días.
 
DÍA SEXTO – 5 DE SEPTIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
  
ORACIÓN
Dulcísimo Jesús mío, que con palabras y ejemplo nos enseñásteis a orar, pretendiendo enamorarnos de este santo ejercicio hasta hacerle nuestra ocupación incesante, y que enamorásteis de él en tal grado a San Pedro Claver, que vivió, sí, con el cuerpo en la tierra, pero entre los ángeles con el espíritu; suplicóos por sus merecimientos me otorguéis la gracia, que es prenda de muchas otras, de que yo no guste de otro trato y comunicación sino con Vos, ocupando desde ahora mi corazón y mi mente en aquella unión que me ha de hacer feliz para siempre. Así, Jesús mío, seré instrumento idóneo de vuestra gloria, y estaré más dispuesto para recibir la gracia que os pido en esta Novena, para vuestro honor, y bien de mi alma. Amén.
  
Tres Padre nuestros, con Ave María y Gloria. Las Oraciones y Gozos se rezarán todos los días.
 
DÍA SÉPTIMO – 6 DE SEPTIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
  
ORACIÓN
Dulcísimo Jesús mío, que asemejándoos en todo al hombre ménos en el pecado, quisisteis sin embargo abrazar todas sus penalidades, para pagar en vuestro cuerpo inocente las penas debidas por las culpas del mío prevaricador; y que en tan alto grado infundisteis en San Pedro Claver el deseo de asemejarse a Vos en la virtud de la penitencia; os suplico por su intercesión, y por los méritos de aquel heróico destrozo que hizo de su purísimo cuerpo, me concedáis una resolución generosa de imitarle, como lo ha menester quien por su delicadeza no se decide a aplicarse los frutos de vuestra Sangre preciosa. Así lo espero, Jesús mío, para que mis apetitos y pasiones subyugadas os den la gloria que merecéis; y juntamente espero la gracia que os pido en esta Novena, si ha de ser para honor vuestro, y de vuestro siervo, y bien de mi almaAmén.
  
Tres Padre nuestros, con Ave María y Gloria. Las Oraciones y Gozos se rezarán todos los días.
 
DÍA OCTAVO – 7 DE SEPTIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
  
ORACIÓN
Dulcísimo Jesús mío, que viniendo del Cielo a la tierra para redimirnos, tanto nos inculcásteis el desprecio y horror al mundo creado por Vos, e ingrato hasta el extremo de no conoceros, y que en el corazón de San Pedro Glaver infundisteis tan señalado odio a cuanto el mundo ama y abraza; os suplico por su poderosa intercesión, y por el mérito singular de aquel desprecio constante de los dictámenes del mundo, y de sus pompas y devaneos, que me otorguéis la gracia de que yo tenga al mundo por lo que es en realidad, por una gran farsa y mentira, y que me decida a no poner en peligro por él mi alma, y mis intereses verdaderos. Vuestra gloria, Jesús mío, lo exige así, y yo lo espero con la gracia que os pido en esta Novena, si es para gloria vuestra, honor de vuestro siervo, y bien de mi alma. Amén.
  
Tres Padre nuestros, con Ave María y Gloria. Las Oraciones y Gozos se rezarán todos los días.
 
DÍA NOVENO – 8 DE SEPTIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.  
  
ORACIÓN 
Dulcísimo Jesús mío, que humanado por mi amor tomasteis por divisa la obediencia a vuestro Eterno Padre, y dándosela por blasón de su milicia a San Ignacio de Loyola, la visteis honrada por vuestro obedientísimo siervo San Pedro Claver; os suplico, por su intercesión y por el mérito de la obediencia con que solía decir que más pesaba en su balanza una sola palabra de un superior que cien revelaciones de otro que no lo fuese, me concedáis la gracia de llegar a poseer esta madre fecunda de mil otras virtudes, sin que las máximas torcidas del mundo puedan oscurecer en mí la fe de que toda la autoridad desciende de Vos, y de que a Vos oye quien oye al que la posee. De vuestra infinita bondad me prometo esta gracia, y la que os pido en esta Novena, si es para gloria vuestra, honor de vuestro siervo, y bien de mi alma. Amén.
  
Tres Padre nuestros, con Ave María y Gloria. Las Oraciones y Gozos se rezarán todos los días.

MES DE JUNIO DEDICADO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS - DÍA VIGESIMONOVENO

Dispuesto por el Padre Félix Sardá y Salvany y publicado en Barcelona por la Tipografía Católica en 1879, con aprobación eclesiástica.
   
MES DE JUNIO DEDICADO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
   
 
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
ACTO DE CONTRICIÓN
¡Dulcísimo Corazón de Jesús, que en este Divino Sacramento estáis vivo e inflamado de amor por nosotros! Aquí nos tenéis en vuestra presencia, pidiéndoos perdón de nuestras culpas e implorando vuestra misericordia. Nos pesa, oh buen Jesús, de haberos ofendido, por ser Vos tan bueno que no merecéis tal ingratitud. Concedednos luz y gracia para meditar vuestras virtudes y formar según ellas nuestro pobre corazón. Amén.
   
DÍA 29º – DEMOS HOY GRACIAS AL SAGRADO CORAZÓN POR LOS BENEFICIOS RECIBIDOS EN EL ORDEN DE LA GRACIA
    
I
   
Si pródiga se ha mostrado conmigo .la mano de Dios en el orden natural, no se lo ha mostrado menos en el orden de la gracia, o sea, el de los medios sobrenaturales que me ha concedido por mi justificación y para mi salvación eterna.
 
En el centro de su Iglesia me ha hecho nacer como un hermoso jardín que riegan caudalosos ríos y fecundan a todas horas abundantes lluvias. El Bautismo con que me inició en la vida sobrenatural, los demás Sacramentos con que ella me robustece y sustenta, los santos ejemplos que para estímulo mío me hace admirar de continuo en rededor, la voz de sus ministros, la enseñanza de los buenos libros, los secretos toques con que ora despierta, ora aviva, ora quizá hasta resucita mi corazón, ¿qué son sino ligera historia de los admirables beneficios con que me va conduciendo su mano desde la cuna hasta la eternidad? Si fijo mi consideración en lo que ha sido hasta aquí mi vida; si me detengo en reflexionar sobre las causas que en cualquier período de ella han influido en mis determinaciones para que fuere hoy lo que soy y no lo que por desgracia son otros desventurados, ¿no me hallo en todos mis pasos objeto de una tierna y amorosa solicitud de mi buen Dios. Aquella palabra que me hizosaludable impresión, aquella página que me hirió el alma, aquel ejemplo que me alumbró de repente con vivos resplandores, ¿quién los disponía y hacía aparecer en mitad de mi camino, sino la Providencia admirable de mi Dios que velaba por mí, como madre tiernísima por el hijo que lleva en brazos?
 
¡Oh Sagrado Corazón de Jesús! A Vos debo el manantial de estas gracias sinnúmero ni medida, que sobre mi mal ha derramado la divina misericordia. Vuestras son, porque Vos nos las habéis merecido, y proporcionado, porque es vuestro el conducto por donde a su vez vuelen al Padre celestial los afectos de mi pobre corazón.
    
Medítese unos minutos.
   
II
   
No hay minuto de mi vida en que no tenga algo que agradecer a la infinita bondad y misericordia de mi Dios en orden a la gracia. Más fácil fuera contar las estrellas que tachonan el cielo en una noche serena, o las gotas de rocío que esmaltan el prado en una fresca mañana de abril, que reducir a cifra las ilustraciones superiores con que esclarece Dios constantemente la noche de mi vida, o las gotas de rocío celestial con que ablanda y fecundiza la aridez de mi corazón. La habitual distracción en que vivo y lo limitado de mi inteligencia, no me permiten sondear como quisiera esos misterios de la operación de Dios en mi alma por medio de la gracia multiforme; conocimiento completo de ella no la tendré sino a la luz de la gloria en la eternidad feliz. Hoy sólo puedo imperfectamente rastrearlos; pero aun así, bástame sólo mediana consideración de ellos, para que me confundan su inconmensurable riqueza, su magnífica variedad, su poderosa eficacia. El estudio atento de mí mismo en una sola de mis tentaciones a que haya felizmente resistido, me prestaría materia para incesantes alabanzas a Dios. ¡y son tantas en el decurso del día, del mes, del año, de la vida, son tantas esas crisis por que ha pasado mi salvación eterna, crisis que ha venido a resolver a favor mío una ayuda en quien entonces tal vez ni siquiera pensaba!
   
¡Ah! La eternidad misma no me parece bastante para agradecerte dignamente tales muestras de amor de mi buen Dios. Vos podéis, Corazón Divino de mi amante Jesús, llenar cumplidamente en mi nombre esta obligación sagrada. A Vos escojo para que paguéis por mí esta deuda de reconocimiento. Tomad Vos, Jesús mío, los votos de mi alma y presentadlos al Eterno Padre en unión del eterno himno de gracias que en gloria suya le canta vuestro adorable Corazón.
   
Medítese, y pídase la gracia particular.
   
ORACIÓN Y ACTO DE CONSAGRACIÓN
Rendido a vuestros pies, oh Jesús mío, considerando las inefables muestras de amor que me habéis dado y las sublimes lecciones que me enseña de continuo vuestro adorabilísimo Corazón, os pido humildemente la gracia de conoceros, amaros y serviros como fiel discípulo vuestro, para hacerme digno de las mercedes y bendiciones que generoso concedéis a los que de veras os conocen, aman y sirven.
   
¡Mirad que soy muy pobre, dulcísimo Jesús, y necesito de Vos, como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar! Mirad que soy muy rudo, oh soberano Maestro, y necesito de vuestras divinas enseñanzas, para luz y guía de mi ignorancia! ¡Mirad que soy muy débil, oh poderosísimo amparo de los flacos, y caigo a cada paso, y necesito apoyarme en Vos para no desfallecer! Sedlo todo para mí, Sagrado Corazón: socorro de mi miseria, lumbre de mis ojos, báculo de mis pasos, remedio de mis males, auxilio en toda necesidad. De Vos lo espera todo mi pobre corazón. Vos lo alentasteis y convidasteis cuando con tan tiernos acentos dijisteis repetidas veces en vuestro Evangelio: «Venid a Mí…, Aprended de Mí…, Pedid, llamad…». A las puertas de vuestro Corazón vengo pues hoy, y llamo, y pido, y espero. Del mío os hago, oh Señor, firme, formal y decidida entrega. Tomadlo Vos, y dadme en cambio lo que sabéis me ha de hacer bueno en la tierra y dichoso en la eternidad. Amén.
    
Aquí se rezará tres veces el Padre Nuestro, Ave María y Gloria, en recuerdo de las tres insignias, cruz, corona y herida de la lanza, con que se apareció el Sagrado Corazón a Santa Margarita María Alacoque.
   
LETANÍA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
       
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
      
Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, que eres un solo Dios, ten piedad de nosotros.
      
Corazón de Jesús, Hijo del Padre Eterno, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, formado por el Espíritu Santo en el seno de la Virgen Madre, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, unido substancialmente al Verbo Divino, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de majestad infinita, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, templo santo de Dios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, tabernáculo del Altísimo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del Cielo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, Santuario de justicia y de amor, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, lleno de amor y bondad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, dignísimo de toda alabanza, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, rey y centro de todos los corazones, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien están encerrados todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien habita toda la plenitud de la divinidad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien el Padre tiene todas sus complacencias, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de cuya plenitud hemos participado todos nosotros, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, deseado de los collados eternos, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, paciente y de gran misericordia, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, rico para con todos aquellos que te invocan, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de vida y santidad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, saciado de oprobios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, despedazado por nuestras maldades, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, traspasado con la lanza, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de todo consuelo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, nuestra vida y resurrección, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, nuestra paz y reconciliación, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, víctima de los pecadores, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, salud de los que en ti esperan, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, esperanza de los que en ti mueren, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, delicia de todos los Santos, ten piedad de nosotros.
    
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros, Señor.
   
℣. Jesús, manso y humilde de Corazón.
℟. Haz nuestro corazón semejante al tuyo.
  
ORACIÓN
¡Oh Jesús, Señor nuestro, que por un nuevo beneficio de tu gracia te has dignado manifestar a tu Iglesia las riquezas de tu Corazón!: haz que podamos pagar a este divino Corazón amor con amor, y reparar con dignos desagravios los ultrajes que te ha hecho la ingratitud de los hombres.
   
Omnipotente y sempiterno Dios, pon los ojos en el Corazón de tu muy amado Hijo, y en las alabanzas y satisfacciones que te ha ofrecido a nombre de los pecadores, y aplacado con ellas, perdona a los que imploran tu misericordia en nombre del mismo Jesucristo, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

domingo, 28 de junio de 2020

NOVENA EN HONOR A SANTA PULQUERIA EMPERATRIZ

Novena dispuesta por el padre Antonio Paredes SJ, y reimpresa en México en 1787.
 
PRÓLOGO
Admirable es Dios en sus Santos, y muy especialmente en la gloriosa Virgen y Emperatriz PULQUERIA, que en los varios pasajes de su vida fue asombro de la gracia. Niña muy tierna, se dio tanto a la virtud que era el ejemplar con que se componía el Palacio. A los catorce años de su edad se consagró publicamente a Dios, y habiendo hecho lo mismo sus tres hermanas, quedó convertido el Palacio en Monasterio de Vírgenes, cuyos ejercicios eran Oración y penitencia. Puesta desde entonces en el gobierno de la Monarquía, que ejerció hasta los cuarenta años, puso todo su cuidado en que se guardase justicia y se atendiese a los miserables, a quienes daba pronta audiencia y despachaba consolados. Celaba más que todo la observancia de la Divina Ley, el culto de los Templos y la integridad de nuestra Santa Fe: dando para todo útilísimas providencias. Pasmaba a todos cómo una niña tierna tenía tan comprehendidos los estados del Imperio, que atendía a cada uno como si fuera solo gobernando con tanto acierto, que nunca se vio el Oriente ni más florido ni más glorioso, ni más Cristiano.
  
Educó a su hermano Teodosio, formándolo tan piadoso que pudo ser idea de Emperadores. Le dio de esposa la que le deparó el Cielo, sacándola de la Gentilidad, y enviándole los Dogmas de Nuestra Católica Religión. Habiéndose rebelado Nestorio contra el Misterio de la Maternidad de MARÍA Santísima, patrocinó con todo su poder al Concilio Efesino, que condenó el error, y desterrado el Heresiarca, por padrón del triunfo erigió un Templo en Constantinopla a la gran Reina, en que fuese reconocida Madre de Dios: título que desde entonces se le añadió en la Oración del Ave María.
   
Combatida de émulos, se retiró de la Corte a donde libre de otros cuidados solo atendiese al de su espíritu. Restituida a los siete años a su antigua dignidad, se restituyó también al Imperio el concierto y quietud que con su ausencia se habían turbado; por este tiempo fue afligida Constantinopla con recios y continuados terremotos, mas enseñada del Cielo PULQUERIA, mandó que en todo el Imperio diariamente se cantara el Trisagio Sanctus Deus, que fue el remedio de tanto mal. 
    
Nombrada Emperatriz en el testamento de Teodosio, admitió la Corona, para poder desde el Trono patrocinar a la Iglesia contra la impiedad de Eutiques, que viciaba sus Dogmas. Era condición necesaria para la representación el casamiento: y tomó por consorte al piadosísimo Marciano, habiendo antes pactado con él la indemnidad de su voto. Con tal compañero solicitó que se celebrase el Concilio de Calcedonía, y le consiguió, haciendo las costas, allanando las dificultades, y asistiendo ella misma con su esposo al Concilio, en que se volvió a definir la Maternidad de la Señora estableciéndose que Cristo es Dios, y como Divino Hijo consubstancial al Eterno Padre. Asimismo, que es Hombre verdadero, y como humano, Hijo nacido de MARÍA. Dieron repetidos vivas a la Santa los seiscientos Padres del Concilio, alabando su Fe, celo y santidad. Después el Papa San León, en correspondencia de los dos herejes vencidos, le dio en nombre de toda la Iglesia las gracias, adjudicándole dos Palmas y dos Coronas. Se empeñó PULQUERIA en que los Cánones del Concilio se practicasen, y para que el heresiarca no tuviese oportunidad de inficionar a otros, lo desterró a los extremos de Asia.
     
Finalmente, habiendo fundado templos, hospitales y muchos lugares píos, habiendo asentado las verdades Católicas en el Imperio, y establecido en Oriente la justicia, llena de merecimientos, laureles, y trofeos pasó de esta vida a la eterna el día 11 de Septiembre, año de 454, a los cincuenta de su edad. Dejó sus bienes libres a los pobres, y su memoria a la posteridad para perpetuas alabanzas en la Iglesia. 
   
Corrió esta Heroína varias fortunas; y en todas fue la misma: ni la insolentaron las favorables, ni la turbaron las adversas. Tuvo asimismo variedad de estados, y a cada uno dio el lleno de su santidad. Razón, porque todos en cualquiera estado pueden solicitar su patrocinio: la doncella para el acierto en su elección: la virgen para la observancia de sus votos: la casada para la paz de su familia: el gobernador para el ejercicio de la Justicia; y los atribulados para la paciencia en los trabajos, seguridad en los peligros y confianza en los terremotos. Esto se ha de pedir a la Santa en esta Novena, previniéndose para ella el que la hace con el Sacramento de la penitencia. Recibirá también el del Altar algunas veces en el intermedio, y se ejercitará en las virtudes.
   
NOVENA DE LA EMPERATRIZ AUGUSTA Y VIRGEN GLORIOSA SANTA PULQUERIA FLAVIA, PATRONA DE LA IGLESIA, TUTELAR DE LAS DONCELLAS Y ABOGADA CONTRA LOS TERREMOTOS

    
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
ACTO DE CONTRICIÓN
Dios mío, me arrepiento de todo corazón de todos mis pecados y los aborrezco, porque al pecar, no sólo merezco las penas establecidas por Vos justamente, sino principalmente porque os ofendí a Vos, sumo Bien y digno de amor por encima de todas las cosas. Por eso propongo firmemente, con ayuda de vuestra gracia, no pecar más en adelante, y huir de toda ocasión de pecado. Amén.
      
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Dios Soberano, Señor de Cielo y tierra, yo os doy gracias, porque con especialísima providencia enviasteis al mundo a la ínclita Virgen Santa PULQUERIA, cuando los herejes combatiendo a vuestra Iglesia oscurecían las verdades de nuestra Santa Fe, para que con su celo, prudencia y poder protegiese su causa; estableciéndose en nuestro Salvador la Divinídad que por nacido Hijo vuestro goza, y la Humanidad que por nuestro bien quiso tomar en las Virginales Entrañas de MARÍA Santísima, cuyos Soberanos fueros engrandeció, haciendo que los Fieles la invoquemos como Madre de Dios cuando la saludamos Llena de gracia y Bendita entre las mujeres. Ofrezcoos los merecimientos de esta Gloriosa Santa, y poniéndola por mi intercesora, os suplico me concedáis morir en el gremio de la Católica Iglesia, en gracia vuestra y que mientras viviere, no permitáis que cometa culpa mortal; para lo cual imploro vuestras Misericordias, y confiado en ellas espero atenderéis a mis necesidades, proveyéndoles del remedio que me conviniere para mi salvación eterna. Amén.
 
DÍA PRIMERO – 28 DE JUNIO
Augusta Emperatriz Santa PULQUERIA, que entrando al mundo alegraste al Imperio Oriental con tu nacimiento, y prevenida de la gracia desde tus tiernos años entregaste tu alma a Dios, y Este adelantándote la razón a la edad, para que le amases te puso en el Palacio imperial, para que enseñases a la familia toda la senda de la virtud; alcánzame, Santa mía, celestiales luces, para reconocer mis yerros, y llorándolos, imitar los ejemplos de tu Niñez, hasta lograr la muerte preciosa de los justos. Amén.
    
Se rezan siete Ave Marías.
  
ORACIÓN A SANTA MARÍA
Soberana Virgen MARÍA, verdadera Madre de Dios, cuya dignidad combatida de los herejes defendió tu Sierva amartelada Santa PULQUERIA, disponiendo con alta providencia tu Hijo Santísimo que poseída de su amor le consagrase su virginidad, para que como fiel Esposa suya pelease contra los enemigos de su Maternidad; y como Virgen escogida hiciese las causas de la Virgen Reina de las Vírgenes, creyendo que te reconoces obligada a sus oficios, y que valen mucho en tu estimación sus ruegos, la pongo por mi Abogada, para que oyendo mis clamores, me alcances del Señor consuelo en mis aflicciones, prosperidad en mis sucesos, seguridad en los terremotos, gracia en la hora de la muerte, y el remedio en la presente necesidad, que te represento por mano de esta tu amantísima defensora. Amén.
   
Aquí se hace la petición, y hecha se prosigue, diciendo:
Divino JESÚS, Rey de los Reyes, que te dignaste admitir por Esposa tuya a la Augusta Emperatriz Santa PULQUERIA, elevándola al celestial Tálamo, a esta interpongo ante tu Soberano acatamiento, y confiando en su intercesión, espero de tu Bondad cuanto me conviniere para bien de mi alma y cuerpo; y te suplico asistas a tu Santa Iglesia, trayendo a la profesión de su Fe a los herejes y Gentiles; exaltes tu Misericordia convirtiendo a los pecadores; asientes la paz en los Reinos Cristianos, uniendo los ánimos de sus Príncipes; te duelas de las Ánimas del Purgatorio librándolas de sus penas; y a mí me favorezcas en los peligros tanto del alma, que son las tentaciones, como del cuerpo, que son las pestes, las tempestades, y especialmente los terremotos, para que consiguiendo una muerte feliz, merezca acompañarte en la Gloria. Amén.
   
SANTO ES DIOS, SANTO FUERTE, SANTO INMORTAL, TEN PIEDAD DE NOSOTROS.
  
Antífona: Ven, Esposa de Cristo, recibe la corona que te preparó el Señor por toda la eternidad.
℣. La gracia está difundida en tus labios. 
℟. Porque Dios te bendijo eternamente.
   
ORACIÓN
Oh Dios, que quisiste adornar a tu virgen Santa Pulqueria con la singular prerrogativa de la castidad, y le diste para la defensa de tu Iglesia un sumo amor a la Fe, concédenos por su intercesión que, adheridos a Ti con pureza de alma, seamos misericordiosamente liberados de toda insidia del adversario. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
DÍA SEGUNDO – 29 DE JUNIO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.

Augusta Emperatriz Santa PULQUERIA, que ansiosa de unirte más con Dios, escogiste a los catorce años de tu edad por Esposo tuyo a JESÚS su Hijo, ofreciéndole públicamente con voto tu Virginidad; ejemplo que siguieron tus tres Hermanas: quienes aprendiendo de Ti, renunciaron por las Divinas, las mundanas bodas que les aseguraba ilustrísimas su alta fortuna, vivieron en tu compañía como Ángeles en carne hasta la muerte: alcánzame, Santa mía, pureza de alma y cuerpo, según mi estado; para que agradando con ella a Dios en esta vida, merezca gozarlo en la eterna. Amén.
     
Rezar siete Ave Marías. Las demás Oraciones se rezarán todos los días.
     
DÍA TERCERO – 30 DE JUNIO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.

Augusta Emperatriz Santa PULQUERIA, que llena de prudencia celestial, siendo constituida Gobernadora del Imperio, sin embarazarte en tus domésticos ejercicios de virtud, puesta en el Tribunal dabas con asombro de los más sabios y expertos Senadores acertadísimas providencias; previniendo muchas veces acaecimientos que ni aún se recelaban futuros: con lo que conseguiste que en treinta y seis años que tuviste el mando, lograse suma paz el Imperio, floreciese la Justicia y se conservase pura la Fe: alcánzame, Santa mía, conocimiento de las vanidades mundanas, para que sabiendo gobernar mis pasiones, tenga paz con mi Dios en esta vida, y merezca gozarle en la Jerusalén Celestial eternamente. Amén.
   
Rezar siete Ave Marías. Las demás Oraciones se rezarán todos los días.
   
DÍA CUARTO – 1 DE JULIO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.

Augusta Emperatriz Santa PULQUERIA, que teniendo a tu cuidado en su menor edad a tu hermano Teodosio, lo educaste en temor Divino, embebiéndole en el alma el amor a nuestra Santa Fe, la sujeción a la Iglesia Romana, y la piedad para el gobierno de sus vasallos; y siendo ya tiempo de que tomara estado, enseñada de Dios sacaste de los errores gentílicos a Atenaide, a la que habiendo convertido a nuestra Católica Religión, diste por esposa al Emperador: alcánzame, Santa mía, que adjurando yo mis antiguos engaños, tome el camino de la Verdad, y mereciendo el agrado de Dios, sea admitido en su Celestial Corte, para reinar con los justos eternamente. Amén.
    
Rezar siete Ave Marías. Las demás Oraciones se rezarán todos los días.
  
DÍA QUINTO – 2 DE JULIO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.

Augusta Emperatriz Santa PULQUERIA, que haciendo oposición al impío Nestorio, cuando negándole la Divinidad a Cristo, deshacía la Maternidad admirable de MARÍA Señora, favoreciste al Concilio Efesino, en que le condenaron tan execrables errores; y persiguiendo a su autor con mano poderosa, hiciste que los decretos del Concilio se observasen; y celebrando el triunfo de la Gran Reina, le erigiste en la Corte un magnífico Templo como a Madre de Dios: título que desde entonces se le añadió en la Salutación Angélica; alcánzame, Santa mía, un amor muy cordial a esta Señora, para que invocándola Madre de Dios, ruegue por mí ahora, y en la hora de mi muerte. Amén.
    
Rezar siete Ave Marías. Las demás Oraciones se rezarán todos los días.
    
DÍA SEXTO – 3 DE JULIO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.

Augusta Emperatriz Santa PULQUERIA, que siendo voluntad de Dios ejercitar tu paciencia, permitió que tus émulos te pusiesen asechanzas para deturbarte del gobierno; y tú buscando puerto en la inminente borrasca, dejaste el Palacio, y eligiendo para tu habitación un retiro, lograste el tiempo de siete años para vacar solamente a la Oración, penitencia y otros santos ejercicios con grandes provechos de tu espíritu, que tenía su conversación en los Cielos: alcánzame, Santa mía, conformidad con la voluntad de Dios, para sufrir con mérito mis trabajos, y lograr el tiempo de la tribulación para asegurarme los gozos eternos. Amén.
   
Rezar siete Ave Marías. Las demás Oraciones se rezarán todos los días.
  
DÍA SÉPTIMO – 4 DE JULIO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.

Augusta Emperatriz Santa PULQUERIA, que turbada la paz del Imperio con tu falta, restituida ya otra vez al Trono fuiste el Iris que con su presencia serenó no solamente los disturbios de los hombres, mas también la ira de Dios, que con violentos terremotos iba arruinando a Constantinopla, mandando enseñada del mismo que cada día en todas las Iglesias de Oriente se cantase el Trisagio, con que los Ángeles lo alaban: «Santo es Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal»: alcánzame, Santa mía, una grande confianza con la Divina Misericordia, para que cuando se turbare la tierra, no tenga que temer, siendo Tú mi Protectora, que me conciliará la gracia del Divino Juez, así en la vida como en la muerte, para que amándole sobre todas las cosas, merezca alabarlo eternamente. Amén.
   
Rezar siete Ave Marías. Las demás Oraciones se rezarán todos los días.
   
DÍA OCTAVO – 5 DE JULIO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.

Augusta Emperatriz Santa PULQUERIA, que elevada al Imperial Solio, tomaste esposo, que salvos los fueros de tu Virginidad, te auxiliase contra el perverso Eutiques, que negaba en Cristo la verdad de nuestra naturaleza, lo halló tu celo, solicitando se celebrase el Concilio de Calcedonia: donde asistiendo tú en persona, se restableció el Dogma Católico; y condenado el heresiarca, fuiste aclamada de los seicientos Padres del Concilio como Protectora de la Iglesia, en cuyo nombre el Papa San León dándote las gracias por los duplicados triunfos que en los dos herejes le ofreciste, te adjudicó otras tantas Palmas y otras otras tantas Coronas: alcánzame, Santa mía, que yo humille mis deseos, y que confesando a mi Salvador como Dios verdadero en verdadera Carne, me sepa aprovechar de su Pasión, para que blanqueada mi Alma en su Preciosa Sangre, merezca asistirle eternamente en su Celestial Corte. Amén.
    
Rezar siete Ave Marías. Las demás Oraciones se rezarán todos los días.
  
DÍA NOVENO – 6 DE JULIO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.

Augusta Emperatriz Santa PULQUERIA, que habiendo consumado santísimamente tu carrera en defensa de la Fe, fuiste llamada de tu Celestial Esposo a recibir el premio de tus grandes Virtudes: y dejando por herederos de todos tus bienes libres sus pobres, cerraste el periodo de tu admirable vida con una preciosísima muerte, por medio de la cual pasaste a confirmar tus Bodas con el Inmaculado Cordero, cuyos Misterios defendiste como fiel Esposa; y a agregarte a la comitiva que hace Corte a su Bendita Madre, cuya dignidad sacó triunfante tu grande amor: alcánzame, Santa mía; una muerte en gracia, concillándome el amparo de MARÍA Santísima para aquella hora, y las Misericordias del Fruto bendito de su Vientre JESÚS. Amén.
      
Rezar siete Ave Marías. Las demás Oraciones se rezarán todos los días.

MES DE JUNIO DEDICADO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS - DÍA VIGESIMOCTAVO

Dispuesto por el Padre Félix Sardá y Salvany y publicado en Barcelona por la Tipografía Católica en 1879, con aprobación eclesiástica.
   
MES DE JUNIO DEDICADO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
   
 
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
ACTO DE CONTRICIÓN
¡Dulcísimo Corazón de Jesús, que en este Divino Sacramento estáis vivo e inflamado de amor por nosotros! Aquí nos tenéis en vuestra presencia, pidiéndoos perdón de nuestras culpas e implorando vuestra misericordia. Nos pesa, oh buen Jesús, de haberos ofendido, por ser Vos tan bueno que no merecéis tal ingratitud. Concedednos luz y gracia para meditar vuestras virtudes y formar según ellas nuestro pobre corazón. Amén.
   
DÍA 28º – DEMOS HOY GRACIAS AL SAGRADO CORAZÓN POR LOS BENEFICIOS RECIBIDOS EN EL ORDEN DE LA NATURALEZA
    
I
   
Estos últimos días del mes de Junio los dedicaremos a la acción de gracias. Nada más digno de un corazón noble que el agradecimiento por los beneficios recibidos, y por desgracia nada más olvidado por el común de los cristianos.
 
Fijémonos hoy únicamente en lo que debemos a Dios en el orden de la naturaleza. Dones suyos son esta existencia que tengo, y los medios mil con que su bondad me conserva todos los días y me la embellece. La luz que me alumbra, el pan que me sustenta, el agua que templa mi sed, el sueño que repara mis fuerzas, la creación entera que me rodea, todo ha sido puesto a mi disposición para que me sirva y me regale y me ayude a la consecución de mi nobilísimo fin. Si amanece y si anochece, si cambian las estaciones, si da la tierra sus cosechas, si resplandece en el firmamento el sol, si tiene peces el mar, y fieras la tierra, y aves el aire, si reinan en todo el orden y la providencia más admirables, por mí lo hizo, por mí lo ordenó Dios en admirable conjunto.
 
¿Hay corazón capaz de entonar al Supremo Hacedor el himno debido al acción de gracias por tales y tan estupendas maravillas? Sí le hay. En el Sagrado Corazón de Jesús tiene el hombre un medio seguro con que mostrarse agradecido. ¡Oh supremo dador! todo bien! ¡Lo que nuestra lengua es incapaz de deciros, lo que nuestro corazón es pequeño para sentir como se debe, por nosotros os lo canta eternamente y os lo satisface con infinito amor e infinitas alabanzas el Sagrado Corazón de Jesús! En Él, pues, y por Él, con Él os seremos eternamente reconocidos. Mirad, Padre celestial, el Corazón de vuestro Hijo, y pagaos y satisfaceos con tan soberano don.
    
Medítese unos minutos.
   
II
   
Los beneficios de Dios no nos han sido hechos una sola vez sino que nos siguen, nos rodean, nos acompañan como luminosa atmósfera de amor en todos los instantes de nuestra vida. No resplandece más fijamente el astro del día cada mañana en el horizonte, de lo que brilla continuamente sobre mí la inefable bondad de Dios, Hasta en los males que con su adorable designio permite su Providencia sobre la tierra, encuentro motivos de agradecimiento. Porque aun prescindiendo del bien último, a cuya consecución me están infaliblemente ordenados, si de ellos me valgo, como cumple, a los designios de su soberana voluntad, ¿qué tesoros de paz y de consuelo no derrama su benéfica mano sobre cualquiera de mis tribulaciones? ¿No he hallado mil veces ser cierta aquélla expresión de que nunca se me muestra más Padre Dios que cuando me aflige? Y aun sin eso, no es verdad que la sola consideración de los muchos males de que me saca libre cada día su bondad, exige de mí un continuo y amoroso reconocimiento? La enfermedad que no tengo, la persecución que no sufro, la privación que no me mortifica, son beneficios negativos, pero son por eso menos apreciables? ¿Quién sino Dios tiene extendida como un escudo su mano sobre mí para librarme de tantas angustias como aquejan a otros hermanos míos?
 
¡Oh Sagrado Corazón! A Vos agradezco tan inestimables beneficios, para que me sirváis ante el Padre celestial de interpretre de este mi afectuoso agradecimiento. Pase por Vos, Jesús mío, mi gratitud y adquiera en el encendido fuego de vuestro Corazón las cualidades que la hagan digna de ser admitida por el Supremo Dispensadorde tantos bienes.
 
Niño soy, Dios mío, os diré con un Profeta; y no sé hablar de Vos como merecen vuestra bondad y grandeza. Hablen por mí los armoniosos acentos de gratitud y alabanza que salen eternamente del Corazón de vuestro Hijo y suplan ellos mi ruindad y cubra mi insuficiencia.
   
Medítese, y pídase la gracia particular.
   
ORACIÓN Y ACTO DE CONSAGRACIÓN
Rendido a vuestros pies, oh Jesús mío, considerando las inefables muestras de amor que me habéis dado y las sublimes lecciones que me enseña de continuo vuestro adorabilísimo Corazón, os pido humildemente la gracia de conoceros, amaros y serviros como fiel discípulo vuestro, para hacerme digno de las mercedes y bendiciones que generoso concedéis a los que de veras os conocen, aman y sirven.
   
¡Mirad que soy muy pobre, dulcísimo Jesús, y necesito de Vos, como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar! Mirad que soy muy rudo, oh soberano Maestro, y necesito de vuestras divinas enseñanzas, para luz y guía de mi ignorancia! ¡Mirad que soy muy débil, oh poderosísimo amparo de los flacos, y caigo a cada paso, y necesito apoyarme en Vos para no desfallecer! Sedlo todo para mí, Sagrado Corazón: socorro de mi miseria, lumbre de mis ojos, báculo de mis pasos, remedio de mis males, auxilio en toda necesidad. De Vos lo espera todo mi pobre corazón. Vos lo alentasteis y convidasteis cuando con tan tiernos acentos dijisteis repetidas veces en vuestro Evangelio: «Venid a Mí…, Aprended de Mí…, Pedid, llamad…». A las puertas de vuestro Corazón vengo pues hoy, y llamo, y pido, y espero. Del mío os hago, oh Señor, firme, formal y decidida entrega. Tomadlo Vos, y dadme en cambio lo que sabéis me ha de hacer bueno en la tierra y dichoso en la eternidad. Amén.
    
Aquí se rezará tres veces el Padre Nuestro, Ave María y Gloria, en recuerdo de las tres insignias, cruz, corona y herida de la lanza, con que se apareció el Sagrado Corazón a Santa Margarita María Alacoque.
   
LETANÍA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
       
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
      
Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, que eres un solo Dios, ten piedad de nosotros.
      
Corazón de Jesús, Hijo del Padre Eterno, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, formado por el Espíritu Santo en el seno de la Virgen Madre, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, unido substancialmente al Verbo Divino, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de majestad infinita, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, templo santo de Dios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, tabernáculo del Altísimo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del Cielo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, Santuario de justicia y de amor, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, lleno de amor y bondad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, dignísimo de toda alabanza, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, rey y centro de todos los corazones, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien están encerrados todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien habita toda la plenitud de la divinidad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien el Padre tiene todas sus complacencias, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de cuya plenitud hemos participado todos nosotros, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, deseado de los collados eternos, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, paciente y de gran misericordia, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, rico para con todos aquellos que te invocan, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de vida y santidad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, saciado de oprobios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, despedazado por nuestras maldades, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, traspasado con la lanza, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de todo consuelo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, nuestra vida y resurrección, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, nuestra paz y reconciliación, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, víctima de los pecadores, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, salud de los que en ti esperan, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, esperanza de los que en ti mueren, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, delicia de todos los Santos, ten piedad de nosotros.
    
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros, Señor.
   
℣. Jesús, manso y humilde de Corazón.
℟. Haz nuestro corazón semejante al tuyo.
  
ORACIÓN
¡Oh Jesús, Señor nuestro, que por un nuevo beneficio de tu gracia te has dignado manifestar a tu Iglesia las riquezas de tu Corazón!: haz que podamos pagar a este divino Corazón amor con amor, y reparar con dignos desagravios los ultrajes que te ha hecho la ingratitud de los hombres.
   
Omnipotente y sempiterno Dios, pon los ojos en el Corazón de tu muy amado Hijo, y en las alabanzas y satisfacciones que te ha ofrecido a nombre de los pecadores, y aplacado con ellas, perdona a los que imploran tu misericordia en nombre del mismo Jesucristo, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

sábado, 27 de junio de 2020

PRIMADO ANGLICANO: “REMOVER LAS IMÁGENES RACISTAS DE LA IGLESIA”.

Traducción del artículo publicado en RADIO SPADA, con ampliación de diversas fuentes.

   
¿Qué diferencia a la verdadera Iglesia de Jesucristo de las otras sectas heréticas y cismáticas? Inter ália, el hecho de estar siempre contracorriente, de no ser nunca el megáfono de las ideas del mundo, en consecuencia de estar basada en la Verdad misma, Cristo Dios, y de ser constituida indefectible e infalible pregonera de palabras salvíficas más duraderas que el cielo y la tierra.
  
La secta anglicana, surgida para complacer los deseos del libidinoso Enrique VIII y las manías de poder de una Isabel I cuya virginidad era igual a su dulzura de carácter, no tiene ninguna nota de la Iglesia fundada por Cristo: ni la unidad, ni la catolicidad, ni la apostolicidad, obviamente tampoco la romanidad, y ni hablar de la santidad.
  
Ahora menos la decencia y el sentido común. El doctor Justin Welby, (pretendido) arzobispo de Canterbury, a propósito de la guerra declarada por el movimiento Black Lives Matter (en últimas, por la Judería Internacional) a las estatuas en furor en los Estados Unidos y en parte tambié  en Europa, ha declarado en una entrevista dada ayer a la Radio 4 de la BBC:
“Sí, por supuesto, esta sensación de que Dios es blanco… Tú vas a alguna iglesia [alrededor del mundo] y no ves a un Jesús blanco. Ves a un Jesús negro, a un Jesús chino, a un Jesús del Medio Oriente –el cual por supuesto es el más exacto–, ves a un Jesús fijiano. Jesús es retratado en tantas maneras como culturas, lenguas y entendimientos. Y no pienso que arrojar todo lo que conseguimos en el pasado es la forma de hacerlo, pero hago pensar diciendo: ‘Ése no es el Jesús que existe, ese no es el que adoramos’, es un recordatorio de la universalidad del Dios que se convirtió verdaderamente humano.
 
Algunos nombres deberán ser cambiados. Quiero decir, la iglesia, tú sabes, ve alrededor de la Catedral de Canterbury, hay monumentos por todas partes, o la Abadía de Westminster, y lo vemos en todo eso, y algunos tendrán que ser removidos. Pero sí, espero y oro para que pueda haber perdón, que estemos juntos, pero solo si hay justicia.
 
Examinaremos muy atentamente la cuestión y veremos si deben permanecer allí”.
   
Nihil sub sole novi. Los herejes de Ultramancha están avezados a la destrucción de monumentos: en el siglo XVI lo hacían porque adherían a la moda de Enrique VIII y de Calvino; ahora a la moda de un antirracismo que se muestra siempre más como anticristianismo.
  
No es tanto la preocupación por los arrestos de las iglesias anglicanas, sino que algunos dicasterios vaticanos encargados del ecumenismo puedan acoger la propuesta del Anglicano. Del resto, los modernistas son “policías de la moda” y además Welby es amigo de Bergoglio.
   
Quizá haya alguna sorpresa de parte de la Congregación para el Culto Divino, a la cabeza de… Robert Sarah.

MES DE JUNIO DEDICADO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS - DÍA VIGESIMOSÉPTIMO

Dispuesto por el Padre Félix Sardá y Salvany y publicado en Barcelona por la Tipografía Católica en 1879, con aprobación eclesiástica.
   
MES DE JUNIO DEDICADO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
   
 
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
ACTO DE CONTRICIÓN
¡Dulcísimo Corazón de Jesús, que en este Divino Sacramento estáis vivo e inflamado de amor por nosotros! Aquí nos tenéis en vuestra presencia, pidiéndoos perdón de nuestras culpas e implorando vuestra misericordia. Nos pesa, oh buen Jesús, de haberos ofendido, por ser Vos tan bueno que no merecéis tal ingratitud. Concedednos luz y gracia para meditar vuestras virtudes y formar según ellas nuestro pobre corazón. Amén.
   
DÍA 27º – PIDAMOS AL SAGRADO CORAZÓN POR EL AUMENTO DE ESTA DEVOCIÓN EN NOSOTROS Y EN TODO EL MUNDO
    
I
   
¿Podríamos dejar olvidada esta súplica entre las muchas que acabamos de dirigir estos días al Sacratísimo Corazón de nuestro muy amado Jesús? ¿Podríamos dejar de interesarnos vivamente en su presencia, para que cada día sea más y más ardiente en nosotros y en todo el mundo esta devoción? Haciéndolo secundaremos las miradas amorosas del Salvador al manifestarse en esta forma a los hombres; con esto ejerceremos en favor de ellos y por su eterna salvación el más fecundo apostolado. Ved cómo se afanan los mundanos por propagar sus ideas; ved cómo sufren por esa persecución y se exponen a crueles contratiempos. ¿Qué no podríamos hacer nosotros para extender algo más el amor a nuestro buen Jesús? ¿Qué hemos hecho hasta hoy? ¿Qué nos proponemos hacer en adelante? ¿Qué trabajos pensamos emprender en nuestra población, entre nuestros amigos o familias, o por lo menos en nosotros mismos? ¿No nos espanta considerar el reproche que puede dirigirnos un día el Salvador, cuando nos muestre la cruz, espinas y heridas de su amoroso Corazón, y nos diga: «Mira lo que hice Yo por ti. ¿Qué has hecho tú por Mí?».
   
¡Oh bondadosísimo Jesús! Bien quisiera yo extender por todo el mundo, y hacer conocer a todos los hombres las riquezas de vuestro Corazón; pero ya que mis fuerzas son pocas para tan vasto apostolado, os suplico, Jesús mío, seáis Vos quien a todos se dé a conocer para que crezca cada día el número de los que os aman y sirven. Sea yo uno de ellos, soberano Rey de las almas; hacedme discípulo fiel, amigo fervoroso de vuestro Sagrado Corazón.
    
Medítese unos minutos.
   
II
   
Grandes mercedes puede prometerse del Sagrado Corazón el que de veras se dedique a propagar entre sus hermanos y a aumentar en sí mismo esta su devoción. Oigamos las palabras del Salvador a Santa Margarita en sus revelaciones: «A los que trabajaren, dice, en extender el culto de mi Sagrado Corazón, les daré abundantemente las gracias necesarias a su estado, pondré paz en sus familias, les consolaré en sus penas, seré su amparo en vida y en muerte, bendeciré sus empresas cristianas. A los Religiosos que trabajen en la conversión de los pecadores, les daré fuerzas con que ablandar y mover los corazones más endurecidos. Las casas en que se halle expuesta mi imagen, serán llenas de mis bendiciones. Los que se dediquen a dar a conocer mi culto, tendrán su nombre escrito en mi Corazón, y jamás se borrará de él».
 
¡Oh Sagrado Corrazón! ¡Oh Corazón Divino, a quien solícitos hemos acudido a festejar cada día de este devoto mes! Cúmplanse en nosotros, amigos vuestros, estas tan consoladoras promesas! Aquí nos tenéis para renovaros el propósito de eterna fidelidad y constancia en vuestro servicio, y en el apostolado de vuestro Corazón. Reinad en nosotros y en nuestras casas y poblaciones; presidid todos nuestros proyectos, animad todos nuestros pensamientos, que se dirijan todos a uno solo: el de promover sin descanso vuestra gloria.
 
¡Oh dulce Jesús! ¡Dichoso quien así viva en Vos, y en Vos muera! Sea este vuestro Corazón nuestro tesoro en vida para que lo sea asimismo en toda la eternidad, donde juntos os alabemos, gocemos y poseamos para siempre. Amén.
   
Medítese, y pídase la gracia particular.
   
ORACIÓN Y ACTO DE CONSAGRACIÓN
Rendido a vuestros pies, oh Jesús mío, considerando las inefables muestras de amor que me habéis dado y las sublimes lecciones que me enseña de continuo vuestro adorabilísimo Corazón, os pido humildemente la gracia de conoceros, amaros y serviros como fiel discípulo vuestro, para hacerme digno de las mercedes y bendiciones que generoso concedéis a los que de veras os conocen, aman y sirven.
   
¡Mirad que soy muy pobre, dulcísimo Jesús, y necesito de Vos, como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar! Mirad que soy muy rudo, oh soberano Maestro, y necesito de vuestras divinas enseñanzas, para luz y guía de mi ignorancia! ¡Mirad que soy muy débil, oh poderosísimo amparo de los flacos, y caigo a cada paso, y necesito apoyarme en Vos para no desfallecer! Sedlo todo para mí, Sagrado Corazón: socorro de mi miseria, lumbre de mis ojos, báculo de mis pasos, remedio de mis males, auxilio en toda necesidad. De Vos lo espera todo mi pobre corazón. Vos lo alentasteis y convidasteis cuando con tan tiernos acentos dijisteis repetidas veces en vuestro Evangelio: «Venid a Mí…, Aprended de Mí…, Pedid, llamad…». A las puertas de vuestro Corazón vengo pues hoy, y llamo, y pido, y espero. Del mío os hago, oh Señor, firme, formal y decidida entrega. Tomadlo Vos, y dadme en cambio lo que sabéis me ha de hacer bueno en la tierra y dichoso en la eternidad. Amén.
    
Aquí se rezará tres veces el Padre Nuestro, Ave María y Gloria, en recuerdo de las tres insignias, cruz, corona y herida de la lanza, con que se apareció el Sagrado Corazón a Santa Margarita María Alacoque.
   
LETANÍA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
       
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
      
Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, que eres un solo Dios, ten piedad de nosotros.
      
Corazón de Jesús, Hijo del Padre Eterno, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, formado por el Espíritu Santo en el seno de la Virgen Madre, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, unido substancialmente al Verbo Divino, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de majestad infinita, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, templo santo de Dios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, tabernáculo del Altísimo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del Cielo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, Santuario de justicia y de amor, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, lleno de amor y bondad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, dignísimo de toda alabanza, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, rey y centro de todos los corazones, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien están encerrados todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien habita toda la plenitud de la divinidad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien el Padre tiene todas sus complacencias, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de cuya plenitud hemos participado todos nosotros, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, deseado de los collados eternos, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, paciente y de gran misericordia, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, rico para con todos aquellos que te invocan, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de vida y santidad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, saciado de oprobios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, despedazado por nuestras maldades, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, traspasado con la lanza, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de todo consuelo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, nuestra vida y resurrección, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, nuestra paz y reconciliación, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, víctima de los pecadores, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, salud de los que en ti esperan, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, esperanza de los que en ti mueren, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, delicia de todos los Santos, ten piedad de nosotros.
    
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros, Señor.
   
℣. Jesús, manso y humilde de Corazón.
℟. Haz nuestro corazón semejante al tuyo.
  
ORACIÓN
¡Oh Jesús, Señor nuestro, que por un nuevo beneficio de tu gracia te has dignado manifestar a tu Iglesia las riquezas de tu Corazón!: haz que podamos pagar a este divino Corazón amor con amor, y reparar con dignos desagravios los ultrajes que te ha hecho la ingratitud de los hombres.
   
Omnipotente y sempiterno Dios, pon los ojos en el Corazón de tu muy amado Hijo, y en las alabanzas y satisfacciones que te ha ofrecido a nombre de los pecadores, y aplacado con ellas, perdona a los que imploran tu misericordia en nombre del mismo Jesucristo, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.