miércoles, 30 de octubre de 2013

LA REBELIÓN DE LOS ANGLOCATÓLICOS CONTRA LA BERGOGLIAN CHURCH

Desde SURSUM CORDA
  
En la Traditional Anglican Communion las cosas andan bastante mal. Desde que Bergoglio es Papa de la Iglesia Conciliar y se pronunció en contra de la "conversión" de los anglocatólicos, parece que el mayor grupo de anglicanos que abjuraron a la herejía y que buscan una "solución práctica", está a punto de explotar. Ya señalamos en una oportunidad que TAC se encuentra dividida en tres tendencias:
  • Quienes apoyan el "acuerdo práctico con Roma" por medio de la Anglicanorum Coetibus, de Ratzinger/Benedicto XVI.
  • Quienes prefieren mantenerse en una situación de expectación y piden "aclaraciones doctrinales" sobre el Concilio Vaticano II.
  • Quienes se niegan a cualquier acuerdo con Roma por considerarla desviada en la fe y no católica.
 
La Comunión Anglicana Tradicional es el grupo de Anglicanos que no aceptan las innovaciones doctrinales y disciplinarias del Primado de Canterbury
   
Los últimos son en sí sedevacantistas. De hecho, uno de los lectores de Sursum, que pertenece a éste grupo y que me ha pasado información para ser publicada aquí, insiste en que cada vez son más los anglocatólicos de TAC que pasan del segundo al tercer grupo. ¿Por qué? Sostienen que si el Vaticano II fuera un Concilio de la Iglesia Católica, no habría necesidad de ninguna precisión doctrinal. Ven en el Concilio los mismos "errores que causaron la apostasía final en el Anglicanismo" y niegan totalmente la validez de las ordenes anglicanas "según la enseñanza infalible del gran Papa León XIII, verdadero Papa del Pueblo Cristiano". Por lo tanto:
Nos sentimos burlados a ver al Papa (?) Francisco y a toda la Bergoglian Church dialogar con las autoridades de la Iglesia Anglicana. Si la Bergoglian Church considera cristianos a las comunidades que son hijas de Canterbury, estamos obligados a ser católicos pero rechazando al Papa Francisco como otro no-sacerdote y hereje.
 
Nada extraño es para Bergoglio rechazar las conversiones y acoger a los herejes como sus hermanos. Aquí aparece junto a Justin Welby, "Arzobispo" de Canterbury (Primado de la comunión anglicana), y su esposa.
    
La Anglicanorum permitía un "acuerdo práctico" a éstos ex anglicanos que deseaban incorporarse a la Iglesia Católica. La mayoría de quienes firmaron, creían en la posibilidad de una interpretación ortodoxa del Vaticano II y de hecho, han citado a varias comunidades Ecclesia Dei. No obstante, desde que Bergoglio encabeza la Iglesia Conciliar las cosas cambiaron de mal en peor. Hasta ahora, en ninguno de los ordinariatos se había introducido el Novus Ordo de Paulo VI, pero ahora éste se implementará ad experimentum en Our Lady of Walsingham (Houston, Texas) y se han hecho oir voces en contra. De hecho, varios fieles del Ordinariato de la Cátedra de San Pedro (al cual pertenece la iglesia mencionada), están planeando un boicot contra el mismo si es que se avanza hacia la implementación del Novus Ordo.
  
Los tres ordinariatos personales surgidos de Anglicanorum Coetibus son: Nuestra Señora de Walsingham (Inglaterra y Gales), la Cátedra de San Pedro (Estados Unidos y Canadá), y Nuestra Señora de la Cruz del Sur (Australia).

BLASFEMIAS CONTRA LA HOSTIA CONSAGRADA, Y SU CATÓLICA CONTESTACIÓN

Desde CATÓLICOS FIRMES EN SU FE- Vía APOSTOLADO CABALLERO DE LA INMACULADA (Edición, imágenes y oración propias de MILES CHRISTI)
 
Muchos de los argumentos heréticos han sido tumbados cuando de referirse a la Eucaristía se trata; sobre si el pan se convierte en el cuerpo de Cristo, sobre si Jesús habló simbólicamente o no, o si los cristianos recordamos o actualizamos el sacrificio de Cristo en la Cruz. Aun así, los argumentos engañosos continúan y a continuación desmentimos unos referentes a la Hostia.
   
Mentira 1: El sagrario es una réplica de la adoración al sol de las antiguas civilizaciones y la hostia también.
En el altar romano en el que se deposita el sacramento o la hostia consagrada, “Un disco de plata en forma de SOL está colocado en el altar frente al SACRAMENTO; el cual con la luz de los cirios adquiere una apariencia más brillante”. ¿Qué tiene que hacer ese “Sol” “brillante” en el altar frente al “sacramento” u hostia redonda? En Egipto, el disco del Sol se representaba en los templos, y al soberano con su esposa y sus hijos se les representaba adorándolo.

”Por todo esto, se hace patente que la imagen del sol encima del altar o sobre él, era uno de los símbolos reconocidos de aquellos que adoraban a Baal o al Sol. Y, aquí,en una Iglesia que se dice cristiana, se coloca en el altar un brillante disco de plata “en forma de SOL”, ante el cual todo aquel que adore en ese altar debe inclinarse en humilde reverencia ante esa imagen del “Sol”. ¿De dónde, pregunto, pudo haber venido esto sino del antiguo culto del sol, o del culto a Baal?
  
Custodia con forma de sol (Iglesia San Benito Abad, Veracruz de Gerena)
 
Este ataque está fundado sobre el supuesto que los católicos estamos adorando al sol, en la figura de la hostia en el sagrario como hacían los egipcios o babilonios. Para poder analizar este ataque tenemos que suponer que todo elemento usado por culturas paganas no puede ser usado por el Cristianismo aun cuando el sentido sea diferente.

La adoración del sol no es sólo de egipcios o babilonios, incluso los mismos Incas en América sin conocerse con los egipcios o babilonios también adoraban al sol:
El Sol, y su culto, parece ser una constante en las culturas de la Antigüedad, sin duda por el rol que el astro rey cumple en el "calendario agrícola". Los incas adoraban al Sol fundamentalmente para que les proporcionara abundantes cosechas. Era una fuerza dominante y un símbolo de prestigio y poder.

En el Perú el culto al Sol se oficializó debido a las invasiones incas. Estos, que adoraban al Sol al extremo de afirmar que los gobernantes eran sus hijos, llevaban su religión a todos los pueblos que iban sometiendo por medio de la guerra[1].
  
Los incas adoraban tanto al Sol que creían que sus reyes eran hijos del Sol (Genealogía de Reyes Incas, anónimo del Siglo XVIII)
 
Esto sucedía por la prominencia que tiene el sol y por su función en nuestra vida diaria. Así que el sol por ser algo visto por toda la Tierra es un elemento inherente a las creencias de las culturas antiguas.
 
Hasta Dios mismo hace uso de la figura del sol para revelarse en la Biblia:
Su cabeza y sus cabellos tenían la blancura de la lana y de la nieve; sus ojos parecían llamas de fuego; sus pies, bronce fundido en el crisol; y su voz era como el estruendo de grandes cataratas. En su mano derecha tenía siete estrellas; de su boca salía una espada de doble filo; y su rostro era como el sol cuando brilla con toda su fuerza.(Ap 1, 14-16)
Pero para ustedes, los que temen mi Nombre, brillará el sol de justicia que trae la salud en sus rayos, y saldrán brincando como terneros bien alimentados. (Mal 3, 20)
 
¿Podemos ver en esta cita alguna introducción pagana del profeta, haciendo alusión al culto egipcio o babilónico?
Jesús les dirigió una vez más la palabra, diciendo: "Yo soy la luz del mundo. (Jn 8, 12)
 
En el Sagrario contemplamos a Jesús Eucaristía como luz del mundo, como lámpara de Dios como dice Apocalipsis:
No vi ningún templo en la Ciudad, porque su Templo es el Señor Dios todopoderoso y el Cordero. Y la Ciudad no necesita la luz del sol ni de la luna, ya que la gloria de Dios la ilumina, y su lámpara es el Cordero (Ap 21, 22-23)
  
Así que el que los egipcios adoraran al sol no significa que cualquier alusión al sol y su luz tenga que ver con paganismo. En ese caso aplicaría también con el león como símbolo:
En China y Japón se consideraba al león, al igual que al dragón, como ahuyentador de malos espíritus, razón por la que se le representaba, frecuentemente, como guardián a la entrada de templos.
También los templos egipcios, asirios y babilónicos están, a menudo, custodiados por esculturas de león. En Egipto se encuentran representaciones de dos leones adosados por la espalda, que simbolizan la salida y la puesta del sol, el este y el oeste, el ayer y el mañana. En el culto de Mitra, el león simboliza al sol. El dios hindú Krishna e incluso Buda son comparados con un león.
Por su indomable fuerza, se le relacionaba en la Antigüedad con los dioses de la fertilidad y del amor; entre otros, con Cibeles, Diónisios (Baco) y Afrodita (Venus)[2].
  
Increíble que siendo el león un símbolo pagano en culturas antiguas, el Templo de Israel los tuviera:
Estaban hechos de la siguiente manera: tenían unos paneles encuadrados en un armazón; sobre esos paneles había figuras de leones, de toros y de querubines, y lo mismo sobre el armazón. Tanto arriba como abajo de los leones y toros había unos adornos en bajorrelieve. [...] Sobre las planchas, las manijas y los paneles, Jirám grabó querubines, leones y palmeras, dondequiera había un espacio libre, con bajorrelieves alrededor.(1 Re 7, 28-29.36)
  
Incluso el mismo Cristo aplica para sí la figura del león:
Pero uno de los Ancianos me dijo: "No llores: ha triunfado el León de la tribu de Judá (Ap 5, 5)
 
Así que no podemos pensar que el Apocalipsis está haciendo alusión a los conceptos paganos sobre el león sólo porque a Cristo se le llame así. Del mismo modo, el que los antiguos adoraran al sol no significa que los católicos lo hagamos sino que estamos reconociendo a Cristo como el sol de nuestras vidas cuyos rayos nos dan la salud y nos alimentan, lo cual se cumple perfectamente en la Eucaristía.
  
Mentira 2: La forma redonda de la Hostia es una representación del sol
La hostia redonda no es nada más que un viejo símbolo del dios-sol. Los egipcios usaban un pastel delgado y redondo que aparecen en todos sus altares. Cuando los misterios llegaron a ROMA, bajo el nombre de mitraísmo, los iniciados recibían un pequeño pastel redondo de pan sin levadura que simbolizaba el disco solar[3].
  
Aquí como en el anterior punto, cualquier cosa que se hiciera de forma redonda y de pan ya es paganización. Tenemos que revisar que en la Última Cena Jesús no usó una hostia pero sí pan sin levadura.
 
El pan sin levadura se remonta a Egipto como parte de su nutrición:
Ya en el Antiguo Egipto, el alimento de los egipcios pobres se componía principalmente de pan y cebolla -de ahí el famoso dicho- "Contigo, pan y cebolla".[4]
  
Así que si partimos de Egipto, veremos que el pan es un elemento muy común entre ellos, y por eso no sería de extrañar que también fuera usado en sus cultos religiosos. Incluso la forma redonda era la más común sin tener que obedecer a la forma del sol:
Los panes egipcios tenían diversas formas, siendo los redondos u ovalados los más comunes. Menos frecuentes los triangulares. Ocasionalmente podían darles forma de vacas, gacelas o incluso forma humana[5].
 
Hay descritos panes de muchas formas, redondos, planos como grandes tortas, cominos que se cocían en unos moldes especiales, panes enriquecidos con semillas por ejemplo con comino y preparaban también panes con formas humanas o de animales para ritos mágicos[6]

Pero aun cuando los egipcios hacían panes en forma redonda, los israelitas también usaban panes redondos en el culto a Dios:
"Recogerás además un pan redondo, una torta cocida en aceite y una galleta de la canasta de los panes ácimos, que está delante del Señor; depositarás todo esto en las manos de Aarón y de sus hijos, y realizarás el gesto de presentación delante del Señor. Recogerás nuevamente todo esto y lo quemarás sobre el altar junto con el holocausto, como perfume agradable al Señor. Esta es una ofrenda que se quema para el Señor". (Ex 29, 22)
 
Además, repartió a todos los israelitas, así a hombre como a mujer, a cada uno un pan redondo y una torta de dátiles y una torta de pasas. (1 Cro 16, 3)
 
Esta cita está tomada de la versión de la Sociedad Watchtower para mayor comprensión. Las versiones luteranas las traducen como tortas de pan, las cuales eran redondas.
 
 
Típico pan sin levadura de la época de Jesús (En el pesáj judío, debía comerse pan sin levadura -que era llamado Matzah-)
 
¿Acaso estaba Dios dándole a Moisés una indicación de perversión pagana de adoración al sol? Por el hecho que usaran un pan redondo ¿estaban intentando hacer lo mismo que hacían los egipcios?
 
Si aplicáramos lo que dice esta página referente a la Hostia,
cuya “redondez” es un elemento tan importante en el Misterio romano, ¿cuál puede ser el significado de ella, sino simplemente el de mostrar, para aquellos que tienen ojos para ver que la misma “Hostia” es solamente otro símbolo de Baal o del Sol?
A este símbolo:
 
 
Sello de la secta "Creciendo en Gracia" (de la cual hablaremos en otro momento)
 
¿Tenemos que creer que la redondez de este símbolo es signo de adoración al sol?
  
Tercera mentira: Las iniciales I.H.S. en la hostia son las iniciales de los dioses egipcios: Iris, Horus, Osiris.
En la hostia redonda notamos las letras místicas I. H. S. inscritas en ella. Un estudio de estas letras nos provee con otra marca de identificación, otra clave al misterio, que demuestra la gran influencia del paganismo en la misa católica. Muchos suponen que estas letras son de origen cristiano. Se nos dice que las letras I. H. S. significan: Iesus Hominum Salvator, es decir: «Jesús, el Salvador del Hombre», o Inc Hoc Signo, las palabras que Constantino declaró haber visto en su visión.
Pero el significado de este anagrama puede ser tomado en otra forma reveladora del compromiso que Roma tomó con el paganismo. Durante los días de los emperadores romanos, existían muchos adoradores de Isis (la diosa egipcia representante de la diosa babilónica Ishtar) en Roma. Al ver estas letras, el significado para ellos era Isis, Horus, Seb; en otras palabras, «La Madre, el Hijo y el Padre de los dioses», la Trinidad egipcia.
   
Esta es otra mentira muy común pero tan débil como una pluma. En las hostias se coloca una inscripción: I.H.S. Esta inscripción es muy antigua y está relacionado con el nombre de Jesús en griego. Mirando por ejemplo una cita como Lc 1, 30 se dice:
καὶ ἰδοὺ συλλήμψῃ ἐν γαστρὶ καὶ τέξῃ υἱὸν καὶ καλέσεις τὸ ὄνομα αὐτοῦ Ἰησοῦν.
 
La palabra resaltada es JESUS, que llevado a mayúsculas es IH∑OU∑. Como se observa las primeras tres letras son IHS.
 
Lo más curioso del ataque protestante es que no toma cuidado de la argumentación que usa y hacen referencia a una triada egipcia compuesta supuestamente por Isis – Horus – Seb.
 
Para ambientar un poco, dentro de la mitología egipcia que tiene múltiples dioses Geb y Nut tuvieron varios hijos, entre esos Osiris (varón) e Isis (mujer). Estos se casaron y tuvieron un hijo llamado Horus.
 
Osiris, su esposa Isis y su hijo Horus son la triada principal de los dioses egipcios
  
Es muy común que se vea esta triada: padre-madre-hijo. Por ejemplo, veamos algunas referencias:
  • Neith se aproxima a la tríada Isis-Osiris-Horus, y después se fusionó con Isis[7] 
  • (Osiris) Era el jefe de la tríada Osiriaca, formada por Osiris, Isis y Horus.[8] 
  • Osiris, Isis y Horus fueron la tríada más importante de dioses[9]

     
    Para entender hasta donde llegan las artimañas enemigas veamos lo siguiente:
    Pasemos a otro ejemplo. El nombre de la trinidad egipcia era: Isis, Horus y Seb. Ahora observe bien las iniciales de esos nombres: I-H-S, ¿a qué nos recuerda esto también? Es el símbolo por excelencia de los jesuitas.

    Sello de la Compañía de Jesús (La inicial IHS, para los protestantes es Isis, Horus y Seb... pero realmente SON LAS TRES PRIMERAS LETRAS DE JESÚS) 
    Las iniciales que están en las hostias (I-H-S), son las siglas de la trinidad egipcia, Isis, Horus y Seb.[10]
     
    Es increíble como manipulan las cosas para engañar a los ingenuos. La imagen que se muestra a continuación está en el Museo de Louvre en París, y es conocida como la triada Osiríaca. Cuando miramos en diversas fuentes quienes conformaban dicha tríada vemos que dice Wikipedia por ejemplo:
    La Tríada de Osorkon II, es una joya elaborada por los orfebres egipcios en la Dinastía XXII que transcurrió de c. 945 a 715 a. C., en el tercer periodo intermedio de Egipto y que fue una de las dos dinastías de origen libio junto con la dinastía XXIII.
    Las tres figuras de la pieza representan a los dioses de la mitología egipcia: Osiris (dios de la resurrección), Isis (Diosa de la maternidad y del nacimiento), y Horus ("el elevado", Dios celeste), llamada tríada osiríaca.
    La joya tiene grabado el nombre de Usermaatra Setepenamón Osorkon, u Osorkon II, faraón de la dinastía XXII de Egipto; reinó de 874 a 850 a. C. (Cronología según Grimal, Arnold y Shaw), durante el Tercer periodo intermedio de Egipto.[11]
    Tríada de Osorkon II, dioses representados: Horus, Osiris e Isis. (Museo del Louvre)
     
    Malintencionadamente las páginas anticatólicas han tomado esta reliquia y han colocado a Geb o Seb, quien fue el padre de Isis y Osiris. Supuestamente lo han colocado en la tríada como el Padre de los dioses, lo cual es falso. Miremos:
    GEB[12]
    Otros nombres: SEB, KEB
    Representa: dios de la tierra
    Se representa por: ocas
    Se identifica con las divinidades: protegido por Selket
    Su templo de culto: Heliopolis
    Su familia: Hijo de Shu y Tefnut, marido de Nut, y padre de Osiris, Isis, Seth y Neftis
     
    Geb fue hijo de Shu y nieto de Ra, así que no es ningún padre de los dioses ni tampoco aparece en ninguna tríada con su hija y su nieto.


    Se puede incluso buscar enlaces al Museo de Louvre y se podrá ver http://oronoz.com/paginas/leefoto.php?referencia=%20%209461&usuario=, o en esta página http://www.egiptologia.org/mitologia/panteon/triada_osiriaca.htm 
      
    Así que es muy deprimente ver como los herejes, paganos, deicidas y apóstatas atacan a base de mentiras a Jesús Sacramentado.
     
    La próxima vez que alguien te cuestione con esto, tendrás con qué defender nuestra Fe en Jesús Sacramentado.
      
    ORACIÓN DE DESAGRAVIO AL SANTÍSIMO SACRAMENTO DEL ALTAR
     
     
    Señor Jesucristo, que por nuestra redención diste tu vida en la Cruz y nos dejaste en el Santísimo Sacramento un signo verdadero de tu presencia, yo te amo y quisiera haberte amado sobre todas las cosas; pero con mis pecados y las blasfemias y sacrilegios que algunos lanzan contra Ti en este Sacramento han aumentado más tus heridas, y me hice indigno de tu clemencia y merecedor por tanto de los castigos del infierno. Pero desde hoy quiero ofrecerme como hostia viviente de expiación por los utrajes y sacrilegios que padeces en el Sagrario, para mitigar el dolor que ellos te causan.
     
    Mas como soy indigno de tu Divina Majestad, acudo a la intercesión poderosa de tu santísima Madre, la Bienaventurada Virgen María, que permanece como Adoratriz perpetua ante Ti, para que por medio de Ella mi humilde y sincera oblación sea hallada perfecta, espiritual y digna de Ti; y persevere en esta actitud hasta la muerte para que pueda un día honrarte con todos tus Ángeles y Santos en el Cielo por toda la eternidad. Amén.
     
    Te adoro y te bendigo, oh Señor Jesucristo, porque redimiste al mundo con tu Cruz.
      
    NOTAS

    DE LA EXISTENCIA DE LOS DEMONIOS

    Por Mons. Martin Dávila Gándara (SUPERIOR DE LA SOCIEDAD SACERDOTAL TRENTO)

    “Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que los precipitó en el infierno y los sumergió en el abismo de las tinieblas, donde están reservados para el Juicio” (Epístola II de San Pedro, II: 4).

    SOBRE LA EXISTENCIA DE LOS DEMONIOS
    Un día fue presentado a Jesucristo un endemoniado que era mudo (Luc., XI, 14). Jesús le libró del demonio, le restituyó el habla: el mudo habló; las turbas quedaron asombradas.

    Jesús exorciza al endemoniado mudo (Miniatura de Las Muy Ricas Horas del Duque de Berry)

    En este evento, el divino Maestro se encuentra frente a dos clases de personas, los escribas y fariseos, que lanzaron sobre El una horrible calumnia diciendo que: Arrojaba los demonios por Belzebú su jefe; y el pueblo, sencillo y bueno que admira el prodigio y tributa a Jesús un coro de bendiciones.

    SOBRE EL DEMONIO
    La escuela racionalista ha hecho de este ser malvado un mito, una leyenda, una fábula. Para este tipo de personas supuestamente instruidas, hablar del demonio, o de enfermedades ocasionadas por el demonio, es exponerse al ridículo o una mal disimulada compasión. Pero contra éstos está el Evangelio que es revelación divina, pero aun si se considera humanamente como libro, merece nuestra fe.

    ¿EXISTE EL DEMONIO?
    SÍ. Todos los pueblos lo han afirmado, la humanidad ha creído siempre en la existencia de este genio del mal y del desorden, y algunos las consideran como: “Divinidades crueles, funestas y sin piedad: Y les nombran: dirae, infautae, immanesque, deitates. ¿Sus fiestas? Bacanales, saturnales, lupercales, solemnidades afrodisíacas. ¿Su culto? Desenfrenos, orgías, sacrificios humanos. ¿Sus sacramentos? Prácticas tenebrosas de teúrgia, de magia, de encantamientos, de sortilegios”.

    La existencia del demonio es un elemento constante en todas las religiones y civilizaciones de la historia. En todo caso, él representa la misma realidad: el mal, la muerte, la oscuridad, la rebelión contra Dios.

    Existe el demonio: lo proclama la Sagrada Escritura. Nos habla del ángel caído. Esto lo sabe hasta un niño inteligente del catecismo, que si se le pregunta: ¿Quién creó los ángeles? Seguro que responderá que Dios, y si se le pregunta ¿Quién creó el demonio? Contestará sencillamente: Dios creó el ángel y el ángel por sí mismo se hizo demonio.

    Antes de ser demonio, satanás era un ángel llamado Helel ben Shahar (הֵילֵ֣ל בֶּן־ שָׁ֑חַר). Pero, al rebelarse contra Dios y ser vencido por San Miguel Arcángel, fue convirtió en demonio y arrojado al infierno. (Datos tomados de la Biblia)

    La Sagrada Escritura nos lo muestra allá en el Edén, que se arrastra insidioso y falaz. Seduce a nuestro primeros padres, arma a Caín contra Abel, suscita la corrupción antes del diluvio, habla, obra por medio de falsos profetas.

    El demonio ha estado buscando la condenación eterna de la humanidad.

    Existe el demonio: Jesucristo le llama: príncipe de este mundo; en el desierto, lo aleja de Sí con aquella valiente intimidación: Vade retro Sátana! (Apártate y retirate satanás). Es imposible destruir con una simple negación el depósito intelectual y moral de tantos siglos.

    Jesús mismo se enfrentó al diablo y lo venció

    Existe el demonio: lo atestigua el corazón humano. El hombre fue hecho para el bien. Pero un poeta pagano, decía justamente: Veo lo mejor, y en la prueba, sigo lo peor. Esta tendencia al mal es consecuencia de la primera caída o sea la del pecado original.

    Pero aun hay otro hecho: hay hombres que rinden tributo al mal, aun cuando el mal se presente con su horrenda y terrorífica realidad. ¿Cómo se explica, por ejemplo, la blasfemia que para algunos es el lenguaje común y ordinario? ¿Cómo se explica el odio a Dios, la impiedad que cada día más y más se acentúa y se agudiza?

    El primer acto del demonio en el corazón humano es el odio contra Dios y lo que Él representa

    ¿Cómo se explica, que haya hombres poderosos, dinamiteros, que destruyen y matan por el solo gusto de destruir y de matar? ¿Cómo se explican esas turbas sedientas de sangre y exterminio que quieren el mal por el mal, y se esfuerzan en despoblar el cielo y despojar la tierra de todo bien?

    Los crímenes ordinarios y los genocidios son una manifestación pública del odio que el diablo tiene por la humanidad creada a imagen de Dios y redimida por el Sacrificio de Cristo en la Cruz.

    Son degeneraciones bestiales, siendo tristes efectos de una causa aún más triste, que no puede ser otra cosa que el poder del demonio, incluso la razón, conmovida e indignada, grita: Todo esto es satánico y diabólico. ¿Cómo se explica el odio a Cristo, a su Iglesia?

    Pero aun hay otro hecho: hay hombres que se ofrecen en sacrificios al mal: los anarquistas, los nihilistas, que se lanzan a una muerte cierta con tal de cometer un crimen. ¿Por quién son movidos y guiados? Sino, por el demonio.

    Si; existe el demonio, y nos lo aseguran los misioneros católicos. Ya que, todavía pesa sobre inmensas regiones la tiranía del demonio, a pesar de la globalización imperante; hay naciones enteras que yacen embrutecidas y esclavizadas entre hechizos de Satanás y de sus representantes.

    En muchas partes del mundo, donde no ha llegado el Evangelio (y donde ha sido rechazado), el que impera es satanás y su legión de ángeles caídos, a través de sus inicuos agentes.

    Su existencia es una de aquellas creencias instintivas que son inseparables de la naturaleza humana. Esto es una verdad, que quien muestra no creer en los demonios termina en la superstición, esto es, como ver demonios por todas partes.

    Ahí tenemos el ejemplo de Berlín, en sus buenos tiempos, la capital del protestantismo, estaba inundada de embaucadores, de tal modo, que un adagio alemán dice: “Quién no cree en Dios, cree en los espíritus”, esto en otras palabras se puede traducir como: “Quien no es creyente es crédulo”.

    Por último, la existencia del demonio, al buen católico no lo debe de espantar, ya que es un ángel, aunque malvado, no deja de ser una criatura; ya que, el que manda siempre es el Creador que es Dios, las criaturas solo hacen, lo que les permite el Creador. Por los mismo no hay que temerle a la criatura sino a Dios que es el Creador.

    Si Dios no lo encuentra acorde a Su voluntad, el diablo NADA PUEDE HACER. Aún más, SE TIENE QUE IR.

    Sinceramente en Cristo,
    + Mons. Martín Dávila Gándara
    Obispo en Misiones

    domingo, 27 de octubre de 2013

    HOMILÍA SOBRE LA FIESTA DE CRISTO REY

    Tomada de SOCIEDAD RELIGIOSA SAN LUIS REY DE FRANCIA
    Al instituir la fiesta de Cristo Rey, Pío XI no ha pretendido sino proclamar solemnemente la realeza social de Nuestro Señor Jesucristo sobre el mundo. Rey de las almas y de las conciencias, de las inteligencias y de las voluntades, Cristo lo es también de las familias y de las ciudades, de los pueblos y de las naciones; en una palabra Rey de todo el universo. Como lo ha demostrado Su Santidad Pío XI en su encíclica Quas Primas el 11 de diciembre de 1925, el laicismo es la negación radical de esta realeza de Cristo; al organizar la vida social como si Dios no existiese, engendra la apostasía de las masas y conduce a la ruina de la sociedad.
      
    Toda la Misa y el oficio de la Fiesta de Cristo Rey son una proclamación solemne de la realeza universal de Cristo contra el laicismo de nuestro tiempo. La Misa comienza con una de las visiones más hermosas del Apocalipsis, en que el Cordero de Dios inmolado, pero ya victorioso en la gloria, es aclamado por la muchedumbre innumerable de los ángeles y santos. Señalado para el último domingo de octubre hacia el final del ciclo litúrgico y justamente en vísperas de la Fiesta de Todos los Santos, esta gran Fiesta se presenta como coronamiento de todos los misterios de Cristo y como la anticipación, en el tiempo, de la realeza eterna que ejerce sobre todos los elegidos en la gloria del cielo. La gran realidad del cristianismo es Cristo resucitado reinando con todo el esplendor de su victoria en medio de los elegidos que son su conquista.

    sábado, 26 de octubre de 2013

    DEFINICIÓN DEL NUEVO ORDEN MUNDIAL

    Nuevo orden mundial: He aquí al enemigo

    NWO (Nuevo Orden Mundial) significa todo el mundo bajo un mismo control, bajo un mismo dominio. Que no es nuevo ni es orden. Que oculta sus diez cuernos como diez regiones en las que quedará dividido bajo muy diversos tintes manipulados por los medios. No es nuevo porque utiliza la religión para conseguir la veneración de los pueblos y persigue el poder absoluto justificando los medios y sin ningún interés humano o verdaderamente religioso. Tal como podemos seguirlo en la historia desde el imperio Babilónico hasta el imperio Romano. No es orden porque está dirigido por organizaciones secretas que han fijado en el poder del dinero la razón universal y absoluta de las cosas. No es orden porque trabajan contra todas las potencias del universo las cuales unifican sus fuerzas para mantener un verdadero orden social. Mientras estas sociedades secretas pretenden dominar el universo desde sus casas sin otras miras ni medios que el ocultismo y el poder intrínseco. La Biblia nos dibuja con precisión una serie de relatos que si bien están separados por el tiempo, son una perfecta unidad en un lenguaje simbólico que hace solo unos cuantos años era difícil de interpretar, pero que hoy son precisos en sus predicciones. Es notorio que los imperios referidos en los libros Bíblicos sean definidos como bestias con gran capacidad depredadora. Este bestiario es realmente apropiado a nuestra visión de la realidad actual y que sin entrar en detalles de interpretación tomaremos de el las dos ultimas Bestias descritas en Apocalipsis que representan dos ingredientes fundamentales en la construcción de un imperio que son a saber dos fuerzas únicas: El poder religioso que controla la veneración de los pueblos y el poder político, económico y social todo estableciendo un estatus cultural donde se puede controlar la mente y las acciones de los pueblos. Donde la religión y la política, la veneración y el dominio geopolítico han de quedar bajo un mismo control para conseguir la coherencia de un imperio auténtico y eficaz. Tenemos pues al agua y la tierra para producir un barro con poder de amalgamar una pluralidad imposible de conjuntar por otros medios. Un imperio que una vez establecido será visible ante la absoluta impotencia de obtener o proporcionar nada que no esté plenamente integrado en su sistema neurálgico e inmunológico. La tierra como esfera espiritual del ser humano y el agua como esfera sociopolítica. La iglesia deuterovaticana que se aparenta Católica, como brazo fuerte y único con poder suficiente como para conducir la veneración de los pueblos a la meta imperialista mundial. Y en cuanto a los poderes sociopolíticos es absurdo señalar a alguien en particular porque su pluralidad es solo una cortina de humo.
     
    El nuevo orden mundial es en sí dos elementos: El poder político del anticristo (el Nuevo Orden Mundial judeomasónico), y la autoridad religiosa de la gran prostituta ecuménica (la Iglesia conciliar deuterovaticana).

    LA IGLESIA CATÓLICA, ¿UN MONSTRUO BICÉFALO?

    Reflexión hecha por Jorge Doré para RADIO CRISTIANDAD

    Estadísticas proféticas

    La promesa de Nuestro Señor, garantiza la supervivencia y el triunfo de su iglesia. Sabemos que las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Ahora bien, aunque no contamos con una cifra oficial que nos indique el número de católicos (tradicionalistas), éstos constituyen una pequeñísima fracción del total de seudocatólicos pertenecientes a la Iglesia conciliar.

    Es alarmante pensar que si esta cifra se aproximara al 1%, significaría que: ¡el 99% del catolicismo habría desaparecido de la faz de la tierra!, reemplazado por un sucedáneo que no puede ser identificado con la iglesia fundada y establecida por Cristo, sino una contraiglesia. Esto denota la gravedad del momento en que vivimos. El catolicismo ha quedado reducido a una minúscula fracción, a un remanente fiel a Cristo y a su Iglesia. Sin duda, son tiempos proféticos los que vivimos.

    La Iglesia conciliar vive en perpetuo movimiento. Su espíritu modernista la hace fluctuar incesantemente en busca de una identidad siempre cambiante cuyos colores se adaptan a los caprichos del mundo. Ya la Iglesia no enseña; aprende de otros. Ya no condena; pide perdón por sus condenas. Ya no convierte porque la conversión está en desuso. Cambios todos que desafían y rechazan la autoridad de Cristo, quien claramente expuso sus demandas en el evangelio; demandas hoy desobedecidas y criticadas. Para muestra, recuérdese la opinión del actual seudopapa: “El proselitismo es una solemne tontería”.

    Por tanto, esta contraiglesia ha renunciado a su labor de faro para convertirse en cómplice de una humanidad enferma y necesitada a la que no podrá rescatar de su miseria espiritual porque ha renunciado al poder para hacerlo; Iglesia renuente al proselitismo, que sólo podrá sobrevivir sumándose a un sincretismo que la rescate.

    ¿Dos Iglesias católicas?

    Es imposible que existan dos Iglesias católicas. El propio Jesús afirmó:

    “…y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia…” (Mt., 16:18).

    Por lo tanto, o los católicos tradicionalistas se equivocan al adjudicarse la fidelidad a la verdadera y única Iglesia establecida por Nuestro Señor, o los fieles a la Iglesia conciliar del VII no pertenecen a la Iglesia de Cristo. Ambos no pueden tener razón.

    Es obvio que antes del VII no exisitía este problema que surge, –precisamente–, a causa del concilio que aduciendo mejoras, clarificación y actualizaciones necesarias, menoscabó la tradición como si ésta hubiera sido grillete en vez de depósito de fe o rémora en vez de ancla. Técnica usada por la izquierda política que, –so pretexto de ajustes sociales–, inyecta el veneno del cambio a las masas que, a la postre, quedan peor paradas tras la implementación de aquellas novedades que prometían mejoras.

    El grado de manipulación política, social o religiosa al que estamos continuamente expuestos, reclama de nosotros dos deberes: el primero, intentar informarnos y estar alertas y el segundo, oponernos al adoctrinamiento y a la desinformación en la medida de nuestras posibilidades. De ello depende la salvación de nuestras almas. No en balde señaló Cristo la necesidad de velar en todo momento:

    “Y lo que a vosotros digo, a todos lo digo: Velad. (Marcos, 13:35-37)

    Problemas de la Iglesia conciliar

    Un grave problema de la Iglesia conciliar lo constituye la exaltación del hombre frente a la paulatina degradación de Dios, reducido éste a una entidad cuestionable, subestimada su autoridad, minimizada su divinidad y expoliado de sus dogmas. En la contraiglesia, Cristo queda sin voz ni voto y son los “intérpretes” de una nueva fe quienes ponen en boca de Jesús doctrinas nunca surgidas de sus divinos labios; palabras afrentosas inventadas por el hombre, dichas con la cruz de fondo para simular ortodoxia. Veneno que constituye el nuevo evangelio del hombre y que en realidad procede del alambique del diablo.

    Es por eso que la Iglesia conciliar es un gigantesco becerro de oro. Sus jerarcas y pastores le rinden a Dios un culto ajeno a Su voluntad y además, tienen la osadía de echarle en cara que sus miserables ofrendas al Altísimo son fruto del trabajo de las manos del hombre; –de un trabajo mal hecho y de unas manos hostiles a la divinidad–.

    Cada día surgen más lamentables pruebas y testimonios gráficos del espíritu profano que permea la contraiglesia, apoderado de los templos donde continuamente se inventan nuevas formas de expresión rebosantes de irrespeto a la divinidad. El temor de Dios se ha reemplazado por la descarada y blasfema confianza y familiaridad con El. Quizá pronto las cruces sólo sirvan para colgar sombreros.

    ¿Por qué ninguna autoridad pertinente condena las manifestaciones ofensivas contra el Señor? ¿Por qué no las prohíben? ¿Por qué condonan el libertinaje litúrgico alentado por insaciables corruptores de la fe? ¿Por qué fomentan el escarnio a Dios? ¿Cómo justifican la existencia de una liturgia profana? ¿Quién ha llevado el redil a la pérdida del sentido de lo sacro, a la bufonada frente al Buen Pastor? La respuesta es obvia: el Concilio Vaticano II.

    La oposición entre las dos iglesias

    La oposición entre los católicos y los seudocatólicos de Roma, confirma la advertencia de Cristo:

    “El que no está conmigo, está contra mí, y el que no recoge conmigo, desparrama”. (Mateo, 12:30)

    No puede no haber Iglesia católica. Por lo tanto, uno de los dos está recogiendo y el otro está desparramando. O los tradicionalistas son la actual Iglesia católica, o la Iglesia conciliar lo es. Sobre ese punto, no hay posible discusión.

    No puede haber dos Iglesias católicas simultáneamente o no puede no haber dos Iglesias católicas, es decir, ninguna, y Cristo haberse equivocado.

    La discontinuidad entre las dos Iglesias, o sea, la ruptura entre ambas, es una realidad que Roma debe negar para poder sobrevivir. De lo contrario, se derrumbaría su torcida cúpula. Pero, ¿cuál Iglesia precedió a la otra y fue siempre verdad? ¿En cuál de ellas es aún Cristo rey y en cuál de ellas tiene Cristo que dejar de serlo y por qué?

    Hay un paralelo entre la actual situación política y social en los Estados Unidos de América y la Iglesia de Roma. Ambas entidades están llamadas a perder su primacía, su liderazgo. Las hegemonías globales deben cesar. El nuevo orden mundial está pasando el rasero para poder afianzarse política y religiosamente. Cristo no puede ser rey en la nueva Iglesia mundial que se proyecta. El Señor debe ceder su primacía y convertirse en un bajorrelieve más del gran obelisco judeo-masónico erigido en honor al anticristo. Debe compartir el panteón con los otros dioses.

    ¿Puede tildarse a los tradicionalistas de cismáticos? ¿Quién se ha separado e inventado un nuevo culto adverso a Cristo, un culto que debe rechazarse y denunciarse como afín a las obras de las tinieblas?

    ¿Cómo puede asociarse el cuerpo místico de Cristo al cáncer de la apostasía? ¿Debemos cerrar los ojos y dejarnos guiar mansamente al pozo sin fin por los depredadores espirituales de la contraiglesia de Roma? Cristo nos advirtió que tendríamos que enfrentar situaciones como estas, que lidiar con sepucros blanqueados cuando dijo:

    “Y guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, mas por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Cógense uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol lleva buenos frutos; mas el árbol malo lleva malos frutos. No puede el buen árbol llevar malos frutos, ni el árbol malo llevar frutos buenos. Todo árbol que no lleva buen fruto, córtase y échase en el fuego. Así que, por sus frutos los conoceréis”. (Mt., 7:15-20)

    Pero lo más triste es que muchos que se creen católicos, han perdido la capacidad de distinguir una fruta podrida de una sana cuando las tienen al frente. ¡Cisma es el de la contraiglesia romana!

    Para un católico tradicional, la adhesión al Vaticano II equivale a declarar la muerte de su alma. La aceptación de toda la falsedad inherente al concilio, es declaración de perdición eterna. Nuestra Señora de la Salette predijo claramente que la pérdida de la fe sería atribuible a Roma. No al remanente fiel.

    También San Pablo nos advirtió:

    “Pero el Espíritu dice claramente que en los últimos tiempos algunos apostatarán de la fe, prestando atención a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios.” (1 Tim., 4:1)

    ¿Mas, escucha doctrinas de demonios un católico tradicional cuando vive la misma tradición que ayudó a santificar a los santos? ¿Dónde están las doctrinas de demonios en el depósito de la fe?

    Más bien, los espíritus engañadores se encuentran fuera del depósito de la fe y suscitan creencias distintas a las contenidas en éste. Por lo tanto, esa advertencia no va dirigida a quienes guardan la tradición.

    ¿Y qué mayor doctrina de demonio que la autoglorificación del hombre; que el hombre enalteciéndose a sí mismo dentro de templos hechos a la medida de su soberbia y para su propio disfrute, donde el mundo y el falso cielo se abrazan en profanas liturgias indignas de la majestad de Dios?

    Que los seudocatólicos de la secta romana vean a los tradicionalistas como reaccionarios a la fe y a la Iglesia no proviene de una luz divina. Un adoctrinamiento revolucionario de más de medio siglo, aunado a una equívoca obediencia, produce frutos. En cualquier régimen opresor, siempre hay multitudes que aplauden al tirano y que, no importa cuánto se les quiera abrir los ojos, permanecerán ciegas a la realidad y continuarán apoyando y justificando al régimen perverso. Algo similar sucede en ciertos casos de mujeres abusadas que, insólitamente, justifican el daño perpetrado contra ellas por sus agresivos esposos.

    La separación entre las dos iglesias es obvia. Como es obvio que no existe posible reconciliación entre ambas sin la aniquilación de aquella que decida asimilarse a la otra. No hay continuidad alguna entre ellas, puesto que obedecen a distintos amos y tienen distintos fines. Si una salva almas, por lógica la otra tiene que perderlas. Una de ellas continúa adorando a Dios como siempre se hizo y en la otra, el hombre se adora a sí mismo. Es innegable su oposición e imposible su convergencia porque son enemigas espirituales.

    Los católicos tradicionalistas mantienen una probada reverencia a Dios, preservada por veinte siglos. Los seudocatólicos de la Iglesia conciliar chapotean en las aguas de un perpetuo “aggiornamento” que cada vez los distancia más del catolicismo y los seduce y arrastra hacia la nueva religión mundial. Los habitúa a la apostasía a cuentagotas.

    De las dos iglesias, una tiene que ser la Esposa de Cristo y la otra, la gran ramera. ¿Deberá llamarse ramera a la que ha conservado su pudor por veinte siglos? ¿No es una característica típica de las rameras el frecuente cambio de atuendos para poder seducir? ¿Y no es un requerimiento de la viginidad mantenerse intacta? La Iglesia tradicional sigue conservando su velo y su santidad mientras la contraiglesia seduce con su mundanalidad, sus promesas de un paraíso en la Tierra y su continuo coqueteo, sus orgías con infieles y paganos.

    No nos dejemos engañar por inicuas autoridades. Hoy en día, los términos “paneles de expertos” y “estudios especializados” se usan para vender a las masas lo que nunca deberían aceptar. Es una técnica de control de multitudes. El término “hermenéutica de la continuidad” está destinado a impresionar a los impresionables. La Iglesia católica y la contraiglesia de Roma no son afines y a ésta última, bien le calzan las palabras de San Juan:

    “Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros. (1 Juan, 2:19)

    Por eso, es mucho más improbable que un católico tradicionalista adhiera al culto conciliarista, a que un atrapado en el culto conciliarista decida renunciar a su error y regresar o descubrir la verdadera fe católica.

    Un posible paralelismo

    Los tiempos en que vivimos sugieren un paralelismo con cierta situación en la que los discípulos de Cristo, escandalizados con algunas de sus declaraciones, se dijeron entre sí:

    “Dura es esta palabra; ¿quién la puede oír? (Juan 6:60)
    –(la palabra de la Tradición)
    Comentario que suscitó la siguiente respuesta de Cristo: Pero hay algunos de vosotros que no creen.
    –(la Iglesia conciliar con su antropocentrismo, que entrega a Jesús al mundo)
     
    Y dijo (Jesús): Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre.
    –(Padre que espera del hombre la debida sumisión y respeto que hoy le es negada por la contraiglesia)
     
    Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él.
    –(prefirieron continuar en la Iglesia conciliar)
     
    Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis acaso iros también vosotros?
    –(a los tradicionalistas)
     
    Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.
    –(Simón Pedro, personificando aquí la la tradición, acepta guardar las enseñanzas de su Maestro)
    Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.
    –(los tradicionalistas declaran su fe y reafirman su fidelidad a Cristo). (Juan 6, 64:69)

    Dios nos permita también a nosotros guardar la tradición y perseverar en la verdadera y única fe, hasta la muerte: la fe católica.

    ¡Viva Cristo Rey!

    martes, 22 de octubre de 2013

    DE LA PREVARICACIÓN LUTERANA, POR ROMANO AMERIO

    Lutero fijando sus tesis en la capilla del castillo de Wittemberg
         
    Ante la petición de perdón del antipapa Bergoglio a los luteranos, conviene recordar por qué Martín Lutero se separó de la Iglesia Católica. A este efecto, traemos esta reflexión del teólogo Romano Amerio, autor del libro IOTA UNUM
    “En conclusión, el alma de la secesión luterana no eran las indulgencias, la Misa, los sacramentos, el Papado, el celibato de los sacerdotes, la predestinación y la justificación del pecador; era una insuficiencia que el género humano llevaría inmersa e inherente en su naturaleza y que Lutero habría tenido la valentía de manifestar abiertamente: la insuficiencia de la autoridad. La Iglesia, por ser el cuerpo histórico colectivo del hombre-Dios, recibe su unidad orgánica del principio divino. ¿Qué puede ser entonces el hombre sino la parte que vive en conjunción con ese principio y en obediencia a él? Quien rompe tal vínculo no puede sino perder el principio informante de la religión”.

    CARDENAL DEUTEROVATICANO DECLARA: LA PEDOFILIA NO ES DELITO

    Desde SURSUM CORDA

    Nuevo escándalo de la Iglesia Conciliar, ésta vez con algo que es sumamente doloroso: la pedofilia, una de las características del nuevo sacerdocio.

    El Cardenal de la Iglesia Montiniana Wilfrid Fox Napier, de Sudáfrica dijo que la pedofilia no es una "condición criminal", sino una enfermedad psicológica. Él fue uno de los 115 electores de Bergoglio.

    Wilfrid Fox Napier, 'Arzobispo' de Durban y 'Cardenal' por Sudáfrica

    ¿Que implica que se trata de una enfermedad y no de un delito? En primer lugar, que los pedófilos no son penalmente responsables, en efecto dijo a la BBC
    No me digas que estas personas son responsables penalmente como alguien que decide hacer algo así.
    No creo que realmente se puede tomar la posición y decir que esa persona merece ser castigado, cuando él mismo fue dañado.

    ¿Qué supone que la pedofilia sea una enfermedad? En primer lugar, que el pedófilo no es culpable ni responsable de los actos que realiza, el inmenso daño que causa, de las vidas que deja destruídas. Ésta es la Iglesia Montiniana, la Iglesia de la Hermenéutica de la Continuidad... la continuidad del Concilio Vaticano II.

    REFUTACIÓN DEL ANTIMILENARISMO DEL P. ÁLVARO CALDERÓN, POR EL PADRE BASILIO MÉRAMO

    EL CEREBRO GRIS ANTIAPOCALÍPTICO Y ANTIMILENARISTA DE LA REJA AL FIN PELA EL COBRE

    Muy lamentablemente en su libro: “Prometeo”, el Padre Álvaro Calderón, fija su posición antimilenarista y antiapocalíptica, y espero, puesto que no he tenido tiempo de leerlo completamente, no tenga los errores y las imprecisiones sobre el Magisterio de la Iglesia contenidos en su libro: “La Lámpara bajo el Celemín”, donde contradictoriamente califica el magisterio del Concilio Vaticano II como un magisterio auténtico no infalible. Esto es un adefesio, teológicamente hablando, que no se puede concebir, pues todo legítimo y auténtico Concilio Ecuménico es por definición y principio infalible, como se puede por lo que afirma un teólogo como Marín Sola O.P.: “Está revelado que ‘todo Concilio ecuménico es infalible’, o lo que es lo mismo, está revelado que ‘todo Concilio es infalible si es ecuménico’. Es así que tal Concilio es ciertamente ecuménico: Luego tal Concilio es infalible”. (La Evolución Homogénea del Dogma Católico, ed. BAC Madrid 1963, p.435), o también: “La proposición universal de que ‘todo Concilio ecuménico es regla de fe’ tiene el sentido de que ‘todo Concilio es regla de fe, si es ecuménico’”. (Ibídem, p. 435). Queda claro y más que claro: clarísimo, a menos que se posea una deficiencia neuronal, que no puede existir un Concilio Ecuménico no infalible, si es ecuménico es por definición (de fe) infalible, y si no es infalible, no es un Concilio de la Iglesia. ¿Qué es, entonces, el atípico Concilio Vaticano II no infalible?: es un Pseudo Concilio o Conciliábulo, y si me apuran el Gran Conciliábulo de la Nueva Iglesia Conciliar o Pseudo-Iglesia del Anticristo Religioso (el Pseudo-Profeta una la Bestias infernales del Apocalipsis).

    Sería, además, un grave desliz teológico imperdonable el considerar el Magisterio Extraordinario Universal de la Iglesia, (cual es el de todo legítimo, auténtico y verdadero Concilio Ecuménico) como un magisterio simplemente auténtico no extraordinario ni infalible. Esto es confundir los términos conceptuales y teológicos, y además no saber que todo magisterio de la Iglesia que sea extraordinario y universal es auténtico e infalible, no pudiendo existir un puro Magisterio Extraordinario Universal auténtico que no sea a la vez infalible, como debe ser todo Concilio Ecuménico legítimo y verdadero. Pensar lo contrario es herético.

    Portada del libro “La Lámpara bajo el Celemín”, del padre Álvaro Calderón. En él se presenta al Vaticano II como “un magisterio auténtico e infalible” (AFIRMACIÓN QUE EN SÍ MISMA ES FLAGRANTE HEREJÍA)

    Por si fuera poco el P. Calderón formula la siguiente herejía, al decir: “Que no todo el magisterio extraordinario solemne es infalible”. (Lámpara bajo el Celemín, p.36); esto es una herejía, pues como dice el Código de Derecho Canónico (de 1917): “Hay que creer con fe divina y católica todo lo que se contiene en la palabra de Dios escrita o en la tradición divina y que la Iglesia por definición solemne o por magisterio ordinario y universal propone como divinamente revelado. El dar definiciones solemnes pertenece tanto al Concilio Ecuménico como al Romano Pontífice cuando habla ex cathedra”. (Canon 1323). Es evidente que todo Magisterio Extraordinario o solemne, que es lo mismo, es infalible, sea el Magisterio Extraordinario Universal o solemne del Papa solo, llamado ex cathedra, o el Magisterio Extraordinario Universal de la Iglesia en los Concilios Ecuménicos legítimos. ¡Cómo es que a un profesor de reputado calibre teológico, se le escapa tamaño error! Pero no quiero seguir con el análisis de ese libro, pues no es el objeto de este escrito, el cual quiere poner los puntos sobre las íes con respecto al tema del Milenarismo que niega el susodicho profesor, quien goza de reputación teológica para libar, no la miel, sino el pestífero veneno antiapocalíptico y antimilenarista, valiéndose quizás de un supuesto prestigio intelectual como quien es rey en país de ciegos siendo tuerto.

    Pues dicho sea de paso, y para muestra un botón, en el campo filosófico y metafísico, el P. Calderón no ha llegado a captar con su entelequia el valor y profundidad del metafísico, quizás el más grande de la historia después de Santo Tomás de Aquino, el Padre Cornelio Fabro, quien contaba como anécdota lo que de él decía el P. Meinvielle, según refiere uno de sus biógrafos: “Cerrando la conferencia que pronunciara en la Pontificia Universidad ‘Angelicum’, con ocasión del homenaje a sus 80 años, el P. Fabro comentó a modo anecdótico: ‘Me acuerdo de nuestro querido amigo el P. Meinvielle; el P. Meinvielle decía: -¿Es posible, es posible que después de siete siglos de tomismo tan sólo el Padre Fabro haya vuelto a entender el acto de ser? ¿Es posible…?’”. (P. Elvio Fontana, In Memoriam R.P. Cornelio Fabro, p.31). Afirmación ésta, cuya exactitud me tomé el trabajo de averiguar, ante uno de sus discípulos, el profesor universitario Andrea Dalledonne, quien me lo confirmó como totalmente cierto.

    Y ahora, el P. Calderón pela el cobre (pues podría haberlo esquivado ya que el tema de su libro no está directamente relacionado con el milenarismo, pero su fobia no pudo contenerse y de algún modo tenía que aflorar tarde o temprano). No fue capaz de manifestar su antimilenarismo cuando, ya hace varios años en el Seminario de la Reja, le hiciera de frente, el cuestionamiento diciéndole: Padre, cuál es su problema con el P. Castellani, y él muy suavemente dijo que no tenía ningún problema con el P. Castellani, que incluso no lo conocía bien. Y esto se lo pregunté, porque ya se rumoraba un cierto negativismo de parte suya, llegando a decir que el P. Castellani no era un teólogo, siendo que su mismo padre, don Rubén Calderón Bouchet, no dejaba de manifestar con gran admiración el calibre teológico del P. Castellani, como se puede ver en el estudio preliminar que este hiciera al libro Las Canciones de Militis: “Castellani es un teólogo en el sentido cabal del término, uno de esos que, sin ser dominico, ha hecho suyo el lema de aquella orden: ‘contemplari et contemplata aliis tradere’. Insistiendo: “Repetimos que Castellani, es ante todo un teólogo…”. Y más adelante vuelve a repetir: “Castellani es nuestro teólogo y también nuestro profeta”. (ed. Dictio, Buenos Aires 1977, p. 9-10 y 12). Pero como no hay peor cuña que la del mismo palo, el hijo contradice a su propio padre, que creo que sabía un poquito más que él al respecto. Y como es sabido la ignorancia es atrevida y la juventud presuntuosa, hoy en día cualquiera se permite decir cualquier cosa y los hijos contradecir a sus padres.

    Ahora, para colmo el P. Calderón se atreve a decir que el: “milenarismo ha sido una ilusión judaizante, que ha tentado siempre a los inconformes con el estado actual de cosas”. (Prometeo, p.83). Y en la nota de pie de página le adjudica todo este error al iluminado abad Joaquín de Fiore, como si el milenarismo no hubiera tenido nada que ver como doctrina común de la Iglesia durante sus tres o cuatro primeros siglos, nada que ver con San Juan, y a través de San Policarpo, con San Ireneo, lo cual evidencia que la doctrina milenarista viene en línea directa de San Juan.

    El Apóstol San Juan fue el primero en hablar de que satanás el diablo será encadenado por mil años, y que durante ese tiempo Jesús reinará con sus Santos (cf. Apocalipsis XX, 1-6). Por ello, el Milenarismo desciende directamente de él.

    Además el P. Calderón, habla de milenarismo, sin hacer ninguna clase de distinción, ya sea porque para él se trata de uno solo, o que meta a todos en el mismo saco sin distinguir que hay un milenarismo patrístico que fue doctrina común en la Iglesia primitiva y otro el milenarismo craso y carnal del hereje judaizante Cerinto.

    El no distinguirlo es grave y un error imperdonable en alguien que se las da de maestro y para que quede refutada la insulsa y estulta aseveración del eminente profesor, baste citar las siguientes palabras del P. Castellani retrucando: “En fin, los milenistas son ‘judaizantes’. ¿Pero, qué cosa más judaizante que esperar un gran triunfo terreno de la Iglesia antes de la segunda venida de Cristo? El actual socialismo comunista, por ejemplo, es netamente milenista carnal (y ateo), es decir, ‘judaizante’ ”. (El Apokalypsis, ed. Paulinas 1963, p.87).

    En “Prometeo, la religión del hombre”, Álvaro Calderón se muestra decididamente defensor de sus errores expuestos en su libro anterior, y califica el Milenarismo de los Padres de la Iglesia como “ilusión judaica”

    Los antimilenaristas, como hace ver el P. Castellani, son milenaristas al revés, como se puede observar: “Doctores de la Fe se pretenden estos, y son tenidos de muchos por tales: incluso publican libros con aprobaciones episcopales: en gran peligro de ser engañados andan hoy los fieles. Uno de ellos muy famoso del siglo XIX (muchos de ellos hoy día) enseñó que la Iglesia, antes del Juicio Universal, tiene que llegar a un triunfo y prosperidad completas, en que no quedará sobre el haz de la tierra un solo hombre por convertir (‘un solo rebaño y un solo Pastor’) y sin más ni más, se cumplirán todas las exuberantes profecías viejotestamentarias. De acuerdo a algunas profecías privadas, se imaginan al Papa (al ‘Pastor Angélico’ que debería haber sido Pío XII) reinando sobre todo el mundo apoyado en un Monarca Católico vencedor (que los franceses dicen ser francés, ¿Enrique V? o ¿Luis Carlos I? pues hasta el nombre le saben; los alemanes que será alemán, etc.) el cual sin embargo mandará menos que el Papa, pues el Papa mandará en todo el mundo y así en Santas Pascuas y grandes fiestas ¡hasta la resurrección de la carne¡ y después a mayores fiestas.… Es el mismo sueño carnal de los judíos, que los hizo engañarse respecto a Cristo. Estos son milenistas al revés. Niegan acérrimamente el Milenio metahistórico después de la Parusía, que está en la Escritura; y ponen un Milenio que no está en la Escritura, por obra de las solas fuerzas históricas, o sea una solución infrahistórica de la Historia; lo mismo que los impíos ‘progresistas’, como Condorcet, Augusto Comte y Kant; lo cual equivale a negar la intervención sobrenatural de Dios en la Historia; y en el fondo, la misma inspiración divina de la Sagrada Escritura”. (Ibídem, p.366-367).

    Por esta razón, es que el P. Castellani dice que el remedio es el Apokalypsis: “El Apokalypsis es el único antídoto actual contra esos ‘pseudoprofetas’”. (Ibídem, p.367).

    El tema del Milenarismo es de gran trascendencia, como lo podemos ver por lo que sigue: “El Reino de los Mil años: es la parte más dura, difícil y discutida de la Profecía de San Juan; pero es a donde toda ella confluye. La verdad es que si Dios se hizo hombre en la persona de Jesús de Nazareth, no cabe asustarse de cosa alguna por grande y extraordinaria que sea (pues más que estotra no puede serlo) con tal que se encuentre realmente en las Sagradas Letras; como se encuentra el Reino Milenario”. (Ibídem p.296).

    El Reino Milenario de Cristo es el eje central del Apocalipsis

    Y por esto advierte el P. Castellanni que: “La otra alternativa, la de interpretar alegóricamente las profecías mesiánicas y aplicarlas a la Iglesia actual, tiene un efecto pavoroso: la Biblia se convierte en literatura; y por cierto, en mala literatura”. (Ibídem, p.296-297).

    En cambio, si nos atenemos al sentido literal, la cosa cambia: “Si se tiene sinceramente que la Biblia es ‘la palabra de Dios’, entonces hay que aceptar que su sentido literal responde a cosas, que son tan grandes o más de lo que suenan las palabras; esas cosas no se han verificado todavía muchas dellas; y que se habrán de verificar; y por cierto, PRONTO, como dice siete veces Juan Apokaleta. La ‘palabra de Dios’ no puede ser un centón de metáforas extravagantes y adivinanzas desaforadas de unos pobres rapsodas orientales a medio civilizar. Blasfemia es esto”. (Ibídem, p.297).

    El grave problema, es que los restauracionistas antiapocalípticos, aun siendo tradicionalistas, no se dan cuenta que caen en el error de la falsa esperanza progresista (dialéctica y judaica) modernista: “… pero también y paralelamente, el proceso de defensa y de final Restauración, dependiente no de las fuerzas humanas, sino de la potencia suprahistórica que gobierna la Historia; la cual debe ser por hipótesis, infaliblemente triunfante. La Profecía medica por lo tanto las dos actitudes de orden profano que permean el mundo actual, tan visibles en su literatura: la del terror sin esperanza, y la de la pseudo-esperanza alocada de los ‘progresistas’ y ‘evolucionistas’”. (Ibídem, p.374).

    No olvidemos que una de las características del Anticristo Religioso, la Bestia de la Tierra, que tiene el nombre propio de Pseudoprofeta, es la siguiente: “Y la Bestia de la tierra se parece al Cordero, ‘hace prodigios y portentos’, promete la felicidad y habla palabras hermosas, llenas de halago. Promete el Reino en este mundo, como Cristo. El Reino en este mundo, por las solas fuerzas del hombre, como el Dragón le prometía a Cristo, en el Monte de la Tentación”. (Ibídem, p.260-261). Tal como está haciendo hoy Francisco con tanto éxito, aclamado por todos los medios de información mundial, y como han hecho Juan Pablo II y Benedicto XVI.

    Francisco Bergoglio es un Pseudoprofeta antiapocalíptico que, como Juan Pablo II y Benedicto XVI, opone al Reino de Dios por un Nuevo orden mundial.

    Es evidente que estos agentes del mal lo que buscan es el Paraíso Terrenal: “El Capitalismo y el Comunismo, tan diversos como parecen, coinciden en su fondo; digamos en su, núcleo ‘místico’: ambos buscan el Paraíso Terrenal por medio de la Técnica; y su ‘mística’ es un mesianismo tecnólatra y antropólatra, cuya difusión vemos hoy en día por todos lados, y cuya dirección es la deificación del Hombre; la cual un día se encarnará en Un Hombre”. (Ibídem, p.347).

    Capitalistas y comunistas buscan un sólo deseo: establecer la deificación del Hombre. Por ello se da el culto a la personalidad, precursor del Anticristo.

    Por esto hay que tener presente que se trata de una lucha eminentemente religiosa, doctrinal, de fe, más que de guerras, aunque las puede haber: “Actualmente existe una crisis mayor que todas las precedentes. Ella es gravísima y universal. Una cantidad de instituciones se han derrumbado, y de barreras han caído. El mundo se ha nivelado (‘y montañas ya no hay’) y tiende a amalgamarse. Fenómenos nefastos de gran calibre, dos Guerras Mundiales, hemos sido testigos de ellas. La nueva ‘Era Atómica’. Contemplemos otros puntos. Los judíos sabían mucho del Reino del Mesías, pero no sabían claramente de los Dos reinos de Cristo, o sea de sus Dos Venidas. Los Profetas hablaban de ambas per modum uníus, unitariamente; sea porque así fue la inspiración divina, sea porque las profecías escritas están ‘amontonadas’, por decirlo así, por los escribas que recogieron y recibieron los diversos recitados orales; en las cuales quizá se distinguían los dos géneros: ‘profecías mesiánicas’, y ‘profecías esjatológicas’, como hacemos hoy día; ya que sabemos el Mesías vino y fundó un Reino, y no siguió de inmediato el triunfo temporal y el OTRO Reino perfecto, las Bodas del Cordero, y la Restauración del Trono de David (‘y le dará Dios el trono de David su padre, y su Reino no tendrá fin’ - dice el Ángel a Nuestra Señora) de donde la Exégesis de inmediato debió después de Cristo distinguir los dos sucesos. (…) Sea como fuere, cuando vino el Mesías, los judíos SE EQUIVOCARON. Este es uno de los fenómenos más asombrosos y la tragedia más grande que ha habido en el mundo. Estaban bastante preparados a equivocarse desde tiempo hacía. Habían dejado caer de su vista los vaticinios del Mesías sufrido y manso, redentor de pecados, impartidor de conocimiento religioso, y jefe de un reino pacífico y paciente; y esperaban (y exigían) el Rey triunfante de la Segunda Venida. En suma, quisieron la Segunda Venida, sin la Primera, pasando por alto las indicaciones que en los Profetas, aunque sea de paso, las distingue; y muy claramente en Daniel. (…) Una vez hubieron decidido, el Mesías TENÍA QUE SER ASÍ, como ellos lo soñaban, inevitablemente los Judíos tenían que matar al Mesías real”. (Ibídem, p.363-364).

    Comentando el P. Castellani sobre la Iglesia de Thyatira, una de las Siete Iglesias del Apocalipsis, señala: “El ‘premio’ prometido a esta Iglesia, a los que vencieren (de hecho el poder mundial de la Monarquía Cristiana se manifiesta al final de ella) a diferencia de todos los otros seis: es TEMPORAL, como ya está notado. Para los que tienen la teoría milenista, esta anomalía no hace dificultad ninguna: TODAS las promesas de Cristo ‘a los que vencieren’ se cumplen en el período de paz, triunfo y esplendor religioso (el Milenio) que seguirá a la Parusía y al derrocamiento del Anticristo; y son a la vez como si dijéramos temporales y eviternos”. (Ibídem, p.54).

    Y como hace ver el P. Castellani: “Cristo debe volver. Debe volver pronto. Y a medida que su retorno se aproxima, por fuerza se deben hacer más claras las Promesas de sus Santos y las Visiones de sus Videntes. Volverá no ya a ser crucificado por los pecados de muchos, sino a juzgar a todos, no como Cordero de Dios, sino como Rey del Siglo Futuro. Volverá para poner a sus enemigos de alfombra de sus pies, a restaurar y restituir para su Padre todas las cosas, arrojado de ellas y amarrado el Príncipe de este mundo; volverá en el clímax de la más horrenda lucha religiosa que han visto los siglos, en el ápice mismo de la Gran Apostasía y de la tribulación colectiva más terrible después del Diluvio, cuando sus fieles estén por desfallecer y esté por perecer toda carne”. (Ibídem, p. 90-91).

    Tenemos que la única restauración verdadera es la realizada por Cristo Rey en el Gran Día, lo cual descarta de plano las falsas restauraciones por mano de los hombres: “El término de la historia será una catástrofe, pero el objetivo divino de la historia será alcanzado en una metahistoria, que no será una nueva creación, sino una ‘trasposición’; pues ‘nuevos cielos y nueva tierra’ significa ‘renovadas todas las cosas’ de acuerdo a su prístino patrón divinal”. (Ibídem, p.149).

    El Milenarismo Patrístico claramente enseñado por San Ireneo lo podemos apreciar con este y los siguientes textos: “(…) vendrá entonces el Señor desde los cielos y sobre las nubes, en la Gloria de su Padre, y mandará al estanque de fuego al Anticristo con sus fieles; inaugurará al mismo tiempo para los justos, los tiempos del Reino, es decir el descanso, el séptimo día que fue santificado y entregará a Abraham la herencia prometida: es el Reino en que, según la palabra del Señor, ‘Muchos de Oriente y del Occidente vendrán y se sentarán con Abraham, Isaac y Jacob’”. (Contra las Herejías, Libro V, ed. Apostolado Mariano, Sevilla 1999, p.114).

    Y este Reino Milenario, es el Gran Banquete de las Bodas Nupciales: “Tales promesas significan por tanto, claramente el banquete, que proporcionará esta creación en el reino de los justos y que Dios nos ha prometido servir él mismo”. (Ibídem, p.126).

    Estas son las Bodas del Cordero y por si alguno las quiere interpretar alegórica y no literalmente se verán divididos, he aquí la advertencia que hace San Ireneo: “Si algunos tratan de interpretar estas profecías en el sentido alegórico, no lograrán ponerse de acuerdo entre sí en todos los puntos”. (Ibídem, p.127).

    Y continúa explicando el Santo Mártir y Padre de la Iglesia: “Todas las profecías de este género se refieren sin discusión a la resurrección de los justos, que tendrá lugar después de la venida del Anticristo y destrucción de las naciones sometidas a su autoridad: entonces reinarán los justos sobre la tierra, cuando crezcan a causa de la aparición del Señor; y , gracias a él, se irán acostumbrando a asir la Gloria del Padre, en el Reino, y tendrán acceso al trato con los santos ángeles, así como a la comunión y unión con las realidades espirituales”. (Ibídem p.127).

    San Ireneo dice que el Milenio es el Séptimo día que está expresado en los días de la creación: “Esto se encuentra ya en el libro del Génesis, según el cual, la consumación de este siglo tendrá lugar el día sexto, es decir el año 6000; después vendrá el séptimo día, día de descanso, del cual dice David: ‘Aquí está mi reposo, los justos entraran por él’: este séptimo día es el séptimo milenio, el del reino de los justos en que todos se ejercitarán para la incorruptibilidad, después que haya sido renovada la creación, para los que hayan sido guardados para este fin. Es lo que confiesa el Apóstol cuando dice que la creación será liberada de la esclavitud de la corrupción, para tener parte en la libertad gloriosa de los hijos de Dios”. (Ibídem p. 133).

    Tenemos que el milenio corresponde al séptimo día de la creación y que él constituye la Gran Esperanza Apocalíptica de la Parusía y de la Apocatástasis, de la Palingenesia, es decir, del nuevo nacimiento, renacimiento, regeneración, es el retorno de todas las cosas a su estado primigenio, esta renovación o restablecimiento universal es la gran restauración cósmica apocalíptica-parusíaca, es el gran día por el cual todas las creaturas (animadas e inanimadas) gimen esperando el día de su redención, viéndose libres de la corruptela; es la Bienaventurada Esperanza de San Pablo, la Parusía.

    Y para terminar, debe quedarnos claro que el que se opone al Milenarismo Patrístico, está siguiendo los pasos del impío, pérfido y traidor apóstol que vendió a Cristo, Judas, por lo que afirma San Ireneo en este texto: “La bendición que acabamos de hablar se refiere por tanto, sin discusión a los tiempos del reino: cuando reinen los justos después de haber resucitado entre los muertos y (haber sido, por el hecho de esta misma resurrección, colmados de honor por Dios); cuando incluso la creación liberada y renovada produzca en abundancia toda clase de alimentos, gracias al rocío del cielo y a la fertilidad de la tierra. Esto es lo que los presbíteros, que habían visto a Juan, discípulo del Señor, recuerdan haber oído de él, cuando evocaba la enseñanza del Señor relacionada con aquellos tiempos. (…)

    He aquí lo que Papías, oyente de Juan, compañero de Policarpo, hombre venerable, atestigua por escrito en su libro cuarto -pues hay cinco libros compuestos por él-. Y añadió: “Todo esto es creíble para los que tienen fe. Porque, prosigue él, como Judas el traidor siguiese incrédulo y preguntase: ¿Cómo podrá Dios crear tales frutos? - el Señor le respondió: Verán quienes vivan hasta entonces”. (Ibídem, p.121-122). Queda claro que Judas no creía en el Reino predicado por Nuestro Señor en su Segunda Venida y lo quería antes, y por eso lo traiciona.

    Tengamos presente la advertencia que propina el santo mártir, padre y obispo de la Iglesia: “Si alguien no acepta estas cosas como del reino, caerá en infinidad de contradicción y dificultades, tal como los judíos caen y se debaten”. (Ibídem, p.120-121). Ser milenarista no es ser judaizante como afirma el P. Calderón, sino que se es judaizante por ser antimilenarista o milenarista al revés.

    Esperamos que con esto, el Padre Calderón pueda reconsiderar su posición antiapocalíptica y antimilenarista, o que por lo menos no impugne lo que desconoce, y no sea ni un judaizante, ni siga los pasos de un traidor como Judas.


    + P. Basilio Méramo
    Bogotá, 7 de Agosto de 2013