sábado, 25 de noviembre de 2017

CIRILO I DE MOSCÚ: «LAS SEÑALES DEL APOCALIPSIS DE SAN JUAN ESTÁN A LA VISTA. SÓLO LOS CIEGOS NO QUIEREN VERLAS»

Traducción de la noticia publicada por Marco Tosatti en STILUM CURIÆ.
 
  
No tengo escrito esta mañana (Jueves 23) para “La Nuova Bussola Quotidiana”, pero quiero publicar el artículo también para Stilum Curiæ, porque me parece importante y singular el hecho que Cirilo I, notoriamente una persona ajena a misticismios, considere oportuno lanzar un mensaje de esa característica. Hace días, el patriarca Cirilo ha dicho en un discurso público que las señales del Libro del Apocalipsis son ahora evidentes. También pidió a la Iglesia, a los políticos, a los artistas, a los científicos y a los ciudadanos de a pie unirse para frenar el movimiento hacia el abismo: “Estamos entrando en un período crítico en el desarrollo de la civilización humana”.
  
Son palabras extraordinariamente claras y duras, ciertamente no usuales en la boca de la más alta autoridad de la Iglesia Ortodoxa Rusa. “Todos aquellos que aman a la Patria deben estar juntos porque estamos entrando en un período crítico en la historia de la sociedad humana. Esto puede ser visto claramente. Tienes que estar ciego para no notar el avecinar de los momentos que inspiran temor en la historia, los que el apóstol y evangelista Juan hablaba en el libro del Apocalipsis”.
 
El Patriarca de Moscú y de todas las Rusias agregó que el momento preciso del fin de los tiempos depende de las acciones de cada uno. Ha pedido al pueblo asumir la responsabilidad de las personas en lo concerniente a la Rusia y la Humanidad entera, y de frenar “el movimiento hacia el abismo del fin de la historia”. Acto seguido, subrayó que muchos representantes de la intelligentsia de Rusia moderna están repitiendo los errores cometidos por sus predecesores, que llevaron al país a los desafortunados eventos revolucionarios del siglo XX. “Hoy es el momento equivocado para hacer avanzar la barca de las pasiones humanas, porque tenemos ya demasiadas influencias negativas sobre la vda espiritual de las personas”, ha dicho Cirilo I.
  
El Patriarca Cirilo, que el lunes 20 cumplió 71 años, celebró una misa en la iglesia de Cristo Salvador, la catedral de Moscú. Poco después el Sínodo de la Iglesia Ortodoxa ha ofrecido al Patriarca una copia del koukoulion, un tocado ceremonial usado por el patriarca Tijón I, el hombre que fue elegido para dicho cargo hace exactamente cien años.

viernes, 24 de noviembre de 2017

SAN JUAN DE LA CRUZ, FUNDADOR DE LOS FRAILES CARMELITAS DESCALZOS

La caridad no tiene envidia, no obra precipitada”. (1 Corintios 13, 4)
   
San Juan de la Cruz
     
San Juan de la Cruz (en el siglo Juan de Yepes Álvarez) nació en Fontiveros, provincia de Ávila (España), hacia el año 1542. Pasados algunos años en la Orden de los carmelitas, fue, a instancias de Santa Teresa de Jesús, el primero que, a partir de 1568, se declaró a favor de su reforma, por la que soportó innumerables sufrimientos y trabajos. Murió en Ubeda el año 1591, con gran fama de santidad y sabiduría, de las que dan testimonio precioso sus escritos espirituales.
   
Su padre, Gonzalo de Yepes pertenecía a una buena familia de Toledo, pero como se casó con una joven de clase “inferior”, fue desheredado por sus padres y tuvo que ganarse la vida como tejedor de seda. A la muerte de Gonzalo, su esposa, Catalina Álvarez, quedó en la miseria y con tres hijos. Juan, que era el menor, nació en Fontiveros, en Castilla la Vieja, en 1542.
   
Asistió a una escuela de niños pobres en Medina del Campo y empezó a aprender el oficio de tejedor, pero como no tenía aptitudes, entró más tarde a trabajar como criado del director del hospital de Medina del Campo. Así pasó siete años. Al mismo tiempo que continuaba sus estudios en el colegio de los jesuitas, practicaba rudas mortificaciones corporales.
   
A los veintiún años, tomó el hábito en el convento de los carmelitas de Medina del Campo. Su nombre de religión era Juan de San Matías. Después de hacer la profesión, pidió y obtuvo permiso para observar la regla original del Carmelo, sin hacer uso de las mitigaciones (permisos para relajar las reglas) que varios Pontífices habían aprobado y eran entonces cosa común en todos los conventos.
  
San Juan hubiese querido ser hermano lego, pero sus superiores no se lo permitieron. Tras haber hecho con éxito sus estudios de teología, fue ordenado sacerdote en 1567. Las gracias que recibió con el sacerdocio le encendieron en deseos de mayor retiro, de suerte que llegó a pensar en ingresar en la Cartuja.
  
Primera misa de San Juan de la Cruz
   
Santa Teresa fundaba por entonces los conventos de la rama reformada de las carmelitas. Cuando oyó hablar del hermano Juan, en Medina del Campo, la santa se entrevistó con él, quedó admirada de su espíritu religioso y le dijo que Dios le llamaba a santificarse en la orden de Nuestra Señora del Carmen. También le refirió que el prior general le había dado permiso de fundar dos conventos reformados para hombres y que él debía ser su primer instrumento en esa gran empresa. La reforma del Carmelo que lanzaron Santa Teresa y San Juan no fue con intención de cambiar la orden o “modernizarla” sino para restaurar y revitalizar su cometido original el cual se había mitigado mucho. Al mismo tiempo que lograron ser fieles a los orígenes, la santidad de estos reformadores infundió una nueva riqueza a los carmelitas que ha sido recogida en sus escritos y en el ejemplo de sus vidas y sigue siendo una gran riqueza de espiritualidad.

Santa Teresa de Jesús, reformadora del Carmelo
  
Poco después, se llevó a cabo la fundación del primer convento de carmelitas descalzos, en una ruinosa casa de Duruelo. San Juan entró en aquel nuevo Belén con perfecto espíritu de sacrificio. Unos dos meses después, se le unieron otros dos frailes. Los tres renovaron la profesión el domingo de Adviento de 1568, y nuestro santo tomó el nombre de Juan de la Cruz. Fue una elección profética. Poco a poco se extendió la fama de ese oscuro convento de suerte que Santa Teresa pudo fundar al poco tiempo otro en Pastrana y un tercero en Mancera, a donde trasladó a los frailes de Duruelo. En 1570, se inauguró el convento de Alcalá, que era a la vez colegio de la universidad; San Juan fue nombrado rector.
  
Con su ejemplo, San Juan supo inspirar a los religiosos el espíritu de soledad, humildad y mortificación. Pero Dios, que quería purificar su corazón de toda debilidad y apego humanos, le sometió a las más severas pruebas interiores y exteriores. Después de haber gozado de las delicias de la contemplación, San Juan se vio privado de toda devoción. A este período de sequedad espiritual se añadieron la turbación, los escrúpulos y la repugnancia por los ejercicios espirituales. En tanto que el demonio le atacaba con violentas tentaciones, los hombres le perseguían con calumnias.
   
La prueba más terrible fue sin duda la de los escrúpulos y la desolación interior, que el santo describe en la Noche Oscura del Alma. A esto siguió un período todavía más penoso de oscuridad, sufrimiento espiritual y tentaciones, de suerte que San Juan se sentía como abandonado por Dios. Pero la inundación de luz y amor divinos que sucedió a esta prueba, fue el premio de la paciencia con que la había soportado el siervo de Dios.
   
En cierta ocasión, una mujer muy atractiva tentó descaradamente a San Juan. En vez de emplear el tizón ardiente, como lo había hecho Santo Tomás de Aquino en una ocasión semejante, Juan se valió de palabras suaves para hacer comprender a la pecadora su triste estado. El mismo método empleó en otra ocasión, aunque en circunstancias diferentes, para hacer entrar en razón a una dama de temperamento tan violento, que el pueblo le había dado el apodo de “Roberto el diablo”.
  
En 1571, Santa Teresa asumió por obediencia el oficio de superiora en el convento no reformado de la Encarnación de Avila y llamó a su lado a San Juan de la Cruz para que fuese su director espiritual y su confesor. La santa escribió a su hermana: “Está obrando maravillas aquí. El pueblo le tiene por santo. En mi opinión, lo es y lo ha sido siempre”. Tanto los religiosos como los laicos buscaban a San Juan, y Dios confirmó su ministerio con milagros evidentes.
  
Entre tanto, surgían graves dificultades entre los carmelitas descalzos y los mitigados. Aunque el superior general había autorizado a Santa Teresa a emprender la reforma, los frailes antiguos la consideraban como una rebelión contra la orden; por otra parte, debe reconocerse que algunos de los descalzos carecían de tacto y exageraban sus poderes y derechos. Como si eso fuera poco, el prior general, el capítulo general y los nuncios papales, daban órdenes contradictorias. Finalmente, en 1577, el provincial de Castilla mandó a San Juan que retornase al convento de Medina del Campo. El santo se negó a ello, alegando que había sido destinado a Ávila por el nuncio del Papa. Entonces el provincial envió un grupo de hombres armados, que irrumpieron en el convento de Ávila y se llevaron a San Juan por la fuerza. Sabiendo que el pueblo de Ávila profesaba gran veneración al santo, le trasladaron a Toledo.
   
Como Juan se rehusase a abandonar la reforma, le encerraron en una estrecha y oscura celda y le maltrataron increíblemente. Ello demuestra cuán poco había penetrado el espíritu de Jesucristo en aquellos que profesaban seguirlo.
   
La celda de San Juan tenía unos tres metros de largo por dos de ancho. La única ventana era tan pequeña y estaba tan alta, que el santo, para leer el oficio, tenía que ponerse de pie sobre un banquillo. Por orden de Jerónimo Tostado, vicario general de los carmelitas de España y consultor de la Inquisición, se le golpeó tan brutalmente, que conservó las cicatrices hasta la muerte. Lo que sufrió entonces San Juan coincide exactamente con las penas que describe Santa Teresa en la Sexta Morada: insultos, calumnias, dolores físicos, angustia espiritual y tentaciones de ceder. Más tarde dijo: “No os extrañe que ame yo mucho el sufrimiento. Dios me dio una idea de su gran valor cuando estuve preso en Toledo”.
  
Los primeros poemas de San Juan que son como una voz que clama en el desierto, reflejan su estado de ánimo:
“¿En dónde te escondiste,
Amado, y me dejaste con gemido?
Como el ciervo huiste,
Habiéndome herido;
Salí tras ti clamando, y eras ido”. (Cántico Espiritual, 1-5)
  
El prior Maldonado penetró la víspera de la Asunción en aquella celda que despedía un olor pestilente bajo el tórrido calor del verano y dio un puntapié al santo, que se hallaba recostado, para anunciarle su visita. San Juan le pidió perdón, pues la debilidad le había impedido levantarse en cuanto lo vio entrar.
Parecíais absorto. ¿En qué pensábais?”, le dijo Maldonado.
Pensaba yo en que mañana es fiesta de Nuestra Señora y sería una gran felicidad poder celebrar la misa”, replicó Juan.
No lo haréis mientras yo sea superior”, repuso Maldonado.
   
En la noche del día de la Asunción, la Santísima Virgen se apareció a su afligido siervo, y le dijo: “Sé paciente, hijo mío; pronto terminará esta Prueba”.
  
Algunos días más tarde se le apareció de nuevo y le mostró, en visión, una ventana que daba sobre el Tajo: “Por ahí saldrás y yo te ayudaré”. En efecto, a los nueve meses de prisión, se concedió al santo la gracia de hacer unos minutos de ejercicio. Juan recorrió el edificio en busca de la ventana que había visto. En cuanto la hubo reconocido, volvió a su celda. Para entonces ya había comenzado a aflojar las bisagras de la puerta. Esa misma noche consiguió abrir la puerta y se descolgó por una cuerda que había fabricado con sábanas y vestidos. Los dos frailes que dormían cerca de la ventana no le vieron. Como la cuerda era demasiado corta, San Juan tuvo que dejarse caer a lo largo de la muralla hasta la orilla del río, aunque felizmente no se hizo daño. Inmediatamente, siguió a un perro que se metió en un patio. En esa forma consiguió escapar. Dadas las circunstancias, su fuga fue un milagro.
   
El santo se dirigió primero al convento reformado de Beas de Segura y después pasó a la ermita cercana de Monte Calvario. En 1579, fue nombrado superior del colegio de Baeza y, en 1581, fue elegido superior de Los Mártires, en las cercanías de Granada. Aunque era el fundador y jefe espiritual de los carmelitas descalzos, en esa época participó poco en las negociaciones y sucesos que culminaron con el establecimiento de la provincia separada de los Descalzos, en 1580. En cambio, se consagró a escribir las obras que han hecho de él un doctor de teología mística en la Iglesia.
   
La doctrina de San Juan es plenamente fiel a la tradición antigua: el fin del hombre en la tierra es alcanzar “Perfección de la caridad y elevarse a la dignidad de hijo de Dios por el amor”; la contemplación no es por sí misma un fin, sino que debe conducir al amor y a la unión con Dios por el amor y, en último término, debe llevar a la experiencia de esa unión a la que todo está ordenado. “No hay trabajo mejor ni mas necesario que el amor”, dice el santo. “Hemos sido hechos para el amor. El único instrumento del que Dios se sirve es el amor. Así como el Padre y e1 Hijo están unidos por el amor, así el amor es el lazo de unión del alma con Dios”.
  
El amor lleva a las alturas de la contemplación, pero como que amor es producto de la fe, que es el único puente que puede salvar el abismo separa a nuestra inteligencia de la infinitud de Dios, la fe ardiente y vívida el principio de la experiencia mística. San Juan no se cansó nunca de inculcar esa doctrina tradicional con su estilo maravilloso y sus ardientes palabras.
  
Las verdades que enseñó no deben empañarse por las prácticas que puedan ser exageradas. Al mismo tiempo se ha de tener cuidado en discernir qué es exageración. ¿Cuál es nuestro punto de referencia?, ¿Fueron todos los santos exagerados?, ¿Fue Jesucristo exagerado, aceptando morir en la Cruz? ¿O no será mas bien que nosotros no sabemos amar hasta el extremo?.
   
Dios no pide lo mismo a todos. Él sabe la capacidad y el corazón de cada uno. El amor expande el corazón y las capacidades de entrega.
  
Solía pedir a Dios tres cosas: que no dejase pasar un solo día de su vida sin enviarle sufrimientos, que no le dejase morir en el cargo de superior, y que le permitiese morir en la humillación y el desprecio.

Sacra conversación de San Juan de la Cruz con Jesús Nazareno.
  
Con su confianza en Dios (llamaba a la Divina Providencia el patrimonio de los pobres), obtuvo milagrosamente en algunos casos provisiones para sus monasterios. Con frecuencia estaba tan absorto en Dios, que debía hacerse violencia para atender los asuntos temporales.
  
Su amor de Dios hacía que su rostro brillase en muchas ocasiones, sobre todo al volver de celebrar la misa. Su corazón era como una ascua ardiente en su pecho, hasta el punto de que llegaba a quemarle la piel. Su experiencia en las cosas espirituales, a la que se añadía la luz del Espíritu Santo, hacían de un consumado maestro en materia de discreción de espíritus, de modo que no era fácil engañarle diciéndole que algo procedía de Dios.
  
Juan dormía unas dos o tres horas y pasaba el resto de la noche orando ante el Santísimo Sacramento.
   
Después de la muerte de Santa Teresa, ocurrida en 1582, se hizo cada vez más pronunciada una división entre los descalzos. San Juan apoyaba la política de moderación del provincial, Jerónimo de Castro, en tanto que el P. Nicolás Doria, que era muy extremoso, pretendía independizar absolutamente a los descalzos de la otra rama de la orden.
   
El P. Nicolás fue elegido provincial y el capítulo general nombró a Juan vicario de Andalucía. El santo se consagró a corregir ciertos abusos, especialmente los que procedían del hecho de que los frailes tuviesen que salir del monasterio a predicar. El santo opinaba que la vocación de los descalzos era esencialmente contemplativa. Ello provocó oposición contra él.
   
San Juan fundó varios conventos y, al expirar su período de vicario, fue nombrado superior de Granada. Entre tanto, la idea del P. Nicolás había ganado mucho terreno y el capítulo general que se reunió en Madrid en 1588, obtuvo de la Santa Sede un breve que autorizaba una separación aún más pronunciada entre los descalzos y los mitigados. A pesar de las protestas de algunos, se privó al venerable P. Jerónimo Gracián de toda autoridad y se nombró vicario general al P. Doria. La provincia se dividió en seis regiones, cada una de las cuales nombró a un consultor para ayudar al P. Gracián en el gobierno de la congregación. San Juan fue uno de los consultores.
   
La innovación produjo grave descontento, sobre todo entre las religiosas. La venerable Ana de Jesús, que era entonces superiora del convento de Madrid, obtuvo de la Santa Sede un breve de confirmación de las constituciones, sin consultar el asunto con el vicario general. Finalmente, se llegó a un compromiso en ese asunto. Sin embargo, en el capítulo general de Pentecostés de 1591, San Juan habló en defensa del P. Gracián y de las religiosas.
   
El P. Doria, que siempre había creído que el santo estaba aliado con sus enemigos, aprovechó la ocasión para privarle de todos sus cargos y le envió como simple fraile al remoto convento de La Peñuela. Ahí pasó San Juan algunos meses entregado a la meditación y la oración en las montañas, “porque tengo menos materia de confesión cuando estoy entre las peñas que cuando estoy entre los hombres”.
  
Pero no todos estaban dispuestos a dejar en paz al santo, ni siquiera en aquel rincón perdido. Siendo vicario provincial, San Juan, durante la visita al convento de Sevilla, había llamado al orden a dos frailes y había restringido sus licencias de salir a predicar. Por entonces, los dos frailes se sometieron pero un consultor de la congregación recorrió toda la provincia tomando informes sobre la vida y conducta de San Juan, lanzando acusaciones contra él, afirmando que tenía pruebas suficientes para hacerle expulsar de la orden. Muchos de los frailes prefirieron seguir la corriente adversa a Juan que decir la verdad que hace justicia. Algunos llegaron hasta quemar sus cartas para no caer en desgracia.
   
En medio de esa tempestad San Juan cayó enfermo. El provincial le mandó salir del convento de Peñuela y le dio a escoger entre el de Baeza y el de Úbeda. El primero de esos conventos estaba mejor provisto y tenía por superior a un amigo del santo. En el otro era superior el P. Francisco, a quien San Juan había corregido junto con el P. Diego. Ese fue el convento que escogió.
  
La fatiga del viaje empeoró su estado y le hizo sufrir mucho. Con gran paciencia, se sometió a varias operaciones. El indigno superior le trató inhumanamente, prohibió a los frailes que le visitasen, cambió al enfermero porque le atendía con cariño, sólo le permitía comer los alimentos ordinarios y ni siquiera le daba los que le enviaban algunas personas de fuera. Cuando el provincial fue a Úbeda y se enteró de la situación, hizo cuanto pudo por San Juan y reprendió tan severamente al P. Francisco, que éste abrió los ojos y se arrepintió.
 
Después de tres meses de sufrimientos muy agudos, el santo falleció el 14 de diciembre de 1591.
   
En su muerte no se había disipado todavía la tempestad que la ambición del P. Nicolás y el espíritu de venganza del P. Diego habían provocado contra él en la congregación de la que había sido cofundador y cuya vida había sido el primero en llevar.

La muerte del santo trajo consigo la revalorización de su vida y tanto el clero como los fieles acudieron en masa a sus funerales. Dios quiso que se despejaran las tinieblas y se vieses su vida auténtica para edificación de muchas almas. Sus restos fueron trasladados a Segovia el 21 de mayo de 1675, pues en dicho convento había sido superior por última vez. Fue canonizado en 1726 por Benedicto XIV.
 
Santa Teresa había visto en Juan un alma muy pura, a la que Dios había comunicado grandes tesoros de luz y cuya inteligencia había sido enriquecida por el cielo. Los escritos del santo justifican plenamente este juicio de Santa Teresa, particularmente los poemas de la Subida al Monte Carmelo, la Noche Oscura del Alma, la Llama Viva de Amor y el Cántico Espiritual, con sus respectivos comentarios. Así lo reconoció la Iglesia en 1926, al proclamar doctor a San Juan de la Cruz por sus obras Místicas.
  
La doctrina de San Juan se resume en el amor del sufrimiento y el completo abandono del alma en Dios. Ello le hizo muy duro consigo mismo; en cambio, con los otros era bueno, amable y condescendiente. Por otra parte, el santo no ignoraba ni temía las cosas materiales, puesto que dijo: “Las cosas naturales son siempre hermosas; son como las migajas de la mesa del Señor”.
  
San Juan de la Cruz vivió la renuncia completa que predicó tan persuasivamente. Pero a diferencia de otros menores que él, fue “libre, como libre es el espíritu de Dios”. Su objetivo no era la negación y el vacío, sino la plenitud del amor divino y la unión sustancial del alma con Dios. “Reunió en sí mismo la luz extática de la Sabiduría Divina con la locura estremecida de Cristo despreciado”.
 
Todavía se conserva en Roma el manuscrito de las deposiciones de los testigos en el proceso de beatificación. Las biografías escritas en la primera mitad del siglo XVII ofrecen muchos datos, pero dejan en la oscuridad numerosos puntos, como por ejemplo, las de José Quiroga y Jerónimo de Santa María, así como la obra de Francisco de Santa María, Reforma de los Descalzos, vols. I y II. Otras fuentes son la correspondencia y los escritos espirituales de Santa Teresa, las crónicas del Carmelo y aun ciertos documentos de Estado y despachos diplomáticos, porque la administración de Felipe II se distinguió por su interés en todo lo que afectaba la reforma de las órdenes religiosas. La edición más autorizada de las obras de San Juan en español es la del P. Silverio (5 vols., 1929-1931). Además de la excelente biografía del P. Bruno, St. Jean de la Croix (1932), que se funda en un estudio muy serio de las fuentes, existen algunas otras: D. Lewis (1897); M. M. Garnica, San Juan de la Cruz (1875). Cf. igualmente Crisógono y Lucinio, Vida y Obras de San Juan de la Cruz (1946). Pero quien quiera adentrarse en la vida y espiritualidad del santo hará bien en comenzar por inflamarse de sus poesías y luego de sus obras declarativas.
 
P. HERBERT THURSTON SJ. Vidas de los Santos de Butler, Vol. IV
   
MEDITACIÓN SOBRE LA ENVIDIA
I. Nada hay que el cristiano deba evitar más que la envidia, porque allí donde ella reina no hay caridad, ni humildad, ni tranquilidad de espíritu. La envidia nos hace enemigos de Dios, de nuestro prójimo y de nosotros mismos. Lo más raro es que el envidioso se hace más mal a sí mismo que a los demás. La dicha del prójimo tórnalo miserable y lo condena; se aflige a sí mismo sin poder hacer mal a los otros. “El envidioso es el enemigo de su salvación más todavía que del prójimo” (San Cipriano).
  
II. Tiénese envidia de los bienes del espíritu y de los bienes del cuerpo, de los bienes de la naturaleza y de los bienes de gracia. ¡Qué locura envidiar en tu prójimo aquello que Dios, en su liberalidad, le concedió, o aquello que él adquirió mediante su trabajo! Los bienes de la tierra muy poca cosa son para que sean objeto de tu envidia; en cuanto a los dones y favores de Dios, si los deseas, eres un insensato envidiando a los demás, porque éste es el medio, precisamente, con que no los obtendrás.
   
III. Para corregirte de este vicio, hay que buscar las fuentes, que son la vanidad y la falta de caridad. Considera, además, las penas que te causa la envidia y los pecados que te hace cometer; arruina tu salud y tu reputación. ¡Desdichado! ¡Imita el bien que ves en los demás, y no tendrás motivo para envidiarlos! Si no puedes imitarlos, alégrate de que practiquen la virtud y sigan el camino del cielo; es la manera de participar de sus méritos. “Imita a los buenos, si puedes; si no puedes, alégrate con ellos” (San Cipriano).
   
La modestia en la Iglesia. Orad por los sacerdotes.
  
ORACIÓN
Oh Dios, que habéis hecho de San Juan de la Cruz, vuestro confesor y Doctor, un amante apasionado de la Cruz y de la perfecta abnegación de sí mismo, concedednos la gracia de llegar, caminando por sus huellas, a la gloria eterna. Por J. C. N. S. Amén.

jueves, 23 de noviembre de 2017

BUSCAN REHABILITAR A TEILHARD DE CHARDIN

“Los libros del Padre Teilhard de Chardin, S. J., deben ser retirados de las bibliotecas de los Seminarios y de Instituciones religiosas; no deben ser puestos a la venta en Librerías Católicas y no es lícito traducirlos a otras lenguas”. (Suprema y Sagrada Congregación del Santo Oficio, Decreto del 6 de Diciembre de 1957)
 
Noticia tomada de GLORIA.TV

  
El Pontificio Consejo para la Cultura aprobó en forma unánime una petición al papa Francisco para pedirle que retire la condena del sacerdote jesuita Teilhard de Chardin (+1955). El Consejo está presidido por el cardenal [modernista] Gianfranco Ravasi y no tiene competencia para juzgar obras teológicas.
 
Chardin fue condenado varias veces. En 1925 tuvo que retractarse de su negación del pecado original. En 1962 el Vaticano encontró que las obras de Chardin “rebosa de tantas ambigüedades y ciertamente de graves errores, que ofende a la doctrina católica”. El pensamiento de Chardin es una mezcla extraña entre teología y la teoría de la evolución.
 
El Consejo para la Cultura quiere que Francisco reconozca el esfuerzo de Chardin “para reconciliar la visión científica del universo con la escatología cristiana”, aunque los logros de Chardin son altamente discutidos en la comunidad científica.
  
ERRORES DE PIERRE TEILHARD DE CHARDIN
  1. El transformismo darwiniano dado como verdad cierta.
  2. La negación de la Parusía o Segunda Venida de Cristo tal como la entiende la Iglesia.
  3. La negación de la Redención por la obra personal de Cristo.
  4. La negación del pecado original, a la manera de Pelagio.
  5. Monismo materialista evolucionista parecido al de [Herbert] Spencer y [Ernst] Haeckel.
  6. Panteísmo sutil a la manera de [Henri] Bergson.
  7. Interpretación modernista de todos los Sacramentos, empezando por la Eucaristía, a la manera de [Anton] Günther.
  8. Negación del fin primario del Matrimonio y constitución del fin primario del matrimonio en la “ayuda espiritual mutua de los esposos”.
  9. Aprobación de los medios contraconcepcionistas en el matrimonio, a la manera de [Thomas Robert] Malthus.
  10. Negativa implícita de la autoridad de la Iglesia para definir, a la manera de [Alfred] Loisy, [George] Tyrrel y otros.
PADRE LEONARDO CASTELLANI SJ. Revista Dinámica Social, nº 63, Buenos Aires, noviembre de 1955.

miércoles, 22 de noviembre de 2017

SAN MERCURIO, MÁRTIR DE LA FE

  
San Mercurio nació en la ciudad de Roma hacia el año 224. Sus padres, Noé y Safina, procedentes de Capadocia, lo llamaron Filopátor (que en griego significa “el que ama a su padre”) y le educaron en la fe cristiana (se dice que fue pariente de San Jorge, también soldado y mártir de la Fe). Cuando creció, fue enlistado en el ejército imperial en tiempos del pagano emperador Decio, ocupando el lugar de su padre, que había muerto meses después de ser liberado del cautiverio bereber. El Señor le dio a Filopátor fuerza y coraje en las armas, por lo cual ganó el aprecio de sus conmilitones y la satisfacción de sus superiores. Ellos le llamaron Mercurio y fue muy cercano al emperador.
 
Cuando los bereberes se alzaron contra Roma, Decio les salió a su encuentro, pero cuando vio que eran muchos, se aterrorizó. San Mercurio le aseguró diciendo: “No tengas miedo, porque Dios destruirá a nuestros enemigos y nos dará la victoria”. Cuando dejó al emperador, un ángel se le apareció en forma humana y vestido de blanco, diciendo: “Mercurio, siervo de Jesucristo, no temas. Toma esta espada de mi mano y combate con ella a los bereberes. No te olvides de tu Dios cuando vuelvas victorioso. Yo soy Miguel Arcángel, enviado por Dios para informarte que deberás sufrir por el nombre del Señor. Yo estaré contigo y te apoyaré hasta que completes tu testimonio. El nombre de Jesucristo nuestro Señor será glorificado en ti”. Luego nuestro santo tomó la espada que San Miguel le ofreció (por ello a San Mercurio se le conoce entre los cristianos coptos con el apelativo de Abu Sayfayn -en árabe أَبُو سُيُوف, “el portador de las dos espadas”: la espada militar y el poder de Dios-), y alcanzó la victoria.
 
Cuando el emperador Decio conquistó a sus enemigos y Mercurio regresó vencedor, San Miguel Arcángel se le apareció a este último y le recordó lo que le dijo antes, esto es, que se acordara del Señor su Dios. Era el año 249, cuando Decio comenzó la persecución a los cristianos, obligando a todo el mundo a que ofrecieran incienso a los ídolos. San Mercurio pasó a orar durante toda la noche, gozoso de dar la vida por la Fe, pero confesaba a Dios su debilidad.
 
La mañana siguiente, Decio envió algunos mensajeros a Mercurio para que acudiera a palacio so pretexto de discutir asuntos de Estado, pero él se excusó diciendo que estaba cansado. El día siguiente, el emperador mandó por él, diciendo: “Querido Mercurio, vamos a ofrecer incienso a los dioses que nos ayudaron a obtener la victoria en la guerra”. El santo, pasando en medio de la multitud, se retiró. Sin embargo, Catulo, uno de los guardias pretorianos, reportó su ausencia, y el emperador llamó a Mercurio y le preguntó: “¿Es verdad que te niegas a adorar a los dioses que nos ayudaron durante la guerra?”, a lo cual respondió: “Oh rey, yo no adoro a nadie excepto a mi Señor y Dios Jesucristo, a quien debemos la victoria, y no a los tontos ídolos hechos por mano de hombre”.
 
El emperador, viendo que no podía persuadirle, se puso furioso y ordenó que lo degradaran de su rango militar y golpearan con azotes y varas (de cuyas heridas fue curado milagrosamente en tres oportunidades), pero al ver que la gente de la ciudad y los soldados estaban a favor de San Mercurio, temió que se diera una revuelta. Por ello, decidió mejor atarle con cadenas de hierro y enviarlo a lomo de asno hacia Cesarea de Capadocia (actual Kayseri, Turquía) para ser condenado a muerte. Antes de ser decapitado, San Mercurio levantó sus brazos y oró fervientemente, pidiéndole al Señor que lo recibiera en su Reino. Entonces, vio al Señor Jesús en toda su gloria, rodeado de muchos ángeles, bendiciéndole. Esto llenó a nuestro mártir de tanto gozo que corrió a sus verdugos y les pidió que cumplieran inmediatamente el mandato imperial. Luego se arrodilló y dijo: “Señor, no les tomes en cuenta este pecado”. Así completó San Mercurio, el 22 de Noviembre del 250, a sus veinticinco años, el buen combate y recibió la corona de la vida en el Reino de los Cielos.
 
Una tradición refiere que el 26 de Junio del año 363, San Basilio el Grande oró ante un icono en el que San Mercurio era retratado como un soldado portando una lanza. Él le pedía a Dios que no permitiera que el emperador Julián Apóstata regresara de la guerra contra los persas y retomara su opresión contra los cristianos. La imagen de San Mercurio plasmada en el icono desapareció, sólo para reaparecer después con la lanza ensangrentada. Luego se supo que Julián Apóstata, en su campaña contra la Persia, fue herido por la lanza de un soldado desconocido, que inmediatamente desapareció. Julián, entre horribles dolores, pues la lanza le atravesó el hígado y los intestinos, expiró tras exclamar -se non è vero, è ben trovato- “Νενίκηκας, ω Γαλιλαῖε!” (en latín Vicísti, Galilǽe!, ¡Venciste, Galileo!).
 
Finalizada la persecución, el sepulcro del santo fue revelado. San Mercurio se apareció a un hombre pobre en la ciudad y le dijo: “Yo soy Mercurio, el mártir del Señor. Mi cuerpo está enterrado en los jardines de Capadocia, bajo la vieja casa en el camino al palacio real. Mi cuerpo luce blanco como la nieve, porque Jesús estuvo presente en la hora de mi martirio”. La mañana siguiente, el hombre cavó en el lugar donde le fue dicho, y comenzó a sentir el aroma del perfume, viendo el cuerpo del santo. La noticia se esparció rápidamente y muchos vinieron a verlo. Luego lo trasladaron temporalmente a la iglesia local, hasta que construyeron una nueva iglesia en su honor, donde fue sepultado con respeto y devoción, obrándose allí muchas sanaciones y conversiones.
  
Pocos años después del hallazgo, el Catholicós de Armenia visitó Egipto y se reunió con el Patriarca de Alejandría, quien le preguntó si podía darle parte de las reliquias de San Mercurio para ubicarlas en una iglesia que en su honor construyó en Egipto, siendo transferidas allí el 16 de Junio (9 de Paoni en el calendario copto). Otra parte de ellas son conservadas en el Santuario de Monte Vergine cerca a Avellino, en la iglesia del Santísimo Salvador de la ciudad de Toro, y en la iglesia de San Mercurio en Serracapriola (provincia de Foggia). Las monjas del monasterio de San Mercurio en El Cairo le atribuyen a su intercesión que el gobierno egipcio reversara una orden de confiscación de un terreno que tenían en Alejandría, el cual iba a ser destinado para un complejo vacacional de los oficiales del ejército.
  
ORACIÓN
Haz, te suplicamos, oh Dios omnipotente, que por la intercesión de tu mártir el bienaventurado San Mercurio, seamos liberados de toda adversidad corpórea, y que nuestra alma sea purificada de todo mal pensamiento. Por J. C. N. S. Amén.

martes, 21 de noviembre de 2017

SINTIENDO LA PRESIÓN: EL VATICANO PROMUEVE UN LIBRO QUE DEFIENDE A FRANCISCO BERGOGLIO CONTRA LOS QUE LO SEÑALAN DE SER UN FALSO PAPA

Traducción de la noticia publicada en NOVUS ORDO WIRE.
 
Pareciera que el establecimiento pseudocatólico en el Vaticano está sintiendo la presión contra su “Papa” Francisco.
 
Luego de que más y más personas están comenzando a expresar sus dudas sobre la legitimidad de la pretensión de Jorge Bergoglio de ser el Papa de la Iglesia Católica, el Vaticano albergará la presentación de un libro contra lo que ellos llaman “Sedevacantismo”, la noche de este martes 21 de Noviembre.
 
El libro en comento se llama Sedevacantisti (en italiano “Sedevacantistas”) y fue escrito por Francesco Antonio Grana. Fue lanzado el 11 de Octubre de 2017 y está siendo publicado por Tau Editrice. Está disponible para su compra online y ya recibió algunas reseñas.
 
Portada del libro
 
A juzgar por lo que se ha dicho sobre el libro, parece que no se trata sobre el Sedevacantismo como es conocido generalmente. En cambio, la obra pretende refutar los argumentos hechos solamente contra la legitimidad específica de Francisco I, incluyendo los argumentos presentados por Antonio Socci en su obra de 2014 Non È Francesco (“No es Francisco”) y los que basan su rechazo a Bergoglio sobre las reglas para el cónclave fijadas por el “Papa” Juan Pablo II en 1996. No está claro si también se defiende la validez de la renuncia de Benedicto XVI en 2013 —negada por los autodenominados “Resignacionistas”—.
  
Con todo, es una cosa buena el hecho de las palabras “Sedevacantismo” y “Sedevacantistas” estén siendo de manejo público, porque está llevando a más personas a investigar sobre la temática. Recordamos que hacía algunos meses cuando el “Arzobispo” Georg Gänswein, quien es tanto prefecto de la casa “papal” de Francisco como el secretario privado del “Papa Emérito” Benedicto XVI, fue solicitado para comentar sobre un artículo del blog Novus Ordo Watch blog.
  
Aquí hay algunas fotos de su autor, Francesco Grana, dándole una copia de su libro al hombre que él defiende como “Vicario de Cristo” (imágenes proporcionadas por Tau Editrice):
 
 

Sin importar su contenido presente, es una gran satisfacción saber que alguien le pone ante la faz de Bergoglio un libro con la palabra “Sedevacantistas”.
 
Dice mucho el hecho de que en una conferencia de prensa en el Vaticano se presente un libro que busca defender la legitimidad del reclamo francisquista al Papado. Aparentemente los poderes han decidido que la necesidad de defender a Francisco es más grande que la vergüenza que inevitablemente acompañará tal ocasión.
 
El 18 de Noviembre, el vaticanista italiano Marco Tosatti anotó que la rueda de prensa anunciada por el Vaticano para este libro está inusualmente “blindada”:
Comencemos con un extraño anuncio, concerniente a una conferencia de prensa —sobre la presentación de un libro— fuertemente blindada. A continuación reproducimos el comunicado:
El 21 de Noviembre en el Vaticano, la presentación de “Sedevacantisti” con Gómez y Saluzzi.
El martes 21 de Noviembre de 2017, a las 18:00h en la sede de Radio Vaticana (Sala Marconi – Plaza Pía, 3 – Palacio Pío – Ciudad del Vaticano) Peter Gómez, director de ilfattoquotidiano.it y de Fq MillenniuM, Paola Saluzzi, corresponsal de Tv2000, y Javier Martínez-Brocal, director de Rome Reports, presentan el libro Sedevacantisti (Tau Editrice s.r.l.) de Francesco Antonio Grana, vaticanista de ilfattoquotidiano.it.
 
Francisco no fue electo legítimamente. Es herético. Quiere canonizar hasta a Martín Lutero. En cinco años de pontificado los críticos, fuera y sobre todo dentro de la Iglesia Católica (sic) han atacado a Bergoglio accusándolo de herejía,
 como lo han hecho los cuatro cardenales que han expresado sus dúbia por su apertura en favor de los divorciados vueltos a casar, aquellos que han fijado 200 afiches por la
s calles de Roma que ridiculizan la poca misericordia del Papa (sic) latinoamericano hacia sus opositores. Sedevacantisti quiere responder punto por punto a los ataques infundados e injustificados contra Bergoglio evocando sus grandes éxitos en el campo eclesial sobre el panorama geopolítico mundial.
 
Aparte del hecho de que los cuatro cardenales no han atacado al papa (sic) acusándolo de herejía, si no que le han pedido –ellos y muchos otros– claridad sobre los puntos ambiguos y controversiales de una exhortación apostólica; aparte el hecho que “los grandes éxitos” pueden ser materia de gran debate, encendidos y de final incierto; lo que más nos ha chocado son las medidas extraordinarias de seguridad preventiva. Debéis saber que la Sala Marconi alberga muchas conferencias de prensa y presentaciones de distinto tipo. El único requisito para ingresar, in génere, es el de estar en capacidad de entrar. En cambio, leed aquí:
Acreditación:
Los periodistas y trabajadores de los media que quieran realizar FOTO y VÍDEO deben enviar solicitud a la Sala de Prensa de la Santa Sede, al e-mail accreditamenti@salastampa.va, indicando la agencia a la que pertenece, su función y enviando copia del documento de identidad. Aquellos que ya disponen de acreditación ORDINARIA válida ante la Sala de Prensa de la Santa Sede deben enviar una petición de participación. Todas las solicitudes deberán ser enviadas 24 horas antes del evento.
¿A qué le temen? ¿A un comando de sedevacantistas que gritando “el papa no es el Papa” vuelque la mesa de ponentes y se comporte malísimo con la amiga Paola Saluzzi? Tememos que luego del sainete del camión-valla con la foto del [cardenal Carlo] Caffarra, el sentido del ridículo a la sombra del Cupolone petrino esté agonizando. [MARCO TOSATTI, “Bestiario: Chi Ha Paura Del Sedevacantista Cattivo?” (Bestiario: ¿Quién tiene miedo del Sedevacantista cautivo?). Blog Stilum Curiæ, 18 de Noviembre de 2017 -Traducción propia, formato especial en el original].
 
En pocas horas, sabremos qué transpiraron, aunque predecimos de él que será poco más que un no-evento. Será un evento al que nadie asiste sobre un libro que nadie lee porque en este punto la evidencia sobre Francisco es tan manifiesta que aquellos a los que les gusta, lo quieren un verdadero Papa a pesar de la evidencia, y aquellos que lo rechazam ciertamente no serán convencidos de lo contrario por leer un libro que presumiblemente “explica” que todo es solamente un gran malentendido.
 
El libro de Grana pudiera ser muy similar al What Pope Francis Really Said (Lo que el Papa Francisco dijo) de Tom Hoopes. Es demasiado poco y demasiado tarde, y en este punto, ¿quién puede tomarlo en serio?

lunes, 20 de noviembre de 2017

A GOLPES DE BIEN

  
Bravamente clamaba y se insurgía José Antonio contra monstruosas desigualdades, contra abusos inveterados que parecían inconmovibles, contra la vida infrahumana de muchos españoles; y quería, con radical obsesión, que disfrutasen todos, plenariamente, de “la Patria, el Pan y la Justicia”.
 
Su expresión es lema incorporado al nuevo Fuero del Trabajo, código de avanzada justicia social. Y Franco tuvo por predilecta frase: “Ni un hogar sin lumbre, ni un español sin pan”. Y al propio tiempo que afrontaba las arduas urgencias de la guerra, quiso y logró implantar, con eficiencia admirable, reformas e instituciones que volviesen tangible el gran propósito.
 
Con más intensidad todavía prosigue en la tarea, después de la victoria. Por sobre los apremios económicos y los graves problemas internos y exteriores, persiste Franco, tercamente, con heroico denuedo, en la implantación de la justicia social.
 
Amonesta el caudillo a los que ahora, validos de lo excepcional de las circunstancias, quieren burlar la estabilización de los precios y especular con los artículos de consumo indispensable:
“Si el sentido patriótico de nuestro pueblo le ha llevado a consumar el máximo de sacrificio por la patria —dar la vida y la de los propios hijos—, ¿es mucho pedir el que sacrifiquen unos pocos los excesos de su codicia? La nueva España no puede aceptar el tipo de comerciante o productor desaprensivo que especula con la miseria ajena... En esto, como en todo, se implantará justicia, contra las murmuraciones de los unos, contra el egoísmo de los otros, contra las vanas intrigas de los politicastros para siempre caídos. Yo os dije desde el primer día de la guerra, que luchábamos por una España mejor, y que serían estériles los sacrificios nuestros si no realizábamos la Revolución indispensable a nuestro progreso económico y estabilidad política... Nada ni nadie puede torcer nuestro camino: que el tesón que pusimos en las duras batallas de la guerra, hemos de superar en las que imponga la realización de nuestra Revolución nacional”.
  
 
Y, hombre verdaderamente identificado con su pueblo, hombre que abre su corazón y comunica democráticamente sus dificultades y propósitos con la nación que rige, prosigue el gran estadista:
“Cómo lo lograremos, es lo que hoy me interesa participaros; que lo mismo que ayer vivisteis en los partes de guerra el glorioso marchar de nuestras tropas, podáis seguir mañana los avances del resurgimiento de nuestra patria, sintiéndoos partícipes de esta obra común, que hizo posible la sangre generosa de nuestros héroes, y que será el más hermoso fruto de vuestras privaciones y de vuestro trabajo. Vosotros conocéis cómo es la España que recibimos: con los grupos en lucha, con sus burgos tristes y sus viviendas míseras, sus funcionarios hambrientos y sus obreros sin trabajo; la que entregaba a la muerte, sin defensa, millares de vidas de tuberculosos por año; la que registra la más alta mortandad infantil; la que ofrece el irritante contraste de los palacios suntuosos y las viviendas míseras”.
 
 
Hubo, en las últimas décadas españolas, un gran auge económico que multiplicó las grandes fortunas. Pero “faltó el Estado previsor y justo que aprovechase este fenómeno de multiplicación de bienes, para lograr, con una más justa y equitativa distribución de la riqueza, que se elevase el bajo nivel de vida en que la mayor parte de la nación aparecía sumida”.
 
Lo que no se hizo a tiempo y fácilmente, hoy se hará a toda costa:
“Yo sé que cuando salgan a luz nuestros futuros presupuestos... no han de faltar los eternos agoreros, intentando sorprender la buena fe de los capitalistas timoratos. Yo les digo a estos espíritus apegados a los bienes, que el mejor seguro de sus caudales es la obra de redención que realizamos. Así lo sentíamos y lo anunciábamos cuando salían nuestros voluntarios para los frentes; así lo afirmamos sobre la sangre caliente de los caídos, y así lo exige el sentido profundamente católico de nuestro Movimiento”.
 
Sentido profundamente católico. Así es. Audacia católica. Reforma católica. No el tipo anquilosado y gruñón, que marcha a remolque y deja a los otros iniciar, a punta de odio, la tarea, sino el que se anticipa con alegre osadía y, rompiendo rutinas y componendas, instaura en el terreno de los hechos el Amor y la Justicia que Cristo anunció.
 
Por eso hechiza José Antonio. Por eso Franco y el Movimiento hispánico que rige, persuaden e impresionan a todo espíritu apasionado por la justicia social.
“¿Es que puede algún español permanecer indiferente ante los grandes problemas de la miseria ajena, de la tuberculosis y de tantos males como afectan a nuestras clases humildes?... Yo os aseguro que en estas recepciones que a mi presencia han tenido lugar en las provincias, cuando desfilan con los trajes raídos, su aire cansino y sus rostros macilentos por el trabajo y la vigilia tantos honrados funcionarios, siento la gran tragedia de España y el ansia de esta Revolución de que tanto se asustan los timoratos”.
 
Y ya se ha implantado la iniciación de la mejora, “en los términos discretos que los momentos aconsejan”: un aumento que fluctúa entre el cuarenta por ciento para los sueldos más modestos, y el dieciséis por ciento para los superiores.
 
Por otro lado, atácase victoriosamente la desocupación obrera, mediante la concienzuda multiplicación de obras públicas. Y tres campañas se intensifican: contra la tuberculosis; contra la mortalidad infantil; contra la vivienda sórdida.
 
Contra la tuberculosis.
“Hemos iniciado esta labor en plena guerra, y hemos de continuarla. En el campo sanitario, creamos más de siete mil camas en sanatorios, que son una quinta parte de las necesarias para la lucha antituberculosa. ¿Que para ello se imponen sacrificios mayores a la España sana? Cierto. Pero no debe importarnos el legar a nuestros hijos una carga mayor, ni cabe medida más justa. No dudemos que el juicio que en un mañana merezcamos, será muy distinto del que dolorosamente formamos de los que nos precedieron y no quisieron resolver este problema”.
 
Y todo se hará con matemática rapidez:
“¿Cuál ha de ser el tiempo necesario para realizar esta obra? El mínimo que impongan los estudios de emplazamiento y la materialidad de las construcciones”.
  
Es la enorme mortandad infantil otra causa de pérdidas humanas: son espantosas las cifras que hasta hoy alcanzaba, por descuidos y abandonos evitables. Su remedio es mucho menos costoso, y está en la propaganda, los pequeños auxilios y el admirable y amoroso cuidado, ya iniciado, de nuestra Falange femenina. Esta tiene que ser una de las grandes obras de nuestro Movimiento: llegar a los últimos lugares a donde el Estado no llega...
 
Y véase aquí cómo Franco entiende las limitaciones del Estado; cómo no piensa que el Estado lo absorba y lo haga todo; cómo quiere estimular la actividad privada, respetándole su riqueza de flexibilidad, de intimidad, de calor humano.
 
Finalmente,
“la cuestión de la vivienda constituye otra de las grandes lacras nacionales, y está intensamente ligada a la sanitaria. Más del treinta por ciento de las viviendas españolas son insalubres, según las estadísticas formuladas por nuestra Fiscalía de la Vivienda. Su sustitución por otras en excelentes condiciones no presenta dificultades, por cuanto su construcción significa la creación de una riqueza movilizable, que compensa con creces los pequeños sacrificios estatales”.
 
Ya se ha avanzado mucho, y ahora se activa la realización del inmediato programa: construir, “en diez años, más de doscientas mil casas, allí donde las necesidades son mayores”.
 
Y concluye Franco:
“Estas tres grandes obras —instituciones antituberculosas, de puericultura y viviendas— tienen en sí tal fortaleza, que cuanto pueda decirse en su favor es corto ante las realidades. Su ejecución ha de tener el más grande poder de captación entre nuestros adversarios. A estos golpes hemos de forjar la unidad de España”.
 
¡Magnífico intento! No el odio, no el simple peso material del triunfo, sino la conquista, lenta y segura, de los espíritus, a golpes de bien.
 
ALFONSO JUNCO VOIGT. El difícil paraíso.

domingo, 19 de noviembre de 2017

UCRANIA RECONOCERÁ TAMBIÉN LA NAVIDAD (EN EL CALENDARIO GREGORIANO) COMO FESTIVO

Un niño venerando un icono de la Natividad en una iglesia de Ucrania.
 
Por primera vez en la historia de la Ucrania contemporánea, el 25 de Diciembre será un día de fiesta. Un total de 238 miembros de la Suprema Rada (Parlamento ucraniano) aprobó el proyecto de ley Nº 5496, con el cual se reforma el artículo 73 del Código Laboral (días festivos y no laborables), que reconoce oficialmente esta fecha como la Navidad, junto al tradicional 7 de Enero, que señala la Navidad ortodoxa. Al mismo tiempo, se decidió suprimir de entre los días libres el 2 de Mayo, quedando únicamente el 1 de Mayo como Día del Trabajo. Según Andriy Parubiy, miembro del partido derechista y pro-UE Frente Popular y presidente del Parlamento, lo que se quiere es que Ucrania «rompa con la ocupación mental de Moscú y retorne a la familia de los pueblos libres», en alusión al conflicto que sostienen con la vecina Rusia desde 2014, cuando la península de Crimea se independizó de Ucrania y se unió a Rusia.
 
Actualmente, según el Departamento de Asuntos religiosos y Nacionalidades del Ministerio de Cultura de Ucrania, casi 11.000 comunidades católicas de rito latino y protestantes ucranianas celebran la Navidad según el calendario gregoriano (el 25 de Diciembre), mientras 23.000 comunidades ortodoxas y grecocatólicas lo hacen de acuerdo al calendario juliano (el 7 de Enero). De ser ratificada la ley por el presidente Petro Poroshenko, podría entrar en vigencia a finales del año.
  
El secretario del Consejo de Defensa y Seguridad Nacional, Aleksandr Turchínov (miembro del Frente Popular y de la Unión Evangélica Bautista de Ucrania) dijo que «esta histórica decisión nos permitirá separarnos del calendario de Moscú y de los estándares imperiales rusos». Por su parte, Irina Podolyak, diputada del partido Samopómich (Autosuficiencia), ha precisado que «no estamos diciéndole a las iglesias cuándo y cómo celebrar sus festividades, sino que pasar al calendario gregoriano es un signo de europeización».

UNA LECTURA SOBRE EL “Reformationsaltar” DE CRANACH

Reflexión de Alberto Di Janni para RADIO SPADA.
 
LA CENA PROTESTANTE DE LUCAS CRANACH EL VIEJO, O LA VERDAD ASOMÁNDOSE TAMBIÉN POR LAS ESCAMAS: UNA MODESTA CONTRIBUCIÓN PARA EL CENTENARIO DE LA REFORMA
  
Altar de la Reforma (Lucas Cranach el Viejo & Lucas Cranach el Joven)
 
Estando también deseoso de contribuir a las celebraciones por el quinto centenario de la Reforma luterana, ofrezco al benévolo lector una modesta exégesis de uno de los cuadros que mejor la simbolizan, obra de Lucas Cranach el Viejo, pintor mediocre que, convertídose al protestantismo, se convirtió en su pincel más conocido.
  
Abro enseguida un pequeño paréntesis: a quienes deban disentir sobre mi juicio sobre el arte no excelso del personaje, sugiero confrontar cualquiera de sus innumerables representaciones de las “Tres Gracias” (me vienen  a la mente al menos tres, datadas a 1530, 1531 y 1535: insistencia que revela cómo a semejante sujeto le debía resultar particularmente agradable y cómo creía que al pintarlo resaltase totalmente su pericia) con aquellas pinturas –¡50 años antes!– de Botticelli en su “Primavera”.
  
Cerrado el paréntesis, vamos al cuadro del cual intento ocuparme: el panel central del políptico que se encuentra en la iglesia luterana de Santa María en Wittemberg, pintado en 1547, en el cual campea una refiguración de la Última Cena que un buen católico debería considerar blasfema, con los jefes de la Reforma que se sientan en el puesto de los apóstoles (otro pequeño paréntesis: siempre me ha intrigado –y confieso mi ignorancia en el particular– quién fue representado como Judas). Obra que, como veremos, sobrepasa grandemente la capacidad ordinaria de su autor, y osaría decir, más allá de las que pudieran haber sido sus intenciones.
  
Antes de afrontar el esfuerzo, veamos el juicio que da un sitio teóricamente católico, pero que adhiere supinamente a la vulgáta protestante:
Vamos ahora al panel central. Tanto por su posición como por sus dimensiones comprendemos que esta es la escena más importante. El momento de la última cena es representado inspirándose en la iconografía oriental que muestra a menudo los apóstoles a modo de “sigma” mientras Jesús está sentado como jefe de mesa. La escena se inspira en la narración de Juan: vemos de hecho al apóstol predilecto del Señor apoyarse sobre su pecho mientras Jesús le da de comer a Judas. Entre los doce apóstoles está sentado Lutero, el cual está dando el cáliz a un hombre que tiene parecido a Lucas Cranach el Joven. En este particular podemos ver a uno de los puntos centrales de la doctrina eucarística luterana, la comunión bajo las dos especies. Los luteranos de hecho no reconocen la doctrina católica de la concomitancia y por tanto consideran válida la comunión sólo si se recibe al tiempo las especies del pan y del vino. (L’Ancora Online: “La catequesis de la belleza: el políptico de Santa María en Wittemberg”, de Nicola Rosetti; ver aquí: http://www.ancoraonline.it/2013/05/le-catechesi-della-bellezza-il-polittico-di-santa-maria-a-wittemberg/ )
  
A decir verdad, algunas lecturas protestantes ven en realidad a un Lutero que no ofrece, si no que recibe el cáliz de vino de un copero: mas sin comprender el significado de tal oferta, que es propiamente cuanto me interesa analizar. Para confirmar incontrovertiblemente que este personaje sea un copero, que no recibe, sino que ofrece la bebida, se observa atentamente el hecho que en la otra mano él empuña una jarra, la cual ha evidentemente utilizado para colmar aquello que, más que un cáliz, es un vaso.
 
Focalicemos por tanto la atención sobre Lutero, que indiscutiblemente es el personaje principal de la escena, especialmente por su comportamiento, que lo hace emerger de la uniforme banalidad de la postura de los otros pseudoapóstoles. No creo, de hecho, que convenga subrayar ni la marginalidad de la persona de Cristo, relegado en un ángulo y casi avulso de la escena, ni el mero rol de comparsa de los otros reformadores.
  
Lutero, y es el primer elemento indicativo, vuelve las espaldas a Cristo: plástica refiguración de su traición a la Iglesia. ¿Pero a quién se vuelve Lutero? A un personaje que –calzas rojas, zapatos negros, con barba de chivo, andar tranquilizante y melifluo– presenta todas las características iconográficas clásicas de Lucifer cuando es representado en humano ropaje: he aquí quién ofrece el cáliz –no osamos pensar colmado de de qué bebida–qué bebida– al Padre de la Reforma; he aquí el origen del pan y del vino de la cena luterana; he aquí descrita en modo irrefutable la ausencia de Cristo en su mesa. Se nota en posterior confirmación que, mientras sobre la mesa yace inadvertido un pequeño cáliz, también otro de los reformadores está próximo a llevar a la boca un vaso diferente, similar al que le ofrecen a Lutero.
  
¿Coincidencia?
 
Recapitulemos. Lutero vuelve las espaldas a Cristo y recibe un vaso de un personaje de aspecto luciferino: no el cáliz de la coparticipación en la Pasión de Cristo, sino un vaso lleno de los placeres y la gloria del mundo, una bebida que es premisa y promesa de condenación eterna.
   
Queda el interrogante sobre la consciencia de Cranach: ¿es posible que fuese un criptocatólico que estaba burlándose de la Reforma? Nada se puede excluir, pero esa hipótesis es tanto sugestiva como difícilmente creíble, a juzgar por el resto de su obra pictórica. Más verosímil es pensar en una intervención del Espíritu, que forzaría a un Cranach inconsciente a pintar lo contrario a lo que intentaba y que aún hoy la ceguera protestante se obstina en ver.

sábado, 18 de noviembre de 2017

NOTICIAS DEL FRENTE MEDIORIENTAL

Noticias tomadas de RADIO SPADA.
 
1º SO PENA DE LLEVAR EL CASO AL CONSEJO DE SEGURIDAD DE LA ONU, LA ARABIA DE SAÚD ACEPTA QUE SAAD HARIRI LLEGUE A PARÍS (Fuente: L’AVVENIRE -edición impresa-, 17-XI-2017)
  
Saad Hariri y Emmanuel Macron
 
Se abre finalmente una rendija cerca de Saad Hariri. El primer ministro libanés, que se encontraba por casi dos semanas en Arabia Saudita, llegará a París «muy pronto», probablemente mañana (hoy), con su familia. El camino de salida –que tomó de golpe a Arabia Saudita– fue ideado por el presidente francés Emmanuel Macron bajo la forma de “invitación” a Hariri, y fue concudida en Riyad por su ministro de Exteriores Jean-Yves Le Drian, que en la capital del reino sostenía reuniones con el príncipe heredero Mohammed bin Salman –que, según «fuentes saudíes» del tabloide británico Daily Mail ascenderá al trono luego de la abdicación del rey Salman la próxima semana-, con su homólogo saudita Adel al Jubair y con el mismo Hariri, que obviamente aceptó la propuesta.
 
En el Quai d’Orsay (Ministerio de Asuntos Exteriores) precisan que «no se trata de un exilio» del premier libanés en la capital francesa, sino solo de una estancia temporal, antes de regresar al Líbano. Según algunos observadores, Riyad debió permitirlo porque París estuvo dispuesto a llevar el caso ante el Consejo de Seguridad de la ONU, pero ha pedido a cambio que Hariri «persista» en «su dimisión» en señal de protesta contra las injerencias de Hezbolá (y por tanto de Irán) en el gobierno libanés. En la conferencia de prensa conjunta con Le Drian, Jubair ha asegurado que «el primer ministro dimisionario» estará libre para partir cuando quiera, teniendo en cuenta las condiciones de seguridad. Jubair ha contestado en esta ocasión las acusaciones de Hezbolá –según él una «organización terrorista»– de minar la estabilidad del Líbano a causa de sus intromisiones en los países árabes.

Satisfacción en Beirut por el avance.
Después de haber dicho el miércoles, que considerar que Hariri fuese «detenido» en Arabia Saudita, el presidente Michel Aoun espera ahora que la crisis pueda seguir su iter constitucional: Hariri debe regresar al Líbano y presentar, si es el caso, la dimisión personalmente. En tal caso, se abrirá para el Líbano una (nueva) crisis para formar un ejecutivo. Crisis que nadie puede prever su duración. La diplomacia libanesa se ha movilizado en los días pasados con el ministro de Exteriores, que cierra hoy (ayer) en Moscú una gira que lo ha llevado a distintas capitales europeas, reuniendo apoyo para el esfuerzo de preservar la estabilidad del Líbano en un momento que ve una escalada entre el novísimo e insólito eje Riyad-Jerusalén, por una parte, y Teherán por otra. Ayer (jueves) el general Gadi Eizenkot, jefe de Estado mayor del ejército israelí, ha dicho en una larga entrevista al periódico saudita Elaph –la primera entrevista concedida a un alto mando militar israelí en un medio saudí– que «conviene dar vida a un gran plan estratégico para bloquear el peligro iraní» y que por esto Israel está presto a compartir «información de inteligencia» con Arabia Saudita, «porque los dos países tienen un interés común». «Irán –prosiguió el general Eizenkot- proyecta controlar el Medio Oriente con dos medialunas chiíes: la primera desde Irán, atraviesa Iraq, hasta Siria y el Líbano, y la segunda desde Bahréin, atravesando Yemén hasta el Mar Rojo. Sobre esto, nosotros y el reino saudita, que nunca ha sido nuestro enemigo y con el cual nunca hemos combatido, concordamos completamente».
 
2º CONFIRMADO EL PACTO DE COOPERACIÓN ESTRATÉGICA “TEL AVIV-RIYAD” CONTRA IRÁN, Y EL ROL DEL YERNO DE DONALD TRUMP (Fuente: LA REPUBBLICA -edición impresa-, 17-XI-2017)
  
Mohammed bin Salman al-Saud, Jared Kushner y Benjamin Netanyahu
 
«El único problema que tenemos con Israel es la cuestión palestina. Y para esto estamos trabajando con la administración Trump: una vez individualizada una solución para ello, estamos prontos a colaborar desde el punto de vista político y económico». Las palabras pronunciadas en Riyad poco más de una semana por una fuente calificada de la Corte real saudita lo dicen todo. Pero el hecho confirmatorio se dio ayer (jueves): que el Jefe del Estado mayor del Ejército israelí, en una entrevista concedida –y por la primera vez– a un diario saudita, le da al nuevo eje medioriental un timbre de oficialidad que le faltaba. «Irán –explicaba el general Gadi Eisenkot al diario virtual Elaph– es la mayor y real amenaza regional. Cuando se habla del eje iraní, hay un entendimiento entre nosotros y Arabia Saudita. He participado en un encuentro de responsables militares en Washington, y cuando escuché hablar al representante saudita, encontré que su visión sobre Irán coincidía plenamente con la mía».
  
Eisenkot fue más allá: Israel está dispuesto a «intercambiar información, incluso de inteligencia, con los países árabes moderados para enfrentar al Irán. Hay muchos intereses compartidos entre nosotros y la Arabia Saudita». Pero Eisenkot ha querido subrayar enseguida que Israel no combatirá en las guerras de Arabia Saudí, en referencia a la crisis en el Líbano. Las palabras del general señalan el punto más avanzado de un acercamiento entre los dos países que se adelanta desde hace meses y que el plan de paz que Riyad está ajustando junto con Washington podría llegar a debelarse.
  
En septiembre, los medios israelíes habían reportado la visita de incógnito en su país de un príncipe saudita de alto nivel: luego de algunos días de misterio, se aclaró el cuadro. Quien aterrizó en Tel Aviv para encontrarse con el primer ministro israelí Benjamín Netanyáhu fue el mismo Mohammed Bin Salman, el príncipe heredero que hoy gobierna de facto Arabia Saudí. La visita había sido desmentida por la Corte de Riyad, pero confirmada por diversas fuentes israelíes a los medios internacionales –facilitada con toda probabilidad por Jared Kushner, yerno del presidente norteamericano Trump y amigo del premier israelí–, las acciones frente a Irán, su enemigo común, y el estado de las negociaciones con los palestinos. El encuentro era el motor de un nuevo esfuerzo diplomático: hacía tres semanas llegó a Riyad el mismo Kushner y discutió con Mohammed Bin Salman el plan de paz israelí-palestino luego anticipado por el New York Times. Mas para reforzar el eje reconocido ayer por la entrevista del general Eisenkot estaban los eventos siguientes a aquel encuentro: la renuncia del primer ministro libanés Saad Hariri en polémica contra los chiíes de Hezbolá, sus aliados de gobierno. Los duros ataques a Irán lanzados desde Riyad luego que un misil lanzado desde Yemén fuera interceptado en cercanías del aeropuerto de la capital saudita. El aumento fortísimo de la retórica anti-Teherán en toda la región. Por diez días los diarios israelitas no han dejado de publicar análisis sobre la Arabia Saudita y sus objetivos, tan cercanos a los nacionales. Ayer lo que todos sabían salió a la luz.

viernes, 17 de noviembre de 2017

“LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ QUERÍAN ROBARME LA FE CON MENTIRAS”

Historia tomada de APOLOGÉTICA CATÓLICA.
   
Mi historia comienza en 1986. En ese tiempo tenía poco conocimiento bíblico. Al principio, me visitaban los publicadores y, como les preguntaba mucho, me enviaron al siervo ministerial, y por último al anciano. El anciano me agradó, pues pregunta que le hacía, respuesta que me daba; aunque en varias ocasiones no estuve de acuerdo. Además, tenía la costumbre de darme un texto bíblico al retirarse. El primero que me dio y me impresionó fue el de Números 6, 24 que es una bendición. Bueno, con este texto bíblico se ganó mi confianza. Pero me daba cuenta de mi ignorancia religiosa, ¿y cómo defender algo que desconozco? Por eso, me animé a investigar.
   
Fui con mi madrina de primera comunión que es catequista, me prestó un libro. Este libro hablaba de varias denominaciones religiosas, entre ellas, la secta de los testigos de Jehová. Pero el libro sólo tenía un resumen de su historia y de su doctrina. Fue allí donde me enteré que ellos no creen en la divinidad de Jesucristo, en la cruz, en el alma, etc. Con estos datos tomé la decisión de retirarlos. El domingo en la mañana era el día de la visita pues sólo ese día tenía yo libre. Cuando se presentaron le dije al anciano: “Ustedes no creen que Jesucristo sea Dios”. El anciano me respondió: “Nosotros creemos que Jesucristo es un dios”. Esto me confundió pues había leído lo contrario en el libro; lo que no había notado era la forma en que me lo dijo. ¡Claro que creen que Jesucristo es un ser divino! Pero no creen que sea el verdadero Dios. Con el tiempo entendí esto y pensé que el libro estaba equivocado.
  
Revisándolo de nuevo, dije al anciano el domingo siguiente: “ustedes no creen en el alma”. Me respondió: “Nosotros sí creemos en el alma” y hasta me dio un ejemplo: -“Si veo que tienes zapatos y te digo que no tienes zapatos te estoy mintiendo. ¡Claro que creemos en el alma!”. Nuevamente quedé confundido, todavía no había notado la intención del anciano. Quería mostrarme la doctrina de los testigos parecida a la de los católicos. ¡Claro que creen en el alma! Pues creen que la persona es un alma, mas no creen que el alma sea inmortal. Pero, ¿cómo descubrir la diferencia? Empecé a creer que los testigos y católicos tenían algunas creencias parecidas y eso me dio confianza para aceptar su insistente invitación al Salón del Reino.
  
Pero el siguiente domingo, cuando llegó el anciano le dije: “Para mí, Jesucristo es mi única esperanza”. Respondió: “¿Es tu única esperanza? Mira, nos estamos retirando pues nos espera otra persona pero quiero que leas 1 Corintios 15, 19. Al momento que se empiezan a retirar, encuentro el texto. La sorpresa fue muy grande, sentí que mi fe católica se empezaba a derrumbar, pues acababa de decirle al anciano que Jesucristo es mi única esperanza y la Palabra de Dios me decía lo contrario. Leí varias veces el versículo y no podía creerlo. Hasta que leí todo el capítulo 15 de Corintios me di cuenta del error, me había torcido el texto. Hay un dicho que dice: “texto sin contexto es puro pretexto”. Pablo habla de la resurrección de los muertos pues algunos corintos no lo creían (1 Co. 15, 12). San Pablo hace un juego de palabras: “Si Cristo no resucitó, como creen algunos, entonces: si solamente para esta vida tenemos puesta nuestra esperanza en Cristo, ¡somos los más dignos de compasión de todos los hombres!” (Biblia de Jerusalén). El verso 20 me dio más luz: “Pero no, Cristo resucitó de entre los muertos como primicias de los que durmieron” [BJ]. Ese “¡pero no!” me hizo leer todo el capítulo 15.
  
Así me di cuenta que los testigos no tienen la verdad pues la verdad no se defiende a base de mentiras. Con el tiempo leyendo la Biblia, me encontré con 1 Timoteo 1, 1: “Pablo, apóstol de Cristo Jesús, por mandato de Dios nuestro Salvador y de Cristo Jesús nuestra esperanza”(BJ). El mismo Pablo se incluye diciendo “nuestra” esperanza. La Biblia no se contradice. Después e esto, el anciano no volvió a mi casa. Aunque, después de varios años que lo volví a ver, le pregunté sobre el texto y me dijo que no se acordaba. Lo último que supe de él es que ya no era anciano. Bueno, a los dos que me visitaban, les dije que ya no quería seguir estudiando, pero que antes de retirarlos quería hacerles algunas preguntas, una de las cuales incluía que Jesucristo era mi única esperanza. Y me volvieron a dar el mismo texto. Decepcionado, les dije que se retiraran y que deseaba estudiar la Biblia por mí mismo sin influencia de ellos. Pero me empezaron a meter miedo diciéndome que el Armagedón estaba a la vuelta de la esquina y que en cualquier momento me sorprendería “investigando”. Les dije que aceptaba las consecuencias pero que ya no quería por el momento que me siguieran visitando.
   
Lo que viví no quiero que les pase a otras personas. Es horrible sentir que tu fe se derrumba pero molesta que te la quieran robar a base de mentiras.
 
Mario Vera Montalvo.

jueves, 16 de noviembre de 2017

SURGE NUEVA E INQUIETANTE RELIGIÓN EN ESTADOS UNIDOS: ADORAN LA “INTELIGENCIA ARTIFICIAL”

Traducción de la noticia publicada en el diario ACTUALITÉS (FSSPX-Distrito de Francia).
  

«Way of the Future» (Camino del Futuro) es una nueva organización religiosa cuyos estatutos oficialmente aprobados tienen por finalidad el «desarrollar y promover la idea de una divinidad basada sobre la inteligencia artificial» para «mejorar la sociedad».
  
En el origen de esta iniciativa se encuentra una personalidad imprescindible de la Silicon Valley, Anthony Levandowski, ingeniero de 37 años y padre de Waymo, el coche autónomo de Google. Fue en Septiembre de 2017 que la muy seria revista norteamericana Wired reveló que el ingeniero quería «promover la realización de una divinidad basada en la Inteligencia Artificial». Proyecto que sería risible si no se inscribiera en una corriente de pensamiento peligrosa: el “transhumanismo”.
  
Anthony Levandowski (derecha), ex-socio de Uber y fundador de «Way of the Future».
  
La idea más cara al transhumanismo es el ver al hombre absorbido un día por la máquina, y esta idea está renunciando poco a poco a la ideología cientificista para retornar al dominio religioso. Anthony Levandowski adhiere por otro lado al «concepto de singularidad», que postula entre los transhumanistas que un día el ordenador sobrepasará al hombre para hacerle entrar en una nueva era.
 
«El transhumanismo es un delirio progresivo y de tipo religioso, que tiene todas las posibilidades de cebarse en Francia y en Occidente», advierte Natalia Trouiller, directora de una asociación de comunicaciones. ¿Por qué razones? «En primer lugar, por la tentación perpetua de la humanidad en querer salvarse por sus solas fuerzas», precisó antes de agregar: «En segundo, por el atractivo del gnosticismo en el mundo contemporáneo, que consiste en ver el cuerpo como un obstáculo y en el sueño de librarse de él».

miércoles, 15 de noviembre de 2017

SAN ALBERTO MAGNO, OBISPO, CONFESOR Y DOCTOR (MAESTRO Y AMIGO DE SANTO TOMÁS DE AQUINO)

Vosotros sois el cuerpo de Cristo y miembros unos de otros”. (1 Corintios 12, 27)

San Alberto Magno
   
La historia le llama Magno y Mago. Con ello justiprecia sus méritos y hace a la vez un juego malabar. Es preciso distinguir el ocultismo y el conocimiento de lo oculto. Alberto fue muy grande en muchas cosas, entre ellas en el espíritu de observación. Por él llegó a saber mucho que en su tiempo se desconocía. Conoció las propiedades de los cuerpos y las fuerzas de la naturaleza, fue físico, químico, geógrafo, astrónomo, naturalista. Y teólogo, naturalmente. No supo nada de esto por malas artes. Lo aprendió noblemente. Leyó libros de magia, pero no para aprender sus artes, sino, como él mismo dice, “para no ser tentado por sus procedimientos, que juzgo inválidos e inadmisibles”. Los sensatos y los sabios le llaman Magno. Los insensatos y los ignorantes siguen llamándole todavía Mago. Con este nombre le dedicaron una plaza en París, en el lugar mismo que llenaban sus alumnos cuando no cabían para oírle en las aulas de la Universidad.
 
Nació el año 1206 en Lauingen, ciudad de la Suevia bávara, asentada a las orillas del Danubio. Su familia era militar; tenía una historia gastada al servicio del emperador y un castillo a dos millas de la ciudad. En él pasó Alberto los primeros años de la infancia. Luego, en la escuela de la catedral, empezó a aprender las letras y afianzó su corazón en la piedad.
 
Pero la vida del joven necesitaba más horizonte. No le llamaba la milicia. Le atraía la observación de la naturaleza, y por eso se dirigió a Padua, en cuya Universidad a la sazón se aprendían especialmente las artes liberales del Trívium y del Quatrívium. Sin embargo, la ciencia sola no le convenció nunca. Tampoco quería ser sólo santo. Le atraían las dos cosas. Por eso frecuentaba la iglesia de unos frailes de reciente fundación. Se decía que habían roto los moldes del monaquismo tradicional y que acompasaban la institución monástica con las necesidades culturales y apostólicas de la época. El fundador era un español, Domingo de Guzmán, quien quiso que sus religiosos fueran predicadores y doctores. Acababa de morir, dejando la institución en manos de un compatriota de Alberto, Jordán de Sajonia. Dios había dado a Jordán un tacto especial para tratar y convencer a gentes de universidad. Más de mil vistieron el hábito durante su gobierno, salidos de los claustros universitarios de Nápoles, de Bolonia, de Padua, de París, de Oxford y de Colonia. Y no era infrecuente el caso en que, al frente de los estudiantes y capitaneando el grupo, lo vistiera también algún renombrado profesor.
  
Alberto cayó en sus redes. Un sueño en el que la Virgen le invitaba a hacerse religioso y el hecho de que Jordán le adivinara las indecisiones que le atormentaban, le indujeron a dar el paso. Con ello no abandonó los estudios de la Universidad. Domingo quería sabios a sus frailes; sólo que a la sabiduría clásica debían añadir el conocimiento profundo de las verdades reveladas. El joven novicio dedicó cinco años a la formación que le daban los nuevos maestros, y el Chronicón de Helsford resume su vida .de estos años diciendo que era “humilde, puro, afable, estudioso y muy entregado a Dios”. La Leyenda de Rodolfo lo describe como
“un alumno piadoso, que en breve tiempo llegó a superar de tal modo a sus compañeros y alcanzó con tal facilidad la meta de todos los conocimientos, que sus condiscípulos y sus maestros le llamaban el filósofo”.
  
Terminados los estudios empiezan la docencia y la carrera de escritor, menesteres en que consumiría su vida, salvo dos paréntesis administrativos, uno al frente de la provincia dominicana de Germania, y otro, ya obispo, al frente de la diócesis de Ratisbona. Su vida docente empezó en Colonia. Después pasó a regentar cátedra en Hildesheim, en Friburgo, en Estrasburgo, de nuevo en Colonia y en París. Simultaneó la labor de cátedra con la de escritor y comentó los libros de Aristóteles, los del Maestro de las Sentencias (Pedro Lombardo) y la Sagrada Escritura. Pedro de Prusia escribió este elogio de la obra de Alberto:
“Cunctis luxísti,
scriptis præclárus fuísti,
mundo luxísti,
quia totum scíbile scisti”.
(Ilustraste a todos;
fuiste preclaro por tus escritos;
iluminaste al mundo
al escribir de todo cuanto se podía saber).
 
Para desarrollar su labor docente y escrita le había dotado Dios de un fino espíritu de observación. Estudió las propiedades de los minerales y de las hierbas, montando en su convento lo que hoy llamaríamos un laboratorio de química. Estudió también las costumbres de los animales y las leyes de la naturaleza y del universo. Movilizó un equipo de ayudantes, hizo con ellos excursiones audaces y peligrosas a lugares difíciles, viajó mucho, gastando lo que pudo y más de lo que pudo, todo con el fin de robar sus secretos a la obra de la creación.
 
A la observación añadió la habilidad, y al laboratorio conventual de química sumó lo que llamaríamos gabinete de física y taller mecánico. Dice la leyenda que construyó una cabeza parlante, destruida a golpes por su discípulo Tomás de Aquino al creerla obra del demonio. La anécdota, que no es histórica, ilustra el espíritu positivo y práctico del Santo, que sí lo es. Por todo ello entre los elementos formadores del carácter alemán, sentimental, artista, práctico y exacto, cuenta Ozanam a los Nibelungos, al Parsifal, a la obra poética de Gualter de Vogelweide y a las obras de San Alberto Magno.
 
Su labor no terminó con el estudio de las criaturas. Además de naturalista era teólogo y santo. Precisamente para serlo se decidió en Padua a simultanear la Escritura con el Trívium y el Quatrívium y a frecuentar a la vez la Universidad y el convento de dominicos. No es extraño, pues, que, cuando se puso a escribir sus veinte volúmenes en folio, lo hiciera señalándose a sí mismo una meta clara: “Et intentiónem nostram in sciéntiis divínis finiémus” (Terminaremos todos hablando de las cosas de Dios). Y así, a la Summa de creatúris siguieron los Comentarios a las Sentencias, los Comentarios a la Biblia y una serie de opúsculos de muy subida espiritualidad. Nada tenía interés para él si no terminaba en Dios. De estudiante lo vimos ya piadoso y sobrenaturalizador de su vida estudiantil. Tomás de Cantimprano describe así su vida de maestro:
“Lo ví con mis ojos durante mucho tiempo, y observé cómo diariamente, terminada la cátedra, decía el Salterio de David y se entregaba con mucha dedicación a contemplar lo divino y a meditar”.

Predicación de San Alberto Magno
  
Se dijo más arriba que su paso por la vida no fue sólo el de un maestro y un escritor, fue también el de un gobernante. Metido en la barahúnda de la administración, se distinguió como árbitro, como pacificador, como reformador. Acaeció su muerte el 15 de noviembre de 1280, cuando tenía setenta y cuatro años. Le precedieron unos meses de obnubilación, como si esto fuera privilegio de los genios. También la sufrieron Tomás de Aquino, Newton y Galileo. En realidad la ciencia de aquí era nada para el conocimiento que con la muerte le iba a sobrevenir en la contemplación de Dios.
  
Quedan aquí señalados algunos de sus muchos merecimientos. Recordaremos otro singular. Alberto descubrió a Tomás de Aquino entre sus muchos alumnos de Colonia. Lo formó con mimo y con amor, porque adivinó las inmensas posibilidades de este napolitano. Luego influyó para que, joven aún, ocupara en París la cátedra más alta de la cristiandad. El Doctor Angélico murió antes que él. Algunos doctores parisinos quisieron proscribir sus doctrinas, y era preciso defenderlas. El Santo, ya viejo, cubre a pie las largas etapas que separan Colonia de París para defender a su discípulo. Su intervención fue eficaz y decisiva. La Iglesia y el mundo, que le deben mucho por lo que fue y por lo que hizo, le son deudores también en gran parte de lo que fue y de lo que hizo Santo Tomás.
  
EMILIO SAURAS, OP
   
MEDITACIÓN SOBRE LA VIDA ACTIVA Y SOBRE LA VIDA CONTEMPLATIVA
I. Todos los fieles componen un cuerpo cuya cabeza es Jesucristo; es menester, pues, que los miembros tengan oficios diferentes. ¡Cuán dulce es no tener comercio con las creaturas y conversar sólo con Dios! Es hacer en la tierra lo que los Ángeles y los santos hacen en el cielo. Si nuestra alma no busca ni ama sino a su Creador, en quien encuentra encantos infinitos, las creaturas no ejercen ya atractivo sobre ella. Señor, atraed mi alma a Vos, desembarazadme de tantos inútiles cuidados que me impiden platicar con Vos.
 
II. La caridad, la obediencia y tu posición no te permiten llevar una vida puramente contemplativa con Magdalena, es preciso vivir una vida activa con Marta. Tienes más ocasiones de caer en los lazos del demonio, manténte, pues, en guardia. No imites a los malos con los cuales vives; conviértelos si puedes. Entre las creaturas, conserva la unión de tu corazón con Dios. Realiza, a imitación de los santos, obras de misericordia; alivia a tu prójimo por amor a Jesucristo, considéralo en la persona de aquéllos con quienes estás en relación; entonces les prestarás todos los buenos oficios, sin esfuerzo y sin peligro para ti; las creaturas elevarán tu corazón a Dios.
 
III. Une los ejercicios de la vida contemplativa con las ocupaciones de la vida activa, de modo que la una no impida a la otra. Cumple todos los deberes de cortesía y de caridad que los compromisos del mundo te imponen, Dios lo quiere; pero evita todas las conversaciones inútiles, y administra tu tiempo de manera que te quede el suficiente para conversar con Dios. Es la vida que Jesucristo llevó en la tierra. ¡ Ay! ¿qué hacen los cristianos? ¡Dan a los negocios del mundo todas las horas del día, y no reservan ni un momento para pensar en Dios y en su salvación! “Nos traicionamos a nosotros mismos entregándonos por entero a lo que no puede seguirnos a la otra vida”. (San Juan Crisóstomo).

La práctica de las buenas obras. Orad por los profesores de teología.
 
ORACIÓN
Oh Dios, que hicisteis grande al bienaventurado Alberto, vuestro pontífice y doctor, en la sumisión de la sabiduría humana a la fe divina, concedednos que nos adhiramos a su enseñanza y gocemos así en el cielo de la luz perfecta. Por J. C. N. S. Amén